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Sofia

El documento cuenta la historia de Sofía y Boris, dos jóvenes que se conocen en la escuela y encuentran consuelo el uno en el otro debido a sus difíciles situaciones familiares. Ambos descubren su pasión por el arte a una edad temprana a pesar de la desaprobación de sus padres.

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El documento cuenta la historia de Sofía y Boris, dos jóvenes que se conocen en la escuela y encuentran consuelo el uno en el otro debido a sus difíciles situaciones familiares. Ambos descubren su pasión por el arte a una edad temprana a pesar de la desaprobación de sus padres.

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Sofía

Bélgica 1842, Oliver y Aurora, una pareja de recién


casados que esperaban ansiosamente poder tener un hijo
varón.
Oliver era un hombre con un carácter fuerte, un poco
egocéntrico y posesivo, fuera de eso era una persona
sensible, trabajador y honesto. Aurora era considerada la
mujer más bella del pueblo, era inteligente y detallista.
Estos dos se conocían desde pequeños e iban a la
escuela juntos, desde entonces de a poco se fueron
acercando y dentro de las bromas que siempre se
hicieron terminaron enamorándose, se volvieron adultos
y construyeron un hogar para poder formar una familia.
Para junio Aurora se enteró que estaba embarazada lo
cual los puso felices y decidieron organizarse para la
llegada del bebé, ambos realmente ya tenían la idea de
que éste iba ser un niño porque algunas abuelas del
pueblo le hicieron algunas simpatías que “aseguraba”
que el bebé sería un niño. E iban pasando los meses,
para diciembre Aurora se encontraba con nueve meses
de embarazo, también ya contaba con algunas
contracciones irregulares y para la noche del 23 de
diciembre de 1842 dio a luz a su esperado bebé en su
propia casa al lado de su esposo, pero ocurrió algo
inesperado, la madre sufrió un desgarre debido a que el
bebé era bastante grande y su cuerpo no pudo
soportarlo, se desangró y dos horas después de dar a luz
al niño lastimosamente la madre perdió la vida.
Tras ese suceso solo quedaron Oliver y el bebé, para
sorpresa de todos la bebé resultó ser una niña, Oliver la
llamó Sofía y era exactamente igual a su madre, cada vez
que Oliver la observaba a Sofía, recordaba aquel amor
que había perdido, por ella dar a luz a un bebé que ni
siquiera resultó ser un niño. Con el paso del tiempo
Oliver empezó a beber y llegar tarde a casa, trabajaba y
por las noches se desahogaba con algunas copas por la
pérdida de su amada mujer, estaba agradecido por tener
una familia pero sin la madre de su hija no era lo mismo,
ya no tenía a esa persona que amó por tanto tiempo,
empezó a echarle la culpa a su pequeña hija por la
partida de su amada, a despreciarla por el hecho de ser
una niña y no un niño lo cual claramente Sofía, como era
una bebé aún no comprendía, pero con el tiempo fue
sintiendo esa carencia de afecto.
Sofía al igual de su madre, tenía una piel pálida con
pequeño toque rosa, el pelo ondulado casi pelirrojo y
pecas por casi todo su delicado rostro., Era bastante
alegre y divertida, su padre siempre fue muy ausente en
la vida de Sofía, para su fortuna, ella siempre supo
manejarse sola.
Él era un albañil bastante conocido en ese pueblo y
siempre tenía trabajo, llegaba bastante tarde a casa para
descansar y sentarse en una silla fuera de la casa a
mirar las estrellas y recordar a Aurora, sin embargo
nunca supo cuidar de su hija.
En los inicios del año escolar de Sofía en 1850, ya
contaba con ocho años y algunos de sus compañeros de
aula la fastidiaban por el hecho de que no tenía una
madre y su padre era un pobre albañil, ella jamás se dejó
llevar por esos comentarios, estaba bastante agradecida
por todo lo que tenía pero siempre la humillaban. Más
tarde ya se metían con su físico, decían que era muy
delgada y pálida, lo cual la volvió muy insegura sobre su
apariencia a muy temprana edad.
Con el tiempo eso fue afectando a Sofía, fue
desarrollando dependencia emocional, inseguridad y
trastornos depresivos, algunas personas del pueblo se
preocupaban por ella pero en aquella época “si no tiene
nada que ver contigo, no es tu problema”.
Sofía simplemente iba creciendo con la misma aburrida
rutina de siempre, era muy desanimada, todo la aburría
y estaba sola la mayoría del tiempo, pero por fin
descubrió algo que le llamaba la atención, el dibujo y la
pintura. Descubrió esto es su primera clase de artes en
su sexto grado, la interesó y con el tiempo fue
desarrollando esa materia y se convirtió en su nueva
pasión.
Algo más que hacía era ayudar en el comedor de su
pueblo, limpiaba y llevaba cosas de aquí para allá, y no
lo hacía gratis, ganaba unas cuantas monedas de las que
ahorraba para comprar sus materiales de diseño y
pintura, eran bastante caros y Sofía en verdad se
esforzaba, padre no estaba de acuerdo con eso, según él
era una “pérdida de tiempo y dinero”, su padre no la
comprendía, era la única cosa que la inspiraba, le
transmitía emoción y al dibujar aún que no sea del todo
bueno, se ilusionaba imaginando un lugar donde ya no
se sintiera tan sola.
Y fue yendo así, trabajando a escondidas desde la
adolescencia para cumplir sus sueños y fantasías.
Claramente Sofía no conocía nada sobre la vida, claro,
era solo una adolescente con falta de atención y sometida
a la privación del afecto, no conocía el amor, el cariño y
el interés sobre algo, o alguien, pero si conocía la
exclusión, el odio, la desaprobación, y el menosprecio de
parte de la gente que la rodeaba, nunca miraba a la
gente a la cara, tampoco quiso alguna vez acercarse a
alguien, sin embargo era una niña educada, prestaba
atención a clases y era muy buena alumna.
Luego descubrió los libros, lo cual la ayudó entender más
algunas cosas, todo lo que sabía era gracias a la escuela
y a la lectura por que como dije anteriormente, no
conocía el mundo exterior.
En inicios de 1856 Sofía contaba con 14 años, aún vivía
excluida pero ya no la molestaban. Volvía de nuevo el
aburrido primer día de clases, pero al parecer vendría un
nuevo compañero, el era Boris, venía de una buena
familia y su padre era un economista exitoso dueño de
un banco muy conocido, apenas llegó a la escuela todos
se acercaban a hablarle, el era una persona muy tímida
lo cual eso no le agradó, entonces decidió sentarse al
lado de la única persona que no lo agobiaba, que era
Sofía, esta se sorprendió ante tal acto, ya que nadie
jamás se había sentado al lado suyo, ella levantó su
mirada y él la saludó con una tierna y tímida sonrisa,
ella solo lo miró y asintió.
Luego comenzó la clase de matemáticas y todos se
presentaron, Sofía era muy buena alumna pero la clase
de matemáticas era la que más le dificultaba, no
entendió un ejercicio y alguien se percató de esto y le
dijo:
-¿Necesitas ayuda? -dijo Boris con una voz amable.
-Si po-por favor -respondió Sofía con leve tartamudeo.
Entonces Boris procedió a explicarle el problema del
ejercicio a Sofía, ella notó que Boris resultó ser bastante
bueno en matemáticas y al final logró entender aquel
problema y resolver sola los demás ejercicios.
Llegó el receso y Boris estaba sofocado con tanta gente
que se acercaba a él, eso lo ponía nervioso y en un leve
descuido de los demás fue corriendo al baño a
esconderse y pasar el resto del receso allí dentro, pero
encontró a alguien más allí, a Sofía, ¿quién más?
Boris al entrar al baño la vio sentada solitaria en el piso
dibujando, Sofía escuchó la puerta del baño abrirse e
hizo lo mismo, se quedaron mirando por tres segundos y
ambos se preguntaban: ¿qué haces aquí?
-¿Qué haces tú aquí sola? -dijo Boris con voz
preocupada.
-No, ¿tú qué haces aquí? -respondió Sofía con otra
pregunta.
-Pues, no me siento cómodo afuera -dijo Boris.
-Oh ya veo, tranquilo, me pasa lo mismo -dijo Sofía.
-Hm, ¿estás dibujando? -preguntó Boris algo
interesado.
-Sip -respondió Sofía.
-A mí también me gusta dibujar -dijo Boris en un tono
más jovial.
Y así fueron hablando, terminaron llevándose bastante
bien, a ambos le gustaba dibujar y se ayudaban
mutuamente en la escuela, ambos no sabían cosas que el
otro sí.
Boris era bastante callado y tímido, era bueno en
muchas cosas, como en las matemáticas, aunque no le
interesaban, también tocaba la guitarra y el piano, le
encantaba la música y a su padre no estaba de acuerdo
eso, también se la pasaba solo, tenía el pelo largo color
negro, era alto, delgado y pálido.
Un día, el padre de Sofía (Oliver), llegó de su trabajo y
encontró todos sus materiales, se puso bastante furioso
por saber que su hija gastaba dinero en eso, apenas
Sofía llegó de la escuela la regañó por no haberle
platicado sobre esas compras y trabajar a escondidas.,
Sofía entendió el enojo de su padre, claro, había echo
cosas en escondidas, pero ella jamás pudo expresarse de
otra forma, nada la motivaba más que eso, aún no
entendía el hecho de que su padre no la dejara ser una
artista, ella solo decidió salir corriendo, para evitar esa
discusión que le partía el alma y la paciencia.
Salió corriendo al monte, en una montaña donde había
un árbol, ahí siempre se encontraba con Boris los viernes
por la tarde para charlar y ayudarse con algunas cosas,
pero ese día era martes, Boris no estaría ahí.
Mientras Sofía estaba sentada bajo el árbol mirando las
estrellas Boris estaba en una cena con su padre, rara vez
su padre tenía tiempo para cenar, siempre estaba
ocupado pero esa vez su padre quiso hablar de algo en
específico, quería mandarlo a Alemania para sus
estudios de contabilidad, Boris simplemente quedó
sorprendido e indignado con tal propuesta.
-¿Acaso aún no te queda claro que no me interesan ese
tipo de profesiones? -preguntó Boris con una voz seria
pero educada.
-¿Y acaso yo no te dije que no permitiría que estudies
música y esas inmundicias del dibujo? -dijo el padre
disgustado levantando la voz.
-Padre, no quiero, no me veo feliz viviendo de eso, no sé
cuantas veces tendré que repetírtelo -dijo Boris un poco
decepcionado.
Su padre furioso solo procedió a golpear la mesa, así
como Sofía, antes de que iniciara la discusión salió
corriendo con lágrimas en los ojos, aunque Boris era una
persona calmada, era bastante sensible cuando se
trataba de su padre. Fue corriendo al mismo lugar donde
se encontraba con Sofía los viernes por la tarde, y ahí
estaba ella, sentada con los ojos rojos, el solo quedó
mirándola y tratando de entender que hacía ella ahí.
¿Qué hace ella aquí también? ¿Por qué siempre nos
encontramos de casualidad? -se preguntaba Boris
confundido.
Sofía notó que alguien la estaba mirando, dio vuelta
rápidamente la cabeza y lo vio, ambos con ojos llorosos
con la misma pregunta de siempre en sus cabezas.
Boris caminó y se sentó al lado de Sofía.
-¿Qué haces aquí? ¿Estabas llorando? Ya es bastante
tarde -dijo Boris preocupado.
-Lo mismo digo -respondió Sofía.
Ambos contaron lo que les había sucedido, Boris jamás
se había desahogado con alguien y Sofía tampoco, a el le
inspiraba algo y su padre estaba en desacuerdo, su
padre quería que Boris siguiera su mismo camino, las
matemáticas, la administración de empresas y demás, y
según él, Boris no lograría vivir con el sueldo de ser un
artista, músico, y no lo apoyaba, eso obviamente
desarrolló desánimo en Boris, y con Sofía lo mismo, su
padre prácticamente ni la conocía.
Pasaron la noche bajo ese árbol, ambos sentían terror de
volver a sus casas por el conflicto que ambos tenían,
hablaron de sus inquietudes, sueños y ataduras que no
les permitían ser ellos mismos. Ambos estaban
desanimados pero por lo menos estaban con alguien que
los entendía, Boris quiso de alguna forma animar a Sofía,
y en una parte de las ramas del árbol había una caja
grande de madera escondida, dentro había un tocadiscos
antiguo con solo un disco, el cuál era la canción favorita
de Sofía, Boris se levantó y empezó a escalar el árbol
para conseguir esa caja, la consiguió y saltó al suelo.
-¿Qué es eso? ¿¡Estás bien!? -preguntó Sofía
sorprendida por la caja y preocupada por la caída de
Boris.
-Tranquila estoy bien, y dentro de esto hay algo muy
lindo que creo que te gustará -respondió Boris sacando el
tocadiscos de la caja.
Sofía solo quedó mirando como acomodaba Boris el
tocadiscos, luego se percató de que el disco que traía era
su favorito.
-¿Qué hace eso aquí? -preguntó Sofía con curiosidad.
-Hay veces en las que vengo aquí solo, a escuchar
música, y desde que me enseñaste tu canción favorita me
obsesioné con ella -respondió Boris para luego reproducir
la canción.
¿Quieres bailar? -propuso Boris agachándose estirando
su brazo con una leve sonrisa tierna.
Sofía quedó impactada, jamás había bailado con alguien
pero solo siguió la corriente a Boris estirando su brazo
para sostener su mano. Boris la levantó y notó que ella
no sabía bailar así que con su mano izquierda la agarró
delicadamente la mano derecha de Sofía para ponerla
sobre su hombro, y la mano izquierda simplemente la
agarró, y con su mano derecha sostuvo levemente la
pequeña cintura de Sofía. El tenía miedo de incomodarla
pero al parecer todo iba bien.
-N-no sé bailar -dijo Sofía algo nerviosa.
-Tranquila, tu solo sigue mis pasos -dijo Boris
calmando a Sofía.
Y así fue yendo, con el paso Sofía aprendió los
movimientos y ya se sintió más confiada.
La música, la luna y las estrellas, Sofía por fin encontró
un lugar donde sentirse segura, y ese era Boris.
Luego tuvieron que marcharse, se despidieron y cada
quien a sus hogares, entraron en silencio para no
generar más conflictos, Sofía pudo zafarse pero no Boris,
su padre lo esperó toda la noche molesto, y lo obligó a ir
a Alemania apenas termine sus estudios ese año, y ya
era octubre, significa que Boris iría a Alemania en dos
meses y ya no podía escaparse.
{inserta imagen}
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Boris no quiso decirle a Sofía sobre ir a Alemania por sus
estudios, decidió aprovechar esos dos meses para
pasarla bien con ella y así fue pero con el tiempo Oliver
notó que algo andaba diferente, un día llegó mas
temprano del trabajo y vio a Boris y a Sofía llegando
juntos de la escuela, esto lo puso bastante atento,
cuando Boris y Sofía se percataron que Oliver estaba
viéndolos sintieron una gran presión y miedo porque se
llegue a malinterpretar la situación y eso mismo fue lo
que pasó, Sofía se despidió de Boris al entrar a su casa,
Oliver solo se quedó mirándolo y Sofía le dijo que entrara
a la casa.
Como un chico empezó a acercarse a su hija, Oliver como
el hombre egocéntrico que era, empezó a acercarse más a
su hija también, era una muy mala razón para por fin
meterse más a la vida de su hija, pero por lo menos al fin
tuvo interés en la vida de Sofía. Claramente ella notó
esto, nunca había sentido cercano a su padre, pero su
relación iba mejorando y un día decidieron hablar y Sofía
le contó todo el mal que le había hecho pasar y sentir el
no tener el apoyo, amor y afecto de su padre. Desde
entonces todo cambió, Oliver siempre vivó en su propio
mundo y nunca se puso a ver el de su hija, dándose
cuenta de su error, se arrepintió y se comprometió a
mejorar.
Pero para Boris todo iba de mal a peor, su padre seguía
molesto, y le empezó a costar un poco más sus estudios,
le costaba concentrarse y perdía el ánimo. Un día decidió
faltar a la escuela para pensar un poco las cosas, decidió
ir la escuela que él quería, ya había pasado los dos
meses y se suponía que dentro de una semana iba a
Alemania. No lo pensó dos veces y rápidamente empacó
sus cosas y fue a la casa de Sofía a contarle todo y
proponer algo.
Sofía al enterarse de esa mudanza para sus estudios se
enfadó, porque jamás Boris dijo algo al respecto pero al
escuchar la propuesta sus pupilas se dilataron.
- ¡Sofía, por favor vayámonos juntos a la escuela de
Francia, no quiero ir a Alemania, no quiero lo que mi
padre quiere! -dijo Boris rogando frustrado.
-¿¡Cómo sabes qué también quiero ir ahí!? -exclamó
Sofía.
-Me lo dijiste un día que nos vimos bajo el árbol
¿recuerdas? -dijo Boris.
-Oh por Dios, justo ayer hablé con mi padre sobre esto,
y está dispuesto a pagarme la escuela -respondió Sofía
conmocionada.
Ambos fueron corriendo a abrazarse felizmente, por fin
ambos pudieron cumplir esa meta. Boris no tenía ningún
inconveniente con el dinero, solo era su padre, y aunque
sabía que estaba mal irse sin el permiso de su padre, su
padre tampoco lo apoyó en las cosas que le gustaban, así
que dejó una carta sobre la mesa donde se despedía
diciendo que iba a estudiar a Francia.
Y así ambos fueron al tren directo a Francia, Sofía se
despidió de su padre y fueron rumbo a construir sus
sueños.
Fin.

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