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Boca
Created @February 16, 2024 8:44 AM
Class Digestivo
Type Class
Reviewed
📌 SUMMARY:
Study Guide:
Anatomía
Regional
Techo: paladares
Suelo: diafragma muscular y lengua
Paredes laterales: mejillas
Pared anterior: labios
Pared posterior: bucofaringe
Hendidura oral: abertura anterior de la cavidad
Músculos periorales: orbicular de la boca, el buccinador, el risorio y
depresores y elevadores de los labios
Se abre al vestíbulo bucal
Vestíbulo bucal: espacio en hendidura situado entre los arcos dentales y las
encías, y los labios y las mejillas
Cavidad bucal: interior, encerrada con los arcos dentales
Huesos
Boca 1
Pares: maxilares, palatinos, temporales
Impares: mandíbula, esfenoides, hioides
Fisiología
Masticación
Los dientes están admirablemente diseñados para la masticación. Las
piezas anteriores (incisivos) poseen una fuerte acción de corte,
mientras que las posteriores (molares) ejercen una acción trituradora.
La acción conjunta de todos los músculos maxilares ocluye los dientes
con una fuerza que puede llegar a 25 kg en los incisivos y a 100 kg en
los molares.
La mayor parte de los músculos de la masticación están inervados por
ramas motoras del V par craneal y el control del proceso de la
masticación depende de núcleos situados en el tronco del encéfalo. La
activación de zonas reticulares específicas de los centros del gusto del
tronco encefálico induce movimientos masticatorios rítmicos. Además,
la estimulación de distintas áreas del hipotálamo, la amígdala e incluso
la corteza cerebral próxima a las áreas sensitivas del gusto y del olfato
también desencadena a menudo la masticación.
Gran parte del proceso de la masticación se debe a un reflejo
masticatorio. La presencia del bolo alimenticio en la boca desencadena
primero el reflejo inhibidor de los músculos de la masticación, por lo
que la mandíbula desciende. A su vez, esta caída inicia un reflejo de
distensión de los músculos mandibulares que induce una contracción
de rebote. Esta acción eleva automáticamente la mandíbula para ocluir
los dientes y, al mismo tiempo, el bolo se comprime de nuevo contra el
revestimiento bucal, lo que se traduce en una nueva inhibición de la
musculatura mandibular con caída de la mandíbula, un nuevo rebote,
etc.; este proceso se repite una y otra vez.
La masticación es importante para la digestión de todos los alimentos,
pero reviste particular importancia para la mayoría de las frutas y
vegetales crudos, dado su elevado contenido de membranas de
celulosa indigeribles que rodean a las porciones nutritivas y que han de
romperse para poder aprovecharlos. Por otra parte, existe otra razón
sencilla por la que la masticación ayuda a la digestión de los alimentos:
las enzimas digestivas solo actúan sobre las superficies de las
partículas de alimento, por lo que la velocidad de la digestión depende
de la superficie total expuesta a las secreciones digestivas. Asimismo,
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la trituración de los alimentos hasta partículas muy finas evita las
excoriaciones de la mucosa gastrointestinal y facilita el paso de los
alimentos desde el estómago hacia el intestino delgado y después
hacia los sucesivos segmentos del intestino.
Deglución
La fase de deglución faríngea es involuntaria y representa el tránsito del
alimento a través de la faringe hasta el esófago
Cuando el alimento está listo para su deglución, la lengua lo impulsa de
forma voluntaria hacia la faringe, en lo que se denomina la etapa
voluntaria de la deglución. El bolo alimentario estimula los receptores
de la deglución, que envían impulsos al tronco del encéfalo, donde se
inicia una serie de contracciones automáticas de la musculatura
faríngea, de acuerdo con este esquema:
• El paladar blando experimenta una tracción superior, que impide el
reflujo del alimento hacia las fosas nasales.
• Los pliegues palatofaríngeos a cada lado de la faringe se desplazan
medialmente, creando una hendidura sagital que impide el paso de
grandes objetos hacia la parte posterior de la faringe.
• Las cuerdas vocales se aproximan mucho, la laringe se desplaza en
sentido craneal y anterior y la epiglotis oscila dorsalmente sobre la
abertura laríngea. Estos efectos impiden el paso del alimento hacia la
tráquea.
• El esfínter esofágico superior se relaja y facilita el tránsito del
alimento a la porción superior del esófago.
• En la faringe se origina una onda peristáltica rápida, que impulsa el
bolo alimenticio hasta la porción superior del esófago.
Dientes
En los adultos hay 32 dientes, 16 en el maxilar y 16 en la mandíbula. A cada
lado en ambos arcos maxilares y mandibulares hay dos incisivos, un
canino, dos premolares y tres molares.
■ Los dientes incisivos son los «dientes frontales» y tienen una raíz y una
corona con forma de cincel, que «corta».
■ Los caninos son posteriores a los incisivos y son los más largos, tienen
una corona con una cúspide puntiaguda única, y «agarran».
■ Los premolares (bicúspides) tienen una corona con dos cúspides
puntiagudas, una sobre la cara bucal (mejilla) del diente y otra sobre la cara
lingual (lengua) o palatina (paladar), generalmente tienen una raíz (pero el
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primer premolar superior que continúa al canino puede tener dos), y
«trituran».
■ Los molares están detrás de los premolares, tienen tres raíces y coronas
con de tres a cinco cúspides, y «trituran».
Funciones:
Lengua
Histología
Los dos tercios anteriores de la lengua están constituidos por una masa
central de músculo esquelético orientado en tres direcciones:
longitudinal, transversal y oblicua. El tercio posterior contiene
agregados de tejido linfoide, las amígdalas linguales.
15-2 Lengua
La superficie dorsal de la lengua está recubierta por una mucosa
especializada constituida por un epitelio escamoso estratificado no
queratinizado sustentado por una lámina propia asociada con el núcleo
muscular de la lengua.
Existen glándulas serosas y mucosas que se extienden a través de la
lámina propia y el músculo. Sus conductos se abren en las criptas y
surcos de las amígdalas linguales y de las papilas caliciformes,
respectivamente.
Anatomía
La lengua es una estructura muscular que forma parte del suelo de la
cavidad oral y parte de la pared anterior de la orofaringe (fig. 8.254A).
Su parte anterior está en la cavidad oral y su forma es algo triangular
con una punta de la lengua roma. La punta se dirige anteriormente y se
apoya inmediatamente detrás de los dientes incisivos. La raíz de la
lengua está unida a la mandíbula y al hueso hioides.
Superficie superior
La superficie superior de los dos tercios orales o anteriores de la lengua
está orientada en el plano horizontal.
La superficie faríngea o tercio posterior de la lengua se curva
inferiormente y se orienta más en el plano vertical. Las superficies oral
y faríngea están separadas por un surco terminal de la lengua con
forma de V. Este surco terminal forma el límite inferior del istmo
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orofaríngeo entre las cavidades oral y faríngea. En el vértice del surco
con forma de V hay una pequeña depresión (el agujero ciego de la
lengua), que marca el lugar embrionario donde el epitelio se invagina
para formar la glándula tiroides. En algunas personas persiste un
conducto tirogloso y conecta el agujero ciego de la lengua con la
glándula tiroides en el cuello.
Superficie inferior de la lengua
La superficie inferior de la parte oral de la lengua carece de papilas,
pero tiene algunos pliegues mucosos lineales (v. fig. 8.265). Un único
pliegue mediano (el frenillo de la lengua) se continúa con la mucosa
que cubre el suelo de la cavidad oral, y está sobre el borde inferior de
un tabique sagital de la línea media, que internamente separa los lados
derecho e izquierdo de la lengua. Sobre cada cara del frenillo hay una
vena lingual, y lateral a cada vena hay un pliegue fimbriado rugoso.
Superficie faríngea
La mucosa que cubre la superficie faríngea de la lengua tiene un
contorno irregular debido a que hay muchos pequeños nódulos de
tejido linfático en la submucosa. Estos nódulos en conjunto son la
amígdala lingual.
No hay papilas sobre la superficie faríngea.
Papilas
La superficie dorsal de la lengua contiene muchas proyecciones de la
mucosa denominadas papilas linguales (v. 15-2). Cada papila lingual está
formada por un núcleo de tejido conjuntivo muy vascular y una capa de
recubrimiento de epitelio escamoso estratificado.
Las papilas linguales pueden dividirse en cuatro tipos, dependiendo de su
forma:
1. Papilas filiformes (cónicas estrechas), que son las más abundantes.
2. Papilas fungiformes (en forma de seta).
3. Papilas caliciformes (en forma de tronco de cono invertido, situadas en
una depresión en forma de cáliz).
4. Papilas foliadas (en forma de hoja), rudimentarias en el ser humano, pero
bien desarrolladas en conejos y monos.
Todas las papilas linguales contienen botones gustativos excepto las
papilas filiformes.
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Los botones gustativos son estructuras en forma de barril presentes en el
epitelio estratificado de la lengua, el paladar y la epiglotis. Cada botón
gustativo, dependiendo del tipo y de su localización, consta de 50-150
células quimiosensoriales elongadas, denominadas células receptoras
gustativas, que se extienden desde la base del botón gustativo hasta un
poro gustativo. La porción basal de las células receptoras gustativas
contacta con una terminación nerviosa aferente derivada de las neuronas
situadas en los ganglios sensoriales de los nervios facial, glosofaríngeo y
vago.
Las células receptoras gustativas tienen una vida media de 10-14 días. Los
cuatro sabores clásicos son el dulce, el ácido, el amargo y el salado. Un
quinto sabor es el umami (el sabor potenciado por el glutamato
monosódico).
Las papilas caliciformes están situadas en la porción posterior de la lengua,
alineadas frente al surco terminal. La papila caliciforme ocupa un receso de
la mucosa, por lo que está rodeada por un surco circular.
Las glándulas serosas, o glándulas de Ebner, situadas en el tejido
conjuntivo, en contacto con el músculo subyacente, están asociadas con
las papilas caliciformes. Los conductos de las glándulas de Ebner se abren
en el suelo del surco circular.
Los lados de las papilas caliciformes y la pared del surco situada frente a
ellas contienen varios botones gustativos.
La superficie superior de la parte oral de la lengua está cubierta por cientos
de papilas (fig. 8.254B).
■ Las papilas filiformes son pequeñas proyecciones de la mucosa con
forma de cono que terminan en uno o más puntos.
■ Las papilas fungiformes son más redondeadas y grandes que las papilas
filiformes, y suelen concentrarse a lo largo de los bordes de la lengua.
■ Las papilas más grandes son las papilas circunvaladas, que son papilas
cilíndricas con terminaciones romas en invaginaciones en la superficie de
la lengua, solo hay cerca de 8 a 12 papilas circunvaladas en una única línea
con forma de V inmediatamente anterior al surco terminal de la lengua.
■ Las papilas foliadas son pliegues lineales de mucosa sobre las caras de
la lengua cerca del surco terminal de la lengua.
En general, las papilas aumentan la zona de contacto entre la superficie de
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la lengua y el contenido de la cavidad oral. Todas excepto las papilas
filiformes tienen botones gustativos en sus superficies.
Paladares
Histología
El paladar duro está revestido por un epitelio escamoso estratificado
similar al de los bordes libres de las encías. Existe una submucosa en el
centro, pero está ausente en el área adyacente a las encías. Las fibras
colágenas de la submucosa unen la mucosa al periostio del paladar
duro, lo que permite que la mucosa resista fuerzas de cizallamiento y
de compresión. Las áreas de grasa y tejido glandular almohadillan la
mucosa para proteger los nervios y los vasos sanguíneos del paladar
duro.
El paladar blando y la úvula están revestidos por un epitelio escamoso
estratificado no queratinizado, que se extiende hasta la orofaringe,
donde se continúa con el epitelio cilíndrico pseudoestratificado ciliado
del sistema respiratorio superior. La submucosa es laxa y contiene
abundantes glándulas mucosas y serosas. El paladar blando y la úvula
contienen fibras de músculo esquelético.
paladar blando
El paladar blando es una estructura tisular blanda, que a modo de
colgajo se sitúa posterior al paladar duro, como si de una «charnela» se
tratara (fig. 8.10A), con su borde posterior libre. Puede ser elevado o
deprimido por medio de la acción de varios músculos (fig. 8.10B).
El paladar blando y las estructuras asociadas pueden observarse con
claridad en la boca abierta.
Cuando la cavidad oral se encuentra llena de líquido o de alimentos, el
paladar blando desciende (se deprime) para cerrar el istmo orofaríngeo,
permitiendo por tanto la entrada de líquidos y alimentos a la cavidad
oral durante la respiración (fig. 8.16C).
Durante la deglución, el paladar blando y ciertas partes de la laringe
actúan a modo de válvulas para asegurar el tránsito adecuado de los
alimentos desde la cavidad oral hasta el esófago (fig. 8.16D).
El paladar blando se eleva para abrir el istmo orofaríngeo a la vez que
separa la parte nasal de la faringe de la parte oral. De este modo, se
impide que los alimentos y los líquidos asciendan hacia la nasofaringe o
las cavidades nasales.
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Paladar duro
El paladar óseo está formado anteriormente por las apófisis palatinas
de ambos huesos maxilares y posteriormente por las láminas
horizontales de cada hueso palatino.
Las apófisis palatinas de cada maxilar se unen en la línea media a
través de la sutura intermaxilar. Los huesos maxilares pares y los
huesos palatinos pares se articulan por medio de la sutura
palatomaxilar y las láminas horizontales de cada hueso palatino se unen
en la línea media por la sutura interpalatina.
Cuando se examina el paladar duro, se distinguen los siguientes
detalles anatómicos:
■ En la línea media anterior, inmediatamente posterior a los dientes se
encuentra la fosa incisiva, cuyas paredes contienen el agujero incisivo
(la abertura de los conductos incisivos, que representan vías de paso
entre el paladar duro y la cavidad nasal).
■ Próximos al borde posterolateral del paladar óseo, a ambos lados, se
encuentran los agujeros palatinos mayores, que llevan a los conductos
palatinos mayores.
■ Posteriores a los agujeros palatinos mayores, en la apófisis piramidal
de cada hueso palatino se encuentran los agujeros palatinos menores,
que llevan a los conductos palatinos menores.
■ En la línea media del borde posterior libre del paladar óseo se
observa una proyección ósea afilada (la espina nasal posterior).
Amigdalas
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Existen unas colecciones de tejido linfoide en la mucosa de la faringe,
circundantes a las aberturas de las cavidades nasal y oral (anillo linfático de
Waldeyer), que son parte del sistema de defensa del cuerpo. Las más
grandes de estas colecciones forman distintas masas (amígdalas). Las
amígdalas están principalmente en tres áreas (fig. 8.205):
■ La amígdala faríngea, conocida como adenoides cuando aumenta de
tamaño, está en la línea media en el techo de la nasofaringe.
■ Las amígdalas palatinas están a cada lado de la orofaringe, entre los
arcos palatogloso y palatofaríngeo, posteriormente al istmo orofaríngeo.
(Las amígdalas palatinas pueden verse si un paciente abre la boca y se
deprime la lengua.)
■ Las amígdalas linguales se refieren al conjunto de numerosos nódulos
linfáticos que hay sobre el tercio posterior de la lengua.
Glándulas salivales
las glándulas salivales mayores (parótida, submandibular y sublingual)
asociadas con la cavidad oral mediante conductos excretores
independientes
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Una glándula salival está rodeada por una cápsula de tejido conjuntivo.
Unos elementos de división, o tabiques, se extienden desde la cápsula
hacia la glándula, lo que crea divisiones amplias denominadas lóbulos. Los
tabiques interlobulares se siguen ramificando como tabiques
interlobulillares, que subdividen los lóbulos en varios lobulillos pequeños.
La cantidad de tejido conjuntivo disminuye desde los tabiques
interlobulares hasta los tabiques interlobulillares. Está muy disminuida en el
interior de cada lobulillo.
Los tabiques proporcionan unos trayectos apropiados para que las ramas
de un conducto se extiendan desde el interior de la glándula hasta su
exterior y para que los vasos sanguíneos y nervios alcancen el interior de la
glándula.
Las características histológicas básicas de una glándula salival son las
unidades secretoras, los ácinos y los conductos excretores. Se comienza
con los conductos excretores en el interior de un lóbulo (v. 17-1):
1. Un conducto intercalado, revestido por un epitelio escamoso bajo o
cuboideo, es el conducto más pequeño que conecta un ácino con un
conducto estriado (v. 17-2). Su diámetro es menor que un ácino. Los
conductos intercalados son más largos en la glándula parótida.
2. Un conducto estriado está revestido por células epiteliales cuboideas o
cilíndricas con invaginaciones basales que contienen numerosas
mitocondrias. Está bien desarrollado en la glándula submandibular. Los
conductos intercalados y estriados tienen un desarrollo modesto en la
glándula sublingual.
3. Varios conductos estriados abandonan el lóbulo para conectar con un
conducto interlobulillar. Un conducto interlobulillar está revestido
inicialmente por un epitelio cuboideo o cilíndrico y se convierte en cilíndrico
pseudoestratificado. Los conductos interlobulillares se localizan en los
tabiques interlobulillares.
4. Varios conductos interlobulillares convergen para formar un conducto
lobular presente en los tabiques interlobulares. Los conductos lobulares
están revestidos por epitelio cilíndrico estratificado. Este es uno de los
únicos lugares del cuerpo con este tipo de epitelio.
5. Varios conductos lobulares, revestidos por epitelio escamoso
estratificado, se unen al conducto principal que drena toda la glándula
cerca de su abertura en la cavidad oral.
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Las glándulas parótida, submandibular (o submaxilar) y sublingual se
clasifican como glándulas tubuloalveolares ramificadas.
La glándula submandibular produce alrededor del 70% de la saliva. La
glándula parótida contribuye al 25% y secreta una saliva rica en amilasa. La
producción de saliva está controlada por el sistema nervioso autónomo.
Después de la estimulación, el sistema parasimpático induce la secreción
de una saliva rica en agua; el sistema simpático estimula la liberación de
una saliva rica en proteínas.
Glándula parótida
La glándula parótida es la glándula salival más grande. Es una glándula
tubuloalveolar ramificada rodeada por una cápsula de tejido conjuntivo
con tabiques, que son un componente del estroma, el tejido de sostén
de la glándula. El estroma suele contener células adiposas.
Los tabiques dividen la glándula en lóbulos y lobulillos. Los tabiques
también proporcionan sostén a los vasos sanguíneos, los linfáticos y los
nervios que llegan a los ácinos, los componentes principales del
parénquima (el tejido funcional de la glándula).
Los ácinos están rodeados por tejido conjuntivo reticular, una red
capilar profusa, células plasmáticas y linfocitos. Los ácinos están
constituidos sobre todo por células secretoras serosas y, por tanto, se
clasifican como ácinos serosos.
Cada ácino seroso está revestido por células piramidales con un núcleo
de localización basal. A semejanza de las células productoras de
proteínas, un retículo endoplasmático rugoso prominente ocupa la
región basal de la célula. Se observan gránulos secretores en la región
apical.
La luz del ácino recoge los productos secretores, que son
transportados por conductos intercalados largos hasta los conductos
estriados menos abundantes (v. 17-5).
El producto secretor de los ácinos serosos es modificado por la
secreción del conducto estriado y, después, transportado por los
conductos interlobulillares y lobulares a la cavidad oral por un conducto
excretor principal (conducto de Stensen, o de Steno).
Glándula submandibular
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La glándula submandibular es una glándula tubuloalveolar ramificada
rodeada por una cápsula de tejido conjuntivo. Varios tabiques
derivados de la cápsula dividen el parénquima de la glándula en lóbulos
y lobulillos.
Aunque existen células tanto serosas como mucosas en las unidades
secretoras, las células serosas son el componente predominante. Los
ácinos que contienen células mucosas están recubiertos por semilunas
serosas.
Los conductos intercalados son más cortos y los conductos estriados
son más largos que los de la glándula parótida. No es frecuente
observar adipocitos en la glándula submandibular. El conducto excretor
principal de la glándula submandibular (conducto de Wharton) se abre
cerca del frenillo lingual.
Glándula sublingual
A diferencia de las glándulas parótida y submandibular, que están
rodeadas por una cápsula de tejido conjuntivo denso, la glándula
sublingual no tiene una cápsula definida. Sin embargo, varios tabiques
de tejido conjuntivo dividen el parénquima glandular en pequeños
lóbulos.
La glándula sublingual es una glándula tubuloalveolar ramificada con
células tanto serosas como mucosas, aunque la mayoría de las
unidades secretoras contienen células mucosas. Los conductos
intercalados y estriados están poco desarrollados. Cada lóbulo suele
tener su propio conducto excretor que se abre debajo de la lengua.
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Saliva
La primera secreción con la cual tienen contacto los alimentos ingeridos es
la saliva; esta es producida por tres pares de glándulas salivales
(parótida, submandibular y sublingual) que drenan sus secreciones
hacia la cavidad bucal. Ella contiene diversos componentes orgánicos, los
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cuales inician la digestión (sobre todo del almidón, mediado
por la amilasa) y protegen la cavidad bucal de bacterias (como la
inmunoglobulina A y la lisozima). Las secreciones de las tres glándulas difi
eren en su proporción relativa de componentes proteínicos
y mucinosos, lo cual es consecuencia del número relativo de células
serosas y mucosas de los acinos salivales. La saliva sirve para lubricar
el bolo alimenticio (facilitado por las mucinas); además es hipotónica, en
comparación con el plasma, así como alcalina; esta última
característica es importante para neutralizar cualquier secreción gástrica
que refl uye hacia el esófago.
Las glándulas salivales constan de porciones terminales ciegas (acinos);
estas generan la secreción primaria que contiene los
componentes orgánicos disueltos en un líquido, el cual básicamente
tiene una composición idéntica a la del plasma. Las glándulas salivales son
de hecho muy activas cuando reciben una estimulación
máxima, al secretar el equivalente a su propio peso en saliva cada
minuto. Para lograr esto, se hallan ricamente dotadas de vasos
sanguíneos circundantes, los cuales se dilatan cuando se inicia la
secreción salival. Después se modifi ca la composición de la saliva,
conforme fl uye desde los acinos hacia fuera a los conductos que
fi nalmente confl uyen y la liberan en la cavidad bucal. Se extraen
iones sodio (Na+) y aniones de cloro (Cl–), y se añaden iones potasio (K+) y
bicarbonato. Dado que los conductos son relativamente
impermeables al agua, la pérdida de cloruro de sodio (NaCl) vuelve
hipotónica la saliva, sobre todo a bajas intensidades de secreción.
A medida que aumenta la tasa de secreción, se dispone de menos
tiempo para la extracción de cloruro de sodio y aumenta la tonicidad de la
saliva, pero siempre permanece un poco hipotónica con
respecto al plasma. En general, los tres pares de glándulas salivales
que drenan hacia la cavidad bucal aportan de 1 000 a 1500 ml de
saliva por día.
La secreción salival es controlada casi de manera exclusiva
por infl uencias neurales y la rama parasimpática del sistema nervioso
autónomo desempeña la función más destacada (fi g. 25-3).
Los impulsos simpáticos modifi can levemente la composición de la
saliva (sobre todo al incrementar el contenido proteínico), pero tienen poca
infl uencia en el volumen. La secreción es desencadenada
por refl ejos, los cuales son estimulados por el acto físico de la masticación,
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pero en realidad es iniciada incluso antes que la comida sea
llevada a la boca, como resultado de impulsos centrales activados
por imaginar la comida, verla u olerla. De hecho, la secreción salival
La saliva contiene una secreción serosa y una secreción mucosa.
• La secreción serosa contiene ptialina (una α-amilasa), que descompone
el almidón en maltosa.
• La secreción mucosa contiene mucina para la lubricación y la protección.
La saliva posee concentraciones elevadas de iones potasio y bicarbonato,
y concentraciones bajas de iones sodio y cloruro
La secreción salival ocurre en dos etapas: la secreción primaria de los
ácinos contiene ptialina y/o mucina en una disolución, cuya composición
iónica se parece a la del líquido extracelular. Luego, la secreción primaria
se modifica en los conductos de la siguiente manera:
• Los iones sodio se reabsorben de forma activa y los iones potasio se
secretan de manera activa hacia los conductos. La reabsorción excesiva de
sodio crea una carga negativa de los conductos salivales, que, de esta
manera, reabsorben iones cloruro de forma pasiva.
• Los iones bicarbonato se secretan a los conductos en el intercambio por
iones cloruro, y también a través de un proceso secretor activo.
La salivación está regulada principalmente por las señales nerviosas
parasimpáticas
Los núcleos salivales del tronco del encéfalo se excitan con los estímulos
gustativos y táctiles de la lengua, la boca y la faringe. Los centros
superiores del encéfalo también pueden influir en la salivación; por
ejemplo, esta aumenta cuando una persona huele sus alimentos preferidos.
Cara vestibular y lingual
Class Notes:
Recall Notes
Write 3+ Qs to test Future You
Boca 15
Boca 16