0% encontró este documento útil (0 votos)
25 vistas5 páginas

Victoria Espiritual y Perdón

El documento habla sobre la importancia de perdonar a otros y no dejar que los pensamientos negativos y las mentiras de Satanás afecten la paz interior. También explica que todo pecado es principalmente contra Dios y que al no perdonar a otros se está desobedeciendo Su mandato.

Cargado por

5d74s2tnzk
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
25 vistas5 páginas

Victoria Espiritual y Perdón

El documento habla sobre la importancia de perdonar a otros y no dejar que los pensamientos negativos y las mentiras de Satanás afecten la paz interior. También explica que todo pecado es principalmente contra Dios y que al no perdonar a otros se está desobedeciendo Su mandato.

Cargado por

5d74s2tnzk
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

¿Cuántos de nosotros, cuando enfrentamos acticudes o comportamientos difíciles,

cn-tramos en debates dentro de nuestras mentes, en vez de confiar y creer en las


Escritu-ras? Y tiempo después, Satanás planta semillas de dudas o de descontento.
"Es posible que la coría de la evolución sea verdad o tenga elementos de verdad. ¿No
será que Dios no quería decir que podemos pedir todo en su nombre?" Satanás
susurra. Estos pensamientos negativos empiezan a levantarse destruyendo nuestra
paz y confianza.
Meditamos en ellos y progresamos hacia la incredulidad, dudas y el miedo. Esto nos
lleva a racionalizar la verdad de Dios, afectándonos adversamente.
A veces nuestras vidas son controladas por mentiras que escuchamos de niños:
"Nunca vas a servir para nada" o "Pon aquí lo bueno y al otro lado tus cosas" o "esto
ha pasado porque eres malo". ¿Usted cree que este tipo de declaraciones vienen de
la verdad de Dios o de las mentiras de Satanás? Aplicando la fe, nuestra mente debe
absorber la verdad y aplicar esa verdad a nuestras experiencias. Isaías 26:3 dice, "Al
de carácter firme lo guardarás en perfecta paz, porque en ti confía". Dios quiere que
vivamos en su paz.
Filipenses 4:7 dice,
"Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus
corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús". La victoria sobre estas batallas
espirituales nos trae como recompensa la paz de Dios. Dios guarda nuestros
corazones y mentes y permite que su paz se asiente sobre nosotros. Nuestra lucha
contra las mentiras de Satanás termina cuando Jesucristo es victorioso en nuestras
vidas.
El discernimiento es un arma poderosa de batalla cuyo uso se inicia cuando llevamos
cautivos a cada pensamiento, hasta que todos nuestros pensamientos son
obedientes a Jesucristo (2 Corintios 10:5). Quebrantamos todo tipo de maldad y
pensamientos malo cuando utilizamos un discernimiento dirigido por Dios. Todo
pensamiento que es contrario a la virtud, pureza y justicia es quebrantado. Se
engendra lo que se es, es decir, pensamientos impuros resultan en impurezas,
pensamientos de odio resultan en odio. En una conversación actual decimos "basura
que entra, basura que sale". Para ser victoriosos, nuestras mentes deben mantenerse
alertas, sensibles a la verdad de Dios para que no le permitamos a Satanás ni una
fracción de una victoria sobre nosotros.
El establecer firmemente a la Palabra de Dios en nuestras mentes requiere que
meditemos en ella a diario (Josué 1:8). La meditación es como masticar mentalmente
la
Palabra de Dios tanto que se convierte en parte de nosotros. ¿Y cómo es que se hace
parte de nosotros? Aquí va un ejemplo: si usted se rehúsa perdonar a alguien por un
pecado contra usted, Dios no le perdonará los pecados que usted ha cometido contra
Él (Mateo 6:14-15,18:35). Suponga que tomamos esta Escritura, la escudriñamos
palabra por palabra, frase por frase y la "masticamos", la despedazamos hasta los
tamaños más pequeños, luego la "comemos" en nuestra mente y la aplicamos a
nuestras vidas, esto se convierte en una parte de nuestras vidas que ya no
requerimos recitarla, simplemente la vivimos. Se convierte en una parte de nuestra
naturaleza el perdonar a otros es como una respuesta automática a sus acciones o
actitudes.
Después de haber digerido esta idea de perdonar a otros, ya no vamos a estar
preocupados cuando alguien nos hiere, rechaza o insulta. Nuestra humanidad aún
siente el insulto, pero dentro de nosotros, súbitamente e instantáneamente, el dolor
es ex-tinguido. Ya no está allí, en su lugar hay amor y compasión hacia la persona
que nos hirió. Reconocemos que esa persona actuó bajo la influencia del diablo. Esta
es una enseñanza muy poderosa y quiero que usted la entienda.
Cuando alguien nos hiere, no podemos borrar nuestros sentimientos heridos dicien-
do: "Bueno Dios, tú vas a tener que enfrentar a esto". No, Dios nos pide que nosotros
enfrentemos a nuestra falta de perdón. Nosotros obedecemos como acto de
sometimiento a Dios y se suma a nuestro propio beneficio. ¿Puede ver la diferencia?
En contraste, Satanás quiere que nosotros pensemos, "Voy a borrar de mi mente el
dolor que ese... me ocasionó y, Señor, esto te lo dejo en tus manos. Ahora lo borro de
mi mente y decido no acordarme nunca más de lo que sucedió. Te pido que ahora me
llenes de ti, Señor". O peor aún, "Ese... recibirá lo que se merece un día. Acabaré con
él. Es la última vez que me hiere!". Satanás puede recordarte otras experiencias
dolorosas que no le perdonaste a esta persona, haciendo que estas últimas
experiencias te ocasionen aún más dolor y experiencias destructivas.
La Biblia nos enseña que el perdón empieza con usted, y empieza en su corazón. Si
usted, de corazón, no perdona a su hermano su ofensa, Dios no lo perdona a usted.
Esto requiere una acción de su parte. Dios simplemente no va a borrar las heridas de
su vida. Él quiere caminar con nosotros después de que decidamos obedecerle. Es
entonces que Él le va a hablar a nuestro corazón y lo va a sanar. El perdón no suelta a
la otra persona, sino más bien lo suelta a usted de la esclavitud a la amargura.
Pregúntese a sí mismo cómo está tratando con los pensamientos y razonamientos
que entran a su mente día y noche. ¿Se encuentra pensando sobre alguna persona
que lo ha herido o sobre una situación en la cual usted perdió contra alguien que lo
hirió?
¿Llega cros pensamientos a su mente con tasa ficatos y ni siquiera lo d ộpo penas de
que se tratan? Mantiene en su vida resintimos to u falta de perdón hace piasar des en
el pasado? ¿Lo jalonean sus pensamientos? Si usted siente este tipo de
pensamientos, son evidencia de las mentiras de Satanás en su mente. La buena
notice es que usted puede ganar la victoria sobre Satanás.
Efesios 6 dice ustra batalla no es contra "carne y sangre". Esto quiere decir que nuca.
era batalla no es contra gente. Podemos pensar que la mayoría de nuestros confitos
son con nuestra madre, padre, hermano, hermana o alguna otra persona que nos ha
rechazado o herido. Meditamos en estos pensamientos negativos y al hacerlo, vemos
su cara y recordamos lo que nos hicieron. Satanás pone su proyector en nuestras
mentes y susurra en nuestros oídos sentimientos dolorosos del pasado para
mantenerlos en el presente. ¡El dolor es muy grande y a menudo, le hacemos caso!
¡La persona no es la que verdaderamente se enfocó en herirlo! Deje que Efesios 6 le
dé la respuesta. Nuestra batalla no es contra carne y sangre, personas que nos
hieren.
Satanás quiere ocultarse detrás o en la gente. Pero para ser sanados, debemos
empezar a separar a esa persona de su pecado. Debemos separar la verdad de la
mentira.
Cuando Dios le ofreció salvación a usted ¿Le pidió que primero se lavara bien o que
se purificara antes de venir a El? o, ¿Lo salvó cuando aún estaba en su suciedad?
¿Continuamos luchando contra el pecado ahora? Por supuesto. ¿Somos salvos? ;Por
supuesto! Dios no requiere que seamos perfectos antes de salvarnos; El nos salvó
para que podamos ser perfectos!
Dios lo miró a usted desde el cielo y lo amó. Él dijo, "Ese es mi hijo" o "He aquí mi
hija. ¡Satanás, ya basta!, ellos me pertenecen a Mi" El envió al Espíritu Santo como
nuestro ayudador y nosotros le respondimos, ¿verdad? ;Entonces, somos más grandes
que Dios? ¿Lo soy yo? ¡Por supuesto que no! Esto quiere decir que nosotros, de la
misma manera que Dios, debemos aceptar a pecadores que nos hieren entendiendo
que la batalla es contra Satanás, no contra ellos.
Cuando pecamos, ¿contra quién lo hacemos?, ¿contra otros?, ¿contra Dios? o ¿contra
nosotros mismos? En Salmos 51, ¿qué dijo David sobre su pecado contra Bath-sheba?
¿Dijo que había pecado contra Urías? Podía ser lo lógico ya que David había ordenado
que Urías fuera muerto para quitarle a su mujer. Salmos 51:4 dice "Contra ti
he pecado, solo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos..." Como podemos
ver, todo pecado es contra Dios y nosotros somos las víctimas del pecado de la
misma manera que fue el hijo de David. ¿Qué es lo que Dios hace con nosotros
cuando pe-camos? Nos perdona. Entonces nosotros debemos hacer lo mismo.
Si no logramos perdonar a otros, nuestra falta de perdón es un pecado contra Dios.
Al no perdonar estamos desobedeciendo a Dios, dando lugar a la soberbia, el orgullo y
auto exaltación. Mateo 18:21-22 nos da las instrucciones de Jesucristo sobre el
perdón.
"Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: —Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar
a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta siete veces? —No te digo que hasta siete
veces, sino hasta setenta veces siete —le contestó Jesús—". Setenta veces siete
quiere decir que debemos perdonar a una persona cuatrocientas noventa veces al día
por el mismo pecado. Jesucristo quiere decir que debemos perdonar de momento a
momento, porque así es como El nos perdona a nosotros. De la misma manera que
nosotros perdonamos, El nos perdona (Mateo 6:12).
No importa la magnitud de la deuda que alguien tenga hacia nosotros. Como
creyentes maduros, debemos echar fuera imaginaciones y razonamientos que nos
previenen de perdonar a otros (1 Corintios 10:5). Echamos fuera pensamientos
destructivos porque el alimentar la falta de perdón le da lugar al diablo en nuestras
vidas. Un espíritu malo de amargura toma raíz y habla por medio de nosotros. Juan
8:32 dice, "Y
conocerán la verdad, y la verdad los hará libres".
El objetivo del perdón es liberarnos para que podamos ser más como Jesucristo. Dios
quiere darnos libertad en Jesucristo. Yo quiero ser libre y yo quiero que usted
también sea libre. Estoy cansado de ver a Satanás robándome mi vida y espero que
usted también lo esté. Es por esto que es muy importante que aprendamos a
reconocer las artimañas y maquinaciones del diablo. Lea 2 Corintios 10:5 otra vez:
"Destruimos argumentos y toda altivez..." "Altivez" se refiere a los demonios de
Satanás que traen
"huestes espirituales de maldad en lugares celestiales" (Efesios 6:12). Huestes
espirituales existen en los aires (lugares altos). ¿Qué forma parte de los diferentes
componentes de las huestes espirituales? La amargura, por un lado. Otros son
incredulidad, dudas y miedo. Aún otros componentes de huestes o principados
espirituales son "la falta de perdón" y resentimiento. Mi petición en este momento es
que el Espíritu Santo le hable a su corazón de la misma manera en que me habló a mí
sobre éste tema de discernimiento que es tan importante. La venganza es otra
malicia espiritual en los aires.

También podría gustarte