Psicología Social Primer año
TAREA Diccionario de Psicología Social
En general, es el conjunto de acciones que se ejecutan para alcanzar un fin u objetivo. En Psicología Social, es el
momento en el acontecer de un grupo que sigue a la pretarea, consistente en la elaboración de las ansiedades
básicas -tarea implícita- que le impiden avanzar luego hacia la plena productividad y hacia el objetivo que el
sujeto o el grupo se había propuesto alcanzar (tarea explícita).
Concepto.
"La noción de tarea en la concepción de psicología social que tratamos de propugnar permite una ubicación
frente a la patología y a su vez una estructuración de líneas con las cuales accionar frente a ésta. Para ello
trataremos de establecer tres momentos, que son abarcados por esta noción: la pretarea, la tarea y el proyecto.
Así, pretarea, tarea y proyecto constituyen los tres momentos que se presentan habitualmente cuando un sujeto
o un grupo deben enfrentar una situación de cambio.
Tarea implícita y explicita.
A partir del análisis de los textos de Pichón Rivière, parece posible inferir que este autor distingue dos tipos de
tarea: una tarea implícita y una tarea explícita. La primera, que a veces llama también tarea latente, consiste en
el examen y resolución de los conflictos que mantenían al grupo en la fase improductiva de la pretarea. A medida
que estos obstáculos se van allanando, el grupo puede entonces emprender una tarea explícita, que consiste en
cumplir los objetivos para los que el grupo se formó (estudiar, crear una campaña publicitaria, curar, hacer un
diagnóstico institucional, construir una máquina, etc.), etapa que desembocará, a medida que esta tarea explícita
vaya cumpliéndose, en un proyecto que trascienda el aquí y ahora grupal.
Consiguientemente, la secuencia pretarea - tarea - proyecto se especifica mejor con la secuencia pretarea - tarea
implícita - tarea explícita - proyecto. Estas secuencias:
a) no son unidireccionales, pues un grupo en tarea puede volver en determinado momento a la pretarea, y
viceversa;
b) no existe un corte abrupto que separe esos momentos: entre pretarea y tarea implícita, entre ésta y la tarea
explícita, y entre ésta y el proyecto hay una continuidad o un gradualismo. Por ejemplo, a medida que el grupo
va cumpliendo su tarea explícita, comienza a emerger un proyecto.
El análisis de la articulación entre tarea implícita, tarea explícita y proyecto es abordado por Pichón Rivière
cuando indica, por ejemplo, que "la tarea es el ámbito de la elaboración de los cuatro momentos de la función
operativa: la estrategia, la táctica, la técnica y la logística. Después de haber elaborado la estrategia operativa en
el mundo interno y sobre la base de dicha planificación, el sujeto puede orientar la acción ('proyecto', como
emergente de la tarea)".
Esto mismo es también aplicable al grupo: "si todo el grupo ha elaborado estos cuatro 'momentos' y los
instrumenta en su mundo interno y lo juega en su 'cancha interna' podrá también jugar en la 'cancha externa'
(mundo, realidad), por haber estructurado una estrategia operativa sobre la base de dicha planificación previa
que orienta la 'acción'".
"Al externalizar la estrategia, ésta se convierte en 'táctica'; de acuerdo con el instrumento con el cual
opere, estará utilizando una 'técnica'. En el momento en que puede evaluar su potencialidad en comparación
con la del adversario (logística), logrará una óptima operatividad. El equipo entonces será perfecto,
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transformándose así en un 'grupo operativo'; y si a esto se le suman los tres principios básicos que rigen la
estructura de todo grupo humano: la 'pertenencia', la 'cooperación' y la 'pertinencia', obtendremos el modelo
más operativo de un grupo, capaz de lograr un éxito sobre la base de la planificación previa".
En otros párrafos, Pichón Rivière retoma esta articulación entre tarea implícita y tarea explícita cuando
señala que "todo grupo se plantea explícita o implícitamente una tarea, la que constituye su objetivo o finalidad.
La tarea, la estructura grupal y el contexto en el que se relacionan tarea y grupo constituyen una ecuación de la
que surgen fantasías inconscientes, que siguen el modelo primario del acontecer del grupo interno. Entre estas
fantasías algunas pueden funcionar como obstáculo en el abordaje del objeto de conocimiento y
distorsionantes en la lectura de la realidad, mientras que otras actúan como incentivo del trabajo grupal".
"El enfrentamiento de ambos tipos de fantasías inconscientes proyectadas en el grupo producirán las
situaciones de conflicto características de la tarea grupal. El esclarecimiento de dichas fantasías inconscientes,
así como la resolución dialéctica del dilema que dio origen al conflicto, constituyen la tarea latente del grupo,
inaugurándose entonces la posibilidad de la creación. En ese momento el creador se hace cargo de su fantasía
inconsciente, como estructura-función y puede construir una estrategia, una táctica, una técnica y una logística
para el abordaje de la realidad [la tarea explícita]".
Donde más claramente Pichón Rivière expresa la relación entre tarea implícita y explícita, es, sin embargo,
cuando hace referencia a la técnica de los grupos operativos, la cual "se caracteriza por estar centrada en forma
explícita en una tarea que puede ser el aprendizaje, la curación (en este sentido abarca los grupos
terapéuticos), el diagnóstico de las dificultades de una organización laboral, la creación publicitaria, etc. Bajo
esa tarea explícita subyace otra implícita, que apunta a la ruptura, a través del esclarecimiento, de las pautas
estereotipadas que dificultan el aprendizaje y la comunicación, significando un obstáculo frente a toda situación
de progreso o cambio".
Tal vez, la confusión entre tarea implícita y explícita aparece cuando se da la circunstancia excepcional de un
grupo que se propone como tarea explícita llevar a cabo la tarea implícita. Tal el caso, por ejemplo, de un grupo
que se forma con la expresa finalidad de resolver los miedos que le impedirán luego abordar, o no, alguna tarea
explícita.
La tarea implícita.
La tarea implícita apunta a romper pautas estereotipadas que dificultan el cambio y el progreso, y consiste en la
elaboración del miedo a perder la estructura existente (ansiedad depresiva) y el miedo al ataque de la nueva
situación (ansiedad paranoide).
La unidad de trabajo en la tarea implícita está constituida por:
a) el material que aporta el portavoz,
b) la interpretación de dicho material,
c) el nuevo emergente como respuesta a esa interpretación.
En efecto, "la respuesta del sujeto [a la interpretación del terapeuta] será retomada en ese diálogo
como emergente, como signo que nos remite nuevamente a ese acontecer, que es el hilo que nos permite
comprender y cooperar con él en la modificación de su percepción del mundo y las formas de su adaptación a
la realidad". En suma, el emergente son las nuevas conductas grupales que testimonian que la interpretación ha
hecho efecto y que posibilitan que el grupo encare su tarea explícita, es decir, la tarea que el grupo se propuso
como meta, aquello para lo cual el grupo se formó.
Precisamente, la tarea implícita es el trabajo de identificar y superar los distintos obstáculos tanto individuales
como grupales y que impiden al grupo alcanzar la tarea explícita.
Pichón Rivière ha trabajado más sobre la tarea implícita que sobre la explícita de los grupos. La denominación
'implícita' no alude al hecho de ser una tarea que pase inadvertida para los integrantes del grupo, o que éste la
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realice sin 'darse cuenta', sino al hecho de que es una tarea cuya finalidad es el abordaje de lo implícito
inconsciente (conflictos, fantasías, miedos, resistencias, etc.) para hacerlo explícito o consciente mediante la
interpretación. Así, en suma, la tarea implícita sería el abordaje de lo implícito, mientras la tarea explícita el
abordaje de lo explícito (finalidad que el grupo se propuso alcanzar).
Lo que se trata de lograr en la tarea implícita, y en el caso particular de un proceso corrector, es que los
pacientes puedan quedar en condiciones de hacer una adaptación activa a la realidad, asumir nuevos roles con
mayor responsabilidad con el abandono progresivo de los roles anteriores, y, a nivel grupal, que los
sentimientos básicos de pertenencia, cooperación y pertinencia puedan conjugarse armónicamente en el logro
de una gran productividad.
A veces, finalmente, Pichon Rivière se refiere a la tarea implícita con la simple denominación de tarea, como
cuando indica que por tarea debemos entender "el abordaje y elaboración de los miedos que configuran la
resistencia al cambio, rompiéndose así una pauta estereotipada y disociativa que funciona como factor de
estancamiento en el aprendizaje de la realidad o punto disposicional de la enfermedad".
PRE-TAREA Diccionario de Psicología Social
Momento en el acontecer de un sujeto o de un grupo donde, ante la necesidad de realizar una determinada
tarea, surge una resistencia a los cambios que ella implica. La tarea es postergada u obstaculizada de diversas
maneras debido a la intervención de defensas frente al incremento de las ansiedades de ataque y pérdida,
defensas utilizadas con el fin de postergar la elaboración de esos miedos básicos y, en última instancia, del
núcleo depresivo básico. Pretarea, tarea y proyecto constituyen los tres momentos que se presentan
habitualmente cuando un sujeto o un grupo deben enfrentar una situación de cambio (33).
1. Concepto.- Los tres momentos denominados como pretarea, tarea y proyecto "se presentan en una sucesión
evolutiva y su aparición y juego constante se pueden ubicar frente a cada situación o tarea que involucre
modificaciones en el sujeto" (33). Si bien los tres momentos son aplicables tanto a los sujetos individuales como
a los grupos, Pichon Rivière los estudió especialmente en relación con éstos últimos. Durante la pretarea, el
grupo se mantiene improductivo, es decir, de una u otra forma no está ocupado en llevar adelante la tarea que
originalmente se propuso. Aparecen conductas de remoloneo, recreación improductiva, escapismo, etc. Por
ejemplo, un grupo que se reúne para estudiar (tarea), comienza hablando de cualquier otro tema, bromea,
justifica su inacción en términos de 'fiaca', y hasta simula haber empezado a estudiar (por ejemplo, alguien que
lee monótonamente mientras los demás están 'pensando en otra cosa'), cuando en realidad lo que hacen es
postergar todo lo posible la realización de la tarea.
La expresión 'pretarea' alude al hecho de que es una fase previa a la tarea, pero con ello no debe entenderse
que, una vez encarada ésta última, no pueda retornar la fase de pretarea. En la historia grupal ambas fases se
alternan de acuerdo al monto de las ansiedades: cuando estas se tornan intolerables, el grupo entra en
pretarea, y cuando se hacen tolerables, están dadas las condiciones para su ingreso en la tarea. Esta alusión a
las ansiedades nos permite ingresar en el por qué de la pretarea. 2. Una explicación psicoanalítica.- La pretarea
es un fenómeno grupal susceptible de ser explicado psicoanalíticamente, explicación que fue encarada por
Pichon Rivière en los siguientes términos. La tarea implica siempre una situación de cambio en la cual se
movilizan dos tipos de ansiedades: el miedo a la pérdida del estado anterior, y el miedo al ataque de la nueva
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situación que la tarea implica. Ante la inminencia de tener que comenzar la tarea, estas ansiedades se
incrementan progresivamente, lo que hace que el grupo, en determinado momento, instrumente técnicas
defensivas contra ellas estructurando una situación de resistencia al cambio (33). "Estas técnicas se emplean
con la finalidad de postergar la elaboración de los miedos básicos; a su vez, estos últimos, al intensificarse,
operan como obstáculo epistemológico en la lectura de la realidad. Es decir, se establece una distancia entre lo
real y lo fantaseado, que es sostenida por aquellos miedos básicos" (33, 159). En el marco de su teoría de la
enfermedad única, Pichon Rivière propone que la postergación de la tarea es la expresión manifiesta de otra
postergación: la postergación de la elaboración del núcleo depresivo básico. En efecto, la inminencia de una
tarea a realizar opera como factor actual o desencandenante, frente a lo cual el grupo entra en regresión, se
sitúa en la posición depresiva infantil e intenta resolverla mediante los mecanismos propios de la posición
esquizoparanoide como la escisión, y otros. Esto no ocurre solamente en los grupos de estudio u otros grupos
de trabajo, sino también en los grupos terapéuticos, donde la tarea es la curación. Así, señala Pichon Rivière:
"Podríamos considerar como una consecuencia de la situación laberíntica o caótica de la posición depresiva
básica, la grave dificultad que manifiestan ante el tratamiento quienes acuden a él, aún poseyendo un
destacable grado de enfermedad. Todos los recursos, aún los más dramáticos, se ponen al servicio de este
eludir la tarea de elaboración del núcleo depresivo" (129). "La pretarea, con sus técnicas disociativas, es un
momento habitual en el desarrollo del trabajo grupal. Pero si se estanca, si el estereotipo adquiere una rigidez
creciente, la productividad del grupo es nula" (129). 3. Formas de manifestación.- La pretarea se caracteriza por
la apelación a todos los mecanismos de escisión, con una instrumentación de las técnicas de la posición
esquizoparanoide (en términos de M. Klein) o de la posición patoplástica e instrumental (en términos de Pichon
Rivière), disociando el sentir, el pensar y la acción. (Estas técnicas, por lo demás, operan como medios de
expresión y configuración de las estructuras patológicas como la neurosis, la psicosis o las perversiones) (34)."Es
entonces cuando el coordinador o terapeuta deberá conducir al grupo al análisis sistemático de los factores que
impiden la penetración en el segundo periodo que es el de la elaboración de la tarea" (129). Esta disociación
entre el sentir, el pensar y el hacer se ve por ejemplo cuando el grupo piensa que debe hacer la tarea, pero no
la hace (disociación pensar-hacer). Pichon Rivière describe por lo menos tres formas de manifestación del
momento de la pretarea: a) la constitución de un grupo conspirador, b) la impostura, y c) las resistencias del
terapeuta. El grupo conspirador elude la tarea oponiéndose al cambio que ella implica (ver Grupo Conspirador).
En cuanto a la impostura, Pichon Rivière nos indica ella aparece como un dispositivo de seguridad "destinado a
poner al sujeto a salvo del sufrimiento, la ambivalencia y la culpa [implicados en la situación depresiva básica], y
a la vez que le impiden asumir su identidad, eximiéndolo del compromiso de un proyecto" (129). Más
concretamente, "la pretarea aparece... como campo en el cual el proyecto y la resistencia al cambio serían las
exigencias con signo opuesto y de creación de tensión; la búsqueda de salidas a esta tensión se logra a través de
una figura transaccional, resolución transitoria de la lucha: aparece el "como si" o la impostura de la tarea. Se
hace "como si" se efectuara la labor especificada (o la conducta necesaria)" (33-34). "Podemos estipular que el
"como si" aparece a través de conductas parcializadas, disociadas, semiconductas -podríamos decir- pues las
partes son consideradas como todos. Los aspectos manifiestos y latentes son imposibles de integrar en una
denominación total que los sintetice" (34). "Se nos presenta en esas semiconductas de la pretarea el problema
de la 'impostura'. Si la significación está reducida y el sujeto no presenta la opacidad que su presencia requiere,
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hay una cierta transparencia. En su cuerpo la decantación significativa se efectúa con falta de totalidad. El
sujeto es una burla de sí, su "negativo". La falta de revelación de sí mísmo, su denominación como hombre. La
situación se le presenta con un dejo de extrañeza y es esa extrañeza la que lo desespera, acudiendo para
sobrellevarla a comportamientos extraños a él como sujeto, pero afines con él como hombre alienado" (34). "Se
entrega entonces a una serie de "tareas" que le permiten "pasar el tiempo" (mecanismo de postergación,
detrás del cual se oculta la imposibilidad de soportar frustraciones de inicio y terminación de tareas y causando,
paradójicamente, una frustración constante)" (34).
"Los mecanismos de defensa son sólo elementos formales cuyo contenido (tarea y proyecto para cada sujeto)
está disuelto en ellos. El sujeto aparece como una estructura más de aquellos mecanismos, y sus fines se agotan
en cada manifestación. Por lo tanto, lo que se observa son maneras o formas de no entrar en tarea" (34). En
cuanto a las resistencias del terapeuta señalemos, por último que en el caso de una situación terapéutica,
correctora, el mismo terapeuta que normalmente tiene como función posibilitar el pasaje de la pretarea a la
tarea, puede también, erradamente, pasar de la tarea a la pretarea. Al respecto, Pichon Rivière señala que "la
situación transferencial y contratransferencial ocurre principalmente en el ámbito de la pretarea del sujeto. Si el
terapeuta confunde la pretarea con la tarea, entra en el juego de la neurosis transferencial y actúa en ella. La
tarea del terapeuta se convierte en pretarea, al tener él mismo resistencia a entrar en su tarea específica, por
eludir el problema esencial del hacerse cargo, del "compromiso", del ser conciente y el proyecto (resistencias
ideológicas a la praxis)"
¿Qué es la pretarea? (Autor Fernando Fabris)
La pretarea es un modo (estereotipado) de actividad individual o grupal que se caracteriza por el uso cuasi
meramente defensivo de las técnicas del yo. Estas técnicas funcionan, durante la pretarea, casi exclusivamente
al servicio de la resistencia al cambio. Los sujetos evitan, a través de estas técnicas defensivas, el
enfrentamiento y abordaje del objeto de la tarea, eludiendo de ese modo la elaboración de las ansiedades.
Sin embargo, un grado de coexistencia de tarea y pretarea, de despliegue del abordaje del objeto, al mismo
tiempo que la resistencia a abordarlo, es lo más frecuente. La pretarea coexiste con la tarea, por lo que es
necesario, en cada aquí-ahora-con otros, determinar las “cantidades” o “montos” de pretarea, diagnosticando
al mismo tiempo, las vicisitudes y tendencias hacia un polo y el otro, hacia la tarea y hacia la pretarea. Dice
Pichón-Rivière (1965. Pág. 129):
“La pretarea, con sus técnicas disociativas, es un momento habitual en el desarrollo del trabajo grupal. Pero si se
estanca, si el estereotipo adquiere una rigidez creciente, la productividad del grupo es nula”.
Debería quedar claro a esta altura, que la pretarea, concepto formulado por Pichón-Rivière en 1964, casi diez
años después de postular el término tarea como concepto, no supone una “preparación” para la tarea. Pretarea
es una instancia lógica y no cronológica.
Aunque es cierto también que presupone algún tipo de antes (“pre” - tarea). Pero se trata de un “antes” sólo en
el sentido de que mientras predomina la pretarea, no se hace posible abordar el objeto de la tarea. La pretarea
describe un momento de resistencia al abordaje del objeto de conocimiento y de resistencia, y también de
resistencia al esclarecimiento de las implicancias subjetivas y objetivas de los sujetos. La pretarea, en tanto
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instancia lógica -y no cronológica-, puede darse –o no darse- en cualquier momento del proceso grupal, en el
inicio, el desarrollo o el cierre.
Si los sujetos o grupos logran vencer los miedos y obstáculos que provienen de la resistencia al cambio
(ansiedades paranoides y depresivas que configuran el miedo al cambio) y se produce una situación en la cual
predomina la comunicación por sobre el ruido, el aprendizaje por sobre el obstáculo, la pertenencia por sobre
la serialidad, la capacidad de cooperar por sobre el saboteo y la competencia, se da, entonces, la pertinencia,
definida como capacidad de centrarse en una tarea.
A modo de cierre.
Los conceptos tarea-pretarea-proyecto están en el centro de la teoría de Pichón-Rivière. Se trata de conceptos
que permiten realizar el diagnóstico de una situación personal y grupal desde una perspectiva psicológico
social.
El desafío práctico de cada sujeto individual o colectivo es poder desplegar la tarea, resolver los obstáculos y
lograr los objetivos (iniciales y/o sus reconfiguraciones emergentes). No se trata únicamente del análisis de las
contradicciones que operan en el texto y contexto de la tarea sino, más aún, poder crear las condiciones que
dan lugar a su desarrollo. La tarea es un hacer multidimensional que supone trabajar y trabajarse, trasformar y
ser transformado.
En las trayectorias que describen las vicisitudes de la tarea, la pretarea y el proyecto, los sujetos se pierden y
encuentran; se arraigan, vislumbran, concretan, actualizan y proyectan.