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Glicólisis y su Regulación en Tejidos

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“Año de la Unidad, la Paz y el

Desarrollo”
ESCUELA PROFESIONAL DE LABORATORIO Y ANATOMÍA PATOLÓGICA
PROGRAMA DE SEGUNDA ESPECIALIDAD EN BIOQUÍMICA CLÍNICA

PRÁCTICA 02
Práctica de Glicobiología y Glicólisis.

INDICACIONES:
1. La siguiente práctica deberá desarrollarse de manera colaborativa, a través
de una presentación compartida donde darán respuesta a lo solicitado.
2. El grupo deberá presentar los resultado de su trabajo a través de un
video utilizando la plataforma virtual TEAMS, donde de una forma
expositiva y apoyados en ppts darán solución al tema de desarrollo.
3. Al momento de la exposición, el expositor deberá mantener su cámara
encendida.
4. El coordinador del grupo de trabajo, enviará el trabajo terminado (enlace
del video y ppts) a los correos
• mbolarteart@[Link]
• mariobolarte@[Link]
ACTIVIDAD:

1. Compare y contraste la regulación de la glicólisis en tejidos diferentes, como el músculo


esquelético y el hígado, en respuesta a condiciones fisiológicas y patológicas. ¿Cuáles
son los principales factores que determinan la actividad de las enzimas clave en la vía del
glicólisis en estos tejidos y cómo se relacionan con las necesidades metabólicas específicas de
cada uno?

La glicólisis es un proceso clave para la producción de energía en el cuerpo, funcionando de


manera distinta en el músculo esquelético y el hígado. En el músculo, durante el ejercicio
intenso, la glicólisis se activa rápidamente para satisfacer demandas energéticas inmediatas,
produciendo ATP y lactato, especialmente bajo condiciones de bajo oxígeno. En contraste, el
hígado usa la glicólisis para equilibrar las necesidades energéticas a largo plazo, almacenando
glucosa y regulando los niveles de azúcar en la sangre, y recurriendo a la gluconeogénesis
durante el ayuno para mantener estables los niveles de glucosa.

En condiciones patológicas como la diabetes, la eficiencia de la glicólisis se ve comprometida


en ambos tejidos, en el músculo, hay dificultades para utilizar la glucosa, reduciendo la
producción de energía, mientras que en el hígado, puede ocurrir una sobreproducción de glucosa
que exacerba la hiperglucemia.

Los factores que influyen en la actividad de la glicólisis incluyen la disponibilidad de sustratos


como la glucosa, la regulación hormonal a través de hormonas como la insulina y el glucagón, y
los niveles de energía celular indicados por moléculas como ATP y AMP. Estos factores se
relacionan con las necesidades metabólicas específicas de tejidos importantes como el músculo
esquelético y el hígado de la siguiente manera. En el músculo esquelético, la necesidad de
glucosa se dispara durante el ejercicio intenso para satisfacer la demanda rápida de energía a
través de la glicólisis. La insulina facilita la absorción y uso de glucosa, mientras que un
aumento en los niveles de AMP activa las enzimas necesarias para producir energía
eficientemente. En contraste, el hígado regula la glucosa de una manera más balanceada y a
largo plazo, este órgano almacena o produce glucosa según sea necesario para mantener niveles
adecuados de glucosa en sangre durante periodos de ayuno. El glucagón juega un rol vital aquí,
inhibiendo la glicólisis y estimulando la gluconeogénesis cuando los niveles de glucosa son
bajos, asegurando así un suministro energético constante.

Estos mecanismos demuestran cómo se relacionan los factores mencionados con las actividades
metabólicas específicas de cada tejido, permitiendo que el músculo responda rápidamente a las
demandas energéticas del ejercicio físico y que el hígado mantenga un equilibrio energético a
largo plazo para apoyar la estabilidad metabólica general del cuerpo.

2. Describa el mecanismo de regulación alostérica de la enzima fosfofructoquinasa-1 (PFK-1) en


la vía de la glicólisis. ¿Cómo se integra esta regulación con otras vías metabólicas y qué
implicaciones tiene en la homeostasis energética y el metabolismo celular?

Uno de los principales reguladores alostéricos de la PFK-1 es el ATP, que, además de ser un
sustrato en la reacción que cataliza la PFK-1, también actúa como inhibidor cuando se encuentra
en altas concentraciones. Esto proporciona un mecanismo de retroalimentación negativa, cuando
los niveles de ATP son altos, indicando abundante energía, su unión a un sitio alostérico
disminuye la actividad de la PFK-1, ralentizando la glicólisis para evitar la sobreproducción de
energía.

En contraste, el AMP y el ADP, que se acumulan cuando los niveles de energía celular son bajos,
actúan como activadores de la PFK-1. Su unión a sitios alostéricos incrementa la actividad de la
enzima, acelerando la glicólisis para promover la generación rápida de ATP, satisfaciendo así la
demanda energética aumentada de la célula. El citrato, otro regulador alostérico, es un
intermediario del ciclo de Krebs y actúa inhibiendo la PFK-1 cuando la célula está en un estado
energético favorable, como una señal para disminuir la glicólisis y prevenir la acumulación
innecesaria de energía.

Finalmente, la fructosa 2,6-bisfosfato (F2,6BP) es un poderoso activador de la PFK-1. Esta


molécula se sintetiza en respuesta a niveles elevados de glucosa en la sangre y aumenta la
afinidad de la PFK-1 por su sustrato, superando la inhibición causada por el ATP y el citrato lo
que estimula la glicólisis, facilitando la conversión rápida de glucosa en energía y reservas de
glucógeno.
Cabe resaltar que la regulación alostérica se integra con otras vías metabólicas como el Ciclo de
Krebs, cuando hay un exceso de citrato, indicaría que el ciclo de Krebs está saturado y que la
célula tiene suficiente energía, lo cual señala a la glicólisis que disminuya su actividad para
evitar la sobreproducción de intermediarios.

Asimismo se integra con la gluconeogénesis, es decir, la actividad de la PFK-1 en la glicólisis


puede ser contrarrestada por la fructosa 1,6-bisfosfatasa en la gluconeogénesis, dependiendo de
la energía y la disponibilidad de sustratos en la célula. Por ejemplo, en ayunas, el glucagón
promueve la gluconeogénesis, que produce glucosa a partir de precursores no glucídicos, y
reduce la actividad glicolítica.

Por otro lado, en la regulación por hormonas como la insulina y el glucagón tienen un impacto
directo sobre la actividad de PFK-1 a través de cambios en los niveles de fructosa 2,6-bisfosfato,
un potente activador de la PFK-1. La insulina promueve la síntesis de fructosa 2,6-bisfosfato, lo
que estimula la glicólisis cuando hay alta disponibilidad de glucosa, mientras que el glucagón
reduce sus niveles para favorecer la gluconeogénesis.

Aunado a ello, la regulación alostérica de la fosfofructoquinasa-1 (PFK-1) juega un papel crucial


en mantener la homeostasis energética y el correcto funcionamiento del metabolismo celular. Al
ajustar la actividad de la PFK-1, se garantiza que la glicólisis se active solamente cuando es
necesario, optimizando así el uso de recursos energéticos y previniendo la acumulación de
subproductos potencialmente tóxicos. Esta capacidad de regulación permite a la célula adaptarse
rápidamente a variaciones en los niveles de energía, como las que ocurren durante el estrés, el
ejercicio, el ayuno o la alimentación, manteniendo un equilibrio energético constante. Además, la
PFK-1 integra la glicólisis con otras rutas metabólicas importantes como la gluconeogénesis y el
ciclo de Krebs, facilitando una coordinación meticulosa del metabolismo general. Esto es vital
para asegurar la estabilidad del metabolismo energético en todo el organismo, permitiendo una
respuesta eficiente y coordinada a los cambios internos y externos.

3. ¿Cuál es el papel de los carbohidratos en la patogénesis de enfermedades autoinmunes


como la artritis reumatoide o el lupus eritematoso sistémico? ¿Cómo podrían las
terapias dirigidas a modificar la expresión o función de los carbohidratos ser útiles en
el tratamiento de estas enfermedades?

Los carbohidratos pueden influir en la inflamación en el cuerpo y esto se debe a que ciertos
tipos, especialmente los simples y refinados que se encuentran en alimentos como el pan blanco,
los dulces y las bebidas azucaradas, pueden provocar un aumento rápido de los niveles de
azúcar en sangre. Este aumento, a su vez, puede estimular el sistema inmunitario de manera que
favorece procesos inflamatorios, los cuales son fundamentales en el desarrollo de enfermedades
autoinmunes. Por otro lado, una dieta alta en carbohidratos refinados puede afectar
negativamente la microbiota intestinal, si existe un desbalance, a causa de dietas pobres en fibra
y altas en carbohidratos simples, puede llevar a una condición conocida como disbiosis lo cual
se vincula con un aumento en la permeabilidad intestinal, lo que permite que sustancias
potencialmente dañinas entren en el torrente sanguíneo, donde pueden desencadenar respuestas
inmunes anormales y contribuir al desarrollo de enfermedades autoinmunes.

Dentro de las terapias dirigidas, puede aplicarse el uso de inhibidores de la glucosilación, como
derivados más seguros de la tunicamicina, que podría prevenir modificaciones incorrectas en las
proteínas, que de otra manera podrían desencadenar respuestas inmunitarias erróneas. Esta
estrategia podría ayudar a reducir la actividad autoinmune anormal típica en enfermedades
como la artritis reumatoide y el lupus. Además, al interferir con enzimas específicas en la vía de
la pentosa fosfato mediante inhibidores, como los de la glucosa-6-fosfato deshidrogenasa, se
podría disminuir la proliferación de células inmunitarias que a menudo está elevada en estas
enfermedades. Las terapias dietéticas es otra opción, considerando a la dieta cetogénica, por
ejemplo, puede modificar las señales metabólicas y reducir la inflamación sistémica, ofreciendo
alivio de los síntomas de enfermedades autoinmunes. Igualmente, ajustar la dieta para incluir
prebióticos como la fibra dietética, o utilizar probióticos específicos, puede mejorar la salud
intestinal, lo que es fundamental dado que un intestino sano es clave para un sistema inmune
bien regulado.

4. En el contexto del laboratorio clínico, ¿cómo podría evaluarse la actividad de la vía de la


glicólisis en células tumorales a través de técnicas de metabolómica? Proporcione ejemplos
de biomarcadores metabólicos de la glicólisis que podrían utilizarse para monitorizar la
progresión del cáncer y la respuesta al tratamiento.

La evaluación de la actividad de la vía de la glicólisis en células tumorales podría llevarse a cabo


por medio de la espectrometría de masas (MS), que identificar y cuantifica los metabolitos
claves de la glicólisis, tales como el piruvato y el lactato. Por otro lado, la resonancia magnética
nuclear (RMN) ofrece una forma de medir las concentraciones de estos metabolitos de manera
cuantitativa y muy reproducible, además, la espectroscopía infrarroja por transformada de
fourier (FTIR), aunque es menos común para análisis detallados, puede proporcionar una visión
general rápida de los cambios metabólicos en las células, lo que ayuda a identificar patrones
generales de actividad glicolítica sin entrar en el detalle molecular específico. Finalmente, la
cromatografía de iones se adapta bien para analizar compuestos cargados y puede complementar
a la espectrometría de masas al separar los metabolitos según sus propiedades de carga antes de
la detección.

Dentro de los ejemplos de biomarcadores metabólicos de la glicólisis para monitorizar la


progresión del cáncer y la respuesta al tratamiento se encuentran a:

1. Lactato: Que indica un aumento de la glicólisis anaeróbica en las células tumorales,


típicamente asociado con el efecto Warburg y, niveles elevados pueden sugerir un crecimiento
tumoral más agresivo y ser un indicador de mal pronóstico o de resistencia al tratamiento.

2. Glucosa: La absorción elevada de glucosa por las células tumorales puede ser medida usando
Tomografía por Emisión de Positrones (PET) con Fluorodeoxiglucosa (FDG), lo que ayuda a
detectar la actividad glicolítica aumentada y a evaluar la efectividad del tratamiento
anticancerígeno.

3. Enzimas de la Glicólisis: De las cuales se tienen a:

 Hexoquinasa 2 (HK2): Su expresión aumentada está asociada con varios tipos de cáncer y
refleja una glicólisis intensificada y es identificada por PCR cuantitativa en tiempo real
(por), Western Blot e Inmunohistoquímica.

 Piruvato Kinasa M2 (PKM2): Modulada en cáncer para favorecer el crecimiento celular y


la proliferación. Para su medición utiliza los mismos métodos que la HK2.
 Fosfofructoquinasa-1 (PFK-1): Su actividad puede variar en respuesta a cambios
metabólicos inducidos por el tumor o el tratamiento. Para su medición se utiliza Western
Blot, inmunohistoquímica y la resonancia magnética nuclear.

4. Relación Lactato/Piruvato: Sirve como un indicador del estado redox de las células tumorales y
de la intensidad de la glicólisis.

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