Arquetipología de Durand y el símbolo
Arquetipología de Durand y el símbolo
transformaciones sociales.
La comprensión del Homo religiosus no es posible sin las consideraciones sobre la génesis
(origen) de las representaciones y de la imagen, después organizadas en su arquetipología,
ardua tarea que emprendió Durand hace mas de cuarenta años y que se materializó en Las
estructuras antropológicas del imaginario, trabajo monumental que constituye todo un
catálogo de símbolos generados por el sujeto humano a lo largo de su existencia,
organizados siguiendo el sendero del «trayecto antropológico» del símbolo, instaurando al
símbolo “en strictu senso” como el órgano del aparato simbólico1.
En este trabajo pretendo dar a conocer la ubicación del autor dentro de una perspectiva de
conocimiento científico y deseo enfatizar la importante tarea de integración ordenada y
coherente con su gran objetivo de elaborar una clasificación “razonada” de la imagen, tarea
que le llevó a la integración de un conjunto de campos hiperespecializados que habían
permanecido fragmentados y aislados, así es que Durand los sistematiza, labor que es
posible dado que todos estos campos giran alrededor del animal humano y de sus obras.
1
cfr. en Durand, De la mitocrítica al mitoanálisis. Figuras míticas y aspectos de la obra (1993:20)
2
Sus obras forman parte del acervo científico del «Círculo de Eranos», del cual forma parte a
partir de la segunda mitad de la década de los Sesenta, además de que en 1966, fundó en la
Universidad de Grenoble, Francia, el primer “Centro de investigación sobre el imaginario”
El estudio del símbolo, desde la antropología cultural o simbólica, parte del reconocimiento
de la capacidad humana de representar todo lo significativo, desde los estados interiores de
nuestro ser hasta la materialidad cósmica y social. Esta representación mediada por el
símbolo, constituye un vocabulario mediante el cual el hombre, además de expresar el
carácter de lo real, construye los diversos planos de la realidad.
Como Integrante del «Círculo de Eranos», Durand comparte la concepción del hombre
como un ser que se encamina hacia su completitud, hacia su plenitud mediante una
diversidad de experiencias (Solares:2001:8), experiencias que transcurren en diferentes
ámbitos de la vida humana: vital, existencial, intelectual y simbólico-religiosa formando
todas ellas parte de su conciencia, como una estructura de la conciencia (Eliade)
El imaginario, esto es, la capacidad humana de generar imágenes; como algo propiamente
humano que como capacidad, es anterior al lenguaje, puesto que sin imágenes “no hay
comunicación, ni recuerdos, ni deseos”. Sin imágenes no hay lenguaje (Verjat en Durand
1993:7)
Desde 1933 hasta 1988, los miembros del «Círculo de Eranos» mantuvieron un intercambio
de teorías y puntos de vista sobre la producción simbólica y sobre temas “irracionalizados”
hasta entonces, por el pensamiento moderno: el mito, la gnosis, la hermética, la cábala y la
mística que en conjunto constituyen “una arquetipología de la cultura”. 2
El objetivo común de los integrantes de las Jornadas anuales de Eranos, era el de tender un
puente de comprensión entre en Oriente y el Occidente: así como entre el «mito irracional»
y el «logos racional»; entre la religión y la ciencia. Sintetizando en este enunciado: “El
simbolismo es la urdimbre que conecta al hombre primitivo y al moderno”, la significación
cultural del símbolo (Ortiz-Osés 1994:7, 71)
2
.- Los cincuenta y siete años durante los cuales se reunieron sus miembros, tuvieron un importante producto
que son los cincuenta y siete anuarios (Jahrbücher) que constituyen “el almacén simbólico de nuestro tiempo”
como le ha nombrado con toda justicia, Ortiz-Osés quien se ha dado a la tarea de organizar, traducir y
publicar esta importante obra. Algunos destacados miembros de Eranos son: Rudolf Otto, Mircea Eliade,
Carl Jung, H. Corbín, Joseph Campbell, C. Brancussi, Portmann, K. Kérenyi, [Link]; E. Neumann; H.
Zimmer, G. Scholen, .... Cfr. en Ortiz-Osés,et al (1994)
4
Frente a la actitud abierta de la gnosis como forma abierta de conocimiento, que prevaleció
en las culturas de la Antigüedad, Occidente desarrolló una pedagogía reduccionista del
episteme y de la doxa, que contribuyó a la constante desvalorización de los símbolos
especialmente a partir del cientificismo, derivado del cartesianismo. De ahí que Durand, —
así como el conjunto de los miembros de Eranos—, retoman la tarea de hacer del estudio
del símbolo y del Homo religiosus un eje de comprensión profunda de una de las
motivaciones de la conducta humana individual y de las sociedades; insistiendo en que,
“... el «co-nocimiento» simbólico, [está] triplemente definido como pensamiento para
siempre indirecto, como presencia representada de la trascendencia y como comprensión
epifánica, aparece en las antípodas de la pedagogía del saber tal como está instituida desde
hace diez siglos en Occidente” (Durand 2000:25).
Si bien la obra Durand representa uno de los pilares fuertes dentro de esta perspectiva de
interpretación de los símbolos o antropología cultural, concepción que comparte con sus
maestros Ricoeur, Bachelard, Eliade y Corbin.
Sin embargo hay una interdisciplinariedad en la forma en que Durand aborda lo que
podríamos llamar la «construcción del objeto de conocimiento» pues en el extenso trabajo
sobre los símbolos y su sistematización, tuvo que conocer profundamente los
conocimientos alcanzados hasta entonces, sobre el estudio de la actividad psíquica, el
desarrollo del lenguaje, la paleontología, la religión y la mitología, las doctrinas filosóficas
y su interacción con el fenómeno religioso y el «corpus» de las grandes religiones históricas
(Cristianismo, judaísmo e Islam); también indagó en la mitología, la poética, en la
literatura, y en las artes. No dejó fuera los aportes de la antropología y de la sociología y de
la lingüística.
Comprometido con la idea de superación del falso conflicto entre razón e imaginación.
Durand se plantea esclarecer la génesis del simbolismo y su lugar respecto al lenguaje, al
desarrollo de la inteligencia y en general, del desarrollo psíquico del humano, asimismo
busca establecer el lugar de la interacción entre el ser individual y el medio social, material
5
y cósmico. Uno de los resultados fundamentales de este empeño intelectual, fue su tesis
doctoral y obra central, publicada por primera vez en Francia en 1969: Las estructuras
antropológicas del imaginario. Introducción a la arquetipología general.
Esta clasificación «razonada» de las imágenes le llevó a Durand un arduo trabajo sobre los
terrenos de la interpretación mitológica, la literatura, la poética y la epistemología
realizados por especialistas de cada uno de estos campos, puede citarse a Desoille, a
Ricoeur y a Bachelard, Eliade y Corbin entre otros muchos autores de donde extrajo las
ilustraciones de su arquetipología, encuadrada en los dos grandes «Regímenes de la
imagen» : el régimen diurno y el régimen nocturno.
Este re-conocimiento sobre la naturaleza unitaria de la actividad psíquica sólo fue posible
tras el recorrido analítico que realiza Durand sobre las obras de filósofos, historiadores,
filólogos, especialmente de aquellos que, desde la temprana Edad Media, mantuvieron una
postura divergente frente al naciente racionalismo cartesiano; vale decir, que también se
6
apoya en las interpretaciones críticas del Platonismo sobre la versión que difundió la
escuela peripatética de la que el propio Descartes formó parte. Esto califica la obra de
Durand como un aporte además, para la sociología del conocimiento.
Ahora bien este «trayecto antropológico» del imaginario tiene un doble punto de partida,
puede partir del ámbito cultura o puede partir del plano psicológico, pues lo esencial de la
representación “se ubica entre estos dos límites que además, son reversibles”.
Sea que la representación surja de las pulsiones subjetivas del hombre o que surja del
condicionamiento material (cósmico) o socio-cultural siempre habrá un «juego», un
intercambio en toda actividad imaginal.
3
.- En cursivas en el original
7
porque es un modelo de buen sentido gramatical”. Pero lo importante para Durand es que
el hilo del discurso o de la descripción, no se confunda con el hilo de la ontogénesis y la
filogénesis de los símbolos.
Una de sus primeras hipótesis formuladas en, Las estructuras antropológicas del
imaginario, establece que “existe una cierta concomitancia entre los gestos del cuerpo, los
centros nerviosos y las representaciones simbólicas” (1982:46)
Así pues, tomando al «sujeto pensante» como punto de partida para el análisis del
imaginario, (o de la representación) Durand ubica su primera clasificación en dos
regímenes de la imagen o de la representación : el régimen diurno y el régimen nocturno
Así es que, tomando como punto de partida para el ordenamiento, las «dominantes
reflejas» descubiertas por Betcherev y las etapas de desarrollo de la inteligencia formuladas
por Piaget.5 Durand establece las bases de su «arquetipología» (1982:41)
4
.- La reflexología que se desarrolló en la Escuela de Leningrado (entre 1913 y 1925) especialmente los
trabajos de Betcherev, es retomada para su clasificación al igual que la noción de «gestos dominantes»,
Durand ve en la reflexología una posibilidad de estudiar el sistema funcional que es el aparato nervioso del
recién nacido y particularmente el cerebro.
5
.- Piaget, formula estos dos importantes conceptos, «asimilación» y «acomodación» que van a guiar la
comprensión del desarrollo de la inteligencia desde un plano ontogenético, pues son los mecanismos
extraordinarios que despliega el ser humano desde su nacimiento. Piaget concedió gran importancia a la
estructura del organismo biológico como el lugar físico donde se procesan y elaboran las respuestas al medio
ambiente (E-O-R) Se entiende entonces, que, desde los movimientos espontáneos y reflejos, hasta los hábitos
y desarrollo de la inteligencia, existe una progresión continua en donde los mecanismos de asimilación y de
acomodación posibilitan la construcción de «esquemas» que además definen mecanismos perceptivos en cada
etapa de maduración desde el recién nacido hasta el adulto.
«Asimilación» es el mecanismo mediante el cual, toda relación nueva está integrada a un esquematismo o
estructura anterior. De aquí la actividad organizadora del hombre en relación con los estímulos del medio
ambiente interno y externo. (Piaget 1972:17)
En la primera etapa de desarrollo de la inteligencia, sensorio-motriz, se configura a partir de los reflejos
(polimorfismo) . El esquema sensorio-motriz determina los mecanismos perceptivos, por ejemplo: el
esquema táctil determina las acciones de impulso, y los demás esquemas derivados de los reflejos de
8
El punto de partida son los reflejos dominantes del recién nacido: la «dominante postural» ,
la «dominante digestiva» y mas tarde, durante la pubertad aparece una tercer dominante
«rítmico sexual». Las dominantes reflejas: postural y digestiva, tienen la capacidad de
integrar todas las constelaciones de imágenes que se encuentran en su camino y que
constituyen a la vez el plano de la representación, en la cual se relacionan la imagen y la
imaginación.
En este plano de la representación, Durand realiza su primera clasificación en dos
regímenes de la imagen: «el régimen diurno y el régimen nocturno»
La dominante postural que coordina o inhibe todo los demás reflejos, cuando, por ejemplo,
se levanta verticalmente el cuerpo del niño. Según Betcherev, las posiciones, la verticalidad
entre ellas, esta vinculada, como sensibilidad estática a los canales semicirculares, los
reflejos posturales son comportamientos suprasegmentarios vinculados al sistema
extrapiramidal y que finalmente estos reflejos de enderezamiento son reflejos óptimos
relacionados con la integridad de las áreas visuales del córtex (Durand 1982:43)
movimiento (marcha, presión palmar), digestivos (succión).... Toda asimilación sensomotora o perceptiva
consiste en conferir significaciones (1972:60)
El mecanismo de «acomodación» aparece junto con el desarrollo de la función simbólica o semiótica
(referente al conjunto de los significantes diferenciados) , es un mecanismo de cara al medio ambiente social,
al lenguaje, al signo, cuya primera manifestación de este mecanismo es la imitación mas o menos pura a los
modelos exteriores. Esta función semiótica va a engendrar dos clases de instrumentos: los símbolos, que son
“motivados” porque presentan alguna semejanza entre significante [diferenciado] y significado; y los signos
arbitrarios y convencionales (Piaget 1972:60-64)
9
La segunda dominante, la dominante de nutrición manifiesta en los recién nacidos por los
reflejos de succión labial y de orientación correspondiente de la cabeza. Estos reflejos son
provocados tanto por estímulos externos como internos, como el hambre, por ello son tan
modelables por el condicionamiento tipo pavloviano.
A estas dos dominantes pueden asociarse reacciones audiovisuales también estudiadas por
Betcherev, pero destacando que la nutrición y la posición “son reacciones innatas de
carácter dominante” que actuarán siempre con cierto “imperialismo”, por lo que se
consideran como un principio de organización, como una estructura sensoriomotriz.
sería mas que una prefiguración coreográfica de alguna forma del ejercicio de la
sexualidad.
Veremos ahora los términos de la arquetipología de Durand, una vez ponderada la parte
individualizada, ontogenética de los esquemas sensoriomotrices que son el dispositivo
organísmico de la representación , y uno de los puntos de partida del trayecto antropológico
de la imagen, veremos la interacción entre los reflejos humanos y el condicionamiento
7
Pieron, Nuevo tratado de psicología, citado por Durand 1982:45
11
Durand concibe la cultura motivada por un «acuerdo» entre las pulsiones reflejas del
individuo (que motivan la imagen y vigorizan el símbolo) y su medio donde arraigan de
manera imperativa las grandes imágenes en la representación donde pueden perpetuarse
por la intensidad del arraigo.
La cultura válida para Durand es aquella que motiva la reflexión y la ensoñación humana.
La cultura como cierta finalidad, provoca el proyecto natural proporcionado por los reflejos
dominantes que ocupan el papel de tutor instintivo 8(1982:46)
Así como Durand clasifica equilibrando los objetos simbólicos por la «oscura motivación
del los movimiento dominantes, Leroi-Gourhan equilibra los materiales técnicos mediante
«fuerzas» .
Leroi-Gourhan establece su “gran ley”: «Si la materia manda inflexiblemente sobre la
técnica, dos materiales tomados de dos cuerpos diferentes pero con las mismas propiedades
físicas generales, tendrán inevitablemente la misma manufactura» Durand considera que la
ley de Leroi-Gourhan significa reconocer que la materia es actuada por detrás de los
caracteres conceptuales que revela la clasificación aristotélica, es confesar la importancia
8
.- Muy alejada queda la concepción psicoanalítica de considerar a la cultura como motivada por el rechazo,
la represión o la censura
9
.-L’Homme et la matière, Milieu et technique en Durand 1982:47
12
del gesto10. “Los objetos no son finalmente, [...] mas que complejos de tendencias, redes de
gestos”
Esta «doble entrada» que proponen los objetos concretos , otorga una gran libertad a la
interpretación tecnológica de los utensilios. Esta «polivalencia de interpretación» se
acentuará mas en las transposiciones imaginarias. Los objetos simbólicos mas que los
utensilios , nunca son puros, sino que constituyen redes donde varias dominantes pueden
imbricarse en el árbol: símbolo del ciclo estacional, símbolo de la ascensión; la serpiente
sobredeterminada por el tragamiento, el ouroboros, los temas resurreccionales de la
renovación, renacimiento; el oro es a la vez celeste y solar pero también quintaesencia
oculta, tesoro de intimidad. De igual manera el objeto simbólico está a menudo sometido a
inversiones de sentido o en redoblamientos que desembocan en procesos de doble
negación: el tragador tragado, el árbol derribado, etc.
Fuente.- Elaboración propia con base en Durand, Las estructuras antropológicas del imaginarios, 1982, p. 49
En este contexto del entorno tecnológico inmediato que son producto de los gestos
orientadores de las representaciones simbólicas sobre la materia, Durand hace la
integración de «esquemas afectivos», (Piaget) de aquellos que mas se relacionan con el
entorno, son una “especie de herramienta como aparecen el padre y la madre en el universo
infantil, además de herramientas con tonalidad afectiva sino también herramientas
rodeadas de un cortejo de utensilios secundarios: en todas las culturas, el niño pasa del seno
materno a todos los recipientes que durante el destete sirven de sustitutos al seno”; en un
afán de economía Durand integra las motivaciones del medio familiar en las motivaciones
tecnológicas (1892:49)
14
El término de «esquema», que Durand toma de la psicología genética (ontogénica) “es una
generalización dinámica y afectiva de la imagen, constituye la factividad y la no
sustantividad general de lo imaginario. El esquema está emparentado con lo que Piaget
denomina «símbolo funcional» y Bachelard llama «símbolo motor».
El esquema hace la unión entre los gestos inconscientes, la sensorio-motricidad; entre las
dominantes reflejas y las representaciones. Estos esquemas forman el esqueleto dinámico,
el esbozo, el croquis funcional de la imaginación, son trayectos encarnados en
representaciones concretas y precisas; de esta manera, al gesto postural corresponden dos
esquemas: el de la verticalización ascendente y el de la división tanto visual como manual,
12
.- La noción de signo, que toma Durand es un sentido general, sin querer darle su sentido preciso de
algoritmo arbitrario, de señal contingente de un significado. No emplea los términos de «emblema»,
«alegoría»
15
A su vez, los gestos diferenciados en esquemas van a determinar, —en contacto con el
entorno natural y social— los grandes arquetipos.
Por lo que “lejos de primar la imagen, la idea no sería mas que el compromiso pragmático
del arquetipo imaginario, en un contexto histórico y epistemológico dado. En resumen,
como lo ha declarado Baudouin: la importancia esencial de los arquetipos es que
constituyen el punto de unión entre lo imaginario y los procesos racionales.
Durand le confiere gran estabilidad a los arquetipos. De ahí que los esquemas de ascensión,
correspondan inmutablemente los arquetipos de la cima, del jefe , de la luminaria, en tanto
que los esquemas diairéticos (divisorios, separadores) se sustantivan en constantes
arquetípicos como la espada, el ritual bautismal, etc.
El esquema del descenso dará el arquetipo de lo hueco, de la noche, del «Guilliver», etc. y
el esquema del acurrucamiento provocará todos los arquetipos del seno, de la intimidad.
Precisamente lo que diferencia el arquetipo del simple símbolo, es su falta de ambivalencia,
su universalidad constante y su adecuación al esquema: la rueda, es por ejemplo el gran
arquetipo del esquema cíclico, porque no se ve qué otra significación imaginaria podría
dársele, mientras que la serpiente no es mas que el símbolo del ciclo, símbolo muy
polivalente como lo demuestra Durand en su arquetipologia.
13
.- Durand prefiere no polemizar con Jung sobre la metafísica de los orígenes conformados en «sedimentos
mnésicos» acumulados desde la filogénesis. Sin embargo le reconoce el mérito de haber puesto en evidencia
el carácter colectivo e innato de los arquetipos.
16
Finalmente los arquetipos se vinculan a imágenes muy diferenciadas por las culturas y
sobre las cuales van a imbricarse varios esquemas 14 . Así, mientras el arquetipo está en la
vía de la idea y de la sustantivación, el símbolo está simplemente en la vía del sustantivo,
del hombre e incluso en ocasiones del nombre propio [...] de este compromiso concreto, de
este acercamiento semiológico, el símbolo hereda una fragilidad extrema.
Mas adelante Durand integra entre los esquemas, los arquetipos y los simple símbolos, al
mito. El mito entendido como un sistema dinámico de símbolos, de arquetipos y de
esquemas, como sistema dinámico que, bajo el impulso de un esquema tiende a
componerse en relato. El mito es ya un esbozo de racionalización, puesto que utiliza el hilo
del discurso, en el que los símbolos se resuelven en palabras y los arquetipos en ideas. El
mito para Durand, hace explícito un esquema o un grupo de esquemas (1982: 56)
14
.- En cursivas por el autor, 1982:55
17
Este «isomorfismo» de los esquemas, de los arquetipos y de los símbolos al interior de los
sistemas míticos o de las constelaciones estáticas nos llevará a constatar la existencia de
ciertos protocolos normativos de las representaciones imaginarias que Durand denomina
«estructuras» porque implica cierto dinamismo transformador, pero que, metafóricamente
significa dos cosas: como «formas» dinámicas sometidas a transformación por la
modificación de uno de sus términos y constituyen modelos taxonómicos y pedagógicos,
útiles a la clasificación. Estructuras descritas como modelos etiológicos, como síntomas o
como agrupación de síndromes (Radcliffe-Brown). Estas agrupaciones de estructuras
vecinas definen lo que Durand denomina Régimen de lo imaginario.
Define así explícitamente estructura “como una forma transformable que juega el papel de
protocolo motivador para toda una agrupación de imágenes y susceptible a su vez de
agrupación en una estructura más general que Durand denomina Régimen” (1982:56-57)
El Régimen Diurno de la representación régimen que está sostenido por los grandes
gestos naturales que gravitan en torno a los reflejos posturales dominantes y de sus
condicionamientos normales.. Las estructuras esquizomorfas (que son 4) subsisten en
representaciones calificadas como normales. (1982:179)
Durand da cuenta a lo largo de seis capítulos en los cuales desarrolla el isomorfismo que
unifica los distintos símbolos en el Régimen Diurno de la imagen caracterizado por
constelaciones simbólicas que vienen a polarizarse en torno a dos grandes esquemas:
diairético ascensional y el arquetipo de la luz, que vienen a resultar en los arquetipos del
cetro y de la espada.
Es el gesto diairético el que viene a sustentar (subtender) todo este régimen de
representación
Y si parece que si reflexológicamente se eleva uno al principio es para tener la facultad de
separar mejor, de discernir mejor y de tener las manos libres para las manipulaciones
diairéticas y analíticas.
En el dominio de la simbólica como en el de la política, aunque la idea de cetro precede
como intención a la de la espada, suele ser mediante la espada como se actualiza esa
intención.
Y puede decirse que la actualización del Régimen Diurno de la imagen se hace mediante la
espada y las actitudes imaginarias diairéticas, por ello es polémico. La figura que lo expresa
es la antítesis: la elevación es la antítesis de la caída; el ala y el pájaro se oponen a la
teriomorfa temporal; la verticalidad definitiva y masculina contradice y domina a la negra y
temporal feminidad; la elevación es la antítesis de la caída; la luz solar era la antítesis del
agua triste y de los tenebrosos enceguecimientos de los lazos del devenir
El semantismo diairético (separatista) ilustrado por los grandes arquetipos del cetro y la
espada.
Al final, Durand nos comparte la creación de una generalidad comprensiva que es producto
del «trayecto antropológico» del ser humano y en el que no cabe ninguna explicación, ni
siquiera histórica; una razón que expone Durand es que la historia no explica el contenido
mental arquetípico por pertenecer la historia al dominio de lo imaginario. Y sobre todo, en
cada fase histórica la imaginación se encuentra presente por entero; en una motivación
doble y antagónica: la pedagogía de la imitación, del imperialismo de las imágenes y de los
arquetipos tolerados por el ambiente social, y también las fantasías adversas de la
revolución debidas al rechazo de tal o cual régimen de la imagen por el medio y el
momento histórico. (1982:372 y ss)
El símbolo no tiene como misión «impedir» a una idea alcanzar una conciencia clara, sino
que mas bien, resulta de la imposibilidad de la conciencia semiológica, del signo, de
expresar la parte de felicidad o de angustia que siente la conciencia total frente a la
ineluctable instancia de la temporalidad. El semantismo del símbolo es creador. [.....] la
imagen simbólica es semántica: es decir que su sintaxis no se separa de su contenido, de su
mensaje.
De aquí que se abre una vía de para el re-conocimiento de las expresiones simbólicas
contemporáneas que cada vez mas secularizadas, no por ello pierden su semantismo, su
capacidad comunicante. Es así como podemos aproximarnos a la interpretación del
vocabulario de las imágenes contemporáneas las formas eufemizadas, incluso degradadas
15
.- Según Michaud y Matoré citados por Durand 1982:375
20
La pregunta que queda en el escritorio es: sobre la base del reconocimiento de que la
diversidad y abundancia de constelaciones simbólicas del imaginario, que se nutren,
intercambian y recrean de una manera retroalimentadora del ámbito de la cultura; de la
16
pluralidad de las culturas para decirlo con rigor, algunos filósofos advierten que la
uniformidad lingüística introducida por el lenguaje computacional y el idioma inglés puede
amenazar el proceso de pensamiento. Lingüistas destacados como Otto Schumann también
ha advertido de la «pérdida» de palabras, la diversidad de maneras de nominar toda la
materialidad cósmica y social que nos rodea así como nuestros estados interiores. Plantea
que la uniformidad misma dentro de la lengua española, uniformidad impuesta por los
medios de comunicación, estandarizando un lenguaje, especialmente a través de la
televisión, han subordinado los dialectos locales del español y mucho mas las lenguas
indígenas, con la consecuente pérdida de la diversidad del léxico español.
Sin embargo desde la antropología cultural hemos observado el dinamismo del simbolismo,
el estudio de los símbolos como sistemas o «constelaciones simbólicas» como las nomina
Durand, admite el hecho de que los seres humanos constantemente van añadiendo nuevas
significaciones a los símbolos y respecto a los mitos, estos siempre se han basado sobre el
principio profundo de la «experiencia de estar vivos» —tal y como lo desarrolló Joseph
Campbell17—, esta experiencia de estar vivos, se expresa como una “forma de instrucción
espiritual que se manifiesta en dos conjuntos de ideas, la idea «popular» y la idea
«elemental». La primera se reviste del color y el paisaje local de los elementos de la cultura
y de la sociedad en la que surge, es lo que llamamos folclor. En la India, se le denomina
desi, significa «provincial» quiere decir que tiene que ver con la sociedad particular en la
que se vive, es algo destinado a la juventud y le permite su integración. La idea elemental
es una huella que nos lleva al si mismo . Esta idea elemental, según
Campbell, son los arquetipos presentes en la imaginación humana y tienen un carácter
16
.- Como Bernard Noel
17
.- Joseph Campbell y B. Moyers, El poder del mito, (1996: 18,19)
21
BIBLIOGRAFÍA.
— Piaget, Jean y B. Inhelder (1972) Psicología del niño, Madrid, Ed. Morata [1ª. ed
esp.1969]
— Campbell, Joseph y Moyers, Bill (1996) El poder del mito, Argentina, Emecé eds.
Traducción de César Aira. [1988 ing.]