Apunte de clase: Teorías éticas
Una teoría ética es una teoría filosófica que intenta fundamentar la moral, es decir,
justificar su validez y legitimidad.
Las distintas teorías éticas que se han dado a lo largo de la historia pueden dividirse en
varios tipos, no sólo por el fundamento concreto que dan de las normas morales, sino
también por el modo particular de darlo. Veremos 3 de estas teorías y sus principales
representantes.
Éticas eudemónicas: El bien como fin y el problema de la felicidad
(del griego. eudaimonia: placer, felicidad)
Esta postura se manifestó con mayor plenitud en las teorías éticas del mundo antiguo
(Demócrito, Sócrates, Aristóteles). El eudemonismo sostiene que el principal criterio de la
moralidad y base de la conducta moral del hombre es la aspiración a la felicidad personal
(eudemonismo individualista) y social o colectiva (eudemonismo social).
La ética eudemónica, por su sentido activo y por su humanismo, es superior a la ética
cristiana, ya que orienta el alcanzar la felicidad en la tierra y no en el mundo de
ultratumba. Justifica todo aquello que una persona realice si el objetivo es alcanzar la
felicidad; porque ésta es el máximo bien y el fin último, al que puede aspirar un ser
humano.
Para algunos la felicidad consiste en los placeres, para otros en las riquezas; el hombre
sabio en cambio la busca en el ejercicio de la actividad que le es propia como hombre, es
decir, en la intelectualidad.
Aristóteles fue uno de los representantes de esta teoría; que apuntaba a la idea de que el
hombre tiene un bien o un fin, lo cual representó el núcleo de sus ideas.
“No basta que la acción tenga un carácter determinado para que la conducta sea justa o
buena; es preciso también que el hombre actué de un modo determinado ante todo, que
actúe a sabiendas; en segundo lugar, que proceda en razón de una decisión consciente y
que prefiera esa acción por sí misma; finalmente, que actúe desde una posición firme e
inquebrantable” (Aristóteles, Ética a Nicómaco- 2007). Sobre esta base desarrolla
Aristóteles el concepto de virtud; explicando que la misma consiste en el justo medio; lo
que quiere dar a entender es que el actuar del hombre debe estar regido por la prudencia
o regla recta.
¿Qué es exactamente la virtud moral según Aristóteles? “Es, por tanto, la virtud un modo
de ser selectivo, siendo un término medio relativo a nosotros, determinado por la razón y
por aquello por lo que decidiría el hombre prudente. Es un medio entre dos vicios, uno por
exceso y otro por defecto, y también por no alcanzar, en un caso, y sobrepasar en otro, lo
necesario en las pasiones y acciones, mientras que la virtud encuentra y elige el término
medio”. La virtud se adquiere a través del ejercicio y el hábito, es decir que para que un
hombre se haga justo es necesario que practique la justicia. Aristóteles considera que
nadie se hace justo por naturaleza, aunque una predisposición natural sea importante, ni
tampoco resulta suficiente la enseñanza. Se trata de una ética dirigida a la formación del
carácter, se buscaba encauzar los deseos hacia ese fin que es la virtud o la felicidad, es
decir, tratar de conseguir que los deseos y la sensibilidad de cada ser humano no
obstaculizara ni entorpeciera el camino hacia la vida feliz.
Aristóteles distinguía las virtudes éticas de las dianoéticas. Las primeras se adquieren por
la costumbre, en el ejercicio constante de aquellas acciones que llamamos virtuosas; las
dianoéticas, en cambio, se adquieren a través de la enseñanza. Para entender el
significado de la idea de virtud sobre todo conviene fijarse en las cuatro virtudes
cardinales: la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza. Según Aristóteles, todas
las cosas (incluidas las virtudes) se destruyen o bien por defecto, o bien por exceso. Por
ejemplo, el ejercicio físico, en su justa medida, puede ser un medio para preservar la
salud; sin embargo, el exceso de actividad física puede deteriorarla y, de modo
semejante, la falta de ella puede tener las mismas consecuencias. La ética centrada en la
prudencia, es una ética consciente de la contingencia y el azar, que embargan
irremediablemente la existencia humana.
¿En qué consiste la felicidad para Aristóteles? Todos los seres tienen por naturaleza un
fin: Como lo esencial del hombre (lo que le distingue) es su capacidad racional, el fin al
que por naturaleza tenderá será la actividad racional. Así pues, la máxima felicidad del ser
humano residirá en la vida contemplativa, es decir, el ejercicio teórico de la razón en el
conocimiento de la naturaleza y de Dios, y en la conducta prudente, que se caracteriza
por la elección del término medio entre dos extremos, el exceso y el defecto.
Éticas deontológicas: La norma como el deber y el problema de la justica.
Autonomía moral.
El primer filósofo en mencionar este concepto Jeremy Bentham, expresando que esta
teoría responde a una ética normativa, en donde claramente se establece qué debería
considerarse como bueno, y qué es lo que se califica como malo; se ocupa de regular los
deberes, traduciéndolos en preceptos, exigencias, normas morales y reglas de conducta.
Según esta teoría, hay un espacio, el espacio de la libertad del hombre sólo sujeto a la
responsabilidad que le impone su conciencia, entendido esto como autonomía moral.
Desde esta postura se destaca al deber como el móvil, lo que dirige, lo que mueve el
accionar ético del hombre; consiste en decidir y hacer en cada ocasión lo que es recto y
apropiado
Otros de los autores más importantes que se posiciona desde esta teoría es Kant; este
filósofo plantea que el obrar humano debe dejar de lado la búsqueda de la felicidad o del
placer para realizar una actividad moralmente correcta; ésta se debe fundar ante todo en
el hecho de que tal accionar se podría concebir como una ley general. La ética Kantiana
habla de una autonomía, la ley moral es dada por el sujeto a sí mismo, por su buena
voluntad, las acciones se juzgan como buenas si se realizan conforme al deber, y el
criterio que se sigue es principalmente lógico: la voluntad es buena cuando obra conforme
con, e impulsada por el deber. Este filósofo nos explica, que los fines virtuosos deben
inspirar las acciones, que serán buenas, independientemente de que se logren, pues lo
que interesa es la intención del agente.
Uno de los principios más importantes de la ética normativa es el imperativo categórico
(ley moral) propuesto por Kant: este concepto nos explica que el proceder humano debe
guiarse desde una perspectiva racional, y analizando que una determinada acción es
moralmente buena cuando se funde en un principio con cualidades de universalidad.
Éticas Utilitaristas: El bienestar de cada uno y el de la mayor cantidad posible
Esta teoría ética plantea que la finalidad humana es la felicidad o placer. Por ello, las
acciones y normas deben ser juzgadas de acuerdo con el principio de utilidad, valora las
acciones como medios para alcanzar un fin y según las consecuencias que se
desprendan de ellas: una acción es buena cuando sus consecuencias son útiles (nos
acercan a la felicidad) y es mala cuando sus consecuencias no lo son (nos alejan de
ella).
John Stuart Mill, fue uno de los representantes de esta teoría, según su postura se
trasciende el ámbito personal: no entiende por felicidad el interés o placer personal, sino
el máximo provecho para el mayor número de personas, el placer es un bien común.
Esta postura utilitarista de la ética, busca el bienietar del mayor número de personas
posible, la felicidad general como criterio y fin de la moralidad, apelando al sentido
común de los seres humanos para ser tenido como principio y guía de la acción. Esta
doctrina ética sostiene que la felicidad de los individuos, de cada uno, depende de la de
los demás. En la medida en que logro la felicidad de los demás consigo también la propia,
de manera que para un individuo resulta útil lograr la felicidad del conjunto en el que se
encuentra inmerso. Buscar lo útil consiste en ser práctico, valorar las cosas de manera
distinta según el uso que se haga de ellas. Por tanto, lo malo es lo inútil para conseguir la
felicidad y lo bueno es lo útil para lograrla. El utilitarista piensa que el individuo es
fundamentalmente egoísta, pero intenta hacerle ver que la mejor dirección que puede
tomar su búsqueda de lo que le es útil para alcanzar la felicidad, individualmente, pasa
por alcanzar el bienestar de los que le rodean; supeditando el bienestar individual al logro
del bienestar colectivo. Lo útil para el hombre, como ser social, es la mejora de la
Sociedad. La tesis de fondo es que yo no puedo ser realmente feliz si no lo son también
todos los que me rodean. De todas formas, como lo bueno o malo no dependen de los
motivos de la acción, sino de sus consecuencias, poco importa para los utilitaristas que se
obre por egoísmo o altruismo, siempre que el resultado sea socialmente beneficioso para
la mayoría. Este autor entiende lo social como un organismo, si el hombre es un ser
social para ser feliz tiene que lograr la felicidad de la Sociedad, porque mi brazo no puede
ser feliz independientemente de la infelicidad de mis manos o del resto de mi organismo,
ni una célula social con independencia de la Sociedad.
Para los utilitaristas el Todo es mayor que la suma de las partes, el resultado de las
relaciones sociales, que forman la Sociedad, hacen de ésta algo superior y distinta a los
elementos simples que la constituyen.