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Arquetipología de Durand y el símbolo

El documento discute la obra del autor Gilbert Durand y su clasificación de imágenes conocida como arquetipología. Durand integró conocimientos de diversas disciplinas para estudiar la génesis de símbolos y su papel en la expresión humana. Su trabajo buscó entender al Homo religiosus mediante el análisis del imaginario.

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Arquetipología de Durand y el símbolo

El documento discute la obra del autor Gilbert Durand y su clasificación de imágenes conocida como arquetipología. Durand integró conocimientos de diversas disciplinas para estudiar la génesis de símbolos y su papel en la expresión humana. Su trabajo buscó entender al Homo religiosus mediante el análisis del imaginario.

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X Congreso Latinoamericano sobre religión y etnicidad: Pluralismo religioso y

transformaciones sociales.

Mesa: Hermenéutica simbólica y antropológica del fenómeno religioso

Ponencia: El régimen diurno y nocturno de la imagen: La arquetipología de Gilbert Durand.

Autora: Alma Isunza Bizuet

“Vivimos en el mundo de la especialización, de la fragmentación esterilizante del saber y de la


miopía, que, como todo el mundo sabe, proporciona una excelente visión de cerca en medio de
panorámicas borrosas”
Alain Verjat Massman
(En Durand 1993:8)

La obra de Durand constituye un importante soporte conceptual, y heurístico para la


comprensión profunda del fenómeno religioso y del imaginario.

La comprensión del Homo religiosus no es posible sin las consideraciones sobre la génesis
(origen) de las representaciones y de la imagen, después organizadas en su arquetipología,
ardua tarea que emprendió Durand hace mas de cuarenta años y que se materializó en Las
estructuras antropológicas del imaginario, trabajo monumental que constituye todo un
catálogo de símbolos generados por el sujeto humano a lo largo de su existencia,
organizados siguiendo el sendero del «trayecto antropológico» del símbolo, instaurando al
símbolo “en strictu senso” como el órgano del aparato simbólico1.

En este trabajo pretendo dar a conocer la ubicación del autor dentro de una perspectiva de
conocimiento científico y deseo enfatizar la importante tarea de integración ordenada y
coherente con su gran objetivo de elaborar una clasificación “razonada” de la imagen, tarea
que le llevó a la integración de un conjunto de campos hiperespecializados que habían
permanecido fragmentados y aislados, así es que Durand los sistematiza, labor que es
posible dado que todos estos campos giran alrededor del animal humano y de sus obras.

1
cfr. en Durand, De la mitocrítica al mitoanálisis. Figuras míticas y aspectos de la obra (1993:20)
2

Sus obras forman parte del acervo científico del «Círculo de Eranos», del cual forma parte a
partir de la segunda mitad de la década de los Sesenta, además de que en 1966, fundó en la
Universidad de Grenoble, Francia, el primer “Centro de investigación sobre el imaginario”

Siendo discípulo de G. Bachelard, Eliade, Jung, Kerenyi, H. Corbin y otros, se destaca su


formación en el campo de la antropología cultural y hermenéutica simbólica, un campo de
conocimiento al cual Durand contribuye a enriquecer con sus aportes en el terreno de la
interpretación de los contenidos de la imaginación.

El estudio del símbolo, desde la antropología cultural o simbólica, parte del reconocimiento
de la capacidad humana de representar todo lo significativo, desde los estados interiores de
nuestro ser hasta la materialidad cósmica y social. Esta representación mediada por el
símbolo, constituye un vocabulario mediante el cual el hombre, además de expresar el
carácter de lo real, construye los diversos planos de la realidad.

Llegar a este reconocimiento sólo es posible mediante un ejercicio hermenéutico o


“interpretativo” como lo ha señalado Ortiz Osés, aludiendo “al procesual carácter
interpretativo de una realidad siempre ya mediada, apalabrada o «humanada». (Durand
1993)

Como Integrante del «Círculo de Eranos», Durand comparte la concepción del hombre
como un ser que se encamina hacia su completitud, hacia su plenitud mediante una
diversidad de experiencias (Solares:2001:8), experiencias que transcurren en diferentes
ámbitos de la vida humana: vital, existencial, intelectual y simbólico-religiosa formando
todas ellas parte de su conciencia, como una estructura de la conciencia (Eliade)

En consecuencia con esta premisa, la producción teórica de «Eranos» giró en torno a la


comprensión del homo religiosus y de los símbolos, como su vocabulario de expresión
privilegiado y cuyo contenido se re-crea incesantemente en la imaginación simbólica

Durand profundizó en el estudio de los contenidos del imaginario, en su propósito por


restituirle el reconocimiento de su “función como factor de equilibración psicosocial”
3

(2000:99) que Occidente le fue escamoteando paulatinamente a través de los hitos


iconoclastas analizados por él en su obra La imaginación simbólica

El imaginario, esto es, la capacidad humana de generar imágenes; como algo propiamente
humano que como capacidad, es anterior al lenguaje, puesto que sin imágenes “no hay
comunicación, ni recuerdos, ni deseos”. Sin imágenes no hay lenguaje (Verjat en Durand
1993:7)

Una breve referencia del «Círculo de Eranos»


Los antecedentes del estudio del símbolo y de la función simbólica, que fueron la materia
prima que nutrió la etapa formativa de Durand, fueron los trabajos de sus maestros que se
encuentran in extenso en el importante acervo del «Circulo de Eranos», constituido este
por científicos de diversas disciplinas, poetas y humanistas que desarrollaron una
importante contribución a la interpretación y sistematización de conocimientos sobre la
producción simbólica de la humanidad

Desde 1933 hasta 1988, los miembros del «Círculo de Eranos» mantuvieron un intercambio
de teorías y puntos de vista sobre la producción simbólica y sobre temas “irracionalizados”
hasta entonces, por el pensamiento moderno: el mito, la gnosis, la hermética, la cábala y la
mística que en conjunto constituyen “una arquetipología de la cultura”. 2

El objetivo común de los integrantes de las Jornadas anuales de Eranos, era el de tender un
puente de comprensión entre en Oriente y el Occidente: así como entre el «mito irracional»
y el «logos racional»; entre la religión y la ciencia. Sintetizando en este enunciado: “El
simbolismo es la urdimbre que conecta al hombre primitivo y al moderno”, la significación
cultural del símbolo (Ortiz-Osés 1994:7, 71)

2
.- Los cincuenta y siete años durante los cuales se reunieron sus miembros, tuvieron un importante producto
que son los cincuenta y siete anuarios (Jahrbücher) que constituyen “el almacén simbólico de nuestro tiempo”
como le ha nombrado con toda justicia, Ortiz-Osés quien se ha dado a la tarea de organizar, traducir y
publicar esta importante obra. Algunos destacados miembros de Eranos son: Rudolf Otto, Mircea Eliade,
Carl Jung, H. Corbín, Joseph Campbell, C. Brancussi, Portmann, K. Kérenyi, [Link]; E. Neumann; H.
Zimmer, G. Scholen, .... Cfr. en Ortiz-Osés,et al (1994)
4

Frente a la actitud abierta de la gnosis como forma abierta de conocimiento, que prevaleció
en las culturas de la Antigüedad, Occidente desarrolló una pedagogía reduccionista del
episteme y de la doxa, que contribuyó a la constante desvalorización de los símbolos
especialmente a partir del cientificismo, derivado del cartesianismo. De ahí que Durand, —
así como el conjunto de los miembros de Eranos—, retoman la tarea de hacer del estudio
del símbolo y del Homo religiosus un eje de comprensión profunda de una de las
motivaciones de la conducta humana individual y de las sociedades; insistiendo en que,
“... el «co-nocimiento» simbólico, [está] triplemente definido como pensamiento para
siempre indirecto, como presencia representada de la trascendencia y como comprensión
epifánica, aparece en las antípodas de la pedagogía del saber tal como está instituida desde
hace diez siglos en Occidente” (Durand 2000:25).

Las fuentes de la arquetipología de las imágenes.

Si bien la obra Durand representa uno de los pilares fuertes dentro de esta perspectiva de
interpretación de los símbolos o antropología cultural, concepción que comparte con sus
maestros Ricoeur, Bachelard, Eliade y Corbin.

Sin embargo hay una interdisciplinariedad en la forma en que Durand aborda lo que
podríamos llamar la «construcción del objeto de conocimiento» pues en el extenso trabajo
sobre los símbolos y su sistematización, tuvo que conocer profundamente los
conocimientos alcanzados hasta entonces, sobre el estudio de la actividad psíquica, el
desarrollo del lenguaje, la paleontología, la religión y la mitología, las doctrinas filosóficas
y su interacción con el fenómeno religioso y el «corpus» de las grandes religiones históricas
(Cristianismo, judaísmo e Islam); también indagó en la mitología, la poética, en la
literatura, y en las artes. No dejó fuera los aportes de la antropología y de la sociología y de
la lingüística.

Comprometido con la idea de superación del falso conflicto entre razón e imaginación.
Durand se plantea esclarecer la génesis del simbolismo y su lugar respecto al lenguaje, al
desarrollo de la inteligencia y en general, del desarrollo psíquico del humano, asimismo
busca establecer el lugar de la interacción entre el ser individual y el medio social, material
5

y cósmico. Uno de los resultados fundamentales de este empeño intelectual, fue su tesis
doctoral y obra central, publicada por primera vez en Francia en 1969: Las estructuras
antropológicas del imaginario. Introducción a la arquetipología general.

Su «arquetipología general» nos muestra una clasificación “razonada” de las imágenes


con la que abarca los campos de lo tópico y de lo arquetípico, lo fenomenológico y lo
hermenéutico, tal y como lo reconoce Alain Verjat (Durand 1993:8).

Esta clasificación «razonada» de las imágenes le llevó a Durand un arduo trabajo sobre los
terrenos de la interpretación mitológica, la literatura, la poética y la epistemología
realizados por especialistas de cada uno de estos campos, puede citarse a Desoille, a
Ricoeur y a Bachelard, Eliade y Corbin entre otros muchos autores de donde extrajo las
ilustraciones de su arquetipología, encuadrada en los dos grandes «Regímenes de la
imagen» : el régimen diurno y el régimen nocturno.

Los años de investigación de Durand, tiene como fruto, el concepto de «trayecto


antropológico» que tiene como corolario la superación del dualismo entre razón e
imaginación heredado desde el clasicismo, mostrando a través de toda su obra que la
actividad psíquica es unitaria, que “no hay ruptura entre lo racional y lo imaginario; el
racionalismo no es mas que una estructura polarizante particular, entre otras muchas, del
campo de las imágenes.” (2000:95). Para Durand la sintaxis de la razón es sólo expresión
de una forma retórica sumergida en el consenso del imaginario general.

Por tanto, la actividad psíquica integrada y unitaria, es canal de expresión tanto de


pensamiento como de imágenes, ya sean estos pensamientos construcciones conceptuales,
instrumentales o de sentido, es decir, el trayecto del sentido propio al sentido figurado van
en una misma línea de actividad psíquica.

Este re-conocimiento sobre la naturaleza unitaria de la actividad psíquica sólo fue posible
tras el recorrido analítico que realiza Durand sobre las obras de filósofos, historiadores,
filólogos, especialmente de aquellos que, desde la temprana Edad Media, mantuvieron una
postura divergente frente al naciente racionalismo cartesiano; vale decir, que también se
6

apoya en las interpretaciones críticas del Platonismo sobre la versión que difundió la
escuela peripatética de la que el propio Descartes formó parte. Esto califica la obra de
Durand como un aporte además, para la sociología del conocimiento.

Bajo la premisa de la unicidad e integración de la actividad psíquica, Durand define el


«trayecto antropológico» como “el incesante intercambio que existe en el nivel del
imaginario entre las pulsiones subjetivas y asimiladoras y las intimaciones objetivas que
emanan del medio cósmico y social” (1983:35)3

Ahora bien este «trayecto antropológico» del imaginario tiene un doble punto de partida,
puede partir del ámbito cultura o puede partir del plano psicológico, pues lo esencial de la
representación “se ubica entre estos dos límites que además, son reversibles”.

Sea que la representación surja de las pulsiones subjetivas del hombre o que surja del
condicionamiento material (cósmico) o socio-cultural siempre habrá un «juego», un
intercambio en toda actividad imaginal.

Estos descubrimientos de Durand, implicaron un estudio combinado dentro del vasto


campo de la psicología, (dentro de las mas variadas corrientes, la psicología genética de
Piaget, la reflexología de la Escuela de Leningrado, la psiquiatría y el psicoanálisis), como
del campo de la antropología cultural, mitología, historia, historia de las religiones, la
fenomenología, la poética y la crítica literaria y la epistemología.

En la elaboración de su «arquetipología» Durand combinó el uso del método estructural y


del método comparativo; en lo que denominó con el término “microcomparativo” (1983:40,
nota 114)

Considerando que el punto de partida de la representación (dentro de los límites psicológico


o social), Durand consideró conveniente partir del sujeto, es decir, del plano psicológico
para luego “descender” al plano cultural . Esta decisión “ por pura comodidad gramatical”,
porque se reconoce “que el cogito reviste un alcance metodológico ejemplar, simplemente

3
.- En cursivas en el original
7

porque es un modelo de buen sentido gramatical”. Pero lo importante para Durand es que
el hilo del discurso o de la descripción, no se confunda con el hilo de la ontogénesis y la
filogénesis de los símbolos.

Una de sus primeras hipótesis formuladas en, Las estructuras antropológicas del
imaginario, establece que “existe una cierta concomitancia entre los gestos del cuerpo, los
centros nerviosos y las representaciones simbólicas” (1982:46)

Así pues, tomando al «sujeto pensante» como punto de partida para el análisis del
imaginario, (o de la representación) Durand ubica su primera clasificación en dos
regímenes de la imagen o de la representación : el régimen diurno y el régimen nocturno

Durand desarrolla estos regímenes de la representación, apoyado en los aportes de la


reflexología4. La reflexología del recién nacido constituyen los mas primitivos conjuntos
sensoriomotores que constituyen los esquemas de «acomodaciones» mas originarios en la
ontogénesis y que mas tarde Piaget, —cuando estudia la inteligencia sensoriomotriz—
reconoce estos esquemas que refieren toda representación básica o “de baja tensión” en los
procesos de «asimilación» constitutivos del simbolismo.

Así es que, tomando como punto de partida para el ordenamiento, las «dominantes
reflejas» descubiertas por Betcherev y las etapas de desarrollo de la inteligencia formuladas
por Piaget.5 Durand establece las bases de su «arquetipología» (1982:41)
4
.- La reflexología que se desarrolló en la Escuela de Leningrado (entre 1913 y 1925) especialmente los
trabajos de Betcherev, es retomada para su clasificación al igual que la noción de «gestos dominantes»,
Durand ve en la reflexología una posibilidad de estudiar el sistema funcional que es el aparato nervioso del
recién nacido y particularmente el cerebro.
5
.- Piaget, formula estos dos importantes conceptos, «asimilación» y «acomodación» que van a guiar la
comprensión del desarrollo de la inteligencia desde un plano ontogenético, pues son los mecanismos
extraordinarios que despliega el ser humano desde su nacimiento. Piaget concedió gran importancia a la
estructura del organismo biológico como el lugar físico donde se procesan y elaboran las respuestas al medio
ambiente (E-O-R) Se entiende entonces, que, desde los movimientos espontáneos y reflejos, hasta los hábitos
y desarrollo de la inteligencia, existe una progresión continua en donde los mecanismos de asimilación y de
acomodación posibilitan la construcción de «esquemas» que además definen mecanismos perceptivos en cada
etapa de maduración desde el recién nacido hasta el adulto.
«Asimilación» es el mecanismo mediante el cual, toda relación nueva está integrada a un esquematismo o
estructura anterior. De aquí la actividad organizadora del hombre en relación con los estímulos del medio
ambiente interno y externo. (Piaget 1972:17)
En la primera etapa de desarrollo de la inteligencia, sensorio-motriz, se configura a partir de los reflejos
(polimorfismo) . El esquema sensorio-motriz determina los mecanismos perceptivos, por ejemplo: el
esquema táctil determina las acciones de impulso, y los demás esquemas derivados de los reflejos de
8

El punto de partida son los reflejos dominantes del recién nacido: la «dominante postural» ,
la «dominante digestiva» y mas tarde, durante la pubertad aparece una tercer dominante
«rítmico sexual». Las dominantes reflejas: postural y digestiva, tienen la capacidad de
integrar todas las constelaciones de imágenes que se encuentran en su camino y que
constituyen a la vez el plano de la representación, en la cual se relacionan la imagen y la
imaginación.
En este plano de la representación, Durand realiza su primera clasificación en dos
regímenes de la imagen: «el régimen diurno y el régimen nocturno»

La dominante postural que coordina o inhibe todo los demás reflejos, cuando, por ejemplo,
se levanta verticalmente el cuerpo del niño. Según Betcherev, las posiciones, la verticalidad
entre ellas, esta vinculada, como sensibilidad estática a los canales semicirculares, los
reflejos posturales son comportamientos suprasegmentarios vinculados al sistema
extrapiramidal y que finalmente estos reflejos de enderezamiento son reflejos óptimos
relacionados con la integridad de las áreas visuales del córtex (Durand 1982:43)

Sin pretender trasladar estas dominantes fisiológicas como dominantes de la representación


simbólica, además de que Piaget fue extremadamente cuidadoso en apuntar que el niño “no
saca ninguna intuición generalizada” de las actitudes posturales iniciales, sin embargo
reconoce que el niño percibe la verticalidad y horizontalidad de una manera privilegiada.
“Poco importa que sea una verticalidad «física» e intuitiva que se percibe, mas bien que una
clara idea de la verticalidad matemática (...) Porque es la topología de la verticalidad lo que
entre en juego aquí mas que sus características geométricas. Puede decirse que en tal
dominante refleja se acumulan el analogon afectivo y el analogon cinestésico de la imagen”
(1982:43)

movimiento (marcha, presión palmar), digestivos (succión).... Toda asimilación sensomotora o perceptiva
consiste en conferir significaciones (1972:60)
El mecanismo de «acomodación» aparece junto con el desarrollo de la función simbólica o semiótica
(referente al conjunto de los significantes diferenciados) , es un mecanismo de cara al medio ambiente social,
al lenguaje, al signo, cuya primera manifestación de este mecanismo es la imitación mas o menos pura a los
modelos exteriores. Esta función semiótica va a engendrar dos clases de instrumentos: los símbolos, que son
“motivados” porque presentan alguna semejanza entre significante [diferenciado] y significado; y los signos
arbitrarios y convencionales (Piaget 1972:60-64)
9

La segunda dominante, la dominante de nutrición manifiesta en los recién nacidos por los
reflejos de succión labial y de orientación correspondiente de la cabeza. Estos reflejos son
provocados tanto por estímulos externos como internos, como el hambre, por ello son tan
modelables por el condicionamiento tipo pavloviano.
A estas dos dominantes pueden asociarse reacciones audiovisuales también estudiadas por
Betcherev, pero destacando que la nutrición y la posición “son reacciones innatas de
carácter dominante” que actuarán siempre con cierto “imperialismo”, por lo que se
consideran como un principio de organización, como una estructura sensoriomotriz.

Respecto a la tercera dominante refleja, sólo se ha estudiado en el animal adulto y macho,


esta se manifiesta por una concentración de las excitaciones en el esfuerzo del abrazo
braquial, [Link], supone esta dominante de origen interno, desencadenada por
secreciones hormonales y que sólo aparece en el período de celo. Betcherev reconoce que
«el reflejo sexual es una dominante» no obstante la falta de información sobre el humano,
independientemente de que el psicoanálisis privilegia la dominancia de la pulsión sexual.
Sin embargo, las investigaciones de Morgan sobre la dominancia y ciclo del acto copulativo
y afirma que los esquemas motores de acoplamiento no son producto de la experiencia sino
de la maduración de conexiones nerviosas hasta entonces latentes en el organismo y
concluye diciendo que «hemos de admitir que los esquemas motores del acoplamiento son
organizaciones innatas» que no dependen de localizaciones nerviosas, sino de la
«erotización del sistema nervioso». Morgan confiere gran importancia al signo del ritmo
que es como se desarrolla el acto sexual.
Esta dominante sexual aparece en todos los niveles con caracteres rítmicos provocados
además de tener un carácter cíclico (visto el ciclo vital como una curva individual de
potencia sexual; el ciclo estacional que puede afectar a la hembra sola o al macho solo o
ambos; y los ciclos del estro presentes sólo en la hembra de los mamíferos). Estos ciclos,
observa Morgan tienen repercusiones de comportamiento (entre los chimpancés, durante
los ciclos de estro, se produce una «inversión» de la jerarquía social entre los dos sexos.
Otro investigador, Gros6 en su teoría del preejercicio, plantea que numerosos juegos y
ejercicios de la infancia presentan un carácter rítmico, ecolálico o esteriotipado, que no
6
Todos estos autores estudiados por Durand , aparecen referenciados en su libro Las estructuras
antropológicas del imaginario.
10

sería mas que una prefiguración coreográfica de alguna forma del ejercicio de la
sexualidad.

Freud habló también de los desplazamientos genéticos de la libido, y constató que en su


origen la rítmica sexual está vinculada a la rítmica de la succión y que posiblemente haya
una anastomosis entre una dominante sexual latente en la infancia y los ritmos digestivos de
la succión. Duran observa en esta relación genética de fenómenos sensoriomotrices
elementales aparece en los grandes símbolos: “los símbolos de tragamiento que tienen a
menudo prolongaciones sexuales” . (1982:45)

En suma, la psicología contemporánea no tiene mayor dificultad, al menos desde el siglo


XX para reconocer la relación entre la motricidad primaria —para algunos autores,
inconsciente— y la representación. Pieron ha escrito que «el cuerpo entero colabora a la
constitución de la imagen» y de las «fuerzas constituyentes» situadas en la raíz de las
representaciones son muy cercanas a las «dominantes reflejas» 7 . El conjunto de los aportes
de la psicología sobre el mecanismo orgánico de la representación le permiten a Durand
esbozar la siguiente hipótesis de trabajo: «existe una estrecha concomitancia entre los
gestos del cuerpo, los centros nerviosos y las representaciones simbólicas» . Admitiendo las
tres dominantes reflejas, como matrices sensoriomotrices (Piaget) en las que las
representaciones van a integrarse de forma natural, con mayor motivo si algunos esquemas
perceptivos vienen a enmarcar y asimilarse a los esquemas motores primitivos, si las
dominantes posturales, de tragamiento o rítmicos se encuentran en concordancia con los
datos de ciertas experiencias perceptivas. A este nivel, los grandes símbolos van a formarse
mediante una doble motivación que va a darle ese aspecto imperativo de
sobredeterminación tan característico.

Veremos ahora los términos de la arquetipología de Durand, una vez ponderada la parte
individualizada, ontogenética de los esquemas sensoriomotrices que son el dispositivo
organísmico de la representación , y uno de los puntos de partida del trayecto antropológico
de la imagen, veremos la interacción entre los reflejos humanos y el condicionamiento

7
Pieron, Nuevo tratado de psicología, citado por Durand 1982:45
11

cultural, partiendo de un postulado de la conveniencia entre la dominante refleja y el


entorno cultural. Esto es, que el condicionamiento cultural debe estar orientado por la
finalidad misma del reflejo dominante, de no ser así, provocaría una crisis de inadaptación.

Durand concibe la cultura motivada por un «acuerdo» entre las pulsiones reflejas del
individuo (que motivan la imagen y vigorizan el símbolo) y su medio donde arraigan de
manera imperativa las grandes imágenes en la representación donde pueden perpetuarse
por la intensidad del arraigo.
La cultura válida para Durand es aquella que motiva la reflexión y la ensoñación humana.
La cultura como cierta finalidad, provoca el proyecto natural proporcionado por los reflejos
dominantes que ocupan el papel de tutor instintivo 8(1982:46)

Para el análisis cultural, Durand se apoya en el trabajo de Leroi-Gourhan 9 sobre las


clasificaciones tecnológicas, apreciando la conveniencia que este autor haya dado a su
estudio un “carácter prudentemente ahistórico”, dado que para Durand la historia de las
representaciones simbólicas como la de las herramientas es tan fragmentaria que es
arriesgado utilizarla y como sostiene Lévi-Strauss «aunque el documento escapa con
frecuencia a la historia, no puede escapar a la clasificación» .

Así como Durand clasifica equilibrando los objetos simbólicos por la «oscura motivación
del los movimiento dominantes, Leroi-Gourhan equilibra los materiales técnicos mediante
«fuerzas» .
Leroi-Gourhan establece su “gran ley”: «Si la materia manda inflexiblemente sobre la
técnica, dos materiales tomados de dos cuerpos diferentes pero con las mismas propiedades
físicas generales, tendrán inevitablemente la misma manufactura» Durand considera que la
ley de Leroi-Gourhan significa reconocer que la materia es actuada por detrás de los
caracteres conceptuales que revela la clasificación aristotélica, es confesar la importancia

8
.- Muy alejada queda la concepción psicoanalítica de considerar a la cultura como motivada por el rechazo,
la represión o la censura
9
.-L’Homme et la matière, Milieu et technique en Durand 1982:47
12

del gesto10. “Los objetos no son finalmente, [...] mas que complejos de tendencias, redes de
gestos”

De esta manera una vasija no es mas que la materialización de la tendencia general a


contener fluidos y sobre ella convergen las tendencias secundarias del modelado de barro, o
del corte de la madera o de la corteza. Por ejemplo la tendencia a «contener», a «flotar», a
«cubrir», particularizadas por las técnicas de tratamiento de la corteza dan el vaso, la barca
o el techo, y si el vaso de corteza está cosido, hace otra separación de tendencias: coser para
contener da el vaso de corteza; coser para alojar da la casa de tablas cosidas, es una «red de
tendencias secundarias que cubren numerosos objetos al particularizar las tendencias
generales»11

Esta «doble entrada» que proponen los objetos concretos , otorga una gran libertad a la
interpretación tecnológica de los utensilios. Esta «polivalencia de interpretación» se
acentuará mas en las transposiciones imaginarias. Los objetos simbólicos mas que los
utensilios , nunca son puros, sino que constituyen redes donde varias dominantes pueden
imbricarse en el árbol: símbolo del ciclo estacional, símbolo de la ascensión; la serpiente
sobredeterminada por el tragamiento, el ouroboros, los temas resurreccionales de la
renovación, renacimiento; el oro es a la vez celeste y solar pero también quintaesencia
oculta, tesoro de intimidad. De igual manera el objeto simbólico está a menudo sometido a
inversiones de sentido o en redoblamientos que desembocan en procesos de doble
negación: el tragador tragado, el árbol derribado, etc.

Esta complicación del objeto simbólico, su complejidad es la justificación metodológica de


Durand para partir de los grandes gestos reflexológicos para desembrollar las redes y los
nudos que constituyen las fijaciones y proyecciones sobre los objetos del entorno
perceptivo, puesto que el «gesto» dado desde la reflexología, desarrolla y orienta la
representación simbólica hacia materiales de predilección que no tienen mas que una lejana
relación con una clasificación racionalizada de la materia en cuatro o cinco elementos.
10
.- Durand ejemplifica: si el cobre y la corteza tienen un instrumento común de manufactura, la matriz y el
percutor; si el hilo de cáñamo, de rotan o de hierro se tratan por los mismos procedimientos, parece sere
porque la iniciativa técnica vuelve al gesto (1982:47)
11
.- Leroi-Gourhan, op cit, citado por Durand 1982:48
13

Con la ecuación de Leroi-Gourhan: Fuerza + materia = herranienta, Durand afirma que


cada gesto apela a su vez a una materia y a una técnica, suscita un material imaginario, y si
no una herramienta, al menos un utensilio. Es así como construye su primera clasificación
de la representación simbólica .

CATEGORÍAS VITALES DE LA REPRESENTACIÓN SIMBÓLICA

GESTOS ORIENTADORES MATERIAS PREDILECTAS REPRESENTACIÓN


(fuerza+materia=herramienta) SIMBÓLICA
Dominante Refleja postural luminosas,visuales, técnicas de armas, flechas, espadas
separación, de purificación
herramientas percutientes y
contundentes
Dominante refleja de [Link] la profundidad: el agua o la ensoñaciones técnicas de
nutrición tierra cavernosa; utensilios la bebida o del alimento
(tragamiento, descenso continentes, copas y cofres
digestivo) recipientes y técnicas de
excavación
Dominante refleja sexual todos los sustitutos técnicos del proyección sobre ritmos
(ritmo) ciclo: rueda, torno, encendedor, estacionales y cortejo
sobredetermina cualquier encendedor, mantequera astral
frotamiento tecnológico medios de transporte, industrias
textiles o del fuego

Fuente.- Elaboración propia con base en Durand, Las estructuras antropológicas del imaginarios, 1982, p. 49

En este contexto del entorno tecnológico inmediato que son producto de los gestos
orientadores de las representaciones simbólicas sobre la materia, Durand hace la
integración de «esquemas afectivos», (Piaget) de aquellos que mas se relacionan con el
entorno, son una “especie de herramienta como aparecen el padre y la madre en el universo
infantil, además de herramientas con tonalidad afectiva sino también herramientas
rodeadas de un cortejo de utensilios secundarios: en todas las culturas, el niño pasa del seno
materno a todos los recipientes que durante el destete sirven de sustitutos al seno”; en un
afán de economía Durand integra las motivaciones del medio familiar en las motivaciones
tecnológicas (1892:49)
14

En lo sucesivo el plan de Durand para su arquetipología es, que tomando en consideración


las notables convergencias entre la reflexología, la tecnología y la sociología
(especialmente las obras de Dumézil y Piganiol) fundamenta una amplia bipartición entre
dos Regímenes del simbolismo: uno diurno y el otro nocturno y sobre la tripartición
reflexológica .

El «Régimen Diurno» concierne a la dominante postural, a la tecnología de las armas, a la


sociología del soberano, mago y guerrero, a los rituales de la elevación y de purificación; el
«Régimen Nocturno» se subdivide en dominantes digestiva y cíclica; la dominante
digestiva subsume las técnicas del contenido y del hábitat, los valores del contenido y
digestivos, la sociología matriarcal y nutricia. La dominante cíclica agrupa las técnicas del
ciclo, del calendario agrícola así como la industria textil, los símbolos naturales y
artificiales de retorno, los mitos y los dramas atrobiológicos. Todo esto dentro de una
concepción simbólica de la imaginación que postula el semantismo de las imágenes, del
hecho de que no son signos,12 pero contienen materialmente en cierta forma su sentido.
(1982:52)

El término de «esquema», que Durand toma de la psicología genética (ontogénica) “es una
generalización dinámica y afectiva de la imagen, constituye la factividad y la no
sustantividad general de lo imaginario. El esquema está emparentado con lo que Piaget
denomina «símbolo funcional» y Bachelard llama «símbolo motor».

El esquema hace la unión entre los gestos inconscientes, la sensorio-motricidad; entre las
dominantes reflejas y las representaciones. Estos esquemas forman el esqueleto dinámico,
el esbozo, el croquis funcional de la imaginación, son trayectos encarnados en
representaciones concretas y precisas; de esta manera, al gesto postural corresponden dos
esquemas: el de la verticalización ascendente y el de la división tanto visual como manual,

12
.- La noción de signo, que toma Durand es un sentido general, sin querer darle su sentido preciso de
algoritmo arbitrario, de señal contingente de un significado. No emplea los términos de «emblema»,
«alegoría»
15

al gesto de tragamiento corresponde el esquema del descenso y de acurrucamiento en la


intimidad.

A su vez, los gestos diferenciados en esquemas van a determinar, —en contacto con el
entorno natural y social— los grandes arquetipos.

El término «arquetipo» Durand lo retoma de Jung como «imagen primordial» , «engrama»,


«prototipo», «imagen original». Los arquetipos vendrían a constituir las sustantivaciones
de los esquemas. Son, «la zona matricia de la idea»13.

Por lo que “lejos de primar la imagen, la idea no sería mas que el compromiso pragmático
del arquetipo imaginario, en un contexto histórico y epistemológico dado. En resumen,
como lo ha declarado Baudouin: la importancia esencial de los arquetipos es que
constituyen el punto de unión entre lo imaginario y los procesos racionales.

Durand le confiere gran estabilidad a los arquetipos. De ahí que los esquemas de ascensión,
correspondan inmutablemente los arquetipos de la cima, del jefe , de la luminaria, en tanto
que los esquemas diairéticos (divisorios, separadores) se sustantivan en constantes
arquetípicos como la espada, el ritual bautismal, etc.

El esquema del descenso dará el arquetipo de lo hueco, de la noche, del «Guilliver», etc. y
el esquema del acurrucamiento provocará todos los arquetipos del seno, de la intimidad.
Precisamente lo que diferencia el arquetipo del simple símbolo, es su falta de ambivalencia,
su universalidad constante y su adecuación al esquema: la rueda, es por ejemplo el gran
arquetipo del esquema cíclico, porque no se ve qué otra significación imaginaria podría
dársele, mientras que la serpiente no es mas que el símbolo del ciclo, símbolo muy
polivalente como lo demuestra Durand en su arquetipologia.

13
.- Durand prefiere no polemizar con Jung sobre la metafísica de los orígenes conformados en «sedimentos
mnésicos» acumulados desde la filogénesis. Sin embargo le reconoce el mérito de haber puesto en evidencia
el carácter colectivo e innato de los arquetipos.
16

Finalmente los arquetipos se vinculan a imágenes muy diferenciadas por las culturas y
sobre las cuales van a imbricarse varios esquemas 14 . Así, mientras el arquetipo está en la
vía de la idea y de la sustantivación, el símbolo está simplemente en la vía del sustantivo,
del hombre e incluso en ocasiones del nombre propio [...] de este compromiso concreto, de
este acercamiento semiológico, el símbolo hereda una fragilidad extrema.

Mientras que el esquema ascensional y el arquetipo de cielo permanecen inmutables, el


símbolo que los «desmarca» se transforma en flecha volante, en avión supersónico o en
campeón de salto. Cuando el símbolo pierde su polivalencia, o al despojarse de ella, el
símbolo tiende a devenir en simple signo [...] simple sigla o simple algoritmo perdido entre
los signos arbitrarios del alfabeto.

Mas adelante Durand integra entre los esquemas, los arquetipos y los simple símbolos, al
mito. El mito entendido como un sistema dinámico de símbolos, de arquetipos y de
esquemas, como sistema dinámico que, bajo el impulso de un esquema tiende a
componerse en relato. El mito es ya un esbozo de racionalización, puesto que utiliza el hilo
del discurso, en el que los símbolos se resuelven en palabras y los arquetipos en ideas. El
mito para Durand, hace explícito un esquema o un grupo de esquemas (1982: 56)

En el mismo hilo de la reflexión, Durand compara que de la misma manera como el


arquetipo promovía la idea y el símbolo engendraba el nombre, el mito promueve la
doctrina religiosa, el sistema filosófico, el relato histórico y legendario tal y como lo
muestra notablemente la obra de Platón, donde el pensamiento racional parece a menudo
despertarse de un sueño mítico.

Por último, Durand con el término «constelación de imágenes» se refiere a la organización


estática que frecuentemente corresponde con la organización dinámica del mito. Este
isomorfismo en la constelación de imágenes y en el mito se hizo evidente al aplicar el
método de convergencia.

14
.- En cursivas por el autor, 1982:55
17

Este «isomorfismo» de los esquemas, de los arquetipos y de los símbolos al interior de los
sistemas míticos o de las constelaciones estáticas nos llevará a constatar la existencia de
ciertos protocolos normativos de las representaciones imaginarias que Durand denomina
«estructuras» porque implica cierto dinamismo transformador, pero que, metafóricamente
significa dos cosas: como «formas» dinámicas sometidas a transformación por la
modificación de uno de sus términos y constituyen modelos taxonómicos y pedagógicos,
útiles a la clasificación. Estructuras descritas como modelos etiológicos, como síntomas o
como agrupación de síndromes (Radcliffe-Brown). Estas agrupaciones de estructuras
vecinas definen lo que Durand denomina Régimen de lo imaginario.

Define así explícitamente estructura “como una forma transformable que juega el papel de
protocolo motivador para toda una agrupación de imágenes y susceptible a su vez de
agrupación en una estructura más general que Durand denomina Régimen” (1982:56-57)

El Régimen Diurno de la representación régimen que está sostenido por los grandes
gestos naturales que gravitan en torno a los reflejos posturales dominantes y de sus
condicionamientos normales.. Las estructuras esquizomorfas (que son 4) subsisten en
representaciones calificadas como normales. (1982:179)

En efecto, el factor general de equilibrio que anima todo simbolismo ya no se manifiesta


bajo el aspecto teórico de una pulsión, sino a una fisiología, de tres esquemas de acción
(«verbales», puesto que el verbo es la parte de la gramática que expresa la acción) que
manifiestan la energía biopsíquica tanto en el consciente como en el inconsciente. Estos tres
esquemas corresponden a los tres grupos de estructuras (esquizomorfas, sintéticas y
místicas) localizadas en la clasificación (isotopismo) psicológica y psicosocial; por el otro,
coinciden con las comprobaciones psicofisiológicas hechas por la Escuela de Leningrado
relativas a los reflejos dominantes (reflejos que organizan otros reflejos por inhibición o
reforzamiento): dominante postural, dominante digestiva , dominante copulativa

El Régimen Diurno , denominado por Durand como el régimen de la antítesis. Es


esencialmente polémico
18

Durand da cuenta a lo largo de seis capítulos en los cuales desarrolla el isomorfismo que
unifica los distintos símbolos en el Régimen Diurno de la imagen caracterizado por
constelaciones simbólicas que vienen a polarizarse en torno a dos grandes esquemas:
diairético ascensional y el arquetipo de la luz, que vienen a resultar en los arquetipos del
cetro y de la espada.
Es el gesto diairético el que viene a sustentar (subtender) todo este régimen de
representación
Y si parece que si reflexológicamente se eleva uno al principio es para tener la facultad de
separar mejor, de discernir mejor y de tener las manos libres para las manipulaciones
diairéticas y analíticas.
En el dominio de la simbólica como en el de la política, aunque la idea de cetro precede
como intención a la de la espada, suele ser mediante la espada como se actualiza esa
intención.
Y puede decirse que la actualización del Régimen Diurno de la imagen se hace mediante la
espada y las actitudes imaginarias diairéticas, por ello es polémico. La figura que lo expresa
es la antítesis: la elevación es la antítesis de la caída; el ala y el pájaro se oponen a la
teriomorfa temporal; la verticalidad definitiva y masculina contradice y domina a la negra y
temporal feminidad; la elevación es la antítesis de la caída; la luz solar era la antítesis del
agua triste y de los tenebrosos enceguecimientos de los lazos del devenir
El semantismo diairético (separatista) ilustrado por los grandes arquetipos del cetro y la
espada.

El «Régimen Nocturno» de la representación


El Régimen Nocturno de la imagen estará constantemente bajo el signo de la conversión y
del eufemismo. El primer grupo de símbolos que estudia Durand están compuestos por una
sola inversión del valor afectivo atribuido a los rostros del tiempo.
El proceso de eufemización esbozado a una nueva representación del destino y de la
muerte, sin embargo sin ilusiones, se irá acentuando hasta llegar a una verdadera práctica
de la antífrasis por inversión radical del sentido afectivo de las imágenes.
19

El segundo grupo de símbolos estará centrado en la búsqueda y el descubrimiento de un


factor de constancia en el seno de la noche misma, es donde el espíritu busca su luz y la
caída, se eufemiza en descenso y el abismo se minimiza en copa, mientras que en el otro
caso, la noche es la necesaria propedéutica del día, promesa indudable de la aurora .

Al final, Durand nos comparte la creación de una generalidad comprensiva que es producto
del «trayecto antropológico» del ser humano y en el que no cabe ninguna explicación, ni
siquiera histórica; una razón que expone Durand es que la historia no explica el contenido
mental arquetípico por pertenecer la historia al dominio de lo imaginario. Y sobre todo, en
cada fase histórica la imaginación se encuentra presente por entero; en una motivación
doble y antagónica: la pedagogía de la imitación, del imperialismo de las imágenes y de los
arquetipos tolerados por el ambiente social, y también las fantasías adversas de la
revolución debidas al rechazo de tal o cual régimen de la imagen por el medio y el
momento histórico. (1982:372 y ss)

La pedagogía de la imagen no sigue un sentido histórico determinado y deja de lado el


juego psicosocial del antagonismo de las generaciones.15

El símbolo no tiene como misión «impedir» a una idea alcanzar una conciencia clara, sino
que mas bien, resulta de la imposibilidad de la conciencia semiológica, del signo, de
expresar la parte de felicidad o de angustia que siente la conciencia total frente a la
ineluctable instancia de la temporalidad. El semantismo del símbolo es creador. [.....] la
imagen simbólica es semántica: es decir que su sintaxis no se separa de su contenido, de su
mensaje.

De aquí que se abre una vía de para el re-conocimiento de las expresiones simbólicas
contemporáneas que cada vez mas secularizadas, no por ello pierden su semantismo, su
capacidad comunicante. Es así como podemos aproximarnos a la interpretación del
vocabulario de las imágenes contemporáneas las formas eufemizadas, incluso degradadas

15
.- Según Michaud y Matoré citados por Durand 1982:375
20

de los símbolos de siempre pues se crean y re-crean en el «trayecto antropológico» de las


representaciones de los seres humanos.

La pregunta que queda en el escritorio es: sobre la base del reconocimiento de que la
diversidad y abundancia de constelaciones simbólicas del imaginario, que se nutren,
intercambian y recrean de una manera retroalimentadora del ámbito de la cultura; de la
16
pluralidad de las culturas para decirlo con rigor, algunos filósofos advierten que la
uniformidad lingüística introducida por el lenguaje computacional y el idioma inglés puede
amenazar el proceso de pensamiento. Lingüistas destacados como Otto Schumann también
ha advertido de la «pérdida» de palabras, la diversidad de maneras de nominar toda la
materialidad cósmica y social que nos rodea así como nuestros estados interiores. Plantea
que la uniformidad misma dentro de la lengua española, uniformidad impuesta por los
medios de comunicación, estandarizando un lenguaje, especialmente a través de la
televisión, han subordinado los dialectos locales del español y mucho mas las lenguas
indígenas, con la consecuente pérdida de la diversidad del léxico español.

Sin embargo desde la antropología cultural hemos observado el dinamismo del simbolismo,
el estudio de los símbolos como sistemas o «constelaciones simbólicas» como las nomina

Durand, admite el hecho de que los seres humanos constantemente van añadiendo nuevas
significaciones a los símbolos y respecto a los mitos, estos siempre se han basado sobre el
principio profundo de la «experiencia de estar vivos» —tal y como lo desarrolló Joseph
Campbell17—, esta experiencia de estar vivos, se expresa como una “forma de instrucción
espiritual que se manifiesta en dos conjuntos de ideas, la idea «popular» y la idea
«elemental». La primera se reviste del color y el paisaje local de los elementos de la cultura
y de la sociedad en la que surge, es lo que llamamos folclor. En la India, se le denomina
desi, significa «provincial» quiere decir que tiene que ver con la sociedad particular en la
que se vive, es algo destinado a la juventud y le permite su integración. La idea elemental
es una huella que nos lleva al si mismo . Esta idea elemental, según
Campbell, son los arquetipos presentes en la imaginación humana y tienen un carácter
16
.- Como Bernard Noel
17
.- Joseph Campbell y B. Moyers, El poder del mito, (1996: 18,19)
21

universal, como la idea del ciclo (vida-muerte-renacimiento). La idea elemental en


sánscrito es marga, significa «sendero» es una huella que te lleva a «ti mismo».

En la perspectiva del dinamismo de la imagen y del simbolismo, difícilmente puede


perderse, mas aun cuando el pensamiento, el imaginario no se nutre de palabras
exclusivamente. Tanto Maus como Durand, reconocen que el primer «lenguaje», el «verbo»
en tanto es acción, es expresión corporal se hace patente en el campo de la motricidad del
cuerpo, los reflejos posturales, los movimientos: todo el cuerpo tiene carácter verbal. La
mímica, la danza, el gesto, están antes que la palabra y más aun antes que la escritura.
22

BIBLIOGRAFÍA.

— Durand, Gilbert (1982), Las estructuras antropológicas del imaginario. Introducción


a la arquetipología general, Madrid, Taurus. Versión castellana de Mauro Armiño
[1ªfr.1969]

— ______________ (2000) La imaginación simbólica, Buenos Aires, Ed. Amorrortu


Traducción Marta Rojzman [1ªfr.1964]

— _____________ (1993) De la mitocrítica al mitoanálisis. Figuras míticas y aspectos de


la obra, Barcelona: Anthropos; México UAM-I. [1ª fr.1979] Traducción Alain Verjat
Massmann

— Piaget, Jean y B. Inhelder (1972) Psicología del niño, Madrid, Ed. Morata [1ª. ed
esp.1969]

— Campbell, Joseph y Moyers, Bill (1996) El poder del mito, Argentina, Emecé eds.
Traducción de César Aira. [1988 ing.]

— Revista Anthropos; Una interpretación evaluativa de nuestra cultura. Análisis y lectura


del almacén simbólico de Eranos, Suplementos Anthropos. (materiales de trabajo
intelectual), Barcelona; nº. 42, febrero de 1994. Coord. Andrés Ortiz-Osés.

— Solares, Blanca (Coord.) (2001) Los lenguajes del símbolo. Investigaciones de


hermenéutica simbólica, Barcelona, Anthropos Ed.; México: Centro Regional de
Investigaciones Multidisciplinarias, UNAM.
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