COLEGIO SANTO DOMINGO
ARTES
TEMA:
ARTE COLONIAL
PARAGUAYO
ALUMNO: Thiago José Domínguez
González
PROFESORA: Fátima Gómez
Grado: 8°
Piribebuy – Paraguay
2021
ARTE COLONIAL PARAGUAYO
Los guaraníes poseían, a la llegada del español, algunas manifestaciones
artísticas. Los españoles, trajeron las suyas. Al recibir el impacto de la nueva
cultura, algunas formas de arte y artesanías autóctonas se desintegraron, como
por ejemplo, la artesanía plumaria. En la mayor parte de los casos, recibieron el
aporte de la nueva técnica y se beneficiaron con las mejoras incluidas.
El arte popular del Paraguay es una expresión del mestizaje cultural hispano-
guaraní y tiene su origen en los antiguos talleres de oficios y artesanías
creados en los primeros pueblos de la Colonia.
Así pues, entre las principales artesanías desarrolladas durante la colonia, se
encuentran:
Cerámica, base autóctona
Tejido, base autóctona
Cestería, base autóctona
Sombreros, base importada
Encajes y bordados, base importada
Orfebrería, base importada
Mueblería, base importada
Joyería, base importada
Cueros, base importada
Tallas, base importada
Debemos tener en cuenta, que es casi imposible hablar del arte en la época
colonial, sin hablar de las reducciones jesuíticas instaladas en la zona, ya que
su trabajo y legado fue muy importante para el desarrollo del arte, así como de
diversas áreas en la cultura de la época, así como del Paraguay actual.
En aquél entonces, nuestro país era conocido como Provincia del Paraguay, y
aquí pusieron estos religiosos grandes esfuerzos en el desarrollo de las artes y
en la prédica evangelizadora.
El proyecto que impulsaron fue el denominado Sacro Experimento, que
buscaba integrar a los seres humanos con diferentes razas y creencias a partir
de experiencias comunes, promoviendo una comunicación individual y grupal
que se efectuaba bajo supervisión de los religiosos.
Desde los comienzos de la prédica jesuita en el hoy territorio paraguayo tuvo
una destacada importancia la enseñanza de la música y la pintura.
Así, tanto guaraníes como misioneros impulsaron en conjunto un fuerte
desarrollo de las artes, que fue conseguido con paciencia y sabiduría. Empero,
no siempre fue así, ya que también hubo reacciones por parte de los indígenas
que llevaron a la muerte violenta de los misioneros.
Algunos historiadores sostienen que en este proceso de integración fue
utilizada la música, logrando que los guaraníes dejen de lado el recelo ante lo
nuevo que llegaba de Europa y otros destacan el rol fundamental de la pintura.
Estas dos posturas no son incompatibles, ya que ambas disciplinas artísticas
tuvieron un importante papel en la integración entre indígenas y misioneros.
A continuación se tratará brevemente algunos tipos de arte y artesanías, con
sus características o cambios vistos en la época colonial.
Tejidos
Los antiguos motivos geométricos indígenas se trasladan a las nuevas
artesanías de lana.
El typói, antigua prenda típica de las mujeres paraguayas, representa no sólo la
introducción del telar para la elaboración de la tela denominada ao po´i, sino
también del bordado, aprendido en los talleres de la colonia. El ñandutí, fino
encaje en forma de tela de araña, nació como una adaptación local del encaje
de Tenerife, Canarias.
Cestería
Mostró innovaciones con la influencia española, sobre todo en la utilización de
nuevos tintes y diseños. A su vez, trasladó algunas de sus antiguas pautas, a
nuevos objetos, como las pantallas, tejidas al modo mbyá.
Cerámica
Al igual que otras expresiones artesanales, introdujo nuevas técnicas y formas,
como los pesebres, cuyos modelos originales fueron traídos por los
evangelizadores cristianos, pero lograron diseños singulares en nuestro país.
Así, las antiguas vasijas adoptaron las asas de modelos españoles, y las
formas de cerámica se diversificaron en una gran variedad de objetos
antropomorfos como las figuras eróticas y zoomorfos que sugieren las formas
de los más diversos animales.
Es importante mencionar, que la cerámica popular del Paraguay se basa en la
tradición alfarera guaraní y define su carácter propio como respuesta particular
del mestizo rural a las nuevas situaciones que plantea la colonia. Es una de las
pocas expresiones de nuestra cultura que tiene una tradición prehispánica y
que, manteniéndola, ha logrado desarrollar un proceso y asimilar nuevas
formas.
Con la instalación de los Jesuitas en la orilla del Paraná, surgieron dentro del
siglo XVII, en las reducciones, talleres ceramísticos, creándose centros de esta
artesanía, que desaparecieron después de la salida de los padres. En estos
talleres, se llegaron a fabricar cerámica vidriada, cuyas técnicas persistían aún
en tiempos de Francia.
Arte Barroco
El arte barroco misionero se insertaba en el marco del arte sacro. El propósito
de este arte estaba al servicio del placer estético y la catequesis.
Los jesuitas desarrollaron la actividad artística hacia el ornamento de sus
templos, sus construcciones, la solemnidad y el brillo de las ceremonias
religiosas, la amenización de las horas de trabajo y descanso, la estimulación
del cultivo.
Así surgieron arquitectos, canteros, escultores, imagineros, pintores,
grabadores y músicos.
Por ejemplo, la escultura tenía 2 objetivos:
Dotar a la iglesia de imágenes religiosas capaces de reforzar
visualmente la prédica de los misioneros.
Llenar una de las exigencias pedagógicas.
Características
En un principio fue una imposición colonial.
El sistema de trabajo en los talleres era la copia a partir de modelos
proporcionados por los misioneros. Los trabajos eran severamente
controlados.
Incorporación de elementos temáticos tomados de la fauna y de la flora,
constituye el acento propio del arte barroco misionero.
Pintura y Arquitectura
La mayor parte de los templos desaparecieron por la acción del tiempo, sin
embargo, quedó lo necesario para tener una idea aproximada de la magnitud e
importancia artística de la época.
Los edificios fueron construidos sobre estructuras de horcones de urundey, con
paredes de adobe, vigas de lapacho, tirantes de palmas y techumbre de tejas.
A costado del templo se encontraba el campanario montado sobre un armazón
de postes y vigas descubiertas, en la parte superior tenía una plataforma
techada.
Puertas, rejas y retablos eran de madera labrada. Las iglesias de San Ignacio
Guazú, Santa María, Santa Rosa, San Cosme y Damián constituyeron
muestras del estilo barroco en Paraguay.
A mediados del siglo XVIII, los jesuitas construyeron templos monumentales,
cambiaron los horcones y el adobe por muros de piedra labrada con pilastras,
aberturas y hornacinas esculpidas.
Por su parte, la pintura de los tiempos de la Colonia y épocas inmediatamente
posteriores no tuvo, al igual que en la zona del Río de la Plata, brillo
comparable al alcanzado por la arquitectura y la escultura.
Tallado en madera
Los misioneros de la colonia, introdujeron la artesanía religiosa, promoviendo el
tallado de santos y objetos diversos de culto.
Durante la estadía de los Jesuitas, los indígenas aprendieron a tallar muebles,
puertas, ventanas, santos, columnas, altares, y objetos varios con el estilo
barroco. Le dieron el toque hispano-guaraní de manera dinámica y singular.
Artesanía en Plata
Abarca desde finas joyas hasta objetos religiosos, y adoptó pautas españolas.
En menor escala se cultivó la artesanía en oro y piedras como el coral. Y en el
campo de los metales apareció también la artesanía en hierro, con la creación
de admirables enrejados y otras formas, al modo de uso de España.
Artesanía en Cuero
Iniciada durante la colonia, se expresa en una gran variedad de objetos que
abarcan desde los accesorios para montar, hasta muebles, baúles y valijas que
lucen los bellos arabescos del repujado.
Música
Desde 1609, los misioneros jesuitas tuvieron instrucciones de estimular el
cultivo de la música y el canto por los indios, debiendo proporcionarles los
instrumentos de más fácil fabricación. Afirmadas las reducciones, para
mediados del siglo XVII cada pueblo tenía su coro y su banda, a los neófitos
disponían de arpas, violines, flautas, chirimías y otros instrumentos de cuerdas,
de viento y de percusión. Además de Europa partituras de música religiosa.
Igualmente bajo la dirección de los religiosos, se dio impulso al canto y a la
danza simbólica de figuras.
Maestros jesuitas y oficiales y aprendices indios fabricaron instrumentos
similares a los europeos: no solamente arpas, liras y violines, sino que también
órganos y clavicordios, para servicio del culto y para solaz en las horas de
trabajo y de descanso.
El P. Juan Vaseo, belga, que había sido músico de la corte imperial, actuó en
los primeros años de las reducciones como maestro de religiosos e indios.
Otros jesuitas se sucedieron en la formación de coros y bandas, y hasta de
compositores.
Así tenemos noticia de un Julián Atirau, indio, autor de un minueto para dúo.
Tanto en las reducciones jesuíticas, como en el resto del Paraguay, se usaban
el peteke, el mimby (flauta indígena), el gualambau, la guitarra, al rabel, el arpa
y otros instrumentos para música profana.
Fuera de las reducciones jesuíticas, tuvo también general difusión la música
religiosa. El primer coro asunceño, anterior a la fundación de la diócesis, lo
organizó en 1539 el sacerdote portugués Francisco de Andrada. Lo integraban
el P. Juan de Coto, más tarde primer cura de la Villa Rica, los seglares Antonio
Ramos y Antonio Romero y los portugueses Juan de Jara y Gregorio de
Acosta, poeta y autor teatral este último, los cuales debían desempeñarse de
músicos y cantores. Erigida la Catedral, el servicio del coro quedó a cargo de
sus dignidades y canónigos, y el templo llegó a contar con un órgano.
En los conventos de las diversas órdenes, se organizaron sus correspondientes
coros y conjuntos musicales.
En los pueblos de indios, los hubo igualmente, así como bandas regularmente
provistas de instrumentos. Juan Francisco Aguirre, culto marino español que
recorrió gran parte del país a fines del siglo XVIII, menciona a varios de esos
conjuntos musicales, entre los cuales, en esa época, gozaba de especial
celebridad el de Yaguarón. Músicos y cantores, además de participar de las
solemnidades del culto, contribuirían al solaz de la población en los frecuentes
festejos “patronales” y saraos que rompían la monotonía de la vida colonial Ya,
entonces, la guitarra y el arpa formaban partes del menaje del campesino
paraguayo.
Teatro
Las manifestaciones teatrales en el Paraguay no tuvieron gran desarrollo
durante la colonia e incluso en la época independiente. La primera comedia de
la que se tiene noticia la compuso Gabriel de Lezcano, cura de la Encarnación
(1544); con ella, los partidarios del gobernador Irala trataron de ridiculizar al
Adelantado Alvar Núñez, el cual se hallaba preso. La pieza teatral se estrenó
con motivo de la festividad de Corpus Christi y de ella tomó parte el mismo
Lezcano. Los “alvaristas” contestaron aquel insulto con una crítica a Domingo
Martínez de Irala y los oficiales reales, muy proclives a los vicios de la
poligamia y la persecución de los vecinos por causas de celos con las
indígenas; su autor fue el poeta portugués Gregorio de Acosta. Estas
escenificaciones se realizaban en la Plaza de Armas, sobre un tablado
montado para la ocasión, con fondos sostenidos por el Cabildo de Asunción.
Las funciones teatrales de mayor impacto fueron las de carácter religioso,
como los autos, loas y misterios de la fe cristiana representados en los atrios
de las iglesias y conventos. Una de aquellas tuvo lugar en Asunción en 1622,
con motivo de la canonización de San Ignacio de Loyola, bajo la dirección de
Roque González de Santa Cruz. En las reducciones franciscanas y jesuíticas
había actividad teatral durante las fiestas patronales, las visitas del gobernador,
del obispo y de los superiores de dichas órdenes religiosas.
Literatura
El Paraguayo Ruy Díaz de Guzmán fe autor de La Argentina, primera historia
del Río de la Plata, escrita en 1616.
Tras largo intervalo, encontraremos a Pedro Vicente Cañete (1749), que vuelve
a dar nombre cultural a su patria. Doctorado en Santiago de Chile, aparece
como personalidad intelectual brillante por sus monografías doctrinales,
jurídicas e históricas aparecidas algunas en 1789. «De agitarse en otra época y
otro medio -dijo de él el ilustre Mitre- hubiera pasado a la historia en calidad de
prócer americano».
El luengo intervalo apenas se interrumpe sino por el hecho -que citamos como
histórico y singular- de la aparición de las «Impresiones Jesuíticas»,
guaraníticas, primer ensayo de la imprenta en el Río de la Plata, que -sabido
es- se produce en las Misiones paraguayas, donde en plena selva se funden
tipos, se dibujan láminas, se traducen obras y son impresas, en extraordinarias
prensas recordatorias de los días de Gutenberg, fechándose en 1705 ediciones
de clásicos en el Paraguay, como la del tratado del padre Nieremberg sobre La
Diferencia entre lo Temporal y lo Eterno.