SERVICIO NACIONAL DE ADIESTRAMIENTO EN TRABAJO INDUSTRIAL
ENTREGABLE N°01
CURSO: DESARROLLO PERSONAL Y TALLER DE LIDERAZGO
TEMA: LA AUTOESTIMA
INSTRUCTOR: BERTHA HILDA BRAVO CHAVEZ
ALUMNA: DANIELA FERNANDA JULCA REBATTA
ID: 001606034
SECCIÓN: 70796
Lima, Perú
2024
Introducción:
La autoestima es la evaluación subjetiva y emocional que una persona hace de sí
misma. Implica el grado de valoración, aceptación y respeto que uno tiene hacia sí
mismo. Una autoestima saludable se caracteriza por tener una visión positiva de
uno mismo, confianza en las propias habilidades y capacidades, así como la
capacidad de aceptar los errores y las imperfecciones sin que ello afecte de manera
significativa la percepción personal. La autoestima influye en diversos aspectos de
la vida, incluyendo las relaciones interpersonales, el rendimiento académico o
laboral, y el bienestar emocional en general. Es importante cultivar una autoestima
positiva mediante el desarrollo de habilidades sociales, el establecimiento de metas
realistas, el reconocimiento y la valoración de los propios logros, y el autocuidado
emocional y físico.
La autoestima ha sido un tema estudiado por diversos autores que la consideran
relevante en función de la calidad de vida de las personas. En esta monografía se
pretende dar a conocer un poco dicho concepto. En la primera parte se abordarán
las principales definiciones y concepciones que se tienen de la autoestima en las
últimas décadas, y se dará una descripción de los componentes y el desarrollo de la
autoestima teniendo en cuenta las teorías y planteamientos que algunos autores
han establecido. Concluyendo con la importancia de hacer consciente la autoestima
como proceso fundamental humano.
Existen diferentes tipos de autoestima, que pueden variar en términos de su nivel y
naturaleza. Aquí tienes algunos de los tipos más comunes:
Autoestima alta: Se refiere a una valoración positiva y saludable de uno mismo. Las
personas con autoestima alta tienden a tener confianza en sus habilidades y
capacidades, se aceptan a sí mismas tal como son y son capaces de enfrentar
desafíos y adversidades de manera constructiva.
Autoestima baja: Se caracteriza por una percepción negativa de uno mismo y una
falta de confianza en las propias habilidades y valía personal. Las personas con
autoestima baja pueden experimentar sentimientos de inadecuación, autocrítica
excesiva y dificultades para aceptarse a sí mismas.
Autoestima inflada: Este tipo de autoestima se caracteriza por una sobrevaloración
de las propias habilidades y logros, a menudo acompañada de una actitud de
superioridad hacia los demás. Las personas con autoestima inflada pueden tener
una imagen distorsionada de sí mismas y ser vulnerables a la crítica y la
desaprobación de los demás.
Autoestima condicional: Se refiere a una autoestima que está vinculada a ciertas
condiciones o logros externos. Las personas con autoestima condicional pueden
basar su valía personal en el éxito, la aprobación de los demás o la comparación
con los demás, lo que puede llevar a una inestabilidad emocional y autoestima
fluctuante.
Autoestima incondicional: Es una forma de autoestima que se basa en una
valoración intrínseca y fundamental de uno mismo, independientemente de los
logros externos o la aprobación de los demás. Las personas con autoestima
incondicional tienen un sentido sólido de valía personal y se aceptan a sí mismas
incondicionalmente, lo que les permite enfrentar desafíos y mantener una actitud
positiva frente a la vida.
Estos son solo algunos ejemplos de los diferentes tipos de autoestima que pueden
existir, y es importante reconocer que la autoestima puede ser compleja y estar
influenciada por una variedad de factores internos y externos.
Se menciona una autoestima alta (también conocida como "positiva" o "correcta")
cuando una persona exhibe las siguientes características de personalidad:
Autoconfianza: La persona reconoce y acepta sus valores, y está dispuesta a
defenderlos a pesar de la oposición. También está abierta a ajustarlos según la
experiencia lo requiera.
Aceptación: Se acepta a sí misma tal como es, sin sentirse culpable por sus
pensamientos o acciones, aunque esté en proceso de superar miedos o malos
hábitos.
Autovaloración: Se considera competente y valiosa, capaz de contribuir y
relacionarse con los demás en igualdad y dignidad.
Pasión por la vida: Disfruta de ciertas actividades y se alegra de su propia
existencia, aunque pueda experimentar emociones negativas frente a situaciones
específicas.
Por otro lado, la autoestima baja se refiere a conductas como:
Autocrítica constante: La persona se siente insatisfecha y ve lo negativo en todo lo
que hace o recibe.
Hipersensibilidad a la crítica: Tolerancia limitada a las críticas, mostrando
hostilidad hacia quienes lo cuestionan y siendo propensa al resentimiento.
Necesidad compulsiva de complacer: Prioriza las necesidades de los demás
sobre las suyas propias en busca de aprobación, incapaz de establecer límites.
Perfeccionismo: Se exige hacer todo perfectamente, lo que a menudo es
irrealizable, y cualquier error se percibe como una catástrofe.
Culpa constante: Incapacidad para perdonarse errores, condenándose
perpetuamente por ellos.
Defensividad: Se enfrenta a la vida como si estuviera bajo constante ataque,
incapaz de disfrutar plenamente de la vida o la alegría.
Componentes y factores de la autoestima:
En la configuración de la autoestima influyen diferentes elementos, de los cuales
Martínez (2010) los nombrará como componentes y los dividirá así:
Componente afectivo: es la respuesta afectiva que se percibe de sí mismo.
Componente conductual: se refiere a las intenciones que se tienen al momento de
actuar, acorde a las opiniones que se tengan de sí y lo que se esté dispuesto a
realizar.
Componente cognitivo: este involucra las representaciones, creencias, ideas y
descripciones que se hacen de sí mismo en los diferentes ámbitos de su vida.
Sustentando que es necesario que en este proceso valorativo se dé la confluencia
de estos tres componentes, puesto que es lo que permite a la autoestima
configurarse y establecerse en los seres humanos.
Según la biblioteca práctica de comunicación (2002), cada persona cuenta con
varios factores que influyen en el desarrollo de la misma y que además, dan paso a
su instauración como algo positivo o negativo, son los siguientes:
●Vinculació[Link] humano como ser social, tiene la necesidad de relacionarse con
otros y sentirse parte de algo, bien sea en el entorno familiar, social, educativo o
laboral. Se requiere de una importancia dada por el otro, que se observa por
ejemplo, en la preocupación que los demás le manifiestan a la persona, la
seguridad, la comprensión, la aceptación, el afecto, la escucha e inclusión que le
brindan.
●[Link] refiere al sentirse particular y especial, independiente de las
características que comparta con otras personas cercanas(bien sea hermanos,
amigos o sólo conocidos). Esto implica que la persona disponga de un lugar en el
cual pueda expresarse a su manera sin sobrepasar a los demás. La imaginación y la
creatividad, promueven la singularidad,en tanto que le permiten la distinción de los
demás por medio de sus propias aportaciones.
●[Link] factor involucra las creencias que tiene la persona sobre su potencial,
la convicción de que puede lograr con éxito lo que se propone. También se relaciona
con el control que ejerce sobre sí mismo en diferentes situaciones, por ejemplo, en
aquellas que producen irritación, agobio o frustración.
●Pautas/modelos a [Link] este factor priman las figuras de apego que haya
establecido la persona en su infancia, debido a los patrones éticos, los valores, los
hábitos y las creencias que de ellos son transmitidos. El orden y las reglas son
especialmente importantes para crear en la persona pautas o guías que le permitan
organizar su tiempo, planificar y resolver [Link] de la autoestima
Desarrollo de la autoestima
El libro "La biblioteca práctica de comunicación" (2002) sostiene que la autoestima
es fundamental para que las personas, desde una edad temprana, puedan llevar
una vida autónoma y responsable. Se enfatiza en su desarrollo gradual a lo largo de
toda la vida, comenzando en la infancia y atravesando diferentes etapas del ciclo
vital. Estas etapas incluyen:
Etapa del sí mismo primitivo: Desde el nacimiento hasta aproximadamente los dos
años. Durante este período, el niño se relaciona principalmente con su figura
cuidadora, generalmente la madre. Con el tiempo, el infante comienza a
diferenciarse de los demás y a desarrollar una percepción de sí mismo, como lo
demuestra el reconocimiento en el espejo.
Etapa del sí mismo exterior: Desde los 2 años hasta alrededor de los 12 años. Es
crucial para la formación de la autoestima, ya que durante este tiempo el niño
experimenta tanto el éxito como el fracaso, y recibe retroalimentación de sus padres
que influirá en su imagen de sí mismo. Entre los 8 y los 9 años, el niño comienza a
definirse personalmente y a experimentar sentimientos de orgullo o vergüenza
basados en rasgos psicológicos que percibe en sí mismo y que los demás también
notan.
Etapa del sí mismo interior: Desde los 12 años en adelante. Durante esta etapa, la
persona busca definirse y describirse a sí misma en términos de identidad. Este
proceso de autoconocimiento comienza alrededor de los 12 años y continúa a lo
largo de la vida.
Se destaca la importancia de que los adultos que rodean al niño sepan manejar
adecuadamente las recompensas y los castigos, ya que sus acciones influyen en la
formación de la autoestima del niño. Además, se sugiere que estos adultos tengan
una autoestima elevada, ya que serán modelos a seguir para sus hijos de 12 años y
que intenta dar una respuesta a la pregunta: ¿quién soy?. En el transcurso de esta
identificación-diferenciación que tiene el adolescente, van surgiendo cambios
cognitivos en relación del pensamiento crítico que afectan el autoconcepto, puesto
que aún este es moldeable y vulnerable al cuestionamiento personal y la crítica
social.
Preguntas guía:
1). ¿Cómo se relaciona la autoestima con la inteligencia emocional?
La autoestima y la inteligencia emocional están estrechamente relacionadas y
pueden influirse mutuamente de varias formas:
Autoconocimiento: La inteligencia emocional implica comprender y reconocer las
propias emociones. Esto incluye ser consciente de la propia autoestima y cómo se
ve afectada por diferentes situaciones y experiencias.
Autoaceptación: La autoestima saludable implica aceptarse a uno mismo, con todas
las fortalezas y debilidades. La inteligencia emocional ayuda a cultivar esta
autoaceptación al permitirnos reconocer y aceptar nuestras emociones sin juzgarnos
a nosotros mismos.
Autorregulación emocional: La inteligencia emocional también implica la capacidad
de regular y manejar las propias emociones de manera efectiva. Una autoestima
sólida puede proporcionar la confianza necesaria para afrontar los desafíos
emocionales y regular las respuestas emocionales de manera saludable.
Empatía: La inteligencia emocional no se limita al autoconocimiento, sino que
también involucra la comprensión y la empatía hacia las emociones de los demás.
Una autoestima saludable puede facilitar la conexión emocional con los demás al
permitirnos relacionarnos desde un lugar de seguridad y confianza en nosotros
mismos.
En resumen, la autoestima y la inteligencia emocional se complementan entre sí, ya
que una autoestima saludable puede ser un componente crucial para desarrollar y
ejercitar la inteligencia emocional, y viceversa. Ambas son importantes para el
bienestar emocional y psicológico general de una persona.
2). ¿Por qué es importante tener una autoestima alta?
Bienestar emocional: Una autoestima saludable contribuye al bienestar emocional
general. Cuando nos sentimos seguros y valorados, somos más capaces de
manejar el estrés, superar los desafíos y mantener una actitud positiva ante la vida.
Autoconfianza: La autoestima alta está asociada con la confianza en uno mismo.
Esto nos permite establecer y alcanzar metas, asumir riesgos calculados y enfrentar
desafíos con determinación.
Relaciones saludables: Una autoestima positiva puede influir en la calidad de
nuestras relaciones interpersonales. Cuando nos valoramos a nosotros mismos,
somos más capaces de establecer límites saludables, comunicarnos de manera
efectiva y cultivar relaciones basadas en el respeto mutuo.
Rendimiento académico y laboral: La autoestima alta puede tener un impacto
positivo en el rendimiento académico y laboral. Las personas con una buena
autoestima suelen sentirse más motivadas y seguras al enfrentar desafíos
académicos o laborales, lo que puede llevar a un mejor desempeño y logro de
objetivos.
Resiliencia: Una autoestima saludable puede ayudarnos a enfrentar la adversidad
de manera más efectiva. Nos brinda la fortaleza emocional necesaria para superar
los obstáculos y recuperarnos de las experiencias difíciles.
3). ¿Cómo se puede evaluar el nivel de autoestima?
Cuestionarios y escalas: Existen numerosos cuestionarios y escalas psicométricas
diseñados para medir la autoestima. Estas herramientas suelen incluir una serie de
afirmaciones sobre la autoimagen y el autoconcepto, y piden a los individuos que
indiquen en qué medida están de acuerdo o en desacuerdo con cada afirmación.
Autoevaluación: Una forma simple pero efectiva de evaluar la autoestima es
mediante la autoevaluación. Esto implica reflexionar honestamente sobre cómo nos
vemos a nosotros mismos, cómo nos sentimos acerca de nuestras habilidades y
logros, y cómo respondemos emocionalmente a los éxitos y fracasos.
Observación de comportamientos y actitudes: Los profesionales de la salud mental
pueden evaluar la autoestima observando los comportamientos y actitudes de una
persona en diferentes situaciones. Esto puede incluir la forma en que se comportan
en relaciones interpersonales, cómo manejan el estrés y la adversidad, y cómo se
expresan acerca de sí mismos en conversaciones y actividades cotidianas.
Entrevistas y sesiones de terapia: Las entrevistas clínicas y las sesiones de terapia
pueden proporcionar una evaluación más profunda de la autoestima al permitir que
una persona exprese sus pensamientos, sentimientos y experiencias de una manera
más detallada y personalizada. Los profesionales de la salud mental pueden hacer
preguntas específicas para explorar la autoimagen y el autoconcepto de un
individuo.
Es importante recordar que la autoestima puede fluctuar con el tiempo y puede ser
influenciada por una variedad de factores, incluidos los eventos de la vida, las
relaciones personales y las experiencias pasadas. Por lo tanto, cualquier evaluación
de la autoestima debe considerarse como una instantánea en un momento particular
y no como una medida fija o permanente.
4). ¿De qué forma podemos ayudar a una persona con autoestima baja?
Ayudar a una persona con baja autoestima puede ser un proceso gradual y
comprensivo. Aquí hay algunas formas en las que podemos brindar apoyo:
Escucha Empática: Escucha activamente a la persona y demuestra empatía hacia
sus sentimientos y experiencias. Valida sus emociones y hazle saber que estás ahí
para apoyarla.
Refuerza sus fortalezas: Reconoce y elogia las cualidades, habilidades y logros de
la persona. Ayúdale a reconocer sus fortalezas y capacidades, y recuerde sus
logros pasados.
Fomenta el Autocuidado: Anima a la persona a dedicar tiempo y esfuerzo a
actividades que promuevan su bienestar emocional y físico, como el ejercicio, la
meditación, el tiempo libre y el establecimiento de límites saludables en las
relaciones.
Fomenta la Autoaceptación: Ayuda a la persona a desarrollar una actitud de
aceptación y compasión hacia sí misma. Anímate a ser amable y comprensiva
consigo misma, incluso en momentos de dificultad.
Ofrece Apoyo Emocional: Brinda un espacio seguro y de apoyo donde la persona
pueda expresar sus sentimientos y preocupaciones sin temor al juicio. Anímalos a
buscar ayuda profesional si es necesario, como terapia o asesoramiento.
Fomenta el Desarrollo Personal: Ayuda a la persona a establecer metas realistas y
alcanzables para su crecimiento personal y profesional. Apoyala en la búsqueda de
nuevas experiencias y desafíos que le permitan desarrollar confianza en sí misma.
Evita la Crítica Negativa: Evita criticar o juzgar a la persona por su baja autoestima.
5). ¿Cómo fortalecer la autoestima?
Fortalecer la autoestima es un proceso continuo que requiere dedicación y
autoconciencia. Aquí hay algunas estrategias para fortalecer la autoestima:
Practica el autocuidado: Dedica tiempo a cuidar tu cuerpo, mente y espíritu. Esto
incluye dormir lo suficiente, comer de manera saludable, hacer ejercicio
regularmente y dedicar tiempo a actividades que te traigan alegría y relajación.
Cultiva pensamientos positivos: Desafía los pensamientos negativos y autocríticos
reemplazándolos con pensamientos más positivos y realistas. Practica la gratitud y
enfócate en tus logros y fortalezas en lugar de tus debilidades.
Establece límites saludables: Aprende a decir "no" cuando sea necesario y
establece límites claros en tus relaciones personales y profesionales. Prioriza tu
bienestar emocional y no tengas miedo de defender tus necesidades y deseos.
Acepta tus imperfecciones: Reconoce que nadie es perfecto y que está bien
cometer errores y enfrentar desafíos. Acepta tus imperfecciones como parte de lo
que te hace único y valioso.
Desarrolla habilidades de afrontamiento: Aprende a manejar el estrés y las
emociones difíciles de manera saludable. Practica técnicas de relajación, como la
meditación o la respiración profunda, y busca apoyo cuando lo necesites.
Establece metas alcanzables: Establece metas realistas y alcanzables para ti mismo
y trabaja hacia ellas de manera gradual. Celebra tus logros, por pequeños que sean,
y reconoce el progreso que has hecho.
Busca apoyo social: Cultiva relaciones saludables y de apoyo con amigos, familiares
y seres queridos. Busca personas que te valoren y te apoyen en tu camino hacia
una mayor autoestima.
Conclusión:
La autoestima se basa en la valoración que uno tiene de sí mismo y de sus
características personales. Este proceso de construcción se alimenta del afecto y
reconocimiento que recibimos de otros, principalmente nuestros padres o
cuidadores. La comunicación y el contacto emocional con ellos son fundamentales
en esta etapa. Los seres humanos necesitamos éxito y reconocimiento para
sentirnos satisfechos con nuestras acciones, palabras y pensamientos, lo que
implica una necesidad de aceptación social para formar una opinión sobre nosotros
mismos y el mundo que nos rodea. La autoestima se manifiesta de manera diferente
en las diferentes etapas de la vida, desde la niñez hasta la adolescencia y más allá.
Se observa que fluctúa a lo largo del ciclo vital, influyendo en el estado de ánimo, la
seguridad y el desempeño en diversas actividades, así como en la calidad de las
relaciones interpersonales.
Bibliografía:
Máster Biblioteca Práctica de Comunicación. (2002). El desarrollo de la autoestima.
En M. B. Comunicación, Autodominio(págs. 57-70). Barcelona, España: OCÉANO.
Mejía, A., Pastrana,J.& Mejía, J. (2011). XII Congreso Internacional de Teoría de la
Educación. La autoestima, factor fundamental para el desarrollo de la autonomía
personal y profesional. Barcelona: Universidad de Barcelona.
Oñate, M. (1989). Autoestima y autoconcepto. En M. d. Oñate, Autoconcepto,
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España: Narcea S.A de Ediciones.
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