A Selma la sirena le encanta los días sábados.
Ya que puede dormir hasta tarde y cuando ella despierta, el sapo Simón le pide que por
favor le regale un delicioso jugo de sandía
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Los domingos también son muy divertidos.
A mediodía toma el sol sobre la arena y el sapo Simón, le sostiene una sombrilla para
protegerla del sol.
De lunes a viernes Selma la sirena tiene que ir a la escuela.
A ella le gusta mucho hacer las tareas. El sapo Simón siempre está dispuesto en
acompañar y ayudar a dibujar, pintar recortar y pegar
Una mañana Selma la sirena despertó y no encontró a nadie cerca y se asustó.
De pronto no supo que hacer. No sabía cocinar, ni cambiarse sola de ropa.
¿Quién la ayudara con sus tareas?
Se sentó en una silla y se puso a llorar. Una serpiente que pasaba le pregunto:
¿Qué sssucede sssirenita?
La sirenita le explico que estaba sola y no sabía hacer nada.
La serpiente se quedó pensativa un momento y luego pregunto:
¿Y por qué no puedes hacerlo tu?
La sirenita no lo había pensado…¿Sería posible hacerlo sola?
Le dio las gracias a la serpiente, abrió un libro de recetas y con mucho cuidado preparo
una rica sopa. Ordeno su cuarto, se cambió sola de ropa y comprendió que hacer las
tareas de la casa también era divertido.
Cuando el sapo Simón regreso la sirena Selma lo recibió con un plato graaaande de sopa
y le conto todo lo que había logrado hacer ella sola durante el día.
¡El sapo Simón estaba muy orgulloso de su amiga !
A la mañana siguiente la sirenita Selma se despertó más temprano que todos y dijo.
¡Hoy les tengo una sorpresa les preparare un delicioso desayuno a todos!
FIN