Evolución de la mortalidad y la esperanza de vida
El desarrollo pleno de las capacidades para el trabajo, la educación y la La vida media de los
cultura sólo es posible cuando existen condiciones de salud adecuadas. mexicanos está cada
Uno de los logros sociales más sobresalientes de México durante el siglo vez más próxima de la
XX fue el notable descenso de la mortalidad, indicativo de una sustantiva alcanzada por los
mejora en las condiciones generales de vida de la población. El paulatino países desarrollados
abatimiento de las enfermedades infecciosas y parasitarias y la mayor con-
centración de las defunciones en los padecimientos crónicos y degene-
rativos —estrechamente vinculados al alargamiento de la sobrevivencia
de la población— han ido ubicando al país en una etapa cada vez más
avanzada de la transición epidemiológica. Como consecuencia de este
profundo proceso de cambio, México no sólo cuenta en la actualidad con
una población mucho más numerosa, sino que sus habitantes viven un
mayor número de años.
En las tres primeras décadas del siglo pasado, el nivel de la mortalidad En las últimas
era alto al compararlo con otros países, sobre todo los más desarrollados. siete décadas,
Se estima que la esperanza de vida era de 36.2 años (35.5 para los hom- la esperanza de vida
bres y 37.0 para las mujeres) en 1930. En esa época, la población del país de la población
todavía pagaba un pesado tributo a las enfermedades de carácter infeccio- mexicana se
so: de las diez principales padecimientos responsables de la mortalidad, incrementó
ocho eran de ese tipo. En contraste, la vida media de los mexicanos as- casi 40 años
ciende en la actualidad a cerca de 75 años (73.4 años la masculina y 77.9
años la femenina), es decir, más del doble que hace 70 años (gráfica 1) y
cada vez más cerca de las naciones con mayores índices de sobrevivencia,
al tiempo que en la actualidad sólo una de las diez principales causas de
muerte en México es de tipo infeccioso (neumonía e influenza). El des-
censo de la mortalidad general ha sido de tal magnitud que la reducción
global del riesgo de fallecer, acumulada de 1930 a 2001, ha sido de 83.7
por ciento en los hombres y de 86.5 por ciento en las mujeres.
El descenso de la mortalidad no se ha dado con la misma intensidad Buena parte
según el sexo, la edad y la época. En la gráfica 2 se advierte que con el del alargamiento de
paso de los años, el incremento de la esperanza de vida se origina cada la sobrevivencia se
vez más en el descenso de la mortalidad de adultos y adultos mayores y origina en el descenso
menos en la infantil y preescolar (0 a 4 años). Un patrón similar se observa de la mortalidad en los
entre las entidades federativas (gráfica 3), donde además se aprecia que primeros años de vida
23
Consejo
Nacional
de Población
los mayores incrementos en la esperanza de vida, de 1979 a 1999, han
tenido lugar en los estados de menor desarrollo relativo, un hecho indica-
tivo de la convergencia de los niveles del fenómeno. En efecto, los
distanciamientos en cuanto a la vida media de la población entre las en-
tidades federativas se redujeron, en promedio, casi 40 por ciento, es decir,
que por cada año de esperanza de vida que mediaba entre dos entidades
en 1979, solo las separaban 0.6 años en 1999.1
Gráfica 1.
Esperanza de vida al nacimiento por sexo, 1930-2001
Años de vida promedio
80
75
70
65
Mujeres
60
Hombres
55
50
45
40
35
1930 1935 1940 1945 1950 1955 1960 1965 1970 1975 1980 1985 1990 1995 2000
Año
Fuente: estimaciones del CONAPO.
Gráfica 2.
Incremento en la esperanza de vida
por grupos de edad, según sexo y periodo, 1930-2001
Hombres
Años de incremento en la vida media
14
12
10
8
6
4
2
0
1930-1945 1945-1960 1960-1975 1975-1990 1990-2001
Periodo
Mujeres
Años de incremento en la vida media
14
12
10
8
6
4
2
0
1930-1945 1945-1960 1960-1975 1975-1990 1990-2001
Periodo
0 años 1 a 4 años 5 a 14 años 15 a 49 años 50 o más
Fuente: estimaciones del CONAPO.
24
La población
de Mexico
en el nuevo siglo
Gráfica 3.
Incremento en la esperanza de vida
por entidad federativa según grupos de edad
y sexo, 1979-1999
Hombres
Años de incremento en la vida media
12
10
0
PU
GT
CP
GR
NY
YU
QT
VZ
BC
NL
DF
CS
ZT
TB
MI
TX
CL
SO
BS
SL
SI
JL
HG
DG
TM
MO
CH
AG
CO
MX
OX
QR
Entidad federativa
Mujeres
Años de incremento en la vida media
12
10
0
HG
DG
TM
CH
PU
GT
MO
AG
CP
CO
MX
GR
YU
QT
NY
VZ
BC
NL
DF
CS
MI
ZT
TX
TB
CL
OX
QR
SO
BS
SL
SI
JL
Entidad federativa
0 años 1 a 4 años 5 a 14 años 15 a 49 años 50 o más
Fuente: estimaciones del CONAPO.
Gráfica 4.
Tasa de mortalidad infantil y probabilidad
de fallecer entre 1 y 4 años, 1930-2000
Probabilidad (por mil)
200
180
160
140
120
100
80
60
40
20
0
1930 1935 1940 1945 1950 1955 1960 1965 1970 1975 1980 1985 1990 1995 2000
Año
Fuente: estimaciones del CONAPO.
1
Si se calcula la regresión lineal simple entre las esperanzas de vida al nacimiento en 1979
(variable independiente) y 1999 (variable dependiente), la inclinación de 0.59 para hombres y de
0.57 para mujeres indica que un año de diferencia en 1979 equivale a 0.59 y 0.57 años, respecti-
vamente, en 1999. Los coeficientes de determinación (R 2) para las regresiones son de 0.973 y
0.969, respectivamente.
25
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Nacional
de Población
El descenso de la mortalidad infantil ha ocurrido en forma muy acelerada,
en comparación con la experiencia histórica de los países desarrollados.
En 1930, 178 de cada mil recién nacidos fallecía antes de su primer ani-
versario; en 2001, esta proporción fue de sólo 24 por mil (gráfica 4). El
nivel actual de la mortalidad infantil significa que, de cada cien defun-
ciones infantiles, que tendrían lugar de prevalecer la mortalidad de 1930,
se evitan 87. En la mortalidad preescolar (1 a 4 años) el cambio ha sido
similar: por cada mil niños que alcanzaron un año de vida en 1930, 157 no
lograba arribar a su quinto aniversario; en contraste, sólo ocurren 3.4 de-
funciones por cada mil en 2001. Esta reducción equivale a haber evitado
durante al año actual alrededor de 98 por ciento de los decesos que ha-
brían ocurrido de haberse mantenido el nivel observado en 1930.
Persisten marcadas Si bien los logros en esta materia han sido notables, aún prevalecen
desigualdades marcados contrastes entre los distintos grupos sociales y en el ámbito te-
regionales y rritorial. La pobreza y la emergencia de diversas vulnerabilidades socia-
socioeconómicas les está acompañada de barreras de diversa índole que obstaculizan el
en la mortalidad infantil uso regular de los servicios de salud públicos y conlleva mayores niveles
de mortalidad y morbilidad.
Las diferencias en la mortalidad infantil por lugar de residencia se han
venido acortando paulatinamente con el paso del tiempo (véase gráfica 5).
La probabilidad de fallecer en el primer año de vida en el ámbito rural, a
mediados de la década pasada, era aún superior al observado en la prime-
ra mitad de los años ochenta en el conjunto de las áreas urbanas.
Gráfica 5.
Tasa de mortalidad infantil según lugar de residencia, 1971-1996
Defunciones por mil nacidos
100
88
80
65
60
60
50
40 37
32 32
24
20
0
1971-1975 1981-1985 1986-1990 1992-1996
Periodo
Rural Urbano
Fuente: estimaciones del CONAPO con base en encuestas demográficas por muestreo.
26
La población
de Mexico
en el nuevo siglo
También se advierten sendas convergencias entre la intensidad del riesgo Existe una estrecha
de morir en cuanto al nivel educativo de la madre (gráfica 6) y las condi- asociación entre,
ciones sanitarias de la vivienda (gráfica 7).2 En el primer caso, cabe desta- por un lado,
car que la tasa de mortalidad infantil en hijos de mujeres con primaria la escolaridad
incompleta se ha alejado progresivamente del nivel de las mujeres sin ins- de la madre
trucción, aproximándose cada vez más al de las mujeres con primaria com- y las condiciones
pleta o más. En el segundo caso, sobresale el notable cierre de la brecha de la vivienda,
que separa a las situaciones extremas en el quinquenio 1992-1996, desta- y por el otro,
cando además que la tasa de mortalidad infantil de quienes residen en la sobrevivencia
viviendas con condiciones regulares en ese periodo era la misma que infantil
para los espacios habitacionales mejor equipados en la segunda mitad del
decenio de los ochenta.
La edad de la madre al nacimiento del hijo y el intervalo intergestacional
son dos factores determinantes del riesgo de fallecer en el primer año de
vida. Empíricamente se ha observado que ese riesgo aumenta cuando los
hijos provienen de fecundidades tempranas o tardías y de periodos de
gestación cortos o prolongados. Este patrón se reproduce claramente en
los dos quinquenios de la gráfica 8, donde se recoge la evidencia para los
nacidos en el país de 1987 a 1996.
Al comparar ambos lustros se observa un importante descenso en el
riesgo de fallecer en el primer año de vida, salvo el caso de fecundidad
juvenil (menos de 19 años) con bajo periodo intergenésico (18 meses).
Asimismo, llama la atención la importante disminución de la tasa de mor-
talidad infantil en mujeres de fecundidad tardía (33 años o más de edad),
lo cual pone de manifiesto el avance en la cobertura de embarazos de
alto riesgo.
La reducción de los niveles de la mortalidad ha estado acompañada de Las mayores
una modificación de la estructura de causas de muerte. La mayor cobertu- ganancias
ra geográfica de los servicios de salud y su mayor penetración en los en la esperanza de
distintos grupos sociales, así como la mayor aceptación y práctica de la vida provienen
medicina preventiva, se refleja en una importante reducción en el riesgo del abatimiento
de morir y ganancias en la esperanza de vida por causas evitables a de causas evitables
bajo costo (infecciosas, parasitarias, del periodo perinatal y maternas),
crónico-degenerativas y lesiones y accidentes. No obstante estos lo-
gros, persisten grandes rezagos y desigualdades por regiones, grupos
sociales o étnicos, lo que subraya la necesidad de continuar intensifi-
cando los esfuerzos en la materia.
2
Deficientes se refiere a las viviendas con piso de tierra y sin disponibilidad de agua ni drenaje;
adecuadas son las condiciones en viviendas con piso diferente de tierra y que disponen de agua y
drenaje; regulares lo constituye el resto de las viviendas.
27
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de Población
Gráfica 6.
Tasa de mortalidad infantil
según nivel educativo de la madre, 1971-1996
Defunciones por mil nacidos
100
83
80
72
64
60 55 56
51 51 49
45
40
40 36 36
28
20 19 18
20
0
1971-1975 1981-1985 1986-1990 1992-1996
Periodo
Sin instrucción Primaria incompleta Primaria completa Secundaria o más
Fuente: estimaciones del CONAPO con base en encuestas demográficas por muestreo.
Gráfica 7.
Tasa de mortalidad infantil
según condiciones sanitarias de la vivienda, 1971-1996
Defunciones por mil nacidos
100
82
80
71 71
68
60 54 54
49
40
30 32 30
28
23
20
0
1971-1975 1981-1985 1986-1990 1992-1996
Periodo
Deficientes Regulares Adecuadas
Fuente: estimaciones del CONAPO con base en encuestas demográficas por muestreo.
28
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de Mexico
en el nuevo siglo
Gráfica 8.
Tasa de mortalidad infantil según edad de la madre
al nacimiento del hijo e intervalo intergenésico, 1987-1996
Defunciones por mil nacidos
100
86
80
66 63
60 49
42 43 44
40
23 26 27
20
0
Menos de 19 años De 19 a 32 años De 33 años o más
Edad de la madre
Defunciones por mil nacidos
100
80
68
61
60
38 38
40 33 32 29
19 20
20 15
0
Menos de 19 años De 19 a 32 años De 33 años o más
Edad de la madre
Primogénito Menos de 18 meses De 18 a 59 meses 60 meses o más
Fuente: estimaciones del CONAPO con base en la ENADID de 1992 y de 1997.
Gráfica 9.
Incremento medio anual en la esperanza de vida
por grupos de edad, según sexo y grupos de cuausas, 1979-1999
Años de incremento en la vida media
4
0
Evitables Crónicas y degenerativas Lesiones
y accidentes
Causas de muerte
Años de incremento en la vida media
4
0
Evitables Crónicas y degenerativas Lesiones
y accidentes
Causas de muerte
0 años 1 a 4 años 5 a 14 años 15 a 49 años 50 o más
Fuente: estimaciones del CONAPO.
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de Población
Entre 1979 y 1999, el aporte a la ganancia en la vida media, de la disminu-
ción del riesgo de fallecer por enfermedades evitables, fue de 3.6 años
para los hombres y 3.8 para las mujeres, es decir, 39 por ciento y 49% del
aumento global de 9.2 y 7.8 años, respectivamente. Resalta la contribu-
ción de 1.9 años en hombres y 1.7 años en mujeres en los menores de un
año (gráfica 9), ya que representa casi la quinta parte de incremento total.
Las enfermedades crónicas y degenerativas y las lesiones y accidentes
representan una proporción creciente de la mortalidad; no obstante, tam-
bién se ha avanzado en su control, lo que se traduce en importantes ga-
nancias en la esperanza de vida. El descenso de la mortalidad por
padecimientos crónicos y degenerativos da cuenta de un incremento en
la vida media de magnitud similar a la correspondiente a las causas evita-
bles, principalmente por la reducción originada entre los mayores de 50
años de edad (1.6 años para hombres y 1.8 para mujeres).
La prevención de accidentes también ha surtido efecto, aunque de
manera diferenciada por sexo. El mayor incremento en la esperanza
de vida global en los hombres que en las mujeres, de 1979 a 1999, se debe
al marcado descenso de la mortalidad accidental en los primeros, sobre
todo entre 15 y 49 años, cuya contribución a la vida media sólo es inferior
debida a la baja de la mortalidad infantil evitable.
Un patrón similar se advierte en las entidades federativas, como se pue-
de ver en la gráfica 10. La mayor contribución a la ganancia en la vida
media se origina en la mortalidad evitable en ambos sexos en Hidalgo
(55.8% en hombres y 60.8% en mujeres), Querétaro (51.8 y 65.9%, res-
pectivamente) y Tlaxcala (10.8 y 60.6%), y sólo en las mujeres en Puebla
(59.1%), Oaxaca (57.6%), San Luis Potosí (54.8%), México (53.1%), Gue-
rrero (52.9%), Chiapas (51.7%) y Tabasco (51.2%). La contribución de la
eliminación de este tipo de padecimientos entre las mujeres de 15 a 49
años fluctúa entre 4.2 y 11.9 por ciento, siendo más cuantiosa en Chiapas
(11.9%), San Luis Potosí (11.2%), Oaxaca (10.3%), Puebla (10.1%), Querétaro
(9.8%), Hidalgo (9.7%) y Guerrero (9.7%), lo cual es indicativo de los im-
portantes logros que se han ido alcanzando en el abatimiento de la mortali-
dad materna en el pasado reciente, principalmente en esos siete estados.
La prevención de accidentes es lo que propicia que las ganancias en la
esperanza de vida masculina hayan sido mayores que las femeninas en los
veinte años considerados. En efecto, si se retira la contribución de la morta-
lidad por lesiones y accidentes, sólo en Coahuila y Sonora prevalece la
mayor ganancia masculina. La prevención de lesiones y accidentes en hom-
bres ha sido de tal magnitud en Quintana Roo, que da cuenta de más de la
mitad de los 9.2 años de aumento en la esperanza de vida masculina.
Como se puede advertir, el alargamiento de la sobrevivencia ha im-
plicado profundas transformaciones en la vida de los mexicanos en
distintos órdenes, tanto en la familia, la comunidad y la sociedad en su
30
La población
de Mexico
en el nuevo siglo
conjunto, como en las instituciones en torno a las que organizan su
vida social. Esta es una transición que debe seguirse muy de cerca en los
próximos años, puesto que por su profundidad y alcance será necesa-
rio adaptar el sistema de salud a las nuevas demandas de la población
mexicana.
Gráfica 10.
Incremento en la esperanza de vida por entidad
federativa según grupos de causas y sexo, 1979-1999
Hombres
Años de incremento en la vida media
12
10
8
6
4
2
0
CS
ZT
TB
MI
TX
CL
CO
MX
CH
TM
AG
SL
SO
VZ
BC
NL
DF
CP
HG
SI
DG
JL
BS
OX
QR
GR
NY
YU
QT
PU
MO
GT
Entidad federativa
Mujeres
Años de incremento en la vida media
12
10
4
2
0
TM
CH
AG
SO
VZ
BC
NL
CP
HG
DG
SI
JL
BS
OX
QR
GR
YU
QT
NY
PU
GT
MO
CS
MI
ZT
TX
TB
CL
CO
MX
SL
Entidad federativa
Evitables Crónicas y degenerativas Lesiones y accidentes
Fuente: estimaciones del CONAPO.
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