atención y, después de hacer varias llamadas, ya he concretado cita con los
dueños para que nos veamos esta semana. Supongo que eso significa que
podré llevarla al hospital para que visite a Deneb.
—Sí. Por eso te he llamado.
Antes de que pueda continuar, Evan se adelanta:
—Vaya, y yo que pensaba que era porque éramos amigos. No dejas de
decepcionarme.
No cambiará nunca.
—Quería ofrecerte venir a vivir conmigo. A Mánchester.
Silencio.
—¿A Mánchester? —repite, como si aún no hubiera terminado de
procesarlo.
—Sí.
—Pero no lo entiendo. Toda nuestra vida está aquí y...
—Por eso necesito irme. Esa vida me angustia y me frustra. Quiero
cambiar de aires y hacer cosas que me hagan feliz. De pequeños siempre
decíamos que nos iríamos a vivir juntos. ¿Por qué no hacerlo ahora?
—Liam —comienza muy despacio—, esto no tendrá nada que ver con
Maia, ¿verdad? Porque, por muy bien que me caiga, me parece bastante
apresurado que...
—No es por ella —lo interrumpo—. Quiero estudiar Comunicación
Audiovisual en la universidad. Mis opciones son Mánchester o Newcastle.
Echaré la solicitud para la matrícula para el año que viene. Mientras tanto,
me mudaré a un apartamento para dejar de molestar a Maia y me apuntaré a
algún curso de idiomas o algo así. Lo que sea con tal de estar ocupado. No
hace falta que lo decidas ahora. Solo quiero que vayas pensando en ello.
De nuevo, la línea se queda en silencio. Aguardo inquieto. No tendría
problemas en irme a vivir solo, pero me gustaría compartir la experiencia
con Evan. No solo sería más fácil, también más divertido. Transcurren unos
segundos hasta que lo escucho suspirar.
—Tendré que pedir el traslado en la facultad —dice, y sonrío.
—Merecerá la pena. He oído que en Mánchester hay muchas chicas
guapas.
—Te lo acabas de inventar.
—En efecto.
—¿Maia no tiene alguna amiga que me puedas presentar? Tal vez así me
convenzas.
En mis labios comienza a aparecer una sonrisa. No sé si Lisa estará
soltera, pero podría preguntárselo a Maia. Seguramente se negará
rotundamente cuando se entere de que quiero emparejarla con Evan, pero
por probar no perdemos nada, así que le aseguro que lo pensaré y hablamos
un rato más antes de colgar.
Cuando miro el reloj, son las seis pasadas. Maia ya debe de haber salido
del trabajo, así que apunto la dirección de los apartamentos que visitaré,
apago el portátil y salgo de la casa para empezar a poner mi vida en orden
de una vez por todas.
Maia
Los días transcurren con tranquilidad. Cuando quiero darme cuenta, me he
acostumbrado a que Liam me recoja del trabajo y vayamos juntos a
Mánchester. Me deja en el hospital y se dedica a recorrer la ciudad para
mirar apartamentos hasta que lo aviso de que he terminado. Me ha contado
que tiene varias opciones, pero aún no se ha decantado por ninguna y una
parte de mí espera que tarde un poco más porque no quiero que se vaya
todavía.
Las cosas son más fáciles desde que está aquí, y lo odio porque no
soporto que nadie me haga sentir de esa forma. Siempre me he valido por
mí misma. Pero, ahora que Liam vive conmigo, Steve nunca se sobrepasa;
nos suelta algunos comentarios, pero nada más. Después se encierra con mi