AC617-2017
Radicación n° 08001-31-03-014-2007-00251-01
Bogotá D.C., ocho (8) de febrero de dos mil diecisiete (2017).
Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad del
recurso de casación interpuesto por la parte demandante
contra la sentencia proferida el 27 de octubre de 2016 por la
Sala Civil-Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial
de Barranquilla dentro del proceso ordinario por
responsabilidad civil promovido por Enalba Josefina Romero
Arrieta contra Jaime Fernando Castro Blanco, Coomeva EPS
S.A. y la Congregación de Hermanas Franciscanas
Misioneras de María Auxiliadora-Clínica La Asunción.
I. ANTECEDENTES
1. La accionante solicitó declarar que los convocados
son responsables civil y contractualmente de los perjuicios
causados por las “acciones y omisiones culposas…que la
dejaron parapléjica”, y como consecuencia de lo anterior,
pidió condenarlos a pagarle “la suma de seiscientos millones
($600.000.000) o las demás que se establezcan en el
proceso”, discriminada así: “una suma superior a treinta
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millones de pesos m.l. ($30.000.000), o la que se establezca
en el proceso” por “daño emergente y daño futuro cierto”;
“una suma superior a noventa millones de pesos
($90.000.000) o la que se establezca en el proceso por lucro
cesante”; trescientos (300) “salarios mínimos legales” por
“daño en la vida de relación o daños fisiológicos” y otro tanto
por “daño moral subjetivo”. Además, cien (100) “salarios
mínimos legales” para cada uno de sus hermanos, Adolfo,
Eduardo Daniel, Rafael Antonio, Alfredo Carlos y Rebeca
Leonor Romero Arrieta. También, imponer a los convocados
suministrarle los servicios o prestaciones en especie que
“demanda [su] nueva situación de salud...atención médica
gratuita, general y especializada., suministro de aparatos
ortopédicos, medicamentos, tratamientos de fisioterapia,
compañía de enfermeras y, en general, todas las prestaciones
adecuadas a la invalidez…”. Finalmente, reclamó “los
intereses de la suma que se fije como indemnización….”
desde la sentencia hasta el pago, con reajuste monetario
(fls. 1 al 11).
2. El 11 de marzo de 2016, el Juzgado Doce Civil del
Circuito de Barranquilla negó las pretensiones (fls. 499 al
534, c. 1).
3. El 27 de octubre del mismo año, al resolver la
apelación interpuesta por la actora, la Sala Civil-Familia del
Tribunal Superior del Distrito Judicial de esa ciudad
confirmó tal decisión (fls. 10 al 12 y 33, c. alzada).
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4. El 2 de noviembre pasado, la parte actora interpuso
recurso de casación, adjuntando un “dictamen pericial
rendido por el avaluador profesional…sobre la actualización
de las pretensiones de la demanda a 31 de octubre de
2016…equivalente a la suma de $755.059.522…” (fls. 14 al
23 ídem).
5. El 22 de ese último mes, el Tribunal concedió la
impugnación extraordinaria, señalando que “la operación
aritmética realizada por el avaluador, arroja [una] cantidad
suficiente para concluir el cumplimiento de lo preceptuado en
el artículo 338 del C.G.P.”, amén de que el fallo impugnado
se produjo en un proceso declarativo y el recurso fue
impetrado en tiempo (fls. 30 al 32).
II. CONSIDERACIONES
1. De conformidad con el artículo 1° del Acuerdo
PSAA15-10392 del Consejo Superior de la Judicatura, el
Código General del Proceso entró “…en vigencia en todos los
distritos judiciales del país el día 1° de enero de 2016,
íntegramente”.
De manera que, como el actual recurso de casación se
formuló el 2 de noviembre del año pasado, ese será el
compendio a tener en cuenta para adoptar esta decisión,
pues, de conformidad con el artículo 624 ídem, reiterado por
el numeral 5 del artículo 625 de la Ley 1564 de 2012, “(…)
los recursos….se regirán por las leyes vigentes cuando se
interpusieron…”.
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2. Del remedio extraordinario son pasibles las
sentencias “dictadas en toda clase de procesos declarativos”
(artículo 334, num. 1), debiendo tenerse en cuenta que
conforme el 338 ejusdem “[c]uando las pretensiones sean
esencialmente económicas…procede cuando el valor actual de
la resolución desfavorable al recurrente sea superior a un mil
salarios mínimos legales mensuales vigentes (1000 smlmv)”,
que traducidos a pesos en 2016 ascienden a seiscientos
ochenta y nueve millones cuatrocientos cincuenta y cuatro
mil pesos ($689.454.000).
A propósito del interés para recurrir, esta Corporación
tiene dicho que
(…) está supeditado al valor económico de la relación jurídica
sustancial concedida o negada en la sentencia; vale decir, a la
cuantía de la afectación o desventaja patrimonial que sufre el
recurrente con la resolución que le resulta desfavorable,
evaluación que debe hacerse para el día del fallo; aunque, cuando
la “sentencia es íntegramente desestimatoria, se determina a
partir de lo pretendido en el libelo genitor o su reforma”. Lo
anterior significa que, si la sentencia es totalmente desestimatoria
de las pretensiones del actor, su interés para recurrir en casación
estará definido por lo pedido en la demanda; pero, si aquella sólo
acoge parcialmente lo reclamado por el demandante, la medida
del aludido interés estará dada por la desventaja que le deriva la
decisión. En ese orden de ideas, entonces, cuando el fallo fue
favorable al actor, y el de segunda instancia lo revoca, ha sido
criterio constante de la Sala que el interés para recurrir en
casación se circunscribe al “beneficio ganado en primera
instancia que es revocado por el Tribunal, puesto que es lo que
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efectivamente pierde con la decisión de segundo grado (CSJ AC,
5 sep. 2013, Rad. 00288-00, reiterado en AC1698-2015).
3. Para la determinación del interés para recurrir, la
nueva regulación procesal prevé que “…su cuantía deberá
establecerse con los elementos de juicio que obren en el
expediente. Con todo, el recurrente podrá aportar un
dictamen pericial si lo considera necesario, y el magistrado
decidirá de plano sobre la concesión” (artículo 339).
4. En ejercicio de la facultad contemplada en la
anterior norma, al formular el recurso de casación la parte
actora allegó un concepto técnico con el que dijo actualizar
las condenas solicitadas con la demanda, que arrojó un
valor total de setecientos cincuenta y cinco millones
cincuenta y nueve mil quinientos veintidós pesos
($755.059.522).
Al acogerlo en toda su extensión y conceder el recurso,
el Tribunal obró de manera precipitada, pues, se atuvo
irreflexivamente a las conclusiones de dicho trabajo sin
ponderar aspectos que era necesario examinar.
En esa medida, no efectuó un análisis de los valores
que por daños morales y a la vida de relación conforme la
jurisprudencia de la Corte se concede en casos semejantes.
En efecto, cuando el interés del extremo activo para acudir
en casación está dado por el monto de las pretensiones
frustradas en segunda instancia, bien porque el ad quem
revoca lo otorgado en primera, niega lo que el recurrente
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aspiraba de más o, como en el presente caso, confirma la
negativa total, en principio basta observar el valor en dinero
de las mismas, de ser necesario, actualizadas a la fecha del
fallo.
Sin embargo, tratándose de aspiraciones originadas en
daños inmateriales, la jurisprudencia ha morigerado este
planteamiento, en cuanto ha descartado que sea suficiente
tener en cuenta la cifra que el recurrente no obtuvo, sino
que, dentro de ese límite, debe mirarse lo que de ordinario la
jurisprudencia ha concedido para indemnizar perjuicios
semejantes, a la luz de las circunstancias especiales del
caso.
De tal suerte que si el censor pidió una cifra por tales
conceptos, solamente en la medida que no supere el rango
en que se mueven las decisiones de esta Corporación
aquella es admisible para justipreciar el interés, pues, de lo
contrario, corresponde atenerse a dichos topes.
En ese sentido, la Sala ha manifestado
Aunado a lo anterior, en el evento en que se deprequen perjuicios
morales, la Corte de tiempo atrás tiene dicho que para efectos de
determinar el tope mínimo para acudir en casación, no puede
atenderse sin más el valor estipulado en el libelo introductor por
ese concepto, debido a que la cuantificación del monto de los
daños de esa naturaleza debe ser el resultado del criterio del
juzgador, es decir, la conclusión del examen de las circunstancias
de hecho que envuelvan el caso, con apoyo en la jurisprudencia
vigente sobre el particular (CSJ AC4355-2016).
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Y en otra providencia reciente en punto a ese mismo
aspecto precisó la Corte que
…si se busca la indemnización de los perjuicios morales y a la
vida de relación, cuya cuantificación se encuentra asignada al
criterio del juzgador conforme a las reglas de la experiencia, no
puede tomarse indistintamente el tope que se señale en el libelo,
toda vez que para tal efecto el ad quem debe discurrir sobre las
circunstancias particulares que rodean la litis, pudiéndose apoyar
en los precedentes judiciales sobre la materia (AC382-2016).
5. Por otra parte, ninguna observación mereció al
Tribunal el hecho que algunas de esas indemnizaciones
fueron reclamadas por la demandante a favor de terceros
(sus hermanos), para establecer si sus importes acrecían al
interés de ésta o no.
Tampoco dilucidó el alcance de que estas
compensaciones se solicitaran simplemente en “salarios
mínimos” sin precisar su periodicidad de los mismos. Y
asumiendo que estos son mensuales, acogió su
actualización desde la fecha de la intervención quirúrgica
que habría generado el daño, desconociendo que
normalmente se reconocen con el valor a la fecha de la
sentencia, lo que automáticamente incorpora la
actualización que anualmente el Gobierno Nacional fija para
ese concepto.
6. Finalmente, cabe señalar que el inciso final del
artículo 342 de la codificación en cita dispone que “[l]a
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cuantía del interés para recurrir en casación fijada por el
tribunal no es susceptible de examen o modificación por la
Corte”.
La Sala ha precisado que semejante prohibición opera
en todo su rigor cuando el Tribunal ha concedido la
impugnación con plena observancia de los parámetros
legales y jurisprudenciales, pero no si los ha desbordado,
pues, mal podría acoger una actuación viciada y sobre ella
edificar la propia.
En ese sentido, ha afirmado que la memorada barrera
normativa “se erige como efectiva, si ‘la temática arriba a
esta Corporación legalmente definida’, pues, no tendría
ningún sentido guardar silencio o avalar una ponderación o
mesura hecha ‘sobre bases irreales, lo cual, por sí, implica
una decisión aparente o no definida’ (CSJ AC de 11 de agosto
de 2016, rad. 2007-00247-01)”, (AC4355-2016 y AC3077-
2016).
Situación que mantuvo y desarrolló en más recientes
proveídos, cuando en relación con la referida norma
manifestó que
Esta última regla no puede entenderse como un imperativo para
que esta Corporación admita todos los recursos que lleguen a su
conocimiento, con independencia de la afectación a los intereses
patrimoniales del actor, pues ello llevaría a vaciar de contenido y
finalidad del acto de admisión, así como la exigencia de un
quantum en la afectación que irrogó el proveído, que simplemente
se verían soslayados en los casos en que el fallador tomara una
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decisión errónea o apartada de los precedentes vigentes sobre la
materia, afectando el núcleo esencial de derechos como la
igualdad y de principios como la legalidad, garantías básicas del
estado social de derecho. Para evitar lo expuesto, se hace
necesario acudir al principio de conversación o efecto útil, según
el cual debe privilegiarse la interpretación que permita que una
norma tenga efectos sobre las que no, en concreto, de los artículos
338 y 342 del nuevo estatuto procesal, para concluir que
ciertamente la Corte, en ningún caso, podrá fijar o definir el valor
de la resolución desfavorable para el actor, ya que ello quedó
exclusivamente en manos de los tribunales. Sin embargo, cuando
advierta una situación que merece ser valorada por dichos
cuerpos colegiados, podrá solicitarles que examinen su propia
decisión, indicando las razones que dan lugar a ello (CSJ,
AC5274-2016, reiterado AC5405-2016 y AC5545-2016).
7. Por lo expuesto, la Sala tendrá por anticipada la
concesión del recurso y devolverá el asunto a la Corporación
de origen para que reexamine el punto y clarifique el real
interés económico de la demandante para acudir en
casación.
III. DECISIÓN
Por lo expuesto, la Corte declara prematuramente
concedido el recurso de casación interpuesto por la
demandante contra la sentencia proferida el 27 de octubre
de 2016 por la Sala Civil-Familia del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Barranquilla dentro del proceso
ordinario por responsabilidad civil promovido por Enalba
Josefina Romero Arrieta contra Jaime Fernando Castro
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Franciscanas Misioneras de María Auxiliadora-Clínica La
Asunción.
En consecuencia, ordena devolver el expediente a la
oficina de origen para lo pertinente.
Notifíquese,
ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO
Magistrado
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