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Este documento describe un caso de conflicto de competencias jurisdiccionales entre una corte ordinaria y una corte indígena en Bolivia. El documento analiza factores como la refundación del Estado boliviano, los principios de pluralismo e interculturalidad, y la jurisdicción de los sistemas legales indígenas de acuerdo con la constitución. El tribunal debe determinar cuál corte tiene la competencia para juzgar el caso.

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Este documento describe un caso de conflicto de competencias jurisdiccionales entre una corte ordinaria y una corte indígena en Bolivia. El documento analiza factores como la refundación del Estado boliviano, los principios de pluralismo e interculturalidad, y la jurisdicción de los sistemas legales indígenas de acuerdo con la constitución. El tribunal debe determinar cuál corte tiene la competencia para juzgar el caso.

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SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 0764/2014

Sucre, 15 de abril de 2014


SALA PLENA
Magistrada Relatora: Dra. Ligia Mónica Velásquez Castaños
Conflicto de competencias jurisdiccionales
Expediente: 02917-2013-06-CCJ
Departamento: La Paz
En el conflicto de competencias jurisdiccionales suscitado entre el Juez Primero de
Instrucción en lo Penal del departamento de La Paz y Santiago Suxo Mamani, Jucha
Kamani de la comunidad de Achumani; Pedro José Aquino Choque, Mallku; Pastor
Saico Ballón, Katuqiri Kamani y Justo Agapito Saico Aquino, Yapu Uywa Kamani,
todos del citado departamento.
I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICO-CONSTITUCIONAL
A instancia de Oscar Antonio Murillo Wayar y Luis Oscar Murillo Adriázola, se sustancia
proceso penal contra las autoridades indígena originario campesinas, causa tramitada ante
el Juez Primero de Instrucción en lo Penal del departamento de La Paz, quienes mediante
memorial presentado el 16 de febrero de 2012, invocando la aplicación de los arts. 1, 2, 30,
[Link], 190.I, 191, 192 y 196 de la Constitución Política del Estado (CPE); y 3, 7, 8, 9 y
10.I, II inc. a) y III de la Ley de Deslinde Jurisdiccional (LDJ), plantean incidente de
conflicto de competencias y piden la remisión de antecedentes ante autoridades del ex
fundo Achumani; en el citado proceso las referidas autoridades interpusieron excepción de
incompetencia, que fue resuelto a través de la Resolución 203/2012 de 27 de marzo,
cursante de fs. 65 a 66, declara improbada dicha excepción al no darse las condiciones
establecidas por el art. 308 del Código de Procedimiento Penal (CPP), decisión contra la
cual, los procesados interponen apelación incidental para su respectiva resolución por parte
del Tribunal Departamental de Justicia, instancia que a través de la Resolución 0661/2012
de 17 de octubre, cursante de fs. 89 a 90, rechaza el incidente de falta de competencia.
Posteriormente, el 1 de marzo de 2013, las autoridades procesadas en vía penal ordinaria,
mediante memorial cursante de fs. 105 a 108 vta., interponen ante el Tribunal
Constitucional Plurinacional, demanda de conflicto de competencias entre éstas y el Juez
Primero de Instrucción en lo Penal del departamento de La Paz y se solicita la remisión de
antecedentes por la presunta comisión de los delitos de extorsión y asociación delictuosa
ante las autoridades del ayllu de Achumani.
II. Trámite sustanciado ante el Tribunal Constitucional Plurinacional
Mediante Auto Constitucional (AC) 0097/2013-CA de 25 de marzo, cursante de fs. 110 a
114, la Comisión de Admisión del Tribunal Constitucional Plurinacional, dispone admitir el
conflicto de competencias jurisdiccionales suscitado entre el Juez Primero de Instrucción en
lo Penal del departamento de La Paz y la justicia indígena originaria del ex fundo
Achumani, ordenando además la suspensión de la tramitación del proceso penal en la
jurisdicción ordinaria como en la indígena originaria campesina hasta la emisión de la
respectiva Sentencia Constitucional Plurinacional.
I.2. Trámite procesal en el Tribunal Constitucional Plurinacional
Mediante Decreto Constitucional de 12 de julio de 2013, se solicitó documentación
complementaria, a cuyo efecto se dispuso la suspensión del plazo. A partir de la
notificación con el Decreto Constitucional de 13 de marzo de 2014, se reanudó el plazo, por
lo que la presente Sentencia Constitucional Plurinacional se pronuncia dentro del mismo.
III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO
En este estado de cosas, corresponde ahora precisar con claridad el objeto y la causa de la
presente problemática; en ese orden, se tiene que el objeto de la misma, es la activación del
control competencial de constitucionalidad, para el conocimiento y resolución de un
conflicto de competencias entre la jurisdicción ordinaria penal y la jurisdicción indígena
originaria campesina; asimismo, la causa de la activación de este mecanismo, constituye
el procesamiento penal sustanciado en vía ordinaria por la presunta comisión de los delitos
de extorsión y asociación delictuosa, contra autoridades de la comunidad indígena
originaria campesina de Achumani, instancia que según los procesados, fuera incompetente
para el juzgamiento de los hechos investigados, debiendo por tanto remitirse antecedentes a
las autoridades del ayllu de Achumani.
Ahora bien, en mérito al objeto y causa de la presente problemática, con la finalidad de
desarrollar una coherente argumentación jurídico-constitucional, este fallo desarrollará las
siguientes problemáticas: a) La refundación del Estado, el diseño de modelo de Estado y su
organización; b) Los criterios rectores para la tramitación de conflictos de competencia; c)
El ejercicio de la jurisdicción indígena originaria campesina, desde una interpretación
armoniosa con el bloque de constitucionalidad; y, d) La interpretación desde y conforme a
la Constitución de la Ley de Deslinde Jurisdiccional. Problemas jurídicos que serán
resueltos y desarrollados de manera específica infra.
Asimismo, para el análisis del caso concreto, se considerarán los Informes
TCP/ST/UD/003/20152 y TCP/ST/UD/JIOC/JP/003-A/2014, ambos elaborados por la
Unidad de Descolonización del Tribunal Constitucional Plurinacional.
III.1. La refundación, diseño de modelo y configuración orgánica del Estado
El Estado Plurinacional de Bolivia, fue refundado a partir de la Constitución aprobada por
referendo constitucional de 25 de enero de 2009 y promulgada el 7 de febrero del mismo
año, en el marco de la referida reforma constitucional, se refunda un nuevo modelo de
Estado, el cual diseña su estructura en base al “pluralismo”, la “interculturalidad” y la
“descolonización”.
Así, de acuerdo a las bases dogmáticas del modelo constitucional, la cláusula estructural de
la Constitución plasmada en su art. 1, en armonía con el Preámbulo de ésta Norma Suprema
y en estricta concordancia con el principio de “libre determinación” plasmada en el art. 2
del texto constitucional, consolida, bajo criterios de interculturalidad, complementariedad y
descolonización, el pluralismo como el eje esencial de la reforma constitucional y asegura
en una estructura unitaria y merced a la existencia precolonial de las naciones y pueblos
indígena originario campesinos y su dominio ancestral sobre su territorio, una coexistencia
plurinacional armónica para asegurar así el fin esencial del Estado: el vivir bien.
En coherencia con lo señalado, el Preámbulo de la Constitución, señala que la construcción
del nuevo Estado, está basada en el respeto e igualdad entre todos, dentro de los alcances de
los principios de complementariedad, solidaridad, armonía y equidad en la distribución y
redistribución del producto social, donde predomine la búsqueda del vivir bien, con respeto
a la pluralidad económica, social, jurídica, política y cultural de los habitantes de esta tierra
y en convivencia colectiva con acceso al agua, trabajo, educación, salud y vivienda para
todos.
Por tanto, a partir de la concepción del pluralismo como elemento fundante del Estado, el
modelo de Estado, se estructura sobre la base de derechos individuales y también derechos
con incidencia colectiva, pero además, la concepción del pluralismo y la interculturalidad,
configuran un diseño de valores plurales supremos, los cuales deben irradiar de contenido
todos los actos de la vida social.
En este contexto, es pertinente precisar que las directrices principistas y los valores
plurales supremos en el Estado Plurinacional de Bolivia, irradiarán de contenido a
todos los actos infra-constitucionales; además, en virtud al principio de
complementariedad que postula la interculturalidad, estos valores supremos
irradiados en toda la vida social se integrarán armoniosamente para solidificar las
bases sociológicas de una sociedad plural, consolidando así una verdadera cohesión y
armonía social.
En efecto, el pluralismo como elemento fundante del Estado Plurinacional de Bolivia,
implica el reconocimiento de una pluriculturalidad y por ende un pluralismo axiológico,
que postula valores plurales supremos insertos en el Preámbulo de la Constitución y
también en el art. 8 de esta Norma Suprema.
Así, se puede destacar que entre los valores plurales supremos que guían al Estado
Plurinacional de Bolivia, se encuentran la igualdad, la complementariedad, la solidaridad,
reciprocidad, armonía, la inclusión, transparencia, igualdad de condiciones, bienestar
común, responsabilidad entre otros, los cuales, a su vez, en el marco de la interculturalidad,
se complementan con los valores ético-morales plasmados en el art. 8.I de la Constitución,
como ser el suma qamaña (vivir bien), el ñandereko (vida armoniosa), teko kavi (vida
buena), ivi maraei (tierra sin mal) y qhapaj ñan (camino o vida noble) entre otros, los
cuales, al encontrarse insertos en la parte dogmática de la Constitución, irradiarán de
contenido a la parte orgánica de la Norma Suprema y también al orden infra-
constitucional y a los actos de la vida social, para consolidar así el valor esencial y fin
primordial del Estado Plurinacional de Bolivia, que es el “vivir bien”.
III.2. La ingeniería del principio de unidad jurisdiccional en el marco de los valores
plurales supremos
La parte dogmática de la Constitución, plasma los valores supremos; principios rectores;
derechos fundamentales y garantías normativas, jurisdiccionales y de defensa. Asimismo, la
parte orgánica de la Constitución, estructura la ingeniería institucional vigente en el Estado
Plurinacional de Bolivia, la cual, inequívocamente deberá responder al pluralismo, la
interculturalidad y la descolonización como postulados esenciales del modelo de Estado
boliviano.
En el contexto antes señalado, debe precisarse que la parte dogmática de la Norma
Suprema, es el elemento directriz de todo el orden jurídico y social imperante, razón
por la cual se caracteriza por su directa aplicación, pero además, se configura como el
presupuesto esencial para la ingeniería diseñada en la parte orgánica de la misma, la
cual inequívocamente debe responder en su estructura a las bases dogmáticas del
modelo constitucional imperante a partir de 2009.
En el orden de ideas expresadas, se tiene que las bases dogmáticas de la Ley
Fundamental, definen los alcances del principio de unidad jurisdiccional en el Estado
Plurinacional de Bolivia y su ejercicio a través de las jurisdicciones ordinaria,
agroambiental, indígena originaria campesina y especializadas.
Así, la función constituyente, asegura que en el Estado Unitario, cual es el caso del Estado
Plurinacional de Bolivia, impere el principio de unidad jurisdiccional tal cual reza el art.
178.I de la CPE, el cual, tiene fuertes bases axiológicas por lo que los valores plurales
supremos señalados en el Fundamento Jurídico III.1 de la presente Sentencia Constitucional
Plurinacional, se materializan en el ejercicio de la jurisdicción ordinaria, agroambiental,
indígena originario campesina y especializada, las cuales en el marco del principio de
igualdad jerárquica, deben, a través de la interculturalidad, generar mecanismos de
complementariedad y procedimientos interculturales acordes y armoniosos con el modelo
constitucional vigente y que aseguren el respecto a elementos estructurantes de refundación
como el principio de libre-determinación de las naciones y pueblos indígena originario
campesinos, razón por la cual, partiendo de una interpretación de la Constitución a la luz
del principio de unidad constitucional, en el siguiente parámetro, se desarrollarán los
presupuestos para el ejercicio de la jurisdicción indígena originaria campesina y las
exclusiones competenciales para el ejercicio de la jurisdicción ordinaria, en el marco de un
equilibrio armónico con las bases dogmáticas de la Norma Suprema.
III.3 El ejercicio de la jurisdicción indígena originaria campesina y las pautas para su
interpretación
En este punto, corresponde, como elemento legitimizador del presente fallo, utilizar dos
pautas específicas de interpretación: 1) La interpretación a través del principio de
unidad constitucional; y, 2) La interpretación de acuerdo a las directrices y pautas
rectoras del modelo constitucional imperante.
El principio de unidad constitucional, asegura que el bloque de constitucionalidad
imperante, sea interpretado e irradie su contenido como un cuerpo integrado, armónico y
coherente, por lo cual, en la labor hermenéutica a ser realizada por los intérpretes, las
normas y disposiciones no podrán ser consideradas de manera aislada, sino en el contexto
del bloque de constitucionalidad como unidad estructurante del orden constitucional
vigente, en ese sentido, la normativa y actos infra-constitucionales, deberán ser
interpretados “desde y conforme” al bloque de constitucionalidad, entendiendo a éste como
una unidad armónica y coherente.
Por su parte, la interpretación de acuerdo a las directrices y pautas rectoras del modelo
constitucional imperante, aseguran que la labor hermenéutica esté sometida a criterios
interpretativos establecidos en el propio orden constitucional, por ejemplo aquellos que se
encuentran en los arts. [Link] y 256 de la CPE, que plasman los principios de progresividad
y favorabilidad respectivamente; además, la interpretación de acuerdo a las directrices y
pautas rectoras del modelo constitucional imperante, encuentran sustento en art. 29 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, la cual, contempla los criterios
interpretativos para dicha Convención y por ende del corpus iure de derechos humanos en
el marco del Sistema Interamericano de Protección de Derechos Humanos, criterios que
también deben ser aplicados para la labor hermenéutica de los ordenamientos internos de
los Estados miembros.
En el contexto antes precisado y bajo los dos criterios de interpretación anotados, deberán
interpretarse los arts. 179; 190; 191 y 192 de la CPE. Asimismo, por la naturaleza, fines y
objeto del proceso constitucional referente al conflicto de competencias, se realizará una
labor interpretativa del art. 10 de la LDJ.
Al efecto, el art. 179 de la CPE, en su tenor literal y en su primer parágrafo, señala que la
función judicial es única, criterio a partir de cual, establece que la jurisdicción ordinaria se
ejerce por el Tribunal Supremo de Justicia, los tribunales departamentales de justicia, los
tribunales de sentencia y los jueces; por su parte, la referida disposición constitucional
señala que la jurisdicción agroambiental se ejerce por el Tribunal y jueces agroambientales;
además, la indicada disposición, señala también que la jurisdicción indígena originario
campesina se ejerce por sus propias autoridades; finalmente, la disposición analizada, prevé
la existencia de jurisdicciones especializadas reguladas por ley.
El contenido literal de la disposición analizada, en una interpretación sistémica y armoniosa
del orden constitucional vigente, asegura que la unidad jurisdiccional como elemento rector
de la administración de justicia en el Estado Plurinacional de Bolivia, responda al modelo
de Estado Unitario reconocido en la cláusula estructural plasmada en el art. 1 de la CPE,
pero además, bajo una interpretación conforme a las directrices y pautas rectoras del
modelo constitucional, en particular a la luz del pluralismo, la interculturalidad y la
descolonización, se tiene que la diferenciación del ejercicio jurisdiccional en cuatro
ámbitos específicos y en particular la consagración de la jurisdicción indígena
originario campesina, consolidan la vigencia del principio de libre determinación
reconocido por el art. 2 de la CPE y aseguran la vigencia de los elementos directrices
de la refundación del Estado en el marco de una plurinacionalidad con
complementariedad, armonía social y respeto que debe prevalecer en un Estado
Unitario destinado a resguardar el vivir bien como fin esencial de éste.
De acuerdo a lo señalado, se tiene que el art. 256 de la CPE, plasma el principio de
favorabilidad; por lo tanto, en coherencia con el modelo constitucional vigente, se establece
que la jurisdicción indígena originaria campesina, expresamente consagrada en el art.
179.I de la CPE, debe ser aplicada de la manera más extensiva, favorable y progresiva
posible, para la consagración y vigencia plena del principio de libre determinación de
las naciones y pueblos indígena originario campesinos, aspecto coherente con el
postulado de plurinacionalidad con complementariedad, armonía social y respeto,
bases del orden constitucional establecido a partir de la Constitución Política del
Estado de 2009.
El resultado hermenéutico precedentemente referido, conlleva a la interpretación de los
arts. 190 y 191 de la CPE; en ese orden y en principio, en cuanto al alcance de la primera
disposición constitucional citada, se establece que la jurisdicción indígena originaria
campesina cuya interpretación para su aplicación debe ser realizada de la manera
más extensiva, favorable y progresiva posible para la consagración del principio de
libre determinación de las naciones y pueblos indígena originario campesinos, implica
que dicha jurisdicción, será ejercida en el marco de sus principios, valores culturales,
normas y procedimientos propios y de acuerdo a las autoridades y estructura de
organización establecidas por ellas mismas.
En el marco de lo señalado, se tiene que los límites al ejercicio de la jurisdicción indígena
originario campesina, interpretando el art. [Link] de la CPE, es el derecho a la vida y los
demás derechos fundamentales, éstos últimos, para su eficacia, deberán ser interpretados de
acuerdo a pautas de interpretación intercultural, en coherencia con el pluralismo, la
interculturalidad y la descolonización.
Además, interpretando el art. 191.I de la CPE, al amparo del principio de unidad
constitucional y de interpretación de acuerdo a las directrices y pautas rectoras del modelo
constitucional imperante, se establece que existen tres presupuestos esenciales para el
ejercicio de la jurisdicción indígena originario campesina: i) Los vínculos personales; ii)
La existencia de actos, hechos y conflictos que histórica y tradicionalmente conocieron
las naciones y pueblos indígena originario campesinos bajo sus normas,
procedimientos propios y saberes, cuyo conocimiento es inherente a la esencia de la
plurinacionalidad y a su libre determinación; y, iii) La generación de dichos actos,
hechos o conflictos en la nación o pueblo indígena originario campesino o que surtan
efectos en ella.
Estos tres presupuestos, por su importancia, serán interpretados de manera específica en los
siguientes acápites.
III.3.1. Primer presupuesto para el ejercicio de la jurisdicción indígena originario
campesina: los vínculos personales
Para desarrollar este primer criterio, es pertinente en principio, realizar la interpretación del
art. 191 de la CPE, en sus dos parágrafos; por tanto, en estricta coherencia con lo señalado,
debe precisarse que el art. 191.I de la Constitución, en su tenor literal, señala que la
jurisdicción indígena originario campesina se fundamenta en un vínculo particular de las
personas que son miembros de la respectiva nación o pueblo indígena originario
campesino, por cuanto, para una plurinacionalidad con complementariedad, armonía
social y respecto, el primer elemento esencial para el ejercicio de la jurisdicción
indígena originaria campesina, es la existencia de un vínculo personal, el cual debe ser
interpretado de la manera más extensiva y progresiva posible a favor de un goce y
ejercicio pleno del derecho a la libre determinación; en ese orden, este primer
presupuesto, se tiene por cumplido en aquellos casos en los cuales exista un lazo
cultural, ideomático, religioso, de cosmovisión o de otra índole entre los miembros de
una nación y pueblo indígena originario campesino; o cuando a través de la auto-
identificación o cualquier otra declaración de voluntad, una o más personas generen
un vínculo de pertenencia con una nación o pueblo indígena originario campesino. El
postulado expuesto, constituye precedente jurisprudencial vinculante.
El resultado hermenéutico anotado anteriormente, responde a las dos pautas hermenéuticas
utilizadas en el presente fallo; es decir, a la interpretación a través del principio de unidad
constitucional y la interpretación de acuerdo a las directrices y pautas rectoras del modelo
constitucional imperante; por tanto, el art. 9 de la LDJ, en una interpretación “Desde y
Conforme al Bloque de Constitucionalidad”, debe dársele el alcance interpretativo
transcrito líneas arriba, para determinar el alcance del ámbito de vigencia personal de la
jurisdicción indígena originario campesina.
III.3.2. Segundo presupuesto para el ejercicio de la jurisdicción indígena originario
campesina: la existencia de actos, hechos y conflictos que histórica y tradicionalmente
conocieron las naciones y pueblos indígena originario campesinos bajo sus normas,
procedimientos propios y saberes, cuyo conocimiento es inherente a la esencia de la
plurinacionalidad y a su libre determinación
El tenor literal del art. [Link].2 de la CPE, señala que: “Esta jurisdicción conoce asuntos
indígena originario campesinos de conformidad a lo establecido en una Ley de Deslinde
Jurisdiccional”; en ese orden, el art. 10 de la antes mencionada Ley, establece un ámbito de
vigencia material para la aplicación de la jurisdicción indígena originario campesina,
disposición que en el primer parágrafo, señala que dicha jurisdicción, conoce los asuntos o
conflictos que histórica y tradicionalmente conocieron bajo sus normas, procedimientos
propios vigentes y saberes, de acuerdo a su libre determinación; por su parte, el segundo
parágrafo del art. 10 de la misma Ley, desarrolla un catálogo de materias a las cuales no
alcanza el ámbito de vigencia material de la jurisdicción indígena originaria campesina. En
este marco, corresponde interpretar el art. [Link] de la CPE, bajo las dos pautas
hermenéuticas establecidas para su utilización en el presente fallo, para luego, interpretar el
ya citado art. 10 de la LDJ “desde y conforme al Bloque de Constitucionalidad”.
En efecto, de acuerdo a los principios de progresividad y de favorabilidad para el ejercicio
pleno y eficaz del derecho a la libre determinación de las naciones y pueblos indígena
originario campesinos, postulado que encuentra sustento en una interpretación armónica de
los arts. 13.I, 256 y 2 de la CPE, se tiene que todos los actos, hechos y conflictos que
histórica y tradicionalmente conocieron las naciones y pueblos indígena originario
campesinos bajo sus normas, procedimientos propios y saberes, son de conocimiento
de la jurisdicción indígena originario campesina, por tanto, el ámbito de aplicación
material de esta jurisdicción, debe ser interpretado de la manera más amplia y
progresiva posible, para que se asegure la vigencia de la plurinacionalidad y el respeto
al ejercicio pleno de la libre determinación de las naciones y pueblos indígena
originario campesinos. El postulado expuesto, constituye precedente jurisprudencial
vinculante.
En un análisis del art. 10.I de la LDJ “desde y conforme al Bloque de Constitucionalidad”,
el postulado antes señalado, debe ser el alcance interpretativo que debe dársele a la referida
disposición infra-constitucional.
Asimismo, a efectos de un entendimiento acorde con una interpretación armónica y
sistémica del bloque de constitucionalidad imperante, se tiene que el art. 29 inc. a) de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, en su tenor literal previene que ninguna
disposición de la Convención puede ser interpretada en el sentido de permitir a alguno de
los Estados partes, grupo o personas, suprimir el goce y ejercicio de los derechos y
libertades reconocidos en ésta, o limitarlos en mayor medida que la prevista en ella. En ese
marco, este mismo criterio debe ser aplicado para la interpretación del ordenamiento tanto
constitucional como infra-constitucional boliviano.
En atención a lo expresado y al amparo de la pauta de interpretación plasmada en el
art. 29 inc. a) de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, se tiene que la
Ley de Deslinde Jurisdiccional, que en su art. [Link] disciplina las exclusiones
competenciales de la jurisdicción indígena originario campesina, debe ser
interpretado de manera restrictiva y excepcional, para evitar así suprimir el ejercicio
al derecho a la libre determinación de las naciones y pueblos indígena originario
campesinos; en ese orden, el numeral primero de dicha disposición, debe ser
interpretado a la luz de pautas progresivas y extensivas de interpretación, para
consolidar así una máxima eficacia y plena vigencia del principio de libre
determinación de las naciones y pueblos indígena originario campesinos, aspecto
coherente con el postulado de plurinacionalidad igualitaria, con armonía social y
respeto, bases del orden constitucional establecido a partir de la Constitución Política
del Estado de 2009. Este postulado, se configura como precedente jurisprudencial
vinculante.
Además, a partir de la garantía de goce efectivo del derecho a la libre determinación de las
naciones y pueblos indígena originario campesinos, consagrado en el art. 2 de la CPE, si
bien el art. 10.I de la LDJ y por ende la aplicación de la jurisdicción indígena originaria
campesina debe ser interpretada de manera extensiva y no restrictiva o limitativamente, no
es menos cierto que en aquellos casos en los cuales las autoridades de las naciones y
pueblos indígena originario campesinos, de acuerdo a sus normas y procedimientos,
decidan de manera voluntaria, someter asuntos de su jurisdicción a la jurisdicción ordinaria,
ésta deberá sustanciar y resolver la problemática, considerando las particularidades del caso
y aplicando criterios de complementariedad e interculturalidad.
III.3.3. Tercer presupuesto para el ejercicio de la jurisdicción indígena originario
campesina: la generación de actos, hechos o conflictos en la nación o pueblo indígena o
que surtan efectos en ella
Además del ámbito de vigencia personal y del ámbito de vigencia material de la
jurisdicción indígena originaria y campesina, el cual tal como se señaló en el parágrafo
anterior debe ser interpretado de manera extensiva y progresiva, debiendo además
interpretarse las exclusiones competenciales disciplinadas en el art. [Link] de la LDJ de
manera restrictiva, es necesario establecer también que los actos hechos o conflictos que
la jurisdicción indígena originaria campesina, histórica y tradicionalmente conoce
bajo sus normas, procedimientos propios y saberes, para cumplir con el ámbito de
vigencia territorial, deben generarse o producirse en el espacio geográfico de
titularidad o posesión de las naciones o pueblos indígena originario campesinos; o en
su caso deben surtir efectos en ella. Este postulado, se configura como precedente
jurisprudencial vinculante.
El resultado hermenéutico antes señalado, es el que debe asignársele al art. 11 de la LDJ, en
una interpretación “desde y conforme al Bloque de Constitucionalidad”, siendo por tanto el
ámbito de vigencia territorial, de acuerdo al alcance precisado en este fallo, el tercer
presupuesto para la aplicación de la jurisdicción indígena originaria campesina.
III.4. La definición de la competencia conflictuada en el caso concreto
Una vez precisados los alcances interpretativos para la aplicación de la jurisdicción
indígena originario campesina, corresponde ahora, definir la competencia conflictuada,
razón por la cual, es imperante establecer los siguientes elementos con relevancia
constitucional:
a) En fecha 21 de diciembre de 2011, Mirtha Torres Ortiz, Fiscal de Materia, pone a
conocimiento del Juez Primero de Instrucción en lo Penal del departamento de La Paz, la
imputación formal en contra de Santiago Suxo Mamani, Pedro José Aquino Choque, Pastor
Saico Ballón y Justo Agapito Saico Aquino, por la presunta comisión de los delitos de
extorsión y asociación delictuosa previstos en los arts. 333 y 132 del Código Penal (CP); en
este documento, se atribuye la comisión de los referidos delitos, por haber los imputados,
exigido a los querellantes a través de dos cartas notariadas, la suma de $us20 000.- (veinte
mil dólares estadounidenses) bajo amenazas de realizar la toma y desposesión de sus
inmuebles en caso de no cancelar la suma de dinero antes señalada (fs. 13 a 15 vta.).
b) Se evidencia también que Santiago Suxo Mamani, Pedro José Aquino Choque, Pastor
Saico Ballón y Justo Agapito Saico Aquino, mediante memorial presentado el 16 de febrero
de 2012, ante el Juez Primero de Instrucción en lo Penal del departamento de La Paz,
interponen incidente de falta de competencia, alegando que el presente caso debiera ser
conocido por la jurisdicción indígena originario campesina (fs. 43 a 47 vta.). Este incidente,
fue resuelto por el Juez de la causa a través del Auto 661/2012, mediante el cual, se rechaza
la excepción interpuesta (fs. 89 a 90), una vez presentado el recurso de apelación incidental
contra la indicada decisión jurisdiccional, el Tribunal Departamental de Justicia de La Paz,
mediante Resolución 21/2013 de 25 de enero, declara improcedente el recurso de apelación
interpuesto (fs.285 a 286).
c) Se advierte también que Santiago Suxo Mamani, Pedro José Aquino Choque, Pastor
Saico Ballón y Justo Agapito Saico Aquino, mediante memorial presentado ante el Tribunal
Constitucional Plurinacional, el 1 de marzo de 2013, interponen demanda de conflicto de
competencias entre la jurisdicción indígena originaria campesina y la jurisdicción ordinaria
(fs. 105 a 108 vta.), la cual es admitida mediante AC 0097/2013-CA de 25 de marzo (fs.
110 a 114).
d) Según el Informe TCP/ST/UD/003/2014 elaborado por la Unidad de Descolonización
del Tribunal Constitucional Plurinacional, la comunidad indígena originario campesina de
Achumani, es un territorio ancestral de los aymaras que poblaron esta región desde la época
precolonial (fs. 128 a 165).
e) Además, según el Informe Complementario TCP/ST/UD/JIOC/JP/003-A/2014 de 18 de
febrero, de manera expresa se señala lo siguiente: “En conclusión, no existe una decisión
comunitaria o resolución expresa en relación a la toma o posesión de las tierras
pertenecientes a la familia Murillo, solamente existen Actas de reuniones generales,
Asambleas y Tantachawis de la Comunidad de Achumani, 1ra. Sección de la
provincia Murillo del departamento de La Paz, cuyos documentos se adjuntan en
fotocopias” (fs. 362 a 369).
f) También cursa en antecedentes, acta de 26 de abril de 2009, en la cual de manera textual
se señala lo siguiente: ”Sobre el tema de Oscar Murillo (…) se aprovechó de la buena fe de
los comunarios de arreglar cualquier problema presentando una denuncia que se da lectura
donde se encuentra afectado el directorio en pleno, haciendo un análisis del tema se dio
como conclusión proceder en defensa de nuestra comunidad a tal avasallamiento otorgando
un poder al secretario general Pedro Jose Aquino con las atribuciones que le otorgan el
estatuto y reglamento interno de la comunidad para defender los derechos de la comunidad
primera Secc. Achumani” (sic) (fs. 370 a 371).
En base a los cinco aspectos descritos en los incisos precedentes, este Tribunal, establece
las siguientes conclusiones relevantes para dirimir la competencia en el presente caso:
1) En el Fundamento Jurídico III.3.1 del presente fallo, como precedente jurisprudencial se
señaló que para una plurinacionalidad con complementariedad, armonía social y respecto,
el primer elemento esencial para el ejercicio de la jurisdicción indígena originaria
campesina, es la existencia de un vínculo personal, el cual debe ser interpretado de la
manera más extensiva y progresiva posible a favor de un goce y ejercicio pleno del derecho
a la libre determinación; en ese orden, en el citado fundamento jurídico, se dijo también que
este primer presupuesto, se tiene por cumplido en aquellos casos en los cuales exista un
lazo cultural, ideomático, religioso, de cosmovisión o de otra índole entre los miembros de
una nación y pueblo indígena originario campesino; o cuando a través de la auto-
identificación o cualquier otra declaración de voluntad, una o más personas generen un
vínculo de pertenencia con una nación o pueblo indígena originario campesino.
Ahora bien, tal como lo establece la imputación formal, cursante de fs. 13 a 15, se atribuye
a Santiago Suxo Mamani, Pedro José Aquino Choque, Pastor Saico Ballón y Justo Agapito
Saico Aquino, la comisión de los delitos de extorsión y asociación delictuosa, por
presuntamente haber exigido a Oscar Antonio Murillo Wayar y Luis Oscar Murillo
Adriázola, a través de dos cartas notariadas, la suma de $us20 000.- bajo amenazas de
realizar la toma y desposesión de sus terrenos en caso de no cancelar la suma de dinero
antes señalada.
En el marco de lo señalado, se establece que en el proceso penal sustanciado ante el Juez
Primero de Instrucción en lo Penal del departamento de La Paz, Oscar Antonio Murillo
Wayar y Luis Oscar Murillo Adriázola, actúan como querellantes; en ese sentido, por el
contenido de los Informes TCP/ST/UD/003/2014 y TCP/ST/UD/JIOC/JP/003-A/2014,
ambos elaborados por la Unidad de Descolonización del Tribunal Constitucional
Plurinacional, se establece que entre los procesados y querellantes, no existe un vínculo
personal; es decir, no se evidencia entre ellos un lazo cultural, ideomático, religioso, de
cosmovisión o de otra índole; tampoco existe un elemento que evidencie en cuanto a los
querellantes, su auto-identificación o cualquier otra declaración de voluntad que manifieste
su deseo de pertenencia al pueblo indígena originario campesino de Achumani, por lo que
en el presente caso, no se cumple con el presupuesto del ámbito de validez personal para la
aplicación de la jurisdicción indígena originario campesina.
2) Además, en el Fundamento Jurídico III.3.3 del presente fallo, se señaló que los actos
hechos o conflictos que la jurisdicción indígena originaria campesina histórica y
tradicionalmente conoce bajo sus normas, procedimientos propios y saberes, para cumplir
con el ámbito de vigencia territorial, deben generarse o producirse en el espacio geográfico
de titularidad o posesión de las naciones o pueblos indígena originario campesinos; o en su
caso deben surtir efectos en ella.
En el marco de lo señalado, los supuestos actos de extorsión y asociación delictuosa, tal
como lo establece la imputación formal cursante de fs. 13 a 15, en caso de ser ciertos, no se
produjeron en el pueblo indígena originario campesino de Achumani, ya que las dos cartas
a las cuales se refiere la imputación formal, supuestamente hubieran sido enviadas a los
querellantes, tal como se evidencia también de las actas de declaración de los imputados
(fs. 2 a 12), los cuales, no están domiciliados ni pertenecen a la comunidad indígena
originario campesina de Achumani, tal como puede inferirse del contenido de los Informes
TCP/ST/UD/003/2014 y TCP/ST/UD/JIOC/JP/003-A/2014.
Además, estos presuntos actos de extorsión y asociación delictuosa, no se generaron en la
comunidad indígena originario campesina de Achumani, ya que no existió ninguna decisión
de este pueblo indígena originario campesino de tomar las tierras de los querellantes ni de
cobrar la supuesta suma de dinero exigida a través de las dos notas referidas en la
imputación formal, tal como establece el informe complementario
TCP/ST/UD/JIOC/JP/003-A/2014, descrito en el inciso e) del Fundamento Jurídico III.4.
Asimismo, se establece que los presuntos actos de extorsión y asociación delictuosa, en
caso de ser ciertos, no se generaron en la comunidad indígena originario campesina de
Achumani, porque el acta de 26 de abril de 2009, en su tenor literal no faculta a los
procesados a enviar las dos cartas notariales utilizadas como fundamento de la imputación
formal, aspecto plasmado en el inciso f).
Por lo expuesto, en la presente problemática, tampoco se cumple con el ámbito de validez
territorial para el ejercicio de la jurisdicción indígena originario campesina.
POR TANTO
La Sala Plena del Tribunal Constitucional Plurinacional, en virtud de la jurisdicción y
competencia que le confiere, el art. 202.11 de la Constitución Política del Estado, resuelve
declarar:
1° COMPETENTE al Juez Primero de Instrucción en lo Penal del departamento de La Paz
para conocer y sustanciar en el marco de sus atribuciones, el proceso penal instaurado en
contra de Santiago Suxo Mamani, Pedro José Aquino Choque, Pastor Saico Ballón y Justo
Agapito Saico Aquino.
2º Ordenar la reanudación del trámite procesal ante el Juzgado Primero de Instrucción en
lo Penal del antedicho departamento.
3º Conminar al Juez Primero de Instrucción en lo Penal del departamento de La Paz y a
todas las autoridades que en la vía ordinaria conozcan el presente proceso, a desarrollarlo y
sustanciarlo, atendiendo criterios de complementariedad e interculturalidad, considerando
la cosmovisión y cultura de los procesados, quienes pertenecen a un pueblo indígena
originario campesino, como es el caso de la comunidad indígena originario campesina de
Achumani.
Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional Plurinacional.
No interviene el Presidente, Efren Choque Capuma, por encontrarse en comisión oficial, ni
el Magistrado, Tata Gualberto Cusi Mamani, por ser de voto disidente.
Fdo. Dra. Ligia Mónica Velásquez Castaños
MAGISTRADA
Fdo. Dra. Soraida Rosario Chánez Chire
MAGISTRADA
Fdo. Dra. Mirtha Camacho Quiroga
MAGISTRADA
Fdo. Dr. Ruddy José Flores Monterrey
MAGISTRADO
Fdo. Dra. Neldy Virginia Andrade Martínez
MAGISTRADA

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