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Tema 2B. Origen y Evolución de La Humanidad El Genero Homo

Este documento describe la evolución del género Homo, incluyendo especies como Homo habilis, Homo rudolfensis, Homo erectus, Homo ergaster y Homo antecessor. Discute los fósiles encontrados de cada especie y su distribución geográfica, así como las diferencias morfológicas y de tamaño de cerebro entre ellas.
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Tema 2B. Origen y Evolución de La Humanidad El Genero Homo

Este documento describe la evolución del género Homo, incluyendo especies como Homo habilis, Homo rudolfensis, Homo erectus, Homo ergaster y Homo antecessor. Discute los fósiles encontrados de cada especie y su distribución geográfica, así como las diferencias morfológicas y de tamaño de cerebro entre ellas.
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TEMA 2B.

ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LA HUMANIDAD


1. EL GÉNERO HOMO.
El género Homo se caracteriza por tener un tamaño de cerebro más grande (mayor
capacidad cognitiva y mayor inteligencia) y unas piezas dentarias menores.
Los primeros estadios de evolución de nuestro género siguen en estado de confusión.
No sabemos cuál es el papel del Australopithecus africanus y garhi. Además, las
primeras especies de Homo aparecen en un corto espacio de tiempo. Entre 2,5 y 2
millones de años, antes de que se extinguieran los últimos australopitécidos, aparece una
nueva especie dentro del género homo, de la cual no conocemos su estatura, pero sí que
la caja craneana era elevada, la cara alta con menor prognatismo y una capacidad
craneana de 650-775 cm cúbicos.
La primera referencia del género Homo se la debemos al matrimonio Leakey, que
hallaron en la garganta de Olduvai dos fragmentos parietales y una mandíbula en el
yacimiento de Malawi. Este homínido tenía una capacidad craneana de 650cm cúbicos.
Los fósiles más antiguos proceden de la región del Hadar (Etiopía). En esta zona se
encontró un maxilar completo de 2,4 m.a., época de aparición de las primeras industrias
líticas, hecho que demuestro que el Homo es el autor de las primeras industrias.
Los fósiles de Homo de menos de 2 m.a. son más abundantes, y hasta hace poco se
atribuían a dos especies: habilis, los antiguos, y erectus los más recientes. Pero en la
actualidad, se distinguen tres especies en los fósiles más antiguos: habilis, rudolfensis y
ergaster. Los dos primeros hacen referencia al antiguo habilis. Todos los fósiles
africanos que antes se atribuían al erectus, ahora se atribuyen al ergaster.
1.1 Homo habilis (entre 2,4 y 1,8 m.a.).
Los fósiles más antiguos del género Homo pertenecen a dos especies: rudolfensis y
habilis. El primero de ellos (1,9-1,6 m.a.) presenta una capacidad craneana mayor, con
un torus poco marcado y la mandíbula y los dientes mayores que el habilis. El Homo
habilis (2,4-1,8 m.a.), tienen un cerebro más pequeño y un aparato masticador menos
desarrollado.
El Homo habilis se diferencia poco del cuerpo de los australopitecos, aunque este ya
presenta mayor capacidad craneana, asociándose a las primeras industrias líticas
(Olduvayense).
El Homo ergaster por su parte (1,8-1,4 m.a.), tiene una capacidad craneana de 800-900
cm cúbicos y los cráneos son más alargados con el torus supraorbitario más marcado. El
esqueleto más completo de esta especie es el “niño de Turkana”, de 10 u 11 años de
edad con el tamaño y estructura corporal similar a los actuales humanos. Esta especie se
asocia a la invención de la industria lítica Achelense.
Los restos de habilis encontrados en Olduvai, entre los que destaca un ejemplar
femenino adulto, permitió el estudio de las extremidades y brazos, arrojando una
estatura de apenas 1 metro. El tamaño corporal parece indicar que existía un
dirformismo sexual igual que en el A.afarensis.
El predecesor inmediato del Homo habilis sería posiblemente una de las especies que
convivieron con él, como pueden ser el africanus o robustus.
1.2 Homo rudolfensis.
Todos los fósiles encontrados del rudolfensis provienen de las orillas del lago Turkana,
antiguo lago Rodolfo, con un rango cronológico de 1,9-1,6 m.a. En Koobi Fora se
descubrieron restos de un cráneo con una capacidad de 775 cm cúbicos.
Este cráneo es distinto en forma y tamaño del de los australopitecos. Para algunos, este
cráneo es del H. habilis. No existe claridad a la hora de considerarlo una especie
taxonómica diferente al habilis, aunque existen dos hechos que los contraponen: la
capacidad craneana superior y la aptitud para producir útiles.
Si existieran diferencias sexuales en los primeros Homo como en los australopitecos,
estas diferencias serían de carácter sexual.
Reservados todos los derechos. No se permite la explotación económica ni la
transformación de esta obra. Queda permitida la impresión en su totalidad.
1.3 Homo erectus.
La siguiente fase en el proceso de hominización está caracterizado por la presencia de
una nueva especie, el H.erectus, que apareció hace 1,8 m.a. Hasta hace poco se
denominaba erectus, a los grupos repartidos por Europa y África desde el Pleistoceno
Inferior hasta el Superior. Pero en la actualidad, se prefiere reservar el término H.erectus
para designar a los restos fósiles que desde el Pleistoceno Inferior evolucionaron de
forma local en Asia hasta su desaparición en el Pleistoceno Superior. Estos restos
presentan rasgos distintivos de los anteriores, por eso los H.erectus de África han
pasado a denominarse H.ergaster y los encontrados en Europa H.heidelbergensis.
Los primeros Homo erectus son varios de cientos de miles de años contemporáneos de
los H.habilis, por lo que se piensa que se trata de su antepasado inmediato.
Los Homo erectus tuvieron un gran éxito desarrollando nuevas tecnologías para
adaptarse al medio y además fueron los pioneros humanos en vías de desarrollo saliendo
de África oriental para poblar nuevas zonas tropicales y subtropicales del Viejo Mundo
hace 1,8 millones de años. Sorprendentemente, no sufrieron evoluciones taxonómicas
hasta los 600.000 años, que empiezan a evolucionar. Hace 1 m.a. el H. erectus fue capaz
de emigrar a zonas más frías. Se trata pues de una especie que, siendo originaria de
África, presenta una tendencia a emigrar gracias a su mayor inteligencia.
En cuanto a sus rasgos morfológicos lo único que lo diferencia de sus antecesores es su
mayor estatura, que alcanza los 154 cm y el mayor tamaño craneano, que alcanzó los
850-1300 cm cúbicos.
1.3.1. Homo georgicus.
Los restos fueron hallados en Dmanisi (República de Georgia), y constituyen la prueba
de la caminera desde África hacia Europa hace 1,8 m.a. Hasta ahora se han encontrado 5
cráneos, descubiertos en una pequeña superficie, de personas entre adolescentes y 40
años. Existe la probabilidad de que en Dmanisi hubieran coexistido dos especies
diferentes, debido a la comparación de piezas dentarias con homínidos posteriores y
anteriores. Otro estudio indica que podría tratarse de una muerte al estilo Pompeya. La
industria lítica de Dmanisi se sitúa a medio camino entre la preolduvayense o modo 0 y
la olduvayense o modo 1. A pesar de su sencillez, esta tecnología permitió una amplia
extensión geográfica.
1.3.2. Homo ergaster.
Entre 1,8 y 1,4 m.a. aparecen en África fósiles pertenecientes al Homo ergaster, que
presenta un claro aumento en el tamaño del cerebro y la estructura corporal, similares a
la humanidad actual. Los fósiles más antiguos son de Turkana (Kenia). El segundo
cráneo más completo posee una capacidad cerebral de 800 cm3 y tiene 1,6 m.a. El fósil
más completo de H. ergaster es el denominado Niño de Nariokotome (Kenia), con una
datación de 1,5 m.a. Pertenece a un adolescente masculino de unos 12 años, conocido
como el niño de Turkana. La estatura estimada es de unos 160 cm y se calcula que
podría haber alcanzado 180 cm. Posee un gran cerebro y asociado a él aparece un
utensilio de piedra de forma compleja, el Achelense. Los primeros bifaces se constatan
de hace 1,4 m.a. En África Oriental, donde se supone que apareció el H. ergaster, se
inició la migración hacia los tres continentes.
1.3.3. El Homo erectus en Asia.
Los fósiles de H. erectus en Asia proceden principalmente de China y la isla de Java.
Los erectus asiáticos se diferencian de los africanos en un torus frontal muy
desarrollado y recto y un torus occipital muy marcado. El primer fósil se encontró en
Indonesia, y posteriormente en la isla de Java se han encontrado otros muchos
yacimientos con fósiles de erctus entre los que destacan Trinil, Sangiran y Ngandong,
aunque pocos de ellos presentan industrias líticas. Estos homínidos ocuparon la isla sin
necesidad de navegar, porque durante las épocas glaciares, Java quedaba unida. El
cráneo de Trinil presenta capacidad craneana de 900cm3 con 500.000 años. En Sangiran
se descubrió un cráneo parecido al ergaster de Koobi Fora, pero con características de
los erectus asiáticos. Su capacidad craneana es de 900 cm3 y 1,1 m.a. En la isla de Java
no se han encontrado industrias líticas, solo en Ngebung, donde se han encontrado
choppers y chopping tolos. El cráneo del Sinanthropus (hombre de China) no es muy
diferente del hallado en Java. Es alargado con pronunciado occipital. Presenta una
capacidad craneana de entre 850 y 1300 cm3 y estatura de 1,56 m.
La datación, entre los 600.000 y 200.000 años.
Reservados todos los derechos. No se permite la explotación económica ni la
transformación de esta obra. Queda permitida la impresión en su totalidad.
Junto a los restos de Sinantropos se han encontrado industrias Achelenses. Existen una
serie de cráneos datados de finales del Pleistoce Medio en Asia, como en Yuxian
(China).
Para algunos investigadores, estos fósiles de finales del Pleistoceno Medio de Asia están
en una posición entre erectus y sapiens, denominados Homo sapiens arcaico.
1.3.4. Homo antecessor.
Los yacimientos más antiguos de Europa atestiguan presencia humana hace 1 m.a. Por
lo tanto, los humanos ocuparon primero el continente asiático y luego el europeo. Hasta
1994 no se conocían fósiles más antiguos de 500.000 años en Europa, hasta que en ese
año se halló el yacimiento británico de Boxgrove, con una antigüedad de 524.000-
478.000 años, momento en el que las Islas Británicas estaban conectadas al continente
europeo. En ese año, se hallaron en el yacimiento de Gran Dolina de Atapuerca fósiles
humanos de una antigüedad de 800.000 años, demostrando que Europa fue poblada muy
temprano, desde el Pleistoceno Medio. La hipótesis más probable de la llegada de H.
erectus a Europa es que se desplazaron por el Próximo Oriente. Los fósiles encontrados
en la Gran Dolina no son de H. erectus y tampoco de H. ergaster.
Sus rasgos son peculiares sin posibilidad de comparación y por ello se creó una nueva
especie, el Homo antecessor (hombre pionero). Esta especie debió de salir de África,
posteriormente a los H. erectus, entre 1,5 y 1 m.a. Poco después de su aparición, salió de
África y llegó a Europa. No se conocen restos de antecessor fuera de Atapuerca, y la
propuesta de los investigadores es que las dos poblaciones de antecessor, la europea y
africana, evolucionaron de manera diferente.
Las características de esta especie son: menos robusto que el H. erectus; los caninos son
grandes; el cráneo era superior a 1000 cm3, mayor que el ergaster. En Europa se han
encontrado industrias líticas, pero que carecen de restos humanos.
1.3.5. Homo heidelbergensis.
Antes del descubrimiento de la Sima de los Huesos, se pensaba que había dos líneas
evolutivas europeas durante el Pleistoceno Medio, la que terminaba con el H. sapiens y
la que dio lugar a los neandertales.
Actualmente, se cree que el H. heidelbergensis sería el último antepasado común de
neandertales y humanos modernos. El H. heidelbergensis sería en Europa la especie
antecesora de los neandertales que evolucionaron en este continente. En cambio, los
fósiles africanos de esta época, muy similares morfológicamente al H. heidelbergensis,
serían antepasados exclusivamente de H. sapiens.
La posición del último antepasado común de neandertales y humanos modernos
corresponde a la especie H. antecessor, definida a partir de los fósiles de la Gran
Dolina, con más de 780.000 años.
Capacidad craneal, que está entre 1.125-1.390 cm3. Eran robustos con gran diformismo
sexual.
La industria más típica del H. heidelbergensis se ha denominado como Achelense según
el lugar epónimo de Saint Acheul. Es e este conjunto industrial, anterior al Abebillense,
el que dará origen a los bifaces. Además de la industria en piedra, fabricaban en madera.
Otra innovación es la técnica levallois que consiste en preparar un núcleo de sílex para
poder extraer mayor cantidad de piezas. Los representantes del H. heidelbergensis
fueron los más fuertes y robustos que jamás hayan existido. La estatura de los varones
superaba los 1,7 m y su peso sería de más de 90 kg.
1.4 El Homo neanderthalensis.
Los neandertales constituyen junto con nosotros las dos humanidades más avanzadas y
recientes en el tiempo. Ambas fueron diferentes en muchos aspectos, e iguales en
muchos otros. Hace 127.000 años, mientras el H. erectus se extinguía, aparece una
nueva especie: el Hombre de Neandertal, nombre tomado del valle Neander (Alemania),
donde se encontraron una calota craneana y otros restos óseos. Algunos de los restos
craneales del H. neanderthalensis son similares a los de H. erectus y H. heidelbergensis.
La bóveda craneana es alargada y aplanada y el torus supraorbitario muy pronunciado.
La capacidad craneana es de 1.600 cm3, superior a la del Hombre moderno. La columna
vertebral y las extremidades son similares a las actuales. La estatura media sería de 165
cm. La robustez de sus huesos sería una selección natural de individuos muy resistentes
a las adversidades del riguroso clima de la glaciación würmiense.
Reservados todos los derechos. No se permite la explotación económica ni la
transformación de esta obra. Queda permitida la impresión en su totalidad.
1.4.1. Los neandertales en Europa.
Algunos neandertales de comienzos del Pleistoceno Superior (127.000 años) son los dos
cráneos de Saccopastore (Italia) y el conjunto de fósiles de Krapina (Croacia). De los
neandertales europeos destacan los ejemplares franceses, donde se encontró un
esqueleto completo. El cráneo de esta especia es de 1.625 cm3.
1.4.1.1. Los neandertales de la Península Ibérica.
En la Península Ibérica hay bastantes evidencias de neandertales entre las que destacan
la cueva de la Carigüela de Piñar de Granada, donde se encontraron restos de un niño
asociados a una industria Musteriense. Hay muchos restos aislados.
1.4.2. Los neandertales en África y Asia.
Mencionaremos los neandertales para el norte de África los restos encontrados en
Marruecos. En Asia, la cueva de Shanidar en el Kurdistán iraquí (70.000-40.000 años).
1.5 Problemas filogenéticos sobre la transición entre los neandertales y el Homo
sapiens.
La cuestión más importante es ¿de dónde procede y cómo surgió el H. sapiens? Su
sucesor inmediato, al menos geográficamente, sería posiblemente el Hombre de
neandertal, aunque esta hipótesis ha sido descartada. La morfología del neandertal no es
una forma inmediata entre el H. erectus y el Hombre moderno. Además, la desaparición
de los neandertales fue relativamente rápida, y el H. sapiens ocupó su lugar en un lapso
de tiempo corto. El consenso actual es que nuestra especie, el Homo sapiens, se originó
en África hace 100.000-200.000 años, pero su dispersión posterior por África y el resto
del mundo es objeto de controversia. Parece ser que existió una dispersión inicial hacia
el este por el sur del continente asiático hace 130.000 años, y otra posterior a Eurasia
hace 50.000 años. Los nuevos resultados hablan de una migración antiquísima.
Las relaciones biológicas y culturales entre los neandertales y los humanos modernos es
uno de los temas más debatidos. Las preguntas fundamentalmente son las relaciones
filogenéticas entre ambos, las características biológicas y culturales entre estos dos
grupos humanos y las causas que motivaron la extinción de los neandertales.La
estructura del ADN de un neandertal nos muestra que tenían grandes diferencias
genéticas con los Hombres modernos. Así pues, los neandertales no han contribuido
genéticamente a la humanidad actual. Las poblaciones de neandertales y los Hombres
de Cromañón vivieron simultáneamente en Europa al menos durante 10.000 años. Los
fósiles de neandertales son muy escasos después de 40.000 años y desaparecen hace
20.000 años, mientras que los H. sapiens y cromañones siguieron proliferando. No hay
ningún signo de conflicto entre poblaciones. Entonces, ¿qué les sucedió a los
neandertales? Existen dos corrientes. La primera sostiene que los neandertales no eran
una especie separada y que se produjo un mestizaje con los recién llegados H. sapiens.
La segunda afirma que los neandertales eran una especia distinta pero que su tasa de
natalidad era más baja que la de los H. sapiens, perdieron la batalla por la obtención de
recursos y fueron sustituidos por los cromañones. El final de los neandertales se sitúa
hace 34.000 años. En el sur de la Península Ibérica perduraron durante 10.000 años tras
la llegada de los H. sapiens al norte de la Península. A pesar del largo periodo de
coexistencia, no hay ninguna evidencia arqueológica de que las últimas poblaciones
neandertales del sur de la Península se hubiesen aculturado, o de que hubieran adquirido
alguna de las innovaciones tecnológicas de sus vecinos del norte.
Desde el momento en que los paleoantropólogos establecieron que los neandertales eran
una población humana distinta a la nuestra, se planteó la posibilidad de hibridación
entre neandertales y humanos modernos. Esta hibridación se ha utilizado como
argumento para atribuir a los neandertales como especie distinta o subespecie de H.
sapiens.
La hibridación parece ser nula o muy escasa. Quizás las barreras a la reproducción no
fueran de tipo biológico, sino que eran diferencias de tipo cultural y social que
impidieron la hibridación.
La industria es Musteriense, característica del neandertal, pero sus formas físicas
pueden ser interpretadas como puntos de partida entre la transición entre el H. erectus y
el H. sapiens.
Los caracteres morfológicos estarían en favor de la conjetura de que el inmediato
predecesor del H. sapiens, habría evolucionado a partir de un grupo de H. erectus, que
habiendo permanecido separado por las otras poblaciones de neandertales asiáticos,
habría adquirido en el Próximo Oriente, formas nuevas y posteriormente habría
emigrado hacia el Oeste.
El esquema evolutivo que se plantea en la actualidad no acepta la aprición del Hombre
moderno a partir del neandertal y defiende la existencia de un estadio presapiens (cuyo
antecesor directo sería el H. erectus presapiens) que daría lugar por un lado al Hombre
de Neandertal y por otro al H. sapiens del Paleolítico Superior, antecesor del Hombre
actual, que se extiende ampliamente por todo el mundo a partir del final del Pleistoceno.
El Homo floresiensis.
El primer resto del H. floresiensis se halló en el yacimiento de Liang Bua (Indonesia).
La principal característica de estos especímenes era su pequeño tamaño físico, así como
su microcefalia, que hizo que se le denominara Hobbit. El esqueleto más completo
pertenece a una hembra de unos 30 años de edad, con apenas 100 cm de altura y una
capacidad de 380 cm3. Se trata claramente de un H. sapiens en miniatura y se ha
debatido si se trata de un espécimen enfermo, con raquitismo, pero parece que se trata
de un individuo sano. Posiblemente la insularidad provocó la disminución de la talla.
Estos pequeños hombres e alimentaban de elefantes pigmeos, dragones de komodo y
ratas giganes. Presenta una cronología entre 95.000-13.000 años. Se trata de una especie
diferente a la nuestra.
El Homo Luzonensis.
Restos fosilizados descubiertos por Armand Salvador Mijares en la cueva del Callao,
Peñablanca (Cagayán, Filipinas) en 2007. El hombre del Callao tenía probablemente
menos de 120 cm de altura. Se había especulado que el hombre de Callao pudiese ser
Homo sapiens, o también Homo floresiensis, desde 2007 se lograron encontrar trece
restos (principalmente dientes, huesos de los dedos de la mano y del pie y parte de un
fémur), lo que permitió que finalmente sea descrito formalmente como una nueva
especie: Homo luzonensis, el 10 de abril de 2019.
Homo naledi
La especie ha sido descrita en 2015 por Berger y colaboradores a partir de los fósiles
de al menos 15 individuos de edades diferentes encontrados en la cámara Dinaledi de la
cueva Rising Star, cerca de Johannesburgo (Sudáfrica).
No se ha podido realizar una datación fiable de los fósiles y la posición filogenética de
H. naledi es incierta. Sin embargo las características anatómicas lo sitúan en las raíces
de los primeros Homo:
La morfología del cráneo se aproxima a la de los primeros Homo (H. Erectus, H.
Habilis y H. rudolfensis) y el volumen endocraneal, con unos 500 cm³, es similar al de
los Australopithecus.
Su estatura media era de 1,50 metros y su peso de 45 kilos.
La dentición es primitiva, pequeña y de morfología oclusal simple. Las manos tienen
adaptaciones manipuladoras humanas. Asimismo son humanas las características de
pierna y pie.
Sin embargo, el tronco y extremo proximal del fémur exhiben características que lo
acercan más a los australopitecos.
El pulgar, muy desarrollado, y la muñeca muestran caracteres derivados, similares a los
de H. Sapiens y H. neanderthalensis, indicando una gran precisión manipuladora. Sin
embargo, las falanges son primitivas, largas y muy curvadas, como en Australopithecus,
indicando una frecuente locomoción en ambientes arbóreos. Este mosaico de caracteres
—combinación de caracteres primitivos y derivados— es única, no conocida en otros
homininos.
El Homo sapiens.
Los H. Sapiens aparecen entre 40.000-30.000 años. Se trata de los inicios de nuestra
andadura ya que se trata de los mismos seres que ahora poblamos la tierra. Su estatura
medie es de 165 cm, siendo ésta superior a la de cualquiera de nuestros predecesores. El
esqueleto está formado por huesos ligeros y frágiles, el cráneo no posee el torus
suraorbitario. Presenta una capacidad media craneal de 1.450 cm3. Dentro de estos
caracteres existen variedades que han producido diferentes razas. Los restos fósiles de
esta especie son muy numerosos y bastará con reflejar los más importantes. El resto que
se conoce de hace más tiempo fue hayado en 1823 en el yacimiento de Paviland (Gales),
de un varón con una antigüedad de 25.000 años.
Con esta especie se puebla no solo el Viejo Continente, sino que a través del Estrecho
de Bering –entonces con un nivel muy bajo- se llega hasta el Nuevo Mundo desde su
parte más septentrional. Algo parecido sucedió en el Sudeste Asiático y por los mismos
motivos, el H. sapiens llegó hasta Australia.
Djebel Irhoud
El yacimiento de homínidos de Djebel Irhoud, conocido desde los años sesenta, es el
más antiguo y rico de mediados de la Edad de Piedra en África. Los restos fósiles
incluyen cráneos, dientes y huesos largos de un mínimo de cinco individuos. Los
fósiles de Jebel Irhoud presentan unas características faciales y unos dientes modernos,
pero una cavidad craneal más grande y arcaica.
Los especímenes, catalogados originalmente como Neandertales, se han asignado al
Homo sapiens y se han datado en 300 000 años de antigüedad. Si es correcto, esto los
convertiría en los restos fósiles conocidos más antiguos del Homo sapiens. Sus rasgos
morfológicos se consideran similares a los de “cráneo de Florisbad”, encontrado en
Sudáfrica, que data de hace 260 000 años. Desde 2007 se les clasifica como hombres
anatómicamente modernos.
ÁRBOLES FILOGENÉTICOS.
Algunos investigadores (como Leakey) no consideran a los australopitecos como
antepasados directos del Hombre moderno, agrupándolos en ramas distintas a la nuestra.
Otros (como White), afirman que el A. africanus dio origen al A. robustus, pero este
último se extinguió sin llegar a ser el antecesor del H. erectus y éste a su vez,
descendería del A. afarensis.
Por otra parte, se han propuesto dos modelos para explicar el origen de los humanos
anatómicamente modernos. El primero de ellos es el modelo multirregional. Según éste
las antiguas poblaciones de Asia, África y Europa mantienen una continuidad evolutiva
y genética y son la causa de las diferencias que existen entre los diferentes grupos
humanos actuales. El segundo modelo (“Arca de Noé”) postula un origen único en un
lugar geológico concreto para la humanidad actual. A partir de ese punto se produce una
migración al resto del mundo que reemplaza las poblaciones anteriores.
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Common questions

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Se han encontrado evidencias fósiles de Homo habilis y Homo erectus en el mismo rango de tiempo hace aproximadamente 1.8 millones de años, lo que sugiere coexistencia. Esto plantea la posibilidad de que Homo habilis sea uno de los antepasados inmediatos de Homo erectus, mostrando una transición hacia características más avanzadas morfológicas y tecnológicas, como una mayor capacidad craneana y el desarrollo de herramientas más complejas .

Homo erectus se destaca por su capacidad de desarrollar nuevas tecnologías, como herramientas más avanzadas de piedra pertenecientes al Achelense, y por su notable capacidad para adaptarse a diferentes entornos geográficos, incluso en zonas más frías fuera de África. Esto contrasta con Homo habilis, que está asociado al Olduvayense y parece haber tenido una distribución más restringida. Esta capacidad para innovar y adaptarse podría haber sido decisiva para su éxito evolutivo .

Homo erectus es actualmente clasificado de manera diferente según la región geográfica: los fósiles en Asia se mantienen como Homo erectus, mientras que los de África son referidos como Homo ergaster, y los de Europa como Homo heidelbergensis. Morfológicamente, Homo erectus se diferencia por un mayor tamaño craneano, de 850 a 1300 cm3, y una estatura más alta que sus antecesores. Además, los restos asiáticos muestran un torus frontal y occipital más pronunciado .

La extinción de los neandertales y su reemplazo por Homo sapiens es atribuida a varias teorías, donde la evidencia genética sugiere diferencias significativas que limitan la hibridación, cuestionando una interacción sostenida entre las especies. Culturalmente, Homo sapiens mostró un aumento demográfico y tecnológico que sobrepasó las capacidades neandertales, quienes no adoptaron innovaciones de vecinos sapiens, favoreciendo la expansión de estos últimos. Además, la tasa menor de natalidad de los neandertales podría haber jugado un papel crucial en su declive .

Homo habilis presenta una capacidad craneana menor, entre 510 y 600 cm3, en comparación con el Homo rudolfensis, que tiene una capacidad craneana de 750 cm3. Físicamente, Homo habilis tiene un aparato masticador menos desarrollado y un cuerpo que se asemeja más al australopitecos, aunque con una mayor capacidad craneana. En contraste, Homo rudolfensis tiene una mandíbula y dientes mayores, lo que sugiere posibles diferencias en la dieta y en el procesamiento de alimentos .

La clasificación taxonómica entre Homo rudolfensis y Homo habilis está altamente debatida debido a características morfológicas similares y proximidad geográfica y temporal. Aunque algunos clasifican ramificaciones basadas en la capacidad craneal y diferencias dentarias, como la capacidad superior en Homo rudolfensis, otros sugieren la posibilidad de variabilidad dentro de una misma especie. La falta de consenso sobre si deben ser considerados especies distintas refleja el desafío en la interpretación del registro fósil .

Homo neanderthalensis presenta una bóveda craneana alargada y aplanada, con torus supraorbitario pronunciado, y una capacidad craneal superior a la de los humanos modernos en promedio (1600 cm3). Físicamente eran más robustos, adaptados a climas fríos. Aunque se propuso que pudiera haber ocurrido hibridación con Homo sapiens, las diferencias genéticas significativas sugieren que, aunque coexistieron durante un tiempo, la hibridación fue limitada .

El Niño de Turkana, un esqueleto casi completo de un Homo ergaster, ha sido crucial para entender el desarrollo físico de esta especie. Con una estimación de estatura similar a la humana moderna, ofrece una visión de cómo Homo ergaster poseía un tamaño cerebral significativamente mayor (800-900 cm3) y una anatomía que facilitaba el bipedalismo. Esto demuestra adaptaciones avanzadas en locomoción y posible tecnología lítica compleja con la aparición del Achelense .

En Dmanisi, se encontraron industrias líticas que presentan características intermedias entre el modo Preolduvayense y Olduvayense, indicando que Homo georgicus poseía capacidad para producir herramientas básicas de piedra. Esto implica una capacidad adaptativa tecnológica que pudo facilitar la dispersión del Homo erectus desde África hacia nuevas zonas geográficas como Europa, mostrando una movilidad y asentamiento más extensos de lo previamente asumido para estos homínidos .

El aislamiento geográfico del Homo floresiensis en la isla de Flores, Indonesia, promovió un fenómeno conocido como enanismo insular, resultando en una estatura promedio significativamente menor (aproximadamente 100 cm) y una capacidad cerebral considerablemente reducida (380 cm3). Este fenómeno de adaptación al entorno insular es un claro contraste con el aumento en el tamaño corporal y cerebral observado en especies Homo que habitaron ambientes continentales, evidenciando la diversidad evolutiva influenciada por el entorno .

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