Los orígenes: una mirada histórica
Los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX, los años del nacimiento y la
consolidación del cine, han pasado a la historia con la frívola etiqueta de Belle Époque. Esto
también coincidió con el máximo desarrollo del imperialismo colonial. También fueron años
de gran progreso científico, tecnológico y social. La ideología del progreso extendida a
todos los estratos sociales fue el rasgo dominante de la época, al menos hasta la primera
guerra mundial
La magia del cine determinó formas de fruición que se basaron en los aspectos más
comunes de la vida cotidiana, haciendo hincapié en la fascinación de las técnicas de
reproducción y de animación de las imágines. Extendiendo el espectáculo hasta la esfera de
lo cotidiano, el cine condujo al público a gozar con el espectáculo de sí mismo.
El cine de los orígenes se debatió entre la conciencia del carácter de autenticidad de las
reproducciones de lo real y la extraordinaria facilidad con que permitía producir
simulaciones aceptables, sobre todo para el público ingenuo.
Muchos creían al cine como una nueva fuente de documentación histórica, destacando el
carácter de verdad absoluta y de autenticidad, exactitud y precisión. Pero las cosas, se
desarrollaron de modo muy distinto al que se pronosticaba. Por ejemplo en 1903, Meliés,
con el apoyo de la corona de Inglaterra, filmó en su estudio de Montreuil, en el que había
reproducido el interior de la abadía de Westminster, la “reconstrucción” de la coronación de
Eduardo VII y finalizó el “documental” con algunos meses de anticipación respecto a la
propia ceremonia.
Se trata de un episodio extremadamente significativo para comprender los procesos de
producción y consumo de lo visual que empezaron a desarrollarse con el cine, teniendo en
cuenta que en aquella época era escasa la capacidad del público para distinguir los
documentales verdaderos de los falsos.
Ya fuera en el documental, ya en la ficción más o menos manifiesta, el cine empezó, desde
sus orígenes, a explotar mucho más de lo que lo habían hecho la literatura y la pintura, pero
sin embargo, no inventó nada nuevo.
El cinematógrafo Lumiére constituyó la culminación de varias décadas de investigación en
las cuales se entrelazaron dos exigencias distintas:
· La exigencia de llegar a la objetivación de un acontecimiento (búsqueda de la
objetividad propia de la ciencia).
· La exigencia de restituir el acontecimiento, a través de una participación ilusoria en el
mismo (búsqueda de la fascinación propia de las artes y de la representación, del
espectáculo).
El autor concluye que no es posible separar en el cine de los orígenes, una tendencia
“realista” y “objetiva” de otra “irreal” y “fantásticntroducción al cine mudo italiano
La crisis de los años veinte (antes del fascismo) colocó al cine italiano en una clara posición
de inferioridad respecto al cine de otros países y esto no animó a la recuperación.
Afortunadamente la situación cambió en la última década. Uno de los aspectos más
característicos del cine italiano de la época muda, consiste en la presencia simultánea de
distintos centros de producción repartidos en varias ciudades, incluso en las más pequeñas,
este fenómeno tenderá a desaparecer en los años treinta, como consecuencia de la política
concentradora del fascismo.
El cine sonoro de los años treinta a los cincuenta
La llegada del sonoro
La llegada del sonoro supuso una verdadera revolución en la estética de los films, sobre
todo, en las técnicas de producción y en la organización económica de la industria
cinematográfica.
Es comprensible que los cineastas que habían convertido la ausencia de la palabra y el
sonido en el principio estructural de la expresión fílmica se resistieran a esas innovaciones:
ese es el caso de Chaplín, que no se adaptó a las nuevas técnicas, sino que intentó adaptar
éstas a sus exigencias (ej.¨ Luces de la vida¨ aunque no rechazó la música ni las
posibilidades narrativas del sonido, el film està estructurado según los cánones expresivos
del ¨arte mudo¨).
Del mismo modo, los cineastas soviéticos se preocuparon por limitar, los modos de
utilización del sonoro, con el fin de garantizar la primacía del montaje como principio
organizador y estético del film.
Pero estas y otras resistencias, no impidieron que el ciclo industrial de esta innovación
siguiera su curso y modificara radicalmente el lenguaje cinematográfico y su estética.
Uno de los impulsos para la investigación de métodos de sincronización de imágenes y
sonido y para el rápido paso a la realización de films sonoros y hablados, fue la
competencia de la radio.
Además de la comedia, que se aprovechó de las posibilidades del diálogo y del melodrama,
fueron dos géneros los que más se destacaron gracias a esta innovación tecnológica: el
musical y el dibujo animado (Walt Disney). También para muchos autores, el sonoro, fue
uno de los factores esenciales del desarrollo del género y de la ciencia ficción, ya que a
partir de él adquirieron cierta importancia.
La edad de oro de Hollywood.
Entre 1932 y 1946 la historia del cine es, con sólo dos excepciones (una, el cine francés y la
escuela documentalista inglesa), la historia de Hollywood. Esto significa que para buena
parte del público de todo el mundo, el cine se identificaba primordialmente con el cine
americano.
En Italia, el mito del cine americano no sólo interesó al gran público de los años treinta y
cuarenta, sino que se convirtió en un punto de referencia para los grupos intelectuales que
durante el fascismo intentaron reaccionar frente al clima agobiante. Tras la caída del
fascismo y el final de la guerra, los films americanos, volvieron a las pantallas italianas, el
público reaccionó como si se hubiera reencontrado con un bien precioso del que hubiera
estado privado durante mucho tiempo.
El secreto del cine americano es el studio system, el star system y el cine de géneros.
La llegada del sonoro confirmó su carácter de oligopolio.
La tipología de los géneros, de los actores y de los aspectos escenográficos fueron
definiéndose con la confluencia entre las exigencias de un sistema basado en la
maximización de los beneficios y la necesidad de crear modelos de comunicación capaces
de convocar al público más amplio e indiferenciado.
Este predominio absoluto del componente financiero hacía que se buscara las garantías
acerca del resultado comercial del producto. Las condiciones de trabajo de los directores a
menudo limitaba su autonomía creativa.
La que se ha llamado la edad de oro de Hollywood no era, por lo tanto, tan dorada. Las
limitaciones a la libertad tuvieron un peso notable.
Los géneros clásicos del cine americano
La crítica cinematográfica europea ha concedido casi siempre más importancia al estudio de
la figura del autor que al de los géneros cinematográficos.
Puede suceder que las páginas de espectáculos no citen el nombre del director junto al
título del film, pero nunca que se olviden de proporcionar el género al que pertenecen.
En el caso de los films hollywoodienses, por el contrario, la etiqueta del género no sólo
funciona como indicador de la nacionalidad, sino que orienta claramente al espectador
acerca de lo que puede esperar del film.
El sistema de los géneros cinematográficos, mantiene una relación con la situación política,
social y cultural. El Western representa el modelo del desarrollo ¨expansionista y
colonialista¨ de los Estados Unidos.
Entre los géneros clásicos del cine americano, el western es uno de los más típicos.
El tema central es el conflicto entre la ley y el libre albedrío, entre la inocencia y la
corrupción, entre las reglas de la convivencia civil y el universo de los ¨fuera de la ley¨.
Desde un punto de vista narrativo, los western contraponen al colono blanco y al indio, a la
comunidad organizada según sus normas de conductas y a los ¨fuera de la ley¨ que viene a
perturbar el orden.