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Doctrinas Esenciales del Cristianismo

Este documento explica la doctrina cristiana de la encarnación, que afirma que Jesús era completamente Dios y completamente humano. La encarnación se refiere al momento histórico en que la segunda persona de la Trinidad, el Hijo de Dios, se hizo humano en la persona de Jesucristo sin dejar de ser Dios. Esta doctrina es fundamental para el cristianismo.

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Este documento explica la doctrina cristiana de la encarnación, que afirma que Jesús era completamente Dios y completamente humano. La encarnación se refiere al momento histórico en que la segunda persona de la Trinidad, el Hijo de Dios, se hizo humano en la persona de Jesucristo sin dejar de ser Dios. Esta doctrina es fundamental para el cristianismo.

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30 DOCTRINAS ESENCIALES DEL

CRISTIANISMO
Dr. Gerald Nyenhuis H.

Lección No. 5
JESÚS, EL CRISTO
Lectura bíblica: Juan 1:1-18

La palabra “Jesucristo” es la combinación de dos palabras


juntas, “Jesús”, es un nombre, y “Cristo”, es un título.
Por eso, formalmente es más correcto, para captar el sentido, (no muy correctamente) su “nombre de pila”. Jesús es su
decir “Jesús, el Cristo” en lugar de decir “Jesucristo”, como una nombre humano; fue inscrito con este nombre. El vocablo
sola palabra. Por supuesto no es un error usar esta palabra, ni “Cristo” no es nombre, en el sentido correcto de nombre; más
muestra una falta de reverencia, simplemente no expresa bien bien es oficio. Es la traducción al griego de la palabra hebrea
todo el sentido de la expresión, “Jesús, el Cristo”. que traducimos como “Mesías”. “Mesías” traducido al griego es
“Cristo”. Los dos términos se refieren al prometido Salvador,
Cuando usamos la palabra “Jesucristo” o, más bien, el término tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Si lo
“Jesús el Cristo”, tenemos que referirnos a las dos naturalezas sabemos o no, cada vez que usamos el nombre “Jesucristo”
del Mediador. Esta expresión, encuentra su base en el hecho de hacemos referencia a la encarnación.
que aquí se trata de dos naturalezas, humana y divina, en una
sola persona. La doctrina bíblica de la encarnación implica la doctrina de la
Trinidad. Dios se auto‐revela como Dios Trino en las Escrituras
Ahora bien, el momento histórico de la realización de este y confesamos, por eso, que el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el
fenómeno es la encarnación. El uso de las dos expresiones Espíritu Santo es Dios. La Biblia presenta cada una de las
implica la realidad de las dos naturalezas en una persona, o sea, “personas” de la Trinidad como Dios y, a la vez, insiste en que
la encarnación. Si la doctrina de Jesús, el Cristo es una de hay un solo Dios, y este es el Dios que promete y efectúa
nuestras doctrinas esenciales, tenemos que entender lo que es la nuestra salvación. Lo hace en un eterno “pacto de redención”
encarnación. entre las personas de la Trinidad. Una parte de este pacto para
la salvación del pecador es el convenio entre el Padre, el Hijo y
En el contexto de lo que venimos hablando, de lo que creemos,
El Espíritu Santo de que el Hijo se encarnaría, en carne humana,
la palabra “encarnación” se refiere al acontecimiento histórico
tomando la naturaleza humana para redimirla. El hecho de que
en que la segunda persona de la Trinidad se hizo en un ser
el Padre enviara al Hijo, y que el Espíritu Santo “vino sobre
humano, sin dejar de ser el Dios eterno. Algunos de los
María” y el Hijo se encarnara, muestra que la encarnación es un
(muchos) pasajes bíblicos que hablan claramente de esta verdad
acto del Dios Trino.
son Juan 1:1‐18; Gálatas 4:4‐5, Filipenses 2:5‐11, I Juan 1:1‐4.
Por la explicación de Pablo (inspirado por el Espíritu Santo)
La doctrina (es decir, la enseñanza bíblica) de la encarnación es
sabemos que por la encarnación, el eterno Hijo de Dios es el
una doctrina esencial de la fe cristiana, ya que si uno no cree
segundo (o postrer) Adán (I Corintios 15:45).
esta doctrina, no puede llamarse cristiano.
El Hijo se hizo verdadero hombre con una naturaleza humana
El nombre mismo de “Jesucristo” hace referencia a esta verdad.
auténtica. Para que fuese nuestro representante en el pacto de
Como hemos dicho antes, la forma del nombre “Jesucristo” no
gracia era menester que fuera verdaderamente hombre, tanto
ocurre así en la Biblia, siempre se escribe como “Jesús el Cristo”
como lo fue el primer Adán, quien fue nuestro representante en
o “el Cristo Jesús”, ya que Jesús es su nombre humano, pues es
el pacto de obras. Tal como la desobediencia del primer Adán
Jesús de Nazaret. Este nombre es lo que hoy en día llamaríamos

1 | 30 Doctrinas esenciales del cristianismo. Lección 5 . Derechos reservados Gerald Nyenhuis 2010
anuló el pacto, la obediencia del segundo Adán puso en vigor el cubrieron el cuerpo de Jesús para sepultarlo. De la misma
pacto de gracia. Lo que se debía era obediencia humana, y manera podemos ir a visitar las playas del lago de Galilea,
Jesucristo fue “obediente hasta la muerte, y muerte de donde predicó Jesús. Además, cada vez que celebramos la Cena
cruz”(Filipenses 2:8). El acta de los decretos (la sentencia) que del Señor, si lo hacemos sincera y conscientemente, damos
había contra nosotros fue clavada en la cruz (Colosenses 2:14). testimonio de la historicidad de la encarnación (y de nuestra
Él pagó por nosotros, como ser humano, con vida humana, la salvación).
sentencia de muerte que estuvo contra nosotros por nuestros
pecados. Colosenses 2:11‐15 nos enseña la importancia de esto: Cuando creemos en la encarnación creemos en el cumplimiento
su circuncisión (inclusión en el pacto) es nuestra circuncisión, de la profecía. El Hijo de Dios encarnado fue anunciado desde
su muerte es nuestra muerte y su resurrección es nuestra muchos siglos antes. Él es la Simiente de la mujer, de Génesis 3,
resurrección. Por eso, Pablo puede decir que estamos benditos la Simiente de Abraham de Génesis 22, 26, 28, (ver Gálatas
con Él en los lugares celestiales (Efesios 1:3). Dios nos dio vida 3:16).

juntamente con Él .… y nos hizo sentar en lugares celestiales


El Hijo de David, el Ungido, etc. Los Salmos hacen muchas
con Cristo (Efesios 2:4‐6).
referencias al Reino del Hijo, como también los profetas. El

Cuando afirmamos la encarnación como una doctrina esencial lugar de su nacimiento fue precisamente predicho, como

de nuestra fe, no nos referimos solamente a la naturaleza también el hecho de que descendería a Jerusalén montado sobre
humana de Jesús. No cabe duda: afirmamos categóricamente la un asno. Cuando afirmamos la encarnación, la afirmamos sobre

verdadera humanidad de Jesucristo. Pero, con una afirmación la base de las enseñanzas de toda la Biblia. Si somos cristianos

igualmente categórica, afirmamos su divinidad. Casi desde el creemos en la encarnación.

principio del cristianismo había dudas acerca de las dos


Cada vez que decimos “Jesucristo”, o “Jesús, el Cristo” hacemos
naturalezas de Jesucristo. Al principio algunos negaban la
una declaración doctrinal. Y la doctrina que profesamos es una
verdadera humanidad de Cristo, diciendo que se presentaba
doctrina esencial del cristianismo.
como si fuese un ser humano. Los credos antiguos, sobre todo
el Credo Niceno, se dirigió a este problema. Actualmente hay
más duda acerca de la divinidad de Jesús. Los credos también
se dirigen a este problema, pero la naturaleza de la duda ha
cambiado. Hoy en día hay muchos (incluyendo teólogos) que
francamente niegan la divinidad de Jesús. La doctrina de la
encarnación enseña que la segunda persona de la Trinidad, que
siempre existía como tal, se hizo carne. En este sentido
afirmamos la “pre‐existencia” del Mesías. El que se encarnó
existía desde la eternidad. Sin embargo, en su encarnación llegó
a ser un ser humano verdadero.

Por eso, podemos volver a afirmar que la encarnación fue un


acto histórico. Es algo que pasó en la historia humana. La
realización de nuestra salvación se cumplió objetivamente,
fuera de nosotros, en la tierra. (Por supuesto, la salvación
también tiene un aspecto subjetivo, o sea, la obra que Dios
realiza en nosotros, por ejemplo, la regeneración.) Lo objetivo
de nuestra salvación fue su realización en Belén, en Egipto, en
Nazaret, en Capernaum, en Palestina, en Samaria, Jerusalén, y
en muchos otros lugares que tienen nombres y ubicación
geográfica. Se equivocan los que buscan y adoran las reliquias,
pero tienen razón en creer que Jesús, el Hijo de Dios, moraba en
esta tierra. No tienen valor, desde luego, pero seguramente
pudiera haber astillas de la cruz y paja del pesebre. No
debemos creer en el manto de Turín, pero sí es cierto que

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