Epistolario de Luisa Piccarreta 1
2 Epistolario de Luisa Piccarreta
CARTAS DE LUISA PICCARRETA
“La pequeña hija de la Divina Voluntad”
1. A los superiores generales de los Padres Rogacio-
nistas y de las hijas del D. Celo.
Fiat
Reverendos Padres y Madres Generales,
El Divino Consolador Jesús os consuele y os ponga el bál-
samo sobre la profunda herida abierta en vuestros corazo-
nes por la pérdida de la querida M. Gesuina. Pero no, no
la habéis perdido, ella ha partido para el Cielo y vosotros
habéis adquirido ante Dios una protectora y pacificadora,
come lo era en la tierra. Ella continuará haciendo, desde
allá, el oficio de pacificadora, mucho más que ha partido
en un momento en el cual vosotros, queridos superiores,
gemís, y toda la obra gime porque queréis la suspirada paz.
Su bella alma, cándida y pacífica, habiendo terminado su
carrera no tenía más qué hacer en la tierra; el Cielo la recla-
maba al ver que había cumplido su misión como criatura,
porque no la podía tener más lejana.
Así que a nosotros sólo nos queda decir Gracias a
Dios por la afortunada M. Genuina, y Fiat por nosotros
que la hemos perdido, y este Fiat remediará a todo. Así que
no nos descorazonen el dolor y las pérdidas; son siempre
anunciadores de gracias, de luz, de ayudas más sorpren-
dentes. Tenemos un Querer omnipotente con nosotros,
por eso no hay nada que temer. Este Querer Divino cam-
biará los corazones para formar los sujetos que se necesi-
tan; Jesús bendito y nuestra Mamá Celestial estarán junto
con ustedes para guiaros y disponer las cosas según su ado-
rable Voluntad.
Epistolario de Luisa Piccarreta 3
Mi buena Madre, Reverendo Padre, yo os compadez-
co mucho; sé que ha sido un desgarro para vuestro cora-
zón materno y paterno, por eso ruego a Jesús que os dé la
fuerza, que se ponga Él en el lugar de vuestro corazón a fin
de que cure el dolor y provea a todo.
Me encomiendo a vuestras oraciones, y dejándolos
en la paz del Querer Supremo les beso la mano Reverenda
Madre; y besando la mano al Padre, imploro su paterna
bendición.
Vuestra sierva devotísima
Luisa Piccarreta
Corato, Febrero 24, 1932
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2. A Sor Giovannina.
Fiat
A mi querida Sor M. Giovannina en recuerdo de sus votos,
siempre con Jesús.
La mente al Cielo, la mirada al Crucifijo, el corazón a
amarlo, los brazos siempre en acto de abrazarlo, los pasos
a llamarlo, la palabra a decir siempre Fiat. En cada cosa no
desperdiciéis jamás la adquisición de un grado de santidad.
Hazte santa, Jesús lo quiere, conténtalo.
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, Mayo 14, 1932
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4 Epistolario de Luisa Piccarreta
3. A la Madre General de las Hijas del Divino Celo.
I. M. I.
Fiat
Mi buena y Reverenda Madre,
Yo no sé qué deciros, porque mi pequeñez es tanta, que no
soy buena a nada; por eso ruego a Jesús que haga Él lo que
debería hacer yo. Y por augurio os dé su corazón, su pala-
bra animada por su Voluntad, la cual, tomando su dominio
en usted reine con toda su plenitud, de modo que no usted
desempeñará el oficio de Madre general, sino Jesús mismo,
y usted será sólo la vestidura que cubrirá a Jesús. Y Él hará
todo el bien, pondrá en su lugar todas las cosas, y os dará
la paz que tanto deseáis.
Éste es mi deseo en vuestro onomástico, deseo de
paz interna y externa. Tenéis gran necesidad de que Jesús
haga todo, que tome Él las riendas, a fin de que ponga
a todos en los puestos donde quiere su Querer. Por eso,
ánimo, confianza, haga hacer todo a Jesús y quedará por
eso contenta.
Junto con mi hermana os reitero las felicitaciones.
Ruegue por mí y yo de corazón lo haré por usted; y besán-
doos con estima la mano, quedo de usted vuestra devotí-
sima.
Luisa Piccarreta.
Corato, 22/7/32
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Epistolario de Luisa Piccarreta 5
4. Para la buena Sor Giovannina.
I. M. I.
Fiat
Hija bendita, gracias por tus deseos; y yo por augurio te
mando el Crucifijo, a fin de que lo mires y lo copies, lo
ames y lo encierres en tu corazón; y para consolarlo le des
tu voluntad en sus manos a fin de que reine en ti, y ahí
forme su cielo de amor, de paz perenne.
Ruega por mí.
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5.
I. M. I.
Fiat
Mi buena hija en el Querer Divino,
Te envío el saludo del Fiat, el cual te pondrá su Vida
en la mente para formar en ella la Trinidad Divina, su amor
en el corazón, su movimiento en el dolor que sufres, su vir-
tud creadora, de modo que lo sentirás correr en la sangre,
en el respiro; lo sentirás palpitante en todo tu ser, sentirás
su compañía; no te dejará jamás sola, y frecuentemente lo
besarás, lo estrecharás fuerte entre tus brazos, lo amarás
siempre más y le dirás: “Dame el alimento de tu Querer,
hazme crecer en tus brazos, vísteme con tu luz, sáname
con tu virtud creadora.
Ve qué buen regalo te manda la Divina Voluntad
obrante que quiere hacerte santa. No te desanimes; son
trabajos que quiere hacer en ti, y cuando se obstina, no hay
razones; si no termina el trabajo no se contenta.
6 Epistolario de Luisa Piccarreta
Por eso hija mía, estate tranquila, repósate en sus bra-
zos como una pequeña niña. Repito el saludo del Fiat
Vuestra afectuosísima.
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
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6.
I. M. I.
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Divino Querer,
Le correspondo el deseo de año nuevo; pero mi deseo
es siempre el mismo, que en todas las cosas haga siempre
la Divina Voluntad. Ella será su respiro, su latido, vuestro
refugio; en Ella encontrareis la verdadera paz y la daréis a
los demás; mucho más que, haciendo la Divina Voluntad
descenderá en vuestras venas una sangre dulce que os pon-
drá en fuga todos los males del alma y del cuerpo.
Mi hermana, las Cimadomo, Rosaria, le correspon-
den el saludo, y yo, dejándola en el mar del Querer Divino
me despido, quedando como vuestra [Link]
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
pd. Correspóndale los saludos a la Superiora y bese
su mano por mí.
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Epistolario de Luisa Piccarreta 7
7.
I. M. I.
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Mi buena hija,
Perdóname el retardo, pero lo que te recomiendo, si
quieres la paz y amar al Señor, es hacerte santa: “Haz siem-
pre la Divina Voluntad.” Con esto todos te querrán bien,
serás la bienquerida de todos, también de Jesús y de la Ma-
dre Celestial. Todo lo que harás en la Divina Voluntad vo-
lará al Cielo para anticiparte la posesión. Por eso sé atenta.
Saludos de mi hermana y de Rosaria. Ruega por mí.
Te saludo en el amor del Fiat, tu [Link]
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
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8.
Fiat.
Muy reverendo Señor Vicario,
Por medio de la buena maestra Ángela La Stella, me
fue enviada una hoja en la cual se pedía haceros un peque-
ño don de oraciones, comuniones, etc., por vuestra pater-
nidad. Por eso, desde el 20 de Octubre hasta hoy, en todo
lo que pobremente he podido hacer de bien: Misas, comu-
niones y otras cosas, he puesto la intención de hacerlo por
usted; y para hacer que tuviesen más valor y os llevasen
efectos de verdadera santidad, de gracias sorprendentes,
he rogado a Jesús que hiciera todo junto conmigo, a fin
de que junto a los míos, le pudiese ofrecer los dones de
Jesús bendito, y esto para hacer que vuestra paternidad los
pudiese agradecer más.
8 Epistolario de Luisa Piccarreta
Tomando ocasión de esto, os mando mis felicitacio-
nes por vuestro onomástico, y ruego al amado Jesús que
las lleve Él mismo, llevándoos por felicitación un Fiat en el
corazón, un Fiat a las palabras, un Fiat en la inteligencia, a
fin de que todo vuestro ser lo convierta, lo transforme en
un acto solo de Divina Voluntad, y así sea el portador del
Querer Divino a todos, el cual sabe infundir paz, unión y
santidad.
Se siente la extrema necesidad de la verdadera santi-
dad, especialmente en el sacerdote, y sólo el Fiat Omnipo-
tente de Dios tiene esta potencia, con su fuerza creadora,
de poner en nosotros el verdadero orden de la santidad.
Me encomiendo a vuestras santas oraciones, y besán-
doos con respeto la mano, de rodillas imploro vuestra pa-
terna bendición.
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
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9.
I. M. I.
El Fiat te dará la fuerza
Mi buena hija,
Heme aquí contigo. Compadezco tu estado doloro-
so, respecto a la naturaleza, pero respecto al alma eres
digna de envidia a los mismos ángeles. Mira, por cuantas
penas sufras, por cuantas lágrimas viertas, tantos ángeles
están en torno a ti para recoger a manos llenas las per-
las que tú formas con tu sufrir, y llevarlas a Jesús como
prendas de tu amor; pero te suplico que no ensucies estas
perlas con tus lamentos, o con el no estar perfectamente
resignada a la Santísima Voluntad de Dios. Por eso man-
tente tranquila; esperemos que todo vaya bien para el
alma y el cuerpo.
Epistolario de Luisa Piccarreta 9
Con todo el corazón ruego y rogaré por ti; y tú sé
buena, digna, ruega siempre a Jesús que te asista, ya que
estás lejana de los tuyos, de todos nosotros. Aprende a es-
tar sola con Jesús y Él estará contigo. Puedes estar segura
que yo no te olvido.
Tu familia está bien, tu madre vendrá el domingo; po-
brecita, sufre tanto por ti. Así que está alegre, unos pocos
días más y terminará tu purgatorio. Las señoritas Cimado-
mo y las alumnas se acuerdan de ti y te mandan saludos,
y yo ruego a Jesús y a la Celestial Mamá, que te bendigan
siempre y te tengan escondida, Jesús en su corazón y la
Mamá bajo su manto, y quedo como tu [Link].
Luisa.
pd. Con tu madre te mando el ¿Letto? y 15 incrusta-
ciones a L. 5. Saludos a Rosina Netta.
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10. A Sor Remigia, sua nipote
¡In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer Divino,
El Querer Divino te dé la paz tan querida por Jesús,
y también por mí. Tu carta dice claramente que no gozas
paz. Hija mía, ¿qué haces? La paz hace ver las cosas como
son delante a Dios, no como las ven las criaturas; y como
la paz nos da la vista divina, nosotros miramos en las cir-
cunstancias, en las humillaciones, lo que ve Dios. Noso-
tros quedamos con una paz que ninguno nos puede quitar,
único tesoro que podemos poseer en esta tierra de exilio,
y ella es la portadora de la Divina Voluntad como vida en
nosotros.
Por eso hija mía, no te turbes jamás, son borrascas
que pasan. Las criaturas hoy nos dicen santas, mañana nos
10 Epistolario de Luisa Piccarreta
dirán malvadas, demonios; ni lo uno ni lo otro nos debe
importar, porque sólo Dios sabe lo que somos. Más bien
busca ser buena de veras, de no hacer nada sin depender
de la Superiora, no confiarte de ninguno, y en el hablar
no digas jamás cosa que no pertenezca a la santidad y a la
Divina Voluntad. En tu labio no despunte jamás el nombre
de ninguno, piensa que Jesús te dice continuamente: “Hija
mía, olvida todo y solo recuerda que tu Jesús quiere amor
para darte amor; si me amas formarás cadenas de amor,
con las cuales, atándome, me tendrás estrechado entre tus
brazos, y Yo seré tu defensa, tu ayuda, tu compañía, tu
vida.” Así que contenta a Jesús y no pierdas la simplici-
dad, ni pierdas el tiempo. Todo pensamiento de ti misma
es un vacío de amor, niegas un acto de amor a Jesús y haces
quedar a Jesús suspirando tu pequeño amor. Piénsalo y sé
atenta.
Ahora hija mía, mi disgusto por ti terminó desde que
vino la buena Madre P., que me aseguró que el doctor ha-
bía dicho que no había necesidad de operación. Mi disgus-
to era un disgusto de madre que quería saber las condi-
ciones de salud de su hija. Pero ahora todo ha terminado,
piensa en estar siempre tranquila, agradece al Señor que
no sufres tanto. Yo me alegro de que ahora estarás mejor,
y que podrás hacer mejor tu oficio y estar atenta en hacer
de las muchachas tantos tabernáculos, en los cuales cada
una tendrá a su Jesús, y les enseñarás a hacerlo crecer y a
volverlo feliz.
Y yo, dejándote en el Querer Divino como en un lu-
gar seguro, a fin de que con ánimo y paz navegues su mar,
me digo.
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
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Epistolario de Luisa Piccarreta 11
11. A la señora Mazari, Bari
¡In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer Divino,
El Cielo te recompense de los sacrificios que haces
por propagar el libro de la Reina del Cielo. Me parece que
la Mamá Celestial no termina jamás de decirte: “Gracias,
gracias hija mía”, y te prepara otras gracias, especialmen-
te la gran gracia de hacerte hacer siempre la Voluntad de
su amado Hijo, la cual es portadora de paz, de gracias, de
unión familiar, y también de ayudas temporales.
Hija mía, con hacer la Divina Voluntad nosotros nos
volvemos los verdaderos hijos de la gran Señora, y nos
cambiamos en tabernáculos donde Jesús forma su mora-
da, y entonces todo lo que hacemos es sagrado, todo es
oración, aun las cosas más indiferentes. Las mismas cosas
naturales, necesarias de la vida, con el hacer la Divina Vo-
luntad se transforman en oración, en adoración, en amor
hacia nuestro dulce Jesús, porque con hacer su Voluntad
todo lo que hacemos es santo, todo es amor, y tal se vuelve
nuestro ser.
Ahora, de todo lo que me dices acerca de tu hijo, se-
gún mi débil parecer, me parece que es demasiado joven
aún, déjalo madurar y tomará más práctica de la vida. El
matrimonio es cruz, y ponerlo en la cruz tan joven no me
parece justo. Tú sabes que todo está escrito en el Cielo,
por lo tanto, si ha sido establecido por Dios, a su tiempo
N. Señor conservará la joven para tu hijo. Y además, lo que
debes tener en mira es si son familias pacíficas, porque es
la paz la que constituye la felicidad de la familia, no es el
dinero; cuántos ricos son infelices porque no reina la paz
en la familia. Por eso sé atenta a esto, y además, cuando la
mujer aporta mucho más que el hombre, se quiere volver
superior a él y hacerlo un pobre esclavo.
12 Epistolario de Luisa Piccarreta
Te aseguro que haré oraciones por tu buena madre,
verdadera mártir. Tal vez el Señor le hará hacer el purga-
torio en vida. Oh, si pudieras llevarla contigo, qué ben-
diciones no te atraerías. Haz saber a aquellos, que hay
maldiciones del Señor para quien no estima y ama a los
progenitores.
Me encomiendo a tus oraciones, y yo de todo cora-
zón lo haré por ti. No me olvidaré jamás de lo que haces
por la amada Mamá Celestial. Y dejándote en el Querer
Divino, a fin de que te proteja, te ayude y te asista, con mil
saludos me despido.
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
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12. A la Sra. Antonieta Savoranni, viuda de Faenza Fiat
Mi buena hija en el Querer Divino,
Gracias de que te ocupas en propagar el libro de la
Reina del Cielo y el de la Pasión. Esto no es otra cosa que
volver a llamar a la Mamá Celestial y al Rey de los dolores
en medio a las criaturas, para hacernos aprender a vivir
más de Cielo que de tierra; esto sería para nosotros la más
grande fortuna, para poder vivir de Voluntad Divina. Por
eso Jesús y su Mamá parece que no terminen jamás de
repetir: “Gracias, gracias hija mía, y en correspondencia
formaremos nuestro cielo en tu alma, estaremos siempre
contigo, tu vida y la nuestra se harán una sola.” Por eso lo
que te recomiendo es de corresponder a tanto bien, está
atenta a escuchar al dulce Jesús que habla a tu corazón. Él
quiere hacerte santa, pero quiere tu voluntad en sus manos
para hacer de ella un prodigio de santidad.
Tres cosas te recomiendo: Firmeza en el bien, paz pe-
renne, confianza filial. La confianza te hará vivir como una
Epistolario de Luisa Piccarreta 13
pequeña niña en los brazos de su mamá, y Jesús y la Madre
Celestial pensarán en las cosas que se necesiten. Te dirán
con los hechos: “Tú piensa en vivir en nuestra Voluntad, y
Nosotros pensaremos en todo, aun en la salvación de tus
hermanos.” ¿No estás contenta por ello?
Me preguntas si tus amigas me pueden escribir; hija
mía, me es difícil responder, por eso es mejor que pongan
atención a leer el libro de la Virgen. ¡Oh! Cuántas cosas
les dirá la gran Señora, mucho más de lo que quisieran oír
de mí. Y además, está el libro de la Pasión, donde Jesús
habla de corazón a corazón. En esta quinta edición que
te mando encontrarás cosas nuevas, aumentado al doble
el tratado sobre la Divina Voluntad, léelo y ya me dirás el
gran bien que te hará.
Recomiendo que todas ustedes rueguen al Señor, que
todas reconozcan un bien tan grande, y la faz de la tierra
se cambiará. Por parte mía quisiera poner mi vida para que
todos conozcan la Divina Voluntad.
Me encomiendo a tus oraciones y a las de tus buenas
amigas, y dejándolas en el puesto de honor de la Divina
Voluntad, les mando su beso de luz y de amor.
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
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13. A Fra. Bernardo de los SS. Corazones, Asís.
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Estimado en el Señor,
Lo que le recomiendo es mirar en todas las cosas a
la Divina Voluntad, tanto en las cosas propias cuanto en
las adversas, penosas, dolorosas, y en los problemas de la
vida, que no le faltan a ninguno, más bien el bendito Jesús
los permite para hacernos formar las piedrecillas con las
14 Epistolario de Luisa Piccarreta
cuales edificar en nosotros el edificio de la santidad, por-
que sin cruz nos faltaría el primer elemento para hacernos
santos. Decir “no digo hacerme santo” significa que apoya
demasiado sobre usted mismo, mirar a usted mismo en vez
de abandonarse en los brazos de Jesús; apóyese sobre de
Él y sentirá que todas las cosas, las penas, las cruces, las mi-
serias, las debilidades, los mismos defectos, la enfermedad,
perderán su aspecto y se convertirán todas en mensajeros
y portadores de santidad. Por eso el dulce Jesús todo le
ha dado para hacerlo santo: Llamada a la religión, cruces,
alimentos. Y si peca y no sois santo, ¿queréis saber cuál
es la causa? La falta de unión con Jesús. Estar unido con
Jesús y pecar, y no amarlo, es casi imposible. La unión con
Jesús arroja por tierra cualquier culpa, el amor mata todas
las pasiones, y el abandono en Él y la confianza son el
alimento para crecer en la santidad. He aquí el medio para
no pecar más, estar unido a Jesús, amarlo y hacer siempre
su Voluntad.
No se debe pensar en el pasado, esto os haría mucho
mal, más bien, hoy mismo comience la vida con Jesús y
tocará con la mano cómo todas las cosas se cambian para
usted, se sentirá como otro hombre, y renacido en todo lo
que es santo.
Por último le digo, si Jesús me ha hecho escribir por
dos veces (lo que no hago casi con ninguno), es porque os
ama y os quiere santo. Por lo tanto os ruego de ponerlo a
la práctica. Lo dejo en el Querer Divino, estrechado en los
brazos de Jesús.
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato 9/10/34
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Epistolario de Luisa Piccarreta 15
14. A la Sra. Costanza Benedetta Pettinelli, Siena
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Estimada en el Señor,
Siento la necesidad de agradeceros porque os ocupáis
en propagar el mes de la Reina del Cielo en la Divina Vo-
luntad; ¿pero sabéis quién os lo agradece? El dulce Jesús y
la Mamá Celestial. Son propiamente ellos que lo agradecen
y la miran con tanto amor, y conforme lo propagáis le van
repitiendo: “Gracias, gracias.” Es tanto el deseo que tienen
de que el reino de la Divina Voluntad venga sobre la tierra,
que nuestra Mamá Celestial quiere descender Ella misma
del Cielo, quiere entrar en las familias y en el mundo entero
para hacerse conductora, maestra, ejemplo de un reino tan
santo. Por eso a aquellos que se ocupan de esto los ama en
modo especial, y dará a ellos el primer puesto y los tendrá
como primeros hijos de esta Voluntad Suprema. Les dará
la paz tan deseada por ustedes, porque el primer fruto, el
primer acto de Vida Divina, el respiro que produce el reino
del Fiat Divino en el alma, es la paz, y esta paz en todas las
cosas, aun en las cosas más santas.
¿Cuántas veces no queda inquieta en sus deseos, en
las obras santas, en el mal que quisiera impedir? Pero Jesús
bendito os susurra al oído del corazón: “Paz, paz hija mía,
no quiero que te turbes.” Jesús, a pesar de que lo ofendan,
que huyan de Él y lo pongan fuera de sus corazones, no
pierde jamás la paz; así quiero de usted, la quiero pacífica.
La paz será la bandera que irá adelante para impedir el mal
y para hacer el bien que quiere.”
Por eso mi buena señora, no se turbe jamás. Tenga la
paz como el más grande de los tesoros. Vuestra paz hará
su victoria en el corazón de vuestro hijo, y la paz preparará
vuestra alma a vivir de Voluntad Divina; y, ¡oh! Cómo se-
réis afortunada, sentiréis el Cielo en vuestra alma, tendréis
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un Querer Divino en vuestro poder, y, ¡oh! Cuánto bien
haréis, y cómo amaréis poner la vida a fin de que todos
conozcan y hagan la Voluntad Divina. Por eso siempre
adelante en el bien que habéis comenzado. Nuestra Mamá
Celestial os prepara una cadena de gracias, y tendrá disten-
dido su manto azul sobre vuestra persona para protegeros
y custodiaros. ¡Oh! Cómo es dulce poder decir: “Quiero
poner mi vida a disposición de todos para que hagan la Vo-
luntad Divina.” Entonces el pecado, los males terminarán
sobre la tierra, y ¡oh! Cómo todos seremos felices.
Me encomiendo a vuestras oraciones, de las cuales
tengo tanta necesidad, y yo de corazón rezaré por usted.
La dejo en la Divina Voluntad.
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
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15. A la Sra. Copparo La Scola, di termini imerese,
Palermo ¡In Voluntate Dei!
Estimada hija bendita del Querer Divino,
Aquí está mi contestación. Yo creo que la Reina del
Cielo y el gran Rey de los dolores le pagarán por tanta bon-
dad y caridad, y serán magnánimos en celestiales favores,
porque tanto os ocupáis de propagar su Pasión y lo que
respecta al Querer Divino. Amor más grande no se puede
dar al Señor.
Usted dice que tiene muchas cruces. Buena señal hija
mía, las cruces son celos divinos y moneditas que nos da
el Señor. Su celo es el amor grande que tiene de hacernos
santos; nos aleja a todos y Él, el Artífice y Mártir Dios,
con las pequeñas cruces y con sus mismas manos trabaja
nuestra alma, y en ella hace sus facsímiles. Qué amor por
nosotros, que por pequeñas y grandes cruces podamos de-
cir: “Soy similar a mi amado Jesús.”
Epistolario de Luisa Piccarreta 17
Pero, ¿queréis saber el por qué sentís el peso de vues-
tras miserias? Porque muchas veces no buscáis estar junto
con Jesús, y de estar convencida de que Él ya está con us-
ted, y no unís las penas de Jesús con las vuestras. Delante a
las penas de Jesús las vuestras pierden la dureza, se vacían
de peso, se vuelven pequeñas y casi sonríen, porque aman
adornar nuestra alma con los mismos adornos con los cua-
les vemos adornado a Jesús. Qué placer, qué alegría poder
decir: “Tú has sufrido por mí, y yo por ti.” Junto con Jesús
las penas cambian aspecto, las miserias desaparecen, y de
las penas, de las miserias, de las debilidades, surgen las más
bellas conquistas, las riquezas celestiales, la fuerza de Dios,
y los mismos ángeles y santos envidian nuestra suerte.
Por eso hija mía, he aquí el secreto para haceros san-
ta: Estar junto con Jesús, no negarle jamás nada y en toda
cosa que hacéis, aun en las cosas necesarias de la vida,
en las penas que sufrís, en las oraciones que hacéis, en el
trabajo, en el alimento, en el sueño, decidle de corazón:
“Jesús, quiero hacer siempre tu Voluntad.” Así que el Fiat
lo tendréis siempre sobre vuestro labio, en la mente y en
el corazón.
Si esto hacéis, formaréis la alegría del corazón de
Jesús, y Él no os sabrá negar jamás nada, ni siquiera la
santidad de vuestros hijos. Parece que estáis muy preo-
cupada por ellos; no temáis, póngalos en las manos de
Jesús y en el regazo de la Mamá Celestial, aconséjeles leer
frecuentemente el libro de la Reina del Cielo en el reino
de la Divina Voluntad, y veréis qué cosas grandes hará de
ellos el Señor.
Termino con el recomendaros que no perdáis jamás
la paz. Lo más importante es que no os turbéis jamás, ni si-
quiera por vuestras miserias, ni siquiera por la enfermedad
de vuestro esposo. Adoremos los juicios de Dios, justos y
santos, que todo dispone para nuestro bien y para hacer-
nos santos.
18 Epistolario de Luisa Piccarreta
Me encomiendo a vuestras oraciones, y yo de cora-
zón lo haré por usted y por aquellos que adquieran el libro,
a fin de que todos se hagan santos. Os dejo en el mar del
Divino Querer, y con mil saludos me digo vuestra [Link].
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 25/11/34
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16.
¡In Voluntate Dei!
Mi buena y Reverenda Madre general,
Gracias por sus buenos deseos, se los correspondo
de corazón. Espero me perdone si he tardado en respon-
derle, pues me convenía primero hacer la jugadita con mi
Niño Jesús y después pensar en mi deber de responder a
vuestra maternidad, y usted sabe que muchas veces en el
juego se pierde y se queda enfadado, y se intenta repetir el
juego para vencer, por lo que se requiere tiempo y pacien-
cia (broma)
Ahora Madre mía queridísima, le hago mis cordiales
augurios: Navidad ha pasado, Jesús ha nacido, y por augurio
le mando al pequeño Jesús aterido por el frío, bañado su
rostro por llanto, que le lleva su regalo de Navidad en sus
pequeñas manitas. Madre mía, es pequeño y quiere tener
alguna cosa para jugar, por eso quiere su voluntad como
regalo, y así encontrará con qué entretenerse, ¿no está con-
tenta? Por lo que mi augurio es grande, le mando un traba-
jo delicadísimo, no de hacer nacer, sino de hacer crecer al
pequeño infante con su amor, calmarle el llanto y hacerlo
sonreír con decirle que de buena gana acepta el regalo de su
Epistolario de Luisa Piccarreta 19
Voluntad, dándole la suya. En suma, lo hará crecer tanto, de
quedar de usted sólo el velo que cubre a Jesús.
Madre mía, es verdad que mi augurio le viene de una
pequeña ignorante, pero debe saber que es el delirio, la fie-
bre que me devora, porque ansío que la Divina Voluntad
reine en los corazones y seamos las repetidoras de la Vida
del pequeño niño.
Paso ahora a felicitar a toda la comunidad y huérfa-
nas, con el mandar a todas el saludo, el beso, el regalo que
el pequeño Rey Jesús quiere dar a todas, y ruego a todas
que no lo rechacen, de otra manera me lo harán llorar, y
cuánto se necesitará para calmarle el llanto.
En modo especial hago mis más sentidos augurios a mi
buena M. Nazarena, dígale que yo la recuerdo siempre, jamás
la olvido y le auguro que el amado pequeño Jesús le haga
compañía, la haga santa, y gran santa, que ruegue por mí.
Termino, porque el amado niñito tiene prisa de ir a
usted para darle su regalo de Navidad y recibir el suyo, por
eso la dejo en el puesto de honor de la Divina Voluntad,
donde Jesús la quiere. Le beso con respeto la mano, y le
ruego bendecidme.
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 27/12/1934
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17.
Fiat
Mi buena hija en el Querer Divino,
Gracias, gracias de todas vuestras atenciones. Debes
saber que cada libro de más que propagas, es un derecho
20 Epistolario de Luisa Piccarreta
de más que te dan el Rey de los dolores y la Reina del Cielo
de ser la hija fiel de la Divina Voluntad. Escucha hija mía,
es una madre que te habla, escúchame, tal vez pudieran
ser mis últimas palabras. Escucha a la Mamá Celestial y al
dulce Jesús, Ellos quieren que no pienses en el pasado, que
pongas una piedra sepulcral encima a fin de que olvides
todo y digas: “Hoy comenzará mi vida, renazco de nue-
vo junto con mi Mamá Reina, con Jesús y con la Divina
Voluntad.” Y tus penas, tus cruces, por cuan graves, ser-
virán al mendicante divino que busca nuestras penas para
formar y continuar su Vida en nosotros. ¡Oh! Cómo se
sentirá feliz si en cada pena dice: “Esta pena sirve a Jesús.”
Entonces sentirá su paciencia invicta, la confianza filial, el
coraje de los héroes. La paciencia, la confianza, el coraje, es
el pan de los fuertes, el heroísmo de los mártires. Por eso,
ánimo. Quien piensa en el pasado pierde el presente. Todo
lo ha dispuesto el Señor: Cruces, la enfermedad, el estado
de matrimonio; en una palabra, todo. El Señor debía pre-
parar los materiales para hacerte santa y los ha preparado
suficientes, por eso no te queda otra cosa qué decir y qué
hacer que: “¡El corazón de Jesús me quiere santa, debo
hacerme santa!” ¿Nos hemos entendido?
Ahora, te aseguro las oraciones por vuestros niños;
el Señor terminará de consolaros. Te dejo en el Querer
Divino a hacerte santa, y en todas las cosas no te turbéis
jamás, da todo a Jesús a fin de que te lo cambie en llamas
de amor. Ruega por mí.
La pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 5/1/35
+ + +
Epistolario de Luisa Piccarreta 21
18. A la Sra. Costanza Benedetta Pettinelli, Siena
¡In Voluntate Dei!
Mi queridísima hija en el Querer Divino,
Cuántas bendiciones recibirá su buena hija que se
ocupa de la propagación de la Divina Voluntad. Ahora va-
yamos a nosotros. Le reitero mis gracias a nombre de la
Celestial Señora y del Rey de los dolores por todo lo que
estáis haciendo por la Divina Voluntad. Lo verá en el Cielo
y lo sentirá aun desde aquí abajo en el fondo de su corazón,
el bien que os quieren y la gloria que allá arriba le espera.
Debéis saber que es Él quien os mueve y la Mamá Celestial
que, estrechándoos a su materno corazón os empuja a pro-
pagarlos. Se sirven de usted como mensajero para hacer
conocer la Divina Voluntad, y cuando ven que os movéis
a hablar de esto, ¡oh, cómo se alegran, cómo hacen fiesta
y os aman de más! Pero usted me dice: “Para nosotros el
mar y el cielo están siempre en tempestad.” Vuestros ene-
migos os escarnecen, peor para ellos. También Jesús fue
escarnecido en sus penas, pero era propiamente entonces
que triunfaba y a vía de penas vencía nuestras almas; ¿no
queréis semejarse a Él? Debéis saber que vuestras penas
están escritas en las penas de Jesús, como triunfo de su
amor hacia usted, y que a cada pena que sufrís el dulce
Jesús os agrega un grado de santidad y una pincelada de su
semejanza, ¿no está contenta? Sin embargo algunas veces
lo habéis dicho al amado Jesús, que querías sufrir junto
con Él, y Él os ha tomado la palabra y ha hecho los he-
chos. Pero con todo esto, esté segura de que el amado Jesús
será celoso de no haceros faltar lo necesario, y también las
tempestades se calmarán. Usted ponga todo en el Querer
Divino, penas, amarguras, afanes, dígale de corazón que no
queréis otra cosa que su Voluntad, y mire todas las cosas
como portadoras de un Querer tan santo, y verá que el Fiat
22 Epistolario de Luisa Piccarreta
tomará vuestra defensa. No os desaniméis, no tema, no
pierda la paz, abandónese más que nunca en los brazos de
la Divina Voluntad, y estese tranquila esperando con plena
confianza las ayudas y los medios que os son necesarios.
Mi buena hija, cómo me sonó mal vuestra palabra
“tengo miedo de perderme”, ¿no sabe usted que las penas
son la seguridad, el sello de vuestra salvación? Las penas
forman la carroza para llevarla al Cielo y, cuantas más pe-
nas, más veloz corre. Así que cada pena de más es una
carrera mayor para llevarla rápidamente y derecho al Cielo.
Por eso, ánimo, ánimo, todas las otras cosas se dejan,
las penas se llevan al Cielo y formarán nuestro trono más
bello y la gloria que jamás termina.
Ahora continúo con mi estribillo: Continúe a propa-
gar la Divina Voluntad. De usted espero mucho y lo espera
también Jesús y la Mamá Celestial. Me encomiendo a vues-
tras oraciones y yo no olvidaré el teneros encerrada en la
Divina Voluntad como la más querida de mis hijas.
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + +
19. A la Sra. Antonieta Savorani, viuda de Faenza
Fiat - ¡In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer Divino,
Su carta me ha dado un gran contento, especialmente
al oír que queréis despojaros de los vestidos de luto del
humano querer; y yo respondo en breve a vuestras dificul-
tades.
Vivir en el Querer Divino no es tan difícil como usted
y otros creen, ni el dulce Jesús quiere cosas imposibles, ni
sabe enseñar cosas difíciles, más bien en lo que enseña es
Epistolario de Luisa Piccarreta 23
tanto su amor, que no sólo facilita sus enseñanzas, sino
que para volver fácil lo que quiere y nos enseña, se pone
a nuestra disposición, haciendo junto con nosotros lo que
Él quiere y enseña. Todo está hija mía en una fuerte re-
solución, firme y constante de hacer entrega de nuestra
voluntad en las manos de Jesús, para hacer que en todos
nuestros actos entre la suya. Así que en todo nuestro ser,
en los actos más naturales de la vida, en el alimento, en el
sueño, en las penas, en la oración, y aun en los lícitos place-
res, el Querer Divino debe tener su puesto regio, su campo
de acción, y nuestra voluntad debe ser el terreno donde
recibir estos actos divinos, y el escabel donde el Querer
Divino debe apoyar estos sus actos; y estos actos unidos
juntos forman su Vida. La vida no se forma con un solo
acto, sino con muchos actos repetidos e incesantes.
Y además, es tanto el amor de Jesús, sus suspiros y
aun sus lágrimas, por querer que su Querer reine en noso-
tros como vida, que no nos deja solos, desciende Él mismo
en el fondo de nuestro Querer, lo plasma, lo fortifica, lo
purifica, lo prepara, y hace junto con nosotros lo que noso-
tros hacemos. Así que si queremos, todo está hecho; pero
a pesar de todo esto, no debemos no sentir más nuestra
voluntad, no sería victoria nuestra ni de Jesús obrar sobre
una voluntad muerta; los muertos se sepultan, por eso Je-
sús la quiere viva, a fin de que sienta todo el bien de que su
Voluntad obrante extienda en ellos sus actos. La voluntad
humana se vuelve como habitación de la Divina, y le da
toda la libertad de poder dominar, y la hace hacer lo que
Ella quiere.
¿Ves entonces cómo es fácil? No se debe ser religiosa
para hacer esto. La santidad del vivir en el Querer Divino
es de todos, pero a decir verdad, es de aquellos que la quie-
ren. Por eso ponte a la obra, di a Jesús de corazón: “¡La
quiero firmemente, la quiero repetidamente, la quiero!” Y
24 Epistolario de Luisa Piccarreta
Jesús hará prodigios; y de todo lo que haga y sufra se ser-
virá como materia para pedir su Voluntad y hacerla obrar
con su virtud creadora.
Respecto al voto, hágalo el día de la Ascensión, a fin
de que el dulce Jesús se lleve al Cielo su voluntad como la
más bella victoria que ha hecho sobre usted.
Termino porque no puedo más. Ruegue por mí y há-
gase santa porque Jesús lo quiere. Os dejo en el puesto de
honor de la Divina Voluntad.
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 7/5/35
+ + +
20. A Federico Abresch, Bologna
¡In Voluntate Dei! – Fiat
Estimado en el Señor,
No podéis imaginar el contento que siento cuando
escucho que se quiere vivir en la Divina Voluntad, porque
es una victoria que hace Jesús; y mientras Él vence nuestra
voluntad, nosotros vencemos la suya. En el reino del Divi-
no Querer ninguno pierde, todos somos vencedores, Dios
y la criatura.
Me sorprenden vuestras dudas, ¿cómo, no sabéis que
la Redención es preparación al reino de la Divina Volun-
tad? Y el sagrado corazón de Jesús no es otra cosa que
el inmenso reino de su Voluntad? No es el corazón que
domina, es la Voluntad Divina que domina su corazón di-
vino. Pobre corazón si no tuviera una Voluntad que lo do-
minase, no sería bueno para nada. Si la voluntad es buena,
el corazón es bueno; si la voluntad es santa, el corazón es
santo; si nuestra voluntad da lugar a la Divina, haciéndola
Epistolario de Luisa Piccarreta 25
erigir su trono en la nuestra, el corazón adquiere por gracia
las prerrogativas divinas. Por eso, tanto en el orden divino
cuanto en el humano, es siempre la voluntad que tiene el
primer puesto, el acto primero, su régimen. El corazón y
todo el resto son en el orden secundario. Por eso, decir que
reina el corazón si no reina la Divina Voluntad, es absurdo.
Pueden llamarse devociones, pías prácticas, si no reina el
Querer Divino el reino no existe; existe en el Cielo, pero
en la tierra no tiene lugar. Sin embargo la Iglesia Santa,
órgano, portavoz del Fiat Supremo, implora por medio del
sagrado corazón, por medio de la Madre Celestial, el reino
de la Divina Voluntad. No lo dice con las palabras, pero lo
dice con los hechos.
El Querer Divino es el Rey, su corazón, sus llagas, su
preciosa sangre, la cruz, la dulce Reina, forman los minis-
tros que circundan al Rey e imploran por medio de ellos el
reino de la Divina Voluntad en las almas.
Ahora, ¿cómo se hace conocer? Todas las cosas ne-
cesarias son para nosotros Voluntad de Dios, las diversas
circunstancias con las cuales nos podemos encontrar. Si
verdaderamente estamos decididos a vivir en Ella, es tanta
la complacencia de Dios, que si se necesitan milagros los
hará para no dejarnos hacer nuestra voluntad. A nosotros
nos toca la decisión verdadera, dispuestos a poner aun la
vida para vivir en Ella; y el amado Jesús, la Soberana Reina,
tomarán el empeño, nos harán la centinela, nos circunda-
rán de tales gracias para no hacernos traicionar por nuestra
voluntad. Mucho más que Nuestro Señor no enseña cosas
difíciles, ni las ordena, ni las quiere, sino facilita en modo
admirable lo que quiere de nosotros, es más, se pone en
nuestro puesto para facilitárnoslo y hace junto con noso-
tros lo que quiere que hagamos.
Me encomiendo a vuestras oraciones y también a mi
buena hija Amelia. Háganse santos. El Divino Querer os
26 Epistolario de Luisa Piccarreta
extienda los brazos para hacerlos crecer en su seno. Miren
todas las cosas como portadoras de Él, para daros su vida,
su santidad. Al pequeño háganlo crecer santo, como don
del Fiat, quién sabe y sean apagadas vuestras ansias de ver-
lo religioso y santo.
Os dejo a todos en el Querer Divino, háganse encon-
trar siempre en Él, y con mil saludos al padre, a la madre y
al hijo, me digo vuestra [Link]
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + +
21. A Sor Remigia
Fiat - ¡In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer Divino,
Gracias por tus augurios, y yo te los correspondo de
corazón. Es propiamente la noche de Navidad que te escri-
bo, por lo que el celestial niño ha nacido, mucho más que
Él nace a cada instante: En cada acto bueno que hacemos,
cada vez que nos abandonamos en sus brazos y cada vez
que gritamos desde el fondo del corazón: “Señor, quiero
hacer tu Voluntad”, el querido niño repite su nacimiento.
Por lo que, no te deseo el nacimiento, ya que ha nacido,
sino más bien el hacerlo crecer, amarlo y después calen-
tarlo, porque tiembla de frío, tiene sus labios lívidos, tan
helado es el aire, por eso quiere tus besos ardientes, el aire
de tu amor que lo caliente; sus miembros están ateridos y
quiere tus obras, tus movimientos hechos por amor suyo,
como vestidos para cubrirse, y por alimento quiere su Vo-
luntad reinante en ti.
Así que éste es mi augurio, que hagas crecer al infante
divino, que lo vuelvas feliz y que, como juego, le des tu
Epistolario de Luisa Piccarreta 27
voluntad en sus manitas, a fin de que a las tantas lágrimas
que vierte, te encuentre a ti que lo hagas sonreír.
Y además, otro trabajo quiere confiarte el querido pe-
queño: que a las muchachas que te circundan les hagas co-
nocer que todas poseen a Jesús en sus corazones, y debes
enseñarles el modo para hacerlo crecer. Si haces esto, pue-
des estar tranquila, porque formarás tantos tabernáculos al
pequeño Jesús. Yo no quiero, ni Jesús quiere, que pierdas
la paz; busca en cada cosa la Voluntad Divina, y tu ser se
volverá plegaria continua en cada cosa. No son las palabras
que forman la oración, sino nuestra unión con la Divina
Voluntad, y entonces todo es sagrado, santo, oración en
nosotros, y además, la paz es el ojo de nuestros actos, por
lo que os indicará cómo amar a Jesús y hacerlo amar.
Don Benedetto te corresponde los saludos y te ben-
dice. Ruega por mí, que tengo tanta necesidad. Te dejo en-
cerrada en el Fiat, cuida de no salir jamás, y ruego al amado
niño que te bendiga.
La pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 25/12/19
+ + +
22. A la Sra. Rosita Muccia
Fiat
Estimada en el Señor,
Gracias por su cartita. Os hago saber que la cotta no
puedo comenzarla sino hasta el principio de noviembre;
por lo tanto, por el anticipo usted decide cuándo me lo
quiera mandar, a vuestro parecer.
28 Epistolario de Luisa Piccarreta
Le aseguro mis pobres plegarias, y usted rece por mí,
estemos unidas en el Querer Divino y hagámonos santas.
Saludos de corazón.
Luisa Piccarreta
Corato, 24/9/36
+ + +
23. A la Sra. B. Cattivelle
¡in Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer Divino,
He leído vuestra carta doliente y la compadezco de
corazón; ánimo, no se abandone a usted misma, sino aban-
dónese en Dios y en los brazos de nuestra Mamá Reina.
En vuestro estado de dolor la esperan en sus brazos como
predilecta, porque es hija del dolor, pero la quieren más
pacífica y menos pensativa de vuestro estado, porque la
aprensión agrava el mal, lo hace ver más negro, y tal vez
más que el mismo mal. Y además hija mía, debo decirle la
verdad, si se resigna, vuestro estado es el estado más gran-
de de santidad, es el celo de Dios que le aleja a las criaturas,
es el amor grande que le da, que queriendo ser amado y
amándola mucho, celoso le aleja a todos. Por lo tanto agra-
dezca al Señor que ha puesto sus ojos divinos sobre usted
para hacerla santa, y si está resignada, paciente, convertirá
a aquel que usted dice que la desprecia, tendréis la victoria
sobre su ánimo frío y lo conquistará para Jesús.
Por eso le recomiendo que no deje jamás la oración,
tenga gran confianza en Dios. Quien tiene confianza se
hace raptora del corazón de Dios, de sus gracias, de su
amor y hace de sí copia fiel del dulce Jesús, y Él la lleva
siempre entre sus brazos como triunfo de la confianza de
Epistolario de Luisa Piccarreta 29
la criatura y de su amor. Por eso le recomiendo, hágase
santa; si Jesús le da los medios, las materias primas de la
santidad, cuales son las cruces, los abandonos, las humi-
llaciones, todas materias primas para hacerla santa, apro-
véchalas, no rechace tanto bien.
Yo le aseguro mis pobres oraciones, esté cierta que
no me olvido. Me encomiendo a sus oraciones y, esperan-
do que el Querer Divino le dé la paz, la fuerza, la santidad,
con sentidos saludos me despido.
La pequeña hija de la Divina Voluntad
pd.- Le mando a Jesús para que le haga compañía, y
usted tenga la mirada fija en Él para imitarlo, el corazón
para amarlo, las manos para abrazarlo, la boca para repetir
siempre Fiat, Fiat.
Corato, 6/10/36
+ + +
24. A la Madre Cecilia.
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Mi buena y queridísima Madre,
Heme aquí después de tanto tiempo a escribir dos
líneas. Sentía la necesidad de hacerlo, pero he esperado el
feliz día de su onomástico para cumplir el deber de hija ha-
cia una Madre tan buena. Pero, ¿que augurarle? Siento que
no podría seguir adelante si no tomase el Sol majestuoso
del Fiat para hacerlo mío y darlo a usted. Pero escuche Ma-
dre mía, que bello augurio quiero hacerle y qué cosa quiere
darle el Fiat por augurio, quiere vuestro corazón, para ser
usted el corazón, y Él el latido; quiere vuestro cuerpo, para
ser usted el cuerpo, y Él el respiro; quiere vuestra voz, para
30 Epistolario de Luisa Piccarreta
ser usted la voz, y el Querer Divino la palabra. En suma,
quiere las partes más íntimas y vitales de su ser para formar
la inseparabilidad entre usted y la Divina Voluntad; ¿no
está contenta Madre mía? Creo que augurio más bello no
podría haceros, y vuestra Santa os sonreirá desde el Cielo al
ver que, quien lleva su nombre está toda transformada en
la Divina Voluntad, y se sentirá más honrada y glorificada.
Del resto, ¿qué cosa más bella nos queda de la vida,
sino hacerla reinar y dominar en nuestras almas? Todas las
demás cosas las podemos llamar visitas que pasan, mien-
tras que el Fiat Divino queda con nosotros y con un amor
y una paciencia invencibles hace el camino, la carroza para
llevarnos al Cielo. Por eso encerremos todo en el Fiat, a
fin de que también esto sirva para ampliar el reino de su
Voluntad en nosotros.
Yo ciertamente iré, no lo dude, en las alas del Querer
Divino; iré para llevaros mis augurios y ser espectadora, y
ver cómo hace para formar en usted su latido, su respiro,
su palabra; no quiero quedar privada de una escena tan
conmovedora. Y usted me mandará tantas bellas cosas por
agradecimiento de mi augurio (broma)
Y ahora Madre mía la dejo en vuestra fiesta, a feste-
jarla en el Querer Divino, a fin de que Madre e hija cum-
plan un acto solo de Él, como preludio de la fiesta que se
hace en el Cielo.
Cordiales saludos a N. y, renovando mis augurios, me
digo vuestra [Link]
La pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 18/11/36
+ + +
Epistolario de Luisa Piccarreta 31
25. A la Sra. Mazari, Bari
I. M. I.
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Mi queridísima y buena hija en el Divino Querer,
Antes que todo le agradezco sus atenciones. Yo no sé
cómo agradecerle, pero el amado Jesús tomará Él el em-
peño de recompensarla por tanta bondad haciéndola santa
y con el llamarla a vivir en su Fiat. Gracia más grande no
puede hacerle, porque en cuanto nosotros nos decidimos
a hacer siempre su Voluntad y a vivir en Ella, el dulce Je-
sús cubre todas nuestras miserias pasadas para hacernos
comenzar la vida nueva, toda santa y toda de Cielo; nos
hace sentir el latido; el respiro del Fiat forma su palabra en
nuestra voz, nos da el aliento con él; nos estrecha tan fuer-
te en sus brazos, que no podemos hacer menos de sentir
en nosotros la Vida de la Divina Voluntad. Hija mía, para
quien vive en Ella, el Cielo está siempre abierto y las gra-
cias descienden a torrentes sobre nuestra cabeza. El amado
Jesús en el secreto de nuestro corazón nos dice:
“Hija mía, si tú haces lo que quiero, Yo tomaré el em-
peño de todas tus cosas, Yo sé hacer mejor que tú, no te pre-
ocupes por nada, déjame hacer a mí y verás. Tú en cambio
piensa en no perder la paz y en gozarte la Vida de mi Que-
rer; haz que en todos tus actos extienda mi reino, de modo
que tú no oigas, no veas, no toques, sino mi Voluntad.”
Cómo será feliz por un bien tan grande, y yo, vuestra
pobre madre, estaré contenta de su suerte y gozaré de su
felicidad. Le suplico que siempre se encuentre en la mora-
da de la Divina Voluntad. Con mi hermana y la Superiora
le mando el saludo del Fiat
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + +
32 Epistolario de Luisa Piccarreta
26. A la Madre Paulina.
I. M. I.
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Mi buena y Reverenda Madre Paulina.
( …) Ahora vengamos a nosotras, buena Madre mía.
He tardado en escribirle para permitir que se acerque la
Navidad y así hacerle mis pobres augurios; ¿pero qué
podría auguraros yo, pobre ignorante? Por eso ruego al
amado niño Jesús que le lleve Él mis sinceros augurios.
Usted en estos días preparará su corazón, en modo de
formarlo como una hostia donde el infante divino vendrá
a renacer en usted, y le traerá por augurio y don el latido
y la palabra del Fiat, le traerá sus lágrimas infantiles, sus
tiernos gemidos y sollozos para ser consolado, y tener de
usted la correspondencia de su tierno amor. Madre mía,
acójalo súbito, tranquilícele el llanto, caliéntelo y apresú-
relo a quedarse siempre con usted. Esto quiere el celeste
niño, viene para quedarse con usted. Estoy segura que no
lo rechazará, y Él hará de usted su morada, su pequeño
paraíso. Éste es mi augurio que le hago, creo que estará
contenta con él.
Este mi augurio lo hago extensible a mi querida hija
Sor Remigia; le recomiendo atención para formar el peque-
ño paraíso al pequeño Dios; y a Sor Salette, a Sor Amelia, y
a toda la comunidad ruego, suplico que cada una forme, no
una estrella, sino la morada al querido niño, que le hagan
un poco de fuego y la Vida de su Voluntad. ¡Oh! Cómo se
sentirá feliz al encontrar tantas moradas reales que sirven
a su nacimiento
Mando el saludo del Fiat Divino a todas, a fin de que
las invista con su luz, cubra vuestras miserias con su amor,
y si alguna está en pena, le lleve el bálsamo y la fuerza para
convertir todo en Voluntad de Dios.
Epistolario de Luisa Piccarreta 33
Ahora, espero vuestros augurios y vuestras oraciones.
Madre, la dejo en el Querer Divino para haceros santa y
para gozar las fiestas de Navidad.
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 10/12/36
+ + +
27. A Madre Cecilia
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Mi buena Madre Cecilia,
Gracias por todo, yo no sé cómo corresponderle,
pero creo que lo hará Jesús por mí. Me disgusta vuestro
mal, siendo que la vista es tan necesaria, pero el Fiat Divi-
no es lo que nos debe abrazar, encerrarnos en Sí, en modo
de consumarnos todas en la Divina Voluntad; porque de-
béis saber que cuando nosotros nos decidimos en verdad
a hacer siempre la Voluntad Divina, es tanto su amor, que
cubre todas nuestras miserias pasadas, defectos y pasiones,
como si en ese momento renaciéramos, y habiéndonos
como rehecho de nuevo, no quiere ver en nosotros otra
cosa que su Voluntad.
Ahora le anticipo los augurios de Navidad; le confío
al niño Jesús. Usted en estos días haced de vuestro corazón
la pequeña hostia, y el amado Jesús pequeño le llevará por
augurio su amor, sus lágrimas infantiles, sus sollozos, toda
su Vida, e infundirá en vuestro corazón su tierno y com-
pasivo amor por sus penas infantiles, éste es mi augurio,
como también auguro a toda la comunidad el renacimiento
del niño Jesús en sus corazones, especialmente a aquellas
que se acuerdan de mí.
34 Epistolario de Luisa Piccarreta
Me encomiendo a sus oraciones, como de corazón lo
haré yo por ustedes; y dejándolas en los brazos del Querer
Divino, como dándoos el aliento para respirar con un solo
respiro, con un solo latido, con una sola voluntad, le beso
la mano con profundo respeto.
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + +
28. A la Sra. Antonieta Savorani, Faenza
¡In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer Divino,
Gracias de todo, y de las peticiones y de las SS misas;
estén seguras todas de mis pobres oraciones. Sin embargo
digo a las señoras que quieren gracias, que el medio más
potente para obtenerlas es el hacer la Divina Voluntad, que
pongan en las manos de la Reina su voluntad, a fin de que
la cambie con la Divina, y le den el primer puesto de Reina
y de Madre en sus familias, y, ¡oh! Cómo se sentirá rapta-
da la Celestial Señora. Como primer milagro les dará a su
propio Hijo como don, lo encerrará en sus corazones para
que vivan junto, y Ella se quedará para custodiar a su ama-
do Hijo; y a nosotros, hijos suyos, dará la paz y pondrá el
orden entre Creador y criatura. Cuando haya hecho esto, el
resto vendrá por sí, siempre si es para el bien de sus almas.
Pero yo recomiendo la perfecta resignación. Éste es
el camino más corto y más seguro, porque con ella tene-
mos una potencia divina en nuestras manos, y no somos
nosotros que queremos y rogamos, sino es el mismo Fiat
que quiere y ruega en nosotros.
Cuánto me gustaría que todos entendieran este gran
secreto, que si queremos gracias, debemos hacer reinar al
Querer Divino en nosotros. Cuántas gracias no se obtie-
Epistolario de Luisa Piccarreta 35
nen, cuántas santidades frustradas, cuántos infelices y sin
paz, porque falta el primer alimento del Fiat, falta la Vida
de Jesús en nosotros; he aquí todo el mal.
Hija mía bendita, estemos unidas en el Querer Divi-
no, hagámoslo reinar y tendremos las sorpresas más bellas.
Ruegue por mí y dejándola en el Querer Divino me digo
vuestra [Link]
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + +
29. A la Madre general de las Hijas del Divino Celo.
I. M. I.
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Mi buena y Reverenda Madre general, es el día sagrado de
la Ascensión, del cual usted lleva el nombre, y yo siento el
deber, si bien la última entre todos, de mandaros mis senti-
dos y afectuosos augurios. ¿Pero qué augurio haceros? No
sabría que otro augurio, sino que el amado Jesús, al nombre
que le ha dado, haga corresponder los hechos, esto es, que
todo acto vuestro lo tome en Sí y lo lleve al Cielo, haciendo
así de toda vuestra vida una ascensión continua, como tan-
tas conquistas que el dulce Jesús lleve de la tierra al Cielo,
como triunfo y victoria de su amor, en el cual debe con-
sumarse vuestra vida. Vivir para consumarse en el amor es
el acto más bello, que, poniéndonos sobre la hoguera del
amor, nos consuma junto con Jesús y haga surgir su Vida
en nosotros.
Pero esto no basta Madre querida, si no hago obrar a
mi Fiat Divino. Por eso con todo el corazón se lo mando y
le pido que pronuncie en el centro de vuestra alma su Fiat
omnipotente y ahí creé su Vida, la haga crecer, la alimente,
36 Epistolario de Luisa Piccarreta
y le lleve siempre en sus brazos de luz, y en toda acción
vuestra pronuncie su Fiat y ahí forme su cielo, las estrellas
más bellas, el sol más refulgente, para formar la estancia
más adornada donde reinar y formarse su primer reino.
Madre mía, a quien vive en su Divino Querer da siem-
pre qué hacer; no deja huir ningún acto nuestro que no ani-
me, lo plasme, lo invista, lo acaricie con su virtud creadora.
Éste es el más bello augurio que puedo mandaros y quiero
que lo aceptéis, para hacer que el Querer Divino pueda
cumplir el augurio que con todo el corazón le mando. Me
encomiendo a vuestras oraciones.
Luisa Piccarreta.
+ + +
30. A una religiosa. Reverenda Superiora,
Le aseguro mis pobres oraciones, pero lo que más debe
importarle es el hacer la Divina Voluntad y conocerla en
todas las circunstancias de la vida, porque viene a noso-
tros como portadora de santidad. La santidad no se forma
jugando, sino obrando, sufriendo, amando; pero el primer
acto debe ser el querer hacer y vivir de Voluntad Divina.
Ella nos dará la fuerza, la paz tan necesaria para cumplir
bien el oficio en el cual Dios nos ha puesto. Las mortifi-
caciones, las contradicciones, las cruces, vienen veladas y
no nos hacen conocer el bien que hay dentro; pero la paz
quita el velo y nos hace conocer el dedo de Dios en las
penas, las bellas conquistas que podemos hacer, la santidad
que podemos adquirir; en una palabra, el Querer Divino
que viene a nosotros para decirnos: “Con esta pena quiero
hacerte santa.”
A esta finalidad, aprovecho la ocasión para mandaros
las pruebas del reloj de la Pasión.
Epistolario de Luisa Piccarreta 37
Me encomiendo a vuestras oraciones y, dejándoos
en el mar del Querer Divino, donde encontraréis todas las
ayudas que necesitáis, con cordiales saludos me despido.
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + +
31.
I.M.I
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer Divino,
Agradezcamos de corazón al Señor y a la Celestial
Reina, porque la han consolado. Por eso no debe desani-
marse jamás, ni perder la paz cuando no nos vemos rá-
pidamente oídos favorablemente. Cuando está la oración
vendrá la hora del Señor y nos dará más de lo que quere-
mos; nuestra parte debe ser siempre la de estar en nuestro
puesto, de hacer siempre la Divina Voluntad, porque esto
es el más grande de los milagros, y Nuestro Señor pensará
en todo y tomará cuidado más de lo que tomamos no-
sotros mismos. Si hacemos siempre la Divina Voluntad,
nuestro nombre será escrito en el Cielo y será puesta al
seguro nuestra salvación, nuestra santidad. Jesús será todo
nuestro, ¿y qué cosa no nos dará? Todo. Por tanto piense
en hacerse santa, el resto vendrá por sí solo.
Gracias por vuestras atenciones, salúdenme a las
Tántalo, que yo recuerdo con afecto y gratitud, si puede
dígales que se recuerden de recordar a la hermana que está
en Barletta lo que le dije de voz. Me encomiendo a vuestras
oraciones y la dejo en el Querer Divino a haceros santa,
donde espero encontraros siempre. Me saluda a Angelina,
la coratina.
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
38 Epistolario de Luisa Piccarreta
Pd. Haré cuanto antes las 4 aplicaciones.
+ + +
32.
I. M. I.
Mi buena hija en el Querer Divino,
Paz, confianza, ánimo, resignación y oración, y el Se-
ñor no le faltará. Todo lo que el Señor permite para usted
no es otra cosa que medios para haceros santa; por lo tanto
no ponga atención a lo que le dice el pensamiento, sino
bese el Querer Divino que todo dispone para nuestro bien.
Ahora, debéis saber que estas religiosas no toman
personas a pensión, está prohibido por su regla. Respecto a
venir a hablar conmigo, no deberías decirlo a nadie, porque
no puedo recibir, se haría una excepción, me disgustaría
haceros gastar en el viaje, mientras que con un poco de
Voluntad de Dios remediarías a todo, por eso únete a Ella.
Es cierto que a quien hace la SS Voluntad de Dios, Dios
no lo abandona jamás. Quedarías sola con Jesús a haceros
santa, y Él pensará en usted. Por eso repito: confianza, no
pierda la paz, de otra manera os arruinaréis.
Ruegue por mí, y dejándola en el mar del Querer Di-
vino, con toda estima me digo vuestra [Link].
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 19/7/37
+ + +
Epistolario de Luisa Piccarreta 39
33. A la Madre Cecilia.
I. M. I.
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Mi buena y Reverenda Madre,
Siento la esperanza cierta de encontraros en el Querer
Divino, el cual posee la plenitud de todos los bienes, por eso
no hay bien que yo no pueda auguraros por el bello día de
vuestra S. Cecilia. Así que le auguro la paz del Fiat, que haga
surgir en usted el pleno día, siempre sereno, a fin de que las
tinieblas de la noche, de las turbaciones y de las opresiones
no tengan lugar. La paz se puede llamar día de Dios, en el
cual el Querer Divino forma su jornada de santidad siempre
creciente, de gracias siempre nuevas. Madre querida, un solo
acto hecho por nosotros en el Querer Divino es tan grande,
que supera Cielo y tierra en grandeza; por eso encierra in-
mensidad, potencia, y todos los bienes. Así que os deseo que
toda vuestra vida sea un continuo acto de Voluntad Divina, y
entonces tendréis un amor por todos, una santidad que suple
a todos, encierra al mismo Dios; y con Dios en nosotros, ¿qué
cosa no podemos recibir y hacer de bello y de bueno? No po-
dría haceros augurio más bello que la paz del Querer Divino.
Ella os servirá de guía, será sostén y consuelo en las circuns-
tancias de la vida, y también en las amarguras que jamás faltan.
La dejo en el Querer Divino, a fin de que la fiesta de
S. Cecilia sea más bella y sea el eco de la fiesta del Cielo. Mi
hermana le besa la mano y le manda sus afectuosos y sen-
tidos saludos, y yo, repitiéndole los augurios beso su mano.
Vuestra [Link]
La pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 20/11/37
+ + +
40 Epistolario de Luisa Piccarreta
34. A la Sra. María Torre.
I. M. I.
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Estimada María en el Querer Divino,
(…) Ahora le recomiendo y a la Sra. Alemana, el que
vivan en el Querer Divino. Si esto hacemos ponemos al
seguro nuestra santidad, nuestro nombre será escrito en
el Cielo, lo que es de Dios será nuestro, el Querer Divino
pondrá en nuestras manos Cielo y tierra, y por lo tanto
nos será fácil convertir al más obstinado pecador, pondrá
la paz dondequiera, su potencia conquistará a todos. Por
lo tanto, un poco de paciencia, mi buena María, el Señor
regulará todo. Hagamos nosotros lo más, cual es la Divina
Voluntad, y todo lo demás vendrá por sí, es más, pensará
en ello más Nuestro Señor que nosotros mismos. …
+ + +
35. Al Sr. Vicenzo Messina, recluso en la casa penal de
Favignana, Trapani. Fiat
Querido hermano en Jesucristo,
Sumamente agradable me ha sido su petición del libro
de la Reina del Cielo, pensando que también en la cárcel
la Mamá Celestial viene a hacer su visita, para haceros de
Madre, de maestra, de confortadora, y también a daros su
dulce compañía para enseñaros a vivir de Voluntad Divina
y a formar también en la cárcel el reino del Querer Divino.
Por eso hermano mío, ánimo, confianza, porque te-
néis una Mamá Celestial que os ama mucho, que no os
dejará jamás, y si la escucháis, hará de la prisión un santua-
rio. Y si la debilidad humana os ha conducido a prisión, la
Soberana Reina viene con la fuerza de la Divina Voluntad
Epistolario de Luisa Piccarreta 41
para conduciros al Cielo y volveros menos tristes los días;
más bien, las penas, las privaciones, la soledad os las cam-
biará en reescritos y conquistas eternas; os hará sentir la
paz que ni siquiera en el mundo se goza. La Divina Volun-
tad os transformará y sentiréis la vida nueva que os traerá
la Celestial Señora.
Sepa que yo soy una hermana suya de prisión. Desde
hace más de cincuenta años el Fiat Supremo me ha aprisio-
nado dentro de un lecho. No obstante estoy contenta, es-
toy feliz; pero ¿quién me vuelve feliz? La Divina Voluntad
que yo busco hacer siempre. También usted puede ser feliz
si hace la Divina Voluntad. ¡Oh, cómo cambiará vuestras
amarguras! Sentiréis una verdadera fuerza divina que facili-
tará vuestro penoso estado.
No dejéis jamás el rosario a la Madre Celestial, y si
podéis, haga de misionero con los encarcelados, hacién-
doles conocer que la Reina del Cielo quiere hacer su visi-
ta a todos los prisioneros, para darles el don de la Divina
Voluntad. Y si tenéis necesidad de alguna otra copia y no
podéis pagarla, estoy dispuesta a mandársela gratis.
Os dejo bajo el manto de la Madre Celestial a es-
cuchar sus lecciones de Cielo, y con mil saludos me digo
vuestra hermana [Link]
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + +
36. A la Madre Cecilia, Oria
¡In Voluntate Dei!
Mi buena y Reverenda Madre,
Respondo a vuestra carta. Qué bella sorpresa al oírla
decir que en la comunidad reina la paz, la sumisión. Si hay
42 Epistolario de Luisa Piccarreta
paz ahí está Dios; sus hijos están como mezclados en la
paz; por eso son pacificadores, portadores de paz. Sus pa-
labras, sus modos no son jamás violentos, ofensivos, sino
embalsamados con el bálsamo de la paz, de endulzar los
corazones más amargados; tanto, que los intranquilos se
sienten humillados y confundidos delante a un alma pa-
cífica. Y la paz, Madre mía, es la señal de que ahí reina la
Divina Voluntad: o como vida, o al menos como virtud.
Cuando el Querer Divino quiere reinar en el alma, manda
primero su mensaje de la paz. Por eso muchas veces es
necesario cerrar los ojos a pequeñas bagatelas, a pequeñas
inercias y naderías, para no perder la paz ni el tiempo, y así
el Fiat Divino se forma las vías en nuestra alma, y ahí for-
ma su trono y su Vida y extiende su dominio. ¡Oh! Cómo
me agradaría que mi Madre lejana me diera este contento,
que fuera un acto solo de Divina Voluntad y la portadora
de Ella a todas sus hijas. Así el sacrificio de teneros lejana y
de estar privada de usted me sería menos amargo, pensan-
do que mi Madre está en misión para hacer conocer la Di-
vina Voluntad; y yo desde aquí ruego, la acompaño, y estoy
casi a la espía para ver los frutos de esta celestial misión.
Por eso, cuando vuestras cartas me tocan la tecla del Fiat,
siento un sobresalto de alegría en mi corazón y digo: “La
tengo lejana, pero al menos servirá a la Divina Voluntad.”
Ahora vengamos a nosotras, le mandé las 23 direccio-
nes; creo que las recibió y también las habéis mandado. Os
mandé también las últimas copias para hacer propaganda;
si queréis otras se las mandaré.
Escuche Madre mía, quiero enseñarle una travesura
santa: Por cada llamada de la Reina del Cielo, y por cada
libro que envíe, diga a la Señora que la empeñáis a daros
el gran don de la Voluntad Divina. Así que cada llamado,
cada libro, será una prenda de más que pondréis en sus ma-
nos maternas, no sólo por usted, sino también por aquel al
Epistolario de Luisa Piccarreta 43
cual está dirigido el libro y el llamado. Y la Soberana Reina
se sentirá atada y como obligada al ver tantas prendas en
sus manos, y os dará lo que Ella misma quiere daros: La
Divina Voluntad como vida.
La comunidad toda la saluda, D. Benedetto os bendi-
ce de corazón, y yo, dejándola unida en el Querer Divino,
le beso la mano y me digo vuestra [Link]
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
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37. A Sor Mattia.
Mi buena hija Sor Mattia,
Respondo a su larga carta. Por el contenido se ve que
la paz no sonríe en su alma, y que está muy preocupada por
usted misma. Pobre hija, se ahoga en una gota de agua y
se enreda y se pierde en pequeñas pajitas. Se ve que habéis
olvidado mis pobres sugerencias, esto es, cómo cada pen-
samiento de usted misma es una escapadita de los brazos
de Jesús. Qué maravilla que se sienta incapaz al bien si es-
capa de sus brazos. Mientras que, aun en medio a miles de
enemigos y a incesantes ocupaciones, oh cómo seríais feliz
estando en sus brazos junto con Jesús. No son las ocupa-
ciones las que nos alejan de Él, sino nuestra voluntad, el
pensamiento de nosotros mismos lo que nos hace hacer
a un lado a Jesús, aun en el bien. Por eso, deje que piense
Jesús, y convertirá las miserias, los temores, en tantos sor-
bos de amor por Él y por usted. Para quien está con Él,
las cosas más indiferentes, los trabajos, los sacrificios, son
oraciones, adoraciones, amor; siente que el tabernáculo es
su corazón, siente en sí a Jesús viviente; por lo que no en-
cuentra casi diferencia entre el Jesús del altar y el Jesús de
su corazón.
44 Epistolario de Luisa Piccarreta
Por eso ánimo, confianza y paz; póngase a un lado
usted misma, y dé en cambio el puesto a Jesús. Nosotros
somos pequeños, si pensamos en nosotros mismos, Jesús
no encontrará lugar dónde ponerse Él y hacernos sentir
su pensamiento, su amor, su vida palpitante en nosotros;
si hacemos lo contrario sentiremos que las acciones de la
vida nos hacen encontrar a Jesús y nos llevan a Él. Así que
asegúreme que estará en paz, a fin de que pueda decir a
la Mamá Celestial: “Ésta es hija nuestra, a cualquier costo
debemos ayudarla para hacerla santa, ¿no está contenta?
Ya salió la segunda edición de la Reina del Cielo, le
mando dos copias, una para la Reverenda Madre Vicaria,
y la otra para usted, gratis. Si quieren más mándeme decir
cuántas quiere y yo se las envío.
Me encomiendo a sus oraciones. Mi hermana le dice
tantas cosas. No dejo de recomendarle que haga propagan-
da de la nueva edición, quiero ver qué cosa sabéis hacer por
la Mamá Celestial y por el triunfo de la Divina Voluntad.
La dejo en el Querer Divino, y usted piense en no es-
capar más; y mandándole el beso del Fiat, me digo vuestra
[Link].
La pequeña hija de la Divina Voluntad
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38. A una religiosa.
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Reverenda Madre,
Deseo que esté mejor. Así como el amado Jesús le
llevó las penas para poder continuar un poco su Vida en
usted, así ahora me auguro que el celestial niño, con sus
sonrisas infantiles os lleve la santidad, para poder conti-
nuar la vida de sus obras en vuestra Maternidad; y como las
Epistolario de Luisa Piccarreta 45
penas están en la mano de Jesús, son limas que nos afinan
de más en la santidad, pinceles que nos embellecen, amor
que nos consume. El amado niño vendrá todo en fiesta
para corresponderle por las penas que habéis sufrido, y
permanecerá en usted para morar ahí por siempre, y por
don le llevará su Divina Voluntad. Éste es mi más bello
augurio que os hago; creo que le será grato.
En esta noche de la S. Navidad, digámosle de corazón
un grande y repetido Fiat, así haremos encontrar la fiesta
al pequeñito divino, y Él nos llevará la suya y festejaremos
juntos su nacimiento adorable.
Ahora junto a la Madre entrelazo las hijas todas y
hago mis augurios a todas, con el rogar al divino párvulo
que lleve su Fiat a todas las religiosas, dándole el beso del
Fiat (…)
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39. A Sor Remigia.
Fiat
Mi buena hija,
Recibí tu carta y con desagrado comprendo tu estado
de salud. Paciencia hija mía, el amado Jesús quiere hacerte
madurar de más en la santidad, y su Querer Divino quiere
apresurar su Vida en tu alma. Las cruces son la leña al fue-
go; por cuanta más leña, tanto más crece el fuego; o bien
como el sol a las plantas, el cual con su luz y calor acari-
cia las plantas, las madura, les comunica la dulzura, el sa-
bor. Sin cruz somos como aquellos frutos amargos, como
aquellas plantas estériles que hacen más mal que bien. Por
eso hija mía, quita la tristeza de tu alma, no te desanimes
ni te turbes, ten la paz como el más grande tesoro. Jesús
es bueno, no te hará mal, más bien dispondrá todo para tu
bien.
46 Epistolario de Luisa Piccarreta
Ahora quiero saber cómo te sientes… Te dejo en el
Querer Divino, y todo lo que sufres y haces ponlo en sus
manos, a fin de que le prestes lo necesario para darle el tra-
bajo; si nada le das estará ocioso en ti, y tú te sentirás vacía
del trabajo de la Divina Voluntad. Por eso sé atenta y haz
en modo de poder decir: “Yo no conozco otra cosa que la
Divina Voluntad, Ella me es madre, me es hermana, me es
vida, me es todo, es mi cielo y mi paraíso en la tierra.” (…)
+ + +
40.
Fiat
Estimada en el Señor,
En el nombre de la Mamá Celestial le doy las gracias
por las atenciones en propagar su libro. Ciertamente os
recompensará con sus bendiciones maternas, la mirará con
amor especial y se sentirá comprometida con tantas pren-
das de más, por cuantas más atenciones usáis. Son deseos,
suspiros de la gran Señora, que quiere ir haciendo sus vi-
sitas maternas, porque quiere formar el pueblo a la Divina
Voluntad, y a quien se interesa la tendrá en cuenta como
hija y secretaria. ¿No quisiera usted ser una de éstas?
Ahora mi buena señora, le recomiendo no perder ja-
más la paz aun en las debilidades; es más, cuanto más nos
sintamos defectuosos, tanto más debemos estar estrecha-
dos con Jesús; debemos servirnos de los mismos defectos
como de tantos escalones para subir a los brazos de Jesús
y con toda la confianza arrojarlos en sus llamas amorosas,
a fin de que queden quemados, y su amor y su Voluntad
adorable tomen el puesto que tenían nuestros defectos.
Y además, las mortificaciones, las contrariedades, los
disgustos, son los mensajeros que nos manda Jesús, sus
Epistolario de Luisa Piccarreta 47
cartitas de aviso, los telegramas inesperados que nos traen
las bellas noticias de cuánto nos ama Jesús, y a qué grado
de santidad quiere elevarnos. Así que sin cruz estaremos
como si no tuviéramos correspondencia con nuestro ama-
do Jesús, y como si nada hubiese diseñado sobre nosotros.
¡Ah no! El Cielo nos guarde de esta desventura; más bien
se requiere propósito firme de vencer nuestros defectos y
de servirnos de las circunstancias de la vida como monedi-
tas, como dones que nos hace el dulce Jesús, para darnos el
derecho de adquirir la patria celestial.
También debo deciros que no hace bien en amargarse
tanto por la desaparición de vuestro adorado hijo. Cierta-
mente que está más feliz de cuanto estaba con usted; y si
usted lo amaba en verdad, en lugar de llorar gozarías de su
felicidad. Usted, en su dolor, no amáis a vuestro hijo, sino
a usted misma. Y además, no estamos lejanos de nuestros
amados difuntos más que un solo paso, cuando menos lo
creamos, nos encontraremos junto con ellos. Por eso le
recomiendo paz, ánimo y verdadera resignación, y veréis
qué cosa hará de usted el Señor.
No deje de leer el libro de “La Reina del Cielo”, para
aprender mejor a vivir del Querer Divino. Tal vez para
Agosto saldrá la 5° edición del “Reloj de la Pasión.” Si lo
quiere, haga el pedido, y ambos libros os servirán de luz,
de gozo y de guía.
Me encomiendo a vuestras oraciones, y dejándoos en
el Querer Divino, me digo vuestra [Link]
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 14/08/34
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48 Epistolario de Luisa Piccarreta
41. A la Señora Mazari, Bari
Fiat
Mi buena hija en el Querer Divino,
Por medio del confesor he recibido vuestra carta. An-
tes que todo debo agradeceros todas vuestras atenciones
que habéis usado hacia mí, la más pobre de todas las cria-
turas. Ciertamente yo no lo merecía, por eso ruego a Jesús
que le recompense Él. Pero ¿sabéis cuál es la recompensa
que ruego que el dulce Jesús le dé? Es que le dé el gran
don de la Vida de la Divina Voluntad, de modo que de
usted no debería quedar otra cosa que el velo que la cubra,
y entonces sentirá en usted su santidad en vuestro poder,
su luz que la guiará en todo, su paz que sabe poner en fuga
todos los temores, las dudas, las turbaciones; en suma, sen-
tiréis el Cielo en vuestra alma, la patria celestial en vuestra
posesión.
Por eso, ánimo. En todo lo que no es Querer Divino,
en todo lo que la oprime, diga: “No son cosas nuestras, no
nos pertenecen, para nosotros la Divina Voluntad es todo,
es la amada heredad, y es justo que vivamos en nuestro
campo, en nuestra amada habitación.” Oh, cómo desearía
que Jesús me dijera: “Éstas mis dos hijas son todas de mi
Voluntad, son los ángeles terrestres que tengo sobre la tie-
rra, mis escondites donde me refugio cuando las criaturas
me ofenden.” Ésta es la recompensa que quiero para uste-
des, y ruego al dulce Jesús que se las dé; ¿no estáis contenta
por eso?
Luisa
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Epistolario de Luisa Piccarreta 49
42. A la Sra. A. Savorani, Faenza
¡In Voluntate Dei!
Hija bendita en el Querer Divino,
Ánimo, confianza y abandono en los brazos de nues-
tro amable Jesús en vuestras penas. Yo creo que ellas no
son otra cosa que materias primas en sus manos para re-
petir su Vida en usted, y si supiera con cuanto amor está
dentro y fuera de usted para modelarla con Él. Jesús siente
la necesidad de hacer a las criaturas las repetidoras de su
Vida, y las hace sobre la hoguera del dolor y del amor. Las
penas son la leña, y el amor la enciende, y Jesús nos da la
forma que quiere, toda similar a Él, y ¡ay! del mundo si no
hubiera estas hogueras.
Por eso hija mía, deje hacer a Jesús, hágalo hacer de
médico celestial, y haciéndolo Él, vuestra vida se alternará,
ahora sufriendo y ahora con el dulce reposo que os dará
el mismo Jesús. No ponga atención a tantas historias de
médicos, contrarias en tantos pareceres el uno del otro. Es
justo que no se crea a ninguno. Estése en paz, y hasta en
tanto que no encontréis médicos que estén de acuerdo en
sus pareceres, no hagáis nada, y Jesús, que os ha ayudado
hasta ahora continuará a ayudaros. Además, Él tiene en su
mano el dolor, cuando quiere os lo hace sentir, y cuando
no quiere pone el opio de su Voluntad y lo adormece.
Por lo tanto, piense en hacerse santa. En cada pena dé
un beso a Jesús, abrácelo fuerte, fuerte, y oblíguelo a hacer
venir el reino del Fiat sobre la tierra (…)
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50 Epistolario de Luisa Piccarreta
43.
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer Divino,
¡Oh! Cómo me gustaría que todo en usted fuera Vo-
luntad de Dios. Como madre se lo digo, que ese preocu-
parse porque se siente fría, porque no tenéis una lágri-
ma por las penas de Jesús y otras cosas, casi sin quererlo
impide la plenitud de la Vida de la Divina Voluntad en
usted, mientras que todo debería ser Voluntad de Dios
en nosotros: El frío, el calor, el sueño y la vigilia, el llorar
y el no llorar. Hay las lágrimas del corazón, las lágrimas
del alma que son más amargas y nos transforman en el
amado Jesús. Las lágrimas de los ojos nos alivian, nos
satisfacen, son un desahogo, mientras que las lágrimas
del corazón nos petrifican y nos dan una pena tan dura,
que no hay esperanza de alivio. ¡Oh! Cómo somos fáciles
en poner atención al sentir, el sentir no es nuestro, no
está en nuestro poder, mientras el dulce Jesús, porque nos
ama mucho, nos ha dado el querer en nuestro poder, a fin
de que poniéndolo en el banco de la Voluntad Divina se
vuelva actos divinos, que contienen tal inmensidad y po-
tencia, que nosotros mismos no podemos contenerlos, y
el amado Jesús, para hacer que los poseamos, hace el gran
prodigio de vivir en nosotros para darnos la posesión; y
entonces ¿qué sucede? Que nuestra vida y nuestros ac-
tos tienen por principio la Vida y los actos de Jesús; aun
el respiro tiene por principio su respiro… por lo tanto
nuestro frío, las lágrimas no derramadas, las penas, las
distracciones involuntarias, pueden pedir el reino de la
Divina Voluntad sobre la tierra. Serán tantas dulces pren-
das en las manos de Jesús, para empeñarlo a hacer venir
el reino de la Divina Voluntad sobre la tierra.
Epistolario de Luisa Piccarreta 51
Por eso estemos atentas, vivamos como si no tuvié-
semos otra vida, otra palabra, que sólo la Divina Voluntad
(…)
La pequeña hija de la Divina Voluntad
+ + +
44. a la Sra. Mazari, Bari
¡In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer Divino,
Gracias por vuestro cariño y atención que no merez-
co. El Cielo, el querido Jesús, la Reina y Madre la recom-
pensen de todo; es más, en correspondencia rogaré a ellos
que os den la vestidura real de la Divina Voluntad y os cu-
bran y calienten con el manto del amor. Pero usted se debe
prestar a recibirla y a vestirse con esta vestidura real que la
hará distinguirse como hija predilecta del Querer Divino, y
Jesús y la Mamá la cubrirán con sus manos divinas con el
manto refulgente del amor. No le parezca difícil el obtener
este gran bien, más bien es facilísimo, con tal que lo queráis
con decisión firme de vivir del Querer Divino, convirtien-
do todo lo que hace en Voluntad Divina.
El amado Jesús, la Reina SS., se pondrán a vuestra dis-
posición, estarán dentro y fuera de usted para haceros de
guía, de luz y de fuerza, y si ven vuestra debilidad suplirán
a donde usted no puede llegar.
¿Queréis saber? La Reina se ha comprometido con su
Hijo Divino, para quien quiere vivir de Voluntad Divina,
de asistirnos y crecernos con aquel amor con el cual creció
y asistió a su Hijo Jesús. Por eso se requiere voluntad, el
resto vendrá por sí mismo.
Ánimo, no se desanime por las dificultades y las cir-
cunstancias de la vida; ellas son los pasos que nos hacen
52 Epistolario de Luisa Piccarreta
subir más en alto en el Querer Divino. Especialmente en
las circunstancias dolorosas el amado Jesús nos da la mano
para hacernos subir más en alto, y nos hace hacer las bellas
conquistas, no humanas sino divinas y de valor infinito.
¡Oh, cómo me gustaría oír que estáis siempre en el Querer
Divino!
( …) He rogado por vuestras necesidades, especial-
mente por la buena Carmela. ¿Quién sabe cuántos abrazos
y besos dará el Señor a quien sufre y a quien ve sufrir,
porque es mejor sufrir que ver sufrir, por eso, correspón-
danle estos abrazos y besos con los vuestros y díganle de
corazón: “Jesús, toma nuestra voluntad y danos la tuya.” Él
la quiere dar y ama que sea buscada (…)
La pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 3/12/37
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45. A la Madre Cecilia.
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Mi buena y Reverenda Madre,
Le agradezco tanto por su querida carta y por las be-
llas noticias que me da, especialmente por los ojos. Yo, ver-
daderamente estaba preocupada, pero ahora agradezco a
Dios. Estamos haciendo la 3° edición (1937) de “La Reina
del Cielo”, con un bello apéndice. Hubiera querido darle
una copia. La tipografía va muy lenta y por eso no ha salido
aún, pero está por terminarse. En cuanto salga, la primera
copia será para usted y oiréis nuevas sorpresas de la Reina,
lo que ha hecho, lo que hace y lo que quiere hacer por no-
Epistolario de Luisa Piccarreta 53
sotros. Cuando se lo mande, me mandaréis decir vuestras
impresiones, y creo que amaréis más a la Celestial Reina.
Ahora, Madre mía querida, le hago mis augurios por
el nacimiento del pequeño Rey Jesús. Los pequeños son
más fáciles a darnos lo que queremos, porque son desinte-
resados, a veces basta hacerles una caricia, darles un beso,
enjugar sus lágrimas, para darnos lo que queremos. Creo
que vuestra Maternidad dará todo esto al pequeño Jesús, y
Él os dará por regalo de su nacimiento su Santísima Volun-
tad. Don más grande no podría haceros, porque con Ella
tendrá a vuestra disposición la santidad, la paz; sentiréis
en usted la virtud creadora, la cual tendrá virtud de trans-
formar vuestros actos, aun un pequeño te amo, en tantas
vidas de amor, las cuales tendrán el acto incesante de amar
a Aquél que tanto nos ama.
Madre mía, cómo es bello el vivir en el Querer Di-
vino, todo es nuestro; Dios mismo siente la necesidad de
darse en poder de las criaturas para amarlas y hacerse amar.
Por eso no sabría hacer otro augurio más bello, más útil,
que el Querer Divino os envuelva tanto, de no haceros
sentir, ver y tocar, que la sola Divina Voluntad.
La dejo en el Querer Divino
+ + +
46.
In Voluntate Dei
Estimada en el Señor,
Le aseguro mis pobres oraciones. Tenga gran con-
fianza, la cual vence a Dios, que cede a nuestras necesida-
des. Haga decir alguna misa para conseguir lo que queréis;
después ponga todo con filial abandono en las manos de
Dios y de la Reina, Ellos, que nos aman tanto y quieren ser
54 Epistolario de Luisa Piccarreta
amados. Todo lo que sucederá será siempre lo mejor para
usted y para el pobre Jesús. Las cruces nos hacen renacer
a nueva vida de santidad y de Gracia; así que las cruces
soportadas con verdadera resignación nos hacen semejar a
Jesús y son nuestros renacimientos en el bien, en el amor,
en el Querer Divino, que quiere ser nuestra vida. Por eso
hagamos correr todo en el Querer Santo si queremos que
haga sus prodigios de amor en nuestra alma.
Me encomiendo a sus oraciones, y yo de corazón lo
haré por usted. Le mando el saludo del Querer Divino, a
fin de que le lleve la paz, el bálsamo a sus penas, me digo
vuestra [Link]
La pequeña hija de la Divina Voluntad
+ + +
47. A Federico Abresch, Bologna
Fiat – ¡In Voluntate Dei!
Querido hijo en el Querer Divino,
El único consuelo que puede encontrar una madre al
tener a sus hijos lejanos, es que quieran vivir en el Querer
Divino, si pienso en cuánto el amado Jesús lo suspira y
cómo el clavo que más lo traspasa es que sus hijos no vivan
en su Voluntad. Y la Celestial Reina, ¿qué cosa no haría si
nos viese vivir junto con Ellos, con una sola Voluntad?
Cierto que pondrían su Vida a nuestra disposición. Es pro-
piamente esto el vivir en el Querer Divino.
Dios mismo toma a pecho todas nuestras cosas y
pone a nuestra disposición su santidad, su amor, todo su
Ser, siempre y cuando tenga el contento de vernos vivir en
aquel Querer que es el portador de todos sus bienes.
Amadísimo en el Querer Divino, para vivir en Él no
se trata de cambiar acciones, sino sólo voluntad, en vez
Epistolario de Luisa Piccarreta 55
de hacer correr la nuestra en todo lo que hacemos, ha-
cemos correr la de Dios. ¿Y queréis saber qué sucede en
nuestro acto? Es tanto su amor, su bondad, que conforme
formamos el acto y hacemos correr su Voluntad, así vie-
ne formada la Vida Divina en nuestro acto, y tantas veces
repetida esta Vida Divina en nuestros actos por cuantos
actos hacemos; ¿y os parece poco decir que, con tal que
haga correr su Voluntad me da el poder de formar tantas
Vidas Divinas por cuantos actos hago? Aunque sean actos
naturales o pequeños, con tal que esté su Voluntad, el gran
prodigio es cumplido.
Respecto a las debilidades, miserias y otro, no os deis
pensamiento, siempre y cuando no esté nuestra voluntad,
porque ella es nuestra ruina. Pueden servir como escabel
sobre el cual el Querer Divino forma su trono para domi-
narnos y reinar, o bien como sirven las piedras y el cascajo
a quien quiere hacerse una habitación, o bien como tierra
en mano a nuestro agricultor celestial, que de las miserias
de nuestra voluntad hace las bellas floraciones para exten-
der su reino. Todo sirve a su gloria y a nuestro bien en las
manos divinas del Fiat. Pero, te recomiendo que no pen-
séis en las miserias, en las debilidades; por cuanto más se
piensan más se sienten. En cambio, con no pensarlas se
desvanecen y se sienten menos. Mucho más que el dulce
Jesús no mira a lo que sentimos, sino a lo que queremos, es
más, muchas veces nos compadece y aumenta su Gracia,
su fuerza, para hacer que las miserias estén en su puesto.
Del resto, el amado Jesús, con querer que vivamos en su
Voluntad, no quiere tener qué hacer con los muertos, sino
con los vivos; así que nuestras miserias dicen que estamos
vivos, no muertos, y Él, queriendo hacer de vencedor, las
vence y hace de ellas el más bello adorno para su reino.
Por eso, ánimo y confianza; son las armas que vencen
a Dios. Si no hacemos los primeros pasos, no podemos
56 Epistolario de Luisa Piccarreta
hacer los segundos, los terceros y todos los demás. Si no
entramos en el mar, no podemos bañarnos ni nadar den-
tro; por eso lo esencial es comenzar en verdad, el resto
vendrá por sí.
Me encomiendo a vuestras oraciones. Di al peque-
ño Pio que en cada cosa que haga, diga: “Jesús, toma mi
voluntad y dame la tuya.” Hazlo crecer santo, a fin de que
sea un verdadero hijo del Querer Divino. Dejo a toda la
familia en el Querer Divino. Busquen cuanto más podáis,
el hacer conocer a todos la Divina Voluntad; así obtendréis
la gracia de conocerla ustedes de más. Mando el saludo del
Fiat a todos.
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + +
[Siguen algunas cartas escritas una veintena de años
antes]
48. A D. Michele Samarelli, Bari
I. M. I.
El Santo Querer de Dios sea nuestro beso continuo, que
nos transforme todo en Jesús.
Muy reverendo Señor Teólogo,
El buen Señor Jesús nos ate tanto en su Querer, de no
hacernos recordar más del nuestro. ¡Oh! Cómo seremos
felices, porque sentiremos en todo nuestro obrar la mar-
ca divina, sentiremos en nuestra voz el aliento de Jesús, el
poder y el amor del mismo Jesús; y entonces sí, podemos
decir a Jesús: “Te amo, pero en verdad, porque en tu Que-
rer tengo también tu amor en mi poder; por eso, no en el
mi “te amo”, sino en tu amor, el único digno de ti.”
Epistolario de Luisa Piccarreta 57
Jesús no se dejará vencer en amor por su criatura; nos
amará tanto, tanto, de confundirnos de amor; en cada lati-
do del corazón, en cada respiro y pensamiento nos vendrá
un “te amo” del dulce Jesús; y tantos nos vendrán de estos
“te amo”, que nosotros no podremos llegar a contarlos
todos.
He aquí la respuesta. Jesús parece que os diga: “¿Quie-
res que te ame mucho, mucho, demasiado? ¿Quieres que
arroje en ti los inmensos océanos de mi amor, que llegue a
volverme loco por tu amor?”
Vive siempre en mi Querer, olvídate de ti mismo,
hazme vivir en ti, y mi amor por ti llegará al non plus ultra;
así que, según hagas mi Querer, Yo te amaré de más, por-
que mi Querer merece todo mi amor, así que pondré a tu
disposición, también mi amor.”
¡Oh! Cómo es bueno Jesús. Si nosotros lo conociéra-
mos, moriríamos raptados por el amor; y el raptor Jesús,
para no hacernos morir, con amor nos esconde en el amor.
Poner sólo en duda que Jesús no nos ama mucho, es con-
tristar a Jesús y amargarlo.
El amor llama otro amor. Cuanto más creamos que
Él nos ama, tanto más sentimos amarlo; y Jesús, viéndose
amado, más nos ama.
Ahora vengo a agradecerle por la bella imagen del S.
Sudario. La tenía, pero me fue quitada por otro sacerdote;
y Jesús, que es tan bueno, por otro sacerdote me la ha he-
cho llegar. Gracias.
Me encomiendo a vuestras santas oraciones.
Corato, 14/10/17
+ + +
58 Epistolario de Luisa Piccarreta
49. A la Superiora, Sor Magdalena del Moro, Santa
Chiara, Ravello
I. M. I.
El Santo Querer de Dios os ate tanto, tanto, de no daros
tempo de pensar en usted misma.
Mi hermana en Jesucristo,
Respondo con pocas líneas a tu carta. La causa, creo,
de todo lo que me dices, es la falta de unión con Jesús en
todas tus cosas. El enemigo te encuentra sola, sin Jesús,
y hace su trabajo, te turba, quitándote la paz del corazón,
tan necesaria para hacer reposar al afligido Jesús. Si el ene-
migo te encontrase siempre con Jesús, para no sufrir su
adorable presencia huiría. He aquí el remedio a todos los
males, estar siempre con Jesús, sea en las cosas espirituales
cuanto en las materiales, y Jesús pensará en darte la paz y
en desempeñar tu oficio; es más, Jesús lo hará en ti. Todo
lo que sufras dalo a Jesús para aliviarlo y repararlo, también
las frialdades, y así tendrás más campo para hacerle com-
pañía al traspasado Jesús. Si estas con Jesús te olvidarás de
ti misma, y sólo a Jesús recordarás, y Él pensará en todos
tus males. ¡Ah, sí, ámalo mucho! Pero la sola unión con
Jesús hará surgir nueva fuente de creciente amor, así que
si estás con Jesús lo amarás, si no, te amarás a ti misma y a
tus males. Que fea figura haráis ante Jesús, ¿no es verdad?
Diga a la buena Superiora que esté en todo a la obe-
diencia, porque quien obedece no se equivoca, y el bendito
Jesús suplirá a lo que parece que le falte. Y además, cuando
Jesús se siente amado, olvida nuestras culpas, y no queramos
perder la cabeza por recordarlas. Jesús quiere la armonía y
la concordia entre ustedes, y Él estará en medio a ustedes.
Me encomiendo a vuestras oraciones.
La pequeña hija de la Divina Voluntad
Epistolario de Luisa Piccarreta 59
Corato, 20/11/17
+ + +
50. Al Sacerdote D. Antonio, da V.
I. M. I.
El Santo Querer de Dios sea el latido continuo de nuestro
corazón.
[Link] D. Antonio,
Sólo Jesús puede confortarnos en nuestras penas,
por eso sólo a Él volvámonos, arrojémonos en sus brazos
como tiernos niños y, si el dolor nos hace llorar, bañemos
sus manos paternas con nuestras lágrimas, y el dulce Jesús
viéndose adornadas las manos, nos enjugará las lágrimas
y nos dirá: “Hijo, ¿has venido a mí a llorar? Y Yo quiero
cambiar tus lágrimas en alegrías, tus amarguras en dulzu-
ras, y derramaré en tu corazón el mar de mis gracias.” Por
eso, confiemos todo a Jesús, aun la suerte de nuestra ama-
da patria, Él dispondrá todo para bien de nuestras almas.
Yo espero que ya hayáis tenido noticias de vuestros
hermanos; encomiéndelos a las almas purgantes, porque
ellas pensarán en ponerlos a salvo, prométales algún septe-
nario de misas si quedan salvos.
Me encomiendo a vuestras oraciones, roguemos mu-
cho en estos tiempos tan dolorosos; la oración nos defen-
derá de la sombra del enemigo y nos cubrirá con la sombra
divina, y la sombra divina nos hará desaparecer de la mira-
da del enemigo.
La pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 12/11/17
+ + +
60 Epistolario de Luisa Piccarreta
51. A la Sra. Concettina Camoniero, S. Giovanni a Pe-
duccio, Napoli
Fiat
El Santo Querer de Dios nos ate tanto, de poner en fuga
todo pensamiento. Buena hija,
Con el bendito Jesús se requiere confianza y amor, por
cuanto más osados seamos, tanto más nos quiere. Vuestro
temor de comulgar viene del enemigo; él tendría placer
que nosotros hiciésemos más leña para el infierno, de otra
manera no se lo hubiera dicho ni suscitado en usted tantos
temores. Más bien yo le digo que cuando por temor os
abstenéis, formáis leña para el purgatorio, las comuniones
que no hacéis en vida, las haréis de fuego en el purgatorio,
porque Jesús en el S.S. Sacramento se quema de amor y
quiere venir a nuestros corazones para dar desahogo a sus
llamas; y con el abstenernos, Jesús se quema de más, delira
y con justicia nos hará quemar de más en el purgatorio.
Por eso piense solamente en amar a Jesús, en cómo
hacerlo más contento, y el amor destruirá todas las leñas
y como rocío celestial la cubrirá, la purgará de todo. Los
temores, las dudas, las agitaciones son cuerdas que nos en-
cadenan, nos quitan la frescura del amor, es más, lo hacen
marchitar y nos desvinculan de los brazos de Jesús.
Le recomiendo las “Horas de la Pasión.” Forme conti-
nuas cadenas de reparación en torno a Jesús, una a ellas to-
das vuestras acciones, a fin de que jamás se rompa esta dulce
cadena de reparaciones. Son los tiempos que lo requieren;
si no queremos ser espectadores de males mayores, propá-
guelas cuanto más pueda. Y encomendándome a vuestras
oraciones, ruego a Jesús que la bendiga y le dé la paz.
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + +
Epistolario de Luisa Piccarreta 61
52. Sólo y siempre Jesús
Mi buena hija,
Si quieres ser santa busca sólo a Jesús y toma de Jesús
todo lo que Él dispone: privaciones y falta de ayudas, aun
espirituales. Hija mía, hasta en tanto que no te despojes de
todo, aun de los gustos santos, Jesús, el raptor de los cora-
zones, no te dará sus gustos divinos, y por lo tanto estarás
siempre agitada y sacudida, ahora por una ola, ahora por
otra.
Concluyo, encerrándote en la herida del corazón SS.
de Jesús, a fin de que te bendiga, te consuele y te tenga
estrechada en sus brazos. Ruega por mí.
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + +
53. A Sor Agnese, de las religiosas Benedictinas de
clausura de Lecce.
I. M. I. A.
In Voluntate Dei, D. G.
Estimada hermana e hija en Jesucristo,
Recibí tu carta por medio de tu santa hermana que
vino a buscarme. Buscaré contentarte por cuanto pueda de
rogar por ti. Sólo te pido que hagas desaparecer todo para
hacer resurgir en todas tus cosas solamente a la Divina Vo-
luntad. No la dejéis más huir, tómala como acto primero
de vida, en todas tus acciones, en las penas y en las conso-
laciones, en todo, y Ella te dará la paz tan necesaria para tu
alma. De todo lo que no es paz, estate en guardia, porque
los temores, las agitaciones, aun bajo aspecto de bien, son
siempre alientos infernales y harapos del infierno, cosas
62 Epistolario de Luisa Piccarreta
que no nos pertenecen, y nosotros debemos estar en guar-
dia de no hacer entrar en nuestra alma cosas extrañas y
nocivas, que nos hacen mal. Por eso, si amas a Jesús estate
en paz, cualquiera que sean las circunstancias no te turbes
jamás y con toda confianza estate como una pequeña niña
en los brazos de Jesús.
La paz será tu herencia, la Divina Voluntad tu vida,
la confianza el imán potente que raptará a Jesús bendito a
morar en tu corazón; y ¡oh! Cómo estará contento de estar
en tu corazón, porque encontrará su cielo, las cosas de la
patria celestial, cuales son su Voluntad, la paz, la confian-
za. En el Cielo se está con toda confianza, más que hijo y
padre, se goza la paz y se vive de Voluntad Divina. Por eso
aprendamos de este exilio a vivir como se vive en el Cielo.
Me encomiendo tanto a tus oraciones, porque tengo
mucha necesidad, y dejando a las dos, las hermanas, en el
mar de luz del Querer Divino, donde me auguro que te
harás santa, me digo vuestra [Link] y [Link]
Luisa Piccarreta
Corato, 24/01/29
+ + +
54. A la Madre Elisabetta.
I. M. I.
Fiat – In Voluntate Dei, D. G.
Mi buena y Reverenda Madre,
Mientras estaba por mandarle una carta para su
querida hermana, me ha llegado la suya. Madre mía, no
se aflija de lo que sentís en el fondo de vuestra alma, son
trabajos que hace Jesús para cumplir sus grandes desig-
Epistolario de Luisa Piccarreta 63
nios. Y Jesús para trabajar se sirve ahora de la materia de la
luz, ahora de la oscuridad, ahora del aislamiento en el cual
vuestra alma se siente sola y tal vez sin Aquél que amáis y
que tanto os ama. Pero Jesús no la deja jamás; se esconde,
y en su escondimiento es tanta la hoguera de su amor, que
os da sus besos escondidos, sus tiernos abrazos; pero se los
da poco a poquito para no hacerse sentir. Pero con todo
esto no sabe estarse así por largo tiempo, cuando menos se
cree se hace sentir en el fondo del alma para sosteneros y
gozar de sus trabajos.
Madre mía, con Jesús se requiere paciencia, fidelidad
y paz, para hacerlo continuar su trabajo de formar el reino
del Fiat Divino. Él quiere estar libre, no quiere que nos
preocupemos de lo que sentimos. ¿Qué se puede hacer? Es
el eclipse del Sol del Querer Divino, que con sus refulgen-
tes rayos llega hasta eclipsar a Jesús. Por eso usted ruegue
por mí, porque tengo mucha necesidad.
Mando el saludo del Fiat a su buena hermana Elisa,
a mi hija Sor Gioacchina y a toda la comunidad. Lina ha
escrito diciendo que está contentísima.
Le recomiendo que no se le olvide rogar por mí,
como yo de todo corazón lo haré por usted. Y dejándola
en camino en la luz interminable del Fiat Supremo, don-
de todo es paz, armonía, fortaleza, me digo, besándole la
mano, vuestra sierva [Link] y [Link].
Luisa Piccarreta.
Pd. Gracias por los rosarios, mi hermana Ángela le
besa la mano y la saluda de corazón. La Madre Superiora
de Oria requiere consuelos.
Corato, 28/01/29
+ + +
64 Epistolario de Luisa Piccarreta
55. A una religiosa.
I. M. I.
Fiat – In Voluntate Dei
Mi buena y Reverenda Madre,
El Reverendo padre P. me hizo leer su carta manda-
da a él, y me rogó que le escribiera alguna palabrita para
confortarla. ¿Pero qué debería deciros? Mi acostumbrado
estribillo, perdámonos en el Fiat Divino y en Él encontra-
remos la fuerza, la luz, que invistiendo nuestra lengua hará
enmudecer a aquellos que nos escuchan, y sintiendo en ella
la fuerza de la verdad se pondrán a escucharos y a poner
fin a una tempestad que dura desde hace tanto tiempo.
Madre mía, no debéis preocuparos de un carácter tan
cambiante, ni poner mucha atención; pobrecito, qué debi-
lidad, se cambia a cada sonido que le llega al oído. Estando
en Roma estaba con usted, yendo a Messina, con aquellos;
así fácilmente se cambiará de nuevo, y si no se cambia, N.
Señor se podrá servir de otros caminos. Por eso no pierda
jamás la paz en estas circunstancias, porque la tempestad
pasará, todo termina acá abajo, pero la paz no termina,
más bien es la carroza que nos lleva al Cielo y ahí se que-
da con nosotros, como herencia de los hijos de nuestro
Padre Celestial. Mucho más que la paz es la campana que
suena continuamente para llamar en nosotros la Vida del
Fiat Divino.
Me gustan mucho los tres consejos del P di Costa;
ponga atención en seguirlos, quién sabe qué dispondrá N.
Señor. Por eso roguemos, esperemos y abandonemos todo
en el Querer Divino.
Me encomiendo tanto a sus oraciones, y dejándola en
el Querer Divino le beso la mano.
Vuestra sierva [Link], Luisa Piccarreta
Epistolario de Luisa Piccarreta 65
Corato, 9/02/29
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56. A una señorita.
I. M. I.
Fiat – In Voluntate Dei
Estimada en el Señor,
Sea siempre bendito el S. Querer Divino que todo
dispone para nuestro bien; la tempestad es siempre pre-
ludio del cielo sereno. Por eso no se abata, espere con
paciencia invicta la hora de Dios. Cuando ella suene, su
imperio pondrá todo en su lugar y tal vez los mismos ene-
migos se volverán amigos. Por eso, ánimo, no omita nada,
dé ejemplo de firmeza de carácter, siempre igual a usted
misma, no haga reír al demonio, porque si no está firme y
siempre igual, el enemigo os dirá: “Querías hacer el bien a
los demás y no lo has sabido hacer a ti misma.”
Hija mía, debéis saber que bajo los golpes el fierro
centellea, se reblandece y se dispone a formar el objeto que
el artífice le quiere dar. Así hace Nuestro Señor, artífice di-
vino, golpea el fierro de nuestra alma para quitarnos lo oxi-
dado, para ablandarnos y darnos la forma del objeto que
quiere hacer de nosotros, y la luz que centelleamos bajo sus
golpes, sirve para disponernos a sus grandes designios. Por
eso de las tempestades debéis tomar la luz, el ánimo, la paz,
no os turbéis jamás, porque la turbación es la verdadera
granizada del alma, destructora de los verdaderos bienes.
Me encomiendo a vuestras oraciones, y dejándola en
la luz del Fiat Divino, me digo
Vuestra sierva [Link], Luisa Piccarreta
Corato, 11/02/29
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66 Epistolario de Luisa Piccarreta
57. A una Superiora Religiosa
I. M. I.
Fiat – In Voluntate Dei
Muy Reverenda Madre,
Gracias por vuestros santos augurios y por vuestros
amados recuerdos, yo no sé como agradecerle, el buen Je-
sús se lo agradece por mí y con todo el corazón le corres-
pondo los augurios, pero ¿quiere saber cuál es mi augurio?
Que el Fiat Divino le quite su voluntad y le dé la suya, de
modo de formar en usted su Vida, su reino, su cielo en
vuestra alma. ¡Oh, cómo seréis feliz, vivir no más de vo-
luntad humana, sino de voluntad divina! Ella le dará paz
perenne, la cual es tan necesaria para formar el día de luz
en nuestra alma. Las turbaciones, los temores, las pequeñas
desconfianzas son las notas del alma, las cuales hacen ver
todas las cosas al contrario de lo que son. La noche nos
esconde el calor del Sol Divino y tal vez nos esconde al
mismo Jesús. En cambio la paz es la sonrisa del alma y la
primavera que hace florecer el pequeño terreno de nuestra
alma, y nos quita el velo de las turbaciones y nos devela a
Aquél que tanto nos ama. Pero si queréis paz debéis vivir
de Voluntad Divina. Ella sola nos dará la verdadera paz y
encierra la patria celestial en nuestro corazón.
Es más, le ruego formar en vuestra comunidad, el pe-
queño reino del Fiat Voluntas Tua, como en el Cielo así en
la tierra. Si esto hacéis tendréis una comunidad floreciente,
la voluntad de la una será la de todas, tendréis una fuerza
única, formaréis el pequeño cielo sobre la tierra. Por eso
os pido, ya que habéis querido una palabra mía, que todas
hagan la Divina Voluntad; pongan el Fiat al principio y
al fin de cada acto vuestro, y todo lo que queráis, déjenlo
todo en el Querer Divino, no os preocupéis, y Él tomará el
empeño de todas vuestras cosas.
Epistolario de Luisa Piccarreta 67
Mando un saludo del Fiat Divino a mi amada prima
y le pido que se haga santa y que no salga jamás del mar
infinito del Divino Querer. Dígale que pida por mí, como
le aseguro que yo lo hago por ella.
Me encomiendo tanto a vuestras oraciones y deján-
dola a navegar el mar interminable del Fiat, me digo vues-
tra sierva [Link]
Luisa Piccarreta
Corato, 16/4/29
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58. A una Superiora Religiosa
I. V. D. D. G.
Mi buena y Reverenda Madre,
Recibí vuestra carta, y al leerla sentí en mi pobre co-
razón las notas de su dolor, de vuestras amarguras y del
aislamiento en el cual os encontráis. Madre mía, ánimo,
no se abata, porque el abatimiento agota el ánimo, la fuer-
za, y nos vuelve inhábiles al bien. Si todas estas notas de
dolor y de aislamiento las arrojarais en el mar del eterno
Querer, ellas os darían un mayor derecho, de que el Fiat
Divino no sólo haga de vida vuestra, sino guía, apoyo y
compañero inseparable, de modo de formar con Él lo que
a usted como Superiora conviene que haga y mande. ¿No
siente en usted misma esta ayuda divina? ¿No siente en
su corazón que hay una mano potente que os guía? Por
eso, Madre mía, abandónese como una pequeña niña en el
Querer Divino, y sentiréis surgir nueva fuerza, nueva luz,
que abrazándoos os dirá: Estoy Yo junto contigo; el aisla-
miento en el cual te dejan los tuyos te será recompensado
por mi fiel compañía.
68 Epistolario de Luisa Piccarreta
Yo de corazón pediré, si bien soy indigna, que Jesús
os consuele y os dé tanta gracia de gozar usted la paz en
medio a tantas tempestades, y que todas sus hijas quieran
oír vuestra palabra materna, que por su bien les ordena.
Ahora vengamos a nosotras, y se lo digo porque us-
ted lo quiere saber, de otra manera lo hubiera callado. Con
todo y que vino la Martucci a Trani, la publicación de la V.
D. duerme; no hay ninguna premura, me parece que todos
son paliativos y burlas que hacen, pero deberían pensar
que no me burlan a mí, sino a un Querer Divino. Madre
mía, para hacer un bien se requiere quien sienta la vida de
ese bien, y si no se siente la vida, se hará forzado y aun mal,
y a un bien forzado la criatura se siente faltar el terreno
bajo sus pies, le falta el tiempo, la fuerza. Del resto, Fiat,
Fiat. Dispone como el Fiat quiere y quien quiere; yo no
quiero otra cosa, sino que el Querer Divino se haga.
Me encomiendo al Señor, y me perdone estos pe-
queños desahogos. D. Benedetto la bendice y mi hermana
la saluda, y yo, dejándoos siempre en el Divino Querer le
beso la mano y me digo vuestra sierva [Link]
Luisa Piccarreta
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59. A una religiosa
I. M. I. A.
Fiat
Mi buena hija en el Querer Divino,
Vuestra carta me ha dado tristeza al oír vuestro esta-
do, no podría olvidarme de una hija de nuestro venerable
Padre y mía, que fue tan generosa conmigo en los últimos
meses de su vida en este mundo; y tan pobre como soy, no
Epistolario de Luisa Piccarreta 69
podría olvidarme de vuestros sacrificios para escribirme
en un momento tan doloroso para todos nosotros; mucho
menos podría olvidarse nuestro amable Jesús de vuestros
sacrificios hechos por Él, de dejar todo para daros toda
a Jesús. No puedes negar que de todo corazón deseabas
daros toda a Jesús, es verdad que te has escapado de sus
brazos, te has ocupado de otras cosas, no has sido estable
y constante a aquello que tú misma en ciertos arrebatos de
tu corazón prometías a Jesús, pero Jesús vigilaba y vigila
aún su don, don que le diste tú. Además los dones se aman,
se cuidan como cosas propias, así que Jesús no dejará es-
capar su don.
Está cierta hija mía, Jesús te ama y te quiere buena y
santa; no prestes atención al enemigo, que quisiera arreba-
tar el don de las manos de Jesús; no prestes atención a las
dudas y a todo aquello que no es paz. Estas son cosas del
enemigo, son trozos de infierno, no de Jesús; sus cosas son
paz, los trozos del Cielo son certidumbre. Por ello, como
madre que ama a su hija, te ruego no dejes entrar más en
tu corazón estos harapos infernales, y si el enemigo te ator-
menta, dile decidida: no son cosas que me pertenezcan, no
quiero robar a nadie, ni siquiera al infierno. Y después te
repito mi acostumbrado estribillo: firmeza irremovible en
el bien, no os ocupéis de otra cosa sino de Jesús y de aque-
llo que pertenece a vuestro oficio, y con esto cerrareis la
puerta al enemigo y no encontrará el camino para agitaros.
Por eso te repito: Paz, paz hija mía, y la paz la encontraréis,
cierto, si miráis en todo a la Voluntad Divina. Ella es la
pacificadora de las almas y la portadora de la santidad y de
la felicidad aun acá abajo. Por eso olvida todo y solamente
recuérdate de aquel Querer que más que tierna y piadosa
madre quiere hacer santa y bella a su hija, y yo junto con
Ella, más que madre, quiero regeneraros en aquel Fiat Di-
vino y poner la vida para teneros como hija suya y mía.
70 Epistolario de Luisa Piccarreta
Creo que escucharéis mis peticiones y, dejándola no más
en su voluntad turbulenta, sino en la de Jesús, donde os
veré frecuentemente, me digo en el Querer Divino, vuestra
madre [Link]
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + +
60. A una religiosa (probablemente)
(…) ¡El no querer obedecer significa no querer hacer la
Voluntad de Dios! ¿Y te parece una cosa de nada? Más que
duda, es el pecado de los pecados. Los mismos santos, los
ángeles, la corte celestial dirían: ¿Quién es esta loca, esta
muchacha que quiere hacer el acto contra la Voluntad de
Dios, que quiere poner el desorden? Porque el querer des-
obedecer es oponerse a la Voluntad de Dios, decirle que:
“yo no quiero reconocerte”; mientras que con el obedecer,
si esta virtud se hace para contentar al padre, es cosa buena
y santa, pero si se hace porque se reconoce en ello la au-
toridad, la Voluntad de Dios, es la cosa más preciosa. Ésta
es la Voluntad de Dios y basta; mejor al infierno con la
Voluntad de Dios, (que el mismo se cambiaría en paraíso,
porque nosotros con querer hacer su Voluntad es signo de
que lo amamos), que no en paraíso con nuestra voluntad,
que lo mismo, después se cambiaría en infierno.
Acerca de querer recordar el pasado, no, porque lo
pasado es pasado en Dios, y sería un usurpar sus dere-
chos, sus cosas. Si no hay mal en lo pasado, el Señor puede
con calma hacerlo conocer. Acerca del futuro, ni siquiera
vale la pena preocuparnos, porque no es cosa nuestra, sino
es cosa de Dios. Nosotros debemos obedecer y hacernos
santos, no por nuestro interés, sino por la gloria de Dios.
Por lo tanto, hacer a un lado toda duda, porque la duda, el
Epistolario de Luisa Piccarreta 71
temor, la agitación, no vienen de Dios, sino del demonio,
y pensar más bien en amar y hacer la Voluntad de Dios,
porque el Señor con las dudas se disgusta mucho más que
si cometiésemos el pecado.
Hija mía, tú jamás has conocido un reproche de Nues-
tro Señor Jesucristo, y si lo hubieses conocido habrías visto
a Él, que es todo bondad, con qué amargura reprocha, y
necesitarías probarlo. Por lo que jura, o haz la promesa so-
lemne de jamás pensar en las dudas, para no desobedecer y
consecuentemente para no disgustar a Jesucristo.
¿Crees tú que el estar destinada a escribir haya sido
una cosa sucedida al azar? No, sino una cosa establecida
por Dios desde la eternidad, porque tenía sus fines. Por
lo tanto, debes saber apreciar y aprovechar tanta preferen-
cia…
+ + +
61. A Madre Cecilia
I. M. I. – Fiat
I.V.D.D.G
Mi buena y Rev. da Madre,
Me perdonará el no haberle escrito, pero esté segura
que jamás la olvido junto a N. Señor, a fin de que os dé
fuerza y gracia en el delicadísimo oficio que Él os ha con-
fiado. Yo espero que vuestro primer acto sea el de dar el
pan de la Divina Voluntad a vuestras novicias, pero al darlo
debéis condimentarlo con dosis fuerte de amor, con una
amabilidad toda celestial, con la dulzura de Jesús sobre el
labio, de modo que ellas encuentren tal gusto, que les bas-
ten pocas palabras para hacerse santas. No irán en busca
de largas conferencias, las cuales, mientras halagan el oído,
dejan las almas, tal vez en ayunas.
72 Epistolario de Luisa Piccarreta
Querida Madre, dígales de parte mía que no pongan
atención a rumores y a bagatelas, sino al pan celestial que
el dulce Jesús quiere darles por medio vuestro, o sea, el del
Fiat Supremo, ni Jesús les pedirá otra cosa sino aquello:
que en todo sea cumplida su Voluntad.
Mi buena Madre, todo lo grande, como usted sabe
mejor que yo, está en el no negar jamás nada a la Divi-
na Voluntad. Negarle alguna cosa, no hacerse dominar
por Ella, significa romper la santidad, hacerla pedazos; de
modo que si nosotros mismos nos conduciremos para ha-
cernos verdaderamente santas, seremos como un cuerpo
al cual le vienen arrancados los brazos, los pies, el corazón,
y, ¡oh! Pobre santidad sin la Vida entera de la D. Voluntad.
Por eso Madre mía, amémosla mucho, hagámosla
siempre, aunque nos cueste la vida, nos será dada una vida
más bella, e interesémonos en hacerla amar por los demás.
Ahora vengamos a nuestro caso; yo no creo, entre
nosotros no ha habido ni habrá sombra de disgusto, ha-
béis querido hacer una broma, la cual os ha ayudado para
hacernos reír y tal vez para darme un empujoncito para ha-
cerme escribir. Si no os he escrito antes ha sido porque no
veía la necesidad, y esperaba la ocasión para escribiros. No
sabía nada acerca de que la Madre Sor M. Concetta vino
a Oria; os habría escrito si lo hubiera sabido; sólo lo supe
cuando se regresó, por lo tanto perdóneme y quedemos
siempre amigas y unidas en el D. Querer.
Mi hermana os besa la mano y os dice tantas y tantas
cosas. Toda la comunidad os saluda de corazón. D. Bene-
detto os bendice.
Termino con preguntaros: ¿Y usted está bien? Dé la
confianza de Madre a vuestras hijas, muéstrese abierta con
ellas, pero tanto de atraerlas con confianza filial a abrirse
con usted, de modo que pueda meter los remedios nece-
sarios a sus debilidades, dudas, temores, etc. Madre, tome
Epistolario de Luisa Piccarreta 73
todo del dulce Jesús y Él será magnánimo, no se angustie
por nada, no tema, porque Jesús pensará en todo. Y yo os
dejo en sus brazos, encerrada en su corazón divino, y be-
sándoos con toda estima la mano, me encomiendo a vues-
tras oraciones. Vuestra [Link] y [Link]
Luisa Piccarreta
Corato, 25/02/33
+ + +
62. A Sor M. Emiliana
I. M. I. – Fiat
(…) En todo lo que haces, besa y respira el Querer Divino.
Él te hará respirar el cielo, el aire balsámico de la paz, y
pondrá fuera de tu corazón todos los temores, los miedos,
las dudas. La Voluntad Divina será para ti el verdadero Sol
que hará desaparecer la noche de los males, y formará la
primavera sonriente de las flores más bellas.
+ + +
63. A Sor M. Longina
I. M. I. – Fiat
Oh, cómo el Querer Divino la quiere santa. Pero quiere que
lo llaméis siempre, para hacer surgir en vuestra alma el día
de la paz, y como por encanto hacer desaparecer de vuestro
corazón todas las miserias que impiden la verdadera santidad.
Por eso el Fiat Divino la espera para deciros: “Dame vida en
tus actos, y Yo te haré santa y todo se convertirá en felicidad.”
+ + +
74 Epistolario de Luisa Piccarreta
[Siguen cartas posteriores a la condena]
64. A Madre Cecilia
In Voluntate Dei
Mi buena y Reverenda Madre, recibí vuestra carta que
mucho me confortó; os agradezco de corazón. Mi estado
en estos tiempos es muy doloroso, a causa de los libros y
otras cosas, pero yo tengo la esperanza cierta en mi pobre
corazón que serán las últimas gemas que mi amado Jesús
pondrá a mi pequeña corona. Y cuando mi corazón me lo
siento sofocar de pena, me escondo en el Querer Divino y
ahí encuentro la fuerza necesaria. ¡Qué fuerza mágica, que
imán potente posee la Divina Voluntad! En las penas más
duras sabe dar el reposo y arroja el bálsamo sobre las llagas
más graves. Por eso Madre mía querida, no nos separemos
de dentro del Fiat. Él nos formará su estancia divina, en la
cual encontraremos a Jesús que nos tomará entre sus bra-
zos, nos alimentará con el precioso alimento de su Querer,
nos cubrirá con su amor, esconderá nuestras penas en las
suyas para hacernos más similares a Él, y en el énfasis de
amor nos dirá: “Hija mía, no temas, Yo seré tu vida, tu
fuerza, tu todo; viviremos juntos y formaremos una sola
vida. Cómo seremos felices.”
Ahora, este es mi deseo para S. Cecilia: Que el Fiat
os dé su morada divina, en la que viviréis con una sola
vida con el amado Jesús. Yo no sé decirles otra cosa: Que
el Querer Divino las cubra y las esconda en Sí, pero tanto,
que no sientan en ustedes sino la Voluntad de Dios…
Gracias, gracias por todo; que el Cielo se los pague
con bendiciones, las esconda aun más en su Querer, a fin
de que la tierra se cambie en cielo para ustedes, y todas las
cosas os sean portadoras de Voluntad Divina.
Epistolario de Luisa Piccarreta 75
Junto con mi hermana os renuevo las felicitaciones.
Creo que este año soy yo quien inicio las felicitaciones para
S. Cecilia, felicitaciones de paz y de unión. Rueguen por
mí; y dejándolas en el Querer Divino y besándoles la mano,
unida a mi hermana me digo su [Link],
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 10/11/38
+ + +
65. A Federico Abresch
In Voluntate Dei!
Mi queridísimo hijo en el Querer Divino,
Perdóneme el retraso. Os hago notar que estoy siem-
pre en el Querer Divino, donde quiero yo y Jesús que estén
todos mis hijos lejanos y cercanos, esto es aquellos que
quieren vivir en el Querer Santo. El Cielo nos guarde de
una desventura tan grande, de salir de dentro de Él.
Hijo queridísimo, debéis saber que esto es una tarea
dada a nosotros por Dios en la Creación. Al principio de
nuestra existencia fue formado en el centro del FIAT Su-
premo. Dios creaba nuestra voluntad humana como su
estancia divina, como gabinete secreto, donde debía vivir
junto con nosotros, donde debía tener su cátedra para en-
señarnos la doctrina celestial de su Querer. Así que nin-
guna ley nos puede imponer el no vivir en Él, ni la santa
Iglesia, por cuanto nos inclinamos y adoramos sus dispo-
siciones, ni Dios mismo puede decirnos: “No quiero que
tú vivas en mi Voluntad”, porque Él con suma sabiduría
nos dio este derecho por creación. Nosotros, con vivir en
Ella, debemos ser la habitación de Dios, los portadores
76 Epistolario de Luisa Piccarreta
de nuestro Creador, en los cuales, para desahogar sus de-
lirios de amor debía hacerse narrador de su Ser Divino
en el gabinete secreto de nuestra voluntad humana. Y por
eso quiere que sepamos cuánto nos ama y que nos quiere
para vivir en su Querer con aquel amor con el que se vive
entre hijos y Padre… Oh, cómo se amarga si no se vive
junto con Él, si no nos tiene estrechados sobre sus rodillas
paternas, si no nos da continuamente sus dones, su vida,
su santidad. Las desemejanzas no le agradan, nos quiere
similares a Él. Y para hacer esto, escuchaos una estratage-
ma suya: da amor en cada cosa que hacemos, quiere que le
demos en don nuestra voluntad para darnos la Suya; y en
este intercambio hace crecer la Vida de la Divina Voluntad
en nosotros, así que en cuanto damos la nuestra, así crece
la Suya y, cada vez que damos la nuestra, se deleita de obrar
en nosotros sus maravillas divinas.
Por eso, queridísimo en el Querer Divino, estemos
atentos, estemos en nuestro puesto, no nos preocupemos
por los truenos y tempestades, aunque me hayan amargado
hasta la médula de mis huesos. Yo espero que se cambia-
rán en Cielo sereno y en truenos de luz y de amor por el
mundo entero y por el triunfo de un Reino tan santo…
Podemos decir que queman bajo la hoguera de las penas
en que nos han puesto, pero espero que esta hoguera me
sirva para quemar la cárcel de mi cuerpo; así podré tomar
el vuelo hacia el Cielo, para poder obtener el Reino de la
Divina Voluntad sobre la tierra.
Os agradezco por vuestra acogida ofrecida a mí; por
otra parte ruego a Jesús que os dé su acogida continua en
el Fiat Divino. Ruegue por mí, que tengo tanta necesidad:
y dejándoos encerrado en el Querer Santo, unido con la
buena Amelia y mi pequeño Piuccio, me confirmo como
vuestra afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad
Epistolario de Luisa Piccarreta 77
Corato, 30-11-1938
+ + +
66. A Suor Remigia
I. M. I.
Fiat! - In Voluntate Dei!
Mi buena hermana Sor Remigia,
Gracias por tu cartita; la agradezco tanto. El queri-
do Jesús te recompense formando su Vida en ti; pero se
requiere mucha atención: primero que todo debes tratar
de tener los alimentos necesarios para alimentar y hacer
crecer al querido Jesús; el primer alimento necesario es la
paz. La turbación no es alimento hecho por Jesús. La paz
forma el día y hace convertir todo lo que hacemos en paz.
Con esto formamos materia abundante y divina para for-
mar, alimentar y hacer crecer a Jesús. Formadas las mate-
rias necesarias, el Querer Divino inviste y forma la Vida
de su Voluntad. Oh, ¡cómo está contento entonces¡ Jesús
encuentra en nosotros su Voluntad que lo ama, Lo corteja
y lo tiene en fiesta; y entonces, ¿qué cosa sucede, hija mía?
Nuestro respiro, nuestro latido y movimiento es el respiro,
el latido y movimiento de Jesús, y nosotros sufrimos su
Vida, hacemos el modelo de ella, y todos nuestros actos
son modelados por la Vida de Jesús.
Por eso, sé atenta; ama la paz y todo te sonreirá, inclu-
so el mismo Jesús. Este es mi deseo para la Santa Navidad:
sé buena, hazte santa, haz que todas las cosas sean para
ti Voluntad de Dios. Con esto, teniendo en tu poder un
Querer Divino, ¿qué cosa no podrás hacer de bello y de
bueno? Todo. Ruega por mí; y dejándote en las olas eternas
del Querer Divino, me confirmo
78 Epistolario de Luisa Piccarreta
Tu afectísima tía,
Luisa, la pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, diciembre 1938
+ + +
67. A Sor Clara
In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer Divino,
(…) Pero yo, como madre que ama a su hija, quiero
ver a mi hija crecer en la Divina Voluntad. ¡Cómo sería
feliz y cómo estará contento el querido Jesús! Serías su
benjamina.
Y ¿quieres saber cómo se crece en el FIAT? Con lla-
marlo en todo lo que haces, sea cosa natural sea espiritual.
Porque todo es de la Divina Voluntad; por eso quiere amar
siempre junto contigo y, si la llamas, te da su amor en tu
poder para hacerse amar, te da su santidad para hacerte
santa, la luz para hacerte conocer y para eclipsar las debili-
dades, las miserias, las pasiones, a fin de que no tengas más
vida en ti, sino sólo su Voluntad, que extienda y forme su
vida en tu pequeño acto… Si esto haces, se sentirá Reina
en mi hija lejana, pero Reina actuante; le darás mucho qué
hacer y lo que haces tú lo hará Ella. No te dejará un instan-
te, más bien, formará tu respiro, tu latido, el movimiento, el
paso e incluso durmiendo, formará tu reposo y se reposará
junto. Pero todo su contento es que se sentirá reina y Ma-
dre de su hija y mía…
Por eso, hija mía queridísima, sé atenta, escucha al
querido Jesús, que te habla en el corazón. ¿Cuántas llama-
das no te hace? ¿Cuánta gracia y dulzura no te hace sentir?
Epistolario de Luisa Piccarreta 79
Pero ¿sabes por qué quiere confiarse de ti? Quiere
darte la tarea más grande, de hacer de ti una verdadera hija
de su Voluntad; y cuando sientas en ti su Vida, sentirás la
necesidad de hacerla conocer a los demás… Por tanto, di al
querido Jesús, con todo el corazón, que quieres vivir en su
Querer, que no quieres conocer otra cosa que únicamente
su Voluntad. Él te tomará la palabra y actuará, y oh, ¡qué
transformación sentirás en ti! Sentirás paz perenne, amor
que jamás cesa, fuerza divina; en una palabra, te sentirás
unida con Jesús, que hará de actor y espectador, para go-
zarse lo que harás junto con Él.
Hija mía buena, te he escrito para contentarte y para
contentar a Jesús, a fin de que crezcas y te quedes en el
Querer Divino; y, si bien lejana, formarás mi gloria, mi ale-
gría, de tener una hija que vive y crece en el Querer Santo.
Ahora, estoy contenta que dejaste mi trabajo por el
altar del Padre Pío. ¡Cómo es bello pensar que nuestras
labores sirven a Dios!
Me encomiendo a tus oraciones y te dejo en el centro
del Fiat Divino, para recibir su Vida continua, sus besos
amorosos, sus abrazos, tan fuertes, que no te será dado
descender de sus rodillas paternas; estarás en sus brazos,
como una pequeña niña, para recibir el alimento de su Vo-
luntad y de su amor.
Hazte pronto santa; y, mandándote el saludo del Fiat,
me confirmo tu afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 2-1-1939
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80 Epistolario de Luisa Piccarreta
68. A la Señora De Regibus, Torino
In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer Divino,
Perdóname por el retraso en responderte; verdadera-
mente estaba pensando y siento todavía la necesidad de oír
la noticia del P. Beda, pero ¡Fiat!... Sucede casi siempre así,
en este mundo que huye a los pobres humillados. Fiat. No-
sotros estamos sobre la hoguera y quemamos en holocaus-
to a aquel Fiat, al cual estamos obligados de dar vida; por
eso forma mi escondite, mi refugio, mi fuerza. ¿Cómo se
puede hacer y vivir sin un Querer tan santo? Sería vivir sin
respiro, sin movimiento, sin el principio por el cual fuimos
creados, sería querer caminar sin tierra bajo los pies. ¡Jesús
mío, Mamá mía líbrenme de una desventura tan grande!
Por eso, ¡estemos atentas! No demos este dolor a
nuestro querido Jesús, de vivir sin la vida del Fiat Supremo.
Es vida nuestra, toda y siempre nuestra; no la hagamos a
un lado, vivamos juntos, hagámosla respirar y moverse en
nosotros; no perdamos la semilla que hemos adquirido al
leer las pequeñas gotitas apenas de un Querer tan santo,
pero con nuestros actos repetidos reguémoslo, a fin de que
crezca su Vida bella y lozana en nuestra alma.
Para nosotros es un deber sagrado vivir en el Querer
Divino. Ninguno nos lo puede impedir; y si no hiciéramos
esto, nos arrastraríamos en el bien y de nosotros estará
lejana la verdadera santidad.
Te correspondo los deseos, que el Querer Divino nos
haga un acto solo de su Voluntad; entonces comprenderás
cuál es nuestro dolor y el del Fiat, de no poderse hacer
camino para hacerse conocer. ¡Cómo amaría una carta del
P. Beda! Cuánto consuelo no llevaría a nuestras almas, de-
jadas sobre la prensa de un dolor que no parece terminar.
Epistolario de Luisa Piccarreta 81
Ruega y haz rogar a todos: se trata de poner a salvo la
Vida de la Divina Voluntad en nuestras almas. Te dejo en
el Querer Divino, si quieres ser gran santa. Don Benedetto
no esta muy bien; ruega. Os bendice.
En el centro del Querer Divino me confirmo tu afec-
tísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 7-1-1939
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69. A la Madre Cecilia
In Voluntate Dei!
Mi buena y reverenda Madre,
Perdóneme si no os he escrito rápido, así como no
hay bien más grande que podamos querer, que querer que
en nosotros no reine sino sólo la Voluntad Divina. Ten-
dremos en nuestro poder a Dios mismo, su amor, todo
será nuestro; no hay bien que se hará en el Cielo y en la
tierra, que no será nuestro. Seremos la ayuda de todos; jun-
to con Jesús tendremos un solo respiro, un solo latido, un
solo movimiento junto con Él. En cada acto que haremos
correrán mares de santidad y de belleza, tantos, que Dios
mismo quedará raptado por ello.
Por eso, Madre mía, al bien que le quiero no hay bien
mayor que pueda querer, que verla encerrada en la Divina
Voluntad. Jesús no nos sacará jamás; nos hará hacer aque-
llo que Él hace y estará con nosotras todo atento, para
hacer de nosotras sus copias. Quiere que lo asemejemos
en todo y, como nosotras no podemos porque somos muy
pequeñas, nos da de lo suyo para tener su intento de dar-
nos; pero, quiere encontrarnos siempre en su Querer, de
82 Epistolario de Luisa Piccarreta
otra manera le faltaría la materia divina para darnos su se-
mejanza (…)
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70.
In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer Divino,
Heme aquí contestándoos; yo no os he abandonado,
ni vuestra misión se ha perdido. Lo que se hace por Dios
no se pierde jamás, más bien se forma la semilla que, ger-
minando hace renacer la Vida, más lozana, más robusta
y bella. Todo lo que habéis hecho, tanto por vos como
por los demás, son semillas que habéis formado, semillas
que hacen renacer la Vida de la Voluntad Divina; pero se
requiere nuestra cooperación. Nuestros actos repetidos en
el FIAT, que como agua benéfica riegan la semilla para for-
mar la vida; y, formada la vida, se requiere nuestra volun-
tad unida a la suya para hacerla crecer, se requiere nuestro
amor continuo para alimentarla. Por tanto, para nosotros
nada se pierde, si verdaderamente queremos vivir de Vo-
luntad Divina. Esta vida existe en nosotros, no huye; pero
necesita no abandonarla, sino crecerla y alimentarla. El mal
es más bien de quien no la ha conocido todavía, porque
para poseer es necesario conocer.
Por eso, ánimo, hija mía, no retroceda. La Voluntad
de Dios es nuestra y Vida nuestra; Dios nos la ha dado
cuando creándonos nos sacaba a la luz, como principio
de vida. Ninguno nos la puede quitar, ni la santa Iglesia, ni
Dios mismo. Sería como querernos obligar a vivir sin res-
pirar, sin movernos, lo que es imposible. Pueden quitarnos
los libros, pero la Divina Voluntad ninguno tiene derecho
de quitárnosla. Es la cosa más consoladora al corazón hu-
Epistolario de Luisa Piccarreta 83
mano poder decir: “Lo que quiere Dios lo quiero yo, lo que
hace Dios lo hago yo”.
Los Cielos se abren ante estas exclamaciones para
unir al Creador y a la criatura, siga vuestra misión y ofréz-
cala por el triunfo del Querer Divino. Además, yo os re-
cuerdo siempre y os pongo en el Querer Divino, donde
quiero encontraros siempre. Por caridad, no salga jamás,
no me dé este dolor; alguna cosa he hecho por usted, por
tanto quiero ser pagada, y ¿sabe qué paga quiero? Que no
salga jamás de adentro de la Voluntad Divina.
Agradezco tanto al Rev. D. B. Por sus augurios y de
corazón correspondo sus deseos; que haga por mí un ins-
tante en la S. Misa. Nosotros tenemos aquí bajo humilla-
ciones profundas. Sólo el Señor sabe lo que está pasando;
por eso tenemos necesidad de muchas oraciones, para que
el Señor nos dé la fuerza. Le beso la mano y bendígame.
Respecto a los volúmenes, no están más en mi poder.
¡Fiat, Fiat! Por eso, tratemos de convertir todas las cosas,
las amarguras, estos encuentros dolorosos que me cuestan
la vida; suframos todo en la Voluntad de Dios, estémonos
en paz, a fin de que crezca más bella su Vida en nosotros.
Os mando los augurios de nuevo año, todo de Volun-
tad Divina.
Os dejo en Ella para haceros santa. (…)
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
1939.
+ + +
71. A un Sacerdote
I. M. I.
¡In Voluntate Dei!
Muy Reverendo Padre,
84 Epistolario de Luisa Piccarreta
El Querer Divino le lleva mi augurio, si bien amarga-
da hasta la médula de mis huesos. Le manda su lluvia de luz
y de amor, que eclipsa todos vuestros males y embalsama
vuestras penas, desafortunadamente dolorosas, y conver-
tirlas en santidad y todas en actos de Voluntad Divina. Oh,
cómo estaría contenta, si mis augurios fueran para usted
portadores para transformaros todo en Voluntad de Dios.
Os beso la mano y de rodillas imploro vuestra pater-
na bendición, rogándoos no se olvide de rogar por mí, que
soy la más abandonada.
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 24-3-1939
+ + +
72. A la Madre Cecilia
¡In Voluntate Dei!
Mia buona y reverenda Madre,
(…) Ahora siento el deseo de haceros los augurios
de Pascua. Madre mía, ¿qué augurios haceros? Sé que las
cruces os circundan; cuántas veces os conviene pasar tra-
gos amargos, que le hacen sangrar el corazón. Me parece
que el querido Jesús la circunda de estas penas para daros
la fuerza, y con voz tierna y amorosa os dice: “Hija mía,
estas penas dámelas a mí, para que me forme los brazos,
el corazón y los pasos, toda mi Vida, para poder vivir en
ti”. Madre mía, son las cruces, las penas, unidas al Querer
Divino, las que forman la materia prima para poder dar en
nosotros la vida a Jesús, el cual llama nuestra pequeñez a
vivir en Él y a resurgir en Él.
Epistolario de Luisa Piccarreta 85
He aquí mi augurio, Madre mía: resurgir no sólo a la
Pascua, sino continuamente en Jesús; así que cada pena, cada
acto nuestro sea para nosotros un medio para resurgir en
Aquél que tanto nos ama. Creo que augurio más bello no po-
dría haceros; creo que os será agradable, mucho más bajo la
lluvia de cruces inauditas y de humillaciones profundas. Las
tempestades no parecen terminar. Ruegue que haga resurgir
de las tempestades la paz, de otra manera no se puede vivir.
Mi hermana os dice tantas cosas y os manda sus au-
gurios afectuosos. En modo especial mando mis augurios a
Sor Remigia, que forme su perfecta resurrección en el Que-
rer Divino; que de cada acto que hace se sirva para crecer
en la santidad. Debemos estar convencidas que no son las
cosas grandes que nos dan la santidad, sino las pequeñas,
que las tenemos en nuestro poder y que sirven como ali-
mento de la santidad. Me encomiendo a vuestras oraciones
y, dejándola junto con Jesús para resucitar, le beso la mano
y con mil obsequios, unida a mi hermana me confirmo,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 5-4-1939
+ + +
73. A la Duquesa M. Pignatelli, Pisa
¡In Voluntate Dei!
Estimadísima en el Querer Divino,
Gracias por su preciosa carta y del artículo de la Ma-
dre Landa que me mandó. El Cielo os recompense en el
Querer Divino, a fin de que toda su vida no sea otra cosa
que un acto continuo de Voluntad de Dios. Mi buena Du-
quesa, es muy importante vivir de Querer Divino, todas las
otras cosas, por cuan grandes, quedarían como tantas go-
86 Epistolario de Luisa Piccarreta
titas de agua ante el mar; mucho más que nuestro querido
Jesús, con vivir en su Querer, encontraría en nosotros sus
pasos divinos, su movimiento, su amor, todo nuestro ser
convertido en materia divina del cual el dulce Jesús se ser-
viría para formar, crecer y alimentar su Vida en nosotros.
Todas las otras cosas por cuan bellas, pueden servir
para formar sus obras, pero sólo el vivir en el Querer Di-
vino sirve para formar su Vida. ¡Que diferencia entre las
obras y la vida! En cuanto queremos hacer nuestro acto en
su Querer, el Cielo se abaja sobre nuestra cabeza, el amor
divino toma su primer puesto y no somos más nosotros
que amamos, que obramos, sino el amor divino que ama,
que obra en nosotros; así que somos los portadores del
Fiat, el cual obra en nosotros sus maravillas, de asombrar a
los mismos ángeles. Por eso, también vuestro castillo dedí-
queselo a la Divina Voluntad, a fin de que en las personas
que puedan entrar pueda reinar la Divina Voluntad.
Mi buena Duquesa, es desafortunadamente verdad
que sólo con el querer hacer conocer algunas gotitas del
vivir en la Divina Voluntad hemos sido castigados, golpea-
dos inexorablemente con penas tan duras que, si no fuera
por la ayuda del Fiat, por las grandes penas que nos hacen
sufrir moriríamos. El único consuelo que queda es que no
nos pueden quitar la Divina Voluntad. Por eso ruegue, que
al menos nos dejen en paz y que todo sirva al triunfo de
Ella. Sea sólo la Divina Voluntad nuestro refugio, el bálsa-
mo en nuestras penas, el refugio cuando nos persigan, a fin
de que no nos encuentren.
D. Benedetto os bendice, y yo, dejándoos en el centro
del Querer Divino, me confirmo,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 25-4-1939
+ + +
Epistolario de Luisa Piccarreta 87
74. A la Señora Caterina Valentino, S. Giovanni Ro-
tondo, Foggia
Estimadísima en el Señor,
Gracias por su carta. El querido Jesús, para compen-
sarla, (la tenga) tanto en el orden del Querer Divino, que
no mire ni quiera otra cosa que la vida del Fiat Supremo.
Oh, cómo es bello poder decir “yo no quiero ni conozco
otra cosa que la Divina Voluntad”. Sea Ella nuestro refu-
gio, a fin de que, si nos quieren encontrar, nos encuentren
sólo en sus recintos divinos. Por eso, no dejemos escapar
nada, incluso nuestras pequeñas insignificancias, las peque-
ñas acciones de la vida, sin hacerlas entrar en su mar divi-
no, y en todo lo que podamos hacer y sufrir, nuestro único
objetivo, para el triunfo del Querer Divino, que viva y reine
como triunfador en nuestras almas y de todos… Cómo
seremos felices; cada acto nuestro será una conquista di-
vina. Se verá su dedo, que ha señalado nuestro acto y con
su fuerza creadora ha encerrado en él soles más fúlgidos y
cielos más bellos de los que se ven en la creación.
Por tanto, estemos atentos; no se requiere otra cosa
que decisión firme de querer vivir en el Querer Santo; es
Jesús que lo quiere, nos cubrirá con su amor, nos esconde-
rá en su luz y llegará hasta a suplirnos en lo que nosotros
no sabemos hacer.
Me encomiendo a vuestras oraciones. Diga al Padre
Pío que ruegue mucho por nosotros, que la tempestad no
parece terminar: estamos siempre bajo los rayos y truenos,
que parece que nos quieren quemar. ¡Fiat! Estemos siem-
pre en el Querer Divino. Con sentido respeto me confir-
mo,
La pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 27-4-1939
+ + +
88 Epistolario de Luisa Piccarreta
75. Al Padre L. Beda, O.S.B.
¡In Voluntate Dei
Reverendísimo Padre, Jesús le da las gracias por vuestra
bondad de haberme escrito. ¡Qué consuelo ha llevado a
mi pobre alma y a mi confesor Don Benedetto! Todos
nosotros hemos pasado tiempos tristes. Jesús mismo llora
amargamente y a mí me rompió el corazón al verlo llo-
rar. Era una gran demostración de amor, revelándonos lo
que la Celestial Reina estaba por hacer, cómo nos ama y
cómo le importaba mucho el enseñarnos cómo se vive en
la Divina Voluntad, cómo se crece en Ella y cómo que-
ría nutrirnos con el alimento del Divino Fiat. Cuando en
Italia salió el libro “La Reina del Cielo en el Reino de la
Divina Voluntad”, esta buena Madre dio el primer paso
para hacernos comprender cómo nos ama, tanto de to-
marnos como en su regazo, para darnos este bien del cual
es la portadora. Pero las maquinaciones de los enemigos
de su libro frenaron su gestión y Ella misma lo regresó a
las regiones celestiales. Allí, con invencible paciencia, está
esperando el cambio de los tiempos, de las personas y de
las condiciones, para retomar su camino y dar aquello que
ahora se desprecia.
Reverendo Padre, es Voluntad de Dios que su reino
venga sobre la tierra, por tanto es segurísimo que vendrá,
por vía de amor o por vía de castigos. De otra manera la
creación sería una obra privada de su coronación. Dios pa-
recería como impotente ante las otras criaturas que poseen
la fecundidad, que solamente la Voluntad Divina no podría
provocar su Vida divina en nuestras almas. No, esto no.
Estamos convencidos que el Reino de su Querer vendrá.
Permítame, Padre, que le abra mi corazón como un
niño. Inclusive el Cielo se ha puesto de luto por la prohibi-
ción de los libros. Los espíritus malignos de la tierra y del
Epistolario de Luisa Piccarreta 89
infierno hacen fiesta, porque la Divina Voluntad tiene tal
fuerza, que un solo conocimiento de Ella, una palabra so-
bre Ella, una acción hecha con Ella (hace que) los espíritus
de las tinieblas sientan tal tortura, que su potencia se siente
como paralizada y sientan aumentados los tormentos del
infierno. Por eso nos debe importar mucho el hacer cono-
cer este Reino del Divino Querer y de vivir en Él.
Usted debe saber también que, en cuanto hacemos la
intención de hacer un acto, el supremo Fiat, por así decir,
nos está espiando si lo llamamos en nuestros actos. Si sí,
se alegra y nos abraza, nos acaricia y embellece, santifica y
purifica nuestros actos, y después el Señor pronuncia sobre
ellos su Fiat y hace con ellos sus milagros. Nuestras accio-
nes forman entonces como el vestido que cubre la divina
colaboración, que llena Cielo y tierra… Padre, si supiéra-
mos cuántos milagros y prodigios están encerrados en la
Vida de la Divina Voluntad, nosotros daríamos la vida por
recibir tantos bienes.
Sí, Padre, es verdad, Jesús me ha hablado a mí del ín-
dice, pero también de su grande dolor, y dice que se sentía
nuevamente condenado a muerte, no por sus enemigos,
sino por sus amigos; y agrega sin embargo que por esta
condena de los libros Él habría hecho resucitar el Reino en
medio a los pueblos.
¿Quiere saber quién ha sido el que ha hecho poner los
libros en el Índice? Han sido ciertos religiosos de Liguria.
Que el Señor los santifique; pero Él ha dicho que se burla y
esperará pacientemente el tiempo en que quién está en un
puesto seguro será precipitado, y si hoy ven negro mañana
verán blanco.
Oremos y busquemos nuestra estadía en la Divina Vo-
luntad. Hagamos de nuestra voluntad la celda secreta don-
de Jesús nos habla y nos revela sus secretos, pero donde
nos revela también sus dolores, porque por ahora su Divino
90 Epistolario de Luisa Piccarreta
Querer no puede llegar al dominio. Así haremos despuntar
la aurora que llamará al mediodía del Fiat entre los pueblos.
Me encomiendo tanto a vuestras oraciones, como
también mi confesor Don Benedetto. Yo rezaré con todo
el corazón por usted, para que la vida del Divino Querer
se establezca siempre más en usted. Ella nos hará sentir la
necesidad de comunicar el bien que posee.
Besándoos la santa mano y pidiendo su bendición,
Soy devotísima sierva de Dios,
La Pequeña hija del Divino Querer.
Corato 30-4-1939
+ + +
76. Para la Madre Elisabetta
I. M. I. - Fiat!!!
Jesús te estrecha entre sus brazos y encerrándose en tu
corazón te da sus bellas lecciones, y además, ocultándose,
quiere ver si las sabes impartir a tus hijas y está atento a
oírnos, para ver si todo sale de la fuente de su Querer, para
formar un bello jardín de almas que vivan sólo de Voluntad
de Dios. Así que serás la portadora de la Voluntad Divina
en medio de tus hijas.
+ + +
77. Para Elisa
Fiat – I. M. I.
No estás jamás sola. El aislamiento oprime y hace amargos
los actos más bellos de la vida. Por eso llama siempre en
Epistolario de Luisa Piccarreta 91
tu compañía a la Divina Voluntad, no la hagas jamás a un
lado, y Ella te dará el alimento para nutrirte, el latido para
amarla, y dándote la mano te dirá: Déjame hacer, para que
todos tomen mi luz, que porta mi Fiat.
+ + +
78. A la Madre Elisabetta
I. M. I. A - Fiat
Mi buena y Reverenda Madre,
Le mando la carta con su hermana. Creo que estará
contenta y esperamos que Jesús la consuele. Y consuele
también a usted, Madre mía, y le dé la fuerza, y la Divina
Voluntad le sea de guía para hacerla guiar a todas sus hijas
por el camino del Fiat Divino. Le beso la mano y me enco-
miendo a sus oraciones, y me confirmo
Su devotísima sierva,
Luisa Piccarreta
Un saludo de corazón a su hermana Elisa.
+ + +
79. A Sor Clara
I. M. I.
¡In Voluntate Dei! - Fiat!
Mi buena hija Sor Clara,
Te encomiendo hacer en todo la Divina Voluntad,
porque estando con Ella tenemos nuestro refugio, donde
ninguno puede penetrar para hacernos mal, nuestra fuerza
92 Epistolario de Luisa Piccarreta
de soportar todo. Esperamos que quiera curarte y que todo
vaya bien.
Te mando 3 dulcecitos. Te dejo en el Querer D. Para
hacerte santa y mandándote el beso de Jesús me confirmo
tu afectísima.
Luisa Piccarreta
+ + +
80. A Sor Remigia
Mi buena hija, Sor Remigia,
Gracias por tus augurios de Pascua y de San Luís;
pero lo que te recomiendo es no perder jamás la paz y no
pensar en tus miserias y debilidades. Cuanto más pienses
más las sentirás y en verdad harás llorar a Jesús, mientras
que con no pensar en ellas, el querido Jesús las cubrirá con
su amor y la luz de su Querer las cambiará en fortaleza y
riqueza divina. Oh, cómo quisiera que no te ocuparas de
otra cosa que de vivir de Voluntad Divina, para hacer que
el dulce Jesús viva siempre junto contigo. No lo pierdas ja-
más de vista, hija mía, no lo dejes jamás solo en tu corazón.
Todo lo que hagas, sirva para cortejar y para amar a Jesús.
Él mira todo lo que tú haces, si son cosas dirigidas en tu
corazón a amarlo y a darle compañía; y ¡oh! Cómo queda
amargado cuando tus actos externos no hacen eco en tu
interior, llevándole tus besos, tu amor, tu suspirada compa-
ñía… Si quieres ser santa vive siempre junto con Jesús. Él
se ocupa de hacer de ti su copia fiel, tanto de poder decir:
“Jesús ha hecho de mí otro Jesús. Éste es su propósito.
Hija mía, conténtalo.
Ruega por mí; y dejándote en los brazos de la Divina
Voluntad, como una niña que se deja hacer todo por su
mamá, me confirmo tu afectísima tía,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Epistolario de Luisa Piccarreta 93
Corato, 26-6-1939
+ + +
81. A la Madre Cecilia
Mi buena y reverenda Madre,
Gracias infinitas por tus augurios, y los de tus car-
tas de Pascua, tan agradecidas por mí, y también por las
pequeñeces que me mandaste; gracias de todo. Me siento
muy agradecida y, aunque tú me olvides, yo no te olvidaré
jamás; y como soy un ser incapaz de hacer bien a ninguno,
por eso ruego por quien me ha querido tanto, y quizá me
quiere todavía, porque en mis condiciones actuales parece
que he caído de la gracia de todos; pero no de la de mi
querido Jesús, y eso me basta.
Por tanto, queridísima Madre mía, no hago otra cosa
que rogar al Querer Divino que me supla, dándote la gracia
más grande, de encerrarte en su Voluntad, donde encon-
trarás todo lo que te hace falta para hacerte gran santa.
No pertenezcas más a la familia humana, sino a la divina;
tendrás a tu disposición luz, amor, santidad; así que tus
penas, tu carácter, serán investidos por las penas y el ca-
rácter divino, y todo se cambiará en amor. El amor te hará
feliz, mucho más que nada harías sola, sino siempre con un
Querer tan santo, que todo puede.
Creo que agradecerás mis pobres oraciones, madre
mía. No nos queda otra cosa en la vida que cerrar los oídos
a todo, si queremos estar en paz aún en las más grandes
tempestades. Sólo el Señor sabe lo que está pasando, y de
las personas que no lo esperaba. Jamás se podía pensar que
en personas religiosas hubiera tanta perfidia; pero el Señor
bendiga a todos y defienda su Santo Querer, que tanto ama
que sea conocido. Por eso, oremos.
94 Epistolario de Luisa Piccarreta
Agradezco también a toda la comunidad. Ruego a
todas que se escondan en el Querer Divino si se quieren
hacer santas. Con las pequeñas cosas, con pequeñeces se
forman las piedras para dar al Fiat Divino el trabajo de
fabricar nuestra santidad, y basta para esto con una inten-
ción, un pensamiento, una palabra callada, un suspiro de
que se quiere el Santo Querer.
Madre mía, ruega por mí. ¿Cuándo te volveremos a
ver? Pero Fiat, Fiat. Te dejo en el Querer Divino y, si bien
alejadas, estaremos unidas; y besándote la mano, me con-
firmo siempre tu afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad
+ + +
82. Al Sr. Tommaso Lotito
Muy estimado en el Señor,
(… ) Le agradezco su atención, y por el recuerdo que
guarda de nosotros. La Reina de Cielo y el querido Jesús
lo recompensen y lo hagan santo. No hay cosa más bella
que la santidad que mira en todo la Divina Voluntad, la
cual es portadora de paz y de amor, embalsama las penas
formando su vida y su santidad, y nos hace portadores de
nuestro Creador, haciéndose vida de nuestra vida. ¡Cómo
seremos felices viviendo junto con Nuestro Señor! Pero le
recomiendo, hacerse santo.
Le hago saber que es cierto que hemos salido del hos-
picio, pero por causas de salud y no por otra cosa. Por gra-
cia de Dios no hemos hecho nada de mal, ni desagradado a
ninguno; por eso estoy igualmente contenta, porque hacía
la Divina Voluntad en el hospicio, y la Divina Voluntad
hago fuera de él; nuestra suerte cambia cuando no hace-
Epistolario de Luisa Piccarreta 95
mos la Divina Voluntad. ¡Qué suerte infeliz nos hacemos
nosotros mismos! Somos como aquellos que viven sin
mamá, sin papá, sin quien la proteja y defienda. Por eso
estemos atentos, no salgamos de la Divina Voluntad, que
para nosotros es portadora de todos los bienes.
También agradezco a Mons. Giaffi y con toda la esti-
ma le beso la mano, y de rodillas imploro su paterna ben-
dición; le recomiendo lanzar en las almas la semilla de la
Divina Voluntad como principio de Vida, se necesita que
muchas almas se santifiquen y se salven, porque sólo el Fiat
Divino es principio, medio y fin; desplazado el principio,
se pierde el orden de nuestra salvación. Dígale a los demás
que recen mucho por mí, que tengo tanta necesidad.
Os dejo a todos en el Querer Divino; rueguen por mí.
Vuestra afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + +
83. A Irene
¡In Voluntate Dei!
Mi buena hija,
Cómo estoy contenta al oír que una hija mía lejana
quiere hacer camino para hacer conocer al Sumo Pontífice
la necesidad que el Fiat Divino sea conocido y venga a
reinar sobre la tierra. El bien, por cuanto bien sea, si no es
conocido, no es querido ni amado ni apreciado. ¿Pero será
realizable lo que dices? Se requieren personas que estén
cercanas, que gocen del afecto y estima del Santo Padre,
para prestarse a esto que tú dices, y además en estos tiem-
pos tan tristes, en que lo sobrenatural lo quisieran encerrar
en el Cielo, como si tuviéramos un Dios lejano, mientras
vive en nosotros y es respiro de nuestro respiro, latido, mo-
96 Epistolario de Luisa Piccarreta
vimiento, actor y espectador de todo lo que nosotros ha-
cemos… Y todo su dolor es que, mientras vivimos de Él,
nos volvemos como extraños y no hacemos una nuestra
voluntad con la Suya; su dolor es tanto que lo hace sufrir
y delirar de amor.
Mi buena hija, fueron apenas las gotas del conoci-
miento del Querer Divino, ante el gran mar que ha mani-
festado su Santísima Voluntad, y el demonio fue tomado
de tanta rabia, que hasta en el Vaticano se hizo sentir y
venció, hasta hacerlos prohibir; porque si el Fiat Divino es
conocido, el reino del enemigo terminará: ésta es toda su
rabia. Pero el Señor vencerá, porque son decretos divinos,
el que vendrá su reino sobre la tierra. Es cuestión de tiem-
po, pero sabrá hacerse camino; a Él no le falta ni potencia
ni sabiduría para disponer las cosas.
Por eso os digo: aquello que puedas hacer, hazlo; yo
te acompañaré con mis pobres oraciones. Yo daría la vida,
por obtener un bien tan grande a toda la humanidad, y tú
ofrece todos tus sufrimientos, incluso tus pequeños actos
naturales, para obtener un bien tan grande. Llámalo en to-
das las cosas, sean espirituales como temporales, porque Él,
como Vida, quiere el primado en todo, quiere ser recono-
cido como vida de todo, y muchas veces nos sujeta a una
atención de más, a un suspiro, a un pensamiento, para ha-
cerlo festejar y agrandar su dominio en nuestra alma. Quien
quiere vivir de su Voluntad es su alegría y su fiesta continua.
Os dejo en el Querer Divino para haceros santa. Un
saludo de corazón a toda la familia.
Tu afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 5-12-1939
+ + +
Epistolario de Luisa Piccarreta 97
84. I. M. I.
Fiat - ¡In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer Divino,
Ánimo y confianza. La Divina Voluntad ha hallado
su trabajo en tu alma y, cuando sufres de más, parece que
quiere apremiar su trabajo, para tener el contento de verte
como Él quiere y le agrada, y así poderte decir: “Mi hija
me asemeja tanto en las penas como en el querer lo que Yo
quise, que fue sólo la Voluntad del Padre Celestial; ¡Cómo
estoy contento! Es verdad que tú sufres, y Yo corro a sos-
tenerte en mis brazos, a fin de que tú sientas la fuerza y
el aliento potente de mi Voluntad, que va creando en ti la
nueva vida que quiero, y todas tus penas las convierte en
preciosas gemas de amor. Y cuando me siento amargado
corro, vengo a ti, para endulzarme en tus penas, que tienen
el sello de mi Querer Divino, y para endulzar las amarguras
que desgraciadamente me dan las otras criaturas. Por eso
te recomiendo hija mía, ten paciencia, hazme de hostia,
hazme venir a consagrarme en ti; pero no te quiero hostia
muerta, sino viva y hablante, y tu dolor sea siempre la lám-
para encendida que jamás se apague y que incesantemente
me ama”.
Hija mía bendita, ¡cuán bueno es Jesús! Parece que
nos reduce a polvo, para darnos vida nueva y para encon-
trar su Vida en nosotros.
Por eso te recomiendo, en cualquier estado en que es-
tés, estate tranquila, no pienses en el frío o el calor; la Divi-
na Voluntad es más que todo, más que la plegaria, más que
el recogimiento, más que el fervor, más que los milagros,
más que todo. Por tanto hija mía, estemos siempre unidos
a la Divina Voluntad. Ruega por mí, y yo de corazón lo
haré por ti.
98 Epistolario de Luisa Piccarreta
Te mando un beso y un estrecho abrazo en el Querer
Divino, tu afectísima,
La pequeña hija del Querer Divino
Corato, 30-6-1940
+ + +
85. A la Srita Mazari, Bari
I. M. I.
Fiat!
Mi buena hija en Jesucristo,
No te desanimes, no pierdas jamás la confianza; lo
que te recomiendo es mirar tus cruces como tantas visitas
de Jesús, el cual te lleva la vida de la Divina Voluntad para
hacerla reinar en ti, y para darte como alimento todo su
amor, para crecerte en sus brazos a su semejanza y hacerte
de una belleza rara, de raptarlo a Él mismo. Si tú haces la
Voluntad de Dios, sentirás una fuerza en todas tus penas,
sentirás una mano invisible que te ayuda, que te guía y que
hace en ti lo que tú haces; porque cuando se hace la Vo-
luntad de Dios, el trabajo es más de Dios que de nosotros.
Por eso no sabría decirte otra cosa: haz la Divina Voluntad,
vive en Ella y está segura que te harás santa; sentirás el
vínculo y la armonía con la Familia Divina. Lo que es de
Ellos será tuyo; por tanto destierra el temor y el miedo; y
todas las circunstancias más penosas te llevarán el beso, la
fuerza, la Vida de la Divina Voluntad, embalsamada por su
amor y su alegría.
Di a la buena Carmela que tenga paciencia. Jesús la
ama tanto que la mira continuamente y con el pincel de las
penas la está pintando, para hacer de ella una imagen más
bella, para que lo asemeje.
Epistolario de Luisa Piccarreta 99
Te mando los augurios de la buena Pascua: haz que
resurja en ti la Divina Voluntad. Te dejo en el Querer Divi-
no y hazte santa, para que la tierra no sea para ti más tierra,
sino Cielo.
Reza por mí; y saludándote de corazón, me confirmo
tu afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad
+ + +
86. A la Madre Cecilia
I. M. I.
Fiat! - ¡In Voluntate Dei!
Mi buena y querida Madre en el Querer Divino,
Gracias por los augurios, y yo los correspondo de co-
razón; pero los augurios más bellos que puedo hacerte es
que tu voluntad resurja en la Divina Voluntad, para tomar
tu puesto de honor en todo el orden de la Creación, donde
Dios quiere que estemos.
Madre mía, si no estamos en el Querer Divino esta-
mos sin lugar, sin habitación, sin medios para vivir y hacer-
nos santos. Si Jesús no encuentra su Voluntad en nosotros,
no encuentra la materia adaptable para hacernos santos,
ni puede hacer de nosotros una copia fiel suya; por eso mi
augurio es que resurja nuestra voluntad en la suya, así darás
trabajo a Jesús. Oh, cómo estará contento, y tú sentirás su
paz, la confianza, el amor, el pleno abandono en sus bra-
zos; te sentirás vivir segura, como una niña en los brazos
de la mamá. ¡Cómo te sentirás contenta y como estará con-
tento el querido Jesús!
Madre mía, no puedo alargarme más. Estoy verdade-
ramente enferma y casi imposibilitada de escribir; me per-
100 Epistolario de Luisa Piccarreta
dona. Corresponda de mi parte los augurios a Sor Remigia.
Por ahora no puedo responderle, te recomiendo que no
pienses en ti misma, porque el pensamiento de nosotros
mismos nos quita el pensamiento de Dios y nos aleja la
santidad, haciéndonos crecer enfermos en el bien.
Mi hermana le besa la mano y le corresponde los au-
gurios. La dejo en el Querer Divino y, besándole la mano,
me confirmo su afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 28-3-1940
+ + +
87. A Federico Abresch
I.M.I
In Voluntate Dei - Fiat!
Estimadísimo hijo en el Querer Divino,
Gracias por todo; el buen Jesús lo recompense con
perder todo en la Divina Voluntad y con tener la suya
como escabel bajo sus pies divinos. Cómo os sentirías fe-
liz, porque con querer vivir junto con el Querer Divino, lo
que es de Jesús y de la Mamá Reina es nuestro; nuestra es
su santidad, su vida, los mares inmensos de sus riquezas.
Jesús y la Reina se sienten felices, de que no están solos en
su felicidad y en los bienes que poseen, sino que tienen los
hijos del Fiat, que son también hijos suyos, que forman
su compañía y viven junto con Ellos; y lo que es más, si
nos falta alguna cosa, toman a pecho nuestra santidad, nos
suplen en todo, nos dan su amor y todo lo que han hecho
para nuestro cortejo y dote, para poder nosotros hacer vida
con Ellos. Así que todo es nuestro, viviendo en el Querer
Epistolario de Luisa Piccarreta 101
Divino, y todo podemos dar a Dios; más bien, cada acto
de Voluntad de Dios que hacemos crea su vida en nosotros
y formamos la larga generación de Dios en los nuestros.
Por eso, la cosa que más facilita el vivir en el Querer
Divino es el hacer lo que podemos hacer porque Dios lo
quiere; en nuestro acto viene impreso un Fiat y se forma la
Vida Divina. Así que con no vivir en el Querer Divino im-
pedimos la generación divina en nuestros actos, porque no
encuentra en nosotros la materia moldeable para formar
su Vida, es decir no encuentra su santidad, sus virtudes,
para poder generar… ¡Cuántas Vidas Divinas reprimidas
y no salidas a la luz porque falta la vida de su Voluntad en
las almas! ¡Qué dolor, qué amarguras indecibles! Por eso,
roguemos que se conozca el vivir en el Querer Divino.
También os agradezco de todo lo que me dice Sor
María. Gracias a Dios; me ha levantado de tantas amar-
guras de las que mi corazón está inundado. Si puede saber
más, sería feliz de conocerlo; de lo demás, ¡Fiat, Fiat!
Ahora, le hago conocer que la Santa Comunión la
hago todos los días y la Santa Misa una vez a la semana,
mientras que antes, incluso cuando había salido del con-
vento, se celebraba todos los días; así como después de
seis meses de la prohibición de los libros murió nuestro
Obispo, los padres que hicieron prohibir los libros podrían
obtener del Santo Oficio, después de la muerte del Obispo,
que me prohibieran la Santa Misa. Pero la Divina Volun-
tad, en la cual encuentro todo, e incluso la Santa Misa, no
me la puede quitar ninguno.
Queridísimo en el Querer Divino, yo no sé cómo
agradecerle, que como hijo quisiera ayudarme si yo tuvie-
ra necesidad en las cosas necesarias; ¡gracias, gracias! Más
bien, quiero decirle un secreto prometido por el Fiat Di-
vino, que tomará a pecho a todos aquellos que vivirán en
Él y se hará portador de todo lo que necesitamos, tanto en
102 Epistolario de Luisa Piccarreta
el alma como en el cuerpo; no dejará faltar nada a ellos,
y, si fuera necesario, incluso con medios milagrosos. Nos
encontraremos en las condiciones de la Creación, que una
cosa creada no tiene necesidad de la otra, todas son ricas
en sí mismas; están con sumo acuerdo y no se apartan ja-
más de su puesto. Nuestro puesto es la Divina Voluntad.
Si vivimos en Ella, nos tendrá en su mesa y nada podrá
faltarnos. ¡Cuán bueno es el Señor! Agradezcámoslo de
corazón.
Además de esto, os hago saber que el querido Jesús
está disgustado porque ninguno tiene interés por una causa
tan santa. Por eso, si usted quiere, puede hacer, mover o
impulsar a alguna persona, hágalo, que dará un gusto a Je-
sús; y si se puede ocupar en hacerme recibir la Santa Misa,
¡cómo se lo agradecería¡ La he tenido por más de cuarenta
años y, sin saber las razones, me la han quitado ¡Fiat, Fiat!
Me encomiendo a sus oraciones y, dejándolo en el
mar del Querer Divino, le mando el saludo del Fiat a usted,
a la buena Amelia, al pequeño Piuccio y al grupito, y me
confirmo vuestra afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 10-4-1940
+ + +
88. A Federico Abresch
I. M. I.
¡In Voluntate Dei
Estimadísimo hijo en el Querer Divino,
Le agradezco en el Querer Divino todas sus aten-
ciones, y las cosas reconfortantes que me mandó.
Epistolario de Luisa Piccarreta 103
Debe saber que en el Querer Divino ni siquiera la
humildad existe, sino la puro nada, la cual conoce con
claridad que todo lo que bien se puede hacer, es el Todo
que obra en la nada, así que la pobre nada está en acto
de siempre nacer; es el Todo que crece y forma su vida
en la nada. Oh potencia del Querer Divino, en cuanto el
alma se decide a querer vivir en Él, la Trinidad Santísima
toma su primer lugar obrante; y como es acto de Voluntad
Divina, todos quieren su puesto de honor en aquel acto:
la Reina del Cielo, los ángeles, los santos y todas las cosas
creadas. Así que con un solo acto de Voluntad Divina no-
sotros contenemos todo, abrazamos todo y damos todo a
Dios, incluso todo lo que hizo el Verbo Eterno sobre la
tierra, los bienes que descendieron a favor de todos son
incalculables.
Hijo queridísimo, con dolor he recibido la noticia del
P. Bruno; del resto, ¡Fiat, Fiat! Se ve que el demonio se roe
de rabia, poniendo obstáculos para no hacer conocer la
Divina Voluntad … No es necesario que yo os mande la
obediencia, os mandaría miles; pero es absoluta Voluntad
de Dios que nos ocupemos de hacerla conocer, incluso a
costa de la propia vida; y en vez de ser presunción, como
usted dice, sería el más sacrosanto deber, y a quien se ocu-
pa de Jesús, Él lo tendrá como predilecto de su corazón,
dándole el primado en su Reino.
Por los escritos no hay nada que temer que puedan
ser destruidos. Jesús los tiene custodiados y hay de quien
pudiera osar tocarlos, porque los escritos son suyos, no
míos y sabrá defender bien lo que es suyo.
Con respecto a Piuccio, yo lo tengo como hijo de un
milagro; ¿cómo quiere que el Señor no deba servirse de
él para hacer de él cosas grandes? Por eso, hágalo crecer
santamente y todo en la Voluntad de Dios, y el Señor hará
todo el resto. Ruegue por mí; y dejándoos en el Querer Di-
104 Epistolario de Luisa Piccarreta
vino para formar vuestra vida toda empapada en Él, saludo
de corazón al padre, a la madre y al hijo, vuestra afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 3-6-1940
+ + +
89. A Federico Abresch
I. M. I.
In Voluntate Dei - Fiat
Estimadísimo en el Querer Divino,
Recibí su querida carta de Boloña y, no pudiendo
responderle rápido, no estaba segura a dónde escribirle,
si a Boloña o a San Giovanni (Rotondo); por eso no le
he escrito. Por tanto, si el Querer Divino lo quiere, pue-
de venir cuando quiera. Porque es el Querer Divino quien
debe tener su primer lugar en todos nuestros actos. Si esto
hacemos, nos llevará como en su regazo y lo que hace-
mos nosotros lo hará junto con nosotros: amaremos con
su amor, oraremos juntos, sus pasos serán nuestros… Oh,
cómo estará feliz de desarrollar su Vida con la criatura que
lo conoce, porque sólo el conocimiento nos da el sumo
bien de poseerlo. Sus bienes los hace nuestros, y oh, ¡cómo
está contento de hacernos vivir con su mismo Querer y de
vernos poseedores de sus mismos bienes! En este Santo
Querer Divino ve los mares de su amor no más desiertos,
sino poblados por sus hijos. Por eso, nos importe mucho
refugiarnos en la Divina Voluntad como vida nuestra.
Queridísimo hijo en el Querer Divino, ya que se en-
cuentra cercano al santo Padre Pío, háblele de nuestras co-
sas, a fin de que hable de ellas al Señor y, si el Señor lo quie-
Epistolario de Luisa Piccarreta 105
re, le diga alguna cosa. Me encomiendo a sus plegarias, que
de ellas tengo tanta necesidad; bésele las manos por mí.
Me encomiendo a sus oraciones y, dejándolo en el
Querer Divino, para que pueda vivir más en el Cielo que en
la tierra, los saludo de corazón: padre, madre y al pequeño
Pío. Su afectísima.
La pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 5-8-1940
+ + +
90. A Sor Remigia
Fiat
Mi buena hija Sor Remigia,
Te ruego que no quieras perder el tiempo. Oh, cómo
amaría oírte decir: “yo no pienso si soy buena o mala, ni si
soy fría o caliente; mi pensamiento es el hacer correr todos
mis actos y mi ser en la Voluntad de Dios”. Entonces pen-
sará Jesús en hacerte santa, en hacerte constante y buena,
cómo Él te quiere. Mientras tengas tu pensamiento en ti
misma, aun en el bien, Jesús no tomará las riendas para
guiarte y para hacer de ti otro Jesús, repetidora de su Vida.
Deja hacer a Jesús y verás que pronto te sentirás distinta de
la que hoy te sientes. Jesús sabe hacerlo mejor que noso-
tros; por tanto déjalo hacer.
Te mando mis augurios; ¿pero sabes cuáles? Que no
te reconozcas más en ti misma, sino en Jesús. Oh, ¡cómo
te querrá bien! Te llevará en sus brazos, te dará el lugar en
su pequeño Corazón. Sé atenta y vive toda abandonada en
Jesús.
Te saludo,
106 Epistolario de Luisa Piccarreta
La pequeña hija de la Divina Voluntad
+ + +
91. A la Madre Cecilia
Fiat
Mi buena y reverenda Madre.
Heme aquí para hacerle los augurios de la Santa Na-
vidad: ¿qué augurio más bello para hacerle, que mandarle
al pequeño Jesús, a fin de que la haga nacer junto con Él?
Oh, cómo lo suspira, y llega hasta a llorar, porque no quie-
re estar solo, sino quiere a la criatura para renacer y para
vivir juntos. El querido Niñito os dirá al oído del corazón:
“Hija mía, hazme vivir en ti; haz todo junto Conmigo, y Yo
te daré mi santidad para hacerte santa, mi belleza para em-
bellecerte, mi sabiduría para hacer que todo sea orden en
ti; después te daré el gran don de mi Voluntad para hacerte
respirar, latir, amar junto Conmigo” Os dirá: “Entonces
estaré contento, cuando vea, que me asemejas en todo”.
Madre mía muy querida, contentemos a Jesús, renaz-
camos con Él y vivamos juntos. Él es recién nacido, no
quiere estar solo, siente la necesidad de la compañía de
quien lo bese y le enjugue las lágrimas. Madre mía, éste es
mi augurio; creo que Vuestra Maternidad estará conten-
ta… Mucho más que cada acto de más que hacemos en el
Querer Divino es un renacimiento de más que hacemos.
Nosotros renacemos en Jesús y Él en nosotros; así volve-
remos feliz al pequeño Jesús.
Dejándola para renacer junto con Jesús, le beso la
mano.
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + +
Epistolario de Luisa Piccarreta 107
92. A la Sra De Regibus, Torino
Fiat
Mi buena hija en el Querer Divino.
Gracias por vuestros augurios en el Querer Divino.
Nuestro largo silencio no me ha preocupado, porque se sabe
que cuando nos encontramos bajo el peso de las humillacio-
nes, todos nos huyen y algunos están arrepentidos de haber-
nos conocido; esto sucedió también a Jesús. Pero sea siempre
hecho el Querer Divino. Sólo Él es fiel, más bien nos abre
sus brazos para darnos un refugio seguro para alimentarnos
sólo con su amor y decirnos: “Hija mía, no temas; dame to-
dos tus actos para poder crecer y alimentar mi Vida en ti. Y
sabe que, para confusión de quien no ha querido conocer mi
Voluntad, reinará y formará su Reino sobre la tierra. Soy el
Dios poderoso y me serviré de todos los medios para obte-
ner al hombre y hacerlo resurgir en mi Voluntad
Hija querida, me desagrada del P. Beda; y ¿por qué los
manuscritos no llegaron a Roma? ¿Quién lo impidió? Yo
sé, por fuente segura, que en el Santo Oficio había deman-
das de todas partes, que querían que los escritos salieran a
la luz… De lo demás, se ve que el Señor quiere hacer todo,
si no hoy, mañana. Por eso, os recomiendo no salir jamás
del Fiat, si quiere ser una de las llamadas a vivir en Él y
tener vuestro puesto de honor.
Ahora os mando los augurios de hacer crecer al Niñi-
to Jesús en vuestra alma y de vivir junto con Él, de mirarlo
siempre en vuestro interior, para hacer lo que Él hace. Dí-
gale: “Quiero ser tu copia”. Os mando los augurios de la
hermana, y saludándoos me digo,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + +
108 Epistolario de Luisa Piccarreta
93. A la Señora Furilli
Fiat - ¡In Voluntate Dei!
Muy estimada en el Señor,
Me ha dado mucho gusto oír vuestras noticias, si bien
dolorosas; pero son una buena señal de que el Señor nos
ama y que quiere hacer de nosotros sus copias fieles. Jesús
tiene necesidad de repetir su Vida sobre la tierra, y la puede
repetir en quien se somete en todo a su Voluntad adora-
ble, porque con hacer su Voluntad en todos nuestros actos,
espirituales y naturales, se forma su imagen y corre como
moneda para el Cielo. Pero lo que os recomiendo es: no
os pierdas jamás por el coraje, no os perturbes jamás, trate
de vivir abandonada en los brazos de Jesús, y Él os hará
de Mamá, de Padre, de custodio; lo sentiréis vivir y latir en
vuestra alma, que forma la vida de vuestra vida.
Agradezcamos al Señor todo lo que ha dispuesto de
nosotros. Sólo le ruego no salir jamás de su Voluntad; así
el Señor le dará su amor para amarlo, su santidad para ha-
ceros santa, su Paz en las borrascas de la vida. Junto con
Él os sentiréis fuerte, de una fuerza divina en las penas que
sufrís; así no temeréis de nada.
Ruegue por mí, como de corazón lo hago por usted.
Saludándola y dejándola en los brazos del Fiat Divino, me
confirmo vuestra,
Luisa Piccarreta
+ + +
94. A la Sra. Savorani, Faenza
Fiat - In Voluntate Dei
Mi buena hija en el Querer Divino,
Epistolario de Luisa Piccarreta 109
Gracias por tus augurios y de tantos bellos recuer-
dos que guardas hacia mí. Hija mía, debes compadecer y
dispensar que yo no pueda escribir mucho, ni responder
a todas tus bellas preguntas, pero te encomiendo toda al
Señor, a fin de que te hable Él y hagas todo lo que a Él
más agrade. A mí lo que me interesa es que vivamos de
Voluntad Divina, porque estos son todos los suspiros, las
ansias (de Jesús) y quizá también sus lágrimas, porque no
ve en nosotros el propósito por el que nos ha creado: su
semejanza divina. Nos ve fuera de sus habitaciones, como
hijos ciegos, cojos, que no nos semejamos a nuestro Padre
Celestial… ¡Qué dolor para nuestro querido Jesús! Tener
hijos que no conviven con Él, por tanto que no aman con
su amor, no son santos con su santidad.
El orden, la paz, están lejanos de ellos, porque no
viviendo de Voluntad Divina, no tienen ni capacidad, ni
fuerza, ni espacio para poder abrazar y hacerse copias de
nuestro Creador. Por eso te recomiendo no salir jamás de
dentro de la Divina Voluntad; tenla por vida, por alimento,
por vestido real, por habitación, y Ella tomará empeño de
todo, te suplirá en todo y no dejará que falte nada a quien
vive en su Querer.
Nada bello podría decirte de nuestras cosas, que per-
tenecen a la Divina Voluntad; pero el Señor hará su vida,
porque es decreto divino que la Divina Voluntad formará
su Reino sobre la tierra.
Si no te es fastidioso, quisiera una decena de copias
de la Consagración reimpresa. Por tanto oremos y nues-
tras pequeñas penas ofrezcámoslas para obtener el triunfo
de la Divina Voluntad sobre la tierra. Seremos nosotras
las primeras afortunadas; tendremos en nuestro poder el
amor y la santidad divina y al mismo Jesús, y así haremos
nuestro camino junto con Él.
110 Epistolario de Luisa Piccarreta
Te dejo en el Querer Divino. Ruega mucho por mí,
que de ello tengo tanta necesidad. Renuevo los augurios.
Tu afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 10-1-1941
+ + +
95. A un Sacerdote
In Voluntate Dei - Fiat
Muy Reverendo Padre,
Vengo a haceros los augurios por vuestro onomásti-
co, y como no sé decir nada, os mando a Jesús, a fin de que
Él mismo os haga los augurios; y ¿sabe que os dice Jesús?
“Hijo mío, te auguro verdadera santidad, y para hacer esto
te doy mi amor por alimento, ni Voluntad por vida, todas
las obras, penas y virtudes mías por dote. Escucha –dice
Jesús-, mis augurios no son finitos y una simple atención,
como hacen las criaturas, ah, no, no; mis augurios son in-
mensos, son fuentes, y entonces estoy contento, cuando
me doy todo Yo mismo. Así que de ahora en adelante tú
me llevarás a mí, y Yo y tú haremos vida juntos”.
Padre santo, este es el augurio de Jesús y también mío;
creo que los agradecerá.
Lo dejo en el Querer Divino. Ruegue por mí, como
de corazón lo hago por usted. Le beso la mano y de rodi-
llas imploro vuestra paterna bendición. Vuestra,
la pequeña hija de la Divina Voluntad
+ + +
Epistolario de Luisa Piccarreta 111
96. A Federico Abresch, Bologna
Fiat - In Voluntate Dei
Muy estimado en el Querer Divino,
El Cielo lo recompense por todas vuestras atencio-
nes, parece que también Jesús le dice: “Gracias, hijo mío”.
Y yo estoy contenta de aquello y del modo como lo habéis
hecho. Un pensamiento me dice: ¿pero el Santo Padre se
tomará la molestia de leerla? Y además, a quién decir si
concede la gracia? Creo que todo quedará en el aire. ¿No
podría este amigo suyo recomendarse a alguno que pudie-
ra acercarse al Santo Padre para recordarlo, para obtener
doble gracia? Del resto, sea siempre hecha la Divina Vo-
luntad, la cual más que todo nos debería interesar, porque
es Vida Divina.
En cuanto nosotros llamamos a la Divina Voluntad
en nuestros actos, así formamos la generación de la Vida
Divina en ellos, y oh, como está contento Jesús, porque ve
generar su Vida en los actos de la criatura, y nosotros que-
damos enriquecidos, dentro y fuera, de tantas Vida Divinas
por cuantos actos hemos hecho en su Querer.
En cuanto nosotros queremos hacer su Voluntad, así
la Trinidad Sacrosanta nos da su amor, nos cubre con su
belleza, nos da su bondad, de modo que sentimos el orden
divino; en una palabra, nos da las materias primas necesa-
rias para formar su Vida. Así que en estas Vidas siente su
amor que lo ama, se siente dar Ella misma por las criaturas.
Es exactamente éste el propósito de Dios; que vivamos en
su Voluntad para formar sus generaciones en la criaturas;
porque todas las cosas creadas por Dios, todas poseen el
bien de generar; el hombre genera otro hombre, el pajarito
otro pajarito, y así de lo demás; ¿sólo la Divina Voluntad
no debe tener este bien? Por eso esté atento a vivir sólo de
Voluntad Divina.
112 Epistolario de Luisa Piccarreta
Lo dejo en el Querer Divino, salúdeme a todos con
aquel amor con que nos ama Jesús, me confirmo como su
afectísima.
La pequeña hija de la Divina Voluntad
+ + +
97.
Mi buena hija,
Gracias de todos tus augurios, yo te los correspondo
de corazón. Haz que tú obres siempre santa y rectamente
para poder decir: “resurjo con todos mis actos junto con
mi dulce Jesús”. Cómo es bello poder decir: “En todo lo
que hago llamo a Jesús a resurgir; hago mía su Voluntad
para hacerla vida y así poder ser un solo acto con la Divina
Voluntad”.
Hija mía, este es mi augurio. Te recomiendo no per-
turbarte jamás, ama la paz; Jesús reina en las almas pací-
ficas. La confianza sea tus brazos para refugiarte en cada
encuentro en el Corazón Santísimo de Jesús, para hacer
vida junto con Él. No te alejes de Él jamás, jamás, si quie-
res ser santa.
Te dejo en el Querer Divino, te saludo de corazón
–ruega por mí– y te mando todo el amor del Fiat como
saludo.
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + +
98. A Madre Cecilia
Mi buena y muy querida Madre,
Gracias infinitas por vuestros augurios y también por
vuestras atenciones, y con todo el afecto del corazón le co-
rrespondo los augurios, augurios que parten de los suspi-
Epistolario de Luisa Piccarreta 113
ros y del amor sofocado de nuestro Querido Jesús. Él sus-
pira, gime y llega hasta llorar, porque quiere que vivamos
en su Querer; pero ¿sabe por qué, Madre mía? Quiere que
amemos con su amor, que seamos santos con su santidad
y que seamos investidos por su belleza, y sólo en su Querer
Divino podemos poseer estas cualidades divinas, que nos
hacen casi similares a Él. Y Jesús, viendo en nosotros su
semejanza, nos ama tanto que nos toma entre sus brazos,
nos nutre con su amor y, si debemos obrar, quiere hacer
Él lo que nosotros debemos hacer, temiendo que nosotros
podamos descender de sus brazos, desprendernos de su
amor y palidecer su santidad.
Éste es mi augurio, Madre mía muy querida, a fin
de que viviendo siempre en su Querer podamos resucitar
en su Resurrección. Jesús nos espera en su Voluntad para
hacernos resucitar en su misma Resurrección. Sólo en su
Querer podemos decir: “He amado a Jesús, he hecho todo
lo que Él quiere, he hecho todo y le he dado todo, incluso
a Jesús mismo”.
Me debe compadecer Madre mía, porque yo no sé ha-
cer otros augurios, sino que su Voluntad viva en nosotros,
porque en Ella está el bien máximo que yo pueda querer
para usted, y os amo como la ama Jesús. Hago los augurios
a las hermanas que me conocen y se acuerdan de mí. El
mío, es éste, para todas, dos palabras: “Quiero lo que quie-
re Dios, para hacer lo que hace Dios”.
Me encomiendo a vuestras oraciones y, dejándola en
las olas eternas del mar del Querer Divino para haceros
una gran santa, os beso la mano, y recomendándoos mis
agradecimientos y augurios os saludo con el mismo amor
de la Santísima Divina Voluntad. Vuestra afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + +
114 Epistolario de Luisa Piccarreta
99. A Federico Abresch
Muy estimado hijo en el Querer Divino,
Agradezcamos todo al Señor, que con tanta bondad
se ha querido servir de esta pequeña y la más pobre de to-
das las criaturas para manifestar el vivir sublime en el Que-
rer Divino. Es costumbre que se manifieste a los pequeños
y a los más ignorantes a fin de que nada nos atribuyamos
a nosotros mismos, sino todo a su amor infinito por no-
sotras, miserables criaturas. Pero ¿quién puede decir lo que
Él ha dicho de un vivir tan santo? Son apenas las gotitas
que se pueden poner fuera. Basta decir que cada vez que
hagamos un acto en su Santa Voluntad vamos al encuentro
de todo el Cielo, y todo el Cielo viene a nuestro encuentro,
y todos los santos, todos los ángeles y la misma Reina del
Cielo se sienten honrados de poner sus actos junto con el
nuestro, para hacer lo que hacemos nosotros; se sienten
duplicar la felicidad y la gloria, porque en nuestro acto un
Querer Divino es el actor y espectador y ninguno se quiere
quedar aparte, y con derecho, porque la Divina Voluntad
es de todos; menos de quien ingrato no la quiere conocer,
amar y poseer. Por tanto, todo el Cielo repite a coro: “¿Si
es nuestro, por qué no debemos hacer lo que Ella hace?
Mucho más que, cada vez que hacemos un acto en la
Divina Voluntad, la voluntad humana sufre un martirio, no
de sangre, sino de voluntad, que jamás muere; y es tanta la
complacencia del Señor, que le pone el sello de martirio
divino. Así que podemos decir a Dios: “Soy tu mártir con-
tinuo; no muero una vez, sino tantas veces cuantas veces
no hago mi voluntad”… Y por ahora basta y pasemos a
otra cosa.
Muy querido en el Señor, nada de nuevo ha habido
aquí, de aquello que usted dice de Roma, más bien, todo
lo contrario, ha habido una tempestad terrible contra los
libros y contra mí. Creo que ha sido suscitada por algunos
Epistolario de Luisa Piccarreta 115
sacerdotes y religiosos de Corato. Que el Señor bendiga y
perdone a todos; se ve que es rabia diabólica, que el sólo
nombre de Voluntad de Dios los roe y se enojan; por eso,
oremos. Os agradezco; y haga aquello que pueda hacer y
que quiere el Señor.
Os dejo en el Querer Divino; sea vuestro centro de vida.
Oh, cómo quisiera que todo lo que hace corriera en Él, para
llevarle vuestros besos, vuestro amor, los abrazos de gratitud,
para tomar el Cielo por asalto y decirle: “Hazlo pronto, haz
que venga a reinar Vuestra Voluntad sobre la tierra”.
Os saludo con el amor del Fiat Divino, junto a Ameli
y a Piuccio. Vuestra afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 23-6-1941
+ + +
100. In Voluntate Dei
Muy estimada Francesca,
Yo no sé cómo agradecerle por su bondad y caridad
hacia mí, la más pobre de todas las criaturas; el Cielo la re-
compense y la Mamá Reina la tenga entre sus brazos para
custodiarla y volverla buena y santa, como el dulce Jesús
os quiere.
Mi buena hija, es necesario morir a todo para resurgir
a todos los bienes y a la verdadera santidad; pero es dulce
poder decir: “Crucificado Tú, oh Jesús mío, crucificada yo;
calumniado, despreciado, abandonado Tú por todos, ca-
lumniada, despreciada, abandonada yo: así que, oh Jesús,
somos iguales los dos”.
Usted tiene razón por lo que me dice, y yo agrego: que
lo que nos debe preocupar es el vivir perdidos en la Santa
116 Epistolario de Luisa Piccarreta
Voluntad. En cada acto nuestro, aun natural, hecho en el
Querer Divino, en las más pequeñas cosas, incluso en un
respiro, podemos formar un martirio no humano, sino di-
vino; más noble, más santo del martirio de verter la sangre,
para ofrecer a Jesús –el Cual verá en nuestro pequeño acto
su Santísima Voluntad operante– su amor infinito, su santi-
dad que no tiene principio ni fin. En su Voluntad operante
encontrará en nosotros materias infinitas para formar su
Vida. ¡Qué gloria, qué felicidad! Por eso, no nos apartemos
jamás de su Voluntad, incluso a costo de la propia vida… es
verdad que a veces son tantas las tempestades que nos sen-
timos sucumbir, y de personas que no se esperaba; pero el
querido Jesús nos ayuda y nos sostiene, de modo que todo
termine en la Santa Voluntad. Por eso, en todas las circuns-
tancias no perdamos jamás la paz y corramos a los brazos
de Jesús, como refugio nuestro; así estaremos seguros.
Me agrada escuchar que comulga siempre. No deje
de hacerlo jamás, ni por turbación, ni por angustias, ni por
temores. Todo lo que no es paz no viene jamás de Dios,
sino siempre de nuestro enemigo, que gana mucho cuando
nos ve turbados, y nosotros perdemos la verdadera con-
fianza, perdemos los brazos para ir a Jesús. Por tanto, para
hacernos santos no se requiere más que coraje, confianza
y paz para vivir en el mar inmenso de la Divina Voluntad.
Agradeciéndole de nuevo, la dejo en el Querer Di-
vino haciéndoos santa. Ruegue por mí, que tengo necesi-
dad, y yo de corazón lo haré por usted; y saludándola con
el afecto del Santo Querer Divino, me confirmo vuestra
afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 10-8-1941
+ + +
Epistolario de Luisa Piccarreta 117
101. A Federico Abresch?
Muy querido hijo en Jesucristo,
Gracias de todo; esperamos que el Señor quiera ilumi-
nar al Santo Pontífice. Si usted puede dar otros pasos, délos,
de otra manera diremos siempre ¡Fiat, Fiat! Por lo pronto
esperemos, vivamos siempre en el Querer Divino. Él está,
se puede decir, a la expectativa para ver si también nuestro
respiro, latido y movimiento está en su Santo Querer, y si
los ve correr hace fiesta y en nuestro respiro, latido y movi-
miento se siente amar, glorificar y adorar por todos; en un
solo respiro le damos todo y a todos. Su Santísima Volun-
tad circula en todos y es vida de todos, y nuestro pequeño
movimiento corre junto con Ella y le da lo que le deben las
criaturas. Basta decir que un solo acto hecho en su Voluntad
toma el Cielo por asalto; los mares de amor de la Reina del
Cielo y de la misma Divinidad los hacemos nuestros y los
damos de nuevo a Dios como mares de amor que nos per-
tenecen. Nosotros, pobres criaturas, somos nada; y por eso
nos llama, nos quiere en su Querer para hacerse dar todo,
incluso a Sí mismo por su amada criatura. Por eso todo lo
demás es nada, son gotitas apenas; por tanto, si queremos
amarlo mucho, vivamos en su Santo Querer, y ¡oh, cuántas
sorpresas encontraremos! Primero, la Divina Voluntad ope-
rante en nosotros, la cual formará mares de amor, de luz, de
santidad, de gracias sorprendentes, y quedaremos envueltos
de modo que no sabremos salir más.
Lo dejo en el Querer Divino para haceros gran santo y,
saludándolo cordialmente, me confirmo vuestra afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 19-8-1941
+ + +
118 Epistolario de Luisa Piccarreta
102. In Voluntate Dei
Mi buena hija en el Querer Divino,
Sepultemos todo en el Querer Divino; sea Él nuestro
refugio, nuestra defensa, nuestra vida, la luz que nos en-
vuelve por todas partes y que, si quiere, eclipsa también a
nuestros enemigos.
Hija bendita, ¿queremos poner todo al seguro, la san-
tidad, la misma Vida de Jesús en nosotros? Hagamos la
Divina Voluntad; vivamos en Ella, más que si fuera vida
propia, y oh, ¡cómo nos sentiremos felices, viviendo de
Voluntad Divina! El Cielo con certeza será nuestro; cada
pequeño acto hecho en Ella, incluso una nadería, toma el
Cielo por asalto, será como una visita que haremos a la
Patria Celestial. Por eso, si queremos estar en paz, porque
la paz debe ser nuestro pan cotidiano, no pensemos en lo
que ha sucedido; tendrá más interés Jesús en pensar que
nosotros y, como para Él los siglos son como un punto
sólo, lo que no hace hoy lo hará mañana y victorioso triun-
fará sobre aquellos que han sido contrarios; nuestras penas
servirán para hacerles conocer la verdad y, como espero,
también para hacerse santos.
Nosotros no perdamos nuestro lugar de honor de
vivir en el Querer Divino; contentémonos de morir, an-
tes que no hacer la Divina Voluntad. En Ella sentiremos
una fuerza divina, amaremos a Dios por todos, seremos los
verdaderos hijos que consolaremos a nuestro Padre Celes-
tial… es verdad que los tiempos son tristes y quién sabe
a dónde iremos a parar, pero si nosotros hacemos y vivi-
mos de Voluntad Divina, vendrá a refugiarse en nosotros,
porque encontrará su Voluntad, que le ofrece su Cielo, su
digna habitación.
Por eso, ánimo y confianza; con ánimo desafiamos a
todos y con la confianza viviremos seguro en el Corazón y
en los brazos de nuestro dulce Jesús, y nuestra Mamá Reina
Epistolario de Luisa Piccarreta 119
nos tomará en sus rodillas y nos tendrá escondidos bajo
su manto azul. Os dejo en el Querer Divino para haceros
santa, me recomiendo; no cambiemos en las diversas cir-
cunstancias de la vida; muchas veces sirven para copiar e
imitar a nuestro querido Jesús.
Ruegue por mí, que de ello tengo tanta necesidad,
como yo de corazón lo haré por usted. Y dejándola ence-
rrada en el Querer Divino, a fin de que jamás pueda salir,
con materno afecto os saludo y me confirmo su afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + +
103. A Teresa
In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer Divino,
Te envío la Divina Voluntad por vida, por ayuda, por
sostén y por perenne compañía, donde esconderos en sus
penas. Ella os acogerá con amor, os llevará en sus brazos
como su hija querida. Cada pena que sufres junto con Ella
te embellecerá de nuevas bellezas, te dará nuevo amor, te
hará crecer en la santidad. Por eso, tu estado de sufrimiento
no es otra cosa que el trabajo divino que está haciendo en
el alma. Si estás atenta a recibir este trabajo suyo, te hará un
prodigio de su Gracia, un triunfo de su amor, una victoria
de su Voluntad Santísima. Por eso te recomiendo hija mía,
no separarte jamás de la Santa Voluntad de Dios; llámala a
cada instante, en cada pena, en todas las circunstancias. Si
haces esto, sentirás su fuerza divina, su compañía que no
sabe dejar jamás sola a la criatura que la llama; más bien,
está esperando con ansia la llamada para darle un beso, un
abrazo, una sonrisa de amor y decirle al oído del corazón:
120 Epistolario de Luisa Piccarreta
“Dime, ¿qué quieres? Estoy aquí contigo: Todos te
pueden dejar, pero Yo jamás; más bien, me siento feliz de
estar junto con quien sufre, porque encuentro materia sufi-
ciente para desarrollar mi trabajo divino, para hacerlo cre-
cer como lo quiero y como hijo que me pertenece”.
Por eso, con todo el afecto te mando el saludo del
Fiat, a fin de que quedes encerrada dentro, sin salir jamás.
Tu afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 2-11-1941
+ + +
104. A Federico Abresch
In Voluntate Dei
Muy estimado hijo en el Querer Divino,
Heme aquí para deciros de esconderos siempre en
el Fiat Divino; nos pondremos al seguro, todos los males
huirán de nosotros, pondremos al seguro la santidad. En
cada acto nuestro, incluso natural, porque nuestra natu-
raleza nos la ha dado Dios, seremos investidos de nueva
belleza, de nuevo amor, de nueva fuerza divina. Si vivimos
en el Divino Querer, incluso nuestro respiro, nuestro paso,
nuestro movimiento; corren en los respiros, en los pasos
y en los movimientos de todos, para regresar a Dios amor
por cada respiro, oración, cada paso, gloria por cada movi-
miento. La Divina Voluntad se encuentra en todas partes y
nosotros, viviendo en Ella nos encontraremos en el Cielo
y en la tierra para amarlo con todos, en todos y por todas
partes.
Los santos, la Reina del Cielo y Dios mismo esperan
con ansia el “te amo” de quien vive en su Querer porque es
una nueva adquisición que hacen. El “te amo” de la tierra
Epistolario de Luisa Piccarreta 121
resuena en el Cielo en cada bienaventurado, en los mares
de la Mamá Celestial, y dice en todo: “te amo, te amo”…
Se puede decir que Cielo y tierra se dan el beso del amor
y festejan juntos. Por eso nos preocupe el vivir siempre
en el Querer Divino; en Él formaremos mares de amor,
mares de adoración, mares de gloria para dar a nuestro
Creador…
Os dejo en el Querer Divino, junto con el pequeño
Piuccio y Amalia; haceros santos, pero santos de Voluntad
Divina. Ella os llevará en su regazo, os tendrá estrechados
a su seno, os alimentará con su aliento, os hará sentir su
Vida palpitante en vosotros… ¡Cómo seréis felices!
Con todo el corazón os saludo junto con el Fiat,
vuestra afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 4-11-1941
+ + +
105. A la Madre Cecilia
In Voluntate Dei!
Mi buena y reverenda Madre,
Siento el deber de haceros mis augurios por vuestro
onomástico de Sta. Cecilia. Ella fue mártir de sangre, y yo
os auguro un martirio más grande, más noble y divino,
más heroico y más aceptable a Dios, éste es el martirio de
la Divina Voluntad. Este martirio supera todos los otros
martirios, más bien, cada vez que haga la Voluntad de Dios
en vez de hacer vuestra voluntad, tantas veces podréis de-
cir: “Soy mártir por ti; mi martirio que te ofrezco no es de
sangre o de carne, sino con mi voluntad unida a la tuya te
122 Epistolario de Luisa Piccarreta
ofrezco un martirio divino”. ¡Qué bondad de Dios! Sólo
cuando nuestros actos entran en el Querer Divino, todo se
cambia en divino en nosotros y lo humano no tiene más
vida.
He aquí mi augurio. Más bello no podría hacerlo; tan-
to más que no faltan las ocasiones. En las ocasiones, aun
dolorosas, tengáis un refugio dónde refugiaros. Jesús os es-
pera con los brazos abiertos para recibiros y ayudaros para
formar en usted el noble martirio de su Divina Voluntad.
Ahora volvamos a nosotros. El Señor ha permitido
que se vaya lejos, sin ni siquiera vernos. ¡Fiat, Fiat! Y pa-
rece también que queráis olvidarme: Fiat también en esto.
Pero os ruego no olvidaros jamás de orar por mí, pobre
criatura, y yo de corazón lo haré por usted. Me parece te-
ner en usted una madre lejana que pensaba en mí; ahora,
Fiat. Estamos siempre unidas en el Querer Divino, donde
alcanzaremos la fuerza, la santidad que quiere de nosotros.
Mi hermana os hace sus augurios, y os besa la mano, y
yo os dejo en el Querer Divino para haceros santa. Ruegue
por mí. Besándole la mano me confirmo vuestra afectísi-
ma,
La pequeña hija de la Divina Voluntad
+ + +
106. A un Sacerdote
Muy Reverendo Padre,
Con sorpresa recibí vuestra querida carta; gracias.
También yo frecuentemente me acuerdo de usted en mis
pobres plegarias. Nuestro compromiso más interesante es
el de vivir de Voluntad de Dios. Si hacemos esto, hacemos
todo, y aunque no hiciéramos nada, viviendo en el Querer
Divino, el Todo se derrama en el nada y obra sus grandes
maravillas, de dejar estupefactos Cielo y tierra; y si hacemos
Epistolario de Luisa Piccarreta 123
mucho sin el Querer Divino, son siempre gotitas apenas.
Por eso yo he puesto todo en el Querer Divino a fin de que
haga lo que quiera; pero esté seguro que su Reino vendrá
sobre la tierra… Quería tomar al hombre por vía de amor,
pero él lo ha rechazado y hasta los mismos miembros de
la Iglesia; por eso el Señor ha estado obligado a usar los
rigores de la Justicia, a fin de que el hombre, tocado en las
penas, pudiera reconocer aquel Querer Supremo que quie-
re reinar y hacer vida en nuestras almas.
Por eso, Padre santo, oremos, actuemos y vivamos en
este Querer tan santo. Sea Él nuestro respiro y latido. Si
hacemos esto seremos llevados en los brazos divinos y se
abajará a respirar nuestro respiro, a palpitar nuestro latido,
a moverse en nuestro movimiento; y entonces, en nues-
tro énfasis de amor, le diremos; “Te amo por todos, y por
amor Te doy el latido, el respiro, el movimiento de todos”.
Me encomiendo a vuestras oraciones y, dejándoos en
el Querer Divino para hacerlo santo, le beso la mano con
toda estima y de rodillas imploro vuestra paterna bendi-
ción. Vuestra sierva devotísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + +
107. A Federico Abresch.
¡In Voluntate Dei!
Muy estimado y querido hijo en el Divino Querer,
Al oír que os ocupáis del Fiat Divino me siento feliz
y alegre, y junto conmigo se alegra y está feliz Jesús. Gra-
cias de corazón, te digo junto con mi querido Jesús. Lo
que pueda hacer, hágalo; el resto lo hará Jesús, que tanto
quiere y ama y suspira que su Querer sea conocido y po-
124 Epistolario de Luisa Piccarreta
seído como vida propia por la criatura, porque sólo la Di-
vina Voluntad es el principio de nuestra vida, el medio y el
fin de nuestra existencia, que nos hará tomar el Cielo por
asalto. Sin Ella nos volteamos de cabeza, perdemos el de-
recho a nuestros bienes terrenales y celestiales, perdemos
el vínculo con la Familia Divina. Por el contrario, si vivi-
mos de Divina Voluntad, todo es nuestro; el mismo Dios
es nuestro… Si amamos, nuestro pequeño amor corre en
todos los corazones e incluso en los corazones futuros, y
ama a Dios por todos; corre en los mismos ángeles, en los
mares de amor de la Reina del Cielo, en los mares Divinos,
y donde quiera, en todo y por todo ama. La criatura que
ama en el Querer Divino no se contenta si no encuentra su
lugar en todos, para amar a Aquél que tanto ama.
Amar en el Querer Divino deja estupefactos Cielo y
tierra, y los mismos santos suspiran en su corazón el tener
este amor conquistante de quien vive en el exilio. Así, si
oramos, si adoramos e incluso si suspiramos en este Que-
rer tan santo, nos hacemos vida de todos y damos a Dios
lo que todos deberían darle.
Por eso, los prodigios del vivir en el Querer Divino
son inagotables y quizá los conoceremos en el Cielo. Y ha
sido ésta la razón por la que el enemigo infernal ha cerrado
todos los caminos y se ha servido de personas eclesiásticas;
pero vendrá el tiempo en que Jesús triunfará en todo y ven-
drá con certeza su reino sobre la tierra, porque es decreto
de Dios, y Él no cambia fácilmente sus decretos por la
maldad de los hombres. Bienaventurado quien se interese
en vivir en su Querer, porque el Señor se servirá de ellos
para abrir los caminos cerrados, y se servirá de sus actos
como de tantas llaves para abrir el Cielo y hacerlo des-
cender a reinar en la tierra. Por eso, querido hijo, estemos
atentos, no nos apartemos jamás del Fiat Supremo.
Con respecto al giro…
Epistolario de Luisa Piccarreta 125
Os dejo en el Querer Divino para haceros gran santo.
Ruegue por mí; os saludo de corazón en el Querer Divino.
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + +
108. A Teresa
Fiat!
Mi buena hija en el Querer Divino,
Te recomiendo no perder la paz y vivir tan abando-
nada en el Querer Divino para llegar a sentirlo como vida
propia; si esto haces, este Querer tan santo te tomará más
que tierna madre sobre sus rodillas maternas, te estrechará
a su Corazón Divino, te crecerá como su hija predilecta; así
que en todas tus penas siente a la Mamá que esta junto a ti,
que te asiste, que te guía y cambia tus pequeñas penas en
Sol y en monedas para el Cielo. El querido Jesús en cada
pena te dará un beso, un abrazo, y adornará tu alma de
gemas fulgidísimas. Por eso, ánimo, hija mía, no te abatas
más, no te desanimes; es Jesús que quiere a su hija seme-
jante a Él, ¿no estás contenta? Por eso no te ocupes de otra
cosa, sino sólo de vivir abandonada en sus brazos. Con
esto sentirás una nueva fuerza, no te sentirás más sola, y
las penas se cambiarán para ti en santidad y en alegrías ce-
lestiales. El querido Jesús te dará sus penas como cortejo,
fuerza y compañía.
Te dejo en el Querer Divino para hacerte gran santa;
y saludándote de corazón me confirmo tu afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 15-12-1941
+ + +
126 Epistolario de Luisa Piccarreta
109. A la Sra A. Savorani, Faenza
In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer Divino,
Lo que te recomiendo es que el Divino Querer sea
vuestra vida, vuestro respiro, el latido de vuestro corazón,
vuestro movimiento continuo; es el milagro más grande
que el Señor puede haceros y la santidad más alta que po-
demos alcanzar. Cada vez que vivamos de Querer Divino,
son vínculos eternos que adquirimos y nos vinculamos
con la Familia Divina; todos los derechos son nuestros,
divinos y humanos, porque todo es de la Divina Volun-
tad, por tanto todo es nuestro. Por eso piense que, junto al
Querer Divino, os estoy diciendo al oído: “Hija mía, vive
siempre del Querer Divino”.
Recuerdo siempre que entre todas, usted tuvo un in-
terés especial de conocer y de hacer conocer la Divina Vo-
luntad (Cuando nosotros la queremos conocer formamos la
semilla de la Divina Voluntad), y yo quedaba vinculada con
usted. Por eso continúe su misión, te ruego, no volváis atrás
y en todas las cosas haz un encuentro con el Querer Divi-
no… Oh, cómo lo suspira Él y llega hasta llorar y a rogarnos
que lo recibamos en todos nuestros actos; y cuando es re-
cibido, Él hace fiesta y pone en nueva fiesta a todo el Cielo,
viendo que una criatura quiere hacer su Divina Voluntad.
Gracias por vuestro afecto. Oraré por vuestro herma-
no; y usted ruegue por mí, que tengo tanta necesidad de
ello. Y dejándola en el centro del mar del Querer Divino, a
fin de que no pueda salir más, me confirmo,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 22-1-1942
+ + +
Epistolario de Luisa Piccarreta 127
110. A Federico Abresch
¡In Voluntate Dei!
Muy querido hijo en el Divino Querer,
(…) aquello que usted me dice me parece bueno y
también el Señor se complace, porque aquellos que hoy
aman el vivir en el Querer Divino y de conocerlo forman
la semilla, la concepción, y también el nacimiento de este
Querer Divino en sus almas, y también para hacerlo con-
cebir en las otras criaturas; por tanto, si no se extiende,
¿cómo puede renacer en los otros?
Debe saber que la santidad del vivir en el Querer Di-
vino no es otra cosa que un parto de la santidad divina,
que hace en las criaturas. Por eso el milagro más grande
que puede hacer en la criatura; es el milagro de que puede
dar todo a Dios, que puede amarlo por todos, incluso por
aquellos que no existen todavía, y que puede recibir todo
de Dios, porque encontrando en nosotros su Santísima
Voluntad, encuentra lugar para poner su santidad, su bon-
dad, su belleza, sus gracias y también su obrar divino; por
tanto, puede formar su misma generación divina en todos
nuestros actos. Oh, ¡cómo queda Dios glorificado y ama-
do, al ver en nuestros pequeños actos, incluso el respiro, en
el movimiento, en el paso, la generación de su Vida Divina!
Por eso, la santidad del vivir en el Querer Divino sim-
boliza el sol, que hace bien a todos, se da a todos, no se nie-
ga a ninguno y, mientras tiene como en su regazo la tierra
(dando a cada planta, a quién el color, a quién la dulzura, a
quién el perfume, todas las diferentes cosas y distintas una
de la otra), sin embargo, mientras hace tanto bien, el sol
no dice jamás una palabra, hace pisar la luz bajo nuestros
pasos, nos sigue por todos lados, y toda la gloria y honor
es de Dios, que lo ha hecho sol. Así es el alma que vive en
el Querer Divino, de la cual el Señor se sirve para hacer
128 Epistolario de Luisa Piccarreta
bien a todos, y recibe la gloria y honor, como si todos lo
hubieran amado.
Por eso ama tanto que el vivir en el Querer Divino sea
conocido, para formar sobre la tierra su generación divina,
a fin de que pueda abundar más con sus amadas criaturas;
siente a lo vivo la necesidad que quiere amar y ser amado,
pero no encuentra su Voluntad, su amor queda obstaculi-
zado y no puede dar ni recibir lo que quiere… Por tanto,
el Querer Divino tiene tales sorpresas en el alma, que los
Cielos quedan estupefactos y los ángeles quedan mudos, al
ver encerrado en nuestro pequeño acto a nuestro Creador.
Amado hijo, mi recomendación: no salga jamás de
adentro del Querer Divino. Me recomiendo a vuestras
oraciones y, dejándolo vinculado a la Familia Divina para
haceros hacer vida junto con Ellos, os saludo de corazón,
vuestra afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 2-1-1942
+ + +
111. A un Sacerdote
I. M. I.
Fiat!
Muy reverendo Padre,
Siento el deber de haceros los augurios por vuestro
onomástico, pero mi augurio más bello es mandaros el
Querer Divino como portador de santidad divina, de luz,
de amor y de paz, a fin de que os sumerja en su mar y os
esconda en su luz, de modo de no querer ni ver otra cosa
que Voluntad Divina. Toda vuestra vida se cambie tanto
Epistolario de Luisa Piccarreta 129
en Ella, de sentir más su Vida que la vuestra; ¡Cómo se-
réis feliz! Sentiréis una fuerza creadora en todas vuestras
necesidades y en el bien quiera hacer a las almas… En el
Querer Divino sentiréis que no es usted el que habla, obra,
camina, ama, sino que Jesús es el que habla, que obra, que
camina, que ama; más bien, Él es celoso de hacernos hacer
a nosotros, quiere hacer todo Él, y para hacer esto pone a
disposición nuestra su misma Voluntad. ¡Bondad de Dios
cómo eres amable, grande y poderosa!
Padre santo, creo que agradeceréis mi augurio, que
con todo el corazón os mando, y ruegue por mí, que no
salga jamás de la Divina Voluntad, porque Ella sola es mi
refugio, mi ayuda, el sostén en mis penas… Pero me siento
feliz de que todos se hayan alejado, también usted, y sólo
me ha quedado la Divina Voluntad, que espero que pronto
entre sus brazos me lleve al Cielo.
Renuevo mi augurio y, dejándolo en el centro del mar
del Fiat y besándole la mano, de rodillas, imploro vuestra
paterna bendición.
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, marzo 1942
+ + +
112. A Federico Abresch?
Fiat!
Muy querido hijo en el Querer Divino,
Vuestra querida carta ha sido portadora de alegría,
¡gracias! El Divino Querer os recompense, con haceros
conocer su Divina Voluntad, porque su vida crece en no-
sotros según la conozcamos. No se puede poseer un bien
130 Epistolario de Luisa Piccarreta
si no se conoce, y conforme se conoce así se ensancha
nuestra capacidad y toma su puesto real. Por tanto, viene
aumentada en nosotros su santidad, su belleza, su amor y
forma en nuestra alma sus mares divinos. Por eso, todo
el arte del enemigo es impedir que el conocimiento de la
Divina Voluntad salga a la luz, porque perdería su reino
sobre la tierra.
La primera cosa que hace la Divina Voluntad cuando
es conocida, es transformarnos en el bien, enterrar nues-
tras pasiones, de débiles nos hace fuertes y su potencia
hace un cambio en nuestra alma, hasta hacernos sentir la
posesión de nuestro Dios, y nuestra voluntad se vuelve es-
tancia divina. Con Ella todo será fácil; sentiremos el Cielo
en nosotros; nuestros actos se comunicarán a los santos, a
la Reina del Cielo, que con tanto amor espera que sus hijos
tomen parte en sus actos, en los mares divinos que po-
see… Nos sentiremos vinculados, con derecho a la Familia
Divina, porque su Voluntad es también nuestra.
Muy estimado hijo, no podéis dar gloria más grande
a Dios y bien más grande a las criaturas, que procurar mu-
chos hijos para vivir en su Querer. Debéis saber que, por
todo lo que se hace para hacerla conocer, la Divina Volun-
tad toma su lugar en nosotros y Ella hace todo; nosotros
no somos otra cosa que concurrentes y le damos el lugar
para hacerla trabajar y hacer lo que quiere. Se puede decir
que le damos el paso para hacerla caminar, las manos para
hacerla obrar, la voz para hacerla hablar.
La noticia de Alemania, como no se esperaba, es
siempre un bien. Vendrá el tiempo en que triunfará de
todo y los ciegos abrirán los ojos a un bien tan grande.
Creo con certeza que el buen Jesús agradece lo que
usted quiere hacer para aumentar los hijos del Divino Que-
rer; es más, debéis saber que todo lo que nosotros hacemos
por hacer conocer la Divina Voluntad, es tanto su amor,
Epistolario de Luisa Piccarreta 131
que Él mismo lo hace en nosotros: es Él que habla, que
obra, que nos empuja; es tanto su contento, que Él hace
todo. Por tanto, continúe a llamar a muchos hijos entorno
al Padre y a la Madre Celestial.
Os dejo en el Querer Divino y, saludándolo de cora-
zón, me confirmo,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 26-5-1942
+ + +
113. A Federico Abresch.
Fiat! - In Voluntate Dei!
Muy estimado hijo en el Querer Divino,
Gracias por todas vuestras atenciones, en especial
por haber suplicado al Santo Padre; esperamos que Nues-
tro Señor lo quiera iluminar. Vuestra carta me ha sido de
grande consuelo, en especial la carta de Sor María. Deo
Gracias.
Oh, ¡cómo quisiera que todos comprendieran qué
significa vivir en el Querer Divino! Es el más grande mila-
gro que Jesús puede hacer a las criaturas, es la más grande
gloria que puede recibir. El vivir en Él significa amar con
su mismo amor y junto con Jesús poseer la fuerza creante y
conservante; Él por naturaleza, nosotros por gracia. Pode-
mos decir que somos inseparables; sentiremos la vida del
bien con derecho; las pasiones, las debilidades y todos los
males se siente que no tienen razón de existir ante un Que-
rer tan santo… Jesús ama tanto a quien vive en el Querer
Divino, que prepara una cadena de prodigios, uno distinto
del otro y siempre nuevos en la santidad, en la belleza y en
132 Epistolario de Luisa Piccarreta
el amor, de sentirse Él mismo raptar por esta criatura. Su
ocupación perenne, se puede decir, es que Él no puede es-
tar sin el alma que vive en su Santa Voluntad. Vivir en Ella
es tomar el Cielo por asalto, y todos nuestros actos, incluso
los más pequeños y naturales, se hacen mensajeros de paz
entre el Cielo y la tierra… Oh, ¡si todos lo comprendieran,
vivir en Ella se volvería nuestra pasión predominante y to-
dos los males huirían de nosotros!
Me desagrada lo de la buena Amelia, de sus sufri-
mientos; pero el querido Jesús, para darnos su semejanza,
con el toque de sus dedos paternos crea el dolor y de ellos
hace salir las perlas más bellas, los soles más fúlgidos, los
brillantes más costosos, y nos da sus besos más ardientes y
los abrazos más estrechos; las cruces son siempre su pre-
ciosa herencia.
Ruegue por mí; y dejándolos encerrados en el Querer
Divino –padre, madre e hijo– para haceros santos, los sa-
ludo con el amor del Fiat, vuestra afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 1-7-1942
+ + +
114. A Federico Abresch
Fiat!
Muy estimado hijo en el Querer Divino,
Gracias por todas vuestras atenciones. Oh, ¡cómo
amaría el poner toda mi vida para hacer conocer a todos
la Divina Voluntad! Estos son los suspiros, las ansias, las
locuras de amor del querido Jesús, que quiere hacer cono-
cer a todos la Divina Voluntad para hacerla poseer, porque
Epistolario de Luisa Piccarreta 133
poseyéndola obra las más grande maravillas, los prodigios
más grandes en nuestras almas. Sin Ella somos como tan-
tos lisiados, con Ella todo es belleza y santidad, de raptar al
mismo Dios. Y además, vivir de Voluntad de Dios significa
amar a Dios con su mismo amor, y como Ella se encuentra
por todos lados, así nosotros lo amamos por todos y en
todos, incluso en los mismos santos, en la Reina del Cielo,
la cual se siente más glorificada por quien quiere amar a
Dios con su propio Corazón.
Lo que hace la Divina Voluntad en quien vive en Ella
es indecible, incomprensible y de una maravilla tal de ha-
cer asombrar Cielo y tierra, y los mismos ángeles quedan
mudos por ello. Por eso no hay cosa que más glorifique a
Dios, que más nos eleve a su semejanza, que más conserve
en nosotros la misma santidad divina, su belleza y frescura,
la firmeza en el bien, y el orden de su sabiduría, que vivir
en su Querer.
Por tanto, a cualquier costo, incluso poner la vida, dé-
mosle el derecho de hacerla vivir en nosotros, de hacerla
dominar y reinar. Hagamos nuestro deber, sea en las pala-
bras, sea en lo escrito; arrojaremos tantas semillas en las al-
mas, las cuales formarán la generación divina en sus actos,
que se cambiarán en soles, para dar luz a todos.
Me recomiendo a vuestras oraciones, y dejándote
en el Querer Divino, para formar las copias de nuestro
Creador, y saludándote con el amor del Fiar, me confirmo
vuestra [Link],
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 20-8-1942
+ + +
134 Epistolario de Luisa Piccarreta
115. A la Madre Cecilia
Mi buena y reverenda Madre,
Heme aquí después de tan largo silencio. La querida
Cecilia me suscita el pensamiento de mandaros mis augu-
rios; ¿pero qué augurios podría haceros? Y he aquí que el
santo Querer Divino se me presenta y me dice: “Mi Volun-
tad no termina jamás, tengo siempre qué dar; por eso mán-
dale por augurio mi amor que siempre surge, mi santidad
siempre nueva, mi virtud siempre obrante: No ceso jamás
de dar, pero quiero también recibir el pequeño amor de
las criaturas, su querer en el mío, para poder disponerla a
recibir en su querer los prodigios que sabe hacer mi Divina
Voluntad”.
Éste es mi pequeño augurio; vuestro querer en poder
de la Voluntad Divina. Así sentiréis en usted, como cosa
vuestra, la santidad, el amor, las obras del Fiat Supremo.
Vuestra vida no será más de tierra, sino de Cielo; vues-
tros actos no serán otra cosa que conquistas divinas, en las
cuales formarás tantos Jesús por cuantos actos hagáis. Así
podéis hacer de portadora de Jesús a todos.
Mi buena Madre, creo que agradeceréis mi pequeño
augurio; mucho más que viene de un corazón de hija que
quiere ver a su madre como cargada en los brazos de la
Divina Voluntad, para hacerla santa como Ella quiere.
+ + +
116. A Sor Mercede
Mi buena y reverenda Madre,
Gracias por todas vuestras atenciones. Con hacerse
conocer más el Querer Divino, así podréis agrandar sus
interminables confines en vuestra alma y así volveréis feliz
a nuestro Sumo Bien. Madre mía, es ésta la única felicidad
Epistolario de Luisa Piccarreta 135
de Jesús: que el alma viva en su Querer, porque puede darle
lo que quiere y puede hacer de ella uno de los más grandes
portentos de santidad, la reconoce por hija suya y le da por
habitación su misma Voluntad Divina, la hace partícipe de
todos sus bienes, y en cada uno de sus actos os forma su
Vida Divina, así que tantos Jesús por cuantos actos hace-
mos. Qué felicidad poder decir: “Si vivo en el Querer Divi-
no, formaré la generación divina en mis actos, que amarán
a Jesús con su mismo amor; y no sólo esto, sino lo amarán
en todos los corazones e incluso en los mismos santos y
en la Reina del Cielo”. Seremos los portadores del amor de
todos a nuestro Creador.
Madre querida, está cercana la Navidad, y yo os an-
ticipo mis augurios, con auguraros la generación divina
en vuestros actos, único propósito por el que hemos sido
creados. Dios nos da el puesto de honor en su Voluntad,
para darnos su semejanza y podernos decir: “Mi familia
me asemeja en todo”… El Celestial Niñito se encierre en
vuestro corazón, para formar Él mismo esta generación
toda divina y celestial.
(…) Os dejo en el Querer Divino como refugio, ayu-
da y defensa. Vuestra afectísima, La pequeña hija de la Di-
vina Voluntad.
Corato, 11-11-1942
+ + +
117.
Mi buena hija en el Querer Divino,
Gracias por sus atenciones; el Cielo la recompense
y le dé la gracia de vivir en el mar del Querer Divino. Con
vivir en Él podemos decir que estamos en nuestra casa, te-
nemos nuestro puesto de honor, vivimos junto con Jesús,
sus penas son nuestras y las nuestras son suyas y hacen lo
que hacen sus penas: corren en ayuda de todos; amemos a
136 Epistolario de Luisa Piccarreta
Dios por todos … Los mismos santos suspiran nuestros
pequeños actos hechos en el Querer Divino, porque sien-
do actos de viadores, poseen el acto conquistante, y casi
se encierran en nuestro acto para recibir alegrías nuevas,
felicidad mayor. Voluntad Divina, ¡cómo eres admirable e
incomprensible a nuestra pequeña capacidad!
Me encomiendo a vuestras oraciones, dejándoos en
el Querer Divino para haceros santa; amaría que no os
ocuparas de otra cosa, que de vivir de Voluntad Divina.
Despojaos de todo y, de todo lo que hagáis, dejad que todo
disponga el Querer Divino. Cómo es bello poder decir:
¡“Jesús es dueño de todo; haga Él lo que quiera, incluso de
mi respiro, de mi latido, de todo mi ser”!
Os saludo de corazón, vuestra afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + +
118.
Mi buena hija,
Amaba tanto el oír vuestras noticias; finalmente me
ha llegado vuestra carta, agradezco de todo corazón al
Señor. El lugar no es importante, aquello que nos debe
importar es el llevar con nosotros la Voluntad de Dios, la
Cual no es habitación de piedra, sino de luz, que sabe po-
ner en fuga todos los males. Así que, si quiere estar segura,
viva en el Querer Divino y Él sabrá defenderos de todo y
de todos, en cualquier lugar que os encontréis. Oh, si to-
dos supieran este gran secreto divino, todos estarían en su
puesto, sin tener temor de nada.
Hija mía, mi recomendación: estate siempre en la Di-
vina Voluntad; Ella tomará a pecho todos nuestros males,
nos tendrá sobre sus rodillas paternas, estrechados a su
Epistolario de Luisa Piccarreta 137
seno de luz, para ser defensa, ayuda, refugio, bálsamo en
nuestras penas
Aquí nosotros estamos bien, siempre en el Querer
Divino, el único medio, si queremos estar en paz y tener la
fuerza necesaria en las circunstancias de la vida. Vivir en Él
son sus suspiros ardientes, sus ansias y también sus lágri-
mas, que nos llaman a vivir en Él; por eso contentémoslo.
La dejo en el Querer Divino, para vivir en sus olas
eternas, vuestra afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + +
119.
Reverenda y buena madre,
Agradezco al Señor que mis pobres cartas no se han
extraviado. Me parece que el Querer Divino ama tanto lo
que se puede decir de su S. Voluntad, que Él mismo cui-
da y lo custodia, para llevar su Vida, que con tanto amor
nos quiere dar. Hacerse poseer por la criatura es su fiesta
y la fiesta de todo el Cielo, porque cada acto de más que
hacemos – aunque sea pequeño y natural– incrementa en
nosotros nueva semejanza divina, nuevo amor, nueva san-
tidad, nueva belleza; como al contrario, cada acto, aunque
fuera grande, que no tiene por principio la Vida de la Divi-
na Voluntad, nos aparta de su semejanza, empequeñece el
amor, desluce su belleza, cierra el Cielo a todos los bienes
y forma el dolor de Dios.
Viviendo en el Querer Divino, nuestra suerte está
asegurada; tendremos la fuerza de Dios en nuestro poder;
todos nos respetarán; el fuego, las balas, el agua… Por eso,
no tenga ningún temor, anímese. El miedo es de los viles
y de quien no tiene confianza en Dios, porque así no tie-
138 Epistolario de Luisa Piccarreta
ne las armas para defenderse, ni siquiera del más mínimo
mosquito (…)
+ + +
120. A Federico Abresch?
Muy estimado hijo en el Querer Divino,
(…) no es verdad lo que usted dice, que la belleza,
la sublimidad, la santidad que produce el Querer Divino
en nuestros actos los ve y gusta sólo Dios: falso. Dios, si
recibe, da; nos recompensa incluso un pensamiento, un
suspiro, un movimiento hecho por cumplir su Voluntad,
y dice: “La criatura ha suspirado por cumplir mi Querer;
debo pagarle”. Y ¿quiere saber cual es la paga que nos da?
Una paz imperturbable, una fuerza para poder soportar
todo, y si la tierra por necesidad nos circunda, sentimos
el peso y la náusea de ella y suspiramos el Cielo. Sentir el
placer, las imperfecciones, las debilidades, no es un mal;
quererlas es feo, porque el Señor no se ocupa de lo que
sentimos, sino de lo que queremos; por eso estemos aten-
tos a no perder el tiempo en cosas que no pertenecen a la
Voluntad Divina.
Mucho más que el Señor no enseña cosas difíciles;
son exactamente las cosas pequeñas las que quiere, porque
son más fáciles de hacerse, y no podemos tener excusa y
decir: “no podía hacerlo”. Las cosas pequeñas están siem-
pre en torno a nosotros, en nuestras manos, en cambio las
cosas grandes son raras, así que no podemos decir que la
santidad no es para nosotros. También nuestra misma na-
turaleza está formada por tantos pequeños actos: el respiro,
el latido, el movimiento; no obstante forman nuestra vida,
y si nos faltara un solo respiro, nuestra vida –podemos de-
cir– ha terminado. Así podemos decir, si nuestros peque-
ños actos no están animados por la Voluntad de Dios.
Epistolario de Luisa Piccarreta 139
Por eso, todo lo que hagamos, hagámoslo correr en el
Querer Divino y nos sentiremos reanimados y en posesión
de la Vida del Fiat. ¡Cómo seremos felices y santos!…
+ + +
121.
Mi buena hija,
Te ruego vivir siempre en el Querer Divino; ruego a
Jesús que lo selles en la mente, sobre los labios, en el latido,
en el movimiento de las manos, hasta en el respiro. Este
Fiat quiere ser acto primero de todos nuestros actos, sean
naturales como espirituales, y cuando lo llamamos también
en nuestros pequeños actos se siente reconocido por la
criatura, hace fiesta y delirando de amor dice: “La criatura
me ha llamado, me ha dado el primer lugar, así que puedo
poner en sus actos mi santidad, mi amor, mi semejanza”,
y también su belleza y su sabiduría quiere dar… Quiere
poner de lo suyo, pero quiere ser llamado. Con llamarlo se
hace conocer; con conocerlo se hace poseer y amar. Por
eso sé atenta, hija mía; el querido Jesús cuando quiere dar
pide, para preparar el lugar donde poner en nuestros cora-
zones sus dones, su luz, sus gracias.
Termino dejándote en el Querer Divino, sobre las
rodillas paternas de Dios, para recibir su Vida y su seme-
janza continua, de modo de poder decir: “Estoy copiando
a Jesús”
Guardándote en el corazón de Jesús, me confirmo tu
afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + +
140 Epistolario de Luisa Piccarreta
122.
(…) Para poseer un bien es necesario conocerlo. El cono-
cimiento hace amar, apreciar el bien poseído, nos hace re-
surgir en el bien conocido, nos da la semejanza divina. Así
que cada acto de más que hagamos en la Divina Voluntad
es una semejanza divina de más que recibimos, y Jesús nos
ama tanto, que nos dota con su amor, con su santidad, con
su luz y paz perenne y nos declara sus hijos legítimos.
Por eso, oremos y no hagamos jamás huir la Divina
Voluntad, tanto en las cosas pequeñas como en las grandes,
tanto en las cosas espirituales como en las cosas naturales,
porque todo es de Dios, y es justo que en todo reconozca-
mos como acto primero la Divina Voluntad. (…)
+ + +
123.
Mi buena Señora,
(…) Si hacemos la Divina Voluntad, nos carga entre
sus brazos; Él mismo desciende en todos nuestros actos
para poneros su santidad, su amor, su fuerza, su luz y se
hace refugio nuestro y vida nuestra. Así que de nada pode-
mos temer. (…)
+ + +
124.
Mi buena hija en el Querer Divino,
Te recomiendo no apartarte jamás de la Divina Vo-
luntad. Vive siempre en sus brazos maternos, como una
niña en los brazos de su madre. Tus sufrimientos ponlos
en sus manos maternas, para que se sirva de ellos para ha-
Epistolario de Luisa Piccarreta 141
ceros santa y para hacer bien a todas las criaturas. ¡Cómo
te sentirás feliz, pensando que tus penas sirven para salvar
a las almas, para consolar a Jesús, para besar sus llagas, para
decirle que lo amas! En cada pena que sufres, dile a Jesús
que le llevas su amor. Ámalo siempre, y Jesús quedará heri-
do por tu amor y te amará más… Cada pena que sufres…
piensa que es un “te amo”, un beso, un afecto, un abrazo
que te manda Jesús; así sentirás la fuerza en el sufrir, la
alegría que llevan las penas sufridas por Jesús. La Divina
Voluntad sea tu habitación, tu alimento, tu vida. La palabra
continua sobre tus labios sea: “¡Quiero hacer y vivir en tu
Voluntad!” Así te sentirás fortalecida y endulzar las penas
que sufres.
Te dejo en el Querer Divino para hacerte santa (…)
Corato, 13-11-1943
+ + +
125.
Mi buena hija en el Querer Divino,
( … ) También yo recuerdo la bondad de tu herma-
na. Que el Señor la tenga en el Paraíso y ella quiera rogar
por nosotros. Seguramente que tú no dejarás de hacer ce-
lebrar Santas Misas por su alma; y además, con la pérdida
de tu hermana no has quedado sola, sino que contigo está
Jesús, la Mamá Celestial y también el alma de tu herma-
na. Por eso, hazte el ánimo y, si te quieres hacer santa y
agradar más a Jesús, enciérrate en la S. Voluntad de Dios,
tenla más que vida propia; sea Ella tu alimento continuo,
tu refugio, tu ayuda, tu fuerza. Ella te tendrá como pe-
queña hija en sus brazos. Unidas tus penas junto con las
de Jesús, para que hagamos de misioneras en medio al
mundo, como hacen las penas de Jesús, y tú también te
sentirás feliz.
142 Epistolario de Luisa Piccarreta
Hija mía, Jesús te quiere siempre junto con Él. No
quiere estar solo, para hacer de ti lo que Él quiere. Es cierto
que cuando se está junto con Jesús nos ama más y cumple
sus designios sobre nosotros (…)
+ + +
126.
Muy reverendo Monseñor,
Yo no sé cómo agradeceros por vuestras atenciones,
de acordaros de la pequeña sierva de Jesús, no sé cómo
corresponderle. Sólo puedo rogar que el querido Jesús os
haga vivir de Voluntad Divina, porque sólo Ella nos pue-
de hacer felices y nos puede hacer santos con su misma
santidad; mucho más, que el único deseo de Jesús es que
vivamos en su Querer, porque si vivimos en Él puede dar-
nos lo que quiere. Jesús quiere desahogar su amor, pero
nuestra voluntad es pequeña y no tiene dónde ponerlo;
quiere darnos gracias sorprendentes, pero nuestra volun-
tad es incapaz de recibirlas. Por eso quiere encontrar en
nosotros su Santa Voluntad, no sólo para darnos lo que
quiere, sino para hacer de nosotros una copia fiel. Por eso
cuando nos encuentra en su Querer Divino hace fiesta y
dice: “Finalmente he encontrado dónde puedo poner de lo
mío; mi Voluntad sabrá custodiar mis gracias, mi amor y
mi misma santidad”.
Por eso, Padre santo, nos preocupe vivir en la Divina
Voluntad; Ella nos tendrá custodiados, defendidos de to-
dos los peligros y libres de todos los males. Oh, ¡si todos
conocieran qué significa vivir de la Divina Voluntad, ha-
rían competencias, y todos los males cesarían al instante!
Este es mi augurio para año nuevo, que podáis vivir
siempre en el Querer Divino y que Jesús haga de usted el
misionero de la Divina Voluntad.
Epistolario de Luisa Piccarreta 143
Perdóneme mi forma de hablar, y quizá disparatado.
Renuevo mis agradecimientos y, dejándolo en el mar del
Querer Divino, en los brazos de Jesús y bajo el manto de
la Reina del Cielo, le beso la mano, y de rodillas imploro
vuestra paterna bendición.
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 10-1-1944
+ + +
127.
Mi buena hija en el Querer Divino,
Ánimo, el querido Jesús no te dejará sola; son las pe-
nas las que hieren su Corazón y lo atraen con una fuerza
irresistible a estar junto con la criatura, para darle el mérito
de sus mismas penas y adornarla con señales divinas, para
asemejarla a Sí. Su amor hace fiesta cuando nos encuen-
tra resignados, porque puede darnos la forma que quiere,
para embellecernos como quiere. Por eso te recomiendo,
hazte encontrar por Jesús en su SS. Voluntad, y Él hará un
prodigio de tu alma; y cuando más te sientas sola, tanto
más te sentirás junto a Jesús. Te dará la fuerza y su Gracia
y formará con tus penas los soles más fúlgidos, las perlas
más preciosas.
Ruega por mí; y dejándote en el Querer Divino para
dar trabajo a Jesús y hacerte santa, me confirmo tu afectí-
sima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + +
144 Epistolario de Luisa Piccarreta
128.
Muy reverendo Padre,
Gracias por su promesa de rezar por mí. Me agrada
mucho su modo de rezar por mí; el Señor lo escuche. Y yo
os prometo encerraros en el Santo Querer Divino, a fin de
que vuestros actos sean animados por la santidad divina,
por su amor infinito y por su luz y belleza incomparables.
Padre santo, quien vive en el Querer Divino puede todo,
lleva todo a Dios y se hace portador de Dios a todos. Más
bien se puede decir que Dios no hace nada sin esta criatu-
ra, si la siente inseparable y le dice: “Mi Voluntad es tuya,
toma lo que quieras; mientras vivas en la tierra tienes tu
acto conquistante, y Yo espero con ansias las nuevas ale-
grías y las nuevas conquistas que me darás”. Por eso, la
Divina Voluntad sea todo para nosotros; sea Ella nuestro
refugio, nuestra vida, nuestro todo.
Me encomiendo a sus oraciones y, dejándolo en el
Querer Divino para haceros gran santo, os beso la mano.
Vuestra sierva,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 26-5-1944
+ + +
129.
Mi buena hija en el Querer Divino,
Me desagrada vuestro estado penoso, pero debe sa-
ber que el Querer Divino tiene sus designios y sus trabajos
que cumplir; por tanto, si piensa que el Querer Divino os
está trabajando, cesarán vuestras lágrimas y vuestras an-
gustias, tendrá una fuerza divina en vuestro poder y todo
le resultará dulce y soportable. Por eso piense que vues-
Epistolario de Luisa Piccarreta 145
tros dolores sirven a Jesús y los tiene en sus manos como
monedas preciosas para salvar a las almas. Abandonaos al
Querer Divino; en todas vuestras penas haceos resurgir su
Vida Divina.
Os dejo con todas vuestras penas en el Querer Divi-
no. Ruegue por mí. Y saludándola con el amor del Fiat, me
confirmo vuestra afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
+ + +
130.
Mi buena y reverenda Madre,
Gracias, gracias por vuestro recuerdo. En recompen-
sa rogaré al Querer Divino que la tome entre sus brazos,
a fin de que descienda en todos vuestros actos, incluso en
el respiro, en los latidos, en los pasos, y os forme su Reino
completo, en modo tal que sentiréis palpitante en vos su
amor, su santidad, la fuerza divina. Madre querida es exac-
tamente esto lo que sabe hacer la Divina Voluntad: darse
toda, para poder tener la vanagloria de formar su Vida en
la criatura. Y entonces hace fiesta, cuando la ha completa-
do, y llama al Cielo a festejar su nueva vida, que hará bien
a todos, que llevará las nuevas alegrías a todos, el sufragio
a las almas purgantes, la ayuda a todos los vivientes; será el
nuevo sol, que no niega su luz y su calor a ninguno.
Madre mía, le recomiendo, hagamos siempre la Divi-
na Voluntad. Ella pondrá en fuga todas las pasiones, nos
vestirá con los vestidos reales de luz; seremos el terror de
los demonios y daremos a Dios las nuevas alegrías que
sabe dar la Divina Voluntad (…)
+ + +
146 Epistolario de Luisa Piccarreta
131. A Federico Abresch?
Muy estimado hijo,
Espero que esté mejor, porque tiene que hacer mu-
cho todavía para hacer conocer la Divina Voluntad. Sólo
Ella será portadora de la verdadera paz, de la verdadera
santidad, y nos restituirá los derechos perdidos por haber
hecho nuestra voluntad. Y no sólo esto, sino que el Se-
ñor tendrá la gran gloria de formar la generación divina en
todos nuestros actos. ¡Cómo estaremos felices pensando
que en cada pequeño acto nuestro, incluso el respiro, el
movimiento, en los pasos, formaremos tantos Jesús, tantas
Vidas divinas, por cuantos actos hagamos! Oh, cómo lo
suspira Jesús, tanto, que llega a contar los minutos, los res-
piros, para formar su Vida en los actos de la criatura, para
decir: “La criatura me ama con mi mismo amor, me adora,
me ruega con mis oraciones”… Así que poblaremos el Sol,
la tierra, el mar de tantas Vidas Divinas; entonces nuestra
vida vivirá escondida en Dios y haremos lo que quiere y
hace el Señor. Por eso roguemos, para obtener tanto bien.
Le mando el saludo del Fiat, para que lo tenga ence-
rrado en el Querer Divino (…)
+ + +
132. A Federico Abresch
Muy estimado hijo en el Querer Divino,
Respondo a vuestra querida carta. El oír que usted
quiere conocer más la Divina Voluntad es para mi un gran
contento, sabiendo cuán contento está Jesús de encontrar
un alma que quiere vivir de Voluntad Divina. Esta criatura
es su triunfo y su victoria. Y a pesar de que en el pasado
haya sido herido por esta criatura, mira estas sus heridas y
sonriendo dice: “La he vencido, ella es una victoria mía”,
Epistolario de Luisa Piccarreta 147
y la muestra a todo el Cielo para hacer fiesta; y para cum-
plimiento de su victoria, concentra en ella todos sus bie-
nes: los bienes de la Creación y de la Redención, y le da el
derecho sobre todo. Y además, el querer conocer significa
querer poseer un bien, y es como el apetito al alimento.
Me desagrada del Padre Pío, que oculta la cara; no-
sotros no hablamos de lo que ha prohibido la Iglesia, sino
de aquello que la Iglesia no conoce todavía, y vendrá el día
en que la Iglesia lo conocerá y apreciará, con triunfo y vic-
toria. No puede haber verdadera paz ni verdadero triunfo,
si la Divina Voluntad no es conocida. Nuestro Señor hará
los más grandes milagros para hacer reinar su Voluntad en
la tierra. Por eso, roguemos que se abrevie el tiempo y que
todo se cambie en Voluntad de Dios.
Me encomiendo a vuestras plegarias. Bese por mí la
mano al Padre Pío; y dejándolos a todos en el mar de la Di-
vina Voluntad, para haceros vivir a todos de su santidad, de
su amor, de su luz; para poder abrazar todo y todos y para
hacer bien a todos, con el amor de su Fiat saludo a todos,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 27-11-1944
+ + +
133. A Federico Abresch
Muy querido hijo en el Querer Divino,
Respondo a vuestra querida carta y ruego a Jesús que
os dé siempre nuevas gracias y nueva luz, para hacer com-
prender a todos el vivir en el Querer Divino. Oh, cómo
lo suspira Jesús, y llega hasta a llorar, porque quiere que
conozcamos la santa Divina Voluntad, para que reine y do-
mine en todo el mundo, y porque es decreto de la Trinidad
148 Epistolario de Luisa Piccarreta
Sacrosanta que la Divina Voluntad se haga en la tierra como
se hace en el Cielo. Así como fue decretada la Creación y
la Redención, así es decreto el Reino de la Divina Voluntad
sobre la tierra; y por eso usará todas las artes, tomará a la
criatura de todos lados: con castigos terribles, con milagros
estrepitosos para hacer que esto ocurra. Llegará a tanto,
que el primero al sacrificio será Jesús: se pondrá a la cabeza
de todos nuestros actos, para hacer que todos corran en el
mar de la Divina Voluntad…
Y si Jesús nos está castigando, es exacto por esto, por-
que las criaturas, especialmente la parte religiosa, en vez de
hacerse tomar por Jesús por vía de amor, como Él quería,
se han hecho tomar por vía de castigos… ¡Pobre Jesús,
cuánto sufre! Y cómo suspira y llora, porque las criaturas
no lo ruegan, no lo asedian para conceder a ellos el don
de vivir en la Divina Voluntad de Dios. Y si encuentra a
alguna, la toma en brazos, hace fiesta, se siente como un
Rey victorioso que, si bien por seis mil años ha debido
combatir, recibiendo heridas y fracasos, ahora finalmente
ha hecho la primera conquista y victorioso se la goza y lla-
ma a todo el Cielo a festejar su primera victoria; y mientras
hace fiesta, pone a disposición de la criatura su santidad,
su amor, su luz, sus gracias y le da el derecho en su Patria
Celestial… Así que, también estando en la tierra, ella es
portadora de la Patria Celestial y puede decir: “Lo que se
hace en el Cielo lo hago en la tierra; más bien, ellos gozan-
do y felicitándose, y yo haciendo las nuevas conquistas, que
sirven para llevar nuevas alegrías el Cielo”.
Por eso, diga a todos que no hay cosa más grande,
prodigio más estrepitoso que el vivir en el Querer Divi-
no; nosotros nos ponemos a disposición de Dios, y Ella
se pone a disposición nuestra, hasta a hacernos formar
tantos Jesús por cuantos actos hacemos en su Santa Vo-
luntad.
Epistolario de Luisa Piccarreta 149
Los mares del Querer Divino no son conocidos to-
davía. Si los conociera, se lanzaría en el mar del Querer
Divino, para hacer en él vida perenne. Por eso, roguemos
y esperemos, Jesús tiene los siglos en su poder; lo que no
hace hoy lo hará mañana, porque hoy las mentes están cie-
gas; mañana encontrará ojos que podrán sostener la luz de
la Divina Voluntad y hará lo que no ha hecho hoy.
Saludándolos, los dejo a todos en el mar inmenso del
Querer Divino.
La pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 15-1-1945
+ + +
134. A una Religiosa
I. M. I.
¡In Voluntate Dei!
Mi buena hija en el Querer Divino,
Te escribo pocas líneas. Te ruego jamás hacer a un
lado la Divina Voluntad. Haz que sea tu vida, tu respiro y
latido. Si te quieres hacer santa, si quieres paz y dar paz a
todos, si quieres que una fuerza divina te invista y te trans-
forme en Jesús mismo, te ruego que no pienses en otra
cosa, sino en vivir en la Divina Voluntad.
Correspondo los saludos a la Superiora, a Sor Dioni-
sia; y dejándolas a todas en el Querer Divino, te saludo con
el amor del Fiat, tu afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 4-1945
+ + +
150 Epistolario de Luisa Piccarreta
135. A Sor Giovannina
I. M. I.
¡In Voluntate Dei! - Fiat
Mi buena hija, Sor Giovannina,
Gracias por vuestras atenciones al dejarme oír vues-
tras noticias; lo que te recomiendo es que no salgas jamás
de la Voluntad de Dios; no veas jamás quién os manda, si
quieres poseer la paz y hacer reinar la Divina Voluntad en
tu alma. Si la haces reinar sentirás una fuerza divina en la
tuya, que os dará gracia de hacer todo lo que los superiores
te mandan, y sentirás a Jesús que obra y hace todo junto
contigo. No te sentirás jamás sola, sino siempre junto con
Jesús, el cual hará de Maestro, guiará tus pasos y te tendrá
estrechada en sus brazos.
Te dejo en el Querer Divino, y si me quieres tener
contenta, hazme cerrar las puertas, para que no puedas sa-
lir más. Mi hermana te saluda y yo te saludo con el amor
del Fiat. Vuestra afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad.
Corato, 18-9-1945
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136. A una Religiosa
I. M. I.
In Voluntate Dei! - Fiat!
Mi buena hija en el Querer Divino,
Oh, ¡cómo amaría encontraros siempre en el mar de
la Divina Voluntad! Así cada pequeño acto vuestro os cu-
Epistolario de Luisa Piccarreta 151
briría de su santidad, de su amor, de su paz, y os sentirías
como repatriada en la Patria Celestial. Hija mía, esté atenta,
no la deje huir jamás. Si esto hace, no os sentiréis jamás
sola, sino siempre en compañía de mi dulce Jesús, el cual,
como hábil pintor, conforme hagáis vuestros actos, inclu-
so humanos, así tomará su pincel divino para pintar en vos
su semejanza, y os dirá: “Mi hija me asemeja en todo”.
Respecto a la muerte de vuestra hermana, no os pre-
ocupéis, más bien, deberíais agradecer al Señor, que la ha
tomado virgen; más bien ruegue que se la lleve rápido al
Cielo. Por su mamá no se preocupe; ya pensará el Señor.
Le envío los saludos de mi hermana, de las Cima-
domo, de Rosaria. Ruegue por mí. La dejo en el Querer
Divino para haceros santa. Os saludo con el amor del Fiat.
Salúdeme a la Superiora. Vuestra afectísima,
La pequeña hija de la Divina Voluntad
Corato, 8-10-1945
Deo Gratias
152 Epistolario de Luisa Piccarreta
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