Diplomatura Superior en Educación
Sexual Integral
Módulo 10
Tercer tramo: Diplomatura Superior en Educación Sexual Integral
- Nivel Primario -
Trabajo Final
Integrador
Apellido, nombre, DNI y correo electrónico de las integrantes
del grupo:
Arévalo, Natalia Mariel, D.N.I 25887494, naty494@[Link]
Canavesi, Antonella, D.N.I: 39.484.731, [Link].96@[Link]
Rodriguez, Laura Paola, D.N.I: 27.027.328, lauraprodriguez@[Link]
Ruiz, Adriana Patricia, D.N.I: 30008695, adrruiz@[Link]
Número de Aula: 09
Formador: Enrique de la Calle
TEMA SELECCIONADO:
Teniendo el cuenta el título del módulo “Pedagogía crítica y feminista, género,
masculinidades y diversidades” así como los distintos temas que surgieron al interior del
grupo, hemos decidido elegir para desarrollar la consigna el concepto de “Identidades y
sexualidad” ya que nos permite incluir y trabajar diferentes aspectos de la misma: identidad
social, identidad de género, identidad sexual; y la manera en que el transitar por la escuela
deja marcas y huellas en la construcción de las mismas.
FUNDAMENTACIÓN:
Es importante subrayar que entendemos a la sexualidad y a la identidad como procesos
subjetivos que ocurren en interacción con el entorno y en los que incluyen factores y/o
aspectos biológicos, sociales, psicológicos y éticos; desde los primeros tiempos y aún antes
de nacer, somos nombrados y hablados por la comunidad que nos recibe a través de otros
significativos, representantes del mundo social.
Tal como se plantea en la clase 2 y a lo largo de toda la diplomatura, la sexualidad y la
identidad, son construcciones sociales; en dicho sentido, es sencillo hacer el ejercicio de
recordar aquellas marcas y huellas que los procesos de socialización, entre ellos,
especialmente la escuela, ha dejado en la constitución de nuestra subjetividad: es allí donde
los contenidos aprendidos no cobran tanta relevancia como las experiencias afectivas que se
sucedieron a lo largo de nuestra trayectoria escolar obligatoria.
En la escuela, no sólo se aprende a ser “estudiante” sino también se aprende a vivir en
sociedad, y para ello, se nos instruye desde muy pequeños/as acerca de lo “normal”, el modo
correcto de ser infantes, adolescente, varones o mujeres. En esta sociedad se nos ha señalado
como correcto o normal:
- El binarismo: hay varones y mujeres. Los géneros son dos y mutuamente excluyentes,
- Las identidades cis: las personas han de identificarse con el sexo que les asignaron al nacer.
- La heteronorma: lo natural es que las personas se sentirán atraídas por el sexo/género
opuesto.
- La jerarquización de la masculinidad: específicamente , la masculinidad hegemónica.
Sin embargo, si bien la institución escolar a través de sus dispositivos y discursos “oficiales”
ha tendido a construir y reconstruir estereotipos, debemos identificar y reconocer en ella la
circulación y existencia de otros saberes que, desde un espacio “extra oficial”, que la clase 1
de la diplomatura ha dado en nombrar como “epistemología crítica y feminista”, cobra
sentido y necesita ser recogido por los y las docentes, para que las voces de todos y todas
tengan lugar en la escuela.
De allí la necesidad de poner en discusión y problematizar la noción de identidad y
sexualidad desde una postura epistemológica crítica y desde el paradigma de la complejidad;
y para ésto otros conceptos se hacen igualmente necesarios: género y diversidad..
Existe al interior de las escuelas, las aulas y la comunidad educativa, la necesidad de
promover una educación que fomente el valor de la diversidad y ponga en tensión la
importancia de generar condiciones de igualdad hacia todas las personas, independientemente
de su identidad de género u orientación [Link]í el concepto de género resultará clave
para afirmar que las diferencias y desigualdades entre los géneros son construidas
socialmente y no biológicamente determinadas.
Pensar la sexualidad y la identidad desde una mirada integral supone ampliar el horizonte
desde una postura crítica que permita demostrar que, durante toda la etapa de escolarización
somos objeto de procesos de normalizació[Link] educación en género y diversidad es esencial
para promover una sociedad más justa y equitativa. Al abordar este tema en el aula, se busca
generar una conciencia crítica y promover actitudes de respeto y empatía hacia todas las
personas ya que, tal como se plantea en el módulo, todo proceso de normalización tiene como
contrapunto el tratamiento de todo lo diverso o diferente como patológico, susceptible de ser
violentado, eliminable, pudiendo generar en quienes “no encajan” malestares y padecimientos
subjetivos de diversa índole.
OBJETIVOS:
Provocar, mediante estrategias pedagógicas y recursos materiales, un pensamiento
crítico y problematizador que ponga en tensión estereotipos
aprendidos/adquiridos/naturalizados, y permite entender que tanto la sexualidad como
la identidad son procesos que se suceden en el marco de una construcción psico-
social.
Compartir información y trabajar en el aula los siguientes conceptos; diversidad,
género, rol y estereotipos de género.
Prevenir la discriminación y la violencia de género: a través de la reflexión, lograr
evidenciar los comportamientos y actitudes que perpetúan la discriminación y la
violencia de género para promover estrategias que permitan prevenir y/o abordar estas
problemáticas en el ámbito escolar y en la sociedad en general.
Hola colegas! El trabajo está muy bien. Felicitaciones. Eligieron un buen campo de
problemas, lo que les permite trabajar en diferentes líneas de intervención. De más está
decir que es muy pertinente la elección de ese campo en el marco de la educación sexual
integral.
En el mismo sentido, destaco la profundización de la explicación en torno a los por qué de
esa elección. Como dicen, es importante que la escuela pueda construir subjetividades
críticas, que puedan poner en cuestión (tensionar, como señalaron) sentidos o prácticas
muchas veces muy naturalizadas en el espacio educativo o en la sociedad en general. Ese
es uno de los desafíos/tareas que nos propone la ESI.