SESIÓN DE
APRENDIZAJE 16
BIENVENIDOS
A NUESTRA
AULA VIRTUAL
INFECCIONES
GASTROINTESTINALES
Docente: Dra. Lorena Rosell Benel
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GASTROENTEROLOGÍA
• Gastritis
OBJETIVOS
• Enfermedad ulcerosa
• Enterocolitis DE LA SESIÓN
• Litiasis biliar DE
• Obstrucción intestinal APRENDIZAJE
• Apendicitis
• Peritonitis
• Pancreatitis
[Link]
GASTRITIS:
La gastritis es la inflamación aguda o crónica de la
mucosa que recubre las paredes del estómago.
Puede estar producida por diversos agentes, como
la ingesta de ciertos medicamentos o la infección
por la bacteria Helicobacter pylori. Puede causar
molestias importantes, pero en muchos casos es
asintomática.
Se trata de una patología muy frecuente. "Su
prevalencia en la población adulta mayor de 50
años supera el 50%“.
Diagnóstico:
Entre las pruebas y exámenes que se pueden realizar para detectar una
gastritis se encuentra el análisis de sangre, con el objetivo de analizar el
nivel de glóbulos rojos y detectar una posible anemia que puede derivar en
un debilitamiento del revestimiento del estómago.
• La gastroscopia permite comprobar el interior del estómago y el estado
de las mucosas.
• El análisis de heces sirve para verificar si hay sangrado, que puede ser
un signo de hemorragia digestiva causada por gastritis, y también para
detectar la presencia de la bacteria Helicobacter pylori.
Causas
Las causas que pueden provocar la inflamación del revestimiento del estómago son:
•Algunos fármacos, como ácido acetilsalicílico, el naproxeno o el ibuprofeno.
•Infección del estómago con la bacteria Helicobacter pylori.
•Abuso de alcohol o ingesta de sustancias corrosivas, como algún tipo de veneno.
•Ingesta de alimentos picantes.
•Consumo de cocaína.
•Fumar.
•Reflujo de bilis hacia el estómago o reflujo biliar.
•Trastornos autoinmunes.
•Infección viral, sobre todo en personas con déficits en el sistema inmunológico.
•Estrés excesivo.
Otras causas menos comunes que pueden causar gastritis son el hecho de haberse
sometido a una cirugía mayor o sufrir alguna enfermedad gástrica que pueda
inflamar la mucosa del estómago.
Síntomas:
Aunque en muchas ocasiones esta patología no presenta síntomas, las
personas que la sufren pueden experimentar las siguientes molestias:
•Ardor de estómago.
•Dolor abdominal.
•Náuseas y vómitos.
•Acidez de estómago.
•Aerofagia.
•Ausencia de hambre o inapetencia, que en ocasiones puede producir pérdida
de peso.
•Heces de color negro y vómitos con sangre, en el caso de que la gastritis
cause sangrado en el revestimiento del estómago.
Tipos:
La gastritis se puede clasificar según la duración de la patología y
según sus síntomas y consecuencias.
Según la duración, la gastritis puede ser:
•Gastritis aguda: Una gastritis es aguda cuando dura algunos días y
desaparece cuando lo hace el agente causante. La gastritis aguda
suele estar causada por el consumo prolongado de algunos
fármacos, como el ibuprofeno, la ingesta excesiva de alcohol o
el estrés.
•Gastritis crónica: Se produce cuando la enfermedad dura meses o
incluso años. La principal causa de la gastritis crónica es la infección
por la bacteria Helicobacter pylori. También puede deberse a una
alcalinización del pH del estómago que se origina por el reflujo biliar.
Según la sintomatología y las consecuencias que pueda acarrear, la
gastritis también se puede clasificar en:
•Gastritis erosiva: Se produce cuando se origina una ulceración en la
mucosa del estómago, debido a la debilidad de las mucosas que las
protegen, que dejan pasar los ácidos. Tiene una gran relación con el abuso
de tabaco y alcohol. Las erosiones pueden llegar a producir sangrado.
•Gastritis atrófica: En este caso la capa protectora del estómago resulta
afectada, incrementando el riesgo de sufrir cáncer de estómago. La causa
más común de afectación de esta capa es la presencia de la
bacteria Helicobacter pylori. La gastritis atrófica presenta otro tipo de
síntomas, además de los comunes, como anemia, déficit de alguna vitamina
o mala absorción de los nutrientes durante la digestión.
Tratamientos:
La sustancia o afección que causa la inflamación de la mucosa
del estómago será el factor del que dependa el tratamiento.
Aunque lo normal es que la gastritis se cure cuando desaparezca
el agente causante, en ocasiones, dependiendo de la incidencia
de los síntomas y de la gravedad de la enfermedad, se utilizan
algunos medicamentos, como antiácidos e inhibidores de la
bomba de protones, que reducen la cantidad de ácido gástrico
producido por las glándulas que cubren las paredes del
estómago, como omeprazol, pantoprazol o esomeprazol, entre
otros. En la mayoría de los casos el tratamiento con fármacos
sólo es necesario cuando hay infección bacteriana.
Para la gastritis por infección por Helicobacter pylori, el
tratamiento eficaz es una combinación de diferentes
antibióticos.
Enfermedad ulcerosa:
Una úlcera péptica es una erosión de un segmento de la mucosa
digestiva, en general del estómago (úlcera gástrica) o de los primeros
centímetros del duodeno (úlcera duodenal), que penetra hasta la
muscular de la mucosa. Casi todas las úlceras son causadas por
infección por Helicobacter pyloro uso de medicamentos antiinflamatorios
no esteroideos. Por lo general, los síntomas son dolor urente epigástrico
que suele ser aliviado por la comida. El diagnóstico se realiza por
endoscopia y búsqueda de Helicobacter pylori.
El tratamiento consiste en inhibición de la secreción ácida, erradicación
del H. pylori (si está presente) y evitación de los medicamentos
antiinflamatorios no esteroideos.
Diagnóstico:
La anamnesis del paciente sugiere el diagnóstico de úlcera péptica, que se
confirma por endoscopia. A menudo, se inicia tratamiento empírico sin un
diagnóstico definitivo. Sin embargo, la endoscopia permite la biopsia o el
cepillado para citología de lesiones gástricas y esofágicas a fin de distinguir entre
ulceración simple y cáncer gástrico ulcerado. El cáncer gástrico puede tener
manifestaciones similares y debe ser excluido, sobre todo en pacientes > 45 años
que bajaron de peso o que refieren síntomas intensos y resistentes al tratamiento.
La incidencia de úlcera duodenal maligna es sumamente baja, de manera que en
general no se justifica biopsiar lesiones duodenales. La endoscopia también
puede ser útil para el diagnóstico definitivo de infección por H. pylori, que se debe
investigar cuando se detecta una úlcera
Etiología:
El H. pylori y los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos alteran la defensa y
reparación normales de la mucosa, lo que la vuelve más susceptible al ácido.
La infección por helicobacter pilory está presente en el 50-70% de los pacientes con
úlceras duodenales y en el 30-50% de aquellos con úlceras gástricas. Si se erradica el H.
pylori, sólo el 10% de los pacientes presentan recidiva de la enfermedad ulcerosa péptica,
en comparación con una tasa de recurrencias del 70% en los tratados sólo con inhibición
de la secreción ácida.
En la actualidad, los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos son responsables de
> 50% de las úlceras pépticas.
El tabaquismo es un factor de riesgo de úlceras y sus complicaciones. Además, altera la
cicatrización de la úlcera y aumenta la incidencia de recidivas. El riesgo se correlaciona
con la cantidad de cigarrillos fumados por día. Si bien el alcohol es un potente promotor
de la secreción ácida, no hay datos definitivos que vinculen el consumo de cantidades
moderadas con la aparición o el retraso de cicatrización de úlceras. Muy pocos pacientes
tienen hipersecreción de gastrina causada por un gastrinoma(síndrome de Zollinger-
Ellison).
El 50-60% de los niños con úlceras duodenales tienen antecedentes familiares.
Signos y Síntomas:
Los síntomas dependen de la localización de la úlcera y la edad del paciente;
muchos de ellos, en especial ancianos, tienen pocos o ningún síntoma. El dolor
es muy frecuente, a menudo localizado en el epigastrio y aliviado por las comida
o los antiácidos. Se describe como urente o corrosivo, o a veces como una
sensación de hambre. Por lo general, el curso es crónico y recurrente. Sólo la
mitad de los pacientes presentan el patrón sintomático característico.
Los síntomas de úlceras gástricas a menudo no siguen un patrón consistente (p.
ej., a veces la ingestión de comidas exacerba el dolor en lugar de aliviarlo). Esto
es especialmente válido en las úlceras del conducto pilórico, que suelen
asociarse con síntomas de obstrucción (p. ej., distensión, náuseas, vómitos)
causados por edema y cicatrización.
Las úlceras duodenales tienden a causar dolor más constante. El
paciente se despierta sin dolor, pero este aparece a media mañana,
y es aliviado por alimentos, pero recurre de 2 a 3 h después de una
comida.
El dolor que despierta al paciente por la noche es común y altamente
sugestivo de úlcera duodenal. En los recién nacidos, la perforación y
la hemorragia pueden ser la primera manifestación de úlcera
duodenal.
La hemorragia también puede ser el primer signo reconocido en
etapas tardías de la lactancia y la primera infancia, aunque los
vómitos reiterados o la evidencia de dolor abdominal pueden ser un
indicio.
Complicaciones:
• Hemorragia
La hemorragia digestiva de leve a profusa es la complicación más común de la
enfermedad ulcerosa péptica. Los síntomas incluyen hematemesis (vómito de sangre
fresca o material en "borra de café"); deposiciones sanguinolentas (hematoquecia) o
heces alquitranadas (melena), y debilidad, ortostasis, síncope, sed y sudoración,
causados por pérdida de sangre.
• Perforación limitada
Una úlcera péptica puede atravesar la pared del estómago. Si las adherencias impiden la
filtración hacia la cavidad peritoneal, se evita la perforación libre y se produce una
perforación limitada. Sin embargo, la úlcera puede penetrar en el duodeno e ingresar en
el espacio limitado adyacente (epiplón menor) o en otro órgano (p. ej., páncreas,
hígado). El dolor puede ser intenso, persistente, referido a sitios extraabdominales (por lo
general, la espalda cuando es causado por penetración de una úlcera duodenal posterior
en el páncreas) y se modifica con la posición del cuerpo.
• Perforación Libre
Las úlceras que se perforan hacia la cavidad peritoneal no contenidas por adherencias
suelen localizarse en la pared anterior del duodeno o, con menor frecuencia, en el
estómago. El paciente presenta un abdomen agudo. Hay dolor epigástrico súbito,
intenso, continuo, que se propaga con rapidez por todo el abdomen, y a menudo
predomina en el cuadrante superior derecho y se irradia, a veces, a uno o a ambos
hombros. Por lo general, el paciente está acostado inmóvil, porque incluso la
respiración profunda exacerba el dolor. Hay dolor a la palpación abdominal, con
notorio dolor a la descompresión, los músculos abdominales están rígidos (como una
tabla) y se observa disminución o ausencia de ruidos hidroaéreos.
• Obstrucción del tracto de salida gástrico
La obstrucción puede ser causada por retracción cicatrizal, espasmo o inflamación
secundarios a una úlcera. Los síntomas son vómitos recurrentes de gran volumen, que
se producen más a menudo al final del día y, con frecuencia, hasta 6 h después de la
última comida. La anorexia con distensión o plenitud posprandial persistentes también
sugiere una obstrucción del tracto de salida gástrico. Los vómitos de larga evolución
pueden causar pérdida de peso, deshidratación y alcalosis.
• Recidiva
Los factores que inciden en la recidiva de la úlcera son la falta de
erradicación del H. pylori, el uso continuado de medicamentos
antiinflamatorios no esteroideos y el tabaquismo. Con menor frecuencia,
un gastrinoma puede ser la causa. La tasa de recidivas a 3 años de las
úlceras gástricas y duodenales es < 10% cuando la erradicación del H.
pylori es exitosa, pero es > 50% cuando no lo es. Por lo tanto, un
paciente con enfermedad recurrente debe ser evaluado para detectar H.
pylori y debe tratarse de nuevo si las pruebas son positivas.
Aunque el tratamiento a largo plazo con bloqueantes H2, inhibidores de
la bomba de protones o misoprostol reduce el riesgo de recidiva, no se
recomienda su utilización sistemática con este fin. Sin embargo, los
pacientes que requieren medicamentos antiinflamatorios no esteroideos
después de haber tenido una úlcera péptica son candidatos a tratamiento
prolongado, así como aquellos con una úlcera marginal o perforación o
hemorragia previa.
• Cáncer de estómago
Los pacientes con úlceras asociadas con H.
pylori tienen un riesgo de 3 a 6 veces más alto
de cáncer gástrico en etapas ulteriores de la vida.
Las úlceras de otra etiología no aumentan el riesgo.
Tratamiento
•Erradicación del H. pylori (cuando está presente)
•Fármacos inhibidores de la secreción ácida
El tratamiento de las úlceras gástricas y duodenales
requiere erradicación de H. pylori si está presente y una reducción de
la acidez gástrica. En las úlceras duodenales, es de particular
importancia inhibir la secreción ácida nocturna.
Los métodos para reducir la acidez comprenden una serie de
fármacos, todos los cuales son eficaces, pero varían en cuanto a
costos, duración del tratamiento y comodidad de la dosificación.
Además, pueden indicarse fármacos protectores de la mucosa (p. ej.,
sucralfato) y procedimientos quirúrgicos reductores de ácido.
Adyuvantes
Se debe dejar de fumar y suspender o limitar el consumo de alcohol a pequeñas
cantidades de alcohol diluido. No hay ninguna evidencia de que modificar la dieta
acelere la curación de la úlcera o prevenga la recurrencia. Así, muchos médicos
recomiendan eliminar sólo los alimentos que causan molestias.
Cirugía:
La cirugía consiste en un procedimiento para reducir la secreción de ácido, a
menudo combinado con un procedimiento para garantizar el drenaje gástrico. La
operación recomendada para la úlcera duodenal es la vagotomía altamente
selectiva o de células parietales (que se limita a nervios del cuerpo gástrico y
respeta la inervación antral, lo que evita la necesidad de drenaje). Este
procedimiento tiene una tasa de mortalidad muy baja y evita la morbilidad asociada
con la resección y la vagotomía tradicional. Otros procedimientos quirúrgicos
reductores de ácido son la antrectomía, la hemigastrectomía, la gastrectomía
parcial y la gastrectomía subtotal (es decir, resección del 30 al 90% de la región
distal del estómago). Por lo general, estos procedimientos se combinan con una
vagotomía troncal. Los pacientes sometidos a un procedimiento de resección o los
que tienen una obstrucción requieren drenaje gástrico a través de una
gastroduodenoanastomosis o una gastroyeyunoanastomosis.
Enterocolitis necrosante
La enterocolitis necrosante es una
enfermedad adquirida que afecta sobre todo
a recién nacidos pretérmino o enfermos,
caracterizada por necrosis de la mucosa o,
incluso, de capas más profundas del
intestino. Es la urgencia digestiva más
frecuente en los recién nacidos.
Etiología
No se ha dilucidado la etiología exacta de la enterocolitis necrosante. Sin embargo, el
aumento de la permeabilidad y la función inmunitaria inmadura del tubo digestivo
inmaduro son factores predisponentes. Se considera que una lesión isquémica daña
el revestimiento intestinal, lo que aumenta la permeabilidad intestinal y deja al
intestino susceptible a la invasión bacteriana. Rara vez, la enterocolitis necrosante se
produce antes del establecimiento de la alimentación enteral y es menos frecuente en
los recién nacidos amamantados. Sin embargo, una vez que se inicia la alimentación
enteral, hay un amplio sustrato para la proliferación de bacterias luminales, que
pueden penetrar en la pared intestinal dañada y producir gas hidrógeno. El gas puede
acumularse dentro de la pared intestinal (neumatosis intestinal) o ingresar en las
venas del sistema porta. La disbiosis (alteración del microbioma intestinal), como la
que se produce después del tratamiento con antibióticos o fármacos supresores de
ácido, también puede ser un factor contribuyente porque aumenta las bacterias
potencialmente patógenas.
Signos y Síntomas
Los recién nacidos pueden presentar dificultades alimentarias, residuo gástrico
sanguinolento o bilioso (posprandial) que puede progresar a vómitos biliosos, íleo
manifestado por distensión abdominal, o sangre macroscópica en materia fecal. La
sepsis puede manifestarse por letargo, inestabilidad térmica, aumento de los
episodios de apnea y acidosis metabólica.
Diagnóstico
•Detección de sangre en materia fecal
•Radiografías de abdomen
•Ecografía
Las primeras radiografías pueden ser inespecíficas y revelar sólo íleo. Sin
embargo, un asa intestinal dilatada, fija, que no se modifica en radiografías
repetidas indica enterocolitis necrosante. Los signos radiológicos diagnósticos de
enterocolitis necrosante son neumatosis intestinal y gas en las venas del sistema
porta. El neumoperitoneo indica perforación intestinal y la necesidad de cirugía de
urgencia.
La ecografía se utiliza cada vez más en los casos de enterocolitis necrosante.
Con la ecografía, los médicos tienen la posibilidad de observar el espesor de la
pared intestinal, la neumatosis intestinal y el flujo sanguíneo. Esta técnica, sin
embargo, depende mucho del técnico, de manera que las radiografías simples se
utilizan con mayor frecuencia.
Tratamiento:
•Interrupción de la alimentación
•Aspiración nasogástrica
•Reposición hídrica
•Antibióticos de amplio espectro
•Nutrición parenteral total (NPT)
•En ocasiones cirugía o drenaje percutáneo
La tasa de mortalidad es del 20-30%. Las medidas de sostén
agresivas y el momento criterioso de la intervención quirúrgica
maximizan la probabilidad de supervivencia.
Cirugía:
Se requiere intervención quirúrgica en < 25% de los recién nacidos. Las
indicaciones absolutas son perforación intestinal (neumoperitoneo), signos de
peritonitis (ausencia de ruidos hidroaéreos y defensa y dolor a la palpación
difusos o eritema y edema de la pared abdominal) o aspiración de material
purulento de la cavidad peritoneal por paracentesis. Corresponde considerar
cirugía en un recién nacido con enterocolitis necrosante cuyo estado clínico y
datos de laboratorio empeoran pese a las medidas sistémicas conservadoras.
.
El drenaje peritoneal percutáneo primario también es una opción y puede
realizarse en la cama del paciente. En este procedimiento, el cirujano practica
una incisión en el cuadrante inferior derecho a través del cual se irriga el
abdomen con solución fisiológica caliente. Luego se coloca un drenaje para
permitir el drenaje continuo del abdomen. Cuando el drenaje se ha detenido,
puede retirarse un poco cada día hasta retirarlo del todo. Este procedimiento se
realiza con mayor frecuencia en lactantes muy enfermos con peso
extremadamente bajo al nacer que correrían un riesgo elevado si se les llevara a
un quirófano; sin embargo, puede asociarse a una mayor mortalidad.
A los lactantes que se someten a una laparotomía se les reseca el intestino
gangrenoso y se les practican ostomías. (Puede practicarse reanastomosis
primaria si el intestino remanente no muestra signos de isquemia). Una vez
resueltas la sepsis y la peritonitis, es posible restablecer la continuidad intestinal
varias semanas o meses más tarde.
Litiasis Biliar:
litiasis biliar consiste en la formación de cálculos, o piedras,
en la vesícula biliar, que forma parte del hígado. En algunas
personas, sólo aparece un cálculo, mientras que en otras
pueden aparecer varios; además, su tamaño puede oscilar
entre el de un grano de arena y el de una pelota de golf.
Cuando llegan al extremo de causar síntomas, suele ser
necesario extirparlos mediante cirugía.
Causas:
Las causas de la formación de estos cálculos no están del todo
claras. Los médicos barajan varias hipótesis, como un exceso de
colesterol o de bilirrubina en la bilis (enzima digestiva que genera la
vesícula biliar) o que no hay un vaciado correcto de la vesícula.
Sí se sabe que hay algunos factores que aumentan el riesgo de
padecer litiasis biliar, como son el sexo femenino, tener más de 40
años, ser nativo americano o hispano de origen mexicano, el
sobrepeso, el sedentarismo, el embarazo, las dietas con alto
contenido en grasas y especialmente colesterol, las dietas bajas en
fibra, los antecedentes familiares, la diabetes, algunos trastornos
sanguíneos, las pérdidas bruscas de peso corporal, el uso de
medicamentos con estrógeno o las enfermedades hepáticas.
Síntomas:
A menudo, los cálculos biliares no producen ningún síntoma; las
manifestaciones solo son habituales cuando alguno se aloja en un conducto y
provoca una obstrucción. En este caso, los signos pueden incluir la aparición
de dolor repentino y que se intensifica rápidamente en el abdomen, dolor de
espalda entre las escápulas, dolor en el hombro derecho y náuseas o vómitos.
Si la condición se torna grave, el dolor puede intensificarse hasta volverse
incapacitante, puede aparecer ictericia (color amarillento de la piel y los ojos) y
fiebre alta.
De hecho, en algunos casos la litiasis biliar sin tratamiento puede llevar a que
se produzca inflamación de la vesícula, obstrucción del conducto colédoco
(por los que la bilis fluye hacia el intestino delgado), obstrucción del conducto
pancreático (lo que puede llevar a padecer pancreatitis) y, muy raramente,
cáncer de vesícula.
Tratamiento:
Si no se producen síntomas, los cálculos biliares en principio no requieren
tratamiento. De hecho, no es raro que en estos casos pasen
desapercibidos. Cuando sí que aparecen signos, hay dos opciones principales
para atajarlos.
La menos invasiva es el uso de medicamentos que pueden ayudar a disolver
los cálculos. Sin embargo, esta estrategia puede llevar meses o años, y si el
tratamiento se interrumpe es posible que se vuelvan a formar. Por ello, esta
estrategia suele reservarse a las personas que, por el motivo que sea, no
puedan someterse a cirugías.
Lo más habitual, en cambio, es practicar una colecistectomía, que consiste en
extirpar la vesícula biliar. Esto es posible porque la vesícula biliar no es
necesaria para vivir, ya que sin ella la bilis puede fluir directamente hacia el
intestino delgado. A menudo, el único problema que causa la operación es
una diarrea temporal.
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Obstrucción Intestinal
Una obstrucción intestinal es un bloqueo en el intestino delgado o grueso.
Es una afección potencialmente peligrosa y tiene varias causas.
Alguien con una obstrucción completa tendrá dificultad para defecar o
expulsar gases, o hasta le será imposible. Una obstrucción parcial puede
causar diarrea.
Las obstrucciones causan una acumulación de alimentos, ácidos gástricos,
gas y líquidos. A medida que se acumulan, aumenta la presión.
Síntomas
Los síntomas de una obstrucción intestinal pueden incluir inflamación, cólicos,
náusea e hinchazón del estómago.
Las obstrucciones intestinales pueden ser dolorosas y estresantes. Los síntomas
incluyen:
•vómitos
•diarrea
•hinchazón
•estreñimiento
•cólicos
•reducción del apetito
•incapacidad para defecar o expulsar gases
•náusea
•dolor intenso
•estómago inflamado
Los vómitos y la diarrea son señales tempranas de una obstrucción intestinal.
Causas
• Adherencia o tejido cicatricial que se forma después de una
cirugía
• Cuerpos extraños (materiales ingeridos que obstruyen los
intestinos)
• Hernias - Retención fecal
• Intususcepción (introducción de un segmento del intestino
dentro de otro)
• Tumores que bloquean los intestinos
• Vólvulo (torsión del intestino)
Cuadro Clínicos
- Distensión abdominal.
- Llenura precoz por gases.
- Dolor abdominal y cólicos.
- Estreñimiento.
- Incapacidad para evacuar los gases.
- Nauseas, Vómitos.
Diagnóstico
- Tener en cuenta el cuadro clínico
- Exámenes auxiliares:
• Tomografía computarizada abdominal.
• Radiografía abdominal .
Tratamiento
El tratamiento implica la colocación de una sonda a
través de la nariz hasta el estómago o el intestino para
ayudar a aliviar la hinchazón (distensión) abdominal y el
vómito. El vólvulo del intestino grueso se puede tratar
pasando una sonda hasta el recto. Se puede necesitar
cirugía para aliviar la obstrucción si la sonda
nasogástrica no alivia los síntomas o si hay signos de
necrosis.
Complicaciones
Las complicaciones pueden abarcar o pueden llevar a:
- Desequilibrios electrolíticos.
- Deshidratación.
- Perforación intestinal.
- Infección.
- Ictericia (color amarillento de la piel y de los ojos).
Si la obstrucción bloquea el riego sanguíneo al intestino, esto puede causar
infección y necrosis (gangrena). Los riesgos de la necrosis están relacionados
con la causa del bloqueo y por cuánto tiempo ha estado presente. Las hernias,
el vólvulo y la intususcepción conllevan un mayor riesgo de gangrena.
Apendicitis
Es la inflamación del apéndice debido a la obstrucción de
su luz. El apéndice es un pequeño saco que se encuentra
adherido al intestino grueso.
Causas
La apendicitis es una causa muy común de cirugía de
emergencia. El problema generalmente ocurre cuando el
apéndice resulta bloqueado por heces, un cuerpo extraño
o, en raras ocasiones, por un tumor.
Síntomas
Los síntomas de la apendicitis pueden variar. Puede ser difícil
diagnosticarla en niños pequeños, ancianos y mujeres en edad fértil.
El primer síntoma a menudo es el dolor abdominal tipo cólico
alrededor del ombligo. Este dolor inicialmente puede ser leve al
principio, pero se vuelve más agudo y grave.
El dolor abdominal mencionado tiende a desplazarse a la fosa iliaca
derecha del abdomen y tiende a concentrarse en un punto
directamente sobre el apéndice llamado el punto de McBurney. Esto
ocurre con mayor frecuencia de 12 a 14 horas después del
comienzo de la enfermedad.
El dolor abdominal puede empeorar al caminar, toser o hacer
movimientos súbitos. Los síntomas tardíos abarcan:
- Hiporexia
- Náuseas y vómitos
- Fiebre
- Diarrea, estreñimiento
- Pruebas y exámenes
- El dolor en fosa iliaca derecha aumenta cuando el médico presiona
suavemente sobre la fosa iliaca derecha del abdomen.
- Hemograma: hay leucocitosis con desviación izquierda
- Ecografía: a veces se puede ver el apéndice inflamado, esta
aumentado de tamaño y su pared es gruesa.
Tratamiento
Es quirúrgico: se debe hacer la apendicetomía con la ayuda del bisturí
Peritonitis
Es una inflamación (irritación) del peritoneo, el tejido
delgado que recubre la pared interna del abdomen y
cubre la mayoría de los órganos abdominales.
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Causas
La peritonitis es causada por una acumulación de sangre,
fluidos corporales o pus en el abdomen (absceso
intraabdominal).
Los tipos de peritonitis son:
• Peritonitis espontánea: se presenta repentinamente por una
proliferación de bacterias dentro del abdomen.
• Peritonitis secundaria: se debe a perforación de un órgano del
aparato digestivo: vesícula biliar, apéndice, intestino delgado.
Síntomas
El vientre (abdomen) está muy adolorido y sensible. El dolor puede empeorar
cuando se toca el abdomen o cuando el paciente se mueve. El abdomen puede
lucir o sentirse distendido, lo cual se denomina distensión abdominal. Otros
síntomas pueden abarcar:
• Fiebre y escalofríos
• Evacuar pocas heces o gases o nada en absoluto
• Fatiga excesiva
• Náuseas y vómitos
• Taquicardia
Al momento de examinar al paciente se encuentra el abdomen sensible y firme
llamado abdomen en tabla. El paciente se queja de gran dolor al tocar el
abdomen.
Exámenes
Se pueden hacer exámenes de sangre, radiografías
y tomografías computarizadas. Si hay mucho
líquido en el área abdominal, el médico puede usar
una aguja para extraer líquido y enviarlo para su
análisis
Tratamiento
Se debe identificar y tratar la causa oportunamente.
El tratamiento típico implica una cirugía y el uso de antibióticos.
Pancreatitis
Es la inflamación del páncreas. El páncreas es una
glándula alargada que se encuentra detrás del
estómago. Sirve para fabricar y segregar enzimas
digestivos, así como las hormonas insulina y glucagón
[Link]
Causas, incidencia y factores de riesgo
Todos los tipos de pancreatitis conllevan irritación e inflamación del páncreas, de
forma pasajera o con daño permanente. Los tipos básicos de pancreatitis son dos:
- Pancreatitis aguda. Inflamación aguda del páncreas que se resuelve con el
tratamiento correcto, sin dejar secuelas. En el 80 % de los casos se debe a
enfermedades de las vías biliares o a alcoholismo. El 20 % restante se debe a
fármacos, infecciones, algunas exploraciones (sobre el propio páncreas) o
intervenciones quirúrgicas en el abdomen (estómago, vía biliar).
- Pancreatitis crónica. Inflamación del páncreas, con daño persistente aún después de
haber eliminado la causa y haber controlado los síntomas clínicos. La causa más
frecuente es el alcoholismo.
De cualquier forma, un episodio de pancreatitis consiste en que los enzimas del
páncreas se activan masivamente, causando muerte del propio tejido pancreático y a
menudo, una hemorragia alrededor del tejido muerto. La pancreatitis es grave, y sin
tratamiento puede llegar a causar la muerte de la persona afectada en unos días.
Síntomas
Los síntomas típicos de pancreatitis son los de un abdomen
agudo, es decir, los de un cuadro de máximo dolor
abdominal similar al de una perforación o una peritonitis, de
comienzo brusco y que dura desde unas horas hasta varios
días, el dolor se localiza en el epigastrio.
Se acompaña de náuseas, vómitos, febrícula e importante
malestar general
Diagnóstico
Examen físico. Dolor y sensibilidad al palpar el abdomen.
Enzimas pancreáticos en sangre. Presencia en la sangre de
cantidades enormes de amilasa y lipasa pancreáticas, sobre todo
el primer día.
Otros análisis de sangre. Los glóbulos blancos están aumentados
en la sangre, y pueden estar bajas la glucemia (azúcar en
sangre) y el calcio. Puede elevarse la bilirrubina.
Estudios radiográficos. Suelen ser necesarias una radiografía
simple de abdomen, una ecografía abdominal o una tomografía
axial computarizada (TAC o Scanner) para descartar otras
causas de abdomen agudo y para detectar causas subyacentes
de pancreatitis. Todos estos procedimientos son indoloros
Complicaciones y pronósticos
La pancreatitis es un cuadro grave, que puede complicarse
rápidamente, y sin tratamiento puede llegar a causar la muerte de la
persona afectada en unos días. La muerte precoz puede deberse a
shock (bajada de tensión persistente que puede dañar el riñón y el
corazón), insuficiencia renal (incapacidad del riñón para fabricar orina),
o insuficiencia respiratoria.
Después de la primera semana, aún existen probabilidades de
complicación muy importantes, como la inyección del tejido pancreático
muerto, o el llamado pseudoquiste pancreático: colección de líquido
pancreático rico en enzimas, separada de los órganos circundantes por
una cápsula fibrosa, que a su vez puede romperse y/o infectarse.
Tratamiento
1. Pancreatitis aguda. Es una urgencia médica, y el tratamiento consiste en:
- Ayuno absoluto y aspiración del contenido del estómago con una sonda.
- Tratamiento del dolor con analgésicos potentes I.V. o I.M.
- Reposición intravenosa de líquidos y sales (sueros).
- Tratamiento precoz de todas las posibles complicaciones.
- Si no hay mejoría en las primeras horas o días, suele ser necesario el traslado a
una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).
2. Pancreatitis crónica. Los episodios de exacerbación de una pancreatitis crónica
se tratan igual que la pancreatitis aguda. Posteriormente, es imprescindible
abandonar para siempre el alcohol. Puede ser necesario el tratamiento del dolor
crónico con analgésicos y antiácidos.
3. Pancreatitis complicada. Las complicaciones como el pseudoquiste o la
infección secundaria suelen requerir cirugía.
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