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Atropo

El documento explica el concepto de estructura de Lévi-Strauss y la corriente estructural-funcionalista, comparándolos. También aplica el concepto de estructura de Lévi-Strauss al ámbito laboral y explica las altas tasas de suicidio en Japón.
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Atropo

El documento explica el concepto de estructura de Lévi-Strauss y la corriente estructural-funcionalista, comparándolos. También aplica el concepto de estructura de Lévi-Strauss al ámbito laboral y explica las altas tasas de suicidio en Japón.
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1- Explicar el concepto de estructura de Lévi-Strauss y compararlo con la

corriente estructural-funcionalista.
2- Aplicar el concepto de estructura en su ámbito laboral.
3- Explicar por qué en Japón la tasa de suicidios es tan alta.

1) Según Lévi-Strauss, las estructuras son modelos de carácter inteligible, mental y


universal. No aluden a la realidad empírica sino a los modelos construidos a partir de
esta. El autor sostiene que las relaciones sociales son la materia prima para la
construcción de modelos que ponen en manifiesto la estructura social, en otras palabras,
la estructura social no puede observarse sino construirse; los fenómenos sociales pueden
ser abordados como sistemas de signos o símbolos. El principio fundamental del
estructuralismo consiste en la existencia de una lógica común a las experiencias de los
hombres, “da cuenta de lo subyacente a las relaciones observables, es inconsciente,
universal, invariante” (Lischetti, xxxx, p. 157).

Las categorías naturaleza y cultura forman una matriz dicotómica que la mente
humana desarrolla para organizar el mundo: todo lo que es universal corresponde a la
naturaleza y todo lo que está sujeto a norma, la regla, pertenece a la cultura y, por
tanto, es relativo y particular. Propone una nueva teoría del contrato social,
tematizando el paso de la naturaleza a la cultura a través de dos hechos
universales: el tabú del incesto y la división sexual del trabajo. Ambos principios son
a su vez, manifestación de otro principio estructural universal que es la
reciprocidad.

El concepto de estructura de Lévi-Strauss retoma postulados del lingüista Saussure,


haciendo foco en cómo la mente ordena los significantes en tanto unidades mínimas del
lenguaje antes que el significado de las palabras, lo que permite reconocer reglas
comunes a todas las lenguas. De esta manera la cultura, en relación al lenguaje, se
encuentra constituida por unidades mínimas, ordenadas según reglas específicas que
producen un determinado significado. Comprender las reglas mediante las cuales esas
unidades se combinan es el objetivo de la antropología estructural. En este sentido
existe, para Lévi-Strauss, una estructura común de cuyas transformaciones surgen las
distintas formas culturales, la diversidad. A su vez, esas transformaciones son el
producto de una lógica de oposición binaria que hace que todo se estructure en pares de
opuestos y, por lo tanto, que la totalidad de la vida social comparta una misma
estructura. Ésta última es inconsciente y es por esto que no es observable
empíricamente. La cultura es entendida como un continuo proceso de comunicación,
constituido por sistemas de signos estructurados mediante una lógica de oposición
“como principio ordenador de los procesos del pensamiento humano” (Ibídem, p. 159).

Por otra parte, Radcliffe Brown, desde una perspectiva estructural-funcionalista, la


noción de estructura no es una categoría abstracta, sino que ésta se define a través de un
hecho social empíricamente observable, como las relaciones sociales entre individuos
que desempeñan roles. Esto conforma un sistema social, objeto de estudio de la
antropología estructural-funcionalista. La estructura social es la realidad misma, esta
perspectiva lo diferenciara del estructuralismo de Lévi-Strauss. Para éste último, la
estructura es invisible, subyacente, tiene que ver con modelos teóricos y abstractos que
construye el investigador a partir de la realidad observada. Por lo tanto, la estructura
social se distingue a través del hecho social, empíricamente observable como las
relaciones sociales.

Según el funcionalismo estructural, la sociedad es un sistema equilibrado, y ese


equilibrio se logra por medio de instituciones que se encargan de dirigir y vigilar el
comportamiento social. Su objetivo es determinar la forma general de la relación,
abstrayéndola de los ejemplos particulares observados en el trabajo de campo. Comparte
con Malinowsky esta nueva interpretación de datos, a la que se presta especial atención
a la vida social como un todo estructurado, compuesto por múltiples y complejos
conjuntos con funciones determinadas, mediante los cuales interaccionan individuos
cada cual a su función.

El proceso social es la realidad fenomenológica observable por la investigación


etnográfica, es el objeto de estudio, “se refiere a la forma en que los individuos y los
grupos están ligados en el interior del cuerpo social, incluyendo sus relaciones y hasta
el sistema de valores” (Ibídem, p. 157). Es el conjunto de interacciones que realizan los
seres humanos, actuando individualmente, en conjunto o grupos, se establece un estudio
diacrónico, ya que proceso es cambio en el tiempo y de esta manera identificar estos
rasgos generales de las culturas. Se refiere a la estructura comparándola con un
organismo, en el cual cada parte remite a alguna relación con las otras, con el fin de
mantener una estructura y garantiza el orden, desde la propia autorregulación del
sistema.
2) La estructura, desde la perspectiva de Lévi-Strauss, constituye un sistema de
diferencias en tanto que cada uno de los elementos que la integran es definido por sus
relaciones de oposición binaria y por su oposición de contraste con los demás
elementos. En el ámbito laboral, podemos aplicar este concepto de estructura en torno a
las relaciones de poder y distinción de jerarquías, contraponiendo las posiciones
jefe/empleado dentro de una empresa como contexto de trabajo. También plantea el
principio de totalidad, que define lo social como una red de interrelaciones funcionales
entre todos los planos (en este caso laboral); la de categoría inconsciente situada más
allá de los hechos sociales empíricos; y la del don que describe el intercambio de
objetos (un salario a cambio de la fuerza de trabajo) como un hecho que permea todos
los aspectos de la vida primitiva e implica obligaciones (dar, recibir y devolver). Lévi-
Strauss retomará este planteo recalcando la importancia del intercambio por sobre lo
que se está intercambiando, pues a través de él se conforman las relaciones, principio
organizador de las sociedades.

La empresa obedece a dinámicas sociales y estructurales que dependen de su propia


cultura y de su entorno. Así, la relación principal o fundante de una empresa es la
establecida entre el capital y el trabajo, y de esta relación se desprenden los niveles
sociales necesarios para que el sistema de producción funcione. La figura del jefe, por
sobre la del empleado, pretende transmitir la autoridad y el liderazgo, la administración
ejerce su influencia sobre el comportamiento del grupo por conducto del liderazgo. El
poder puede verse fluir a partir de la posición jerárquica más alta de la empresa: la
dirección (por el dominio sobre el capital económico), de aquí que el curso siempre
será de más a menos. Este atributo le permite a la gerencia desempeñarse en ambos
extremos del flujo de poder. La relación de capital y dirección es dónde emana el
poder, los empleados generan trabajo y el jefe un nexo entre estos dos.

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