EL ARBOL
Había una vez un árbol majestuoso que se alzaba en lo más profundo del bosque. Este árbol, al
que llamaremos Roble, era venerado por todas las criaturas del bosque por su sabiduría y su
generosidad. Su tronco ancho y fuerte se elevaba hacia el cielo, mientras que sus ramas
extendidas ofrecían refugio y sombra a todos los que lo necesitaban.
El Roble había visto pasar generaciones de animales, desde las ardillas juguetonas hasta los ciervos
majestuosos. Cada uno de ellos tenía una historia para contar sobre el árbol y la sabiduría que
había compartido con ellos.
Una mañana, el Roble despertó con una inquietud inusual. Sentía que algo estaba cambiando en el
bosque, pero no podía comprender qué era. Sus hojas, que solían susurrarle secretos del viento,
ahora parecían inquietas, y sus raíces, que se extendían profundamente en la tierra, temblaban
ligeramente.
Decidió buscar respuestas y, con cada paso que daba, podía sentir la tierra susurrando a sus raíces
sobre el cambio que se avecinaba. Después de caminar un largo trecho, llegó a un claro en el
bosque donde se encontró con una pequeña ardilla llamada Alba.
—Oh, querido Roble, ¡qué alegría verte! —dijo Alba, saltando emocionada de rama en rama—. He
estado esperando tu llegada. El bosque está en problemas.
El Roble frunció el ceño con preocupación. —¿Qué está pasando, Alba? ¿Por qué el bosque está en
peligro?
—Los seres humanos —susurró Alba con tristeza—. Están talando árboles y destruyendo nuestro
hogar.
El Roble se estremeció al escuchar esto. Sabía que los humanos eran poderosos y que su bosque
estaba en grave peligro. Decidió que debía hacer algo al respecto.
Con la ayuda de Alba y otros amigos del bosque, el Roble se convirtió en el líder de una protesta
pacífica. Organizaron manifestaciones y hablaron con los humanos sobre la importancia de
proteger el bosque y todas las criaturas que vivían en él.
Poco a poco, gracias a su determinación y su sabiduría, el Roble logró sensibilizar a los humanos.
Comenzaron a comprender la importancia de conservar la naturaleza y a trabajar junto con las
criaturas del bosque para proteger su hogar.
Con el tiempo, el bosque volvió a florecer y prosperar. Los árboles crecieron altos y fuertes, y las
criaturas del bosque vivieron en armonía una vez más. Y en el corazón de todo esto, el Roble
permaneció como un símbolo de sabiduría y resistencia, recordándoles a todos la importancia de
proteger y respetar la naturaleza.