La literatura del siglo XVIII 1
Lengua castellana y Literatura – 1º Bachillerato
LA LITERATURA DEL SIGLO XVIII
1. Contexto histórico y social
2. Contexto cultural
• Ideas principales
• La Enciclopedia
• Instituciones culturales
• La estética ilustrada: el neoclasicismo
3. La poesía del siglo XVIII
3.1. Corrientes poéticas del siglo XVIII
3.2. Juan Menéndez Valdés
4. La prosa del siglo XVIII
4.1. La novela
4.2. Cuadros de costumbres
4.3. El periodismo
4.4. El ensayo
5. El teatro del siglo XVIII
5.1. El teatro en la primera mitad del siglo XVIII
5.2. El teatro a mediados de siglo
5.3. El teatro a finales de siglo
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LA LITERATURA DEL SIGLO XVIII
Conceptos clave:
• La ilustración: movimiento filosófico y político característico del siglo XVIII, también llamado Siglo
de las Luces, que se desarrolla especialmente en Europa entre mediados del siglo XVIII y principios
del XIX, el cual que impregna todos los ámbitos de la vida de la época.
• El neoclasicismo: movimiento artístico predominante que surge como reflejo de las ideas ilustradas
y se desarrolla a través de las distintas manifestaciones culturales.
• Despotismo ilustrado: forma de gobierno característica del siglo XVIII en la que el absolutismo de la
monarquía trató de asociarse con las ideas ilustradas. Representa la supremacía de las clases
dirigentes a través de diversas reformas que contemplan al pueblo, pero que en realidad representa
los intereses de las clases más altas. La expresión “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”
representa la filosofía de esta ideología política. La Revolución Francesa de 1789 supuso una ruptura
por parte del pueblo en contra de esta tendencia política.
1. CONTEXTO HISTÓRICO Y SOCIAL
El siglo XVIII destaca por ser una época marcada por las reformas y el progreso (crecimiento
demográfico, revolución industrial, mejoras en el comercio y los medios de transporte, ciencia, etcétera). Así,
se presenta como un período prospero marcado por el pensamiento de la época y por las ideas de las clases
dirigentes, lo que da lugar a la concepción política del momento, el Despotismo Ilustrado. Por su parte, la
Ilustración se implanta de forma diversa y dificultosa en los distintos países europeos (destaca en Francia,
Inglaterra y Alemania) a causa de la oposición por parte de algunos sectores de la sociedad, lo que dilata la
transición desde el Antiguo Régimen hasta mediados del siglo XVIII.
En España, dicha transición se inicia con un cambio de dinastía monárquica en 1700, pues la muerte
sin descendencia de Carlos II de Habsburgo, perteneciente a la familia de los Austrias, supuso el estallido de
una guerra de Sucesión al trono que enfrentó al archiduque Carlos de Austria y al francés Felipe de Borbón.
Tras quince años, las paces de Utrecht y Rastadt pusieron fin al conflicto bélico, dando lugar al nuevo
mandato de Felipe V, el cual trajo consigo el modelo político francés. Durante este siglo, la monarquía aplicó
diversas medidas y reformas con el fin de desarrollar la vida económica y cultural, impulsando, asimismo, la
educación con la finalidad de elevar también el nivel intelectual del pueblo. Con respecto a la jerarquía social,
se sigue manteniendo un modelo estamental que, no obstante, busca un mayor equilibrio entre las clases
sociales, reduciendo la importancia de la nobleza y del clero y dando especial protagonismo a la burguesía.
2. CONTEXTO CULTURAL: LA ILUSTRACIÓN
Este movimiento y sus pensadores poseían el afán de renovar el sistema social vigente en la época
a través del planteamiento de críticas y la difusión de nuevas ideas. Destacan pensadores franceses como
Montesquieu, que propuso la separación de poderes, Rousseau con su contrato social, o Voltaire entre
otros, los cuales fueron la base de las posteriores revoluciones sociales a través de su objetivo de abolir la
ignorancia y el fanatismo religioso. Por su parte, España vivió su momento de máximo esplendor cultural
con el reinado de Carlos III.
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Las ideas principales de la Ilustración son:
• Racionalismo: el conocimiento ha de basarse en la razón y no en la tradición o la fe. Esta tendencia
impulsa los descubrimientos científicos y los inventos (la electricidad, el microscopio y el telescopio,
la máquina y el barco de vapor, la vacuna, etcétera). La razón es la base para el conocimiento humano
y para el progreso a través de la ciencia y la educación.
• El principio de utilidad general o utilitarismo: los avances científicos, el ansia de saber y las reformas
sociales de la época tienen como fin la utilidad para todos.
• Concepción materialista y burguesa del mundo: la idea de utilidad y de progreso son la nueva
ideología de la Ilustración. Se cree en el progreso y la mejora constante de las condiciones de vida.
La Enciclopedia francesa de Diderot: es la materialización más paradigmática de la Ilustración, pues proclama
la prevalencia de la razón y de experiencia por encima de la superstición y la autoridad intelectual propia del
Barroco. Su objetivo es que el ser humano alcance la felicidad a través de la enseñanza y el didactismo.
Instituciones culturales: el siglo XVIII destaca también por la proliferación y el surgimiento de instituciones
culturales tan relevantes como la Biblioteca Nacional o la Real Academia Española entre otras.
LA ESTÉTICA ILUSTRADA: EL NEOCLASICISMO
En el plano intelectual y cultural, se recuperan los valores del humanismo abandonados por la nueva
espiritualidad barroca y la Contrarreforma. Al igual que en el Renacimiento, vuelven los modelos clásicos
grecolatinos, de ahí que el movimiento artístico de la época se denomine Neoclasicismo.
En lo artístico, el Neoclasicismo se caracteriza por ser un reflejo de la búsqueda de la razón, la
reivindicación de la utilidad como máxima expresión de la belleza, la pureza formal frente al recargamiento
barroco y la intención moralizante, basada en la enseñanza de los nuevos valores morales y científicos.
3. LA POESÍA DEL SIGLO XVIII
El ambiente general del siglo no favorece una creación poética emotiva y original. La falta de
renovación interior, la carencia de autenticidad, la repetición de esquemas y expresiones y el afán didáctico
determinaron unas formas poéticas sin fuerza expresiva y que solo responden a la idea del “buen gusto” y la
utilidad. Además, la poesía de esta época comienza instalada aún en el barroco y termina la centuria
presentado rasgos del Romanticismo, por lo que podría decirse que es una poesía de transición sin una
personalidad propia. Así, a lo largo del siglo XVIII irán surgiendo distintas tendencias poéticas poco definidas.
Tanto es así, que en la obra de un mismo autor pueden observarse varias de ellas.
·Principales etapas:
• Primera mitad del siglo XVIII: tradición barroca. Se imita a Quevedo y Góngora. Destacan: Torres
Villarroel o Gerardo Lobo.
• Segunda mitad del siglo XVIII: poesía neoclásica. Se basa en los principios estéticos y normativos de
la época y que se reflejan en la Poética de Luzán: “La poesía es imitación de la naturaleza con doble
finalidad: utilidad y deleite”. Sus temas son filosóficos, desarrollan ideas políticas, criterios morales
o reflejan la preocupación reformista.
• Finales del siglo: poesía prerromántica. Aparece una nueva poesía, compuesta por poetas jóvenes
que, aunque se encuentran todavía dentro de la estética neoclásica, empiezan a transmitir
sentimentalidad prerromántica: puntos suspensivos, frases entrecortadas, exclamaciones, léxico
emotivo, etcétera.
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3.1. Corrientes poéticas del siglo XVIII
❖ Poesía barroca
Mediante esta tendencia se continuarán creando composiciones que reproduzcan los temas y el
lenguaje propios de grandes figuras del barroco como son Góngora y Quevedo, aunque de una forma más
sencilla tanto en su forma como en su lenguaje. De esta manera, el estilo del barroco continúo teniendo
cabida en los primeros años de este nuevo siglo mediante la obra de poetas como Diego de Torres Villaroel,
Álvarez de Toledo, Gerardo Lobo o José Antonio Porcel.
❖ Poesía rococó
Tras una primera etapa de imitación de la poesía barroca, esta tendencia poética se presenta como
una depuración de esa estética barroca, optando por la sencillez expresiva, el sensualismo, un tono festivo
y su carácter cortesano.
El subgénero poético más usual dentro de esta corriente serán las anacreónticas, que se caracterizan
por ser composiciones de metro corto y estrofas breves, con tendencia al uso de recursos como diminutos,
epítetos o exclamaciones y cuyos temas suelen estar relacionados con el amor y la festividad en un marco
natural y sensual. Sus mayores representantes serán José Cadalso y Juan Meléndez Valdés.
❖ Poesía neoclásica
Esta tendencia representa la vuelta al modelo clásico mediante el tratamiento de temas más
profundos en busca de une estilo en el que prime la armonía y la sobriedad. Siguiendo a los autores
grecolatinos y a los poetas del siglo XVI, se cultivará la poesía amorosa tomando como referencia los sonetos
de Petrarca y Lope de Vega. Esta se caracterizará por la aparición de escenarios bucólicos, épicos y
mitológicos. El principal representante de esta tendencia será Ignacio de Luzán mediante su Poética,
considerado el texto retórico más importante del siglo.
❖ Poesía ilustrada
Esta tendencia poética representa los ideales ilustrados mediante la poesía, lo que dará lugar a una
poesía racional con una finalidad didáctica. Así, se diferencia de la poesía anterior en el hecho de presentar
esas ideas ilustradas, lo que dará como resultado composiciones con un estilo claro y la aparición de temas
sociales, políticos y filosóficos. Por todo esto, la fábula será un género usual dentro de esta tendencia, pues
su intención didáctica es el escenario perfecto para difundir esas ideas ilustradas.
Los autores más destacados de la poesía ilustrada fueron Tomás de Iriarte, Félix María de
Samaniego, Gaspar Melchor de Jovellanos y, de nuevo, Juan Meléndez Valdés.
·Poesía finisecular
Es la conocida como poesía prerromántica, pues, a finales del siglo XVIII, el fracaso de las ideas
ilustradas y la consolidación de la sensibilidad individual, junto con la influencia del Romanticismo europeo,
darán lugar a una poesía distinta, caracterizada por un tono melancólico y temas como la soledad y la
incomprensión del mundo. Así, esta poesía será una primera aproximación a la poesía que se cultivará
durante el Romanticismo. Esta tendencia podrá observarse en autores como Meléndez Valdés y Nicasio
Álvarez Cienfuegos.
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3.2. Juan Menéndez Valdés
Es el mayor representante de la poesía española del siglo XVIII, ya que a lo largo de su obra pueden
verse reflejadas las distintas tendencias que se fueron sucediendo a lo largo de este siglo.
Su obra se divide principalmente en dos etapas siguiendo sus influencias literarias:
• Primera etapa: su modelo será José Cadalso y se observará un mayor cultivo de las anacreónticas.
• Segunda etapa: etapa de madurez influida por el ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos, en la que
su poesía presenta un tono más reflexivo. Sus composiciones de esta etapa representarán una
aproximación a la estética romántica mediante el empleo de la sentimentalidad, aunque seguirán
apareciendo temas ilustrados como las desigualdades sociales o la educación.
Los rasgos más característicos de su estilo serán la imitación de la naturaleza, la influencia de los modelos
clásicos y españoles y la variedad de temas, géneros y estrofas.
4. LA PROSA DEL SIGLO XVIII
Características:
• Intención didáctica y divulgadora: la mayor parte de las obras del siglo XVIII pretenden divulgar las
ideas ilustradas y contribuir a la reforma de la sociedad.
• Aparición de nuevos géneros: en este siglo aparecen los primeros periódicos y revistas
especializadas, las misceláneas de curiosidades, los almanaques, calendarios y pronósticos
(parecidos a los horóscopos actuales) o la literatura por entregas. Todo ello muestra el crecimiento
del consumo literario y la ampliación del público lector.
• Desaparición de la prosa narrativa: la prosa narrativa, sin embargo, desaparece a principios del siglo
XVIII y son pocas las novelas que se publican en el resto del siglo. Sólo pueden mencionarse
narradores como Diego de Torres Villarroel o José Francisco de Isla.
• Aparición del ensayo: el ensayo, exposición escrita de intención didáctica sobre muy diversos temas,
fue el género literario en prosa preferido por los escritores de la Ilustración. Con sus ensayos, los
autores del siglo XVIII pretendían defender las nuevas ideas del Siglo de las Luces.
• El subgénero epistolar: la carta fue uno de los géneros de moda en el siglo XVIII, pues su estructura
permitía una mejor difusión de las ideas ilustradas. Así, mediante el intercambio de cartas, los
autores podían exponer ideas y opiniones de forma clara y amena.
4.1. La novela
La novela del siglo XVIII continúa imitando modelos narrativos anteriores, aunque en los últimos años
aparecerá una tendencia renovadora, impulsada por la divulgación de la novelística extranjera a través de
traducciones y su consecuente influencia sobre la novela española.
·Los continuadores de los modelos anteriores escriben narraciones moralizadoras siguiendo la
novela corta del siglo XVII de autores como María de Zayas o Castillo Solórzano. Las Novelas ejemplares y el
Quijote también serán de una gran influencia en esta corriente gracias su tono satírico y humorístico tan
prolífico para la didáctica y la crítica. Así, los escritores usarán un lenguaje claro que facilite la divulgación de
sus ideas. Destaca Clara Jara de Soto y su obra El instruido en la corte y aventuras de un extremeño.
·Por su parte, los renovadores comenzarán a reflejar la influencia y la unión de las ideas ilustradas
con el sentimentalismo alrededor de 1780. Aparecerán nuevas tendencias narrativas caracterizadas por los
distintos temas tratados:
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• Novela sobre educación: formación basada en la naturaleza.
• Novela utópica: presenta sociedades imaginarias caracterizadas por la justicia y la felicidad con la
finalidad de criticar aspectos sociales de la época. Presentan la influencia de Voltaire y Swift.
• Novela sentimental: el protagonista es el amor como vencedor ante las dificultades.
• Novela anticlerical: critica el rigor formal y el poder social de la Iglesia, en ocasiones casi tiránico.
Autores más destacados:
❖ José Francisco de Isla:
Debe gran parte de su fama a la obra Historia del famoso predicador fray Gerundio de Campazas,
alias Zotes, cuyas dos partes fueron vetadas por la Inquisición. Esta novela narra la formación y labor del
protagonista, Fray Gerundio, y su objetivo es la crítica y la enseñanza, en el cual se observa la influencia
cervantina en la aparición de reflexiones didácticas.
❖ Diego de Torres Villaroel:
El escritor salmantino adquirió su fama gracias al género popular de los pronósticos, en los que
integraba profecías y pequeños cuadros de costumbres. Su principal obra es Vida, ascendencia, nacimiento,
crianza y aventuras del doctor don Diego de Torres Villaroel, una autobiografía en tono picaresco.
❖ José Cadalso
Es considerado uno de los grandes representantes del pensamiento ilustrado en España. Cultivó
también la poesía y el teatro, pero destacó especialmente como prosista. Su obra tiene una clara intención
moralizante. Sus tres obras principales son:
o Cartas marruecas: siguiendo el modelo epistolar tan frecuente en la época, el autor presenta
un total de noventa cartas que integran la narración de viajes y la crítica ensayística sobre la
España de la época (la nobleza inútil y parasitaria, el excesivo número de religiosos, el
menosprecio de la ciencia y el conocimiento, …). Los protagonistas son tres corresponsales
que representan diferentes posturas: Nuño representa la de Cadalso mediante la conciencia
y la necesidad de cambios en el país; Gazel, es un joven marroquí que recorre España y Ben-
Beley, maestro de Gazel, ofrece una visión más reposada.
o Noches lúgubres: novela dialogada relacionada con el fallecimiento de la actriz María Ignacia
Ibáñez, de la que, al parecer, Cadalso estaba enamorado. La obra se divide en tres noches en
las que el protagonista, Tediato, colmado de desesperación sufre la muerte de su amada.
o Los eruditos a la violeta: sátira de la educación superficial exhibida en las tertulias de la
época. Fue la obra que más fama dio al autor en vida.
4.2. Cuadro de costumbres
Otra práctica bastante extendida dentro de la obra prosística de la época fue la creación de
narraciones breves que representaran cuadros de costumbres, los cuales desempeñaron un papel
fundamental en el surgimiento del periodismo.
Los llamados cuadros de costumbres son unas pequeñas narraciones en las que el protagonista se
caracteriza por su simpleza y falta de profundidad y, además, se encarga de representar una costumbre o un
modo de pensar castizo, mientras que el resto de los elementos de la narración carecen de importancia.
Hasta mediados de siglo, este tipo de literatura imitó modelos anteriores hasta que incluyó ese carácter
reformista y didáctico tan propio de la Ilustración, presentando principalmente temas políticos. Así, estas
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obras fueron difundidas gracias a los almanaques y, más tarde, los periódicos. Dentro de esta corriente,
destacan Fulgencio Afán de Ribera y los relatos de José Clavijo y Fajardo.
4.3. El periodismo
La prensa periódica no fue solo un medio mediante el que difundir la actualidad, sino que fue
también una importante vía de divulgación cultural e ideológica.
Entre sus antecedentes más destacados encontramos, en primer lugar, los almanaques y los
pronósticos, publicaciones populares que contenían curiosidades de distinta índole (noticias, efemérides,
muestras sabiduría popular, …). Del mismo modo, los mercurios y las gacetas también anticiparon las
funciones de la prensa, pues fueron publicaciones semanales que incluían noticias comerciales y, más tarde,
un medio de propaganda política. La Gaceta de Madrid, surgida en 1611, fue la primera publicación de este
tipo.
Por otra parte, entre las características del género periodístico propio del siglo XVIII encontramos:
• La difusión de la filosofía ilustrada mediante sus ideales de educación y de progreso social: estaban
dirigidos principalmente a minorías intelectuales y económicas en las que se confiaba como motor
del cambio social. Se hablaba de temas de distinta índole como educación, erudición, espectáculos,
historia, literatura o política entre otros.
• La prosa era clara y cuidada a fin de cumplir con su propósito divulgador.
• A través de los periódicos, la sociedad española pudo mantenerse en contacto con la cultura
europea, lo que sirvió para dar a conocer creaciones literarias y filosóficas mediante reseñas o
traducciones, siendo de gran influencia para autores españoles.
• La prensa supuso un medio para la evolución de la literatura, pues sirvió como espacio tanto para
el desarrollo de la crítica literaria como para la consolidación de nuevos géneros prosísticos como el
ensayo o el cuadro de costumbres. También sirvió para la publicación de novelas por entregas, lo
cual influyó de forma importante en el incremento del número de lectores y en la estructura de las
narraciones.
Entre las numerosas obras periodísticas de la época, podemos destacar las siguientes:
1. Diario noticioso: primera obra de periodicidad diaria en España impulsada por el que es
considerado el primer periodista profesional español, Francisco Mariano Nipho.
2. Diario de los literatos de España: publicaba trimestralmente contenido histórico, lingüístico o
literario entre otros.
3. Cajón de sastre: periódico semanal, íntegramente literario, que supuso el inicio de la venta por
suscripción.
4. El censor: publicada fundamentalmente críticas políticas y sociales de línea liberal, la cual
conllevó censuras y cierres. Gaspar Melchor de Jovellanos, Félix María de Samaniego o
Meléndez Valdés fueron algunos de los ilustrados que colaboraron en esta publicación.
5. El pensador: recogía escritos sobre educación, teatro o temática costumbrista.
4.4. El ensayo
Este género se presenta como el medio perfecto para plasmar la filosofía ilustrada de la época,
preocupada por introducir la razón en la sociedad como mecanismo liberador para el ser humano. Así, los
filósofos y estudiosos del siglo XVIII encontraron en el ensayo un espacio donde introducir sus reflexiones
sobre temas de distinta índole desde una perspectiva práctica.
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Las características del género ensayístico en este siglo son:
• Estilo ameno y claro, cuidadoso con el lenguaje.
• Objetivo de difundir las ideas ilustradas.
• Propone reformas sociales, económicas y culturales.
• Impulsa un modo de reflexión racional alejado del dogmatismo y favorece el estudio basado en la
observación y la experimentación.
Principales autores
❖ Benito Jerónimo Feijoo
Fraile benedictino nacido en Orense, considerado como uno de los primeros ensayistas españoles.
En sus obras más conocidas, Teatro crítico del universo y Cartas eruditas y curiosas, defiende la superación
de las supersticiones y las falsas creencias, abogando por el empleo de la razón y la observación en busca de
la verdad. Escribió también otros textos en los que defendía la importancia social del conocimiento y fue un
autor bastante influyente para ilustrados y escritores posteriores. Su estilo es claro, natural y personal,
buscando ser asequible para un público amplio, aunque al mismo tiempo muestre una gran erudición.
❖ Gaspar Melchor de Jovellanos
El escritor y político gijonés fue un gran impulsor de las reformas ilustradas en España. Su obra fue
el vehículo para proponer y razonar sus reformas, por lo que se caracteriza por un tono didáctico y
utilitarista. Así, la preocupación por España y su progreso es el tema central de sus escritos, entre los que
destacan su Informe sobre la ley Agraria, Memoria sobre espectáculos y diversiones públicas, Memoria
sobre la educación pública y su Elogio Carlos III.
❖ Ignacio de Luzán
El crítico zaragozano es autor de la Poética, obra en la que describe las pautas de creación literaria
que ha habido a lo largo de la historia siguiendo a autores grecolatinos como Aristóteles, Horacio o
Quintiliano. Así, este escrito recoge la separación de géneros, las unidades dramáticas, el decoro poético o
las ideas de imitación o verosimilitud.
❖ Juan Pablo Forner
Escritor y polemista extremeño que dedicó muchos de sus escritos a asuntos literarios de forma tan
ácida que llegó a ser censurado y vetado. También se preocupó por temas como la educación o la ignorancia
de la nobleza.
5. EL TEATRO DEL SIGLO XVIII
El teatro barroco siguió siendo el preferido por el público durante mucho tiempo, especialmente los
primeros años del siglo, durante los que se repiten los modelos de Calderón y Lope de Vega. Hacia la mitad
de la centuria, los ilustrados toman conciencia del gran instrumento que puede ser el teatro como medio
educador y transformador, por lo que defienden tragedias y comedias que buscan la razón y un mayor
contenido ideológico.
Características generales del teatro ilustrado:
a) La separación de géneros para evitar la confusión.
b) El respeto a la regla de las tres unidades: una sola acción, un solo lugar y un tiempo de 24 horas.
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c) La verosimilitud como meta del planteamiento del drama.
d) Temática útil, problemas de la vida social de los que pudieran sacarse una enseñanza.
e) Estructura configurada en tres actos.
f) Predominio de la comedia y la tragedia.
5.1. El teatro en la primera mitad del siglo XVIII
Durante estos primeros años, se siguieron los modelos del siglo anterior y el género teatral más
empleado fue la comedia, de la que se generaron distintos tipos:
• Comedia de magia: caracterizadas por su espectacularidad y los trucos escénicos.
• Comedia heroico-militares: evocan glorias nacionales, desfiles o batallas.
• Comedias de santos: fueron comedias muy exitosas que reunían características de los dos
tipos anteriores. Escenificaban vidas de santos antes y después de su conversión.
• Comedias de figurón: con influencia de las de capa y espada, representan situaciones
caricaturescas que generan enredo. Se caricaturiza a un personaje con rasgos exagerados para
generar humor.
5.2. El teatro a mediados de siglo
Los intelectuales ilustrados pretendían alcanzar un teatro racional y educativo con una clara
intención moralizante. Se oponían al teatro mayoritario, estrenando comedias y tragedias que obtuvieron
cierto éxito, aunque se enfrentaban a un gusto popular muy arraigado.
Estas piezas se caracterizaban por la clara separación de la tragedia y la comedia, el respeto a las tres
unidades dramáticas y su finalidad didáctica. En las comedias, destacarán autores como Agustín de
Montiano y Vicente García, autor de la obra más lograda del género, Raquel, la cual relata la historia de amor
entre la protagonista y el rey Alfonso VIII. Por su parte, las tragedias estarán protagonizadas por las obras de
Tomás de Iriarte y, sobre todo, Leandro Fernández de Moratín, cuyas obras alcanzaron un gran éxito
popular.
A pesar de las propuestas ilustradas de corte neoclásico, el teatro mayoritario continúo siendo el más
popular, en el que triunfaron los sainetes de Ramón de la Cruz, los cuales él mismo definió como “simple
diálogo en que predomina el elemento cómico”.
❖ Leandro Fernández de Moratín
El dramaturgo madrileño Leandro Fernández de Moratín es considerado el mayor representante del
teatro ilustrado en España, pues integró en sus piezas la sátira hacia los vicios y costumbres sociales y los
desenlaces de corte sentimental en los que triunfaba la virtud y la verdad. Así, el tema fundamental de sus
piezas fue la inautenticidad como forma de vida, expresada mediante tres asuntos: los matrimonios
concertados por interés, la educación de las jóvenes y el teatro de la época.
Su obra más conocida es El sí de las niñas, una de las obras que mejor refleja los rasgos ilustrados
del carácter didáctico, la crítica a la sociedad y el respeto a la regla de las tres unidades, sirviendo como
modelo del teatro posterior.
El argumento se centra en el matrimonio entre Don Diego y la joven doña Francisca, la cual se
enamora del sobrino de su marido, don Carlos. Al ser conocedor de esta historia, don Diego decide renunciar
al matrimonio y el conflicto se revuelve dando paso al éxito de la verdad.
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5.3. El teatro a finales de siglo
Entre las dos últimas décadas del siglo y 1808 hubo un acercamiento entre esas obras de gusto más
popular y el teatro neoclásico gracias a la aparición de un género intermedio, denominado comedia
sentimental o lacrimógena. En estas obras, se apela directamente al sentimiento para provocar la
identificación del espectador con el tema. Los ilustrados apoyaron este género, puesto que tenía una
intención moral, era verosímil, empleaba argumentos simples y personajes de la vida cotidiana. Dentro de
este género destaca Jovellanos y su obra El delincuente honrado.