Sinopsis
Déspues de las muerte de sus padres, Alina decide irse a la casa de sus tíos Jasper y
Melinda, la única familia que le quedaba, desde que llego a Barrock sabía que algo
estaba mal allí, los ancianos les decían a sus nietos que no entraran en el bosque por
nada del mundo, la aura del pueblo era siniestra, misteriosa, como si te gritara: ¡si
entras aquí no sales con vida, alejate! como si miles de secretos estuvieran ocultos
bajo la tierra, e incluso, como si sus propios tíos le ocultaran algo muy oscuro, la
curiosidad de Alina por el misterio de ese pueblo era muy peligrosa, y quien sabe, a
lo mejor, en algún momento, Alina podrá descubrir que pasaba en ese pequeño
pueblo, incluso desenterrar secretos que una vez prometieron llevarse a la tumba,
pero, ¿a que costo?
1
-¡Rápido Liam, voy a lle…¡ ¡Auch!
Liam intentaba no hacerme daño, lo hacía despacio, pero con fuerza. Mi frente estaba
sudorosa del trabajo que estaba haciendo para poder acabar de una vez.
-¡Joder Alina, es que muy pequeño joder, me están empezando a doler las putas
manos!
La jodida cremallera de la falda no subía, y tan solo faltaban veinte minutos para que
las clases comenzaran. Liam tenía una mano juntando las dos partes de la falda, y la
otra en la cremallera intentándola subir.
-Joder, mete la puta barriga a ver si así sube.
-¡Ya lo estoy haciendo!
De mal humor, intente meter mas la barriga, la cremallera por fin subió
completamente, aunque me apretaba un poco bastante la verdad, pero que importaba
ahora, después en la tarde buscaría otra falda mas grande, todavía tenía que ponerme
los dichosos zapatos, empacar la mochila y lavarme los dientes.
Fui corriendo escaleras arriba para llegar a mi habitación dejando a Liam en la cocina
solo.
-¡De nada Alina, fue un placer ayudarte, gracias por agradecérmelo!
Llegue a mi habitación, y mientras buscaba por todos lados los zapatos, le grite:
-¡Callate idiota, que no tengo tiempo para tus tonterías!
No encontraba los malditos zapatos y me empece a desesperar, busque debajo de la
cama, debajo del escritorio, y al rededor del mini sofá que tenía en mi habitación y no
estaban por ningún lado.
-Vale Alina piensa, ¿donde coño habrás puesto los zapatos?
Al final baje corriendo las escaleras y fui directa al salón donde vi los zapatos tirados
por el suelo. Suspire del alivio y mire la hora, tan solo diez minutos para que las
clases comenzaran.
-Joder como llegue tarde a mi primer día de escuela me muero
Fui otra vez a la cocina y me encontré con que encima de la mesa estaba mi mochila
abierta, y dentro de ella los libros, libretas y los utensilios que necesitaba llevar, Liam
estaba al otra lado de la cocina ignorándome y con el móvil en la mano. Me di cuenta
que el había empacado mi mochila mientras yo estaba buscando mis zapatos.
Mi hermano podría ser muy cabrón conmigo, o me podía molestar mucho, pero yo
sabía que me quería igual que yo le quería a el, solo nos teníamos a nosotros dos, a
nadie mas. En un momento un recuerdo llego a mi mente, un recuerdo que creía tener
enterrado en lo mas hondo de mi alma.
-Liam están muertos y es mi culpa, ahora estamos solos- una niña de 14 años estaba
llorando en el frío suelo, sin retenerse, sin cortarse, dejando que su llanto llenara el
silencio que se extendía por aquel salón -Liam, no me merezco vivir, ellos tendrían
que estar vivos, yo tendría que estar ahí, Liam, ahora estoy sola, estamos solos…
Un niño con un par de años mas que ella, con los ojos rojos de llorar, se puso de
rodillas delante de ella y la cogió de la cara, le dio un beso en la frente, y en la punta
de la nariz, el sabía que ese gesto le tranquilizaba, después la abrazo tan fuerte que
la niña lloro con mas ganas.
-No fue tu culpa Ali, nada fue culpa tuya, tu no sabías que esto pasaría, y no estamos
solos pequeña, nos tenemos a nosotros, nos tenemos el uno al otro, y eso es mas que
suficiente, buscaremos la solución ¿pinky promise?
El niño le levanto para que se miraran a los ojos, el extendió el dedo meñique con
una sonrisa tranquila en la cara, la niña sabía como se sentía, y que sonreía así y se
veía tan tranquilo solo por ella, para tranquilizarla.
Ella también levantó su dedo meñique temblando por el miedo y la impotencia y
intento sonreír mientras entrelazaban sus dedos.
-Todo va a salir bien pequeña, no nos va a pasar nada te lo prometo.
El recuerdo se corto y pestañee un par de veces, siempre evitaba pensar en ese día.
Me acerque a Liam, y le di un abrazo sin decir nada, el me abrazo de vuelta
guardando el móvil en el bolsillo y apoyo el mentón en mi cabeza.
-No estés nerviosa pequeña, todo va a ir bien así que no pienses mas y vete ya a
lavarte rápido la boca.
Nos entendíamos, nosotros hablábamos solo con mirarnos o con nuestro lenguaje
corporal. Levante la cabeza y me dio un beso en la frente y luego en la punta de la
nariz.
Papa también lo hacía.
El pecho se me encogió pero ignore el dolor y mire sincera a mi hermano y le dije:
-Gracias Liam, te quiero grandullón.
Sin decir nada me empujo con delicadeza hacía atrás, le di una sonrisa de boca
cerrada y me fui al baño para lavarme los dientes con rapidez. Al terminar fui a por
mi abrigo y a por la mochila, mire la hora de mi móvil, cinco minutos, no podía ir
andando, llegaría muy tarde.
-Vamos tonta, o vas a llegar tarde.
Liam tenía las llaves de su mercedes en su mano y estaba esperando en la puerta con
cara aburrida.
-Pero Liam, tienes que ir al trabajo ahora, no te va a dar tiempo a llevarme al instituto
y … - El me cortó la frase y dijo -Pequeña ellos entenderán porque e llegado tarde,
ahora vamos.
Salí corriendo de casa y me subí al coche, Liam arranco y me llevo hasta el instituto,
en el camino no pude evitar preguntar
-Liam, ¿porque estamos aquí? ¿porque estamos en este pueblo?
Barrock no es un pueblo muy famoso que digamos, aquí no tenemos familia además
de nuestros tíos, hace tres días que no los vía por casa porque se fueron a otro pueblo
por trabajo, estarían fuera dos meses, ellos sabían que nosotros nos las apañaríamos
solos, como siempre hemos echo.
-Alina, piensa como sería si siguiéramos allí, en esa casa donde todo ocurrió,
imaginate que todo el infierno que vivíamos día a día siguiera siendo parte de nuestra
vida, imaginate que seguimos durmiendo en aquellos horribles sofás y imaginate que
esos horribles hombres siguen torturándote día tras día, piensa ¿porque nos fuimos
de allí? ¿porque vinimos a este pueblo tan pequeño y sin gente que nos conozca a
nosotros o a nuestro pasado? ¿porque nos fuimos sin avisar a nadie, ni a nuestros
amigos? - Se callo un momento y luego aparto la mirada de la carretera para mirarme
a mi -Si ellos descubren donde estamos perderemos toda la paz y tranquilidad que
tenemos y todo volverá a ser como antes, vinimos aquí porque en este pueblo
podremos pasar desapercibidos, es un pueblo pequeño que casi nadie conoce, ellos no
podrían pensar que estamos aquí.
Volvió a mirar a la carretera y un escalofrío paso por toda mi espalda, ellos nos
destruirían si saben donde estamos. Ellos murieron y tu hermano y tu pasasteis todo
eso por tu culpa . No pienses, no es verdad. Es tu culpa, solo tu culpa. Voces, muchas
veces repitiéndome que todo es mi culpa, por mi culpa ahora tenemos que estar
escondidos, por mi culpa nos tuvimos que ir de nuestro hogar, todo es mi culpa, me
encogí en el asiento del coche y me tapé los oídos con las manos, enterré la cabeza
entre mis piernas y sentí las manos de alguien y voces al mi alrededor, pero ya era
tarde, ya no podía controlarme, no podía respirar.
Sentía que estaba de vuelta en aquella casa, con los mohos en algunas parte de
aquella habitación. Alguien me agarro de los hombros y por instinto empece a gritar
-¡No me toques, no me toques! ¡por favor, no me hagas eso otra vez!
Recuerdos, muchos recuerdos en mi mente, uno tras otro asustándome, llevándome
otra vez a aquellos días horribles.
-¡No por favor, me portare bien pero dejarme en paz por favor! -No podía moverme
porque las cuerdas estaban bien atadas a mis manos y a mis pies pero aún así no
paraba de retorcerme en el colchón, no veía nada por la cinta que tenía en los ojos
pero escuche como algo de metal caía al suelo y ya sabía lo que venía, este era el
peor de los castigos.
-¡Mierda, haz que se deje de mover Marco!
Escuche unos pasos que se acercaban a mi y la garganta se me empezó a cerrar, no
no no, otra vez no.
-Mira que tenemos aquí, si es la putita de Smither – Escuche unas risas roncas y
luego sentí como tiraban de mi pelo con tanta rabia que me empezó a doler la
cabeza -vamos a jugar un ratito contigo ¿vale Liliana?
No podía hacer nada, estaba paralizada, había perdido la cuenta de las veces que
me hicieron esto pero aún así no me acostumbraba. Sentí algo de metas contra mi
cuello y sentí como bajo hacía mi espalda. Las lagrimas rodaban sobre mis mejillas,
ya llevaba un mes aquí y creo que no aguantaría mucho mas.
El cinturón me dio en la espalda con fuerza y el metal que tenía me rajo la piel,
instantáneamente sentí que algo liquido corrió por mi espalda y grite tan fuerte que
me dolió la garganta. Escuche voces riéndose y la acción se repitió una y otra vez,
sentía que me iba a desmayar por la sangre que estaba perdiendo, escuche una
cremallera, ahora venía lo peor, oí pasos de otra persona y me hicieron caerme en la
cama, me arrancaron la ropa interior que tenía y yo solo espere a que acabaran,
todo es mi culpa. Los jadeos horribles se escuchaban contra mi oreja, sentía sus
asquerosos dedos en mis pechos, todo era horrible. Hable tan bajo que casi ni yo
misma lo oí
-Liam me prometiste que estaríamos bien y que no nos pasaría nada ¿donde quedo
esa promesa?
2
Me desperté en un habitación fría y con las paredes, la cama donde estaba y hasta la
puerta de color blanco, el hospital. Mire al rededor de la habitación y en un sofá que
de seguro era súper incomodo estaba Liam con la cabeza contra su puño y
durmiendo.
-¿Liam? ¿que paso?
Entonces recordé lo que paso, mi hermano parando el coche en una acera y
gritándome que abriera los ojos, recordé mi llanto, mi desesperación, hacía
muchísimo que no experimentaba esa sensación, ese dolor.
-¡Alina! Por dios, ¿estas bien? ¿te duele algo?
Mi hermano se despertó y se puso delante mía, tocándome la frente.
-Estoy bien, tranquilo.
-Alina perdoname, no debí sacar ese tema, no debería haberte dicho esa respuesta, lo
siento de verdad, soy un completo idi… - le corte diciéndole -No fue tu culpa, yo
pregunte y tu me diste una respuesta sincera, no pasa nada, no fue tu culpa.
Se sentó a mi lado y se inclino para darme un abrazo, le pase los brazos por la espalda
respondiendole al abrazo.
-Los doctores dicen que tuviste un ataque de pánico muy fuerte, estarás unas horas en
observación, y luego hablaremos con el doctor para que te recete algún tipo de
pastillas para calmar los terrores nocturnos ¿vale?
Si, también tenía terrores nocturnos, era de todo menos normal, lo sabía. Muchas
veces me levantaba por la noche gritando y llorando a todo pulmón, Liam siempre se
levantaba a hacerme una taza de té muy caliente y se sentaba en el borde de mi cama
a esperar que me durmiera de nuevo. No se que haría sin el cuando dentro de unas
semanas se fuera con mis tíos a trabajar y me quedara yo sola, el se había negado
varías veces a mis tíos porque no quería dejarme sola, pero al final acepto porque
realmente necesitamos ese dinero cuanto antes.
Asentí con la cabeza, tenía la boca seca, necesitaba agua, pareció que mi hermano me
leyó el pensamiento ya que se levantó y dijo -Voy a por agua, ahora vuelvo.
No dije nada y el se fue, cerré los ojos pensando en que había perdido mi primer día
de clase, ¿como lo iba a justificar mañana? Lo siento profesora, ayer no pude venir
porque tuve un ataque de pánico por culpa de unos pequeños traumas que tengo,
¿que porque tengo una falda que de milagro me ah podido tapar todo el trasero? Oh,
porque era la única que quedaba, y si quería otra falda de una o dos tallas mas tenía
que pagar, pero es que estoy sin blanca así que por ahora me tendré que poner esta
hasta que consiga mas dinero.
Que vida de mierda de verdad, mi vida valdría para una película de drama. Hablando
de drama… ¡Mierda! le prometí a Lana que hoy por la mañana le hablaría para saber
como le fue en el teatro, busque con la mirada mi móvil y lo encontré en la silla,
dentro de la chaqueta de Liam.
Me intente levantar para sentarme en la camilla y de repente sentí como me clavaron
mil agujas en la cabeza, me dolía horrores. Hice esfuerzo, y aunque sentía que me iba
a desvanecer por culpa del dolor que sentía, termine sentada en la camilla, necesitaba
ponerme de pie para ir a por mi teléfono.
La puerta se abrió y el perfume tan fuerte que solo una persona que conocía yo
utilizaba se esparció por la habitación.
-Oh mi niña, ¿estas bien? ¿te duele algo? ¿necesitas algo? - Mi tía vino rápidamente a
la camilla mientras me hacía un montón de preguntas.
-Tía, tía, estoy bien de verdad, solo fue un pequeño ataque de pánico pero ya esta, no
me pasa nada- Le sonreí y vi como su expresión de preocupación cambiaba a una
cabreada -¿Porque te estabas intentando levantar de la camilla? Tienes que reposar.
Mi tía, al igual que mi tío y mi hermano tendían a ser bastantes sobre protectores
conmigo, y aveces eso me hacía enfadar muchísimo, es verdad que lo pase mal, que
me hicieron cosas horribles que recuerdo todos los días, pero no es una excusa para
atosigarme como lo hacen.
Me se cuidar yo sola, yo misma me protegí, yo misma cure mis heridas y yo misma
me animaba todos los días a seguir a pesar de lo destruida que estaba.
-necesito mi móvil, esta en la chaqueta de Liam- Le respondí, me miro mal, pero aún
así fue hasta el sillón donde antes estaba durmiendo Liam y