MD.UnidadDidácticaGrupo(06)Esp.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y
CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO.
DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
UD011320_V(03)
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
ÍNDICE
TU RETO EN ESTA UNIDAD ........................................................................ 3
1. POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO .................................................. 5
1.1. OBJETO DE LA LEY ....................................................................................... 13
1.2. ÁMBITO DE APLICACIÓN ............................................................................. 13
1.3. EL PRINCIPIO DE IGUALDAD Y SU INTEGRACIÓN ..................................... 13
1.4. PRINCIPIOS GENERALES.............................................................................. 14
1.5. ACCIÓN ADMINISTRATIVA PARA LA IGUALDAD ....................................... 18
1.6. EL PRINCIPIO DE IGUALDAD EN EL EMPLEO PÚBLICO ............................. 25
1.6.1. CRITERIOS DE ACTUACIÓN DE LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS ............... 25
1.6.2. EL PRINCIPIO DE PRESENCIA EQUILIBRADA EN LA ADMINISTRACIÓN
GENERAL DEL ESTADO Y EN LOS ORGANISMOS PÚBLICOS VINCULADOS O
DEPENDIENTES DE ELLA............................................................................. 26
1.6.3. MEDIDAS DE IGUALDAD EN EL EMPLEO PARA LA AGE Y PARA LOS
ORGANISMOS PÚBLICOS VINCULADOS O DEPENDIENTES DE ELLA .................... 27
1.6.4. FUERZAS ARMADAS ................................................................................ 30
1.6.5. FUERZAS Y CUERPOS DE SEGURIDAD DEL ESTADO ..................................... 31
2. POLÍTICAS CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO ................................... 32
2.1. OBJETO DE LA LEY ....................................................................................... 39
2.2. PRINCIPIOS RECTORES ................................................................................ 40
2.3. MEDIDAS DE SENSIBILIZACIÓN, PREVENCIÓN Y DETECCIÓN ................. 41
2.3.1. EN EL ÁMBITO EDUCATIVO ....................................................................... 42
2.3.2. EN EL ÁMBITO DE LA PUBLICIDAD Y DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN ....... 43
2.3.3. EN EL ÁMBITO SANITARIO ........................................................................ 45
2.4. DERECHOS DE LAS MUJERES VÍCTIMAS DE VIOLENCIA DE
GÉNERO ......................................................................................................... 46
2.5. MEDIDAS JUDICIALES DE PROTECCIÓN Y DE SEGURIDAD DE LAS
VÍCTIMAS ...................................................................................................... 51
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
3. DISCAPACIDAD .................................................................................... 55
3.1. DISPOSICIONES GENERALES ...................................................................... 58
3.1.1. OBJETO, DEFINICIONES Y PRINCIPIOS ........................................................ 58
3.1.2. ÁMBITO DE APLICACIÓN........................................................................... 62
3.1.3. AUTONOMÍA DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD .................................. 63
3.2. DERECHOS Y OBLIGACIONES ...................................................................... 64
3.2.1. SISTEMA DE PRESTACIONES SOCIALES Y ECONÓMICAS .............................. 65
3.2.2. DERECHO A LA PROTECCIÓN DE LA SALUD ................................................. 66
3.2.3. DE LA ATENCIÓN INTEGRAL ...................................................................... 68
3.2.4. DERECHO A LA EDUCACIÓN ...................................................................... 69
3.2.5. DERECHO A LA VIDA INDEPENDIENTE ........................................................ 71
3.2.6. DERECHO AL TRABAJO ............................................................................ 74
3.2.7. DERECHO A LA PROTECCIÓN SOCIAL ......................................................... 78
3.2.8. DERECHO DE PARTICIPACIÓN EN LOS ASUNTOS PÚBLICOS .......................... 81
3.2.9. OBLIGACIONES DE LOS PODERES PÚBLICOS ............................................... 83
3.3. NORMAS ESPECÍFICAS DE APLICACIÓN POR LA ADMINISTRACIÓN
GENERAL DEL ESTADO ................................................................................ 84
4. DEPENDENCIA ..................................................................................... 91
4.1. DISPOSICIONES GENERALES ...................................................................... 97
4.1.1. OBJETO DE LA LEY .................................................................................. 97
4.1.2. DEFINICIONES ......................................................................................... 98
4.1.3. PRINCIPIOS DE LA LEY ............................................................................. 99
4.1.4. DERECHOS Y OBLIGACIONES DE LAS PERSONAS EN SITUACIÓN DE
DEPENDENCIA ....................................................................................... 100
4.1.5. TITULARES DE DERECHOS ...................................................................... 102
4.2. EL SISTEMA PARA LA AUTONOMÍA Y ATENCIÓN A LA
DEPENDENCIA ............................................................................................ 103
4.2.1. CONFIGURACIÓN DEL SISTEMA ............................................................... 103
4.2.2. PRESTACIONES Y CATÁLOGO DE SERVICIOS DE ATENCIÓN DEL SISTEMA
PARA LA AUTONOMÍA Y ATENCIÓN A LA DEPENDENCIA ............................. 108
4.2.3. LA DEPENDENCIA Y SU VALORACIÓN ....................................................... 113
4.2.4. RECONOCIMIENTO DEL DERECHO ............................................................ 114
4.2.5. FINANCIACIÓN DEL SISTEMA Y APORTACIÓN DE LOS BENEFICIARIOS ......... 117
4.3. ÓRGANOS CONSULTIVOS DEL SISTEMA PARA LA AUTONOMÍA Y
ATENCIÓN A LA DEPENDENCIA ................................................................ 118
¿QUÉ HAS APRENDIDO? ........................................................................ 121
AUTOCOMPROBACIÓN .......................................................................... 123
SOLUCIONARIO ...................................................................................... 127
BIBLIOGRAFÍA ........................................................................................ 128
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
TU RETO EN ESTA UNIDAD
La igualdad entre hombres y mujeres y la lucha contra la violencia de género es
una de las tareas primordiales. Las diversas leyes han introducido reformas im-
portantes en el sentido de tratar de llegar a una igualdad plena de género.
Para erradicar de forma definitiva la violencia de género es necesaria la plasma-
ción de la igualdad en la ley, la educación y la concienciación ciudadana que, no
solo elimine la violencia de género, sino que nos lleve a la igualdad plena y abso-
luta en el trabajo.
Igualmente vas a conocer la legislación dirigida a promover la igualdad de opor-
tunidades de las personas discapacitadas y la protección de las personas de-
pendientes.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
1. POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO
El artículo 14 de la Constitución española proclama el derecho a la igualdad y a
la no discriminación por razón de sexo. Por su parte, el artículo 9.2 consagra la
obligación de los poderes públicos de promover las condiciones para que la
igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas.
La igualdad entre mujeres y hombres es un principio jurídico universal recono-
cido en diversos textos internacionales sobre derechos humanos, entre los que
destaca la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discrimina-
ción contra la mujer, aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas en
diciembre de 1979 y ratificada por España en 1983. En este mismo ámbito pro-
cede evocar los avances introducidos por conferencias mundiales monográficas,
como la de Nairobi de 1985 y Beijing de 1995.
La igualdad es, asimismo, un principio fundamental en la Unión Europea. Desde
la entrada en vigor del Tratado de Ámsterdam, el 1 de mayo de 1999, la igual-
dad entre mujeres y hombres y la eliminación de las desigualdades entre unas y
otros son un objetivo que debe integrarse en todas las políticas y acciones de la
Unión y de sus miembros.
Con amparo en el antiguo artículo 111 del Tratado de Roma, se ha desarrollado
un acervo comunitario sobre igualdad de sexos de gran amplitud e importante
calado, a cuya adecuada transposición se dirige, en buena medida, la presente
Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres
y hombres. En particular, esta Ley incorpora al ordenamiento español dos di-
rectivas en materia de igualdad de trato, la 2002/73/CE, de reforma de la Direc-
tiva 76/207/CEE, relativa a la aplicación del principio de igualdad de trato entre
hombres y mujeres en lo que se refiere al acceso al empleo, a la formación y a la
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
promoción profesionales, y a las condiciones de trabajo; y la Directiva
2004/113/CE, sobre aplicación del principio de igualdad de trato entre hombres
y mujeres en el acceso a bienes y servicios y su suministro.
El pleno reconocimiento de la igualdad formal ante la ley, aun habiendo com-
portado, sin duda, un paso decisivo, ha resultado ser insuficiente. La violencia
de género, la discriminación salarial, la discriminación en las pensiones de viu-
dedad, el mayor desempleo femenino, la todavía escasa presencia de las muje-
res en puestos de responsabilidad política, social, cultural y económica, o los
problemas de conciliación entre la vida personal, laboral y familiar muestran
cómo la igualdad plena, efectiva, entre mujeres y hombres, aquella «perfecta
igualdad que no admitiera poder ni privilegio para unos ni incapacidad para
otros», en palabras escritas por John Stuart Mill hace casi 140 años, es todavía
hoy una tarea pendiente que precisa de nuevos instrumentos jurídicos.
Resulta necesaria, en efecto, una acción normativa dirigida a combatir todas las
manifestaciones aún subsistentes de discriminación, directa o indirecta, por
razón de sexo y a promover la igualdad real entre mujeres y hombres, con re-
moción de los obstáculos y estereotipos sociales que impiden alcanzarla. Esta
exigencia se deriva de nuestro ordenamiento constitucional e integra un ge-
nuino derecho de las mujeres, pero es a la vez un elemento de enriquecimiento
de la propia sociedad española, que contribuirá al desarrollo económico y al
aumento del empleo.
Se contempla, asimismo, una especial consideración con los supuestos de doble
discriminación y las singulares dificultades en que se encuentran las mujeres
que presentan especial vulnerabilidad, como son las que pertenecen a minorías,
las mujeres migrantes y las mujeres con discapacidad.
La mayor novedad de esta Ley radica, con todo, en la prevención de esas con-
ductas discriminatorias y en la previsión de políticas activas para hacer efectivo
el principio de igualdad. Tal opción implica necesariamente una proyección del
principio de igualdad sobre los diversos ámbitos del ordenamiento de la reali-
dad social, cultural y artística en que pueda generarse o perpetuarse la de-
sigualdad. De ahí la consideración de la dimensión transversal de la igualdad,
seña de identidad del moderno derecho antidiscriminatorio, como principio
fundamental del presente texto.
La Ley se refiere a la generalidad de las políticas públicas en España, tanto esta-
tales como autonómicas y locales. Y lo hace al amparo de la atribución constitu-
cional al Estado de la competencia para la regulación de las condiciones básicas
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
que garanticen la igualdad de todos los españoles y las españolas en el ejercicio
de los derechos constitucionales, aunque contiene una regulación más detalla-
da en aquellos ámbitos de competencia, básica o legislativa plena, del Estado.
La complejidad que deriva del alcance horizontal del principio de igualdad se
expresa también en la estructura de la Ley. Ésta se ocupa en su articulado de la
proyección general del principio en los diferentes ámbitos normativos, y concre-
ta en sus disposiciones adicionales la correspondiente modificación de las muy
diversas leyes que resultan afectadas. De este modo, la Ley nace con la vocación
de erigirse en la ley-código de la igualdad entre mujeres y hombres.
La ordenación general de las políticas públicas, bajo la óptica del principio de
igualdad y la perspectiva de género, se plasma en el establecimiento de criterios
de actuación de todos los poderes públicos en los que se integra activamente,
de un modo expreso y operativo, dicho principio; y con carácter específico o
sectorial, se incorporan también pautas favorecedoras de la igualdad en políti-
cas como la educativa, la sanitaria, la artística y cultural, de la sociedad de la in-
formación, de desarrollo rural o de vivienda, deporte, cultura, ordenación del
territorio o de cooperación internacional para el desarrollo.
Instrumentos básicos serán, en este sentido, y en el ámbito de la Administración
General del Estado, un Plan Estratégico de Igualdad de Oportunidades, la crea-
ción de una Comisión Interministerial de Igualdad con responsabilidades de
coordinación, los informes de impacto de género, cuya obligatoriedad se amplía
desde las normas legales a los planes de especial relevancia económica y social,
y los informes o evaluaciones periódicos sobre la efectividad del principio de
igualdad.
La Ley recoge, con el fin de alcanzar esa igualdad real efectiva entre mujeres y
hombres, un marco general para la adopción de las llamadas acciones positivas.
Se dirige, en este sentido, a todos los poderes públicos un mandato de remo-
ción de situaciones de constatable desigualdad fáctica, no corregibles por la sola
formulación del principio de igualdad jurídica o formal. Y en cuanto estas accio-
nes puedan entrañar la formulación de un derecho desigual en favor de las mu-
jeres, se establecen cautelas y condicionamientos para asegurar su licitud cons-
titucional.
El logro de la igualdad real y efectiva en nuestra sociedad requiere no sólo del
compromiso de los sujetos públicos, sino también de su promoción decidida en
la órbita de las relaciones entre particulares. La regulación del acceso a bienes y
servicios es objeto de atención por la Ley, conjugando los principios de libertad
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
y autonomía contractual con el fomento de la igualdad entre mujeres y hom-
bres. También se ha estimado conveniente establecer determinadas medidas
de promoción de la igualdad efectiva en las empresas privadas, como las que se
recogen en materia de contratación o de subvenciones públicas o en referencia
a los consejos de administración.
Especial atención presta la Ley a la corrección de la desigualdad en el ámbito
específico de las relaciones laborales. Mediante una serie de previsiones, se
reconoce el derecho a la conciliación de la vida personal, familiar y laboral y se
fomenta una mayor corresponsabilidad entre mujeres y hombres en la asunción
de obligaciones familiares, criterios inspiradores de toda la norma que encuen-
tran aquí su concreción más significativa.
La Ley pretende promover la adopción de medidas concretas en favor de la
igualdad en las empresas, situándolas en el marco de la negociación colectiva,
para que sean las partes, libre y responsablemente, las que acuerden su conte-
nido.
Dentro del mismo ámbito del empleo, pero con características propias, se con-
signan en la Ley medidas específicas sobre los procesos de selección y para la
provisión de puestos de trabajo en el seno de la Administración General del
Estado. Y la proyección de la igualdad se extiende a las Fuerzas y Cuerpos de
Seguridad y a las Fuerzas Armadas.
De la preocupación por el alcance de la igualdad efectiva en nuestra sociedad
no podía quedar fuera el ámbito de la participación política, tanto en su nivel
estatal como en los niveles autonómico y local, así como en su proyección de
política internacional de cooperación para el desarrollo. El llamado en la Ley
principio de presencia o composición equilibrada, con el que se trata de asegu-
rar una representación suficientemente significativa de ambos sexos en órganos
y cargos de responsabilidad, se lleva así también a la normativa reguladora del
régimen electoral general, optando por una fórmula con la flexibilidad adecuada
para conciliar las exigencias derivadas de los artículos 9.2 y 14 de la Constitu-
ción con las propias del derecho de sufragio pasivo incluido en el artículo 23 del
mismo texto constitucional. Se asumen así los recientes textos internacionales
en la materia y se avanza en el camino de garantizar una presencia equilibrada
de mujeres y hombres en el ámbito de la representación política, con el objetivo
fundamental de mejorar la calidad de esa representación y con ella de nuestra
propia democracia.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
La Ley se estructura en un Título preliminar, ocho Títulos, treinta y una disposi-
ciones adicionales, doce disposiciones transitorias, una disposición derogatoria
y ocho disposiciones finales.
El Título Preliminar establece el objeto y el ámbito de aplicación de la Ley.
El Título Primero define, siguiendo las indicaciones de las Directivas de refe-
rencia, los conceptos y categorías jurídicas básicas relativas a la igualdad, como
las de discriminación directa e indirecta, acoso sexual y acoso por razón de se-
xo, y acciones positivas. Asimismo, determina las consecuencias jurídicas de las
conductas discriminatorias e incorpora garantías de carácter procesal para re-
forzar la protección judicial del derecho de igualdad.
En el Título Segundo, Capítulo Primero, se establecen las pautas generales de
actuación de los poderes públicos en relación con la igualdad, se define el prin-
cipio de transversalidad y los instrumentos para su integración en la elabora-
ción, ejecución y aplicación de las normas. También se consagra el principio de
presencia equilibrada de mujeres y hombres en las listas electorales y en los
nombramientos realizados por los poderes públicos, con las consiguientes mo-
dificaciones en las Disposiciones adicionales de la Ley Electoral, regulándose,
asimismo, los informes de impacto de género y la planificación pública de las
acciones en favor de la igualdad, que en la Administración General del Estado se
plasmarán en un Plan Estratégico de Igualdad de Oportunidades.
En el Capítulo II de este Título se establecen los criterios de orientación de las
políticas públicas en materia de educación, cultura y sanidad. También se con-
templa la promoción de la incorporación de las mujeres a la sociedad de la in-
formación, la inclusión de medidas de efectividad de la igualdad en las políticas
de acceso a la vivienda, y en las de desarrollo del medio rural.
El Título III contiene medidas de fomento de la igualdad en los medios de comuni-
cación social, con reglas específicas para los de titularidad pública, así como instru-
mentos de control de los supuestos de publicidad de contenido discriminatorio.
El Título IV se ocupa del derecho al trabajo en igualdad de oportunidades, in-
corporando medidas para garantizar la igualdad entre mujeres y hombres en el
acceso al empleo, en la formación y en la promoción profesionales, y en las
condiciones de trabajo. Se incluye además, entre los derechos laborales de los
trabajadores y las trabajadoras, la protección frente al acoso sexual y al acoso
por razón de sexo.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Además del deber general de las empresas de respetar el principio de igualdad
en el ámbito laboral, se contempla, específicamente, el deber de negociar pla-
nes de igualdad en las empresas de más de doscientos cincuenta trabajadores
o trabajadoras. La relevancia del instrumento de los planes de igualdad explica
también la previsión del fomento de su implantación voluntaria en las pequeñas
y medianas empresas.
A pesar de lo indicado en la exposición de motivos
(recuerda que dicha exposición de motivos es una
parte de la Ley que no tiene fuerza jurídica), el actual
art. 45.2 de la LO 3/2007 indica que “en el caso de las
empresas de cincuenta o más trabajadores (en lugar
de 250 trabajadores que menciona la exposición de
motivos), las medidas de igualdad (…) deberán dirigir-
se a la elaboración y aplicación de un plan de igual-
dad, con el alcance y contenido establecidos en este
capítulo, que deberá ser asimismo objeto de nego-
ciación en la forma que se determine en la legislación
laboral” Esta modificación se aplicará paulatinamente
en la forma establecida por la disposición transitoria
décima segunda de la LO 3/2007, añadida por el art.
1.3 del Real Decreto-ley 6/2019.
Para favorecer la incorporación de las mujeres al mercado de trabajo, se esta-
blece un objetivo de mejora del acceso y la permanencia en el empleo de las
mujeres, potenciando su nivel formativo y su adaptabilidad a los requerimientos
del mercado de trabajo mediante su posible consideración como grupo de po-
blación prioritario de las políticas activas de empleo. Igualmente, la ley recoge
una serie de medidas sociales y laborales concretas, que quedan reguladas en
las distintas disposiciones adicionales de la Ley.
La medida más innovadora para favorecer la conciliación de la vida personal, fa-
miliar y laboral es el permiso de paternidad de trece días de duración, ampliable
en caso de parto múltiple en dos días más por cada hijo o hija a partir del segun-
do. Se trata de un derecho individual y exclusivo del padre, que se reconoce tanto
en los supuestos de paternidad biológica como en los de adopción y acogimiento.
También se introducen mejoras en el actual permiso de maternidad, ampliándolo
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
en dos semanas para los supuestos de hijo o hija con discapacidad, pudiendo
hacer uso de esta ampliación indistintamente ambos progenitores.
Estas mismas mejoras se introducen igualmente para los trabajadores y traba-
jadoras autónomos y de otros regímenes especiales de la Seguridad Social.
En relación con la reducción de jornada por guarda legal se amplía, por una par-
te, la edad máxima del menor que da derecho a la reducción, que pasa de seis a
ocho años, y se reduce, por otra, a un octavo de la jornada el límite mínimo de
dicha reducción. También se reduce a cuatro meses la duración mínima de la
excedencia voluntaria y se amplía de uno a dos años la duración máxima de la
excedencia para el cuidado de familiares. Se reconoce la posibilidad de que tan-
to la excedencia por cuidado de hijo o hija como la de por cuidado de familiares
puedan disfrutarse de forma fraccionada.
Asimismo, se adaptan las infracciones y sanciones y los mecanismos de control
de los incumplimientos en materia de no discriminación, y se refuerza el papel
de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social. Es particularmente novedosa, en
este ámbito, la posibilidad de conmutar sanciones accesorias por el estableci-
miento de Planes de Igualdad.
Las modificaciones en materia laboral comportan la introducción de algunas
novedades en el ámbito de Seguridad Social, recogidas en las Disposiciones
adicionales de la Ley. Entre ellas deben destacarse especialmente la flexibiliza-
ción de los requisitos de cotización previa para el acceso a la prestación de ma-
ternidad, el reconocimiento de un nuevo subsidio por la misma causa para tra-
bajadoras que no acrediten dichos requisitos o la creación de la prestación
económica por paternidad.
El Título V, en su Capítulo I regula el principio de igualdad en el empleo público,
estableciéndose los criterios generales de actuación a favor de la igualdad para
el conjunto de las Administraciones públicas y, en su Capítulo II, la presencia
equilibrada de mujeres y hombres en los nombramientos de órganos directivos
de la Administración General del Estado, que se aplica también a los órganos de
selección y valoración del personal y en las designaciones de miembros de ór-
ganos colegiados, comités y consejos de administración de empresas en cuya
capital participe dicha Administración. El Capítulo III de este Título se dedica a las
medidas de igualdad en el empleo en el ámbito de la Administración General
del Estado, en sentido análogo a lo previsto para las relaciones de trabajo en el
sector privado, y con la previsión específica del mandato de aprobación de un
protocolo de actuación frente al acoso sexual y por razón de sexo.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Los Capítulos IV y V regulan, de forma específica, el respeto del principio de igual-
dad en las Fuerzas Armadas y en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
El Título VI de la Ley está dedicado a la igualdad de trato en el acceso a bienes y
servicios, con especial referencia a los seguros.
El Título VII contempla la realización voluntaria de acciones de responsabilidad
social por las empresas en materia de igualdad, que pueden ser también objeto
de concierto con la representación de los trabajadores y trabajadoras, las orga-
nizaciones de consumidores, las asociaciones de defensa de la igualdad o los
organismos de igualdad. Específicamente, se regula el uso de estas acciones
con fines publicitarios.
En este Título, y en el marco de la responsabilidad social corporativa, se ha in-
cluido el fomento de la presencia equilibrada de mujeres y hombres en los con-
sejos de administración de las sociedades mercantiles, concediendo para ello
un plazo razonable. Es finalidad de esta medida que el criterio prevalente en la
incorporación de consejeros sea el talento y el rendimiento profesional, ya que,
para que el proceso esté presidido por el criterio de imparcialidad, el sexo no
debe constituir un obstáculo como factor de elección.
El Título VIII de la Ley establece una serie de disposiciones organizativas, con la
creación de una Comisión Interministerial de Igualdad entre mujeres y hombres
y de las Unidades de Igualdad en cada Ministerio. Junto a lo anterior, la Ley
constituye un Consejo de participación de la mujer, como órgano colegiado que
ha de servir de cauce para la participación institucional en estas materias.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
1.1. OBJETO DE LA LEY
Según el artículo 1, Las mujeres y los hombres son iguales en dignidad humana,
e iguales en derechos y deberes. Esta Ley tiene por objeto hacer efectivo el de-
recho de igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres, en
particular mediante la eliminación de la discriminación de la mujer, sea cual fue-
re su circunstancia o condición, en cualesquiera de los ámbitos de la vida y, sin-
gularmente, en las esferas política, civil, laboral, económica, social y cultural pa-
ra, en el desarrollo de los artículos 9.2 y 14 de la Constitución, alcanzar una so-
ciedad más democrática, más justa y más solidaria.
A estos efectos, la Ley establece principios de actuación de los Poderes Públi-
cos, regula derechos y deberes de las personas físicas y jurídicas, tanto públicas
como privadas, y prevé medidas destinadas a eliminar y corregir en los sectores
público y privado, toda forma de discriminación por razón de sexo.
1.2. ÁMBITO DE APLICACIÓN
Todas las personas gozarán de los derechos derivados del principio de igualdad
de trato y de la prohibición de discriminación por razón de sexo. Las obligacio-
nes establecidas en esta Ley serán de aplicación a toda persona, física o jurídica,
que se encuentre o actúe en territorio español, cualquiera que fuese su nacio-
nalidad, domicilio o residencia.
1.3. EL PRINCIPIO DE IGUALDAD Y SU INTEGRACIÓN
El principio de igualdad de trato entre mujeres y hombres supone la ausencia
de toda discriminación, directa o indirecta, por razón de sexo, y, especialmente,
las derivadas de la maternidad, la asunción de obligaciones familiares y el esta-
do civil.
La igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres es un princi-
pio informador del ordenamiento jurídico y, como tal, se integrará y observará
en la interpretación y aplicación de las normas jurídicas.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
1.4. PRINCIPIOS GENERALES
En el Título II de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efecti-
va de mujeres y hombres se regulan las políticas públicas para la igualdad, cuyo
Capítulo I se refiere a los principios generales.
Criterios generales de actuación de los Poderes Públicos
A los fines de esta Ley, serán criterios generales de actuación de los Poderes
Públicos:
1. El compromiso con la efectividad del derecho constitucional de igual-
dad entre mujeres y hombres.
2. La integración del principio de igualdad de trato y de oportunidades en
el conjunto de las políticas económica, laboral, social, cultural y artística,
con el fin de evitar la segregación laboral y eliminar las diferencias re-
tributivas, así como potenciar el crecimiento del empresariado feme-
nino en todos los ámbitos que abarque el conjunto de políticas y el va-
lor del trabajo de las mujeres, incluido el doméstico.
3. La colaboración y cooperación entre las distintas Administraciones públi-
cas en la aplicación del principio de igualdad de trato y de oportunidades.
4. La participación equilibrada de mujeres y hombres en las candidaturas
electorales y en la toma de decisiones.
5. La adopción de las medidas necesarias para la erradicación de la vio-
lencia de género, la violencia familiar y todas las formas de acoso sexual
y acoso por razón de sexo.
6. La consideración de las singulares dificultades en que se encuentran
las mujeres de colectivos de especial vulnerabilidad como son las que
pertenecen a minorías, las mujeres migrantes, las niñas, las mujeres
con discapacidad, las mujeres mayores, las mujeres viudas y las muje-
res víctimas de violencia de género, para las cuales los poderes públi-
cos podrán adoptar, igualmente, medidas de acción positiva.
7. La protección de la maternidad, con especial atención a la asunción por
la sociedad de los efectos derivados del embarazo, parto y lactancia.
8. El establecimiento de medidas que aseguren la conciliación del trabajo
y de la vida personal y familiar de las mujeres y los hombres, así como
14
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
el fomento de la corresponsabilidad en las labores domésticas y en la
atención a la familia.
9. El fomento de instrumentos de colaboración entre las distintas Admi-
nistraciones públicas y los agentes sociales, las asociaciones de mujeres
y otras entidades privadas.
10. El fomento de la efectividad del principio de igualdad entre mujeres y
hombres en las relaciones entre particulares.
11. La implantación de un lenguaje no sexista en el ámbito administrativo y su
fomento en la totalidad de las relaciones sociales, culturales y artísticas.
12. Todos los puntos considerados en este artículo se promoverán e inte-
grarán de igual manera en la política española de cooperación interna-
cional para el desarrollo.
Transversalidad del principio de igualdad de trato entre mujeres y
hombres
El principio de igualdad de trato y oportunidades entre mujeres y hombres in-
formará, con carácter transversal, la actuación de todos los Poderes Públicos.
Las Administraciones públicas lo integrarán, de forma activa, en la adopción y
ejecución de sus disposiciones normativas, en la definición y presupuestación
de políticas públicas en todos los ámbitos y en el desarrollo del conjunto de
todas sus actividades.
Nombramientos realizados por los Poderes Públicos
Los Poderes Públicos procurarán atender al principio de presencia equilibrada
de mujeres y hombres en los nombramientos y designaciones de los cargos de
responsabilidad que les correspondan.
Plan Estratégico de Igualdad de Oportunidades
El Gobierno, en las materias que sean de la competencia del Estado, aprobará
periódicamente un Plan Estratégico de Igualdad de Oportunidades, que in-
cluirá medidas para alcanzar el objetivo de igualdad entre mujeres y hombres y
eliminar la discriminación por razón de sexo.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Informe periódico
En los términos que reglamentariamente se determinen, el Gobierno elaborará
un informe periódico sobre el conjunto de sus actuaciones en relación con la
efectividad del principio de igualdad entre mujeres y hombres. De este informe
se dará cuenta a las Cortes Generales.
Informes de impacto de género
Los proyectos de disposiciones de carácter general y los planes de especial re-
levancia económica, social, cultural y artística que se sometan a la aprobación
del Consejo de Ministros deberán incorporar un informe sobre su impacto
por razón de género.
Adecuación de las estadísticas y estudios
Al objeto de hacer efectivas las disposiciones contenidas en esta Ley y que se
garantice la integración de modo efectivo de la perspectiva de género en su
actividad ordinaria, los poderes públicos, en la elaboración de sus estudios y
estadísticas, deberán:
a) Incluir sistemáticamente la variable de sexo en las estadísticas, encues-
tas y recogida de datos que lleven a cabo.
b) Establecer e incluir en las operaciones estadísticas nuevos indicadores
que posibiliten un mejor conocimiento de las diferencias en los valores,
roles, situaciones, condiciones, aspiraciones y necesidades de mujeres
y hombres, su manifestación e interacción en la realidad que se vaya a
analizar.
c) Diseñar e introducir los indicadores y mecanismos necesarios que
permitan el conocimiento de la incidencia de otras variables cuya con-
currencia resulta generadora de situaciones de discriminación múltiple
en los diferentes ámbitos de intervención.
d) Realizar muestras lo suficientemente amplias como para que las diver-
sas variables incluidas puedan ser explotadas y analizadas en función
de la variable de sexo.
16
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
e) Explotar los datos de que disponen de modo que se puedan conocer
las diferentes situaciones, condiciones, aspiraciones y necesidades de
mujeres y hombres en los diferentes ámbitos de intervención.
f) Revisar y, en su caso, adecuar las definiciones estadísticas existentes
con objeto de contribuir al reconocimiento y valoración del trabajo de
las mujeres y evitar la estereotipación negativa de determinados colec-
tivos de mujeres.
Sólo excepcionalmente, y mediante informe motivado y aprobado por el órgano
competente, podrá justificarse el incumplimiento de alguna de las obligaciones
anteriormente especificadas.
Colaboración entre las Administraciones públicas
La Administración General del Estado y las Administraciones de las Comunidades
Autónomas cooperarán para integrar el derecho de igualdad entre mujeres y
hombres en el ejercicio de sus respectivas competencias y, en especial, en sus
actuaciones de planificación. En el seno de la Conferencia Sectorial de la Mujer
podrán adoptarse planes y programas conjuntos de actuación con esta finalidad.
Las Entidades Locales integrarán el derecho de igualdad en el ejercicio de sus
competencias y colaborarán, a tal efecto, con el resto de las Administraciones
públicas.
Acciones de planificación equitativa de los tiempos
Con el fin de avanzar hacia un reparto equitativo de los tiempos entre mujeres y
hombres, las corporaciones locales podrán establecer Planes Municipales de
organización del tiempo de la ciudad. Sin perjuicio de las competencias de las
Comunidades Autónomas, el Estado podrá prestar asistencia técnica para la
elaboración de estos planes.
17
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
1.5. ACCIÓN ADMINISTRATIVA PARA LA IGUALDAD
En el Título II de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efecti-
va de mujeres y hombres se regulan las políticas públicas para la igualdad, cuyo
Capítulo II se refiere a la acción administrativa para la igualdad.
La educación para la igualdad de mujeres y hombres
El sistema educativo incluirá entre sus fines la educación en el respeto de los
derechos y libertades fundamentales y en la igualdad de derechos y oportuni-
dades entre mujeres y hombres.
Asimismo, el sistema educativo incluirá, dentro de sus principios de calidad, la
eliminación de los obstáculos que dificultan la igualdad efectiva entre mujeres y
hombres y el fomento de la igualdad plena entre unas y otros.
Integración del principio de igualdad en la política de educación
Las Administraciones educativas garantizarán un igual derecho a la educación
de mujeres y hombres a través de la integración activa, en los objetivos y en las
actuaciones educativas, del principio de igualdad de trato, evitando que, por
comportamientos sexistas o por los estereotipos sociales asociados, se produz-
can desigualdades entre mujeres y hombres.
Las Administraciones educativas, en el ámbito de sus respectivas competencias,
desarrollarán, con tal finalidad, las siguientes actuaciones:
a) La atención especial en los currículos y en todas las etapas educativas
al principio de igualdad entre mujeres y hombres.
b) La eliminación y el rechazo de los comportamientos y contenidos sexis-
tas y estereotipos que supongan discriminación entre mujeres y hom-
bres, con especial consideración a ello en los libros de texto y materia-
les educativos.
c) La integración del estudio y aplicación del principio de igualdad en los cur-
sos y programas para la formación inicial y permanente del profesorado.
d) La promoción de la presencia equilibrada de mujeres y hombres en los
órganos de control y de gobierno de los centros docentes.
18
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
e) La cooperación con el resto de las Administraciones educativas para el
desarrollo de proyectos y programas dirigidos a fomentar el conoci-
miento y la difusión, entre las personas de la comunidad educativa, de
los principios de coeducación y de igualdad efectiva entre mujeres y
hombres.
f) El establecimiento de medidas educativas destinadas al reconocimiento
y enseñanza del papel de las mujeres en la Historia.
La igualdad en el ámbito de la educación superior
En el ámbito de la educación superior, las Administraciones públicas en el ejer-
cicio de sus respectivas competencias fomentarán la enseñanza y la investiga-
ción sobre el significado y alcance de la igualdad entre mujeres y hombres.
En particular, y con tal finalidad, las Administraciones públicas promoverán:
a) La inclusión, en los planes de estudio en que proceda, de enseñanzas
en materia de igualdad entre mujeres y hombres.
b) La creación de postgrados específicos.
c) La realización de estudios e investigaciones especializadas en la materia.
La igualdad en el ámbito de la creación y producción artística e intelectual
Las autoridades públicas, en el ámbito de sus competencias, velarán por hacer
efectivo el principio de igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y
hombres en todo lo concerniente a la creación y producción artística e intelec-
tual y a la difusión de la misma.
Los distintos organismos, agencias, entes y demás estructuras de las adminis-
traciones públicas que de modo directo o indirecto configuren el sistema de
gestión cultural, desarrollarán las siguientes actuaciones:
a) Adoptar iniciativas destinadas a favorecer la promoción específica de
las mujeres en la cultura y a combatir su discriminación estructural y/o
difusa.
b) Políticas activas de ayuda a la creación y producción artística e intelec-
tual de autoría femenina, traducidas en incentivos de naturaleza eco-
nómica, con el objeto de crear las condiciones para que se produzca
una efectiva igualdad de oportunidades.
19
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
c) Promover la presencia equilibrada de mujeres y hombres en la oferta
artística y cultural pública.
d) Que se respete y se garantice la representación equilibrada en los dis-
tintos órganos consultivos, científicos y de decisión existentes en el or-
ganigrama artístico y cultural.
e) Adoptar medidas de acción positiva a la creación y producción artística
e intelectual de las mujeres, propiciando el intercambio cultural, intelec-
tual y artístico, tanto nacional como internacional, y la suscripción de
convenios con los organismos competentes.
f) En general y al amparo del artículo 11 de la presente Ley, todas las ac-
ciones positivas necesarias para corregir las situaciones de desigualdad
en la producción y creación intelectual artística y cultural de las mujeres.
Integración del principio de igualdad en la política de salud
Las políticas, estrategias y programas de salud integrarán, en su formulación,
desarrollo y evaluación, las distintas necesidades de mujeres y hombres y las
medidas necesarias para abordarlas adecuadamente.
Las Administraciones públicas garantizarán un igual derecho a la salud de las
mujeres y hombres, a través de la integración activa, en los objetivos y en las
actuaciones de la política de salud, del principio de igualdad de trato, evitando
que por sus diferencias biológicas o por los estereotipos sociales asociados, se
produzcan discriminaciones entre unas y otros.
Las Administraciones públicas, a través de sus Servicios de Salud y de los órga-
nos competentes en cada caso, desarrollarán, de acuerdo con el principio de
igualdad de oportunidades, las siguientes actuaciones:
a) La adopción sistemática, dentro de las acciones de educación sanitaria,
de iniciativas destinadas a favorecer la promoción específica de la salud
de las mujeres, así como a prevenir su discriminación.
b) El fomento de la investigación científica que atienda las diferencias entre
mujeres y hombres en relación con la protección de su salud, especial-
mente en lo referido a la accesibilidad y el esfuerzo diagnóstico y tera-
péutico, tanto en sus aspectos de ensayos clínicos como asistenciales.
c) La consideración, dentro de la protección, promoción y mejora de la sa-
lud laboral, del acoso sexual y el acoso por razón de sexo.
20
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
d) La integración del principio de igualdad en la formación del personal al
servicio de las organizaciones sanitarias, garantizando en especial su ca-
pacidad para detectar y atender las situaciones de violencia de género.
e) La presencia equilibrada de mujeres y hombres en los puestos directi-
vos y de responsabilidad profesional del conjunto del Sistema Nacional
de Salud.
f) La obtención y el tratamiento desagregados por sexo, siempre que sea
posible, de los datos contenidos en registros, encuestas, estadísticas u
otros sistemas de información médica y sanitaria.
Sociedad de la Información
Todos los programas públicos de desarrollo de la Sociedad de la Información
incorporarán la efectiva consideración del principio de igualdad de oportunida-
des entre mujeres y hombres en su diseño y ejecución.
El Gobierno promoverá la plena incorporación de las mujeres en la Sociedad de la
Información mediante el desarrollo de programas específicos, en especial, en mate-
ria de acceso y formación en tecnologías de la información y de las comunicaciones,
contemplando las de colectivos de riesgo de exclusión y del ámbito rural.
El Gobierno promoverá los contenidos creados por mujeres en el ámbito de la
Sociedad de la Información.
En los proyectos del ámbito de las tecnologías de la información y la comunica-
ción sufragados total o parcialmente con dinero público, se garantizará que su
lenguaje y contenidos sean no sexistas.
Deportes
Todos los programas públicos de desarrollo del deporte incorporarán la efectiva
consideración del principio de igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres
en su diseño y ejecución.
El Gobierno promoverá el deporte femenino y favorecerá la efectiva apertura de
las disciplinas deportivas a las mujeres, mediante el desarrollo de programas
específicos en todas las etapas de la vida y en todos los niveles, incluidos los de
responsabilidad y decisión.
21
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Desarrollo rural
A fin de hacer efectiva la igualdad entre mujeres y hombres en el sector agrario,
el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y el Ministerio de Trabajo y
Asuntos Sociales desarrollarán la figura jurídica de la titularidad compartida,
para que se reconozcan plenamente los derechos de las mujeres en el sector
agrario, la correspondiente protección de la Seguridad Social, así como el reco-
nocimiento de su trabajo.
En las actuaciones encaminadas al desarrollo del medio rural, se incluirán ac-
ciones dirigidas a mejorar el nivel educativo y de formación de las mujeres, y
especialmente las que favorezcan su incorporación al mercado de trabajo y a
los órganos de dirección de empresas y asociaciones.
Las Administraciones públicas promoverán nuevas actividades laborales que
favorezcan el trabajo de las mujeres en el mundo rural y el desarrollo de una
red de servicios sociales para atender a menores, mayores y dependientes co-
mo medida de conciliación de la vida laboral, familiar y personal de hombres y
mujeres en mundo rural.
Los poderes públicos fomentarán la igualdad de oportunidades en el acceso a
las tecnologías de la información y la comunicación mediante el uso de políticas
y actividades dirigidas a la mujer rural, y la aplicación de soluciones alternativas
tecnológicas allá donde la extensión de estas tecnologías no sea posible.
Políticas urbanas, de ordenación territorial y vivienda
Las políticas y planes de las Administraciones públicas en materia de acceso a la
vivienda incluirán medidas destinadas a hacer efectivo el principio de igualdad
entre mujeres y hombres.
Del mismo modo, las políticas urbanas y de ordenación del territorio tomarán
en consideración las necesidades de los distintos grupos sociales y de los diver-
sos tipos de estructuras familiares, y favorecerán el acceso en condiciones de
igualdad a los distintos servicios e infraestructuras urbanas.
El Gobierno, en el ámbito de sus competencias, fomentará el acceso a la vivien-
da de las mujeres en situación de necesidad o en riesgo de exclusión, y de las
22
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
que hayan sido víctimas de la violencia de género, en especial cuando, en am-
bos casos, tengan hijos menores exclusivamente a su cargo.
Las Administraciones públicas tendrán en cuenta en el diseño de la ciudad, en
las políticas urbanas, en la definición y ejecución del planeamiento urbanístico,
la perspectiva de género, utilizando para ello, especialmente, mecanismos e
instrumentos que fomenten y favorezcan la participación ciudadana y la trans-
parencia.
Política española de cooperación para el desarrollo
Todas las políticas, planes, documentos de planificación estratégica, tanto secto-
rial como geográfica, y herramientas de programación operativa de la coopera-
ción española para el desarrollo, incluirán el principio de igualdad entre mujeres
y hombres como un elemento sustancial en su agenda de prioridades, y recibi-
rán un tratamiento de prioridad transversal y específica en sus contenidos, con-
templando medidas concretas para el seguimiento y la evaluación de logros
para la igualdad efectiva en la cooperación española al desarrollo.
Además, se elaborará una Estrategia Sectorial de Igualdad entre mujeres y
hombres para la cooperación española, que se actualizará periódicamente a
partir de los logros y lecciones aprendidas en los procesos anteriores.
La Administración española planteará un proceso progresivo, a medio plazo, de
integración efectiva del principio de igualdad y del enfoque de género en desa-
rrollo (GED), en todos los niveles de su gestión, que haga posible y efectiva la
aplicación de la Estrategia Sectorial de Igualdad entre mujeres y hombres, que
contemple actuaciones específicas para alcanzar la transversalidad en las actua-
ciones de la cooperación española, y la promoción de medidas de acción positi-
va que favorezcan cambios significativos en la implantación del principio de
igualdad, tanto dentro de la Administración como en el mandato de desarrollo
de la propia cooperación española.
Contratos de las Administraciones públicas
Las Administraciones públicas, en el ámbito de sus respectivas competencias, a
través de sus órganos de contratación y, en relación con la ejecución de los con-
tratos que celebren, podrán establecer condiciones especiales con el fin de
promover la igualdad entre mujeres y hombres en el mercado de trabajo, de
acuerdo con lo establecido en la legislación de contratos del sector público.
23
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Contratos de la Administración General del Estado
Anualmente, el Consejo de Ministros, a la vista de la evolución e impacto de las
políticas de igualdad en el mercado laboral, determinará los contratos de la Ad-
ministración General del Estado y de sus organismos públicos que obligatoria-
mente deberán incluir entre sus condiciones de ejecución medidas tendentes a
promover la igualdad efectiva entre mujeres y hombres en el mercado de traba-
jo, conforme a lo previsto en la legislación de contratos del sector público. En el
Acuerdo podrán establecerse las características de las condiciones que deban
incluirse en los pliegos atendiendo a la naturaleza de los contratos y al sector de
actividad donde se generen las prestaciones.
Los órganos de contratación podrán establecer en los pliegos de cláusulas ad-
ministrativas particulares la preferencia en la adjudicación de los contratos de
las proposiciones presentadas por aquellas empresas que, en el momento de
acreditar su solvencia técnica o profesional, cumplan con las directrices del
apartado anterior, siempre que estas proposiciones igualen en sus términos a
las más ventajosas desde el punto de vista de los criterios objetivos que sirvan
de base a la adjudicación y respetando, en todo caso, la prelación establecida
en el apartado primero de la disposición adicional octava del Texto Refundido
de la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas, aprobado por Real De-
creto Legislativo 2/2000, de 16 de junio.
Subvenciones públicas
Las Administraciones públicas, en los planes estratégicos de subvenciones que
adopten en el ejercicio de sus competencias, determinarán los ámbitos en que,
por razón de la existencia de una situación de desigualdad de oportunidades
entre mujeres y hombres, las bases reguladoras de las correspondientes sub-
venciones puedan incluir la valoración de actuaciones de efectiva consecución
de la igualdad por parte de las entidades solicitantes. A estos efectos podrán
valorarse, entre otras, las medidas de conciliación de la vida personal, laboral y
familiar, de responsabilidad social de la empresa, o la obtención del distintivo
empresarial en materia de igualdad regulado en el Capítulo IV del Título IV de la
presente Ley.
24
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
1.6. EL PRINCIPIO DE IGUALDAD EN EL EMPLEO PÚBLICO
Se recoge en el Título V, dividido a su vez en 5 capítulos:
Capítulo I. Criterios de actuación de las Administraciones públicas.
Capítulo II. El principio de presencia equilibrada en la Administración
General del Estado y en los organismos públicos vinculados o depen-
dientes de ella.
Capítulo III. Medidas de Igualdad en el empleo para la Administración
General del Estado y para los organismos públicos vinculados o depen-
dientes de ella.
Capítulo IV. Fuerzas Armadas.
Capítulo V. Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
1.6.1. CRITERIOS DE ACTUACIÓN DE LAS ADMINISTRACIONES
PÚBLICAS
Las Administraciones públicas, en el ámbito de sus respectivas competencias y
en aplicación del principio de igualdad entre mujeres y hombres, deberán:
a) Remover los obstáculos que impliquen la pervivencia de cualquier tipo
de discriminación con el fin de ofrecer condiciones de igualdad efectiva
entre mujeres y hombres en el acceso al empleo público y en el desa-
rrollo de la carrera profesional.
b) Facilitar la conciliación de la vida personal, familiar y laboral, sin menos-
cabo de la promoción profesional.
c) Fomentar la formación en igualdad, tanto en el acceso al empleo públi-
co como a lo largo de la carrera profesional.
d) Promover la presencia equilibrada de mujeres y hombres en los órga-
nos de selección y valoración.
e) Establecer medidas efectivas de protección frente al acoso sexual y al
acoso por razón de sexo.
f) Establecer medidas efectivas para eliminar cualquier discriminación re-
tributiva, directa o indirecta, por razón de sexo.
25
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
g) Evaluar periódicamente la efectividad del principio de igualdad en sus
respectivos ámbitos de actuación.
1.6.2. EL PRINCIPIO DE PRESENCIA EQUILIBRADA EN LA
ADMINISTRACIÓN GENERAL DEL ESTADO Y EN LOS
ORGANISMOS PÚBLICOS VINCULADOS O DEPENDIENTES DE ELLA
El Gobierno atenderá al principio de presencia equilibrada de mujeres y hombres
en el nombramiento de las personas titulares de los órganos directivos de la Admi-
nistración General del Estado y de los organismos públicos vinculados o depen-
dientes de ella, considerados en su conjunto, cuya designación le corresponda.
Todos los tribunales y órganos de selección del personal de la Administración
General del Estado y de los organismos públicos vinculados o dependientes de
ella responderán al principio de presencia equilibrada de mujeres y hombres,
salvo por razones fundadas y objetivas, debidamente motivadas.
Asimismo, la representación de la Administración General del Estado y de los
organismos públicos vinculados o dependientes de ella en las comisiones de
valoración de méritos para la provisión de puestos de trabajo se ajustará al
principio de composición equilibrada de ambos sexos.
La definición de presencia o composición equilibrada
la encontramos regulada en la disposición adicional
primera de esta Ley Orgánica 3/2007, de 22 de mar-
zo, en la cual se dispone que: “A los efectos de esta Ley,
se entenderá por composición equilibrada la presencia
de mujeres y hombres de forma que, en el conjunto a
que se refiera, las personas de cada sexo no superen el
60% ni sean menos del 40%.”
La Administración General del Estado y los organismos públicos vinculados o
dependientes de ella designarán a sus representantes en órganos colegiados,
comités de personas expertas o comités consultivos, nacionales o internaciona-
26
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
les, de acuerdo con el principio de presencia equilibrada de mujeres y hombres,
salvo por razones fundadas y objetivas, debidamente motivadas.
Asimismo, la Administración General del Estado y los organismos públicos vincu-
lados o dependientes de ella observarán el principio de presencia equilibrada
en los nombramientos que le corresponda efectuar en los consejos de adminis-
tración de las empresas en cuyo capital participe.
1.6.3. MEDIDAS DE IGUALDAD EN EL EMPLEO PARA LA AGE Y PARA
LOS ORGANISMOS PÚBLICOS VINCULADOS O DEPENDIENTES DE
ELLA
Informe de impacto de género en las pruebas de acceso al empleo público
La aprobación de convocatorias de pruebas selectivas para el acceso al empleo
público deberá acompañarse de un informe de impacto de género, salvo en
casos de urgencia y siempre sin perjuicio de la prohibición de discriminación
por razón de sexo.
Permisos y beneficios de protección a la maternidad y la conciliación de la
vida personal, familiar y laboral
Sin perjuicio de las mejoras que pudieran derivarse de acuerdos suscritos entre
la Administración General del Estado o los organismos públicos vinculados o
dependientes de ella con los representantes del personal al servicio de la Admi-
nistración Pública, la normativa aplicable a los mismos establecerá un régimen
de excedencias, reducciones de jornada, permisos u otros beneficios con el fin
de proteger la maternidad y facilitar la conciliación de la vida personal, familiar y
laboral. Con la misma finalidad se reconocerá un permiso de paternidad, en los
términos que disponga dicha normativa.
Conciliación y provisión de puestos de trabajo
En las bases de los concursos para la provisión de puestos de trabajo se
computará, a los efectos de valoración del trabajo desarrollado y de los corres-
27
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
pondientes méritos, el tiempo que las personas candidatas hayan permanecido
en las situaciones a que se refiere el artículo anterior.
Licencia por riesgo durante el embarazo y lactancia
Cuando las condiciones del puesto de trabajo de una funcionaria incluida en el
ámbito de aplicación del mutualismo administrativo pudieran influir negativa-
mente en la salud de la mujer, del hijo e hija, podrá concederse licencia por
riesgo durante el embarazo y se garantizará la plenitud de los derechos econó-
micos de la funcionaria durante toda la duración de la licencia (también en es de
aplicación durante el período de lactancia natural)
Vacaciones
Sin perjuicio de las mejoras que pudieran derivarse de acuerdos suscritos entre
la AGE o los organismos públicos vinculados o dependientes de ella con la re-
presentación de los empleados al servicio de la Administración Pública, cuando
el periodo de vacaciones coincida con una incapacidad temporal derivada del
embarazo, parto o lactancia natural, o con el permiso de maternidad, o con su
ampliación por lactancia, la empleada pública tendrá derecho a disfrutar las
vacaciones en fecha distinta, aunque haya terminado el año natural al que co-
rrespondan. Gozarán de este mismo derecho quienes estén disfrutando de
permiso de paternidad.
Acciones positivas en las actividades de formación
Con el objeto de actualizar los conocimientos de los empleados y empleadas
públicas, se otorgará preferencia, durante un año, en la adjudicación de plazas
para participar en los cursos de formación a quienes se hayan incorporado al
servicio activo procedentes del permiso de maternidad o paternidad, o hayan
reingresado desde la situación de excedencia por razones de guarda legal y
atención a personas mayores dependientes o personas con discapacidad.
Con el fin de facilitar la promoción profesional de las empleadas públicas y su
acceso a puestos directivos en la Administración General del Estado y en los
organismos públicos vinculados o dependientes de ella, en las convocatorias de
los correspondientes cursos de formación se reservará al menos un 40% de las
plazas para su adjudicación a aquéllas que reúnan los requisitos establecidos.
28
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Formación para la igualdad
Todas las pruebas de acceso al empleo público de la Administración General del
Estado y de los organismos públicos vinculados o dependientes de ella contem-
plarán el estudio y la aplicación del principio de igualdad entre mujeres y hom-
bres en los diversos ámbitos de la función pública.
La Administración General del Estado y los organismos públicos vinculados o
dependientes de ella impartirán cursos de formación sobre la igualdad de trato
y oportunidades entre mujeres y hombres y sobre prevención de la violencia de
género, que se dirigirán a todo su personal.
Protocolo de actuación frente al acoso sexual y al acoso por razón de sexo
Para la prevención del acoso sexual y del acoso por razón de sexo, las Adminis-
traciones públicas negociarán con la representación legal de las trabajadoras y
trabajadores, un protocolo de actuación que comprenderá, al menos, los si-
guientes principios:
a) El compromiso de la Administración General del Estado y de los orga-
nismos públicos vinculados o dependientes de ella de prevenir y no to-
lerar el acoso sexual y el acoso por razón de sexo.
b) La instrucción a todo el personal de su deber de respetar la dignidad
de las personas y su derecho a la intimidad, así como la igualdad de tra-
to entre mujeres y hombres.
c) El tratamiento reservado de las denuncias de hechos que pudieran ser
constitutivos de acoso sexual o de acoso por razón de sexo, sin perjui-
cio de lo establecido en la normativa de régimen disciplinario.
d) La identificación de las personas responsables de atender a quienes
formulen una queja o denuncia.
Evaluación sobre la igualdad en el empleo público
Todos los Departamentos Ministeriales y Organismos Públicos remitirán, al me-
nos anualmente, a los Ministerios de Trabajo y Asuntos Sociales y de Adminis-
traciones Públicas, información relativa a la aplicación efectiva en cada uno de
ellos del principio de igualdad entre mujeres y hombres, con especificación,
mediante la desagregación por sexo de los datos, de la distribución de su planti-
29
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
lla, grupo de titulación, nivel de complemento de destino y retribuciones pro-
mediadas de su personal.
Plan de Igualdad en la Administración General del Estado y en los
organismos públicos vinculados o dependientes de ella
El Gobierno aprobará, al inicio de cada legislatura, un Plan para la Igualdad en-
tre mujeres y hombres en la Administración General del Estado y en los orga-
nismos públicos vinculados o dependientes de ella.
El Plan establecerá los objetivos a alcanzar en materia de promoción de la igual-
dad de trato y oportunidades en el empleo público, así como las estrategias o
medidas a adoptar para su consecución. El Plan será objeto de negociación, y
en su caso acuerdo, con la representación legal de los empleados públicos en la
forma que se determine en la legislación sobre negociación colectiva en la Ad-
ministración Pública y su cumplimiento será evaluado anualmente por el Conse-
jo de Ministros.
La Resolución de 26 de noviembre de 2015, de la Se-
cretaría de Estado de Administraciones Públicas, pu-
blica el Acuerdo del Consejo de Ministros de 20 de
noviembre de 2015, por el que se aprueba el II Plan
para la Igualdad entre mujeres y hombres en la Ad-
ministración General del Estado y en sus organismos
públicos.
1.6.4. FUERZAS ARMADAS
Respeto del principio de igualdad
Las normas sobre personal de las Fuerzas Armadas procurarán la efectividad del
principio de igualdad entre mujeres y hombres, en especial en lo que se refiere al
régimen de acceso, formación, ascensos, destinos y situaciones administrativas.
30
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Aplicación de las normas referidas al personal de las Administraciones
públicas
Las normas referidas al personal al servicio de las Administraciones públicas en
materia de igualdad, prevención de la violencia de género y conciliación de la
vida personal, familiar y profesional serán de aplicación en las Fuerzas Armadas,
con las adaptaciones que resulten necesarias y en los términos establecidos en
su normativa específica.
1.6.5. FUERZAS Y CUERPOS DE SEGURIDAD DEL ESTADO
Respeto del principio de igualdad
Las normas reguladoras de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado
promoverán la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, impidiendo cualquier
situación de discriminación profesional, especialmente, en el sistema de acceso,
formación, ascensos, destinos y situaciones administrativas.
Aplicación de las normas referidas al personal de las Administraciones
públicas
Las normas referidas al personal al servicio de las Administraciones públicas en
materia de igualdad, prevención de la violencia de género y conciliación de la
vida personal, familiar y profesional serán de aplicación en las Fuerzas y Cuer-
pos de Seguridad del Estado, adaptándose, en su caso, a las peculiaridades de
las funciones que tienen encomendadas, en los términos establecidos por su
normativa específica.
31
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
2. POLÍTICAS CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO
La violencia de género no es un problema que afecte al ámbito privado. Al con-
trario, se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en
nuestra sociedad. Se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por
el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de
los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión.
Nuestra Constitución incorpora en su artículo 15 el derecho de todos a la vida y
a la integridad física y moral, sin que en ningún caso puedan ser sometidos a
torturas ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Además, continúa nues-
tra Carta Magna, estos derechos vinculan a todos los poderes públicos y sólo
por ley puede regularse su ejercicio.
La Organización de Naciones Unidas en la IV Conferencia Mundial de 1995 re-
conoció ya que la violencia contra las mujeres es un obstáculo para lograr los
objetivos de igualdad, desarrollo y paz y viola y menoscaba el disfrute de los
derechos humanos y las libertades fundamentales. Además la define amplia-
mente como una manifestación de las relaciones de poder históricamente de-
siguales entre mujeres y hombres. Existe ya incluso una definición técnica del
síndrome de la mujer maltratada que consiste en «las agresiones sufridas por la
mujer como consecuencia de los condicionantes socioculturales que actúan
sobre el género masculino y femenino, situándola en una posición de subordi-
nación al hombre y manifestadas en los tres ámbitos básicos de relación de la
persona: maltrato en el seno de las relaciones de pareja, agresión sexual en la
vida social y acoso en el medio laboral».
En la realidad española, las agresiones sobre las mujeres tienen una especial
incidencia, existiendo hoy una mayor conciencia que en épocas anteriores so-
32
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
bre ésta, gracias, en buena medida, al esfuerzo realizado por las organizaciones
de mujeres en su lucha contra todas las formas de violencia de género. Ya no es
un «delito invisible», sino que produce un rechazo colectivo y una evidente
alarma social.
Los poderes públicos no pueden ser ajenos a la violencia de género, que consti-
tuye uno de los ataques más flagrantes a derechos fundamentales como la li-
bertad, la igualdad, la vida, la seguridad y la no discriminación proclamados en
nuestra Constitución. Esos mismos poderes públicos tienen, conforme a lo dis-
puesto en el artículo 9.2 de la Constitución, la obligación de adoptar medidas de
acción positiva para hacer reales y efectivos dichos derechos, removiendo los
obstáculos que impiden o dificultan su plenitud.
En los últimos años se han producido en el derecho español avances legislativos
en materia de lucha contra la violencia de género, tales como la Ley Orgánica
11/2003, de 29 de septiembre, de Medidas Concretas en Materia de Seguridad
Ciudadana, Violencia Doméstica e Integración Social de los Extranjeros; la Ley
Orgánica 15/2003, de 25 de noviembre, por la que se modifica la Ley Orgánica
10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal o la Ley 27/2003, de 31 de julio,
reguladora de la Orden de Protección de las Víctimas de la Violencia Doméstica;
además de las leyes aprobadas por diversas Comunidades Autónomas, dentro
de su ámbito competencial. Todas ellas han incidido en distintos ámbitos civiles,
penales, sociales o educativos a través de sus respectivas normativas.
La Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección In-
tegral contra la Violencia de Género pretende atender a las recomendaciones
de los organismos internacionales en el sentido de proporcionar una respuesta
global a la violencia que se ejerce sobre las mujeres. Al respecto se puede citar
la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación sobre
la mujer de 1979; la Declaración de Naciones Unidas sobre la eliminación de la
violencia sobre la mujer, proclamada en diciembre de 1993 por la Asamblea
General; las Resoluciones de la última Cumbre Internacional sobre la Mujer ce-
lebrada en Pekín en septiembre de 1995; la Resolución WHA49.25 de la Asam-
blea Mundial de la Salud declarando la violencia como problema prioritario de
salud pública proclamada en 1996 por la OMS; el informe del Parlamento Euro-
peo de julio de 1997; la Resolución de la Comisión de Derechos Humanos de
Naciones Unidas de 1997; y la Declaración de 1999 como Año Europeo de Lu-
cha Contra la Violencia de Género, entre otros. Muy recientemente, la Decisión
n.º 803/2004/CE del Parlamento Europeo, por la que se aprueba un programa
de acción comunitario (2004-2008) para prevenir y combatir la violencia ejercida
sobre la infancia, los jóvenes y las mujeres y proteger a las víctimas y grupos de
33
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
riesgo (programa Daphne II), ha fijado la posición y estrategia de los represen-
tantes de la ciudadanía de la Unión al respecto.
El ámbito de la Ley abarca tanto los aspectos preventivos, educativos, sociales,
asistenciales y de atención posterior a las víctimas, como la normativa civil que
incide en el ámbito familiar o de convivencia donde principalmente se producen
las agresiones, así como el principio de subsidiariedad en las Administraciones
Públicas. Igualmente se aborda con decisión la respuesta punitiva que deben
recibir todas las manifestaciones de violencia que esta Ley regula.
La violencia de género se enfoca por la Ley de un modo integral y multidiscipli-
nar, empezando por el proceso de socialización y educación.
La conquista de la igualdad y el respeto a la dignidad humana y la libertad de las
personas tienen que ser un objetivo prioritario en todos los niveles de socialización.
La Ley establece medidas de sensibilización e intervención en al ámbito educati-
vo. Se refuerza, con referencia concreta al ámbito de la publicidad, una imagen
que respete la igualdad y la dignidad de las mujeres. Se apoya a las víctimas a
través del reconocimiento de derechos como el de la información, la asistencia
jurídica gratuita y otros de protección social y apoyo económico. Proporciona
por tanto una respuesta legal integral que abarca tanto las normas procesales,
creando nuevas instancias, como normas sustantivas penales y civiles, incluyen-
do la debida formación de los operadores sanitarios, policiales y jurídicos res-
ponsables de la obtención de pruebas y de la aplicación de la ley.
Se establecen igualmente medidas de sensibilización e intervención en el ámbi-
to sanitario para optimizar la detección precoz y la atención física y psicológica
de las víctimas, en coordinación con otras medidas de apoyo.
Las situaciones de violencia sobre la mujer afectan también a los menores que
se encuentran dentro de su entorno familiar, víctimas directas o indirectas de
esta violencia. La Ley contempla también su protección no sólo para la tutela de
los derechos de los menores, sino para garantizar de forma efectiva las medidas
de protección adoptadas respecto de la mujer.
La Ley se estructura en un título preliminar, cinco títulos, veinte disposiciones
adicionales, dos disposiciones transitorias, una disposición derogatoria y siete
disposiciones finales.
34
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
En el título preliminar se recogen las disposiciones generales de la Ley que se
refieren a su objeto y principios rectores.
En el título I se determinan las medidas de sensibilización, prevención y detec-
ción e intervención en diferentes ámbitos. En el educativo se especifican las
obligaciones del sistema para la transmisión de valores de respeto a la dignidad
de las mujeres y a la igualdad entre hombres y mujeres. El objetivo fundamental
de la educación es el de proporcionar una formación integral que les permita
conformar su propia identidad, así como construir una concepción de la reali-
dad que integre a la vez el conocimiento y valoración ética de la misma.
En la Educación Secundaria se incorpora la educación sobre la igualdad entre
hombres y mujeres y contra la violencia de género como contenido curricular,
incorporando en todos los Consejos Escolares un nuevo miembro que impulse
medidas educativas a favor de la igualdad y contra la violencia sobre la mujer.
En el campo de la publicidad, ésta habrá de respetar la dignidad de las mujeres
y su derecho a una imagen no estereotipada, ni discriminatoria, tanto si se exhi-
be en los medios de comunicación públicos como en los privados. De otro lado,
se modifica la acción de cesación o rectificación de la publicidad legitimando a
las instituciones y asociaciones que trabajan a favor de la igualdad entre hom-
bres y mujeres para su ejercicio.
En el ámbito sanitario se contemplan actuaciones de detección precoz y apoyo
asistencial a las víctimas, así como la aplicación de protocolos sanitarios ante las
agresiones derivadas de la violencia objeto de esta Ley, que se remitirán a los
Tribunales correspondientes con objeto de agilizar el procedimiento judicial.
Asimismo, se crea, en el seno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional
de Salud, una Comisión encargada de apoyar técnicamente, coordinar y evaluar
las medidas sanitarias establecidas en la Ley.
En el título II, relativo a los derechos de las mujeres víctimas de violencia, en su
capítulo I, se garantiza el derecho de acceso a la información y a la asistencia
social integrada, a través de servicios de atención permanente, urgente y con
especialización de prestaciones y multidisciplinariedad profesional. Con el fin de
coadyuvar a la puesta en marcha de estos servicios, se dotará un Fondo al que
podrán acceder las Comunidades Autónomas, de acuerdo con los criterios obje-
tivos que se determinen en la respectiva Conferencia Sectorial.
Asimismo, se reconoce el derecho a la asistencia jurídica gratuita, con el fin de
garantizar a aquellas víctimas con recursos insuficientes para litigar una asisten-
cia letrada en todos los procesos y procedimientos, relacionados con la violen-
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
cia de género, en que sean parte, asumiendo una misma dirección letrada su
asistencia en todos los procesos. Se extiende la medida a los perjudicados en
caso de fallecimiento de la víctima.
Se establecen, asimismo, medidas de protección en el ámbito social, modifican-
do el Real Decreto Legislativo 1/1995, de 24 de marzo, por el que se aprueba el
texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, para justificar las
ausencias del puesto de trabajo de las víctimas de la violencia de género, posibi-
litar su movilidad geográfica, la suspensión con reserva del puesto de trabajo y
la extinción del contrato.
En idéntico sentido se prevén medidas de apoyo a las funcionarias públicas que
sufran formas de violencia de las que combate esta Ley, modificando los pre-
ceptos correspondientes de la Ley 30/1984, de 2 de agosto, de Medidas para la
Reforma de la Función Pública.
Se regulan, igualmente, medidas de apoyo económico, modificando el Real De-
creto Legislativo 1/1994, de 20 de junio, por el que se aprueba el texto refundi-
do de la Ley General de la Seguridad Social, para que las víctimas de la violencia
de género generen derecho a la situación legal de desempleo cuando resuelvan
o suspendan voluntariamente su contrato de trabajo.
En la actualidad, es el Real Decreto Legislativo 2/2015,
de 23 de octubre, el que aprueba el texto refundido de
la Ley del Estatuto de los Trabajadores.
Por su parte, es el Real Decreto Legislativo 8/2015, de 30
de octubre, el que aprueba el texto refundido de la Ley
General de la Seguridad Social.
Para garantizar a las víctimas de violencia de género que carezcan de recursos
económicos unas ayudas sociales en aquellos supuestos en que se estime que
la víctima debido a su edad, falta de preparación general especializada y circuns-
tancias sociales no va a mejorar de forma sustancial su empleabilidad, se prevé
su incorporación al programa de acción específico creado al efecto para su in-
serción profesional. Estas ayudas, que se modularán en relación a la edad y res-
ponsabilidades familiares de la víctima, tienen como objetivo fundamental facili-
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
tarle unos recursos mínimos de subsistencia que le permitan independizarse
del agresor; dichas ayudas serán compatibles con las previstas en la Ley
35/1995, de 11 de diciembre, de Ayudas y Asistencia a las Víctimas de Delitos
Violentos y Contra la Libertad Sexual.
En el título III, concerniente a la Tutela Institucional, se procede a la creación de
dos órganos administrativos. En primer lugar, la Delegación Especial del Go-
bierno contra la Violencia sobre la Mujer, en el Ministerio de Trabajo y Asuntos
Sociales, a la que corresponderá, entre otras funciones, proponer la política del
Gobierno en relación con la violencia sobre la mujer y coordinar e impulsar to-
das las actuaciones que se realicen en dicha materia, que necesariamente ha-
brán de comprender todas aquellas actuaciones que hagan efectiva la garantía
de los derechos de las mujeres. También se crea el Observatorio Estatal de Vio-
lencia sobre la Mujer, como un órgano colegiado en el Ministerio de Trabajo y
Asuntos Sociales, y que tendrá como principales funciones servir como centro
de análisis de la situación y evolución de la violencia sobre la mujer, así como
asesorar y colaborar con el Delegado en la elaboración de propuestas y medi-
das para erradicar este tipo de violencia.
En su título IV la Ley introduce normas de naturaleza penal, mediante las que
se pretende incluir, dentro de los tipos agravados de lesiones, uno específico
que incremente la sanción penal cuando la lesión se produzca contra quien sea
o haya sido la esposa del autor, o mujer que esté o haya estado ligada a él por
una análoga relación de afectividad, aun sin convivencia. También se castigarán
como delito las coacciones leves y las amenazas leves de cualquier clase come-
tidas contra las mujeres mencionadas con anterioridad.
Para la ciudadanía, para los colectivos de mujeres y específicamente para aque-
llas que sufren este tipo de agresiones, la Ley quiere dar una respuesta firme y
contundente y mostrar firmeza plasmándolas en tipos penales específicos.
En el título V se establece la llamada Tutela Judicial para garantizar un trata-
miento adecuado y eficaz de la situación jurídica, familiar y social de las víctimas
de violencia de género en las relaciones intrafamiliares.
Desde el punto de vista judicial nos encontramos ante un fenómeno complejo
en el que es necesario intervenir desde distintas perspectivas jurídicas, que tie-
nen que abarcar desde las normas procesales y sustantivas hasta las disposi-
ciones relativas a la atención a las víctimas, intervención que sólo es posible a
través de una legislación específica.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Una Ley para la prevención y erradicación de la violencia sobre la mujer ha de
ser una Ley que recoja medidas procesales que permitan procedimientos ágiles
y sumarios, como el establecido en la Ley 27/2003, de 31 de julio, pero, además,
que compagine, en los ámbitos civil y penal, medidas de protección a las muje-
res y a sus hijos e hijas, y medidas cautelares para ser ejecutadas con carácter
de urgencia.
La normativa actual, civil, penal, publicitaria, social y administrativa presenta mu-
chas deficiencias, debidas fundamentalmente a que hasta el momento no se ha
dado a esta cuestión una respuesta global y multidisciplinar. Desde el punto de
vista penal la respuesta nunca puede ser un nuevo agravio para la mujer.
En cuanto a las medidas jurídicas asumidas para garantizar un tratamiento ade-
cuado y eficaz de la situación jurídica, familiar y social de las víctimas de violencia
sobre la mujer en las relaciones intrafamiliares, se han adoptado las siguientes:
conforme a la tradición jurídica española, se ha optado por una fórmula de es-
pecialización dentro del orden penal, de los Jueces de Instrucción, creando los
Juzgados de Violencia sobre la Mujer y excluyendo la posibilidad de creación de
un orden jurisdiccional nuevo o la asunción de competencias penales por parte
de los Jueces Civiles. Estos Juzgados conocerán de la instrucción, y, en su caso,
del fallo de las causas penales en materia de violencia sobre la mujer, así como
de aquellas causas civiles relacionadas, de forma que unas y otras en la primera
instancia sean objeto de tratamiento procesal ante la misma sede. Con ello se
asegura la mediación garantista del debido proceso penal en la intervención de
los derechos fundamentales del presunto agresor, sin que con ello se reduzcan
lo más mínimo las posibilidades legales que esta Ley dispone para la mayor,
más inmediata y eficaz protección de la víctima, así como los recursos para evi-
tar reiteraciones en la agresión o la escalada en la violencia.
Respecto de la regulación expresa de las medidas de protección que podrá
adoptar el Juez de Violencia sobre la Mujer, se ha optado por su inclusión ex-
presa, ya que no están recogidas como medidas cautelares en la Ley de Enjui-
ciamiento Criminal, que sólo regula la prohibición de residencia y la de acudir a
determinado lugar para los delitos recogidos en el artículo 57 del Código Penal
(artículo 544 bis de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, introducido por la Ley Or-
gánica 14/1999, de 9 de junio, de modificación del Código Penal de 1995, en
materia de protección a las víctimas de malos tratos y de la Ley de Enjuiciamien-
to Criminal). Además se opta por la delimitación temporal de estas medidas
(cuando son medidas cautelares) hasta la finalización del proceso. Sin embargo,
se añade la posibilidad de que cualquiera de estas medidas de protección pue-
da ser utilizada como medida de seguridad, desde el principio o durante la eje-
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
cución de la sentencia, incrementando con ello la lista del artículo 105 del Códi-
go Penal, y posibilitando al Juez la garantía de protección de las víctimas más allá
de la finalización del proceso.
Se contemplan normas que afectan a las funciones del Ministerio Fiscal, me-
diante la creación del Fiscal contra la Violencia sobre la Mujer, encargado de la
supervisión y coordinación del Ministerio Fiscal en este aspecto, así como me-
diante la creación de una Sección equivalente en cada Fiscalía de los Tribunales
Superiores de Justicia y de las Audiencias Provinciales a las que se adscribirán
Fiscales con especialización en la materia. Los Fiscales intervendrán en los pro-
cedimientos penales por los hechos constitutivos de delitos o faltas cuya com-
petencia esté atribuida a los Juzgados de Violencia sobre la Mujer, además de
intervenir en los procesos civiles de nulidad, separación o divorcio, o que versen
sobre guarda y custodia de los hijos menores en los que se aleguen malos tra-
tos al cónyuge o a los hijos.
2.1. OBJETO DE LA LEY
La presente Ley tiene por objeto actuar contra la violencia que, como manifes-
tación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder
de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes
sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a
ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia.
Por ley se establecen medidas de protección integral cuya finalidad es prevenir,
sancionar y erradicar esta violencia y prestar asistencia a las mujeres, a sus hijos
menores y a los menores sujetos a su tutela, o guarda y custodia, víctimas de
esta violencia y prestar asistencia a los menores sujetos a su tutela, o guarda y
custodia, víctimas de esta violencia.
La violencia de género a que se refiere la presente Ley comprende todo acto de
violencia física y psicológica, incluidas las agresiones a la libertad sexual, las
amenazas, las coacciones o la privación arbitraria de libertad.
La violencia de género a que se refiere esta Ley también comprende la violencia
que con el objetivo de causar perjuicio o daño a las mujeres se ejerza sobre sus
familiares o allegados menores de edad por parte de las personas indicadas en
el apartado primero.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
2.2. PRINCIPIOS RECTORES
A través de esta Ley se articula un conjunto integral de medidas encaminadas a
alcanzar los siguientes fines:
a) Fortalecer las medidas de sensibilización ciudadana de prevención, do-
tando a los poderes públicos de instrumentos eficaces en el ámbito
educativo, servicios sociales, sanitario, publicitario y mediático.
b) Consagrar derechos de las mujeres víctimas de violencia de género,
exigibles ante las Administraciones Públicas, y así asegurar un acceso
rápido, transparente y eficaz a los servicios establecidos al efecto.
c) Reforzar hasta la consecución de los mínimos exigidos por los objetivos
de la ley los servicios sociales de información, de atención, de emer-
gencia, de apoyo y de recuperación integral, así como establecer un sis-
tema para la más eficaz coordinación de los servicios ya existentes a ni-
vel municipal y autonómico.
d) Garantizar derechos en el ámbito laboral y funcionarial que concilien
los requerimientos de la relación laboral y de empleo público con las
circunstancias de aquellas trabajadoras o funcionarias que sufran vio-
lencia de género.
e) Garantizar derechos económicos para las mujeres víctimas de violencia
de género, con el fin de facilitar su integración social.
f) Establecer un sistema integral de tutela institucional en el que la Admi-
nistración General del Estado, a través de la Delegación Especial del
Gobierno contra la Violencia sobre la Mujer, en colaboración con el Ob-
servatorio Estatal de la Violencia sobre la Mujer, impulse la creación de
políticas públicas dirigidas a ofrecer tutela a las víctimas de la violencia
contemplada en la presente Ley.
g) Fortalecer el marco penal y procesal vigente para asegurar una protec-
ción integral, desde las instancias jurisdiccionales, a las víctimas de vio-
lencia de género.
h) Coordinar los recursos e instrumentos de todo tipo de los distintos po-
deres públicos para asegurar la prevención de los hechos de violencia de
género y, en su caso, la sanción adecuada a los culpables de los mismos.
i) Promover la colaboración y participación de las entidades, asociaciones
y organizaciones que desde la sociedad civil actúan contra la violencia
de género.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
j) Fomentar la especialización de los colectivos profesionales que intervie-
nen en el proceso de información, atención y protección a las víctimas.
k) Garantizar el principio de transversalidad de las medidas, de manera
que en su aplicación se tengan en cuenta las necesidades y demandas
específicas de todas las mujeres víctimas de violencia de género.
2.3. MEDIDAS DE SENSIBILIZACIÓN, PREVENCIÓN Y
DETECCIÓN
En el Título I se regulan las medidas de sensibilización, prevención y detección,
que comienza con el artículo 3 sobre Planes de sensibilización.
Desde la responsabilidad del Gobierno del Estado y de manera inmediata a la
entrada en vigor de esta Ley, con la consiguiente dotación presupuestaria, se
pondrá en marcha un Plan Nacional de Sensibilización y Prevención de la
Violencia de Género que como mínimo recoja los siguientes elementos:
Que introduzca en el escenario social las nuevas escalas de valores ba-
sadas en el respeto de los derechos y libertades fundamentales y de la
igualdad entre hombres y mujeres, así como en el ejercicio de la tole-
rancia y de la libertad dentro de los principios democráticos de convi-
vencia, todo ello desde la perspectiva de las relaciones de género.
Dirigido tanto a hombres como a mujeres, desde un trabajo comunita-
rio e intercultural.
Que contemple un amplio programa de formación complementaria y
de reciclaje de los profesionales que intervienen en estas situaciones.
Controlado por una Comisión de amplia participación, que se creará en
un plazo máximo de un mes, en la que se ha de asegurar la presencia de
los afectados, las instituciones, los profesionales y de personas de reco-
nocido prestigio social relacionado con el tratamiento de estos temas.
Los poderes públicos, en el marco de sus competencias, impulsarán además
campañas de información y sensibilización específicas con el fin de prevenir
la violencia de género. Estas campañas se realizarán de manera que se garanti-
ce el acceso a las mismas de las personas con discapacidad.
41
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
2.3.1. EN EL ÁMBITO EDUCATIVO
En el Capítulo I se regulan las medidas en el ámbito educativo.
Principios y valores del sistema educativo. El sistema educativo español incluirá
entre sus fines la formación en el respeto de los derechos y libertades funda-
mentales y de la igualdad entre hombres y mujeres, así como en el ejercicio de
la tolerancia y de la libertad dentro de los principios democráticos de conviven-
cia. Igualmente, el sistema educativo español incluirá, dentro de sus principios
de calidad, la eliminación de los obstáculos que dificultan la plena igualdad en-
tre hombres y mujeres y la formación para la prevención de conflictos y para la
resolución pacífica de los mismos.
La Educación Infantil contribuirá a desarrollar en la infancia el aprendi-
zaje en la resolución pacífica de conflictos.
La Educación Primaria contribuirá a desarrollar en el alumnado su ca-
pacidad para adquirir habilidades en la resolución pacífica de conflictos
y para comprender y respetar la igualdad entre sexos.
La Educación Secundaria Obligatoria contribuirá a desarrollar en el
alumnado la capacidad para relacionarse con los demás de forma pací-
fica y para conocer, valorar y respetar la igualdad de oportunidades de
hombres y mujeres.
El Bachillerato y la Formación Profesional contribuirán a desarrollar en
el alumnado la capacidad para consolidar su madurez personal, social y
moral, que les permita actuar de forma responsable y autónoma y para
analizar y valorar críticamente las desigualdades de sexo y fomentar la
igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres.
La Enseñanza para las personas adultas incluirá entre sus objetivos
desarrollar actividades en la resolución pacífica de conflictos y fomentar
el respeto a la dignidad de las personas y a la igualdad entre hombres y
mujeres.
Las Universidades incluirán y fomentarán en todos los ámbitos acadé-
micos la formación, docencia e investigación en igualdad de género y
no discriminación de forma transversal.
Por otro lado, las Administraciones competentes deberán prever la escolariza-
ción inmediata de los hijos que se vean afectados por un cambio de residencia
derivada de actos de violencia de género.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Con el fin de garantizar la efectiva igualdad entre hombres y mujeres, las Admi-
nistraciones educativas velarán para que en todos los materiales educativos se
eliminen los estereotipos sexistas o discriminatorios y para que fomenten el
igual valor de hombres y mujeres. Además adoptarán las medidas necesarias
para que en los planes de formación inicial y permanente del profesorado se
incluya una formación específica en materia de igualdad, con el fin de asegurar
que adquieren los conocimientos y las técnicas necesarias que les habiliten pa-
ra:
a) La educación en el respeto de los derechos y libertades fundamentales y
de la igualdad entre hombres y mujeres y en el ejercicio de la tolerancia y
de la libertad dentro de los principios democráticos de convivencia.
b) La educación en la prevención de conflictos y en la resolución pacífica de
los mismos, en todos los ámbitos de la vida personal, familiar y social.
c) La detección precoz de la violencia en el ámbito familiar, especialmente
sobre la mujer y los hijos e hijas.
d) El fomento de actitudes encaminadas al ejercicio de iguales derechos y
obligaciones por parte de mujeres y hombres, tanto en el ámbito públi-
co como privado, y la corresponsabilidad entre los mismos en el ámbito
doméstico.
Se adoptarán las medidas precisas para asegurar que los Consejos Escolares
impulsen la adopción de medidas educativas que fomenten la igualdad real y
efectiva entre hombres y mujeres. Con el mismo fin, en el Consejo Escolar del
Estado se asegurará la representación del Instituto de la Mujer y de las organi-
zaciones que defiendan los intereses de las mujeres, con implantación en todo
el territorio nacional.
Los servicios de inspección educativa velarán por el cumplimiento y aplicación
de los principios y valores recogidos en este capítulo en el sistema educativo
destinados a fomentar la igualdad real entre mujeres y hombres.
2.3.2. EN EL ÁMBITO DE LA PUBLICIDAD Y DE LOS MEDIOS DE
COMUNICACIÓN
En el Capítulo II se regulan las medidas en el ámbito de la publicidad y de los
medios de comunicación.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Publicidad ilícita
De acuerdo con lo establecido en la Ley 34/1988, de 11 de noviembre, General
de Publicidad, se considerará ilícita la publicidad que utilice la imagen de la mu-
jer con carácter vejatorio o discriminatorio.
El Ente público al que corresponda velar para que los medios audiovisuales
cumplan sus obligaciones adoptará las medidas que procedan para asegurar un
tratamiento de la mujer conforme con los principios y valores constitucionales,
sin perjuicio de las posibles actuaciones por parte de otras entidades.
Titulares de la acción de cesación y rectificación
La Delegación Especial del Gobierno contra la Violencia sobre la Mujer, el Institu-
to de la Mujer u órgano equivalente de cada Comunidad Autónoma, el Ministe-
rio Fiscal y las Asociaciones que tengan como objetivo único la defensa de los
intereses de la mujer estarán legitimados para ejercitar ante los Tribunales la
acción de cesación de publicidad ilícita por utilizar en forma vejatoria la imagen
de la mujer, en los términos de la Ley 34/1988, de 11 de noviembre, General de
Publicidad.
Medios de comunicación
Las Administraciones Públicas velarán por el cumplimiento estricto de la legisla-
ción en lo relativo a la protección y salvaguarda de los derechos fundamentales,
con especial atención a la erradicación de conductas favorecedoras de situacio-
nes de desigualdad de las mujeres en todos los medios de comunicación social,
de acuerdo con la legislación vigente.
La Administración pública promoverá acuerdos de autorregulación que, con-
tando con mecanismos de control preventivo y de resolución extrajudicial de
controversias eficaces, contribuyan al cumplimiento de la legislación publicitaria.
Los medios de comunicación fomentarán la protección y salvaguarda de la
igualdad entre hombre y mujer, evitando toda discriminación entre ellos.
La difusión de informaciones relativas a la violencia sobre la mujer garantizará,
con la correspondiente objetividad informativa, la defensa de los derechos hu-
manos, la libertad y dignidad de las mujeres víctimas de violencia y de sus hijos.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
En particular, se tendrá especial cuidado en el tratamiento gráfico de las infor-
maciones.
2.3.3. EN EL ÁMBITO SANITARIO
En el Capítulo III se regulan las medidas en el ámbito sanitario.
Las Administraciones sanitarias, en el seno del Consejo Interterritorial del Sis-
tema Nacional de Salud, promoverán e impulsarán actuaciones de los profesio-
nales sanitarios para la detección precoz de la violencia de género y propondrán
las medidas que estimen necesarias a fin de optimizar la contribución del sector
sanitario en la lucha contra este tipo de violencia.
En particular, se desarrollarán programas de sensibilización y formación conti-
nuada del personal sanitario con el fin de mejorar e impulsar el diagnóstico pre-
coz, la asistencia y la rehabilitación de la mujer en las situaciones de violencia de
género a que se refiere esta Ley.
Las Administraciones educativas competentes asegurarán que en los ámbitos
curriculares de las licenciaturas y diplomaturas, y en los programas de especiali-
zación de las profesiones sociosanitarias, se incorporen contenidos dirigidos a
la capacitación para la prevención, la detección precoz, intervención y apoyo a
las víctimas de esta forma de violencia. En los Planes Nacionales de Salud que
procedan se contemplará un apartado de prevención e intervención integral en
violencia de género.
En el seno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud se consti-
tuirá, en el plazo de un año desde la entrada en vigor de la presente Ley, una
Comisión contra la Violencia de Género que apoye técnicamente y oriente la
planificación de las medidas sanitarias contempladas en este capítulo, evalúe y
proponga las necesarias para la aplicación del protocolo sanitario y cualesquiera
otras medidas que se estimen precisas para que el sector sanitario contribuya a
la erradicación de esta forma de violencia. La Comisión contra la Violencia de
Género del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (compuesta
por representantes de todas las Comunidades Autónomas con competencia en
la materia) emitirá un informe anual que será remitido al Observatorio Estatal
de la Violencia sobre la Mujer y al Pleno del Consejo Interterritorial.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Las medidas de sensibilización, prevención y detec-
ción se aplican:
En el ámbito educativo.
En el ámbito de la publicidad y de los medios
de comunicación.
En el ámbito sanitario.
2.4. DERECHOS DE LAS MUJERES VÍCTIMAS DE
VIOLENCIA DE GÉNERO
Se regulan en el Titulo II de la Ley, en cuatro capítulos que vamos a ver por se-
parado. En todo caso, la Ley recoge que todas las mujeres víctimas de violencia
de género, con independencia de su origen, religión o cualquier otra condición
o circunstancia personal o social, tienen garantizados los derechos reconocidos
en la propia ley.
Derecho a la información, a la asistencia social integral y a la asistencia
jurídica gratuita (Capítulo I)
1. Información
Información (artículo 18)
18 Las mujeres víctimas de violencia de género tienen
derecho a recibir plena información y asesoramiento adecuado a su situación
personal, a través de los servicios, organismos u oficinas que puedan disponer
las Administraciones Públicas. Dicha información comprenderá las medidas re-
lativas a su protección y seguridad, los derechos y ayudas previstos y el lugar de
prestación de los servicios de atención, emergencia, apoyo y recuperación inte-
gral. Se hace una especial mención a las mujeres con discapacidad víctimas de
violencia de género: en estos casos la información deberá ofrecerse en formato
accesible y comprensible, tales como lengua de signos u otras modalidades u
opciones de comunicación, incluidos los sistemas alternativos y aumentativos.
Asimismo, se articularán los medios necesarios para que las mujeres víctimas de
violencia de género que por sus circunstancias personales y sociales puedan
tener una mayor dificultad para el acceso integral a la información, tengan ga-
rantizado el ejercicio efectivo de este derecho.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
2. Derecho a la asistencia social integral. (artículo 19) Las mujeres víctimas de
violencia de género tienen derecho a servicios sociales de atención, de emer-
gencia, de apoyo y acogida y de recuperación integral. La organización de estos
servicios por parte de las Comunidades Autónomas y las Corporaciones Locales,
responderá a los principios de atención permanente, actuación urgente, espe-
cialización de prestaciones y multidisciplinariedad profesional.
La atención multidisciplinar implicará especialmente:
a) Información a las víctimas.
b) Atención psicológica.
c) Apoyo social.
d) Seguimiento de las reclamaciones de los derechos de la mujer.
e) Apoyo educativo a la unidad familiar.
f) Formación preventiva en los valores de igualdad dirigida a su desarrollo
personal y a la adquisición de habilidades en la resolución no violenta de
conflictos.
g) Apoyo a la formación e inserción laboral.
Estos servicios actuarán coordinadamente y en cola-
boración con los Cuerpos de Seguridad, los Jueces de
Violencia sobre la Mujer, los servicios sanitarios y las
instituciones encargadas de prestar asistencia jurídi-
ca a las víctimas, del ámbito geográfico correspon-
diente. Estos servicios podrán solicitar al Juez las me-
didas urgentes que consideren necesarias
También tendrán derecho a la asistencia social integral a través de estos servi-
cios sociales los menores que se encuentren bajo la patria potestad o guarda y
custodia de la persona agredida. A estos efectos, los servicios sociales deberán
contar con personal específicamente formado para atender a los menores, con
el fin de prevenir y evitar de forma eficaz las situaciones que puedan comportar
daños psíquicos y físicos a los menores que viven en entornos familiares donde
existe violencia de género.
47
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
3. Asistencia jurídica. (artículo 20). Las víctimas de violencia de género tienen
derecho a recibir asesoramiento jurídico gratuito en el momento inmediata-
mente previo a la interposición de la denuncia, y a la defensa y representación
gratuitas por abogado y procurador en todos los procesos y procedimientos
administrativos que tengan causa directa o indirecta en la violencia padecida. En
estos supuestos, una misma dirección letrada deberá asumir la defensa de la
víctima, siempre que con ello se garantice debidamente su derecho de defensa.
Este derecho asistirá también a los causahabientes en caso de fallecimiento de
la víctima, siempre que no fueran partícipes en los hechos. En todo caso, se ga-
rantizará la defensa jurídica, gratuita y especializada de forma inmediata a todas
las víctimas de violencia de género que lo soliciten.
Los Colegios de Abogados, cuando exijan para el ejercicio del turno de oficio
cursos de especialización, asegurarán una formación específica en materia de
violencia de género y adoptarán las medidas necesarias para la designación
urgente de letrado de oficio en los procedimientos que se sigan por violencia de
género para asegurar su inmediata presencia y asistencia a las víctimas.
Derechos laborales y de Seguridad Social (capítulo II)
La trabajadora víctima de violencia de género tendrá derecho, en los términos
previstos en el Estatuto de los Trabajadores, a la reducción o a la reordenación
de su tiempo de trabajo, a la movilidad geográfica, al cambio de centro de traba-
jo, a la suspensión de la relación laboral con reserva de puesto de trabajo y a la
extinción del contrato de trabajo. Esta suspensión y extinción del contrato de
trabajo dará lugar a situación legal de desempleo. El tiempo de suspensión se
considerará como período de cotización efectiva a efectos de las prestaciones
de Seguridad Social y de desempleo.
Las empresas que formalicen contratos de interinidad para sustituir a trabaja-
doras víctimas de violencia de género que hayan suspendido su contrato de
trabajo o ejercitado su derecho a la movilidad geográfica o al cambio de centro
de trabajo, tendrán derecho a una bonificación del 100 por 100 de las cuotas
empresariales a la Seguridad Social por contingencias comunes, durante todo el
período de suspensión de la trabajadora sustituida o durante seis meses en los
supuestos de movilidad geográfica o cambio de centro de trabajo. Cuando se
produzca la reincorporación, ésta se realizará en las mismas condiciones exis-
tentes en el momento de la suspensión del contrato de trabajo.
48
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Las ausencias o faltas de puntualidad al trabajo motivadas por la situación física
o psicológica derivada de la violencia de género se considerarán justificadas,
cuando así lo determinen los servicios sociales de atención o servicios de salud,
según proceda, sin perjuicio de que dichas ausencias sean comunicadas por la
trabajadora a la empresa a la mayor brevedad.
A las trabajadoras por cuenta propia víctimas de violencia de género que cesen
en su actividad para hacer efectiva su protección o su derecho a la asistencia
social integral, se les suspenderá la obligación de cotización durante un período
de seis meses, que les serán considerados como de cotización efectiva a efectos
de las prestaciones de Seguridad Social. Asimismo, su situación será considera-
da como asimilada al alta. A estos efectos, se tomará una base de cotización
equivalente al promedio de las bases cotizadas durante los seis meses previos a
la suspensión de la obligación de cotizar.
En el marco del Plan de Empleo del Reino de España, se incluirá un programa de
acción específico para las víctimas de violencia de género inscritas como de-
mandantes de empleo. Este programa incluirá medidas para favorecer el inicio
de una nueva actividad por cuenta propia.
Las situaciones de violencia de género que dan lugar
al reconocimiento de los derechos regulados en este
capítulo se acreditarán mediante una sentencia con-
denatoria por un delito de violencia de género, una
orden de protección o cualquier otra resolución judi-
cial que acuerde una medida cautelar a favor de la
víctima, o bien por el informe del Ministerio Fiscal que
indique la existencia de indicios de que la demandan-
te es víctima de violencia de género. También podrán
acreditarse las situaciones de violencia de género
mediante informe de los servicios sociales, de los
servicios especializados, o de los servicios de acogida
destinados a víctimas de violencia de género de la
Administración Pública competente; o por cualquier
otro título, siempre que ello esté previsto en las dis-
posiciones normativas de carácter sectorial que regu-
len el acceso a cada uno de los derechos y recursos.
Esto es aplicable también a las situaciones recogidas
en el capítulo III y IV
49
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Derechos de las funcionarias públicas (Capítulo III)
La funcionaria víctima de violencia de género tendrá derecho a la reducción o a
la reordenación de su tiempo de trabajo, a la movilidad geográfica de centro de
trabajo y a la excedencia en los términos que se determinen en su legislación
específica.
Las ausencias totales o parciales al trabajo motivadas por la situación física o
psicológica derivada de la violencia de género sufrida por una mujer funcionaria
se considerarán justificadas en los términos que se determine en su legislación
específica.
Derechos económicos
1.Ayudas
1.Ayudas sociales.
Cuando las víctimas de violencia de género careciesen de rentas superiores, en
cómputo mensual, al 75 por 100 del salario mínimo interprofesional, excluida la
parte proporcional de dos pagas extraordinarias, recibirán una ayuda de pago
único, siempre que se presuma que debido a su edad, falta de preparación ge-
neral o especializada y circunstancias sociales, la víctima tendrá especiales difi-
cultades para obtener un empleo y por dicha circunstancia no participará en los
programas de empleo establecidos para su inserción profesional.
El importe de esta ayuda será equivalente al de seis meses de subsidio por des-
empleo. Cuando la víctima de la violencia ejercida contra la mujer tuviera reco-
nocida oficialmente una discapacidad en grado igual o superior al 33 por 100, el
importe será equivalente a doce meses de subsidio por desempleo.
Estas ayudas, financiadas con cargo a los Presupuestos Generales del Estado,
serán concedidas por las Administraciones competentes en materia de servicios
sociales.
En el caso de que la víctima tenga responsabilidades familiares, su importe po-
drá alcanzar el de un período equivalente al de 18 meses de subsidio, o de 24
meses si la víctima o alguno de los familiares que conviven con ella tiene reco-
nocida oficialmente una minusvalía en grado igual o superior al 33 por 100, en
los términos que establezcan las disposiciones de desarrollo de la presente Ley.
50
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Estas ayudas serán compatibles con cualquiera de las previstas en la
Ley 35/1995, de 11 de diciembre, de Ayudas y Asistencia a las Víctimas de Deli-
tos Violentos y contra la Libertad Sexual, así como con cualquier otra ayuda
económica de carácter autonómico o local concedida por la situación de violen-
cia de género.
2. Acceso a la vivienda y residencias públicas para mayores.
Las mujeres víctimas de violencia de género serán consideradas colectivos prio-
ritarios en el acceso a viviendas protegidas y residencias públicas para mayores,
en los términos que determine la legislación aplicable.
2.5. MEDIDAS JUDICIALES DE PROTECCIÓN Y DE
SEGURIDAD DE LAS VÍCTIMAS
Se regulan en el Capítulo IV del Título V de la Ley Orgánica 1/2004.
Estas medidas de protección y seguridad serán compatibles con cualesquiera
de las medidas cautelares y de aseguramiento que se pueden adoptar en los
procesos civiles y penales.
En todos los procedimientos relacionados con la violencia de género, el Juez
competente deberá pronunciarse en todo caso, de oficio o a instancia de las
víctimas, de los hijos, de las personas que convivan con ellas o se hallen sujetas
a su guarda o custodia, del Ministerio Fiscal o de la Administración de la que
dependan los servicios de atención a las víctimas o su acogida, sobre la perti-
nencia de la adopción de las medidas cautelares y de aseguramiento contem-
pladas en este capítulo, especialmente sobre las recogidas en los artículos 64
(que regula las medidas de salida del domicilio, alejamiento o suspensión de las
comunicaciones), 65 (que regula las medidas de suspensión de la patria potes-
tad o la custodia de menores) y 66 (que regula la medida de suspensión del ré-
gimen de visitas, estancia, relación o comunicación con los menores), determi-
nando su plazo y su régimen de cumplimiento y, si procediera, las medidas
complementarias a ellas que fueran precisas.
Recibida la solicitud de adopción de una orden de protección, el Juez de Violen-
cia sobre la Mujer y, en su caso, el Juez de Guardia, actuarán de conformidad
con lo dispuesto en el artículo 544 ter de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.
51
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
La Ley de Enjuiciamiento Criminal dispone que una
vez recibida la solicitud de orden de protección, el
Juez de guardia convocará a una audiencia urgente a
la víctima o su representante legal, al solicitante y al
presunto agresor, asistido, en su caso, de Abogado.
Asimismo, será convocado el Ministerio Fiscal.
Cuando excepcionalmente no fuese posible celebrar
la audiencia durante el servicio de guardia, el Juez an-
te el que hubiera sido formulada la solicitud la con-
vocará en el plazo más breve posible. En cualquier
caso, la audiencia habrá de celebrarse en un plazo
máximo de setenta y dos horas desde la presenta-
ción de la solicitud.
Durante la audiencia, el Juez de guardia adoptará las
medidas oportunas para evitar la confrontación entre
el presunto agresor y la víctima, sus hijos y los restan-
tes miembros de la familia. A estos efectos dispondrá
que su declaración en esta audiencia se realice por
separado.
Celebrada la audiencia, el Juez de guardia resolverá
mediante auto lo que proceda sobre la solicitud de la
orden de protección, así como sobre el contenido y
vigencia de las medidas que incorpore.
La orden de protección será notificada a las partes, y
comunicada por el Secretario judicial inmediatamen-
te, mediante testimonio íntegro, a la víctima y a las
Administraciones públicas competentes para la
adopción de medidas de protección, sean éstas de
seguridad o de asistencia social, jurídica, sanitaria,
psicológica o de cualquier otra índole.
La orden de protección podrá hacerse valer ante
cualquier autoridad y Administración pública.
La orden de protección será inscrita en el Registro
Central para la Protección de las Víctimas de la Vio-
lencia Doméstica y de Género.
Respecto a la a protección de datos y las limitaciones a la publicidad, el artículo
63 de la LO 1/2004 establece que en las actuaciones y procedimientos relacio-
52
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
nados con la violencia de género se protegerá la intimidad de las víctimas; en
especial, sus datos personales, los de sus descendientes y los de cualquier otra
persona que esté bajo su guarda o custodia.
Los Jueces competentes podrán acordar, de oficio o a instancia de parte, que las
vistas se desarrollen a puerta cerrada y que las actuaciones sean reservadas.
Por su parte, el antes citado artículo. 64 nos habla de las medidas de salida del
domicilio, alejamiento o suspensión de las comunicaciones. A este respecto se
establece que el Juez podrá ordenar la salida obligatoria del inculpado por vio-
lencia de género del domicilio en el que hubiera estado conviviendo o tenga su
residencia la unidad familiar, así como la prohibición de volver al mismo.
El Juez, con carácter excepcional, podrá autorizar que la persona protegida con-
cierte, con una agencia o sociedad pública allí donde la hubiere y que incluya
entre sus actividades la del arrendamiento de viviendas, la permuta del uso atri-
buido de la vivienda familiar de la que sean copropietarios, por el uso de otra
vivienda, durante el tiempo y en las condiciones que se determinen.
El Juez podrá prohibir al inculpado que se aproxime a la persona protegida, lo
que le impide acercarse a la misma en cualquier lugar donde se encuentre, así
como acercarse a su domicilio, a su lugar de trabajo o a cualquier otro que sea
frecuentado por ella.
Podrá acordarse la utilización de instrumentos con la tecnología adecuada para
verificar de inmediato su incumplimiento.
El Juez fijará una distancia mínima entre el inculpado y la persona protegida que
no se podrá rebasar, bajo apercibimiento de incurrir en responsabilidad penal.
La medida de alejamiento podrá acordarse con independencia de que la perso-
na afectada, o aquéllas a quienes se pretenda proteger, hubieran abandonado
previamente el lugar.
El Juez podrá prohibir al inculpado toda clase de comunicación con la persona o
personas que se indique, bajo apercibimiento de incurrir en responsabilidad
penal.
Las medidas podrán acordarse acumulada o separadamente.
53
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
El artículo 65 establece que el Juez podrá suspender para el inculpado por vio-
lencia de género el ejercicio de la patria potestad, guarda y custodia, acogimien-
to, tutela, curatela o guarda de hecho, respecto de los menores que dependan
de él. Si no acordara la suspensión, el Juez deberá pronunciarse en todo caso
sobre la forma en la que se ejercerá la patria potestad y, en su caso, la guarda y
custodia, el acogimiento, la tutela, la curatela o la guarda de hecho de lo meno-
res. Asimismo, adoptará las medidas necesarias para garantizar la seguridad,
integridad y recuperación de los menores y de la mujer, y realizará un segui-
miento periódico de su evolución.
Por su parte, el artículo 66 regula la medida de suspensión del régimen de visi-
tas, estancia, relación o comunicación con los menores. A este respecto estable-
ce que el Juez podrá ordenar la suspensión del régimen de visitas, estancia, re-
lación o comunicación del inculpado por violencia de género respecto de los
menores que dependan de él.Si no acordara la suspensión, el Juez deberá pro-
nunciarse en todo caso sobre la forma en que se ejercerá el régimen de estan-
cia, relación o comunicación del inculpado por violencia de género respecto de
los menores que dependan del mismo. Asimismo, adoptará las medidas nece-
sarias para garantizar la seguridad, integridad y recuperación de los menores y
de la mujer, y realizará un seguimiento periódico de su evolución.
Por último, el artículo 67 regula la medida de suspensión del derecho a la te-
nencia, porte y uso de armas, estableciendo que el Juez podrá acordar, respecto
de los inculpados en delitos relacionados con la violencia a que se refiere esta
Ley, la suspensión del derecho a la tenencia, porte y uso de armas, con la obli-
gación de depositarlas en los términos establecidos por la normativa vigente.
Las medidas restrictivas de derechos contenidas en
este capítulo deberán adoptarse mediante auto mo-
tivado en el que se aprecie su proporcionalidad y ne-
cesidad, y, en todo caso, con intervención del Minis-
terio Fiscal y respeto de los principios de contradic-
ción, audiencia y defensa.
Además, las medidas explicadas podrán mantenerse
tras la sentencia definitiva y durante la tramitación de
los eventuales recursos que correspondiesen. En es-
te caso, deberá hacerse constar en la sentencia el
mantenimiento de tales medidas.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
3. DISCAPACIDAD
Las personas con discapacidad conforman un grupo vulnerable y numeroso al
que el modo en que se estructura y funciona la sociedad ha mantenido habi-
tualmente en conocidas condiciones de exclusión. Este hecho ha comportado la
restricción de sus derechos básicos y libertades condicionando u obstaculizan-
do su desarrollo personal, así como el disfrute de los recursos y servicios dispo-
nibles para toda la población y la posibilidad de contribuir con sus capacidades
al progreso de la sociedad.
El anhelo de una vida plena y la necesidad de realización personal mueven a
todas las personas, pero esas aspiraciones no pueden ser satisfechas si se ha-
llan restringidos o ignorados los derechos a la libertad, la igualdad y la dignidad.
Este es el caso en que se encuentran aún hoy mujeres y hombres con discapa-
cidad, quienes, a pesar de los innegables progresos sociales alcanzados, ven
limitados esos derechos en el acceso o uso de entornos, procesos o servicios
que o bien no han sido concebidos teniendo en cuenta sus necesidades especí-
ficas o bien se revelan expresamente restrictivos a su participación en ellos.
Existe, pues, un variado y profuso conjunto de impedimentos que privan a las
personas con discapacidad del pleno ejercicio de sus derechos y los efectos de
estos obstáculos se materializan en una situación de exclusión social, que debe
ser inexcusablemente abordada por los poderes públicos.
El impulso de las medidas que promuevan la igualdad de oportunidades supri-
miendo los inconvenientes que se oponen a la presencia integral de las perso-
nas con discapacidad concierne a todos los ciudadanos, organizaciones y enti-
dades, pero, en primer lugar, al legislador, que ha de recoger las necesidades
detectadas y proponer las soluciones y las líneas generales de acción más ade-
55
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
cuadas. Como ya se ha demostrado con anterioridad, es necesario que el marco
normativo y las acciones públicas en materia de discapacidad intervengan en la
organización social y en sus expresiones materiales o relacionales que con sus
estructuras y actuaciones segregadoras postergan o apartan a las personas con
discapacidad de la vida social ordinaria, todo ello con el objetivo último de que
éstas puedan ser partícipes, como sujetos activos titulares de derechos, de una
vida en iguales condiciones que el resto de los ciudadanos.
En este sentido, la Ley 13/1982, de 7 de abril, de integración social de las perso-
nas con discapacidad, fue la primera ley aprobada en España dirigida a regular
la atención y los apoyos a las personas con discapacidad y sus familias, en el
marco de los artículos 9, 10, 14 y 49 de la Constitución, y supuso un avance re-
levante para la época.
La Ley 13/1982, de 7 de abril, participaba ya de la idea de que el amparo espe-
cial y las medidas de equiparación para garantizar los derechos de las personas
con discapacidad debía basarse en apoyos complementarios, ayudas técnicas y
servicios especializados que les permitieran llevar una vida normal en su en-
torno. Estableció un sistema de prestaciones económicas y servicios, medidas
de integración laboral, de accesibilidad y subsidios económicos, y una serie de
principios que posteriormente se incorporaron a las leyes de sanidad, educa-
ción y empleo.
Posteriormente, la Ley 51/2003, de 2 de diciembre, de igualdad de oportunida-
des, no discriminación y accesibilidad universal de las personas con discapaci-
dad, supuso un renovado impulso a las políticas de equiparación de las perso-
nas con discapacidad, centrándose especialmente en dos estrategias de inter-
vención: la lucha contra la discriminación y la accesibilidad universal.
La propia Ley 51/2003, de 2 de diciembre, preveía el establecimiento de un ré-
gimen de infracciones y sanciones que se hizo realidad con la aprobación de la
Ley 49/2007, de 26 de diciembre, por la que se establece el régimen de infrac-
ciones y sanciones en materia de igualdad de oportunidades, no discriminación
y accesibilidad universal de las personas con discapacidad.
Asimismo, y aunque no es objeto de la tarea de refundición de esta norma, es
necesario destacar en la configuración del marco legislativo de los derechos de
las personas con discapacidad, la Ley 27/2007, de 23 de octubre, por la que se
reconocen las lenguas de signos españolas y se regulan los medios de apoyo a
la comunicación oral de las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordo-
ciegas, que reconoce el derecho de libre opción de las personas sordas, con
56
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
discapacidad auditiva y sordociegas al aprendizaje, conocimiento y uso de las
lenguas de signos españolas, y a los distintos medios de apoyo a la comunica-
ción oral, lo que constituye un factor esencial para su inclusión social.
Finalmente, es imprescindible hacer referencia a la Convención Internacional
sobre los derechos de las personas con discapacidad, aprobada el 13 de di-
ciembre de 2006 por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), ratifi-
cada por España el 3 de diciembre de 2007 y que entró en vigor el 3 de mayo
de 2008. La Convención supone la consagración del enfoque de derechos de las
personas con discapacidad, de modo que considera a las personas con disca-
pacidad como sujetos titulares de derechos y los poderes públicos están obli-
gados a garantizar que el ejercicio de esos derechos sea pleno y efectivo.
La labor de refundición, regularizando, aclarando y armonizando las tres leyes
citadas, que es mandato de la disposición final segunda de la Ley 26/2011, de 1
de agosto, de adaptación normativa a la Convención Internacional sobre los dere-
chos de las personas con discapacidad, en la redacción dada por la disposición
final quinta de la Ley 12/2012, de 26 de diciembre, de medidas urgentes de libe-
ralización del comercio y de determinados servicios, resulta necesaria dadas las
modificaciones que han experimentado en estos años, así como el sustancial
cambio del marco normativo de los derechos de las personas con discapacidad.
Esta tarea ha tenido como referente principal la mencionada Convención Interna-
cional. Por ello, además de revisar los principios que informan la ley conforme a lo
previsto en la Convención, en su estructura se dedica un título específico a de-
terminados derechos de las personas con discapacidad. También se reconoce
expresamente que el ejercicio de los derechos de las personas con discapacidad
se realizará de acuerdo con el principio de libertad en la toma de decisiones.
En la elaboración de este Texto Refundido de la Ley General de derechos de
las personas con discapacidad y de su inclusión social, aprobado por Real
Decreto Legislativo 1/2013, de 29 de noviembre han sido consultadas las
comunidades autónomas y las ciudades de Ceuta y Melilla, y se ha sometido al
informe previo y preceptivo del Consejo Nacional de la Discapacidad. Se ha da-
do audiencia a los sectores afectados y se ha sometido a informe previo de la
Agencia Española de Protección de Datos.
Esta norma se dicta en aplicación de lo previsto en la disposición final segunda
de la Ley 26/2011, de 1 de agosto, de adaptación normativa a la Convención
Internacional sobre los derechos de las personas con discapacidad.
57
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
3.1. DISPOSICIONES GENERALES
En el Título Preliminar se recogen las disposiciones generales. En concreto este
Título Preliminar está formado por 3 Capítulos:
Capítulo I. Objeto, definiciones y principios.
Capítulo II. Ámbito de aplicación.
Capítulo III. Autonomía de las personas con discapacidad.
3.1.1. OBJETO, DEFINICIONES Y PRINCIPIOS
El artículo 1 dispone que esta ley tiene por objeto:
a) Garantizar el derecho a la igualdad de oportunidades y de trato, así
como el ejercicio real y efectivo de derechos por parte de las personas
con discapacidad en igualdad de condiciones respecto del resto de
ciudadanos y ciudadanas, a través de la promoción de la autonomía
personal, de la accesibilidad universal, del acceso al empleo, de la inclu-
sión en la comunidad y la vida independiente y de la erradicación de
toda forma de discriminación, conforme a los artículos 9.2 , 10, 14 y 49
de la Constitución Española y a la Convención Internacional sobre los
Derechos de las Personas con Discapacidad y los tratados y acuerdos
internacionales ratificados por España.
b) Establecer el régimen de infracciones y sanciones que garantizan las
condiciones básicas en materia de igualdad de oportunidades, no dis-
criminación y accesibilidad universal de las personas con discapacidad.
En cuanto a las definiciones, a efectos de esta ley se entiende por:
a) Discapacidad: es una situación que resulta de la interacción entre las
personas con deficiencias previsiblemente permanentes y cualquier ti-
po de barreras que limiten o impidan su participación plena y efectiva
en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás.
b) Igualdad de oportunidades: es la ausencia de toda discriminación, di-
recta o indirecta, por motivo de o por razón de discapacidad, incluida
cualquier distinción, exclusión o restricción que tenga el propósito o el
efecto de obstaculizar o dejar sin efecto el reconocimiento, goce o ejer-
cicio en igualdad de condiciones por las personas con discapacidad, de
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
todos los derechos humanos y libertades fundamentales en los ámbi-
tos político, económico, social, laboral, cultural, civil o de otro tipo. Asi-
mismo, se entiende por igualdad de oportunidades la adopción de me-
didas de acción positiva.
c) Discriminación directa: es la situación en que se encuentra una per-
sona con discapacidad cuando es tratada de manera menos favorable
que otra en situación análoga por motivo de o por razón de su disca-
pacidad.
d) Discriminación indirecta: existe cuando una disposición legal o re-
glamentaria, una cláusula convencional o contractual, un pacto indivi-
dual, una decisión unilateral o un criterio o práctica, o bien un entorno,
producto o servicio, aparentemente neutros, puedan ocasionar una
desventaja particular a una persona respecto de otras por motivo de o
por razón de discapacidad, siempre que objetivamente no respondan a
una finalidad legítima y que los medios para la consecución de esta fi-
nalidad no sean adecuados y necesarios.
e) Discriminación por asociación: existe cuando una persona o grupo
en que se integra es objeto de un trato discriminatorio debido a su re-
lación con otra por motivo o por razón de discapacidad.
f) Acoso: es toda conducta no deseada relacionada con la discapacidad
de una persona, que tenga como objetivo o consecuencia atentar con-
tra su dignidad o crear un entorno intimidatorio, hostil, degradante,
humillante u ofensivo.
g) Medidas de acción positiva: son aquellas de carácter específico con-
sistentes en evitar o compensar las desventajas derivadas de la disca-
pacidad y destinadas a acelerar o lograr la igualdad de hecho de las
personas con discapacidad y su participación plena en los ámbitos de
la vida política, económica, social, educativa, laboral y cultural, aten-
diendo a los diferentes tipos y grados de discapacidad.
h) Vida independiente: es la situación en la que la persona con discapa-
cidad ejerce el poder de decisión sobre su propia existencia y participa
activamente en la vida de su comunidad, conforme al derecho al libre
desarrollo de la personalidad.
i) Normalización: es el principio en virtud del cual las personas con dis-
capacidad deben poder llevar una vida en igualdad de condiciones, ac-
cediendo a los mismos lugares, ámbitos, bienes y servicios que están a
disposición de cualquier otra persona.
59
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
j) Inclusión social: es el principio en virtud del cual la sociedad promue-
ve valores compartidos orientados al bien común y a la cohesión social,
permitiendo que todas las personas con discapacidad tengan las opor-
tunidades y recursos necesarios para participar plenamente en la vida
política, económica, social, educativa, laboral y cultural, y para disfrutar
de unas condiciones de vida en igualdad con los demás.
k) Accesibilidad universal: es la condición que deben cumplir los entor-
nos, procesos, bienes, productos y servicios, así como los objetos, ins-
trumentos, herramientas y dispositivos, para ser comprensibles, utiliza-
bles y practicables por todas las personas en condiciones de seguridad y
comodidad y de la forma más autónoma y natural posible. Presupone la
estrategia de «diseño universal o diseño para todas las personas», y se
entiende sin perjuicio de los ajustes razonables que deban adoptarse.
l) Diseño universal o diseño para todas las personas: es la actividad
por la que se conciben o proyectan desde el origen, y siempre que ello
sea posible, entornos, procesos, bienes, productos, servicios, objetos,
instrumentos, programas, dispositivos o herramientas, de tal forma que
puedan ser utilizados por todas las personas, en la mayor extensión
posible, sin necesidad de adaptación ni diseño especializado. El «diseño
universal o diseño para todas las personas» no excluirá los productos
de apoyo para grupos particulares de personas con discapacidad,
cuando lo necesiten.
m) Ajustes razonables: son las modificaciones y adaptaciones necesarias y
adecuadas del ambiente físico, social y actitudinal a las necesidades es-
pecíficas de las personas con discapacidad que no impongan una carga
desproporcionada o indebida, cuando se requieran en un caso particular
de manera eficaz y práctica, para facilitar la accesibilidad y la participa-
ción y para garantizar a las personas con discapacidad el goce o ejercicio,
en igualdad de condiciones con las demás, de todos los derechos.
n) Diálogo civil: es el principio en virtud del cual las organizaciones repre-
sentativas de personas con discapacidad y de sus familias participan,
en los términos que establecen las leyes y demás disposiciones norma-
tivas, en la elaboración, ejecución, seguimiento y evaluación de las polí-
ticas oficiales que se desarrollan en la esfera de las personas con dis-
capacidad, las cuales garantizarán, en todo caso, el derecho de los ni-
ños y las niñas con discapacidad a expresar su opinión libremente so-
bre todas las cuestiones que les afecten y a recibir asistencia apropiada
con arreglo a su discapacidad y edad para poder ejercer ese derecho.
o) Transversalidad de las políticas en materia de discapacidad: es el
principio en virtud del cual las actuaciones que desarrollan las Adminis-
60
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
traciones Públicas no se limitan únicamente a planes, programas y ac-
ciones específicos, pensados exclusivamente para estas personas, sino
que comprenden las políticas y líneas de acción de carácter general en
cualquiera de los ámbitos de actuación pública, en donde se tendrán en
cuenta las necesidades y demandas de las personas con discapacidad.
Los principios de esta ley se recogen en el artículo 3 y son los siguientes:
a) El respeto de la dignidad inherente, la autonomía individual, incluida la
libertad de tomar las propias decisiones, y la independencia de las per-
sonas.
b) La vida independiente.
c) La no discriminación.
d) El respeto por la diferencia y la aceptación de las personas con disca-
pacidad como parte de la diversidad y la condición humanas.
e) La igualdad de oportunidades.
f) La igualdad entre mujeres y hombres.
g) La normalización.
h) La accesibilidad universal.
i) Diseño universal o diseño para todas las personas.
j) La participación e inclusión plenas y efectivas en la sociedad.
k) El diálogo civil.
l) El respeto al desarrollo de la personalidad de las personas con disca-
pacidad, y, en especial, de las niñas y los niños con discapacidad y de su
derecho a preservar su identidad.
m) La transversalidad de las políticas en materia de discapacidad.
61
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
3.1.2. ÁMBITO DE APLICACIÓN
Titulares de los derechos
Son personas con discapacidad aquellas que presentan deficiencias físicas,
mentales, intelectuales o sensoriales, previsiblemente permanentes que, al in-
teractuar con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efecti-
va en la sociedad, en igualdad de condiciones con los demás.
Además de lo establecido en el apartado anterior, y a todos los efectos, tendrán
la consideración de personas con discapacidad aquellas a quienes se les haya
reconocido un grado de discapacidad igual o superior al 33 por ciento. Se con-
siderará que presentan una discapacidad en grado igual o superior al 33 por
ciento los pensionistas de la Seguridad Social que tengan reconocida una pen-
sión de incapacidad permanente en el grado de total, absoluta o gran invalidez,
y a los pensionistas de clases pasivas que tengan reconocida una pensión de
jubilación o de retiro por incapacidad permanente para el servicio o inutilidad.
Las normas que regulen los beneficios o medidas de acción positiva podrán
determinar los requisitos específicos para acceder a los mismos.
El reconocimiento del grado de discapacidad deberá ser efectuado por el ór-
gano competente en los términos desarrollados reglamentariamente. La acredi-
tación del grado de discapacidad se realizará en los términos establecidos re-
glamentariamente y tendrá validez en todo el territorio nacional. A efectos del
reconocimiento del derecho a los servicios de prevención de deficiencias y de
intensificación de discapacidades se asimilan a dicha situación los estados pre-
vios, entendidos como procesos en evolución que puedan llegar a ocasionar
una limitación en la actividad.
Los servicios, prestaciones y demás beneficios previstos en esta ley se otorgarán
a los extranjeros de conformidad con lo previsto en la Ley Orgánica 4/2000, de
11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su in-
tegración social, en los tratados internacionales y en los convenios que se esta-
blezcan con el país de origen. Para los menores extranjeros se estará además a
lo dispuesto en las leyes de protección de los derechos de los menores vigen-
tes, tanto en el ámbito estatal como en el autonómico, así como en los tratados
internacionales.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
El Gobierno extenderá la aplicación de las prestaciones económicas previstas en
esta ley a los españoles residentes en el extranjero, siempre que carezcan de
protección equiparable en el país de residencia, en la forma y con los requisitos
que reglamentariamente se determinen.
Ámbito de aplicación en materia de igualdad de oportunidades, no
discriminación y accesibilidad universal
Las medidas específicas para garantizar la igualdad de oportunidades, la no dis-
criminación y la accesibilidad universal se aplicarán, además de a los derechos
regulados en el Título I, en los ámbitos siguientes:
a) Telecomunicaciones y sociedad de la información.
b) Espacios públicos urbanizados, infraestructuras y edificación.
c) Transportes.
d) Bienes y servicios a disposición del público.
e) Relaciones con las administraciones públicas.
f) Administración de justicia.
g) Patrimonio cultural, de conformidad con lo previsto en la legislación de
patrimonio histórico.
h) Empleo.
3.1.3. AUTONOMÍA DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD
Se regula en el Capítulo III del Título Preliminar. El ejercicio de los derechos de
las personas con discapacidad se realizará de acuerdo con el principio de liber-
tad en la toma de decisiones.
Las personas con discapacidad tienen derecho a la libre toma de decisiones,
para lo cual la información y el consentimiento deberán efectuarse en formatos
adecuados y de acuerdo con las circunstancias personales, siguiendo las reglas
marcadas por el principio de diseño universal o diseño para todas las personas,
de manera que les resulten accesibles y comprensibles.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
En todo caso, se deberá tener en cuenta las circunstancias personales del indi-
viduo, su capacidad para tomar el tipo de decisión en concreto y asegurar la
prestación de apoyo para la toma de decisiones.
3.2. DERECHOS Y OBLIGACIONES
En el Título I se regulan los derechos y obligaciones de las personas con disca-
pacidad.
Derecho a la igualdad
Las personas con discapacidad tienen los mismos derechos que los demás ciu-
dadanos conforme a nuestro ordenamiento jurídico.
Para hacer efectivo este derecho a la igualdad, las administraciones públicas
promoverán las medidas necesarias para que el ejercicio en igualdad de condi-
ciones de los derechos de las personas con discapacidad sea real y efectivo en
todos los ámbitos de la vida.
Las administraciones públicas protegerán de forma especialmente intensa los
derechos de las personas con discapacidad en materia de igualdad entre muje-
res y hombres, salud, empleo, protección social, educación, tutela judicial efecti-
va, movilidad, comunicación, información y acceso a la cultura, al deporte, al ocio
así como de participación en los asuntos públicos, en los términos previstos en
este Título y demás normativa que sea de aplicación.
Asimismo, las administraciones públicas protegerán de manera singularmente
intensa a aquellas personas o grupo de personas especialmente vulnerables a
la discriminación múltiple como las niñas, niños y mujeres con discapacidad,
mayores con discapacidad, mujeres con discapacidad víctimas de violencia de
género, personas con pluridiscapacidad u otras personas con discapacidad in-
tegrantes de minorías.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
3.2.1. SISTEMA DE PRESTACIONES SOCIALES Y ECONÓMICAS
Se regulan en el Capítulo I del Título I.
Sistema especial de prestaciones sociales y económicas para las personas
con discapacidad
La acción protectora del sistema especial de prestaciones sociales y económicas
para las personas con discapacidad que por no desarrollar una actividad labo-
ral, no están incluidos en el campo de aplicación del Sistema de la Seguridad
Social, comprenderá:
a) Asistencia sanitaria y prestación farmacéutica.
b) Subsidio de movilidad y compensación por gastos de transporte.
El artículo 31 establece que: “Las personas con dis-
capacidad con dificultades para utilizar transportes
colectivos, que reúnan los requisitos establecidos re-
glamentariamente, tendrán derecho a la percepción
de un subsidio de movilidad y compensación por gas-
tos de transporte, cuya cuantía se fijará anualmente
en la Ley de Presupuestos Generales del Estado”.
Ten en cuenta que esta cantidad recogida en los pre-
supuestos se ajusta con la normativa sobre revaloriza-
ción de las pensiones del sistema de la Seguridad So-
cial. A modo de ejemplo, el Real Decreto-ley 28/2018,
de 28 de diciembre, para la revalorización de las pen-
siones públicas y otras medidas urgentes en materia
social, laboral y de empleo, fija la cuantía de este sub-
sidio en 67,40 euros/mes para el año 2019.
Si quieres más información sobre las Prestaciones
Sociales y Económicas para personas con discapaci-
dad y la actualización de las cuantías te animamos a
consultar la Web del IMSERSO.
65
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
c) Recuperación profesional.
d) Rehabilitación y habilitación profesionales.
Sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 9, la asistencia sanitaria y la presta-
ción farmacéutica previstas en la letra a) del apartado anterior tendrán la exten-
sión, duración y condiciones que se prevean reglamentariamente.
Las personas beneficiarias de los subsidios de garantía de ingresos mínimos y
por ayuda de tercera persona, continuarán con el derecho a la percepción de
los mismos de acuerdo con lo establecido en la disposición transitoria única.
Prestación farmacéutica del sistema especial de prestaciones sociales y
económicas para las personas con discapacidad
Los beneficiarios del sistema especial de prestaciones asistenciales y económi-
cas previsto en este capítulo estarán exentos de aportación por el consumo de
especialidades farmacéuticas.
3.2.2. DERECHO A LA PROTECCIÓN DE LA SALUD
Se regula en el Capítulo II del Título I.
Las personas con discapacidad tienen derecho a la protección de la salud, inclu-
yendo la prevención de la enfermedad y la protección, promoción y recupera-
ción de la salud, sin discriminación por motivo o por razón de discapacidad,
prestando especial atención a la salud mental y a la salud sexual y reproductiva.
Las actuaciones de las administraciones públicas y de los sujetos privados pres-
tarán atención específica a las necesidades de las personas con discapacidad,
conforme a la legislación sanitaria general y sectorial vigente.
Las administraciones públicas desarrollarán las actuaciones necesarias para la
coordinación de la atención de carácter social y de carácter sanitario, de forma
efectiva y eficiente, dirigida a las personas que por problemas de salud asocia-
dos a su discapacidad tienen necesidad simultánea o sucesiva de ambos siste-
mas de atención, y promoverán las medidas necesarias para favorecer el acceso
de las personas con discapacidad a los servicios y prestaciones relacionadas
con su salud en condiciones de igualdad con el resto de ciudadanos.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Prevención de deficiencias y de intensificación de discapacidades
La prevención de deficiencias y de intensificación de discapacidades constituye
un derecho y un deber de todo ciudadano y de la sociedad en su conjunto y
formará parte de las obligaciones prioritarias del Estado en el campo de la salud
pública y de los servicios sociales. La prevención de deficiencias y de intensifica-
ción de discapacidades atenderá a la diversidad de las personas con discapaci-
dad, dando un tratamiento diferenciado según las necesidades específicas de
cada persona.
Las administraciones públicas competentes promoverán planes de prevención
de deficiencias y de intensificación de discapacidades, teniendo asimismo en
cuenta lo previsto en el artículo 21 de la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de
Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de
dependencia.
En dichos planes se concederá especial importancia a los servicios de orienta-
ción y planificación familiar, consejo genético, atención prenatal y perinatal, de-
tección y diagnóstico precoz y asistencia pediátrica, incluida la salud mental in-
fanto-juvenil, asistencia geriátrica, así como a la seguridad y salud en el trabajo,
a la seguridad en el tráfico vial, al control higiénico y sanitario de los alimentos y
a la contaminación ambiental.
Se contemplarán de modo específico las acciones destinadas a las zonas rurales.
Equipos multiprofesionales de atención a la discapacidad
Los equipos multiprofesionales de atención a la discapacidad de cada ámbito
sectorial deberán contar con la formación especializada correspondiente y se-
rán competentes, en su ámbito territorial, para prestar una atención interdisci-
plinaria a cada persona con discapacidad que lo necesite, para garantizar su
inclusión y participación plena en la sociedad en igualdad de condiciones con
los demás.
Los equipos multiprofesionales de calificación y reconocimiento del grado de
discapacidad son los órganos encargados de valorar y calificar las situaciones de
discapacidad, para su reconocimiento oficial por el órgano administrativo com-
petente.
67
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Son funciones de los equipos multiprofesionales de calificación y reconocimien-
to del grado de discapacidad:
a) Emitir un dictamen técnico normalizado sobre las deficiencias, las limi-
taciones para realizar actividades y las barreras en la participación so-
cial, recogiendo las capacidades y habilidades para las que la persona
necesita apoyos.
b) La orientación para la habilitación y rehabilitación, con pleno respeto a
la autonomía de la persona con discapacidad, proponiendo las necesi-
dades, aptitudes y posibilidades de recuperación, así como el segui-
miento y revisión.
c) La valoración y calificación de la situación de discapacidad, determi-
nando el tipo y grado de discapacidad en relación con los beneficios,
derechos económicos y servicios previstos en la legislación, sin perjuicio
del reconocimiento del derecho que corresponda efectuar al órgano
administrativo competente.
d) La valoración y calificación de la situación de discapacidad será revisa-
ble en la forma que reglamentariamente se determine. La valoración y
calificación definitivas solo se realizará cuando la persona haya alcan-
zado su máxima rehabilitación o cuando la deficiencia sea presumible-
mente definitiva, lo que no impedirá valoraciones previas para obtener
determinados beneficios.
Las calificaciones y valoraciones de los equipos multiprofesionales de califica-
ción y reconocimiento del grado de discapacidad responderán a criterios técni-
cos unificados, basados en la evidencia disponible, y tendrán validez ante cual-
quier organismo público y en todo el territorio del Estado.
3.2.3. DE LA ATENCIÓN INTEGRAL
Se regulan en el Capítulo III del Título I.
Se entiende por atención integral los procesos o cualquier otra medida de inter-
vención dirigidos a que las personas con discapacidad adquieran su máximo nivel
de desarrollo y autonomía personal, y a lograr y mantener su máxima indepen-
dencia, capacidad física, mental y social, y su inclusión y participación plena en
todos los aspectos de la vida, así como la obtención de un empleo adecuado.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Los programas de atención integral podrán comprender:
a) Habilitación o rehabilitación médico-funcional.
b) Atención, tratamiento y orientación psicológica.
c) Educación.
d) Apoyo para la actividad profesional.
Estos programas deberán comenzar en la etapa más temprana posible y basar-
se en una evaluación multidisciplinar de las necesidades y capacidades de la
persona con discapacidad, así como de las oportunidades del entorno, conside-
rando las adaptaciones o adecuaciones oportunas y los apoyos a la toma de
decisiones y a la promoción de la autonomía personal. Las administraciones
públicas velarán por el mantenimiento de unos servicios de atención adecua-
dos, mediante la coordinación de los recursos y servicios de habilitación y reha-
bilitación en los ámbitos de la salud, el empleo, la educación y los servicios so-
ciales, con el fin de garantizar a las personas con discapacidad una oferta de
servicios y programas próxima, en el entorno en el que se desarrolle su vida,
suficiente y diversificada, tanto en zonas rurales como urbanas.
Los programas de Atención Integral pueden com-
prender:
Habilitación o rehabilitación médico-funcional.
Atención, tratamiento y orientación psicológica.
Educación.
Apoyo para la actividad profesional.
3.2.4. DERECHO A LA EDUCACIÓN
Se regulan en el Capítulo IV del Título I. Las personas con discapacidad tienen
derecho a una educación inclusiva, de calidad y gratuita, en igualdad de condi-
ciones con las demás.
Corresponde a las administraciones educativas asegurar un sistema educativo
inclusivo en todos los niveles educativos así como la enseñanza a lo largo de la
vida y garantizar un puesto escolar a los alumnos con discapacidad en la educa-
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
ción básica, prestando atención a la diversidad de necesidades educativas del
alumnado con discapacidad, mediante la regulación de apoyos y ajustes razo-
nables para la atención de quienes precisen una atención especial de aprendi-
zaje o de inclusión.
La escolarización de este alumnado en centros de educación especial o unida-
des sustitutorias de los mismos sólo se llevará a cabo cuando excepcionalmente
sus necesidades no puedan ser atendidas en el marco de las medidas de aten-
ción a la diversidad de los centros ordinarios y tomando en consideración la
opinión de los padres o tutores legales.
Las personas con discapacidad, en su etapa educativa, tendrán derecho a la
gratuidad de la enseñanza, en los centros ordinarios y en los centros especiales,
de acuerdo con lo que disponen la Constitución y las leyes que la desarrollan.
Con el fin de garantizar el derecho a una educación inclusiva de las personas
con discapacidad y sin perjuicio de las medidas previstas en la normativa en
materia de educación, se establecen las siguientes garantías adicionales:
a) Los centros de educación especial crearán las condiciones necesarias
para facilitar la conexión con los centros ordinarios, y la inclusión de
sus alumnos en el sistema educativo ordinario.
b) Los hospitales infantiles, de rehabilitación y aquellos que tengan servi-
cios pediátricos permanentes, ya sean de titularidad pública o privada
que regularmente ocupen al menos la mitad de sus camas con pacien-
tes cuya estancia y atención sanitaria sean financiadas con cargo a re-
cursos públicos, deberán contar con una sección pedagógica para pre-
venir y evitar la marginación del proceso educativo de los alumnos de
edad escolar ingresados en dichos hospitales.
c) Las personas que cursen estudios universitarios, cuya discapacidad les
dificulte gravemente la adaptación al régimen de convocatorias esta-
blecido con carácter general, podrán solicitar y las universidades ha-
brán de conceder, de acuerdo con lo que dispongan sus correspon-
dientes normas de permanencia que, en todo caso, deberán tener en
cuenta la situación de las personas con discapacidad que cursen estu-
dios en la universidad, la ampliación del número de las mismas en la
medida que compense su dificultad, sin mengua del nivel exigido. Las
pruebas se adaptarán, en su caso, a las características de la discapaci-
dad que presente el interesado.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
d) Se realizarán programas de sensibilización, información y formación
continua de los equipos directivos, el profesorado y los profesionales
de la educación, dirigida a su especialización en la atención a las nece-
sidades educativas especiales del alumnado con discapacidad, de mo-
do que puedan contar con los conocimientos y herramientas necesa-
rias para ello.
Son funciones específicas de los servicios de orientación educativa apoyar a los
centros docentes en el proceso hacia la inclusión y, especialmente, en las fun-
ciones de orientación, evaluación e intervención educativa, contribuyendo a la
dinamización pedagógica, a la calidad y la innovación educativa.
A efectos de la participación en el control y gestión de los centros docentes pre-
visto en la Ley Orgánica 8/1985, de 3 de julio, reguladora del derecho a la edu-
cación, y en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de educación, se tendrá en
cuenta la especialidad de esta ley en lo que se refiere a los servicios de orienta-
ción educativa.
3.2.5. DERECHO A LA VIDA INDEPENDIENTE
Se regulan en el Capítulo V del Título I.
Las personas con discapacidad tienen derecho a vivir de forma independiente y
a participar plenamente en todos los aspectos de la vida. Para ello, los poderes
públicos adoptarán las medidas pertinentes para asegurar la accesibilidad uni-
versal, en igualdad de condiciones con las demás personas, en los entornos,
procesos, bienes, productos y servicios, el transporte, la información y las co-
municaciones, incluidos los sistemas y las tecnologías de la información y las
comunicaciones, así como los medios de comunicación social y en otros servi-
cios e instalaciones abiertos al público o de uso público, tanto en zonas urbanas
como rurales.
En el ámbito del empleo, las condiciones básicas de accesibilidad y no discrimi-
nación a las que se refiere este capítulo serán de aplicación con carácter suple-
torio respecto a lo previsto en la legislación laboral.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Condiciones básicas de accesibilidad y no discriminación
El Gobierno, sin perjuicio de las competencias atribuidas a las comunidades
autónomas y a las entidades locales, regulará las condiciones básicas de accesi-
bilidad y no discriminación que garanticen los mismos niveles de igualdad de
oportunidades a todas las personas con discapacidad.
Las condiciones básicas de accesibilidad y no discriminación establecerán, para
cada ámbito o área, medidas concretas para prevenir o suprimir discriminacio-
nes, y para compensar desventajas o dificultades. Se incluirán disposiciones
sobre, al menos, los siguientes aspectos:
a) Exigencias de accesibilidad de los edificios y entornos, de los instru-
mentos, equipos y tecnologías, y de los bienes y productos utilizados en
el sector o área. En particular, la supresión de barreras a las instalacio-
nes y la adaptación de equipos e instrumentos, así como la apropiada
señalización en los mismos.
b) Condiciones más favorables en el acceso, participación y utilización de
los recursos de cada ámbito o área y condiciones de no discriminación
en normas, criterios y prácticas.
c) Apoyos complementarios, tales como ayudas económicas, productos y
tecnologías de apoyo, servicios o tratamientos especializados, otros
servicios personales, así como otras formas de apoyo personal o ani-
mal. En particular, ayudas y servicios auxiliares para la comunicación,
como sistemas aumentativos y alternativos, braille, dispositivos multi-
media de fácil acceso, sistemas de apoyos a la comunicación oral y len-
gua de signos, sistemas de comunicación táctil y otros dispositivos que
permitan la comunicación.
d) La adopción de normas internas en las empresas o centros que pro-
muevan y estimulen la eliminación de desventajas o situaciones genera-
les de discriminación a las personas con discapacidad, incluidos los
ajustes razonables.
e) Planes y calendario para la implantación de las exigencias de accesibili-
dad y para el establecimiento de las condiciones más favorables y de
no discriminación.
f) Recursos humanos y materiales para la promoción de la accesibilidad y
la no discriminación en el ámbito de que se trate.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Las condiciones básicas de accesibilidad y no discriminación se establecerán
teniendo en cuenta los diferentes tipos y grados de discapacidad que deberán
orientar tanto el diseño inicial como los ajustes razonables de los entornos,
productos y servicios de cada ámbito de aplicación de la ley.
Medidas de acción positiva
Medidas para facilitar el estacionamiento de vehículos. Los ayuntamientos
adoptarán las medidas adecuadas para facilitar el estacionamiento de los
vehículos automóviles pertenecientes a personas con problemas graves de mo-
vilidad, por razón de su discapacidad.
Subsidio de movilidad y compensación por gastos de transporte. Las per-
sonas con discapacidad con dificultades para utilizar transportes colectivos, que
reúnan los requisitos establecidos reglamentariamente, tendrán derecho a la
percepción de un subsidio de movilidad y compensación por gastos de trans-
porte, cuya cuantía se fijará anualmente en la Ley de Presupuestos Generales
del Estado.
Reserva de viviendas para personas con discapacidad y condiciones de
accesibilidad. En los proyectos de viviendas protegidas, se programará un mí-
nimo de un cuatro por ciento con las características constructivas y de diseño
adecuadas que garanticen el acceso y desenvolvimiento cómodo y seguro de las
personas con discapacidad.
Las viviendas objeto de la reserva prevista en este artículo destinadas al alquiler,
podrán adjudicarse a personas con discapacidad individualmente consideradas,
unidades familiares con alguna persona con discapacidad o a entidades sin
ánimo de lucro del sector de la discapacidad, siempre que en este último su-
puesto se destinen por esas entidades a la promoción de la inclusión social de
las personas con discapacidad y de la vida autónoma, como viviendas asistidas,
viviendas compartidas, viviendas de apoyo o a proyectos de vida independiente
de personas con discapacidad.
Esa obligación se aplicará también a los proyectos de viviendas de cualquier
otro carácter que se construyan, promuevan o subvencionen por las adminis-
traciones públicas y demás entidades dependientes o vinculadas al sector pú-
blico. Las administraciones públicas competentes dictarán las disposiciones
reglamentarias para garantizar la instalación de ascensores con capacidad para
transportar simultáneamente una silla de ruedas de tipo normalizado y una
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
persona sin discapacidad. Las administraciones públicas, dictarán las normas
técnicas básicas necesarias para darle cumplimiento.
Cuando el proyecto se refiera a un conjunto de edificios e instalaciones que
constituyan un complejo arquitectónico, éste se proyectará y construirá en con-
diciones que permitan, en todo caso, la accesibilidad de las personas con disca-
pacidad a los diferentes inmuebles e instalaciones complementarias.
Otras medidas públicas de accesibilidad. Las administraciones públicas habi-
litarán en sus presupuestos las consignaciones necesarias para la financiación
de las adaptaciones en los inmuebles que de ellos dependan.
Al mismo tiempo, fomentarán la adaptación de los inmuebles de titularidad pri-
vada, mediante el establecimiento de ayudas, exenciones y subvenciones.
Además, las administraciones competentes en materia de urbanismo deberán
considerar, y en su caso incluir, la necesidad de esas adaptaciones anticipadas,
en los planes municipales de ordenación urbana que formulen o aprueben.
Los ayuntamientos deberán prever planes municipales de actuación, al objeto
de adaptar las vías públicas, parques y jardines, a las normas aprobadas con
carácter general, viniendo obligados a destinar un porcentaje de su presupues-
to a dichos fines.
3.2.6. DERECHO AL TRABAJO
Se regulan en el Capítulo VI del Título I.
Garantías del derecho al trabajo
Las personas con discapacidad tienen derecho al trabajo, en condiciones que
garanticen la aplicación de los principios de igualdad de trato y no discriminación.
La garantía y efectividad de los derechos a la igualdad de trato y de oportunida-
des de las personas con discapacidad se regirá por lo establecido en este capí-
tulo y en su normativa específica en el acceso al empleo, así como en el acceso
a la actividad por cuenta propia y al ejercicio profesional, en las condiciones de
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
trabajo, incluidas las retributivas y de despido, en la promoción profesional, la
formación profesional ocupacional y continua, la formación para el empleo, y en
la afiliación y la participación en las organizaciones sindicales y empresariales o
la incorporación y participación en cualquier organización cuyos miembros
desempeñen una profesión concreta.
Existirá discriminación directa cuando una persona con discapacidad sea tra-
tada de manera menos favorable que otra en situación análoga por motivo de
su discapacidad.
Existirá discriminación indirecta cuando una disposición legal o reglamentaria,
una cláusula convencional o contractual, un pacto individual o una decisión uni-
lateral del empresario, aparentemente neutros, puedan ocasionar una desven-
taja particular a las personas con discapacidad respecto de otras personas,
siempre que objetivamente no respondan a una finalidad legítima y que los me-
dios para la consecución de esta finalidad no sean adecuados y necesarios, o
salvo que el empresario venga obligado a adoptar medidas adecuadas, en fun-
ción de las necesidades de cada situación concreta y de acuerdo con el artículo
40, para eliminar las desventajas que supone esa disposición, cláusula, pacto o
decisión.
Se entenderán nulos y sin efecto los preceptos reglamentarios, las cláusulas de
los convenios colectivos, los pactos individuales y las decisiones unilaterales del
empresario que den lugar a situaciones de discriminación directa o indirecta
desfavorables por razón de discapacidad, en los ámbitos del empleo, en materia
de retribuciones, jornada y demás condiciones de trabajo.
El acoso por razón de discapacidad, en los términos definidos en la letra f) del
artículo 2, se considera en todo caso acto discriminatorio.
Se considerará igualmente discriminación toda orden de discriminar a personas
por motivo o por razón de su discapacidad.
Igualdad de trato
Se entiende por igualdad de trato la ausencia de toda discriminación directa o
indirecta por motivo o por razón de discapacidad, en el empleo, en la formación
y la promoción profesionales y en las condiciones de trabajo.
75
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Tipos de empleo de las personas con discapacidad
Será finalidad de la política de empleo aumentar las tasas de actividad y de ocu-
pación e inserción laboral de las personas con discapacidad, así como mejorar
la calidad del empleo y dignificar sus condiciones de trabajo, combatiendo acti-
vamente su discriminación. Para ello, las administraciones públicas competen-
tes fomentarán sus oportunidades de empleo y promoción profesional en el
mercado laboral, y promoverán los apoyos necesarios para la búsqueda, obten-
ción, mantenimiento del empleo y retorno al mismo.
Las personas con discapacidad pueden ejercer su derecho al trabajo a través de
los siguientes tipos de empleo:
a) Empleo ordinario, en las empresas y en las administraciones públicas,
incluido los servicios de empleo con apoyo.
b) Empleo protegido, en centros especiales de empleo y en enclaves la-
borales.
c) Empleo autónomo.
El acceso al empleo público se regirá por lo dispuesto en la normativa regulado-
ra de la materia.
Orientación, colocación y registro de trabajadores con discapacidad para
su inclusión laboral
Corresponde a los servicios públicos de empleo, bien directamente o bien a tra-
vés de entidades colaboradoras, y a las agencias de colocación debidamente au-
torizadas, la orientación y colocación en igualdad de condiciones de las personas
con discapacidad que se encuentren en situación de búsqueda de empleo.
A los efectos de aplicación de beneficios que esta ley y sus normas de desarrollo
reconozcan tanto a los trabajadores con discapacidad como a las empresas que
los empleen, se confeccionará, por parte de los servicios públicos de empleo y
con el consentimiento previo de dichos trabajadores, un registro de trabajado-
res con discapacidad demandantes de empleo, incluidos en el registro de traba-
jadores desempleados.
Para garantizar la eficaz aplicación de lo dispuesto en los dos apartados anterio-
res y lograr la adecuación entre las condiciones personales de la persona con
76
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
discapacidad y las características del puesto de trabajo, se establecerá, reglamen-
tariamente, la coordinación entre los servicios públicos de empleo y las agencias
de colocación debidamente autorizadas y los equipos multiprofesionales de califi-
cación y reconocimiento del grado de discapacidad previstos en esta ley.
Ayudas a la generación de empleo de las personas con discapacidad
Se fomentará el empleo de las personas con discapacidad mediante el estable-
cimiento de ayudas que faciliten su inclusión laboral.
Estas ayudas podrán consistir en subvenciones o préstamos para la contrata-
ción, la adaptación de los puestos de trabajo, la eliminación de todo tipo de ba-
rreras que dificulten su acceso, movilidad, comunicación o comprensión en los
centros de producción, la posibilidad de establecerse como trabajadores autó-
nomos, bonificaciones en las cuotas de la Seguridad Social y cuantas otras se
consideran adecuadas para promover la colocación de las personas con disca-
pacidad, especialmente la promoción de cooperativas y otras entidades de la
economía social.
Las empresas públicas y privadas que empleen a un número de 50 o más traba-
jadores vendrán obligadas a que de entre ellos, al menos, el 2 por 100 sean tra-
bajadores con discapacidad. El cómputo mencionado anteriormente se realizará
sobre la plantilla total de la empresa correspondiente, cualquiera que sea el
número de centros de trabajo de aquélla y cualquiera que sea la forma de con-
tratación laboral que vincule a los trabajadores de la empresa. Igualmente se
entenderá que estarán incluidos en dicho cómputo los trabajadores con disca-
pacidad que se encuentren en cada momento prestando servicios en las em-
presas públicas o privadas, en virtud de los contratos de puesta a disposición
que las mismas hayan celebrado con empresas de trabajo temporal.
Recuerda que en la actualidad el Estatuto de los Tra-
bajadores es aprobado por el Real Decreto Legislati-
vo 2/2015, de 23 de octubre, así que habrá que estar
a lo que en esa norma se disponga, en ese mismo ar-
tículo 83 que se cita en este caso.
77
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
De manera excepcional, las empresas públicas y privadas podrán quedar exen-
tas de esta obligación, de forma parcial o total, bien a través de acuerdos reco-
gidos en la negociación colectiva sectorial de ámbito estatal y, en su defecto, de
ámbito inferior, a tenor de lo dispuesto en el artículo 83. 2 y 3, del Texto Refun-
dido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, aprobado por el Real Decreto
Legislativo 1/1995, de 24 de marzo, bien por opción voluntaria del empresario,
debidamente comunicada a la autoridad laboral, y siempre que en ambos su-
puestos se apliquen las medidas alternativas que se determinen reglamenta-
riamente.
En las ofertas de empleo público se reservará un cupo para ser cubierto por
personas con discapacidad, en los términos establecidos en la normativa regu-
ladora de la materia.
Tipos de empleo de las personas con discapacidad:
Ordinario.
Protegido.
Autónomo.
3.2.7. DERECHO A LA PROTECCIÓN SOCIAL
Se regulan en el Capítulo VII del Título I.
Las personas con discapacidad y sus familias tienen derecho a unos servicios y
prestaciones sociales que atiendan con garantías de suficiencia y sostenibilidad
sus necesidades, dirigidos al desarrollo de su personalidad y su inclusión en la
comunidad, incrementando su calidad de vida y bienestar social.
Los servicios sociales para personas con discapacidad y sus familias podrán ser
prestados tanto por las administraciones públicas como por entidades sin áni-
mo de lucro a través de los cauces y mediante los recursos humanos, financie-
ros y técnicos necesarios.
78
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
En todo caso, las administraciones públicas desarrollarán las actuaciones nece-
sarias para la coordinación de la atención de carácter social y de carácter sani-
tario, de forma efectiva y eficiente, conforme a lo establecido en el artículo 10.
La prestación de los servicios sociales respetará al máximo la permanencia de las
personas con discapacidad en su medio familiar y en su entorno geográfico, te-
niendo en cuenta las barreras específicas de quienes habiten en zonas rurales.
Se promoverá la participación de las propias personas con discapacidad en las
tareas comunes de convivencia, de dirección y de control de los servicios sociales.
Contenido del derecho a la protección social
Las personas con discapacidad y sus familias tienen derecho a los servicios sociales
de apoyo familiar, de prevención de deficiencias y de intensificación de discapaci-
dades, de promoción de la autonomía personal, de información y orientación, de
atención domiciliaria, de residencias, de apoyo en su entorno, servicios residencia-
les, de actividades culturales, deportivas, ocupación del ocio y del tiempo libre.
Además, y como complemento de las medidas específicamente previstas en
esta ley, la legislación autonómica podrá prever servicios y prestaciones econó-
micas para las personas con discapacidad y sus familias que se encuentren en
situación de necesidad y que carezcan de los recursos indispensables para ha-
cer frente a la misma.
Clases de servicios sociales
El servicio de apoyo familiar tendrá como objetivo la orientación e información a
las familias, el apoyo emocional, su capacitación y formación para atender a la
estimulación, maduración y desarrollo físico, psíquico e intelectual de los niños y
niñas con discapacidad, y a las personas con discapacidad y para la adecuación
del entorno familiar y próximo a las necesidades de todos ellos.
Los servicios de orientación e información deben facilitar a las personas con
discapacidad y a sus familias el conocimiento de las prestaciones y servicios a su
alcance, así como las condiciones de acceso a los mismos.
79
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Los servicios de prevención de deficiencias y de intensificación de discapacida-
des y promoción de la autonomía personal tienen como finalidad prevenir la
aparición o la intensificación de discapacidades y de sus consecuencias, me-
diante actuaciones de promoción de condiciones de vida saludables, apoyo en
el entorno y programas específicos de carácter preventivo.
Los servicios de atención domiciliaria tendrán como cometido la prestación de
atenciones de carácter personal y doméstico, así como la prestación habilitado-
ra o rehabilitadora tal y como ya dispone el artículo 14, todo ello sólo para aque-
llas personas con discapacidad cuyas situaciones lo requieran.
Los servicios de vivienda, ya sean servicios de atención residencial, viviendas
tuteladas, u otros alojamientos de apoyo para la inclusión, tienen como objetivo
promover la autonomía y la vida independiente de las personas con discapaci-
dad a través de la convivencia, así como favorecer su inclusión social.
Asimismo, deberán atender a las necesidades básicas de aquellas personas con
discapacidad que se encuentren en una situación de especial vulnerabilidad,
como en los casos en que carezcan de hogar o familia, o cuando existan graves
problemas para garantizar una adecuada convivencia familiar.
Los servicios de centro de día y de noche ofrecen una atención integral durante
el periodo diurno o nocturno a las personas con discapacidad, con el objetivo
de mejorar o mantener el mejor nivel posible de autonomía personal y apoyar a
las familias.
Los servicios de residencias, centros de día y de noche, y viviendas tuteladas
podrán ser promovidos por las administraciones públicas, por las propias per-
sonas con discapacidad y por sus familias, así como por sus organizaciones re-
presentativas. En la promoción de residencias, centros de día y viviendas tutela-
das, realizados por las propias personas con discapacidad y por sus familias, así
como por sus organizaciones representativas, éstas gozarán de la protección
prioritaria por parte de las administraciones públicas.
La planificación de estos servicios atenderá a la proximidad al entorno en el que
desarrollan su vida las personas con discapacidad.
Las actividades deportivas, culturales, de ocio y tiempo libre se desarrollarán, siem-
pre que sea posible, de acuerdo con el principio de accesibilidad universal en las
instalaciones y con los medios ordinarios puestos al servicio de la ciudadanía. Sólo
80
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
cuando la especificidad y la necesidad de apoyos lo requieran, podrá establecerse,
de forma subsidiaria o complementaria, servicios y actividades específicas.
Sin perjuicio de la aplicación de las medidas previstas con carácter general en
esta ley, cuando la especificidad y la necesidad de apoyos lo hicieran necesario,
la persona con discapacidad tendrá derecho a residir o ser atendida en un es-
tablecimiento especializado.
Centros ocupacionales
Los centros ocupacionales tienen como finalidad asegurar los servicios de tera-
pia ocupacional y de ajuste personal y social a las personas con discapacidad
con el objeto de lograr su máximo desarrollo personal y, en los casos en los que
fuera posible, facilitar su capacitación y preparación para el acceso al empleo.
Igualmente prestarán estos servicios a aquellos trabajadores con discapacidad
que habiendo desarrollado una actividad laboral específica no hayan consegui-
do una adaptación satisfactoria o hayan sufrido un empeoramiento en su situa-
ción que haga aconsejable su integración en un centro ocupacional.
Las administraciones públicas, de acuerdo a sus competencias, dictarán las
normas específicas correspondientes, estableciendo las condiciones de todo
tipo que deberán reunir los centros ocupacionales para que sea autorizada su
creación y funcionamiento. Su creación y sostenimiento serán competencia tan-
to de dichas administraciones públicas como de las instituciones o personas
jurídicas privadas sin ánimo de lucro, atendiendo estas últimas, en todo caso, a
las normas que para su creación y funcionamiento se dicten por las AAPP.
3.2.8. DERECHO DE PARTICIPACIÓN EN LOS ASUNTOS PÚBLICOS
Se regulan en el Capítulo VIII del Título I.
Derecho de participación en la vida política
Las personas con discapacidad podrán ejercer el derecho de participación en la
vida política y en los procesos electorales en igualdad de condiciones que el
resto de los ciudadanos conforme a la normativa en vigor. Para ello, las adminis-
traciones públicas pondrán a su disposición los medios y recursos que precisen.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Derecho de participación en la vida pública
Las personas con discapacidad podrán participar plena y efectivamente en la
toma de decisiones públicas que les afecten, en igualdad de condiciones con los
demás ciudadanos. Para ello, las administraciones públicas pondrán a su dispo-
sición los medios y recursos que precisen.
Las personas con discapacidad, incluidos los niños y las niñas, y sus familias, a
través de sus organizaciones representativas, participarán en la preparación,
elaboración y adopción de las decisiones y, en su caso, de las normas y estrate-
gias que les conciernen, siendo obligación de las administraciones públicas en la
esfera de sus respectivas competencias promover las condiciones para asegu-
rar que esta participación sea real y efectiva. De igual modo, se promoverá su
presencia permanente en los órganos de las administraciones públicas, de ca-
rácter participativo y consultivo, cuyas funciones estén directamente relaciona-
das con materias que tengan incidencia en esferas de interés preferente para
personas con discapacidad y sus familias.
Las administraciones públicas promoverán y facilitarán el desarrollo de las aso-
ciaciones y demás entidades en que se agrupan las personas con discapacidad
y sus familias. Asimismo, ofrecerán apoyo financiero y técnico para el desarrollo
de sus actividades y podrán establecer convenios para el desarrollo de progra-
mas de interés social.
Consejo Nacional de la Discapacidad
El Consejo Nacional de la Discapacidad es el órgano colegiado interministerial,
de carácter consultivo, en el que se institucionaliza la colaboración del movi-
miento asociativo de las personas con discapacidad y sus familias y la Adminis-
tración General del Estado, para la definición y coordinación de las políticas pú-
blicas que garanticen los derechos de las personas con discapacidad. Su com-
posición y funciones se establecerán reglamentariamente.
En particular, corresponderá al Consejo Nacional de la Discapacidad la promo-
ción de la igualdad de oportunidades y no discriminación de las personas con
discapacidad.
82
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Oficina de Atención a la Discapacidad
La Oficina de Atención a la Discapacidad es el órgano del Consejo Nacional de la
Discapacidad, de carácter permanente y especializado, encargado de promover
la igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal de las
personas con discapacidad.
Con la Oficina de Atención a la Discapacidad colaborarán las organizaciones,
entidades y asociaciones de utilidad pública más representativas de las perso-
nas con discapacidad y sus familias.
Son derechos de las personas con discapacidad:
Derecho a la protección de la salud.
Derecho a la atención integral.
Derecho a la educación.
Derecho a la vida independiente.
Derecho al trabajo.
Derecho a la protección social.
Derecho de participación en los asuntos pú-
blicos.
3.2.9. OBLIGACIONES DE LOS PODERES PÚBLICOS
Se regulan en el Capítulo IX del Título I.
Prestación de servicios
Los poderes públicos garantizarán la prevención, los cuidados médicos y psico-
lógicos, los apoyos adecuados, la educación, la orientación, la inclusión social y
laboral, el acceso a la cultura y al ocio, la garantía de unos derechos económi-
cos, sociales y de protección jurídica mínimos y la Seguridad Social.
83
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Para la consecución de estos objetivos participarán, en sus correspondientes
ámbitos competenciales, las administraciones públicas, los interlocutores socia-
les y las asociaciones y personas jurídico-privadas.
Financiación
La financiación de las distintas prestaciones, subsidios, atenciones y servicios
contenidos en esta ley se efectuará con cargo a los Presupuestos Generales del
Estado, y a los de las comunidades autónomas y entidades locales, de acuerdo
con las competencias que les correspondan respectivamente. En dichos presu-
puestos deberán consignarse las dotaciones correspondientes conforme a la
legislación vigente.
Toma de conciencia social
Los poderes públicos desarrollarán y promoverán actividades de información,
campañas de toma de conciencia, acciones formativas y cuantas otras sean ne-
cesarias para la promoción de la igualdad de oportunidades y la no discrimina-
ción, en colaboración con las organizaciones representativas de las personas
con discapacidad y sus familias.
En concreto, los poderes públicos promoverán la puesta en marcha y el mante-
nimiento de campañas para la toma de conciencia de la sociedad, accesibles
para las personas con discapacidad, especialmente en los ámbitos socio-
sanitario, educativo y profesional, fomentando el reconocimiento y respeto de
los derechos y la dignidad de las personas con discapacidad, para que ésta en
su conjunto, colabore en su plena inclusión en la vida social.
3.3. NORMAS ESPECÍFICAS DE APLICACIÓN POR LA
ADMINISTRACIÓN GENERAL DEL ESTADO
Se recogen en el Capítulo II del Título III. A los efectos de esta ley, la competencia
para el ejercicio de la potestad sancionadora corresponderá a la Administración
General del Estado cuando las conductas infractoras se proyecten en un ámbito
territorial superior al de una comunidad autónoma.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Infracciones
Leves:
a) El incumplimiento de los deberes y obligaciones dispuestos en la sec-
ción 1.ª del capítulo V del Título I, y en el Título II así como en sus nor-
mas de desarrollo, siempre que no tenga el carácter de infracción grave
o muy grave.
b) El incumplimiento de las disposiciones que impongan la obligación de
adoptar normas internas en las empresas, centros de trabajo u oficinas
públicas, orientadas a promover y estimular la eliminación de desventa-
jas o situaciones generales de discriminación a las personas con disca-
pacidad, siempre que no constituyan infracciones graves o muy graves.
c) Obstaculizar la acción de los servicios de inspección.
Graves:
a) Los actos discriminatorios u omisiones que supongan directa o indirec-
tamente un trato menos favorable a la persona con discapacidad en re-
lación con otra persona que se encuentre en situación análoga o com-
parable.
b) La imposición abusiva de cualquier forma de renuncia total o parcial a
los derechos de las personas por motivo de o por razón de su discapa-
cidad, basada en una posición de ventaja.
c) El incumplimiento de los requerimientos específicos que formulen las
autoridades.
d) La obstrucción o negativa a facilitar la información solicitada por las au-
toridades competentes o sus agentes, que sea legalmente exigible, en
orden al cumplimiento de las funciones de información, vigilancia, in-
vestigación, inspección, tramitación y ejecución en los términos previs-
tos en este Título.
e) El incumplimiento por parte de las personas obligadas de las normas
sobre accesibilidad de los entornos, instrumentos, equipos y tecnolo-
gías, medios de transporte, medios de comunicación y de los productos
y servicios a disposición del público, así como los apoyos y medios asis-
tenciales específicos para cada persona, que obstaculice o limite su ac-
ceso o utilización regulares por las personas con discapacidad.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
f) La negativa por parte de las personas obligadas a adoptar un ajuste ra-
zonable, en los términos establecidos en el artículo 66.
g) El incumplimiento por parte de las personas obligadas de las previsio-
nes efectuadas en la disposición adicional tercera, en lo referente a la
elaboración de los planes especiales de actuación para la implantación
de las exigencias de accesibilidad y la no discriminación en el ámbito de
que se trate.
h) La coacción, amenaza, represalia ejercida sobre la persona con disca-
pacidad o sobre otras personas físicas o jurídicas, que hayan entablado
o pretendan entablar cualquier clase de acción legal, reclamación, de-
nuncia o participen en procedimientos ya iniciados para exigir el cum-
plimiento del principio de igualdad de oportunidades, así como la ten-
tativa de ejercitar tales actos.
i) Tendrá también la consideración de infracción grave la comisión, en el
plazo de tres meses y por tres veces, de la misma infracción leve.
Muy graves:
a) Las vejaciones que padezcan las personas en sus derechos fundamen-
tales por motivo de o por razón de su discapacidad.
b) Las acciones que deliberadamente generen un grave perjuicio econó-
mico o profesional para las personas con discapacidad.
c) Conculcar deliberadamente la dignidad de las personas con discapaci-
dad imponiendo condiciones o cargas humillantes para el acceso a los
bienes, productos y servicios a disposición del público.
d) Generar deliberadamente situaciones de riesgo o grave daño para la
integridad física o psíquica o la salud de las personas con discapacidad.
e) Las conductas calificadas como graves cuando sus autores hayan ac-
tuado movidos, además, por odio o desprecio racial o étnico, de géne-
ro, orientación sexual, edad, discapacidad severa o no posibilidad de
representarse a sí mismo.
f) El incumplimiento por parte de las personas obligadas de las normas le-
gales sobre accesibilidad en la planificación, diseño y urbanización de los
entornos, productos y servicios a disposición del público que impida el
libre acceso y utilización regulares por las personas con discapacidad.
g) El incumplimiento por parte de las personas obligadas de las normas
legales sobre accesibilidad que impida o dificulte gravemente el ejerci-
86
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
cio de derechos fundamentales y el disfrute de libertades públicas por
parte de las personas con discapacidad.
h) Tendrá también la consideración de infracción muy grave, la comisión
de tres infracciones graves en el plazo de un año; así como las que re-
ciban expresamente dicha calificación en las disposiciones normativas
especiales aplicables en cada caso.
Sanciones
a) Infracciones leves, en su grado mínimo, con multas de 301 a 6.000 eu-
ros; en su grado medio, de 6.001 a 18.000 euros; y en su grado máxi-
mo, de 18.001 a 30.000 euros.
b) Infracciones graves con multas, en su grado mínimo, de 30.001 a
60.000 euros; en su grado medio, de 60.001 a 78.000 euros; y en su
grado máximo, de 78.001 a 90.000 euros.
c) Infracciones muy graves con multas, en su grado mínimo, de 90.001 a
300.000 euros; en su grado medio, de 300.001 a 600.000 euros; y en su
grado máximo, de 600.001 a 1.000.000 de euros.
Cómputo del plazo de prescripción
a) Infracciones En las infracciones derivadas de una actividad continuada
la fecha inicial del cómputo será la de la finalización de la actividad o la
del último acto en que la infracción se consume. El cómputo del plazo
de prescripción de las infracciones se interrumpirá en la fecha de noti-
ficación de iniciación del procedimiento contra el presunto infractor,
reanudándose el cómputo del plazo si el expediente sancionador per-
manece paralizado durante seis meses por causa no imputable a aque-
llos contra quienes se dirija.
b) Sanciones El cómputo del plazo de prescripción de las sanciones co-
menzará a contarse desde el día siguiente a aquel en que adquiera fir-
meza la resolución, y se interrumpirá en la fecha de notificación a la
persona interesada de la iniciación del procedimiento de ejecución,
reanudándose el cómputo del plazo si aquél está paralizado durante
seis meses por causa no imputable a la persona infractora.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Procedimiento sancionador
El procedimiento sancionador se regula como una especialidad del procedi-
miento administrativo, desarrollada por la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del
Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas y por la
Ley 40/2015, de 1 de octubre, del Régimen Jurídico de las Administraciones Pú-
blicas.
La Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen
Jurídico de las Administraciones Públicas y del Proce-
dimiento Administrativo Común, fue derogada por la
Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento
Administrativo Común de las Administraciones Públi-
cas, y la Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen
Jurídico del Sector Público.
Con carácter previo a la instrucción y como actuaciones previas a la incoación
del correspondiente expediente sancionador, el órgano competente para iniciar
el procedimiento deberá recabar informe acerca del contenido de la denuncia,
orden o petición, de los siguientes órganos:
a) Órganos competentes de las comunidades autónomas en cuyo territo-
rio se hubieran producido las conductas o hechos que pudieran consti-
tuir infracción.
b) La Oficina de Atención a la Discapacidad.
El procedimiento se iniciará siempre de oficio, bien por propia iniciativa o como
consecuencia de orden superior, petición razonada de otros órganos o denuncia.
En el supuesto de infracciones muy graves que supongan un grave riesgo para
la salud física o psíquica o para la libertad de las personas con discapacidad, el
órgano que tenga atribuida la competencia, en la materia que se trate, podrá
acordar como medida cautelar, y por razones de urgencia inaplazables, el cierre
temporal del centro o establecimiento o la suspensión del servicio, hasta tanto
se subsanen por su titular las deficiencias detectadas en el mismo.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
La autoridad que impone la sanción señalará el plazo para su cumplimiento sin
que pueda ser inferior a quince ni superior a treinta días. Si la sanción no fuera
satisfecha en el plazo fijado en la resolución administrativa firme se seguirá el
procedimiento previsto en el Reglamento General de Recaudación.
La resolución definitiva, en unión de todo el expediente, se remitirá a efectos
informativos a los siguientes órganos:
a) A los órganos competentes de las comunidades autónomas en cuyo te-
rritorio se cometieron las conductas u omisiones susceptibles de cons-
tituir infracción administrativa.
b) A la Oficina de Atención a la Discapacidad.
Estas actuaciones se realizarán en todo caso de conformidad con lo establecido
en la legislación de protección de datos personales.
Órganos competentes
El órgano competente para iniciar el procedimiento será el órgano directivo del
Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, con rango de Dirección Ge-
neral, que tenga atribuidas las competencias en materia de discapacidad.
El ejercicio de los actos de instrucción necesarios para la determinación, cono-
cimiento y comprobación de los datos en virtud de los cuales deba pronunciar-
se la resolución sancionadora, corresponde al órgano directivo con rango de
Subdirección General a que correspondan las funciones de impulso de políticas
sectoriales sobre discapacidad, que elevará propuesta de resolución al órgano
competente para imponer la sanción.
Será órgano competente para imponer las sanciones:
a) El órgano con rango de Dirección General a que se hace referencia en
el apartado 1, cuando se trate de sanciones por la comisión de infrac-
ciones leves.
b) La Secretaría de Estado de Servicios Sociales e Igualdad cuando se trate
de sanciones por la comisión de infracciones graves.
c) La persona titular del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igual-
dad cuando se trate de sanciones por la comisión de infracciones muy
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
graves, si bien se requerirá el acuerdo previo del Consejo de Ministros
cuando las sanciones sean de cuantía superior a 300.000 euros.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
4. DEPENDENCIA
La atención a las personas en situación de dependencia y la promoción de su
autonomía personal constituye uno de los principales retos de la política social
de los países desarrollados. El reto no es otro que atender las necesidades de
aquellas personas que, por encontrarse en situación de especial vulnerabilidad,
requieren apoyos para desarrollar las actividades esenciales de la vida diaria,
alcanzar una mayor autonomía personal y poder ejercer plenamente sus dere-
chos de ciudadanía.
En octubre de 2003 se aprobó en el Pleno del Congreso de los Diputados la
Renovación del Pacto de Toledo con una Recomendación Adicional 3.ª que ex-
presa: «resulta por tanto necesario configurar un sistema integrado que aborde
desde la perspectiva de globalidad del fenómeno de la dependencia y la Comi-
sión considera necesaria una pronta regulación en la que se recoja la definición
de dependencia, la situación actual de su cobertura, los retos previstos y las
posibles alternativas para su protección».
El reconocimiento de los derechos de las personas en situación de dependencia
ha sido puesto de relieve por numerosos documentos y decisiones de organiza-
ciones internacionales, como la Organización Mundial de la Salud, el Consejo de
Europa y la Unión Europea. En 2002, bajo la presidencia española, la Unión Eu-
ropea decidió tres criterios que debían regir las políticas de dependencia de los
Estados miembros: universalidad, alta calidad y sostenibilidad en el tiempo de
los sistemas que se implanten.
Las conclusiones del Informe de la Subcomisión sobre el estudio de la situación
actual de la discapacidad, de 13 de diciembre de 2003, coinciden en la necesi-
91
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
dad de configurar un sistema integral de la dependencia desde una perspectiva
global con la participación activa de toda la sociedad.
En España, los cambios demográficos y sociales están produciendo un incremen-
to progresivo de la población en situación de dependencia. Por una parte, es ne-
cesario considerar el importante crecimiento de la población de más de 65 años,
que se ha duplicado en los últimos 30 años, para pasar de 3,3 millones de perso-
nas en 1970 (un 9,7 por ciento de la población total) a más de 6,6 millones en
2000 (16,6 por ciento). A ello hay que añadir el fenómeno demográfico denomi-
nado «envejecimiento del envejecimiento», es decir, el aumento del colectivo de
población con edad superior a 80 años, que se ha duplicado en sólo veinte años.
Ambas cuestiones conforman una nueva realidad de la población mayor que
conlleva problemas de dependencia en las últimas etapas de la vida para un
colectivo de personas cada vez más amplio. Asimismo, diversos estudios ponen
de manifiesto la clara correlación existente entre la edad y las situaciones de
discapacidad, como muestra el hecho de que más del 32% de las personas ma-
yores de 65 años tengan algún tipo de discapacidad, mientras que este porcen-
taje se reduce a un 5% para el resto de la población.
A esta realidad, derivada del envejecimiento, debe añadirse la dependencia por
razones de enfermedad y otras causas de discapacidad o limitación, que se ha
incrementado en los últimos años por los cambios producidos en las tasas de
supervivencia de determinadas enfermedades crónicas y alteraciones congéni-
tas y, también, por las consecuencias derivadas de los índices de siniestralidad
vial y laboral.
Un 9% de la población española, según la Encuesta sobre Discapacidades, Defi-
ciencias y Estado de Salud de 1999, presenta alguna discapacidad o limitación
que le ha causado, o puede llegar a causar, una dependencia para las activida-
des de la vida diaria o necesidades de apoyo para su autonomía personal en
igualdad de oportunidades. Para este colectivo se legisló recientemente con la
Ley 51/2003, de 2 de diciembre, de Igualdad de Oportunidades, no discrimina-
ción y accesibilidad universal de las personas con discapacidad.
La atención a este colectivo de población se convierte, pues, en un reto ineludible
para los poderes públicos, que requiere una respuesta firme, sostenida y adapta-
da al actual modelo de nuestra sociedad. No hay que olvidar que, hasta ahora,
han sido las familias, y en especial las mujeres, las que tradicionalmente han asu-
mido el cuidado de las personas dependientes, constituyendo lo que ha dado en
llamarse el «apoyo informal». Los cambios en el modelo de familia y la incorpora-
92
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
ción progresiva de casi tres millones de mujeres, en la última década, al mercado
de trabajo introducen nuevos factores en esta situación que hacen imprescindi-
ble una revisión del sistema tradicional de atención para asegurar una adecuada
capacidad de prestación de cuidados a aquellas personas que los necesitan.
El propio texto constitucional, en sus artículos 49 y 50, se refiere a la atención a
personas con discapacidad y personas mayores y a un sistema de servicios so-
ciales promovido por los poderes públicos para el bienestar de los ciudadanos.
Si en 1978 los elementos fundamentales de ese modelo de Estado del bienestar
se centraban, para todo ciudadano, en la protección sanitaria y de la Seguridad
Social, el desarrollo social de nuestro país desde entonces ha venido a situar a
un nivel de importancia fundamental a los servicios sociales, desarrollados fun-
damentalmente por las Comunidades Autónomas, con colaboración especial del
tercer sector, como cuarto pilar del sistema de bienestar, para la atención a las
situaciones de dependencia.
Por parte de las Administraciones Públicas, las necesidades de las personas
mayores, y en general de los afectados por situaciones de dependencia, han
sido atendidas hasta ahora, fundamentalmente, desde los ámbitos autonómico
y local, y en el marco del Plan Concertado de Prestaciones Básicas de Servicios
Sociales, en el que participa también la Administración General del Estado y
dentro del ámbito estatal, los Planes de Acción para las Personas con Discapa-
cidad y para Personas Mayores. Por otra parte, el sistema de Seguridad Social
ha venido asumiendo algunos elementos de atención, tanto en la asistencia a
personas mayores como en situaciones vinculadas a la discapacidad: gran inva-
lidez, complementos de ayuda a tercera persona en la pensión no contributiva
de invalidez y de la prestación familiar por hijo a cargo con discapacidad, asi-
mismo, las prestaciones de servicios sociales en materia de reeducación y reha-
bilitación a personas con discapacidad y de asistencia a las personas mayores.
Es un hecho indudable que las entidades del tercer sector de acción social vie-
nen participando desde hace años en la atención a las personas en situación de
dependencia y apoyando el esfuerzo de las familias y de las corporaciones loca-
les en este ámbito. Estas entidades constituyen una importante malla social que
previene los riesgos de exclusión de las personas afectadas.
La necesidad de garantizar a los ciudadanos, y a las propias Comunidades Au-
tónomas, un marco estable de recursos y servicios para la atención a la depen-
dencia y su progresiva importancia lleva ahora al Estado a intervenir en este
ámbito con la regulación contenida en esta Ley, que la configura como una nue-
93
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
va modalidad de protección social que amplía y complementa la acción protec-
tora del Estado y del Sistema de la Seguridad Social.
Se trata ahora de configurar un nuevo desarrollo de los servicios sociales del
país que amplíe y complemente la acción protectora de este sistema, poten-
ciando el avance del modelo de Estado social que consagra la Constitución Es-
pañola, potenciando el compromiso de todos los poderes públicos en promover
y dotar los recursos necesarios para hacer efectivo un sistema de servicios so-
ciales de calidad, garantistas y plenamente universales. En este sentido, el Sis-
tema de Atención de la Dependencia es uno de los instrumentos fundamentales
para mejorar la situación de los servicios sociales en nuestro país, respondiendo
a la necesidad de la atención a las situaciones de dependencia y a la promoción
de la autonomía personal, la calidad de vida y la igualdad de oportunidades.
La presente Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autono-
mía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia regula
las condiciones básicas de promoción de la autonomía personal y de atención a
las personas en situación de dependencia mediante la creación de un Sistema
para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD), con la colaboración y
participación de todas las Administraciones Públicas.
El Sistema tiene por finalidad principal la garantía de las condiciones básicas y la
previsión de los niveles de protección a que se refiere la presente Ley. A tal
efecto, sirve de cauce para la colaboración y participación de las Administracio-
nes Públicas y para optimizar los recursos públicos y privados disponibles. De
este modo, configura un derecho subjetivo que se fundamenta en los principios
de universalidad, equidad y accesibilidad, desarrollando un modelo de atención
integral al ciudadano, al que se reconoce como beneficiario su participación en
el Sistema y que administrativamente se organiza en tres niveles.
En este sentido, la competencia exclusiva del Estado para la regulación de las
condiciones básicas que garanticen la igualdad de todos los españoles en el
ejercicio de los derechos y en el cumplimiento de los deberes constitucionales
(artículo 149.1CE), justifica la regulación, por parte de esta Ley, de las condicio-
nes básicas de promoción de la autonomía personal y de atención a las perso-
nas en situación de dependencia mediante la creación de un Sistema para la
Autonomía y Atención a la Dependencia con la colaboración y participación de
todas las Administraciones Públicas, y con pleno respeto de las competencias
que las mismas hayan asumido en materia de asistencia social en desarrollo del
artículo 148.1.20 de la Constitución.
94
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
La Ley establece un nivel mínimo de protección, definido y garantizado financie-
ramente por la Administración General del Estado. Asimismo, como un segundo
nivel de protección, la Ley contempla un régimen de cooperación y financiación
entre la Administración General del Estado y las Comunidades Autónomas me-
diante convenios para el desarrollo y aplicación de las demás prestaciones y
servicios que se contemplan en la Ley. Finalmente, las Comunidades Autónomas
podrán desarrollar, si así lo estiman oportuno, un tercer nivel adicional de pro-
tección a los ciudadanos.
La propia naturaleza del objeto de esta Ley requiere un compromiso y una ac-
tuación conjunta de todos los poderes e instituciones públicas, por lo que la
coordinación y cooperación con las Comunidades Autónomas es un elemento
fundamental. Por ello, la ley establece una serie de mecanismos de cooperación
entre la Administración General del Estado y las Comunidades Autónomas, en-
tre los que destaca la creación del Consejo Territorial del Sistema para la Auto-
nomía y Atención a la Dependencia. En su seno deben desarrollarse, a través del
acuerdo entre las administraciones, las funciones de acordar un marco de
cooperación interadministrativa, la intensidad de los servicios del catálogo, las
condiciones y cuantía de las prestaciones económicas, los criterios de participa-
ción de los beneficiarios en el coste de los servicios o el baremo para el recono-
cimiento de la situación de dependencia, aspectos que deben permitir el poste-
rior despliegue del Sistema a través de los correspondientes convenios con las
Comunidades Autónomas.
Se trata, pues, de desarrollar, a partir del marco competencial, un modelo inno-
vador, integrado, basado en la cooperación interadministrativa y en el respeto a
las competencias.
La financiación vendrá determinada por el número de personas en situación de
dependencia y de los servicios y prestaciones previstos en esta Ley, por lo que
la misma será estable, suficiente, sostenida en el tiempo y garantizada mediante
la corresponsabilidad de las Administraciones Públicas. En todo caso, la Admi-
nistración General del Estado garantizará la financiación a las Comunidades Au-
tónomas para el desarrollo del nivel mínimo de protección para las personas en
situación de dependencia recogidas en esta Ley.
El Sistema atenderá de forma equitativa a todos los ciudadanos en situación de
dependencia. Los beneficiarios contribuirán económicamente a la financiación de
los servicios de forma progresiva en función de su capacidad económica, tenien-
do en cuenta para ello el tipo de servicio que se presta y el coste del mismo.
El Sistema garantizará la participación de las entidades que representan a las per-
sonas en situación de dependencia y sus familias en sus órganos consultivos.
95
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Se reconocerá también la participación de los beneficiarios en el sistema y la
complementariedad y compatibilidad entre los diferentes tipos de prestaciones,
en los términos que determinen las normas de desarrollo.
La Ley se estructura en un título preliminar; un título primero con cinco capítu-
los; un título segundo con cinco capítulos; un título tercero; dieciséis disposicio-
nes adicionales; dos disposiciones transitorias y nueve disposiciones finales.
En su título preliminar recoge las disposiciones que se refieren al objeto de la
Ley y los principios que la inspiran, los derechos y obligaciones de las personas
en situación de dependencia, y los titulares de esos derechos.
El título I configura el Sistema de Atención a la Dependencia, la colaboración y
participación de todas las Administraciones Públicas en el ejercicio de sus com-
petencias, a través de los diversos niveles de protección en que administrativa-
mente se organizan las prestaciones y servicios. La necesaria cooperación entre
Administraciones se concreta en la creación de un Consejo Territorial del Siste-
ma, en el que podrán participar las Corporaciones Locales y la aprobación de un
marco de cooperación interadministrativa a desarrollar mediante Convenios con
cada una de las Comunidades Autónomas. Asimismo, se regulan las prestacio-
nes del Sistema y el catálogo de servicios, los grados de dependencia, los crite-
rios básicos para su valoración, así como el procedimiento de reconocimiento
del derecho a las prestaciones.
El título II regula las medidas para asegurar la calidad y la eficacia del Sistema,
con elaboración de planes de calidad y sistemas de evaluación, y con especial
atención a la formación y cualificación de profesionales y cuidadores. En este
mismo título se regula el sistema de información de la dependencia, el Comité
Consultivo del sistema en el que participarán los agentes sociales y se dota del
carácter de órganos consultivos a los ya creados, Consejo Estatal de Personas
Mayores y del Consejo Nacional de la Discapacidad y Consejo Estatal de Organi-
zaciones no Gubernamentales de Acción Social.
Por último, se regulan en el título III las normas sobre infracciones y sanciones
vinculadas a las condiciones básicas de garantía de los derechos de los ciuda-
danos en situación de dependencia.
Las disposiciones adicionales introducen los cambios necesarios en la norma-
tiva estatal que se derivan de la regulación de esta Ley. Así, se realizan referen-
cias en materia de Seguridad Social de los cuidadores no profesionales, en la
96
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, en la normativa sobre
discapacidad, gran invalidez y necesidad de ayuda de tercera persona, y se pre-
vén las modificaciones necesarias para regular la cobertura privada de las situa-
ciones de dependencia.
La disposición transitoria primera regula la participación financiera del Estado
en la puesta en marcha del Sistema en un periodo transitorio hasta el año 2015,
de acuerdo con las previsiones del calendario de aplicación de la Ley que se
contiene en la disposición final primera.
4.1. DISPOSICIONES GENERALES
Las disposiciones generales se encuentran reguladas en el Título Preliminar de
la Ley que contempla más concretamente:
Objeto de la Ley.
Definiciones.
Principios de la Ley.
Derechos y obligaciones de las personas en situación de dependencia.
Titulares de derechos.
4.1.1. OBJETO DE LA LEY
La presente Ley tiene por objeto regular las condiciones básicas que garanticen
la igualdad en el ejercicio del derecho subjetivo de ciudadanía a la promoción de
la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia,
en los términos establecidos en las leyes, mediante la creación de un Sistema
para la Autonomía y Atención a la Dependencia, con la colaboración y participa-
ción de todas las Administraciones Públicas y la garantía por la Administración
General del Estado de un contenido mínimo común de derechos para todos los
ciudadanos en cualquier parte del territorio del Estado español.
El Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia responderá a una
acción coordinada y cooperativa de la Administración General del Estado y las
Comunidades Autónomas, que contemplará medidas en todas las áreas que
afectan a las personas en situación de dependencia, con la participación, en su
caso, de las Entidades Locales.
97
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
4.1.2. DEFINICIONES
A efectos de la presente Ley, se entiende por:
1. Autonomía: la capacidad de controlar, afrontar y tomar, por propia ini-
ciativa, decisiones personales acerca de cómo vivir de acuerdo con las
normas y preferencias propias así como de desarrollar las actividades
básicas de la vida diaria.
2. Dependencia: el estado de carácter permanente en que se encuen-
tran las personas que, por razones derivadas de la edad, la enfermedad
o la discapacidad, y ligadas a la falta o a la pérdida de autonomía física,
mental, intelectual o sensorial, precisan de la atención de otra u otras
personas o ayudas importantes para realizar actividades básicas de la
vida diaria o, en el caso de las personas con discapacidad intelectual o
enfermedad mental, de otros apoyos para su autonomía personal.
3. Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD): las tareas más elemen-
tales de la persona, que le permiten desenvolverse con un mínimo de
autonomía e independencia, tales como: el cuidado personal, las activi-
dades domésticas básicas, la movilidad esencial, reconocer personas y
objetos, orientarse, entender y ejecutar órdenes o tareas sencillas.
4. Necesidades de apoyo para la autonomía personal: las que requie-
ren las personas que tienen discapacidad intelectual o mental para ha-
cer efectivo un grado satisfactorio de autonomía personal en el seno de
la comunidad.
5. Cuidados no profesionales: la atención prestada a personas en situa-
ción de dependencia en su domicilio, por personas de la familia o de su
entorno, no vinculadas a un servicio de atención profesionalizada.
6. Cuidados profesionales: los prestados por una institución pública o
entidad, con y sin ánimo de lucro, o profesional autónomo entre cuyas
finalidades se encuentre la prestación de servicios a personas en situa-
ción de dependencia, ya sean en su hogar o en un centro.
7. Asistencia personal: servicio prestado por un asistente personal que
realiza o colabora en tareas de la vida cotidiana de una persona en si-
tuación de dependencia, de cara a fomentar su vida independiente,
promoviendo y potenciando su autonomía personal.
8. Tercer sector: organizaciones de carácter privado surgidas de la inicia-
tiva ciudadana o social, bajo diferentes modalidades que responden a
criterios de solidaridad, con fines de interés general y ausencia de áni-
98
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
mo de lucro, que impulsan el reconocimiento y el ejercicio de los dere-
chos sociales.
4.1.3. PRINCIPIOS DE LA LEY
Esta Ley se inspira en los siguientes principios:
a) El carácter público de las prestaciones del Sistema para la Autonomía y
Atención a la Dependencia.
b) La universalidad en el acceso de todas las personas en situación de
dependencia, en condiciones de igualdad efectiva y no discriminación,
en los términos establecidos en esta Ley.
c) La atención a las personas en situación de dependencia de forma inte-
gral e integrada.
d) La transversalidad de las políticas de atención a las personas en situa-
ción de dependencia.
e) La valoración de las necesidades de las personas, atendiendo a crite-
rios de equidad para garantizar la igualdad real.
f) La personalización de la atención, teniendo en cuenta de manera espe-
cial la situación de quienes requieren de mayor acción positiva como
consecuencia de tener mayor grado de discriminación o menor igual-
dad de oportunidades.
g) El establecimiento de las medidas adecuadas de prevención, rehabilita-
ción, estímulo social y mental.
h) La promoción de las condiciones precisas para que las personas en si-
tuación de dependencia puedan llevar una vida con el mayor grado de
autonomía posible.
i) La permanencia de las personas en situación de dependencia, siempre
que sea posible, en el entorno en el que desarrollan su vida.
j) La calidad, sostenibilidad y accesibilidad de los servicios de atención a
las personas en situación de dependencia.
k) La participación de las personas en situación de dependencia y, en su
caso, de sus familias y entidades que les representen en los términos
previstos en esta Ley.
l) La colaboración de los servicios sociales y sanitarios en la prestación de
los servicios a los usuarios del Sistema para la Autonomía y Atención a
la Dependencia que se establecen en la presente Ley y en las corres-
99
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
pondientes normas de las Comunidades Autónomas y las aplicables a
las Entidades Locales.
m) La participación de la iniciativa privada en los servicios y prestaciones
de promoción de la autonomía personal y atención a la situación de
dependencia.
n) La participación del tercer sector en los servicios y prestaciones de
promoción de la autonomía personal y atención a la situación de de-
pendencia.
ñ) La cooperación interadministrativa.
o) La integración de las prestaciones establecidas en esta Ley en las redes
de servicios sociales de las Comunidades Autónomas, en el ámbito de las
competencias que tienen asumidas, y el reconocimiento y garantía de su
oferta mediante centros y servicios públicos o privados concertados.
p) La inclusión de la perspectiva de género, teniendo en cuenta las distin-
tas necesidades de mujeres y hombres.
q) Las personas en situación de gran dependencia serán atendidas de
manera preferente.
4.1.4. DERECHOS Y OBLIGACIONES DE LAS PERSONAS EN SITUACIÓN
DE DEPENDENCIA
Las personas en situación de dependencia tendrán derecho, con independencia
del lugar del territorio del Estado español donde residan, a acceder, en condi-
ciones de igualdad, a las prestaciones y servicios previstos en esta Ley, en los
términos establecidos en la misma.
Asimismo, las personas en situación de dependencia disfrutarán de todos los
derechos establecidos en la legislación vigente, y con carácter especial de los
siguientes:
a) A disfrutar de los derechos humanos y libertades fundamentales, con
pleno respeto de su dignidad e intimidad.
b) A recibir, en términos comprensibles y accesibles, información comple-
ta y continuada relacionada con su situación de dependencia.
100
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
c) A ser advertido de si los procedimientos que se le apliquen pueden ser
utilizados en función de un proyecto docente o de investigación, siendo
necesaria la previa autorización, expresa y por escrito, de la persona en
situación de dependencia o quien la represente.
d) A que sea respetada la confidencialidad en la recogida y el tratamiento
de sus datos, de acuerdo con la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de di-
ciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal.
Recuerda que la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de di-
ciembre, de protección de datos de carácter personal ha
sido derogada y sustituida por la Ley Orgánica 3/2018,
de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y
garantía de los derechos digitales.
e) A participar en la formulación y aplicación de las políticas que afecten a
su bienestar, ya sea a título individual o mediante asociación.
f) A decidir, cuando tenga capacidad de obrar suficiente, sobre la tutela
de su persona y bienes, para el caso de pérdida de su capacidad de au-
togobierno.
g) A decidir libremente sobre el ingreso en centro residencial.
h) Al ejercicio pleno de sus derechos jurisdiccionales en el caso de inter-
namientos involuntarios, garantizándose un proceso contradictorio.
i) Al ejercicio pleno de sus derechos patrimoniales.
j) A iniciar las acciones administrativas y jurisdiccionales en defensa del
derecho que reconoce la presente Ley en el apartado 1 de este artícu-
lo. En el caso de los menores o personas incapacitadas judicialmente,
estarán legitimadas para actuar en su nombre quienes ejerzan la patria
potestad o quienes ostenten la representación legal.
k) A la igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad univer-
sal, en cualquiera de los ámbitos de desarrollo y aplicación de esta Ley.
l) A no sufrir discriminación por razón de orientación o identidad sexual.
Los poderes públicos adoptarán las medidas necesarias para promover y garan-
tizar el respeto de estos derechos, sin más limitaciones en su ejercicio que las
101
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
directamente derivadas de la falta de capacidad de obrar que determina su si-
tuación de dependencia.
Las personas en situación de dependencia y, en su caso, sus familiares o quie-
nes les representen, así como los centros de asistencia, estarán obligados a
suministrar toda la información y datos que les sean requeridos por las adminis-
traciones competentes para la valoración de su grado de dependencia, a comu-
nicar todo tipo de ayudas personalizadas que reciban, a aplicar las prestaciones
económicas a las finalidades para las que fueron otorgadas y a cualquier otra
obligación prevista en la legislación vigente.
4.1.5. TITULARES DE DERECHOS
Son titulares de los derechos establecidos en la presente Ley los españoles que
cumplan los siguientes requisitos:
a) Encontrarse en situación de dependencia en alguno de los grados es-
tablecidos.
b) Para los menores de 3 años se estará a lo dispuesto en la disposición
adicional decimotercera.
c) Residir en territorio español y haberlo hecho durante cinco años, de los
cuales dos deberán ser inmediatamente anteriores a la fecha de pre-
sentación de la solicitud. Para los menores de cinco años el periodo de
residencia se exigirá a quien ejerza su guarda y custodia.
Las personas que, reuniendo los requisitos anteriores, carezcan de la nacionali-
dad española se regirán por lo establecido en la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de
enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integra-
ción social, en los tratados internacionales y en los convenios que se establez-
can con el país de origen. Para los menores que carezcan de la nacionalidad
española se estará a lo dispuesto en las Leyes del Menor vigentes, tanto en el
ámbito estatal como en el autonómico, así como en los tratados internacionales.
El Gobierno podrá establecer medidas de protección a favor de los españoles
no residentes en España.
102
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
El Gobierno establecerá, previo acuerdo del Consejo Territorial del Sistema para
la Autonomía y Atención a la Dependencia, las condiciones de acceso al Sistema
de Atención a la Dependencia de los emigrantes españoles retornados.
En la Resolución de 16 julio 2007, del Instituto de
Mayores y Servicios Sociales, se establece el proce-
dimiento a seguir para el reconocimiento de la situa-
ción de dependencia y del derecho a las prestaciones
del Sistema para la Autonomía y Atención a la De-
pendencia.
4.2. EL SISTEMA PARA LA AUTONOMÍA Y ATENCIÓN A LA
DEPENDENCIA
El Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia se encuentra regula-
do en el Título I de la Ley. Este Título comprende 5 Capítulos:
Capítulo I. Configuración del Sistema.
Capítulo II. Prestaciones y Catálogo de servicios de atención del Siste-
ma para la Autonomía y Atención a la Dependencia.
Capítulo III. La dependencia y su valoración.
Capítulo IV. Reconocimiento del derecho.
Capítulo V. Financiación del Sistema y aportación de los beneficiarios.
4.2.1. CONFIGURACIÓN DEL SISTEMA
Finalidad del Sistema
El Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia garantiza las condi-
ciones básicas y el contenido común a que se refiere la presente Ley; sirve de
cauce para la colaboración y participación de las Administraciones Públicas, en
el ejercicio de sus respectivas competencias, en materia de promoción de la
autonomía personal y la atención y protección a las personas en situación de
103
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
dependencia; optimiza los recursos públicos y privados disponibles, y contribu-
ye a la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos.
El Sistema se configura como una red de utilización pública que integra, de for-
ma coordinada, centros y servicios, públicos y privados.
La integración en el Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia de
los centros y servicios a que se refiere este artículo no supondrá alteración al-
guna en el régimen jurídico de su titularidad, administración, gestión y depen-
dencia orgánica.
Niveles de protección del Sistema
La protección de la situación de dependencia por parte del Sistema se prestará
en los términos establecidos en esta Ley y de acuerdo con los siguientes niveles:
1. El nivel de protección mínimo establecido por la Administración Gene-
ral del Estado en aplicación del artículo 9.
2. El nivel de protección que se acuerde entre la Administración General
del Estado y la Administración de cada una de las Comunidades Autó-
nomas a través de los Convenios previstos en el artículo 10.
3. El nivel adicional de protección que pueda establecer cada Comunidad
Autónoma.
Consejo Territorial de Servicios Sociales y del Sistema para la Autonomía y
Atención a la Dependencia
Se crea el Consejo Territorial de Servicios Sociales y del Sistema para la Au-
tonomía y Atención a la Dependencia como instrumento de cooperación pa-
ra la articulación de los servicios sociales y la promoción de la autonomía y
atención a las personas en situación de dependencia.
Este Consejo estará adscrito al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igual-
dad, a través de la Secretaría de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, y estará
constituido por la persona titular de dicho Ministerio, que ostentará su presi-
dencia, y por los Consejeros competentes en materia de servicios sociales y de
dependencia de cada una de las comunidades autónomas, recayendo la Vice-
presidencia en uno de ellos. Adicionalmente, cuando la materia de los asuntos a
tratar así lo requiera, podrán incorporarse al Consejo otros representantes de la
104
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Administración General del Estado o de las comunidades autónomas, como
asesores especialistas, con voz pero sin voto. En la composición del Consejo
Territorial tendrán mayoría los representantes de las comunidades autónomas.
Sin perjuicio de las competencias de cada una de las Administraciones Públicas
integrantes, corresponde al Consejo, además de las funciones que expresamen-
te le atribuye esta Ley, ejercer las siguientes:
a) Acordar el Marco de cooperación interadministrativa para el desarrollo
de la Ley previsto en el artículo 10.
b) Establecer los criterios para determinar la intensidad de protección de
los servicios previstos de acuerdo con los artículos 10.3 y 15.
c) Acordar las condiciones y cuantía de las prestaciones económicas pre-
vistas en el artículo 20 y en la disposición adicional primera.
d) Adoptar los criterios de participación del beneficiario en el coste de los
servicios.
e) Acordar el baremo a que se refiere el artículo 27, con los criterios bási-
cos del procedimiento de valoración y de las características de los ór-
ganos de valoración.
f) Acordar, en su caso, planes, proyectos y programas conjuntos.
g) Adoptar criterios comunes de actuación y de evaluación del Sistema.
h) Facilitar la puesta a disposición de documentos, datos y estadísticas
comunes.
i) Establecer los mecanismos de coordinación para el caso de las perso-
nas desplazadas en situación de dependencia.
j) Informar la normativa estatal de desarrollo en materia de dependencia
y en especial las normas previstas en el artículo 9.1.
k) Servir de cauce de cooperación, comunicación e información entre las
Administraciones Públicas.
Asimismo, corresponde al Consejo Territorial conseguir la máxima coherencia
en la determinación y aplicación de las diversas políticas sociales ejercidas por la
Administración General del Estado y las Comunidades Autónomas mediante el
intercambio de puntos de vista y el examen en común de los problemas que
puedan plantearse y de las acciones proyectadas para afrontarlos y resolverlos.
105
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
El Consejo Territorial de Servicios Sociales y del
Sistema para la Autonomía y Atención a la De-
pendencia es el instrumento de cooperación para
articular los servicios sociales y la promoción de la
autonomía y atención a las personas en situación de
dependencia.
Participación de la Administración General del Estado
El Gobierno, oído el Consejo Territorial de Servicios Sociales y del Sistema para la
Autonomía y Atención a la Dependencia, determinará el nivel mínimo de protec-
ción garantizado para cada uno de los beneficiarios del Sistema, según el grado
de su dependencia, como condición básica de garantía del derecho a la promo-
ción de la autonomía personal y atención a la situación de dependencia. La asig-
nación del nivel mínimo a las comunidades autónomas se realizará considerando
el número de beneficiarios, el grado de dependencia y la prestación reconocida.
La financiación pública de este nivel de protección correrá a cuenta de la Admi-
nistración General del Estado que fijará anualmente los recursos económicos en
la Ley de Presupuestos Generales del Estado de acuerdo con los criterios esta-
blecidos en el artículo 32.
Cooperación entre la Administración General del Estado y las
Comunidades Autónomas
En el seno del Consejo Territorial del Sistema para la Autonomía y Atención a la
Dependencia, la Administración General del Estado y las Comunidades Autóno-
mas acordarán el marco de cooperación interadministrativa que se desarrollará
mediante los correspondientes Convenios entre la Administración General del
Estado y cada una de las Comunidades Autónomas.
A través de los Convenios a los que se refiere el apartado anterior, la Adminis-
tración General del Estado y las Comunidades Autónomas acordarán los objeti-
vos, medios y recursos para la aplicación de los servicios y prestaciones recogi-
dos en el Capítulo II del presente Título, incrementando el nivel mínimo de pro-
tección fijado por el Estado de acuerdo con el artículo 9.
106
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
En aplicación de lo previsto en el apartado anterior, el Consejo Territorial del
Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia establecerá los criterios
para determinar la intensidad de protección de cada uno de los servicios previs-
tos en el Catálogo, y la compatibilidad e incompatibilidad entre los mismos, para
su aprobación por el Gobierno mediante Real Decreto.
Los Convenios establecerán la financiación que corresponda a cada Administra-
ción para este nivel de prestación, en los términos establecidos en el artículo 32 y
en la disposición transitoria primera de esta Ley, así como los términos y condi-
ciones para su revisión. Igualmente, los Convenios recogerán las aportaciones del
Estado derivadas de la garantía del nivel de protección definido en el artículo 9.
Participación de las Comunidades Autónomas en el Sistema
En el marco del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, co-
rresponden a las Comunidades Autónomas, sin perjuicio de las competencias
que les son propias según la Constitución Española, los Estatutos de Autonomía
y la legislación vigente, las siguientes funciones:
a) Planificar, ordenar, coordinar y dirigir, en el ámbito de su territorio, los
servicios de promoción de la autonomía personal y de atención a las
personas en situación de dependencia.
b) Gestionar, en su ámbito territorial, los servicios y recursos necesarios
para la valoración y atención de la dependencia.
c) Establecer los procedimientos de coordinación sociosanitaria, creando,
en su caso, los órganos de coordinación que procedan para garantizar
una efectiva atención.
d) Crear y actualizar el Registro de Centros y Servicios, facilitando la debi-
da acreditación que garantice el cumplimiento de los requisitos y los
estándares de calidad.
e) Asegurar la elaboración de los correspondientes Programas Individua-
les de Atención.
f) Inspeccionar y, en su caso, sancionar los incumplimientos sobre requi-
sitos y estándares de calidad de los centros y servicios y respecto de los
derechos de los beneficiarios.
g) Evaluar periódicamente el funcionamiento del Sistema en su territorio
respectivo.
107
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
h) Aportar a la Administración General del Estado la información necesaria
para la aplicación de los criterios de financiación previstos en el artículo 32.
En todo caso, las Comunidades Autónomas, de conformidad con lo establecido
en el artículo 7 podrán definir, con cargo a sus presupuestos, niveles de protec-
ción adicionales al fijado por la Administración General del Estado en aplicación
del artículo 9 y al acordado, en su caso, conforme al artículo 10, para los cuales
podrán adoptar las normas de acceso y disfrute que consideren más adecuadas.
Participación de las Entidades Locales
Las Entidades Locales participarán en la gestión de los servicios de atención a
las personas en situación de dependencia, de acuerdo con la normativa de sus
respectivas Comunidades Autónomas y dentro de las competencias que la legis-
lación vigente les atribuye.
Las Entidades Locales podrán participar en el Consejo Territorial del Sistema
para la Autonomía y Atención a la Dependencia en la forma y condiciones que el
propio Consejo disponga.
4.2.2. PRESTACIONES Y CATÁLOGO DE SERVICIOS DE ATENCIÓN DEL
SISTEMA PARA LA AUTONOMÍA Y ATENCIÓN A LA
DEPENDENCIA
Objetivos de las prestaciones de dependencia
La atención a las personas en situación de dependencia y la promoción de su
autonomía personal deberán orientarse a la consecución de una mejor calidad
de vida y autonomía personal, en un marco de efectiva igualdad de oportunida-
des, de acuerdo con los siguientes objetivos:
a) Facilitar una existencia autónoma en su medio habitual, todo el tiempo
que desee y sea posible.
b) Proporcionar un trato digno en todos los ámbitos de su vida personal,
familiar y social, facilitando su incorporación activa en la vida de la co-
munidad.
108
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Prestaciones de atención a la dependencia
Las prestaciones de atención a la dependencia podrán tener la naturaleza de
servicios y de prestaciones económicas e irán destinadas, por una parte, a la
promoción de la autonomía personal y, por otra, a atender las necesidades de
las personas con dificultades para la realización de las actividades básicas de la
vida diaria.
Los servicios del Catálogo del artículo 15 tendrán carácter prioritario y se pres-
tarán a través de la oferta pública de la Red de Servicios Sociales por las respec-
tivas Comunidades Autónomas mediante centros y servicios públicos o privados
concertados debidamente acreditados. De no ser posible la atención mediante
alguno de estos servicios, en los Convenios a que se refiere el artículo 10 se
incorporará la prestación económica vinculada establecida en el artículo 17.
Esta prestación irá destinada a la cobertura de los gastos del servicio previsto
en el Programa Individual de Atención al que se refiere el artículo 29, debiendo
ser prestado por una entidad o centro acreditado para la atención a la depen-
dencia.
El beneficiario podrá, excepcionalmente, recibir una prestación económica para
ser atendido por cuidadores no profesionales, siempre que se den condiciones
adecuadas de convivencia y de habitabilidad de la vivienda y así lo establezca su
Programa Individual de Atención.
Las personas en situación de dependencia podrán recibir una prestación eco-
nómica de asistencia personal.
La prioridad en el acceso a los servicios vendrá determinada por el grado de
dependencia y, a igual grado, por la capacidad económica del solicitante. Hasta
que la red de servicios esté totalmente implantada, las personas en situación de
dependencia que no puedan acceder a los servicios por aplicación del régimen
de prioridad señalado, tendrán derecho a la prestación económica vinculada al
servicio prevista en el artículo 17 de esta ley. A los efectos de esta Ley, la capaci-
dad económica se determinará, en la forma que reglamentariamente se esta-
blezca, a propuesta del Consejo Territorial del Sistema para la Autonomía y
Atención a la Dependencia, en atención a la renta y el patrimonio del solicitante.
En la consideración del patrimonio se tendrán en cuenta la edad del beneficiario
y el tipo de servicio que se presta.
109
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Las prestaciones económicas establecidas en virtud de esta Ley son inembar-
gables, salvo para el supuesto previsto en el artículo 608 de la Ley de Enjuicia-
miento Civil.
Catálogo de servicios
El Catálogo de servicios comprende los servicios sociales de promoción de la
autonomía personal y de atención a la dependencia, en los términos que se
especifican en este capítulo:
a) Los servicios de prevención de las situaciones de dependencia y los de
promoción de la autonomía personal.
b) Servicio de Teleasistencia.
c) Servicio de Ayuda a domicilio:
Atención de las necesidades del hogar.
Cuidados personales.
d) Servicio de Centro de Día y de Noche:
Centro de Día para mayores.
Centro de Día para menores de 65 años.
Centro de Día de atención especializada.
Centro de Noche.
e) Servicio de Atención Residencial:
Residencia de personas mayores en situación de dependencia.
Centro de atención a personas en situación de dependencia, en
razón de los distintos tipos de discapacidad.
Red de servicios del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia
Las prestaciones y servicios establecidos en esta Ley se integran en la Red de
Servicios Sociales de las respectivas Comunidades Autónomas en el ámbito de
las competencias que las mismas tienen asumidas. La red de centros estará
formada por los centros públicos de las Comunidades Autónomas, de las Enti-
dades Locales, los centros de referencia estatal para la promoción de la auto-
110
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
nomía personal y para la atención y cuidado de situaciones de dependencia, así
como los privados concertados debidamente acreditados.
Las Comunidades Autónomas establecerán el régimen jurídico y las condiciones
de actuación de los centros privados concertados. En su incorporación a la red
se tendrá en cuenta de manera especial los correspondientes al tercer sector.
Los centros y servicios privados no concertados que presten servicios para per-
sonas en situación de dependencia deberán contar con la debida acreditación
de la Comunidad Autónoma correspondiente.
Los poderes públicos promoverán la colaboración solidaria de los ciudadanos
con las personas en situación de dependencia, a través de la participación de
las organizaciones de voluntarios y de las entidades del tercer sector.
Objetivos de las prestaciones de dependencia:
Facilitar una existencia autónoma en su medio
habitual, todo el tiempo que desee y sea posible.
Proporcionar un trato digno en todos los ámbi-
tos de su vida personal, familiar y social, facili-
tando su incorporación activa en la vida de la
comunidad.
Prestaciones económicas
Prestación económica vinculada al servicio: la prestación económi-
ca, que tendrá carácter periódico, se reconocerá, en los términos que
se establezca, únicamente cuando no sea posible el acceso a un servi-
cio público o concertado de atención y cuidado, en función del grado
de dependencia y de la capacidad económica del beneficiario, de
acuerdo con lo previsto en el convenio celebrado entre la Administra-
ción General del Estado y la correspondiente comunidad autónoma.
Esta prestación económica de carácter personal estará, en todo caso,
vinculada a la adquisición de un servicio.
Las Administraciones Públicas competentes supervisarán, en todo caso,
el destino y utilización de estas prestaciones al cumplimiento de la fina-
lidad para la que fueron concedidas.
111
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Prestación económica para cuidados en el entorno familiar y apo-
yo a cuidadores no profesionales: excepcionalmente, cuando el be-
neficiario esté siendo atendido por su entorno familiar, y se reúnan las
condiciones establecidas en el artículo 14.4, se reconocerá una presta-
ción económica para cuidados familiares.
Previo acuerdo del Consejo Territorial de Servicios Sociales y del Siste-
ma para la Autonomía y Atención a la Dependencia se establecerán las
condiciones de acceso a esta prestación, en función del grado recono-
cido a la persona en situación de dependencia y de su capacidad eco-
nómica.
El cuidador deberá ajustarse a las normas sobre afiliación, alta y cotiza-
ción a la Seguridad Social que se determinen reglamentariamente. El
Consejo Territorial del Sistema para la Autonomía y Atención a la De-
pendencia promoverá acciones de apoyo a los cuidadores no profesio-
nales que incorporarán programas de formación, información y medi-
das para atender los periodos de descanso.
Prestación económica de asistencia personal: tiene como finalidad
la promoción de la autonomía de las personas en situación de depen-
dencia, en cualquiera de sus grados. Su objetivo es contribuir a la con-
tratación de una asistencia personal, durante un número de horas, que
facilite al beneficiario el acceso a la educación y al trabajo, así como una
vida más autónoma en el ejercicio de las actividades básicas de la vida
diaria. Previo acuerdo del Consejo Territorial de Servicios Sociales y del
Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia se establece-
rán las condiciones específicas de acceso a esta prestación.
Tipos de prestaciones económicas:
1. Prestación económica vinculada al servicio.
2. Prestación económica para cuidados en el en-
torno familiar y apoyo a cuidadores no profesionales.
3. Prestación económica de asistencia personal.
La cuantía de estas prestaciones económicas se acorda-
rá por el Consejo Territorial del Sistema para la Autono-
mía y Atención a la Dependencia, para su aprobación
posterior por el Gobierno mediante Real Decreto.
112
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
4.2.3. LA DEPENDENCIA Y SU VALORACIÓN
La situación de dependencia se clasificará en los siguientes grados:
Grado I. Dependencia moderada: cuando la persona necesita ayuda
para realizar varias actividades básicas de la vida diaria, al menos una
vez al día o tiene necesidades de apoyo intermitente o limitado para su
autonomía personal.
Grado II. Dependencia severa: cuando la persona necesita ayuda pa-
ra realizar varias actividades básicas de la vida diaria dos o tres veces al
día, pero no quiere el apoyo permanente de un cuidador o tiene nece-
sidades de apoyo extenso para su autonomía personal.
Grado III. Gran dependencia: cuando la persona necesita ayuda para
realizar varias actividades básicas de la vida diaria varias veces al día y,
por su pérdida total de autonomía física, mental, intelectual o sensorial,
necesita el apoyo indispensable y continuo de otra persona o tiene ne-
cesidades de apoyo generalizado para su autonomía personal.
Las comunidades autónomas determinarán los órganos de valoración de la si-
tuación de dependencia, que emitirán un dictamen sobre el grado de depen-
dencia con especificación de los cuidados que la persona pueda requerir. El
Consejo Territorial de Servicios Sociales y del Sistema para la Autonomía y Aten-
ción a la Dependencia deberá acordar unos criterios comunes de composición y
actuación de los órganos de valoración de las comunidades autónomas que, en
todo caso, tendrán carácter público.
Los grados de dependencia, a efectos de su valoración, se determinarán me-
diante la aplicación del baremo que se acuerde en el Consejo Territorial de Ser-
vicios Sociales y del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia
para su posterior aprobación por el Gobierno mediante real decreto. Dicho ba-
remo tendrá entre sus referentes la Clasificación Internacional del Funciona-
miento, la Discapacidad y la Salud (CIF) adoptada por la Organización Mundial
de la Salud. No será posible determinar el grado de dependencia mediante
otros procedimientos distintos a los establecidos por este baremo.
El baremo establecerá los criterios objetivos de valoración del grado de auto-
nomía de la persona, de su capacidad para realizar las distintas actividades de la
vida diaria, los intervalos de puntuación para cada uno de los grados de depen-
dencia y el protocolo con los procedimientos y técnicas a seguir para la valora-
ción de las aptitudes observadas, en su caso.
113
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
El baremo valorará la capacidad de la persona para llevar a cabo por sí misma
las actividades básicas de la vida diaria, así como la necesidad de apoyo y super-
visión para su realización por personas con discapacidad intelectual o con en-
fermedad mental.
La valoración se realizará teniendo en cuenta los correspondientes informes
sobre la salud de la persona y sobre el entorno en el que viva, y considerando,
en su caso, las ayudas técnicas, órtesis y prótesis que le hayan sido prescritas.
Grados de dependencia:
Grado I. Dependencia moderada.
Grado II. Dependencia severa.
Grado III. Gran dependencia.
4.2.4. RECONOCIMIENTO DEL DERECHO
El procedimiento para el reconocimiento de la situación de dependencia y del
derecho a las prestaciones del Sistema se iniciará a instancia de la persona que
pueda estar afectada por algún grado de dependencia o de quien ostente su
representación, y su tramitación se ajustará a las previsiones establecidas en la
Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones
Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, con las especificidades que
resulten de la presente Ley.
Recuerda que la Ley 30/1992, de 26 de noviembre
fue derogada por la Ley 39/2015, de 1 de octubre,
del Procedimiento Administrativo Común de las Ad-
ministraciones Públicas, y la Ley 40/2015, de 1 de oc-
tubre, de Régimen Jurídico del Sector Público.
La tramitación de ese procedimiento para el recono-
cimiento de la situación de dependencia y del dere-
cho a las prestaciones del Sistema, seguirá lo esta-
blecido en la Ley 39/2015, de 1 de octubre.
114
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
El reconocimiento de la situación de dependencia se efectuará mediante reso-
lución expedida por la Administración Autonómica correspondiente a la resi-
dencia del solicitante y tendrá validez en todo el territorio del Estado. La resolu-
ción determinará los servicios o prestaciones que corresponden al solicitante
según el grado de dependencia.
En el supuesto de cambio de residencia, la Comunidad Autónoma de destino
determinará, en función de su red de servicios y prestaciones, los que corres-
pondan a la persona en situación de dependencia.
Los criterios básicos de procedimiento para el reconocimiento de la situación de
dependencia y las características comunes del órgano y profesionales que pro-
cedan al reconocimiento serán acordados por el Consejo Territorial del Sistema
para la Autonomía y Atención a la Dependencia.
Los servicios de valoración de la situación de dependencia, la prescripción de
servicios y prestaciones y la gestión de las prestaciones económicas previstas en
la presente Ley, se efectuarán directamente por las Administraciones Públicas
no pudiendo ser objeto de delegación, contratación o concierto con entidades
privadas.
En el marco del procedimiento de reconocimiento de la situación de dependen-
cia y las prestaciones correspondientes, los servicios sociales correspondientes
del sistema público establecerán un programa individual de atención en el que
se determinarán las modalidades de intervención más adecuadas a sus necesi-
dades de entre los servicios y prestaciones económicas previstos en la resolu-
ción para su grado, con la participación, previa consulta y, en su caso, elección
entre las alternativas propuestas por parte del beneficiario y, en su caso, de su
familia o entidades tutelares que le representen.
No obstante, la determinación de la prestación económica por cuidados en el
entorno familiar corresponderá a la Administración competente, a propuesta de
los servicios sociales.
El programa individual de atención será revisado:
a) A instancia del interesado y de sus representantes legales.
b) De oficio, en la forma que determine y con la periodicidad que prevea
la normativa de las Comunidades Autónomas.
115
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
c) Con motivo del cambio de residencia a otra Comunidad Autónoma.
El grado de dependencia será revisable, a instancia del interesado, de sus re-
presentantes o de oficio por las Administraciones públicas competentes, por
alguna de las siguientes causas:
a) Mejoría o empeoramiento de la situación de dependencia.
b) Error de diagnóstico o en la aplicación del correspondiente baremo.
Las prestaciones podrán ser modificadas o extinguidas en función de la situa-
ción personal del beneficiario, cuando se produzca una variación de cualquiera
de los requisitos establecidos para su reconocimiento, o por incumplimiento de
las obligaciones reguladas en la presente Ley.
La percepción de una de las prestaciones económicas previstas en esta Ley de-
ducirá de su cuantía cualquier otra prestación de análoga naturaleza y finalidad
establecida en los regímenes públicos de protección social. En particular, se
deducirán el complemento de gran invalidez regulado en el artículo 139.4 de la
Ley General de la Seguridad Social, Texto Refundido aprobado por Real Decreto
legislativo 1/1994, de 20 de junio, el complemento de la asignación económica
por hijo a cargo mayor de 18 años con un grado de minusvalía igual o superior
al 75%, el de necesidad de otra persona de la pensión de invalidez no contribu-
tiva, y el subsidio de ayuda a tercera persona de la Ley 13/1982, de 7 de abril, de
Integración Social de los Minusválidos (LISMI).
El Real Decreto legislativo 1/1994, de 20 de junio, fue
derogado por el Real Decreto Legislativo 8/2015, de
30 de octubre, por el que se aprueba el texto refun-
dido de la Ley General de la Seguridad Social.
Por su parte, el Real Decreto Legislativo 1/2013, de
29 de noviembre, por el que se aprueba el Texto Re-
fundido de la Ley General de derechos de las perso-
nas con discapacidad y de su inclusión social, derogó
la mencionada Ley 13/1982, de 7 de abril.
116
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
4.2.5. FINANCIACIÓN DEL SISTEMA Y APORTACIÓN DE LOS
BENEFICIARIOS
La financiación del Sistema será la suficiente para garantizar el cumplimiento de
las obligaciones que correspondan a las Administraciones Públicas competentes
y se determinará anualmente en los correspondientes Presupuestos.
En el marco de cooperación interadministrativa, los Convenios que se suscriban
entre la Administración General del Estado y cada una de las administraciones
de las Comunidades Autónomas determinarán las obligaciones asumidas por
cada una de las partes para la financiación de los servicios y prestaciones del
Sistema. Dichos Convenios, que podrán ser anuales o plurianuales, recogerán
criterios de reparto teniendo en cuenta la población dependiente, la dispersión
geográfica, la insularidad, emigrantes retornados y otros factores, y podrán ser
revisados por las partes.
La aportación de la Comunidad Autónoma será, para cada año, al menos igual a
la de la Administración General del Estado como consecuencia de lo previsto en
este apartado y en el anterior.
Los beneficiarios de las prestaciones de dependencia participarán en la finan-
ciación de las mismas, según el tipo y coste del servicio y su capacidad económi-
ca personal. La capacidad económica del beneficiario se tendrá también en
cuenta para la determinación de la cuantía de las prestaciones económicas.
El Consejo Territorial del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependen-
cia fijará los criterios para la aplicación de lo previsto en este artículo, que serán
desarrollados en los Convenios a que se refiere el artículo 10. Para fijar la parti-
cipación del beneficiario, se tendrá en cuenta la distinción entre servicios asis-
tenciales y de manutención y hoteleros.
Ningún ciudadano quedará fuera de la cobertura del
Sistema por no disponer de recursos económicos.
117
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
4.3. ÓRGANOS CONSULTIVOS DEL SISTEMA PARA LA
AUTONOMÍA Y ATENCIÓN A LA DEPENDENCIA
En el Capítulo V del Título II se regula el Comité consultivo y los órganos consultivos.
Comité Consultivo
Se crea el Comité Consultivo del Sistema para la Autonomía y Atención a la De-
pendencia como órgano asesor, adscrito al Ministerio de Trabajo y Asuntos So-
ciales, mediante el cual se hace efectiva, de manera permanente, la participa-
ción social en el Sistema y se ejerce la participación institucional de las organiza-
ciones sindicales y empresariales en el mismo. Sus funciones serán las de in-
formar, asesorar y formular propuestas sobre materias que resulten de especial
interés para el funcionamiento de dicho Sistema.
La composición del Comité tendrá carácter tripartito, en tanto que integrado
por las Administraciones públicas, las organizaciones empresariales y las organi-
zaciones sindicales, y paritario entre Administraciones Públicas por una parte y
organizaciones sindicales y empresariales por otra, en los términos establecidos
en el siguiente apartado. Los acuerdos del Comité se adoptarán por mayoría de
los votos emitidos en cada una de las partes, requiriendo así la mayoría de los
votos de las Administraciones Públicas y la mayoría de los votos de las organiza-
ciones sindicales y empresariales.
El Comité Consultivo estará presidido por el representante de la Administración
General del Estado que designe el titular del Ministerio de Trabajo y Asuntos
Sociales. Su funcionamiento se regulará por su reglamento interno. Estará inte-
grado por los siguientes miembros, nombrados en los términos que se esta-
blezcan reglamentariamente:
a) Seis representantes de la Administración General del Estado.
b) Seis representantes de las administraciones de las Comunidades Autó-
nomas.
c) Seis representantes de las Entidades locales.
d) Nueve representantes de las organizaciones empresariales más repre-
sentativas.
e) Nueve representantes de las organizaciones sindicales más representa-
tivas.
118
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
Órganos consultivos
Serán órganos consultivos de participación institucional del Sistema para la Au-
tonomía y Atención a la Dependencia los siguientes:
El Comité Consultivo del Sistema para la Autonomía y Atención a la De-
pendencia.
El Consejo Estatal de Personas Mayores.
El Consejo Nacional de la Discapacidad.
El Consejo Estatal de Organizaciones no Gubernamentales de Acción
Social.
Las funciones de dichos órganos serán las de informar, asesorar y formular
propuestas sobre materias que resulten de especial interés para el funciona-
miento del Sistema.
119
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
¿QUÉ HAS APRENDIDO?
Después de estudiar esta unidad, ya conoces el compromiso del Estado para
conseguir la eliminación de la discriminación entre mujeres y hombres y la pro-
moción de la igualdad, así como las medidas que promuevan la igualdad de
oportunidades de las personas discapacitadas y la protección de las personas
dependientes.
Has averiguado cuál es el significado de la transversalidad, cuál es la actuación
administrativa en el tema de igualdad de oportunidades así como las actuacio-
nes con respecto a la violencia de género.
121
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
AUTOCOMPROBACIÓN
1. ¿De qué fecha es la Ley Orgánica 3/2007, para la Igualdad Efectiva de
Mujeres y Hombres?
a) De 21 de julio.
b) De 21 de marzo.
c) De 22 de marzo.
d) De 22 de julio.
2. Según la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Pro-
tección Integral contra la Violencia de Género, de acuerdo con lo esta-
blecido en la Ley 34/1988, de 11 de noviembre, General de Publicidad:
a) La publicidad que utilice la imagen de la mujer con carácter vejatorio o
discriminatorio se considerará ilícita.
b) La publicidad que utilice la imagen de la mujer con carácter vejatorio o
discriminatorio se considerará desleal.
c) La publicidad que no utilice la imagen de la mujer con carácter vejatorio
o discriminatorio se considerará ilícita.
d) La publicidad que no utilice la imagen de la mujer con carácter vejatorio
o discriminatorio se considerará desleal.
123
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
3. La norma que regula las medidas de protección integral contra la vio-
lencia de género:
a) Es una Ley Orgánica.
b) Es una Ley Ordinaria.
c) Es un Real Decreto.
d) Es la Constitución Española.
4. Según la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las
personas en situación de dependencia, cuando la persona necesita
ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria dos o
tres veces al día, pero no quiere el apoyo permanente de un cuidador
o tiene necesidades de apoyo extenso para su autonomía personal es-
tamos ante un:
a) Grado I.
b) Grado II.
c) Grado III.
d) Grado IV.
5. La atención prestada a personas en situación de dependencia en su
domicilio, por personas de la familia o de su entorno, no vinculadas a
un servicio de atención profesionalizada se denomina:
a) Cuidados profesionales.
b) Asistencia personal.
c) Cuidados no profesionales.
d) Cuidados dependientes.
6. Para ser titulares de los derechos establecidos en la Ley de Promoción
de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de
dependencia, ¿durante cuánto tiempo debe estar residido en territorio
español?
a) Durante dos años.
b) Durante tres años.
c) Durante cuatro años.
d) Durante cinco años.
124
POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
7. ¿Cómo se crea el Consejo Territorial de Servicios Sociales y del Sistema
para la Autonomía y Atención a la Dependencia?
a) Como instrumento de coordinación.
b) Como instrumento de colaboración.
c) Como instrumento de cooperación.
d) Como instrumento de asesoramiento.
8. ¿Quién determinará el nivel mínimo de protección garantizado para
cada uno de los beneficiarios del Sistema para la Autonomía y Aten-
ción a la Dependencia?
a) El Consejo Territorial de Servicios Sociales y del Sistema para la Autono-
mía y Atención a la Dependencia.
b) El Gobierno.
c) La Administración General del Estado.
d) La Administración de la Comunidad Autónoma del beneficiario.
9. La situación en que se encuentra una persona con discapacidad cuando
es tratada de manera menos favorable que otra en situación análoga
por motivo de o por razón de su discapacidad es:
a) Discriminación directa.
b) Discriminación indirecta.
c) Discriminación por asociación.
d) Acoso.
10. En los proyectos de viviendas protegidas, ¿qué mínimo de viviendas se
reserva para personas con discapacidad?
a) Un uno por ciento.
b) Un dos por ciento.
c) Un tres por ciento.
d) Un cuatro por ciento.
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POLÍTICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO Y CONTRA LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. DISCAPACIDAD Y DEPENDENCIA
SOLUCIONARIO
4. c 5. a 6. a 7. b 8. c
9. d 10. c 11. b 12. a 13. d
127
BIBLIOGRAFÍA
Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mu-
jeres y hombres.
Ley 34/1988, de 11 de noviembre, General de Publicidad.
Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección In-
tegral contra la Violencia de Género.
Real Decreto Legislativo 1/2013, de 29 de noviembre, por el que se
aprueba el Texto Refundido de la Ley General de derechos de las per-
sonas con discapacidad y de su inclusión social.
Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Per-
sonal y Atención a las personas en situación de dependencia.