BLOQUE 12: LA DICTADURA FRANQUISTA (1939-1975)
1.- FUNDAMENTOS IDEOLÓGICOS Y EVOLUCIÓN POLÍTICA
a) Fundamentos Ideológicos
Las condiciones de España fueron cambiando en tan largo periodo de tiempo y se
fueron adaptando a las necesidades de cada momento, pero se pueden destacar una serie
de características principales:
• Carencia de Constitución, aunque con los años se irán formulando las llamadas Leyes
Fundamentales que regularon los principales derechos públicos.
• Concentración de poderes en una sola persona: Franco era el jefe del Estado y del
Gobierno, jefe de todos los Ejércitos y jefe del Movimiento Nacional.
• Existencia de un partido único o Movimiento Nacional: FET y de las JONS. Resultado
de la unión de todas las fuerzas políticas que lucharon en el bando “nacional”.
• Existencia de un único cauce de participación política, a través del Movimiento
Nacional y de una única central sindical, el Sindicato Vertical que incluía a empresarios,
técnicos y trabajadores de forma obligatoria.
• Existencia de dos núcleos autónomos: la Iglesia Católica con gran autonomía tanto en
prensa como en educación, y el Ejército que controlaba el orden público.
Hay que destacar también la existencia de las llamadas Familias Políticas en torno al
poder, que se disputaban la influencia sobre Franco. Las más importantes son el ejército,
Falange y todas sus organizaciones (SEU, Sección Femenina, Frente de Juventudes…),
la Iglesia Católica, los monárquicos y los tecnócratas del Opus Dei.
Lógicamente la Constitución de 1931 fue abolida, así como todas las libertades y
garantías individuales. Por lo tanto, las bases legales del Franquismo se contemplan a
través de una serie de leyes que se fueron promulgando con el paso del tiempo, para ir
adaptándose a las nuevas situaciones.
• Fuero del Trabajo (1938): prohibía los sindicatos excepto el Sindicato Vertical de
inscripción obligatoria para patronos y trabajadores.
• Ley de Cortes (1942): diseñó una Cámara no elegida directamente, sino mediante
sufragio indirecto por las llamadas corporaciones y evidentemente por el propio Franco.
• Fuero de los Españoles (1945): era una especie de declaración de derechos para los
ciudadanos pero evidentemente el ejercicio de estos derechos no estaba garantizado.
• Ley de Referéndum Nacional (1945): en la que se permitía al Jefe del Estado convocar
una consulta popular para los proyectos de ley elaborados por las Cortes. Mediante este
proceso Franco quiso demostrar que España no era un país fascista.
• Ley de Sucesión (1947): se contemplaba a España como reino, con lo que quedaba
abierta la puerta para la restauración monárquica.
• Ley de Principios del Movimiento Nacional (1958): donde el Estado se definía como
monárquico, católico y tradicional.
• Ley Orgánica del Estado (1966): pensada para asegurar la continuidad del régimen:
separó los cargos de jefe de Estado y presidente del Gobierno, aumentó el número de
miembros de las Cortes y se creó en ellas la figura de los procuradores familiares, abrió
la posibilidad de crear asociaciones políticas, siempre que aceptaran los principios del
Movimiento y dio toda la importancia a la institución monárquica.
b) Evolución Política
El estallido de la Segunda Guerra Mundial situó a Franco ante el riesgo de verse
involucrado en ella al lado de las potencias fascistas y nazis. Apenas concluida la
Guerra Civil, el país estaba en muy malas condiciones para participar en un nuevo
conflicto bélico, y declaró la neutralidad, cambiando a no beligerancia cuando parecía
que Alemania ganaría la guerra (Entrevista de Hendaya). Con la Operación Barbarroja
se envía la División Azul pero a medida que las potencias aliadas recuperan los países
ocupados por los nazis, Franco se fue distanciando del Eje, lo que provocó la vuelta a la
neutralidad más estricta, regresando la División Azul.
En la Conferencia de San Francisco (1945) se crea la ONU, en la que España no pudo
entrar por su carácter dictatorial y la ayuda que Franco había dado a las potencias del
Eje. Después de este rechazo se buscaron otros caminos (como la firma del Protocolo
Franco-Perón en 1948), pero el estallido de la Guerra Fría convirtió a España en una
excelente plataforma anticomunista. Por eso Estados Unidos propuso instalar cuatro
bases militares, algo que es por supuesto aceptado. Esto junto con la firma del nuevo
Concordato con el Vaticano en 1953 supuso que los embajadores extranjeros volvieran
y España entrara en los organismos internacionales (UNESCO, OMS y finalmente en la
ONU en 1955). Se produjo la visita oficial a España del presidente de los Estados
Unidos, Ike Eisenhower en 1959, algo muy aprovechado por Franco para propaganda de
su persona y su régimen. Aun así, Franco no consiguió la entrada ni en la CEE ni en la
OTAN.
Algunos sectores de la sociedad española reclamaban ya un cambio hacia formas más
libres y democráticas. Los tecnócratas lograron que Franco solucionara definitivamente
el problema de su sucesión. En 1969 las Cortes aprobaron la propuesta de que su
sucesor, con el título de rey, fuera Juan Carlos, hijo de don Juan de Borbón. Este
“gobierno monocolor” consiguió en 1970 algunos éxitos como la aprobación de la Ley
General de Educación, aunque este aperturismo se rompió con el Proceso de Burgos, un
consejo de guerra contra diversos miembros de ETA para los que se solicitaban seis
penas de muerte. Pero ante la movilización nacional e internacional, las penas de muerte
fueron conmutadas por penas de cadena perpetua.
En junio de 1973, Franco aquejado de graves problemas de salud, renunció por primera
vez a sus funciones de jefe de Gobierno y nombró a Carrero Blanco para ocupar el
cargo, asesinado por ETA en la “Operación Ogro” en diciembre de ese mismo año. Así
desaparecía el personaje clave para la continuidad del Franquismo. Su sucesor fue Arias
Navarro, un “duro” que se enfrentó al “Asunto Añoveros”, a la ejecución de Salvador
Puig Antich y a la aprobación de una nueva Ley Antiterrorista en 1975 con la que
fueron ejecutados cinco condenados, provocando las manifestaciones de repulsa por
todo el mundo.
España se había desprendido del resto de sus colonias (Marruecos en 1956, Guinea
Ecuatorial en 1968 e Ifni en 1969) y ahora le llegaba el turno a la última: aprovechando
la débil posición internacional de España, el rey Hassan II de Marruecos pidió el Sáhara
Occidental, que aun pertenecía a España. Para ellos organizó como medida de presión,
con ayuda de EEUU, una gigantesca concentración, la Marcha Verde. El 14 noviembre
de 1975 se firmaba el Acuerdo de Madrid, por el que España cedía a Marruecos y
Mauritania la soberanía del Sáhara Occidental (hoy siguen pidiendo la independencia,
sobre todo el Frente Polisario).
Franco había recaído en octubre y después de una larga agonía, Arias Navarro anunció
la muerte del dictador el 20 de noviembre de 1975.
2.- SOCIEDAD Y ECONOMÍA EN EL FRANQUISMO: DE LA AUTARQUÍA
AL DESARROLLISMO
a) Sociedad
La política represiva de Franco no buscaba tan solo la persecución del activista,
militante o excombatiente republicano, sino que la organización de la sociedad
estableció una marcada diferencia entre familias pertenecientes al bando vencedor y
aquellas que contaban en sus filas con algún miembro de los derrotados. Para los
vencidos fue un tiempo de silencio basado en el servilismo y la sumisión hacia los
vencedores.
Así las cosas, la sociedad española tuvo que adaptarse al ideario defendido por los
vencedores de la guerra:
• Se abandonó el laicismo traído por la República y se aceptaron los valores más
radicales del catolicismo. Medidas aprobadas como el matrimonio civil o la legislación
sobre el divorcio fueron suprimidas.
• Igualmente, toda la legislación republicana sobre los derechos de las mujeres y su
igualdad jurídica con los hombres quedó abolida. El modelo de mujer era el de esposa,
madre y ama de casa, responsable de la transmisión de los valores tradicionales en el
seno de la familia. La Sección Femenina, dirigida por Pilar Primo de Rivera, colaboró
en el mantenimiento de esta situación. La mujer necesitaba la autorización expresa de
un hombre (esposo, padre, hermano…) para trabajar, para abrir una cuenta corriente,
sacarse el pasaporte o ser testigo en los sacramentos. Una mujer soltera no podía
abandonar el hogar paterno hasta los veinticinco años.
En 1939 se aprobó la Ley de Responsabilidades Políticas, completada más adelante con
otras leyes sobre depuración de funcionarios, masones y comunistas. En virtud de estas
leyes, los detenidos eran sometidos a juicios sin la menor garantía procesal y cualquier
actitud era motivo de sospecha, incluso la falta de adhesión entusiasta o la indiferencia.
En el propio bando vencedor, aquellos que no estaban suficientemente identificados con
el rumbo que Franco impuso cuando acabó la guerra, fueron represaliados.
b) Economía
Tras la guerra, el periodo de reconstrucción económica del país se retrasó bastante y
hasta la década de los cincuenta no se alcanzaron los niveles de producción de la etapa
anterior al conflicto. Se trabajó con la Autarquía que consistía en intentar conseguir el
mayor grado de autosuficiencia con respecto al exterior, ya que Franco defendía
además, que el país no gozaría de independencia política si no era económicamente
autónomo. Esto generó una desproporcionada intervención del Estado en la vida
económica: control del comercio exterior, creación del Instituto Nacional de Industria
(participación del Estado en empresas como Endesa, SEAT…), creación del Servicio
Nacional del Trigo…
El país se desenvolvió en medio de una gran escasez. Se implantaron las cartillas de
racionamiento que duraron hasta 1952 y la población se vio obligada a recurrir al
mercado negro (el estraperlo), en el que los bienes alcanzaban un precio muy superior al
que habrían tenido en caso de circular en un mercado normal y legalizado.
En 1951 se anunció el progresivo desmantelamiento de la política autárquica, que no
había conseguido los objetivos deseados. Para combatir todo esto se llevó a cabo el Plan
de Estabilización. Esta era la apertura al exterior para conseguir que España se
incorporase al proceso de desarrollo que estaba conociendo toda Europa Occidental.
Para eso se liberalizaron los precios y las inversiones extranjeras, junto con medidas
muy duras que afectaron al bienestar social como la congelación de los salarios, la
devaluación de la peseta o el recorte del gasto público. Esto provocó éxodo rural hacia
las zonas más desarrolladas y hacia otros países, principalmente Francia, Suiza y
Alemania. Pero a los dos años, en 1961 se comienzan a notar los primeros efectos
positivos, pues se ha producido el ahorro interno, la llegada de capital extranjero y sobre
todo la reducción de la inflación.
España supo aprovechar esta ola de prosperidad, además de que del exterior recibió un
considerable volumen de divisas, generadas principalmente a través de tres vías: el
turismo (Manuel Fraga como ministro de Información y Turismo), los emigrantes (más
de dos millones de españoles que enviaban dinero a sus familias) y la llegada de capital
extranjero.
Pero todo este desarrollo económico provocó desequilibrios, ya que el aumento del
nivel de vida no vino acompañado de una justa distribución de la renta y sectores como
la vivienda, la sanidad, la enseñanza y el urbanismo tardaron en incorporarse a toda la
población. El reparto geográfico era también desigual, ya que el desarrollo se produce
en las regiones que previamente ya estaban desarrolladas y que se empiezan a distanciar
de las más pobres, como Andalucía, Extremadura, las dos Castillas… Es para corregir
esto para lo que se crean los Polos de Desarrollo, que son núcleos elegidos por el Estado
para crear en torno a ellos una región industrial (Huelva, Vigo, Córdoba, Valladolid…)
y los Planes Cuatrienales de Desarrollo haciendo hincapié en el sector industrial.
Gracias a todo esto la población mejoró su bienestar social, y se empezó a alcanzar lo
que se conocía como una “sociedad de consumo”, puesto de manifiesto en la
adquisición de bienes que antes sólo estaban a la alcance de la minoría: frigoríficos,
lavadoras, televisores, automóviles… Las formas de vida y las costumbres fueron
asemejándose a las europeas. Es el Desarrollismo.
3.- REPRESIÓN Y OPOSICIÓN POLÍTICA AL RÉGIMEN FRANQUISTA.
a) Los exiliados
Unos 500.000 españoles que perdieron la guerra emigraron a otros países. Los que
cruzaron la frontera francesa fueron a parar a campos de refugiados en las playas
mediterráneas. Muchos de ellos fueron entregados a las autoridades franquistas a través
de las autoridades alemanas de ocupación durante la invasión nazi de la Segunda Guerra
Mundial y por la Falange del Exterior, como ocurrió con el presidente de la Generalitat
de Cataluña, Lluis Companys.
Alrededor de quince mil republicanos españoles terminaron en campos de
concentración. Más de siete mil, fueron a parar al campo de Mauthausen, en Austria. En
1941 representaban al 60% de los reclusos, por lo que fue conocido como “el campo de
los españoles”. Se calcula que casi cinco mil murieron.
Otros republicanos engrosaron las filas de la resistencia antinazi en Francia, sobre todo
en la zona sur integrados en el Ejército Francés de Liberación, participando en la
liberación de París en 1944 (La Nueve).
Otros se instalaron en la URSS (donde vivían ya desde 1937 un gran número de niños
españoles que fueron enviados allí durante la Guerra Civil), Argentina y especialmente
México, gracias a la buena acogida que les dio su presidente, Lázaro Cárdenas.
b) Alternativa Republicana y Monárquica
Las instituciones políticas de la República y de los gobiernos catalán y vasco
continuaron su existencia en el exilio. Todos esperaban la victoria aliada en la Segunda
Guerra Mundial y la caída de Franco para regresar a España.
Por eso poco a poco esta oposición republicana se fue organizando en el exilio. En 1941
representantes del PSOE, de los partidos republicanos y catalanistas formaron en
México la Junta Española de Liberación. Los mismos grupos más la CNT y la FAI
constituyeron en Toulouse una junta similar. En Francia actuaban también una Junta
Suprema de Unión Nacional en torno al PCE. Finalmente, el 17 de agosto de 1946 las
Cortes de la República se reunían en México con la asistencia de 96 diputados: asumía
la presidencia de la República Martínez Barrio y formaba gobierno José Giral.
La segunda alternativa era la monárquica. A Alfonso XIII, muerto en 1941, le sucedió
su hijo Juan, que confiaba en el triunfo aliado para poder instaurar una monarquía
democrática. Esta postura le enfrentó con Franco, ya que éste había apostado por la
vuelta de la monarquía (Ley de Sucesión), pero sin concretar ningún plazo ni designar,
de momento, a la persona que ocuparía el trono.
Cuando en 1948 se produjo la firma del Pacto de San Juan de Luz entre los socialistas y
los monárquicos, que servía para preparar la alternativa al franquismo, Franco reaccionó
con rapidez. En la entrevista que el dictador mantuvo con don Juan de Borbón a bordo
del yate Azor, aceptó que su hijo Juan Carlos estudiase en España, suscitando la
esperanza de aquellos que confiaban en una pronta restauración de la monarquía en
manos del propio Franco.
c) La Guerrilla de Liberación: los Maquis
La lucha guerrillera de los maquis era propuesta por comunistas y anarquistas. Desde
1944 comenzó a actuar el maquis en el Valle de Arán y en numerosos puntos de Galicia,
Cataluña, Aragón, Extremadura y otras zonas montañosas. Esta guerrilla se enfrentó
durante largos años con la Guardia Civil y el ejército, aunque sin suscitar suficientes
apoyos populares en las zonas urbanas, ya que en muchos casos ni se conocía su
existencia debido al eficaz control que la censura franquista ejercía sobre los medios de
comunicación. La experiencia acabó en 1952.
d) Oposición del interior
A finales de los años cincuenta, la vieja oposición desde fuera de España había perdido
influencia, al tiempo que la que operaba dentro del país comenzaba a ganarla.
La reunión de Munich de 1962 fue el acto político más importante de la oposición de
estos años. Varios grupos de la oposición del interior y del exilio (el Partido Comunista
no fue invitado) se reunieron en dicha ciudad y se pusieron de acuerdo a cerca de los
cambios políticos que España necesitaba efectuar para pedir con éxito la entrada en la
CEE. Los requisitos necesarios eran la existencia de instituciones auténticamente
democráticas, la garantía efectiva de los derechos humanos y las libertades sindicales y
políticas. El régimen reaccionó con una desproporcionada campaña de prensa contra lo
que se denominó el “contubernio de Munich” y practicó las represalias contra los
asistentes al mismo.
Hay que destacar el surgimiento de una oposición de extrema derecha dentro del
Régimen en torno a Blas Piñar, Girón de Velasco y Fernández Cuesta, junto a otros
grupos ultras. Estos eran denominados “El Bunker”, pensaban que el aperturismo que se
estaba produciendo amenazaba a las mismas bases del Régimen (propaganda en los
periódicos ¿Qué pasa? y El Alcázar).
Los partidos nacionalistas históricos, como Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) y
el Partido Nacionalista Vasco (PNV) se revitalizaron. En 1971 se creó la Asamblea de
Cataluña, que englobaba a toda la oposición catalana. En 1959 aparece ETA (“País
Vasco y Libertad”) que a partir de 1968 comienza una lucha armada contra el
franquismo.
A pesar de su ilegalidad, los partidos políticos de izquierdas reactivaron su oposición en
el interior del país. El PCE dirigido por Santiago Carrillo, era el de mayor implantación
social. El PSOE, en su Congreso de Suresnes, renovó su actuación y eligió una nueva
dirección.
En 1974, por iniciativa del PCE, se constituyó en París la Junta Democrática de España,
que integraba también a CCOO y a otros pequeños partidos de izquierdas: ofrecían la
formación de un gobierno provisional que implantase un régimen democrático. En
1975, el PSOE formó la Plataforma de Convergencia Democrática, liderada por Felipe
González y Alfonso Guerra, a la que se unió el PNV y la UGT. Ambos organismos se
unieron en la Coordinación Democrática, más conocida como la Platajunta.