Animalandia en peligro extinción´
Personajes: (7)
Tigrito: Un cachorro de tigre que juega con sus amigos.
Zebra: La serpiente también se entretiene con sus amiguitos.
Alce: Un cachorrito de venado muy travieso.
Pumita: Una cachorrita de puma muy juguetona
Sra. Osa: Una osa muy grande y pesada.
Zorro y el Cocodrilo andan paseando por el bosque.
Acto Único
Ambientación: La selva, un lugar con rocas donde los cachorros juegan.
Introducción: Los siete cachorritos amigos juegan en un lugar de la selva, corren, brincan y la pasan muy
bien entre ellos.
Tigrito: (Hablando fuerte) Hagamos una competencia a ver quién llega primero al estanque.
Pumita: Ay no, eso me aburre. Mejor vamos a saltar por las piedras- Comienza a saltar de una en un
tigrito: (Bostezando) Que flojera, no, mejor nos quedamos aquí y contamos historia misteriosa.
Alce: (Riéndose) ¿Historias misteriosas? Cocodrilo, reconoce que eres un flojo y lo que no quieres es
moverte. Yo quiero jugar a correr y saltar como dice Pumita.
Zebra: (Aceptando) Bueno si, me da mucha flojera correr.
Tigrito: (Burlándose) Los hipopótamos son flojos, los cocodrilos tienen que salir a cazar para
alimentarlos.
Todos comienzan a reírse del cocodrilo y este se aleja molesto.
Alce: No cocodrilo, no te molestes, solo estamos bromeando, hagamos algo, tigrito, pumita y yo vamos a
saltar y tú contarás quien lo hace más veces ¿Quieres? Así no tendrás que moverte, pero participas del
juego.
Zebra: (Aún algo enojado) Está bien, pero yo indico cuando comienzan.
Pumita: (Poniéndose en medio de la zona donde juegan) Está bien, vamos
La Zebra espera que se organicen para indicar cuando comenzar.
Zebra: Uno, dos, tres ¡Ahora!
Los otros seis cachorros empiezan a saltar y el cocodrilo trata de llevar la cuenta
Zebra: (contado muy enredado) Tigrito 5, venadito 6, pumita 4. Ay no, no es así. Pumita 7, tigrito 4,
venadito 6 ¡Paren! No puedo contar si todos brincan a la vez.
Alce: (Frustrado) Así no podemos jugar el cocodrilo, concéntrate.
Pumita: (Burlándose) Ay si, el más concentrado.
Alce: (Riendo y comenzando a forcejear en juego con la pumita) No te metas conmigo.
Ambos cachorritos comienzan a jugar a corretearse uno al otro y sin darse cuenta, el venadito se atraviesa
en el camino de la Sra. Osa que venía de paso y la hace caer.
Sra. Osa: Ayyyyyyyyy, ayudaaaaaaa
Todos los cachorritos se asombraron al ver caer a Sra. Osa. Pero el venadito y la pumita corren a
esconderse, al sentirse culpables de lo ocurrido. Tigrito y la Zebra, se acercan a la Sra. Osa.
Tigrito: ¿Sra. Osa está bien?
Sra. Osa: No, no puedo levantarme, me duele mucho la cadera.
Zorro: Tenemos que ayudarla
Tigrito: Si, tómala por un lado y yo por otro
Ambos cachorritos comienzan a intentar levantar a la Sra. Osa que es muy pesada, pero no lo
logran, empujan, empujan y no pueden hacerlo. Venadito que observa escondido le hace señas a la
pumita para acercarse y lentamente van hasta sus amigos.
Alce: Perdón Sra. Osa no queríamos tumbarla.
Sra. Osa: Lo se venadito, ahora ayúdenme a levantar
Pumita: no podremos, usted es muy grande y nosotros pequeños.
Alce: Claro que podemos, dos de cada lado y a la cuenta de tres.
La pumita se coloca junto al tigrito, después el alce y al lado el cocodrilo y comienza a jalar a la Sra.
Osa hasta levantarla. Empujan con fuerza varias veces hasta lograrlo. Al hacerlo comienzan a
aplaudir y celebrar.
Alce: Se los dije en la unión está la fuerza.
Sra. Osa: Gracias chicos, si no hubiesen regresado no me hubiese podido parar de ahí en todo el día.
Pumita: Prometemos jugar con más cuidado.
Alce: Tengo una idea, acompañémosla a su casa para asegurarnos que llegue bien.
Zebra: Buena idea.
Todos caminan detrás de la Sra. Osa saliendo del escenario. (agradeciendo su participación)
FIN
“Andy y sus pensamientos”
4 Personajes:
Andy (Niño de 9 años).
Fede (Niño de 10 años).
Tomás (Niño de 9 años).
Pecas (Perro, representado por un niño).
Amigos (Varios niños entre 9 y 10 años).
Acto I:
Ambientación: Cuarto de Andy.
Introducción: Andy era un niño que no le gustaba salir a jugar con sus vecinos, pero todas las tardes, se
asomaba desde su ventana para ver jugar a los chicos de la cuadra. Fede, su vecino más cercano, siempre
notaba como Andy los veía.
Fede (Gritando y viendo hacia la ventana): ¡Andy, sal a jugar!
Andy corrió rápidamente la cortina y fingió no haber visto nada.
Acto II:
Ambientación: Cuadra de la casa de Andy.
Introducción: Una tarde, Andy saca a pasear a su perro Pecas por la cuadra. Luego de caminar algunas
horas con Pecas, pasa cerca del juego de béisbol que como cada tarde, se reunían todos los chicos de la
cuadra a practicar. Andy se quedó viendo desde lejos. Los chicos lo invitaban a jugar pero él nunca se
acercaba , siempre mirando desde lejos. De lo que no se da cuenta Andy, es de que Fede, lo observaba.
Cuando le toca lanzar la pelota, la arroja intencionalmente hacia Andy.
Fede: ¡Hola Andy! ¡Hola Pecas! ¿Cómo están hoy?.
Pecas ladra alegremente y Andy se queda callado mirando hacia el piso.
Fede: ¿Por qué siempre nos evades, Andy? ¿Por qué nunca quieres jugar con nosotros?.
Andy seguía mirando hacia el piso, en su cara se notaba que se rehusaba a responder. Pecas seguía
ladrando alegremente.
Fede: ¿Qué te sucede, Andy?.
Andy, enojado e impotente, saca sus dos manos del bolsillo del suéter (que siempre tenía guardadas y
nunca dejaba que se viesen).
Fede queda sorprendido.
Andy: ¡Estás viendo, Fede! Mi mano derecha no es igual a mi mano izquierda. Nunca se desarrolló igual
que la otra cuando era bebé, o igual que tus manos o la de todos! Así jamás podría jugar bien y nadie me
escogería para ser parte de su equipo. ¡Hasta les daría miedo estar cerca de mi!.
Acto III
Ambientación: Heladería de la cuadra.
Introducción: Andy y Fede se compran unos helados y se sientan en la acera de la calle de la heladería.
Pecas no podía dejar de ver sus deliciosos helados.
Fede: Siempre notaba que nunca sacabas tus manos de tu suéter.
Andy: Desde que soy pequeño, escondo mi mano dentro del suéter para que nadie la vea.
Fede mira la mano de Andy.
Andy: Mi mamá siempre me ha dicho que ser diferente no es nada malo, al contrario, te hace especial y
distinto de los demás.
Fede: Me parece que tu mamá tiene toda la razón. Al final todos somos diferentes de alguna manera,
algunos chicos son altos, otros bajos, unos flacos y otros no tan flacos, hay chicos y hay chicas.
Andy: Cada vez que me veo al espejo, imagino que todos los niños se burlaran de mi. Es por eso que
nunca acepto jugar con ustedes.
Fede: ¡Pero no puedes pasar el resto de tu vida sintiéndote de esa manera!.
Andy: Lo sé.
Acto IV
Ambientación: Cuadra de la casa de Andy.
Introducción: Andy y Fede llegan junto con Pecas luego de comerse el helado.
Fede: ¡Chicos, chicos, atención! Hoy tenemos un invitado muy especial que se unirá a nuestro juego de
hoy.
Tomás: ¡Hola Andy, te estábamos esperando!.
Todos los chicos forman algarabía y empiezan a designar sus nuevos puestos. Pecas se sienta a un lado a
observar el juego.
Fede: Andy, ¿qué puesto te gustaría?.
Andy: ¡Me gustaría ser el lanza pelotas!.
Tomás: ¡Genial! Atención chicos, Andy será el lanzador!.
Andy se acomoda en el montículo. Se prepara para lanzar y toma la pelota con su mano derecha. Aunque
le pesa mucho hace todo el esfuerzo y la lanza pero no logra llegar muy lejos.
Tomás: ¡No importa Andy, intenta de nuevo!.
Andy toma de nuevo la pelota y la lanza. Obtiene el mismo resultado anterior.
Fede: ¡Vamos Andy, tu puedes!.
Andy (Mirando con determinación su mano izquierda): Chicos, ¿Saben qué? Nunca lo he intentado con la
izquierda.
Tomás: ¡Entonces ya es momento de que lo intentes, Andy!.
Andy se prepara, respira profundo y lanza la pelota.
Tomás, el bateador, logra batear la pelota y luego corre con fuerza, pero Fede fue más rápido, atajó la
pelota y le hizo un out.
Tomás: ¡Oh noooo quedé fuera!.
Fede: ¡Excelente lanzada, Andy!.
Tomás: ¡Aunque haya quedado fuera del juego, debo admitir que para ser tu primera vez lanzando con la
izquierda, lo haces muy bien, Andy!.
Andy se sentía feliz. Al finalizar el partido que quedó empatado, todos los chicos celebran y felicitan a
Andy. Pecas se acerca con emoción para festejar con los chicos.
Tomás: Andy, me encantaría hacerte una propuesta.
Andy: Dime, Tomás.
Tomás: ¿Te gustaría venir a practicar todos los días con nosotros? Practicando podrás lanzar cada vez
mejor y justamente necesitamos a un lanzador para el equipo.
Andy: Claro que si, Tomás, a partir de mañana vendré todos los días. De verdad lamento haber pensado
que ustedes se burlarían.
Fede: Nuestros pensamientos son los que nos detienen de hacer cosas. Muchas veces pensamos más de lo
que deberíamos y dejamos a un lado los pensamientos positivos por los negativos, permitiendo que nos
consuman y haciéndonos creer que todo lo que queramos hacer, puede salir mal y que todos a nuestro
alrededor se burlaran y no nos respetarán.
Tomás (poniendo su mano sobre el hombro de Fede): Nuestro mayor sueño es ser beisbolistas
profesionales, y para nosotros es muy importante creer en nosotros mismos. Si no lo hacemos nadie más
lo hará.
Andy: ¡Es exactamente lo que me sucede, tal vez si empiezo a creer más en mi y a tenerme confianza
lograré sacarme la pena que me hace no querer hacer amigos!
Tomás: Así es. Podemos ayudarnos todos los días apoyándonos los unos a los otros.
Andy: ¡Este día lo recordaré por siempre chicos, gracias por insistir en hacerme jugar con ustedes!.
Fede, Tomás y Andy reían. Pecas se acercó y empezó a brincarle y lamerme la mano a Andy.
FIN.
Una tarde en la selva
3 PERSONAJES:
Lila la ardilla
Pedro el conejo
Ligia la niña.
ACTO ÚNICO
AMBIENTACIÓN: En el corazón de la selva, tres troncos sirven como sillas y mesas para un
picnic.
INTRODUCCIÓN: El sol de las cuatro de la tarde resplandece en el corazón de la selva,
idóneo para compartir un perfecto picnic como lo están haciendo nuestros protagonistas.
Lila la ardilla: Mi querido Pedro. En estos cinco años que llevamos conociéndonos, debo
decirte que eres mi mejor amigo.
Pedro el conejo: Oh, mi adorada Lila! Recuerdo como si fuera ayer cuando éramos unos
bebés y nos conocimos en la guardería de Mamá Osa!
(Se escuchan unos chillidos).
Lila la ardilla: (Mirando confundida hacia los lados) Escuchaste eso, Pedro?
Pedro el conejo: Sí que lo he escuchado Lila! Qué será? (se levanta del tronco dirigiéndose a
revisar detrás de los árboles dejando su taza de té hacia un lado)
Pedro el conejo: PERO QUÉ ES ESTO! QUIÉN ERES TÚ? DESDE CUÁNDO ESTÁS AHÍ? Y POR
QUÉ LLORAS?
Lila la ardilla: (levantándose de golpe de su tronco) Pero qué es lo que sucede??? Oh!
Ligia la niña: (Mirándose los pies y hablando con tono de tristeza) Mi nombre es Ligia y
llevo toda la tarde detrás de este árbol. Me he escapado de la guardería.
Pedro el conejo: Aaahh no! Eso sí que no! Ahora mismo me dices en dónde queda tu
guardería y te llevo, no seré partícipe de un acto de rebeldía!
Lila la ardilla: Pero Pedro! Espérate! Algo debió haber sucedido para que esta pequeña se
haya escapado. Qué te sucedió corazón? (acariciando el cabello de Ligia)
Ligia la niña: En mi guardería no tengo amigos. Sé que no me quieren. Y al escucharlos a
ustedes hablar sobre tanto años de amistad que llevan no pude contener el llanto. Yo jamás
tendré eso.
Pedro el conejo: (mirando con ojos de arrepentimiento y hablando con voz quebrada)
Pequeña Ligia: tal vez no te has acercado a ellos de la mejor manera.
Ligia la niña: En verdad no sé cómo hacerlo. No puedo dejar de pensar que no querrán
jugar conmigo.
Pedro el conejo: Ligia, mi niña. Tienes que tener confianza en ti, eres una pequeña niña
pero con un gran corazón y que tiene mucho amor para ofrecer. Lo más importante en la
vida, es jamás dejar de creer en nosotros mismos. Debemos dejar la pena a un lado y
atrevernos, siempre educadamente, a hablar con los demás. Lo que pienses de ti misma,
será lo que le transmitas a los demás.
Lila la ardilla: (secándole las lágrimas a Ligia y mirándola dulcemente a los ojos) Verás;
cuando yo estaba en la guardería de Mamá Osa, me sentía como tú, desconfiada. Hasta que
un día me armé de valor y me acerqué a Pedro para invitarlo a jugar en el jardín. Tal vez si
nunca me hubiese atrevido a invitarlo, no estuviéramos ahorita celebrando tantos años de
amistad. Entiendes?
Pedro el conejo: Ligia, sabemos que no es fácil, pero sonriendo más y pensando todo lo
mejor de ti, lo vas a lograr!
Ligia la niña: Tienen razón! Debo creer más en mí así como hizo Lila e invitar a mis
compañeros a jugar! Me han alegrado el día! Sí que valió la pena haberme escapado, jajaja!
Pedro el conejo: (Con tono autoritario) No me divierte Ligia! En la guardería deben estar
todos muy preocupados por ti!
Lila la ardilla: (riéndose cariñosamente y agarrándole la mano a Ligia y Pedro) Relájate
Pedro! Ligia tiene razón, y nada malo le ha pasado! Vamos a la guardería y de camino nos
comemos un gran helado de hojas de primavera!
Pedro el conejo: Ligia, sabes que puedes contar con nosotros para lo que necesites. Siempre
estaremos aquí para ti.
Ligia la niña: Gracias por hacerme entender. Era lo que necesitaba escuchar.
El telón va bajando lentamente mientras tanto vemos como Ligia, Pedro y Lila desaparecen
entre la selva.
FIN.
Yo amo la tierra
6 Personajes:
Alcalde: Quien da el permiso de llevar a cabo el plan del grupo de niños.
Álvaro: Hijo del alcalde, ama la tierra y se preocupa por ella.
Nadia: Mejor amiga de Álvaro quien lo apoya en su idea.
Sebastián: Niño muy inteligente que también quiere cuidar el planeta.
Robinson: Un niño inconsciente que no le importa hacer las cosas mal.
Karina: Compañera de Robinson en sus travesuras.
ACTO 1
Ambientación: Una calle llena de desperdicios.
Introducción: Álvaro y Nadia juegan en la calle cuando ven venir a Robinson y Karina comiendo chucherías y
echando los despedidos al suelo.
Álvaro: (Caminando hacia Robinson) Oye ¿Pero qué haces? ¿Por qué no echas los desperdicios en el cubo
de la basura?
Robinson: (Riendo y empujando al chico) Fuera de mi camino, yo echo la basura donde me da la gana.
Nadia: (Molesta y sosteniendo un poco a Álvaro) ¿No ves que contaminas la tierra? Nuestro mundo se
está acabando gracias a gente como tú
Karina: (Riendo en tono de burla y repitiendo lo que dijo Nadia) Ja Ja Ja Nuestro mundo se está
acabando. El padre de Álvaro paga a personas para que limpien las calles, hay que darles trabajo ¿si están limpias
para que pagar?
Álvaro: Que mi padre sea el alcalde de esta ciudad no me da derecho a mí y menos a ustedes de ensuciarla. Son
un par de desaseados, mal educados.
Álvaro comienza a caminar y Nadia lo alcanza. Robinson y Karina salen de escena.
Sebastián se acerca a ellos caminando muy despacio.
Sebastián: Hola chicos ¿cómo están?
Nadia: ¡Muy molestos! Robinson ensucia las calles y contamina el planeta y no podemos hacer nada.
Sebastián: (con una sonrisa en los labios) claro que podemos. Álvaro, llama a tu padre, tengo una idea
que les va a encantar, ven y te cuento- Álvaro se acerca y Sebastián le dice al oído se idea.
Álvaro sonriendo, toma su teléfono y llama a su padre.
Álvaro: Hola papá ¿Puedes venir a la calle central? Tengo una idea muy buena, y junto a Sebastián y Nadia
queremos planteártela.
Luego de unos segundos mientras ellos hablan sin que el público escuche, solo mirando su expresión corporal,
llega el alcalde.
Alcalde: Hola chicos ¿Qué es eso tan importante que tiene que decirme?
Nadia: ¿Cómo está señor alcalde? Queremos hacer una campaña de recolección de basura, vamos a limpiar las
calles. Pero queremos que usted nos prometa que una vez limpias, sancionará a quien las vuelva a ensuciar.
Alcalde: Me parece buena idea. Vamos a la alcaldía y pensamos muy bien el plan.
Salen todos de escena.
ACTO 2
Ambientación: La misma calle llena de desperdicios.
Introducción: Los chicos con bolsa en mano recogen la basura de la calle, hasta dejarla completamente limpia.
Sebastián: ¡Cuánta basura hay en la calle!
Álvaro: ¡Cuanta contaminación! No saben el daño que le hacen al planeta.
Nadia: Ya falta poco no se rindan, un par de papeles mas y habremos terminado.
Los chicos terminan de recoger la basura y al acabar celebran chocando sus manos y
sonriendo.
Sebastián: ¡Al fin! Qué diferencia como se ve ahora.
Álvaro: La ciudad es preciosa y así debe mantenerse.
De pronto ven enfilar a Robinson quien una vez más tira un vaso de plástico al piso. Álvaro
comienza a caminar para reclamarle, pero ve acercarse a su padre.
Alcalde: Jovencito deténgase.
Robinson: (asustado al ver al alcalde) Si dígame.
Alcalde: Las calles han sido limpiadas por un grupo de niños colaboradores. Usted ha vuelto a ensuciarlas y como
castigo, tendrá que recoger la basura de las próximas 3 manzanas. Para mañana en la tarde todas deben estar
limpias.
Robinson: (tratando de defenderse) Pero señor alcalde, eso es mucho trabajo.
Alcalde: así es, da menos trabajo llevar la basura a un cubo y proteger nuestro planeta. Espero que luego de
terminar de limpiar, aprenda a poner la basura en su lugar.
Alcalde: Vamos chicos, les invito un helado por su buena obra.
Álvaro: Siiiii ¡Yo amo la tierra!
Los chicos caminan hacia el alcalde y todos se van felices por ese helado. Robinson sale de
escena mirando al suelo apenado.
FIN.
Título: “Julieta y su nuevo regalo”
4 Personajes:
Julieta (Niña de 9 años).
José, papá de Julieta (Hombre de 38 años).
Agustín (Niño de 9 años).
Carlos, papá de Agustín (Hombre de 38 años).
Acto I
Ambientación: Sala de la casa de Julieta.
Introducción: Era el cumpleaños número 10 de Julieta. Su papá, le da una gran caja envuelta en papel
rosado, ¡su color favorito!.
Papá: ¡Felíz cumpleaños Julieta, este regalo es para ti!.
Julieta (Dándole un gran abrazo a su papá): ¡Gracias papá, y está envuelto en papel rosado, mi color favorito!
Veámos qué será.
Julieta rompe impaciente el papel rosado.
Julieta: ¡Papá, es una computadora portátil! Qué emoción, no puedo esperar a utilizarla.
Papá: Julieta, recuerda que el internet te abre las puertas a un mundo de oportunidades para usar tu
creatividad, investigar y comunicarte con otros. Pero también es una herramienta que personas con malas
intenciones utilizan para hacer daño a los demás. Sé responsable e inteligente.
Julieta (Sin prestarle mucha atención a su papá): Si, si, papá, yo ya sé todo lo que me estás diciendo. ¡Subiré
a mi habitación a utilizarla! Gracias papá, es el mejor cumpleaños que he tenido.
Papá: Te quiero mucho, Julieta.
Julieta: ¡Y yo más a ti, papá!.
Acto II
Ambientación: Habitación de Julieta.
Introducción: Emocionada, descarga todas sus aplicaciones favoritas, entre esas, los chats para hablar con
sus amigos y una aplicación especial para hacer amigos nuevos. Julieta se conecta en el chat “Nuevos
Amigos” y busca niños y niñas de su edad en su ciudad. De pronto se abre una ventana emergente.
Agustín: ¡Hola Julieta!.
Julieta: ¡Hola! ¿cómo estás?.
Agustín: ¡Bien Julieta, me llamo Agustín!.
Julieta: Si Agustín, lo puedo ver en tu nombre de chat.
Agustín: Ja, ja, ja.
Julieta: ¿De qué parte eres?
Agustín: Soy de las montañas de la ciudad, vivo en un pequeño pueblo llamado “LaSalle”.
Julieta: ¿Un pequeño pueblo? ¡Yo vivo en la enorme ciudad! No me imagino viviendo en un pequeño pueblo,
debe ser muy aburrido.
Agustín: Es aburrido si no buscas hobbies o no estudias.
Julieta: No me interesaría para nada vivir en un pueblo. ¡Nada!.
Agustín: ¿Tampoco te interesaría ser amiga de un chico como yo que vive en un pequeño pueblo?.
Julieta: ¡Por supuesto que no! ¿Qué podrías aportar para mi diversión? No creo que mucho. ¿A dónde me
llevarías?.
Julieta cierra el chat de conversación.
Acto III
Ambientación: Cocina casa de Julieta.
Introducción: A la mañana siguiente, durante el desayuno, el papá de Julieta le pregunta cómo le fue con su
computadora nueva.
Julieta: ¡Es genial papá, ayer descargue una aplicación para hacer nuevos amigos!.
Papá: Se oye muy interesante Julieta, pero recuerda, debes tener cuidado. No permitas que te amenacen o
te insulten. nunca des tus contraseñas y datos a nadie ni siquiera a tus amigos, a veces las personas no son
quienes dicen ser.
Julieta: Papá, creo que estás exagerando un poco.
Papá: No exagero Julieta, solo me preocupo por tí y quiero que utilices el internet con responsabilidad.
Julieta: ¡Está bien papá! Por cierto, no me dejaron tareas para este fin de semana, así que aprovecharé estos
días para utilizar la computadora que me regalaste.
Papá: ¡Me parece muy bien Julieta, pero no te vayas a desvelar!.
Julieta: ¡No lo haré papá!
Papá de Julieta:¿Por qué hiciste eso, Julieta?
Julieta: Pensé que no importaría, no nos conocíamos y vivimos muy lejos,nunca nos íbamos a conocer.
Papá de Julieta: Las cosas que haces por internet dejan huella. ¿seguro que quieres compartir estas
actitudes por internet? La única que queda mal eres tu, Julieta.
Julieta: Lo siento mucho Papá. Y lamento lo sucedido Agustín. Espero que tú y tu papá puedan disculparme.
Julieta: Agustín, ¿Dejas que te lleve a pasear un rato por la ciudad?.
Agustín (Muy avergonzado): Está bien, Julieta.
Julieta: Por cierto, tu gorra está muy bonita, no está pasada de moda.
Agustín sonríe y se va caminando con Julieta.
Papá de Julieta: Carlos, creo que le quitaré esa computadora a Julieta.
Julieta: Viste, Agustín, ahora sí te tocará llevarme a conocer tu pequeño pueblo entre las montañas.
Agustín sonríe.
FIN.
Ratón muy astuto
Había una vez un ratón muy astuto, tan astuto que siempre se guardaba las mejores cosas para sí y nunca
dejaba nada para los demás. Un buen día llega el leopardo y decide darle una lección muy valiosa para
demostrarle que debe compartir y ser generoso con los demás. ¿Quieres saber cuál fue la lección? Pues el
leopardo le hizo ver que de poco o nada le sirve tener muchas cosas si no las comparte y las disfruta con
sus amigos.
Personajes
El ratón (astuto y quizás un poco egoísta), el leopardo, el gorila y el avestruz.
Primer acto de esta obra de teatro para niños - El ratón astuto
Se abre el telón. El ratón está paseando tranquilamente por la selva un día soleado.
Ratón: (camina despreocupado) ¡Qué día tan bonito hace hoy! Seguro que encuentro algo con lo que
divertirme mientras estoy de paseo.
(Justo en ese momento se encuentra toda una ristra de bananas que alguien ha olvidado en el camino).
Ratón: ¿Pero qué ven mis ojos? ¡Un montón de riquísimos plátanos que parecen no tener dueño! Me los
guardaré todos para mi solito. ¡Seguro que me duran un montón de tiempo! (Mientras, los mete en su
mochila).
(Aparece el gorila caminando por el otro lado del escenario).
Ratón: Amigo gorila, ¿dónde vas tan cabizbajo? ¿Quieres venir de paseo conmigo? He decidido que voy a
ir a la charca a tomar un poco de agua fresca.
Gorila: Ya me gustaría, pero he de buscar algo de comida para mi familia y para mí antes de que caiga el
sol. Luego ya no se verá nada y será mucho más complicado encontrar algo.
Ratón: (Mira hacia la mochila, donde lleva los plátanos, pero decide no decir nada) ¡Vaya! Pues suerte en
tu tarea. Yo seguiré con mis pasos. Ya nos veremos otro día.
Los dos amigos se despiden y cada uno sigue su camino. El gorila se toca el estómago y pone cara de
dolor porque tiene mucha hambre. Se va deprisa. El ratón abre la mochila y se come un plátano mientras
se va a casa.
Se cierra el telón.
Segundo acto. Obra teatral sobre la generosidad - El ratón astuto
Se abre el telón y se ve al avestruz corriendo de un lado para el otro.
Avestruz: ¡Qué vergüenza he pasado! He visto hace un rato a unos humanos y he salido corriendo
dejando toda la entrada de la casa sin barrer. Y ahora ya no me da tiempo porque tengo que ir a por
piedras para terminar de arreglar el tejado. (Corre apresurada de un lado para otro).
Entra el ratón.
Ratón: (Se acerca al ver al avestruz tan preocupada) ¿Qué te ocurre? ¿Por qué tanto revuelo?
Avestruz: Mira lo que me ha pasado... Estaba yo tan tranquila barriendo la entrada de mi casa cuando de
pronto he visto asomar a unos humanos, me he puesto tan nerviosa que lo he dejado todo tal cual y he
salido corriendo a meter la cabeza en un hoyo grande para no ser descubierta. Y ahora tengo tanta prisa
que ya no puedo buscar piedras para arreglar el tejado de mi hogar.
Ratón: (Sin que el avestruz le oiga). No tengo nada que hacer podría ayudarle pero...
Ratón: (Dirigiéndose al avestruz) ¡Vaya, cuánto lo siento! Yo es que me dirigía a la charca a buscar agua
para llevar en la vasija a casa, así que no puedo parar a ayudarte.
Sigue su camino con una sonrisa pícara y sale de escena.
Avestruz: (Corre de un lado para otro en busca de una solución) Tendré que darme prisa si las piedras
adecuadas quiero encontrar antes de que se haga de noche. Quizás si miro por ahí...
Se cruza con el gorila que seguía buscando sus preciados plátanos.
Gorila: Hola amiga avestruz, ¿en qué aventura andas metida ahora?
Avestruz: Hola gorila, ¿cómo estás? Hacia ya mucho que no te veía. Pues mira, estoy buscando la mejor
forma de arreglar el tejado, y además he de hacerlo rápido si quiero volver a tiempo para terminar de
barrer la entrada de la casa. ¿Tú que haces? Te noto algo apresurado.
Gorila: Sí, tengo mucha prisa, necesito encontrar plátanos para toda la familia. Pero aún tengo un rato
para ayudarte a dar con la solución para tu tejado. ¿Quieres que busquemos las piedras y los plántanos
juntos?
Avestruz: ¡Qué buena idea! ¡Manos a la obra!
Entra el leopardo en la escena mientras el avestruz y el gorila parecen estar buscando piedras.
Leopardo: Esperad un momento, he de deciros una cosa. Hace un rato vi pasar al ratón sin nada mejor que
hacer, con un montón de plátanos bajo el brazo. Y no ha querido ni compartirlos y dedicar un rato a
ayudar a buscar piedras.
Avestruz y gorila: (ambos sorprendidos) ¡No puede ser!
Avestruz: A mí me dijo que tenía prisa por recoger agua en su vasija.
Gorila: Y a mí me contó que no tenía nada para comer... ¿Cómo es posible?
Leopardo: Yo creo que este travieso ratón no sabe lo que es la generosidad. Vamos a darle un lección.
Todos a una: ¡Sí! Démosle una valiosa lección sobre la generosidad.
Se cierra el telón.
Tercer acto. Obra de teatro para niños El ratón astuto
Se abre el telón. Entran en escena el leopardo comiéndose un plátano, el leopardo con una bolsa llena de
plátanos y el avestruz cargando unas rocas. Están muy felices. El ratón entra por el otro lado de la escena.
Leopardo: ¡Qué rico está este bocado!
Gorila: ¡Y qué bien se disfruta al lado de los amigos.
Avestruz: ¡Y estas rocas son justo lo que necesitaba para arreglar el tejado de mi casa! Además estamos
todos muy tranquilos porque hemos acabado todas las cosas a tiempo.
Ratón: (Parece cansado) Hola amigos, ¡qué alegría veros! ¿Qué estáis comiendo? ¡Tengo tanta hambre! Si
queda sitio para uno más me gustaría unirme (dice con cara de travieso).
Leopardo: ¡Claro! Siéntate con nosotros, aquí todos somos amigos y compartimos lo que tenemos con los
demás.
(El ratón dio buena cuenta de su ración y, al ver lo buenos amigos que eran ellos tres, le entra
remordimiento y decide contar la verdad).
Ratón: Tengo que contaros una cosa.
Avestruz, gorila y leopardo: ¿El qué? (Preguntan a la vez mirándose de reojo pues ya saben la confesión
que ha hacer el astuto ratón).
Ratón: Lo cierto es que yo tengo plátanos en casa y también tenía tiempo de sobra para ayudar a la
avestruz a buscar las piedras. Pero me pareció más divertido pensar solo en mí y no hacer nada por los
demás. ¿Podréis perdonarme? Con mucho gusto compartiré los ricos plátanos.
Leopardo: Yo también tengo que confesarte que ya lo sabía todo, de hecho, nos habíamos sentado justo
aquí para que vieras lo importante que es saber compartir y aprender el gran valor de la generosidad.
Ratón: ¡Cuánta razón tienes! A partir de ahora lo haré de otra forma. Es mejor ayudar, compartir y
disfrutar de la amistad que caminar solo por el bosque.
Los personajes quedan felices. Se cierra el telón.
¡Fin de la obra y unos merecidos aplausos!
Pájaro perezoso
Había una vez, en un bosque no muy lejano, un pajarito muy pequeño y muy, pero que muy perezoso al que
siempre le costaba hacer sus cosas: no quería levantarse temprano ni recoger paja para su nido y no digamos de
prepararse para el invierno, ¡eso ni siquiera entraba en sus planes! Al final, de tan remolón que era, perdió la
oportunidad de viajar con sus amigos, ¡le tocó pasar el invierno solo! Pero, ¿sabéis qué? Todo esto le sirvió de una
gran lección.
Personajes: Pajarito (el más perezoso de todos los pájaros), Pajarín y Pajarón. ¡No te olvides de ayudar a tus hijos
con el vestuario! Si sois menos actores y actrices, podéis agrupar personajes de esta obra de teatro.
Lugar de la acción: El bosque. Para representarla en casa podéis crear vuestros propios decorados, ¡serán
maravillosos!
Primer acto de esta obra de teatro corta que trata sobre la pereza
Se abre el telón. Los tres pájaros están el bosque.
Pajarito: (sentado cómodamente en su nido) ¡Qué bonito día hace hoy! Dormiré un rato más.
Pajarín: ¡Eres un perezoso! Solo quieres dormir y dormir.
Pajarón: No se puede dejar todo para última hora siempre, así no vas a ninguna parte.
Pajarito: Vaya cosas decís, si no pasa nada de nada.
Pajarón: ¿Cómo que no? Ayer no terminaste de limpiarte las plumas.
Pajarito: Bueno, lo único que ocurre es que tardo un poquito más que los demás en hacer mis cosas.
Pajarín: Mucho más diría yo. Además siempre eres el último en levantarte.
Pajarón: Es verdad, esta misma mañana te hemos llamado varias veces, y nada, que tú querías seguir acurrucado
como si tal cosa.
Pajarito: ¡Es que estoy tan cansado! Voy a tumbarme un rato y luego me pongo a ordenar todo.
(Pajarín y Pajarón se van pues se han cansado de estar esperando a su amigo). Se cierra el telón.
Segundo acto de la obra de teatro corta 'El pajarito perezoso'
Se abre el telón. Los pajarillos vuelan y juegan. Al rato empiezan con los preparativos (empiezan a recoger sus
cosas) pues el frío está a punto de llegar. Pajarito sigue sin hacer nada.
Pajarín: Tenemos que darnos prisa, el frío se acerca y hay que prepararlo todo para poder irnos a pasar el invierno a
un lugar más cálido.
Pajarón: No te preocupes, ya casi lo tenemos todos. Solo queda tapar los nidos.
Pajarín: ¿Dónde está Pajarito?
(Miran a los lados y ven que Pajarito sigue tumbado como si nada)
Pajarón: (se dirige a Pajarito) ¿Tú ya lo tienes todo listo?
Pajarito: ¿Listo para qué?
Pajarín: ¡Para qué va a ser! Para el viaje, salimos dentro de dos días.
Pajarito: No pasa nada, tengo tiempo de sobra.
Pajarín: Si no te das prisa te quedarás solo. Nos vemos aquí dentro de dos días.
(Al cabo de dos días los pájaros llaman temprano a Pajarito)
Pajarón: Despierta, Pajarito, es hora de salir.
Pajarín: Tenemos que comenzar el vuelo si queremos llegar a tiempo.
Pajarito: Quiero seguir durmiendo un poco más.
(Pajarín y Pajarón se van, al rato se despierta Pajarito).
Pajarito: ¡Qué bien he dormido!
Pajarito: ¡Chicos! ¿Dónde os habéis metido? (grita).
Pajarito: ¡Se han ido! No me lo puedo creer.
Pajarito: Tendré que pasar el invierno yo solo aquí, no puedo hacer un viaje tan largo en solitario.
Pajarito: Tenía que haberme despertado antes.
Se cierra el telón.
Tercer acto de la versión en obra de teatro de este cuento infantil
Se abre el telón. Pajarito está recolectando hojas y alimentos para pasar el invierno en el bosque.
Pajarito: (con cara asustada pues se ha quedado solo) Me daré prisa, tengo mucho trabajo por hacer. Empezaré por
arreglar el nido, luego cogeré algo de comida y después prepararé estas ramas para guardar el agua.
Pajarito: Aquí las frutas, aquí las bayas, aquí para resguardarme del frío... Creo que ya lo tengo todo.
(Pasó el invierno, llegó la primavera y las aves regresaron. Se puede similar este cambio de las estaciones con un
cambio de luz.)
Pajarito: (se dirige a sus amigos) ¡Cuánto me alegro de veros!
Pajarón y Pajarín: ¡Y nosotros a ti! ¿Cómo has pasado el invierno?
Pajarito: Pues bien, pero os he echado mucho de menos, he comprendido que no puedo dejar todo para última hora.
(Pajarito les enseña su nido)
Pajarón y Pajarín: ¡Vaya! ¡Qué buen trabajo!
Pajarito: ¡Gracias! La verdad es que he tenido que trabajar mucho y me siento orgulloso de ello.
Pajarito: Ya nunca más voy a tener pereza, a partir de ahora voy a trabajar como el que más.
Pajarón y Pajarín: ¡Qué bien oírte decir eso!
Pajarón: ¿Os parece si vamos a volar un rato juntos?
Pajarín: Vale, después tomaremos la merienda.
Pajarito estaba orgullo y feliz de haber cambiado de conducta y, ¿sabéis qué? Para que no le diera pereza levantarse
por las mañanas, sus amigos le hicieron un despertador con la cáscara de una nuez. ¡Ya nunca nadie le volvió a
llamar Pajarito perezoso!
Se cierra el telón. Fin de la obra. ¡Aplausos merecidos para esos grandes actores