0% encontró este documento útil (0 votos)
44 vistas290 páginas

Informe Penal para Título de Abogado

El documento presenta un informe jurídico sobre un caso de secuestro agravado. Relata los hechos principales del caso, la imputación fiscal contra tres acusados, y las posturas presentadas por las defensas técnicas de los acusados.

Cargado por

Lizet Palomino
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
44 vistas290 páginas

Informe Penal para Título de Abogado

El documento presenta un informe jurídico sobre un caso de secuestro agravado. Relata los hechos principales del caso, la imputación fiscal contra tres acusados, y las posturas presentadas por las defensas técnicas de los acusados.

Cargado por

Lizet Palomino
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

FACULTAD DE DERECHO

INFORME JURÍDICO DE EXPEDIENTE PENAL


N° 02119-2013-32-1601-JR-PE-05

PRESENTADO POR

GIAN PIERRE ALCÁNTARA VILLANUEVA

TRABAJO DE SUFICIENCIA PROFESIONAL

PARA OPTAR EL TÍTULO PROFESIONAL DE ABOGADO

CHICLAYO – PERÚ

2020
CC BY-NC-SA
Reconocimiento – No comercial – Compartir igual
El autor permite transformar (traducir, adaptar o compilar) a partir de esta obra con fines no comerciales,
siempre y cuando se reconozca la autoría y las nuevas creaciones estén bajo una licencia con los mismos
términos.
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/
INFORME JURÍDICO DE EXPEDIENTE PENAL
PARA OPTAR EL TÍTULO PROFESIONAL DE ABOGADO

MATERIA : SECUESTRO AGRAVADO

NÚMERO DE EXPEDIENTE : 02119-2013-32-1601-JR-PE-05

IMPUTADOS : ANDRÉS CUEVA RODRÍGUEZ Y OTROS

AGRAVIADO : MICHAEL CERVANDO MINES ESPINOZA

BACHILLER : GIAN PIERRE ALCÁNTARA VILLANUEVA

CÓDIGO : 2011512729

PIMENTEL - PERU
2020

Página 1 de 288
ANEXO DE ORIENTACIÓN

1. RELACIÓN DE LOS HECHOS PRINCIPALES EXPUESTOS POR LAS PARTES


INTERVINIENTES EN EL PROCESO O PROCEDIMIENTO…………………. (A)

2. IDENTIFICACIÓN Y ANÁLISIS DE LOS PRINCIPALES PROBLEMAS


JURÍDICOS DEL EXPEDIENTE………………………………………...………... (B)

3. POSICIÓN FUNDAMENTADA SOBRE LAS RESOLUCIONES EMITIDAS Y


LOS PROBLEMAS JURÍDICOS IDENTIFICADOS ……………………………. (C)

4. CONCLUSIONES……………………...………………………………………....... (D)

5. BIBLIOGRAFÍA……………………………………………………………………... (E)

6. ANEXOS ……………………………………………………………………………. (F)

7. FOTOCOPIA DE LA ACUSACIÓN Y EL AUTO DE ENJUICIAMIENTO …… (G)

8. FOTOCOPIA DE LAS ACTAS DE AUDIENCIA DE PRIMERA Y SEGUNDA


INSTANCIA DEL JUICIO ORAL DECLARADO NULO…………………………. (H)

9. FOTOCOPIA DE LAS ACTAS DE AUDIENCIA DE PRIMERA Y SEGUNDA


INSTANCIA DEL NUEVO JUICIO………………………………………............... (I)

10. FOTOCOPIA DE LA SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA DEL JUICIO


DECLARADO NULO ………………………………………………………………. (J)

11. FOTOCOPIA DE LA SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA DEL JUICIO


DECLARADO NULO ………………………………………………………………. (K)

12. FOTOCOPIA DE LA SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA DEL NUEVO


JUICIO ………………………………………………………………………………. (L)

13. FOTOCOPIA DE LA SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA DEL NUEVO


JUICIO …………………………………………………………………………….... (M)

14. FOTOCOPIA DE AUTO DE CALIFICACIÓN DEL RECURSO DE CASACIÓN Y


SENTENCIA CASATORIA ………………………………………………………... (N)

Página 2 de 288
A. RELACIÓN DE LOS HECHOS PRINCIPALES EXPUESTOS POR LAS
PARTES INTERVINIENTES EN EL PROCESO O PROCEDIMIENTO

1.- Hechos principales del caso:

El día 24 de febrero de 2013, en horas de la mañana, el agraviado Michael Cervando

Mines Espinoza, se encontraba a la altura del centro comercial APIAT en la avenida

España de la ciudad de Trujillo, en aparente estado de ebriedad, molestando a los

transeúntes y comerciantes del lugar, por lo que el personal de la Policía Nacional luego

de constituirse en dicho lugar dispuso su traslado inmediato, en este caso a su domicilio,

el cual fue indicado por el mismo agraviado, situado en la Av. Gonzáles Prada (ubicado

frente al albergue San José) donde lo dejaron, bajo la creencia que la información

proporcionada por este último realmente correspondía a la verdad, en tanto el agraviado

al bajar de la unidad policial toco la puerta de la casa que previamente había indicado

como su hogar.

Sin embargo, el agraviado mintió a la policía, pues el domicilio que indicó no era el suyo,

sino el de un particular ajeno a esta situación, el mismo que al advertir que una persona

desconocida y semidesnuda tocaba la puerta de su casa, optó por llamar a la central de

serenazgo de la ciudad, reportando el hecho y solicitando la intervención correspondiente;

bajo ese contexto la central de radio, comunica a Andrés Cueva Rodríguez (agente de

serenazgo motorizado) se constituya a la intersección de la Av. Gonzáles Prada y Av.

América Sur, al llegar al lugar este último advierte que la situación requería apoyo,

solicitándolo a la central de radio, la cual a su vez, contacta y envía a la unidad de

serenazgo N° 16, conducida por Wilman Oscar Camus Briones (agente de serenazgo) y

Miguel López Heredia (PNP).

Página 3 de 288
Bajo esas circunstancias, los investigados Andrés Cueva Rodríguez, Wilman Oscar

Camus Briones y Miguel López Heredia, decidieron detener al agraviado y subirlo a la

unidad de serenazgo; comunicando tal hecho a la central de radio, la cual les indico

“erradicar” (práctica habitual del personal de serenazgo de trasladar a una persona

intervenida a los alrededores de la ciudad de Trujillo y abandonarla allí, ello con la

finalidad de que se les pase el estado de ebriedad o drogadicción) al sujeto, por lo que en

tal sentido, procedieron a conducirlo a las afueras de la ciudad. Transcurridas cuatro

cuadras, la unidad de serenazgo se detuvo frente a la luz roja de un semáforo, momento

en el cual, el agraviado bajo y trato de huir, pero los investigados lo persiguieron, lo

aprendieron y lo regresaron al vehículo, para continuar con su traslado al sector San

Lorenzo – Quemazón del Distrito de Moche donde lo dejaron abandonado.

Por último, el día 17 de marzo de 2013, se encontró el cuerpo sin vida del agraviado, en

estado de descomposición y en el lugar donde fue abandonado por los investigados.

2.- Imputación Fiscal respecto a los hechos suscitados:

En el caso materia de análisis, culminada la etapa de investigación preparatoria, en la cual

se realizaron diferentes actos de investigación, el representante del Ministerio Público, en

base a lo recabado, decidió formular requerimiento de acusación por el delito contra la

libertad en la modalidad de secuestro agravado contra Andrés Cueva Rodríguez, Wilman

Oscar Camus Briones y Miguel López Heredia en calidad de coautores, en agravio de

Michael Cervando Mines Espinoza.

Así pues, el representante del Ministerio Público consideró que la conducta de los

acusados se encuadraba en el tipo penal tipificado en el artículo 152 segundo párrafo

inciso 3 y cuarto párrafo inciso 3 del Código Penal, el cual ha previsto lo siguiente:

Página 4 de 288
Articulo 152.- Secuestro

Sera reprimido con pena privativa de libertad no menor de veinte ni mayor de

treinta años el que, sin derecho, motivo ni facultad justificada, priva a otro de su

libertad personal, cualquiera sea el móvil, el propósito, la modalidad o

circunstancia o tiempo que el agraviado sufra la privación o restricción de su

libertad.

La penal será no menor de treinta años cuando:

3. El agraviado o el agente es funcionario o servidor público.

La pena será de cadena perpetua cuando:

3. Si se causa lesiones graves o muerte al agraviado durante el secuestro o

como consecuencia de dicho acto.

En tal sentido, mediante su requerimiento de acusación postula la pena de cadena perpetua

contra los acusados, y, además una reparación civil asciende a la suma de S/. 100 000, 00

soles como medio de resarcimiento por el daño causado al agraviado.

Ahora bien, según la hipótesis fiscal, resulta aplicable a los acusados el artículo 152 (tipo

base) segundo párrafo inciso 3 y cuarto párrafo inciso 3 (agravantes) del Código Penal;

por cuanto en los acusados recae una condición cualificada, puesto que, son servidores

públicos y funcionarios públicos según lo prescrito en el art. 425 inciso 3 y 5 del Código

Penal, y con su accionar ocasionaron el resultado muerte en el agraviado.

Al llevarse a cabo el juicio de subsunción típica de los hechos, el fiscal a cargo advirtió

que los acusados se encontraban realizando labores de seguridad ciudadana de acuerdo a

lo prescrito en el art. 260 del Código Procesal Penal; y es en ese contexto que encontraron

Página 5 de 288
al agraviado “en calzoncillos” y sin tener ninguna facultad justificada, ni motivación

alguna, privaron de su libertad al agraviado, quien incluso luego de un breve trayecto trató

de escapar, quienes lo obligaron a subir nuevamente al vehículo poniéndose el imputado

Andrés Cueva Rodríguez a su lado para evitar que nuevamente vuelva a salir del vehículo

para conducirlo hasta el lugar donde lo dejaron abandonado.

En los acusados existe una condición especial, dos de ellos son miembros de seguridad

ciudadana de la Municipalidad Provincial de Trujillo (servidores públicos), esto es,

Andrés Cueva Rodríguez y Wilman Oscar Camus Briones, mientras que, Miguel López

Heredia es miembro de la Policía Nacional (funcionario público), lo que configura el

segundo párrafo inciso 3 del tipo penal antes referido de la Norma Sustantiva.

En cuanto al resultado muerte del agraviado, se advierte que este se dio como

consecuencia del abandono realizado por los acusados, en el sector conocido como San

Lorenzo – Quemazón del Distrito de Moche, lo que impidió que hubiera podido salir del

lugar, buscar ayuda y ser auxiliado; además, por la forma como lo dejaron pudieron

preveer el resultado, configurando el cuarto párrafo inciso 3 del tipo penal referido.

3.- Posturas presentadas por las defensas técnicas de los acusados:

Ahora bien, respecto a este punto, cabe precisar que, los acusados Andrés Cueva

Rodríguez y Wilman Oscar Camus Briones tienen una defensa técnica distinta a la del

acusado Miguel López Heredia. Así, realizada esta precisión, los abogados defensores

sustentaron lo siguiente:

a) Respecto a la defensa técnica de Andrés Cueva Rodríguez y Wilman

Oscar Camus Briones

Página 6 de 288
Sostiene que, no es posible imputar el delito de secuestro con subsecuente muerte a sus

patrocinados. Pues, en el delito de secuestro lo fundamental es la ilegitimidad de la

privación de la libertad cuando se hace sin motivo alguno.

Según la defensa, existe estado de necesidad justificante, en razón del conflicto suscitado

entre el derecho a la seguridad pública y el derecho a la libertad de tránsito. Así mismo,

el motivo del traslado del agraviado se dio en atención a la orden de erradicación, por

tanto, concurre un despliegue justificado según el artículo 20 inciso 4 de la norma jurídico

penal.

Respecto a la muerte del agraviado, el perito concluyo que no ha podido establecerse la

causa de la misma, además de no poder precisar el día exacto del deceso, debido a las

circunstancias en las cuales se encontró el cuerpo del agraviado y por las condiciones

ambientales de aquella temporada de verano.

En tal sentido, siendo la finalidad de la intervención evitar que el agraviado siga

cometiendo disturbios, y no así un fin personal, se solicita la absolución.

b) Respecto a la defensa técnica de Miguel López Heredia

Sostiene que, no existe el delito de secuestro, pues el agraviado subió voluntariamente al

vehiculó de serenazgo y no a la fuerza como refiere el representante del Ministerio

Público. Esto es así, en base a lo declarado por los testigos Jara y Campos, los cuales han

indicado que tanto los serenos Andrés Cueva Rodríguez y Wilman Oscar Camus Briones,

así como el PNP Miguel López Heredia, no ejercieron acto de violencia para subir al

agraviado a la unidad de serenazgo, sino que, por el contrario, este subió de forma

voluntaria.

Según la defensa, existe una causa de justificación, en tanto su patrocinado en calidad de

policía actuó en base a la protección de la sociedad y lo hizo en cumplimiento de un deber.

Página 7 de 288
Asimismo, actuó por orden de la Gerencia de Seguridad Ciudadana de la Municipalidad

de Trujillo; por lo tanto, su conducta se encuentra justificada según el artículo 20 inciso

8 de la norma jurídico penal.

En el mismo sentido, al igual que la defensa técnica de los serenos, respecto a la muerte

del agraviado, ello no es atribuible a su patrocinado, pues el perito concluyo que no ha

podido establecerse la causa de la misma, además de no poder precisar con exactitud el

día del deceso, debido a las circunstancias en las cuales se encontró el cuerpo del

agraviado y por las condiciones climáticas de aquella temporada de verano; además, se

advierte que no hay luxaciones ni fracturas. Además, refiere el abogado defensor que, en

el lugar donde se encontró al agraviado no hay acceso vehicular, es tan estrecho que solo

puede pasar una persona. Así, por lo antes expuesto, solicita la absolución de su

patrocinado.

B. IDENTIFICACIÓN Y ANÁLISIS DE LOS PRINCIPALES PROBLEMAS


JURÍDICOS DEL EXPEDIENTE

1.- Identificación de los principales problemas jurídicos:

El presente caso, se encuentra comprendido en el Exp. N° 02119-2013-32-1601-JR-PE-

05, cuyo conocimiento de la causa se llevó a cabo en la Corte Superior de Justicia de La

Libertad. Siendo importante precisar que, en dicha entidad de justicia, desde el 01 de abril

del año 2007, se aplican los principios, reglas y procedimientos implementados por el

Nuevo Código Procesal de 2004. Siendo ello así, es importante destacar que, el sistema

procesal penal es acusatorio y garantista; lo que, en buena cuenta, significa que existen

diferentes sujetos procesales con funciones distintas, así, al fiscal le corresponde dirigir

la etapa de investigación con objetividad, al juez conocer los hechos y las pruebas para

Página 8 de 288
emitir una decisión justa, razonable e imparcial, en tanto a la defensa técnica del imputado

le corresponde aportar elementos de convicción para sustentar su hipótesis planteada y

no generar situaciones de indefensión, por último, le corresponde a la defensa del actor

civil perseguir una adecuada reparación civil por el daño ocasionado.

En un Estado Constitucional de Derecho. “El proceso penal constitucionalizado importa

un conjunto de principios y garantías constitucionales que guían y gobiernan su

desenvolvimiento, así como el rol de los sujetos procesales” (Salas, 2011, p. 19).

Así también, debe tenerse en cuenta que, el respeto de los derechos y principios en el

desarrollo del proceso penal es desde ya una cuestión fundamental, destacando entre ellos,

el derecho de defensa, el principio de contradicción, el derecho a ser considerado inocente

mientras no se demuestre lo contrario, el principio de congruencia entre lo que es materia

de acusación y la decisión judicial emitida, entre otros; lo cual supone dos cuestiones,

primero, que nos encontramos ante un procedimiento penal constitucionalizado y,

segundo, debe existir un equilibrio entre la eficacia en la persecución de los delitos y el

respeto de los derechos fundamentales del imputado (San Martín, 2015).

2.- Narrativa procedimental:

Concluida la etapa de investigación preparatoria, el representante fiscal dentro de los 15

días hábiles dispuestos en el artículo 344 de la normativa procesal, emitió requerimiento

acusatorio contra los imputados por la presunta comisión del delito Contra la Libertad en

la modalidad de Secuestro Agravado, regulado en el segundo párrafo inciso 3 y cuarto

párrafo inciso 3 del artículo 152 del catálogo penal, solicitando la pena de cadena

perpetua.

Página 9 de 288
Las defensas técnicas en juicio oral, sustentaron que correspondía respecto a sus

patrocinados la absolución de los cargos imputados por el Ministerio Público, ello en

mérito, a la incorrecta calificación jurídica de los hechos que dieron lugar a la

investigación, así como por los insuficientes medios probatorios presentados para

acreditar su responsabilidad penal.

En la sentencia de primera instancia el colegiado mediante Resolución N° 31 de fecha 07

de enero de 2015, falló absolviendo a los procesados por los cargos atribuidos en mérito

a que no existen suficientes pruebas que demuestren la vinculación jurídica entre el hecho

imputado y la conducta de los acusados; empero, estableció el pago de una reparación

civil por la suma de S/. 100 000, 00 soles.

Notificada esta decisión, el Ministerio Público, así como las defensas (solo en el extremo

de la reparación civil) expresaron su disconformidad mediante sus respectivos recursos

impugnatorios; y es bajo ese contexto que la Sala Penal mediante Resolución N° 43 de

fecha 20 de agosto de 2015, falló declarando nula la sentencia recurrida en razón a existir

una grave afectación al contenido esencial de las garantías del debido proceso, esto es, la

debida motivación de las resoluciones judiciales y tutela jurisdiccional efectiva; en

consecuencia, declararon nulo el juicio oral y ordenaron la realización de un nuevo

juzgamiento por otro juzgado penal colegiado.

Así, en cumplimiento a lo ordenado por la Sala Penal Superior, se llevó a cabo un nuevo

juicio, en el cual las defensas mantuvieron su posición respecto a la absolución de la

acusación fiscal, en tanto que, la fiscalía hizo lo propio, solicitando la condena de los

procesados.

Luego del desarrollo del nuevo juicio, mediante sentencia contenida en la Resolución N°

93 de fecha 17 de mayo de 2017, el colegiado falló condenando a los procesados a 15

Página 10 de 288
años de pena privativa de la libertad, y al pago de una reparación civil por la suma de S/.

60 000, 00 soles, por la comisión del delito de secuestro, pues se ha logrado acreditar la

privación ilegítima de la libertad del agraviado occiso, al ser este conducido en contra de

su voluntad a un lugar desconocido para allí ser abandonado; así mismo, el colegido

descartó la agravante del resultado muerte, en tanto que, ello no quedó demostrado

objetivamente en juicio.

En igual sentido, notificada esta decisión, el Ministerio Público, así como las defensas

técnicas, expresaron su disconformidad e interpusieron recurso de apelación en el

extremo de la pena impuesta y de la responsabilidad penal respectivamente; en

consecuencia, la Sala Penal Superior mediante Resolución N° 105 de fecha 16 de mayo

de 2018, falló confirmando la sentencia venida en grado en el extremo de la condena

impuesta a los imputados y revocó la misma en lo concerniente a la pena y la reparación

civil, así, reformándola, les impusieron 30 años de pena privativa de la libertad y el pago

solidario de una reparación civil por la suma de S/. 100 000, 00 soles; ello, bajo el

argumento que el tipo penal de secuestro agravado por la condición del agente se sanciona

con una pena no menor de 30 años, aunado al abuso cometido en una clara situación de

prevalimiento hacía con la víctima, lo que hace pertinente en tal sentido, elevar la pena

de los procesados al amparo del apartado 3 del artículo 409 de la norma procesal.

Es menester señalar que, no existió unanimidad en los jueces superiores respecto a la

decisión condenatoria adoptada por la Sala Penal Superior, por el contrario, existe un voto

singular mediante el cual se declaró que lo correcto era la absolución de los procesados,

pues su conducta más allá de encuadrar en el tipo penal de secuestro agravado, encajaba

en el delito de abuso de autoridad.

Posteriormente, las defensas técnicas de los condenados, en cumplimiento al plazo

establecido en el artículo 414 inciso a) literal 1 y conforme al artículo 427 de la norma

Página 11 de 288
procesal penal, interpusieron recurso de casación contra la Resolución N° 105 por

considerar que se encuentra inmersa en el numeral 3 del artículo 429 de la norma procesal

penal, esto es, una errónea interpretación de la ley penal. En tal sentido, con fecha 8 de

marzo del 2019 la Corte Suprema mediante auto admisorio, declaró bien concedida la

Resolución N° 107 expedida el 2 de agosto del 2018 por la Segunda Sala Penal de

Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de la Libertad y admisibles los recursos de

casación por el motivo casacional estipulado en el artículo 429 del Código Procesal Penal

interpuesto por los recurrentes contra la sentencia de vista.

Por último, se emitió la Casación N° 1438 – 2018 – La Libertad, de fecha 30 de octubre

del 2019, respecto a los alcances del delito de secuestro; en la cual, declararon fundado

el recurso de casación por errónea interpretación del artículo 152 de la norma penal y,

en consecuencia, casaron la referida sentencia de vista y sin reenvío actuando como sede

de instancia, revocaron la sentencia emitida por el A quo que condenó a Andrés Cueva

Rodríguez, Wilman Oscar Camus Briones y Miguel López Heredia, reformándola: los

absolvieron de los cargos formulados de la acusación fiscal por la presunta comisión del

delito de secuestro.

Ahora bien, en resumidas cuentas, realizado el respectivo análisis dogmático y

procedimental del presente expediente, se advierte que los problemas jurídicos

identificados están relacionados a una a) La errónea calificación jurídica de los hechos

por parte del representante del Ministerio Público y b) Deficiente valoración probatoria

y debida motivación de la decisión judicial.

3.- Análisis de los principales problemas jurídicos:

3.1.- La errónea calificación jurídica de los hechos por parte del


representante del Ministerio Público.

Página 12 de 288
En principio, debe quedar claro que, conforme al nuevo proceso penal, el Ministerio

Público es el titular de la acción penal, conduce la investigación del delito y comunica al

juez penal sus diversas disposiciones y requerimientos, así, dicha labor recae única y

exclusivamente en el fiscal y no en ninguna otra autoridad. Igualmente, es importante

destacar que la actuación del Ministerio Público se rige bajo los principios de legalidad,

independencia y objetividad (Sánchez, 2009).

Así, es necesario señalar que, la calificación jurídica del hecho es una actividad propia

del fiscal y debe realizarse con responsabilidad, objetividad y conocimiento de las

instituciones jurídicas, tales como, la teoría del delito y la determinación judicial de la

pena, puesto que, las erradas calificaciones jurídicas, suponen por decirlo de alguna

manera, un incorrecto procesamiento en algunos casos, en tanto que, en otros casos

significa un procesamiento innecesario (Neyra, 2015).

Ahora bien, como ya se ha señalado anteriormente, el representante del Ministerio

Público consideró que la conducta de los acusados se encuadra en el tipo penal tipificado

en el artículo 152 segundo párrafo inciso 3 y cuarto párrafo inciso 3 del Código Penal,

que corresponde al delito de secuestro agravado. Los hechos materia de imputación se

circunscriben a que los acusados decidieron detener al agraviado y subirlo a la unidad de

serenazgo; para llevar a cabo la común práctica de erradicación, la cual tiene como

finalidad trasladar a una persona a las afueras de la ciudad y dejarla allí. Igualmente, cabe

mencionar que, transcurridas cuatro cuadras, la unidad de serenazgo se detuvo frente a la

luz roja de un semáforo, momento en el cual, el agraviado bajo y trato de huir, pero los

acusados lo persiguieron, lo aprendieron y lo regresaron al vehículo.

En ese sentido, ahora corresponde desarrollar algunos alcances sobre el delito de

secuestro, para determinar si en efecto es correcta la calificación jurídica respecto a los

hechos que fueron materia de imputación.

Página 13 de 288
El bien jurídico es la protección de la libertad personal, lo cual significa que toda persona

tiene derecho de poder transitar sin restricción alguna y conforme a su voluntad, respecto

a la calidad de los sujetos activo y pasivo, estos pueden recaer en cualquier persona, por

tanto, nos encontramos frente a un delito común. Además, cabe anotar, que es un delito

netamente doloso, con efectos permanentes en su ejecución y donde si cabe hablar de

tentativa.

Salinas (2013) afirma:

El bien jurídico preponderante que se trata de proteger lo constituye la libertad

personal, entendida en el sentido de libertad ambulatoria o de locomoción, es

decir, la facultad o capacidad de las personas de trasladarse libremente de un lugar

a otro como a bien tengan de acuerdo a sus circunstancias existenciales. (p. 505)

La conducta típica del delito de secuestro, se materializa con la privación ilegítima de la

libertad ambulatoria de una persona, imponiéndose así, límites impeditivos en el ámbito

de desplazamiento de la víctima. No obstante, no toda restricción de la libertad importa

la configuración típica de este delito, pues, la detención puede ser legítima en la medida

que se realice en los supuestos que la ley permite, esto es, la detención policial y el arresto

ciudadano cuando exista flagrancia delictiva.

Son agravantes en el presente caso; primero, la cualidad especial del sujeto activo,

funcionario o servidor público, por el reproche social al quebrantamiento de sus deberes

institucionales y, segundo, el resultado muerte que constituirá una agravante siempre y

cuando dicho resultado sea concurrente a la consumación del delito de secuestro, o que

este se dé durante el cautiverio o con posterioridad (Gálvez y Rojas, 2011).

Por lo expuesto, luego de establecer algunos alcances sobre el delito de secuestro, se ha

llegado a la conclusión que no toda restricción a la libertad personal significa que dicha

Página 14 de 288
conducta merezca ser calificada dentro de este tipo penal; sino que, también debe

analizarse si existe o no una intención ilegal que responda a intereses particulares para

privar de su libertad a un tercero. Dicho, en otras palabras, en el delito de secuestro,

importa no solo la configuración del tipo objetivo, sino también la del tipo subjetivo.

Llegado a este punto solo queda converger los elementos que configuran el delito de

secuestro y analizarlos con el hecho histórico objeto del proceso; en tal sentido, como ha

sido expuesto a lo largo de este informe, la conducta desarrollada por los imputados se

ciñe a que el día 24 de febrero de 2013, intervinieron al agraviado en las intercepciones

de las avenidas Gonzales Prada y América, en merito a que un ciudadano solicito su

apoyo, pues un sujeto semidesnudo se encontraba tocando su puerta; bajo tal

circunstancias los imputados proceden a detener al sujeto; no obstante, es preciso señalar

que al momento de la detención no se estaba ante un supuesto de flagrancia delictiva o

una denuncia que mínimamente justifique tal detención.

Por tanto, al tratarse de una detención ilegal sin una aparente causa justificada que los

ampare, estarían incurriendo ineludiblemente en el delito de secuestro agravado, si es que

tenemos en cuenta la condición de funcionario público de los agentes; sin embargo, pese

a que el tipo objetivo del delito de secuestro pueda haberse satisfecho, lo cierto es, que la

propia condición de funcionario público que se les reprocha, sugiere un análisis distinto,

pues de por medio, debe valorarse el posible ejercicio funcional indebido del cargo, que

daría luces a un posible abuso de autoridad, o por el contrario, en sintonía con el tipo

subjetivo del delito de secuestro, se logre determinar que el sujeto activo valiéndose de

su condición funcionarial cometió la conducta ilícita motivado por un interés particular.

Así, de los hechos, no se advierte que los imputados hayan obrado motivados por un

interés particular, sino que, por el contrario, es evidente que incurrieron en un indebido

ejercicio funcional de su cargo al tratar de impedir que el agraviado siga causando

Página 15 de 288
molestias a la ciudadanía, y así, al amparo de la común práctica de erradicación,

trasladaron al agraviado a un lugar situado a las afueras de la ciudad de Trujillo.

Sin lugar a duda, esta es una práctica reprochable que carece de toda legalidad, pues en

un Estado Constitucional de Derecho como el nuestro, no es admisible prácticas que

denigren la dignidad de la persona o restrinjan libertades constitucionales en supuestos

distintos a los ya establecidos legalmente; ergo, lo que aquí hay que tener en cuenta, es

que más allá de la detención ilegal y posterior traslado del agraviado; los imputados

actuaron en función al plan de erradicación y no así, en el marco de una razón o interés

particular, que de haber sido el caso, sin mayor problema, hubiera fundamentado el

ámbito subjetivo del delito de secuestro.

El delito de abuso de autoridad tipificado en el artículo 376 del catálogo penal, tiene que

ver con todos aquellos actos que sean contrarios a la administración pública, sancionando

al funcionario público que abusando de sus atribuciones cometa un acto arbitrario en

perjuicio de un tercero; en el presente caso, la restricción de la libertad solo puede

realizarse a través de la detención policial y el arresto ciudadano, atributos propios de la

policía nacional y de la ciudadanía en general respectivamente. En ese sentido, lo que los

imputados realizaron fue una detención ilegal, en el ejercicio funcional de su cargo, es

decir, detuvieron al agraviado arbitrariamente abusando de sus atribuciones.

En consecuencia, en el presente caso, al no existir flagrancia delictiva en la actitud del

agraviado, la detención realizada fue ilegal, no obstante, ello no es suficiente para calificar

dicha conducta como delito de secuestro, en tanto, no existió un interés particular en la

conducta de los acusados, sino que, por el contrario, los acusados actuaron por orden de

la Gerencia de Seguridad Ciudadana de la Municipalidad de Trujillo, incurriendo en un

claro exceso de actos propios de sus funciones. Así, en contrario a la calificación realizada

por el representante del Ministerio Público en su requerimiento de acusación, los hechos

Página 16 de 288
atribuidos darían lugar al delito de abuso de autoridad. En síntesis, estaríamos ante un

delito contra la administración pública en perjuicio de un tercero y no ante un delito contra

la libertad personal.

3.2.- Deficiente valoración probatoria y debida motivación de la decisión


judicial

Luego del análisis del expediente, se ha identificado una deficiente valoración y

motivación en la decisión de los jueces a cargo del primer juzgamiento, contenido en la

resolución N° 31 de fecha 7 de enero del 2015. Ello es así, en razón de que los jueces no

han cumplido con las reglas de valoración probatoria y requisitos de una debida

motivación que deben existir en las decisiones judiciales.

Siendo conveniente, primero, desarrollar algunos conceptos previos sobre valoración

probatoria y la debida motivación de las decisiones judiciales, para luego realizar un

estudio concreto de la problemática identificada.

Respecto a la valoración probatoria, está supone una labor en la determinación de los

hechos suscitados, mediante el valor probatorio que le brinda el juez a cada una de las

pruebas ofrecidas por las partes. Así, habrán hechos que serán suficientemente probados

y otros, tal vez, no lleguen a tener dicha característica probatoria. En esta labor, es

importante la actuación de fiscales y abogados, en cuanto, son ellos quienes ofrecen los

medios probatorios que son actuados y valorados por el juez luego de realizado el

juzgamiento.

En nuestro actual sistema procesal penal, se aplica el sistema de la sana crítica racional

conforme al artículo 158 numeral 1 de la norma procesal penal, que señala lo siguiente:

en la valoración de la prueba el juez deberá observar las reglas de la lógica, la ciencia y

Página 17 de 288
las máximas de la experiencia, y expondrá los resultados obtenidos.

Castillo (2013) afirma:

El sistema de la sana crítica o libre convicción es compatible con la obligación

constitucional de motivar los hechos y las pruebas en el proceso penal, en la

medida en que busca que se expresen las razones y argumentos de por qué se ha

valorado de una manera y no de otra, esto fundamentalmente con el propósito de

que las partes realicen un control interno de la fundamentación de la sentencia. (p.

57)

Ahora bien, respecto a la debida motivación de las decisiones judiciales, esta forma parte

de las garantías del debido proceso y se encuentra garantizado en la norma constitucional

en el artículo 139 numeral 5. La garantía de motivación, consiste en dar a conocer las

razones y argumentos que justifican la decisión adoptada.

La motivación de las resoluciones judiciales, no debe entenderse como una garantía más

del proceso penal, sino que, debe entenderse como una de las más importantes, pues con

ella, se garantiza que los justiciables puedan conocer los fundamentos y razones que

llevan al juzgador a decidir por un fallo condenatorio o absolutorio. Su inobservancia,

acarrea nulidades en el proceso.

La importancia del derecho a la motivación de las resoluciones judiciales, radica en que

los justiciables conozcan las razones que justifican tales decisiones. Posibilitando con ello

que los justiciables puedan plantear de mejor forma sus respectivos recursos

impugnatorios.

Página 18 de 288
Nuestro Supremo Interprete de la Constitución1, ha distinguido seis supuestos que

vulneran el contenido constitucionalmente protegido del derecho a la motivación de las

resoluciones judiciales, los cuales son los siguientes:

a) Inexistencia de motivación o motivación aparente: No expresa razones

mínimas que sustentan la adopción de la decisión judicial, o de existir, estas

carecen de relación con el caso concreto.

b) Falta de motivación interna del razonamiento: Por la falta de coherencia en la

narrativa, lo cual, no permite conocer las razones en las que se apoya la decisión.

c) Deficiencias en la motivación externa: Justificación de las premisas; cuando las

premisas que sustentan la decisión carecen de un análisis fáctico o jurídico por

parte del juez, esto es, respecto a los hechos, a las pruebas valoradas y a la

vinculación que debe existir con el procesado.

d) La motivación insuficiente: Implica, el mínimo de motivación que debe existir,

respecto a los hechos y al derecho aplicable al caso que es materia de decisión.

e) La motivación sustancialmente incongruente: Lo que significa que la decisión

judicial, no guarda relación con las pretensiones y lo que fue objeto de debate.

f) Motivaciones cualificadas: A mayor restricción de los derechos fundamentales,

mayor motivación de la decisión judicial.

Por su parte, nuestra Corte Suprema de Justicia2 ha señalado que una debida motivación

supone:

1
STC 00728-2008-PHC/TC. Fecha 13 de octubre de 2008. Fundamento Jurídico Siete.
2
Casación N° 129 – 2017 - Lambayeque. Fecha 04 de octubre de 2017. Fundamento Jurídico Primero.

Página 19 de 288
a) La declaración de los hechos probados, b) Una correcta interpretación y aplicación de

las normas jurídicas, c) Tener en cuenta las reglas de la determinación judicial de la pena

y d) El monto de la reparación civil. Lo que significa que debe diferenciarse, entre una

motivación de los hechos y una motivación respecto a la aplicación del derecho.

Ahora bien, luego del análisis de la resolución N° 31 de fecha 7 de enero de 2015, en

principio, debe señalarse que mediante la misma se decidió absolver a los acusados del

delito de secuestro agravado materia de acusación, y se les impuso el pago solidario de

una reparación civil por el monto de 100.000.00 soles; en mérito a lo previsto en el

artículo 12 inciso 3 de la normativa procesal penal, el cual señala que el órgano

jurisdiccional puede fijar una reparación civil a pesar de existir sentencia absolutoria.

Así, ahora corresponde señalar los argumentos por los que se considera que en dicha

resolución existe una deficiente valoración probatoria y además una vulneración al

derecho a la debida motivación de las resoluciones judiciales. Considerándose los

siguientes argumentos:

Primero, en la resolución antes mencionada, si bien es cierto, los jueces realizaron una

exposición de los hechos y de las pruebas que fueron actuadas en el juicio oral, no han

realizado una valoración conjunta de aquellas. Inobservando lo previsto en el artículo 393

inciso 2 de la norma procesal penal, respecto a la valoración individual y conjunta de las

pruebas.

Segundo, respecto a la debida motivación de las resoluciones judiciales, este derecho no

ha sido garantizado, en tanto, la resolución en comento, no contiene una fundamentación

completa, esto es, respecto a los hechos probados y los hechos no probados. Así también,

dicha resolución carece del razonamiento de la valoración probatoria. Inobservando lo

previsto en el artículo 394 inciso 3 de la norma procesal penal.

Página 20 de 288
Tercero, en la resolución materia de análisis se está ante el supuesto de deficiencias en la

motivación externa o justificación de las premisas, en tanto, la decisión carece de un

análisis fáctico o jurídico por parte del juez, esto es, respecto a los hechos, a las pruebas

valoradas y a la vinculación que debe existir con los procesados.

En conclusión, el colegiado ha incurrido en deficiencias tanto en la valoración de las

pruebas como en la motivación de la decisión. Inobservando el artículo 393 inciso 2 de la

norma procesal penal, respecto a la valoración individual y conjunta de las pruebas y el

artículo 394 inciso 3, en cuanto a la motivación completa de las decisiones judiciales.

C. POSICIÓN FUNDAMENTADA SOBRE LAS RESOLUCIONES


EMITIDAS Y LOS PROBLEMAS JURÍDICOS IDENTIFICADOS

1.- Resoluciones judiciales N° 31 y 43, respecto al primer juicio oral realizado contra
los procesados y la sentencia de vista que declaró la nulidad del mismo

1.1.- Parte resolutiva de las resoluciones judiciales:

En la sentencia de primera instancia el colegiado mediante Resolución N° 31 de fecha 07

de enero de 2015, falló absolviendo a los procesados por los cargos atribuidos; empero,

estableció el pago solidario de una reparación civil por la suma de S/. 100 000, 00 soles.

En la sentencia de vista la Sala Penal Superior mediante resolución N° 43 de fecha 20 de

agosto de 2015, falló declarando nula la sentencia recurrida; en consecuencia, declararon

nulo el juicio oral y ordenaron la realización de un nuevo juzgamiento por otro juzgado

penal colegiado.

1.2.- Argumentos que sustentan las resoluciones judiciales:

Los argumentos de la resolución N° 31 son los siguientes:

Página 21 de 288
Que, de la prueba actuada en juicio, y sometida al contradictorio, no se ha llegado a

acreditar de manera fehaciente la comisión del delito de secuestro agravado que se imputa

a los acusados; pues en primer lugar se debe establecer claramente si las acciones

realizadas por los acusados se encuadran en la conducta típica que establece el artículo

152 del código penal, y en ese sentido la figura típica se da cuando el que, sin derecho,

motivo ni facultad justificada, priva a otro de su libertad personal; siendo así, el hecho

imputable a los acusados es haber erradicado al agraviado en el marco del llamado plan

de erradicación de la Gerencia de Seguridad Ciudadana de la Municipalidad de Trujillo.

En esa línea de ideas se establece que, no se configura el delito de secuestro agravado

pues los procesados no han tenido mínimamente la intención de privarlo de su libertad

con un fin subalterno o de hacer daño, sino más bien evitar este a la colectividad.

Los argumentos de la resolución N° 43 son los siguientes:

Respecto a la conducta de los procesados, en cuanto a que no tuvieron la mínima intención

de privar de su libertad al agraviado con fines subalternos, el tipo penal expresamente

establece que la privación de la libertad se sanciona cualquiera sea el móvil, el propósito,

la modalidad, circunstancia o tiempo que el agraviado sufra la privación o restricción de

su libertad, no pudiendo considerar la conducta de los procesados como de insignificancia

social, siendo que en cuanto al cuestionamiento al elemento subjetivo del tipo, ha quedado

establecido que los procesados privaron de la libertad al agraviado con pleno

conocimiento de ello trasladándolo a un lugar inhóspito, como según refirieron era una

práctica usual, por ende, no se puede argumentar inexistencia de intención, más aun

cuando su intervención fue ilegal; por lo demás, tampoco se exploró en atención a las

razones que expone el colegiado para justificar la actuación de los procesados.

Página 22 de 288
Concluyendo en que al no haberse confrontado las premisas con la normatividad vigente

se ha vulnerado la garantía de debida motivación de las resoluciones judiciales y

consecuentemente la tutela jurisdiccional efectiva en su expresión de obtener una

resolución fundada en derecho.

1.3.- Posición fundamentada sobre las resoluciones judiciales

Respecto a la resolución N° 31:

Los jueces del colegiado han realizado una exposición de los hechos y de las pruebas que

fueron actuadas en el juicio oral, sin embargo, no han realizado una valoración conjunta

de aquellas. Así como tampoco han dado cuenta del razonamiento llevado a cabo luego

de la labor de la valoración probatoria. Igualmente, es importante mencionar que en la

resolución no existe una fundamentación completa, esto es, respecto a los hechos

probados y los hechos no probados. Así, al existir deficiencias en la valoración probatoria,

también existirán deficiencias en la motivación. Conforme la presente resolución judicial.

Respecto a la resolución N° 43:

En la presente resolución, los jueces de la Sala Penal Superior, conforme a sus

atribuciones y luego de un importante análisis de los fundamentos de la resolución N° 31

que había sido materia de impugnación, por parte del representante del Ministerio Público

y los abogados de los procesados, de manera correcta declaran la nulidad de oficio de

dicha resolución y por consiguiente del juicio oral llevado a cabo. Ordenando así, la

realización de un nuevo juzgamiento por otro juzgado penal colegiado.

Decisión que se comparte y se considera acorde con nuestro sistema procesal penal, en

tanto la resolución que había sido objeto de impugnación, vulneraba el contenido esencial

del derecho a la debida motivación de las resoluciones judiciales; puesto que, dicha

Página 23 de 288
resolución carecía de razones y motivos para que las partes de manera adecuada puedan

formular sus respectivos recursos impugnatorios.

2.- Resoluciones judiciales N° 93 y 105, respecto al nuevo juicio oral realizado contra

los procesados y la sentencia de vista

2.1.- Parte resolutiva de las resoluciones judiciales:

En la nueva sentencia de primera instancia el colegiado mediante Resolución N° 93 de

fecha 17 de mayo de 2017, falló condenando a los procesados a 15 años de pena privativa

de la libertad, y al pago de una reparación civil por la suma de S/. 60 000, 00 soles, por la

comisión del delito de secuestro agravado.

En la sentencia de vista la Sala Penal Superior mediante Resolución N° 105 de fecha 16

de mayo de 2018, falló confirmando la sentencia venida en grado en el extremo de la

condena impuesta a los imputados y revocó la misma en lo concerniente a la pena y la

reparación civil, así, reformándola, impusieron 30 años de pena privativa de la libertad a

los procesados, y el pago solidario de una reparación civil por la suma de S/. 100 000, 00

soles. No obstante, existe un voto singular, en el que se falla por la absolución de los

procesados, el cual será desarrollado en el siguiente apartado.

2.2.- Argumentos que sustentan las resoluciones judiciales:

Los argumentos de la resolución N° 93 son los siguientes:

El colegiado concluyó que, la conducta de los procesados si se encuadra en el delito de

secuestro, pues tal y como se ha acreditado, se privó de la libertad al agraviado occiso

Michael Mines Espinoza, al ser conducido en contra de su voluntad a un lugar

desconocido y para ser abandonado allí, actitud que el ordenamiento jurídico no autoriza;

por tanto, con la suficiente actividad probatoria de cargo y lo señalado en juicio, el

Página 24 de 288
Colegiado a través de la inmediación estima que existen pruebas contundentes que

vinculan a los hoy acusados con la comisión del hecho delictivo, descartándose así la tesis

de la defensa, pues no existe causa de justificación alguna para este hecho.

Del juicio se estableció, en merito a la actuación probatoria que, los acusados recibieron

la orden de erradicar al agraviado por orden del gerente de Seguridad Ciudadana, esto ha

sido corroborado con lo manifestado por el testigo Barreto, quien señalo que los serenos

tenían orden de erradicar al agraviado occiso; sin embargo, el colegiado precisa que ello

no es justificante para que los acusados obedezcan dicha orden y con mayor razón si

dentro de ellos se encontraba un efectivo policial, que conoce bien acerca del

procedimiento frente a una persona que causa disturbios, siendo así, debieron llevarlo a

la comisaría.

En conclusión, se ha logrado acreditar la privación ilegítima de la libertad del agraviado

occiso, al ser este conducido en contra de su voluntad a un lugar desconocido para allí ser

abandonado; así mismo, el colegido descartó la agravante del resultado muerte, en tanto

que, ello no quedó demostrado objetivamente en juicio.

Los argumentos de la resolución N° 105 son los siguientes:

La Sala Penal Superior señala que, si bien es cierto, la libertad personal es un derecho

fundamental de toda persona que solo puede ser restringida por la autoridad policial

cuando exista mandato judicial motivado o flagrancia delictiva; también es cierto que, en

el presente caso, no existía ninguno de los presupuestos para la intervención y menos para

la detención del agraviado; por ello, no es viable la causa de justificación que prevé el

numeral 8 del artículo 20 del código penal, porque no existe prueba que lo determine y la

sola alegación en el sentido que la víctima estaba generando disturbios, no constituye un

motivo para “erradicar” a la persona y menos abandonarlo en un lugar alejado; así

Página 25 de 288
tenemos que dichos disturbios no fueron acreditados como medio de prueba idóneo,

además el propio acusado Miguel López Miranda en el juicio oral manifestó que “el

procedimiento era llevarlo a la comisaría pero no lo llevamos porque no había agraviado”,

ello implica que incumplieron su obligación de trasladarlo a la comisaria del sector para

que realicen la investigación.

El tipo penal de secuestro agravado por la condición del agente se sanciona con una pena

no menor de 30 años, aunado al abuso cometido en una clara situación de prevalimiento

hacía con la víctima, y los factores del contenido del injusto y culpabilidad por el hecho

cometido, lo que hace pertinente en tal sentido, elevar la pena de los procesados al amparo

del apartado 3 del artículo 409 de la norma procesal.

VOTO SINGULAR:

El magistrado Víctor Burgos Mariños, emitió voto singular, pues considera que los

hechos imputados por la fiscalía en la acusación, no configuran el delito de secuestro con

subsecuente muerte, por cuanto no cumple con los elemento objetivos y subjetivos del

delito tipificado en el artículo 152 del código penal.

Así también, refiere que, no toda privación de la libertad por parte de la autoridad policial

o de serenazgo que no cumpla con los requisitos de ley, configura per se, un delito de

secuestro. Cuando eso ocurre, se califica como detención ilegal, que, de acuerdo a nuestra

legislación, se le encuadra en el delito de abuso de autoridad. El delito de secuestro es un

delito común, que puede ser realizado por cualquier persona, y generalmente se realiza al

margen del ejercicio de toda la función pública, lo que no impide que los funcionarios

puedan ser autores, pero dicha privación de libertad, sin duda alguna, tiene que ser

motivada por razones particulares ajenas al interés público.

2.3.- Posición fundamentada sobre las resoluciones judiciales:

Página 26 de 288
Respecto a la resolución N° 93:

No se comparte la decisión contenida en esta resolución, pues el colegiado sostiene que

la configuración del delito de secuestro se da en razón a que este sustenta que se ha

logrado acreditar la privación ilegítima de la libertad del agraviado occiso, al ser este

conducido en contra de su voluntad a un lugar desconocido para allí ser abandonado.

Dicho argumento no es suficiente, porque la restricción de la libertad debe realizarse sin

motivo alguno, en un contexto en el cual el sujeto activo actúe por un interés particular,

así, como ya se ha sostenido a lo largo de este informe, no toda restricción a la libertad

configura necesariamente el delito de secuestro.

Respecto a la resolución N° 105:

No se comparte la decisión contenida en esta resolución, pues al igual que en la resolución

de primera instancia, la sala confirma el razonamiento llevado a cabo por el colegiado, en

razón a que se ha logrado acreditar la privación ilegítima de la libertad del agraviado, al

ser este conducido en contra de su voluntad a un lugar desconocido para allí ser

abandonado, configurándose de tal manera el delito de secuestro.

Dicho argumento tampoco es suficiente, pues como ya se ha advertido en párrafos

precedentes; la restricción de la libertad en el delito de secuestro, debe realizarse sin

motivo alguno, en un contexto en el cual el sujeto activo actúe por un interés particular;

dejando claro que no toda restricción a la libertad configura necesariamente secuestro, ya

que si dicha restricción es cometida por un funcionario público, habría que analizar

primero si este lo cometió en el marco de una función institucional o en razón a un interés

particular, a fin de atribuir correctamente la posible comisión del delito de abuso de

autoridad o secuestro respectivamente.

Página 27 de 288
Por otro lado, rescatamos y compartimos el voto singular emitido por el juez Víctor

Burgos Mariños en la presente causa; pues advierte correctamente que, si bien es cierto,

el delito de secuestro es un delito común, que puede ser realizado por cualquier persona,

incluyendo los funcionarios públicos; hay una distinción previa que hacer, pues, si la

privación de la libertad ocurre en el ámbito de actuación institucional del agente,

estaríamos hablando de un abuso de autoridad; pero si dicha restricción ocurre por razones

particulares ajenas al interés público, estaríamos entonces hablando recién de un

secuestro.

3.- Recurso de Casación N° 1438 – 2018 – La Libertad

3.1.- Parte resolutiva del recurso de casación:

El recurso de casación N° 1438 - 2018 de fecha 30 de octubre del 2019, fue declarado

fundado por errónea interpretación del artículo 152 de la norma penal y, en consecuencia,

revocaron la sentencia emitida por el A quo que condenó a Andrés Cueva Rodríguez,

Wilman Oscar Camus Briones y Miguel López Heredia, reformándola: los absolvieron

de los cargos formulados de la acusación fiscal por la presunta comisión del delito de

secuestro.

3.2.- Argumentos que sustentan el recurso de casación:

Las restricciones a la libertad que ocasionen los funcionarios o servidores públicos

pueden ser legales o ilegales. No toda restricción a la libertad personal significa que dicha

conducta merezca ser calificada dentro del tipo penal de secuestro; sino que, debe

analizarse si existe o no una intención ilegal que responda a intereses particulares para

privar de su libertad a un tercero.

También, se ha dicho que, los procesados aprehendieron al agraviado en cumplimiento

del denominado “Plan de erradicación”, por tanto, la conducta de los procesados no ha

Página 28 de 288
surgido en virtud de una decisión personalísima en contra del agraviado, sino que, esta se

dio en aplicación de un plan institucionalizado.

Por último, los sentenciados, independientemente de la legitimidad y la legalidad de su

proceder en cumplimiento del “Plan de erradicación”, ejercieron una facultad justificada

y, por especialidad, se hace atípica la calificación de su conducta como secuestro. En tal

virtud, deben ser absueltos.

3.3.- Posición fundamentada sobre el recurso de casación:

Se comparte y se asume como correcta la decisión contenida en el recurso de casación,

en razón a lo siguiente: primero, los procesados realizaron una detención ilegal, en el

ejercicio de su cargo, es decir, se excedieron en sus atribuciones, y, segundo, si bien la

detención realizada fue ilegal, no obstante, ello no es suficiente para calificar dicha

conducta como delito de secuestro, en tanto, no existió un interés particular en la conducta

de los procesados, sino que, por el contrario, los acusados actuaron en el marco del “Plan

de erradicación” de la Gerencia de Seguridad Ciudadana de la Municipalidad de Trujillo.

Página 29 de 288
D. CONCLUSIONES

 No toda restricción a la libertad personal significa que dicha conducta merezca ser

calificada dentro de este tipo penal; sino que, también debe analizarse si existe o

no una intención ilegal que responda a intereses particulares para privar de su

libertad a un tercero. Dicho, en otras palabras, en el delito de secuestro, importa

no solo la configuración del tipo objetivo, sino también la del tipo subjetivo.

 En el presente caso, hay que tener en cuenta que, más allá de la detención ilegal y

posterior traslado del agraviado; los imputados actuaron en función al plan de

erradicación y no así, en el marco de una razón o interés particular, que, de haber

sido el caso, sin mayor problema, hubiera fundamentado el ámbito subjetivo del

delito de secuestro.

 La motivación de las resoluciones judiciales, no debe entenderse como una

garantía más del proceso penal, sino que, debe entenderse como una de las más

importantes, pues con ella, se garantiza que los justiciables puedan conocer los

fundamentos y razones que llevan al juzgador a decidir por un fallo condenatorio

o absolutorio. Su inobservancia, acarrea nulidades en el proceso.

 Así, es necesario señalar que, la calificación jurídica del hecho es una actividad

propia del fiscal y debe realizarse con responsabilidad, objetividad y

conocimiento de las instituciones jurídicas; puesto que, las erradas calificaciones

jurídicas, suponen por decirlo de alguna manera, un incorrecto procesamiento en

algunos casos, en tanto que, en otros casos significa un procesamiento innecesario.

Página 30 de 288
 Por último, a mayor restricción de los derechos fundamentales, mayor motivación

de la decisión judicial.

E. BIBLIOGRAFÍA

 Castillo, J. L. (2013). La motivación de la valoración de la prueba en materia


penal. Lima, Perú: Grijley.

 Gálvez, T. A., y Rojas, R. C. (2011). Derecho penal: Parte especial. Tomo II (1era
edición). Lima, Perú: Jurista Editores.

 Salas, C. (2011). El proceso penal común. Lima, Perú: Gaceta Jurídica.

 Salinas, R. (2013). Derecho penal: Parte especial (5ta edición). Lima, Perú:
Grijley.

 Sánchez, P. (2009). El nuevo proceso penal. Lima, Perú: IDEMSA.

 San Martín, C. (2015). Derecho Procesal Penal: Lecciones. Lima, Perú: Instituto
Peruano de Criminología y Ciencias Penales.

 Neyra, J. A. (2015). Tratado de derecho procesal penal. Tomo I (1era edición).


Lima, Perú: IDEMSA.

 Villegas, E. A. (2019). El proceso penal acusatorio: Problemas y soluciones.


Lima, Perú: Gaceta Jurídica.

Página 31 de 288
F. ANEXOS

Página 32 de 288
G. FOTOCOPIA DE LA ACUSACIÓN Y EL AUTO DE ENJUICIAMIENTO

Página 33 de 288
Página 34 de 288
Página 35 de 288
Página 36 de 288
Página 37 de 288
Página 38 de 288
Página 39 de 288
Página 40 de 288
Página 41 de 288
Página 42 de 288
Página 43 de 288
Página 44 de 288
Página 45 de 288
Página 46 de 288
Página 47 de 288
Página 48 de 288
Página 49 de 288
Página 50 de 288
Página 51 de 288
Página 52 de 288
Página 53 de 288
Página 54 de 288
Página 55 de 288
Página 56 de 288
Página 57 de 288
Página 58 de 288
Página 59 de 288
Página 60 de 288
Página 61 de 288
H. FOTOCOPIA DE LAS ACTAS DE AUDIENCIA DE PRIMERA Y
SEGUNDA INSTANCIA DEL JUICIO ORAL DECLARADO NULO

Página 62 de 288
Página 63 de 288
Página 64 de 288
Página 65 de 288
Página 66 de 288
Página 67 de 288
Página 68 de 288
Página 69 de 288
Página 70 de 288
Página 71 de 288
Página 72 de 288
Página 73 de 288
Página 74 de 288
Página 75 de 288
Página 76 de 288
Página 77 de 288
Página 78 de 288
Página 79 de 288
Página 80 de 288
Página 81 de 288
Página 82 de 288
Página 83 de 288
Página 84 de 288
Página 85 de 288
Página 86 de 288
Página 87 de 288
Página 88 de 288
Página 89 de 288
Página 90 de 288
Página 91 de 288
Página 92 de 288
Página 93 de 288
Página 94 de 288
Página 95 de 288
Página 96 de 288
Página 97 de 288
I. FOTOCOPIA DE LAS ACTAS DE AUDIENCIA DE PRIMERA Y
SEGUNDA INSTANCIA DEL NUEVO JUICIO

Página 98 de 288
Página 99 de 288
Página 100 de 288
Página 101 de 288
Página 102 de 288
Página 103 de 288
Página 104 de 288
Página 105 de 288
Página 106 de 288
Página 107 de 288
Página 108 de 288
Página 109 de 288
Página 110 de 288
Página 111 de 288
Página 112 de 288
Página 113 de 288
Página 114 de 288
Página 115 de 288
Página 116 de 288
Página 117 de 288
Página 118 de 288
Página 119 de 288
Página 120 de 288
Página 121 de 288
Página 122 de 288
Página 123 de 288
Página 124 de 288
Página 125 de 288
Página 126 de 288
Página 127 de 288
Página 128 de 288
Página 129 de 288
Página 130 de 288
Página 131 de 288
Página 132 de 288
Página 133 de 288
Página 134 de 288
Página 135 de 288
Página 136 de 288
Página 137 de 288
Página 138 de 288
Página 139 de 288
Página 140 de 288
Página 141 de 288
Página 142 de 288
Página 143 de 288
Página 144 de 288
Página 145 de 288
Página 146 de 288
Página 147 de 288
J. FOTOCOPIA DE LA SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA DEL
JUICIO DECLARADO NULO

Página 148 de 288


Página 149 de 288
Página 150 de 288
Página 151 de 288
Página 152 de 288
Página 153 de 288
Página 154 de 288
Página 155 de 288
Página 156 de 288
Página 157 de 288
Página 158 de 288
Página 159 de 288
Página 160 de 288
Página 161 de 288
Página 162 de 288
Página 163 de 288
Página 164 de 288
Página 165 de 288
Página 166 de 288
Página 167 de 288
Página 168 de 288
Página 169 de 288
Página 170 de 288
Página 171 de 288
Página 172 de 288
Página 173 de 288
Página 174 de 288
Página 175 de 288
Página 176 de 288
Página 177 de 288
Página 178 de 288
K. FOTOCOPIA DE LA SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA DEL
JUICIO DECLARADO NULO

Página 179 de 288


Página 180 de 288
Página 181 de 288
Página 182 de 288
Página 183 de 288
Página 184 de 288
Página 185 de 288
Página 186 de 288
Página 187 de 288
Página 188 de 288
Página 189 de 288
Página 190 de 288
Página 191 de 288
Página 192 de 288
Página 193 de 288
Página 194 de 288
Página 195 de 288
Página 196 de 288
Página 197 de 288
Página 198 de 288
Página 199 de 288
Página 200 de 288
Página 201 de 288
Página 202 de 288
Página 203 de 288
Página 204 de 288
Página 205 de 288
Página 206 de 288
L. FOTOCOPIA DE LA SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA DEL
NUEVO JUICIO

Página 207 de 288


Página 208 de 288
Página 209 de 288
Página 210 de 288
Página 211 de 288
Página 212 de 288
Página 213 de 288
Página 214 de 288
Página 215 de 288
Página 216 de 288
Página 217 de 288
Página 218 de 288
Página 219 de 288
Página 220 de 288
Página 221 de 288
Página 222 de 288
Página 223 de 288
Página 224 de 288
Página 225 de 288
Página 226 de 288
Página 227 de 288
Página 228 de 288
Página 229 de 288
Página 230 de 288
Página 231 de 288
Página 232 de 288
Página 233 de 288
Página 234 de 288
Página 235 de 288
Página 236 de 288
M. FOTOCOPIA DE LA SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA DEL
NUEVO JUICIO

Página 237 de 288


Página 238 de 288
Página 239 de 288
Página 240 de 288
Página 241 de 288
Página 242 de 288
Página 243 de 288
Página 244 de 288
Página 245 de 288
Página 246 de 288
Página 247 de 288
Página 248 de 288
Página 249 de 288
Página 250 de 288
Página 251 de 288
Página 252 de 288
Página 253 de 288
Página 254 de 288
Página 255 de 288
Página 256 de 288
Página 257 de 288
Página 258 de 288
Página 259 de 288
Página 260 de 288
Página 261 de 288
Página 262 de 288
Página 263 de 288
Página 264 de 288
Página 265 de 288
Página 266 de 288
Página 267 de 288
Página 268 de 288
N. FOTOCOPIA DE AUTO DE CALIFICACIÓN DEL RECURSO DE
CASACIÓN Y SENTENCIA CASATORIA.

Página 269 de 288


Página 270 de 288
Página 271 de 288
Página 272 de 288
Página 273 de 288
Página 274 de 288
Página 275 de 288
Página 276 de 288
Página 277 de 288
Página 278 de 288
Página 279 de 288
Página 280 de 288
Página 281 de 288
Página 282 de 288
Página 283 de 288
Página 284 de 288
Página 285 de 288
Página 286 de 288
Página 287 de 288
Página 288 de 288

También podría gustarte