0% encontró este documento útil (0 votos)
117 vistas24 páginas

Identifica y Mejora tu Autoestima

Este documento describe los diferentes tipos de autoestima, incluyendo autoestima alta y estable, alta e inestable, baja y estable. Explica que la autoestima se refiere a la valoración global que hacemos de nosotros mismos, mientras que la autoeficacia se centra en metas específicas. Los factores que afectan la autoestima incluyen la historia de triunfos, áreas de logro, aceptación de otros y atribución de eventos.

Cargado por

lohemar
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
117 vistas24 páginas

Identifica y Mejora tu Autoestima

Este documento describe los diferentes tipos de autoestima, incluyendo autoestima alta y estable, alta e inestable, baja y estable. Explica que la autoestima se refiere a la valoración global que hacemos de nosotros mismos, mientras que la autoeficacia se centra en metas específicas. Los factores que afectan la autoestima incluyen la historia de triunfos, áreas de logro, aceptación de otros y atribución de eventos.

Cargado por

lohemar
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

AUTOESTIMA

La baja autoestima conlleva una percepción negativa sobre uno mismo, y es un


factor que nos puede limitar mucho en nuestra vida diaria. Lo cierto es que, en
muchas ocasiones, las personas no saben identificar que sufren una autoestima
baja. ¿Por qué? Porque la baja autoestima conlleva otro tipo de problemas que
son la supuesta causa por la que acuden al psicólogo, problemas como
síntomas de ansiedad, de depresión, problemas de conducta, estrés, adicciones,
etc. y aquí van unos consejos para saber identificar qué es lo que nos está
pasando y cómo podemos solucionarlo. Es fácil aumentar la autoestima, solo
hay que ponerle un poco de empeño.

¿Qué es la autoestima?

La autoestima es el conjunto de creencias, percepciones, evaluaciones y


pensamientos que tenemos acerca de nosotros mismos, la valoración que
realizamos basándonos en nuestras experiencias.

¿Qué síntomas me pueden avisar de que tengo la autoestima baja?


Algunos de los síntomas principales que nos pueden advertir de que nuestra
autoestima no está en el mejor momento son los siguientes:
• No tengo seguridad en mí mismo
• Me siento nervioso la mayor parte del día
• Me es casi imposible tomar la iniciativa
• Me siento evaluado casi constantemente en situaciones sociales
• Me siento culpable
• Me siento poco atractivo
• Envidio la vida de los otros
• Siento que no tengo nada que aportar
• No expreso mis gustos u opiniones por miedo a ser rechazado o por
pensar que mis opiniones no tienen el mismo valor que las opiniones de
los demás
• No me siento merecedor de las cosas buenas de la vida
• No me esfuerzo por conseguir lo que quiero ya que de antemano creo que
no lo voy a lograr
• No me relaciono con los demás como me gustaría ya que pienso que no
voy a hacerlo bien y me van a dejar de lado
• Necesito la aprobación de los demás con mucha frecuencia
• Me dejo pisar con facilidad ya que no me atrevo a imponerme cuando es
necesario
• Veo al resto de personas como superiores a mí y me gustaría ser como
ellos
• Temo decir lo que siento ya que tal vez no les guste a los demás lo que
digo
• Suelo atribuir a causas externas mis logros y a causas internas mis
fracasos
• Casi nunca estoy contento con lo que hago ya que creo que podría estar
mejor
• No me siento feliz
• Me cuesta acabar lo que empiezo ya que me desmotivo con mucha
facilidad
• La toma de decisiones se convierte en algo muy difícil ya que creo que
decida lo que decida va a ser la opción incorrecta así que me dejo llevar
por lo que decidan los demás, aunque sea de mi propia vida
• Pienso en mis debilidades y casi nunca me paro a pensar en mis fortalezas

Si te has sentido así en varias ocasiones, puede que el resto de tus problemas
vengan a raíz de tener una baja autoestima.

Conceptos relacionados con la Autoestima:


La autoestima implica a varios “Auto”: Autoconocimiento, Autoconcepto,
Autoaceptación, Auto-respeto, entre otros.
Es importante que revisemos cada tanto la visión que tenemos de nosotros
mismos y demos un repaso a todos estos “autos”.

El autoanalizarse, parar y reflexionar, y el autoconocimiento, han de ser hábitos


a implementar y acostumbrarnos a hacerlo periódicamente (tal y como
pasamos la ITV de los coches, hacer nuestra ITV emocional de vez en cuando.
Ojalá lo enseñaran en el colegio, pero lamentablemente hemos de aprenderlo
por otros medios.

Estudia cómo te hablas a tí mismo:


La autoestima se manifiesta sobre todo en nuestro lenguaje interno, en la
manera en la que nos "hablamos a nosotros mismos."

Suele suceder que en nuestro día a día damos más importancia a los mensajes
negativos, a la crítica, a la frustración que a lo positivo. Los elogios y la
motivación de superación y los mensajes de autoconfianza quedan eclipsados
ante las frustraciones o mensajes negativos. Es como si "lo malo" pesara más
en nuestra balanza interna. (Efectivamente así es, "lo malo" pesa más
cognitivamente y es más fácil de recordar que lo bueno).

También puede suceder que malas experiencias del pasado nos hayan
afectado, por ejemplo si hemos vivido algún tipo de abuso o trauma, o puede
que hayamos interiorizado "etiquetas" o valoraciones negativas sobre nosotros
mismos y las llevemos arrastrando desde la infancia: analiza tus "etiquetas" y
pregúntate de dónde vienen.

• ¿De dónde vienen las creencias o valoraciones negativas que tengo de


mí mismo?
• ¿Cuándo fue la primera vez que escuchaste o te dijiste eso?
• ¿Qué "me dice" mi autoestima?
• ¿Qué inseguridades o miedos me crea?
Recomendación extra:
Tal como comentamos, cuando nuestra autoestima se encuentra "baja"
tendemos a hablarnos peor a nosotros mismos, nuestras críticas puede que
sean más destructivas que constructivas por ejemplo: así que fíjate en tu
lenguaje interno y en cómo te hablas.

• ¿Qué harías si un amigo te hablara de esa manera?


Procura hablarte de manera asertiva (te recomiendo éste artículo sobre la
asertividad y éste sobre la autoexigencia.)

También es útil que imagines qué cosas serían diferentes si tuvieras un poco
más de autoestima:
¿Qué harías o dejarías de hacer?
¿Cómo afrontarías tal o cuál problema?
¿Cómo te relacionarías con los demás?

.. Imagínate a tu "yo con buena autoestima" y pregúntate de vez en cuando


¿Qué haría o hubiese hecho mi yo con buena autoestima en esta situación?
¿Cómo lo habría hecho?

Recuerda que la autoconfianza se fomenta con la ACCIÓN no te quedes en la


parálisis del análisis y muévete, el movimiento, el enfrentarte a las dificultades
te irá dando seguridad

Los 4 tipos de autoestima: ¿te valoras a ti mismo?


Características básicas de las diferentes formas de autoestima

Existen diferentes tipos de autoestima según si es alta o baja y estable o


inestable. La autoestima es uno de los factores más relevantes para el bienestar
personal y una clave para relacionarnos con el entorno que nos rodea de una
manera positiva.
La Autoestima y su relación con el bienestar
Pese a que el concepto de autoestima ha sido uno de los más confusos,
cuestionados y analizados a lo largo de la historia de la psicología, la mayoría
de expertos indican que se trata de un elemento que se halla de manera innata
en cada individuo y que está expuesta a múltiples modificaciones a lo largo de
nuestra vida.

La autoestima evoluciona y se desarrolla debido a la relación con el mundo, y


cambia constantemente ya que está ligada al cambio de la sociedad. Diferentes
contextos sociales y culturales corresponderán con distintas percepciones sobre
lo que consideramos que es una autoestima sana.

Los 4 tipos de autoestima


La autoestima necesita ser alimentada, en grados diversos, desde el exterior.
Aunque las bases se construyen durante la infancia, la autoestima no es
inalterable en otras etapas de la vida.

Es importante destacar que no es lo mismo autoestima que autoconfianza. La


autoconfianza (también llamada autoeficacia) está relacionada con los objetivos
y metas específicas que nos proponemos, mientras que la autoestima se refiere
a la valoración global que hacemos de nosotros mismos.

Ya que la autoeficacia se refiere a la confianza en la capacidad de uno mismo


por una meta o tarea específica, alguien puede pensar que es muy bueno
practicando el tenis, sin embargo puede tener una autoestima baja: igual le
gustaría ser más alto o tener mejor físico, por el contrario, confía en su
habilidad para batir a sus rivales en un campo de tenis. La autoeficacia afecta
de manera positiva a la autoestima del individuo si considera que es una
prioridad en su vida.
Factores que explican una buena (o mala) autoestima
Parece ser que existen 4 factores relevantes que afectan a la autoestima, son
los siguientes:
• La historia de triunfos y la posición alcanzada a través del
reconocimiento que los triunfos brindan.
• Las áreas asociadas a los distintos triunfos, siempre y cuando sean
significativos para la persona.
• El respeto, aceptación e interés que el individuo recibe de las personas
que considera importantes en su vida.
• El control y la defensa ante consecuencias e implicaciones negativas. Es
decir, la atribución interna o externa que hace la persona de los eventos
negativos.

A continuación se presentan los 4 tipos de autoestima:


1. Autoestima alta y estable
Las circunstancias externas y los acontecimientos de vida tienen poca influencia
sobre la autoestima. Las personas con este tipo de autoestima se desenvuelven
de manera abierta ya que no necesitan defender su imagen, se defiende sola.
Además, la persona es capaz de defender su punto de vista sin desestabilizarse.
2. Autoestima alta e inestable
Las personas con este tipo de autoestima, tienen una elevada autoestima pero
son incapaces de mantenerla constante. Los contextos competitivos pueden
tener un efecto desestabilizador. Responden con actitud crítica ante el fracaso,
ya que estos son percibidos como amenazas. El individuo mostrará convicción
al defender su punto de vista, pero no aceptará otros puntos de vista y tenderá
a monopolizar la palabra en una discusión.
La inestabilidad de la autoestima conduce a situar la autoestima como
preocupación central y exige preservarla a cualquier precio y apelar a una
actitud agresiva (para promoverla) o bien pasiva (para protegerla).
3. Autoestima baja y estable
En los casos en los que hay una autoestima baja y estable, los eventos externos
(sean favorables o no) no alteran la autoestima del sujeto, que no se esfuerza
por promover su imagen personal y se infravalora.
Los individuos con este tipo de autoestima son indecisos y tienen un gran temor
a equivocarse. Estas personas no defienden sus puntos de vista ya que la
valoración de sí mismos es siempre negativa, creen que no están a la altura.
Este tipo de autoestima es muy frecuente en personas con tendencias
depresivas, que a causa de su mentalidad pesimista no suelen percibir sus
logros personales como tal, asumiendo que son fruto de la suerte o la
casualidad.

4. Autoestima baja e inestable


Las personas con este tipo de autoestima suelen ser sensibles e influenciables
por eventos externos. En cuanto se enfrentan a un evento exitoso, su
autoestima sube, pero en cuanto termina la euforia del momento, su nivel de
autoestima vuelve a bajar.
Es decir, que este tipo de autoestima está definido por su falta de solidez y la
inestabilidad que presenta, la cual hace que sea altamente sensible a todo tipo
de eventos, por irrelevantes que puedan parecer desde un punto de vista
racional.

Autoestima inflada
Otros autores también hablan de un tipo de autoestima perjudicial para el
bienestar, la autoestima inflada. Pero, ¿qué es la autoestima inflada?
La persona con la autoestima inflada es incapaz de escuchar a los demás,
mucho menos de aceptar o reconocer un error. La percepción de sí mismos
está tan inflada que se creen mejor que el resto. Cuando las cosas se
complican, no reconocer los errores y enseguida culpan a los demás. Este tipo
de actitud genera conductas negativas ya que no son capaces de hacer
autocrítica y corregir los errores. En general, estos individuos menosprecian a
los demás y adoptan un comportamiento hostil hacia ellos.
Componentes de la autoestima
• Componente Cognitivo: Lo que pensamos acerca de nosotros mismos.
Incluye la opinión, ideas y creencias que se tiene de la propia
personalidad de la conducta y de uno mismo.
• Componente Afectivo: Juicio elaborado sobre lo que sentimos,
cualidades personales, la respuesta afectiva ante la percepción de
uno mismo.
• Componente Conductual: Lo que hacemos, nuestra decisión e
intención de actuar.

¿Cómo puedo aumentar mi autoestima?


Cuando una persona tiene la autoestima baja no se quiere, no se acepta y no
valora sus cualidades, muchas veces no será capaz ni de verlas. Probablemente
deje de acudir a encuentros sociales, deje de probar cosas nuevas y de
enfrentarse a retos por miedo a no conseguirlos ya que seguramente crea que
no será capaz de lograrlo y le falte seguridad en su día a día. Muchas personas
se preguntan si hay alguna manera de mejorar su propia autoestima.
Obviamente no existe ninguna poción mágica, sino que debemos tomar
conciencia de que sólo cada persona puede mejorar en este sentido a base de
constancia y siguiendo algunos consejos basados en la evidencia científica.

1. Deja de machacarte
Tenemos que ser realistas tanto con nuestras virtudes como con nuestros
defectos. No somos perfectos, la intención no es serlo, pero sí somos únicos. El
objetivo es ser feliz. Así que para lograrlo debemos aceptar las cosas que no
hacemos tan bien y aprender de ello. Y por supuesto, no restarle importancia a
las cosas que sabemos hacer bien, sino valorarlas como se merecen.
Vamos a observar y ser conscientes de lo bueno que tenemos, de lo bueno que
somos, de lo bueno que hacemos. ¿Por qué seguir pensando que soy un
desastre? ¿A dónde me ha llevado este tipo de razonamiento?
2. Empieza a pensar en positivo
Cambia tus pensamientos. El ”no puedo” por “voy a intentarlo”, “voy a tener
éxito” o “me va a ir bien”. Parece un tópico pero forzarse un poco a mirar las
cosas buenas de la vida nos puede ayudar a salir de la dinámica negativa. Si
nos damos cuenta de que tenemos muchas cosas que valorar, es más fácil que
salgamos del bucle negativo.

3. Ponte metas realistas


Y que puedas cumplir. Metas a las cuales sea relativamente fácil llegar. Poco a
poco las podemos aumentar, y veremos que paso a paso estamos consiguiendo
lo que nos proponemos. Si fracasamos, aprendamos de ello sin culparnos de
nuestros errores, ya que fallar es una manera de saber cómo hacerlo de
manera distinta la siguiente vez. Atrévete a afrontar retos.

4. No te compares
Cada persona es un mundo y tú eres el dueño del tuyo. Céntrate en ti. En tu
vida. Envidiando e idealizando la vida del resto lo único que conseguiremos es
sentirnos desgraciados. Todos tenemos algo bueno que aportar, y de nosotros
depende encontrar el camino indicado.

5. Acéptate y perdónate
Escribe una carta en la que describas todo aquello que no te gusta de ti, y todo
aquello de lo que te sientes culpable. No te dejes nada. Léela con atención y
valora lo que puedes mejorar. Despídete de esa carta y pártela en mil pedazos.
A partir de ese momento empieza de cero, con todo lo que has aprendido pero
dejando atrás la culpabilidad. Aún estás a tiempo de hacer borrón y cuenta
nueva.

6. Haz críticas constructivas acerca de ti mismo


Que todo lo que te digas sirva para mejorar, no para estancarse y
culpabilizarte. Asimismo, aprende a encajar las críticas de forma que no te
afecten.
7. Trátate con cariño y respeto, siempre
Eres lo mejor que te ha pasado, así que demuéstratelo. Tienes derecho a ser
feliz. Y a hacer feliz a los demás contagiándoles tu optimismo.

8. Regálate tiempo
Haz actividades que te hagan feliz. Es la mejor manera de encontrarse con uno
mismo y desarrollar tus habilidades sin prisa pero sin pausa.

9. Supera tus lastres


Hay personas que viven arrastrando mochilas llenas de peso: trabajos que no
les satisfacen, relaciones que no les aportan nada, hábitos que no les gustan…
Para superar todos estos lastres, es preciso tomar cierto control sobre la
situación, pensar en positivo y tratar de cambiarlas.

10. Cada noche antes de acostarte…


…Piensa en las cosas buenas que te ha traído el día, los retos superados, los
errores que hemos cometido y cómo podemos mejorar.

Intenta, durante 30 días, poner en práctica estos consejos. Ya verás que


cuando finalice el mes te sentirás mejor y muchos de los síntomas que sentías
desaparecen. Y recuerda, hay una única persona capaz de cambiar tu vida, y
esa persona, ¡eres tú!

Resumiendo:
1. Convierte tus pensamientos negativos en respuestas racionales
Nuestro diálogo interno es fundamental a la hora de construir nuestra
autoestima.
En personas con una autoestima sana este diálogo suele ser amable, positivo y
reconfortante. Pero en aquellas personas con la autoestima baja se convierte
en todo lo contrario, aparece una voz que critica, castiga y desprecia los logros
constantemente.
Esta voz interior es irracional y suele interpretar cualquier situación de la peor
forma posible, incluso cuando no haya pruebas objetivas para llegar a esa
conclusión.
¿Qué tenemos que hacer? Detectar esos pensamientos irracionales, negativos
acerca de ti mismo/a y cuestionar su objetividad, cambiándolos por otros más
realistas y objetivos. Tocará ponerlos a prueba para que tu razón los venza. ¿Es
una amenaza real o está totalmente infundada?
Identifica en qué situaciones aparecen y qué es lo que te dicen exactamente.
Tus pensamientos negativos suelen ser siempre los mismos, así que ¿de qué
manera te hacen interpretar las situaciones?, ¿qué emociones te provocan?
Cuanto mejor entiendas las emociones que te causan, menor poder tendrán
sobre ti y es que reconocer la emoción que sientes reduce su impacto.

2. Sepárate de tus miedos


Cuando el miedo aparezca, no lo ignores, no lo bloquees, no lo distraigas,
haciendo como si no existiera, no, ¡deslígate de él!
Es importante que entiendas que no somos lo que pensamos y que cuando
pensamos algo no significa que vaya a ocurrir. ¿O es que acaso por pensar que
te va a tocar la lotería, finalmente te toca? No; somos meros observadores de
nuestros pensamientos.
A nuestra mente le encanta bombardearnos con pensamientos negativos y tu
tarea es dejar de identificarte con ellos, de esta forma perderán todo su poder.
¿Cómo podemos practicar esto? Cuando el miedo te invada:
1. No bloquees el pensamiento que causa ese miedo. Dale espacio y
siéntelo.
2. Familiarízate con tu miedo. Ponle un nombre e imagínate cómo sería su
forma física (si lo dibujas todavía mejor).
3. Utiliza la técnica del mindfulness para que fluya y se marche. Puedes
imaginarte un manantial de agua que arrastra unas hojas. Visualiza tu miedo
encima de una hoja mientras el rio lo arrastra y desaparece lentamente. Al
principio necesitarás práctica, pero con tiempo lo conseguirás.
3. Perdónate a ti mismo, practica la autocompasión
Para mejorar la autoestima, es fundamental aprender a perdonarnos por
nuestros errores; como decimos en psicología practica la autocompasión.
La autocompasión está muy relacionada con el autoconcepto (uno de los cuatro
elementos que forman la autoestima) y consiste en tratarte con la misma
empatía con la que tratarías a tu mejor amigo. Esto es, darte apoyo y ser
comprensivo contigo mismo, en lugar de criticarte y juzgarte constantemente.
Implica aprender a calmarte y reconfortarte para volver a intentarlo, en lugar
de castigarte cada vez que cometes un error.
Hay muchos ejercicios y actividades para desarrollar la autocompasión, pero el
más sencillo es hablarte de la misma forma que lo harías con un amigo que lo
estuviera pasando mal. De esta forma empezarás a ver tus problemas como
algo que estás experimentando, y no como algo que te define.
¿Le espetarías a un amigo que es un inútil o que no es capaz de hacer nada
bien? Seguramente no, ¿verdad?
Pues ponte las pilas y cada vez que te descubras a ti mismo castigándote,
sustituye tu voz crítica por frases compasivas. Tu autoestima lo agradecerá.

4. ¡Saca pecho! Aumenta tu confianza con las posturas de poder


¿Sabías que tu lenguaje corporal no verbal influye en tu estado de ánimo? Pues
sí y mucho. De esta forma, cuando te sientes decaído, lo expresas (muchas
veces sin apenas darte cuenta) encogiendo tu cuerpo, lo que te hace sentir
todavía más deprimido.
Para mejorar esto, intenta utilizar una postura erguida y expansiva cuando te
encuentres triste o abatido. A este tipo de poses (cabeza elevada, hombros
hacia atrás y manos apoyadas en las caderas) se les llama posturas de poder, y
se ha demostrado que mantenerlas durante solo dos minutos ya es suficiente
para reforzar tu confianza, sentirte mejor y seguro de ti mismo.
Estas posturas son capaces de incrementar los niveles de testosterona un 20%
y disminuir el cortisol (la hormona del estrés y la ansiedad) en un 25%. En
definitiva, habrás conseguido subir tu autoestima y ganar varios puntos en tu
bienestar.
5. Haz ejercicio
Los resultados del mayor estudio realizado sobre ejercicio y autoestima
demostraron que, siempre que sea de mediana intensidad, hacer deporte
incrementa la autoestima a corto plazo.
Treinta minutos de ejercicio aeróbico moderado al día son suficientes para
reducir los niveles de cortisol y aumentar tu bienestar gracias a la liberación de
endorfinas. ¡Muévete!

CUENTOS PARA TRABAJAR LA AUTOESTIMA

1. ¿COMO CRECER?
Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se
estaban muriendo. El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto
como el Pino. Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas
como la Vid. Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa. La Rosa
lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble. Entonces encontró una
planta, una fresia, floreciendo y más fresca que nunca.
El rey preguntó: ¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio
y sombrío?
No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías
fresias. Si hubieras querido un Roble o una Rosa, los habrías plantado. En aquel
momento me dije: «Intentaré ser Fresia de la mejor manera que pueda».

Ahora es tu turno. Estás aquí para contribuir con tu fragancia. Simplemente


mírate a TI mismo. No hay posibilidad de que seas otra persona. Puedes
disfrutarlo y florecer regado con tu propio amor por ti, o puedes marchitarte en
tu propia condena…
2. EL VERDADERO VALOR DEL ANILLO
Un joven concurrió a un sabio en busca de ayuda.
– Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para
hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y
bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar maestro?. ¿Qué puedo hacer para que
me valoren más?
El maestro, sin mirarlo, le dijo: – ¡Cuánto lo siento muchacho, no puedo
ayudarte, debo resolver primero mis propios problemas. Quizás después… Si
quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y
después tal vez te pueda ayudar.
– E… encantado, maestro -titubeó el joven pero sintió que otra vez era
desvalorizado y sus necesidades postergadas-.
– Bien -asintió el maestro-. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño
de la mano izquierda y dándoselo al muchacho agregó: Toma el caballo que
está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo para pagar
una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no
aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más
rápido que puedas.
El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los
mercaderes. Estos lo miraban con algún interés hasta que el joven decía lo que
pretendía por el anillo.
Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban
vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia
de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio
de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un
cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de
una moneda de oro, así que rechazó la oferta. Después de ofrecer su joya a
toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido
por su fracaso, montó su caballo y regresó. ¡Cuánto hubiese deseado el joven
tener él mismo esa moneda de oro! Podría habérsela entregado al maestro para
liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y su ayuda.
– Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás
pudiera conseguir 2 ó 3 monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar
a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
– ¡Qué importante lo que dijiste, joven amigo! -contestó sonriente el maestro-.
Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al
joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo?. Dile que quisieras vender el anillo y
pregúntale cuánto da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas.
Vuelve aquí con mi anillo.
El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró
con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
– Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más
que 58 monedas de oro por su anillo.
– ¿¿¿¿58 monedas???? -exclamó el joven-.
– Sí, -replicó el joyero-. Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca
de 70 monedas, pero no sé… Si la venta es urgente… El joven corrió
emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
– Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-.

Tú eres como este anillo: una joya única y valiosa. Y como tal, sólo puede
evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que
cualquiera descubra tu verdadero valor?

Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano


izquierda.

3. EL ELEFANTE ENCADENADO
Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de
los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré,
me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía
despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal… pero después de su
actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba
sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas
enganchada a una pequeña estaca en el suelo. Sin embargo, la estaca era solo
un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la
tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese
animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con
facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene
entonces? ¿Por qué no huye?
Cuando tenía 5 o 6 años yo creía todavía en la sabiduría de los grandes.
Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio
del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque
estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: -Si está amaestrado, ¿por
qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.
Con el tiempo me olvide del misterio del elefante y la estaca… y sólo lo
recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la
misma pregunta. Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien
había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del
circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy,
muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la
estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró, sudó,
tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era
ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado, y que al día
siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía…

Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su


impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso, que
vemos en el circo, no se escapa porque cree -pobre- que NO PUEDE. Él tiene
registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco
después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente
ese registro. Jamás… jamás… intentó poner a prueba su fuerza otra vez…

En este cuento Bucay nos hace reflexionar sobre una realidad, la de que,
muchos de nosotros tenemos la paralizante creencia de que no podemos hacer
algo porque en algún momento lo intentamos y no pudimos y después,
simplemente nos grabamos el mensaje de que nunca podríamos conseguirlo y
permanecimos, como el elefante, inmóviles en nuestra propia estaca.

4. LA ROSA BLANCA
En un jardín de matorrales, entre hierbas y maleza, apareció como salida de la
nada una rosa blanca. Era blanca como la nieve, sus pétalos parecían de
terciopelo y el rocío de la mañana brillaba sobre sus hojas como cristales
resplandecientes. Ella no podía verse, por eso no sabía lo bonita que era. Por
ello pasó los pocos días que fue flor hasta que empezó a marchitarse sin saber
que a su alrededor todos estaban pendientes de ella y de su perfección: su
perfume, la suavidad de sus pétalos, su armonía. No se daba cuenta de que
todo el que la veía tenía elogios hacia ella.
Las malas hierbas que la envolvían estaban fascinadas con su belleza y vivían
hechizadas por su aroma y elegancia.

Un día de mucho sol y calor, una muchacha paseaba por el jardín pensando
cuántas cosas bonitas nos regala la madre tierra, cuando de pronto vio una
rosa blanca en una parte olvidada del jardín, que empezaba a marchitarse.

–Hace días que no llueve, pensó – si se queda aquí mañana ya estará mustia.
La llevaré a casa y la pondré en aquel jarrón tan bonito que me regalaron.
Y así lo hizo. Con todo su amor puso la rosa marchita en agua, en un lindo
jarrón de cristal de colores, y lo acercó a la ventana.- La dejaré aquí, pensó –
porque así le llegará la luz del sol. Lo que la joven no sabía es que su reflejo en
la ventana mostraba a la rosa un retrato de ella misma que jamás había llegado
a conocer.

-¿Esta soy yo? Pensó. Poco a poco sus hojas inclinadas hacia el suelo se fueron
enderezando y miraban de nuevo hacia el sol y así, lentamente, fue
recuperando su estilizada silueta. Cuando ya estuvo totalmente restablecida vio,
mirándose al cristal, que era una hermosa flor, y pensó: ¡¡Vaya!! Hasta ahora
no me he dado cuenta de quién era, ¿cómo he podido estar tan ciega?

La rosa descubrió que había pasado sus días sin apreciar su belleza. Sin mirarse
bien a sí misma para saber quién era en realidad.

Si quieres saber quién eres de verdad, olvida lo que ves a tu alrededor y mira
siempre en tu interior.

EJERCICIOS DE AUTOESTIMA

Te recomiendo realizar cada ejercicio despacio, no importa que en alguno te


entretengas durante un par de semanas, tomándote tu tiempo. Te
recomiendo trabajar por escrito e incluso anotar impresiones o tu "diálogo
interno". Puede que en un principio te cueste recordar situaciones, elogios,
etc. Tómate tu tiempo. Sería recomendable que dedicaras varios días a esta
tarea: te aconsejo ir rellenándolo poco a poco durante al menos una
semana.

1. Autoaceptándonos

Completa las siguientes frases


1. Una de mis emociones que me cuesta aceptar es…..
2. Una de mis conductas que me cuesta aceptar es….
3. Uno de los pensamientos que tiendo a alejar de mi es….
4. No me perdono….
5. Uno de los aspectos de mi cuerpo que me cuesta integrar es…
6. Si me perdonara….
7. Si yo aceptara mi cuerpo…
8. Si aceptara mejor mi pasado….
9. Si aceptara mejor mis sentimientos….
10.Si fuera más honesto/a acerca de mis deseos y necesidades….
11.Si tuviera más en cuenta sanamente a los otros…
12.Lo que me asusta e impide aceptarme a mí mismo es…
13.El beneficio de no aceptarme podría ser…
14.Comienzo a darme cuenta de que…
15.Comienzo a sentir….
16.A medida que aprendo a autoaceptarme…

2. Cualidades positivas y negativas

1- Escribir en una columna 5 cualidades positivas y 5 negativas de


nosotros/as mismos/as
2- En otra columna, especificar 5 cualidades positivas y 5 negativas de
un familiar, y en otra columna igual eligiendo a un amigo/a
3- Recortar las cualidades positivas que nos gustaría tener de las que
hemos escrito para familiares y/o amigos, romper el resto
4- Con las cualidades negativas que hayamos pensado sobre
nosotros/as mismos/as, establecer un plan o tarea que podamos
llevar a cabo para cambiarla.
5- Realizar un collage con todas las cualidades positivas.

3. Reconfortando a tu yo infantil

Ponte en el lugar de tu yo infantil: Piensa en cuando eras pequeño, en las


cosas que se te daban bien y en las que se te daban mal. La gente que te
rodeaba (padres, hermanos, familiares, profesores, amigos,…) te animaban
cuando algo te salía mal? O era más habitual que te dijeran algo como:
“déjalo, no vales para eso” o “no te empeñes, eres torpe”… Haz una lista de
los mensajes negativos que recibías (cualquiera que tú consideres negativo,
si aún hoy lo recuerdas es porque dañó tu autoestima)
o
o
o
o
o
o
o

Una vez que tengas la lista, rebátela (una por una, dile al niño que fuiste
algo que anule esa afirmación o que al menos te haga sentir mejor)
o
o
o
o
o
o
o

Piensa en 3 ocasiones en las que has solucionado un problema de manera


asertiva. Felicítate por haberlo hecho.
o
o
o

4. Listado de nuestras fortalezas:

Vamos a profundizar en nuestro interior para redescubrir nuestras


fortalezas. Muchas veces recordamos las críticas, las cosas que hacemos
mal, las ofensas, pero nos olvidamos de recordar nuestros éxitos, elogios,
halagos. Para ello vamos a hacer una recopilación de los mismos, es una
forma de darles más peso. Realiza tres listas:
• En una recopila los elogios que recuerdes que te hayan dicho otras
personas a lo largo de tu vida

• En otra enumera las capacidades y fortalezas que tú consideras que


posees.

• En un tercer listado enumera cosas que te hagan sentirte orgulloso de


ti mismo (logros, actitudes ante alguna situación, etc.)

Te pongo un pequeño ejemplo:

Elogios recibidos:
▪ “Eres muy divertido”
▪ “Se te dan bien los niños”
▪ “Dibujas muy bien”
..etc

Mis Fortalezas:
▪ Soy paciente.
▪ Sé escuchar a los demás.
▪ Soy respetuoso con las opiniones de otros.
▪ Soy generoso
..etc

Estoy orgulloso de:


▪ Cómo afronté y superé una enfermedad grave que tuve.
▪ Haber ayudado y apoyado a un amigo cuando pasó un mal momento.
▪ Haberme sacado el carnet de conducir a la primera
etc

Una vez tengas el listado reflexiona:


- En los elogios recibidos
o ¿Cuánto te crees cada elogio? (enumera del 1 al 10: 1 no me
lo creo y 10 creerlo completamente) Si no has puntuado todos
los elogios recibidos con un 10 piensa:
▪ ¿Qué pasaría si los creyeras todos 100%?
▪ ¿Qué cambiaría en tu actitud o en tu concepto de ti
mismo?

- En cuanto a tus fortalezas:


o ¿Qué dicen de ti mismo?
o ¿Qué habilidades y recursos crees que hay detrás de cada
fortaleza?
o ¿Hay otras fortalezas, habilidades, o valores que te gustaría
fomentar? ¿Qué podrías hacer para ello?

- En cuanto a las cosas de las que estás orgulloso:


o ¿Qué dicen de ti mismo?
o ¿Qué valores y qué habilidades hay detrás de cada una?
Haz un resumen de tus habilidades, recursos y valores y ponlo en algún
lugar en el que puedas verlo asiduamente.

5. Mis cualidades positivas

De las siguientes cualidades positivas que hacen que los demás estén más
abiertos a la interacción con nosotros, elige las que mejor te caracterizan:

o Aceptación o Persistencia
o Responsabilidad o Devoción
o Gratitud o Dignidad
o Asertividad o Integridad
o Respeto o Paciencia
o Cuidado o Autocontrol
o Precaución o Resistencia
o Prudencia o Entusiasmo
o Generosidad o Resiliencia
o Alegría o Justicia
o Limpieza o Lealtad
o Compromiso o Flexibilidad mental
o Compasión o Autenticidad
o Confianza o Perdón
o Cooperación o Amistad
o Sentido del humor o Autonomía
o Valentía / coraje o Autorreflexión
o Creatividad o Sacrificio
o Empatía o Autoconciencia
o Decisión o Optimismo
o Democrático o Escucha activa
Seguro que hay alguna que no está en la lista anterior, anótala aquí:

Otros Ejercicios para trabajar tu autoestima:

2. El sorteo de auto-regalos:
Este ejercicio tiene como finalidad fomentar el autocuidado, auto-respeto
y el "mimarnos" a nosotros mismos. Para ello comenzaremos haciendo un
listado de pequeñas cosas agradables que podemos hacer por
nosotros mismos en el día a día.

Se trataría de cosas que impliquen “mimarte”, cuidarte y fomentar


actividades agradables o que te causen bienestar.
Dedícale tiempo e intenta hacer la lista lo más larga que puedas. No se
trata de poner grandes cosas sino temas cotidianos, si es posible que
impliquen acciones o experiencias (no regalos materiales) por ejemplo:
escuchar un disco que te gusta, ir al gimnasio (o algo que tenga que ver
con cuidar tu salud), probar un nuevo peinado, pasear un rato por un
parque, llamar a algún amigo para charlar, preparar un plato que te gusta,
leer un rato… ¿qué se te ocurre?.

Intenta que la lista sea bastante larga. Dedícale un día o dos sólo a
elaborarla.
Cuando tengas tu listado de "premios" crearemos el método para el
sorteo: has de poner cada una de éstas actividades en un papelito que
doblarás y pondrás en una cajita o frasco que te guste. Intenta dedicarle
tiempo y hacerlo bonito y creativo (papelitos de colores, una cajita
personalizada..etc)

Cuando lo tengas listo “empieza el sorteo”: Cada día por la mañana


debes sacar un papelito de la caja y darte el “premio” que te haya
tocado, así día a día hasta acabar todos los papelitos. Pero ¡No los
tires! porque luego puedes volver a empezar el “sorteo de premios diarios”
y añadir otras cosas que se te ocurran.

Otra variante es hacer una lista numerada de "auto-regalos" e ir tirando


dados.

3. Hablar con el espejo:


Cada día frente al espejo debes mirarte a los ojos, y hablarte
adoptando un tono de voz y postura "como si" te sintieras seguro y
confiado.

En ese ejercicio lo más importante es el espejo, mirarte a los ojos,


reconocerte: y luego decirte qué vas a hacer hoy por ti, darte un
consejo, un halago o ánimos para el día.
Puede que al principio te resulte incómodo, artificial o ridículo, pero
has de superar esa sensación y hacerlo cada día durante al menos 3
semanas, como un reto. ¿te atreves?

Los mensajes pueden ser siempre los mismos o diferentes: pueden tener
que ver con lo que vas a hacer, con tus cualidades, o mensajes de ánimo y
aprobación.

No se trata de mentirte o darte mensajes irreales, nada de "Todo va a salir


estupendo" o "eres la mejor persona del mundo", se trata de conectar
contigo, adoptar una postura erguida, calma, y hablarte con tono cariñoso.
• Hoy voy a hacer (tal cosa) por mí. (Ir al gimnasio, ir a tomar café con
mi amiga..) Puedes usar los "regalos" diarios aquí.
• Soy bueno/a resolviendo (tal o cual cosa)
• Soy ( + cualidades positivas que tengas)
• Hoy voy a terminar (tal o cual cosa)
• Doy gracias por (algo que agradezcas)

¿qué otros mensajes de ánimo / positivos se te ocurren?

Piensa en 3 ocasiones en las que has solucionado un problema de manera


asertiva. Felicítate por haberlo hecho.
o
o
o

Resiliencia
Escribe todos los días tres cosas buenas que te hayan sucedido durante una
semana, aunque tengan poca importancia. Al lado de cada comentario
positivo has de responder a las siguientes preguntas: “¿por qué pasó esta
cosa buena?”, “¿qué significa para mi?”, “¿qué puedo hacer para que esta
cosa buena se repita en el futuro?”

6. Busca y encuentra el origen de tu baja autoestima:


Pregúntate el ¿por qué? De tus miedos.
Ejemplo: me da miedo ir a una entrevista de trabajo
- ¿Por qué me da miedo ir a la entrevista?
o Porque no me van a coger
- ¿Por qué creo que no me van a coger?
o Porque creo que no soy competente
- Por qué creo que no soy competente?
o Porque cuando era pequeño sacaba malas notas y me decían
que no iba a llegar a ninguna parte (que no iba a conseguir
nada laboralmente)

Ahí tienes el origen de ese miedo, ahora hay que confrontarlo con la
realidad:
- ¿Siempre he sacado malas notas? ¿En todas las asignaturas? (quizás
es que alguna en concreto se te daba mal)
- ¿Nunca has tenido un trabajo? (eso desmonta la idea de que no ibas
a conseguir un trabajo, pero podemos ir un poco más lejos: ¿Y al
principio no tuviste que aprender cosas? ¿Y has sido competente en
él? ¿por qué no vas a serlo en el siguiente si te esfuerzas?)

7. Hazlo, inténtalo, aunque puedas fracasar


La autoestima no depende de los resultados, sino de la acción, aumenta
cuando enfrentas las circunstancias y disminuye cuando las evitas.

8. Sustituye tus objetivos por valores


Al marcarnos objetivos, si no los alcanzamos, podemos frustrarnos. En
cambio, si nos basamos en valores que guíen nuestra vida, sólo nos
sentiremos bien cuando actuemos conforme a esos valores.
Ejemplo. Tengo que estudiar unas oposiciones y uno de los valores en los
que baso mi vida es el esfuerzo. Me sentiré bien cuando me ponga a
estudiar, independientemente de los resultados, porque seré consciente de
que me he esforzado. Si suspendo me plantearé esforzarme un poco más,
no dejarlo por imposible porque crea que no soy capaz.

9. CARTA A UNA PERSONA MUY QUERIDA:


Ahora que ya te conoces un poco más, puedes realizar esta
actividad que consiste en escribirte a ti mismo una carta
describiéndote en tercera persona:

“Tengo muchas ganas de que llegue el sábado porque te voy a


presentar a una persona a la que quiero mucho. Se llama (aquí
escribe tu nombre)……… y es (describe las características físicas,
psicológicas y sociales positivas tuyas que te gustan).

A continuación, sigue describiéndote en tercera persona como si la


carta la escribiera una persona que te quiere mucho:

Lo que más me gusta de él/ella es que ………………………


Algunas de las personas que más le quieren son………………
De lo que más orgulloso se siente es…………………………
Lo que necesitaría para sentirse más a gusto consigo mismo y con
más autoestima es dejar de…………

Termina escribiendo textual el siguiente párrafo:


“Yo creo que se sorprendería si supiera lo importante y especial que
es para mí, porque la verdad es que es la persona con la que tengo
la relación más estimulante, apasionante y duradera de mi vida.”

Al terminar el ejercicio, escribe cómo te has sentido y lo que has


aprendido de ti mismo al escribir la carta.

También podría gustarte