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Historia de la Cartografía Mundial

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Decía el cartógrafo Gerardus Mercator que «los mapas son los

ojos de la historia». A decir verdad, concretamente los


mapamundis son un reflejo de los territorios conocidos. Pero
yendo más allá son en sí mismos la prueba gráfica del interés del
hombre por dominar el planeta.

La historia de la cartografía es el reflejo del afán del hombre por


entender y comunicar la forma de la tierra que le rodea, del
territorio en que vive y los lazos que con él establece. Abarca
desde los primeros trazos en la arena hasta el uso de técnicas
geodésicas, fotogramétricas, la teledetección, o de servicios de
mapas en Internet.

Desde los orígenes, el hombre ha tenido la necesidad de explicar


el mundo. De dar respuestas. Y a esa tarea, la de ubicarse en el
planeta, sin duda, los mapas han contribuido notablemente.

Ya los pueblos primitivos dibujaban en la arena esbozos de


mapas para orientarse y buscar una ruta, en lo que puede ser el
precedente de la cartografía. Hoy repasamos la historia del
apasionante mundo de los mapas.

El mapa más antiguo del mundo


El mapa más antiguo conocido es una tablilla babilónica fechada
en el siglo VI aC. Técnicamente se trata de un diagrama que
combina el mapa esquemático central con la descripción de siete
islas míticas en medio del océano conectando la tierra con el
cielo. El mapa muestra así la conexión entre el mundo mítico tal y
como lo conocían los antiguos babilonios, expresado en escritura
cuneiforme.

La tabla fue catalogada en 1899, tras ser encontrada en el


yacimiento de Sippar, 30 kilómetros al suroeste de Bagdag y 60
kilómetros al norte de Babilonia, en el río Éufrates. Aparece el
mundo rodeado por agua, de manera similar al mapa de
Anaximandro o a los mapas medievales Orbis Terrarum. Eso
sí, con la diferencia de que Babilonia estaba en el centro en vez
de Grecia o Jerusalén.
El primer mapamundi en escala
En Grecia comenzaron a realizarse los primeros mapas con
criterios más científicos. Buscaban reproducir con fidelidad
informaciones aportadas por viajeros. El mapa de Anaximandro
fue elaborado en torno al 520 a. de C. Aunque lamentablemente
se ha perdido, lo conocemos gracias a una detallada descripción
realizada por el historiador griego Heródoto.

El Mapamundi de Anaximandro puede considerarse el primer


mapa en escala del mundo. De este modo, sería el pionero en
intentar establecer relaciones de proporción con el mundo
conocido, lo que sería una constante de la cartografía. El mapa
de Anaximandro era al igual que el mapa babilonio circular.

El Mar Mediterráneo era el eje del mapa, situado en el centro, de


forma que el mapa quedaba dividido en dos mitades. El mundo
habitable (en griego «oikoumenê») consistía en dos zonas
relativamente pequeñas de tierra al norte y al sur del
Mediterráneo (conteniendo España, Italia, Grecia y Asia Menor en
un lado y Egipto y Libia en el otro), junto con las tierras al este del
Mediterráneo: Palestina, Asiria, Persia y Arabia.

El primer mapa del mundo con un sistema de


meridianos
Eratóstenes de Cirene (275-194 a.C.) fue, sin lugar a dudas, el
gran reformador de la cartografía griega. Confeccionó un
mapamundi, que, aunque perdido, se ha podido reconstruir con
gran precisión, gracias a los relatos de diversos exploradores
y marinos con la ubicación de los mares, tierra, montañas, ríos y
poblaciones.

El mapa de Eratóstenes es el primero en establecer un sistema


de meridianos y divide a la tierra habitada en departamentos, a
los que él denomina sphragidas. Estos departamentos se
apoyaban en dos ejes perpendiculares: uno con dirección Norte-
Sur, que era el meridiano que pasaba por Siena y Alejandría, y el
otro de Oeste a Este, que pasaba por las Columnas de
Hércules, Atenas y Rodas.
El primer mapamundi con un sistema de latitudes y
longitudes
A día de hoy no se conserva ninguno de los mapas originales del
geógrafo griego del siglo II a. de C. El origen del mapamundi de
Ptolomeo está en su obra ‘Geographia’, en la que realiza una
detallada descripción de lo que él creía que era el mundo.

Para ello describe distintos lugares utilizando por primera vez un


sistema de latitudes y longitudes, que si bien es diferente al
utilizado hoy en día, fue ampliamente usado posteriormente por
otros geógrafos.

A través de los datos recogidos en este libro, varios cartógrafos


realizaron mapamundis, en lo que fueron las primeras
aproximaciones a la distribución de los continentes en el planeta.

Nunca se hallaron los mapas confeccionados por el geógrafo


griego. Pero el hecho de que su Geographia contenga miles de
referencias a distintas partes del viejo mundo e incluso
coordenadas de varias de ellas, hizo posible que los
cartógrafos reconstruyesen la visión del mundo de Ptolomeo
cuando el manuscrito fue redescubierto cerca del año 1300.

Sin duda la influencia de Ptolomeo sobre la cartografía posterior


es enorme, siendo el primer cartógrafo que empezó a dar forma
al mundo de una manera más sistematizada y empírica.

Las primeras representaciones de accidentes


geográficos
Entre los siglos VIII y XV cartógrafos, exploradores y viajeros
musulmanes escribieron innumerables libros y tratados sobre la
geografía de Europa, África, India y China. Sus textos superaban
en mucho a los realizados por los europeos.

Entre todos los geógrafos musulmanes, el más destacado es, sin


duda, Abu Abdullah Muhammad al-Idirisi. En su mapamundi
(Tabula Rogeliana, llamada así por el rey Roger de Sicilia, donde
Al-Idrisi residía) el cartógrafo árabe contaba con que la tierra era
redonda, con una circunferencia de 37.000 kilómetros (menos de
un 10% de error sobre las dimensiones reales).

Actualmente se conservan diez copias manuscritas de la Tabula


de Rogeliana, la más antigua de 1325. En esta obra se
abandona la tradicional utilización de formas geométricas
basadas en los mapas de Ptolomeo.

Se introducen importantes innovaciones cartográficas como


la representación de los mares por medio de líneas
onduladas, las montañas o relieves. Asimismo por primera vez
se representan ríos y la localización de ciudades.

En el mapa el eje norte-sur está invertido respecto al que se


utilizaría por los cartógrafos europeos desde el Renacimiento
hasta nuestros días, siguiendo la convención ptolemaica.

La cartografía medieval
El mapa de Hereford, realizado en torno al año 1.300 y
redescubierto en el siglo XX, es algo así como la Biblia
cartografiada. El mapa está realizado en el conocido como
formato de T en O. El primero en realizar este tipo de
mapamundis fue Isidoro de Sevilla, que en sus ‘Etimologías’
indica cómo deben realizarse.

La O representa el mundo de forma circular, la forma geométrica


perfecta, rodeado por el océano. La T hace referencia a la
articulación del espacio interior a la vez que alude a la cruz.

Se trata de un mapa imbuido de una alta carga ideológica. En el


centro se sitúa Jerusalén, con la cruz. En la parte superior, fuera
del círculo, se representa el Pantocrátor que domina la tierra.
Bajo él, al borde del mundo, una isla redonda representa el
paraíso terrenal. De acuerdo con la lógica de los mapas de T en
O, el mundo habitable lo forman los tres continentes conocidos
del hemisferio norte.

Asia queda representada en la mitad superior mientras


que África ocupa el cuadrante inferior derecho. Está separada de
Europa por las columnas de Hércules que aparecen pobladas
también por seres fantásticos y monstruos. Junto a las imágenes
cristianas y bíblicas dominantes aparecen elementos de la
mitología clásica, como es el caso del Minotauro en el laberinto
de Creta.

¿La primera aparición del Nuevo Mundo en un mapa?


Podría ser el primer mapa en el que aparece una
representación de América, representada como «Vinlandia» y
supuestamente descubierta por los vikingos. Pero se duda de su
autenticidad. Presuntamente es del siglo XV, copiado de un
original del siglo XIII. El mapa representa una masa de tierra en el
Atlántico llamada Vinlandia y se dice que fue visitada en el siglo
XI.

Existen, sin embargo, serias dudas sobre su autenticidad, sobre


todo debido a la tinta con la que fue trazado que comenzó a
sintetizarse en 1923 y es muy difícil de encontrar en estado
natural.

Otro de los grandes problemas es la calidad de la representación


de Groenlandia, demasiada buena para ser un territorio que no
comenzó a explorarse en profundidad hasta el el siglo XIX.

La primera representación de América en el mapa


El mapa de Juan de la Cosa fue realizado por este marino
cántabro en 1500 en El Puerto de Santa María (Cádiz).
Es la representación inequívoca del continente americano
más antigua conservada.

En el mapa, que puede visitarse en el Museo Naval de Madrid,


aparecen las tierras descubiertas hasta finales del siglo XV por
las expediciones castellanas, portuguesas e inglesas a América.

También muestra una gran parte del viejo mundo, según el estilo
típico de los portulanos medievales, incluyendo noticias de la
reciente llegada de Vasco de Gama a la India en 1498.
Así, en el mapa se puede apreciar el mundo conocido hasta
entonces, a finales del siglo. Muestra Asia y América separadas
por una masa de agua independiente, el océano Pacífico, y a
América del norte y América del sur como dos continentes
autónomos. El contorno de África está dibujado de acuerdo con
los por entonces últimos descubrimientos portugueses.

El mapa fue hecho de manera vertical, es decir que el Occidente


corresponde a la parte superior del mapa y el Oriente a la parte
inferior, el norte se sitúa a la derecha y el sur a la izquierda.

En la parte superior aparece una efigie de San Cristóbal, aunque


puede ser un retrato del mismo Colón, situado a poniente de las
Antillas y aparece una inscripción que dice: “Juan de la Cosa la
fizo en el Puerto de S. Mª en año de 1500”.

La primera vez que se habla de América


El mapamundi de Waldseemüller, también conocido como
Universalis Cosmographia, publicado bajo la dirección del
cartógrafo Martin Waldseemüller, es el primero en el que se
utiliza el nombre de «América» al considerar a Américo
Vespucio descubridor del nuevo continente. Acompañaba a un
pequeño tratado de geografía titulado Cosmographiae Introductio.

El conjunto, con doce hojas separadas de 430 x 590 mm cada


una, representa la tierra mediante una modificación de la
proyección cónica de Ptolomeo, en la que los meridianos son
líneas curvas y los paralelos forman líneas concéntricas.

Tiene forma cordiforme (de corazón) y aparece coronado por dos


medallones con sendos hemisferios: junto al de la izquierda,
ocupado por Asia, África y Europa, se dibuja a Ptolomeo, y en el
de la derecha, con la representación de América, aparece el
retrato de Américo Vespucio.

El primer mapamundi científico


En 1527 Diego Ribeiro, un portugués a las órdenes del Rey de
España creó el primer mapa que podemos considerar
científico como tal, usando perfectas latitudes. Aún no aparecen
ni la Antártida ni Australia. La representación del mapamundi está
fuertemente influenciada por la información obtenida durante el
viaje de Magallanes y Elcano alrededor del mundo.

El mapamundi delinea de forma muy precisa las costas de


América Central y del Sur. Muestra toda la costa este de América
pero la costa oeste sólo desde Guatemala a Ecuador. Por otro
lado, el mapa por muestra por primera vez el Pacífico en toda su
extensión y también es el primero que enseña la costa
norteamericana como un continuo. También se muestra la
demarcación del Tratado de Tordesillas.

El triunfador: el mapamundi de Mercator


En 1569 Gerardus Mercator hace su gran contribución con el
mapa cilíndrico. El mapa así como la forma de la proyección
geográfica supuso toda una revolución en la navegación del siglo
XVI y en adelante. Se convertiría en una proyección
estándar conocida como la proyección de Mercator.

Mientras la escala lineal es constante en todas las direcciones


alrededor de cualquier punto, preservando las formas y
proporciones de los objetos pequeños, la proyección distorsiona
el tamaño de las formas grandes, de manera que la escala
aumenta desde el ecuador a los polos, donde se convierte en
infinita. Las leyendas del mapa muestran que estaba concebido
expresamente para la navegación marina.

El primer atlas: ‘Theatrum Orbis Terrarum’


El ‘Theatrum Orbis Terrarum’ es considerado el primer atlas
moderno. Escrito por Abraham Ortelius, este atlas es considerado
a menudo como un resumen de la cartografía del siglo XVI así
como el primer Atlas. Estaba compuesto por 53 mapas basados
en diferentes autores y adaptados por Ortelius.

El mundo se completa con los alrededores


El mapa de la Tierra, la Luna, las constelaciones en el firmamento
y los planetas es todo un compendio cartográfico llevado a
cabo por Samuel Dunn en 1794. Es un mapa de tal calidad que
sin duda supone un paso adelante para la cartografía.

Esta proyección apareció por primera vez en 1856, publicada en


el Polish Geographical Magazine por James Gall. De hecho, en
justicia deberíamos hablar de la proyección de Gall-Peters. Es
una proyección equiárea, que representa proporcionalmente
las áreas de las distintas zonas de La proyección Peters trata
de huir de la imagen eurocéntrica del mundo y es capaz de
representar las latitudes altas hasta los 90º. Las distorsiones
menores se encuentran en las latitudes medias, donde vive la
mayor parte de la población. Con esta proyección se mantiene la
superficie real de los países, pero las formas y distancias son
modificadas.la Tierra. ay hombres que nacen para ser revolucionarios en una
rama de la ciencia. Personalidades únicas, eruditos adelantados a su tiempo, que
parecen haber llegado al mundo para hacerlo avanzar varias décadas con su
legado. Al-Idrisi, el más famoso cartógrafo y geógrafo de la Edad Media, es uno de
ellos.

Abu Abd Allah Muhammad Al-Idrisi nació en Ceuta en el año 1100, cuando la ciudad estaba
ocupada por los almorávides. Bisnieto del rey de la taifa de Málaga Idrisi II, su
pertenencia a una familia noble le permitió ser educado en Córdoba, una de las
ciudades más importantes de Al-Andalus, y viajar desde muy joven por la Península
Ibérica, el norte de África y Oriente. Con una curiosidad innata, que le llevaba a
apuntar cualquier dato de interés que observaba en sus viajes, siendo muy joven fue
solicitado por el rey normando de Sicilia, Roger II, para trabajar en su corte.

Un encargo sin precedentes


Roger II se había rodeado de una red de intelectuales. Quería a su lado simplemente a
los mejores. Una vez que Al-Idrisi llegó a la corte, enfureciendo a quienes le acusaban
de traidor por servir a un rey muy alejado de la fe musulmana, le confío su misión: la
construcción de un mapamundi detallado en donde se especificaran todos los aspectos
posibles de los terrenos hasta entonces conocidos.
La magnitud del encargo hizo que Al-Idrisi trabajara en él cerca de 18 años. El método
que siguió el cartógrafo fue puramente científico. Utilizó los apuntes que había
tomado en sus viajes y recopiló toda la información posible aportada por el mundo
oriental y occidental. Cuando había controversia sobre algún terreno, Al-Idrisi mandaba
a la zona a uno de sus geógrafos o dibujantes, quienes se desplazaban y volvían con
información de primera mano, que Al-Idrisi iba catalogando.
Además, la obra se completó con todos los detalles que pudieron aportar los marineros y
viajeros que regresaban a Palermo, Castania, Mesina o Siracusa, a quienes se les
entrevistaba individualmente y en grupo, para contrastar datos. Una información de
interés teniendo en cuenta que los puertos de Sicilia eran considerados epicentros de
la navegación en la Edad Media.

El Libro de Roger
El resultado fue un detallado mapamundi dividido en siete latitudes o regiones
climáticas, conocido por el nombre de Tabula Rogeriana, que, curiosamente, tenía el
Norte en la parte inferior y el Sur en la superior. Como complemento se añadió el libro
Geografía, y el conjunto tomó el nombre de Nuzhat-al-Mushtak o El Libro de Roger. Una
obra de culto tanto para los moriscos como para los monjes cristianos.
Este atlas, la primera descripción del mundo conocido, no solo establecía los países y
ciudades, sino también la distancia entre ellas, sus mares, ríos, fronteras y caminos.
Una auténtica guía de viajes en donde se hablaba de la economía y la política de cada
zona, su clima, sus principales monumentos, alimentos, cultivos, artesanía y
costumbres. Una información incalculable para uso militar y comercial que hizo que, a
pesar de sus errores e imprecisiones, el trabajo fuera traducido, copiado íntegra o
parcialmente, y resumido en numerosas versiones entre el siglo XVI y el siglo XX.

La Tierra es redonda
Hoy en día solo quedan diez copias de los manuscritos originales de la Geografía de Al-
Idrisi, y todas ellas son preciosas obras de arte. Mapas detallados pintados a doble página
con una precisa gama de colores, donde los países se pintan en rojo y las ciudades en
rosa, el mar es de un azul intenso, los lagos y ríos son verdosos, y las montañas oscilan
entre el morado y el ocre. Obras que reflejan el miedo que producía en aquella época
un inexpugnable océano Atlántico, que era presentado como un lugar frío, oscuro e
impenetrable.
La primera versión fue presentada al rey Roger II justo antes de morir y fue
completada después de su muerte. Su sucesor en el trono, Guillermo II, renovó el
contrato al cartógrafo y Al-Idrisi siguió trabajando en el reino de Sicilia, aportando
teorías como la que aseguraba que “la tierra es redonda como una esfera y las aguas se
adhieren a ella y se mantienen a través de un equilibrio natural que no sufre variación.
Las criaturas son estables en la superficie de la Tierra. Ésta atrae lo que es pesado,
mientras que lo ligero es atraído por el aire. De este modo, las cosas se mantienen en
un equilibrio natural”.

A la sombra del Gran Atlas


Se sabe que en 1161, Al-Idrisi realizó una segunda edición ampliada de El Libro de Roger,
bajo el título de “Los jardines de la humanidad y el entretenimiento del alma”, pero
todas sus copias se perdieron. Al-Idrisi murió en esa misma década, aunque se desconoce
cuándo y dónde, aunque hay quien asegura que antes de su muerte se dirigió
a Marruecos para terminar allí sus días. Su gran obra, el atlas más completo de toda la
Edad Media, le sobrevivió y le dio fama.
Al-Idrisi pasó a la historia como el mejor cartógrafo y geógrafo de la Edad Media. Las copias
de su libro son un auténtico tesoro en las bibliotecas que los atesoran. Fue un
adelantado a su época, viajero empedernido, cartógrafo con alma científica y
visionario que supo intuir conceptos como la gravedad y la redondez del planeta
mucho antes de que se dieran por válidas estas teorías. Su obra fue una guía
ineludible durante siglos y aún hoy despierta admiración.

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