Edad Media
Edad Media
Suele dividirse en dos grandes períodos: Temprana o Alta Edad Media (ss. v-x, sin una clara
diferenciación con la Antigüedad Tardía); y Baja Edad Media (ss. xi-xv), que a su vez puede dividirse
en un periodo de plenitud, la Plena Edad Media (ss. xi-xiii), y los dos últimos siglos que presenciaron la
crisis del siglo xiv. La ciudad medieval francesa de
Carcasona. Ciudades amuralladas,
Aunque hay algunos ejemplos de utilización previa,Nota 1 el concepto de Edad Media nació como la puentes bien guarnecidos y castillos
segunda edad de la división tradicional del tiempo histórico debida a Cristóbal Cellarius (Historia Medii son parte de la imagen bélica de la
Aevi a temporibus Constantini Magni ad Constaninopolim a Turcis captam deducta, Jena, 1688)3 Edad Media. El aspecto actual es
fruto de una recreación historicista
quien la consideraba un tiempo intermedio, sin apenas valor por sí mismo, entre la Edad Antigua
del siglo xix, cuando las murallas ya
identificada con el arte y la cultura de la civilización grecorromana de la Antigüedad clásica y la no eran funcionales, y la mayor parte
renovación cultural de la Edad Moderna —en la que él se sitúa— que comienza con el Renacimiento y de las ciudades europeas las
el Humanismo. La popularización de este esquema ha perpetuado un preconcepto erróneo: el de derribaba. El deseo de recuperarlas
considerar a la Edad Media como una época oscura, sumida en el retroceso intelectual y cultural, y un es una muestra de medievalismo.
aletargamiento social y económico secular (que a su vez se asocia con el feudalismo en sus rasgos más
oscurantistas, tal como se definió por los revolucionarios que combatieron el Antiguo Régimen). Sería
un periodo dominado por el aislamiento, la ignorancia, la teocracia, la superstición y el miedo
milenarista alimentado por la inseguridad endémica, la violencia y la brutalidad de guerras e invasiones
constantes y epidemias apocalí[Link] 2
Sin embargo, en este largo período de mil años hubo todo tipo de hechos y procesos muy diferentes
entre sí, diferenciados temporal y geográficamente, respondiendo tanto a influencias mutuas con otras
civilizaciones y espacios como a dinámicas internas. Muchos de ellos tuvieron una gran proyección
hacia el futuro, entre otros los que sentaron las bases del desarrollo de la posterior expansión europea, y
el desarrollo de los agentes sociales que desarrollaron una sociedad estamental de base
predominantemente rural pero que presenció el nacimiento de una incipiente vida urbana y una
burguesía que con el tiempo desarrollarán el capitalismo.4 Lejos de ser una época inmovilista, la Edad
Media, que había comenzado con migraciones de pueblos enteros, y continuado con grandes procesos
repobladores (Repoblación en la península ibérica, Ostsiedlung en Europa Oriental) vio cómo en sus
Ermita del Cristo de la Luz en
últimos siglos los antiguos caminos (muchos de ellos vías romanas decaídas) se reparaban y Toledo, anteriormente mezquita. La
modernizaban con airosos puentes, y se llenaban de toda clase de viajeros (guerreros, peregrinos, convivencia entre civilizaciones
mercaderes, estudiantes, goliardos, etc.) encarnando la metáfora espiritual de la vida como un viaje alternó entre el enfrentamiento y la
(homo viator).5 tolerancia, el aislamiento y la
influencia mutua.
También surgieron en la Edad Media formas políticas nuevas, que van desde el califato islámico a los
poderes universales de la cristiandad latina (Pontificado e Imperio) o el Imperio bizantino y los reinos
eslavos integrados en la cristiandad oriental (aculturación y evangelización de Cirilo y Metodio); y en menor escala, todo tipo de ciudades
estado, desde las pequeñas ciudades episcopales alemanas hasta repúblicas que mantuvieron imperios marítimos como Venecia; dejando en la
mitad de la escala a la que tuvo mayor proyección futura: las monarquías feudales, que transformadas en monarquías autoritarias prefiguran el
estado moderno.
De hecho, todos los conceptos asociados a lo que se ha venido en llamar modernidad aparecen en la Edad Media, en sus aspectos intelectuales
con la misma crisis de la escolástica.6 Ninguno de ellos sería entendible sin el propio feudalismo, se entienda este como modo de producción
(basado en las relaciones sociales de producción en torno a la tierra del feudo) o como sistema político (basado en las relaciones personales de
poder en torno a la institución del vasallaje), según las distintas interpretaciones historiográ[Link] 3
El choque de civilizaciones entre cristianismo e islamismo, manifestado en la ruptura de la unidad del Mediterráneo (hito fundamental de la
época, según Henri Pirenne, en su clásico Mahoma y Carlomagno7 ), la Reconquista española y las Cruzadas; tuvo también su parte de fértil
intercambio cultural (escuela de Traductores de Toledo, Escuela Médica Salernitana) que amplió los horizontes intelectuales de Europa, hasta
entonces limitada a los restos de la cultura clásica salvados por el monacato altomedieval y adaptados al cristianismo.
La Edad Media realizó una curiosa combinación entre la diversidad y la unidad. La diversidad fue el nacimiento de las incipientes
naciones... La unidad, o una determinada unidad, procedía de la religión cristiana, que se impuso en todas partes... esta religión
reconocía la distinción entre clérigos y laicos, de manera que se puede decir que... señaló el nacimiento de una sociedad laica. ... Todo
esto significa que la Edad Media fue el período en que apareció y se construyó Europa.8
Esa misma Europa Occidental produjo una impresionante sucesión de estilos artísticos (prerrománico, románico y gótico), que en las zonas
fronterizas se mestizaron también con el arte islámico (mudéjar, arte andalusí, arte árabe-normando) o con el arte bizantino.
La ciencia medieval no respondía a una metodología moderna, pero tampoco lo había hecho la de los autores clásicos, que se ocuparon de la
naturaleza desde su propia perspectiva; y en ambas edades sin conexión con el mundo de las técnicas, que estaba relegado al trabajo manual de
artesanos y campesinos, responsables de un lento pero constante progreso en las herramientas y procesos productivos. La diferenciación entre
oficios viles y mecánicos y profesiones liberales vinculadas al estudio intelectual convivió con una teórica puesta en valor espiritual del trabajo
en el entorno de los monasterios benedictinos, cuestión que no pasó de ser un ejercicio piadoso, sobrepasado por la mucho más trascendente
valoración de la pobreza, determinada por la estructura económica y social y que se expresó en el pensamiento económico medieval.
Medievalismo es tanto la cualidad o carácter de medieval,9 como el interés por la época y los temas medievales y su estudio; y medievalista el
especialista en estas [Link] 4 El descrédito de la Edad Media fue una constante durante la Edad Moderna, en la que Humanismo,
Renacimiento, Racionalismo, Clasicismo e Ilustración se afirman como reacciones contra ella, o más bien contra lo que entienden que
significaba, o contra los rasgos de su propio presente que intentan descalificar como pervivencias medievales. No obstante desde fines del
siglo xvi se producen interesantes recopilaciones de fuentes documentales medievales que buscan un método crítico para la ciencia histórica. El
Romanticismo y el Nacionalismo del siglo xix revalorizaron la Edad Media como parte de su programa estético y como reacción antiacadémica
(poesía y drama románticos, novela histórica, nacionalismo musical, ópera), además de como única posibilidad de encontrar base histórica a las
emergentes naciones (pintura de historia, arquitectura historicista, sobre todo el neogótico —labor restauradora y recreadora de Eugène Viollet-
le-Duc— y el neomudéjar). Los abusos románticos de la ambientación medieval (exotismo), produjeron ya a mediados del siglo xix la reacción
del realismo.11 Otro tipo de abusos son los que dan lugar a una abundante literatura pseudohistórica que llega hasta el presente, y que ha
encontrado la fórmula del éxito mediático entremezclando temas esotéricos sacados de partes más o menos oscuras de la Edad Media (Archivo
Secreto Vaticano, templarios, rosacruces, masones y el mismísimo Santo Grial).Nota 5 Algunos de ellos se vincularon al nazismo, como el
alemán Otto Rahn. Por otro lado, hay abundancia de otros tipos de producciones artísticas de ficción de diversa calidad y orientación inspiradas
en la Edad Media (literatura, cine, cómic). También se han desarrollado en el siglo xx otros movimientos medievalistas: un medievalismo
historiográfico serio, centrado en la renovación metodológica (fundamentalmente por la incorporación de la perspectiva económica y social
aportada por el materialismo histórico y la Escuela de los Annales) y un medievalismo popular (espectáculos medievales, más o menos
genuinos, como actualización del pasado en el que la comunidad se identifica, lo que se ha venido en llamar memoria histórica).
La historia de Japón (que durante este periodo estaba en formación como civilización, adaptando las
influencias chinas a la cultura autóctona y expandiéndose desde las islas meridionales a las septentrionales), a pesar de su mayor lejanía y
aislamiento, suele ser paradójicamente más asociada al término medieval; aunque tal denominación es acotada por la historiografía,
significativamente, a un periodo medieval que se localiza entre los años 1000 y 1868, para adecuarse al denominado feudalismo japonés
anterior a la era Meiji (véase también shogunato, han y castillo japonés).13
La historia de la India o la del África negra a partir del siglo vii contaron con una mayor o menor influencia musulmana, pero se atuvieron a
dinámicas propias bien diferentes (Sultanato de Delhi, Sultanato de Bahmani, Imperio Vijayanagara —en la India—, Imperio de Malí, Imperio
Songhay —en África negra—). Incluso llegó a producirse una destacada intervención sahariana en el mundo mediterráneo occidental: el
Imperio almorávide.
De un modo todavía más claro, la historia de América (que atravesaba sus periodos clásico y postclásico) no tuvo ningún tipo de contacto con
el Viejo Mundo, más allá de la llegada de la denominada Colonización vikinga en América que se limitó a una reducida y efímera presencia en
Groenlandia y la enigmática Vinland, o las posibles posteriores expediciones de balleneros vascos en parecidas zonas del Atlántico Norte,
aunque este hecho ha de entenderse en el contexto del gran desarrollo de la navegación de los últimos siglos de la Baja Edad Media, ya
encaminada a la Era de los Descubrimientos.
Lo que sí ocurrió, y puede considerarse como una constante del periodo medieval, fue la periódica repetición de puntuales interferencias
centroasiáticas en Europa y el Próximo Oriente en forma de invasiones de pueblos del Asia Central, destacadamente los turcos (köktürks,
jázaros, otomanos) y los mongoles (unificados por Gengis Kan) y cuya Horda de Oro estuvo presente en Europa Oriental y conformó la
personalidad de los Estados cristianos que se crearon, a veces vasallos y a veces resistentes, en las estepas rusas y ucranianas. Incluso en una
rara ocasión, la primitiva diplomacia de los reinos europeos bajomedievales vio la posibilidad de utilizar a los segundos como contrapeso a los
primeros: la frustrada embajada de Ruy González de Clavijo a la corte de Tamerlán en Samarcanda, en el contexto del asedio mongol de
Damasco, un momento muy delicado (1401-1406) en el que también intervino como diplomático Ibn Jaldún. Los mongoles ya habían
saqueado Bagdad en una incursión de 1258.14
Ningún evento concreto —a pesar de la abundancia y concatenación de hechos catastróficos— determinó por sí mismo el fin de la Edad
Antigua y el inicio de la Edad Media: ni los sucesivos saqueos de Roma (por los godos de Alarico I en el 410, por los vándalos en el 455, por
las propias tropas imperiales de Ricimero en 472, por los ostrogodos en 546), ni la pavorosa irrupción de los hunos de Atila (450-452, con la
batalla de los Campos Cataláunicos y la extraña entrevista con el papa León I el Magno), ni el derrocamiento de Rómulo Augústulo (último
emperador romano de Occidente, por Odoacro el jefe de los hérulos -476-); fueron sucesos que sus contemporáneos consideraran iniciadores
de una nueva época. La culminación a finales del siglo v de una serie de procesos de larga duración, entre ellos la grave dislocación
económica, las invasiones y el asentamiento de los pueblos germanos en el Imperio romano, hizo cambiar la faz de Europa. Durante los
siguientes 300 años, la Europa Occidental mantuvo un período de unidad cultural, inusual para este continente, instalada sobre la compleja y
elaborada cultura del Imperio romano, que nunca llegó a perderse por completo, y el asentamiento del cristianismo. Nunca llegó a olvidarse la
herencia clásica grecorromana, y la lengua latina, sometida a transformación (latín medieval), continuó siendo la lengua de cultura en toda
Europa occidental, incluso más allá de la Edad Media. El derecho romano y múltiples instituciones
continuaron vivas, adaptándose de uno u otro modo. Lo que se operó durante ese amplio periodo de
transición (que puede darse por culminado para el año 800, con la coronación de Carlomagno) fue una
suerte de fusión con las aportaciones de otras civilizaciones y formaciones sociales, en especial la
germánica y la religión cristiana. En los siglos siguientes, aún en la Alta Edad Media, serán otras
aportaciones las que se añadan, destacadamente el islam.
Véanse también: Caída del Imperio romano de Occidente, Invasiones bárbaras y Pueblos germánicos.
El papa Silvestre I bendice a
Constantino, del que recibe con la
Alta Edad Media (siglos v al x) tiara (símbolo del pontificado romano
clásico, similar a otros tocados
político-religiosos, como la doble
Los reinos germanorromanos (siglos v al viii) corona de los faraones) el poder
temporal sobre Roma. Fresco del
siglo xiii , capilla de San Silvestre,
Bárbaros monasterio de los Cuatro Santos
Coronados.
Los bárbaros se desparraman furiosos... y el azote de la peste no
causa menos estragos, el tiránico exactor roba y el soldado saquea
las riquezas y las vituallas escondidas en las ciudades; reina un
hambre tan espantosa, que obligado por ella, el género humano
devora carne humana, y hasta las madres matan a sus hijos y
cuecen sus cuerpos para alimentarse con ellos. Las fieras
aficionadas a los cadáveres de los muertos por la espada, por el
hambre y por la peste, destrozan hasta a los hombres más fuertes,
y cebándose en sus miembros, se encarnizan cada vez más para
destrucción del género humano. De esta suerte, exacerbadas en
todo el orbe las cuatro plagas: el hierro, el hambre, la peste y las Encuentro de León Magno con Atila,
fieras, cúmplense las predicciones que hizo el Señor por boca de
fresco de Rafael Sanzio en las
sus Profetas. Asoladas las provincias... por el referido
División del Imperio romano, año encruelecimiento de las plagas, los bárbaros, resueltos por la estancias del Vaticano (1514).
395. misericordia del Señor a hacer la paz, se reparten a suertes las
regiones de las provincias para establecerse en ellas.
Hidacio, Chronicon (hacia 468).15
El texto se refiere concretamente a Hispania y sus provincias, y los bárbaros citados son específicamente los suevos, vándalos y alanos, que en
el 406 habían cruzado el limes del Rin (inhabitualmente helado) a la altura de Maguncia y en torno al 409 habían llegado a la península ibérica;
pero la imagen es equivalente en otros momentos y lugares que el mismo autor narra, del periodo entre 379 y 468.
Los pueblos germánicos procedentes de la Europa del Norte y del Este, se encontraban en un estadio de desarrollo económico, social y cultural
obviamente inferior al del Imperio romano, al que ellos mismos percibían admirativamente. A su vez eran percibidos con una mezcla de
desprecio, temor y esperanza (retrospectivamente plasmados en el influyente poema Esperando a los bárbaros de Constantino Cavafis),16 e
incluso se les atribuyó un papel justiciero (aunque involuntario) desde un punto de vista providencialista por parte de los autores cristianos
romanos (Orosio, Salviano de Marsella y San Agustín de Hipona).17 La denominación de bárbaros (βάρβαρος) proviene de la onomatopeya
bar-bar con la que los griegos se burlaban de los extranjeros no helénicos, y que los romanos —bárbaros ellos mismos, aunque helenizados—
utilizaron desde su propia perspectiva. La denominación «invasiones bárbaras» fue rechazada por los historiadores alemanes del siglo xix,
momento en el que el término barbarie designaba para las nacientes ciencias sociales un estadio de desarrollo cultural inferior a la civilización y
superior al salvajismo. Prefirieron acuñar un nuevo término: Völkerwanderung ("Migración de Pueblos"),18 menos violento que invasiones, al
sugerir el desplazamiento completo de un pueblo con sus instituciones y cultura, y más general incluso que invasiones germánicas, al incluir a
hunos, eslavos y otros.
Los germanos, que disponían de instituciones políticas peculiares, en concreto la asamblea de guerreros libres (thing) y la figura del rey,
recibieron la influencia de las tradiciones institucionales del Imperio y la civilización grecorromana, así como la del cristianismo (aunque no
siempre del cristianismo católico o atanasiano, sino del arriano); y se fueron adaptando a las circunstancias de su asentamiento en los nuevos
territorios, sobre todo a la alternativa entre imponerse como minoría dirigente sobre una mayoría de población local o fusionarse con ella.
Los nuevos reinos germánicos conformaron la personalidad de Europa Occidental durante la Edad Media, evolucionaron en monarquías
feudales y monarquías autoritarias, y con el tiempo, dieron origen a los estados-nación que se fueron construyendo en torno a ellas.
Socialmente, en algunos de estos países (España o Francia), el origen germánico (godo o franco) pasó a ser un rasgo de honor u orgullo de
casta ostentado por la nobleza como distinción sobre el conjunto de la población.
Se habían encauzado los afanes de protagonismo político de los más ricos e influyentes senadores
romanos y de las provincias occidentales. Además, la dinastía había sabido encauzar acuerdos con la
poderosa aristocracia militar, en la que se enrolaban nobles germanos que acudían al servicio del
Imperio al frente de soldados unidos por lazos de fidelidad hacia ellos. Al morir en 395, Teodosio
confió el gobierno de Occidente y la protección de su joven heredero Honorio al general Estilicón,
primogénito de un noble oficial vándalo que había contraído matrimonio con Flavia Serena, sobrina del
propio Teodosio. Pero cuando en el 455 murió asesinado Valentiniano III, nieto de Teodosio, una
Gala Placidia y sus hijos,
buena parte de los descendientes de aquellos nobles occidentales (nobilissimus, clarissimus) que tanto Valentiniano III y Justa Grata
habían confiado en los destinos del Imperio parecieron ya desconfiar del mismo, sobre todo cuando en Honoria.
el curso de dos decenios se habían podido dar cuenta de que el gobierno imperial recluido en Rávena
era cada vez más presa de los exclusivos intereses e intrigas de un pequeño grupo de altos oficiales del
ejército itálico. Muchos de estos eran de origen germánico y cada vez confiaban más en las fuerzas de sus séquitos armados de soldados
convencionales y en los pactos y alianzas familiares que pudieran tener con otros jefes germánicos instalados en suelo imperial junto con sus
propios pueblos, que desarrollaban cada vez más una política autónoma. La necesidad de acomodarse a la nueva situación quedó evidenciada
con el destino de Gala Placidia, princesa imperial rehén de los propios saqueadores de Roma (el visigodo Alarico I y su primo Ataúlfo, con
quien finalmente se casó); o con el de Honoria, hija de la anterior (en segundas nupcias con el emperador Constancio III) que optó por
ofrecerse como esposa al propio Atila enfrentándose a su propio hermano Valentiniano.
Necesitados de mantener una posición de predominio social y económico en sus regiones de origen,
reducidos sus patrimonios fundiarios a dimensiones provinciales, y ambicionando un protagonismo
político propio de su linaje y de su cultura, los honestiores (los más honestos u honrados, los que tienen
honor), representantes de las aristocracias tardorromanas occidentales habrían acabado por aceptar las
ventajas de admitir la legitimidad del gobierno de dichos reyes germánicos, ya muy romanizados,
asentados en sus provincias. Al fin y al cabo, estos, al frente de sus soldados, podían ofrecerles bastante
mayor seguridad que el ejército de los emperadores de Rávena. Además, el avituallamiento de dichas
tropas resultaba bastante menos gravoso que el de las imperiales, por basarse en buena medida en
séquitos armados dependientes de la nobleza germánica y alimentados con cargo al patrimonio
fundiario provincial de la que esta ya hacía tiempo se había apropiado. Menos gravoso tanto para los
aristócratas provinciales como también para los grupos de humiliores (los más humildes, los rebajados
en tierra -humus-) que se agrupaban jerárquicamente en torno a dichos aristócratas, y que, en definitiva,
eran los que habían venido soportando el máximo peso de la dura fiscalidad tardorromana. Las nuevas
monarquías, más débiles y descentralizadas que el viejo poder imperial, estaban también más dispuestas
a compartir el poder con las aristocracias provinciales, máxime cuando el poder de estos monarcas
estaba muy limitado en el seno mismo de sus gentes por una nobleza basada en sus séquitos armados,
Alaricus rex gothorum, sello de desde su no muy lejano origen en las asambleas de guerreros libres, de los que no dejaban de ser
Alarico II, rey visigodo. primun inter pares.
Pero esta metamorfosis del Occidente romano en romano-germano, no había sido consecuencia de una
inevitabilidad claramente evidenciada desde un principio; por el contrario, el camino había sido duro, zigzagueante, con ensayos de otras
soluciones, y con momentos en que parecía que todo podía volver a ser como antes. Así ocurrió durante todo el siglo v, y en algunas regiones
también en el siglo vi como consecuencia, entre otras cosas, de la llamada Recuperatio Imperii o Reconquista de Justiniano.
Fueron los visigodos, primero como Reino de Tolosa y luego como Reino de Toledo, los primeros en
efectuar esa institucionalización, valiéndose de su condición de federados, con la obtención de un
foedus con el Imperio, que les encargó la pacificación de las provincias de Galia e Hispania, cuyo
Batalla de Vouillé (507), entre
control estaba perdido en la práctica tras las invasiones del 410 por suevos, vándalos y alanos. De los
francos y visigodos, representada en
tres, solo los suevos lograron el asentamiento definitivo en una zona: el Reino de Braga, mientras que un manuscrito del siglo xiv
los vándalos se establecieron en el norte de África y las islas del Mediterráneo Occidental, pero fueron
al siglo siguiente eliminados por los bizantinos durante la gran expansión territorial de Justiniano I
(campañas de los generales Belisario, del 533 al 544, y Narsés, hasta el 554). Simultáneamente los ostrogodos consiguieron instalarse en Italia
expulsando a los hérulos, que habían expulsado a su vez de Roma al último emperador de Occidente. El Reino Ostrogodo desapareció también
frente a la presión bizantina de Justiniano I.
Un segundo grupo de pueblos germánicos se instala en Europa Occidental en el siglo vi, de entre los que destaca el Reino franco de Clodoveo
I y sus sucesores merovingios, que desplaza a los visigodos de las Galias, forzándolos a trasladar su capital de Tolosa (Toulouse) a Toledo.
También derrotaron a burgundios y alamanes, absorbiendo sus reinos. Algo más tarde los lombardos se establecen en Italia (568-9), pero serán
derrotados a finales del siglo viii por los mismos francos, que reinstaurarán el Imperio con Carlomagno (año 800).
En Gran Bretaña se instalarán los anglos, sajones y jutos, que crearán una serie de reinos rivales que serán unificados por los daneses (un
pueblo nórdico) en lo que terminará por ser el reino de Inglaterra.
Las instituciones
La monarquía germánica era en origen una institución estrictamente temporal, vinculada estrechamente
al prestigio personal del rey, que no pasaba de ser un primus inter pares (primero entre iguales), que la
asamblea de guerreros libres elegía (monarquía electiva), normalmente para una expedición militar
concreta o para una misión específica. Las migraciones a que se vieron sometidos los pueblos
germánicos desde el siglo iii hasta el siglo v (encajonados entre la presión de los hunos al este y la
resistencia del limes romano al sur y oeste) fue fortaleciendo la figura del rey, al tiempo que se entraba
en contacto cada vez mayor con las instituciones políticas romanas, que acostumbraban a la idea de un
poder político mucho más centralizado y concentrado en la persona del Emperador romano. La Breviario de Alarico, en un
monarquía se vinculó a las personas de los reyes de forma vitalicia, y la tendencia era a hacerse manuscrito del siglo x
monarquía hereditaria, dado que los reyes (al igual que habían hecho los emperadores romanos)
procuraban asegurarse la elección de su sucesor, la mayor parte de las veces aún en vida y asociándolos
al trono. El que el candidato fuera el primogénito varón no era una necesidad, pero se terminó imponiendo como una consecuencia obvia, lo
que también era imitado por las demás familias de guerreros, enriquecidos por la posesión de tierras y convertidos en linajes nobiliarios que se
emparentaban con la antigua nobleza romana, en un proceso que puede denominarse feudalización. Con el tiempo, la monarquía se
patrimonializó, permitiendo incluso la división del reino entre los hijos del rey.
El respeto a la figura del rey se reforzó mediante la sacralización de su toma de posesión (unción con los sagrados óleos por parte de las
autoridades religiosas y uso de elementos distintivos como orbe, cetro y corona, en el transcurso de una elaborada ceremonia: la coronación) y
la adición de funciones religiosas (presidencia de concilios nacionales, como los Concilios de Toledo) y taumatúrgicas (toque real de los reyes
de Francia para la cura de la escrófula). El problema se suscitaba cuando llegaba el momento de justificar la deposición de un rey y su
sustitución por otro que no fuera su sucesor natural. Los últimos merovingios no gobernaban por sí mismos, sino mediante los cargos de su
corte, entre los que destacaba el mayordomo de palacio. Únicamente tras la victoria contra los invasores musulmanes en la batalla de Poitiers el
mayordomo Carlos Martel se vio justificado para argumentar que la legitimidad de ejercicio le daba méritos suficientes para fundar él mismo su
propia dinastía: la carolingia. En otras ocasiones se recurría a soluciones más imaginativas (como forzar la tonsura —corte eclesiástico del pelo
— del rey visigodo Wamba para incapacitarle).
Los problemas de convivencia entre las minorías germanas y las mayorías locales (hispanorromanas, galo-romanas, etc.) fueron solucionados
con más eficacia por los reinos con más proyección en el tiempo (visigodos y francos) a través de la fusión, permitiendo los matrimonios
mixtos, unificando la legislación y realizando la conversión al catolicismo frente a la religión originaria, que en muchos casos ya no era el
paganismo tradicional germánico, sino el cristianismo arriano adquirido en su paso por el Imperio Oriental.
Algunas características propias de las instituciones germanas se conservaron: una de ellas el predominio del derecho consuetudinario sobre el
derecho escrito propio del Derecho romano. No obstante los reinos germánicos realizaron algunas codificaciones legislativas, con mayor o
menor influencia del derecho romano o de las tradiciones germánicas, redactadas en latín a partir del siglo v (leyes teodoricianas, edicto de
Teodorico, Código de Eurico, Breviario de Alarico). El primer código escrito en lengua germánica fue el del rey Ethelberto de Kent, el primero
de los anglosajones en convertirse al cristianismo (comienzos del siglo vi). El visigótico Liber Iudicorum (Recesvinto, 654) y la franca Ley
Sálica (Clodoveo, 507-511) mantuvieron una vigencia muy prolongada por su consideración como fuentes del derecho en las monarquías
medievales y del Antiguo Régimen.19
El cristianismo fue llevado a Irlanda por San Patricio a principios del siglo v y desde allí se extendió a Escocia, desde donde un siglo más tarde
regresó por la zona norte a una Inglaterra abandonada por los cristianos britones a los paganos pictos y escotos (procedentes del norte de Gran
Bretaña) y a los también paganos germanos procedentes del continente (anglos, sajones y jutos). A finales del siglo vi, con el papa Gregorio
Magno, también Roma envió misioneros a Inglaterra desde el sur, con lo que se consiguió que en el transcurso de un siglo Inglaterra volviera a
ser cristiana.
A su vez, los britones habían iniciado una emigración por vía marítima hacia la península de Bretaña, llegando incluso hasta lugares tan lejanos
como la costa cantábrica entre Galicia y Asturias, donde fundaron la diócesis de Britonia. Esta tradición cristiana se distinguía por el uso de la
tonsura céltica o escocesa, que rapaba la parte frontal del pelo en vez de la coronilla.
La supervivencia en Irlanda de una comunidad cristiana aislada de Europa por la barrera pagana de los anglosajones, provocó una evolución
diferente al cristianismo continental, lo que se ha denominado cristianismo celta. Conservaron mucho de la antigua tradición latina, que
estuvieron en condiciones de compartir con Europa continental apenas la oleada invasora se hubo calmado temporalmente. Tras su extensión a
Inglaterra en el siglo vi los irlandeses fundaron en el siglo vii monasterios en Francia, en Suiza (Saint Gall), e incluso en Italia, destacándose
particularmente los nombres de Columba y Columbano. Las islas británicas fueron durante unos tres siglos el vivero de importantes nombres
para la cultura: el historiador Beda el Venerable, el misionero Bonifacio de Alemania, el educador Alcuino de York, o el teólogo Juan Escoto
Erígena, entre otros. Tal influencia llega hasta la atribución de leyendas como la de Santa Úrsula y las Once Mil Vírgenes, bretona que habría
efectuado un extraordinario viaje entre Britania y Roma para acabar martirizada en Colonia.21
La recuperación de la autoridad imperial y la mayor estabilidad de los siglos siguientes trajo consigo también un proceso de helenización, es
decir, de recuperación de la identidad griega frente a la oficial entidad romana de las instituciones, cosa más posible entonces, dada la limitación
y homogeneización geográfica producida por la pérdida de las provincias, y que permitía una organización territorial militarizada y más
fácilmente gestionable: los temas (themata) con la adscripción a la tierra de los militares en ellos establecidos, lo que produjo formas similares
al feudalismo occidental.
El periodo entre 867 y 1056, bajo la dinastía macedonia, se
conoce con el nombre de Renacimiento macedónico, en que
Bizancio vuelve a ser una potencia mediterránea y se proyecta
hacia los pueblos eslavos de los Balcanes y hacia el norte del
mar Negro. Basilio II Bulgaróctono que ocupó el trono en el
período 976-1025 llevó al Imperio a su máxima extensión
territorial desde la invasión musulmana, ocupando parte de
Siria, Crimea y los Balcanes hasta el Danubio. La
evangelización de Cirilo y Metodio obtendrá una esfera de
influencia bizantina en Europa Oriental que cultural y
religiosamente tendrá una gran proyección futura mediante la
difusión del alfabeto cirílico (adaptación del alfabeto griego
para la representación de los fonemas eslavos, que se sigue
utilizando en la actualidad); así como la del cristianismo
Basilio II Bulgaróctono Βασίλειος Β΄
ortodoxo (predominante desde Serbia hasta Rusia).
Βουλγαροκτόνος, que quiere decir: Salterio Jlúdov, uno de los tres
«matador de búlgaros»; el nombre únicos manuscritos ilustrados
Sin embargo, la segunda mitad del siglo xi presenciará un
Basilio, Basileus significa rey en iconódulos que sobrevivieron al
griego, y era el título que se daba al
nuevo desafío islámico, esta vez protagonizado por los turcos siglo ix. Esta página ilustra un pasaje
emperador. selyúcidas y la intervención del Papado y de los europeos evangélico en que un soldado ofrece
occidentales, mediante la intervención militar de las Cruzadas, a Cristo vinagre en una esponja
la actividad comercial de los mercaderes italianos (genoveses, atada a una lanza. En el plano
amalfitanos, pisanos y sobre todo venecianos)27 y las polémicas teológicas del denominado Cisma de inferior se caricaturiza al último
Patriarca de Constantinopla
Oriente o Gran Cisma de Oriente y Occidente, con lo que la teórica ayuda cristiana se demostró tan
iconoclasta, Juan el Gramático,
negativa o más para el Imperio Oriental que la amenaza musulmana. El proceso de feudalización se borrando un icono de Cristo con una
acentuó al verse forzados los emperadores Comneno a realizar cesiones territoriales (denominadas esponja similar.
pronoia) a la aristocracia y a miembros su propia familia.28
En el siglo vii, tras las predicaciones de Mahoma y las conquistas de los primeros califas (a la vez
líderes políticos y religiosos, en una religión —el islamismo— que no reconoce distinciones entre laicos
y clérigos), se había producido la unificación de Arabia y la conquista del Imperio persa y de buena
parte del Imperio bizantino. En el siglo viii se llegó a la península ibérica, la India y el Asia Central
(batalla del Talas —751— victoria islámica ante China tras la que no se profundizó en ese Imperio,
pero que permitió un mayor contacto con su civilización, aprovechando los conocimientos de los
prisioneros). En el occidente la expansión musulmana se frenó desde la batalla de Poitiers (732) ante Expansión árabe en el siglo vii : califa
los francos y la mitificada batalla de Covadonga ante los asturianos (722). La presencia de los Abu Bakr en la zona I, Omar en la II,
musulmanes como una civilización rival alternativa asentada en la mitad sur de la cuenca del Uthman en la III y Ali en la IV.
Mediterráneo, cuyo tráfico marítimo pasan a controlar, obligó al cierre en sí misma de Europa
Occidental por varios siglos, y para algunos historiadores significó el verdadero comienzo de la Edad
Media.29
Desde el siglo viii se produjo una difusión más lenta de la civilización islámica por sitios tan lejanos como Indonesia y el continente africano, y
desde el siglo xiv por Anatolia y los Balcanes. Las relaciones con la India fueron también muy estrechas durante el resto de la Edad Media
(aunque la imposición del imperio mogol no se produjo hasta el siglo xvi), mientras que el océano Índico se convirtió casi en un Mare Nostrum
árabe, donde se ambientaron las aventuras de Simbad el marino (uno de los cuentos de Las mil y una noches de la época de Harún al-
Rashid).30 El tráfico comercial de las rutas marítimas y caravaneras unían el Índico con el Mediterráneo a través del mar Rojo o el golfo
Pérsico y las caravanas del desierto. Esa llamada ruta de las especias (prefigurada por la ruta del incienso en la Edad Antigua) fue esencial para
que llegaran a occidente retazos de la ciencia y la cultura de Extremo Oriente. Por el norte, la ruta de la seda cumplió la misma función
atravesando los desiertos y las cordilleras del Turquestán. El ajedrez, la numeración indoarábiga y el concepto de cero, así como algunas obras
literarias (Calila e Dimna) estuvieron entre los aportes hindúes y persas. El papel, el grabado o la pólvora, entre las chinas. La función de los
árabes, y de los persas, sirios, egipcios y españoles arabizados (no solo islámicos, pues hubo muchos que mantuvieron su religión cristiana o
judía —no tanto la zoroastriana—) distó mucho de ser mera transmisión, como testimonia la influencia de la reinterpretación de la filosofía
clásica que llegó a través de los textos árabes a Europa Occidental a partir de las traducciones latinas desde el siglo xii, y la difusión de cultivos
y técnicas agrícolas por la región mediterránea. En un momento en que estaban prácticamente ausentes de la economía europea, destacaron las
prácticas comerciales y la circulación monetaria en el mundo islámico, animadas por la explotación de minas de oro tan lejanas como las del
África subsahariana, junto con otro tipo de actividades, como el tráfico de esclavos.
La unidad inicial del mundo islámico, que se había cuestionado ya en el aspecto religioso con la separación de suníes y chiíes, se rompió
también en lo político con la sustitución de los Omeyas por los Abbasíes al frente del califato en el 749, que además sustituyeron Damasco por
Bagdad como capital. Abderramán I, el último superviviente Omeya, consiguió fundar en Córdoba un emirato independiente para al-Ándalus
(nombre árabe de la península ibérica), que su descendiente Abderramán III convirtió en un califato alternativo en el 929. Poco antes, en el 909
los Fatimíes habían hecho lo propio en Egipto. A partir del
siglo xi se producen cambios muy importantes: el desafío a la
hegemonía árabe como etnia dominante dentro del islam a
cargo de los islamizados turcos, que pasarán a controlar
distintas zonas del Medio Oriente (mamelucos, otomanos), o de
kurdos como Saladino; la irrupción de los cristianos latinos en
tres puntos clave del Mediterráneo (reinos cristianos de la
Reconquista en al-Ándalus, normandos en el sur de Italia y
cruzados en Siria y Palestina); y la de los mongoles desde el La Kaaba en la Mezquita de La Meca
centro de Asia. o mezquita sagrada (Masyid al-
Haram).
Los eruditos como al-Biruni, al-Jahiz, al-Kindi, Abu Bakr
Muhammad al-Razi, Ibn Sina, al-Idrisi, Ibn Bayya, Omar al-
Manuscrito árabe ilustrado del
Jayyam, Ibn Zuhr, Ibn Tufail, Ibn Rushd, al-Suyuti, y miles de
otros académicos no fueron una excepción, sino la norma general
siglo xiii La representación de figuras
en la civilización musulmana. La civilización musulmana del
solo se consiente en algunas
periodo clásico fue destacable por el elevado número de eruditos
interpretaciones del islamismo, pero polifacéticos que produjo. Es una muestra de la homogeneidad de
se prohíbe mayoritariamente. Esta la filosofía islámica sobre la ciencia, y su énfasis sobre la síntesis,
prohibición incentivó otras artes, las investigaciones interdisciplinares y la multiplicidad de
como la caligrafía. Esta ilustración métodos.31
representa a Sócrates (Sughrat). La Ziauddin Sardar
recuperación y difusión de la cultura
clásica grecorromana fue una de las Véanse también: Mahoma, Islam, Corán, Califa y Califato perfecto.
principales aportaciones del islam
Véanse también: Dinastía de los omeyas, Califato abasí, Califato fatimí y Umma (islam).
medieval a la civilización.
Véanse también: Historia del islam, Edad de Oro del islam, Cultura musulmana, Filosofía islámica y
Filosofía islámica antigua.
Véanse también: Sufismo, Averroísmo, Ciencia medieval, Matemática en el islam medieval y Ciencia islámica.
Véanse también: Literatura árabe y Poesía árabe.
Véanse también: Omar Jayam, Alhacén y Algazel.
Véanse también: Al Juarismi, Avicena, Averroes, Maimónides e Ibn Jaldún.
Surgimiento y ascenso
Hacia el siglo viii, la situación política europea se había estabilizado. En oriente, el Imperio bizantino
era fuerte otra vez, gracias a una serie de emperadores competentes. En occidente, algunos reinos
aseguraban relativa estabilidad a varias regiones: Northumbria a Inglaterra, el Reino visigodo a España,
el Reino lombardo a Italia y el Reino franco a Galia y Alemania. En realidad, el Reino franco era un
compuesto de tres reinos: Austrasia, Neustria y Aquitania.
El Imperio carolingio surge de las bases creadas por los predecesores de Carlomagno desde principios
del siglo viii (Carlos Martel y Pipino el Breve). La proyección de sus fronteras a través de una gran
parte de la Europa Occidental permitió a Carlos la aspiración de reconstruir la extensión del antiguo
Imperio romano occidental, siendo la primera entidad política de la Edad Media que estuvo en
condiciones de convertirse en una potencia continental. Aquisgrán fue elegida como capital, en una
situación central y suficientemente alejada de Italia, que a pesar de ser liberada del dominio de los Coronación de Carlomagno por el
longobardos y de las teóricas reivindicaciones bizantinas, conservó una gran autonomía que llegaba a la papa León III, el día de Navidad del
soberanía temporal con la cesión de unos incipientes Estados Pontificios (el Patrimonium Petri o año 800.
Patrimonio de San Pedro, que incluía Roma y buena parte del centro de Italia). Como resultado de la
estrecha vinculación entre el pontificado y la dinastía carolingia, que se legitimaban y defendían mutuamente ya por tres generaciones, el papa
León III reconoció las pretensiones imperiales de Carlomagno con una coronación en extrañas circunstancias, el día de Navidad del año 800.
Se crearon las marcas para fijar las fronteras ante los enemigos exteriores (árabes en la Marca
Hispánica, sajones en la Marca Sajona, bretones en la Marca Bretona, lombardos —hasta su derrota—
en la Marca Lombarda y ávaros en la Marca Ávara; posteriormente también se creó una para los
húngaros: la Marca del Friuli). El territorio interior fue organizado en condados y ducados (unión de
varios condados o marcas). Los funcionarios que los dirigían (condes, marqueses y duques) eran
vigilados por inspectores temporales (los missi dominici —enviados del señor—), y se procuraba que
no se heredaran para evitar que quedaran patrimonializados en una familia (cosa, que con el tiempo, no
pudo evitarse). La consignación de tierras junto con los cargos, pretendía sobre todo el mantenimiento
de la costosa caballería pesada y los nuevos caballos de batalla (destreros, introducidos desde Asia en el
siglo vii que se empleaban de una manera completamente distinta a la caballería antigua, con estribos,
KAROLUS. Monograma de
Carlomagno, quien lo utilizaba como
aparatosas sillas y que podían sostener armaduras).32 Tal proceso estuvo en el origen del nacimiento
firma. Carlomagno, a pesar de sus de los feudos que había que ceder a cada militar de acuerdo con su rango, hasta la unidad básica: el
esfuerzos, nunca aprendió a escribir caballero que ejercía de señor sobre un territorio, se quedaba para su mantenimiento con una reserva
con soltura. señorial y dejaba los mansos para sus siervos, que estaban obligados a cultivar la reserva con
prestaciones gratuitas de trabajo a cambio de la protección militar y el mantenimiento del orden y la
justicia, que eran las funciones del señor. Lógicamente, los feudos en sus distintos niveles sufrieron la
misma transformación patrimonial que marcas y condados, estableciendo una red piramidal de fidelidades que es el origen del vasallaje feudal.
Carlomagno negoció de igual a igual con otras grandes potencias de la época, como el Imperio bizantino, el Emirato de Córdoba, y el Califato
Abasida. Aunque él mismo, ya en edad adulta, no sabía escribir (cosa habitual en la época, en que únicamente algunos clérigos lo hacían),
Carlomagno siguió una política de prestigio cultural y un notable programa artístico. Pretendió rodearse de una corte de sabios e iniciar un
programa educativo basado en el trivium y el quadrivium, para lo que mandó llamar a la intelectualidad de su tiempo a sus dominios
impulsando, con la colaboración de Alcuino de York, el llamado Renacimiento carolingio. Dentro de este empeño educativo ordenó a sus
nobles aprender a escribir, cosa que él mismo intentó, aunque nunca consiguió hacerlo con soltura.33
División y hundimiento
Muerto Carlomagno en 814, toma el poder su hijo Ludovico Pío. Los hijos de este: Carlos el Calvo
(Francia occidental), Luis el Germánico (Francia oriental) y Lotario I (primogénito y heredero del
título imperial), se enfrentaron militarmente disputándose los diferentes territorios del imperio, que, más
allá de las alianzas aristocráticas, manifestaban distintas personalidades, interpretables desde una
perspectiva protonacional (idiomas diferentes: hacia el sur y oeste se imponían las lenguas romances
que se comenzaban a diferenciar del latín vulgar, hacia el norte y este las lenguas germánicas, como
testimoniaban los previos Juramentos de Estrasburgo; costumbres, tradiciones e instituciones propias
—romanas hacia el sur, germanas hacia el norte—). Esta situación no concluyó ni siquiera en el 843
tras el Tratado de Verdún, puesto que la posterior división del reino de Lotario entre sus hijos (la
Lotaringia, franja central desde los Países Bajos hasta Italia, pasando por la región del Rin, Borgoña y
Provenza) llevó a los tíos de estos (Carlos y Luis), a otro reparto (el Tratado de Mersen del 870) que
simplificaba las fronteras (dejando únicamente Italia y Provenza en manos de su sobrino el emperador
Luis II el Joven —cuyo cargo no suponía más primacía que la honorífica—, pero no condujo a una
mayor concentración de poder en manos de esos monarcas, débiles y en manos de la nobleza territorial.
En algunas regiones, el pacto no era más que una entelequia, puesto que la costa del mar del Norte Ludovico Pío, hijo y heredero de
estaba ocupada por los vikingos. Incluso en las zonas teóricamente controladas, las posteriores Carlomagno.
herencias y luchas internas entre los sucesivos reyes y emperadores carolingios subdividieron y
reunificaron los territorios de manera casi aleatoria.
La división, sumada al proceso institucional de descentralización inherente al sistema feudal, en ausencia de fuertes poderes centrales, y al
debilitamiento preexistente de las estructuras sociales y económicas, hizo que la siguiente oleada de invasiones bárbaras, sobre todo las
protagonizadas por húngaros y vikingos, sumieran de nuevo a Europa Occidental en el caos de una nueva edad oscura.
Carlos el Calvo, rey Apogeo del Imperio carolingio hacia 814. Divisiones del Imperio en los
de Francia tratados de Verdún (año 843,
Occidental. línea punteada) y Meersen
(870).
El sistema feudal
La generalización del término permite a muchos historiadores aplicarlo a las formaciones sociales de todo el territorio europeo occidental,
pertenecieran o no al Imperio carolingio. Los partidarios de un uso restringido, argumentando la necesidad de no confundir conceptos como
feudo, villae, tenure, o señorío lo limitan tanto en espacio (Francia, Oeste de Alemania y Norte de Italia) como en el tiempo: un «primer
feudalismo» o «feudalismo carolingio» desde el siglo viii hasta el año 1000 y un «feudalismo clásico» desde el año 1000 hasta el 1240, a su
vez dividido en dos épocas, la primera, hasta el 1160 (la más descentralizada, en que cada señor de castillo podía considerarse independiente, y
se produce el proceso denominado incastellamento); y la segunda, la propia de la "monarquía feudal"). Habría incluso "feudalismos de
importación": la Inglaterra normanda desde 1066 y los estados latinos de oriente creados durante las Cruzadas (siglos xii y xiii).34
Otros prefieren hablar de "régimen" o "sistema feudal", para diferenciarlo sutilmente del feudalismo estricto, o de síntesis feudal, para marcar el
hecho de que sobreviven en ella rasgos de la Antigüedad clásica mezclados con contribuciones germánicas, implicando tanto a instituciones
como a elementos productivos, y significó la especificidad del feudalismo europeo occidental como formación económico social frente a otras
también feudales, con consecuencias trascendentales en el futuro devenir histó[Link] 8 Más dificultades hay para el uso del término cuando
nos alejamos más: Europa Oriental experimenta un proceso de "feudalización" desde finales de la Edad Media, justo cuando en muchas zonas
de Europa Occidental los campesinos se liberan de las formas jurídicas de la servidumbre, de modo que suele hablarse del feudalismo polaco o
ruso. El Antiguo Régimen en Europa, el islam medieval o el Imperio bizantino fueron sociedades urbanas y comerciales, y con un grado de
centralización política variable, aunque la explotación del campo se realizaba con relaciones sociales de producción muy similares al
feudalismo medieval. Los historiadores que aplican la metodología del materialismo histórico (Marx definió el modo de producción feudal
como el estadio intermedio entre el esclavista y el capitalista) no dudan en hablar de «economía feudal» para referirse a ella, aunque también
reconocen la necesidad de no aplicar el término a cualquier formación social preindustrial no esclavista, puesto que a lo largo de la historia y de
la geografía han existido otros modos de producción también previstos en la modelización marxista, como el modo de producción primitivo de
las sociedades poco evolucionadas, homogéneas y con escasa división social —como las de los mismos pueblos germánicos previamente a las
invasiones— y el modo de producción asiático o despotismo hidráulico —Egipto faraónico, reinos de la India o Imperio chino— caracterizado
por la tributación de las aldeas campesinas a un estado muy centralizado.35 En lugares aún más lejanos se ha llegado a utilizar el término
feudalismo para describir una época. Es el caso de Japón y el denominado feudalismo japonés, dadas las innegables similitudes y paralelismos
que la nobleza feudal europea y su mundo tiene con los samuráis y el suyo. También se ha llegado a aplicarlo a la situación histórica de los
periodos intermedios de la historia de Egipto, en los que, siguiendo un ritmo cíclico milenario, decae el poder central y la vida en las ciudades,
la anarquía militar rompe la unidad de las tierras del Nilo, y los templos y señores locales que alcanzan a controlar un espacio de poder
gobiernan en él de manera independiente sobre los campesinos obligados al trabajo.
El vasallaje y el feudo
Dos instituciones eran claves para el feudalismo: por un lado el vasallaje como relación jurídico-política
entre señor y vasallo, un contrato sinalagmático (es decir, entre iguales, con requisitos por ambas partes)
entre señores y vasallos (ambos hombres libres, ambos guerreros, ambos nobles), consistente en el
intercambio de apoyos y fidelidades mutuas (dotación de cargos, honores y tierras —el feudo— por el
señor al vasallo y compromiso de auxilium et consilium —auxilio o apoyo militar y consejo o apoyo
político—), que si no se cumplía o se rompía por cualquiera de las dos partes daba lugar a la felonía, y
cuya jerarquía se complicaba de forma piramidal (el vasallo era a su vez señor de vasallos); y por otro
lado el feudo como unidad económica y de relaciones sociales de producción, entre el señor del feudo
Un vasallo arrodillado realiza la
y sus siervos, no un contrato igualitario, sino una imposición violenta justificada ideológicamente como
inmixtio manum durante el homenaje
un do ut des de protección a cambio de trabajo y sumisión.
a su señor, sentado. Un escribiente
toma nota. Todos están sonrientes.
Por tanto, la realidad que se enuncia como relaciones feudo-vasalláticas es realmente un término que
incluye dos tipos de relación social de naturaleza completamente distinta, aunque los términos que las
designan se empleaban en la época (y se siguen empleando) de manera equívoca y con gran confusión terminológica entre ellos:
El vasallaje era un pacto entre dos miembros de la nobleza de distinta categoría. El caballero de menor rango se convertía en vasallo (vassus)
del noble más poderoso, que se convertía en su señor (dominus) por medio del Homenaje e Investidura, en una ceremonia ritualizada que tenía
lugar en la torre del homenaje del castillo del señor. El homenaje (homage) —del vasallo al señor— consistía en la postración o humillación —
habitualmente de rodillas—, el osculum (beso), la inmixtio manum —las manos del vasallo, unidas en posición orante, eran acogidas entre las
del señor—, y alguna frase que reconociera haberse convertido en su hombre. Tras el homenaje se producía la investidura —del señor al
vasallo—, que representaba la entrega de un feudo (dependiendo de la categoría de vasallo y señor, podía ser un condado, un ducado, una
marca, un castillo, una población, o un simple sueldo; o incluso un monasterio si el vasallaje era eclesiástico) a través de un símbolo del
territorio o de la alimentación que el señor debe al vasallo —un poco de tierra, de hierba o de grano— y del espaldarazo, en el que el vasallo
recibe una espada (y unos golpes con ella en los hombros), o bien un báculo si era religioso.
La encomienda, encomendación o patrocinio (patrocinium, commendatio, aunque era habitual utilizar el término commendatio para el acto del
homenaje o incluso para toda la institución del vasallaje) eran pactos teóricos entre los campesinos y el señor feudal, que podían también
ritualizarse en una ceremonia o —más raramente— dar lugar a un documento. El señor acogía a los campesinos en su feudo, que se organizaba
en una reserva señorial que los siervos debían trabajar obligatoriamente (sernas o corveas) y en el conjunto de las pequeñas explotaciones
familiares (mansos) que se atribuían a los campesinos para que pudieran subsistir. Obligación del señor era protegerles si eran atacados, y
mantener el orden y la justicia en el feudo. A cambio, el campesino se convertía en su siervo y pasaba a la doble jurisdicción del señor feudal:
en los términos utilizados en la península ibérica en la Baja Edad Media, el señorío territorial, que obligaba al campesino a pagar rentas al noble
por el uso de la tierra; y el señorío jurisdiccional, que convertía al señor feudal en gobernante y juez del territorio en el que vivía el campesino,
por lo que obtenía rentas feudales de muy distinto origen (impuestos, multas, monopolios, etc.). La distinción entre propiedad y jurisdicción no
era en el feudalismo algo claro, pues de hecho el mismo concepto de propiedad era confuso, y la jurisdicción, otorgada por el rey como
merced, ponía al señor en disposición de obtener sus rentas. No existieron señoríos jurisdiccionales en los que la totalidad de las parcelas
pertenecieran como propiedad al señor, siendo muy generalizadas distintas formas de alodio en los campesinos. En momentos posteriores de
despoblamiento y refeudalización, como la crisis del siglo xvii, algunos nobles intentaban que se considerase despoblado completamente de
campesinos un señorío para liberarse de todo tipo de cortapisas y convertirlo en coto redondo reconvertible para otro uso, como el ganadero.36
Junto con el feudo, el vasallo recibe los siervos que hay en él, no como propiedad esclavista, pero tampoco en régimen de libertad; puesto que
su condición servil les impide abandonarlo y les obliga a trabajar. Las obligaciones del señor del feudo incluyen el mantenimiento del orden, o
sea, la jurisdicción civil y criminal (mero e mixto imperio en la terminología jurídica reintroducida con el Derecho Romano en la Baja Edad
Media), lo que daba aún mayores oportunidades para obtener el excedente productivo que los campesinos pudieran obtener después de las
obligaciones de trabajo —corveas o sernas en la reserva señorial— o del pago de renta —en especie o en dinero, de circulación muy escasa en
la Alta Edad Media, pero más generalizada en los últimos siglos medievales, según fue dinamizándose la economía—. Como monopolio
señorial solían quedar la explotación de los bosques y la caza, los caminos y puentes, los molinos, las tabernas y tiendas. Todo ello eran más
oportunidades de obtener más renta feudal, incluidos derechos tradicionales, como el ius prime noctis o derecho de pernada, que se convirtió en
un impuesto por matrimonios, buena muestra de que es en el excedente de donde se extrae la renta feudal de manera extraeconómica (en este
caso en la demostración de que una comunidad campesina crece y prospera).
Los bellatores o guerreros eran la nobleza, cuya función era la protección física, la defensa de todos ante las agresiones e injusticias. Estaba
organizada piramidalmente desde el emperador, pasando por los reyes y descendiendo sin solución de continuidad hasta el último escudero,
aunque atendiendo a su rango, poder y riqueza puede clasificarse en dos partes diferenciadas: alta nobleza (marqueses, condes y duques) cuyos
feudos tienen el tamaño de regiones y provincias (aunque la mayor parte de las veces no en continuidad territorial, sino repartido y difuso, lleno
de enclaves y exclaves); y la baja nobleza o caballeros (barones, infanzones), cuyos feudos son del tamaño de pequeñas comarcas (a escala
municipal o inferior a la municipal), o directamente no poseen feudos territoriales, viviendo en los castillos de señores más importantes, o en
ciudades o poblaciones en las que no ejercen jurisdicción (aunque sí pueden ejercer su regimiento, es decir, participar en su gobierno municipal
en representación del estado noble). A finales de la Edad Media y en la Edad Moderna, cuando la nobleza ya no ejercía su función militar,
como era el caso de los hidalgos españoles, que aducían sus privilegios estamentales para evitar el pago de impuestos y obtener alguna ventaja
social, alardeando de ejecutoria o de blasón y casa solariega, pero que al no disponer de rentas feudales suficientes para mantener la manera de
vida nobiliaria, corrían el peligro de perder su condición por contraer un matrimonio desigual o ganarse la vida trabajando:
Además de la legitimación religiosa, a través de la cultura y el arte laicos (la épica de los cantares de gesta y la lírica del amor cortés de los
trovadores provenzales) se difundía socialmente la legitimación ideológica de la forma de vida, la función social y los valores de la nobleza.38
Los oratores o clérigos eran el clero, cuya función era facilitar la salvación espiritual de las almas inmortales: algunos formaban una élite
poderosa llamada alto clero, (abades, obispos), y otros más humildes, el bajo clero (curas de pueblo o los hermanos legos de un monasterio). La
extensión y organización del monacato benedictino a través de la Orden de Cluny, estrechamente vinculado a la organización de la red
episcopal centralizada y jerarquizada, con cúspide en el papa de Roma, estableció la doble pirámide feudal del clero secular, destinado a la
administración los de sacramentos (que controlaban toda la trayectoria vital de la población, desde el nacimiento hasta muerte); y el clero
regular, apartado del mundo y sometido a una regla monástica (habitualmente la regla benedictina). Los tres votos monásticos del clero regular:
pobreza, obediencia y castidad; así como el celibato eclesiástico que se fue imponiendo al clero secular, funcionaron como un eficaz
mecanismo de vinculación de los dos estamentos privilegiados: los hijos segundones de la nobleza ingresaban en el clero, donde eran
mantenidos sin estrecheces gracias a las numerosas fundaciones, donaciones, dotes y mandas testamentarias; pero no disputaban las herencias a
sus hermanos, que podían mantener concentrado el patrimonio familiar. Las tierras de la Iglesia quedaban como manos muertas, cuya función
era la de garantizar las misas y oraciones previstas por los donadores, de modo que los hijos rezaban por las almas de los padres. Todo el
sistema garantizaba el mantenimiento del prestigio social de los privilegiados, asistiendo a misa en lugares destacados mientras vivían y
enterrados en lugares principales de iglesias y catedrales cuando morí[Link] 10 No faltaron los
enfrentamientos: la evidencia de simonía y nicolaísmo (nombramientos de cargos eclesiásticos
interferidos por las autoridades civiles o su pura compraventa) y la utilización de la principal amenaza
religiosa al poder temporal, equivalente a una muerte civil: la excomunión. El Papa se atribuía incluso
la autoridad de eximir al vasallo de la fidelidad debida a su señor y reivindicarla para sí mismo, lo que
fue utilizado en varias ocasiones para la fundación de reinos que pasaban a ser vasallos del Papa (por
ejemplo, la independencia que Afonso Henriques obtuvo para el condado convertido en reino de
Portugal frente al reino de León).
Los laboratores o trabajadores, eran el pueblo llano, cuya función era el mantenimiento de los cuerpos,
la función ideológicamente más baja y humilde —humiliores eran los cercanos al humus, la tierra,
Asesinato de Santo Tomás Becket
mientras que sus superiores eran honestiores, los que podían mantener la honra u honor—.Nota 11 (1170), provocado por el rey de
Necesariamente los más numerosos, y la inmensa mayoría de ellos dedicados a tareas agrícolas, dado la Inglaterra, anteriormente su aliado.
bajísima productividad y rendimiento agrícola, propios de la época preindustrial y del muy escaso nivel Vidriera de la catedral de Canterbury
técnico (de ahí la identificación en castellano de laborator con labrador). Por lo común estaban (siglo xiii ).
sometidos a los otros estamentos. El pueblo llano estaba compuesto en su gran mayoría por
campesinos, siervos de los señores feudales o campesinos libres (villanos), y por artesanos, que eran
escasos y vivían, bien en las aldeas (aquellos de menor especialización, que solían compartir las tareas
agrícolas: herreros, talabarteros, alfareros, sastres) o en las pocas y pequeñas ciudades (los de mayor
especialización y de productos de necesidad menos apremiante o de demandada de las clases altas:
joyeros, orfebres, cereros, toneleros, tejedores, tintoreros). La autosuficiencia de los feudos y los
monasterios limitaba su mercado y capacidad de crecer. Los oficios de la construcción (cantería,
albañilería, carpintería) y la misma profesión de maestro de obras o arquitecto son una notable
excepción: obligados por la naturaleza de su trabajo al desplazamiento al lugar donde se construye el
edificio, se transformaron en un gremio nómada que se desplazaba por los caminos europeos Excomunión de Roberto II de Francia
comunicándose novedades técnicas u ornamentales transformadas en secretos de oficio, lo que está en (998), en una recreación de pintura
histórica por Jean-Paul Laurens
el origen de su lejana y mitificada vinculación con la sociedad secreta de la masonería, que desde su
(1875).
origen los consideró como los primitivos [Link] 12
Las zonas sin dependencia intermedia de señores nobles o eclesiásticos se denominaban realengo y solían prosperar más, o al menos solían
considerar como una desgracia el pasar a depender de un señor, hasta el punto de que en algunas ocasiones conseguían evitarlo con pagos al
rey, o se incentivaba la repoblación de zonas fronterizas o despobladas (como ocurrió en el reino astur-leonés con la despoblada Meseta del
Duero) donde podían aparecer figuras mixtas, como el caballero villano (que podía mantener con su propia explotación al menos un caballo de
guerra y armarse y defenderse a sí mismo) o las behetrías, que elegían a su propio señor y podían cambiar de uno u a otro si les convenía, o con
la oferta de un fuero o carta puebla que otorgaba a un población su propio señorío colectivo. Los privilegios iniciales no fueron suficientes para
impedir que con el tiempo la mayor parte de ellos cayeran en la feudalización.
Los tres órdenes feudales no eran en la Edad Media aún unos estamentos cerrados: eran consecuencia básica de la estructura social que se
había ido creando lenta pero inexorablemente con la transición del esclavismo al feudalismo desde la crisis del siglo iii (ruralización y
formación de latifundios y villae, reformas de Diocleciano, descomposición del Imperio romano, las invasiones, el establecimiento de los reinos
germánicos, instituciones del Imperio carolingio, descomposición de este y nueva oleada de invasiones). Los señores feudales eran
continuación de las líneas clientelares de los condes carolingios, y algunos pueden remontarse a los latifundistas romanos o los séquitos
germanos, mientras que el campesinado provenía de los antiguos esclavos o colonos, o de campesinos libres que se vieron forzados a
encomendarse, recibiendo a veces una parte de sus antiguas tierras propias en forma de manso "concedido" por el señor. El campesino
heredaba su condición servil y su sujeción a la tierra, y rara vez tenía oportunidad de ascender de nivel como no fuera por su fuga a una ciudad
o por un hecho todavía más extraordinario: su ennoblecimiento por un destacado hecho de armas o servicio al rey, que en condiciones normales
le estaban completamente vedados. Lo mismo puede decirse del artesano o el mercader (que en algunos casos podía acumular fortuna, pero no
alterar su origen humilde). El noble lo era generalmente por herencia, aunque en ocasiones podía alguien ennoblecerse como soldado de
fortuna, después de una victoriosa carrera de armas (como fue el caso, por ejemplo, de Roberto Guiscardo). El clero, por su parte, era reclutado
por cooptación, con un acceso distinto según el origen social: asegurado para los segundones de las casas nobles y restringido a los niveles
inferiores del bajo clero para los del pueblo llano; pero en casos particulares o destacados, el ascenso en la jerarquía eclesiástica estaba abierto
al mérito intelectual. Todo esto le daba al sistema feudal una extraordinaria estabilidad, en donde había "un lugar para cada hombre, y cada
hombre en su lugar", al tiempo que una extraordinaria flexibilidad, porque permitía al poder político y económico atomizarse a través de toda
Europa, desde España hasta Polonia.
El año mil
El legendario año mil, final del primer milenio, que se utiliza convencionalmente para el paso de la Alta a la Baja Edad Media, en realidad tan
solo es una cifra redonda para el cómputo de la era cristiana, que no era de universal utilización: los musulmanes utilizaban su propio
calendario islámico lunar que comienza en la Hégira (622); en algunas partes de la Cristiandad se utilizaban eras locales (como la era hispánica,
que cuenta desde el 38 a. C.). Pero ciertamente, el milenarismo y los pronósticos del final de los tiempos estaban presentes; incluso el propio
papa durante el cambio de milenio Silvestre II, el francés Gerberto de Aurillac, interesado en todo tipo de conocimientos, se ganó una
reputación esotérica.40 La astrología siempre pudo encontrar fenómenos celestes extraordinarios en los que apoyar su prestigio (como los
eclipses), pero ciertamente otros eventos de la época estuvieron entre los más espectaculares de la historia: el cometa Halley, que se acerca a la
Tierra periódicamente cada ocho décadas, alcanzó su brillo máximo en la visita de 837,41 despidió el primer milenio en 989 y llegó a tiempo
de la batalla de Hastings en 1066; mucho más visibles aún, las supernovas SN 1006 y SN 1054, que reciben el número del año en que se
registraron, fueron más detalladamente reflejadas en fuentes chinas, árabes e incluso indoamericanas que en las escasas europeas (a pesar de
que la de 1054 coincidió con la batalla de Atapuerca).
Todo el siglo x, más bien por las condiciones reales que por las imaginarias, puede considerarse parte de una época oscura, pesimista, insegura
y presidida por el miedo a todo tipo de peligros, reales e imaginarios, naturales y sobrenaturales: miedo al mar, miedo al bosque, miedo a las
brujas y los demonios y a todo lo que, sin entrar dentro de lo sobrenatural cristiano, quedaba relegado a lo inexplicable y al concepto de lo
maravilloso, atribuido a seres de dudosa o quizá posible existencia (dragones, duendes, hadas, unicornios). El hecho no tenía nada de único:
mil años más tarde, el siglo xx hizo nacer miedos comparables: al holocausto nuclear, al cambio climático (versiones contemporáneas del fin del
mundo); al comunismo (la caza de brujas con la que se identificó al macarthismo), a la libertad (Miedo a la Libertad es la base del fascismo en
la interpretación de Erich Fromm), comparación que ha sido puesta de manifiesto por los historiadores42 e interpretada por los sociólogos
(Sociedad del riesgo de Ulrich Beck).
La Edad Media cree firmemente que todas las cosas en el universo tienen un significado sobrenatural, y que el mundo es como un
libro escrito por la mano de Dios. Todos los animales tienen un significado moral o místico, al igual que todas las piedras y todas las
hierbas (y esto es lo que explican los bestiarios, los lapidarios y los herbarios). Se llega así a atribuir significados positivos o negativos
también a los colores... Para el simbolismo medieval una cosa puede tener incluso dos significados opuestos según el contexto en el
que se contempla (de ahí que el león a veces simbolice a Jesucristo y a veces al demonio).
Umberto Eco43
Nel mezzo del cammin di nostra vita En el medio del camino de nuestra vida
mi ritrovai per una selva oscura me encontraba en un bosque oscuro
chè la diritta via era smarrita. porque el recto camino había extraviado.
Dante, Divina Comedia
Los miedos y la inseguridad no acabaron con el año mil, ni tampoco hubo que esperar para volver a
encontrarlos a la terrible peste negra y a los flagelantes del siglo xiv Incluso en el óptimo medieval del
expansivo siglo xiii lo más habitual era encontrar textos como el de Dante, o como los siguientes:
Este himno de autor desconocido, atribuido a muy diversos personajes (el papa Gregorio —que pudiera
ser Gregorio Magno, a quien también se atribuye el canto gregoriano, u otro de los de ese nombre—, al
fundador del Cister San Bernardo de Claraval, a los monjes dominicos Umbertus y Frangipani y al
franciscano Tomás de Celano) e incorporado a la liturgia de la misa:
Disciplinantes o flagelantes en un
grabado del siglo xv Penitenciagite
Dies iræ, dies illa, Día de la ira; día aquel (haced penitencia) Hay que castigar
Solvet sæclum in favilla, en que los siglos se reduzcan a
el cuerpo para salvar el alma. El
Teste David cum Sibylla ! cenizas;
como testigos el rey David y la ascetismo ve en la mortificación un
Quantus tremor est futurus, Sibila. camino para superar las tentaciones
quando judex est venturus, de la carne y obtener méritos en vida
cuncta stricte discussurus ! ¡Cuánto terror habrá en el futuro para la redención de la culpa por los
... cuando el juez haya de venir pecados.
Confutatis maledictis, a juzgar todo estrictamente!
flammis acribus addictis, ...
voca me cum benedictis. Tras confundir a los malditos
arrojados a las llamas voraces
Oro supplex et acclinis, hazme llamar entre los benditos
cor contritum quasi cinis,
gere curam mei finis. Te lo ruego, suplicante y de rodillas,
el corazón acongojado, casi hecho
Lacrimosa dies illa, cenizas:
qua resurget ex favilla
judicandus homo reus. hazte cargo de mi destino.
Huic ergo parce, Deus.
Día de lágrimas será aquel día
en que resucitará, del polvo
Pero también participa de la misma concepción pesimista del mundo este otro, proveniente de un
ambiente totalmente opuesto, recogido en una colección de poemas goliardos (monjes y estudiantes de
vida desordenada):45
O Fortuna O Fortuna,
velut luna como la Luna
statu variabilis, variable
semper crescis creces sin cesar
aut decrescis; o desapareces.
vita detestabilis ¡Vida detestable!
nunc obdurat primero embota
et tunc curat y después estimula,
ludo mentis aciem como juego, la agudeza de la
mente.
egestatem,
potestatem la pobreza
dissolvit ut glaciem. y el poder
se derriten como el hielo.
Sors immanis Un monstruoso demonio arranca la
et inanis, Destino monstruoso
lengua con una tenaza a un
rota tu volubilis, y vacío,
status malus, una rueda girando es lo que eres, condenado (posiblemente un castigo
vana salus si está mal colocada por haber pecado de palabra),
semper dissolubilis, la salud es vana, mientras otro demonio le arrastra
obumbrata siempre puede ser disuelta, tirándole del pelo. Capitel románico
et velata eclipsada de la iglesia de Bois-Sainte-Marie,
y velada
Brionnais, Francia.
Fortuna imperatrix mundi: Fortuna emperatriz del mundo (Carmina Burana)
Lo sobrenatural estaba presente en la vida cotidiana de todos como un constante recordatorio de la brevedad de la vida y la inminencia de la
muerte, cuyo radical igualitarismo se aplicaba, en contrapunto con la desigualdad de las condiciones, como un cohesionador social, al igual que
la promesa de la vida eterna. La imaginación se excitaba con las imágenes más morbosas de lo que ocurriría en el juicio final, los tormentos del
infierno y de los méritos que los santos habían obtenido con su vida ascética y sus martirios (que bien administrados por la Iglesia podían
ahorrar las penas temporales del purgatorio). Esto no solo operaba en los amedrentados iletrados que únicamente disponían del evangelio en
piedra de las iglesias; la mayor parte de los lectores cultos daban todo crédito a las escenas truculentas que llenaban los martirologios y a las
inverosímiles historias de la Leyenda Áurea de Jacopo da Vorágine.
El miedo era inherente a la violencia estructural permanente del feudalismo, que aunque se encauzara por mecanismos aceptables socialmente y
estableciera un orden estamental teóricamente perfecto, era un permanente recuerdo de la posibilidad de subversión del orden, periódicamente
renovado con guerras, invasiones y sublevaciones internas. En particular, las sátiras contra el rústico eran manifestaciones de la mezcla de
desprecio y desconfianza con que clérigos y nobles veían al siervo, reducido a un monstruo deforme, ignorante y violento, capaz de las
mayores atrocidades, sobre todo cuando se agrupaba.46
A furia rusticorum libera nos, Domine De la furia de los campesinos, líbranos Señor.
Adición a la liturgia eclesiástica de la Letanía de los Santos.47
Pero al mismo tiempo, se sostenía, como parte esencial del edificio ideológico (era la justificación de la elección papal) que la voz del pueblo
era la voz de Dios (Vox populi, vox Dei). El espíritu medieval debía asumir la contradicción de impulsar manifestaciones públicas de piedad y
devoción y al tiempo permitir generosas concesiones al pecado. Los carnavales y otras parodias grotescas (la fiesta del asno o el charivari)
permitían todo tipo de licencias, incluso la blasfemia y la burla a lo sagrado, invirtiendo las jerarquías (se elegían reyes de los tontos obispillos u
obispos de la fiesta) haciendo triunfar todo lo que el resto del año estaba prohibido, era considerado feo, desagradable o daba miedo, como
reacción saludable al terror cotidiano al más allá y garantía de que, pasados los excesos de la fiesta, se volvería dócilmente al trabajo y la
obediencia. Seriedad y tristeza eran prerrogativas de quien practicaba un sagrado optimismo (hay que sufrir pues luego nos aguarda la vida
eterna), mientras que la risa era la medicina del que vivía con pesimismo una vida miserable y difícil.48 Frente al mayor rigorismo del
cristianismo primitivo, los teólogos medievales especulaban sobre si Cristo río o no (la Epístola de Léntulo, uno de los evangelios apócrifos
sostenía que no; mientras que algunos padres de la iglesia defendían el derecho a una santa alegría), lo que justificaba textos cómicos
eclesiásticos, como la Coena Cypriani y la Joca monachorum.49
El arte románico y el primer gótico son protegidos por las órdenes religiosas y el clero secular. Cluny y el Císter llenan Europa de monasterios.
El camino de Santiago articula la península ibérica con Europa. Nacen las Universidades (Bolonia, Sorbona, Oxford, Cambridge, Salamanca,
Coímbra). La escolástica llega a su cumbre con Tomás de Aquino, tras recibir la influencia de las traducciones del árabe (averroísmo). El
redescubrimiento del derecho romano (Bártolo de Sassoferrato, Baldo degli Ubaldi) empieza a influir en los reyes que se ven a sí mismos como
emperadores en su reino.
Los conflictos crecen a la par que la sociedad: herejías, revueltas campesinas y urbanas, la salvaje represión de todas ellas y las no menos
salvajes guerras feudales son constantes.
La universidad
Siguiendo el precedente de la organización carolingia de las escuelas palatinas, catedralicias y monásticas (debida a Alcuino de York -787-),
más que el de otras instituciones semejantes existentes en el mundo islámico,Nota 14 las primeras universidades de la Europa cristiana fueron
fundadas para el estudio del derecho, la medicina y la teología. La parte central de la enseñanza envolvía el estudio de las artes preparatorias
(denominadas artes liberales por cuanto eran mentales o espirituales y liberaban del trabajo manual propio de las artesanías, consideradas
oficios viles y mecánicos); estas artes liberales eran el trivium (gramática, retórica y lógica) y el quadrivium (aritmética, geometría, música y
astronomía). Después, el alumno entraba en contacto con estudios más específicos. Además de centros de enseñanza, eran también el lugar de
investigación y producción del saber, y foco de vigorosos debates y polémicas, lo que a veces requirió incluso las intervenciones del poder civil
y eclesiástico, a pesar de los fueros de los que estaban dotadas y que las convertían en instituciones independientes, bien dotadas
económicamente con una base patrimonial de tierras y edificios. La transformación cultural generada por las universidades ha sido resumida de
este modo: En 1100, la escuela seguía al maestro; en 1200, el maestro seguía a la escuela.53 Las más
prestigiosas recibían el nombre de Studium Generale, y su fama se extendía por toda Europa,
requiriendo la presencia de sus maestros, o al menos la comunicación epistolar, lo que inició un
fecundo intercambio intelectual facilitado por el uso común de la lengua culta, el latín.
Entre 1200 y 1400 fueron fundadas en Europa 52 universidades; 29 de ellas de fundación papal, las
demás de fundación imperial o real. La primera fue posiblemente Bolonia (especializada en Derecho,
1088), a la que siguió Oxford (antes de 1096), de la que se escindió su rival Cambridge (1209), París,
de mediados del siglo xii (uno de cuyos colegios fue La Sorbona, 1275), Salamanca (1218, precedida
por el Estudio General de Palencia de 1208), Padua (1222), Nápoles (1224), Coímbra (1308, Aula universitaria. Laurentius de
trasladada desde el Estudio General de Lisboa de 1290), Alcalá de Henares (1293, refundada por el Voltolina, segunda mitad del siglo xiv
Cardenal Cisneros en 1499), La Sapienza (Roma, 1303), Valladolid (1346), la Universidad Carolina
(Praga, 1348), la Universidad Jagellónica (Cracovia, 1363), Viena (1365), Heidelberg (1386), Colonia
(1368) y, ya al final del periodo medieval, Lovaina (1425), Barcelona (1450), Basilea (1460) y Upsala (1477). En medicina gozaba de un gran
prestigio la Escuela Médica Salernitana, con raíces árabes, que provenía del siglo ix; y en 1220 empezó a rivalizar con ella la Facultad de
Medicina de Montpellier.
La escolástica
La escolástica fue la corriente teológico-filosófica dominante del pensamiento medieval, tras la
patrística de la Antigüedad tardía, y se basó en la coordinación de fe y razón, que en cualquier caso
siempre suponía la clara sumisión de la razón a la fe (Philosophia ancilla theologiae -la filosofía es
esclava de la teología-). Pero también es un método de trabajo intelectual: todo pensamiento debía
someterse al principio de autoridad (Magister dixit —lo dijo el Maestro—), y la enseñanza se podía
limitar en principio a la repetición o glosa de los textos antiguos, y sobre todo de la Biblia, la principal
fuente de conocimiento, pues representa la Revelación divina; a pesar de todo ello, la escolástica
incentivó la especulación y el razonamiento, pues suponía someterse a un rígido armazón lógico y una
estructura esquemática del discurso que debía exponerse a refutaciones y preparar defensas. Desde el
comienzo del siglo ix al fin del xii los debates se centraron en la cuestión de los universales, que opone
a los realistas encabezados por Guillermo de Champeaux, a los nominalistas representados por
Roscelino y a los conceptualistas (Pedro Abelardo). En el siglo xii tiene lugar la recepción de textos de
Aristóteles antes desconocidos en Occidente, primero indirectamente a través de los filósofos judíos y
musulmanes, especialmente Avicena y Averroes, pero en seguida directamente traducido del griego al
latín por san Alberto Magno y por Guillermo de Moerbeke, secretario de santo Tomás de Aquino,
verdadera cumbre del pensamiento medieval y elevado al rango de Doctor de la Iglesia. El apogeo de Los intelectuales medievales
buscaban entender los principios
la escolástica coincide con el siglo xiii en que se fundan las universidades y surgen las órdenes
geométricos y armónicos con los
mendicantes: dominicos (que siguieron una tendencia aristotélica -los anteriormente citados-) y que Dios habría creado el Universo.
franciscanos (caracterizados por el platonismo y la tradición patrística -Alejandro de Hales o san El compás en esta ilustración de un
Buenaventura-). Ambas órdenes coparán las cátedras y la vida de los colegios universitarios, y de ellas manuscrito del siglo xiii es un
procederán la mayoría de los teólogos y filósofos de la época. símbolo del acto de creación de
Dios.54
El siglo xiv representará la crisis de la escolástica a través de dos franciscanos británicos: el doctor
subtilis Juan Duns Escoto y Guillermo de Occam. Precedente de ambos sería la Escuela de Oxford
(Robert Grosseteste y Roger Bacon) centrada en el estudio de la naturaleza, defendiendo la posibilidad de una ciencia experimental apoyada en
la matemática, contra el tomismo dominante. La polémica de los universales se terminó decantando por los nominalistas, lo que dejaba un
espacio a la filosofía más allá de la teología.
Ergo Domine, qui das fidei intellectum, da mihi, ut, quantum Luego Señor, tú que das el entendimiento a la fe, dame de
scis expedire, intelligam, quia es sicut credimus, et hoc es quod entender, tanto como consideres bueno, que tú eres como
credimus. Et quidem credimus te esse aliquid quo nihil maius creemos y lo que creemos. Y bien, creemos que tú eres algo
cogitari possit. An ergo non est aliqua talis natura, quia "dixit mayor que lo cual no puede pensarse cosa alguna. Ahora, ¿acaso
insipiens in corde suo: non est Deus" ? [...] Si enim vel in solo no existe esta naturaleza, porque "dijo el necio en su corazón: no
intellectu est, potest cogitari esse et in re; quod maius est. Si hay Dios" ? [...] Si existe sólo en la mente, no se cree que exista
ergo id quo maius cogitari non potest, est in solo intellectu: id en la realidad; El más grande. Por lo tanto, si aquello de lo que
ipsum quo maius cogitari non potest, est quo maius cogitari no se puede concebir un mayor existe sólo en el entendimiento,
potest. Sed certe hoc esse non potest. Existit ergo procul dubio eso mismo de lo que no se puede concebir un mayor es aquello
aliquid quo maius cogitari non valet, et in intellectu et in re. que no se puede concebir nada mayor. Pero obviamente esto no
es posible. Existe, por tanto, más allá de toda duda, algo que no
se puede pensar más grande que existe tanto en el entendimiento
como en la realidad.
Anselmo de Canterbury, inicio del argumento ontológico para probar la existencia de Dios.
Proslogio, capítulo II (1078). La frase entrecomillada es una cita bíblica (Salmos 13:1).55
Dicitur Exodi III, ex persona Dei, ego sum qui sum. Se dice en Éxodo 3,14 de la persona de Dios: "Yo soy el que
soy."
Respondeo dicendum quod Deum esse quinque viis
probari potest. Prima autem et manifestior via est, quae La existencia de Dios puede ser probada de cinco maneras
sumitur ex parte motus. Certum est enim, et sensu constat, distintas. La primera y más clara es la que se deduce del
aliqua moveri in hoc mundo. [...] Impossibile est ergo movimiento. Pues es cierto, y lo perciben los sentidos, que
quod, secundum idem et eodem modo, aliquid sit movens en este mundo hay movimiento. [...] Igualmente, es
et motum, vel quod moveat seipsum. Omne ergo quod imposible que algo mueva y sea movido al mismo tiempo,
movetur, oportet ab alio moveri. Si ergo id a quo movetur, o que se mueva a sí mismo. Todo lo que se mueve
moveatur, oportet et ipsum ab alio moveri et illud ab alio. necesita ser movido por otro. Pero si lo que es movido por
Hic autem non est procedere in infinitum, quia sic non otro se mueve, necesita ser movido por otro, y éste por
esset aliquod primum movens; et per consequens nec otro. Este proceder no se puede llevar indefinidamente,
aliquod aliud movens, quia moventia secunda non movent porque no se llegaría al primero que mueve, y así no
nisi per hoc quod sunt mota a primo movente. [...] habría motor alguno pues los motores intermedios no
mueven más que por ser movidos por el primer motor.
Quinta via sumitur ex gubernatione rerum. Videmus enim quod Ejemplo: Un bastón no mueve nada si no es movido por
aliqua quae cognitione carent, scilicet corpora naturalia,
la mano. Por lo tanto, es necesario llegar a aquel primer
operantur propter finem, quod apparet ex hoc quod semper aut
frequentius eodem modo operantur, ut consequantur id quod est motor al que nadie mueve. En éste, todos reconocen a
optimum; unde patet quod non a casu, sed ex intentione Dios. [...]
perveniunt ad finem. Ea autem quae non habent cognitionem,
non tendunt in finem nisi directa ab aliquo cognoscente et La quinta se deduce a partir del ordenamiento de las cosas. Pues
intelligente, sicut sagitta a sagittante. Ergo est aliquid vemos que hay cosas que no tienen conocimiento, como son los
intelligens, a quo omnes res naturales ordinantur ad finem, et cuerpos naturales, y que obran por un fin. Esto se puede
hoc dicimus Deum. comprobar observando cómo siempre o a menudo obran igual
para conseguir lo mejor. De donde se deduce que, para alcanzar
su objetivo, no obran al azar, sino intencionadamente. Las cosas
que no tienen conocimiento no tienden al fin sin ser dirigidas
por alguien con conocimiento e inteligencia, como la flecha por
el arquero. Por lo tanto, hay alguien inteligente por el que todas
las cosas son dirigidas al fin. Le llamamos Dios.
Tomás de Aquino, quinta de las Cinco Vías (Quinquae viae) para probar la existencia de Dios.
Summa Theologiae (Suma Teológica, 1274), Quaestio 2, Articulus 3.56
Véase los argumentos cosmológicos y teleológicos actuales.
El surgimiento de la burguesía
La burguesía es el nuevo agente social formado por los artesanos y mercaderes que surgen en el
entorno de las ciudades, bien en las antiguas ciudades romanas que habían decaído, bien en nuevos
núcleos creados en torno a castillos o cruces de caminos -los propiamente llamados burgos-. Muchas de
estas ciudades incorporaron ese nombre - Hamburgo, Magdeburgo, Friburgo, Estrasburgo; en España
Burgo de Osma o Burgos-.
La burguesía estaba interesada en presionar al poder político (imperio, papado, las diferentes
monarquías, la nobleza feudal local o instituciones eclesiásticas -diócesis o monasterios- de las que
dependieran sus ciudades) para que se facilitara la apertura económica de los espacios cerrados de las
Signoria de Florencia, una institución
urbes, se redujeran los tributos de portazgo y se garantizaran formas de comercio seguro y una
municipal que ejerce el poder
soberano en esta ciudad estado centralización de la administración de justicia e igualdad de las normas en amplios territorios que les
italiana, dominada por una potente permitieran desarrollar su trabajo, al tiempo que garantías de que los que vulnerasen dichas normas
burguesía artesanal y comercial que serían castigados con igual dureza en los distintos territorios.
se va ennobleciendo y convirtiendo
en patriciado urbano. Aquellas ciudades que abrían las puertas al comercio y a una mayor libertad de circulación, veían
incrementar la riqueza y prosperidad de sus habitantes y las del señor, por lo que con reticencias pero
de manera firme se fue difundiendo el modelo. Las alianzas entre señores eran más comunes, no ya
tanto para la guerra, como para permitir el desarrollo económico de sus respectivos territorios, y el rey fue el elemento aglutinador de esas
alianzas.
Los burgueses pueden considerarse como hombres libres en cuanto estaban parcialmente fuera del sistema feudal, que literalmente los asediaba
-se ha comparado a las ciudades con islas en un océano feudal-,57 porque no participaban directamente de las relaciones feudo-vasalláticas: ni
eran señores feudales, ni campesinos sometidos a servidumbre, ni hombres de iglesia. La sujeción como súbdito del poder político era
semejante a un lazo de vasallaje, pero más bien como señorío colectivo que hacía que la ciudad respondiera como un todo a las demandas de
apoyo militar y político del rey o del gobernante a la que estuviera vinculada, y que a su vez participara en la explotación feudal del campo
circundante (alfoz en España).
La expresión alemana Stadtluft macht frei "Los aires de la ciudad dan libertad", o "te hacen libre" Nota 15 (paráfrasis de la frase evangélica "la
verdad os hará libres"),59 indicaba que quienes podían radicarse en las ciudades, a veces huyendo literalmente de la sujeción de la
servidumbre. El siervo huido se consideraba libre de retornar con su señor si conseguía domiciliarse en una corporación urbana por un año y un
día.60 tenían todo un nuevo mundo de oportunidades que explotar, aunque no en régimen de libertad, entendida esta en su forma
contemporánea. La sujeción a las normas gremiales y a las leyes urbanas podía ser más dura incluso que las del campo: la pax urbana
significaba la rigidez en la aplicación de la justicia, que mantenía los caminos y las puertas de entrada flanqueados con cadáveres de
ajusticiados y un severo toque de queda, con cierre de puertas al anochecer y rondas de vigilancia. Eso sí: concedía a los burgueses la
oportunidad de ejercer parcela de poder, incluyendo el uso de las armas en la milicia urbana (como las hermandades castellanas que se
unificaron en la Santa Hermandad ya en el siglo xv), que en no pocas ocasiones se utilizaron en contra de las huestes feudales, con el
beneplácito de las emergentes monarquías autoritarias. En el caso más precoz y espectacular fueron las comunas italianas, que se
independizaron de hecho del Sacro Imperio Romano Germánico a partir de la batalla de Legnano (1176).
En los burgos surgieron muchas instituciones sociales nuevas. El desarrollo del comercio llevó
aparejado consigo el del sistema financiero y la contabilidad. Los artesanos se unieron en asociaciones
llamadas gremios, ligas, corporaciones, cofradías, o artes, según el lugar geográfico. El funcionamiento
interno de los talleres gremiales implicaba un aprendizaje de varios años del aprendiz a cargo de un
maestro (el dueño del taller), que implicaba el paso de aquel a la condición de oficial cuando
demostrara conocer el oficio, lo que implicaba su consideración como trabajador asalariado, una
condición de por sí ajena al mundo feudal que incluso se trasladó al campo (en principio de manera
marginal) con los jornaleros que no disponían de tierras propias ni concedidas por el señor. La
asociación de los talleres en los gremios, funcionaba de manera completamente contraria al mercado
libre capitalista: se procuraba evitar todo rasgo posible de competencia fijando los precios, las
calidades, los horarios y condiciones de trabajo, e incluso las calles donde podían radicarse. La apertura
de nuevos talleres y el paso del rango de oficial al de maestro estaban muy restringidos, de modo que
en la práctica se incentivaban las herencias y los enlaces matrimoniales endogámicos dentro del gremio.
El objetivo era conseguir la supervivencia de todos, no el éxito del mejor.
Más apertura demostró el comercio. Los buhoneros que iban de aldea en aldea, y los escasos
aventureros que se atrevían a hacer viajes más largos eran los mercaderes más habituales de la Alta
Edad Media, antes del año 1000. En tres siglos, para comienzos del siglo xiv las ferias de Champaña y Eva hilando ante la cuna de uno de
de Medina habían creado rutas terrestres estables y más o menos seguras que (a lomos de mulas o con sus hijos. Ilustración del folio 8 del
Salterio Hunter. La introducción de la
carretas en el mejor de los casos) recorrían Europa de norte a sur (en el caso castellano siguiendo las
rueca para hilar fue una de las
cañadas trashumantes de la Mesta, en el caso francés enlazando los emporios flamenco y norte-italiano
innovaciones introducidas desde
a través de las prósperas regiones borgoñonas y renanas, todas ellas salpicadas de ciudades). La Hansa Asia en la Plena Edad Media. La de
o liga hanseática estableció a su vez rutas marítimas de una estabilidad y seguridad similar (con mayor la ilustración es una hilandera
capacidad de carga, en barcos de tecnología innovadora) que unían el Báltico y el mar del Norte a primitiva, sin rueda. Ambas eran
través de los estrechos escandinavos, conectando territorios tan lejanos como Rusia y Flandes y rutas utilizadas tanto en la artesanía
fluviales que conectaban todo el norte de Europa (ríos como el Rin y el Vístula), permitiendo el urbana como en las labores
desarrollo de ciudades como Hamburgo, Lübeck y Danzing, y estableciendo consulados comerciales domésticas de las mujeres en
campo y ciudad. Como todos los
denominados kontor.61 En el Mediterráneo se llamaron Consulado del Mar: el primero en Trani en
trabajos, dio origen a tensiones
1063 y luego Pisa, Mesina, Chipre, Constantinopla, Venecia, Montpellier, Valencia (1283), Mallorca sociales: When Adam delved, and
(1343) y Barcelona (1347).62 Cuando el estrecho de Gibraltar fue seguro, se pudieron conectar Eve span / Who was then a
marítimamente ambas Europas, con rutas entre las ciudades italianas (sobre todo Génova), Marsella, gentleman? ("Cuando Adán cavaba y
Barcelona, Valencia, Sevilla, Lisboa, los puertos del Cantábrico (Santander, Laredo, Bilbao), los del Eva hilaba, ¿quién era entonces
caballero?") era una rima popular con
Atlántico francés y los del canal de la Mancha (ingleses y flamencos, sobre todo Brujas y Amberes). El
la que el clérigo John Ball movilizó a
contacto cada vez más fluido de gentes de distintas naciones (como comenzaron a llamarse a las
los campesinos ingleses de la
agrupaciones de comerciantes de cercano origen geográfico que se entendían en la misma lengua revuelta de 1381.
vulgar, al igual que ocurría en las secciones de las órdenes militares) terminó produciendo que ambas
instituciones funcionaran de hecho, como primitivas organizaciones internacionales.
Todo ello desarrolló un incipiente capitalismo comercial (véase también Historia del capitalismo) con el incremento o surgimiento ex novo de
la economía monetaria, la banca (crédito, préstamos, seguros, letras de cambio), actividades que mantuvieron siempre recelos morales (pecado
de usura para todas las que significara lucro indebido, y en que únicamente podían incurrir los judíos cuando prestaban a otros que no fueran de
su religión, oficio prohibido tanto a los cristianos como a los musulmanes). La aparición de burgueses ricos y de una plebe urbana pobre
originó un nuevo tipo de tensiones sociales, que produjeron revueltas urbanas.63 En cuanto a los aspectos ideológicos, la expresión del
inconformismo burgués con su puesto marginal en la sociedad feudal está en el origen de las herejías a lo largo de toda la Baja Edad Media
(cátaros, valdenses, albigenses, dulcinianos, hussitas, wycliffianos). Los intentos de responder a esas demandas del mundo urbano por parte de
la Iglesia, así como de controlarlas y en su caso reprimirlas, produjeron la aparición de las órdenes mendicantes (franciscanos y dominicos) y de
la Inquisición. A veces, la imposibilidad de conseguir el control hizo optar por el exterminio, como ocurrió en Beziers en 1209, siguiendo la
respuesta del legado pontificio Arnaud Amaury:64
- ¿Cómo distinguiremos a los herejes de los católicos? - Matadlos a todos, que Dios reconocerá a los suyos
Las catedrales y la búsqueda de la altura
En la Edad Media, la oposición entre lo alto y lo bajo "se proyecta en el espacio": se construyen torres y murallas muy elevadas, muy visibles,
para manifestar que se quiere escapar de lo "bajo"... lo alto y la altura designan lo que es grande y hermoso... se expresa en la construcción
de los castillos y las catedrales... Esa oposición es el correlato de la que existe entre el cielo y la tierra.
(...)
Luego, se buscó la luz, e incluso se acabó por identificar a Dios con la luz. Los progresos técnicos, la búsqueda de espacios abiertos y el uso
cada vez más sofisticado del hierro y los diversos metales dieron nacimiento, entre los siglos xi y xiii a las grandes catedrales.65
La rivalidad entre castillos señoriales tuvo su correlato urbano en la rivalidad entre casas fortificadas, con torres desafiantes, que han sobrevivido en los
espectaculares conjuntos de San Gimignano o de Cáceres. Mucho más extendida estuvo la rivalidad de las catedrales, cuya construcción se demoraba
por siglos, desarrollándose de un modo orgánico, sin que los planes originarios se terminaran, haciendo que el resultado final fuera habitualmente la
suma de estilos muy diferentes. Se llegaron a producir verdaderas carreras de prestigio, como la que se prolongó por cientos de años entre las de Siena
y Florencia. Las dimensiones extraordinarias de ambas hicieron imposible que se terminaran antes de la crisis bajomedieval, lo que determinó que los
sieneses (izquierda: Catedral de Siena Duomo di Santa María) optaran por conformarse con lo construido hasta entonces (para que pudiera utilizarse
desde sus inicios, siempre se comenzaban las obras por el ábside, permitiendo consagrar el altar y dar culto mientras continuaban las obras). Lo que se
pretendía era convertir el actual brazo mayor en el menor, y construir un brazo mayor verdaderamente descomunal (proyecto de 1339 que tuvo que
abandonarse; el diseño inicial era de 1215-1263). Mientras tanto, los florentinos (derecha: Catedral de Florencia Duomo di Santa María dei Fiori),
humillados por no ser capaces de cubrir el gigantesco espacio central del crucero (un desproporcionado tambor octogonal sobreelevado), tuvieron que
esperar a que Filippo Brunelleschi consiguiera resolver el desafío técnico con una impresionante cúpula que abre la época del Renacimiento (concurso
de 1419 y construcción entre 1420 y 1436). Véase también catedrales de España.
El redescubrimiento del Digesto justinianeo (Digestum Vetus) permitió el estudio autónomo del Derecho (Pepo e Irnerio) y el surgimiento de la
Escuela de los Glosadores y de la Universidad de Bolonia (1088). Ese suceso, que permitirá el redescubrimiento paulatino del Derecho
romano, llevará a la formación del llamado Corpus Iuris Civilis y a la posibilidad de plantear un Ius commune (Derecho común), y justificar la
concentración de poder y capacidad reglamentaria en la institución imperial, o en los monarcas, cada uno de los cuales empezará a considerarse
como imperator in regno suo ("emperador en su reino", definiciones de Bártolo de Sassoferrato y Baldo degli Ubaldi).
Rex superiorem non recognoscens in regno suo est Imperator: El rey no reconoce superiores, en su reino es emperador.
Decretal Per Venerabilem de Inocencio III, 1202.67
La difícil convivencia de Pontificado e Imperio (regnum et sacerdocium) a lo largo de los siglos dio origen entre 1073 y 1122 a la querella de
las investiduras. Distintas formulaciones ideológicas (teoría de las dos espadas, Plenitudo potestatis, Dictatus papae, condenas de la simonía y
el nicolaísmo) constituían un edificio levantado durante siglos por el que el papa pretendía marcar la supremacía de la autoridad religiosa sobre
el poder civil (lo que se ha venido denominando agustinismo político), mientras que el Emperador pretendía hacer valer la legitimidad de su
cargo, que pretendía derivar del antiguo Imperio romano (Translatio imperii), así como el hecho material de su capacidad militar para imponer
su poder territorial e incluso tutelar la vida religiosa (tanto en los aspectos institucionales como los dogmáticos), a semejanza de su equivalente
en Oriente. El acceso de distintas dinastías a la dignidad imperial debilitó el poder de los emperadores, sujetos a un sistema de elección que les
hacía dependientes de un delicado juego de alianzas entre los dignatarios que alcanzaron el título de príncipe elector, unos laicos (príncipes
territoriales, independientes en la práctica) y otros eclesiásticos (obispos de ciudades libres). No obstante, periódicamente se asistía a intentos de
recuperar el poder imperial (Otón III y Enrique II entre los últimos otónidas), que en ocasiones llegaban a enfrentamientos espectaculares
(Enrique IV, de la dinastía salia, o Federico I Barbarroja y Federico II de la dinastía Hohenstaufen). La oposición entre güelfos y gibelinos,
cada uno asociado a uno de los poderes en liza (papa y emperador), presidió la vida política de Alemania e Italia desde el siglo xii hasta bien
entrada la Baja Edad Media.
Ambas pretensiones distaron mucho de hacerse efectivas, agotadas en su propio debate y superadas por la mayor eficacia política de las
entidades urbanas y los reinos del resto de Europa.68
Parlamentarismo
Apareció el parlamentarismo, una forma de representación política que con el tiempo se convirtió en el precedente de la división de poderes
consustancial a la democracia de la Edad Contemporánea. La primacía en el tiempo la tiene el Alþingi islandés (930), que seguía el modelo de
los thing o asambleas de guerreros germanos; pero desde finales del siglo xi se fue gestando un nuevo modelo institucional, derivado de la
obligación feudal de consilium, que implicaba a los tres órdenes feudales, y se generalizó por Europa occidental: las Cortes de León (1188), el
Parlamento inglés (1258) -previamente las relaciones de poder entre rey y nobleza habían sido reguladas en la Carta EMagna, 1215, o las
Provisiones de Oxford, 1258- y los Estados Generales franceses (1302).
Las siguientes reformas monásticas, como la cartuja (San Bruno) y sobre todo la cisterciense (San
Bernardo de Claraval) significarán nuevos fortalecimientos de la jerarquía eclesiástica y su
implantación dispersa en todo el territorio europeo como una impresionante fuerza social y económica
ligada a las estructuras feudales, vinculada a las familias nobles y a las dinastías regias y con una base
de riqueza territorial e inmobiliaria, a la que se añadía el cobro de los derechos propios de la Iglesia
(diezmos, primicias, derechos de estola, y otras cargas locales, como el voto de Santiago en el noroeste
de España).
El fortalecimiento del poder papal intensificó las tensiones políticas e ideológicas con el Imperio
Germánico y con la Iglesia oriental, que en este caso terminarán llevando al Cisma de Oriente. Abadía de Cluny.
Las Cruzadas trajeron como consecuencia la creación de un tipo especial de órdenes religiosas, que,
además de someterse a una regla monástica (habitualmente la cisterciense, incluyendo el cumplimiento teórico de los votos monásticos) exigían
a sus componentes una vida castrense más que ascética: fueron las órdenes militares, fundadas tras la toma de Jerusalén en 1099 (caballeros del
Santo Sepulcro, templarios -1104- y hospitalarios -1118-). También se constituyeron en otros contextos geográficos (órdenes militares españolas
y caballeros teutónicos).
La adaptación a la pujante vida urbana de los siglos xii y xiii será misión de un nuevo ciclo de fundaciones en el clero regular: las órdenes
mendicantes, cuyos miembros no eran monjes, sino frailes (franciscanos de San Francisco de Asís y dominicos de Santo Domingo de Guzmán,
a las que siguieron otras, como los agustinos); y de nuevas instituciones: las Universidades y la Inquisición.
La imposición del rito romano frente a la anterior multiplicidad de liturgias (rito hispánico, rito bracarense, rito ambrosiano, etc.)
El hallazgo del papel del purgatorio como estadio intermedio de las almas entre cielo e infierno, que intensificará la función intermediadora de
la Iglesia a través de las oraciones y misas y los méritos de la Comunión de los Santos por ella administrados.
Mariología
La intensificación del papel de la Virgen María, que pasa a ser una corredentora con atributos investigados por la mariología y aún no
dogmatizados (Inmaculada Concepción, Asunción de la Virgen), con nuevas devociones y oraciones (Avemaría, yuxtaposición de textos
evangélicos que se introduce en occidente en el; Salve, adoptada por Cluny en 1135; y Rosario, introducido por Santo Domingo contra los
albigenses), una fiebre de fundaciones de iglesias en su nombre, y con un amplísimo tratamiento
artístico. En la época del amor cortés la devoción a la Virgen apenas podía distinguirse, al menos en
las formas, de la que el caballero sentía por su [Link] 16
La mariología había nacido en la Antigüedad tardía con la patrística, y el culto popular de la virgen fue
uno de los factores clave de la suave transición del paganismo al cristianismo, que suele interpretarse
como una adaptación del patriarcal monoteísmo del judaísmo al matriarcal panteón de las diosas-
vírgenes-madre del Mediterráneo clásico: la cananea Astarté, la babilonia Istar, las griegas Rea y
Gaia, la frigia Cibeles, la Artemisa de Éfeso, la Deméter de Eleusis, la egipcia Isis, etc., si bien "hay
dos diferencias fundamentales entre el culto cristiano a María y los cultos paganos: la clara conciencia
de la absoluta trascendencia de Dios, que opera como factor que elimina cualquier tendencia idolátrica
y la oposición por parte del cristianismo a una divinización de la vida que ponga en peligro el carácter
absolutamente libre de la decisión creadora de Dios".Nota 17 La controversia Cristotokos-Theotokos
(María como "Madre de Cristo" o "Madre de Dios"), y el amplio tratamiento de esta en el arte
bizantino habían caracterizado a la iglesia oriental. El protagonismo de la Virgen quedaba ampliamente
Anunciación por Conrad von Soest,
1403. La Virgen, modelo de virtudes
compensado con la misoginia del tratamiento de otras figuras femeninas, destacadamente Eva, la
femeninas, cuya inocencia es Magdalena y Santa María Egipcíaca. La renuncia al cuerpo (la carne enemiga del alma) y a las
simbolizada por el lirio, escucha el riquezas, que da oportunidad al arrepentimiento y la redención (y confía su gestión a la Madre Iglesia)
mensaje divino traído por el arcángel solía ser el aspecto más destacable también en las vidas de otras santas y mártires.70
San Gabriel y acepta su destino
(concebir a Cristo por obra y gracia
del Espíritu Santo -la paloma-) con Sacramentos y cohesión social. Minorías religiosas
humildad y obediencia: Ecce ancilla Por último, la institucionalización de los sacramentos,
Domini; fiat mihi secundum verbum
especialmente la penitencia y la comunión pascual que se
tuum: He aquí la esclava del Señor;
hágase en mí según tu palabra
plantean como trámites anuales que el fiel ha de cumplir ante su
69
(Lucas 1:38). párroco y confesor. La vivencia comunitaria de los
sacramentos, sobre todo los que significan cambios vitales
(bautismo, matrimonio, extrema unción), y los rituales
funerarios, cohesionaban fuertemente a las sociedades locales tanto aldeanas como urbanas, sobre todo
cuando se enfrentaban a la convivencia con otras comunidades religiosas —judíos en toda Europa y
musulmanes en España—.
La celebración de las festividades en días distintos (viernes los musulmanes, sábados los judíos,
domingos los cristianos), los distintos tabúes alimentarios (cerdo, alcohol, rituales de matanza que
obligan a separar las carnicerías) y la separación física de las comunidades -guetos, aljamas o juderías y
morerías- planteaban una situación que, incluso con tolerancia religiosa, distaba mucho de ser un trato
igualitario. Los judíos cumplieron una función social de chivo expiatorio que dio salida a las tensiones
sociales en determinados momentos, con el estallido de pogromos (revueltas antijudías, que tras la
conversiones masivas dieron paso a revueltas anticonversas) o con las políticas de expulsión (Inglaterra
El pecado original, por Bertram von
-1290-, Francia -1394- y España -1492- y Portugal en 1496). La existencia de minorías religiosas
Minden, 1375. El tema de Adán y
dentro del cristianismo, en cambio, no podía ser aceptada, puesto que la comunidad política se
Eva daba la ocasión más habitual de
identificaba con la unidad en la fe. Los definidos como herejes, por tanto, eran perseguidos por todos representación de desnudos durante
los medios. la Edad Media.
También costumbres como los baños (conocidos desde las termas romanas y reintroducidos por los árabes) y prácticas como la prostitución
fueron objeto de críticas morales y reglamentaciones más o menos permisivas, llegando en el caso de los baños progresivamente hasta la
prohibición (se les acusaba de inmorales y de producir el afeminamiento de los guerreros), y en el de la prostitución al confinamiento en
determinados barrios, la obligación de llevar determinadas prendas y la detención de sus actividades en determinadas fechas (Semana Santa).
La erradicación de la prostitución no se concebía posible, dado lo inevitable del pecado, y su papel de mal menor que evitaba que el deseo
irrefrenable de los varones fuera en contra del honor de las doncellas y las mujeres respetables. Por lo general, los historiadores suelen coincidir
que el periodo de la Plena Edad Media fue una etapa de mayor libertad de costumbres que no tuvo que esperar a El Decamerón (1348), y que
en algunas cuestiones, como la condición femenina, significó una verdadera promoción, tanto frente a la Alta Edad Media como frente a la
Edad Moderna;72 aunque el extendido mito de que se llegara a dudar si la mujer tenía alma es un error filológico.73
En Europa del Norte, acabadas las invasiones de los vikingos, las riquezas saqueadas por estos
sirvieron para adquirir productos y servicios occidentales, creando en el mar Báltico una próspera red
comercial que atrajo a los escandinavos a la civilización occidental, mientras su expansión hacia el
oeste por el Atlántico (Islandia y Groenlandia) no pasó de la mítica Vinlandia (asentamiento fracasado
en América del Norte, en torno al año 1000). Los vikingos orientales, (varegos), fundaron numerosos
reinos en la Rusia europea y llegaron hasta Constantinopla. Los vikingos occidentales (normandos) se
instalaron en Normandía, Inglaterra, Sicilia y el sur de la actual Italia, creando reinos centralizados y
eficientes (Rolón, Guillermo el Conquistador y Roger I de Sicilia). En el este, en el año 955, Otón el
Reconstrucción de un drakkar,
Grande batió a los húngaros en la batalla del Río Lech y reincorporó Hungría a Occidente, al tiempo embarcación usada habitualmente
que comenzaba la germanización de Polonia, hasta entonces pagana. Posteriormente, desde tiempos de por los vikingos.
Enrique el León (siglo xii), los alemanes se fueron abriendo paso a través de las tierras de los vendos,
hasta el mar Báltico, en un proceso de colonización conocido como Ostsiedlung (que será mitificado
posteriormente con el romántico nombre de Drang nach Osten, o Afán de ir hacia el Este, lo que sirvió para justificar la teoría nazi del espacio
vital alemán Lebensraum). Pero sin lugar a dudas, el movimiento de expansión más espectacular, aunque finalmente fallido, fueron las
Cruzadas, en donde selectos miembros de la nobleza guerrera occidental cruzaron el mar Mediterráneo e invadieron el Medio Oriente, creando
reinos de efímera duración.
Las Cruzadas
Las Cruzadas fueron expediciones emprendidas, en cumplimiento de un solemne voto, para liberar
Tierra Santa de la dominación musulmana. El origen de la palabra remonta a la cruz hecha de tela y
usada como insignia en la ropa exterior de los que tomaron parte en esas iniciativas, a partir de la
petición del papa Urbano II y las predicaciones de Pedro el Ermitaño. Las sucesivas cruzadas tuvieron
lugar entre los siglos xi y xiii. Fueron motivadas por los intereses expansionistas de la nobleza feudal, el
control del comercio con Asia y el afán hegemónico del papado sobre las iglesias de Oriente.
El símil astronómico de ocaso, que Johan Huizinga convierte en otoño, es utilizado con mucha Muerte de Wat Tyler, líder de la
frecuencia en la historiografía, con un valor analógico que más que una decadencia en lo económico o revuelta campesina de 1381 en
lo intelectual refleja un claro agotamiento de los rasgos específicamente medievales frente a sus Inglaterra.
sustitutos modernos.76
La ley de rendimientos decrecientes empezó a mostrar sus efectos a medida que el dinamismo de los campesinos forzó la roturación de tierras
marginales y las lentas mejoras técnicas no podían sucederse a un ritmo semejante. La coyuntura climática cambió, acabando con el
denominado óptimo medieval que permitió la colonización de Groenlandia y el cultivo de vides en Inglaterra. Las malas cosechas condujeron a
hambrunas que debilitaron físicamente a las poblaciones, preparando el terreno para que la Peste negra de 1348 fuera una catástrofe
demográfica en Europa. La repetición sucesiva de epidemias caracterizó un ciclo secular.
Consecuencias de la crisis
Las consecuencias no fueron negativas para todos. Los supervivientes acumularon inesperadamente
capital en forma de herencias, que pudo en algunos casos invertirse en empresas comerciales, o
acumularon inesperadamente patrimonios nobiliarios. Las alteraciones de los precios de mercado de los
productos, sometidos a tensiones nunca vistas de oferta y demanda cambió la forma de percibir las
relaciones económicas: los salarios (un concepto, como el de circulación monetaria ya de por sí
disolvente de la economía tradicional) crecían al tiempo que las rentas feudales pasaron a ser inseguras,
obligando a los señores a decisiones difíciles. Alternativamente primero tendieron a ser más
comprensivos con sus siervos, que a veces estuvieron en situación de imponer una nueva relación,
liberados de la servidumbre; mientras que en un segundo momento, sobre todo tras algunas rebeliones
campesinas fracasadas y duramente reprimidas, impusieron en algunas zonas una nueva
refeudalización, o cambios de estrategia productiva como el paso de la agricultura a la ganadería
(expansión de la Mesta).4
Frente al mundo medieval de los tres órdenes, basado en una economía agraria y firmemente ligada a la posesión de la tierra, emerge un mundo
de ciudades basado en una economía comercial. Los centros de poder se desplazan hacia los nuevos burgos. Estos reequilibrios se vieron
reflejados en los campos de batalla, ya que los caballeros feudales empezaron a ser superados por el desarrollo de técnicas militares como el
arco de tiro largo,78 arma que los ingleses usaron para barrer a los franceses en la batalla de Agincourt, en 1415, o la pica, usada por la
infantería de mercenarios suizos. Es en esta época cuando aparecen los primeros ejércitos profesionales, compuestos por soldados a los que no
les une un pacto de vasallaje con su señor sino la paga. A partir del siglo xiii se registran en Occidente los primeros usos de la de pólvora,
invención china extendida desde la India por los árabes, pero de forma muy discontinua. Roger Bacon la describe en 1216) y hay relatos del
uso de armas de fuego en la defensa musulmana de Sevilla (1248) y Niebla (1262, véase El cañón en la Edad Media). Con el tiempo, el oficio
militar se envilece, devaluando las funciones de la nobleza con las de la caballería y los castillos, que quedan obsoletos. El aumento de los
costes y las tácticas de batallas y asedios traerá como consecuencia el aumento del poder del rey frente a la aristocracia. La guerra pasa a
depender no de las huestes feudales, sino de los crecientes impuestos, pagados por los no privilegiados.
Nuevas ideas
Las nuevas ideas religiosas -que se adaptan mejor a la forma de
vida de la burguesía que a la de los privilegiados- ya estuvieron
en el fermento de las herejías que se habían producido
previamente, a partir del siglo xii (cátaros, valdenses), y que
habían encontrado eficaz respuesta en las nuevas órdenes
religiosas mendicantes, insertas en el entorno urbano; pero en
los últimos siglos medievales el husismo o el wycliffismo tienen
una mayor proyección hacia lo que será la Reforma protestante
del siglo xvi El milenarismo de los flagelantes convivía con el
misticismo de Tomás de Kempis y con los desórdenes y
corrupción de costumbres en la Iglesia que culminaron en el
Cisma de Occidente. Fue devastador el impacto que tuvo en la
Díptico de Melun, de Jean Fouquet
cristiandad occidental el espectáculo de dos (y hasta tres) papas Mismo díptico, Panel derecho: La
(1450). Panel izquierdo: Étienne excomulgándose mutuamente (y a emperadores, reyes y Virgen con el Niño. La modelo fue
Chevalier, el donante, con San obispos, y con ellos a todos sus sacerdotes y fieles), uno en la Agnès Sorel, amante del rey Carlos
Esteban, su santo patronímico. En llamada cautividad de Aviñón a la que le sometía el rey de VII de Francia, lo que aumenta el
otra época, la perspectiva jerárquica atrevimiento de la representación,
Francia (fille ainée de l'Eglise, hija mayor de la Iglesia), otro en
hubiera distanciado a un simple que aun así resultaba asumible por
Roma y un tercero elegido por el Concilio de Pisa (1409). La la sensibilidad de la época.
mortal, por muy poderoso que fuera,
situación no se recondujo totalmente ni siquiera con el Concilio
de personajes celestiales.
de Constanza (1413), que si hubieran prosperado las tesis
conciliaristas se habría convertido en una especie de parlamento europeo supranacional, cuasi-
soberano y competente en toda clase de temas. Hasta la humilde Peñíscola se llegó a convertir por algún tiempo en el centro del mundo
cristiano -para los escasos seguidores del papa Luna-.
Los intentos de imprimir mayor racionalidad al catolicismo ya venían estando presentes desde la cumbre de la escolástica de los siglos xii y xiii
con Pedro Abelardo, Tomás de Aquino o Roger Bacon; pero ahora esa escolástica se enfrenta a su propia crisis y cuestionamiento interno, con
Guillermo de Ockham o Juan Duns Escoto. La mentalidad teocéntrica iba lentamente dando paso a una nueva antropocéntrica, en un proceso
que culminará con el humanismo del siglo xv en lo que ya puede denominarse Edad Moderna. Ese cambio no se limitó únicamente a las élites
intelectuales: personalidades extravagantes, como Juana de Arco, se convierten en héroes populares (con el contrapunto de otras terribles, como
Gilles de Rais -Barba Azul-);79 la mentalidad social va alejándose del conformismo temeroso para acoger otras concepciones que implican una
nueva forma de afrontar el futuro y las novedades:
y que seguirá siendo la situación de los humildes durante los siglos siguientes, da paso a la búsqueda de la fama y de la gloria personal, no solo
entre los nobles, sino en todos los ámbitos sociales: los artesanos comienzan a firmar sus productos (desde las obras de arte a las marcas
artesanas), y cada vez es menos excepcional que cualquier acto de la vida deje su huella documental (libros parroquiales, registros mercantiles,
escribanos, protocolos notariales, actos jurídicos).
El desafío al monopolio económico, social, político e intelectual de los privilegiados, creaba lentamente nuevos espacios de poder en beneficio
de los reyes, así como un lugar cada vez más amplio para la burguesía. Aunque la mayor parte de la población siguió siendo campesina, lo
cierto es que el impulso y las novedades ya no provenían del castillo o el monasterio, sino de la Corte y la ciudad. Entretanto, el amor cortés
(procedente de la Provenza del siglo xi) y el ideal caballeresco se revitalizaron y pasaron a convertirse en una ideología justificativa del modo
de vida nobiliario justo cuando este empezaba a estar en cuestión,81 viviendo una época dorada, obviamente decadente, localizada en el
período de esplendor del ducado de Borgoña, que reflejó Johan Huizinga en su magistral El otoño de la Edad Media.
Véanse también: Gótico tardío, Gótico flamígero, Gótico internacional, Primitivos flamencos y Trecento (demasiados parámetros en {{VT}}).
Véase también
Portal:Edad Media. Contenido relacionado con Edad Media.
Arqueología medieval Épica medieval Música medieval
Arte medieval Estrategia militar medieval Pensamiento económico medieval
Cantar de gesta Filosofía medieval Renacimiento
Ciencia medieval Gastronomía de la Edad Media Saga (literatura)
Ciudad medieval Indumentaria (Edad Media) Teatro medieval
Cronología de la Edad Media Literatura medieval Técnica medieval
Historia medieval de España Medicina medieval en Europa Contribuciones islámicas a la
Danza medieval Occidental Europa medieval
Medievalismo
Notas
1. Aunque el primero que señaló la existencia de unidad en el periodo comprendido entre el siglo v y el xv fue el humanista
Flavio Biondo, la gloria de haber utilizado antes que nadie el término Edad Media le corresponde al obispo de Alesia,
Giovanni Andrea dei Bussi. En una carta suya del año 1469 se dice expresamente lo siguiente:
«sed mediae tempestatis tum veteris, tum recentiores usque ad nostra tempora».
Esa media tempestas era el esbozo de unos «tiempos medios», que servían de puente entre la gloriosa antigüedad clásica,
a la que se mitificaba, y los nuevos tiempos, que habían vuelto sus ojos hacia aquel período de esplendor. Expresiones
como medium aevum, media tempestas, media aetas, etc., aparecen en historiadores o filólogos desde comienzos del
siglo xvi Así, por ejemplo, las utilizaron Joaquin de Wat, en 1501, o Juan de Heerwagen, en 1532. Más avanzado el siglo, en
1575, las encontramos en Marco Welser y Adriano Junius. El uso de dichas expresiones puede, asimismo, rastrearse en el
transcurso del siglo xvii: Conisius, en 1601; Goldats, en 1604; Vossius, en 1662; etc. Du Cange, en su célebre Glosario,
aparecido en 1678, habló de la «mediae et infimae latinitatis». Puede decirse que el término Edad Media había sido
plenamente admitido, por más que su origen no fuera propiamente obra de los historiadores, sino de los filólogos. No
obstante, en el mismo siglo xvii se produjeron algunas precisiones de gran transcendencia acerca de los «tiempos medios».
En 1665, Jorge Horn, en una obra titulada Arca Noé, llamaba «medium aevum» al período comprendido entre los años 300
y 1500. Poco tiempo después, en 1688, apareció un libro que iba a desempeñar un papel destacado en la fijación del
concepto de Edad Media. Se trata de la Historia medii aevi a temporibus Constantini Magni ad Constantinopolim a Turcis
captam, del que era autor Cristóbal Keller, profesor de la universidad alemana de Halle. Fue Keller, cuyas precisiones
cronológicas sobre el Medievo son bien significativas, el punto de partida de la difusión y generalización de la expresión
Edad Media. Valdeón, op. cit., vol 11 pg. 11.
2. Incluso en la actualidad se juzga a la Edad Media como una época mala o "fea", a la vez violenta, oscura e ignorante. Ahora
sabemos que esta imagen es falsa, aunque hubo una Edad Media de la violencia, y no únicamente la de los conflictos y las
guerras entre grupos y entre países, sino también las violencias contra los judíos, con el comienzo del antisemitismo, y la
represión de los rebeldes a la doctrina de la Iglesia... Evidentemente, las Cruzadas también forman parte del balance
negativo. Pero la Edad Media fue igualmente, y pienso que incluso ante todo, un gran periodo creador. Se puede apreciar
en el terreno el arte, de las instituciones, por supuesto primordialmente en las ciudades (por ejemplo con las universidades),
o incluso del pensamiento, en el que la filosofía que se ha llamado "escolástica" alcanzó altas cumbres del saber... la Edad
Media creó "lugares de encuentro" comerciales y festivos (las ferias, los mercados y las fiestas), en los que seguimos
inspirándonos. Le Goff, op. cit., pgs. 115-116.
En esta época, la noche se vive en ambientes poco luminosos: en cabañas alumbradas a lo sumo por el fuego del
hogar, en las estancias amplísimas de castillos iluminados por antorchas o en la celda de un monje a la débil luz de
un candil, y oscuras (además de inseguras) eran las calles de los pueblos y de las ciudades. No obstante, ésta es
una característica propia también del Renacimiento, del Barroco y -más tarde aún- del período que se prolonga al
menos hasta el descubrimiento de la electricidad. En cambio, al hombre medieval se le ve -o, al menos, se le
representa en poesía y en pintura- en un ambiente muy luminoso. Lo que llama la atención en las miniaturas
medievales es que, habiendo sido realizadas tal vez en ambientes oscuros apenas iluminados por una única
ventana, están llenas de luz, incluso de una luminosidad especial, producida por la proximidad de colores puros:
rojo, azul, oro, plata, blanco y verde, sin matices ni claroscuros.
Umberto Eco, Historia de la Belleza, pg. 99-100
Le Goff, Héroes, maravillas y leyendas de la Edad Media, Paidós, 2010; Georges Duby La época de las catedrales citados
por Guillermo Altares Robin Hood y la actualidad de la Edad Media ([Link]
[Link]), El País, 26 de diciembre de 2010
3. El debate entre las distintas concepciones del feudalismo es uno de las clásicas discrepancias entre las escuelas
institucionalista o restrictiva (François-Louis Ganshof Qu'est-ce que la féodalité? -Qué es el feudalismo-, 1947); y la
materialista (Georges Duby Señores y Campesinos). Para el caso español es muy ilustrativo este texto de Salustiano
Moreta (1978) Señores contra labradores: el malhechor feudal en la literatura ([Link]
[Link]):
Respecto al feudalismo castellano, dado que la historiografía oficial y academicista partió de los presupuestos
teórico-metodológicos positivistas y de una idea jurídico-política del feudalismo, no se dudó en asegurar «sin riesgo
de error, que el sistema feudal no alcanzó en los Estados de la Reconquista su completo desarrollo y que la
estructura social y política de la mayor parte de la España cristiana nunca llegó a constituirse según las formas
políticas de los Estados feudales» (Luis García de Valdeavellano, Las instituciones feudales en España, pág. 231).
En esta misma línea, a partir de la consideración del feudalismo como un fenómeno esencialmente político y
superestructural, se formularía una distinción mixtificante entre régimen feudal y régimen señorial como categorías
excluyentes y contrapuestas (Luis García de Valdeavellano, op. cit; Grassotti, Las instituciones feudo-vasalláticas en
León y Castilla. Partiendo desde presupuestos positivistas, Salvador de Moxó ha puesto de manifiesto algunas de
las limitaciones de las causas y razones aducidas por los dos autores anteriores para mantener la no feudalización
castellana. Sociedad, estado y feudalismo, págs. 193-202.). Por fortuna la visión académico-oficial del feudalismo
en general y del feudalismo castellano en particular resulta cada vez menos inapelable y su cuestionamiento crítico
se halla en marcha, precisamente desde las perspectivas teórico-metodológicas derivadas -en unos casos
simplemente invocadas y en otros asumidas directa y conscientemente, aunque con desigual acierto y rigor de la
otra concepción del feudalismo: el feudalismo entendido como modo de producción (Pese a no contar todavía con
una sola monografía rigurosa sobre el feudalismo en Castilla analizado desde las categorías y métodos derivados
de su consideración como «modo de producción» se han publicado ya algunos trabajos y se van ensayando, poco
a poco, ciertas observaciones y problemas que apuntan hacia esa dirección: Bartolomé Clavero, Mayorazgo:
propiedad feudal en Castilla (1369-1836), págs. 60 y ss.; Señorio y hacienda a finales del antiguo régimen en
Castilla; Julio Valdeón Baruque, Prólogo en El modo de producción feudal, Akal, págs. 7-14; Sebastiá Domingo,
Crisis de los factores mediatizantes del regimen feudal; Reyna Pastor de Togneri, Del islam al cristianismo, págs. 12
y ss.)
Quien ha recibido el poder soberano no debe vivir si se lo deja quitar. Tú César, si quieres huir, nada es más fácil...
en cuanto a mí, Dios no permita que abandone la púrpura y aparezca en público sin ser saludada como emperatriz.
Aprecio mucho esta antigua sentencia: «La púrpura es un glorioso sudario».
En tiempos de Mamun, las escuelas de medicina fueron extremadamente activas en Bagdad. El primer hospital
público gratuito fue abierto en Bagdad durante el califato de Harun Al-Rashid. Al desarrollarse este sistema, médicos
y cirujanos fueron requeridos para impartir lecciones en la escuela de médicos, y entregaban diplomas a aquellos a
los que consideraban cualificados para practicar la medicina. El primer hospital en Egipto fue abierto en 872, y a
partir de entonces saltaron a todo lo largo y ancho del Imperio, desde Al-Andalus hasta Persia.
La Universidad de Al Karaouine (Fez, Marruecos, 859) es considerada la más antigua del mundo.52 La primera universidad
completa sería la Universidad Al-Azhar (El Cairo, Egipto, siglo x), que ofrecía una amplia variedad de graduaciones
académicas, incluyendo estudios de post-grado.
15. Un ejemplo de esta utilización nos lo ofrecen quienes citan (descontextualizando sus circunstancias históricas) el conocido
refrán alemán, «El aire de la ciudad os hará libres», como corroboración de la tesis ideológica que atribuye a la ciudad, en
general, la capacidad de conseguir que un sujeto de la especie humana pueda alcanzar la libertad, es decir, sin tener en
cuenta que el refrán citado se formula en el proceso de transformación del sistema feudal en el sistema constituido por las
ciudades burguesas de la baja edad media.58
16. Para toda la sección Le Goff, op. cit., pgs. 80-87; la cita en cursiva, de Agustín Rico Mansilla En torno a Gonzalo de Berceo:
Los "milagros de Nuestra Señora" y el culto a la Virgen, de donde también es esta cita:
Casi todos los historiadores que han estudiado el tema están de acuerdo en un punto: En Europa, los siglos xii y xiii
marcaron el auge de uno de los fenómenos más interesantes del cristianismo, el culto a la Virgen María
(Gerli,1988). Hasta ese momento, la devoción a la Virgen, aun existiendo, había sido algo de importancia menor en
la Iglesia. Hilda Graef (1967), desde la más estricta ortodoxia católica, considera al siglo xii como la edad de oro de
la mariología. Y Atienza (1991) estima que el culto a María en el occidente cristiano estalló masivamente a finales
del siglo xi se expandió a lo largo de los siglos xii y xiii y se estabilizó, pero con una implantación popular cada vez
más amplia, a partir del siglo xiv
Véase también una perspectiva más tradicionalista en el artículo Devoción a la Santísima Virgen María ([Link]
om/d/[Link]) de la Enciclopedia Católica.
17. Juan Martín Velasco Diccionario de Mariología Págs. 580-582: Paganismo y devoción a María ([Link]
HAS/MAR%C3%8DA/paganismo_devocion_maria.htm); también Agustín Rico Mansilla op. cit.
parece casi seguro que la consideración y aceptación por la Iglesia del protagonismo mariano en el misterio de la
Encarnación fue evolucionando progresivamente desde el siglo ii hasta el V (Concilio de Efeso), pero no puede
afirmarse con seguridad que se difundiera entre la gran masa de fieles y, menos aún, que fuese objeto de un culto
generalizado. Por otra parte, conviene recordar que la liturgia católica fue sustituyendo muy lentamente a los
primitivos cultos precristianos, los cuales tardaron varios siglos en olvidarse; aún se pueden rastrear en muchas
fiestas actuales de base pagana. Hemos visto que el estudio de las festividades dedicadas a María aporta algunos
datos: En la Iglesia oriental solo se tiene noticia de una fiesta anterior al siglo v: la "Conmemoración de Santa
María": y, a principios del siglo vi la del "Tránsito de la Virgen". Sorprendentemente, en la Iglesia romana no se
conocen fiestas marianas hasta el siglo vii lo qué induce a pensar que la evolución fue bastante más lenta.
18. Es la tesis que defiende el historiador Kenneth Clark en Civilization, un prestigioso documental televisivo de la BBC, de la
que se publicó también un libro.
19. Basándose en una teoría de Eugenio D'Ors se ha aplicado esta idea a los periodos del Arte griego: constructivo=arcaico,
pleno=clásico y decadentes=helenístico; y veía paralelismos en el Renacimiento: Quattrocento-Cinquecento-Manierismo; o
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Foros y blogs
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MedWeb ([Link]
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The Middle Ages Trust ([Link] (en
inglés)
Mapas
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Otros
Curso "Historia Urbana Medieval" ([Link]
-urbana-medieval) OCW Universidad de Cantabria
Curso "Historia de la Baja Edad Media" ([Link]
storia-de-la-baja-edad-media-1) OCW Universidad de Cantabria
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