REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD POLITECNICA TERRITORIAL DE PORTUGESA
“JUAN DE JESUS MONTLLA”
PROGRAMA NACIONAL DE FORMACION AGROALIMENTARIA
EVOLUCIÓN DE LA UNIVERSIDAD DEL SIGLO XX Y XXI
IDENTIDAD INSTITUCIONAL TRAYECTO INICIAL 001P PARTICIPANTE:
PROF: GEVER A RATTIA
Z
MARIA JIMENEZ CI.
N°:11851329
INTRODUCCIÓN
La problemática de la educación superior, en el contexto de las exigencias que
plantea la nueva realidad del siglo XXI, ha sido objeto de un amplio y reciente
debate a nivel internacional, bajo la coordinación y auspicio de la UNESCO, cuyas
ideas fundamentales han sido recogidas en la “Declaración Mundial sobre la
Educación Superior en el Siglo XXI: Visión y Acción”, aprobada en la Conferencia
Mundial sobre Educación Superior realizada en París (UNESCO, Octubre,
1998).En este trabajo se analizan algunos de los problemas que confronta
actualmente la universidad venezolana y examinan algunos escenarios probables
sobre los cursos de acción que podría tomar dicha institución, a partir de la
comprensión de la realidad actual y futura por parte del liderazgo universitario.
LA UNIVERSIDAD VENEZOLANA HOY.
La universidad venezolana de finales del siglo XX y comienzo del XXI,
enfrenta dos tipos de situaciones que están íntimamente relacionadas; en primer
lugar, están los problemas internos tradicionales, asociados con la gobernabilidad
institucional, la democratización del acceso a la universidad, el desempeño del
profesorado, la calidad y pertinencia del egresado, el desarrollo de la
investigación, la pertinencia de la extensión y la eficiencia administrativa. En
segundo término, están un conjunto de factores externos que plantean nuevos
retos a la universidad; ellos son: la globalización económica, la sociedad del
conocimiento y la revolución de la información y la comunicación.
Los Problemas Tradicionales de la Universidad
La Gobernabilidad Universitaria
La gobernabilidad en la universidad puede ser entendida como la
percepción que tiene el colectivo sobre la pertinencia y convergencia de las
acciones y decisiones instrumentadas por los sectores de poder, legítimamente
constituidos, en dirección al logro de la misión institucional, de acuerdo con las
expectativas de la comunidad interna y de la sociedad en general. Algunos autores
han identificado las siguientes dimensiones de este constructo: eficiencia, co-
gobierno, eficacia y autonomía (ver Pérez de Roberti, 2001).
La gobernabilidad es una variable discreta que puede ser expresada en tres
niveles o categorías (bajo, moderado y alto). Un nivel bajo de gobernabilidad
supondría una gran anarquía entre los actores institucionales para la toma de
decisiones, desobediencia a la normativa legal vigente, logro parcial de la misión y
con bajo nivel de calidad e insatisfacción delas expectativas por parte de la
comunidad. Por el contrario, un alto nivel de gobernabilidad implicaría consenso
entre los actores para instrumentar las acciones y decisiones, respeto a la
normativa vigente, logro de la misión institucional con calidad y alta satisfacción de
las expectativas de la comunidad. Finalmente, un nivel moderado de
gobernabilidad implicaría situaciones intermedias entre los dos extremos antes
mencionados.
Pérez de Roberti considera que existen tres tipos de factores asociados con
los conflictos de gobernabilidad en las universidades nacionales, a saber: (a)
factores intra-universitarios, representados por los grupos de poder, de presión o
de interés interno, redefinición del marco legal de la autonomía y adecuación de la
normativa legal a los tiempos actuales; (b) factores derivados de la relación
interinstitucional, tales como los conflictos de carácter sindical de alcance
nacional; y (c) factores externos, como son: los conflictos con el gobierno central,
en relación con los ajustes salariales. Ella encontró en su estudio que, en el caso
particular de la UCLA, existe un nivel de gobernabilidad moderada o aceptable.
No existen datos evaluativos confiables que nos permitan clasificar las
universidades nacionales en función de sus niveles de gobernabilidad; no
obstante, apreciamos bastante heterogeneidad al respecto. Es posible que la
situación de la UCLA represente un caso modal en el contexto de las
universidades nacionales, ya que se sabe que muchos de los factores asociados
con los conflictos de gobernabilidad que se presentan en esta institución, también
están presentes, en mayor o menor grado, en el resto de las universidades
nacionales.
Democratización del Acceso a la Universidad.
A partir de la década de los años 60, se observa un acentuado crecimiento
de la matrícula universitaria, en el contexto de una política de ampliación de
oportunidades educativas extensivas a todos los estratos de la población, lo cual
respondía, por una parte, a la exigencia de consolidación de un nuevo proyecto
político de carácter democrático representativo y, por la otra, a la reorientación de
la estrategia económica en el marco del proceso de modernización del país (Hung
y Gamus, 1988). Sin embargo, se observa, especialmente, a partir de la década
de los años 70, que esta tendencia creciente de la demanda de educación
superior ha continuado aumentada considerablemente, muy por encima de la
oferta, hasta llegar a generar la crisis recurrente del cupo universitario que se
aprecia anualmente en el país. Da la impresión que ha existido poco interés en los
gobiernos de turno y en el sistema universitario mismo para ofrecer una solución
adecuada y definitiva al problema.
Desempeño Docente del Profesorado
Como se desprende de la evolución histórica de la universidad venezolana,
el énfasis fundamental de la acción universitaria ha estado primordialmente
centrado en la actividad docente orientada hacia la formación de recursos
humanos profesionales, cuyos niveles de calidad y pertinencia social son
variables, de acuerdo con el tipo de universidad y carrera. Algunos de los
problemas que se observan en el desarrollo de la función docente, en la mayoría
de las universidades públicas, son: (a) en el ingreso del personal: no siempre
seleccionan los mejores profesionales para el ejercicio de la docencia, ya que en
muchos casos los criterios no-académicos pesan más, en el momento de la
decisión del jurado, que los requerimientos formales exigidos por la normativa
universitaria; (b) la falta de programas de formación continua, especialmente en
campo pedagógico, lo que trae como consecuencia un exagerado énfasis en la
enseñanza tradicional, centrada en el profesor como fuente del conocimiento;
también ello se refleja en los métodos de evaluación, los cuales parecieran estar
más orientados a aplazar al estudiante que a determinar lo que éste realmente ha
aprendido y a identificar sus posibles problemas en el proceso de aprendizaje; (c)
falta de transparencia en el proceso de ascenso del personal docente: en muchos
casos este proceso es viciado y de antemano se sabe si el postulante ascenderá o
no, dependiendo de sus conexiones con los grupos de poder en la universidad; y
(d) falta de un programa de evaluación, que permita determinar la calidad del
desempeño del profesor, así como sus necesidades de capacitación. El resultado
de la evaluación docente podría servir como criterio para tomar decisiones sobre
la remuneración diferencial del profesorado, diseñar programas de capacitación,
para el mejoramiento continuo del personal docente o para excluir de la
universidad a aquellos docentes incompetentes.
Calidad y Pertinencia del Egresado
El perfil del egresado de la universidad venezolana varía en calidad y
pertinencia dependiendo del tipo de universidad y del área del conocimiento del
que se trate. Hay universidades cuyos egresados son altamente demandados en
el contexto nacional e internacional en carreras de corte tecnológico (ingeniería
electrónica, de computación, de telecomunicaciones), lo cual habla por sí mismo
de los niveles de calidad y pertinencia del egresado. No obstante, esa no
pareciera ser la situación en que están la mayoría de las universidades. Antes, por
el contrario, la impresión que se tiene es que el nivel de calidad es moderado con
tendencia a deficiente y en muchas oportunidades con limitada o ninguna
pertinencia social. En el caso de los egresados en Educación, por ejemplo, se
sabe que un alto porcentaje de ellos tienen serias deficiencias en el dominio de las
herramientas básicas de la cultura, como son la comprensión de lectura y
expresión oral y escrita. Esta situación reviste una altísima gravedad, por el efecto
exponencial que tiene, si tomamos en cuenta que son estos profesionales quienes
tendrán en sus manos la formación básica de los niños venezolanos del presente.
El Desarrollo de la Investigación
La incorporación de la investigación en la universidad venezolana se
desarrolla, de maneara progresiva, a partir del año de 1936, cuando se inicia un
proceso de creación de centros e instituciones de investigación especializados,
particularmente en la Universidad Central de Venezuela, y se formaliza la actividad
de investigación mediante el establecimiento de normativas específicas que rigen
esta función universitaria (ver De Venanzi, 1987).La concepción de la
investigación en la universidad, está orientada por un doble propósito: (a) mejorar
de la calidad académica global, por la vía de la auto-evaluación institucional, en la
cual la universidad se investiga a sí misma; y (b) crear nuevos conocimientos que
serán enseñados, divulgados o utilizados en la resolución de problemas de las
propias instituciones o de otros sectores de la sociedad. La instrumentación y
logro de los anteriores propósitos investigativos genéricos de la universidad,
presenta limitaciones importantes en el contexto de la universidad
latinoamericana, entre otras razones, por la ausencia de una cultura investigativa,
apoyada en una visión compartida del valor estratégico de la investigación
científica para el desarrollo sustentable del país. La falta de consenso, entre los
miembros de la comunidad académica, acerca de la orientación que debe tener la
actividad investigativa en la universidad genera dos tipos de problemas:1. En
relación con los criterios para establecer las prioridades de investigación. Al
respecto, se pueden apreciar dos tendencias claramente definida: (a) de
orientación academicista, según la cual la investigación debe responder a los
genuinos valores e intereses de la comunidad científica, representada por los
profesores; y (b) de orientación utilitarista, la cual plantea que la investigación
debe responder a las necesidades del entorno regional y nacional.2. En relación
con los criterios para asignar los recursos financieros para la actividad de
investigación. En este caso, también se pueden apreciar diferentes posiciones en
conflicto. Para algunos, la asignación de recursos a la investigación debe ser
mínima y su acción fundamental debe estar referida a la docencia (pregrado y
postgrado) y al cumplimiento de los ascensos que exige el escalafón. Para otros,
la asignación de recursos a la investigación debe ser paritaria con la de docencia y
su acción se concibe tan trascendental que se la confunde con la razón que
justifica la existencia misma de la universidad. Con respecto a lo anterior, se
observan variantes en cuanto a la localización de la investigación en la estructura
académica y el grado de su especialización; por ejemplo, algunos consideran que
la función de investigación es inherente a la naturaleza del cargo de profesor
universitario, en consecuencia, todos los docentes deben distribuir su tiempo de
trabajo de tal manera que puedan atender, por igual, desde su Departamento o
Cátedra, todas las funciones académicas (docencia, investigación y extensión).
Otros piensan que la investigación es una función altamente especializada que
requiere de un entrenamiento especial y una dedicación casi exclusiva de los
docentes en los centros e institutos creados para tal fin. En el caso venezolano,
los dos enfoques anteriores coexisten por separado o de manera combinada. No
obstante, se observa la presencia de dificultades ideológicas, conceptuales y de
tipo metodológico que impiden o hacen más laboriosa la planificación de una
política de investigación, particularmente en lo que se refiere a la definición y al
establecimiento de un orden de prioridades para la asignación de los recursos. Por
otra parte, se aprecian, también, posiciones divergentes en torno a la intensidad,
localización y grado de especialización de la actividad investigativa, entre las
diferentes instancias involucradas en el proceso de investigación universitaria,
como son: la dirección del subsistema de educación superior, los Consejos
Universitarios, los investigadores y la comunidad de profesores
La Productividad Investigativa en la Universidad (PIU)
Esta puede ser entendida como la relación existente entre los productos de
investigación obtenidos, en una unidad de tiempo determinada, sobre los insumos
utilizados para lograrlo. Un criterio tradicionalmente utilizado para estimar la PIU
consiste en relacionar el número de artículos publicados en revistas arbitradas
dividido por el total de profesores que conforman la comunidad académica. Aun
cuando las universidades concentran la mayor proporción de investigadores del
país, internamente representan una minoría de la planta académica. En el año de
1995, cuatro universidades nacionales concentraban más del 69 % de los
investigadores del subsistema de educación superior. El número de investigadores
acreditados en el PPI en estas universidades era el siguiente: UCV: 244; USB:
200; ULA: 164 y LUZ: 126 (Machado-Allison, 1996). Dentro de las universidades
nacionales, la mayoría de los investigadores (37,4%) pertenece al área de
Ciencias Médicas, Biológicas y del Agro; le siguen los que están en Ciencias
Físicas, Químicas y Matemática con un 24%; Ciencias Sociales con un 20%; e
Ingeniería, Tecnología y Ciencias de la Tierra, con un 18,6% (Vessuri, 1996). Esta
tendencia se mantiene, aun cuando el número de investigadores acreditados ante
el PPI paso de 1.218, en 1995, a 1.880 en 1998.
Eficiencia Administrativa
La universidad pública ha sido objeto de muchas críticas, durante las
últimas décadas, por parte de diversos sectores de la sociedad venezolana, en
relación con su eficiencia administrativa; algunas de ellas se describen a
continuación:
1. La rigidez de la organización académico-administrativa, lo cual impide
tener una más alta capacidad de respuesta para adaptarse a los nuevos cambios
que plantea el entorno; por ejemplo, eliminación de carreras que ya no se
justifican, incorporación de nuevos programas de formación profesional, tener un
intercambio más fluido y cooperativo con el entorno (sector productivo, gobierno,
organizaciones no-gubernamentales), lograr una mayor integración en el trabajo
interdisciplinario intra e interfacultades, decanatos o departamentos
2. La excesiva burocracia institucional. Existe consenso entre los
planificadores universitarios en cuanto a que existe más personal del que se
necesita para atender las diferentes funciones (académicas, administrativas,
servicios) de la universidad, lo cual produce un sesgo en la distribución del
presupuesto institucional, toda vez que la partida de recursos humanos, en la
mayoría de las universidades consume más del 80 % de los recursos financieros
asignados por el Estado.
3. La preeminencia de los criterios político-gremiales en la toma de
decisiones universitarias. Tradicionalmente, la toma de decisiones en la
universidad venezolana ha estado influenciada por los grupos políticos y
organizaciones gremiales que hacen vida en estas instituciones. A partir de la
década de los años 60, el liderazgo universitario estuvo bajo la hegemonía de los
grupos izquierdistas en las universidades autónomas; mientras que en las
experimentales ha prevalecido los grupos políticos afectos al gobierno de turno.
Esta práctica ha tenido una marcada influencia, por ejemplo, en la elección
y/o designación de las autoridades universitarias, en las políticas de ingreso del
personal docente, y en los procesos de admisión estudiantil. En la toma de
decisiones en cada una de estas situaciones, por lo general, priva más el respaldo
político y/o los convenimientos gremiales que la trayectoria académica del profesor
o la calidad del estudiante. Ello ha hecho que no siempre se pueda contar con los
mejores en el desempeño de las diferentes funciones de la universidad. Al
respecto, resulta realmente caricaturesco, por ejemplo, observar actos en los que
se gradúan doctores, pero quienes confieren los títulos no han logrado estas altas
distinciones académicas.
4. El manejo de los recursos financieros. Como se sabe, el presupuesto de
las universidades públicas es aportado, en más de un 95 %, por el Estado, de
acuerdo con la formulación presupuestaria que cada una de estas instituciones
hace anualmente y la metodología diseñada, a tales fines, por la Oficina de
Planificación del Sector Universitario. Sin embargo, a pesar de los controles
administrativos que se ejercen, por Ley, mediante las Oficinas de Contralorías
Internas y demás organismos de control administrativos que hay en las
universidades, no existe un sistema de evaluación financiera que permita
determinar la eficiencia de los aportes presupuestarios. Lo único que se sabe es
que las universidades, en la mayoría de los casos, están insolventes con su
personal, con los proveedores de los servicios de apoyo y con la dotación de
materiales y equipos actualizados para el desempeño eficiente de las diferentes
actividades académicas. Es necesario y conveniente, para las propias
universidades, aclarar esta situación mediante el establecimiento de sistemas de
rendición de cuentas a la comunidad universitaria y la sociedad en general.
Este sistema de rendición de cuenta debería formar parte de un proceso de
evaluación institucional que permitiera, a partir de un registro permanente de
información relevante, monitorear su desempeño sectorial y global, a fin de tomar
decisiones fundamentadas oportunamente y rendir cuenta de su gestión ante la
sociedad. Un sistema de evaluación universitaria debería dar cuenta de aspectos
tales como: la calidad y pertinencia del egresado, la obsolescencia del currículo, la
calidad del desempeño docente, la calidad de la investigación, la pertinencia de la
extensión, la necesidad de formación académica en el personal, la calidad de
gestión, la eficiencia en el uso de los recursos financieros y la calidad de los
servicios de apoyo. Actualmente, el énfasis fundamental de las universidades, en
cuanto a evaluación, está referido al rendimiento estudiantil.
LOS NUEVOS RETOS DE LA UNIVERSIDAD
Las nuevas realidades asociadas a la transición hacia el tercer milenio en el
que se debe desempeñar la Universidad, se caracteriza por procesos de cambios
acelerados e incertidumbre en todos los órdenes del acontecer humano. En esta
etapa de transición la universidad debe atender tres retos fundamentales, a saber:
frente al fenómeno mundial de la globalización, ante la preeminencia del
conocimiento como recurso fundamental para impulsar el desarrollo y frente a la
revolución de la información y la comunicación.
La Globalización.
La globalización (o mundialización, como prefieren decir los franceses)
puede ser entendida como un proceso particular de interrelación e integración
progresiva de los países, a nivel planetario, producto del nuevo orden económico
internacional y de la revolución de las tecnologías de la información y la
comunicación, con el propósito de intercambiar bienes y servicios. La globalización
es una manifestación, en grado sumo, del principio del libre comercio de la teoría
económica del neoliberalismo, según la cual las relaciones comerciales,
expresadas mediante la relación de la oferta y la demanda de bienes y servicios,
sólo las regulas el mercado. Se asume que todos los países pueden competir en
igualdad de condiciones. Al respecto, existen dos posiciones contrapuestas. En
primer lugar, están los optimistas, quienes tienden a acreditar la idea de que la
desregulación de los intercambios comerciales y la total libertad de mercado,
producirán, inevitablemente, un mejoramiento universal del nivel de vida y darán
lugar a sociedades más justas para todos. Esta es la visión de los países
industrializados, tales como: USA, Unión Europea y Japón. Por otro lado, están
quienes tienen serias dudas sobre las supuestas bondades de la economía
globalizada. Al respecto, Cassen (1997) señala que lejos de reducir las
desigualdades, la globalización de los intercambios las acrecienta, tanto entre
naciones, como dentro de ellas. El agrega que en los llamados países ricos, nadie
discute la cada vez mayor polarización de los ingresos y de la riqueza, la cual se
produce incluso dentro de los mismos países. Pese a que de la globalización se
ha destacado fundamentalmente su dimensión económica, dicho fenómeno no se
agota en las relaciones comerciales abiertas, sin fronteras entre los países, sino
que trasciende a lo político, social y cultural entre los mismos. Mato (1995)
considera que la globalización contribuye al aumento y diversificación de los flujos
migratorios; difusión del uso de nuevas tecnologías de procesamiento de textos,
imágenes visuales y sonidos; densificación de las redes de comunicación de datos
y de los medios de difusión masiva de información; nuevas redes mundiales de
relaciones gubernamentales y no-gubernamentales; mercantilización de símbolos
étnicos; politización global de la etnicidad y del ecosistema. Pese a lo
evidentemente controversial del fenómeno de la globalización, ella está en
proceso y, todo parece indicar que, no se trata de una moda o de un hecho
pasajero. Ella existe y es independiente de que nos guste o no. Es necesario
concientizarnos de su presencia, aprovecharnos de sus ventajas para avanzar en
nuestro proceso de desarrollo y anticipar las soluciones adecuadas a los aspectos
indeseables de la misma, los cuales no se pueden obviar
La Sociedad del Conocimiento
La etapa de transición que hemos estado vivenciado desde finales del siglo
pasado ha sido percibida por distintos autores desde diferentes ángulos, lo cual ha
llevado a identificarla con diferentes denominaciones, Así, en el aspecto filosófico-
cultural, ha recibido el nombre de postmodernidad (Lyotard, 1984), en cuanto a la
evolución de la sociedad mundial y el desarrollo tecnológico, Toffler (1995) la ha
llamado la época de la Tercera Ola; mientras que otros han enfatizado el aspecto
productivo, como es el caso de Drucker (1994), quien ha bautizado este período
histórico de la humanidad como sociedad post-capitalista o sociedad del
conocimiento.
Con la denominación de sociedad del conocimiento se quiere reconocer, en
esta época, la importancia de desarrollar la habilidad de poder procesar
información, integrarla significativamente a la estructura previa de conocimiento a
fin de generar nueva información y resolver problemas de diferentes naturalezas.
Los expertos en planificación económica, consideran que el desarrollo económico
está cada vez más asociado a la habilidad de un país para adquirir y aplicar
conocimientos técnicos y socioeconómicos. En tal sentido, consideran que las
ventajas comparativas de los países cada vez provienen menos de la
disponibilidad de recursos naturales en abundancia y de la mano de obra barata, y
cada día más de las innovaciones tecnológicas y del uso competitivo del
conocimiento. En este sentido, Samil (2001) considera que “hoy en día, el
desarrollo económico es tanto un proceso de acumulación de conocimientos,
como de acumulación de capital. Se estima que las compañías dedican un tercio
de sus inversiones a intangibles basados en conocimiento, como capacitación,
investigación y desarrollo, patentes, licencias, diseño y mercadería”. Drucker
(1999) ha insistido en la necesidad de prestar atención a la productividad del
conocimiento, llegando a considerar que éste constituye la única ventaja
competitiva real de las empresas. De allí que sostenga que “el aporte más
importante que la gerencia necesita hacer en el siglo XXI es, análogamente, elevar
la productividad del trabajo del conocimiento y de quien trabaja con él”
La Revolución de la Información y la Comunicación.
El alto desarrollo logrado en las tecnologías de la información y la
comunicación ha impacto de tal forma a la sociedad contemporánea que está
transformando de manera acelerada la forma en que la gente trabaja, vive y se
relacionan. Al respecto, Fernández-Aballí (2000) ha expresado que: La revolución
de la información, va a modificar de forma permanente la educación, el trabajo, el
gobierno, los servicios públicos, el mercado, las formas de participación
ciudadana, la organización de la sociedad y las relaciones humanas, entre otras
cosas. El panorama tecnológico y, consecuentemente, industrial, social,
económico y cultural de la “Era de la Información “será cada vez más sustentado
por el conocimiento intensivo, asociado a las tecnologías de información. Y es muy
posible que, bajo esta matriz, se encuentre la mayor parte de los productos y
servicios del futuro capaces de producir riquezas y empleos (p. 253).Todo lo
anterior pone de manifiesto la importancia y trascendencia que la revolución de la
información y la comunicación tiene actualmente y en el futuro previsible para el
desarrollo de la nueva sociedad, en la cual se espera que la universidad juegue un
rol protagónico, de liderazgo proactivo, que contribuya a crear los mecanismos y
herramientas para la sobrevivencia en esta época de grandes transformaciones
sociales de la humanidad. El cambio paradigmático a que conlleva el proceso de
transformaciones en las que nos encontramos inmersos actualmente, tiene
importantes implicaciones que deben ser consideradas por la universidad en su
proceso de reforma. Estas son de cuatro tipos:
1. Axiológicas, en tanto que supone el surgimiento de una nueva escala de
valores que reivindique la necesidad de la convivencia humana en un mundo de
solidaridad, bienestar social y paz.
2. Epistemológicas, en el sentido de la consideración de nuevas formas de
producir el conocimiento, distintas a las del modelo clásico legado por la
modernidad.
3. Ontológicas, en cuanto a la concepción del tipo de hombre que
demandan los nuevos tiempos, el cual debería tener algunas de las siguientes
características: una visión sistémica dela realidad (todo está relacionado con
todo), la posibilidad de pensar globalmente y actuar localmente, capacidad
autocrítica, autogestionario, con habilidad para aprender permanentemente,
posibilidad de combinar el pensamiento lógico con la creatividad, capacidad para
transferir lo aprendido, pensamiento imaginativo y visualización, control emocional
y comunicación generativa.
4. Gerenciales, en el sentido del desarrollo de un nuevo paradigma
empresarial fundamentado en el aprendizaje organizacional, el conocimiento como
el principal recurso que agrega valor al sistema productivo, la competitividad y la
cooperación mutua. Estos cambios exigen no sólo adaptarse a una nueva
situación, sino prepararse para vivir en un equilibrio inestable; es decir, en un
proceso de adaptación permanente a las exigencias de un entorno cambiante y
caótico (ver Ruiz Bolívar, 2000).
NECESIDAD DE UNA TRANSFORMACIÓN UNIVERSITARIA.
Ante la situación que hemos venido describiendo en este trabajo, la
pregunta obligada es ¿Qué debería hacer la universidad para enfrentar con éxito
los nuevos retos que plantea la realidad económica, social, política y científico-
tecnológica del siglo XXI? Y la respuesta, casi obligada es: la universidad debe
cambiar, si quiere sobrevivir. Sobre esta aseveración existe un consenso casi
universal, como se desprende de las diferentes consultas internacionales
realizadas por la UNESCO (1998) con relación a este tema. Pero, cuál es el tipo
de cambio que debería adoptar la universidad. Al respecto, se podrían analizar
dos posibles escenarios: uno, referido a cambios, simples y superficiales (o
cosméticos), donde se mueven cosas para que todo quede igual; y dos, cambios
sustantivos y profundos, conducentes a una verdadera transformación de las
estructuras universitarias, en función de una revisión actualizada y actualizable de
la visión y la misión institucional.
Escenario 1: Cambios superficiales. En esta perspectiva se podría anticipar
que la universidad adoptaría algunos de los siguientes procedimientos, decisiones
y acciones: se sometería a un largo proceso de auto-evaluación para tomar
decisiones sobre cambios que son obvios, por ejemplo, mejorar la planta física,
actualizar los planes de estudio de las carreras, diseñar nuevas carreras, mejorar
el desempeño de los docentes, mejorar la infraestructura académica, actualizar la
normativa interna, mejorar la gestión gerencial y la eficiencia del gasto, entre otros.
Escenario 2: Cambios estructurales. En esta segunda hipótesis se aspira
que la universidad se someterá a un proceso de cambio planeado, con una visión
de largo aliento, pero con objetivos y metas de corto y mediano plazo. Esto
supone poner en marcha un verdadero proceso de reingeniería, en procura de: (a)
transformar su cultura organizacional (valores, creencias, actitudes,
comportamientos); (b) incorporar progresivamente el recurso de las NTIC a las
diferentes actividades de la universidad (docencia de pre y postgrado,
investigación, extensión y educación continua, gestión administrativa); (c) adoptar
enfoques instruccionales novedosos, con énfasis en el desarrollo de competencias
profesionales, habilidades para la resolución de problemas y para el aprendizaje
permanente; (d) utilizar el enfoque de programas y proyectos, como estrategia de
desarrollo organizacional; (e) enfatizar el desarrollo de la función de la
investigación en áreas estratégicas para el desarrollo regional y nacional con un
enfoque multidisciplinario y en cooperación con otras instituciones académicas y
del sector productivo; (f) mantener un programa de mejoramiento permanente de
la calidad del personal académico; (g) implantar un sistema de evaluación
institucional que permita monitorear y controlar la calidad de los procesos
académico-administrativos a fin de tomar decisiones pertinentes y oportunas. En
este segundo escenario se espera que la universidad hará un gran esfuerzo por
apoyar su gestión al máximo en el uso de las NTIC en un enfoque virtual. En el
contexto de la educación superior, Silvio (2000) considera que la virtualización
puede ser entendida como la representación de procesos y objetos asociados a
actividades de enseñanza y aprendizaje, investigación, extensión y gestión, así
como objetos cuya manipulación permite al usuario realizar diversas operaciones
a través de INTERNET, tales como aprender mediante la interacción con cursos
electrónicos, inscribirse en un curso, consultar documentos en una biblioteca
electrónica, comunicarse con estudiantes, profesores y otros.
CONCLUSIÓN
Es importante tener presente que, más allá del aspecto tecnológico, la
fundamentación de la transformación universitaria, depende básicamente de: (a) la
visión compartida que tengan los miembros de la comunidad académica acerca de
un nuevo modelo universitario que responda a las expectativas de cambio a que
aspira dicha comunicad, así como la sociedad global; (b) el compromiso para su
instrumentación, asumido por los diferentes actores institucionales, orientados por
genuinos valores académicos; y (c) las acciones estratégicas emprendidas por el
liderazgo universitario, como responsable de guiar el proceso de transformación.