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Torres C Coto

El documento describe un caso judicial sobre una demanda por daños y perjuicios presentada por una mujer que sufrió una caída en un supermercado. El juez de primera instancia hizo lugar a la demanda pero la Cámara revocó la sentencia. La mujer presentó un recurso de inconstitucionalidad alegando que el fallo de la Cámara carecía de fundamentación. La Corte Suprema consideró que el recurso era procedente por las deficiencias en la motivación de la sentencia impugnada.

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Torres C Coto

El documento describe un caso judicial sobre una demanda por daños y perjuicios presentada por una mujer que sufrió una caída en un supermercado. El juez de primera instancia hizo lugar a la demanda pero la Cámara revocó la sentencia. La mujer presentó un recurso de inconstitucionalidad alegando que el fallo de la Cámara carecía de fundamentación. La Corte Suprema consideró que el recurso era procedente por las deficiencias en la motivación de la sentencia impugnada.

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T. 304 PS.

37/46 En la Provincia de Santa Fe, a los nueve días del mes de febrero del año dos mil veintiuno, los
señores Ministros de la Corte Suprema de Justicia de la Provincia, doctores Daniel Aníbal Erbetta, Rafael
Francisco Gutiérrez y Eduardo Guillermo Spuler, con la presidencia del titular doctor Roberto Héctor Falistocco,
acordaron dictar sentencia en los autos caratulados "TORRES GONZÁLEZ, MARÍA CECILIA contra COTO
CICSA (SUPERMERCADO) -DAÑOS Y PERJUICIOS- (CUIJ 21-12237268-2) sobre RECURSO DE
INCONSTITUCIONALIDAD (QUEJA ADMITIDA)" (Expte. C.S.J. CUIJ N°: 21-12237268-2). Se resolvió
someter a decisión las siguientes cuestiones: PRIMERA: ¿es admisible el recurso interpuesto? SEGUNDA: en su
caso, ¿es procedente? TERCERA: en consecuencia, ¿qué resolución corresponde dictar? Asimismo, se emitieron
los votos en el orden en que realizaron el estudio de la causa, o sea, doctores: Falistocco, Erbetta, Gutiérrez y
Spuler. A la primera cuestión, el señor Presidente doctor Falistocco dijo: 1. Mediante resolución registrada en A. y
S., T. 299, págs. 140/141 esta Corte admitió la queja por denegación del recurso de inconstitucionalidad interpuesto
por la actora contra el acuerdo 149 del 12.09.2019, dictado por la Cámara de Apelación de Circuito de Rosario, por
entender que la postulación de la recurrente contaba -prima facie- con suficiente asidero en las constancias de la
causa e importaba articular con seriedad planteos que podían configurar hipótesis de violación del derecho a la
jurisdicción con idoneidad suficiente como para lograr la apertura de esta instancia extraordinaria. 2. El nuevo
examen de admisibilidad que impone el artículo 11 de la ley 7055, efectuado con los principales a la vista, me
conduce a ratificar esa conclusión, de conformidad con lo dictaminado por el Procurador General (fs. 288/292).
Voto, pues, por la afirmativa. A la misma cuestión, los señores Ministros doctores Erbetta, Gutiérrez y Spuler
expresaron idéntico fundamento al vertido por el señor Presidente doctor Falistocco y votaron en igual sentido. A la
segunda cuestión, el señor Presidente doctor Falistocco dijo: 1. La materia litigosa puede resumirse así: 1.1. La
actora promovió demanda de indemnización de daños y perjuicios contra COTO C.I.C.S.A. como consecuencia del
accidente que padeció el 19.03.2015 dentro de las instalaciones del supermercado ubicado en calle Urquiza 1644 de
la ciudad de Rosario. Narró que en ocasión que se dirigía al sector de las cajas tropezó con una tarima de madera
ubicada al ras del piso elevada sólo unos 10 centímetros, lo que dificultaba su correcta visualización. Contó que la
tarima colocada tipo "corralito" delimitaba la exhibición de artículos varios, mas no se encontraba debidamente
señalizada ni distinguida del piso mismo, lo que provocó que tropezara con la misma y cayera al suelo. Relató que
fue asistida por personas que se encontraban en el lugar y por el servicio de emergencia interno del supermercado
(ECCO), que luego de las primeras curaciones le indicó el traslado a otro efector médico, donde atendida en el
Sanatorio Parque se le diagnosticó fractura de la cabeza del húmero del hombro derecho, por lo que se le colocó un
cabestrillo para inmovilizar la zona por 45 días. Puntualizó que pese a las curaciones recibidas su brazo derecho
quedó con una importante limitación funcional, amén del dolor y la incómoda situación vivida. 1.2. Sustanciada la
causa, el Juez de baja instancia hizo lugar a la demanda condenando al demandado a pagar las sumas consignadas
en los considerandos, con costas (fs. 150/156). 1.3. Apelado ese decisorio por el accionado, la Cámara de
Apelación de Circuito de Rosario, por acuerdo 49 del 12.09.2019, admitió el recurso de apelación, revocó en su
totalidad la sentencia de grado y rechazó la demanda con costas de ambas instancias a cargo de la perdidosa (fs.
214/221v.). 1.4. Contra dicho pronunciamiento, la actora interpuso recurso de inconstitucionalidad con fundamento
en el artículo 1, incisos 2) y 3), de la ley 7055. Arguyó que el decisorio atacado no reúne las condiciones mínimas
para satisfacer el derecho a la jurisdicción que acuerda la Constitución provincial y que no constituye una
derivación razonada del derecho vigente aplicable a las circunstancias comprobadas de la causa. Expresó que de las
constancias de la causa surge de manera fehaciente e indubitable que la actora sufrió un tropiezo en una tarima de
madera sobreelevada 10 cms del piso, sin señalizar, provisoria, ubicada circunstancialmente como anexo de una
góndola permanente y que al momento de la constatación ya había sido removida del lugar. Refirió que la tarima
mencionada, su conformación precaria y su irregular ubicación (que surge de la fotografía de f. 53 y de los
testimonios vertidos en autos), fue la única causa de la caída de la actora, acreditando a partir de las lesiones
sufridas la aptitud de aquella para ocasionar un daño, aun siendo cosa inerte. Se agravió de la dogmaticidad de los
argumentos de la Cámara para revocar el fallo de baja instancia, relativos a la acreditación de la culpa de la
víctima, por cuanto -insistió- fue acreditado de manera indubitable la presencia de la actora dentro del local, su
contacto con la tarima, la construcción precaria de ésta, sobreelevada a 10 cms del piso, e ubicada de manera
provisoria en el medio del paso rumbo a las cajas sin estar señalizada. Puntualizó que el demandado no produjo
prueba alguna tendente a demostrar la culpa de la víctima o bien que a la fecha del evento (no de la constatación)
se cumpliera con las disposiciones reglamentarias que rigen para este tipo de comercios. Destacó que de manera
dogmática y voluntarista el Tribunal a quo le atribuye a la actora conductas que no surgen acreditadas en ninguna
parte, fruto de una supuesta exposición verbal, no trasladada por escrito al acta labrada por la Secretaria de Cámara.
Relató que se le atribuye a la actora una nueva versión del hecho distinta a la brindada a poco del evento
(exposición ante el M.P. de la A. Fiscal), por lo que no pueden ahora oponerse a aquella primera versión nuevas y
distintas formas de ocurrencia del accidente. Indicó que intentar más de tres años después tergiversar la versión
inicial de los hechos y direccionarlas hacia un pretendido "reconocimiento de culpa", viola los principios de defensa

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en juicio y del debido proceso. Afirmó que bajo el pretexto de una medida para mejor proveer, dictada en exceso
de facultades y con la intención de producir prueba que omitiera producir la demandada, se agrega arbitrariamente
una constatación judicial para decidir el rechazo de la demanda. Finalmente, manifestó que al asumir el vocal de
primer voto actividad probatoria que las propias partes tácitamente habían desistido de producir, lesiona los
principios de defensa en juicio y debido proceso incurriendo en un caso de gravedad institucional. 2. El Tribunal a
quo denegó la concesión del recurso interpuesto mediante auto 224 de fecha 04.12.2019 (fs. 267/272), lo que
motivó la presentación directa de la interesada ante esta Corte que -como se adelantó supra- resolvió admitir la
queja interpuesta. 3. Ingresando al análisis de las postulaciones traídas por la recurrente, se adelanta que el recurso
interpuesto merece favorable acogida, en tanto el pronunciamiento impugnado ha conferido un tratamiento
irrazonable al caso debatido, adoptando una solución que connota arbitrariedad al apartarse de los cánones de
motivación y fundamentación exigibles, con afectación de los principios y garantías constitucionales invocados,
resultando tales deficiencias decisivas para la suerte de lo fallado en el "sub lite". 3.1. Para así decidirlo
corresponde en primer lugar recordar someramente el razonamiento de la Cámara enderezado a revocar el fallo de
baja instancia. En esencia, para resolver el caso el A quo, habiendo señalado que del iter controversial surge que el
accidente existió, consideró pertinente analizar las siguientes cuestiones: 1) el rol del comportamiento de la víctima
a los fines de establecer los presupuestos de la responsabilidad civil; 2) establecer si una "cosa inerte" como "una
tarima" o "punto de publicidad destacada" o "góndola de exhibición de productos" ubicados en el salón de
exhibición y ventas de un supermercado revisten el carácter de "cosa generadora de riesgos" susceptible de generar
responsabilidad objetiva de su dueño o guardián. Con respecto a la segunda cuestión, el A quo -con cita doctrinal y
jurisprudencial- abordó la cuestión acerca de los "daños causados por las cosas inertes" sintetizando que cuando se
invoca un daño provocado por una cosa inerte, está a cargo de la víctima acreditar la existencia de los vicios o las
circunstancias que tornaron tal cosa en generadora de riesgos, partiendo de la premisa de que dicha especie de
cosas son causa activa del daño cuando su anormal posición, situación o ubicación circunstancial crea la
posibilidad y consecuente previsibilidad de una contingencia dañosa. Luego de sentar dicho marco teórico de
análisis, la Cámara con la información obtenida de la pieza fotográfica acompañada a foja 53 por la actora y la
medida para mejor proveer por ella dispuesta y cumplimentada el 28.08.2019, arribó a la plena convicción de que
la referida "tarima" o "punto de publicidad destacada" o "góndola de exhibición de productos" se encontraba
debidamente ubicada en la línea en la cual obraban instaladas otras góndolas siguiendo los parámetros clásicos de
distribución de tales instalaciones en los locales destinados a supermercados, con amplios espacios de circulación,
con los pisos en perfecto estado, y con un diseño de distribución de los espacios de desplazamiento adecuado para
estos locales comerciales, añadiendo que con respecto a la altura de la instalaciones de exhibición todas tienen
alturas que superan la estatura media de una persona ya sea por las características de la construcción y por la
circunstancia de que sobre las mismas se encuentran expuestos diversos productos para la venta, lo cual no puede
pasar desapercibido para una persona con estado físico y emocional normal. Por otro lado, en relación a la cuestión
del comportamiento de la víctima, consideró que fue su propio accionar que surge de sus dichos -conduciéndose
con torpeza, falta de atención, brusquedad, e inadecuadamente por los espacios de circulación- el que la constituyó
en la única responsable del siniestro. Finalmente, consideró el Tribunal que la presente causa queda encuadrada
dentro de la ley 24240 de Defensa del Consumidor, pero indicó que dicho cuerpo legal prevé circunstancias o
condiciones que cumplidas por el proveedor -lo que entendió acaeció en el caso- lo eximen de responsabilidad
frente al consumidor (art. 5). 3.2. Y bien, dicha fundamentación de la Cámara -como ya se adelantó- revela un
defecto grave de fundamentación que obliga a calificar como arbitrario al decisorio en recurso. Es que el Tribunal
ha preterido que, enmarcándose la presente causa en una típica relación de consumo, la obligación de seguridad a
cargo de la demandada adquiere tutela constitucional prevalente en virtud de lo establecido en el artículo 42 de la
Constitución nacional, en tanto establece que el consumidor tiene derecho a la protección de su salud, seguridad e
intereses económicos, así como del artículo 5 de la ley 24240, según el cual "las cosas y servicios deben ser
suministrados o prestados en forma tal que, utilizados en condiciones previsibles o normales de uso, no presenten
peligro alguno para la salud o integridad física de los consumidores o usuarios". Respecto a ésta última norma, se
ha dicho que si bien refiere específicamente a los servicios prestados y a los productos enajenados, hace las veces
de pauta general, aplicable por analogía, en relación a la seguridad que deben prestar las cosas a través de las
cuales la relación de consumo se establece (S.C.J. de Mendoza, 26.07.2002, L.S. 310-058); asimismo, se sostuvo
que el sistema de responsabilidad diseñado por la misma ostenta un corte netamente objetivo que supone la
imposición en cabeza del proveedor (en el caso, la demandada) de una obligación de seguridad de resultado,
consistente en garantizar al consumidor o usuario que no sufrirá daños en su persona o bienes en el ámbito
abarcado por la relación de consumo (v. Mosset Iturraspe, Jorge -Lorenzetti, Ricardo L., "Defensa del
Consumidor", Rubinzal-Culzoni, Santa Fe, 2003, pág. 311). En esa inteligencia, cualquier daño sufrido por el
consumidor en ocasión o con motivo de la relación de consumo pone en funcionamiento la responsabilidad
objetiva del proveedor. Siguiendo los lineamientos precedentemente transcriptos, respecto a la caída de una persona

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dentro de las instalaciones de un supermercado -accidente que la Cámara consideró que existió (f. 217)-, debe
considerarse que existe una responsabilidad "objetiva" del dueño de la cosa riesgosa por aplicación del artículo
1113 del Código Civil (actual art. 1737 del Código Civil y Comercial de la Nación) o del proveedor por el "deber
de seguridad" hacia el consumidor, reglado por el artículo 40 de la ley 24240 (responsabilidad también objetiva). Y
el proveedor podrá exonerarse total o parcialmente probando la ruptura del nexo causal -como dice el art. 40 la
"causa ajena"- ya sea, probando el hecho de la víctima, o de un tercero por quien no deba responder y/o el caso
fortuito ajeno a la actividad, servicio o cosa (Cfr. Frustagli, Sandra A.- Hernández, Carlos A., "Régimen de
responsabilidad por daños en el estatuto de defensa del consumidor", RCyS 2004, 178). Es a la luz de dicho marco
normativo -que más allá de alguna escueta y desenfocada mención a la ley 24240 se halla omitido en la sentencia
en crisis-, que los magistrados debieron analizar el caso, lo cual conduce a colegir que la respuesta brindada no
puede ser aceptada como la derivación razonada del derecho vigente que permita dar sustento bastante a lo
decidido en los términos del artículo 95 de la Constitución provincial. 3.3. Asimismo, la Cámara también incurre en
arbitrariedad cuando atribuye al propio accionar de la actora la culpa absoluta por el siniestro. Cabe insistir que, a
la luz del factor de atribución objetivo de seguridad, pesaba en cabeza de la actora demostrar el daño, la cosa que
lo generó y la conexión causal entre ambos, empero no tenía el deber de probar la culpa de la demandada. En ese
contexto, considerando que -tal como la Alzada reconoció (f. 217)- la actora probó el daño (fractura de cabeza de
húmero del hombro derecho), la cosa que lo generó (tarima de madera ubicada al ras del piso elevada unos 10
centímetros) y la conexión causal entre el daño y la cosa, el proveedor para eximirse debía demostrar la ruptura del
nexo causal. Asimismo, recuérdese que en el campo de la responsabilidad objetiva se impone examinar con
estrictez los supuestos de interrupción del nexo causal -en este caso por la exclusiva culpa de la víctima- ya que
desde la perspectiva de la obligación de seguridad que le cabe al proveedor (en el caso, el accionado) debe
garantizar al consumidor o usuario que no sufrirá daños en su persona en el ámbito de la relación de consumo. En
ese orden y analizando las eximentes de responsabilidad, la Corte nacional ha hecho primar la postura que exige
que quien las invoca debe demostrarlas fehacientemente; que también debe ser la causa exclusiva y excluyente del
accidente para poder interrumpir totalmente el nexo causal y, sobre todo, que debe tener las características de ser
imprevisible, inevitable e irresistible, similares a la del caso fortuito y de la fuerza mayor (C.S.J.N., 11-5-93,
"Fernández, Alba O. c/ Ballejo, Julio A. y otra", L.L. 1993-E-472; D. J. 1994-1- 520; y "Giménez, Pablo Martín y
otros c/ Schuarts, Eduardo", L.L. Online). Y bien, del tramo de la valoración fáctica efectuada por el Tribunal, se
advierte que la misma transvasa las reglas de la lógica y la experiencia que gobiernan la ponderación de los medios
de confirmación, y ello repercute inexorablemente en la aplicación de la eximente legal desnaturalizando su
contenido y alcance. En primer lugar, no se puede soslayar que la accionada no realizó ningún aporte probatorio y
ello no fue debidamente ponderado por la Cámara (pese a que podría haber aportado los registros de las cámaras de
seguridad que generalmente suelen tener los supermercados), máxime cuando pesaba sobre su parte el deber "(...)
de aportar al proceso todos los elementos de prueba que obren en su poder (...) prestando la colaboración necesaria
para el esclarecimiento de la cuestión debatida en el juicio" (art. 53, 3er párrafo, ley 24240). Por otro lado, el A
quo para fundar la interrupción del nexo causal en la culpa exclusiva de la víctima, se basó en una medida para
mejor proveer consistente en una inspección judicial en el supermercado de referencia, valiéndose de los dichos de
la actora para concluir que fue su propio accionar -conduciéndose con torpeza, falta de atención y brusquedad- y
desplazándose inadecuadamente por los espacios de circulación, la única causa del siniestro (f. 220). Para así
decidir, como supra se adelantó, el A quo partió de la base de que la referida "tarima", o "punto de publicidad
destacada" o "góndola de exhibición de productos", se encontraba debidamente ubicada en la línea en la cual
obraban instaladas otras góndolas y que no fue dicha instalación la que se constituyó en un objeto inerte como
causa activa del daño (Cfr. fs. 219v./220). Esa versión de los hechos expuesta por la Cámara -como se dijo- incurre
en el vicio de arbitrariedad por apartamiento de las constancias de la causa y prescindencia de prueba relevante. En
tal sentido, la Alzada de manera asertiva y concluyente sostiene que la "tarima", o "punto de publicidad destacada"
o "góndola de exhibición de productos", se encontraba debidamente ubicada en la línea en la cual obraban
instaladas otras góndolas, empero dicha afirmación no deja de ser una conjetura sin sustento fáctico, toda vez que
la inspección del lugar fue realizada muchos años después del accidente (más de 4 años) y la "tarima", tal como
reconoce la Cámara, ya no se encontraba en el lugar (f. 218v.). En esa línea, el A quo tampoco analizó que
conforme surge de la foto de foja 53 reconocida por testigos (que la considera inoponible a la demandada pero no a
la actora), la tarima de madera de 10 centímetros sobre el ras del suelo sobresale de la línea en la que se
encontraban apiladas las sillas y/o reposeras exhibidas, extremo que resultaba relevante examinar toda vez que el
Tribunal asimila "tarima", "punto de publicidad" y "góndola de exhibición de productos" como si se tratase de lo
mismo, cuando de la narración de los hechos vertida en la demanda surge que con lo que tropezó la actora fue con
la tarima de madera de 10 centímetros al ras del suelo, que se distingue por su separación del "punto de publicidad"
o "góndola de exhibición", conforme la fotografía de foja 53. Lo señalado cobra importancia desde que la Cámara
considera que la actora se condujo con torpeza y brusquedad, como si se hubiese incorporado una filmación del

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accidente, sin analizar el extremo supra expuesto (la separación irregular de la tarima respecto del punto donde se
exhibían sillas y/o reposeras), máxime cuando en un hipercentro de consumo las personas no miran hacia abajo sino
hacia los exhibidores, góndolas, puestos (stands), etc. En definitiva, se advierte que la suposición campea en la
argumentación de los hechos por parte de la Cámara, que razonó en base a meras conjeturas que el siniestro fue
causado por la propia culpa de la víctima. Pero si nos instalamos en el plano de las especulaciones, también se
podría hipotetizar otras posibilidades; por ejemplo, que de no sobresalir dicha tarima de madera respecto del punto
de exhibición, o si hubiese sido distinguida adecuadamente del suelo (mediante pintura adecuada), el daño no se
habría producido. Colofón de lo expuesto es que el Tribunal incurrió en arbitrariedad por haber cimentado sus
conclusiones a partir de la hipótesis de que había culpa de la víctima, lo que conduce a una deficiente valoración
del material fáctico y lo que provoca a -su vez- una marginación del texto legal aplicable, no alcanzando a exhibir
una fundamentación suficiente que satisfaga la exigencia consagrada en el artículo 95 de la Constitución provincial.
4. Por todo lo dicho, cabe descalificar el pronunciamiento a tenor de la doctrina de la arbitrariedad, debiendo en
consecuencia hacerse lugar al recurso de inconstitucionalidad a fin de que la causa sea nuevamente juzgada
subsanándose los vicios que exhibe el decisorio. Voto, pues, por la afirmativa. A la misma cuestión, los señores
Ministros doctores Erbetta, Gutiérrez y Spuler expresaron idéntico fundamento al vertido por el señor Presidente
doctor Falistocco y votaron en igual sentido. A la tercera cuestión, el señor Presidente doctor Falistocco dijo:
Atento el resultado obtenido al tratar las cuestiones anteriores corresponde declarar procedente el recurso
interpuesto y, en consecuencia, anular la sentencia impugnada. Remitir los autos al tribunal subrogante a fin de que
juzgue nuevamente la causa. Costas a la vencida (art. 12, ley 7055). Así voto. A la misma cuestión, los señores
Ministros doctores Erbetta, Gutiérrez y Spuler dijeron que la resolución que correspondía adoptar era la propuesta
por el señor Presidente doctor Falistocco y así votaron. En mérito a los fundamentos del acuerdo que antecede la
Corte Suprema de Justicia de la Provincia RESOLVIÓ: Declarar procedente el recurso interpuesto y, en
consecuencia, anular la sentencia impugnada. Remitir los autos al tribunal subrogante a fin de que juzgue
nuevamente la causa. Costas a la vencida. Registrarlo y hacerlo saber. Con lo que concluyó el acto firmando el
señor Presidente doctor Falistocco y el señor Ministro doctor Erbetta en forma digital y los señores Ministros
doctores Gutiérrez y Spuler en forma presencial, de lo que doy fe. Fdo.: FALISTOCCO - ERBETTA -
GUTIÉRREZ - SPULER - PORTILLA (Secretaria) Tribunal de origen: Cámara de Apelación de Circuito de
Rosario. Tribunal que intervino con anterioridad: Juzgado de Primera Instancia de Circuito N° 1 de Rosario.
REFERENCIAS: Ministro Firmante: 9/2/2021 [Link] DR. FALISTOCCO Ministro Firmante: 9/2/2021 [Link]
DR. ERBETTA Secretaria Firmante: 9/2/2021 [Link] DRA. PORTILLA Se deja constancia que el presente acto
jurisdiccional fue firmado por los señores Ministros y por quien suscribe, en la fecha y hora indicada en el sistema
informático del Poder Judicial de la Provincia, en forma digital (Ley Nacional 25506; Decreto Reglamentario
2628/02; Ley Provincial 12491 y Acordada CSJSF n° 42 punto 3 de fecha 11/10/06), en el marco de la emergencia
sanitaria producida por la pandemia Coronavirus - Covid 19 (Ley Nacional 27451, art. 1; Decretos de Necesidad y
Urgencia del Poder Ejecutivo Nacional 260/20; 297/20; 325/20; 355/20; 408/20; 459/20 y 493/20 y Acordadas
CSJSF de fecha 16/03/20 - Acta 8; 19/03/20 - Acta 10; Resolución n° 306 de fecha 27/03/20; Acordada de fecha
14/04/20 - Acta 11; Resolución n° 370 de fecha 29/04/20; Acordada de fecha 13/05/20 - Acta 14 y Acordada de
fecha 27/05/20 - Acta 15. Santa Fe, 9 de febrero de 2021. FDO.: PORTILLA (SECRETARIA)

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