t1 Bioelementos y Biomolec Inorg 16-17 Subrayado
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TEMA 1. BIOELEMENTOS Y BIOMOLÉCULAS INORGÁNICAS.
Contenidos:
Criterios de evaluación:
1. Determinar las características fisicoquímicas de los bioelementos que les hacen indispensables
para la vida.
2. Argumentar las razones por las cuales el agua y las sales minerales son fundamentales en los
procesos biológicos.
1.1. Describe técnicas instrumentales y métodos físicos y químicos que permiten el aislamiento de
las diferentes moléculas y su contribución al gran avance de la experimentación biológica.
1.2. Clasifica los tipos de bioelementos relacionando cada uno de ellos con su proporción y función
biológica.
1.3. Discrimina los enlaces químicos que permiten la formación de moléculas inorgánicas y
orgánicas presentes en los seres vivos.
2.1. Relaciona la estructura química del agua con sus funciones biológicas.
2.2. Distingue los tipos de sales minerales, relacionando composición con función.
2.3. Contrasta los procesos de difusión, ósmosis y diálisis, interpretando su relación con la
concentración salina de las células.
Introducción:
“Los seres vivos son estructuras complejas, capaces de nutrirse, relacionarse y reproducirse. Del
estudio de su composición química se deduce un origen común para todos ellos, que tuvo lugar bajo
ciertas condiciones ambientales y a partir de los elementos químicos existentes hace más de cuatro
mil millones de años. En aquellas circunstancias, los átomos se unieron para formar moléculas, que
a su vez se integraron unas con otras dando lugar a células, tejidos, órganos e individuos.”
“El calcio de los huesos, el hierro de la sangre, el fósforo del ADN, el carbono de las estructuras
moleculares, el oxígeno que respiramos y el oro de nuestros anillos se fraguaron en una especie de
alquimia estelar en el corazón de inmensas estrellas que, hace miles de millones de años,
desaparecieron para convertirse en materia y energía.”
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1. LOS COMPONENTES QUÍMICOS DE LA CÉLULA. BIOELEMENTOS:
TIPOS, EJEMPLOS, PROPIEDADES Y FUNCIONES.
Los bioelementos o elementos biogénicos son aquellos que forman las moléculas indispensables
para la vida, llamadas biomoléculas o principios inmediatos.
Con los actuales métodos de investigación se han identificado más de 70 elementos químicos
biogénicos (casi todos los elementos estables, excepto los gases nobles) que, en cantidades
variables, a veces infinitesimales, intervienen en la composición de los organismos vivos; aunque
no todos ellos son esenciales para la totalidad de los seres vivos. Se pueden clasificar en dos
categorías:
Son once elementos que se presentan siempre como componentes mayoritarios de la materia viva
(más del 98% en peso del total). Pueden ser de dos tipos:
Elementos biogénicos mayoritarios primarios. Son seis bioelementos que constituyen más del 95%
en peso de los seres vivos: carbono (C), nitrógeno (N), hidrógeno (H), oxígeno (O), azufre (S) y
fósforo (P). Se denominan los “ladrillos” de la materia viva porque tienen gran capacidad de unirse
unos con otros mediante enlaces covalentes y construir las biomoléculas (orgánicas e inorgánicas).
Elementos biogénicos mayoritarios secundarios. Son los cinco bioelementos mayoritarios restantes
que participan en menor proporción, aunque desempeñan funciones de vital importancia en la
fisiología celular: magnesio (Mg), calcio (Ca), potasio (K), sodio (Na) y cloro (Cl).
Son los restantes elementos biogénicos que participan en cantidades infinitesimales (en
proporciones menores al 0,1%), aunque no por ello son menos importantes, pues su carencia puede
acarrear graves trastornos e incluso la muerte. Muchos de ellos son indispensables para la catálisis
enzimática y para la actividad de diversas proteínas, como el hierro de la hemoglobina que
transporta el oxígeno. Pueden ser de dos tipos:
Oligoelementos esenciales en todos los organismos. Son otros cinco elementos biogénicos
esenciales para la vida que se encuentran siempre en todos los seres vivos: hierro (Fe), manganeso
(Mn), cobre (Cu), zinc (Zn) y cobalto (Co).
Oligoelementos no esenciales en todos los organismos. Son los restantes, hasta completar la lista
de los 70 elementos biogénicos, que desempeñan diferentes funciones en el metabolismo y en la
fisiología de unos u otros seres vivos: flúor (F), yodo (I), boro (B), silicio (Si), vanadio (V), cromo
(Cr), selenio (Se), molibdeno (Mo), estaño (Sn), litio (Li), aluminio (Al), arsénico (As), galio (Ga),
wolframio (W), níquel, etc.
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Si observas la tabla periódica adjunta, puedes apreciar que la composición de los seres vivos es muy
diferente a la de la corteza terrestre. ¿Por qué se seleccionaron estos elementos para los seres vivos?
De entre todos los elementos existentes en la superficie terrestre se escogieron los más apropiados
para construir las biomoléculas, teniendo en cuenta las siguientes características:
Su masa atómica relativa es comparativamente pequeña y pueden compartir los electrones de sus
capas más externas (que están incompletas), lo que les permite formar enlaces covalentes estables
entre si y con otros átomos, dado que existe una proporcionalidad inversa entre la masa atómica
relativa y la estabilidad del enlace formado (efecto pantalla de los electrones no compartidos).
Los compuestos que forman los bioelementos primarios presentan, en muchos casos, una clara
polaridad, que les facilita su disolución en agua. No debes olvidar que el agua es el medio donde
se producen las reacciones químicas en los seres vivos. (La electronegatividad del oxígeno y
nitrógeno facilita que las moléculas que forman sean polares)
La reactividad de los átomos de los bioelementos y los tipos de enlaces que pueden establecer para
construir las moléculas orgánicas son otras características muy importantes en la selección natural
de unos elementos químicos frente a otros.
El átomo de carbono posee cuatro electrones en su capa más externa, que le permiten formar
cuatro enlaces covalentes muy estables, dirigidos hacia los vértices de un hipotético tetraedro
(orbitales híbridos sp3). La posibilidad de unirse a otros elementos o a otros átomos similares, por
medio de enlaces simples, dobles o triples, origina estructuras complejas, como cadenas lineales o
ramificadas y anillos, de gran importancia biológica, al tiempo que da lugar a estructuras
tridimensionales en las moléculas, de vital importancia para la realización de funciones en los seres
vivos.
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Algunos de los elementos metálicos que forman parte de la materia viva, como hierro, magnesio y
cobalto, pueden formar iones, pudiendo encontrarse en dos estados de oxidación diferentes, lo que
significa que pueden ceder o tomar electrones. Esta facilidad para oxidarse o reducirse les confiere
un papel primordial en procesos de transporte de electrones, por ejemplo los que ocurren en las
células para obtener energía (respiración o fotosíntesis).
El oxígeno es, tras el flúor, el aceptor de electrones más ávido que existe entre todos los elementos.
Debido a ello, tiende a formar enlaces muy estables, siendo el responsable de procesos de oxidación
que proporcionan gran parte de la energía que precisan la mayoría de los seres vivos (ejemplo: la
respiración).
La elección del azufre y del fósforo se debe, en parte a sus propiedades, opuestas a las del carbono,
nitrógeno y oxígeno. Los enlaces que forman ambos pueden ser hidrolizados con relativa facilidad.
En el caso del fósforo, éste se almacena en la molécula denominada ATP. La reacción de hidrólisis
del ATP desprende energía que la célula utiliza para los procesos que la necesitan.
Los iones monoatómicos como Na +, K+ y Cl-, forman gradientes iónicos que se utilizan
posteriormente en la conducción del impulso nervioso, en el mantenimiento del equilibrio osmótico
o en la neutralización de cargas de las macromoléculas.
En todas las moléculas, el tipo de enlace que se establece entre los átomos que las componen
determina en gran parte las propiedades de éstas. Lo mismo ocurre en el caso de las biomoléculas.
El enlace covalente (los átomos comparten electrones para completar su capa más externa)
Este es el enlace químico por excelencia, y hace posible la enorme diversidad molecular que integra
la materia viva. Las moléculas así constituidas no pierden estabilidad en el ambiente acuoso propio
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de toda la célula. Un hecho importante es que los cuatro elementos mayoritarios primarios (H, C, N,
O) están entre los elementos químicos más ligeros capaces de formar enlaces covalentes.
Entre las moléculas formadas por enlaces covalentes existen diversos comportamientos, lo cual
facilita la compleja organización química de la materia viva.
-Pueden carecer casi por completo de polaridad (como en el caso de las ceras y los triglicéridos).
-Pueden comportarse con fuerte hidrofobia y, a la vez, presentar hidrofilia en determinadas regiones
con carga iónica parcial (fosfolípidos y esfingolípidos), lo que les confiere carácter anfipático.
-Pueden tener abundantes regiones hidrófilas, que les permitirán ser solubles en agua (los
monosacáridos).
-Se pueden ionizar en disolución acuosa (los aminoácidos).
Sin embargo, no hay que olvidar que la vida se desarrolla gracias a innumerables cambios químicos
que tienen lugar entre las biomoléculas. Por ello, si bien la base estructural de los compuestos
orgánicos son moléculas que contienen enlaces covalentes, el funcionamiento de los seres vivos, es
decir, su fisiología y sus procesos bioquímicos, es posible gracias a la existencia de otros tipos de
enlaces.
(repasar concepto de enlace covalente polar, con átomos de igual electronegatividad, y enlace
covalente apolar, con átomos de distinta electronegatividad, que origina un dipolo eléctrico en la
molécula, por ejemplo en la molécula de agua)
El enlace iónico
El enlace iónico se produce por la interacción electrostática entre aniones y cationes. Este tipo de
enlace se encuentra en:
- Moléculas tan importantes como las proteínas. Los enlaces iónicos formados entre distintas
zonas de estas moléculas permite su mantenimiento estructural y la estabilización de su forma
espacial, imprescindibles para realizar su función biológica. La pérdida de estos enlaces altera la
estructura tridimensional de las proteínas provocando la pérdida de sus propiedades biológicas.
- Unión de aniones y, más frecuentemente, de cationes inorgánicos a moléculas orgánicas muy
variadas. Por ejemplo, la acción de enzimas, catalizadores biológicos de las reacciones
metabólicas, es posible en muchos casos gracias a los cationes que se unen a ellas por enlace
iónico.
- Estructuras cristalinas, tanto solubles como insolubles. Estas últimas permiten la formación de
algunos sistemas de sostén y órganos resistentes como caparazones o esqueletos (aragonito en
conchas de moluscos y cristales de hidroxiapatito revistiendo las fibras de colágeno en el tejido
óseo).
(el enlace de hidrógeno y el enlace Van der Waals son fuerzas intermoleculares débiles)
El enlace de hidrógeno
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se sitúan más cerca de éstos átomos electronegativos, generándose un exceso de carga negativa
sobre ellos. Por el contrario, sobre el átomo de hidrógeno se genera un defecto de carga negativa)
(=carga parcial positiva).
Es un tipo de enlace presente en múltiples moléculas, que permite a estas mantener su estabilidad
y/o funcionalidad. La debilidad de este enlace posibilita su fácil rotura y formación. Es fundamental
en las reacciones reversibles y en las uniones transitorias entre moléculas. Estos procesos son muy
comunes en las reacciones químicas que se realizan en las células (metabolismo).
Otras veces, estos puentes de hidrógeno se realizan entre regiones de por sí distantes de una misma
molécula, pero que por su configuración espacial quedan lo suficientemente próximas. Este es el
caso de la hélice alfa de las proteínas, donde los enlaces de hidrógeno se forman entre los grupos
C=O y N-H enfrentados.
En el agua, sus moléculas forman enlaces de hidrógeno entre sí, y esto es lo que explica que el
hielo, por la mayor ordenación de sus moléculas, sea menos denso que el agua líquida. La
estabilidad de los enlaces de hidrógeno disminuye con el aumento de la temperatura. El enlace de
hidrógeno explica la gran cohesión interna del agua y sus propiedades y funciones en los seres
vivos.
Otros enlaces
Hay que mencionar también la existencia de atracciones moleculares entre grupos no polares
debidas a la formación de dipolos instantáneos. Estas fuerzas, denominadas de Van der Waals, son
muy débiles, pero contribuyen al mantenimiento de la estructura de algunos compuestos.
Enlace por fuerzas de Van der Waals: 1) fuerzas de dispersión: también entre moléculas apolares aparecen atracciones
electrostáticas, debido a que, en determinados instantes, la cambiante distribución electrónica se vuelve asimétrica, y
aparecen dipolos instantáneos. Éstos permiten la atracción intermolecular. Cuanto más grande sea una molécula, más
fuerza puede alcanzar este enlace, ya que hay más posibles puntos de atracción y las capas electrónicas se deforman
más fácilmente. 2) fuerzas dipolo-dipolo: este tipo de fuerzas también aparecen entre moléculas polares: debidas a la
asimetría en la distribución de cargas, se suman a las anteriores, aumentando la atracción entre moléculas.
Los átomos se unen para formar moléculas por medio de enlaces químicos. Las moléculas que
forman parte de los seres vivos reciben el nombre de biomoléculas o principios inmediatos. Entre
ellas cabe distinguir las siguientes:
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3.1 EL AGUA: Estructura molecular y propiedades que se derivan de su poder
disolvente y de su elevado calor específico y elevada fuerza de cohesión entre sus
moléculas. Funciones biológicas del agua (función disolvente, estructural,
bioquímica, termorreguladora).
El agua, una sustancia simple y extraña, puede ser considerada con razón como el líquido de la vida
ya que es el componente mayoritario de los seres vivos, pues entre el 65 y 95% del peso de la
mayor parte de las formas vivas es agua. La vida es fundamentalmente agua, somos “hijos del
agua”, porque fue en el medio acuático donde se originó. Pero sus moléculas no fueron solo el mero
soporte donde surgió la vida, sino que, con toda probabilidad, participaron activamente en las
reacciones químicas que permitieron su aparición, formando agregados más complejos a partir de
moléculas orgánicas sencillas.
Debido a su carácter polar, las moléculas de agua pueden interaccionar entre sí mediante
atracciones electrostáticas, estableciendo enlaces denominados puentes de hidrógeno. Cada átomo
de oxígeno, con densidad de carga negativa, ejerce atracción sobre cada una de las cargas parciales
positivas de los átomos de hidrógeno de otras moléculas vecinas; así cada molécula de agua puede
formar hasta cuatro enlaces de hidrógeno: dos por medio de cada uno de sus átomos de hidrógeno, y
otros dos gracias a su átomo de oxígeno*. Igualmente, pueden formar enlaces de hidrógeno con
otras moléculas polares o iones.
*( el oxígeno tiene una disposición tetraédrica de 4 orbitales sp3 como el átomo de carbono)
A pesar de la relativa debilidad de los enlaces de hidrógeno, su presencia confiere una estructura
interna al agua que permite explicar alguna de sus características más importantes. Por ejemplo, que
sea un fluido en estado líquido a temperatura ambiente, (entre 0º y 100º a la presión de 1 atmósfera)
o que posea un calor de vaporización superior al que cabría esperar en moléculas covalentes con
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similar masa molecular. La estabilidad de los enlaces de hidrógeno disminuye al aumentar la
temperatura.
Aunque los enlaces mediante puentes de hidrógeno son uniones débiles (aproximadamente 1/20
más débiles que los enlaces covalentes), el hecho de que alrededor de cada molécula de agua se
disponga un promedio de 3-4 moléculas de agua, unidas por puentes de hidrógeno, permite que se
forme en el seno del agua (líquida o sólida) una estructura perfectamente ordenada de tipo
reticular, responsable, en gran parte, de su comportamiento anómalo y de la peculiaridad de sus
propiedades físicoquímicas.
Si pudiéramos ver el interior de una gota de agua nos daríamos cuenta de que sus moléculas forman
una “sociedad muy agitada”, pues están moviéndose continuamente, más rápido cuanto mayor es la
temperatura. Además, parece que se llevan muy bien entre ellas, llegando a formar la estructura
reticular gracias a las numerosas
interacciones por puentes de hidrógeno
que se establecen entre ellas. Aunque
son transitorios y están continuamente
formándose y rompiéndose, los
puentes de hidrógeno enlazan grupos
de moléculas de agua de 3, 4 y hasta 8
ó 9 unidades, lo que explica su estado
líquido. La duración de estos enlaces
es menor a una millonésima de
segundo y a 37º C un 15% de las
moléculas de agua están unidas
transitoriamente por estos enlaces,
mientras moléculas aisladas de agua
rellenan los huecos entre estos
pequeños polímeros. Por consiguiente,
el agua no es viscosa, sino muy fluida
y posee al mismo tiempo una fuerte
cohesión interna, siendo un líquido
casi incompresible. La naturaleza
cohesiva del agua es responsable de
muchas de sus propiedades, como
poseer un calor específico, un calor de
vaporización y una tensión superficial
elevados.
Del mismo modo que la configuración electrónica del carbono es responsable de su idoneidad para
formar parte de los compuestos orgánicos y justifica su selección como elemento fundamental de la
materia viva, las propiedades físicoquímicas del agua, derivadas de su peculiar estructura
molecular, también determinan su función biológica y justifican la importancia del ambiente acuoso
en la aparición y mantenimiento de la vida sobre la Tierra.
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PROPIEDADES DEL AGUA (dependen de los puentes de hidrógeno)
2. Es una sustancia fluida o poco viscosa, ya que los puentes de hidrógeno duran muy poco
tiempo, se rompen y se crean constantemente.
3. Tiene una elevada fuerza de cohesión entre sus moléculas gracias a los puentes de hidrógeno.
Esto hace que sea un líquido casi incompresible y que tenga una elevada tensión superficial,
es decir, que su superficie libre forme una lámina difícil de romper (elevada resistencia de la
superficie de un líquido a deformarse).
4. Tiene una elevada fuerza de adhesión, es decir, se puede unir fuertemente a las paredes de los
recipientes. Esta adhesión junto a la cohesión son las responsables de los fenómenos de
capilaridad, que permiten al agua ascender a través de tubos muy finos o delgados.
5. Tiene un elevado calor específico. Se necesita mucho calor para variar la temperatura del agua
en un grado ya que parte de la energía se gasta no en aumentar la temperatura (aumentar el
estado de vibración de los átomos y moléculas) sino en romper los puentes de hidrógeno. Esto
supone un efecto amortiguador frente a los cambios de temperatura. Por ejemplo, en el medio
interno acuoso de los seres vivos se amortiguan los cambios de temperatura producidos en el
exterior (ayuda, por tanto, a mantener la temperatura del ser vivo).
6. Tiene calores latentes de fusión y vaporización elevados. Por ejemplo se necesita mucho calor
(energía) para pasar de líquido a gas, esto es debido a que para pasar al estado gaseoso tienen
que romperse primero todos los puentes de hidrógeno y en ello se gasta parte de la energía. De
la misma manera para pasar de líquido a sólido el agua deber ceder mucha energía.
7. Tiene una gran capacidad disolvente. Su naturaleza dipolar hace que sea un buen disolvente
frente a gran cantidad de sustancias con las que forma puentes de hidrógeno:
- Los compuestos iónicos se disuelven con facilidad, ya que las moléculas dipolares del agua
atraen con fuerza a los iones de las sales, los rodean e impiden su unión. El edificio iónico se
desmorona y cada ión queda (disuelto) rodeado de una capa de moléculas de agua (solvatación).
- Los compuestos orgánicos neutros que poseen grupos funcionales polares, como grupos
hidroxilo o carbonilo, también se disuelven, dada la tendencia del agua a establecer puentes de
hidrógeno con esos grupos polares (ej: el etanol y la glucosa).
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- Las sustancias anfipáticas, que poseen a la vez
grupos hidrófilos e hidrófobos, son dispersadas por el
agua. Por ejemplo, un ácido graso de cadena larga
forma unos agregados esféricos denominados micelas,
en las que los grupos carboxilo polares están en
contacto con el medio acuoso (zona externa de la
micela), mientras que las cadenas hidrocarbonadas,
insolubles, no polares, se ocultan de ese medio
quedando hacia el interior de la micela. (estas zonas
hidrofóbicas se asocian entre ellas mediante
interacciones hidrofóbicas).
8. El agua en estado sólido (hielo) tiene menor densidad que el agua en estado líquido.
En estado sólido, el agua presenta todos sus posibles enlaces de hidrógeno (cuatro por cada molécula) formando un
retículo que ocupa mayor volumen, por lo que es menos denso.
El hecho de que el hielo flote es fundamental para el mantenimiento de la vida en los mares polares pues forma una
capa superficial que protege del frío al agua líquida que hay debajo. En caso contrario todo el mar de estas latitudes
estaría congelado y no habría vida.
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emplearse parte de la energía recibida en romper los puentes de hidrógeno; el elevado calor de
vaporización porque permite disminuir la temperatura del organismo al evaporar agua sobre su
superficie: sudor en los mamíferos, pues la energía necesaria para la evaporación se absorbe de
la piel, enfriándose esta. Y el elevado calor de fusión (o solidificación) porque ayuda a evitar la
congelación del medio interno (acuoso) de los seres vivos, al necesitar ceder mucha energía para
el cambio de estado de líquido a sólido.
6. Permite la vida acuática en climas fríos, por su mayor densidad en estado líquido.
Las sales minerales son biomoléculas inorgánicas presentes en todos los seres vivos, que se
encuentran disueltas (sales solubles) o precipitadas en estado sólido (sales insolubles). También se
pueden asociar a otras moléculas orgánicas como lípidos, proteínas o glúcidos.
Las sales inorgánicas insolubles presentan función estructural, pues forman estructuras sólidas
que suelen cumplir funciones de protección y sostén.
Se pueden asociar a macromoléculas, generalmente de tipo proteico con las que interaccionan a través de grupos iónicos
comunes, regulando el crecimiento de los cristales.
Entre las estructuras que forman destacan las siguientes:
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Esqueleto interno de vertebrados, cuya parte mineral está formada por la asociación de varios
compuestos minerales (fosfato, cloruro, fluoruro y carbonato de calcio). El fluoruro de calcio, que
se encuentra también en el esmalte de los dientes, tiene la dureza del apatito.
Estructuras como los otolitos del oído interno de los animales y mineralización de las paredes de
celulosa en algunas plantas que aumentan así su resistencia.
Las sales inorgánicas disueltas se encuentran disociadas en sus iones correspondientes (aniones y
cationes), formando parte de los medios internos intracelulares y extracelulares. Cuando están
disueltos en agua se denominan electrolitos y desempeñan importantes funciones biológicas como
las que tienen que ver con el mantenimiento de la homeostasis del medio interno.
Ejemplos de iones con carga negativa o aniones: cloruro (Cl-), fosfato (PO43-), fosfato monoácido
(HPO42-), carbonato (CO32-), bicarbonato (HCO3-) y nitrato (NO3-).
Ejemplos de iones con carga positiva o cationes: sodio (Na+), calcio (Ca2+), magnesio (Mg2+), hierro
(Fe2+ y Fe3+) y potasio (K+).
Función osmótica. Intervienen en los procesos relacionados con la distribución de agua en los
compartimentos intra y extracelulares. A través de las membranas celulares el movimiento de agua
dependerá de la diferencia de concentración salina que exista entre los medios intra y extracelular.
Si el medio extracelular es hipotónico respecto al intracelular, el agua entrará dentro de la célula y
el volumen celular aumentará. En caso contrario, (medio extracelular hipertónico) la célula perderá
agua y su volumen disminuirá. Únicamente cuando ambos medios sean isotónicos no existirá
movimiento neto de agua en ninguna dirección. Si los fenómenos osmóticos no se regulan pueden
resultar muy perjudiciales para las células, sobre todo para las células de los animales, cuyo medio
interno debe ser isotónico con ellas (ver más adelante situaciones de turgencia y plasmólisis; y la
función de sostén en el caso del organismo vegetal).
Para que una reacción metabólica pueda desarrollarse con normalidad es necesario que el valor del
pH en el medio interno sea constante y próximo a la neutralidad. Las enzimas que catalizan las
reacciones celulares funcionan únicamente dentro de unos límites de pH, existiendo un pH óptimo
en el que alcanzan la máxima efectividad. Pequeñas variaciones del pH pueden alterar sus
funciones; de ahí la importancia del control biológico del pH en las células y en los fluidos
corporales. Dicho control se realiza por medio de disoluciones amortiguadoras o tampones.
Las proteínas intra y extracelulares y los aminoácidos también contribuyen a regular el pH pues
tienen grupos químicos que pueden tomar o ceder H+
Mantener el grado de salinidad de los organismos. Las concentraciones iónicas de las sales
minerales varían de unos organismos a otros. Se mantienen constantes, dentro de unos ciertos
límites, en los diferentes organismos aunque pueden variar de unos compartimentos a otros; por
ejemplo en el interior celular, la proporción de sales en disolución es distinta a la que presenta el
plasma sanguíneo.
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Los iones Na+, K+, Cl- y Ca2+ participan en la generación de gradientes electroquímicos (diferente
concentración de iones a uno y otro lado de la membrana celular) que son imprescindibles en el
mantenimiento del potencial de membrana y del potencial de acción en la generación y transmisión
del impulso nervioso y en los procesos de la sinapsis neuronal. También en la contracción muscular.
Función nutriente. Los organismos autótrofos utilizan determinadas sales (NO 3- SO42- PO43- etc.)
como fuente de elementos para la síntesis de compuestos orgánicos. Son nutrientes para la síntesis
de aminoácidos o ácidos nucleicos por ejemplo (fosfato).
Funciones catalíticas. Algunos iones, como el Cu +, Mn2+, Mg2+, Zn+ etc actúan como cofactores
enzimáticos y son necesarios para el desarrollo de la actividad catalítica de ciertas enzimas . Otros
realizan funciones específicas, como el ion ferroso-férrico (Fe 2+-Fe3+) que forma parte del grupo
hemo de la hemoglobina y mioglobina, proteínas encargadas del trasporte de oxígeno. También el
ion Mg2+ es un constituyente de las clorofilas y participa en los procesos fotosintéticos. El Ca 2+
interviene en la contracción muscular y en los procesos relacionados con la coagulación de la
sangre.
La presencia de determinados iones activa o inhibe determinadas reacciones bioquímicas
asociándose a la sustancia reaccionante (sustrato):
Estabilizar las dispersiones coloidales: ayudan a mantener en suspensión las partículas coloidales
y conservan su grado de hidratación. Neutralizan las cargas de algunas macromoléculas.
La gran cantidad de agua contenida en la materia viva actúa como disolvente o fase dispersante
para diversas moléculas de soluto, que constituyen la fase dispersa. En general, cuando las
moléculas dispersas en un disolvente tienen diámetros inferiores a 1 nanómetro, las mezclas
formadas se conocen como disoluciones verdaderas, que son mezclas homogéneas. Cuando los
diámetros de las partículas son superiores y oscilan entre 1 nm y 200 nm se forman unas mezclas
heterogéneas denominadas dispersiones coloidales o simplemente coloides.
En la materia viva, las disoluciones verdaderas contienen moléculas de soluto de pequeño tamaño,
como azúcares, sales minerales o aminoácidos. Las partículas de soluto de las dispersiones
coloidales, sin embargo, son grandes moléculas, como polisacáridos, proteínas, lípidos o ácidos
nucleicos. A pesar de la elevada masa molecular de algunas de las moléculas dispersas, estas
dispersiones coloidales son estables y las partículas coloidales no sedimentan. Se denominan
dispersiones coloidales hidrófilas y son estables porque el agua establece puentes de hidrógeno con
grupos polares de estas macromoléculas tales como OH-, COO- o NH4+, quedando rodeadas las
partículas coloidales de una capa de moléculas de agua.
Existen también dispersiones coloidales hidrófobas, en las que las partículas dispersas no son
afines al agua, pero estas dispersiones no son estables, sino que las partículas dispersas tienden a
reunirse y formar una fase separada del agua. Las dispersiones hidrófobas pueden estabilizarse
formando las llamadas emulsiones cuanto actúan sustancias que impiden la unión entre partículas
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dispersas. Así están presente las grasas en la leche, y son algunas proteínas las que estabilizan la
emulsión. También las moléculas denominadas “jabones” pueden estabilizar estas dispersiones.
Sol. Un coloide en forma de sol tiene aspecto líquido, ya que las moléculas de soluto que
constituyen la fase dispersa se encuentran en menor cantidad que las de la fase dispersante líquida.
Gel. Un coloide en forma de gel tiene aspecto semisólido y gelatinoso. Las moléculas de disolvente
están “atrapadas” entre las de soluto, que se entrelazan formando una red continua, por ser muy
abundantes o tras una variación de temperatura, pH o presión. La red impide que el disolvente
fluya, por lo que el gel se comporta como un sólido blando y fácil de deformar.
En las células, los estados de sol y gel se alternan según las variaciones de concentración de las
moléculas coloidales (por ej. proteínas). El movimiento por pseudópodos de algunas células como
los glóbulos blancos se basa en cambios sol/gel que tienen lugar en su citoplasma.
Del estado de sol se puede pasar al de gel, pero no siempre este proceso es reversible. Si calentamos
una disolución fluida de proteínas globulares (clara de huevo), se transforman en fibrosas y la
disolución pasa al estado de gel de forma irreversible.
Presenta estado de gel el citosol que hay en la periferia de la célula (ectoplasma), mientras que el citosol interior
(endoplasma) presenta estado de sol. El paso del ectoplasma a estado de sol permite la emisión de pseudópodos, y por
tanto, el movimiento ameboide y la fagocitosis. La transformación de sol en gel, y viceversa, está en relación con la
síntesis o con la despolimerización, respectivamente, de proteínas fibrilares.
Los geles de pectinas se extraen de las membranas celulares de algunas frutas y se emplean para la fabricación de
mermeladas; la gelatina es una proteína gelificante que se obtiene de los huesos y la piel, y el colágeno puede formar
fibras que se encadenan para formar geles. También forman geles las secreciones mucosas de los animales. Los geles, al
retener el agua, permiten mantener húmedas estructuras que se hallan en ambientes muy secos.
Las dispersiones coloidales, dado el elevado tamaño de sus moléculas, son viscosas. La viscosidad
aumenta con el paso de sol a gel.
efecto Tyndall. Las dispersiones coloidales presentan cierta turbidez cuando se iluminan de forma
transversal. Este fenómeno es debido a la dispersión de la luz provocada por las partículas
coloidales, que son de gran tamaño. (esto no ocurre con las disoluciones verdaderas)
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Movimiento browniano. Las partículas coloidales presentan un movimiento arbitrario y
desordenado provocado por las moléculas de la fase dispersante, cuyo estado físico (agua líquida)
implica un continuo movimiento de sus moléculas.
En resumen, las dispersiones coloidales se diferencian de las disoluciones verdaderas en que las
partículas de estas últimas no forman geles, su viscosidad es en general baja, no son adsorbentes,
son óptimamente vacías, no sedimentan por ultracentrifugación y no se pueden separar los solutos
por electroforesis*
* (separación de partículas coloidales gracias a la acción de un campo eléctrico a través de un gel en el que depositamos
los coloides. Se utiliza por ejemplo para separar una mezcla de proteínas que se moverán a distinta velocidad en el
campo eléctrico según sea su carga eléctrica global y su masa molecular).
Las partículas dispersas pueden provocar tres fenómenos en relación con su movimiento en el seno
del agua: la difusión, la diálisis y la ósmosis.
DIFUSIÓN
La difusión se produce entre dos fluidos (líquidos y/o gases) que entran en contacto. También
cuando agregamos un soluto a un disolvente como el agua. Las moléculas de las sustancias que
hemos puesto en contacto se reparten uniformemente, ocupando todo el espacio disponible.
Se debe al continuo movimiento en que se encuentran las partículas de los líquidos y gases, o del
soluto disuelto.
Las moléculas se mueven desde las zonas de mayor a menor concentración hasta que ésta sea la
misma en todo el espacio de difusión.
Así, las moléculas de soluto se mueven continuamente en todas direcciones tendiendo a distribuirse
uniformemente en el seno del agua hasta ocupar todo el espacio disponible.
En los pulmones el oxígeno del aire difunde hacia la sangre ya que en ésta la concentración de
oxígeno es menor que en el aire de los alveolos pulmonares. Si no fuera así éste intercambio
gaseoso no tendría lugar. (Imagina qué ocurriría si no hubiera diferencia de concentraciones).
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OSMÓSIS
Si ponemos en contacto dos disoluciones de distinta concentración, el agua y los solutos difunden
hasta alcanzar una concentración intermedia. Si se pone entre estas dos soluciones una membrana
semipermeable que permita únicamente el paso de moléculas de agua y no de solutos, la
tendencia a igualarse las concentraciones se manifiesta por el paso de agua desde la disolución más
diluida a la de mayor concentración. La presión mecánica necesaria para contrarrestar el paso de
agua se denomina presión osmótica y el proceso ósmosis.
La disolución de mayor concentración es hipertónica respecto a la de menor concentración o
hipotónica. Dos disoluciones con igual concentración, equilibradas osmóticamente, se dice que son
isotónicas.
La membrana de las células o de las vacuolas vegetales es un ejemplo de membrana semipermeable.
Ejemplo con una célula animal (glóbulo rojo) sin pared celular.
Si se introduce un glóbulo rojo en una disolución hipotónica respecto a él (de menor concentración
de solutos), como el interior de la célula contiene muchas moléculas que no pueden atravesar su
membrana, su concentración será superior (hipertónica) a la del medio en el que está. Esto hace que
el agua penetre en el interior del glóbulo para intentar igualar las concentraciones, la célula se
hincha (fenómeno de turgencia) y puede llegar a estallar.
Si, por el contrario, se introduce la célula en una disolución más concentrada (hipertónica), el
interior del glóbulo es hipotónico respecto a aquella, perderá agua y se encogerá, no pudiendo
realizar sus funciones. Este fenómeno se denomina plasmólisis.
Únicamente cuando se sitúa un glóbulo en una solución isotónica consigo mismo, permanece
intacto y puede actuar con normalidad. Por tanto, las células de los organismos pluricelulares deben
permanecer en equilibrio osmótico con los líquidos del medio interno que las bañan.
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Otro ejemplo ilustrativo viene representado por las células vegetales, que poseen grandes vacuolas
en su interior. Al colocarlas en un medio hipotónico la vacuola y el resto del citoplasma absorben
agua y se hinchan, dando lugar al fenómeno de la turgencia (que cumple función una función de
sostén en las plantas muy importante). En este caso no se produce la rotura de la célula, debido a la
protección que proporciona la pared celular. En una solución hipertónica las vacuolas pierden agua
(plasmólisis) y se ven retraídas.
Si la concentración de sales en un suelo agrícola es mayor que la que existe en el interior de las
células de las raíces de las plantas, por ejemplo en zonas con acuíferos salinizados o con una alta
concentración de abonos químicos, la planta pierde agua y acaba muriendo.
La regulación del equilibrio osmótico es muy importante en todos los organismos, unicelulares o
pluricelulares. Su objetivo es que el medio interno no sufra cambios de presión osmótica, a pesar de
las características del medio externo en el que se viva y de las variaciones que pueda experimentar.
Los procesos osmóticos son también de gran importancia en el intercambio de materiales entre las
células y el medio.
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DIÁLISIS.
GASES:
Determinados gases (atmosféricos o disueltos en el agua) son esenciales para los seres vivos. Así, el
oxígeno (O2) es imprescindible en la respiración aerobia (es un subproducto de la fotosíntesis), el
dióxido de carbono (CO2) es la principal fuente de carbono para la fotosíntesis y la quimiosíntesis
(es un subproducto de la respiración aerobia), el nitrógeno (N2) es una fuente de nitrógeno para las
bacterias y cianobacterias fijadoras de nitrógeno, y el óxido nítrico (NO) actúa como molécula
mensajera en ciertos procesos en los animales.
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