Uno en esencia, tres en
persona
Fundamentos de la Fe
Introducción
En el estudio de hoy consideraremos de manera básica la doctrina de la
Trinidad. Usualmente cuando una iglesia describe su sistema de doctrina a
lo que se refieren es a la idea de que Dios es trino. Aunque la Trinidad no
comprende la totalidad de la doctrina cristiana, sí forma parte de ella y,
además, es esencial para la fe.
Como bien dice Wayne Grudem: “La doctrina de la Trinidad es una de las
doctrinas más importantes de la fe cristiana.” Esto es así porque —como dice
Grudem: “[esta doctrina] nos da una noción más profunda del asunto que es
el centro de toda nuestra búsqueda de Dios: ¿cómo es Dios en sí mismo?”
En este estudio aprenderemos que Dios es uno y tres a la vez.
Uno en esencia
¿Cómo puede Dios ser un y tres al mismo tiempo? Dios es uno en su esencia
y tres en persona. Dios no es uno y tres en esencia, ni tampoco es uno y tres
en persona.
A diferencia de las demás religiones que existen en el mundo, el cristianismo
es una religión monoteísta, es decir, que cree en un solo Dios y no en tres
dioses. La contraparte de esto es el politeísmo que significa “muchos dioses”.
Esta doctrina de la existencia de un solo Dios la vemos en el inicio de las
Escrituras: «En el principio creó Dios los cielos y la tierra» (Ge. 1:1). Aquí
se presupone la existencia de un solo ser divino, eterno y soberano puesto
que Él es el creador de todo el universo y su dominio, además, se extiende
por todo lo creado. Esto no deja lugar a otras deidades.
Hay otros textos en la biblia que declaran la unicidad de Dios:
«Escucha, oh Israel, el SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR uno
es.» (Dt. 6:4 LBLA)
«Yo soy el SEÑOR, y no hay ningún otro; fuera de mí no hay
Dios.» (Is. 45:5a LBLA)
«...No hay más Dios que yo, un Dios justo y salvador; no hay
ninguno fuera de mí. (Is. 45:21 LBLA)
.
Tres en persona
Aunque Dios es uno en su esencia es claro en las Escrituras que Dios se ha
revelado en tres personas distintas poseyendo cada una de ellas atributos
distintivos de la deidad.
La palabra Trinidad quiere decir “tri-unidad” lo cual significa “tres en uno”.
Wayne Grudem en su libro “Introducción a la Teología Sistemática” lo
define de la siguiente manera: “Dios existe eternamente como tres personas:
Padre, Hijo y Espíritu Santo, y cada persona es plenamente Dios, y hay sólo
un Dios”.
En nuestro manual de membresía describimos la Trinidad de esta manera:
“Este Dios verdadero subsiste eternamente en tres personas. — El Padre, El
Hijo y El Espíritu Santo; y todos son el mismo Dios, de una sustancia, un
poder y una eternidad, teniendo cada uno toda la esencia divina, pero no
indivisa. EL PADRE es la primera persona de la trinidad, y él es el Dios
soberano que gobierna todas las cosas según le place. JESÚS es la segunda
persona de la trinidad, el cual es Dios e hijo eterno del Padre y por medio del
cual todas las cosas fueron creadas. Él es uno con el Padre y en cuyo ser
habita toda plenitud de la deidad misma. EL ESPÍRITU SANTO también
forma parte esencial de la trinidad, y es Dios, mostrando en sí todos los
atributos divinos que lo hacen igual al Padre y al hijo. Él es quien ejecuta su
voluntad en relación con la humanidad, y su obra es evidente desde la
creación, la encarnación de Cristo, la revelación escrita, e incluso, en la
salvación del hombre.”
Esta doctrina sugiere que, aunque hay un solo Dios, el Padre, el Hijo y el
Espíritu Santo son distintos el uno del otro y cada uno posee roles
particulares. Como dice A. H. Strong: “Padre, Hijo y Espíritu Santo, si bien
iguales en esencia y dignidad, se distinguen uno y otro en orden de
personalidad, oficio y operación.”
LA TRINIDAD EN LAS ESCRITURAS
Aunque no encontraremos la palabra “Trinidad” en las páginas de las
Escrituras, la idea que denota el término está presente en diversos textos
bíblicos. Aunque no de manera explícita, estos textos sugieren la idea de un
Dios que se revela en tres personas iguales en esencia, pero diferentes en
roles.
«Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a
nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre
las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre
todo reptil que se arrastra sobre la tierra.» (Ge. 1:26 LBLA)
Véase también Ge. 3:22; 11:7
«Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; cetro de equidad es
el cetro de tu reino. Has amado la justicia y aborrecido la
iniquidad; por tanto Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría
más que a tus compañeros. (Sa. 45:6-7 LBLA)
«Salmo de David. Dice el SEÑOR a mi Señor: Siéntate a mi
diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.»
(Sa. 110:1 LBLA)
En el Nuevo Testamento encontramos algunas referencias más precisas de la
Trinidad.
«Después de ser bautizado, Jesús salió del agua inmediatamente; y he aquí,
los cielos se abrieron, y él vio al Espíritu de Dios que descendía como una
paloma y venía sobre El. Y he aquí, se oyó una voz de los cielos que decía:
Este es mi Hijo amado en quien me he complacido.» (Mt. 3:16-17 LBLA)
«Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el
nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,» (Mt. 28:19 LBLA)
«Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay
diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de
operaciones, pero es el mismo Dios el que hace todas las cosas en todos.»
(1Co. 12:4-6 LBLA)
«Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también vosotros fuisteis
llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un solo Señor, una
sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos,
por todos y en todos.» (Ef. 4:4-6 LBLA)
«...elegidos según el previo conocimiento de Dios Padre, por la obra
santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su
sangre: Que la gracia y la paz os sean multiplicadas.» (1Pe. 1:1-2 LBLA)
LA TRINIDAD ES IMPORTANTE PARA LA FE CRISTIANA
Entendemos que esta doctrina puede ser bastante compleja y que nuestras
mentes no serán capaces de comprenderla plenamente. Sin embargo, somos
llamados a creerla.
Pero también podemos caer en el error de pensar que esta es una doctrina
que solo debemos creer ciegamente sin preocuparnos de comprender siquiera
algunos aspectos de ella.
La Trinidad es más que una doctrina hecha para los académicos. Esta es una
verdad esencial para la fe y en especial para la salvación. Dios se ha revelado
en tres personas en al menos dos sucesos de gran importancia para la iglesia.
1. La Trinidad en la creación. Encontramos a las tres personas de la
deidad participando activamente en la obra de la creación.
«En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba sin
orden y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo, y el
Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas.» (Ge. 1:1-
2 LBLA)
«En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el
Verbo era Dios. El estaba en el principio con Dios. Todas las cosas
fueron hechas por medio de Él, y sin El nada de lo que ha sido hecho,
fue hecho.» (Jn. 1:1-3 LBLA)
2. La Trinidad en la redención. Más especialmente encontramos a la
Trinidad obrando en la redención de los pecadores. El Padre es quien
escoge a los pecadores, el Hijo los redime con su sangre y el Espíritu
Santo aplica esa redención en los corazones.
«Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha
bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en
Cristo, según nos escogió en El antes de la fundación del mundo, para
que fuéramos santos y sin mancha delante de El. En amor nos
predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo,
conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de
su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado.
En El tenemos redención mediante su sangre, el perdón de nuestros
pecados según las riquezas de su gracia que ha hecho abundar para
con nosotros. En toda sabiduría y discernimiento nos dio a conocer el
misterio de su voluntad, según el beneplácito que se propuso en El,
con miras a una buena administración en el cumplimiento de los
tiempos, es decir, de reunir todas las cosas en Cristo, tanto las que
están en los cielos, como las que están en la tierra. En El también
hemos obtenido herencia, habiendo sido predestinados según el
propósito de aquel que obra todas las cosas conforme al consejo de su
voluntad, a fin de que nosotros, que fuimos los primeros en esperar en
Cristo, seamos para alabanza de su gloria. En El también vosotros,
después de escuchar el mensaje de la verdad, el evangelio de vuestra
salvación, y habiendo creído, fuisteis sellados en El con el Espíritu
Santo de la promesa, que nos es dado como garantía de nuestra
herencia, con miras a la redención de la posesión adquirida de Dios,
para alabanza de su gloria.» (Ef. 1:3-14 LBLA)
«...elegidos según el previo conocimiento de Dios Padre, por la obra
santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados
con su sangre: Que la gracia y la paz os sean multiplicadas.» (1Pe. 1:1-
2 LBLA)
Conclusión
Tras entender los aspectos más fundamentales sobre la Trinidad confiamos
no solo en su veracidad como doctrina bíblica, sino también en su
importancia para la adoración, pues nuestra salvación es una obra de todas
las personas de la deidad.