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TFG Urdiales

Este trabajo analiza la Met Gala de 2018 titulada 'Cuerpos celestiales: la moda y la imaginación católica', en la que se utilizaron iconos religiosos en los trajes de los asistentes. El documento explora cómo estos iconos han pasado de ser imágenes devocionales a símbolos de consumo, y cómo la estética kitsch los ha desacralizado. También analiza las críticas que recibió el evento por parte de sectores católicos más radicales.
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TFG Urdiales

Este trabajo analiza la Met Gala de 2018 titulada 'Cuerpos celestiales: la moda y la imaginación católica', en la que se utilizaron iconos religiosos en los trajes de los asistentes. El documento explora cómo estos iconos han pasado de ser imágenes devocionales a símbolos de consumo, y cómo la estética kitsch los ha desacralizado. También analiza las críticas que recibió el evento por parte de sectores católicos más radicales.
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LA MET GALA DEL 2018:

LA SIMBIÓTICA ENTRE MODA Y RELIGIÓN

Alumna: Leire Urdiales Barredo


Trabajo de Fin de Grado
Grado: Historia del Arte
Curso académico: 2021/2022
Tutor: Julen Zorrozua Santisteban
Departamento: Historia del arte y Música
“Tenía especial pasión, también, por las vestiduras religiosas, como la tenía de hecho por
todo lo relacionado con el oficio religioso. (...) Poseía una magnífica capa pluvial de seda
carmesí y damasco de oro, decorada con un motivo de granadas doradas colocadas sobre
flores de seis pétalos, a cuyos lados había unas piñas labradas en perlas diminutas. Las franjas
estaban divididas en recuadros que representaban escenas de la vida de la Virgen, y las de la
coronación estaban bordadas en seda en la capucha. (...) Tenía también casullas de seda
ambarina y azul, brocados de oro, damascos de seda amarilla y telas de oro, decorado todo
con figuras de la Pasión y de la Crucifixión de Cristo, y bordado con leones, pavos reales y
otros emblemas; dalmáticas de satén blanco y de damasco de seda rosa adornadas con
tulipanes, delfines y fleurs de lys; frontales de terciopelo carmesí y de paño azul; y
numerosos corporales, y velos de cáliz y manípulos. En los usos místicos de estos objetos
había algo que le estimulaba la imaginación.”

El Cuadro de Dorian Gray, Oscar Wilde


RESUMEN:

El trabajo está dedicado a los aspectos artísticos de uno de los eventos más importantes de la
actualidad americana: la Met Gala titulada Cuerpos celestiales: la moda y la imaginación
católica organizada por el Metropolitan Museum of Art de Nueva York en colaboración con
el Vaticano en mayo del 2018. A partir de este evento lograremos ver cómo el icono religioso
obtiene una nueva semiótica dejando olvidada en el pasado la devoción y siendo ahora una
imagen de consumo, consecuencia de la sociedad de masas. A su vez, esto será impulsado por
la estética Kitsch, que logra desacralizar el icono a favor de la búsqueda por el ornamento y el
espectáculo, principios que se dan en la gala a tratar. De todas formas, este nuevo uso del
icono provoca una coexistencia imposible con las esferas eclesiásticas más radicales, que no
tardarán en tachar la gala de blasfemia.
ÍNDICE:

1. INTRODUCCIÓN 1

2. EL ICONO RELIGIOSO: EL VALOR DE LAS IMÁGENES 3

2.1. Una imagen reclama a otra 3

2.2. De imagen votiva a imagen de consumo: el Kitsch y el Camp 4

2.3. The F-Word: la frivolidad estética como vehículo para la fantasía 9

3. EVOLUCIÓN DE VALORES: ICONOGRAFÍA RELIGIOSA COMO ELEMENTO DE

MODA Y DISEÑO EN EL SIGLO XXI. LA MET GALA 2018. 13

3.1. The Pope Wears Prada 13

3.2. Cuerpos Celestiales: Moda y la Imaginación Católica 16

a. El concepto de la Met Gala y su dress code 16

b. Iconografía religiosa en los trajes de la Met Gala 2018 17

c. Católicos y la Exposición: ¿Una coexistencia posible o imposible? 27

4. RESULTADOS Y CONCLUSIONES 30

5. BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA 32
1. INTRODUCCIÓN

A lo largo de la Historia del Arte la religión cristiana ha gozado de un papel


fundamental en la creatividad y en la imaginación: encontramos referencias desde la Edad
Media hasta las Últimas Tendencias Artísticas, como es el caso de la serie de Crucifixiones
del artista informalista español Antonio Saura, e incluso en este siglo siguiendo una estética
más Kitsch. Estas abundantes alusiones son una evidencia del peso que goza en nuestra
sociedad, por lo que no nos resultarán desconocidas las imágenes utilizadas que
inevitablemente nos inspiran debido al poder de sus símbolos. Además, debemos tener en
cuenta que la religión cristiana ha sido una base de la educación a lo largo de muchas
generaciones, también la lengua castellana contiene innumerables refranes alusivos a Dios y
al cristianismo1 y el calendario festivo de los países católicos se rige en base a las festividades
religiosas (la pasión de Cristo con la Semana Santa y su nacimiento con la Navidad). En
definitiva, la religión cristiana tiene una enorme repercusión en nuestro día a día y, a pesar de
no ser practicantes, estamos condenados a permanecer a la deriva de este mar de iconos
cristianos.

Es por esta razón que nos resultó curiosa la inesperada aparición de estas imágenes en
un contexto tan actual y efímero como es la Met Gala del 2018 y, por consiguiente, el
impacto que tuvo en los medios. De esta forma, partiendo de la tesis de Victoria Cirlot de que
toda imagen reclama a otra formaremos un discurso que une las imágenes que aparecen en la
Met Gala con aquellas que habían aparecido en los siglos anteriores estableciendo una serie
de comparaciones. Para ello primero hemos considerado un apartado introductorio que ponga
en contexto este tema tan innovador. Iniciaremos el trabajo explicando la idea que la
profesora Cirlot expuso en la conferencia en el Museo de Artes Visuales de Santiago de Chile
en 2014 titulada El Valor de las Imágenes, pues nos ha parecido interesante la idea de unir
imágenes parecidas en diferentes escenarios o contextos; los vestidos de la Met Gala con
aquellas obras de arte religioso en las que se inspiraron.

A continuación, debemos tener en cuenta que la estética que sigue la Gala es algo
novedoso, por lo que el segundo apartado de este primer capítulo introductorio está dedicado

1
“A Dios rogando y con el mazo dando”, “A quien madruga, Dios le ayuda”, “Dios aprieta pero no ahoga”,
“Cada uno en su casa y Dios en la de todos”, “El hábito no hace al monje”, “Nunca digas de este agua no beberé
ni este cura no es mi padre”, “Dios da pan a quien no tiene dientes”, “De Pascuas a Ramos”, “Meter el dedo en
la llaga” …

1
a detallar esta tendencia Kitsch. Finalmente, hemos considerado acertado introducir el tema
de la gran olvidada en nuestra carrera: la Moda. Una vez aclaradas estas cuestiones, en el
segundo capítulo del trabajo exponemos el escenario de la Met Gala del 2018 y analizamos
los trajes presentados trabajando las influencias de los seleccionados. Terminamos el trabajo
con la crítica que sufrió la Gala por la utilización de iconos sagrados fuera del contexto
eclesiástico que nos lleva a plantear una reflexión acerca de la línea que limita la blasfemia y
el fetichismo de estos iconos.

En la elaboración del trabajo nos hemos encontrado con la dificultad de la escasez de


estudios e investigaciones acerca del tema. Debemos hacer especial mención al catálogo de la
exposición del Metropolitan Museum titulada Heavenly Bodies: Fashion and Catholic
Imagination (2018), pues nos ha ayudado a trabajar los trajes y las influencias. Asimismo,
varios manuales nos han servido de aporte: El poder de las imágenes (1992) de David
Freedberg para estudiar el valor de los iconos sagrados, El imperio de lo efímero (1998) de
Gilles Lipovetsky para entender la moda y su propósito en las sociedades modernas ¿Qué
quieren las imágenes? (2017) por W. J. T. Mitchell, referente del ámbito de los estudios
visuales. Por último, los artículos de la historiadora de moda Valerie Steele que tratan la
teoría de la moda, junto al libro de la pionera en el desarrollo de los estudios de moda
Elizabeth Wilson Adorned in Dreams: Fashion and Modernity. Las tesis doctorales de Melo
Maturana titulada La iconografía religioso2 como un elemento de moda o diseño (2007) y de
Rocío Luque Magañas Relaciones entre arte y moda: diálogos y juegos de identidad. Desde
la Alta Costura en el vestir hasta nuestros días (2015) también nos han servido de apoyo para
este estudio. Además de bibliografía física, vemos conveniente destacar las aportaciones
webgráficas como la revista Vogue, que nos ha ayudado con la recopilación de información
acerca de los diseñadores de moda de cada traje presentado en la Gala,

Ahora bien, nuestro trabajo no se reduce a una mera labor de recopilación


bibliográfica pues en base a las mencionadas fuentes escritas hemos realizado una tarea de
investigación iconográfica, comparando imágenes aparecidas a lo largo de los años de
nuestros estudios universitarios. Todo ello para acercarnos a este mundo de interés propio y
realizar un estudio de la importancia de estas imágenes religiosas, para sacarlas de su
contexto votivo e ilustrar un nuevo horizonte en la cultura visual contemporánea.

2
Errata en el título del estudio de Melo Maturana, a pesar de que iconografía sea un sustantivo femenino, en la
tesis escribe el adjetivo religioso en masculino.

2
2. EL ICONO RELIGIOSO: EL VALOR DE LAS IMÁGENES

2.1. Una imagen reclama a otra

“Mientras más lejanas y justas sean las


relaciones de las dos realidades aproximadas,
la imagen será más fuerte: tendrá mayor
potencia emotiva y mayor realidad poética.”
Pierre Reverdy3

La relación de las imágenes y las personas cumple un papel fundamental a lo largo de


la Historia del Arte. Así pues, uniendo esta circunstancia con la idea que presenta Chrétien de
Troyes de que toda imagen reclama a otra, Victoria Cirlot trata de abordar las imágenes
extrañamente parecidas pese a su alejamiento temporal y comprender la semejanza entre las
mismas4. En su obra Perceval y la leyenda del Santo Grial, el escritor francés del siglo XII,
Chrétien de Troyes, mediante el pasaje de Perceval y las tres gotas de sangre en la nieve5,
sostiene que la asociación de imágenes está en nosotros mismos, planteando el poder que
tiene la imagen-imaginación. El ojo humano es el que conecta los dos planos de realidad
diferentes y las hace parecidas.

Esto lo unimos con el poeta francés Pierre Reverdy, que indica, en 1918, que para la
creación lírica es necesario unir imágenes parecidas: “la analogía es un medio de creación, se
trata de una semejanza de relaciones, y de la naturaleza de esas relaciones depende la fuerza o
la debilidad de la imagen creada”6, pero son dos realidades que “sólo el espíritu las capta”7.
En este sentido, Perceval se adentra en un estado de trance en el que no puede desasirse de la
imagen de la sangre en la nieve pues esta tiene un poder inmenso: la imagen es magia8
(relación entre los conceptos imago -imagen en latín- y magia). El uso de imágenes con la

3
REVERDY, P.: Escritos para una poética, Caracas: Monte Ávila Editores, 1977, p. 25.
4
CIRLOT, V.: “Las imágenes parecidas: supervivencias, engramas y símbolos” en la Conferencia El Valor de
las Imágenes, Museo de Artes Visuales - MAVI UC, 2014. Disponible en
[Link] (Consultado el
28/04/2022).
5
Este relato narra cómo Perceval se queda absorto en la contemplación de tres gotas de sangre de una oca
atacada por un halcón que caen en la nieve, ya que al mezclarse el rojo de la sangre con el blanco de la nieve le
recuerdan al color de la faz de Blancheflor, su amada.
6
REVERDY, P.: Op. cit., p. 25.
7
Ibid. p. 26.
8
CIRLOT, V.: Op. cit.

3
intención de que nazca un discurso visual no es nada nuevo; ya lo encontramos en el Atlas
Mnemosyne de Aby Warburg, donde podemos apreciar reflexiones acerca de lo pertinente que
puede ser la búsqueda de las imágenes parecidas. Estas semejanzas, explica Cirlot, pueden ser
de órdenes diversas: gestuales, morfológicas, rítmicas, expresivas, iconográficas, etc.
Además, gracias a la imaginación seremos capaces de conectar las imágenes, cuestión que la
mera observación directa podría pasar por alto. Precisamente es este pensamiento obsesivo
fruto de la imaginación el que nos habilita a enlazar las imágenes.

Ahora bien, esta unión de imágenes no queda vinculada exclusivamente a la


iconografía clásica y medieval, ni mucho menos estarán restringidas a las artes consideradas
principales -como serían la escultura, la pintura y la arquitectura- sino que va mucho más
allá. Lo encontramos en la Met Gala del 2018, donde tratamos de establecer un diálogo entre
la moda y las obras maestras del arte religioso de siglos anteriores y que tenía como objetivo
examinar el compromiso de esta industria con la salvaguarda del patrimonio artístico
cristiano y las tradiciones religiosas9. Así, en el presente trabajo utilizaremos como pretexto
los trajes de la icónica gala celebrada en el MET de Nueva York en 2018, tratando, al igual
que hizo Perceval, de relacionarlos con otras imágenes, en este caso, pertenecientes a nuestro
pasado artístico, con el fin de elaborar una creación lírica. En definitiva, como declara Pierre
Reverdy, intentaremos establecer un diálogo entre dos realidades lejanas que harán más fuerte
a la imagen y otorgarán más lirismo poético al trabajo.

2.2. De imagen votiva a imagen de consumo: el Kitsch y el Camp

“La memoria de lo pasado es una


manifestación de lo futuro”
Surger de Saint Denis10

El uso de imágenes en la cultura cristiana tiene un gran peso: encontramos la


evidencia en la gran cantidad de iconografías religiosas que posee el cristianismo (entre otras

9
MARÍN, V. y POYO, A.: Lo que sabemos de la Gala MET 2018. Disponible en en
[Link]
(Consultado el 28/04/2022).
10
“La memoria de lo pasado es una manifestación de lo futuro”, Suger de Saint-Denis, De rebus in
administratione sua gestis, Migne, Patrologia Latina, 186, cols. 1211-2 y 1227-48, §§ XXIX y XXX, texto
recogido y comentado por JAQUES PI, J.: La estética del románico y el gótico, trad. J. Montserrat, Madrid,
Antonio Machado Libros, 2003, pp. 264-265.

4
religiones). De hecho no son una simple imagen, sino que tienen un significado específico, un
objetivo para que los devotos las contemplen y reciban a través de ellas un mensaje sagrado y
sean veneradas por ello. Incluso se habla de imágenes con vida a las que mediante la
consagración (lavar, ungir, coronar, bendecir o pintarles los ojos) se les otorga poderes11: son
imágenes de culto. No debe sorprendernos que el amor y el miedo suscitados por las
imágenes haya sido objeto de debate (idolatría vs. iconoclastia) y estudio. David Freedberg
en su libro El poder de las imágenes sostiene: “Los teólogos siempre se muestran incómodos
ante el culto prodigado a imágenes milagrosas, porque tomar conciencia del poder que emana
de la fusión puede conducir a la sublimación de amar y adorar a las imágenes. A este respecto
es inevitable hablar de la inherencia e insistir en que la separación entre signo y significado
sólo contribuye a debilitar y marchitar aquello que inspira la devoción en los espectadores”12.

De estas líneas podríamos entender que los estudiosos de la religión ven peligroso que
la gente disocie el símbolo con el significado ya que esta unión sería uno de los fundamentos
de la religión católica. Pongamos un caso cercano para ilustrar estas palabras: las cofradías y
procesiones de la Semana Santa en la ciudad de Sevilla, donde los devotos lloran, gritan e
incluso se empujan para tocar a la Virgen. Si separasen signo y significado la celebración se
marchitaría. Aun así, es cierto que esa desvinculación entre signo y significado ayudaría a los
actos iconoclastas que atacan a las imágenes, ya que ellos también consideran que una
imagen representa un cuerpo. Algunos ejemplos de atentados iconoclastas son: la antigua
condena a la damnatio memoriae con el intento de Tuthmosis III de borrar a Hatshepsut del
recuerdo histórico, la Piedad de Miguel Ángel (1498-99) a la que en 1972 atacaron con un
martillo provocando diversos daños a la obra o La Venus del Espejo (1640-48) de Velázquez
acuchillada por Mary Richardson en 1914. Entonces, si bien vemos que esta devoción por la
imagen ocasiona una idolatría hacia las mismas, también acarrea resultados negativos en el
otro lado de la balanza.

Ahora bien, ¿Son las imágenes aparecidas en los vestidos de la Met Gala del 2018
ejemplo de imágenes votivas, de imágenes con vida? Dejando de lado el ejemplo sevillano,
podríamos decir que hoy en día, a grandes rasgos, las imágenes han evolucionado. Las
encontramos en entornos cotidianos y pasan a ser comunes en el día a día. De hecho, incluso

11
FREEDBERG, D.: El poder de las imágenes: estudio sobre la historia y la teoría de la respuesta, Madrid, Ed.
Cátedra, 1992, pp. 107-125.
12
Ibid., p. 452.

5
podríamos decir que a la par que evoluciona el significado y el uso de la imagen, lo han
hecho también los soportes en los que aparecen las mismas. Para empezar, en los siglos
anteriores encontramos los iconos en esculturas, pinturas, telas… Hoy en día, los hallamos
adscritos a la moda y al cine, y gozan de una connotación no tan devocional, sino con matices
fetichistas. Así expone su hipótesis Melo Maturana en La iconografía religioso como un
elemento de moda o diseño: “Las referencias iconográficas y discursivas al universo
religioso en el arte y el diseño contemporáneo suponen una transformación/inversión en clave
fetichista de la tradición ideológico-simbólica del mismo”13. El resultado de los procesos de
masificación es que se usen ciertas tendencias artísticas o ciertas imágenes de forma
absolutamente comercial; véase el ejemplo de Frida Kahlo o el Che Guevara14. Al igual que
ambos han perdido la esencia de su espíritu tras el consumo de su imagen, se desacraliza el
imaginario que antiguamente fue tan venerado y respetado por los diferentes fieles y
jerarquías eclesiásticas: el icono religioso pierde su utilidad o fundamento primario, que sería
el culto.

Es aquí cuando relacionamos el icono religioso con dos estéticas, ya que no estará
exento de ser utilizado en el Kitsch y en el Camp. Por ende, es importante adentrarse en estos
aspectos para comprender la relación de la iconografía católica con la estética actual.

Para empezar, el término Kitsch ofrece diversas teorías acerca de su origen, lo que
dota de complejidad a su comprensión. Jessica García Ecker en su Trabajo de Fin de Grado
titulado Los excesos del Arte: el Kitsch recoge varias hipótesis con respecto a su etimología.
Para empezar por un orden cronológico, de acuerdo con Friedrich Kluge y Alfred Götze
(1936), el término provendría de la palabra inglesa sketch, con referencia a la búsqueda
insaciable de esbozos y obras de arte baratas. Mientras que Otto Best (1980) relaciona
ketschen y verkitschen con la región histórica del suroeste de Alemania, Suabia, significando
desecho. Umberto Eco (2007), por su parte, afirmaba que provenía del del verbo kitschen del
dialecto mecklemburgués (Alemania occidental) cuyo significado es “recoger barro de la

13
MELO MATURANA, N.E.P.: La iconografía religioso como un elemento de moda o diseño. Facultad de
Diseño y Comunicación, Universidad de Palermo (Buenos Aires), 2007, p. 8. Disponible en
[Link] (Consultado el
28/04/2022).
14
La archiconocida imagen tomada en 1960 por Alberto Díaz (Korda), conocida como Guerrillero Heroico o
también simplemente como Che Guevara, en la que aparece Ernesto "Che" Guevara con boina negra mirando a
lo lejos. Posteriormente, fue editada para generar una igualmente famosa imagen en dos colores, generalmente
en blanco y negro, en la que se contrastan los rasgos del rostro. Dicha imagen fue creada por el artista irlandés
Jim Fitzpatrick, en 1968.

6
calle y excrementos” o “trucar muebles para hacerlos parecer más antiguos” y su variante
verkitschen que expresa “hacer pasar gato por liebre”15. Así pues, observamos que aunque
tengan una connotación diferente, todas ellas contienen un matiz negativo y que rompe con la
tradición. Esto es, es una estética que irrumpe en el ámbito artístico y da cabida a
manifestaciones antiestéticas que se oponen al arte “culto”16.

Ahora bien, para comprender la relación de la estética Kitsch y el tema que tratamos
en el presente trabajo, tenemos que acudir a Abraham Moles, profesor en la Escuela de
Diseño de Ulm y en la Universidad de Estrasburgo, que explica que los fundamentos del
fenómeno Kitsch se basan en una cultura consumidora que produce para consumir y crea para
producir, en un ciclo cultural cuya noción es el de la aceleración17. Del mismo modo, como
reflejo de la sobreproducción imperante de hoy en día, la generación y el consumo de
imágenes han alcanzado niveles sin precedentes.

Pero ¿Qué relación tiene esta cuestión con el icono religioso? Moles califica de
Kitsch, entre otras cosas, a las transposiciones de un sentimiento religioso a un objeto
destinado a un fin profano, y pone como ejemplo los pañuelos o corbatas que son adornados
con una Virgen o con otros símbolos religiosos que carecen de su función originaria que,
como hemos señalado ya, es el culto. De este modo, la Met Gala del 2018 es un buen
ejemplo, porque se vincula con la distorsión de la función primaria del icono religioso y su
pasaje al mero ornamento y espectáculo. A continuación, prosigue señalando al icono
religioso como uno de los grandes aspectos del Kitsch, exponiendo una amenaza del icono
religioso por esta estética, porque el uso del icono en la cultura de masas y en el comercio
supone la desacralización y la pérdida del significado que tenía en origen y es que la religión
secular utiliza la emoción estética y la adapta de las normas artísticas a los deseos de la
mayoría, de la cultura de masas18.

A raíz del surgimiento de la cultura burguesa en el siglo XIX, se ha ido dando una
transformación cultural hacia una sociedad de masas, en la cual decimos que el Kitsch es la
relación entre el hombre y el medio. Simultáneamente, también se observa una evolución en
15
GARCÍA ECKER, J.: Los excesos del Arte. Facultad de Ciencias Sociales, Jurídicas y de la Comunicación,
Universidad de Valladolid, 2016, p. 10. Disponible en [Link] (Consultado el
28/04/2022).
16
MELO MATURANA, N.E.P.: Op. cit., p. 24.
17
MOLES, A.: El kitsch. El arte de la felicidad, Barcelona: Paidós, 1973, p. 22.
18
Ibid., pp. 47-48.

7
el objeto, que sufre una metamorfosis a producto19. De esta forma, el icono religioso al ser
absorbido por el Kitsch también será convertido en producto de consumo. Esta idea la
interpreta Melo Maturana cuando expone que hoy en día las iconografías religiosas se han
llegado a desarrollar liberándose de su “zona de confort” y apareciendo en la vida cotidiana,
llegando a ser imágenes comunes e incluso masificándose. Incluso encontramos estampas o
imanes de la virgen en tiendas de souvenirs. Este proceso es la razón por la que artistas y
diseñadores las usen excluyéndolas de su significado inicial y sirviéndose únicamente de su
beneficio comercial; la imaginería religiosa, debido al Kitsch, abandona los lugares de
oración y se inserta en una sociedad consumidora20. Pero ¿Por qué interesa la tradición
católica en esta estética? Tomemos el ejemplo de la escultura barroca La Transverberación de
Santa Teresa de Bernini (1647–1652), una obra artística característica por su impetuosa
expresión dramática. Es precisamente esto lo que llama la atención de la imaginería católica:
las obras dramáticas, repetitivas, artificiales o exageradas que se complementan
perfectamente con el estilo Kitsch21.

Por otro lado, de una manera más concisa, también lo relacionamos con lo Camp,
estética que despierta un sentimiento de simpatía por lo ajeno y por el pasado, siempre y
cuando ese vínculo se realice de manera sensiblera y poco intelectualizada22. Umberto Eco
describe el Camp como “el amor por lo excéntrico y por las cosas-que-no-son-lo-que-son”23 y
Susan Sontag, por su parte, en Notas sobre lo “Camp” lo define como lo antinatural, lo
artificioso y lo exagerado, adjetivos que convergen en la Met Gala, además de ser una manera
de entender el mundo como fenómeno estético dejando de lado el contenido y su
significado24. Haremos hincapié en esta última, ya que los trajes llevados en la gala por las
celebridades son meramente un fenómeno estético y, a pesar de que muchos de ellos fueran
católicos, la gala en sí dejaba de lado la religión y se centraba en exponer trajes excéntricos y
desacralizados. Es así por lo que la gala anual del Metropolitan no quedará exenta de esta
estética tampoco.

19
Ibid., p. 25.
20
Ibid., pp. 16-29.
21
Ibid., p. 33.
22
ALAVEZ CASTELLANO, J.A.: "Lo Kitsch, lo Camp y sus manifestaciones actuales", Discurso visual, nº 33,
2013, p. 75. Disponible en [Link] (Consultado el 09/06/2022).
23
ECO, U.: Historia de la fealdad, Barcelona: Debolsillo, 2001, p. 411.
24
SONTAG, S.: “Notas sobre lo Camp” en Contra la interpretación y otros ensayos, Barcelona, Seix Barral,
1984, pp. 303-305.

8
2.3. The F-Word25: la frivolidad estética como vehículo para la fantasía

“La fantasía, aislada de la razón, produce monstruos,


y unida a ella, en cambio, es la madre de las artes”
Francisco de Goya26

Encontramos una problemática en el estudio de la moda ya que ésta no suele ser


objeto de estudio en los ámbitos académicos de la Historia del Arte, a pesar de que su
desarrollo revele el trasfondo social del momento histórico y, por ello, merezca igual atención
que el estudio de una catedral gótica o una escultura renacentista. Entonces, ¿Por qué provoca
este rechazo? Muchos académicos presuponen que la moda es frívola, vana, efímera y
material, además de limitarla a una industria y/o una parte de la vida cotidiana27, dejando de
lado la historia de los grandes modistas y el elemento de creatividad que tenemos detrás de
esta disciplina. De hecho, se dice que la moda es la hija dilecta del capitalismo, pero la
realidad es que ésta ya se asociaba con los pecados de la lujuria y la soberbia mucho antes
que el surgimiento de este sistema. La doctora Valerie Steele, que es un referente ineludible
de los estudios de la moda y curadora del Fashion Institute of Technology de Nueva York,
escribió en 1998 un artículo titulado Why People Hate Fashion en el que responde a este
interrogante. Para empezar, resulta que de acuerdo con la tradición cristiana, el origen de la
vestimenta sería el pecado original, ya que Adán y Eva se empiezan a cubrir al comer del
árbol prohibido (Génesis 3, 7-9). Así pues, por el pecado se inventó el vestido y además, éste
incita a pecar a las almas más débiles ya que se empieza a usar como adorno voluptuoso y
seductor, remarcando la idea de la lujuria.

Por otro lado, debemos entender que la crítica a la moda mutará dependiendo del
contexto social y que, como hoy en día la belleza se rige en base a unos cánones impuestos
por el patriarcado y el capitalismo que oprimen a la mujer, se le ha dotado de una lectura
negativa, sin olvidar que la moda y la belleza se entienden como dos realidades paralelas.

25
“The F-Word” alude a la palabra “Fuck”, que se refiere al acto sexual y se usa en los insultos más comunes,
pero Valerie Steele crea este juego de palabras para referirse a “Fashion”, moda, que en inglés también empieza
con la letra f y también estaría mal vista en el campo academicista.
26
Frase recogida del grabado nº43 de la serie Los Caprichos de Francisco de Goya y Lucientes, titulado El
Sueño de la Razón produce Monstruos. Para la interpretación de este grabado debemos acudir al manuscrito de
Ayala donde aparece completa la frase citada. Recogido de la página web oficial de la Fundación Goya en
Aragón: [Link] (Consultado
el 06/07/2021).
27
STEELE, V.: Fashion Theory: Hacia una teoría cultural de la moda, Buenos Aires: Ampersand, 2018, p. 27.

9
Así, la moda se interpreta como un ente opresor que causa frustración por no lograr allegar al
mito de la belleza y fomentando, a su vez, innumerables enfermedades psicológicas, además
de ir en contra de la ideología utilitarista28 ya que no es de esencia útil (a diferencia de la ropa
en sí, que nos cubre y nos abriga).

Ahora bien, la escritora británica Elizabeth Wilson en su obra Adorned in Dreams nos
recuerda que gran parte del arte ha tenido una relación intranquila con la moral y la ética, así
que la moda no será una excepción. Expone que vivimos en culturas socialmente construidas
por una serie de convenciones estéticas, siguiendo las cuales, darían importancia a la moda
por esa “falta de propósito”. La moda actúa como vehículo para llegar al plano de la fantasía,
que es el que sostiene al plano de la realidad29 según la escritora, concluyendo así el debate
sobre la inmoralidad de dicho arte y exponiendo el valor que contiene la moda en relación a
la fantasía y la imaginación, factores sustanciales para la creación artística. De esta forma, a
pesar de rechazarla actualmente en el mundo academicista, el mundo de la moda tiene mucha
relación con los creadores, ya que no podemos olvidar que hubo artistas que realizaron
creaciones de moda, y también modistas que se inspiran en creaciones artísticas.

Por un lado, como ejemplos de artistas que trabajaron esta arte aplicada tenemos a
Vladimir Tatlin con su prenda exitosa conocida como “abrigo modular” con un sentido
funcional o con un sentido más estético tenemos a Sonia Delaunay que se dedicó también a la
moda con trajes como el diseñado para el ballet ruso de Cleopatra, en 1918. Por otro lado,
como ejemplo de diseñadores que se inspiran en obras de arte tenemos los vestidos de
Balenciaga inspirados en pinturas de Velázquez, Zurbarán y el Greco30 (Fig. 1) y/o vestidos
de Yves Saint Laurent inspirados en pinturas de Matisse 31 (Fig. 2), entre otros.

28
Ibid., pp. 21-25.
29
WILSON, E.: “Feminism and Fashion” en Adorned in dreams: Fashion and Modernity, London: I.B. Taurus,
2003, pp. 228-247.
30
LUQUE MAGAÑAS, R.: Relaciones entre arte y moda: diálogos y juegos de identidad. Desde la Alta
Costura en el vestir hasta nuestros días. Facultad de Ciencias de la Comunicación, Universidad de Málaga
(España), 2015, p. 157.
31
Ibid., p. 849.

10
Figura 1: Velázquez, Infanta Margarita. Balenciaga, Infanta dress 1939.

Figura 2: Laurent inspirado en La blusa romana de Matisse 1940.

En cierta medida, no es falsa la afirmación de “la moda es la hija dilecta del


capitalismo” ya que se enlaza, evidentemente, al consumismo y a la sociedad de masas.
Ahora bien, cabe señalar la diferencia entre las dos piedras angulares en las que se articula la
moda: la Alta Costura y la confección industrial (o pret-a-porter). El surgimiento de la Alta
Costura se debe a Charles Frederick Worth (1825-1895), primer diseñador que inicia lo que
será la moda en el sentido actual y rompe con la tradición artesanal de sastre o modista. Para
empezar, Worth otorga a la moda el derecho soberano a la libertad creadora, que en principio
estaba subordinada a la voluntad de los particulares. Esto es, el modisto-diseñador concibe e
inventa el atuendo, en función de su inspiración y de su gusto: es la creación del modisto
como artista soberano. Lipovetsky define la Alta Costura como “la constitución de un poder

11
especializado que ejerce una autoridad propia en nombre de la elegancia, de la imaginación
creadora y del cambio”32 equiparándola con el esquema que conforman las sociedades
modernas: la burocracia. Ésta se basa en una racionalización del poder penetrando y
remodelando la sociedad y además, esta dominación burocrática se encarga por completo de
la elaboración del orden social, por medio de un aparato autónomo que se encarga de dirigir,
ejecutar y fabricar. De esta misma forma, la Alta Costura expulsa al consumidor y
monopoliza el poder en manos de los especialistas de la elegancia33. Precisamente, la Alta
Costura ha hecho que la moda comience a implicarse en esta lógica burocrática, abandonando
el orden artesanal, ya que ahora los modistos deciden en nombre del gusto.

De todas formas, si bien la Alta Costura se organiza en una tendencia individualista


que se opone al mimetismo de masas, ha aparecido en pleno centro de la era autoritaria
moderna una nueva disposición organizativa que es contraria a esta disciplina: la sociedad de
consumo. Así expone Lipovetsky: “Empíricamente podemos caracterizar la sociedad de
consumo bajo diferentes aspectos: elevación del nivel de vida, abundancia de artículos y
servicios, culto a los objetos y diversiones, moral hedonista y materialista, etc… Pero,
estructuralmente, lo que la define en propiedad es la generalización del proceso de la
moda”34. De esta forma, la Alta Costura abandona el patrimonio del lujo indumentario y
constituye el meollo mismo de las industrias de consumo. En definitiva, el nacimiento de la
moda coincide con el del capitalismo y, por consiguiente, con el consumismo; asimismo, el
arte en general y en particular la moda, no podrán desligarse del comercio, hecho del que
tampoco reniega35.

Entonces, sostenemos que la moda está ligada a la sociedad de masas. Además, en los
apartados anteriores hemos decidido que el icono también es potestad de esta cultura
moderna y en la gala encontramos moda e iconos en una armoniosa simbiosis: el grado
máximo de lo Kitsch. Aquí se usa la representación de la imagen como herramienta36 o
incluso, como discurso narrativo, tal y como se comprueba en la Met Gala del 2018, donde el
dress code37 fue Cuerpos celestes: la moda y la imaginación católica, por lo que el discurso

32
LIPOVETSKY, G.: El imperio de lo efímero, Barcelona: Editorial Anagrama, 1998, p. 104.
33
Ibid.
34
Ibid., p. 179.
35
LEHNERT, G.: Historia de la Moda del siglo XX, Barcelona: Könemann, 2000, p. 103.
36
CALDERÓN GARCÍA, N.A.: “Moda cultura visual y medios de comunicación: como la iconografía católica
en la moda nos enseña a resolver el problema de la imagen”, ComHumanitas, Vol. 12, nº 1, 2021, pp. 12-18.
37
Traducción al español: Código de vestimenta. Se refiere al tema decidido para vestirse.

12
narrativo de la gala está claro. Por otro lado, cabe señalar que las marcas y sus diseñadores
son maestros en el provecho de estas imágenes, ya que conocen el poder tras las mismas. De
esta forma, la gala es la interlocución entre la moda y la imagen, entre el vestido y el icono
religioso.

3. EVOLUCIÓN DE VALORES: ICONOGRAFÍA RELIGIOSA COMO ELEMENTO


DE MODA Y DISEÑO EN EL SIGLO XXI. LA MET GALA 2018.

Habiendo superado los fundamentos más teóricos del trabajo, nos adentraremos en la
Gala para analizar los trajes y ver cómo se complementan y coexisten las bases del trabajo en
la pasarela de moda dirigida por Anna Wintour y protagonizada por las celebrities de la
actualidad.

3.1. The Pope Wears Prada38

“La indumentaria es la expresión misma de la sociedad”


Honoré de Balzac39

Los albores del primer arte cristiano aparecieron alrededor del año 200 en las
catacumbas romanas40 y aún a día de hoy estas imágenes son fuente de inspiración para el
arte actual. A pesar de resultarnos curioso como la Met Gala adopta estas imágenes, esto no
es nada nuevo, tal y como expresa el presidente y director ejecutivo del Metropolitan
Museum of Art, Daniel H. Weiss, en el catálogo de la exhibición: “Historically, fashion and
religion have been inexorably intertwined, inspiring and informing one another”41. Aunque
consideremos la moda como una actividad frívola y muy alejada de la santidad de la religión,
la mayoría de vestimentas que usan el clero y las órdenes religiosas que integran la Iglesia
Católica tienen su origen en la vestimenta secular. De hecho, a pesar de la supuesta
divergencia conceptual entre la industria de la moda y el catolicismo, la realidad es que existe
una convergencia entre ambas esferas en la que conviven y se influyen la una a la otra,
38
Título que alude a los polémicos zapatos rojos que presentó el Papa Benedicto XVI de los cuales se creó el
rumor de que eran de Prada y los medios no tardaron en escribir sobre ello, a lo que el Vaticano se vió obligado
a responder que el Papa no viste de Prada, sino de Cristo.
39
BALZAC, H.: Tratado de la vida elegante, Valladolid: Maxtor, 2019, p. 93.
40
GRABAR, A.: Las vías de la creación en la iconografía cristiana, Madrid: Alianza Forma, 1993, p. 17.
41
Traducción: Históricamente, la moda y la religión han estado inexorablemente entrelazadas, inspirándose y
conformándose mutuamente. BOLTON, A. et al.: Heavenly Bodies: Fashion and the Catholic Imagination, New
York: The Metropolitan Museum of Art, 2018, p. 9.

13
incluso la moda tiene connotaciones positivas en esta religión ya que simboliza honor y
dignidad42. Es más, las Sagradas Escrituras guardan abundantes metáforas hacia la moda. En
el Génesis (3, 21) Adán y Eva se cubren la desnudez al ser expulsados del paraíso, también se
simboliza el amor de un padre a su hijo con el pasaje de Jacob que le regala a su hijo favorito
José un abrigo de muchos colores en el que deposita su sabiduría e intelecto (Génesis, 27, 3).
Incluso encontramos referencias en la crucifixión de Jesús según San Marcos que dice: “Lo
vistieron de púrpura, trenzaron una corona de espinas y se la colocaron” (Marcos 15, 17).

Figura 3: Fotografía de la secuencia de la pasarela de moda de Roma de Fellini, 1972.

Además, a veces lo más vanguardista y lo más controvertido es algo extraído de la


Antigüedad43 y el Met’s Costume Institute merece prestigio por su valor al montar esta
exposición tan osada en la que recoge los iconos antiguos y los proyecta de una manera
renovadora. Así lo veremos en el apartado de la Met Gala, pero cabe señalar que no es algo
excepcional, ya que no es el único ejemplo en donde vemos a la moda pactando con la Santa
Sede. De hecho, el ejemplo más gráfico de la fusión entre la moda y el cristianismo sería la
película Roma de Fellini (1972), donde muestra un pasarela de moda dentro de una iglesia y
modelos con vestiduras eclesiásticas, mientras el locutor va presentando los diferentes trajes
(Fig. 3). Es más, podríamos decir que la Gala fue un homenaje a la escena de la pasarela de la
película, ya que ambas se caracterizan por una extravagancia que fusiona la religión y la
moda; como si la profecía de Fellini se hiciera realidad.

42
BOLTON, A. et al.: Op. cit., p. 17.
43
RIMANELLI, D. Heavenly Bodies: Fashion And The Catholic Imagination. New York: Artforum Inc, 2018
Art, Design & Architecture Collection; ProQuest Central. Disponible en
[Link] (Consultado el 30/04/2022).

14
De todas formas, que la religión haya suscitado fascinación en la moda no es nada
nuevo y no se ha dado únicamente en la Met Gala, pues son varias las creaciones de
diseñadores que revelan colecciones en las que la iconografía religiosa ha estado presente. A
continuación, y entre otros, citamos varios ejemplos recogidos en 2017 por Daniel Borrás
para la revista Vogue en el artículo Que Dios nos perdone. De cómo la religión ha
influenciado al mundo de la moda44 con el fin de ilustrar la idea:

Figuras 4, 5, 6 y 7: El Sumo Pontífice de John Galliano de 2000-2001, la Virgen Dolorosa de 2007 de


Jean Paul Gaultier, la Novia Virgen de Christian Lacroix de 2009-2010 y vestido de la
Colección otoño-invierno de Dolce & Gabanna 2013.

Empezamos por el más característico de todos: la colección otoño-invierno de


2000-2001 de Alta Costura de John Galliano para Dior, donde vemos un atuendo de Sumo
Pontífice (Fig. 4) que influirá en el traje que llevará la cantante Rihanna en la gala del MET
en 2018. También tenemos la colección primavera-verano 2007 de Alta Costura de Jean Paul
Gaultier inspirada en la iconografía de la Virgen Dolorosa, con lágrimas y corazones
atravesados por espadas que simboliza los siete dolores que padeció (Fig. 5) o la colección de
otoño-invierno 2009/2010 de Alta Costura de Christian Lacroix con la Novia Virgen (Fig. 6):

44
BORRAS, D. “Que Dios nos perdone. De cómo la religión ha influenciado al mundo de la moda”, Vogue,
2017. Disponible en: [Link]
desfiles/30644 (Consultado el 07/08/2022).

15
un vestido largo blanco con bordado, la colección de Primavera de 2014 de Alta Costura de
Valentino con los vestidos llamados El Jardín del Edén y El Árbol del Paraíso y la colección
otoño-invierno 2013 de Dolce & Gabbana, una oda al arte bizantino a través de
reproducciones de algunos mosaicos de las catedrales italianas de Monreale, La Martorana y
Cefalú (Fig. 7).

3.2. Cuerpos Celestiales: Moda y la Imaginación Católica

“Si partimos de la idea de que la moda es una religión y


utiliza los mismos sistemas de infraestructura, incluyendo
la fuerte dependencia de los símbolos y los sacramentos.
¿No puede existir la moda como una religión”
Karl Lagerfeld45

a. El concepto de la Met Gala y su dress code

La Gala del Metropolitan, una de las celebraciones de moda más importantes de


nuestros tiempos y que se celebra el primer lunes de mayo de cada año, es un evento benéfico
que da inicio a la exposición de moda anual del Metropolitan de la ciudad de Nueva York y
que está codirigida por Anna Wintour, editora de la revista Vogue. Cada año el evento tiene
una temática en relación con la exposición que se abrirá en el museo. El concepto principal
de la Gala del 2018 fue “Heavenly Bodies: Fashion and the Catholic Imagination”, en
traducción al español: “Cuerpos Celestiales: Moda y la Imaginación Católica”. No obstante,
debemos recalcar que a pesar de que el título se limite a Católico, lo correcto sería Cristiano,
ya que encontraremos referencias iconográficas tanto católicas como ortodoxas. Cuerpos
Celestiales podría ser una alusión al decimoquinto capítulo de la Primera Epístola a los
Corintios del apóstol Pablo, donde se subraya la importancia de la Resurrección para el
Cristianismo: “Hay cuerpos celestes y cuerpos terrestres. Uno es el resplandor de los celestes
y otro el de los terrestres. Uno es el resplandor del sol, otro el de la luna, otro el de los astros;
un astro se distingue de otro en resplandor” (Corintios 15, 40-41). Si bien tras la lectura de
estos versículos deducimos que existe una dualidad en la que se separan los cuerpos terrestres
(el plano de la realidad) y los cuerpos celestes (el plano de la fantasía), la Met Gala del 2018

45
Lagerfeld en el documental Mode Als Religion (La moda como religión) de Martina Neuen.

16
trascenderá del plano de la realidad al plano de la fantasía, a lo que alude el título Cuerpos
Celestiales.

La idea del tema surge a raíz de una conversación entre Georg Gänswein, Prefecto de
la Casa Pontificia, y Andrew Bolton, curador del Instituto del Traje del Metropolitan. Cabe
apuntar que la idea principal que Bolton quería proponer era exponer no sólo vestimentas
sagradas del Catolicismo, sino incluir también otras del Islam, del Budismo, del Hinduismo y
del Judaísmo, pero cambió de opinión al percatarse de que la moda occidental moderna
gozaba sobre todo de una inspiración católica. Además, le preocupaba que pudiera
malinterpretarse pareciendo las otras cuatro religiones meros símbolos exentos de significado
y ofendiendo a los seguidores de dichas religiones46, pensando que si se dedicaban
únicamente al catolicismo fuera a ser mejor comprendido y no pudieran recibir crítica alguna.

En un artículo para el The New York Times, el periodista Jason Horowitz narra cómo
Andrew Bolton consiguió sacar, por primera vez, las obras del Vaticano para llevarlas a
Nueva York. Para la organización fueron necesarios dos años y un total de 10 viajes a Roma
en los que Bolton gozará de la autorización para entrar a la Sacristía de la Capilla Sixtina y
para adentrarse en habitaciones que albergaban los trajes y las joyas papales. En un principio,
la directora del Museo del Vaticano, Barbara Jatta, tenía intención de prestar no más de 8
artículos, pero finalmente cedió para que el Met lograra el préstamo de más de 40 piezas47.

b. Iconografía religiosa en los trajes de la Met Gala 2018

Si bien el objetivo del trabajo es realizar un estudio iconográfico de los trajes más
sorprendentes presentados en la gala neoyorquina celebrada en 2018, tenemos que recordar lo
indicado en el primer apartado: una imagen reclama a otra. Así pues, a continuación, al igual
que Perceval une la mancha de tres gotas en la nieve con el rostro de su amada, nos
disponemos a analizar los posibles precedentes iconográficos de los vestidos seleccionados
para el evento que nos interesa, ya que mostrarán la huella de la tradición cristiana. Por otra
parte, hemos considerado ordenar los vestidos a analizar en grupos de diferentes temáticas, ya
46
THE DAILY TELEGRAPH (7-5-2018). Met Gala Avoids Unholy Row by Staying Strictly Catholic: Curator
of New York Style Exhibition Chooses Not to Mark Other Faiths in Fear it would be seen as 'Token'. London
(UK): 2018 ProQuest Central (Consultado el 19/05/2022).
47
THE NEW YORK TIMES (3-5-2018). How the Met Got the Vatican’s Vestments. Disponible en
[Link]
(Consultado el 19/05/2022).

17
que cada diseñador se inspiró en un motivo concreto de la religión cristiana o en una época
concreta: Bizancio, Gótico, Barroco o incluso en una estética más contemporánea.

Figuras 8 y 9: Madonna vestida de Jean Paul Gaultier y Lily Collins de Givenchy.

Consideramos acertado comenzar analizando el vestido de Madonna (Fig. 8), ya que


es un icono de la cultura pop. No solo su nombre tiene un sesgo religioso en lo que respecta a
las denominaciones convencionales para referirse a las iconografías del arte mariano, sino
que también goza de múltiples referencias a la religión cristiana a lo largo de su carrera
musical48. Vistió un vestido negro con manga larga de Jean Paul Gaultier con una cruz abierta
mediante una transparencia en el pecho y coronada, lo que le otorga un aura más regia que
virginal. Además de la diadema confeccionada con cruces, es el color del vestido lo que
recalca la fuerza real que presenta Madonna. Es de esta forma como, la arquitecta y
divulgadora de arte y cultura en Youtube, Ester (mejor conocida como Ter) relaciona a
Madonna con el mosaico bizantino del Cortejo de la emperatriz Teodora49 de la Iglesia de San
Vital de Rávena (siglo VI). Así, a pesar de que Madonna porte cruces católicas, ambas visten
de forma lujosa, con tocados o coronas y presentan una fuerza soberana de emperatriz o
reina.

48
Con canciones como Papa don’t preach o Like a prayer.
49
TER: "La iconografía religiosa de la MET GALA 2018". Disponible en
[Link] (Consultado el 17/07/2022).

18
Además, no podemos olvidar que el color negro se vincula a la advocación de la
Virgen de los Dolores, como es el caso de Nuestra Señora de los Dolores de Córdoba (aunque
su manto negro presenta alguna decoración) y como ejemplo más cercano tendríamos a la
Virgen de Umbe (Vizcaya) que, al igual que Madonna, sí que es vestida con un manto negro
pero se muestra con expresión amarga pues, como corresponde a su advocación, destaca el
sentimiento de dolor de la madre ante el sufrimiento de su hijo. Es el caso de la actriz y
modelo Lily Collins (Fig. 9) que se presentó a la gala portando un vestido negro con
transparencias de Givenchy que hacía referencia a los hábitos de las monjas pero, su
expresión y su maquillaje sin duda, recordaban a las imágenes de la Dolorosa: así lo indicaba
la lágrima roja que caía en su rostro. Por lo demás, nos viene a la mente El Descendimiento
de Rogier Van Der Weyden, ya que nadie pintó las lágrimas y el sufrimiento como él lo hizo
en el siglo XV (año 1938 aproximadamente).

Otro rasgo iconográfico característico son los siete puñales por cada dolor de María50.
Siguiendo esta iconografía se presentó a la gala la cantante Lana del Rey, que vestía de Gucci
y portaba en el pecho un corazón dorado en el que aparecen clavadas las siete dagas. Nos
gustaría hacer hincapié en este ejemplo, ya que la artista fue acompañada por el cantante y
actor Jared Leto y el diseñador de moda italiano Alessandro Michele, formando un trío que se
conocerá en la prensa como la representación de la Santísima Trinidad de la Met Gala 2018
(Fig. 10). Los tres visten en tonos azules y blancos con decoraciones doradas junto a motivos
florales. Además del cabello y la barba de los dos hombres, que podrían aludir a Jesucristo y
a Dios hombre51, Lana del Rey lleva en su cabeza un halo decorado con plumas azules, que
aludirá a una paloma, recordando que ésta es una representación del Espíritu Santo52. Vemos
su representación en el texto de Lucas 3, 22: “ Y descendió el Espíritu Santo sobre él en
forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en
ti tengo complacencia”. También San Juan relata la figuración del Espíritu Santo y nos dice
que apareció como una paloma: “Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y
permaneció sobre él” (Juan 1, 32).

50
La profecía de Simeón, la persecución de Herodes y la huida a Egipto, Jesús perdido en el templo por tres
días, María encuentra a Jesús cargando con la Cruz, la Crucifixión y la Muerte de Nuestro Señor, María recibe a
Jesús bajando de la Cruz y, por último, la sepultura de Jesús.
51
Alessandro Michele y Jared Leto representan Dios Padre e Hijo. A pesar de que tradicionalmente Dios Padre
queda representado como un anciano venerable, observamos que ambos son de la misma edad. No obstante,
según San Anastasio, Dios creador debía ser joven, igual que Cristo, a quien hizo a su imagen y semejanza, por
ello también suele aparecer como Cristo joven con barba. Así lo vemos en esta Trinidad.
52
DE LA VORÁGINE, S.: La leyenda dorada, I, Madrid: Alianza Editorial, 1999, p. 309.

19
También encontramos una abundancia de vestidos blancos sencillos y puros. Las
vestiduras blancas simbolizan acontecimientos celestiales y revelaciones divinas o
sobrenaturales, conectándolo con la Transfiguración según San Lucas 9, 29.: “Mientras oraba,
su rostro cambió de aspecto y sus vestidos resplandecían de blancura”. También, el blanco es
el color de la inocencia y la pureza53. La expresión de esos valores en el blanco se refleja en
el uso habitual del blanco para la ropa de bautizo o los vestidos de novia, e igualmente se ven
vírgenes vestidas de blanco ya que hacen referencia a la Inmaculada Concepción. Esta
cuestión no será exenta de la Met Gala: la encontramos con los vestidos de Anna Wintour de
Chanel y Rosie Huntington-Whiteley de Ralph Lauren (Fig.11 y 12).

Figuras 10, 11 y 12: La Santísima Trinidad compuesta por Jared Leto, Lana del Rey y Alessandro Michele,
vestidos por este último. Anna Wintour de Chanel. Rosie Huntington-Whiteley de Ralph Lauren.

Nos ha resultado curiosa la comparativa entre el vestido negro de Iris Van Herpen que
vistió la cantante americana Solange Knowles (Fig. 13) y la vírgen de Montserrat, la de
Guadalupe o la más cercana de Ujué. Y es así que la artista explicó para Vogue54 que su
inspiración para esa noche fueron las black madonnas, aquellas representaciones de vírgenes
con piel oscura o incluso completamente negra. Además, en aras de recalcar la tradición

53
BOLTON, A. et al.: Op. cit., p. 18.
54
VOGUE: “Solange on Her Braided Halo & Performing With Beyoncé at Coachella | Met Gala 2018 With Liza
Koshy”. Disponible en [Link] (Consultado el 17/07/2022).

20
afroamericana llevaba dos símbolos propios de esta cultura: un halo trenzado homenajeando a
los peinados de mujeres negras y el durag55. De esta forma, podríamos decir que esa noche
Knowles unió tradición católica con cultura afroamericana, logrando una bella armonía.

Además de las alusiones a vírgenes, encontramos también referencias a vestiduras


eclesiásticas. Hemos seleccionado el vestido icónico de la cantante Rihanna (Fig. 14), estrella
de la noche, completamente ornamentado y llamativo. Rihanna presentó una variación del
vestido de John Galliano para la colección otoño-invierno 2000/2001: un traje de inspiración
papal hilvanado en seda blanca completamente decorado con atavíos dorados56. Lo que
Galliano hará en 2018 para la Gala será, partiendo de la idea del 2000, un vestido corto
cubierto con un manto, todo ello adornado con perlas y lentejuelas plateadas y, coronando el
conjunto, una tiara papal siguiendo el mismo concepto de ornamentación. Además de
recordarnos acontecimientos históricos como el caso de las ceremonias papales, también
encontramos un recuerdo de esta imagen en la película Roma de Fellini, en el famoso y ya
mencionado desfile eclesiástico. Por tanto, creemos que el diseñador John Galliano se inspira
en esta secuencia de culto para representar la suntuosidad papal que ha estado presente a lo
largo de la historia y que ahora nos presenta en un estilo Kitsch con Rihanna como papisa.

Figuras 13 y 14: Solange Knowles de Iris Van Herpen y Rihanna vestida de John Galliano.

55
El durag es un accesorio de tela que sirve para cubrir y cuidar el cabello de la cultura afroamericana. Su
llegada se remonta a la trata de esclavos y ahora es usado como símbolo reivindicativo.
56
BOLTON, A. et al.: Op. cit., p. 156.

21
Figuras 15 y 16: Inspiración bizantina de Moschino en los vestidos de Darren Criss y Stella Maxwell.

Una vez comentados los principales vestidos que hemos destacado, nos disponemos a
reseñar otra serie de vestidos y trajes agrupándolos siguiendo un orden cronológico-estilístico
en cuanto a las influencias visibles en ellos. Comenzando por Bizancio, hemos de mencionar
al cantante y actor americano Darren Criss y a la modelo Stella Maxwell (Fig. 15 y 16),
quienes mostraron en sus ropajes la influencia de los mosaicos e iconos bizantinos. Maxwell
se presentó a la gala con un traje de Moschino cubierto de lo que podrían ser iconos
bizantinos con representaciones de la Virgen. Son retratos estáticos pero poderosos e incluso
podríamos decir elegantes. Nos resulta curioso la aglomeración de estas theotokos, cuando en
el arte bizantino se tenía preferencia por figuras aisladas (junto al niño) para representar la
Madre de Dios en las plegarias bizantinas57, pero el hieratismo y ciertos rasgos físicos como
los ojos ovalados y sus cejas, la nariz recta y marcada son claramente bizantinos. Así
observamos que los mismos se repiten en obras como el icono de la Virgen de Vladímir (siglo
XII) de la Galería Tretiakov de Moscú o el mosaico del ábside Virgen y el Niño de Santa
Sofía. Stella Maxwell y el diseñador de Moschino logran modernizar estos antiguos iconos
alterando su disposición y colocándoles adornos y joyas más llamativas que contrastan con
las telas que cubrían a las vírgenes bizantinas. Darren Criss, por su parte, llevaba un traje de
lentejuelas dorado a modo de teselas de mosaico, diseñado por Dolce & Gabbana que extrae

57
GRABAR, A.: Op. cit., p. 148.

22
los motivos decorados de la Sala de Ruggero del Palacio de los Normandos, como serían las
palmeras y los demás arbustos, además del fondo dorado.

Figuras 17, 18 y 19: Inspiración medieval en los trajes de Balmain en Jennifer Lopez
y de Versace en Katy Perry y Zendaya.

Superando la era de Bizancio, nos adentramos en la Baja Edad Media, donde


encontramos referencias y alusiones de diferentes matices. Encontramos guerreras templarias,
personajes históricos como Juana de Arco, personajes bíblicos como San Miguel Arcángel,
alusiones a objetos ornamentales, etc. En primer lugar tenemos que destacar a la cantante
Jennifer Lopez (Fig. 17) luciendo un Balmain que, acorde con la temática religiosa de la
Gala, porta una llamativa cruz de pedrería en el pecho aludiendo a la llamada “cruz patada”
de color rojo propia de los caballeros templarios. El vestido, además de la cruz, está
recubierto de formas que se asemejan a una cota de malla. Otra cantante, Katy Perry (Fig.
18), también parece llevar esta cota de malla en su look de Versace. Por eso, se habla de que
podría ser una remembranza de San Miguel Arcángel tal y como, por ejemplo, está
representado en el retablo de la basílica de la Merced de Barcelona. A continuación, tenemos
a la joven actriz Zendaya (Fig. 19) como Juana de Arco portando un vestido de Versace que
reproducía una armadura. Las fotografías de Zendaya son un reclamo de la heroína y mártir
que dirigió las tropas francesas en la Guerra de los Cien Años. No nos debe de resultar
sorprendente la aparición de este personaje, ya que es una figura histórica muy recurrente en
la Historia del Arte: retratos como el de Ingres (1854) o múltiples apariciones en el cine,
como es el caso de La Pasión de Juana de Arco (1928) de Carl Theodor Dreyer

23
protagonizada por Maria Falconetti o Juana de Arco (1948) que está dirigida por Victor
Fleming y con Ingrid Bergman en el papel de la heroína.

Sin embargo, uno de los vestidos más impactantes de la noche fue el que llevó la
modelo estadounidense Gigi Hadid (Fig. 20): un vestido de Versace que replicaba el efecto de
una vidriera. El traje pretendía representar una de las joyas del arte gótico, las brillantes y
coloridas cristaleras como las de Sainte-Chapelle o, a nivel nacional, las visibles en la
catedral de León. Recordemos que en el gótico la luz es una metáfora, un concepto divino.
Encontramos evidencias de ello en las palabras de Jesús en el Evangelio de San Juan que
dice: “Yo soy la luz del mundo, quién me siga no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz
de la vida” (Juan 8, 12) y es que “las vidrieras que están en la iglesia y por las cuales se
transmite la claridad del sol, significan las Sagradas Escrituras, que nos protegen del mal y en
todo momento nos iluminan”58. Así pues, Gigi Hadid manifestó con su vestido el apogeo del
cristianismo, esto es, la palabra de Dios.

Figuras 20 y 21: Inspiración en la luminosidad gótica con Versace en Gigi Hadid y Kim Kardashian.

Esta luminosidad no solo la tenemos en los elementos arquitectónicos, pues también


la encontramos en la pintura gótica y en las miniaturas. En este sentido, el vestido de Versace

58
NIETO ALCAIDE, V.: “La luz y el espacio gótico” en La luz, símbolo y sistema visual, Madrid: Ediciones
Cátedra, 1985, p.13.

24
para la modelo y empresaria Kim Kardashian (Fig. 21) al ser completamente dorado fue una
alusión a este tipo de obras como el manuscrito iluminado realizado por monjes celtas del
siglo IX llamado el Libro de Kells59 que contiene en su interior numerosas páginas con fondos
y decoraciones doradas. También podría aludir a los fondos dorados de las obras del gótico
internacional como el Tríptico de la Anunciación de Simone Martini.

Figuras 22, 23 y 24: Cara Develigne de Dior, Ariana Grande de Vera Wang y Salma Hayek de Altuzarra.

Por otro lado, hay que recordar cómo a partir del Concilio de Trento (1545-1563)
aparecen los confesionarios actuales: un cubículo cerrado con rejillas en la pared. Es este
elemento del mobiliario litúrgico el que inspira a Cara Delevingne (Fig. 22) al vestirse con un
Dior Haute Couture de rejillas con transparencias. Este vestido fue el más incomprendido de
la Gala y, por contra, el que llevó la cantante Ariana Grande (Fig. 23) fue el más reconocido
por parte del público y la prensa. El diseño se debe a la diseñadora de moda Vera Wang y
presenta un estampado con imágenes del fresco del Juicio Final de Miguel Ángel Buonarroti
(1508-1512). No fue la única celebrity que vistió copiando una obra totalmente reconocible
pues también la actriz Salma Hayek (Fig. 24), con un vestido de Altuzarra, presentó un
estampado en lentejuelas del Jardín del Edén que rememoran a los lienzos barrocos de El
Jardín del Edén de Brueghel el Viejo (1610-1612) o la obra que realizó junto a Rubens El
Jardín del Edén con la caída del hombre (1617).

59
TER: Op. cit.

25
Para finalizar con este apartado del análisis debemos mencionar aquellos trajes que
siguen una estética más barroca; aquellos dignos de una procesión de la Semana Santa
española. Es el caso protagonizado por las actrices Sarah Jessica Parker y Emilia Clarke (Fig.
25 y 26). Parker llevó el dress code al extremo, completamente barroco, repleto de adornos.
El vestido de Dolce & Gabbana estaba saturado de brocados dorados que continuaban en la
capa que arrastraba, recordándonos a detalles de tracerías de la arquitectura barroca como la
de la Puerta Real del Iconostasio (XVI-XVII) de la capilla de San Juan Bautista, en la iglesia
de la Natividad de Arbanasi (Bulgaria). Resalta el adorno que porta en la cabeza, que ha sido
relacionado con el Baldaquino de San Pedro de Bernini (1623-1634), pero hemos
considerado más apropiado relacionarlo con un sagrario60 en cuyo interior porta un Belén.
Emilia Clarke, por su parte, explica para Vogue61 que la inspiración se debe a una virgen
siciliana y, tras investigar varias imágenes, nos percatamos que el vestido es idéntico al de la
Madonna della Catena de Castiglione, en Sicilia, pero también, guarda parecido con una
virgen de las procesiones de la Semana Santa de Zamora. Ambas servirán de influencia para
el vestido que Dolce & Gabbana presentó para la actriz de Juego de Tronos: un vestido negro,
con brocados dorados en los bordes.

Figuras 25 y 26: Inspiración barroca con Dolce & Gabbana en Sara Jessica Parker y Emilia Clarke.

60
Muy parecido al sagrario para el retablo de la ermita de Nuestra Señora del Remolino, Madrid.
61
VOGUE: “Emilia Clarke on the Final Season of Game of Thrones | Met Gala 2018 With Liza Koshy | Vogue”.
Disponible en [Link] (Consultado el 17/07/2022).

26
c. Católicos y la Exposición: ¿Una coexistencia posible o imposible?

Las imágenes también tienen el poder de ofender a la gente, por lo que el hecho de
que en la gala se utilizara la imaginería católica sacada de su contexto no sentó bien a muchos
católicos que tacharon a la muestra de sacrilegio y blasfemia62. De todas formas, el New York
Times nos cuenta que la crítica fue inesperada63 ya que cuando Andrew Bolton organizaba la
gala habló con el sacerdote jesuita James Martin, quien no manifestó gran preocupación por
la posible queja, ya que consideraba que era algo hermoso y digno de ver. El Cardenal
Ravasi, por su parte, aclamaba el hilo común entre el dress code y la extra-mundanidad de las
vestimentas eclesiásticas, ya que ambos significaban una distinción entre lo mundano y lo
cotidiano.

Pero, no todo sale como se desea y es así que la opinión pública (sobre todo en la red
social Twitter) se posicionó en contra de la gala. Varios usuarios la rechazaron por blasfemia,
sacrilegio e incluso por apropiación cultural indebida. David Tokunbo en un artículo llamado
Met Gala 2018: Backlash at celebs use Catholic iconography64 recoge tweets como: “¿A
nadie más le sorprende la falta de reacción violenta sobre estas estrellas usando atuendos de
inspiración católica para la gala del Met? Porque todos ustedes saben si fuera una religión
diferente, nos volveríamos locos” o “¿Qué carajo pasa con todas las celebridades agnósticas o
ateas usando atuendos explícitamente religiosos y particularmente católicos en esta gala del
Met? ¿Dónde están los gritos de apropiación cultural?”. La protesta sería encabezada por el
periodista británico Piers Morgan, quien criticó la gala en el programa televisivo Good
Morning Britain65, mostrándose en desacuerdo con el tema y reflexionando qué hubiera
pasado si hubiese sido un tema islámico o judío, y por qué tenían que tolerar que las
celebrities se disfrazasen usando la Natividad (referencia a Sarah Jessica Parker). Por lo
demás, también se ha criticado la ostentación y el derroche económico que supone la gala,
cuando una de las virtudes teologales es la caridad. Así lo explica Rosalind Ellis Heid en Usa

62
PEOPLE (8-5-2018). The Met Gala's 'Catholic Imagination' Theme Called 'Blasphemous' and 'Sacrilegious'
by Critics (Consultado el 13/07/2022).
63
Vid., nota 47.
64
TOKUNBO, D.: Met Gala 2018: Backlash at celebs use of Catholic iconography, Lagos: The Sun, 2018,
ProQuest Central. Disponible en [Link]
(Consultado el 13/07/2022).
65
GOOD MORNING BRITAIN: “Did the Met Gala Insult Catholicism?”. Disponible en
[Link] (Consultado el
13/07/2022).

27
Today66, donde señala que no hubiera estado de más contribuir con ayudas económicas a los
más desfavorecidos, cosa que hubiera hecho el evento de temática católica más aceptable o
tolerable. La crítica llegará a su cénit el 9 de junio de 2018, cuando alrededor de 500
católicos se reunen en una manifestación con pancartas con lemas como “Dejen de blasfemar
a la Santísima Virgen María” en un intento de oponerse a la exposición67. Estas críticas nos
han llevado a plantear una reflexión acerca de la línea que limitará la blasfemia y el
fetichismo en la utilización del icono católico en los medios visuales.

Para empezar, el uso del icono religioso fuera del contexto eclesiástico es tachado de
blasfemia por parte de las jerarquías clericales, por ejemplo la ya mencionada Roma de
Fellini (1972) fue censurada por el Vaticano68 por utilizar la supuesta moda eclesiástica de
una manera exagerada y un tanto ofensiva. Pero no hace falta irnos al siglo pasado para
encontrar ofensas que nacen por la utilización de estas imágenes: en esta década también
encontramos ejemplos. En la Gala Drag Queen de Las Palmas (2017) se tachó de blasfemia el
show preparado por Drag Sethlas (Fig. 27), quien no fue la primera vez que utilizaba como
leitmotiv iconos católicos; también la canción Ateo (2021) de C. Tangana y Nathy Peluso que
fue grabada en la Catedral de Toledo no tardó en recibir una respuesta por parte de la
Archidiócesis de Toledo criticando la aparición de dicho edificio en un tema que con el título
alude a la negación de la existencia de Dios.

Entonces, nos preguntamos: ¿Sólo puedes utilizar estos iconos si mantienes la fe en


Dios? Son múltiples los artistas de los medios visuales y la cultura de masas que utilizan las
imágenes sagradas sacadas de su contexto: las cantantes Madonna y Ariana Grande, el grupo
musical sueco de metal Ghost, cantantes españoles como C. Tangana y Rosalía y un largo
etcétera, quienes en sus creaciones e indumentarias lo abanderan, vinculando su arte con la
tradición católica. Madonna ha utilizado imaginería católica a lo largo de su carrera, tanto en
el espectáculo visual (conciertos y/o videoclips) como en las letras de sus canciones, también
la mencionada Ariana Grande con canciones como God is a Woman (2018) donde reivindica
la fuerza femenina y renueva el escenario patriarcal del cristianismo que siempre ha
reconocido a Dios como un hombre. Además de la cultura pop también encontramos en la

66
USA TODAY (11-5-2018). Met Gala high on religion, low on compassion. USA: 2018 ProQuest Central.
(Consultado el 19/07/2022).
67
CHANG, E.: “Heavenly Bodies: Fashion and the Catholic Imagination”, Studies in Art Education nº60(2),
Francis Marion University, 2019, p. 148.
68
MARTEL, F.: Sodoma: Poder y escándalo en El Vaticano, Barcelona: Editorial Roca, 2019, p. 38.

28
cultura metal el citado grupo Ghost (Fig. 28), quienes construyen cada fase discográfica
protagonizada por un Papa distinto y sus conciertos son auténticas referencias eclesiásticas: el
cantante Tobias Forge desempeña el papel del Papa Emeritus I, II, III y IV, simbolizando el
cambio de etapas (discos y giras) y cada uno acompañado de una iconografía y vestidura
exclusiva.

Figuras 27 y 28: Drag Sethlas en la Gala Drag Queen de Las Palmas y el Papa Emeritus IV.

Conectando con esta idea, el teórico del arte americano W. J. T. Mitchell se pregunta:
“¿Qué le ocurre a la gente para volverse tan susceptible como para ofenderse por las
imágenes? ¿Y por qué la reacción frente a la imagen ofensiva es tan a menudo un acto
recíproco de violencia, una “censura de la imagen” mediante su destrucción, vandalización o
prohibición a la vista?”69. Diríamos que es lo mismo que pasó con la Met Gala: incluso se
organizaron manifestaciones en contra de la misma, protestando por el uso “indebido”70 de
las imágenes del Catolicismo. Pero, ¿Cómo de irracional es esta idea? Imaginemos que
tenemos una foto de la persona que amamos, es evidente que no la romperíamos ya que, a
pesar de que seamos conscientes de que la fotografía no está viva y por mucho que la
quemásemos (por ejemplo) no dañaríamos a la persona en sí. Así pues, Mitchell viene a decir

69
MITCHELL, W. J. T.: ¿Qué quieren las imágenes?, Bilbao, Sans Soleil Ediciones, 2017, p. 164.
70
Entre comillas, ya que sería según el criterio del grupo de católicos que protestaron contra la gala, y que la
consideraron denigrante.

29
que por más que seamos personas modernas y laicas, tratamos ciertas imágenes como
pseudopersonas71, por lo que estas críticas no deben parecernos tan desafortunadas.

Así, aunque nos parezca anticuada la idolatría a un crucifijo, las culturas modernas
también tendrán sus fetiches, ídolos y tótems, que han nacido y crecido por y para los medios
de masas72. Recordemos que el fetichismo es la veneración excesiva de algo o de alguien y,
por consiguiente, llegar a rendirla culto. De esta forma, podríamos afirmar que fetichismo
sería la actualización del término veneración, ya que no debemos desatender la idea de que la
utilización de estos iconos pudiera ser desde el respeto y hasta con creatividad, e incluso con
cierta veneración/fetichismo y no deben ser despreciadas, ya que no podemos eludir que la
iconografía católica es intrínseca a nuestra cultura visual occidental.

Finalmente, para concluir con el debate también consideramos fundamental la idea de


que el arte es un mundo aparte, sujeto a sus propias leyes73 por lo que el arte es el fin en sí
mismo y no algo intrínseco de propósitos morales. Por ello, la Met Gala fue una expresión
artística cuyo propósito fue el gusto estético y no la moralidad que exigieron; antepusieron la
belleza a cualquier otro aspecto. Es lo que se conoce como el Arte por el Arte, la estética
como absoluto, sin espacio alguno para éticas o teologías. Así bien, se anularían las críticas a
la supuesta blasfemia que presenta la Gala, abogando por la belleza y la grandiosidad de los
iconos aun sacados de su contexto.

4. RESULTADOS Y CONCLUSIONES

En definitiva y a modo de conclusión final, hemos observado que a pesar de que haya
ocasiones en las que los académicos rechazan la frivolidad del arte actual, contemplamos que
la realidad es diferente. La Met Gala del 2018, un espectáculo que puede ser tachado de
superfluo y trivial, ha resultado ser un acontecimiento que aclara numerosos puntos acerca de
las cuestiones sobre estética y arte. A lo largo del presente trabajo hemos ido tejiendo una
relación entre la cultura visual, los medios de masas y la iconografía cristiana que se da a
cabo mediante la utilización de los iconos. En este sentido es fundamental comprender el
papel que cumplen las imágenes, ya que de acuerdo con lo presentado en este trabajo tienen

71
MITCHELL, W. J. T.: Op. cit., p. 165.
72
Ibid., pp.165-166.
73
BORDIEU, P.: Las reglas del arte. Génesis y estructura del campo literario, Barcelona: Anagrama, 1995, p.
79.

30
el poder de, por un lado, ser unidas entre semejantes por mucha lejanía que haya entre ellas;
por otro, de otorgar un mensaje sagrado y motivar una devoción y, finalmente, de suscitar
amor y/u odio, que nos conduce a censurar o venerar la imagen.

Así pues, partiendo de la tesis de Victoria Cirlot que afirma que toda imagen reclama
a otra hemos comprendido las influencias en las que se han basado los diseñadores y, lo más
importante, hemos logrado crear un discurso comparativo uniendo imágenes separadas en la
historia. Pierre Reverdy afirmaba que mientras más lejanas y justas fueran las relaciones la
imagen sería más fuerte y tendría mayor realidad poética, por lo que y citando también a
Surger de Saint Denis que decía que la memoria de lo pasado es una manifestación de lo
futuro, observamos que la Gala trabajada en este estudio comprende el diálogo perfecto de
estas ideas: los vestidos (2018) aludían a la memoria de lo pasado, a imágenes que se
remontan hasta incluso el siglo VI d.C. En este sentido consideramos extraordinaria la
capacidad de lograr esta idea tan a la perfección.

En segundo lugar, es indispensable disociar el uso que se le da a la imagen de la


imagen en sí según su contexto. No nos debe resultar extraño encontrar los iconos religiosos
desacralizados y adaptados a los nuevos medios. Si bien a lo largo de la historia el panorama
religioso ha estado limitado a la Iglesia y a su correspondiente espacio litúrgico, hoy en día
con la proliferación de la cultura de masas y los medios visuales ha sufrido un proceso de
desacralización y se han comenzado a encontrar imágenes sagradas en contextos profanos.
De nuevo, esta idea se ensambla con el tema del trabajo: la Met Gala. Partimos de la idea de
que esta gala escogió el tema no por vocación, sino por antojo. Es la estética de lo bello lo
que rige las sociedades modernas y que, en consecuencia, estará fuera del contexto
eclesiástico y votivo.

En tercer lugar, en relación a la hostilidad surgida por parte de los poderes


eclesiásticos, hemos considerado insistir en la censura de la imagen. Tras la lectura de
documentación para la realización del presente trabajo, nos hemos percatado que más que
blasfemia es una forma de reivindicar nuevos fetiches y modelos que han estado presentes en
nuestra tradición.

31
5. BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA

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