ntroducción
El problema de la prueba pericial, en el delito de violación sexual, es de vital
importancia para el derecho procesal penal. Esto porque de lo que se trata es de
dotar de herramientas idóneas que contribuyan a tomar una buena decisión al órgano
jurisdiccional. En caso contrario, se presentarán efectos negativos al dejar un amplio
espacio a la sospecha y libre albedrío de los jueces, que parafraseando a Rubén
Chaia, se llena de “conjeturas, impresiones, imaginaciones u opiniones carentes de
base externa del juzgador”.
El principal problema en la valoración de la pericia psicológica es la temporalidad
en la que estas se realizan. Así, mientras más tardías son, la víctima —sea mayor o
menor de edad— puede ser manipulada por factores externos que harían que los
hechos reales puedan variar, resultando la valoración por el perito psicólogo
subjetiva y perdiendo fuerza probatoria.
2. ¿Qué es la pericia psicológica?
La prueba pericial psicológica es, a grandes rasgos, una opinión emitida por un
perito experto desde la perspectiva específica de su disciplina, siendo este
conocimiento requerido para la decisión del órgano jurisdiccional[1].
Con la reforma procesal penal se establece como criterio de admisibilidad para la
pericia que, como cualquier otra prueba, cumpla con los requisitos de pertinencia y
relevancia. Sobre estas exigencias se agregan tres más: la necesidad de este
conocimiento experto, la idoneidad del experto mismo y la confiabilidad de la
información experta[2].
Según Gutiérrez, el informe pericial consiste en un documento escrito en donde el
psicólogo perito expone sus consideraciones y conclusiones sobre los hechos que
han sido objeto de la pericia. En ciertas ocasiones estos peritos deberán ser
expuestos verbalmente en presencia judicial y someterlas a las aclaraciones de las
partes de acuerdo a las diligencias interesadas del juez, fiscal o letrado que solicite el
peritaje o informe. Asimismo, cabe mencionar que el perito psicológico evaluará lo
que realmente sea necesario como es la personalidad, las patologías, la capacidad de
testimonio, las secuelas psíquicas de accidentes, etc. Dicha evaluación se realiza
mediante entrevistas y la aplicación de pruebas psicodiagnósticas fiables, baremadas
y actualizadas.[3]
Castilla define al peritaje psicológico como un instrumento importante dentro de la
investigación de casos penales, ya que ofrece argumentos desde el punto de vista
psicológico el cual se realiza con responsabilidad social para auxiliar a las víctimas,
dándole en la gran mayoría la razón y demostrando de qué manera las acciones de la
contraparte son causa de sus deficiencias emocionales o de su personalidad. Cabe
mencionar que la psicología dentro de las acciones judiciales analiza el
comportamiento humano en el entorno del derecho y la ley.[4]
Considero que para una adecuada valoración de una pericia psicológica el perito
psicólogo debe contar básicamente con experiencia y conocimiento adecuado para
arribar a conclusiones fiables para que puedan determinar la afectación o no de la
víctima, sin embargo en la práctica muchas veces no se observa ello.
3. ¿La víctima puede faltar a la verdad en la pericia psicológica?
Desde mi punto de vista considero que sí la entrevista única a la víctima a través de
la Cámara Gesell es prácticamente la prueba medular en los delitos de violación
sexual. Y es que fundamentalmente el juez sustentará su decisión únicamente en el
testimonio de la víctima. Sin embargo, actualmente esto es materia de
cuestionamiento, pues dicha entrevista tiene grandes probabilidades de encontrarse
contaminada, lo que implica que la víctima acuda a la entrevista con un relato
aprendido que interfiera con la credibilidad de lo revelado, complicando la
valoración de la prueba.
En ese sentido, de acuerdo al pronunciamiento de nuestra Corte Suprema, señala
que:
Tratándose de las declaraciones de un agraviado, aun cuando sea el único testigo de
los hechos, tiene entidad para ser considerada prueba válida de cargo y, por ende,
virtualidad procesal para enervar la presunción de inocencia del imputado, siempre y
cuando no se adviertan razones objetivas que invaliden sus afirmaciones. Las
garantías de certeza serían las siguientes:
a) Ausencia de incredibilidad subjetiva: Es decir, que no existan relaciones entre
agraviado e imputado basadas en el odio, resentimientos, enemistad u otras que
puedan incidir en la parcialidad de la deposición, que por ende le nieguen aptitud
para generar certeza.
b) Verosimilitud: Que no sólo incide en la coherencia y solidez de la propia
declaración, sino que debe estar rodeada de ciertas corroboraciones periféricas, de
carácter objetivo que le doten de aptitud probatoria.
c) Persistencia en la incriminación.[5]
4. ¿Qué valor da el juez a la pericia psicológica en caso de violación sexual?
Considero que el juez al momento de resolver un caso por violación sexual se basa
principalmente en la Cámara Gesell y la pericia psicológica como prueba
fundamental, sin tomar en cuenta los antecedentes del relato realizado por la
víctima. Simplemente se basa en las conclusiones a la cual el perito psicólogo arribó
en su típica frase “(…) indicadores de afectación psicológica como respuesta a
hechos narrados (…)”.
Como se ha mencionado líneas arriba, existe la probabilidad de que el relato de la
víctima se encuentre contaminado, lo que implica que la víctima acuda a la
entrevista con un relato aprendido que interfiera con la credibilidad, complicando así
la valoración de la prueba, lo cual generaría un margen de error en la decisión del
juez para emitir la sentencia
Sin embargo, el juez comete en la gran mayoría el error de basar su decisión en el
relato realizado en Cámara Gesell y la pericia psicológica, manifestando que existe
persistencia en la narración de los hechos sin tomar en cuenta que los hechos de la
pericia psicológica son los mismos de la Cámara Gesell, siendo un “copy page”.
5. La prueba pericial según la Corte Suprema
El Acuerdo Plenario 4-2015 establece que: “(…) El juez, en suma, no está vinculado
a lo que declaren los peritos; él puede formar su convicción libremente. Ahora bien,
es indudable la fuerza de convicción que tienen los informes periciales,
especialmente los de carácter estrictamente científico técnico. Más discutible pueden
resultar los de otra naturaleza (pericias médicas, o psicológicas, o contables), pero,
en cualquier caso, siempre suelen ser la prueba de cargo, es decir, la fundamental
para enervar la presunción de inocencia (…)”.[6]
Asimismo el mencionado Acuerdo hace referencia a la valoración de la prueba
pericial en delitos de violación sexual. Indica en su fundamento 22 literal a) que
“la pericia como prueba compleja debe evaluarse en el acto oral a través, primero de
la acreditación del profesional que suscribió el informe documentado: grado
académico, especialización, objetividad y profesionalidad…”
En ese entender los jueces deberían evaluar estos criterios del profesional – perito
psicólogo dándole mayor relevancia al momento de la valoración probatoria, en
vista que dicho peritaje tendrá mayor credibilidad o no si fue realizado por un
profesional idóneo.
6. Conclusiones
Las pericias psicológicas cobran mayor fuerza probatoria cuando se encuentran
en correlación en tiempo en que se suscitaron los hechos.
Se debería tener en cuenta al momento de la realización del examen psicológico
de la víctima la temporalidad en la que se denuncian los hechos, puesto que una
denuncia tardía perdería credibilidad, en vista que la incriminación podría verse
contaminada por factores externos.
En los delitos de violación sexual de mayores de edad en los que no concurra
vínculos de afinidad o consanguinidad, la temporalidad en que se realiza la
denuncia resulta relevante para su valoración.
[1] Silva, P. y Valenzuela, J. Admisibilidad y valoración de la prueba pericial en el
proceso penal. Memoria para optar al grado de Licenciado en Ciencias Jurídicas y
Sociales, Universidad de Chile, Santiago, 2011.
[2] Duce, M. Admisibilidad de la prueba en juicios orales: un modelo para armar en
la jurisprudencia nacional. Revista Institucional de la Defensa Pública, 2011, 57-92.
[3] Gutiérrez, C. Psicoterapia y Psicología Jurídica. Madrid, 2012. Recuperado
de aquí.
[4] Castilla, D. ¿En qué consiste un peritaje psicológico? Lima, 2011. Recuperado
de aquí.
[5] Acuerdo Plenario 2-2005/CIJ-116, f. j. 10. Corte Suprema de Justicia. Lima 30
de setiembre del 2005.
[6] Acuerdo Plenario 04-2015/CIJ-116, f. j. 17. Corte Suprema de Justicia. Lima, 02
de octubre de 2015
Convención Internacional sobre los Derechos del Niño. Adoptada el 20 de noviembre de 1989 y ratificada por
el Estado Boliviano mediante Ley N° 1152 de 14 mayo 1999, en el artículo 3 se introduce el principio del
interés superior del niño, al señalar que: "En todas las medidas concernientes a los niños que tomen las
instituciones públicas o privadas de bienestar social, los tribunales, las autoridades administrativas o los
órganos, una consideración primordial a que se atenderá será el interés superior del niño". Asimismo, respecto
al tema de la violencia sexual, la Convención señala, en su artículo 19, que: "los Estados partes deben adoptar
medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas para proteger al niño contra toda forma de
perjuicio o abuso sexual, y que estas medidas deben contemplar mecanismos eficaces para la atención y
tratamiento de estos casos".
El párrafo segundo de este artículo señala lo Sistema de Registro Judicial SIREJ siguiente: "Esas medidas de
protección deberían comprender, según corresponda, procedimientos eficaces para el establecimiento de
programas sociales, con el objeto de proporcionar la asistencia necesaria al niño y a quienes cuidan de él, así
como para otras formas de prevención y para la identificación, notificación, remisión una institución,
investigación, tratamiento y observación ulterior de los casos antes descritos de malos tratos al niño y, según
corresponda, la intervención judicial". De la misma forma los artículos 34, 36 y 39 establecen una protección
especial que debe otorgar a niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual. Directrices sobre la
Justicia en Asuntos Concernientes a los Niños Víctimas y Testigos de Delitos. Tiene como principio el interés
superior del niño. Todo niño tiene derecho a un trato digno y comprensivo, "los niños víctimas y testigos de
delitos deberán ser tratados con tacto y sensibilidad a lo largo de todo el proceso de justicia, tomando en
consideración su situación personal y necesidades inmediatas, su edad, sexo, impedimentos físicos y nivel de
madurez y respetando plenamente su integridad física, mental y moral".
El párrafo segundo de este artículo señala lo Sistema de Registro Judicial SIREJ siguiente: "Esas medidas de
protección deberían comprender, según corresponda, procedimientos eficaces para el establecimiento de
programas sociales, con el objeto de proporcionar la asistencia necesaria al niño y a quienes cuidan de él, así
como para otras formas de prevención y para la identificación, notificación, remisión una institución,
investigación, tratamiento y observación ulterior de los casos antes descritos de malos tratos al niño y, según
corresponda, la intervención judicial". De la misma forma los artículos 34, 36 y 39 establecen una protección
especial que debe otorgar a niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual. Directrices sobre la
Justicia en Asuntos Concernientes a los Niños Víctimas y Testigos de Delitos. Tiene como principio el interés
superior del niño. Todo niño tiene derecho a un trato digno y comprensivo, "los niños víctimas y testigos de
delitos deberán ser tratados con tacto y sensibilidad a lo largo de todo el proceso de justicia, tomando en
consideración su situación personal y necesidades inmediatas, su edad, sexo, impedimentos físicos y nivel de
madurez y respetando plenamente su integridad física, mental y moral".