SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 0005/2016
Sucre, 14 de enero de 2016
SALA PLENA
Magistrado Relator: Tata Efren Choque Capuma
Conflicto de competencias jurisdiccionales
Expediente: 10053-2015-21-CCJ
Departamento: La Paz
El conflicto de competencias jurisdiccionales suscitado entre la Central Agraria
Gualberto Villarroel de la provincia Los Andes y el Juez Quinto de Instrucción Penal
de El Alto, ambos del departamento de La Paz.
I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA
[Link] del memorial que suscita conflicto de competencia
jurisdiccional
Mediante memorial presentado al Tribunal Constitucional Plurinacional, el 12 de febrero de
2015, cursante de fs. 81 a 84 vta., Agustín Huanca Poma, Silverio Carvajal Condori,
Fermín Condori Huanca Poma y Severina Condori de Ticona, Secretario General de la
Central Agraria Gualberto Villarroel, Secretario General de la Subcentral Gualberto
Villarroel, Secretario de Hacienda y Secretaria de Relaciones de la Central Agraria
Gualberto Villarroel y de la Organización Bartolina Sisa, respectivamente, promueven
conflicto de competencia jurisdiccional sustentado en los hechos y argumentos de derecho
que se presentan:
[Link] y derechos que motivan el conflicto de competencia jurisdiccional
Manifiestan que, Ramona Siñani de Callisaya y Santos Genaro Callisaya Siñani, esposa e
hijo, respectivamente, de Gerónimo Callizaya Tola, presentaron una querella por los
supuestos delitos de lesiones graves y leves y tentativas de homicidio, contra Eugenio
Condori Mamani y otros.
En la querella penal, expresaron que el 21 de junio de 2013, aproximadamente a horas
15:00 en la comunidad de Capacasi, Central Agraria Gualberto Villarroel, provincia Los
Andes del departamento de La Paz, en ocasión de la fiesta del Año Nuevo Aymara, en las
cercanías de la posta sanitaria, los denunciados dejaron inconsciente a Genaro Condori
Mamani, como consecuencia de las agresiones físicas realizadas en contra del cuerpo de
éste, a través de puñetes y patadas.
El 20 de julio de 2013, en reunión mensual de la Central Agraria Gualberto Villarroel, con
participación de representantes Subcentrales y Secretarios Generales, conjuntamente otros
problemas, se trató las agresiones físicas realizadas por Juan Condori y otros contra la
familia Callisaya. En esta instancia, familiares de Gerónimo Callisaya Tola, rechazaron
solucionar el conflicto, pese a que Eugenio Condori Mamani y sus familiares ofrecieron
pagar los gastos de curación de la víctima. Ante esta situación, la reunión mediante Acta de
fecha y año indicados, determinó que el caso sea puesto a conocimiento de las instancias
orgánicas superiores.
El 27 de julio de 2013, en reunión de la comunidad de Capacasi, Central Agraria Gualberto
Villarroel, provincia Los Andes del departamento de La Paz, dirigidas por sus autoridades
indígena originaria campesinas (IOC), se recaudó dinero y fue entregado a familiares de la
víctima, destinado para los gastos de su curación respectiva.
[Link] de competencia suscitado al Juez Quinto de Instrucción Penal del
departamento de La Paz
El 26 de junio de 2013, Ramona Siñani de Callisaya y Santos Genaro Callisaya Siñani, en
representación de Gerónimo Callisaya Tola, plantearon una querella contra Eugenio
Condori Mamani. Sobre la base de este antecedente, Ronald Chávez Navarro, Fiscal de
Materia, informó al Juez de Instrucción de turno en lo Penal, sobre el inicio de
investigaciones del caso 4572/13, donde figuran como denunciados Eugenio Condori
Mamani y Juan Condori Mamani, por la presunta comisión del delito de lesiones graves y
leves.
La autoridad fiscal amplió el término de la investigación por noventa días. Posteriormente,
el 23 de enero de 2014, Santos Valencia López, Fiscal de Materia, presentó imputación
contra Eugenio Condori Mamani, por el presunto delito de tentativa de homicidio, previsto
por el art. 251 de 10 de marzo de 1997 en relación al 8 del Código Penal (CP), pidiendo la
aplicación de medidas cautelares personales. Vencido el plazo de la etapa preparatoria, el
director funcional de la investigación formuló acusación contra el mencionado querellado.
Mediante memorial presentado, el 19 de noviembre 2014, de fs. 40 a 42 vta., Agustín
Huanca Poma, Secretario General de la Central Agraria Gualberto Villarroel, provincia Los
Andes del departamento de La Paz, suscitó conflicto de competencia jurisdiccional al Juez
Quinto de Instrucción en lo Penal de El Alto del departamento de La Paz, solicitando que el
caso de agresiones físicas perpetrado por Eugenio Condori Mamani contra Gerónimo
Callisaya Tola, sea conocido por la jurisdicción indígena originaria campesina.(JIOC). A
esta solicitud se adjuntaron los siguientes documentos: a) El Auto de Vista 130/2014 de 17
de abril de la Sala Penal Primera del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz; b)
Personalidad jurídica de la comunidad Capacasi; c) Estatuto Orgánico de la Federación
Sindical Única de Trabajadores Originarios Campesinos de la provincias Los Andes; d)
fotocopia de la credencial que acredita la condición de dirigente Agustín Huanca Poma, en
el cargo de Secretario General de la Central Agraria Gualberto Villarroel; e) Dos actas de
reunión de dicha Central, no cursa en el expediente de 20 de junio y 20 de julio, ambos de
2013; y, f) Las Sentencias Constitucionales Plurinacionales 0026/2013 de 4 de enero y
084/2014 de 12 de mayo. En respuesta a esa petición, el procesado, a través de un escrito,
solicitó que se declare probada la solicitud de conflicto de competencia jurisdiccional. A su
turno, el representante del Ministerio Público respondió por escrito en sentido de que sean
remitidos los antecedentes del proceso penal correspondiente ante las autoridades de la
JIOC, para que mediante usos y costumbres de la comunidad Capacasi, sancionen al
agresor de la víctima.
Sobre la base de los antecedentes expuestos, Daniel Ángel Espinar Molina, Juez Quinto de
Instrucción en lo Penal de El Alto del departamento de La Paz, mediante Resolución
558/2014 de 27 de noviembre, rechazó la solicitud de incompetencia formulada por las
autoridades IOC de la Central Agraria Gualberto Villarroel, provincia Los Andes del
departamento de La Paz, por no haberse justificado en forma idónea su petición, cuyos
argumentos son: 1) La documentación presentada por el incidentista Agustín Huanca Poma,
no acredita, en lo fundamental, el tiempo de ocupación del territorio respectivo, distinción
cultural y autoidentificación primaria, para determinar la competencia sobre hechos que
habría sucedido en un territorio indígena originario campesino (TIOC); 2) No se cuenta con
elementos de convicción que acrediten tópicos personales y materiales ancestrales de la
Central Agraria Gualberto Villarroel; y, 3) Los documentos aparejados no acreditan la
existencia de un tribunal o juzgado indígena originario campesino IOC, para declararlo
competente y conozca el caso objeto del conflicto de competencia jurisdiccional
presentado.
I.4. Petitorio
Los demandantes, solicitaron al Tribunal Constitucional Plurinacional, se declare
competente a las autoridades IOC de la Central Agraria Gualberto Villarroel, provincia Los
Andes del departamento de La Paz, disponiendo que el Juez Quinto de Instrucción en lo
Penal de El Alto de departamento de La Paz, se inhiba del conocimiento del proceso penal,
seguido a instancia de Ramona Siñani de Callisaya y Santos Genaro Callisaya Siñani, en
presentación sin mandato, de Gerónimo Callisaya Tola contra Eugenio Condori Mamani;
citando al efecto los arts. [Link] y 190 de la (CPE).
I.5. Admisión
La Comisión de Admisión de este Tribunal por AC 0083/2015-CA de 4 de marzo, cursante
de fs. 85 a 88, de acuerdo a la atribución conferida por el art. 103 del Código Procesal
Constitucional, de 5 de julio 2012 (CPCo), admitió el conflicto de competencias
jurisdiccionales, el mismo, que fue notificado a los demandantes.
I.6. Trámite procesal en el Tribunal Constitucional Plurinacional
Mediante Decreto Constitucional (DC) de 23 de octubre de 2015, se dispuso la suspensión
del plazo a efectos de recabar un informe técnico, reanudándose el 14 de enero con forme al
DC de 7 de enero del 2016, a efecto la presente Sentencia Constitucional Plurinacional es
emitida dentro del término
II. CONCLUSIONES
De la revisión de los antecedentes que cursan en obrados, se establece lo siguiente:
II.1. Mediante fotocopias simples de credenciales de Silverio Carvajal Condori y Agustín
Huanca Poma, se establece la condición de dirigentes de la IOC originaria campesina, en el
cargo de Secretario General de la Subcentral Gualberto Villarroel y Secretario General de
la Central Gualberto Villarroel, provincia Los Andes del departamento de La Paz (fs. 1 y
2).
II.2. Cursa el Acta de la reunión mensual de la Central Agraria Gualberto Villarroel, de 20
de julio de 2013, que trató el tema de agresiones físicas entre la familia de Eugenio Condori
Mamani y Gerónimo Callisaya Tola (fs. 4 a 6).
III.3. Mediante requerimiento fiscal de 25 de marzo de 2014, Santos Valencia López,
Fiscal de Materia, solicitó a Agustín Huanca Poma, Secretario General de la Central
Agraria Gualberto Villarroel, un informe sobre el tratamiento de las agresiones entre
Eugenio Condori Mamani y Gerónimo Callisaya Tola (fs. 7).
III.4. El 12 de abril de 2014, Agustín Huanca Poma, en su condición de Secretario General
de la Central Agraria Gualberto Villarroel, provincia Los Andes del departamento de La
Paz, elevó informe ante el Fiscal de Materia, en atención a su requerimiento, enfatizando
que el caso de las agresiones físicas se trató el 20 de julio de 2013, en la reunión de la
mencionada Central; empero, no se arribó a ningún arregló (fs. 3).
II.5. Mediante memorial presentado, el 19 de noviembre de 2014, Agustín Huanca Poma,
en condición de Secretario General de la Central Agraria Gualberto Villarroel, suscitó
conflicto de competencia jurisdiccional al Juez Quinto de Instrucción en lo Penal de El Alto
del mismo departamento, pidiendo se inhiba del conocimiento del proceso penal seguido
contra Eugenio Condori Mamani, y se remita antecedentes de dicha acción ante las
autoridades IOC de la referida Central (fs. 40 a 42 vta.).
II.6. A través de memorial presentado al Tribunal Constitucional Plurinacional, el 12 de
febrero de 2015, Agustín Huanca Poma y Silverio Carvajal Condori, Secretario General de
la Central Agraria Gualberto Villarroel y Secretario General de la Subcentral Agraria
Gualberto Villarroel, respectivamente, promovieron conflicto de competencia jurisdiccional
contra el Juez Quinto de Instrucción en lo Penal de El Alto del nombrado departamento (fs.
81 a 84 vta.).
III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO
Las autoridades de la Central Agraria Gualberto Villarroel, provincia Los Andes del
departamento de La Paz, después de haber agotado el procedimiento previo de reclamo de
competencia jurisdiccional, mediante memorial presentado al Tribunal Constitucional
Plurinacional, el 12 de febrero de 2015, plantearon una demanda de conflicto de
competencia jurisdiccional contra Daniel Ángel Espinar Molina, Juez Quinto de Instrucción
en lo Penal de El Alto del departamento de La Paz, solicitando que dicha autoridad se
inhiba del conocimiento del proceso penal que se inició como consecuencia de la denuncia
realizada por Ramona Siñani de Callisaya y Santos Genaro Callisaya Siñani, esposa e hijo,
respectivamente, en representación de Gerónimo Callisaya Tola, contra Eugenio Condori
Mamani, por los supuestos delitos de lesiones graves y leyes y tentativa de homicidio, y se
remita los antecedentes del mismo autoridades IOC de la mencionada Central.
En consecuencia, se formulan los siguientes problemas jurídicos para la resolución del
presente caso:
i) ¿Las autoridades indígena originaria campesinas de la Central Agraria Gualberto
Villarroel, provincia Los Andes del departamento de La Paz, de acuerdo a la
Constitución Política del Estado, tienen jurisdicción y competencia para conocer y
resolver un asunto ocurrido en la comunidad Capacasi, que se encuentra dentro de su
jurisdicción territorial, entre miembros IOC.?
ii) ¿El Juez Quinto de Instrucción en lo Penal de El Alto del departamento de La Paz,
tiene jurisdicción y competencia para ejercer el control jurisdiccional, sobre
agresiones perpetradas entre miembros IOC de la comunidad Capacasi, de la Central
Agraria Gualberto Villarroel, provincia Los Andes del mismo departamento; y como
consecuencia de ello, se inició un proceso penal por el supuesto delito calificado por el
Ministerio Púbico como tentativa de homicidio?
III.1. La jurisdicción como función principal del Estado Plurinacional
En la teoría democrática de la Constitución Política del Estado y la experiencia de
transformación del constitucionalismo latinoamericano, como consecuencia del
desarrollado de la institucionalidad pública, las funciones de los Estados se resumen en tres
principales ejes: La legislación, administración y la jurisdicción. En este sentido, de
conformidad al art. 12 de la CPE, el poder público del país, se organiza a través de los
Órganos Legislativo, que cumple la función de elaboración de leyes; el Ejecutivo,
encargado de la administración pública sobre la base de la normativa legal; el Judicial que
ejerce las funciones jurisdiccionales mediante los jueces; y, el Electoral es responsable de la
organización y dirección de los procesos electorales. La organización del Estado
Plurinacional se fundamenta en la independencia, separación, coordinación y cooperación.
Respecto al primer principio, implica que cada Órgano goza de independencia organizativa
y autonomía presupuestaria determinada por ley. El principio de la separación significa que
los mencionados Órganos no están sometidos el uno a los otros y viceversa; sino que, cada
uno de ellos tiene su propia institucionalidad. Por último, el principio de la coordinación y
cooperación, fundamenta la optimización de recursos económicos y humanos, actividades
públicas e iniciativas en el diseño y ejecución de programas y proyectos, orientados en el
interés público y el respeto al ejercicio de las atribuciones propias de cada órgano.
El Estado Plurinacional, desde el enfoque normativo, se fundamenta en dos corrientes
teóricas: a) El Estado Constitucional; y b) El Estado de Derecho. En relación al primero,
Bolivia se estructura en un sistema de órganos e instituciones públicas, a través de los
cuales se concretizan determinadas actividades en beneficio de la población encaminadas al
cumplimiento de los fines y funciones esenciales del país. Respecto al segundo, en
aplicación al principio de la supremacía de la Constitución Política del Estado, todas las
personas naturales y jurídicas, así como los órganos e instituciones públicas y el ejercicio
de sus funciones establecidas por ley están sometidas Ley Fundamental.
En el paradigma de la democracia plural, los actos administrativos, legislativos y
jurisdiccionales, se fundamentan en el poder del soberano; es decir, en el mandato del
constituyente. En esta dirección, de conformidad al art. 3 de la CPE: “La nación boliviana
está conformada por la totalidad de las bolivianas y los bolivianos, las naciones y pueblos
indígena originario campesinos, y las comunidades interculturales y afrobolivianas que en
conjunto constituyen el pueblo boliviano.”
De conformidad al art. 178.I de la Norma Suprema: “La potestad de impartir justicia emana
del pueblo boliviano y se sustenta en los principios de independencia, imparcialidad,
seguridad jurídica, publicidad, probidad, celeridad, gratuidad, pluralismo jurídico,
interculturalidad, equidad, servicio a la sociedad, participación ciudadana, armonía social y
respeto a los derechos.” Las facultades jurisdiccionales están referidas a garantizar a las y
los ciudadanos el pleno ejercicio y reparación de derechos, contra las arbitrariedades que
provengan de las autoridades públicas y personas particulares. En este entendido, sostiene
Giuseppe Chiovenda que: “… la función jurisdiccional se caracteriza porque el juez
suplanta en el conocimiento del conflicto de intereses la actividad intelectual de las partes,
con la propia actividad intelectual para declarar existente o inexistente una voluntad de la
ley, y se proyecta en la ejecución del mandato judicial sustituyendo la actividad material
del sujeto del mandato por la actividad material de los órganos del Estado. En esos casos
existe una actividad pública realizada en lugar de otro, mientras que la administración actúa
por cuenta propia.” (Chiovenda cit. por Quintero Beatriz y Eugenio Prieto, Teoría general
del derecho procesal, Colombia, Editorial Temis S. A., 2008, p. 223).
El procesalista Juan Montero Aroca: “… considera la jurisdicción como una ‘potestad
dimanante de la soberanía del Estado, ejercida exclusivamente por tribunales
independientes y predeterminados por la ley para realizar el derecho en el caso concreto,
juzgando de modo irrevocable y ejecutando lo juzgado para satisfacer pretensiones y
resistencias.’” (Aroca cit. por Quintero Beatriz y Eugenio Prieto, op. cit., 2008, p. 226). En
Bolivia, de conformidad al art. 179.I de la CPE: “La función judicial es única. La
jurisdicción ordinaria se ejerce por el Tribunal Supremo de Justicia, los tribunales
departamentales de justicia, los tribunales de sentencia y los jueces, la jurisdicción
agroambiental por el Tribunal y jueces agroambientales; la jurisdicción indígena originaria
campesina se ejerce por sus propias autoridades; existirán jurisdicciones especializadas
reguladas por la ley.” El ejercicio de funciones jurisdiccionales se fundamenta en el
pluralismo jurídico igualitario. Este principio, garantiza, la aplicación de los diferentes
sistemas jurídicos con fuentes propias de producción dentro del Estado Plurinacional,
promoviendo, al mismo tiempo, la relación entre las diferentes culturales judiciales,
aparentemente opuestos.
En tal sentido, según el mandato del constituyente, no es suficiente proclamar la vigencia
del pluralismo jurídico, sino que debe concretizarse materialmente. Para esto, a partir de la
interpretación de la normatividad constitucional, como consecuencia de la actividad
jurisdiccional, se debe impulsar el proceso de construcción de la interculturalidad jurídica.
III.2. Naturaleza jurídica y tramitación procesal del conflicto de competencias
jurisdiccionales
De acuerdo al art. 196.I de la Norma Suprema: “El Tribunal Constitucional Plurinacional
vela por la supremacía de la Constitución, ejerce el control de constitucionalidad, y
precautela el respeto y la vigencia de los derechos y las garantías constitucionales.” De esto
se deduce que los derechos fundamentales se constituyen en el pilar que limitan el ejercicio
de los actos jurisdiccionales, administrativos y de los particulares. Ante su vulneración, se
podrá interponer, las acciones de defensa y otros mecanismos regulados por la norma
procesal constitucional, con el propósito de que cesen y se reparen los daños ocasionados,
como efecto de la vulneración de los derechos constitucionales. El parágrafo II del artículo
constitucional citado, establece que: “En su función interpretativa, el Tribunal
Constitucional Plurinacional aplicará como criterio de interpretación, con preferencia, la
voluntad del constituyente, de acuerdo con sus documentos, actas y resoluciones, así como
el tenor literal del texto” De acuerdo a este enunciado, no se puede utilizar como
fundamento determinante en las decisiones constitucionales, las leyes, sino que deben
aplicar las normas constitucionales en concordancias con ellas.
En ese contexto, el conflicto de competencias jurisdiccionales es un mecanismo procesal
mediante el cual se garantiza el ejercicio de las facultades de las autoridades de las
diferentes jurisdicciones sustentados en el principio de seguridad, el pluralismo y la
interculturalidad jurídica.
Una de las atribuciones del Tribunal Constitucional Plurinacional, de conformidad al art.
202.11 de la CPE, es conocer y resolver: “Los conflictos de competencia entre la
jurisdicción indígena originaria campesina y la jurisdicción ordinaria y agroambiental” En
este marco, el art. 101.I del CPCo, señala que: “La demanda será planteada por cualquier
Autoridad Indígena Originaria Campesina, cuando estime que una Autoridad de la
Jurisdicción Ordinaria o Agroambiental está ejerciendo jurisdicción en el ámbito de
vigencia personal, territorial o material que, de acuerdo con Constitución Política del
Estado y la Ley, le correspondería a la Autoridad Indígena Originaria Campesina” Esta
norma procesal se sustenta en el art. 190.I de la Norma Suprema que establece: “Las
naciones y pueblos indígena originario campesinos ejercerán funciones jurisdiccionales y
de competencia a través de sus autoridades, y aplicarán sus principios, valores culturales,
normas y procedimientos propios” Esta última parte configuran el sistema jurídico IOC
campesino de carácter oral distinto al escriturado contenido en códigos o leyes.
Del art. 101.I del CPCo, surge el deber constitucional de cooperar a las autoridades de la
JIOC, por parte de los jueces letrados, cuya organización y funcionamiento están regulados
por mandato de la Ley del Órgano Judicial. De acuerdo al art. 19 de la Declaración de las
Naciones Unidades sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas: “Los Estados celebrarán
consultas y cooperarán de buena fe con los pueblos indígenas interesados por medio de sus
instituciones representativas antes de adoptar y aplicar medidas legislativas y
administrativas que le afecten, para obtener su consentimiento libre, previo e informado.”
De esta norma internacional surge el principio de cooperación interjurisdiccional que
consiste en que las autoridades judiciales que se encuentren ejerciendo funciones
jurisdiccionales en contextos de población IOC, deben consultar a las autoridades IOC
cuando sus miembros o afiliados se involucren en procesos regulados por el sistema
jurídico escrito, sobre sí ya fueron o están siendo sometidos ante la jurisdicción de las
naciones y pueblos indígena originario campesinos (NPIOC).
En relación a la facultad de las autoridades de la jurisdicción ordinaria o agroambiental para
presentar el conflicto de competencia jurisdiccional, de acuerdo al art. [Link] del CPCo: “La
demanda también podrá ser planteada por cualquier Autoridad de la Jurisdicción Ordinaria
o Agroambiental cuando estime que una Autoridad Indígena Originaria Campesina, del
lugar donde tiene jurisdicción en razón de territorio, está ejerciendo atribuciones propias de
la Jurisdicción Ordinaria o Agroambiental de acuerdo con la Constitución Política del
Estado y la Ley.”
Uno de los requisitos para plantear el conflicto de competencia jurisdiccional ante el
Tribunal Constitucional Plurinacional, es el cumplimiento de procedimiento previo de
reclamo de competencia de una autoridad a otra de distinta jurisdicción.
III.3. La jurisdicción y competencias de los jueces de instrucción penal
La Ley del Órgano Judicial concretiza el contenido de la jurisdicción y competencias de las
autoridades de la jurisdicción ordinaria. En esta dirección, según el art. 74 de dicha Ley, las
juezas y los jueces de instrucción en lo penal, tienen competencia para conocer y resolver lo
siguiente:
“1. Aprobar el acta de conciliación en los asuntos de su conocimiento si la ley así lo
permite;
2. El control de la investigación, conforme a las facultades y deberes previstos en la
ley;
3. Emitir las resoluciones jurisdiccionales que correspondan durante la etapa preparatoria y
de la aplicación de criterios de oportunidad;
4. La sustanciación y resolución del proceso abreviado;
5. Resolver la aplicación del proceso inmediato para delitos flagrantes;
6. Dirigir la audiencia de preparación de juicio y resolver sobre las cuestiones e incidentes
planteados en la misma;
7. Decidir la suspensión del proceso a prueba;
8. Decidir sobre las solicitudes de cooperación judicial internacional;
9. Conocer y resolver sobre la incautación de bienes y sus incidentes;
Y
10. Otras establecidas por ley.”
El art. 54 del Código de Procedimiento Penal del 25 de marzo de 1999 (CPP), establece las
competencias de los jueces de instrucción en lo penal que son:
“1) El control de la investigación, conforme a la facultades y deberes previstos en este
Código;
2) Emitir las resoluciones jurisdiccionales que correspondan durante la etapa preparatoria y
de la aplicación de criterios de oportunidad;
3) La sustanciación y resolución del proceso abreviado;
4) Resolver la aplicación del procedimiento inmediato para delitos flagrantes;
5) Dirigir la audiencia de preparación de juicio y resolver sobre las cuestiones e incidentes
planteados en la misma;
6) Decidir la suspensión del proceso a prueba;
7) Homologar la conciliación, siempre que sea procedente, cuando les sea presentada;
8) Decidir sobre las solicitudes de cooperación judicial internacional;
9) Conocer y resolver sobre la incautación de bienes y sus incidentes; y,
10) Conocer y resolver la Acción de Libertad, sino existieran jueces de sentencia en su
asiento jurisdiccional, cuando sea planteada ante ellos.”
La jurisdicción es la potestad que la Constitución Política del Estado, reconoce a las
autoridades judiciales, incluido los letrados y de las NPIOC para impartir justicia conforme
a derecho. En cambio, la competencia es la facultad que tienen los jueces para conocer y
resolver determinados asuntos, de acuerdo a ley. Específicamente, el juez de instrucción en
lo penal, tiene jurisdicción y competencia, entre otras atribuciones, para efectuar el control
de la investigación penal, en todos los casos sometidos a su conocimiento.
Hasta antes de 2009, año en que entra en vigencia la actual Constitución Política del
Estado, solamente estaban reconocidas la jurisdicción y competencias de las autoridades
jurisdiccionales letradas, sustentadas en el sistema del derecho escrito compuesto por
códigos o leyes de carácter sustantivo y procesal. En cambio, el actual constitucionalismo,
en el marco del principio del pluralismo jurídico igualitario, ha conferido a las autoridades
IOC, el ejercicio pleno de la jurisdicción y competencias, para aplicar el sistema jurídico
propio de carácter oral, en el marco de respeto al contenido de los derechos y garantías
fundamentales.
El Estado Constitucional de Derecho, constitucionalmente reconocido, sustenta, por una
parte, la vigencia y aplicación de valores y principios relacionados con la dignidad de las
personas y pueblos, y por otra, protege los bienes jurídicos. El primero, se entiende como el
deber de respetar la vida de la personas vinculado con la naturaleza o madre tierra, en el
marco del “vivir bien”. El segundo, denota la protección de los bienes jurídicos esenciales
de la convivencia humana en comunidad, a través de instrumentos jurídicos, fundamentos
en el orden valórico y principialismo constitucional. Esto equivale a sostener, que los
conflictos generados como consecuencia de las relaciones e interrelaciones de las personas,
y que no pueda ser superado por las partes; el Estado a través de sus órganos
jurisdiccionales, tiene el deber de conocer y resolver esas controversias, en las instancias
jurisdiccionales evitando complejizarlos más.
En esa óptica, el principio de la absoluta necesidad de la intervención penal, vigente en
todo Estado de Derecho, implica, que: “… sólo estaría justificada en tanto que resulte
necesaria para el mantenimiento de su organización política en un sistema democrático.
Todo lo que fuese más allá de lo estrictamente necesario sería autoritarismo y una grave
lesión a los principios democráticos del Estado, a sus bases de sustentación.” En esta misma
dirección, en el actual Derecho Penal, desarrollado sobre la base de los fundamentos del
constitucionalismo de tendencia liberal, el principio de extrema ratio y de subsidariedad
limita las funciones de la jurisdicción y competencia en materia penal. “El derecho penal ha
de entenderse como última ratio o mejor extrema ratio. Esto significa que el Estado sólo
puede recurrir a él cuando hayan fallado todos los demás controles, ya sean formales o
informales. La gravedad de la reacción penal aconseja que la norma penal sólo sea
considerada, en última instancia, como un recurso excepcionalmente frente al conflicto
social.
La subsidiariedad implica que se ha de recurrir primero y siempre a otros controles menos
gravosos existentes dentro del sistema estatal antes de utilizar el penal.” (Bustos R., Juan J.
y Hernán Hormazábal Malarée, Lecciones de derecho penal. Parte general, España,
Editorial Trotta, 2006, pp. 94-95).
De la cita se deduce que el Derecho Penal debe reducirse a lo mínimo posible; es decir, que
las controversias deben ser conocidas y resueltas por otros controles jurisdiccionales menos
lesivos que ese derecho, siempre y cuando logren la preservación y garantía para el
ejercicio de derechos fundamentales.
III.4. La jurisdicción y competencias de las autoridades de la jurisdicción indígena
originaria campesina
De acuerdo al art. [Link].14 de la CPE, las NPIOC gozan del derecho al ejercicio de sus
sistemas jurídicos. En todo conglomerado social existe una racionalidad o coherencia y la
institucionalidad propias, generadas como consecuencia de la vida social y el avance
histórico. El núcleo esencial de esta realidad es la regulación social orientada a permitir,
prohibir realizar uno o más actos humanos.
Para la aplicación práctica de ese derecho fundamental, el art. 190.I de la Norma Suprema
establece que: “Las naciones y pueblos indígena originario campesinos ejercerán sus
funciones jurisdiccionales y de competencia a través de sus autoridades, y aplicarán sus
principios, valores culturales, normas y procedimientos propios.” De este enunciado se
infiere que las autoridades IOC, constitucionalmente, están legitimadas para conocer y
resolver controversias, sustentados en su legitimidad propia que equivale a la jurisdicción.
Respecto a la competencia propia relacionada con la resolución de problemas, dimanan de
sus instancias de decisión, que pueden ser: reunión, consejo, ampliado y tantachawi. Al
aplicar la normatividad jurídica, deberán respetar el derecho a la vida, a la defensa y otros
derechos y garantías establecidas en la Constitución Política del Estado, de todas las
personas sin ninguna discriminación, constituyéndose de esta manera, el contenido de tales
derechos, en el límite, al ejercicio de las funciones o atribuciones de todas las autoridades
del sistema judicial.
Del art. 191.I de la CPE, se deriva dos dimensiones que explican la jurisdicción propia: 1)
El concreto o restringido, que fundamenta el vínculo particular de las personas que son
miembros de la respectiva NPIO; es decir, tienen domicilio permanente en él, sin que ello
signifique, que tal miembro no pueda trasladarse a otros lugares del país, por motivos que
atingen a sus intereses legítimos y de su familia; ya sea por un corto tiempo o prolongado.
En esta comprensión, la posición de la concurrencia simultánea de los ámbitos de vigencia
personal, material y territorial establecido por el art. 8 de la Ley de Deslinde Jurisdiccional
de 29 de diciembre de 2010 (LDJ), corresponde al criterio señalado; y, 2) El extensivo, se
desprende del art. [Link] de la Norma Suprema en relación con los arts. 13.I y II y [Link].14
de dicha Norma Fundamental. El primer artículo nombrado señala que: “La jurisdicción
indígena originaria campesina se ejerce en los siguientes ámbitos de vigencia personal,
material y territorial: ”Sobre este punto, resulta necesario remarcar que, el constituyente
prefirió utilizar el término vigencia, en vez de la palabra competencia, con el propósito de
evitar, la asimilación del sistema jurídico propio al derecho escrito de aplicación
predominante en los Estados-nación, de carácter monocultural y de tendencia liberal, en
contradicción de la concepción filosófica del Estado Plurinacional.
Del art. [Link] de la Norma Suprema, antes mencionado, desde la perspectiva extensiva, se
comprende que: i) Sobre el ámbito de vigencia personal, están sujetos a esa jurisdicción, los
miembros de la NIOPC, involucrados en un problema que afecte, principalmente, la vida
comunitaria cuyas raíces se encuentran en la institucionalidad del territorio histórico del
Qullasuyu y Abya Yala.
Desde la posición de la interpretación extensiva de la norma jurídica, ese enunciado
referido, alcanza a las personas que no necesariamente viven o residen con permanencia en
una comunidad IOC; pero que, están vinculadas por ciertos intereses legítimos, por ejemplo
la tenencia de tierras de cultivo, descendencia familiar o que se expresen someterse
voluntariamente a la JIOC; sustentados en los principios de pluralismo e interculturalidad
jurídica. En esta dirección, la SCP 0026/2013, ha determinado que: “… considerando que
el derecho colectivo a administrar su justicia está relacionado con la construcción de su
identidad social, es lógico aceptar que es posible el juzgamiento de personas que no
necesariamente pertenezcan a la nación o pueblo indígena originario campesino pero que
voluntariamente de manera expresa o tácitamente se someten a dicha jurisdicción…“. La
SCP 1810/2014 de 19 de septiembre, sigue esta línea jurisprudencial; ii) Respecto al ámbito
de vigencia material, las autoridades IOC conocen todos los asuntos sucedidos dentro de la
jurisdicción de sus pueblos; sin embargo, no pueden conocer y resolver, lo establecido por
el art. 10 de la LDJ, cuyo contenido está relacionado con los diferentes códigos y leyes.
Para la aplicación de este artículo, se debe tomar en cuenta el carácter de la sociedad plural
boliviana sustentada en el principio de la diversidad cultural. En este marco, según el art.
9.1 y 4 de la CPE, de Estado, a través de sus órganos e instituciones públicas tiene el deber
de promover y contribuir desde sus funciones a: “Constituir una sociedad justa y
armoniosa, cimentada en la descolonización sin discriminación ni explotación, con plena
justicia social, para consolidar las identidades plurinacionales. (…) Garantizar el
cumplimiento de los principios, valores, derechos y deberes reconocidos y consagrados en
esta Constitución.” En casos de conflicto de competencias jurisdiccionales, para resolver se
debe tomar en cuenta la realidad social boliviana. En esta dirección, las NPIOC, presentan
tres principales características: La sociabilidad, la coherencia y la organización. En relación
a la primera, como en cualquier otro conglomerado humano, es la persona natural que se
constituye en el centro de la vida cotidiana, en la producción y reproducción de las
relaciones e interrelaciones sociales entre sí, y de éstas con la madre naturaleza. La
segunda, implica que las pautas o regulaciones culturales emergen como efecto de la
necesidad de mantener la vida en armonía. Finalmente; respecto a la tercera, en toda
sociedad, donde hay relaciones sociales, hay una forma de vida coherente, y por tanto hay
organización, en tanto se determine ciertas funciones que serán delegadas a personas o
grupos profesionales. De este sentido, la comunidad, de acuerdo a su forma de vida
cultural, califica ciertos hechos como prohibidos o permitidos. En una sociedad
culturalmente diversa, como el caso de Bolivia, no es admisible que los jueces letrados
sigan contribuyendo el debilitamiento de la vigencia y aplicación de los sistemas jurídicos
indígena originario campesinos, que a pesar de la imposición de políticas coloniales
agresivas e injustas, pervive hasta el presente. En tal virtud, la peleas o riñas en las NPIOC
aymaras son comprendidas como nuwasiña, que significa peleas o agresiones físicas
mutuas entre dos personas o familiares, hechos que generan el uchhuchjaña que se
entiende como o dolor o daño al cuerpo, a la familia y la toda la colectividad respectiva
que, a su vez, provoca el desequilibrio y desarmonía. En cambio desde el Derecho Penal de
tradición colonial, ese mismo hecho puede ser calificado como supuesto delito de lesiones
graves y leves o intento de homicidio, pero sin tomar en cuenta el criterio de la
comprensión cultural de los involucrados, situación que atentaría, principalmente, el Estado
Constitucional de Derecho y la dignidad de las personas, así como de los pueblos; y, iii)
Finalmente, referido el ámbito de vigencia territorial, constitucionalmente, por una parte, la
jurisdicción en análisis, se aplica a las relaciones que se realizan dentro de la jurisdicción de
una nación o pueblo indígena originario campesino. Este enunciado que se deriva del art.
[Link].3 de la CPE queda claro. Por otra parte, en este artículo mencionado, el texto que a
continuación se cita, requiere ser desentrañado, estableciéndose de la siguiente forma: “…
o cuyos efectos se producen dentro de la jurisdicción de un pueblo indígena originario
campesino.” Los efectos, también se pueden producir desde fuera del pueblo
correspondiente, por parte de personas, que ya no tienen domicilio permanente en él; pero
que de alguna u otra forma mantienen relaciones con los miembros de la comunidad
correspondiente, por diferentes motivos legítimos. Esta regla, en primer lugar, entre otros
criterios, se fundamenta, principalmente, en los principios del pluralismo jurídico,
interculturalidad, complementariedad y la igualdad. En segundo lugar, se basa en el deber
del Estado, a través de sus órganos públicos, y en materia de justicia, mediante las
autoridades jurisdiccionales, de respetar y garantizar la plena aplicación de los derechos
fundamentales de las NPIOC establecidos en la Constitución Política del Estado y los
instrumentos internacionales de derechos humanos, con el horizonte de consolidar las
identidades plurinacionales, en el marco del principio de respeto de la autonomía territorial
indígena originaria campesina, sin que se entienda, necesariamente, aquellas formalizadas o
consolidadas, a través de la Ley Marco de Autonomías y Descentralización Administrativa
“Andrés Ibáñez”, pero cuidando, en todo caso, que los derechos del resto de la población
del país también tienen que ser garantizados efectivamente.
En este sentido, la jurisprudencia de la Corte Constitucional de Colombia, en el Expediente
T-124907 de 15 de octubre de 1997, en revisión de una Tutela, sobre la jurisdicción
indígena estableció que: “…al ponderarse los intereses que puedan enfrentarse en un caso
concreto, atienda a la regla de ‘la maximización de la autonomía de las comunidades
indígenas y; por lo tanto, la de la minimización de las restricciones indispensables para
salvaguardar intereses de superior jerarquía.’“
III.5. Análisis del caso concreto
Las autoridades IOC de la Central Agraria Gualberto Villarroel, provincia Los Andes del
departamento de La Paz, plantearon una demanda de conflicto de competencias
jurisdiccionales, ante el Tribunal Constitucional Plurinacional, solicitando que los
antecedentes del proceso penal que se inició contra Eugenio Condori Mamani, por el
supuesto delito de tentativa de homicidio, como consecuencia de la denuncia respectiva
sobre hechos que fueron sucedidos en la comunidad Capacasi que se encuentra dentro de la
jurisdicción territorial de la Central mencionada, se remita a ellos. Según los demandantes,
el Juez Quinto de Instrucción en lo Penal de El Alto del departamento referido, no es
competente para conocer dicha causa, puesto que antes de que esta autoridad tome
conocimiento del proceso, las autoridades IOC de la mencionada Central, ya estaban
conociendo los hechos.
El contenido de una demanda de conflicto de competencias jurisdiccionales es el ejercicio
de la jurisdicción y competencia para conocer y resolver un asunto concreto. En el presente
caso, los hechos sucedieron en una comunidad IOC denominada como Capacasi que se
encuentra ubicada dentro de la jurisdicción territorial de la Central nombrada. De acuerdo
al sistema jurídico propio, esos hechos se califican como nuwasiña entre dos jaqes o
personas miembros comunarios, en aymara, y en español se entiende como peleas o
agresiones físicas. El mismo hecho, fue denunciado ante las instancias de la jurisdicción
ordinaria penal, se siguió el proceso correspondiente, calificándose tal hecho como
supuesto delito de tentativa de homicidio.
Los que se agredieron físicamente son dos comunarios de Capacasi de la Central Agraria
Gualberto Villarroel, provincia Los Andes del departamento de La Paz, entre Eugenio
Condori Mamani y Gerónimo Callisaya Tola; aseveración que no se puede poner en duda
bajo ningún argumento. En este entendido, el ejercicio del ámbito de vigencia o
competencia personal, corresponde a las autoridades IOC de la mencionada Central. Desde
este punto de vista, el Juez Quinto de Instrucción en lo Penal de El Alto del señalado
departamento, no puede conocer ese asunto por carecer de jurisdicción y competencia. Caso
contrario, se podría vulnerar el principio de la libre determinación y autonomía de las
NPIOC, principalmente, lo previsto por el art. 122 de la Norma Suprema que dice: “Son
nulos los actos de las personas que usurpen funciones que no les competen, así como los
actos de las que ejercen jurisdicción o potestad que no emane de la ley.”
Respecto al ámbito de vigencia o competencia material, el art. [Link].2 de la Norma
Suprema señala que: “Esta jurisdicción conoce los asuntos indígena originario campesinos
de conformidad a lo establecido en una Ley de Deslinde Jurisdiccional.” En el presente
caso, el nuwasiña o peleas o agresiones físicas que sucedió en una comunidad IOC, el 21
de junio de 2013, en la fiesta del Año Nuevo Aymara, provocado por dos comunarios
situación que; ya ya fue de conocimiento de las autoridades propias del lugar,
concretamente, en el Ampliado de 20 de julio del año indicado, donde los comunarios
pidieron solucionar el problema generado. En otra Reunión, el 27 de julio de 2013, los
afiliados aportaron dinero que fue entregado a familiares de Gerónimo Callisaya Tola,
destinado para gastos de su curación. Como se comprenderá, en la jurisdicción indígena
originaria campesina, uno de los efectos urgentes que se trata es la reparación de daños
ocasionados, donde participa toda la comunidad; en cambio, a diferencia, de la jurisdicción
ordinaria, se seguirá un largo tiempo, en la mayoría de los casos, sin llegar a efectivizarse la
reparación civil o de daño causado.
El nuwasiña o las agresiones físicas de dos miembros indígena originario campesinos
genera el uchhuchjaña que significa dolor, preocupación en los mismos autores, en sus
familias y en la comunidad en su conjunto porque provoca el desequilibrio y la desarmonía
en la vida social. Ante esta situación, el mismo pueblo afectado, a través de sus autoridades,
debe restablecer esos principios vulnerados. El asunto mencionado, es decir el nuwasiña,
tradicionalmente, son conocidas por las comunidades aymaras, en el marco del respeto al
principio esencial del suma qamaña. En este sentido, se cumple lo establecido por el art.
10 de la LDJ que dice: “La jurisdicción indígena originaria campesina conoce los asuntos o
conflictos que histórica y tradicionalmente conocieron bajo sus normas y procedimientos
propios vigentes y saberes, de acuerdo a su libre determinación.”
Bajo esas consideraciones, desde el enfoque de la Sociología Jurídica, como en cualquier
otro conglomerado social, las diferencias o agresiones siempre fueron resueltas en sus
instancias propias. En este entendido, los hechos sucedidos en la comunidad Capacasi de la
Central Agraria Gualberto Villarroel, provincia Los Andes del departamento de La Paz, son
conocidas desde tiempos inmemoriales hasta el presente, de acuerdo a su sistema jurídico
oral propio.
Entonces, el nuwasiña o agresiones físicas que ya estaban siendo conocidas por las
autoridades de la JIO, donde ya comenzó a repararse el daño ocasionado; no puede,
nuevamente judicializarse ante otra jurisdicción, en este caso, se inició las investigaciones
penales, dirigidas por el Ministerio Público, bajo el control jurisdiccional del Juez Quinto
de Instrucción en lo Penal de El Alto del departamento de La Paz. Desde el criterio formal,
no es admisible que los propios jueces ordinarios violen las normas procesales referidas a
las reglas de competencia territorial que en el art. 49.6 de CPP establece: “Cuando
concurran dos o más jueces igualmente competentes conocerá el que primero haya
prevenido.” Tampoco pueden violar el principio de última ratio. Es más, conforme al art.
256 de la Norma Suprema, toda autoridad judicial tiene el deber constitucional de aplicar el
derecho más favorable contenido en los tratados e instrumentos internacionales en materia
de derechos humanos; en el presente caso, se omitió aplicar la Declaración de las Naciones
Unidades sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, referido a la consulta y cooperación
interjurisdiccional a las autoridades de las NPIOC, antes de tramitar la causa, con el
propósito de conocer si el problema surgido en una IOC, ya fue de conocimiento y trámite
por parte de sus autoridades propias.
En un Estado Constitucional de Derecho, donde están plenamente vigentes los derechos
fundamentales, calificar nuevamente el mismo hecho, bajo otros criterios de orden penal,
tradicionalmente, proveniente de la cultura del Derecho Continental europeo; ya
considerado en la JIOC de conformidad a sus principios, valores culturales, normas y
procedimientos; es un total contrasentido al principio del pluralismo jurídico igualitario.
Finalmente, respeto al ámbito de vigencia o competencia territorial, queda claro, que los
hechos que sucedieron en la comunidad Capacasi de la Central Agraria Gualberto Villarroel
de la provincia Los Andes del departamento de La Paz, el 21 de junio de 2013, provocados
por dos miembros comunarios; corresponde a la JIOC de la mencionada Central.
Consiguientemente, de conformidad a los arts. 191 y 190 en relación al [Link].14 de la
Norma Suprema, para conocer y resolver los hechos sucedidos en la fecha y comunidad
arriba, en cuanto al CIC o agresiones físicas producida entre Eugenio Condori Mamani y
Gerónimo Callisaya Tola, son competentes las autoridades indígena originaria campesinas
de esa Central. En tanto, que el Juez Quinto de Instrucción en lo Penal de El Alto del
nombrado Departamento, no tiene jurisdicción y competencia para seguir conociendo el
nuwasiña calificado como supuesto delito de tentativa de homicidio, signada como el caso
4572/13.
POR TANTO
La Sala Plena del Tribunal Constitucional Plurinacional, en virtud de la jurisdicción y
competencia que le confiere el arts. 202.11 de la Constitución Política del Estado y [Link]
28.I.10 de la Ley del Tribunal Constitucional Plurinacional; resuelve:
1° Declarar COMPETENTE a las autoridades de la jurisdicción indígena originaria
campesina de la Central Agraria Gualberto Villarroel, provincia Los Andes del
departamento de La Paz, para conocer y resolver, el asunto calificado por dichas
autoridades como nuwasiña entre Eugenio Condori Mamani y Gerónimo Callisaya Tola,
en aymara, que equivale a peleas o agresiones físicas, sucedido en la comunidad de
Capacasi que se encuentra dentro de la jurisdicción territorial de la Central referida, el 21
de junio de 2013, respetando sus derechos y garantías fundamentales establecidos en la
Constitución Política del Estado.
2° Disponer que el Juez Quinto de Instrucción en lo Penal de El Alto del departamento de
La Paz remita todos los antecedentes del proceso penal seguido por el Ministerio Público a
denuncia de Ramona Siñani de Callisaya y Santos Genero Callisaya Siñani, esposa e hijo
en representación de Gerónimo Callisaya Tola, calificado como presunto delito de tentativa
de homicidio establecido por el art. 251 en relación al art. 8 del Código Penal; a las
autoridades indígena originaria campesinas de la Central Agraria Gualberto Villarroel,
provincia Los Andes del mencionado Departamento, para que reasuman el conocimiento y
solucionen el caso de nuwasiña entre Eugenio Condori Mamani y Gerónimo Callisaya
Tola y sus familiares.
Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional Plurinacional.
No interviene los magistrados, Dr. Ruddy José Flores Monterrey, Dra. Neldy Virginia
Andrade Martínez, por ser ambos de voto disidente.
Corresponde a la SCP 0005/2016-S1 (viene de la pág, 18)
Fdo. Dr. Zenón Hugo Bacarreza Morales
PRESIDENTE
Fdo. Dr. Macario Lahor Cortez Chavez
MAGISTRADO
Fdo. Tata Efren Choque Capuma
MAGISTRADO
Fdo. Dra. Mirtha Camacho Quiroga
MAGISTRADA
Fdo. Dr. Juan Oswaldo Valencia Alvarado
MAGISTRADO