El Camino de la Cruz
Introducción
Guía: En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Todos:
Oh Jesús mío, me arrepiento de haberte ofendido, porque eres infinitamente bueno,
padeciste y moriste por mí, clavado en la cruz; te amo con todo mi corazón y propongo con tu
gracia nunca volver a pecar.
Lectura Inicial: De la carta del apóstol San Pablo a los Filipenses (2,6-11):
“Hermanos: Tengan ustedes los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús, el cual
siendo de condición divina, no se aferró a su igualdad con Dios, sino que se rebajó a sí mismo
hasta ya no ser nada, tomando la condición de esclavo, y llegó a ser semejando a los
hombres. Habiéndose comportado como hombre, se humilló, y se hizo obediente hasta la
muerte en una cruz.
Por eso Dios lo engrandeció y le concedió el Nombre que está sobre todo nombre,
para que ante el Hombre de Jesús todos se arrodillen en los cielos, en la tierra y entre los
muertos. Y toda lengua proclama que Cristo Jesús es el Señor para gloria de Dios Padre”.
Guía:
Hermanos, estamos aquí reunidos para recordar los grandes sufrimientos que Cristo
soportó para salvarnos. Un día Cristo dijo: «No existe amor más grande que dar la vida por los
amigos» (Jn 15,13). Sufriendo y muriendo en la Cruz, Jesús nos dio la prueba más grande de
su amor. Recorriendo estas estaciones del vía crucis, iremos meditando sobre nuestros
pecados, que fueron la causa de la muerte de Cristo, y al mismo tiempo nos preguntaremos:
¿Qué hacemos para que la Sangre de Cristo no sea desperdiciada? ¿Cuánta gente hay todavía
que no conoce a Cristo y no lo ama? ¿Qué puedo hacer yo para que se acerquen más a Jesús,
que sufrió tanto para salvarnos?
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I ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE DE CRUZ
Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Del Santo Evangelio según San Lucas (23,13-26)
“Entonces Pilato reunió a los jefes de los sacerdotes y las autoridades y a la gente y
les dijo: Ustedes me trajeron a este hombre, diciendo que alborota a la gente, pero yo lo he
interrogado delante de ustedes, y ya ven que no lo he encontrado culpable de ninguna de las
faltas de que lo acusan… Ya ven, ha hecho nada que merezca la pena de muerte. Lo voy a
castigar y después lo soltaré. Durante la fiesta, tenía que agradar a la gente dejando libre a
un preso. Pero todos comenzaron a gritar: ¡Fuera con ése! ¡Dejen libre a Barrabás! Pilato
quería dejar libre a Jesús, y les habló otra vez; pero ellos gritaron más fuerte:
¡Crucifíquenlo! ¡Crucifíquenlo!
Por tercera vez Pilato les dijo: Pues, ¿qué mal ha hecho? Yo no encuentro en él nada
que merezca la pena de muerte. Pero ellos insistieron a gritos, pidiendo que lo crucificaran: y
tanto gritaron ellos y los jefes de los sacerdotes, que consiguieron lo que querían. Pilato
decidió hacer lo que ellos pedían, y así dejó libre al hombre que ellos habían escogido, el que
estaba en la cárcel por rebelión y asesino, y entregó a Jesús a la voluntad de ellos”.
Palabra del Señor.
Reflexión:
Pilato condenó a un Hombre en quien no encontró culpa. Toda esa turba se revelaría
sino hacia nada. La política fue considerada más importante que el hombre, que la verdad y la
justicia. Ese hombre es Dios. Jesús en su dolor y escuchando los gritos cada vez con más
fuerza que decían: ¡Crucifíquenlo! A Cristo le dolía la flaqueza de Pilato liberando en su lugar
a un asesino que se llamaba Barrabás. Sin embargo, dice: ¡Padre, aquí estoy para cumplir tu
voluntad!
Intenciones:
A cada petición vamos a responder: Escúchanos Señor.
● Por todos los que han sufrido injusticias y están en la cárcel sin merecerlo.
● Por todos los perseguidos y presos políticos y por los que sufren a causa de su fe y
religión.
● Por quienes son humillados y torturados en nuestras cárceles.
● Por nuestras autoridades para que administren rectamente la justicia y sean promotores
de la verdad.
● Por todos nosotros para que jamás condenemos de palabra u obra, a nuestros prójimos.
● Por todos los que nos persiguen y calumnian.
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Oración:
Señor Jesús que fuiste injustamente condenado siendo inocente; mira con bondad a
todos los que padecen alguna injusticia y concede a todos, autoridades y pueblo, luchar por la
justicia y la verdad. Amén.
Súplica: Señor, pequé, ten misericordia de mí; pecamos Señor, y nos pesa; ten misericordia de
nosotros pecadores.
Padrenuestro y Avemaría. Canto
II ESTACIÓN: JESÚS CARGA CON LA CRUZ
Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Del Santo Evangelio según San Juan (19,14-19)
“Era el día de La Pascua, como medio día. Entonces Pilato dijo a los judíos: ¡Aquí
tienen a su rey! Pero ellos gritaron: ¡Que muera! ¡Crucifícalo! Pilato les dijo: ¿Acaso voy a
crucificar a su rey? Pero los jefes de los sacerdotes le contestaron: Nosotros no tenemos más
rey que al emperador. Con esto, Pilato lo entregó a ellos para ser crucificado, y ellos se lo
llevaron. Jesús salió, pues, llevando su cruz, para ir al lugar que llamaban “La Calavera”,
que en hebreo se dice “Gólgota”.
Palabra del Señor.
Reflexión:
Después de la condena, le entregan a Cristo una cruz, y empieza su largo y penoso
camino hacia el Calvario, lugar donde será crucificado. Detengámonos y pensemos: Si Cristo
hizo tanto por nosotros, ¿es justo que nosotros sigamos diciendo que estamos ocupados y no
tenemos tiempo para conocer más a Cristo y seguirlo de veras? ¿Por qué nos espanta tanto el
sufrimiento, si nuestro Maestro llegó a dar la vida por nosotros?
Intenciones:
A cada petición vamos a responder: Escúchanos Señor.
● Por todos los bautizados que se avergüenzan de llevar la cruz de Cristo.
● Por todos los que han renegado de su religión cristiana y de su fe.
● Por todos los que no quieren llevar a cuestas la cruz de la penitencia y de la
mortificación por sus pecados.
● Por todos nosotros para que aceptemos gozosos la cruz de nuestro Salvador y ella sea
nuestra alegría y nuestro gozo.
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Oración:
Señor Jesús que quisiste cargar con la cruz para enseñarnos el camino de la penitencia
y del servicio a favor de nuestros hermanos, concédenos llevar nuestra cruz con gozo y alegría
para obtener el perdón de nuestros pecados y la dicha de participar contigo en la gloria de la
resurrección. Amén.
Súplica: Señor, pequé; ten misericordia de mí, pecamos, Señor, y nos pesa, ten misericordia
de nosotros pecadores.
Padrenuestro y Avemaría. Canto
III ESTACIÓN: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ BAJO LA
CRUZ
Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
De la Carta del apóstol San Pablo a los Romanos (5-6-8.11)
“Hermanos, cuando éramos incapaces de salvarnos por nosotros mismos, Cristo, a su
debido tiempo, murió por los malos. No es fácil que alguien muera por otra persona, no
siquiera por una persona justa… Pero Dios nos da pruebas de su amor, en que Cristo murió
por nosotros, aunque éramos todavía pecadores… Y así, por Cristo, hemos llegado a tener
paz con Dios”
Palabra de Dios.
Reflexión:
Cristo no puede seguir adelante, cargando con la cruz por mucho rato. Ya se acabaron
sus fuerzas: la agonía en el Getsemaní, la noche pasada entre los insultos de los jefes del
pueblo, la flagelación y la coronación de espinas, lo han destruido, y cae agotado. Los
soldados se le acercan y le pegan sin compasión. Jesús reúne todas sus fuerzas, se levanta otra
vez y sigue su camino, sin decir una palabra.
Intenciones: A cada petición vamos a responder: Escúchanos Señor.
● Por todos nosotros que fuimos marcados en el bautismo con la cruz de Cristo para que
tengamos fuerza de llevarla con honor durante nuestra vida.
● Por el Santo Padre, por nuestro Obispo y por nuestros Sacerdotes para que marchen a
la cabeza de su pueblo llevando la cruz del Señor.
● Por nuestros jóvenes para que no sucumban bajo el peso de sus pasiones y nunca
renieguen de la cruz del Señor.
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Oración:
Señor Jesucristo, que caíste bajo el peso de la cruz, pero que te levantaste para
proseguir tu camino; míranos con bondad a todos los que hemos aprendido, por gracia tuya, la
tarea de seguirte y no permitas que abandonemos tu cruz, sino que sepamos siempre
levantarnos y cumplir la misión que Dios Padre nos ha encomendado. Amén.
Súplica: Señor, pequé; ten misericordia de mí, pecamos, Señor, y nos pesa, ten misericordia
de nosotros pecadores.
Padrenuestro y Avemaría. Canto
IV ESTACIÓN: JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE
SANTÍSIMA
Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Del Santo Evangelio según San Lucas (2,34-35)
“El anciano Simeón dijo a María: Mira este niño está destinado a hacer que muchos
en Israel caigan o se levanten. Será una señal de contradicción, mientras que a ti misma una
espada te atravesará el alma. Por este medio, sin embargo, saldrán a la luz los pensamientos
íntimos de los hombres”.
Palabra del Señor.
Reflexión:
Al ver a Jesús cargando la cruz y lleno de sangre, entre los insultos de la gente, María
siente en su corazón un profundo dolor y se acuerda de la profecía de Simeón. Conociendo las
Escrituras, María sabe que, mediante el sufrimiento, Cristo nos va a salvar. Por eso se une
íntimamente al sacrificio de su Hijo, sufriendo con Él por nuestra salvación. María, madre de
Jesús y madre nuestra, enséñanos a sufrir con Jesús por la salvación del mundo entero.
Intenciones: A cada petición vamos a responder: Escúchanos Señor.
● Por todas las madres que sufren y lloran por sus hijos.
● Por todas las madres abandonadas y solitarias.
● Por todas las madres cristianas para que estén el pendiente de la educación cristiana de
sus hijos.
● Por todos los esposos y padres para que amen y respeten a su esposa y madre de sus
hijos.
● Por nuestras propias mamás, para que el Señor recompense los trabajos y dolores que
han padecido por nosotros.
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Oración:
¡Virgen Santísima María, Madre de Dios y Madre Nuestra! Te damos gracias porque
concebiste, diste a luz y acompañaste a Cristo Jesús durante toda su vida y especialmente en
su pasión y su cruz; te encomendamos con cariño a todas las mamás que sufren por sus hijos,
para que las consueles y reconfortes en sus penas y recobren a sus hijos como tú recobraste a
tu hijo Jesús al resucitar de entre los muertos. Amen.
Súplica: Madre de Dolores, acuérdate que en la cruz te nombró tu hijo Jesús Madre de los
pecadores.
Padrenuestro y Avemaría. Canto
V ESTACIÓN: EL CIRINEO AYUDA A JESÚS CON LA CRUZ
Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Del Santo Evangelio Según San Marcos (15,21):
“Un hombre de Cirene llamado Simón, padre de Alejandro y Rufo, llegaba entonces
del campo; y al pasar por allí, lo obligaron a llevar la cruz de Jesús”.
Palabra del Señor.
Reflexión:
Era de temer que, dada la extrema fatiga de Jesús, no pudiera llegar hasta el lugar de
ejecución. Por eso los soldados obligan a un hombre a llevar la cruz, este hombre, aunque
tratando de huir la tomó, al principio se quejaba y después de observar la mirada de Jesús
aceptó la humillación con una sonrisa en su rostro. El no solo aligeró la carga de Jesús, sino
que le dio soporte y le ayudó a caminar. Todavía hay muchos que no conocen a Cristo;
nosotros tenemos que preocuparnos por ellos y hacer algo.
San Pablo nos dice: “Hermanos, si encuentran a alguien que ha caído en algún pecado,
ustedes que son espirituales, deben ayudarlo a que se levante. Pero deben hacerlo con corazón
humilde, y cada uno debe hacerlo con mucho cuidado, no sea que él también vaya a ser puesto
a prueba. Ayúdense unos a otros a soportar las cargas, y así cumplirán la ley de Cristo” (Gal.
6,1-2).
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Intenciones: A cada petición vamos a responder: Escúchanos Señor.
● Por todos nosotros para que sepamos compartir los bienes y las penas con nuestros
semejantes.
● Para que el Señor nos conceda tener siempre a alguien que nos ayude y tienda la mano
cuando lo necesitamos.
● Para que tengamos la humildad suficiente y aceptemos la ayuda que nos brinda algún
hermano.
● Por todos nosotros para que nos sintamos solidarios con nuestros hermanos
campesinos y podamos compartir alegrías y penas.
Oración:
Señor Jesús, que supiste aceptar con humildad la ayuda que te prestó ese hombre que
venía de sus trabajos del campo llamado Simeón Cirineo; te pedimos nos des humildad para
aceptar la ayuda de los demás y generosidad para brindársela cuando la necesiten de nosotros.
Amen.
Súplica: Señor, pequé; ten misericordia de mí, pecamos, Señor, y nos pesa, ten misericordia
de nosotros pecadores.
Padrenuestro y Avemaría. Canto
VI ESTACIÓN: LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO DE
JESÚS
Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Del libro del profeta Isaías (53,1-5) quien escribió del Mesías:
“¿Quién creyó en nuestro anuncio? ¿A quién se le reveló el poder del Señor?
Creció como un brote en su presencia, como raíz en tierra árida, sin agua, sin belleza.
Lo vimos sin aspecto atrayente despreciado y evitado por los hombres; como un hombre
acostumbrado al sufrimiento, ante el cual se vuelve el rostro para no verlo, despreciado y
humillado. El soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo
estimamos golpeado, herido por Dios y humillado; pero él fue traspasado por nuestros
crímenes, triturado por nuestras rebeliones. Nuestro castigo saludable cayó sobre él: sus
llagas nos curaron”.
Palabra de Dios.
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Reflexión:
Mientras Jesús trata de seguir adelante, una mujer se le acerca y le enjuga el rostro con
una toalla, quedando en ella la imagen de su cara. Cada cristiano tiene que imitar a la
Verónica, procurando transformar su misma vida en una imagen de Cristo.
Intenciones: A cada petición vamos a responder: Escúchanos Señor.
● Por todos los cristianos que ensuciamos el rostro de Cristo y de la Santa Iglesia con
nuestros pecados.
● Por quienes manchamos la fama y la vida de nuestros hermanos con nuestras críticas,
murmuraciones y falsos testimonios.
● Por todos los que desprecian y se burlan de la dignidad humana de los más pobres o de
los que no tienen con qué defenderse.
● Por quienes han perseguido y calumniado a la Santa Iglesia.
Oración:
Señor Jesús, que sufriste pacientemente ser insultado, escupido, y humillado siendo tú
la imagen viva y radiante del Padre; concédenos a todos los cristianos limpiar tu imagen que
llevamos impresa en nuestros corazones desde el día del bautismo y, además, que nunca
manchemos el rostro de la Santa Iglesia y de nuestros prójimos. Amen.
Súplica: Señor, pequé; ten misericordia de mí, pecamos, Señor, y nos pesa, ten misericordia
de nosotros pecadores.
Padrenuestro y Avemaría. Canto
VII ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ BAJO EL
PESO DE LA CRUZ
Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
De la primera carta del apóstol San Pedro (1,18-19; 2,22-25)
“Hermanos: Dios Padre los ha salvado de la vida inútil que llevaban ustedes y que
heredaron de sus antepasados; y ustedes saben muy bien que el costo de esa salvación no se
pegó con cosa que se acaban, como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, el
cual fue ofrecido en sacrificio como un cordero son defecto no mancha…
El no cometió ningún pecado, ni jamás engaño a nadie; cuando lo insultaban, no
contestaba con insultos; cuando lo hacían sufrir, no amenazaban, si no que se encomendaba a
Dios que sabe juzgar con rectitud. Cristo mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la
cruz, para que nosotros muramos en cuanto a los pecados y vivamos una vida recta. Él fue
herido para que ustedes fueran sanados. Pues ustedes andaban como ovejas perdidas, pero
ahora han vuelto a Cristo, que los cuida como postores y se encarga de sus almas”
Palabra de Dios.
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Reflexión:
La debilidad del cuerpo y la amargura del alma han hecho que Jesús caiga de nuevo, el
dolor de Jesús como hombre, las brutalidades de los verdugos y las burlas de la humanidad,
explican la recaída del Salvador, la voz de la humanidad diciendo: ¡levántate maldito! Aun así,
el corazón de Jesús desborda amor por sus hermanos, ese amor lo ayuda a levantarse y a llegar
a cumplir la voluntad de su Padre. Permítenos Señor, consolarte y llevar tu cruz. Permítenos
llevarla por ti, porque confiamos en ti aquí y ahora. Que tú y yo llevemos siempre juntos la
cruz.
Intenciones: A cada petición vamos a responder: Escúchanos Señor.
● Por todos los cristianos que han hecho a un lado la cruz de Cristo y quieren vivir según
sus gustos y caprichos.
● Por todos los bautizados y confirmados que han hecho su primera comunión pero que
ya no practican su fe y viven apartados de la comunidad cristiana.
● Por todos los hermanos que en los días santos de la Semana Mayor se olvidan de lo
que Cristo padeció por ellos.
Oración:
Señor Jesús, que caíste por segunda vez bajo el peso de la cruz, mira nuestra vida
cristiana y la de muchos de nuestros hermanos cristianos indiferentes y alejados, y danos a
toda fortaleza y alegría para seguir tus pasos. Amen.
Súplica: Señor, pequé; ten misericordia de mí; pecamos, Señor, y nos pesa; ten misericordia
de nosotros pecadores.
Padrenuestro y Avemaría). Canto
VIII ESTACIÓN: JESÚS SE ENCUENTRA CON UNAS
MUJERES DE JERUSALÉN
Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Del Santo Evangelio según San Lucas (23,27-31):
“Cuando iban llevando a Jesús para crucificarlo, le seguía mucha gente y muchas
mujeres que lloraban y gritaban de tristeza por él. Pero Jesús las miró y les dijo: Mujeres de
Jerusalén, no lloren por mí, sino por ustedes mismas y por sus hijos. Porque van a venir días
en que se dirá: ¡Felices las que pueden tener hijos, los vientres que nunca concibieron y los
pechos que no dieron de mamar! Entonces comenzará la gente a decir a los cerros: ¡Caigan
sobre nosotros! Y dirán a las montañas: ¡Escóndannos! Porque si con el árbol verde hacen
todo esto, ¿qué no harán con el árbol seco?”
Palabra del Señor.
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Reflexión:
Ahora Jesús nos dirige las mismas palabras:
«No lloren por mí; yo ya hice todo lo que pude para salvarlos. Lloren más bien por
ustedes mismos. Porque, si no se arrepientes de veras y no dejan el pecado de una vez,
recibirán tremendos castigos, como les pasó a los habitantes de Jerusalén, por no haber hecho
caso a mis palabras. Y sufrirán aún más, porque se tratará de un castigo eterno». Señor Jesús,
concédenos un verdadero arrepentimiento de nuestros pecados y un firme propósito de no
volver a pecar.
Intenciones: A cada petición vamos a responder: Escúchanos Señor.
● Por todos los que nos compadecemos de los dolores de Cristo, pero que no alcanzamos
a hacer algo por remediar los dolores y las penas de nuestro prójimo necesitado.
● Por todas las mamás, para que cuiden con especial cariño la educación cristiana de sus
hijos.
● Por todos los niños que sufren a causa de la irresponsabilidad y descuido de sus padres.
● Por todos los jóvenes, para que se preparen convenientemente a su matrimonio y
formen hogares cristianos y responsables.
Oración:
Señor Jesucristo, que invitaste a las mujeres de Jerusalén a reflexionar sobre su propia
vida y a llorar sus pecados; te encomendamos a todas las madres y mujeres cristianas para que
les conceda la gracia de cumplir con responsabilidad la misión que tú les has encomendado en
este mundo. Amen.
Súplica: Madre de dolores, acuérdate que en la cruz te nombró tú Hijo Jesús Madre de los
pecadores.
Padrenuestro y Avemaría. Canto
IX ESTACIÓN: JESÚS CAER POR TERCERA VEZ BAJO LA
CRUZ
Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Del libro del profeta Isaías (50,4-7)
“El Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido palabras de
aliento. Cada mañana el Señor me abre el oído, para que escuche sus palabras. El Señor me
abrió el oído a su voz y yo me resistía, ni me eché para atrás, ofrecí la espalda a los que me
herían, la mejilla a los que me jalaban la barba; no me cubrí el rostro ante los insultos y
salivazos. El Señor me ayuda, por eso no quedaré confundido; endurecí mi rostro como
pedernal sabiendo que no quedaría defraudado”
Palabra de Dios.
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Reflexión:
A pesar de hacer todo el esfuerzo posible para seguir adelante, Jesús ya no aguanta y
cae por tercera vez. Así es cuando uno es débil. Así pasa con nosotros, cuando volvemos a
caer en el pecado. Es necesario que Dios mismo intervenga en nuestra vida, purificándonos del
pecado y dándonos un nuevo corazón.
Intenciones: A cada petición vamos a responder: Escúchanos Señor.
● Por todos los que nos persiguen o calumnian a causa del nombre de Cristo.
● Por todos los que persiguen a la Santa Iglesia aquí en nuestra patria.
● Por todos los cristianos que tienen que sufrir a causa de su fe y de sus ideas religiosas.
● Por todos los bautizados que han perdido la fe que recibieron de sus padres.
Oración:
Señor Jesús, que nos mandaste perdonar a quienes nos ofenden y calumnian a causa de
tu nombre; te pedimos por todos los que persiguieron a la santa Iglesia en nuestra patria y por
todos los cristianos que en varios países del mundo sufren persecuciones a causa de su fe.
Amen.
Súplica: Señor, pequé; ten misericordia de mí; pecamos, Señor, y nos pesa; ten misericordia
de nosotros pecadores.
Padrenuestro y Avemaría. Canto
X ESTACIÓN: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDOS
Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Lectura del Santo Evangelio según San Juan (19,23-24):
“Los soldados, después que crucificaron a Jesús recogieron su ropa y la dividieron en
cuarto partes. Tomaron también la túnica, y como era sin costura, tejida de una sola pieza de
arriba abajo, los soldados se dijeron unos a otros: No la rompamos: más vale que echemos
suerte sobre ella, para ver a quien le toca. Así se cumplió La Escritura que dice: Se
repartieron mi ropa, echando suerte sobre ella. Esto fue lo que hicieron los soldados”.
Palabra del Señor.
Reflexión:
Mientras Jesús es despojado de las vestiduras, nosotros seguimos teniendo nuestro
corazón apegado al dinero y a los honores. Se ve que no hemos entendido nada del mensaje de
Cristo. Es necesario que de una vez tomemos una decisión clara: o con Cristo o contra Cristo,
ya que es imposible servir a dos amos.
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Intenciones: A cada petición vamos a responder: Escúchanos Señor.
● Por todos los que se aprovechan y apropian de los bienes de los demás y no se
compadecen de la pobreza y miseria de su prójimo.
● Por todos nuestros hermanos pobres, desamparados, desnudos y sin techo.
● Por la santa Iglesia de Cristo que ahora se encuentra dividida, para que pronto todos los
cristianos lleguemos a la unidad fraterna y formemos el único pueblo del Señor.
Oración:
Señor Jesucristo, que sufriste ser despojado de tus vestidos y que se repartieran tu
túnica; mira a todos los pobres sin techo y haz que tu santa Iglesia reencuentre pronto la
unidad y la paz en la confesión de tu nombre. Amen.
Súplica: Señor, pequé; ten misericordia de mí; pecamos, Señor, y nos pesa; ten misericordia
de nosotros pecadores.
Padrenuestro y Avemaría. Canto
XI ESTACIÓN: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ
Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Lectura del Santo Evangelio según San Juan (19, 17-20):
“Jesús salió, pues, llevando la cruz, para ir al lugar que llamaban La Calavera, que
en hebreo se dice Gólgota. Allí lo crucificaron, y junto a él a otros dos, uno a cada lado; y a
Jesús en medio, Pilato mandó poner sobre la cruz un letrero que decía. JESÚS DE NAZARET,
REY DE LOS JUDÍOS. Muchos de los judíos leyeron este letrero, porque el lugar donde
crucificaron a Jesús estaba cerca de la ciudad, y el letrero estaba escrito en hebreo, griego y
latín”.
Palabra del Señor.
Reflexión:
En el calvario, los soldados tomaron a Jesús, lo arrastraron y lo acostaron sobre la cruz,
en ella, clavaron sus manos y sus pies, su dolor era agonizante; cada martillazo fue una ráfaga
de fuego que entraba en su cuerpo. Con él están los dos ladrones, uno a su izquierda y otro a
su derecha, cumpliéndose así la Escritura: fue contado entre los malhechores.
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Intenciones: A cada petición vamos a responder: Escúchanos Señor.
● Por todos nosotros, para que clavemos en la cruz de Cristo todos nuestros vicios y
malas inclinaciones.
● Por todos los que sufren y lloran, para que el dolor de Cristo los fortalezca y consuele.
● Para que aceptemos la cruz del sufrimiento y entreguemos nuestra vida al servicio de
los demás y al cumplimiento de nuestro deber.
Oración:
“Misericordia, Dios mío, por tu bondad; por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito y limpia mi pecado, pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre
presente mi pecado; contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad que aborreces. Te gusta
un corazón sincero y en mi interior me inculcas sabiduría. Rocíame con hisopo y quedaré
limpio; lávame y quedaré más blanco que la nieve” Amen. (Salmo 50)
Súplica: Señor, pequé; ten misericordia de mí; pecamos, Señor, y nos pesa; ten misericordia
de nosotros pecadores.
Padrenuestro y Avemaría. Canto
XII ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ
Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Del Santo Evangelio según San Marcos (15,33-41):
“Al llegar el medio día, toda la tierra quedó en oscuridad la cual duró hasta las tres
de la tarde. Y a esa misma hora Jesús gritó con fuerza: “Eloi, Eloi, ¿Lemá sabactaní?” que
quiere decir: “Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?.
Algunos de los que estaban allí lo oyeron y dijeron: Oigan, está llamando al profeta
Elías. Entonces uno de ellos corrió y, después de empapar una esponja en vino agrio, la puso
en un carrizo y se la acercó para que bebiera, diciendo: ¡Déjenlo! Vamos a ver si viene Elías
a bajarlo. Entonces Jesús dio un fuerte grito y murió.
La cortina del templo se partió en dos partes desde arriba abajo. Y el capitán romano
que estaba frente a Jesús, al ver cómo había gritado y cómo había muerto, dijo: De veras, este
hombre era hijo de Dios.
También había allí algunas mujeres mirando de lejos; entre ellas estaba María
Magdalena, María la madre de Jacobo el Menor y de José, y Salomé. Estas mujeres habían
seguido a Jesús y le habían ayudado, cuando él estaba en Galilea. Además, había allí otras
muchas que habían ido a Jerusalén junto con él”.
Palabra del Señor.
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Reflexión:
Después de tres horas de penosísima agonía, Jesús muere, entre los insultos y las burlas
del pueblo. Es el nuevo Cordero Pascual. En su sangre se establece el Nuevo Compromiso, o
Alianza, entre Dios y el nuevo Pueblo de Israel, representado por María, San Juan y unas
cuantas mujeres. Es el momento más importante de toda la historia de la
humanidad. Alabemos a Cristo y démosle gracias por el grande amor que nos ha manifestado.
Intenciones: A cada petición vamos a responder: Escúchanos Señor.
● Por todos nosotros, para que sepamos entregar nuestra vida al servicio de los demás y a
ejemplo de nuestro Salvador Jesucristo.
● Para que la cruz de Cristo sea nuestra alegría y nuestro gozo.
● Para que durante nuestra vida busquemos hacer siempre la voluntad del Padre
Celestial.
Oración:
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? A pesar de mis gritos, mi oración
no te alcanza… en ti confiaban nuestros padres; confiaban y tú los ponías a salvo. Pero yo soy
un gusano, no un hombre, vergüenza de la gente, desprecio del pueblo; al verme se burlan de
mí hacen visajes, menean la cabeza. Acudió al Señor, que lo ponga a salvo; que lo libre si
tanto lo quiere… me acorrala una jauría de perros, me cerca una banda de malhechores; me
taladran las manos y los pies, puedo contar todos mis huesos. Pero tú, Señor, no te quedes
lejos; Fuerza mía, ven corriendo a ayudarme”. Amen.
Súplica: Señor, pequé; ten misericordia de mí; pecamos, Señor, y nos pesa; ten misericordia
de nosotros pecadores.
Padrenuestro y Avemaría. Canto
XIII ESTACIÓN: JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ
Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Del Santo Evangelio según San Lucas (23,50-53)
“Había un hombre bueno y justo llamado José, del pueblo de Arimatea en Judea. Era
miembro de la Junta suprema de los judíos. Este José esperaba el Reino de Dios, así que no
estuvo de acuerdo con lo que la Junta había hecho. Entonces fue a ver a Pilato y le pidió el
cuerpo de Jesús. Después de bajarlo de la cruz, lo envolvió en una sábana”.
Palabra del Señor.
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Reflexión:
¿Qué más hubiera podido hacer Jesús por nosotros, y no lo hizo?
«Contemplarán al que traspasaron», dice San Juan, concluyendo el relato de la Pasión
de Cristo. Es lo que nosotros estamos tratando de hacer: contemplar, meditar, pensar
seriamente en Cristo, muerto por nosotros. En realidad, sabemos que «en ningún otro se
encuentra la salvación, ya que no se ha dado a los hombres sobre la otra tierra otro nombre por
el cual podamos ser salvados»
Intenciones: A cada petición vamos a responder: Escúchanos Señor.
● Por todos nosotros, para que el final de nuestra vida podamos decir como Jesús: “Todo
está cumplido”.
● Para que el Señor Jesús nos conceda perdonar a nuestros enemigos y así obtener su
perdón.
● Para que, como José de Arimatea, sepamos compadecernos de nuestro prójimo en sus
dolores y tenderle la mano para ayudarlo.
Oración:
Madre de Jesús y Madre nuestra, Virgen María: Tú que acompañaste a tu hijo durante
su vida y de modo particular durante su pasión y su cruz; acompáñanos también a nosotros en
nuestro peregrinar por esta vida para que, junto contigo, lleguemos a gozar de la gloria de la
resurrección. Amen.
Súplica: Madre de dolores, acuérdate que, en la cruz, te nombro tu Hijo Jesús Madre de los
pecadores.
Padrenuestro y Avemaría. Canto
XIV ESTACIÓN: JESÚS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO
Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Del Santo Evangelio según San Juan (19,41-42):
“En el lugar donde crucificaron a Jesús había un huerto, y en el huerto un sepulcro
donde todavía no habían puesto a nadie. Allí pusieron el cuerpo de Jesús, porque ese sepulcro
estaba cerca y porque ya iba a empezar el día de descanso de los judíos”.
Palabra del Señor.
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Intenciones: A cada petición vamos a responder: Escúchanos Señor.
● Por todos nuestros hermanos difuntos para que descansen en la paz de Cristo.
● Por todos los enfermos y agonizantes para que el Señor Jesús y La Virgen Santísima
estén junto a ellos y les den consuelo y esperanza.
● Por todos nosotros, para que el Señor nos conceda una muerte cristiana.
● Por todos los que no conocen a Cristo ni esperan en El, para que pronto lleguen a
participar de los frutos de su muerte y resurrección.
Oración:
Dios todopoderoso y eterno, cuyo Hijo Jesucristo descendió al lugar de los muertos y
salió luego triunfante del sepulcro; te pedimos que concedas a todos los que en el bautismo
hemos muerto con Cristo al pecado, lleguemos a participar de una vida nueva de hijos tuyos.
Por Cristo nuestro Señor. Amen.
Súplica: Por tu cruz y resurrección, nos has salvado Señor.
Padrenuestro y Avemaría. Canto
XV ESTACIÓN: JESÚS TRIUNFA DE LA MUERTE
Invocación: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Del Santo Evangelio según San Mateo (28,1-7)
“Cuando el sábado había pasado, y estaba amaneciendo el domingo, María,
Magdalena y la otra María fueron al sepulcro. De pronto hubo un fuerte temblor de tierra.
Era un ángel del Señor que había bajado del cielo, y llegando al sepulcro, quitó la piedra que
lo tapaba y se sentó sobre ella. Era brillante como un relámpago, y su ropa blanca como la
nieve. Al verlo, los soldados temblaron de miedo y quedaron como muertos. Entonces el ángel
dijo a las mujeres: No tengan miedo, yo sé que buscan a Jesús, el que fue crucificado. No está
aquí, pues ha resucitado, como dijo. Vengan a ver el lugar donde lo pusieron. Vayan pronto y
digan a sus discípulos: “Él estuvo muerto, pero ha resucitado, y va a Galilea antes que
ustedes; allí lo verán”.
Palabra del Señor.
Intenciones: A cada petición vamos a responder: Escúchanos Señor.
● Que la esperanza de la resurrección aliente nuestra vida cristiana y nos haga ser
testigos de Cristo resucitado en el mundo.
● Que vivamos siempre agradecidos con el Señor Jesucristo por todo lo que ha hecho por
nosotros y cantemos siempre sus alabanzas en la comunidad cristiana.
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● Que la fuerza de su pasión y la alegría de su resurrección nos hagan vivir una vida
nueva de hijos del Padre celestial.
● Que todos nuestros difuntos lleguen a participar del triunfo de Cristo y de su reino
glorioso.
Oración:
Oh Jesús, Rey poderoso y Señor de los señores; Luz que brilla en las tinieblas y Fuente
de vida eterna: Mira a tu familia santa aquí reunida que te ha acompañado en la meditación de
tu pasión y de tu muerte, y concédele alegrarse contigo y llegar a participar de tu gloriosa
resurrección. Tú que vives y reinas con el Padre, y eres Dios, por los siglos de los siglos.
Amén.
Súplica: Anunciamos tu muerte; proclamamos tu resurrección ¡Ven, Señor Jesús!
Padrenuestro y Avemaría. Canto
CONCLUSIÓN
Guía: Hermanos, hemos visto cuánto Dios hizo por nosotros. Acerquémonos, pues, a
Él con toda confianza, pidiéndole sinceramente perdón por todos los pecados que hayamos
cometido y renovándole la entrega total de nuestra vida. Él nos amó y entregó su vida por
nosotros; también nosotros, de ahora en adelante, tratemos de amarlo sobre todas las cosas y
de vivir conducidos por su mismo Espíritu.
ORACIÓN CONCLUSIVA
Oh, Padre Celestial, te damos gracias y te alabamos por el grande amor
que has manifestado hacia nosotros. Por amor nos creaste y por amor nos
redimiste, entregando a tu mismo Hijo, que derramó toda su sangre para pagar
nuestra libertad y conseguirnos el perdón de los pecados. Y para que nuestra
vida, desde ahora fuera una ofrenda agradable para ti, nos enviaste al Espíritu
Santo como primicia de la nueva vida que tendremos un día en la gloria. Bendito
sea para siempre tu santo Nombre. No permitas nunca que volvamos al pecado;
más bien, ayúdanos a tener siempre una vida santa, alabándote ahora y por los
siglos de los siglos. AMÉN.
Qué el Señor nos bendiga,
y por los méritos de su pasión,
muerte y resurrección nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna.
Amén.
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