Informe Martin Fierro
Temas abordados
Informe Martin Fierro
Temas abordados
FRACCHIA”
Profesorado en Lengua y Literatura
Informe de Literatura
Argentina
Homenajes
Llevan su nombre una localidad del partido de La Plata, una estación de la Línea
D del Subte de Buenos Aires, así como la calle del barrio de Belgrano
correspondiente a dicha estación. También lleva su nombre
una estación del Ferrocarril General Roca, actualmente en desuso. La Línea
252 de colectivos de Buenos Aires se llama Transportes José Hernández. Además
llevan su nombre el colegio José Hernández, ubicado en Villa Ballester, además
de otra institución educativa en Florencio Varela.
En la Argentina, el 10 de noviembre se celebra el Día de la tradición, por el día de
su nacimiento.75
La cantante Juana Molina tiene una canción llamada "Martín Fierro", en la que
interpreta algunos versos del libro "el gaucho Martín Fierro".
La banda de heavy metal argentino, Almafuerte, le rinde homenaje al nombrarlo en
su canción Zamba de resurrección, escrita por Ricardo Iorio y compuesta
por Claudio Marciello.
El asteroide (19079) Hernández fue nombrado en su honor.
Obras
186
Vida del Chacho
3
187
El Gaucho Martín Fierro
2
187
Los treinta y tres orientales71
8
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187
La vuelta de Martín Fierro
9
188
Instrucción del Estanciero
1
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Configuración y Contexto
Pampa argentina, cerca de 1872
Personajes
Martín Fierro
Es el protagonista y la voz principal del poema. Martín Fierro es un gaucho de la
pampa argentina que se describe a sí mismo como un virtuoso cantor, valiente y
despierto, hábil con el caballo y con el cuchillo. Lleva a cuestas las desgracias que
ha padecido como si fueran un designo de su destino, determinado por haber
nacido gaucho, pero también se muestra perspicaz al reconocer que sus males se
deben a culpas ajenas. Su actitud desafiante se contrapone con la compasión que
produce su canto.
Cruz
Cruz es el compañero de aventuras de Martín Fierro. Es un gaucho cantor, pero
menos hábil que su amigo. Sabe, como aquel, manejar el cuchillo y enfrentar con
coraje la adversidad. Antes de conocer a Fierro, Cruz también había tenido sus
conflictos con la autoridad, pero los había resuelto convirtiéndose en sargento de
policía. Cuando va al encuentro con Fierro para capturarlo, decide pasarse de
bando y pelear junto a él. De esta manera, reivindica su destino matrero y su
posición desafiante contra el poder.
El Juez de Paz
Es una de las figuras de autoridad con las que Fierro confronta en el poema. En el
siglo XIX, los jueces de Paz eran funcionarios legos encargados de casos
judiciales menores que, en algunos casos, podían ser electos por la comunidad
local. El que aparece en el poema se había enojado con Fierro porque no había
ido a votar en la última elección. Fierro cree que por este motivo lo envía a la
frontera.
El Mayor
Otra de las figuras que detentan el poder en el poema. El mayor es quien le dice a
Fierro que no le toca recibir pago por su servicio en la frontera, debido a que no se
encuentra en la lista. También lo trata despectivamente al decirle "animal", y luego
se venga de Fierro por haber pedido su sueldo enviándolo al estaqueadero.
El "viejo" comandante
Con este nombre llama Cruz a la figura de autoridad con la que se enfrenta a
causa de su mujer. Lo trata despectivamente de viejo. El comandante lo enviaba a
Cruz a hacer trabajos lejos de su rancho para estar con su china, hasta que Cruz
los descubre y decide enfrentarlo. Este comandante es la razón por la cual Cruz
pasa a tener una vida de matrero.
cacique, dato que nos da Fierro en su poema, le sirve al cantor para reforzar el
hecho de que logró eliminar a un rival de importancia.
El gringo
Martín Fierro llama "gringo" a uno de los personajes de la frontera, de procedencia
“papolitana” (napolitana). Con él tiene un malentendido verbal, en el que Fierro se
burla de su modo de hablar en castellano y el gringo, borracho, responde
disparándole, pero errando el tiro. Desde su xenofobia, Fierro caracteriza a todos
los gringos como personas inútiles que no saben trabajar ni servir en la frontera.
El negro
Martín Fierro denomina por su color de piel a uno de los personajes que mata en
un duelo a cuchillo. Fierro lo provoca al referirse despectivamente primero a su
compañera, también de raza negra, y después a él, invitándolo así a pelear.
Enfurecido, el negro arremete contra Fierro, pero este, después de una ardua
batalla, vence y termina con su vida. También sabemos que es una persona que
sufre la discriminación porque, después de muerto, no consigue que nadie le dé
sepultura cristiana.
El gaucho protegido
Es el otro personaje al que Fierro mata en un duelo a cuchillo. Sabemos que es un
gaucho protegido por un comandante con el que tenía un arreglo. Fierro lo
provoca verbalmente, también en búsqueda del enfrentamiento físico, y el otro
responde aceptando el desafío. Con este combate Fierro está confrontando
indirectamente con la autoridad, porque pelear con un gaucho protegido le puede
traer más problemas que pelear contra el negro, de quien nadie se ocupa ni de
enterrar. Por eso, cuando lo mata, Fierro debe huir para que no lo atrape la policía.
El guitarrero
Es el personaje al que Cruz acuchilla en una pulpería debido a que este se burló
de él con unas coplas con las que se refería, entre líneas, a la infidelidad de su
mujer.
Glosario:
Resumen
Es un poema en el que el protagonista cuenta sus desdichas, que representan las
de todos los gauchos en las últimas décadas del siglo XIX. En su canto, Fierro se
presenta como un payador que hace alardes de sus destrezas musicales y de su
bravura para afrontar los conflictos. También interpela a sus oyentes a través de
sus lamentos, buscando a su modo una forma de denunciar las injusticias que ha
padecido.
Martín Fierro cuenta que antes vivía feliz junto con otros gauchos trabajando en el
campo. Allí nada les faltaba y todo era alegría. Hasta que un día llega el Juez de
Paz y se lo lleva a servir en la frontera, defendiendo las tierras de los ataques de
los indios. Allí, Fierro sufre el maltrato de la autoridad, que lo despoja de sus
pertenencias, lo obliga a trabajar la tierra y no le paga por sus servicios. Para
luchar contra los indios también se ven en desventaja, ya que no cuentan con el
armamento necesario. Fierro aquí construye una imagen negativa del indio, a
quien ve como un ser desalmado que llega para arrasar y destruir todo.
En un día de paga, el mayor lo trata de animal y le dice que a él no le corresponde
pago porque no se encuentra en la lista. Martín Fierro, por ahora, no ve motivos
suficientes para pelearse y decide no entrar en conflicto. Igualmente es castigado
por reclamar su sueldo, luego de que los jefes lo mandan al estaquiadero por un
malentendido con un gringo.
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Fierro acepta esta compañía y le propone a Cruz abandonar la sociedad e irse con
los indios. Dice que allí podrán vivir bien, sin necesidad de trabajar. Será peligroso
cruzar el desierto, pero como buen gaucho no le teme a nada. Después de esta
decisión, rompe la guitarra para dar fin a su canto, y con la intención de no volver
a cantar. También desafía a los presentes diciendo que nadie va a cantar donde
ha cantado este gaucho.
Entonces aparece una nueva voz en el canto que refiere en tercera persona la
última parte de esta historia. Cuenta que vio a Cruz y a Fierro cruzar la frontera y
que no sabe si habrán muerto en el desierto o si siguen vivos. Cierra el poema
diciendo que ha contado, a su modo, males que conocen todos, pero que nadie
antes había contado.
cantar no iba a terminar, que hacía gemir a la prima y llorar a la bordona (Cuerdas
de la viguela). Contaba que tenía mucha experiencia en la vida, y que nada
enseñaba tanto como el sufrir y el llorar.
Canto 2:
Fierro va narrando su vida feliz como gaucho, pero explica que después
comenzaron las desgracias. Dice que tenía hijos, vivienda y mujer; y comienza a
detallar los trabajos propios de un gaucho. Vivían escapándose de las
autoridades, pues esta se llevaba a los gauchos y los maltrataban sin que estos
pudieran defenderse. Luego los mandaban a la frontera o los echaban a un
batallón. Fierro cuenta que así empezaron sus males.
Canto 3:
Canto 4:
Canto 5:
Fierro esperaba una ocasión en que los indios entraran y hacerse el cimarrón
(salvaje) y volverse para su pago. Creía que si se quedaba iba a morir. Una noche
un gringo borracho no lo reconoció y le disparo a Martín Fierro, pero no le pego
porque estaba mamado. Por el ruido salieron los oficiales y lo atraparon a Fierro y
lo tiraron al suelo. En eso vino el Mayor y le empezó a gritar. Luego lo ataron de
las manos y de las piernas; y toda la noche Fierro le estuvo haciendo maldiciones
al gringo.
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Canto 6:
Se reunió una militada para una expedición que iban a hacer sin carretas ni
baguales (caballos), para golpear a los indios en sus mismas tolderías, y que
vendría con ellos un ministro llamado Don Gansa que iba a reunir el ejército y que
tenía cañones. Fierro explica que él nunca fue un gaucho dominado, que nunca se
ha acobardado. Un día que estaban reunido el jefe y el Juez de Paz, Fierro agarro
un caballo y se escapó. Volvió a su pago al cabo de tres años convertido en
desertor. Cuando fue para su rancho no encontró ni el rastro de este. Después le
contó un vecino que sus hijos trabajaron como peones y su mujer se fue con no
sabe que gavilán, pues el campo se lo pidieron y la hacienda la vendieron para
pagar arrendamientos. Fierro piensa que sus hijos están sufriendo mucho, y
decide hacerse gaucho matrero ("malo").
Canto 7:
Luego Fierro comenzó a ser perseguido porque pensaban que era un vago, lo que
se vio obligado a huir constantemente. Además, él no tenía ni mujer, ni rancho, ni
dinero, ni hijos. Un día se enteró que había un baile por allí y se encontró con
muchos amigos que se alegraron al verlo. Al ver llegar una morena la ofendió. El
que la acompañaba había estado juntando rabia, y luego de otra ofensa de Fierro,
el moreno se le vino encima pero el gaucho le pego con un porrón de ginebra.
Luego el negro lo atropello y le tiro dos cuchillazos que le logro esquivar; pero
Fierro le devolvió el ataque y lo hirió. Volvió a venirse furioso, el moreno, encima
de Fierro, pero este lo hirió nuevamente matándolo.
Canto 8:
Canto 9:
Fierro se la pasaba matrereando de día, pero siempre sobre el rancho estaba para
vigilar que la policía no lo agarre, y de noche buscaba una guarida para que no lo
atrapen. Un día, se hallaba contemplando las estrellas y escucho ruido de caballos
que se aproximaban. Era la policía que lo había venido a buscar por sus crímenes.
Pero Fierro no quería entregarse y tuvieron que luchar. Un policía le disparo, pero
erró el tiro, y el gaucho aprovecho y lo hirió a otro que estaba acomodando las
boleadoras. Otros dos se le vinieron encima, pero con faconazos los mato. Luego
un policía lo venía a atacar, pero Fierro le echo tierra a los ojos y le clavo el facón.
En eso uno de los policías, llamado Cruz, les dijo a los otros que no era justo que
le den muerte así a un valiente y se pasó al lado del gaucho, con lo que la pelea
se emparejo, y al venírsele dos encima los mato. Al ver esto, el resto de la policía
escapo. Después se dirigieron a un rancho y se pusieron a beber.
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Canto 10:
Canto 11:
Luego supo Cruz que había una milonga por la zona y allí fue. Se puso a bailar,
pero el guitarrero lo ofende con una payada y Cruz de un faconazo le corta todas
las cuerdas de la guitarra. Un gringo con fusil acudió en defensa del cantor
entonces Cruz se vio obligado a salir. De adentro de la pulpería salió el guitarrero
y se puso a pelear con Cruz, pero este con un corte lo dejo en el piso. Monto su
bagual y se largó a los campos.
Canto 12:
Un día lo llamo el juez a Cruz y le propuso que se hiciera soldado de policía. Así
obtuvo el cargo de sargento, pero como a él no le gustaba andar con el revolver
en la cintura y por haber prestado ayuda a Fierro que no lo iba abandonar, decide
dejar la policía y seguir como matrero.
Canto 13:
Luego se retiran del rancho y mientras van cabalgando, Fierro alaba las
creaciones de Dios, en especial la mayor que le dio al hombre que es una lengua
que habla. Luego deciden ir a tierras indígenas, al lugar donde estaban los
caciques, pues estos trataban a los cristianos que iban por su gusto de
"hermanos". Y hacia esas tierras partieron porque allí iban a tener más seguridad
y pasarían menos males. Cruz y Fierro, arriando su trompilla cruzaron la frontera.
Y cuando la habían pasado Cruz le dijo a Fierro que mirara su pueblo, y a este dos
lagrimas le rodaron por la cara. Siguieron su rumbo y entraron al desierto. El
relator concluye diciendo que no sabe si se habrán muerto y que él ha relatado a
su modo: "Males que conocen todos, pero naides canto".
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Personajes:
Martín Fierro
Protagonista y voz principal de la historia, Martín Fierro se presenta a sí mismo
como un gaucho que se ha hecho famoso por el relato que dio en la primera parte
del poema, la Ida. Es un gaucho cantor, valiente y sabio, que en esta instancia de
su vida ha dejado las peleas y quiere transmitir las enseñanzas que ha aprendido
de tanto sufrir. Si bien sigue siendo una figura ejemplar por el modo en que sus
penurias representan las de todos los gauchos, en La vuelta de Martín Fierro esta
ejemplaridad se reparte entre los otros personajes que aparecen en la historia y
que también dan cuenta en primera persona de las vicisitudes que padecen todos
los gauchos.
Los indios
Aunque en el poema se destacan algunos indios en particular, como el cacique
que ayuda a Fierro y a Cruz en la frontera, o el hombre con el que Fierro se
enfrenta antes de escaparse del desierto, los indios son un personaje colectivo
que encarna una figura antagónica para el gaucho. Después de haber vivido entre
ellos, Fierro llega a la conclusión de que el “infierno” de los indios es peor que el
que sufría entre cristianos. Los describe como personas salvajes y crueles, que no
trabajan y viven de lo que saquean.
La mujer cautiva
Fierro rescata en el desierto a una mujer cautiva que estaba siendo torturada por
un indio. La mujer, que sufre la crueldad de que maten a su hijo y le aten las
manos con sus entrañas, se muestra valiente al ayudar a Fierro cuando este
combate con el indio. Es un personaje que funciona como motivo para que el
gaucho se decida finalmente por volver a sus pagos.
El hijo mayor de Martín Fierro
Es uno de los dos hijos con los que Fierro se reencuentra. Luego, es el primero en
tomar la voz para contar su historia. El hijo mayor de Fierro concentra su relato en
lo que padeció cuando lo metieron preso injustamente en la Penitenciaría.
El hijo segundo de Martín Fierro
En su relato, el hijo segundo de Fierro cuenta cómo perdió lo que había heredado
de unas tías por un juez de paz que le dio un tutor que lo tuvo en malas
condiciones hasta que este falleció. Como otros gauchos desamparados, el hijo
segundo de Fierro también termina haciendo el servicio militar en la frontera.
Vizcacha
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Glosario:
Resumen
La vuelta de Martín Fierro inicia con la presentación de Martín Fierro, que vuelve a
tomar la guitarra para contar lo que le sucedió después de dar fin a su canto en El
gaucho Martín Fierro, cuando decidió irse al desierto a vivir con los indios. En los
primeros cantos da un relato de lo que allí padeció junto a su amigo Cruz, con
quien por dos años no pudo verse debido a que los indios los tenían separados y
en vigilancia. Pasado ese tiempo se reencontraron gracias a la ayuda de un
cacique y juntos intentaron vivir al margen de los terribles malones de los indios.
Después tuvieron que sufrir los estragos de la viruela negra, que causó la muerte
de Cruz.
Fierro se hallaba desconsolado por la muerte de su amigo cuando oyó los gritos
desgarradores de una mujer. Se trataba de una cautiva a la que los indios le
habían matado al hijo despiadadamente. Fierro acudió en su ayuda y luchó contra
el indio que la torturaba. Con ayuda de la mujer, que lo socorrió en un momento en
el que estaba caído, pudo vencer y matar al indio. Ambos se escaparon de la
frontera para evitar las represalias de los indios, y así fue como Fierro retornó a
sus pagos.
sufrimientos que allí padeció. El hijo segundo de Fierro cuenta que después de
fallecer una tía que le dejó su herencia terminó en manos de un mal habido tutor,
el viejo Vizcacha, que lo atormentaba y le daba consejos para sobrevivir con
engaño y perspicacia. Después de que el viejo Vizcacha murió, el hijo segundo
intentó recuperar su heredad, pero en vano. Ya más crecido se enamoró de una
viuda a la que intentó conquistar sin lograrlo con los hechizos que le indicaba un
adivino.
Fierro y sus dos hijos celebran el reencuentro cuando entre la gente aparece uno
que pide permiso para contar su historia. Dice que se llama Picardía, y en el medio
del relato revela que es el hijo del sargento Cruz. Picardía perdió a su madre de
niño y cayó bajo el cuidado de unas tías muy religiosas. Harto de las oraciones, se
marchó para vivir del dinero que obtenía engañando en los juegos de azar. Un
oficial lo tenía entre cejas porque Picardía se burlaba de él y porque intentó
conquistar a su querida. En unas elecciones el oficial quiso obligarlo a votar por su
candidato, pero Picardía se resistió, motivo por el cual lo capturaron en una leva
para servir en la frontera. Allí, Picardía pudo observar, como asistente de un
ayudante, la distribución desigual de las raciones de comida. También cuenta que
cuando se enteró de que era hijo de Cruz decidió abandonar la vida de pícaro que
había llevado hasta entonces.
Cuando termina el relato de Picardía, quien se une a los festejos, aparece otro
cantor que desafía a Martín Fierro a una payada. Fierro y el Moreno se baten a
este duelo verbal en el que Fierro le pregunta al Moreno cuáles son los cantos del
cielo, de la tierra, del mar y de la noche, y también le pide que responda de dónde
nace el amor y qué entiende por ley. Después de dar sus respuestas, el Moreno le
pregunta a Fierro por qué Dios creó la cantidad, la medida, el peso, el tiempo y su
división. Fierro responde con agilidad, y luego le pregunta al Moreno qué labor
debe emprender el que depende del tiempo en los meses que traen la letra “r”. El
Moreno, que había confesado que no sabía leer y escribir, se declara derrotado,
pero luego revela que otra la razón lo trajo hasta allí: la venganza por la muerte de
su hermano, el negro al que Martín Fierro asesinó en sus tiempos de gaucho
matrero. Fierro le dice que no quiere pelear, pero se prepara para hacerlo. Los
presentes impiden que esto ocurra y Fierro, sus hijos y Picardía se alejan para
tener una reunión a solas al lado de un arroyo.
En este lugar, Fierro les da a sus hijos y al hijo de Cruz sus consejos para vivir
pacíficamente en sociedad. Luego los cuatro se despiden, resolviendo separarse y
cambiar de nombre. Una voz desconocida cierra el relato dando sus últimas
reflexiones sobre la condición del gaucho y diciendo que ha cantado a su modo
para el bien de todos.
Canto 1:
Martín Fierro vuelve a agarrar la guitarra ya que dice que le quedaron muchas
cosas por contar: experiencias buenas y malas. Habla de cómo se lo ve al gaucho
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Canto 2:
Canto 3:
Fierro no pudo hablar con Cruz por dos años, pues recién al cabo de ese tiempo el
cacique los dejo vivir juntos, y estos se fueron a la orilla de un pajal. Como el
alimento no abundaba por más empeño que se hiciera, semejante ejercicio hacia
diestro al cazador, que tenía que comer cualquier animal.
Canto 4:
Fierro explica que antes de aclarar el día, el indio empieza a aturdir la pampa con
su rugir, y a veces, sin que él y Cruz sintieran nada se largaban a invadir. Cuenta
que, para realizar el malón, se procuran los mejores caballos y van con lanza sola,
varios pares de bolas y nada más, para no fatigar al caballo. Es cruel el indio y
odia al cristiano. El peso del trabajo lo dejan a sus mujeres, pues ellos son
ladrones, pero viven en miseria que causa horror.
Canto 5:
Cuando la invasión regresa, los indios traen miles de cabezas de vacas y yeguas y
negocios enteros que han saqueado. Luego se reparten el botín con igualdad y
cada indio va a su toldo. Cuando el hombre es más salvaje, trata peor a su mujer.
La mujer pronta esta para servir a un desgraciado, pero tiene corazón de madre.
El indio no tiene cariño a nadie ni sabe lo que es amar, y eso se refleja cuando
matan a sus mujeres sin tener compasión.
Canto 6:
Paso el tiempo y ellos seguían solitarios. De los indios sanguinarios no tenían que
esperar, aunque el que los salvo cuando llegaron era más hospitalario. Este les
regalo dos caballos y a veces los fue a ver, aunque Fierro deseaba que jamás lo
hubiera salvado. Al cabo de un tiempo, apareció la viruela negra y empezaron a
morir los salvajes. Cruz y Fierro, por esto, tenían ganas de volver a sus pagos,
pero como el indio que los salvo enfermo, decidieron ir a su lado a cuidarlo. Pero
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murió a los pocos días y Cruz también enfermo, muy grave, y antes de morir le
pidió a Fierro que, si volvía, busque a su hijo. Tuvo un terrible desmayo y murió.
Canto 7:
Canto 8:
Supo después que ella llevo una comitiva de indios pampas a su partido, mataron
a su marido y se la llevaron cautiva. Tenía un hijito a su lado. Cuando estos
crecían, los indios lo vendían o los cambiaban por potros. Ella trabajaba para una
india, pero un día la hermana de esta falleció y le echaron la culpa a ella por
brujería. El indio la saco al campo y la obligo a que confiese su brujería, pero
como la cautiva no dijo nada, degolló a su hijo.
Canto 9:
De ella habían sido los lamentos que Fierro escucho. Cuando el indio lo vio saco
sus boleadoras y el gaucho su facón. Se miraban mutuamente, desconfiando uno
del otro, hasta que el salvaje se le vino encima y le tiro las boleadoras, que solo
rozaron a Fierro, quien le tiro una puñalada, pero el indio la esquivo, y el gaucho
se enredó con la chiripa (boleadora indígena) y cayo. El indio se le puso encima y
cuando le estaba por pegar, la mujer lo empujo quitándoselo de encima a Fierro.
Siguen peleando, pero el indio se resbala con el cuerpo del chiquito degollado y
cae, y el gaucho aprovecha para hacerle un tajo y luego otro con el que lo mata.
Canto10:
Canto 11:
Al acercarse a otra estancia, se encontró con un viejo amigo. Este le contó que el
juez que lo buscaba ya había muerto; le dice que ya todos sus crímenes habían
quedado en el olvido y que el gobierno no lo buscaba. Fierro reflexiona que por
culpa del Juez había perdido diez años, que no son pocos para quien ya llega a
viejo. Se entero que había una carrera de estancieros y se fue para ahí. Estos,
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Canto 12:
Canto 13:
Cuenta que vivió diez años entre extraños, hasta que lo encontró una tía que le dio
todo (cuidado, cariño, etc.) y lo nombro heredero de los bienes que tenía. Al
fallecer la vieja, heredo todo, pero como era menor el Juez le confisco la herencia
hasta que sea mayor. Le nombro un tutor y paso al cuidado de este.
Canto 14:
El juez trajo a un viejo medio cimarrón (salvaje), muy renegado y muy ladrón que
lo llamaban Vizcacha. Andaba rodeado de perros que eran todo su placer.
Carneaba noche a noche alguna res (vaca, chancho, etc.) en el pago dejando allí
el rezago, alzaba en ancas el cuero, que se lo vendía a un pulpero por yerba,
tabaco y trago. Les tenía rabia a las vizcachas. -"Cuando el juez me lo nombro
tutor me dijo que era un señor, me iba a enseñar a trabajar y darme la educación,
pero en realidad era todo lo contrario. Vizcacha, según un amigo mío, mato a su
mujer de un palazo porque le dio un mate frío. Soñaba siempre con ella y decía
que ella desde el mismo infierno lo estaba llamando a gritos."-
Canto 15:
-"Solo me aconsejaba cuando estaba borracho."- Le decía que se haga amigo del
juez y nunca le lleve la contra; que nadie le tenga envidia; y que si buscaba vivir
tranquilo que no se case. Le aconseja que es necesario llevar armas. Luego de
estos consejos se quedaba dormido por la borrachera.
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Canto 16:
-"El viejo vizcacha cayó enfermo y empeoraba. Entonces le traje una curandera a
ver si mejoraba. Al verlo dijo que tenía un tubérculo y no le dio mucho tiempo de
vida. Vizcacha les pedía a gritos al diablo, que se lo llevara al infierno. Cuando ya
no pudo hablar más, le ate una campana en la mano. Pero al poco tiempo
falleció."-
Canto 17:
Canto 18:
-"Al verme solo con el finado (muerto) y los perros me puse a llorar a gritos. Me
saqué el escapulario y se lo colgué a mi tutor. Mientras tanto, los perros, para
aumentar mi miedo y mi tormento, se pusieron a llorar. Agarré lo que era mío y me
fui. Después me entere que esa tarde vino un peón y lo entero. Pero al otro día
amaneció con una mano afuera, y según el enterrador, que se la había comido un
perro. Por mucho tiempo no pude saber lo que me pasaba. Todas las noches
soñaba con viejos, perros y guascas (látigos)."-
Canto 19:
-"No volví por lo del juez, por miedo a que me nombré a otro tutor. El juez me
había prometido que cuidaría de mis cosas hasta que tenga 30 años y sea mayor
de edad. Viví por ahí y fui víctima del más desdichado amor con una viuda. Fui a
ver a un adivino para ver si me curaba de todos esos males que me habían
ocurrido, y me dijo que me habían hecho daño en un mate y me habían querido
embrujar, y me paso una pluma de avestruz. Me dijo que la causante de esto
había sido la viuda y que probara una receta, pero esta no curo mis males. Me dio
otra, pero tampoco funciono. Finalmente me dijo que le corte tres motas a un
negro y que las hirviera en leche. Pero como ninguna funciono, me fui a ver al cura
y este me dijo que la viuda no se podía casar porque se lo había prometido a su
marido moribundo, y que entonces me alejé de la mujer. Pero el cura le dijo al juez
que yo era un cabeza dura y no tenía compostura, y este me echo a la frontera"-
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Canto 20:
Martín Fierro y sus dos hijos festejaban el reencuentro. En ese momento, vino un
mozo forastero que venía de la frontera y les pidió la bendición. Les dijo que el
nombre de Picardía era lo único que llevaba y para contar su historia a todos les
pedía licencia, diciéndoles que enseguida iban a saber quién era. La gente se
puso atenta y Picardía comenzó a cantar. Picardía
Canto 21:
Canto 22:
-"Anduve, siendo pobre, de lado a lado. Pero cuando empecé a ganar plata, me
tuve que volver. Cuando vine me enrolaron en la Guardia Nacional. Comencé a
trabajar en combinación con el dueño de una fonda (especie de hotel-casino),
jugando cartas y peleando a la gente. Hacia trampas así los clientes se
entusiasmaban o se ponían nerviosos y jugaban más. Como hacia trampa con arte
y no me descubrían lo hacía en todos los juegos."-
Canto 23:
Canto 24:
Canto 25:
A los pocos días, hicieron citar la gente para reunir un contingente y mandar a la
frontera. La mayoría eran los que no habían votado por el que la Partida quería.
Llego el comandante y comenzó a explicarles uno por uno porque los mandarían a
la frontera. Luego empezaron a acumularse más personas, y aunque sus familias
lloraran y pidieran compasión, era inútil.
Canto 26:
Canto 27:
Canto 28:
-"En la frontera lo pasaba como todos, pero cuando me eligieron asistente mejor,
en cierto modo, supe hacerme lugar al lado del Ayudante. Este se la pasaba
siempre leyendo porque quería recibirse de fraile, era delicado, pero jamás lo vi
disgustado. La gente lo aborrecía y lo llamaba "La Bruja", aunque lo único que
hacía era recibir las raciones de víveres y de vicios. Pero los milicos decían que yo
y la bruja los estábamos traicionando a todos con sus raciones. Esto no era cierto,
porque nosotros los traíamos, pero lo recibía el comandante, que sacaba cuanto
quería. Luego pasaba al oficial de semana, al sargento, al cabo y por último recién
al soldado, y cuando llegan a este ya casi no quedaba ración. El vestuario era otro
infierno; si lo daban, llegaba en invierno el de verano, y en verano el de invierno.
Por estas razones parece que el gaucho tiene algún pecado que pagar."
Canto 29:
Esto canto Picardía y después guardo silencio. Mientras todos celebraban ese
casual encuentro, llego también un moreno. Este presumía de cantor y se creía
bueno, se sentó y le pego un rasguido a la guitarra desafiando a Martín Fierro.
Este, que siempre se halla dispuesto, tomo la guitarra y los dos comenzaron a
cantar.
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Canto 30:
Fierro explica que el hombre debe mostrarse cuando llega la ocasión, hace mal en
que se niegue o en que se lo rueguen; y dice que hará gemir las cuerdas hasta
que las velas no ardan. Cuenta que era costumbre de el cantar las noches
enteras. El moreno le dice que él es un pobre guitarrero y da gracias a Dios por
poder cantar con alguien que lo experimenta a él. El negro cuenta que tenía nueve
hermanos, que ha vivido libre sin depender de nadie, y que sabe mucho. Explica
que, si tiene alguna falta al cantar que se la perdonen y que se debe escuchar al
cantor, aunque sea negro, por que aprenden todos. Fierro le replica que si la sabia
tanto, que le diga cual es el canto del cielo. El moreno le dice que Dios había
creado a los hombres negros y blancos, pero que no hizo dos clases distintas,
pues los negros pintaban al diablo blanco, y los blancos lo pintaban de negro.
Continua y explica que los cielos lloran y cantan hasta el mayor silencio. Fierro,
por su parte, dice que los negros y los blancos tienen los mismos dolores, y que le
relate el canto de la tierra. El moreno, a pesar de sus pocos conocimientos, lo
explico bien, y entonces Fierro le pide el canto del mar, el de la noche, de donde
nace el amor, y que explique que entiende por ley. Como relata todas bien, Fierro
le permite al moreno que le pregunte algo. El moreno, entonces le pregunta
"¿Para qué fin el Eterno ha creado la cantidad?" Fierro le dice que Dios creo solo
la unidad, y que el hombre aprendió a contar. Al ver que le contesto
correctamente, el moreno le pregunta para que formo Dios la medida. Fierro le
contesta que la medida la invento el hombre para el bien suyo, pues Dios no tenía
que medir sino la vida del hombre. Luego el moreno le pide que le diga que
significa el tiempo y el peso. Fierro se lo relata bien, y le dice que si quería
aprender más cosas que se lo preguntara. El moreno le dice que ninguno debe
abusar de la ignorancia de nadie, que es seguro que pierda un cantor de media
talla contra otro de talla entera, que está deprimido y triste y que solo cantaría para
buscar consuelo. Cuenta que de los diez hermanos solo quedan nueve, pues el
primero murió a manos de un pendenciero, que jamás encontró. Dice finalmente
que, si en otra ocasión payan, cantaran sobre las muertes injustas que algunos
hombres cometen. Fierro le responde que por fin se había callado, que el conoció
a los morenos más peleadores, y que él no busca peleas y que las contiendas no
le gustan, pero ni las sombras lo asustan ni los bultos lo menean.
Canto 31:
Luego de las palabras, los presentes los separaron y Fierro, sus hijos y Picardía
montaron y se dirigieron a la costa de un arroyo. Allí pasaron toda la noche, y al
amanecer meditaron, y por su estado de pobreza decidieron separarse. Antes de
hacer esto, Fierro les aconsejo.
Canto 32:
I.E.S “PROFESOR EDUARDO A. FRACCHIA”
Profesorado en Lengua y Literatura
Fierro los empieza a aconsejar y le dice que estos consejos, que le ha costado
adquirirlos, se los da porque desea dirigirlos, pero que su ciencia no alcanza para
darles la prudencia que precisan para seguirlos.
Canto 33:
Luego se separaron todos, una para cada punto cardinal, pero hicieron una
promesa: convinieron entre todos cambiarse el nombre. El relator explica que ha
cumplido con su deber, pero todavía le quedan rollos por si se ofrece a dar lazo,
que le permitan descansar porque en este punto (33 cantos) se planta; dice que
recordemos estas palabras "En mi obra he de continuar hasta dárselas concluidas,
si el ingenio o si la vida no me llega a faltar", y que, si algún día faltasen, los
gauchos sentirán tristeza en el corazón y lo tendrán en su memoria para siempre.
"Que nadie se ofenda si canto de este modo no es para mal de ninguno si no para
bien de todos".
Fin