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Orígenes y DesarrolloTS

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'GEN S Y DESARROLLO

TRABAJO SOCA
TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

francisco Javier García-Castilla


ORÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

Se han aplicado los criterios aprobados por la Comisión Nacional E 016 (BOE núm. 286, de 26 de noviembre
de 2016), habiéndose procedido a la revisión de pares ciegos para la elección de los trabajos a publicar.

Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo
puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a
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vertidas por los autores. La presente obra recoge exclusivamente la opinión de su autor como manifestación
de su derecho de libertad de expresión.

Cualquier sugerencia o error observado rogamos nos sea comunicado mediante email a
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© Francisco Javier García-Castilla (Coordinador)

© EDITORIAL UNIVERSITAS, S.A.


C/ Sor Ángela de la Cruz, 43 - 28020 Madrid
Tel. 91 563 36 52
HTTP://www.universitas.es
E-mail: [email protected]

ISBN: 978-84-7991-582-7
Depósito Legal: M-21381-2022
Edición: Septiembre 2022

Imprime:
Solana e hijos, A.G., S. A. U. San Alfonso, 26 - La Fortuna (Leganés) - Madrid
Impreso en España/ Printed in Spain
FRANCISCO JAVIER GARCÍA-CASTILLA
(Coordinador)

ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL


TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

• 77 EDITORIAL UNIVERSITAS, S.A.


,
INDICE
,
Indice
PRESENTACIÓN 11
BLOQUE 1: ORÍGENES DEL TRABAJO SOCIAL

1. Precursores de la acción Social (desde el Siglo XVI a primeros del XX)


Fernando Relinque Medina, Rocfo Muñoz Moreno y Octavio Vázquez
Aguado 23
2. Contexto histórico del Trabajo social: la lucha contra la pobreza y las
formas de ayuda
Sagrario Anaut-Bravo 45
3. La cuestión social: previsión social y reformismo legislativo
Andrés Arias Astray 65
4. El Estado social y el origen de la profesión
Ariadna Munté Pascual y Ane López de Aguileta Jaussi 93
5. El Trabajo Social como filosofía práctica: fundamentos, reflexiones e
influencias
Antonio López Peláez y Chaime Marcuello Servós 115
6. Trabajo Social y la acción educadora en los contextos sociales
Javier Páez Gallego, Feo. Javier García-Castilla y Ángel De-Juanas Oliva 131
7. Trabajo social en España: orígenes y evolución (etapas)
Andrés Arias Astray 153

BLOQUE 11: DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL Y RETOS DE FUTURO


B. Trabajo social y bienestar: conceptos y ámbitos de intervención
Esther Raya Diez, Domingo Carbonero Muñoz y Ana Belén Cuesta Ruiz-
197
Clavijo
9· Ética, Derechos Sociales y Trabajo Social como mecanismos de
resiliencia de la Ciudadanía
Feo. Javier Garcfa-Castil/a, Jesús Manuel Pérez Viejo Y Feo. Javier Lorenzo
221
Gilsanz

9
-
1O. Comunicación colaborativa y convivencia cívica
E UNA PROFESIÓN

---
UÜ~Ri~G~EN'.:ES~Y~D~E~SA~RR~O~ll~O~D~E~lT~RA~B~A~JO~S~OC~IA~l::._•T~RA~YE~CT'..::O'.:Rl:_A_:D:_::.._ _ _ _ _ _ _ _ _ __

Rafael Acebes Valentín y Laura López Calonge 245


• · • 1 • os espacios de intervención
11. Tendencias en trabaJo socia: Hacia nuev
Antonio López Peláez 263
12. Trabajo social e investigación, aportando a la transformación social
Carmen Meneses-Falcón y Marta Diaz-Arjona 275

BLOQUE 111: PERSPECTIVAS DE TRABAJO SOCIAL EN EL ÁMBITO


INTERNACIONAL
13. Políticas de austeridad, COVID-19 y estado del bienestar
Antonio López Pe/áez, María Inés Martfnez-Herrero y Mónica Fernández
Sedano 295
14. Trabajo Social y Derechos Humanos. Un reto pendiente
Emilio José Gómez Ciriano 311
15. Trabajo Social en Italia: una profesión en constante desarrollo
Roberta Teresa Di Rosa 337
16. Trabajo social en Europa: el caso de Portugal
Pablo Álvarez-Pérez y María Joao Barroso Pena 351
17. De la visitación al cuidado en el Trabajo Social, marcadores de las polí-
ticas sociales de Chile
Carolina Muñoz-Guzmán y Sara Caro Puga 365
18. Ori~en y Desarrollo de la Profesión de Trabajo Social en los Estados
Unidos de América
Héctor Luis Dfaz Dfaz 377

10
,
PRESENTACION
Presentación

Conocer la historia de una disciplina implica un enriquecimiento de saberes que


permite proyectar una mirada interpretativa de los hechos y/o problemas sociales.
También sobre el origen y naturaleza de una profesión que surgió para mejorar el
bienestar de las personas, familias, grupos, comunidades y organizaciones. Pero todo
ello no responde a un hecho concreto, sino que es un conjunto de acciones que con
el paso del tiempo y en distintos lugares conformó una urdimbre insertada en lo so-
cial, en la caridad, beneficencia y, con el paso del tiempo, en los derechos sociales
bajo la atenta mirada de la democracia, el estado de bienestar, la justicia social y los
derechos humanos.
Los precursores de una ayuda social y razonada a las personas pobres fueron, entre
otros, con sus diferentes aportaciones, Juan Luis Vives, Miguel de Giginta, Vicente
de Paúl, Benjamín Thompson o Thomas Chalmers. Con la revolución industrial se
crearon bolsas de pobreza alrededor de las ciudades surgiendo una demanda de ne-
cesidades sociales que requerían de especialización y de metodología. Este contexto
provocó un elenco de movimientos sociales en el siglo XIX, al existir una pobreza
extendida, que perturbaba estamentos, orden público y el normal funcionamiento de
las sociedades en lo político, económico, laboral y social. Esto requería de cambios
significativos a lo que se denominó Cuestión Social. Por ello, surgieron varias formas
de ayuda social como la previsión y el reformismo que pusiera en marcha una aten-
ción social profesionalizada. No se trataba de ayudar sin más.
Desde ese contexto, aparte de otros elementos propiciadores, surgie_r~~ dos he-
chos significativos que marcaron el inicio de una profesión: _1 • ~a apan~ion de las
Sociedades de Organizaciones de la Caridad (Charity Organizat,on Soc,ety, COS).
Fundada en Londres en 1869 cuyo primer secretario general fue Charles Stewar Loch,
quien aportó ideas como la 'caridad dirigida hacia la autonomía de la persona, ba-
sánd . todología En este contexto,
ose en principios de actuación teóricos Y una me · • H'll
1 y
dest . . 5 teórico como Octav,a
M acan figuras que aportaron experiencia y un corpu . 1 denominado
ary Ellen Richmond. El paulatino desarrollo de las COS dio orrgen ª

13
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL, TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

casework. 2. El movimiento de los Asentamientos (Settlements). También de origen


británico, pero al igual que las COS sus modelos fueron rápidamente implementados
en los EEUU. Henrieta y Samuel Barnett crearon el primer movimiento en Londres
1884. Fue el denominado Toynbee Hall, que se trataba de un centro organizado que
atendía a las personas pobres con una vertiente educativa y cultural. En EEUU destacó
el centro Hull House fundado en 1889 por James Addams.
Figuras relevantes como Mary Richmond, Octavia Hill, James Addams, Concep-
ción Arenal, Josephine Shaw Lowell, entre otras, que junto con el desarrollo de las
ciencias sociales a finales del XIX y principios del XX a través, por ejemplo, de la
Escuela de Chicago o la Escuela de Frankfurt, reforzaron el corpus teórico y la inves-
tigación social impulsando al Trabajo Social como disciplina en un entorno también
más académico con teorías, métodos y sistematización de experiencias prácticas de
las intervenciones.
La caridad y la filantropía fueron adaptándose a las necesidades de la sociedad y
de los avances en las ciencias sociales, por medio del reformismo social con el de-
sarrollo de ordenamiento jurídico, que impulsaron la creación de instituciones socia-
les, previsión social, seguros sociales, etc. En el caso de España, situamos la primera
Escuela de Trabajo Social en Barcelona en 1932 a cargo del Doctor Raúl Roviralta.
Posteriormente, se han dado sucesivas etapas de evolución del trabajo social que
quedarán explicadas en esta obra.
Esta breve descripción o reseña que representa el origen y nacimiento de una
profesión será protagonista de la primera parte del libro, pero también es importante
conocer el posterior desarrollo y futuros retos que tiene el Trabajo Social en España;
así como las perspectivas de esta disciplina en el ámbito internacional. Para ello, el
libro se estructura en tres bloques, que engloban dieciocho capítulos, con un hilo
conductor en el que se abordan las competencias específicas en esta materia del título
de grado de Trabajo Social. Si bien, entre los capítulos se ofrecen referencias y con-
textualizaciones que pueden ser similares, en cada uno de ellos se aborda desde dife-
rentes ideas centrales (precursores, contexto histórico, Cuestión Social, Estado Social,
caridad, filantropía, ayuda mutua, trabajo social como filosofía práctica, etc.), dando
protagonismo al Trabajo Social desde elementos históricos diversos que visibilizan el
surgimiento de una disciplina Y que enriquece el aprendizaje de la trayectoria de una
profesión.
El primer bloque cuenta con siete capítulos. El primero de ellos se titula Precur-
sores de la acción social, que engloba a personajes desde el Siglo XVI a primeros del
XX recogiendo diversas etapas y aportaciones de la acción social junto con las bases
teóricas y la practica en Trabajo Social, dentro de un contexto histórico. Los autores
y autoras marcan una primera etapa de la ayuda organizada que se extiende desde
el siglo XVI hasta la Revolución Francesa, siendo protagonista la caridad y la Iglesia,
como máximo exponente en la atención a los más desfavorecidos. La segunda etapa
se centra en los precursores influenciados por la aportación sociocultural de la Revo-

14
Presentación

lución Francesa_ Y la 11 ~ st ración, lo que chocaría en los discursos y en las formas de


hacer de la acción social del momento. Finalmente, en la tercera etapa, la Cuestión
Social en Europa d'.o lugarª una atención con base teórica y metodológica nutrida del
análisis de la práctica. .
El segundo capítulo se titula Contexto histórico del Trabajo social: la lucha contra
la pobreza Y las formas de ayuda. En palabras de su autora, aborda el reconocimiento
de la pobreza como principal problemática social sobre la que intervenir en el período
previo a la profesionalización del Trabajo Social. El texto expone el reconocimiento
de la pobreza emergente con la instauración del Nuevo Régimen liberal (siglo XIX); la
comprensión de la convivencia de viejas y nuevas formas de pobreza; y la exposición
a la diversidad de formas de ayuda en el período previo a la profesional ización del
Trabajo social.
El siguiente capítulo, La Cuestión Social: previsión social y reformismo legislati-
vo, caracteriza los sistemas organizados de acción en respuesta a la situación social
derivada de los procesos de industrialización y urbanización acaecidos en España.
Desde este planteamiento se describen las características y evolución del sistema de
Beneficencia en nuestro país; se explora la aparición del sistema de Asistencia Social
en España; y se explica el sistema de Seguridad Social partiendo de los antecedentes
de los seguros privados, los seguros obligatorios y el sistema de Previsión Social.
El texto Estado social y origen de la profesión profundiza en la responsabilidad y
protagonismo que adquiere la institución pública sobre la pobreza, y sienta las bases
que dieron origen a la profesión del Trabajo Social y su recorrido a lo largo de la
historia. Se ahonda en la co nceptualización de esta disciplina desde el contexto his-
tórico y se clarifican el objeto de intervención y las diferentes perspectivas existentes.
Las autoras ponen el acento, entre otros aspectos, en que el Trabajo Social nace de
la tendencia humana a la ayuda mutua, cuyas acciones espontáneas y sin planificar
que hacían las personas se fue desarrollando con una mayor organización y diseño,
culminando en lo que hoy conocemos como Trabajo Social.
Interesante es el Trabajo Social como filosofía práctica: fundamentos, reflexiones e
influencias. En este texto se fundamenta de forma crítica las perspectivas teóricas del
Trabajo Social, prestando especial atención al realismo crítico. Se muestran las bases
teóricas, los debates sobre la ética y los valores democráticos que han formado parte
de la identidad como discipl ina y profesión del Trabajo Social. Se revisan las perspec-
tivas epistémicas en la construcción del Trabajo Social, y se sitúa la evolución de las
teorías en las que se basa la atención social. En el proceso de institucionalización de
esta disciplina, se pone de relieve el carácter cooperativo que desde el primer mo-
mento lleva a constituir en 1928 tres grandes organizaciones: ICSW, IFSW y IASSW,
que en la actualidad siguen su labor dedicada al bienestar social.
Trabajo Social y la acción educadora en /os contextos sociales ofrece los conoci-
mientos necesarios para comprender las competencias y funciones del Trabajo Social
en el ámbito educativo y su relación con la Pedagogía Social. Los autores abordan

15
ÜR(GENES Y DESARROLLO DEL TRABAIO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

el Trabajo Social en el contexto educativo mediante la presentación del desarrollo


histórico en el ámbito académico y su evolución en los equipos multidisciplinares de
los centros escolares. Además, diferencian los tipos de educación -formal Y no for-
mal- en los que ejercen los profesionales del Trabajo Social Educativo y, finalmente,
describen las funciones con alumnos, familias, docentes y centros escolares.
Para cerrar este primer bloque lo hacemos con el capítulo Trabajo social en Es-
paña: orfgenes y evolución (etapas). Su autor describe el origen y la evolución del
Trabajo Social en España en el marco del desarrollo más general de la disciplina y pro-
fesión, en el plano internacional y ofrece elementos para la reflexión sobre su presente
y futuro. Se establece un marco histórico general para la comprensión del desarrollo
del Trabajo Social y se describen sus principales etapas. Además, se atiende los hitos
políticos, institucionales, académicos y profesionales fundamentales del trabajo social
español y se ofrecen elementos para la reflexión y análisis sobre la situación actual.
Si bien esta última parte podríamos englobarla en el bloque de desarrollo, queremos
resaltar el origen y evolución del Trabajo Social en España.
Desde el texto anterior, damos paso al siguiente bloque que aborda el desarrollo
del Trabajo Social y retos de futuro, compuesto de cinco capítulos. El primero de
ellos, que sería el octavo del libro, se titula Trabajo Social y Bienestar: conceptos y
ámbitos de intervención, en el que se explica el contexto sociopolítico en el que se
desarrolla esta disciplina y el proceso de consolidación de los derechos de la ciuda-
danía. Se da a conocer las funciones de la figura profesional de Trabajo Social y se
identifica el espacio profesional en los sistemas de bienestar.
El siguiente texto se titula Ética, Derechos sociales y Trabajo Social como mecanis-
mos de resiliencia de la Ciudadanía y da a conocer postulados imprescindibles para
esta disciplina. Se muestra la relación existente entre la ética, los derechos humanos, la
justicia social y los derechos sociales que utilizados por el trabajo social por medio de
sus ámbitos de intervención configuran mecanismos de resiliencia ante las necesidades
de las personas. Igualmente, las leyes de servicios sociales de las comunidades autóno-
mas, entre otras, dan lugar al reconocimiento del derecho subjetivo que tratan de dar
respuesta a las necesidades percibidas de las personas en situación de vulnerabilidad.
Seguidamente, nos encontraremos con el texto Comunicación colaborativa y con-
vivencia cívica, cuyos autores abordan dos problemas básicos que se dan en el Traba-
jo Social, las dificultades para relacionarse y la escasa participación en la vida común
por parte de muchas personas. La condición humana nos convierte en seres relaciona-
les y aspiracionales, y es por medio de la comunicación colaborativa la que permite
tejer una densa urdimbre afectiva, cargada de significaciones y de potencialidades que
eviten la evasión o la subordinación, y para ello se precisa de la convivencia cívica.
El capítulo de Tendencias en trabajo social: Hacia nuevos espacios de interven-
ción social analiza la evolución de los sistemas de bienestar, con atención especial al
cambio tecnológico y el envejecimiento de la población. Se observan escenarios para
la planificación de estos sistemas, específicamente de los servicios sociales. Dentro de

16
Presentación

las tendencias de fut_uro m~s re~é:antes en los próximos años se destaca el papel clave
que tendrá ~I Tra~aJ? Social drgrt~I,_ en un _contexto en el que la digitalización de la
Administración publica Y los Servrcros Sociales se ha acelerado aún más para poder
dar respuesta a los retos de la COVID-19.
Con el texto Trabajo social e Investigación, aportando a la transformación social
se pretende visibilizar la actividad investigadora que se está dando en el campo del
Trabajo Social. Esto resulta imprescindible no solo para su progreso y reconocimiento
como disciplina científica, sino también para lograr cambios sociales que impulsen
el bienestar de la ciudadanía. En este trabajo, las autoras, exponen una selección
de investigaciones realizadas en la última década en la disciplina de Trabajo Social.
Especial atención tienen las metodologías utilizadas y las temáticas o contenidos abor-
dados, lo que también nos proporciona una visión sobre el desarrollo de la profesión
y/o buenas prácticas en las intervenciones.
El tercer y último bloque, Perspectivas de trabajo social en el ámbito internacional,
está compuesto por seis capítulos y se ha recogido el origen y desarrollo del Trabajo
Social de distintos países de varios continentes. Además, se comienza con dos capítu-
los cuyos temas ahora están presentes desde siempre, las políticas de austeridad y la
unión permanente que posee Trabajo Social con los Derechos Humanos. Por tanto,
el primer capítulo de este bloque, Políticas de austeridad, COVID-19 y estado del
bienestar, aborda dos grandes retos que afrontan los estados del bienestar contempo-
ráneos. En primer lugar, las consecuencias de las políticas de austeridad, que durante
más de 30 años han estado influyendo en las políticas sociales y, en segundo lugar,
la pandemia de la COVID-19 que ha puesto de relieve las limitaciones de nuestros
sistemas de protección social. Ambos retos se afrontan tomando en consideración los
Objetivos de Desarrollo Sostenible y el cambio climático.
El siguiente capítulo Trabajo Social y Derechos Humanos. Un reto pendiente, se
basa en la falta de explicitación que existe en la relación entre los dos ámbitos. Ello
permitiría visibilizar con mayor eficacia la labor del Trabajo Social para cumplir con
la misión de promover la cohesión social, la liberación de las personas y la transfor-
mación social, tal y como plantea la Definición Global de Trabajo Social adoptada
en Melbourne en 2014. Se reflexiona acerca de las potencialidades y dificultades que
presenta un trabajo social fundamentado en los derechos humanos, dentro del marco
de unas políticas del bienestar siempre en debate, así como los pasos que trabajadores
sociales, presentes y futuros, deben dar para generar y promover los derechos sociales.
A continuación se aborda la perspectiva internacional con el texto Trabajo Social
en Italia: una prof~sión en constante desarrollo. La autora presenta un marco expli-
cativo del Trabajo Social en Italia a través de la evolución de la p_rofesión. Defin~ _la
evolución histórica de la difusión y afirmación de esta labor a traves_~e una ~onexron
normativa de las políticas sociales. Además, contextualiza la profesron m~drante una
reflexión sobre la complejidad de las necesidades sociales y las oportunidades que
Puede ofrecer la investigación social.

17
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

El siguiente capítulo, Trabajo social en Europa: el caso de Portugal, identifica los


orígenes e institucionalización del Trabajo Social portugués dentro del contexto euro-
peo, su evolución formativa y vinculación a la investigación, así como la relación de
la profesión con los sectores de intervención. Los autores y autoras profundizan en la
distinción entre la génesis y la institucionalización del Trabajo Social reconociendo
el contexto histórico-político en el que surge. Se pone énfasis en los objetivos de for-
mación teniendo presente las ciencias sociales y la investigación como ejes centrales,
y se esboza históricamente los campos profesionales, identificando los principales
ámbitos de intervención en la actualidad.
De la visitación al cuidado en el Trabajo Social, marcadores de las políticas socia-
les hace una descripción del desarrollo histórico del Trabajo Social en este país. Des-
de ahí se visibiliza el establecimiento de las relaciones entre cada una de sus etapas de
la profesión, desde el eje de la visitación, la asistencia social, la reconceptualización,
hasta el eje del cuidado, y el impacto que estas tuvieron en el proceso de construcción
de las políticas sociales. El siguiente apartado presenta evidencias que justifican la
premisa del rol de los distintos enfoques del Trabajo Social como sustrato conceptual
de la política social de cada época, con objeto de emprender alternativas que reflejen
cambios en la búsqueda del bien común.
El último de los capítulos, que no solo cierra el Bloque sino el libro, es Origen y
Desarrollo de la Profesión de Trabajo Social en los Estados Unidos de América. El au-
tor nos explica que surgió a principios del siglo XX en respuesta a una serie de proble-
mas sociales que afectaban desproporcionalmente a grupos poblacionales oprimidos
y marginados, tales como los pobres y los inmigrantes. Dichos problemas incluían,
entre otros, la pobreza, la discriminación racial y el moralismo. El surgimiento de la
profesión también representó una reacción a una ideología política ultraconservadora
que buscaba perpetuar la desigualdad social y económica del país. Los movimientos
sociales precursores de la profesión fueron a su vez propulsados por valores altruistas,
filantrópicos y religiosos.
Una vez realizado el recorrido por los diferentes bloques y capítulos que lo confor-
man, el libro, además, cuenta con elementos didácticos que están incluidos en cada
capítulo con objeto de hacer más fácil la lectura y el aprendizaje a los estudiantes, y a
los profesionales de Trabajo Social. La estructura está articulada, aparte de los epígra-
fes propios referidos a los contenidos, de un esquema, un objetivo central, objetivos
específicos, lecturas recomendadas, actividades de repaso, ejercicios de autoevalua-
ción, resumen, glosario con términos técnicos y una amplia bibliografía. Todo ello,
con el firme propósito de facilitar el aprendizaje autónomo de los estudiantes. Ade-
más, los contenidos de cada uno de los capítulos del libro se exponen de manera clara
y accesible, lo que permite un acercamiento de la asignatura sin el reconocimiento
expreso de la necesidad de unos aprendizajes previos. No obstante, el estudiante de la
UNED contará con el soporte del curso virtual que permitirá el intercambio de ideas,
la resolución de dudas y el planteamiento de tareas que completarán su formación.

18
--- -
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _P~r::_es::e~n~ta~c~ió~n

Igualmente, desde las tu~orías de los cent~os asociados se establece un plan de trabajo
complementario para afianzar los contenidos de la asignatura que se exponen en este
manual.
Se ha contado con ~n elenco d~ pro_fesores Y profesoras universitarios de Trabajo
·al con bastantes anos de experiencia, tanto en docencia como en investigación
soc1 . . d . . ,
procedentes ~e un1vers1da es nac1onale~ e mternacion~les, de carácter público y pri-
vado, con ob¡eto de trasladar, de la me¡or manera posible, los conocimientos perti-
nentes que refuercen las competencias específicas en esta materia. Es de agradecer
a los y las autoras el esfuerzo que han realizado por compartir su saber hacer con el
alumnado, no solo en los contenidos sistemáticos y claros sino también por incluir
los elementos didácticos recomendados por la UNED para mejorar la calidad en el
aprendizaje.
El manual está dedicado a aquellas personas que invierten su tiempo y sus ilusio-
nes en ser el día de mañana futuros profesionales del Trabajo Social, en querer ayu-
dar a las personas, familias, grupos, comunidades, organizaciones y a la sociedad en
general, de forma técnica y desde los derechos sociales, para proporcionar un mayor
bienestar.
Por último, el libro es un homenaje a la memoria del Profesor de Trabajo Social,
Manuel Gil Parejo, de la Universidad Pontifica Comillas de Madrid, por compartir su
experticia con tantas generaciones de estudiantes de esta disciplina que hoy, en la
actualidad, están ejerciendo como trabajadores y trabajadoras sociales, además de su
implicación e impulso en la defensa de los servicios sociales que llevó a cabo como
Decano del Colegio de Trabajo Social de Madrid.

Madrid, 1Ode julio de 2022

Feo. JAVIER GARCÍA-CASTILLA


Profesor de Trabajo Social UNED

19
BLOQUE 1:
ORÍGENES DEL TRABAJO SOCIAL
1. Precursores de la acción Social (desde el
Siglo XVI a primeros del XX)
FERNANDO RELINQUE MEDINA
Departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales. Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.
Rocío MUÑOZ MORENO
Departamento de Sociología, Trabajo Social y Salud Pública de la Universidad de Huelva
ÜCTAVIO V ÁZQUEZ AGUADO
Departamento de Sociologías, Trabajo Social y Salud Pública de la Universidad de Huelva

GUIONIESQUEMA:
1. Introducción: el contexto en el que nace la acción social.
2. Etapa 1: de la caridad a la ayuda social. del siglo XVI a la Revolución Francesa.
2.1. Juan Luis Vives (1492-1540).
2.2. Miguel de Giginta (1534-1588).
2.3. San Vicente de Pául (1581-1660).
3. Etapa 11: Los inicios en la gestión pública de la acción social. De la Revolución Francesa
a las sociedades industriales.
3.1. Benjamín Thompson (conde de Rumford) (1753-1814).
3.2. Thomas Chalmers (1780-1847).
3.3. Daniel Van Der Heydt (1802-1874).
3.4. Frédéric Ozanam (1813-1853).
3.5. George Williams (1821-1905).
4. Etapa 111: Los orígenes del trabajo social.
4.1. Mary Richmond (1861-1928).
4.2. Octavia Hill (1838-1912).
4.3. Jane Addams (1860-1935).
4.4. Concepción Arenal (1820-1893).
4.5. Josephine Shaw Lowell (1843-1905).
4.6. Henrietta Barnett (1851-1936).

Oeimvo CENTRAL DEL CAPÍTULO:


Conocer las formas de acción social precursoras del Trabajo Social así como las principales
personas, sus ideas y teorías, que representaron dichas acciones precursoras.

23

---
DE UNA PROFESIÓN
\..Ü~R~ÍG~EN~E:_52'._Y~D~ES~AR~R~O~LL~O~D~EL~T~RA~B~A~JO~S~O'.:C~IA:L•_'.T_:_RA:Y:EC::_:T_:O::Rl:..:_A~----------
- ~

OBJETIVOS DEL CAPÍTULO: . la acción social en los s"


1. Identificar las aportaciones más relevantes relatrva_s ª . rg10 s XV¡.
ursoras del trabaJO socia 1·
XVIII que pueden enten derse como prec . social así como las formas de acción .
2. Conocer el contexto en el que nace el trabaJo adas por la Revolución lndu t _soc,a1
desarrolladas para dar respuesta a las desigualdades g~n~rpales desarrolladas en los in~ ~ral.
3. Identificar las autoras, las ideas Y las teorías prrncr eros 9el
trabajo social como profesión y disciplina.
CONCEPTOS CLAVE:
Acción Social
Revolución Industrial
Desigualdad Social
Charity Organization Society
Settlements
Precursoras

1. INTRODUCCIÓN: EL CONTEXTO EN El QUE NACE LA ACCIÓN SOCIA_l

Para poder contextualizar de manera adecuada cuáles fueron las aportaciones de


las principales figuras que contribuyeron a definir la acción social Y que supuso la
base teórico-práctica del trabajo social, conviene prestar atención someramente a una
serie de elementos que influían en la realidad en los momentos en los que dichas
aportaciones tuvieron lugar. De este modo, podremos comprender cómo nuestra pro-
fesión y disciplina es fruto de un contexto histórico que no podemos obviar.
Así, en un primer bloque, trataremos aquellos precursores que fueron capaces de
sentar las bases de los primeros sistemas de ayuda social organizada. Este periodo, que
se extiende desde el siglo XVI hasta la Revolución Francesa, marca una época donde la
Iglesia es el principal exponente en la organización de la caridad y la ayuda a los pobres.
El segundo bloque, se centra en los precursores cuya aportación principal procede
de la herencia sociocultural de la Revolución Francesa. Son innegables las conse-
cuencias en todo tipo de ámbitos que supuso la Revolución Francesa a finales del
siglo XVIII y, por supuesto, también en el plano de la acción social. La corriente de
pensamiento ilustrada que dominaba aquella sociedad se basaba en la razón, igualdad
y libertad, colisionó con un Régimen que era incapaz de dar respuesta a una creciente
desigualdad social, el aumento del desempleo y a la inflación de los precios de los
alimentos. El conflicto cambió las bases de la sociedad que propugnaba el «derecho a
ser feliz» como una de las metas de la sociedad, siendo los gobiernos e instituciones
públicas las que debían promover esta condición. Esto, claramente, tuvo efectos en la
organización de la acción social y se comenzaron a probar métodos para su gestión
por parte de fas instituciones públicas.
Por último,_al albor de las sociedades industriales en el siglo XIX en. Europa Y la
brecha de desigualdad que generaron con míseras condiciones de vida para buena
parte de la población, abonaron la aparición de una generación de precursoras que

24
l. Percusores de la acción Social (desde el Siglo XVI a primeros del XX)

sentaron las bases metodológicas Y teóricas del trabajo social y que se detallan en el
tercer bloque.
Pasamos, a continuación, a describir la biografía y aportaciones de los principales
precursores de la acción social, estructurados en las tres etapas mencionadas

2. ETAPA 1: DE LA CARIDAD A LA AYUDA SOCIAL. DEL SIGLO XVI A LA


REVOLUCIÓN FRANCESA

2.1. Juan Luis Vives (1492-1540)

Es considerado como el primer precursor debido a una prolífica obra de más de


sesenta libros en los que abarca temas de las ciencias humanas como la filosofía, la
filología, la antropología, la pedagog"ía y la reforma social.
Nacido en Valencia, pero perseguido por la condición judía conversa de su fami-
lia, marchó a París y, posteriormente, a Brujas (Bélgica) donde publicó la mayor parte
de su obra influenciado por Tomás Moro y Erasmo de Rotterdam (Kisnerman, 1997).
En su obra promulgó una democratización de la cultura y la educación, así como
la necesidad de un planteamiento más científico en la planificación educativa. Dictó
reglas para el funcionamiento de las escuelas entre las que se incluían la importan-
cia de un ambiente saludable y una alimentación correcta, pedagogía basada en el
análisis de las cosas y la introducción de juegos e insistió en la educación de las
mujeres y en la educación personalizada de las personas con discapacidad, luchan-
do contra la concepción de castigo divino que tenía hasta entonces la discapacidad
(Kisnerman, 1997).
De su obra destacó Del socorro a los pobres en 1526, considerado como un pri-
mer tratado de política social y primera propuesta formal para que el cuidado de
los pobres dejara de estar ligado a la caridad cristiana y pasara a convertirse en una
función pública. En él, dictaminó la obligación del municipio de Brujas y del Estado
a ejercer la política social con los pobres, sustituyendo el derecho a la limosna por el
derecho del pobre al trabajo, desligando el vínculo religioso de la ayuda a los pobres
y luchando por una concepción laica y racional de la asistencia social.
A través de su obra determinó las bases de la asistencia social según los siguientes
principios (Kisnerman, 1997).

• el derecho del de todo individuo a recibir asistencia social


• la individualización de cada situación a través de un diagnóstico, de una cla-
sificaciónI de un análisis de soluciones posibles y la aplicación de medidas
racionales;
• la aceptación de quien pide ayuda;
• la rehabilitación y prevención a través del trabajo;
• la acción prolongada hasta resolver definitivamente la situación.

25
ÜRÍGENES y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

• Luis Vives, en definitiva, estableció fas bases de la asistencia social a las pers0-
nas desfavorecidas, en su obra imprime su fuerte compromiso con la justicia
social y la concordia para /a construcción de la paz (Munuera-Gómez, 2012).

2.2. Miguel de Giginta (1534-1588)

La vida y obra de este autor se desarrolla en un contexto trágico para la Castilla del
siglo XVI, marcado por malas cosechas y grandes hambrunas, unidas a las necesidades
económicas del expansivo imperio hispánico de la casa de Austria.
Siguiendo la estela familiar, Miguel de Giginta estudia derecho canónico en la Uni-
versidad de Perpiñán y parece ser que también lo hizo en la Universidad de lérida.
Hacia 1560-1565 se une a la comunidad de Elna, donde será uno de sus canónigos.
El contexto legislativo en el que se enmarcan las aportaciones de Giginta se ca-
racteriza por un primer momento intervencionista, municipalista y centralizador (ley
Tavera, 1540), favorable a la prohibición y al control de la mendicidad en los núcleos
urbanos. De este modo, aunque se admite un control de la mendicidad, ésta no se
prohíbe si es lícita y tampoco se autoriza la municipalización y el intervencionismo
centralizador en las instituciones asistenciales (Santo/aria, 2017).
Ante la grave situación económica que afrontaba España y al aumento del número
de pobres, Giginta deja su puesto en Elna para comenzar a viajar por la Península
Ibérica y propagar sus ideas sobre el remedio de la pobreza (De Miguel, 1992). Fue
un gran negociador, tanto con las autoridades políticas como eclesiásticas, defendien-
do la creación de las Casas de Misericordia como herramienta para la lucha contra la
pobreza (Martín, 2018). Así, en 1576 presenta al Rey un Memorial sobre el cuidado
de los pobres, que posteriormente fue publicado en Coímbra con el título: Tratado del
Remedio de los Pobres. En este texto proponía, en primer lugar, la libertad vigilada
a los pobres y, en segundo, casas de Misericordia para reinsertar a /os denominados
pobres verdaderos en la comunidad (Fernández, 2007).
Las Casas
. . de Misericordia eran
. centros de acogida y de &,,0 rmac1·6 n pro,esrona
& • 1para
pobres indigentes.
. Estos espacios no sólo contribuirían .a m·t· 11gar e 1 pro bl ema d e 1os
pobres, sino que además servirían de instrumentos de control El ·1 f d 1
. - b . • pr ar un amenta
so bre e I que se d ,sena a este sistema era la rehabilita . , d. .
· 2017) o
1arra, cron me rante el trabaJo (Santo-
. . . e este modo' se elim,·naba la ocros, • 'dad y contribu' / · •
de las rnst,tuciones. En este sentido set' . rana manten,mrento
. , rene constancia de que e 1582 G. .
crrbe una carta al Regimiento burgalés en la ue se a , n , rgrnta, es-
en Burgos el sistema de acogida de tod q b pela ª que sea puesto en práctica
os Ios po res en Ca d M· •
una propuesta para que se cobraran 1 • sas e rserrcordia y hace
. os «asientos de com d. .
económicamente la institución (De M. 1 e ras» con el frn de mantener
ricordia era la reinserción y la ',~ue '. 1992).E/ objetivo de las Casas de Mise-
h .b' . norma rzacrón pero t b', .
ex .' rcrón de la pobreza y la enfermedad ' . . . am _,en evrtar la ociosidad, la
social, evitando así el desorden . Y, en de~rnrtrva, eJercer funciones de control
reinante (Santo/arra, 2017).

26
l. Percusores de la acción Social (desde el Siglo XVI a primeros del XX)

2.3. San Vicente de Paúl (1581-1660)

Inspirado en el legado de Juan Luis Vives, el clérigo Vicente de Paúl funda en 1633
en París, junto con Luisa de Marillac, la congregación de las Hijas de la Caridad, cuya
misión consistía en la visita Y acompañamiento a los enfermos en los hospitales y a los
pobres en su domicilio, siendo las precursoras de las visitadoras amigables. (ldareta,
Úriz y Viscarret, 2017; Paniagua, Lázaro y Rubio, 201 O).
Vicente de Paúl es considerado uno de los principales reformadores de la caridad
de la Iglesia Católica, consiguiendo regularla para evitar el auxilio graciable e indiscri-
minado e incidiendo en la atención individualizada de la persona y la privatización de
la ayuda.
Prueba de esta regulación fue su reflexión en torno a la pobreza y las necesi-
dades de los pobres, que conoció directamente como capellán general de galeras
donde vivió de cerca las penurias y necesidades de la vida en los galeotes. Con-
cluyó que la ayuda debía consistir en organizar todos los recursos disponibles para
atender de manera sostenida en el tiempo la atención a las familias pobres. Así,
en la pequeña ciudad francesa de Macon organizó la ayuda social en cinco fases
(Munuera, 2003):

1. Iniciar una investigación detallada en la que conocer el número de personas


pobres, in\.'.álidos, niños y ancianos, conocer quiénes eran capaces de trabajar
e identificar los pobres vergonzantes de la ciudad.
2. Emplear en oficios a los jóvenes y válidos, construyendo, si fuera necesario,
talleres para el aprendizaje de oficios. Asimismo, dar los medios de sustento
básicos a aquellos que no podían trabajar o complementar a los que su trabajo
sólo les garantizaba una parte del sustento.
3. Financiar estas acciones organizando una recogida de fondos a través de con-
tribuciones voluntarias, impuestos municipales y colectas organizadas por las
Damas de la Caridad, institución fundada por el propio S. Vicente de Paúl, en
1617, compuesta por señoras adineradas implicadas con la ayuda y visita a
pobres y enfermos (Paniagua, Lázaro y Rubio, 201 O).
4. Se prohibía la mendicidad y se le excluía del programa de ayudas a aquellos
que la practicaran
5. Se completaba este plan de ayuda con una formación religiosa y espiritual

La acción de Vicente de Paúl fue mucho más extensa, incluyendo la creación de


instituciones para niños abandonados, casas de tránsito para familias sin hogar, asis-
tencia material y espiritual en hospitales y cárceles, e incluso promovió las primeras
leyes en Francia dirigidas a la protección de las condiciones de vida de los niños y
de la vida en los galeotes. Vicente de Paúl fue posteriormente canonizado en 1737
(Kisnerman, 1997:18).

27
ÜRiGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

3. ETAPA 11: LOS INICIOS EN LA GESTIÓN PÚBLICA DE LA ACCIÓN SOCIAL


DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA A LAS SOCIEDADES INDUSTRIALES

3.1. Benjamin Thompson (conde de Rumford) (1753-1814)

Nacido en Woburn, Estados Unidos, fue un reconocido físico, inventor, experto mi-
litar y filósofo natural. Su participación en el bando británico en la Guerra de la Inde-
pendencia de Estados Unidos le llevó a recalar en Europa. Tras destacar como militar en
Reino Unido se trasladó a Múnich (Alemania) donde trabajó como Ministro de la Guerra
para el Gobierno de Karl Theodor quien promovió su nombramiento de Conde Imperial
del Sacro Imperio Romano Germánico en 1792, asumiendo el nombre de Conde de
Rumford (Zilberstein, 2016). Thompson recibió el encargo de reformar el ejército bávaro,
sin embargo, su compromiso con la atención a los pobres, le llevo rápidamente a vincular
la reforma militar a una reforma de la asistencia social, en la que una serie de instituciones
tradicionales de ayuda a los pobres fueron sustituidas por un único sistema centralizado y
administrado por el Estado, el Instituto de los Pobres de Múnich (Maerker, 201 O).
El Instituto de los Pobres de Múnich era una institución administrativa que sustituía
a las antiguas instituciones de beneficencia eclesiásticas o gremiales por una organi-
zación única y centralizada. El Instituto estaba dirigido por miembros del gobierno
estat~I Y_admi~istradores eclesiásticos; invitaba a todos los habitantes de la ciudad a
contribuir mediante suscripciones. Su tarea consistía en proporcionar asistencia social
de acuerdo con unas directrices estandarizadas.
Otro elemento central de la reforma de Rumford fue la luch t 1 ~
d ·d d . a con ra as ,ormas
e can a paternal_1stas, como la mendicidad y la limosna, en la ciudad de Munich
Para ello, los mendigos eran enviados a una casa de trabajo fundad d º . ºd .
propio Thompson, donde fabricaban uniformes para el . ,' ·t báa y ing1 a por el
• • eJerc1 o varo a camb·10 d
un sa 1ano, para posteriormente convertirlo en una fáb . . e
eran los mendigos de la ciudad de Múnich Th nea textil donde los asalariados
· ompson se centró e d I dºfº .
aspecto respetable, pulcro y limpio tanto para t· n ar a e 1 1c10 un
garan izar 1a comod"d 1 d d 1 •
dores como para servir de modelo a futuras 1 - t't . a e os trabaJa-
. . ns I uc1ones del m · •
con el obJet,vo general de reinserción social 1 • d' ismo tipo. De acuerdo
• • •, . , os m 1gentes no era · t
mst1tuc1on, sino que vivían en habitaciones p . d , n in ernos de la
. . . nva as, acud,an a la ca d b .
tra b aJar y comer a d1ano. (Maerker, 20 1O). sa e tra aJo para
. E~ con~e de Ru~f?r? destacó por una gran cantidad de av . .
d1senos e inventos dmg1dos a mejorar la vida de 1 ~nces, mnovac,ones,
. d . os menos pudiente A , d '
nuevo tipo e cocina llamada «cocina económica ó s. s1 1señó un
. », ere unas «sopa b
que alimentar adecuadamente a los pobres impulsó 1 . s aratas» con los
. , .. . . ' a construcción de
un com1te para planificar s1tuac1ones de ayudas de escue 1as, creó
personas neces·t
1 d
casas para familias sin recursos, etc. (Munuera 200 3) Ad
. . . . ,
,
emas, en 1 799
ª
as, construyó
d
la filantrópica Royal lnst1tut1on de Londres, en parte como fab . ' ayu ó a crear
'ó d 1 · · d 1 • · oratorio para «la ·1 ·
gac1 n e a c1enc1a e a nutrición». (Zilberstein, 20l G). nvest1-

28
1. Percusores de la acción Social (desde el Siglo XVI a primeros del.XX)

El plan de Rumford considerado como un claro ejemplo de la coordinación entre la


red industrial Y la administración para dotar de recursos a los necesitados, integrar a los
pobres a través de la actividad laboral, la formación y la vivienda digna, tuvo una enor-
me repercusión nacional e internacional y fue una fuente de inspiración para la organi-
zación de la atención a los pobres en otras ciudades, como lo fue en el caso del sistema
Elferbed que promulgó Van der Heydt a mediados del siglo XIX (Munuera 2003).

3.2. Thomas Chalmers (1780-1847)

Clérigo escocés y filósofo moralista, introdujo la necesidad de estudiar la pobreza


de manera individualizada para poder aplicar una intervención ad hoc ajustada a las
necesidades de cada caso. Para ello, organizaba, de acuerdo a un rigor técnico, la asis-
tencia social a los pobres a través de ayudas vecinales y voluntarias (Alemán Bracho,
201 O). Sus ideas se desarrollaron principalmente en la parroquia St. John's de Glasgow
(Escocia, Reino Unido) a partir de 1823 donde predicaba que la lucha contra la pobreza
debía de hacerse desde un plano moral y no económico (Dixon y Wilson, 2010).
Su objetivo principal era que el pobre alcanzase la gestión de su propia vida, de
tal manera que fuese independiente. Chalmers procuraba incentivar la autosuficiencia
de la clase trabajadora, pero no partiendo de una disuasión negativa como pretendía
la Poor Law de 1834 promovida por Edwin Chadwick (Ringen, 1979), sino a través
intervención pastoral positiva (Googdlad, 2001 ).
Su método se articulaba de la siguiente manera (Alemán Bracho, 201 O, Munuera
Gómez, 2003):

1. Ante un caso de necesidad, había que indagar primero en la verdadera causa


de su condición de pobreza. Se estudiaba de manera individual.
2. En segundo lugar, debían buscarse cuáles eran los recursos naturales de esa
persona.
3. Si carecía de tales recursos y no se podía mantener de manera autónoma, se
buscaría en sus redes más cercanas: familia, amigos o vecinos. Por tanto, acudía
a la responsabilidad familiar.
4. Si el pobre tampoco disponía de una red cercana, entonces se acudía a la res-
ponsabilidad ci~dadana, en este caso, ricos que prometiesen hacerse cargo del
caso.
5. En el caso de fallar todo lo anterior, y como última medida, el diácono parro-
quial acudiría a los fieles de la parroquia.

Este método, ideado y llevado a la práctica por Chalmers, supuso el origen del mo-
delo asistencial de la Sociedad de Organización de la Caridad (COS), que intentaba
aplicar la caridad «científicamente», es decir, no dar limosna hasta que se agotaran todas
las demás fuentes posibles de ayuda o se demostrara que no existían (Smyth, 2014).

29
ÜRIGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL, TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

3.3. Daniel Van Der Heydt (1802-1874)

Banquero, empresario y político alemán. Destacó por la creación de un sistema


de bienestar para los pobres de su ciudad natal, Elberfeld, en torno al año 1853.
Este sistema comúnmente conocido como Sistema Elberfe/d representó un innovador
'
avance en la organización de la asistencia social a los pobres durante las etapas ini-
ciales de la industrialización alemana (Kattsina, 2021; Pavlova, 2016). Gracias a un
cuidadoso procedimiento de selección de los necesitados, al estricto cumplimiento de
los principios de individualización y descentralización, a través del énfasis en el ser-
vicio a domicilio, garantizaba la orientación de la asistencia permanente Y temporal,
un amplio abanico de medidas preventivas y de rehabilitación, incluida la formación
de habilidades para la vida, la capacidad de abandonar los cuidados de la sociedad y
sostener de forma independiente su existencia.
Podríamos describir este programa como de acción social municipal, partía de la
realización de un estudio permanente de la situación de los pobres mediante lo que
podemos llamar «técnicas de observación participante». Estaba financiado por impues-
tos y donativos y contaba con personal voluntario que vivía en la zona de los pobres,
por lo que podía informar de sus condiciones de vida. Su método consistía en:

1. Estudio de las necesidades del sector.


2. Estudio de las necesidades de los pobres del sector.
3. Prevención de problemas derivados de la pobreza.
4. Rehabilitación de los indigentes.
5. Supervisión del trabajo realizado.

La eficacia de este sistema era elevada, la pobreza se eliminó en gran medida,


mientras que el gasto municipal en asistencia social disminuyó drásticamente. A prin-
cipios del siglo XX, el sistema de Elberfeld se desarrolló en el marco del llamado
sistema de asistencia social de Estrasburgo (Pavlova, 2016). Este último contaba con
profesionales rem~nerados, ~~e desempeñaban el papel de organizadores y supervi-
sores, lo que constituye un solido precedente de la profesión de trabajo social.

3.4. Frédéric Ozanam (1813-1853)

Fundador de la Sociedad de San Vicente de Paúl y Catedrático de la Sorbona de


París. Aunque nació en Milan, a corta edad se trasladó a Lyon donde vivió su infancia.
En 183_1, se trasladó a '.arís a ~u~sar sus estudios universitarios de Derecho, donde
fue testigo de las precarias cond1c1ones de muchos barrios parisinos, percibiendo una
enorme desigualdad entre las zonas nobles y los suburbios de la capital fra EII
. . . , ncesa. o,
unido a la ep1dem1a de calera que asoló la ciudad de París en 1832, influyó notable-
mente en su pensamiento (de Tarrazi, 1997).

30
1. Percusores de la acción Social (desde el Siglo XVI a primeros del XX)

En París, forma parte de un destacado grupo de jóvenes que crearon la Conferencia


de la Caridad, que fue origen de la Sociedad de San Vicente de Paúl (Larios, 1998). Esta
Conferencia surge de la inquietud intelectual de conocer la realidad de la pobreza, a
través de la que se organizan visitas continuas a población indigente con el objetivo de
evangelizar, aliviar material y moralmente al proletariado y ejercer la caridad con afán
de servicio. Esta iniciativa tuvo una gran acogida entre el estudiantado universitario Y
rápidamente se extendió por el resto de ciudades de Francia y otros países europeos.
Es considerado como uno de los precursores de la democracia cristiana, revindica-
ba la figura de San Vicente de Paúl y su forma de entender la pobreza considerando a
los pobres como los superiores y maestros a los que se deben prestar servicios. Siendo
la humildad la principal virtud su objetivo se centraba en el alivio del sufrimiento
individual fomentando la justicia y la caridad. (Easterly, 1983).
Ozanam concebía la limosna y el socorro como métodos paternalistas no con-
tribuían al progreso social, de modo que éste solo podría alcanzarse con la libertad
como medio y la caridad no como un instrumento, sino como un fin en sí misma. En
este sentido, reconoce la importancia social de la caridad y el valor de una «comuni-
dad de caridad» para hacer frente a las necesidades sociales, instituyendo el concepto
de comunidad en la asistencia social. (Easterly, 1983).

3.5. George Williams (1821-1905)

George Williams, es reconocido como uno de los precursores del trabajo social
en grupo, junto con los principales representantes del movimiento de los Settlements,
como fueron el matrimonio Barnett o Jane Addams. Williams, víctima del éxodo rural
que promovió la Revolución Industrial, tuvo que abandonar la granja donde se crió
para ir a trabajar a Londres a una fábrica textil.
La miseria y las duras condiciones de vida que se vivía en la capital en los años más
crudos de la industrialización de la economía, y su profundo espíritu religioso le llevó a
fundar junto con otros jóvenes, la asociación de jóvenes cristianos (YMCA, en sus siglas
en inglés) en 1844, con el objetivo de crear reuniones de oración semanales y aprove-
char el descanso dominical para ayudar a los niños desamparados que vivían en la calle.
El éxito de la iniciativa fue tan rotundo, que cada semana se iban organizando di-
ferentes grupos por toda la ciudad de Londres y ciudades colindantes, consolidándose
en un movimiento que traspasó fronteras en pocos años, consiguiendo establecerse
prácticamente en la totalidad de Estados de los Estados Unidos en 1851.
La YMCA fue pionera en áreas tan diversas como el deporte o la ayuda a soldados,
aunque en el terreno del trabajo social destacó como precursora de un programa in-
ternacional de servicios sociales, además de multitud de acciones comunitarias como
creación de campamentos, promoción de escuelas nocturnas y escuelas de personas
adultas y ayuda a estudiantes universitarios y extranjeros. (Zastrow, 2008)

31
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

4. ETAPA 111: LOS ORÍGENES DEL TRABAJO SOCIAL

4.1. Mary Richmond (1861-1928)

1861 en Belleville (lllinois). Se cría en


Mary E. Richmond nace el 5 de agoS to de . t Su abuela era sufra-
d 0
d n apertura rnte 1ec ua I.
un ambiente poco acomoda , pero e gra t to ante las frecuentes
1 • ·t l'smo
1 En este con ex ,
gista radical y se interesaba por e espm ua . · . d la época adquiere un
d ., blemát1cas socia1es e ,
conversaciones sobre las 1ierentes pro .d laborar sus propios ar-
. 1 d afianzar sus I eas Ye
gran interés por la lectura que e ayu an ª . 'f y una actitud benévola
gumentos. Todo ello, le lleva a adquirir un pensamiento en ,co
ante la población más vulnera~le (B?u~uet, 201_ 1 !· . e en las veladas para
En 1886 ingresa en la iglesia unitaria y partIc1pa act1vament .
jóvenes adultos, aunque su espíritu crítico le impedí~ aceptar cualqui~r dogma lque ~~
1
encajase con su inteligencia o su sentido estético. Le rnteresaban especialmente asª~ _
caciones prácticas de las enseñanzas religiosas para dar respuesta a lo~ problemas socia
les que surgían como respuesta a la rápida industrializaci~n, el urbanism~ Y la pobreza.
Con 2 7 años (1888) entra a trabajar en la COS de Balt1more, como as1stenta-te~ore-
ra. Una vez dentro, descubre las posibilidades que se le abren, así com? la neces1_dad
de sistematizar la intervención que se realizaba, ya que se perdía un tiempo valioso
en buscar soluciones a los problemas y consideraba que debía buscarse un modo
más eficaz de actuar (Munuera, 2005). Esta organización se proponía como objetivo
combatir las causas de la pobreza y la exclusión política promoviendo la colaboración
entre las entidades sociales y los individuos. Para ello contaba fundamentalmente con
la ayuda de las visitadoras amigables. Mary Richmond desarrolló un especial interés
por esta figura, lo que la llevó a formarse en los rudimentos esenciales de dicha activi-
dad y a formar parte de la misma. En su trayectoria como visitadora amigable detectó
la necesidad de revisar el sistema de administración de la caridad. (Bouquet, 2011 ).
En 1891 ocupa el puesto de secretaria general a pesar de ser mujer y no tener estudios
universitarios. Con su labor, reestructuró rápidamente la organización, que se encontraba
en una situación decadente, y la dotó de eficacia. Se centró en mostrar las necesidades exis-
tentes y revelar las carencias, diseñando nuevos modelos de intervención para remediarlos.
Contribuyó a la reforma de la legislación social (reforma sanitaria, prohibición de ta men-
dicidad y la prostitución, mejora de los hospicios, el trabajo infantil, etc.) (Bouquet, 2011 ).
En 1898-1899 contribuye a la creación de la New York School of Applied Philan-
thropie (primera escuela de Trabajo Social de Nueva York) en ta que impartirá clases.
En 1903 viaja a Europa, concretamente a Gran Bretaña y Escocia, donde se reúne
con trabajadores sociales, visita los Settlements Houses, participa en reuniones en los
comités de distrito de la COS de Londres.
En 1909 la Russell Sage Foundation le solicita que ocupe el puesto de directora vi-
talicia del departamento de Organization Charity. Como administradora de la misma
trató de asegurar un reparto más eficaz y humano de los recursos destinados a los po-

32
1. Percusores de la acción Social (desde el Siglo XVI a primeros del XX)

bres. Defendía que las intervenciones sociales debían incorporar a los individuos y a
las familias, de lo contrario no tendrían éxito, así como la adaptación de los programas
de reforma social a las diferentes situaciones. Del mismo modo, Richmond incluye la
necesidad de trabajar con la percepción de los recursos de la persona. Su estrategia
de intervención se dirigía al aumento del empowerment, a través del cual la persona
descubría sus capacidades para cambiar su trayectoria personal. (Munuera, 2011)
En su participación en los cursos de la Universidad de Columbia se va forjando sumo-
tivación por la sistematización de la práctica profesional. Así, para comenzar con la cons-
trucción de la teoría de esta disciplina, publica en 1917 Social Diagnosis (Munuera, 2011 ).
En 1918 crea un grupo de trabajadores sociales representativos de los diferentes
campos, que constituirían el Comité de la Organización Profesional.
En 1921 recibe, a título honorífico, el diploma del Master of Arts del Smith Colle-
ge, por contribuir a elaborar la base científica de una nueva profesión.

TABLA. 1. ÜBRAS DESTACADAS DE MARY RICHMOND

Fecha de
Obras Principales aportaciones
publicación
Concebido para las personas que comenzaban a trabajar
en la beneficencia (compilación 'de las sesiones de
formación Impartidas a este colectivo). Se considera una
de las mejores descripciones del trabajo de las visitas a
Friendly visiting among the poor: a domicilio realizadas en este periodo. Subraya la
1899 handbook for charity workers Importancia de incorporar el contexto del grupo y las
relaciones famlliares en la relación de ayuda. Incorpora la
ayuda mutua y los recursos comunitarios para mejorar el
bienestar y el futuro de las famlllas.
Relación de la caridad moderna con la parábola del buen
samaritano. Un altruismo de ingresos versus un altruismo
de servicio. El propósito de este libro es describir los usos
de las agencias modernas que suceden al buen
The good n~lghbor in the modern samaritano de la parábola, podría considerarse la
1907 city. Phlladelphla : J.B. Upplncott descripción del ciudadano participativo, base de la
Company construcción de una sociedad democrática. Describe
algunas dificultades propias de la sociedad moderna,
como la estratificación por Ingresos, la falta de
convivencia entre vecinos debido a la masificación.
Supone un antes y un después en el reconocimiento
Social diagnosis New York: Russell profesional del trabajo social. Recopilación y
1917 Sage Foundatlon sistematización de 2.800 casos de familias atendidas por
trabajadores sociales desde 57 aRenclas
Obra que profundiza en la teorla del desarrollo de la
personalidad. Toma como apoyo los puntos fuertes del
What Is social &ª§Ss wgrk? : an "cliente" y los aplh;a a todas las personas en situación de
1922 lntroductory descrlptlon New York : dlflcultad. Diferenciaba claramente los enfoques de la
Russell Sage Foundatlon asistencia material y el case lO!Q!ls. Y defendla que no
tenían oor qué Ir asociados
Ley de reforma del matrimonio (aspectos pslcológlcos,
Chlld marrlages New York : Russell
1925 Sage Foundatlon raciales y sociales).
Tuvo un gran Impacto en la mejora de la leglslaclón.
Marriage and the state : base~
upon fleld studles of the present
1929 (obra day admlnistratlon of marrlage
póstuma) laws In the Unlted States New York
: Russell SaRe foundatlon

33
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL, TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

4.2. Octavia Hill (1838-1912)

Octavia Hill nace el 3 de diciembre de 1838 en Wisbech, Inglaterra.


El contexto histórico en el que se ubica (pleno desarrollo de la Revolución Indus-
trial) así como el entorno familiar en el que se cría le influyeron notablemente.
Durante su infancia, trabó amistad con John Ruskin y el socialista cristiano Fre-
derick Denison Maurice, entre otros. Con ellos conformó un grupo de amigos que,
junto a los Barnett, influyeron en el movimiento Settlement. Fue miembro del comité
central de la COS, realizando importantes aportaciones con un enfoque crítico (Váz-
quez, 201 O).
En 1852, a raíz del quiebre de los negocios y la enfermedad mental de su padre, se
traslada a vivir a Londres, donde comienza a trabajar en la Ladies Cooperative Guild,
una cooperativa de mujeres cuyo objetivo era ofrecer un espacio de formación que
permitiera a las mujeres necesitadas obtener un empleo, adquiriendo independencia
y autonomía económica. Allí comenzó a hacerse consciente de la importancia del
trabajo personalizado y las capacidades que podían desarrollar las personas en un
entorno favorable.
En 1864, preocupada por las pésimas condiciones de la vivienda de la clase traba-
jadora, compró varias casas en los suburbios de Londres con la ayuda de John Ruskin
y comenzó a administrar su alquiler de un modo revolucionario para la época.
Fue pionera en la reforma de la política social de la vivienda y se solicitaron sus
aportaciones para la legislación de la reforma social.
Desarrolló un método de trabajo basado en el contacto personal prolongado con
las personas. Este modo de proceder le llevó a hacerse consciente de que los seres
humanos emergen de un entorno social que les influye poderosamente y que va más
allá de los factores puramente económicos. Concebía la pobreza como un fenómeno
colectivo, de carácter estructural y a los pobres como sujetos activos y de derechos,
que con la educación necesaria estarían en disposición de emprender cambios sustan-
tivos en beneficio propio (Bastidas et. Al, 2020). De ahí, que la rehabilitación social se
convirtiera en su razón y su objetivo, donde las claves del éxito eran la participación
y la implicación de las personas en el proceso de ayuda.
Formó parte de la Royal Commision on the Poor Laws and Relief of Distress en-
tre 1905 y 1909, cuyo objetivo era realizar un estudio para proponer al Parlamento
Inglés reformas a la ley de pobres. Cuestionaba la creencia de que las causas de la
pobreza se deben a la debilidad moral y apuntaba a cuestiones estructurales como
el desempleo, las condiciones precarias de vida y los bajos salarios, que afectaban
especialmente a las mujeres.
Administró la Sociedad Londinense Pro Vivienda de los Obreros y fue la propul-
sora principal de la Ley de Vivienda de los Artesanos de 1875. Uno de los mayores
reconocimientos se debe a su papel como una de las fundadoras de la National Trust,
una institución que apostaba por la conservación del patrimonio cultural, histórico y

34
1 · Percusores de la acción Social (desde el Siglo XVI a primeros del XX)

natural que pretendía revertir los efectos nocivos de la urbanización e industrializa-


ción descontroladas.
Consciente de la importancia de los espacios verdes y los lugares públicos, advier-
te que éstos no pueden ser exclusivos para ricos, Para Hill no era suficiente dignificar
las condiciones de vivienda de la población con más carencias, sino que reivindica su
derecho a disponer del espacio público. Espacios que, por aquel entonces, según la
Ley para la Regulación de los Comunes que le concedía la propiedad de los espacios
públicos a los señores de los distritos, se encontraban vedados para los pobres (Basti-
das et. Al, 2020).
Emprendió acciones para lograr el acceso a la formación como visitadoras ami-
gables. Con ello, sentó las bases para una nueva profesión. En 1887 fundó el primer
asentamiento universitario de mujeres en Southwark.

TABLA, 2. ÜBRAS DESTACADAS DE ÜCTAVIA HILL

Fecha de
Obras Prlnclp11les aportaciones
publlcacl6n
Se compone de dos prefacios y siete artículos publicados
entre 1866 y 1874 en revistas londinenses en torno a
diversos problemas relacionados con el hábitat y las
Homes ofthe London Poor. condiciones de vida de las y los trabajadores. En este
1875 London: Fortnightly and Macmillan texto se realiza un análisis crítico del impacto de la ley de
and Co viviendas para la clase obrera (se denuncia el alto costo,
las irregularidades, la mala distribución y calidad de
construcción de las viviendas, dificultades en el acceso y
corrupción, entre otros).
En este texto plantea cuestiones de especial relevancia
para comprender sus acciones en el terreno de la política
social de vivienda. Así, en el primer capítulo, se posiciona
de forma tajante, respecto a su visión del espacio vital en
Our Common Land. London: que se desenvuelve. Se distribuye en los siguientes
1877 Macmillan and co capítulos: Nuestra tierra común, distritos de visita, Unas
cuantas palabras a los visitadores voluntarios entre los
pobres, un modo más excelente de ejercer la caridad, una
palabra sobre la buena ciudadanía, espacios abiertos,
caridad efectiva v el futuros de nuestros bienes comunes.
En esta obra, Octavia Hill recoge la metodología
empleada para agenciar de manera adecuada la gestión
de los hogares interviniendo con todos los agentes que
tomaban parte en la problemática de vivienda existente.
Trabajó con los propietarios y arrendatarios de las
1921 !::!2..!!fil! property & its management viviendas para ofrecer mejores condiciones a sus
inquilinos, así como con las familias para guiarlos en el
cumplimiento de sus responsabilidades y en el
mantenimiento unas condiciones óptimas en el hogar, así
como en los aspectos relacionados con la leRislación.

O tro aspecto a I que presto, una atención importante es a la. coordinación y articula-
.
c1·6n entre organismos
• o f"1c1a
· 1es y organizaciones de voluntarios. Destaca la necesidad

35
ÜRfGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

de sistematización de la información reduciendo de este modo la discrecionalidad del


poder que ejercen las personas que proporcionan la ayuda.
Consideraba que el cambio social debía alcanzarse mediante la cooperación entre
las clases sociales, y no por la competencia, para alcanzar una sociedad armónica.
Fue una mujer revolucionaria que contribuyó a la transformación Y al entendimien-
to de los problemas sociales desde un nivel estructural, individual Y relacional. Fiel
defensora de que la indagación y la investigación debían ser el pilar sobre el que se
asentara la caridad (Bastidas et al., 2020).

4.3. Jane Addams (1860-1935)

Nace el 6 de septiembre de 1860 en Cerdaville (lllinois).


Formó parte de una generación de mujeres que rompieron con el modelo burgués
y heteronormativo imperante. Fue un claro ejemplo del fenómeno denominado «nue-
va mujer»: universitaria, soltera, sin hijos, independiente económicamente y con un
alto grado de activismo político y social (Travi, 2021)
En 1877 ingresa en el Rockford Female Seminary. Se gradúa en 1881 y en su en-
sayo final hace hincapié en la importancia de «la mujer instruida para utilizar su don
de la intuición en la búsqueda de reformas sociales y no restringirse a la casa y a la
crianza de los hijos» (Watts, 2021 ). Tras sufrir una crisis personal, viaja a Europa por
recomendación médica. En este viaje experimenta la vida de los barrios pobres de
Londres, sintiéndose sobrepasada por la incapacidad de la sociedad de proveer las
condiciones mínimas necesarias para la dignidad humana y conoce la experiencia del
Toynbee Hall. Junto con su amiga Ellen Gate Starr deciden fundar la Hull-House en
Chicago, que constituye un antecedente del Trabajo Social con grupos y comunitario,
en el que el vínculo investigación-intervención, práctica política-reformas legislativas
constituye una de sus marcas distintivas. Con ello, forma parte del movimiento de los
Settlements Houses, que surge en Inglaterra.
La Hull House se convierte en un centro especializado de investigación social
aplicada, que implicaba la residencia in situ, la realización de actividades con un alto
grado de compromiso social y político y el desarrollo de investigaciones basado en el
vínculo que se obtiene del contacto directo con las personas y su realidad para pro-
ducir cambios sociales. En palabras de Mary Jo Deegan (1990:33), la Hull House «era
para las mujeres sociólogas lo que la Universidad de Chicago era para los hombres
sociólogos: el centro institucional para la investigación y el pensamiento social».
Esta experiencia supuso una fuerte ruptura con las antiguas prácticas de caridad y
beneficencia, contribuyendo claramente al proceso de profesionalización del Trabajo
Social en EE.UU. entre finales del siglo XIX y principios del XX.
Participó activamente con los máximos exponentes del pragmatismo filosófico y el
interaccionismo simbólico, como John Dewey y George Mead, con quienes mantuvo
una intensa amistad personal.

36
1· Percusores de la acción Social (desde el Siglo XVI a primeros del XX)

Durante su trayectoria profesional, fundó y presidió numerosas instituciones


(Travi, 2021 ):

• Primera mujer presidenta de la National Conference of Charities and Correc-


tions Y de la National Foundation of Settlements and Neighborhood Centres.
• Contribuyó a la creación de la Liga Internacional de las Mujeres para la Paz y .
la Libertad.
• En 1920 funda la American Civil Liberties Union y la National Association for
the Advancement of Colored People (NAACP)
• Presidenta de la National American Woman Suffrage Association.
• Miembro de la Liga Antiimperialista Americana y de la American Sociology
Association.
• Participa activamente en el National Progressive Party en 1912.
• Preside en 1915 el Women 's Peace Party.

Fue una de las pocas mujeres con título universitario que reingresa a la universidad
como reconocida investigadora y académica en el Departamento de Sociología de
la Universidad de Chicago. Se la considera pionera del feminismo de la diferencia.
Addams estaba convencida de que los valores femeninos eran política y éticamente
superiores a los masculinos. Por ello consideraba que una sociedad dirigida por éstos
sería más productiva, justa e igualitaria (Travi, 2015).
Fue una escritora prolífica, con más de 200 artículos publicados en las revistas de
ciencias sociales más prestigiosas de la época, una decena de libros y su participación
en cientos de conferencias.
Su enfoque metodológico consiste en que la persona sea parte del proceso de
ayuda, que tenga un papel activo, escuchando lo que tiene que decir sobre su situa-
ción, desarrollando estrategias creativas dé manera conjunta. En sus intervenciones
se aspira al máximo desarrollo de las personas, sus habilidades y capacidades,
no sólo como derecho, sino como condición para el desarrollo de la sociedad, la
igualdad y el progreso social. Lo más novedoso y disruptivo de su planteamiento
es la idea de que para alcanzar un verdadero sentido de comunidad, es necesario _
el mutuo conocimiento del otro, como sujeto de quien aprender. En su enfoque
metodológico destaca la relevancia de la «perspectiva del actor», concibiendo a los
mismos como sujetos de derecho, activos y reflexivos, participativos y capaces de
modificarse a sí mismos y a su entorno desde un enfoque «comprehensivo» (Travi,
2015).
Influyó en la promoción de la reforma social y en la extensión de los servicios so-
ciales, que influirían a su vez en la legislación federal. Su incansable trabajo en favor
de los más desfavorecidos y en defensa de la paz le valieron ser galardonada con el
prestigioso Premio Nobel de la Paz en 1931.

37
ÜRIGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

TABLA, 3. ÜBRAS DESTACADAS DE JANE ADDAMS

Fecha de Principales aportaciones


Obras
pubicación
Ensayo elaborado a partir de la conferencia ~nunciada
The objective value of a social por Jane ~ en la sesián de verano de 1892 de la
1892
settlement Scbool of An,,l•n-' C...,,.., de Massacflusetts.
Esta obra se compone de 8 capítulos, en los que Jane
~ trata asvntDs relativos a lo que fue para ela _un
tema de gran interés, la paz. Aborda elementos refendos
a fa supervivencia del militañsmo en el gobiemo de la
Newer ideals of peace ciudad, de . iá necesidad de tener en éuenta a los
1907 New~~illan. inmigrantes en el gpbiemO de la ciudad, del militarismo
en la legislación industrial, de la protección a los niños
para la eficacia industrial v de .la necesidad de que las
mujeres participen en el gobierno de fa ciudad.
Twenty years at Hull House: with El objetivo de esta obra es describir la experiencia llevada
1909 &a2IOOm8ll.lsill notes a cabo d1.r.mte los primeros veinte años en la gestión de
la Hull M<>11V!
Consiste en una recopilación de escritos, publicados
origirrañamente en ~ ¡ Magazine,
sobre· uf\a información que flecó a la Hui/ t;l2l,U,
procedente de fa Asociación de Pr~ón
A new conscience andan ancient Juvenil de Chic:ago. En estos documentos se analizaban fas
1912 trayectorias vitales de 200 jóvenes sometidos a medidas
evil New Xs1.c1s.;.Macmiftan.
judiciales. Esta información fue q,rno uf\a revelación para
Jane ~ acer-ca de los pelig,os de la ciudad y de
cómo sus atractivos podían llevar a fos las jóvenes a Uf\a
mala vida.
En este texto retrata su preocupación por la situación de
las mujeres, combinando recursos de investigación
J$. long road af woman's memory.. ruarrtativa y etnográfica, rescatando y valoñz.ando el
1916 New York : MtgJ¡,W;w.. papel de la memoria en la vida de las mujeres. Se centra
especialmente en las más pobres, las exduidas,
violentadas, fas inmigrantes.
The spirit af youth and the city En esta obra la autora expone su preocupación todo lo
1917 streets. New Yort : • · relacionado con los ióvenes v Íos •nalj- de las caUes.
Consta de 7 capítulos en los que hace Uf\a reflexión
respecto del "desajuste" o la "inadaptación técnica"' a la
hora de tratar los asuntos sociales como mnsecuencia de
aplicar códigos de etica utilizados en las relaciones
individuales .sin adaptar a las relaciones sociales más
Democracy and social ethics. New amplias. Desde una visión dinámica y transformadora, y
1920
York: Macrnillan. ante los vertiginosas cambios sociales, advierte que los
estándares morales no son estáticos, sino que deben
adaptarse a las nuevas realidades. Perspectiva "situada"'.
Se entiende la etica social corno la búsqueda del bien
común, la equidad, fa justicia social v la dignidad de todas
las personas.
The secood twenty years at Hull En esta obra, la autora continua narrando la experiencia
1930 House: ~11.t 1909 to llevada a cabo en la Ht.111 ~ durante los siguientes 20
1929 años.
Uno de fos objetivos de esta obra es preservar de un
The excellent becornes the modo más permanente parte de la personalidad de las
1932
permanent. New York: Mas;,mll;w.. personas que, de lfrferentes maneras, se identificaron con
los pñmeros esfuenos en poner en marcha la Hui/ Mnuuo
Esta ~~- es un alegato por la paz. Constituye una
reco~laoon de vivencias y aspectos humanos en la
Primera Guerra Mundial. Muestra el proceso por el cual
Peace and bread in time of war se ha ido desarrollando el sentimiento
1960
Boston : Hao. ameñcano desde 1914 hasta 1922. El libro hace un
recorrido_ desde un periodo en que la guerra parecía
remota e irreal, hasta Uegar a 'fa fase de endurecimiento y
-tadón de la iruerra como un hed!o.

38
1. Percusores de la acción Social (desde el Siglo XVI a primeros del XX)

4.4. Concepción Arenal (1820-1893)

Nace en Ferrol (La Coruña) el 31 de enero de 1820. En 1829, tras el fallecimiento


de su padre, se traslada a Madrid. Es en esta ciudad en la que Concepción Arenal
asiste a la Universidad como oyente y vestida de hombre, ya que la educación univer-
sitaria estaba vetada para las mujeres.
Trabajó junto a su marido, como escritora en el diario liberal Iberia, una publica-
ción de prestigio entre los sectores más avanzados de la sociedad. Tras la muerte de
su marido, en 1854, su vida vuelve a dar un vuelco, el director del periódico deja de
aceptar sus artículos Y junto con sus dos hijos vuelve a trasladarse a Cantabria.
Tras unos años de retiro, comenzó a proyectar su pensamiento y a entablar rela-
ciones de amistad con los más destacados personajes de la época, conocidos por sus
ideas progresistas y liberales. En 1860, la Academia de Ciencias Morales y Políticas
le concede un premio por su obra La Beneficencia, la Filantropía y la Caridad, que le
supuso un pasaporte a la vida pública e intelectual del país.
Todos los problemas sociales y humanos preocupan a Concepción Arenal, aunque
al que prestó más atención fue al delito, al delincuente, la pena y el modo de cumplir-
la, así como a la inhumana situación de los presos (Ruidíaz, 2008).
En 1863 se convierte en la primera mujer nombrada visitadora de cárceles de
mujeres. Tras la Revolución de 1868, el Gobierno provisional la nombra Inspectora
de casas de Corrección de Mujeres, cargo que ocupa hasta 1873. Colaboró durante
catorce años con la revista La Voz de la Caridad, de Madrid, en la que aportaba sus
experiencias con la pobreza y la desgracia.
Aplicó sus conocimientos sobre derecho en su dedicación a la reforma penal y
luchó activamente por los derechos de la clase trabajadora. En 1873 funda la Cons-
tructora benéfica, sociedad destinada a la creación de casas para obreros. Fue también
una pionera en luchar por los derechos de la mujer, proclamando el derecho de todas
a la educación y al trabajo. Sus propuestas de mejora acerca de las diferentes cuestio-
nes sociales no se realizan desde posturas ideológicas o políticas, sino desde el más
exhaustivo conocimiento de las mismas (ldareta, 2022).
Puso en práctica los aportes teóricos anteriores, incorporando un espíritu crítico y
analítico de la pobreza y combinando proyectos pedagógicos con iniciativas reformis-
tas. Esta convergencia de proyectos pedagógicos con la creación de nuevos recursos
sociales dentro de la acción social fue un punto de partida para ambas disciplinas.
Fue activista, feminista, luchadora por la mejora de las condiciones de vida, especial-
mente en el ámbito penitenciario (Martín, 2018). Contribuyó a sentar las bases éticas
y epistemológicas del Trabajo Social en España, mucho antes de que este se fundase
y profesionalizase en este país (ldareta, 2022). Como penalista Era partidaria de tornar
la acción represiva en preventiva, de punitiva en correccional, educativa y protectora
a través de un enfoque humanitario del derecho penal (Ruidíaz, 2008).

39
ÜRÍGENES y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
----:....::..:::.:....:..::...:.=~~~~::::..:::...::..::.~ ..:___-------

4.5. Josephine Shaw Lowell (1843-1905)

Josephine Shaw Lowell fue una de las fundadoras de la (COS) de 1~ ciudad de


Nueva York, influyente defensora de la reforma de la caridad durante el s'.glo X~X, fue
una de las precursoras en la incorporación de métodos científicos para mvestI gar la
pobreza y mejorar la atención social, afirmó en 1886, como recoge Waugh (2 001 ), s~
principal biógrafo, que la <<tarea de tratar con los pobres Y degradados se ha converti-
do en una ciencia» (Waugh, 2001 ). . . . .,
Shaw consiguió imbricar en la COS esta preocupación por integrar la-mvestrgacron
en la atención social estableciendo programas de investigación sobre la pobreza Y las
necesidades de la población a la que se atendía. Esto, sin duda, fue uno de los oríge-
nes de los programas de ayuda pública que se iniciaron a finales del siglo XIX Y que
se desarrollaron y consolidaron a lo largo del siglo XX (Grant, 1999).
Su papel como filántropa científica le llevo a ser la primera mujer en la Junta Esta-
tal de Beneficencia de 1876 donde luchó para crear instituciones que ofrecieran una
atención a bajo precio y humana a diferentes categorías de personas dependientes.
Josephine Shaw Lowell fue una mujer activista, especialmente en el ámbito del
trabajo. De su labor con las personas en situación de pobreza pudo comprender las
injusticias del sistema de leyes laborales que regían las relaciones laborales de la
época, lo que le llevó la llevó a participar en la Liga de Consumidores y en otras or-
ganizaciones de mujeres y hombres trabajadores, para promover derechos laborales y
mejorar las condiciones del trabajo (Grant, 1999)
La concepción de Shaw sobre la pobreza y la acción social fue determinante para
transitar del voluntarismo al profesionalismo en la asistencia social, y su trayectoria tuvo
una notable repercusión en la unión de los esfuerzos dispersos de m~chos reformadores
diferentes para forjar los inicios del moderno estado de bienestar (Waugh, 2001).

4.6. Henrietta Barnett (1851-1936)

Nacida en Clapham, Londres en 1851. A raíz de su marcado compromiso con el


altruismo social, colaboró en la Charity Organization Society (COS) de Londres 1869
con la activista social y reformadora de la vivienda Octavia H i 11. De esta colabora-
ción, He~~ietta conoció a personas influ_yentes también comprometidas con mejorar
las condrcrones de la pobreza en la ciudad de Londres (Simkin 2000· e d
, , ree on,
2002) . Fue en la COS donde conoció al que fuera su marido, el pastor protestante
Sam uel Barnett.
La creencia de Henrietta Barnett de que la educación tenía el potencial de erradi-
car el conflicto entre las diferentes clases sociales influyó gradualmente en su marido,
quien la apoyó en la fundación del movimiento de los Settlements. Los Settlements,
0 establecimientos, se crearon con la idea de preservar los valores humanos y espiri-

40
1 · Percusores de la acción Social (desde el Siglo XVI a primeros del XX)

tuales en una época donde recién se iniciaba la ebullición del capitalismo industrial,
el individualismo Y la urbanización. El primero de estos establecimientos, creado por
el matrimonio Bárnett en el distrito Whitechapel de la ciudad de Londres, se llamó
Toynbee Hall en el año 1884 (Creedon, 20_02; Malagón y Sarasola, 2003).
Toynbee Hall se creó para proporcionar educación y medios de recreo y diversión
a los habitantes de los distritos más pobres de Londres y otras grandes ciudades; para
investigar la condición de los pobres y para considerar y avanzar en planes calculados
para promover su bienestar (Spain, 2006). El matrimonio Barnett es considerado como
precursor de los métodos de intervención en grupo, muy utilizado en las ciencias so-
ciales en la actualidad (Malagón y Sarasola, 2003).
Henrietta, aprovechando su experiencia en la COS en el trato con personas in-
fluyentes, supo atraer a los pensadores más progresistas al Toynbee Hall como Jane
Addams, Stanton Coit, Vida Scudder y Robert Woods, fundadores de las primeras
casas de acogida en Estados Unidos (Spain, 2006).
El estadístico Charles Booth, responsable de una enorme encuesta sobre el alcan-
ce de la pobreza en la capital inglesa, también visitaba regularmente Toynbee Hall.
Una parte importante de esta encuesta fue realizada por residentes de Toynbee Hall,
siendo la propia residenda un centro de recopilación y comprobación de datos donde
documentar el alcance de la pobreza en la ciudad.
En 1887, Henrietta Barnett fundó la Women's University Settlement (WUS) con
el objetivo de promover la amistad y el entendimiento mutuo entre «ricos y pobres,
viejos y jóvenes, sabios e ignorantes» mediante un compromiso compartido con :la
educación y los valores cristianos (Spain, 2006; Creedon, 2002).

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43
ÜRfGENES y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
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44
2. Contexto histórico del Trabajo social: la
lucha contra la pobreza y las formas de ayuda
SAGRARIO A NAUT-BRAVO
Universidad Pública de Navarra. Pamplona. España

GUION/ESQUEMA:
1. Introducción.
2. La pobreza como razón de la acción social.
2.1. Racionalización de la pobreza.
2.2. La pobreza desde la beneficencia pública.
3. Formas de ayuda.
3.1. Protagonismo provincial y municipal decimonónico.
3.2. El impulso asistencial con la Restauración: De instituciones generalistas a la
especialización.
3.3. H acia la previsión social.
4. Conclusio nes
OBJETIVO CENTRAL D EL CAPÍTULO:
Reconocer la pobreza como principal problemática social sobre la que intervenir en el
período previo a la profesionalización del Trabajo Social.

OBJETIVOS DEL CAPÍTULO:


• Reconocer la pobreza emergente con la instauración del Nuevo Régimen liberal {siglo XIX).
• Comprender la convivencia de v iejas y nuevas formas de pobreza.
• Exponer la d iversidad de formas de ayuda en el período previo a la profesionalización
del Trabajo Social.

CONCEPTOS CLAVE:
Pobreza, pauperi smo, ayuda y benefi cencia.

1. INTRODUCCIÓN

Cualquier sociedad, en su afán de autoprotección de sus miembros, ha desplegado


diferentes formas de ayuda, promovidas por distintos agentes (familia, instituciones
religiosas y civiles, sindicatos, etc.). Entre el conjunto de actores, se establece una

45
ORÍGENES y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

relación de reciprocidad no cuestionada, además de esperable, entre quienes prestan


su ayuda y protección y quienes la reciben (Hernández, 2011 ).
Sobre este marco de partida ha de entenderse el origen y desarrollo del Trabajo
Social. Algunas de sus claves quedaron recogidas con acierto por sus precursores,
como se recoge en el capítulo anterior. En sus discursos constatan que las relaciones
sociales se fundamentan en principios ético-morales de origen religioso o bien filo-
sófico y humanista. De igual forma, comparten que hay personas y grupos que no
pueden cubrir por sí solos ciertas necesidades fundamentales . En conjunto, destacan
el diferente papel ejercido por los principales agentes de la acción social. Entre estos,
las diferentes instituciones religiosas cristianas, desde las parroquias Y obispados, has-
ta las órdenes religiosas masculinas y femeninas serán protagonistas incuestionables.
Otros agentes serán filántropos y humanistas que, desde su posición económica y
social, promovieron ayudas materiales y económicas, así como la creación de centros
asilares como las inclusas, los hospitales, los asilos para niños, etc. En la medida que
vayan organizándose y concretando funciones, las administraciones públicas liberales
(siglo XIX), irán limitando la relevancia del resto de agentes.
Una realidad que transita en toda sociedad de cualquier momento histórico es la
pobreza. Una pobreza que tiende a relacionarse, casi en exclusiva, con la carencia
o insuficiencia de ingresos monetarios. Sin embargo, ha solido estar acompañada de
penuria, miseria, marginación, incultura, violencia, enfermedad y muerte. Todas estas
realidades se han retroalimentado, siendo especialmente visibles en el siglo XIX, cuando
la desaparición de las instituciones de vasallaje, propias del Antiguo Régimen, quiebran
borrando los vínculos de protección entre «señor» y vasallo. La población sin propieda-
des o medios de vida queda despojada de esa protección del vasallaje y pasa a depender
de las nuevas relaciones mercantiles y laborales (Gutiérrez, 201 O). Pobreza y trabajo
quedan, definitivamente, unidas: la pobreza es fruto de la falta de trabajo.
Como reconoce Concepción Arenal, «lo que hay de nuevo en el asunto es que se
estudia; que pensadores y filántropos, academias, tribunas, libros, periódicos, revis-
tas, asociaciones o individuos, por cientos, por miles, meditan y buscan y proponen
medios de combatir la miseria» (1897, introducción). La pobreza, por tanto, no es una
situación desconocida. Lo que es novedosa es su dimensión (pauperismo) y la inquie-
tud que despierta en todos los ámbitos sociales, económicos y políticos, de ahí que
sea la base de la denominada «cuestión social» en el siglo XIX.
Ante la generalización de la pobreza, como afirma Arenal, solo vale combatirla,
proporcionar respuestas de ayuda para mitigarla. La opción será la aparición de insti-
tuciones más especializadas en determinados grupos: menores, mujeres, migrantes Y
mayores (Anaut, 2001). No desaparecerán instituciones tradicionales enfocadas a la
pobreza en general. El proceso que se inicia, en particular, a partir de mediados del
siglo XIX consiste en pasar de atender a la pobreza a atender a los grupos más vulne-
rables a esa pobreza.

46
2. Contexto histórico del Trabajo social: la lucha contra la pobreza y las reformas de ayuda

2. LA POBREZA COMO RAZÓN DE LA ACCIÓN SOCIAL

La pobreza, como fenómeno humano, ha estado siempre presente. Es la pobreza,


en sus diversas formas e imágenes, la que ha impulsado una sensibilidad individual y
colectiva de ayuda cada vez más organizada. En ese proceso ha estado afectada por
los acontecimientos y devenir histórico. En ocasiones, ha sido causa de una presión
social que ha exigido cambios en las relaciones sociales, como la desaparición del
vasallaje y los estamentos; en las relaciones laborales, como la sustitución de gremios
por trabajadores asalariados o la regulación de las condiciones de trabajo y salarios;
también en unas relaciones económicas en las que los mercados de bienes y servicios
se abren, se desregulan y es posible el acceso a la propiedad privada; y será causa de
cambios de gobiernos, extensión de los sufragios censitarios y universales, aparición
de partidos políticos, etc.
Como en toda realidad histórica, la pobreza ha sido el resultado de guerras, inestabi-
lidad política, crisis económicas y alimentarias, epidemias y endemias, así como de mi-
graciones masivas en momentos puntuales y desequilibrios demográficos (falta de mano
de obra, por ejemplo). Por tanto, la situación de pobreza individual, familiar y colectiva
muestra la vulnerabilidad en la que una sociedad se encuentra ante múltiples factores
internos y externos, controlables o imprevistos. El reconocimiento de esta realidad se
presenta como un continuum en la documentación política, religiosa, económica, mé-
dica, urbanística y académica, como se ha constatado en el anterior capítulo.
Trabajos de relevancia política como los de los médicos P.F. Monlau, M. Tolosa
Latour y F. Rubio Gali, o de humanistas y reformistas como C. Arenal en el siglo XIX,
responden a una tradición de humanistas y arbitristas, como J. L. Vives, D. de Soto,
M. de Giginta, Sancho de Moneada, Campomanes o Floridablanca (siglos XVI-XVIII).
A medida que avanza el siglo XIX, la producción literaria aumentará al disponer de
evidencias que atestiguan el alcance de la pobreza (Gutiérrez, 201 O). La extensión de
las estadísticas demográficas y económicas, de las entrevistas a colectivos como el de
presos, viudas o prostitutas, aportarán información que justifique actuaciones ajusta-
das a las nuevas realidades sociales de la pobreza.
El siglo XIX, igualmente, introduce una inflexión en unos discursos que se movían
entre la pobreza como un lastre o problema social y un valor social que imponía obli-
gaciones morales a los «señores» o estamentos privilegiados y un «derecho moral» a
la ayuda. Ahora bien, los diferentes enfoques sobre las causas y efectos de la pobreza
no pueden ocultar la dificultad para definir la pobreza. Parece existir consenso en que
hay dos rasgos esenciales en la diversa conceptualización de la pobreza. El primero
hace referencia a la privación, ausencia o carencia de bienes y elementos materiales
para la subsistencia. El segundo rasgo es el reconocimiento de la situación de inferio-
ridad, subordinación y falta de poder, de dignidad personal y de formación.
Estos rasgos son extrapolables, con matices, a diferentes períodos históricos. Así,
en el medievo, la pobreza era una condición de vida material simbólicamente dignifi-

47
.:..::=:.:.:.:.::.::...'......'.:~~~~~~~~~~~~=-=-=:..:.~-----------
ÜRIGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

cada por convicciones religiosas. Era un valor moral dentro de un orden natural prov¡.
dencialista. En esta cosmovisión I la riqueza y la pobreza resultaban

complementarias:
, •

quienes eran pobres necesitaban la ayuda y la caridad de quienes teman riquezas y


necesitaban justificar moral y socialmente su propio poder Y riquezas a través de las
obras de misericordia y justicia (limosna: precepto moral Y religioso). Es más, estas
acciones ayudaban a redistribuir bienes, proteger y ayudar a personas necesitadas,
como parte de una exigencia religiosa y de justicia natural.
Ante esta concepción de la pobreza, el humanismo renacentista se resistirá a acep-
tar la pobreza como irreversible y como consecuencia del pecado original (siglos
XVI-XVII). Las causas había que buscarlas en las injusticias sociales, el mal gobierno,
la ignorancia, el abandono de la doctrina y en la libertad humana mal entendida. Es
decir, la pobreza será una desgracia producida por los egoísmos y los desajustes del
sistema social y económico. Esta visión obligaba a la acción, porque sus consecuen-
cias eran: desorden público, extensión de enfermedades infecciosas, suciedad, men-
dicidad, vagabundeo y parálisis económica.
La peligrosidad político-social consecuente encontrará respuesta en las diferentes
leyes de pobres que aparecieron, ya en el siglo XVI, en el imperio español y en Ingla-
terra, así como en los tratados de humanistas como los ya indicados. Todo apuntaba a
incrementar, desde las administraciones locales y la Corona, el control social a través
de la represión de la ociosidad y del encierro en misericordias, casas de trabajo y la-
bor, albergues de pobres, galeras femeninas, etc., haciendo hincapié en los calificados
como pobres «falsos». Por tanto, había que diferenciar entre pobres «verdaderos y fal-
sos», vagabundos y transeúntes, para delimitar a quién se ayuda y a quién no, a quién
se aplica una intervención preventiva y a quién otra de inserción laboral forzosa. Es
decir, se cam ina hacia la toma de conciencia sobre la dimensión social de la pobreza,
a la vez que se desacredita a quienes son pobres.

2.1. Racionalización de la pobreza

Intelectuales y políticos ilustrados, como los ingleses R. Malthus A. Smith o D.


Ricardo (siglo XVIII) o españoles como Floridablanca o Campillo Coss,ío se acercaron
con otra mirada a la pobreza y mendicidad . Algunas de estas voces critican una con-
ceptualización de la pobreza en la que el ordenamiento ricos-pobres no cuestiona el
orden so_cioeconómico porque existen suficientes cauces de ayuda (instituciones, ayu-
das en dinero o socorros en especie). Esta idea fue apoyada, sobre todo en la primera
mi~ad del siglo XIX, por J. Bentha~,, H. Spencer O K. Marx. En general, comparten
la idea de q~e la ayuda a la poblac,on pobre era inútil, ya que la pobreza resultaba
inevitable e, incluso, conveniente.
Ahora bien, ot~as vo::s, como las de los españoles citados, consideran que lapo·
breza es una man,festac,on del fracaso humano individual y social. Proponen recon·

48
2. Contexto histórico del Trabajo social: la lucha contra la pobreza y las reformas de ayuda

ducir tal situación a través de un plan estructurado en dos ejes: educación y represión
de pobres Y vagos. Centros asilares, como las misericordias, plantearon un encierro
aprendiendo un oficio. Entre sus salidas laborales destacaron el ejército, las minas Y
las obras públicas (Gutiérrez, 2010). En cualquier caso, los logros fueron limitados
en la reducción de la pobreza a largo plazo, pero colaboraron en la reducción de la
delincuencia y peligrosidad, así como en diferenciar la situación de pobreza de la
delincuencia.
Desde esta racionalidad ilustrada de trabajo, disciplina, corrección y encierro, sus
élites manejaron las variables de radicación, vecindad, producción y utilidad, como
puntos de referencia para comprender la pobreza y para diseñar su asistencia. Ahora
bien, sin complacencia. Concluyen que no había que proteger a la pobreza, sino
erradicarla. Fue sólo un paso imperfecto hacia una mayor presencia de los poderes
públicos en la vida cotidiana y un anticipo del planteamiento liberal del XIX, cuando
la pobreza queda ligada a factores socioeconómicos y, en menor medida, a religiosos
y morales.
A pesar de todo, en el último tercio del siglo XVIII y el primero del siglo XIX,
se mantiene el elogio de los beneficios morales de la pobreza. La pobreza provoca
sentimientos de emoción y piedad, junto a nociones como humanidad, filantropía y
beneficencia. La caridad fraterna deja así de ser un deber para convertirse en un sen-
timiento y una experiencia personal. Sin negar ni rechazar la relevancia social de la
caridad, otras formas de acción social irán adquiriendo una visibilidad creciente. Este
giro coincidirá con la separación entre Moral y Derecho. La primera se ocupará de las
leyes internas y, así, la caridad pasará al ámbito de lo moral, de lo personal. El Dere-
cho, por su parte, se enfocará a las leyes externas, al ámbito público, y la beneficencia
le dará contenido (ejemplos: Ley de Municipalización de la Beneficencia de 1822 y
Ley General de Beneficencia Social de 1849).

2.2. La pobreza desde la beneficencia pública

A lo largo del siglo XIX se va conformando un nuevo orden social (clases sociales
frente a estamentos), económico (mercado, propiedad privada e iniciativa individual
frente a gremios y bienes vinculados/amortizados) y político (Nuevo Régimen frente
a Antiguo Régimen). De los binomios riqueza-pobreza y poder-marginación, ya co-
mentados, se pasa al nuevo binomio: individuo-sociedad. Con esta nueva perspectiva,
el problema de la pobreza se enmarca en un contexto de tensión entre los intereses
individuales de acumular riqueza y los intereses sociales que la pretendían repartir, y
entre fa culpabilidad individual de la situación de pobreza y la responsabilidad social
de la asistencia de esos casos.
Este complejo marco de ajustes entre el viejo y nuevo orden fue propicio al desa-
rrollo de enfoques diferentes. Parece haber un cierto consenso en que la pobreza era

49
T CTORI/\ DE UNA PROFESIÓN
ÜRIGENCS Y O(SARROllO Dtl TRABAJO SOCl/\l, RAYE

. eralizado de la población a un trabajo


inevitable porque no era posible el acceso gen f 'I , f
' •• .1· d sa pobreza. A Igunos I oso os, como
con unas condiciones que permitieran sa ir e e b d' • 1 .
.f ·, tre el po. re tra IcIona
K Marx reflexionaron sobre sus causas y d I erenc10 en .
o sin
tr~bajo; el pobre industrial o emergente de la revolución indus~rial que'. tenien~o tra-
bajo, vivía en pobreza por la «sobrepoblación ~brera». Por debaJO col~co a pr~~t~utas,
delincuentes y vagabundos, junto a personas viudas, huérfanas, c.on discapaci ª
',f~a-
casadas o inadaptadas. El pauperismo, por tanto, estaba generalizado. Solo una elite
quedaba fu era de la pobreza o del riesgo de padecerla. .
Tocqueville, por su parte, entendía que la pobre_za~ en_ las pri~~~as ~~cadas del
siglo XIX, quedaba vinculada al proceso de industrial1zac1ó~ Y c~~ilizac_ion ?e
_una
sociedad que condenaba a una parte de sus miembros a una sItuac1on ~e inferioridad
y dependencia; dependencia de una asistencia y apoyo de sus semeJa~tes, porque
no tenían trabajo, ni ingresos ni podían recibir ayuda de su entorno. As1, ~a pobreza
queda identificada con el estatus social de «asistido». Como plantea G : S1m_mel, los
definidos como pobres no eran un grupo unido, sino que tomaban su 1dent1dad del
reconocimiento de la sociedad como grupo asistido (Gutiérrez, 201 O).
Pensadores como los nombrados son una muestra del cambio de mentalidad en
el enfoque de lo que se denominó «la cuestión social». Un cambio en el que no hay
reconocida la obligación de las administraciones públicas liberales de atender a la
población pobre ni que la obligación sea exigible. En el Congreso de economistas de
Maguncia (1869) se confirma este posicionamiento que no confiere derecho a tener
asistencia, aunque sea una obligación humana (Hernández, 2011 ). Los movimien-
tos revolucionarios obreros, si ndicales y políticos del siglo XIX irán ejerciendo una
creciente presión sobre los poderes políticos y económicos que, por su parte, van a
intentar acallar y controlar evitando disturbios, inestabilidad socioeconómica y con-
flictividad laboral. Como consecuencia de la industrialización y de la presión de los
movimientos que buscan cambios profundos, las administraciones públicas se verán
abocadas a actuar sobre esa pobreza que se ha convertido en «cuestión social».
A este contexto general, en el caso de España, hay que sumar sucesivas guerras
(carlistas y de independencia colonial), pronunciamientos militares, temporalidad de
los gobiernos, debilidad financiera, desamortizaciones de fundaciones caritativas, etc.
Se abren entonces tres debates claves. El primero en torno a las nuevas administra-
ciones públicas liberales y su responsabilidad en materia laboral, benéfica, asistencial
y de higiene pública. Un segundo eje se centra en «la cuestión social»: definición de
pobreza, miseria y pauperismo, y su relación con desviaciones socio-morales como
la prostitución, delincuencia, locura, abandono y violencia. Por último la situación
socio-sanitaria de la población. D espués del brote de cólera de 1885 r:sulta urgente
trabajar desde la salud pública para reducir la mortalidad por enferm:dades evitables,
enfermedades sociales y desigualdades ante la muerte.
Parten estos debates de considerar la pobreza y su asistencia como una cuestión pú-
blica, porque «el pauperismo (era) una plaga de la sociedad moderna» (Anaut, 2001 ). En

50
2. Contexto histórico del Trabajo social: la lucha contra la pobreza y las reformas de ayuda

este proceso tuvieron relevancia las corrientes de pensamiento krausistas, higienistas y re-
formistas que recorrían Europa bajo la idea compartida de que solo educando era posible
superar esa situación. El médico V. Juaristi, en 1922, sintetiza este proceso de largo re-
corrido: «la Instrucción, la Higiene y la Beneficencia (son) las primeras obligaciones que
debe cumplir toda organización social» (Anaut, 2001 ). Los resultados de estas corrientes
tardaron en llegar, pero su impacto en la vida cotidiana es incuestionable, ya que hubo
interés por controlar, paliar, hacer retroceder e incluso erradicar la pobreza que amena-
zaba el orden social liberal. Aunque estas políticas adolecieron, en muchas ocasiones, de
coordinación, extendieron nuevos valores como la propiedad, el trabajo, el domicilio, la
educación, la higiene, el ahorro, la moralidad de costumbres y la previsión.
A lo largo del siglo XIX y parte del XX, la pobreza será un fenómeno generalizado,
un problema social que compete a las administraciones públicas, aunque no sea una
responsabilidad en exclusiva. El nuevo protagonismo de las administraciones públicas
llevará a un progresivo deslizamiento de lo individual a lo colectivo, de lo personal o
privado a lo público. Como han recogido historiadores como Carasa Soto, la pobreza
dio paso al pauperismo, primero como amenaza al orden establecido y después como
problema social o cccuestión social» (Gutiérrez, 201 O).

3. FORMAS DE AYUDA

El reconocimiento de la situación de pobreza, miseria, marginación, como se ha ex-


puesto, se ha sustentado en el interés por la situación en sí y en sus causas, manifes-
taciones y dimensiones. El conocimiento adquirido sobre los factores que provocan el
empobrecimiento de la población ha permitido diseñar y aplicar diferentes propuestas de
acción social.
Estas formas de ayuda van a tener en cuenta factores contextuales como las crisis eco-
nómicas y de subsistencia, factores puntuales como guerras y factores estructurales como
el ciclo vital y el ciclo familiar (Santolaria, 1997). Sobre todos ellos encontramos la inter-
vención de tres agentes: familia, Iglesia y Estado. El principal es la familia que provee de
cuidados a todos sus miembros a lo largo de toda la vida. Sin embargo, no siempre va a
poder cumplir con este cometido por falta de recursos económicos y materiales, así como
de recursos humanos (fallecimiento del padre/madre, sin descendencia, por ejemplo).
Sigue en importancia la acción social de la iniciativa privada, en la que sobresale la
Iglesia. Diferentes órdenes religiosas, clero secular y voluntariado ligado a las parroquias
ejercían, tradicionalmente, funciones de ayuda. Su acción se dirigió a cualquier persona
vagabunda, pordiosera, pobre, maleante, mendiga, loca, enferma, transeúnte, marginada,
delincuente o prostituta (Gutiérrez, 201 O). A estos mismos grupos atendió la iniciativa
de personas concretas, sobre todo médicos Y mujeres de clase alta, pero con una menor
continuidad temporal. De la interacción e interdependencia de los tres agentes no resulta
un proceso acumulativo lineal de respuestas, sino variaciones de estas por las tensiones

51
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAIO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

o relaciones desequilibradas entre lo agentes, por ejemplo, durante la primera mitad del
siglo XIX. Hubo períodos de cierta armonía, aunque sin alcanzar esa linealidad.
Un período que marca, con claridad, un antes y un después en la intervención
social sobre la pobreza fue el siglo XVIII. Durante esa centuria se produjo la transfe-
rencia desde la idea-eje de pobreza y pobre a la idea de desigualdad y pauperismo;
desde la concepción individualista del fracaso, de la derrota moral y personal, hacia
la actuación colectiva y social. Se tuvo consciencia de que un aumento de la pobreza
reducía la riqueza general, ya que las causas de la riqueza y la pobreza eran idénti-
cas. Su punto de partida se encontraba en la caridad estamental, no solo presente en
momentos de crisis de subsistencia, la cual reforzaba el prestigio y autoridad de la
nobleza, el clero y la corona («padre de pobres»), y era el medio para la salvación del
alma (Gutiérrez, 201 O). Se mantuvo entonces la relación Estado-Iglesia por el nivel de
organización y el volumen de personal del que disponía la segunda.
La acción social desplegada partía de valores como el trabajo, la producción, la
vecindad y la utilidad. Su finalidad se centraba en la represión de la ociosidad, la re-
clusión de la mendicidad y el desarrollo de centros de formación artesanal, algunos en
instituciones tradicionales como las casas de misericordia. Asimismo, actuaron contra
la dispersión de la asistencia en hospitales, cofradías, obras pías o gremios, entre
otros, y que llevó a que corregidores (administraciones locales) y párrocos «ilustrados»
asumieran su gestión desde las Juntas de Caridad (Gutiérrez, 201 O).
Durante el siglo XIX, a pesar de la inestabilidad política, crisis de subsistencia, gue-
rras civiles y coloniales, y cambios profundos en todos los órdenes, se mantuvieron las
iniciativas asistenciales del siglo anterior, al igual que una importante presencia de la
Iglesia. Promovió iniciativas educativas, sanitarias y caritativas con nuevas órdenes reli-
giosas y asociaciones confesionales nacidas de la sociedad civil (Anaut, 2001) y que en-
troncaban con el despliegue del catolicismo social de finales de siglo. Todo ello a pesar
de las reticencias que levantaba entre diversos sectores liberales y ultraconservadores.
las nuevas administraciones públicas liberales miraban con recelo los riesgos so-
ciales asociados a los cambios en el sistema productivo. Como respuesta, dieron for-
ma a un sistema benéfico estructurado en torno a las Leyes de Beneficencia de 1822 y
1849 y las juntas de beneficencia local, provincial y nacional. las élites locales, por su
parte, parecían estar interesadas en mantener la cultura de la pobreza, con una men-
dicidad regulada y no visible en las calles, y con relaciones asistente-asistido menos
personales y más institucionales.

3.1. Protagonismo provincial y municipal decimonónico

Hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XIX perduraron planteamientos y con-
cepciones plenamente desarrolladas en el siglo anterior sobre el modelo de asistencia Y
atención a los colectivos más desfavorecidos de la sociedad. los primeros pasos de las

52
2. Contexto histórico del Trabajo social: la lucha contra la pobreza y las reformas de ayuda

autoridades liberales se dirigieron a 1~ centralización, municipalización y control públi-


co de la beneficencia Y asistencia médica (Gutiérrez, 201 O). Esta acción requería que las
autoridades provinciales y, en menor medida, las municipales asumieran la gestión de
los recursos humanos y económicos de la beneficencia precedente.
Las tensiones entre los defensores del modelo tradicional de asistencia (reclusión
e reinserción) y los del modelo liberal no cesaron (atención domiciliaria). Estaban en
juego una concepción del orden social, un reparto de jurisdicciones y, sobre todo,
unos recursos económicos (Gutiérrez, 201 O). El sujeto receptor de beneficencia pú-
blica, los servicios puestos a su disposición y los objetivos y programas de actuación
quedaban relegados a un segundo plano. La tónica general, no obstante, fue la persis-
tencia de vestigios del sistema caritativo tradicional y la tendencia a responsabilizar al
propio implicado de su estado de salud y su condición socio-económica.
La norma predominante será la atención a la pobreza o al registrado como indi-
gente, condición que permitía el acceso a ciertos centros y servicios. Destacan las
casas de Misericordia (cobijo, alimento, vestimenta, educación en doctrina cristiana
y trabajo), hospitales generales y hospitales de dementes o Manicomios (tratamiento
y curación de enfermedades mentales). La categoría de pobre unirá en estos centros
a hombres y mujeres, menores y personas ancianas, individuos asociales y personas
con enfermedades físicas y psíquicas, con otras integradas en una familia y un vecin-
dario. De este abanico de realidades el grupo más numeroso fue el de las personas
ancianas. Pobreza y vejez estarán inexorablemente unidas, quedando relegadas por
su escaso valor económico para la sociedad liberal. La institucionalización y la cari-
dad marcarán sus opciones cuando sus familias no puedan hacerse cargo. Junto a las
ya indicadas, encontramos los asilos bajo tutela religiosa: Asilo de las Hermanitas de
los ancianos y Asilo de las Hermanitas de los pobres.
La continuidad de instituciones benéficas generalistas en sus atenciones, objetivos
y sujetos asistidos, como las enunciadas, no impide que el sistema asistencial evolu-
cione. Desde el último tercio del siglo XIX, convivirá la atención a la persona enferma,
desempleada, dedicada a la prostitución, alcohólica, etc., con la atención a colectivos
que se consideran «problemas sociales». Entre éstos últimos destacan quienen ejercen
la mendicidad, delincuencia, menores abandonados o sin familia y mujeres (viudas,
madres solteras, prostitutas).
Las instituciones tuteladas por las autoridades municipales y provinciales respon-
dieron a todo ello con lentitud. Serán, entonces, las obras benéficas particulares las
que actúen con mayor dinamismo ante las variaciones socioeconómicas. Su menor
tamaño, disponer de personal cualificado y vocacional, como el religioso, la proximi-
dad física y emocional de los receptores de asistencia, la sensibilidad hacia la cuestión
social y la clara delimitación de funciones y objetivos fueron factores para la progresi-
va especialización y racionalización del sistema asistencial.
La pobreza dejó de ser en este período un estado indeterminado. Se incorpora
a esa condición la de estar sin trabajo de forma prolongada, sin capacidad física o

53
ÜRfGENES y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

mental para trabajar, sin cualificación ni formación, además de los condicionantes de


la edad, el sexo, la procedencia o el estado civi 1 (Anaut, 2001 ). En consecuencia, el
campo de intervención requería mayores esfuerzos por parte de las administraciones
públicas, sobre todo provinciales y municipales. Son estas las responsables de ayudar,
temporal o de forma indefinida, a quien no sabe o no puede cubrir sus necesidades
básicas por sus propios medios. Estas ayudas serán, mayoritariamente, materiales (en
metálico y/o en especie) y temporales. Las autoridades se focalizaron en las situacio-
nes extremas de pobreza y aquellas conducentes a la conflictividad social.
Esta beneficencia pública hubo de actuar desde dos enfoques. Por un lado, se
insiste en la necesidad de reorganizarla a partir de suficientes soportes legales y de
financiación. Por otro lado, se reclaman mayores y mejores respuestas al problema
del pauperismo, sobre todo desde la intervención educativa, sanitaria y del ordena-
miento urbano, sobre todo desde la municipalidad . Habrá que esperar a la década de
los veinte del siglo XX para encontrar un nuevo impulso en la transformación de·la
beneficencia (Raya, et al., 201 7).

3.2. El impulso asistencial durante la Restauración

La red asistencial que se teje en el período 1875-1935 se hace más densa e incide en
la permanencia de la asistencia benéfica y represora para controlar el «peligro» social de
la pobreza, y en nuevas formas de reinserción social, educación higiénica, prevención y
previsión de riesgos socioeconómicos y sanitarios (Anaut, 2001 ). El nuevo orden liberal
requiere acercarse al individuo, que adquiere responsabilidades y conciencia sobre el
valor de la salud, la instrucción, las oportunidades laborales y asistenciales y sobre su
dignidad como persona. Ya no es solo un pobre, es trabajador/a, padre/madre de fami-
lia, hijo/a, persona con una enfermedad física o psíquica, aunque pueda seguir siendo
pobre, indigente, marginado, etc. La sociedad liberal demanda mayor especialización y
actuaciones desde parámetros científicos para resolver la situación.
Comienza el siglo XX con acciones no sistematizadas todavía. Estas continuidades
no ocultan la creciente profesionalización de acciones dirigidas a tratar la pobreza como
tampoco la doble red de acción social caritativa y benéfica decimonónica, así como la
especialización en grupos de población. Los cambios vendrán por la colaboración de
las élites político-económicas, profesionales e iniciativas como el catolicismo social y la
Comisión de Reformas Sociales (1890), antecedente del Instituto de Reformas Sociales.

Beneficencia y acción social sobre la familia

El principal eslabón de la red benéfico-asistencial será la familia y su domicilio. No


solo proveerá de cuidados a sus miembros, también será el referente para las atencio-
nes de los mismos procedentes de otros agentes.

54
2. Contexto hi stórico del Trabajo social: la lucha contra la pobreza y las reformas de ayuda

Ante el problema estructural del desempleo, sobre todo, en periodos como el


invierno, los municipios organizaron los «trabajos de invierno». Estos, junto con las
cocinas económicas (municipal o de parroquias), conseguían aliviar las situaciones
familiares más graves y la tensión social, pero se limitaba el acceso a quienes eran
residentes de la municipalidad durante varios años y podían justificar su estado de
desempleo. Lo mismo que sucedía con los bonos o socorros alimenticios a los que
podían acceder jornaleros con trabajo que necesitaban raciones de alimentos, carbón
o leche, entre otros productos, a un precio asequible para sus ingresos (Anaut, 2001 ).
Otra serie de socorros dirigidos al núcleo familiar son los de lactancia y las ayudas
a parturientas pobres. Consistían en ayudas temporales en metálico para compensar
el aumento de miembros de las familias. También para mujeres adultas se activaron
las llamadas colonias de verano para obreras, con las que se quería mejorar el estado
de salud de las mujeres jóvenes por medio de un descanso y alimentación adecuada a
sus necesidades. Igualmente, desempeñaron una interesante labor educativa en temas
de higiene personal y familiar, en economía del hogar y en moral.
El Hospital Provincial, la «asistencia domiciliaria» y la Casa de Socorro (1858)
componen el marco de atención sanitaria básica que afecta a cualquier miembro de
la familia. Los hospitales en el Antiguo Régimen habían sido uno de los pilares de
la asistencia al centrar su atención en enfermedades incurables y epidémicas. Desde
finales del siglo XIX, la especialización de la medicina y profesionalización de los
hospitales y casas de socorro impul só esfuerzos para dejar de ser «casa de pobres»
y «antesala de la muerte», y comenzar a ser un centro de asistencia y curación de
cualquier persona enferma (Raya, et a/., 2017). En cuanto a las casas de socorro,
ofrecían un servicio médico-quirúrgico ante accidentes, una consulta gratuita de
beneficencia, vacunaciones y revacunaciones y, por último, funciones higiénico-
sanitarias excepcionales.
Paralelamente hubo un importante desarrollo de la asistencia sanitaria domicilia-
ria. Este servicio se subdividía entre el dispensado a familias con capacidad para pagar
al personal sanitario y el dirigido a quienes estaban en el padrón de pobres de la loca-
lidad (residencia reconocida, al menos, durante dos años). Era posible acceder, tam-
bién, a través de las Sociedades de Socorros Mutuos. En ellas no admitían a quienes
ejercían la mendicidad, el vagabundeo, a las sirvientas y a personas de «reconocido
mal vivir» (Anaut, 2001, p.241 ). Esta atención era uno de los servicios mejor valorados
por la sociedad en su conjunto.
Entre los miembros de las familias también se encuentran las personas mayores
o ancianas. La preocupación por la carga que pudiera suponer tener a uno o varios
miembros ancianos en la familia, refuerza el binomio pobreza-vejez. Esta inquietud
dio forma a las Cajas de Pensiones y Ahorros para la Vejez, promotoras de los Home-
najes a la Vejez (1915). Los patronatos de Homenaje a la Vejez tenían como objetivo
que ninguna persona mayor de 75 años careciera de socorros económicos en caso de
necesidad (Anaut, 2001 ).

55
ÜRÍGENES y DESARROLLO DEL TRADAIO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
~~~~~~::.::.:::_:..==~.:__-------

Prestaciones dirigidas a la infancia

Para los reformadores sociales e higienistas, la protección del desarrollo físico de


los niños no era sólo una cuestión de interés político y social. El impulso de la corrien-
te pro-infancia por Europa llevará a calificar al siglo XX como el Siglo de los Niños
(Raya, et al., 2017).
La acción protectora sobre la población infanto-juvenil (menores de 1O años) se
encaminó a la lucha contra la mortalidad (sobre-mortalidad en menores de un año) y el
abandono físico tanto como a su desarrollo social. Para la mayoría de los reformadores
sociales, la protección de la infancia no podía desligarse de la protección de la madre
(Santolaria, 1997). Se trataba de atender a la mujer desde el emb~razo hasta el destete,
porque de su estado de salud iba a depender el parto y el primer año de vida del recién
nacido. La madre se convertía, en este sentido, en la responsable de su supervivencia.
Con esta certeza, hubo propuestas sobre el descanso de la gestante el último mes de
embarazo y primero de puerperio, la mejora y ampliación de los servicios de las casas
de maternidad, la aparición de consultorios médicos para madres e hijos/as, la asistencia
médica y farmacéutica domiciliaria gratuita, y las ayudas económicas.
Una institución social clave será la Casa de Maternidad y Expósitos (Inclusa). La
pobreza, ilegitimidad, enfermedad o ausencia de padres fueron causas del abandono en
los primeros días o meses de vida. Su ingreso se entendía como una posibilidad, aun-
que incierta, de supervivencia. Superados los primeros años en el establecimiento, era
posible acceder a la formación profesional, por ejemplo en la Casa de Misericordia. Al
mismo tiempo que atendía a las parturientas pobres, a aquellas que no constituían una
familia legítima y recogía niños abandonados, la Inclusa ofrecía otros servicios comple-
mentarios como la Gota de leche (consultorio, lactancia vigilada y lactancia artificial),
casa-cuna (cuidado de menores de matrimonios pobres durante la jornada de trabajo),
asilo de párvulos (menores de cinco años de madres trabajadoras), asilo de niñas ado-
lescentes y mujeres adultas y casa de maternidad gratuita y de pago (Raya, et al., 2017).
En 1890 comiezan a funcionar los Consultorios de Niños para reducir la mortalidad
infantil y difundir preceptos higiénicos referentes a su cuidado. La protección del niño
en edad escolar fue dirigida por la Junta de Instrucción Pública de cada provincia. Puso
en marcha varias instituciones complementarias como las Cajas escolares de Ahorro, la
Biblioteca popular y las Clases de adultos. Destacaron también las Colonias escolares de
vacaciones para menores de familias pobres de nueve a trece años con anemia, raquitis-
mo o escrofulismo. Sus objetivos se resumían en la mejora del estado de salud a través de
una buena alimentación, ejercicio físico y aire puro, y en la educación sobre la limpieza
de ropas y el aseo personal (Anaut, 2001 ). Con mayor impacto social, sobresalen las Can·
tinas escolares. Al facilitar una comida diaria (gratuita para pobres y con precio bajo para
el resto) que garantizaba la supervivencia y disuadía de la mendicidad y vagabundeo.
La primera ley de protección a la infancia en España data de 1904, año en el que
se constituye el Consejo Superior de Protección a la Infancia y Represión de la Mendi·

56
2. Contexto histórico del Trabajo social: la lucha contra la pobreza y las reformas de ayuda

cidad. Al mismo tiempo, se constituyen las Juntas Locales y Provinciales, dependien-


tes del citado Consejo, con las siguientes secciones: puericultura y primera infancia,
higiene y educación, mendicidad y vagancia, patronatos y corrección paternal, y la
sección jurídica-legislativa. Estas Juntas asumen la atención no sanitaria. Dicha Ley
defiende la protección física y moral del Niño, y la vigilancia de todo cuanto le rodea
(madre, domicilio o centros).
Desde estas instancias se van a promover otros recursos como la Escuela del Ho-
gar infantil, los reformatorios, los socorros para niños transeúntes, las subvenciones a
familias y la Casa de la Familia. Muchos de los reformatorios estuvieron a cargo de la
congregación de los terciarios capuchinos. Desde la fundación (1889), su finalidad fue
la educación correccional, moralización y formación profesional. Atendían a jóvenes
de 8 a 15 años de edad, faltos de toda asistenci<;1; de cariño y protección familiar, y
de un objetivo vital básico. Se proponía su rein'gres·o en la sociedad y, a ser posible,
en una familia. Para ello se servirá de un régimen educativo severo y paternal que le
capacitaba para la vida, de un plan de vida basado en el trabajo frente a la vagancia,
y de un conjunto de actividades de recreo (Anaut, 2001 ).
Otra institución que dará cobertura a menores con discapacidad fue la Casa de
la Familia. En 1905 se funda la primera en Barcelona. En ella quedarán internados
jóvenes «casi todos anormales, y que por consiguiente necesitan cuidados especiales
y seguir un tratamiento científico según los métodos modernos)> (Anaut, 2001, p. 214).
Reconocida la especificidad de la población infanta-juvenil, se dio un tratamiento
especial en materia penal y carcelaria. Después de · numerosos avatares políticos, en
1918 se publica la Ley de bases de:los !ribunales Tutelares para niños. Tenía competen-
cias en: jurisdicción sobre delitos y falt~s cometidas por menores de 15 años; potestad
para suspender el derecho de custodia y educación de un menor a padres o tutores; im-
poner medidas preventivas y educativas atendiendo a las condiciones sociales y morales
de menores; y proteger la intimidad del ·menor enjuiciado (Santolaria, 1997).
Son numerosas las instituciones y las modalidades de asistencia dirigidas a me-
nores de diez años, sin embargo no llegarán a la demanda por su alto grado de in-
defensión y desvalimiento. Lo expuesto insiste en tres cuestiones. En primer lugar,
la pervivencia de prácticas tradicionales de socorros ligados a la caridad particular,
eclesiástica y civil. En segundo lugar, a pesar de los exigüos ingresos percibidos, el
principal problema de las familias para sobrevivir recaía en la temporalidad de los
empleos. Por último, se intensificó la especialización de la intervención social civil en
colectivos concretos, como el de menores.

La atención de las mujeres

Uno de los rasgos que ha caracterizado a la sociedad de los siglos XIX y XX ha sido
la condición de dependencia, infravaloración Y marginalidad del colectivo femenino.

57
ÜR(GENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL, TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

Las condiciones de vida de las mujeres estuvieron marcadas por la falta de atención y
escolarización en su infancia, el inicio temprano en las tareas domésticas Y las limita-
das salidas laborales en su juventud. En el reparto de funciones, quedó adscrita a la fa-
milia y el matrimonio (madre y esposa ideal), pero siendo, a la vez, sujeto susceptible
de control policial y social, de re-educación moral y laboral, Y de atención caritativa
(Anaut, 2001 ). No sorprende, por tanto, que el 75% de quienes recibían socorros para
pobres fueran mujeres viudas, madres solteras o con demencia. Hubo consenso a la
hora de proponer como objetivo social mejorar su suerte por diversos cauces, unos
encaminados al control de sus actos y otros a la promoción moral Y laboral.
Sin embargo, los servicios sociales municipales y provinciales dieron numerosas
muestras de su rigidez ante una demanda creciente de atenciones Y prestaciones so-
ciales. Por ello, la mujer marginada por su condición socio-económica, cultural y de
género sólo encontrará respuesta en nuevas comunidades religiosas femeninas como:
Madres Adoratrices (treinta casas en las primeras décadas del siglo XX), Trinitarias
(once entre 1885 y 1915) (F.Santolaria, 1997) y Madres Oblatas (diez y nueve entre
1864 y 1912). En estas y otras órdenes religiosas, las mujeres recibían atención moral,
física y educativa (Anaut, 2001 ).
Una de las órdenes femeninas centrada en la inserción socio-laboral y en la pre-
vención de la indigencia y prostitución ha sido la Congregación de María Inmaculada
del Servicio Doméstico (servicio de colocación y albergue). Con unos objetivos simi-
lares, pero por iniciativa de mujeres de la clase media, aparecieron las Casas para Sir-
vientas bajo la Protección de la Sagrada Familia y la Asociación Católica Internacional
para la protección de las Jóvenes (1901).
Las diferencias entre las distintas instituciones especializadas en la atención de la
mujer no siempre fueron nítidas, como tampoco las mujeres asistidas. El recurso a la
instrucción y la educación, el método de trabajo y el trato dado dentro del centro, el
interés por defender la dignidad femenina y el papel jugado por las familias de las
jóvenes serán factores a tener en cuenta.
Valorando las dificultades a las que se enfrentaban las mujeres, la estancia en estos
centros podía ser el único camino para evitar el ingreso en la cárcel (las Galeras desapa-
recen en 1851 ), una solución a la maternidad fuera del matrimonio o una salida para
quienes no estaban preparadas para el mercado de trabajo. Tras un período de estancia
variable (de un mes a dos años) y preparadas como costurera, lavandera, planchadora
y/o bordadora, su incorporación a la sociedad se realizaba a través del mercado de tra-
bajo (servicio doméstico y costurera) o el retorno a la fami Iia (Anaut, 2001 ).
La coincidencia de objetivos, de sujetos asistidos y de una estrategia de acción
femenina para la mujer en estas instituciones da muestras palpables de la envergadu-
ra que había alcanzado la denominada «cuestión social femenina» en el cambio de
siglo del XIX al XX. Con la fundación de estos centros se avanzó en la lucha contra la
miseria, la incultura Y la marginalidad femenina por medio de la reinserción social Y
regeneración personal, no estigmatizantes.

58
2. Contexto histórico del Trabajo social: la lucha contra la pobreza y las reformas de ayuda

3.3. Hacia la previsión social

En las páginas anteriores se ha dejado constancia del entramado de instituciones


y servicios que conformaban la organización sanitaria y asistencial a partir de los
años ochenta del siglo XIX. Fueron fruto de los cambios introducidos por el movi-
miento reformista e higienista, las decisiones legislativas adoptadas por el Estado
y las condiciones socioeconómicas de la época. Coincide con el afianzando de
la municipalización de la asistencia social y de un modelo sanitario cada vez más
profesional izado.
La mayoría de las instituciones benéficas comentadas se encontraban bajo el patro-
nato y administración de la Junta Provincial de Beneficencia, Diputación o del Ayun-
tamiento correspondiente, e indirectamente bajo la autoridad de un Estado subsidiario
y coordinador. A pesar de su desconexión y limitada especialización, cualquier ini-
ciativa en este campo fue bien recibida, por el alcance del pauperismo (Anaut, 2001 ).
En paralelo, en el contexto europeo se materializan nuevas formas de ayuda que
quieren superar una visión centrada en la pobreza y apuestan por sistemas de previ-
sión social ligados a la condición de trabajador urbano y/o industrial. Eran estos tra-
bajadores los que podía acceder a seguros sociales para responder a las contigencias
de la actividad laboral.
Esta previsión social hunde sus raíces en las cofradías o hermandades de socorros.
Sus funciones iban desde compaginar ayudas en caso de enfermedad, muerte o encar-
celamiento a otras de naturaleza religiosa. A partir de 1780, aparecen en España los
Montepíos y, desde los años cuarenta del siglo XIX, las Cajas de Ahorros y Montes de
Piedad. Estas últimas van a intentar infundir en los trabajadores hábitos de previsión y
economía. A finales de este siglo, la Comisión de Reformas Sociales propone la aper-
tura de la Caja Nacional de Previsión.
El retraso industrializador de España y la tendencia a equiparar el concepto de
pobre con el de trabajador condujo a que las principales ayudas percibidas durante la
vida laboral siguieran procediendo de los centros de beneficencia y previsión particu-
lar, en gran medida auspiciados por el catolicismo social de la época y la incipiente
previsión social privada (Sociedades). Las organizaciones de mutuo socorro/ayuda
amparaban estados de necesidad de quienes trabajaban y su familia. Facilitaban asis-
tencia médica y farmacológica y un socorro en metálico, en casos de fallecimiento
o enfermedades del socio. Es decir, intentaban cubrir necesidades de previsión no
cubiertas por la beneficencia ni por los recursos económicos propios.
Al igual que los trabajadores varones se hallaban encuadrados en una serie de
centros y asociaciones cuya finalidad era la de potenciar el ahorro, la previsión y
la educación, las mujeres trabajadoras apenas dispondrán de algunas instituciones
benéfico-asistenciales. Hubo interés institucional por la mujer por ser el elemento
básico de la familia y del proceso de socialización y moralización del conjunto de la
sociedad, pero solo recibió acciones formativas fuera del ámbito académico. Este es

59
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL, TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

caso de las Escuelas Dominicales promovidas por la Iglesia o las Escuelas de Sirvientas
(principal salida laboral). En estas escuelas se compaginaba una formación académica
muy básica («cuatro reglas») con otra de naturaleza moralizante, ya que se pretendía
prevenir del engaño, la violencia y la enfermedad (destacan las venéreas).
Las necesidades que afectaban a las mujeres trabajadoras no encontraron un cauce
de solución en los socorros mutuos, instituciones de crédito, sociedades de consumo,
etc., al menos, generalizado. Habrá que esperar a las primeras décadas del siglo XX
para el impulso de la instrucción de la mujer. Junto a la escuelas ya citadas, se orga-
nizaron otras actividades formativas con un formato más propio de cursos Y conferen-
cias sobre temas puntuales. Este formato fue promovido por higienistas Y reformistas
como recurso preventivo de riesgos de pérdida de salud, pero también por algunos
sindicatos como el Sindicato de Agremiaciones Católicas de Obreras.
En el inicio del siglo XX van a ir proliferando, también, sociedades de obreros,
agrupados por profesiones, y cajas rurales enfocadas a proteger al pequeño y media-
no propietario, sobre todo. A su vez, en el primer tercio del siglo, se irán aprobando
diferentes seguros sociales. Como resultado, la previsión social daba un paso adelante
hacia convertirse en un sistema de protección.

4. CONCLUSIONES

La pobreza ha sido la situación más generalizada en las sociedades históricas. Los


contextos en los que se ha desarrollado la vida han ido propiciando que sus caracte-
rísticas y el análisis que se han hecho de ella tuvieran que adaptarse. Como conse-
cuencia, surgieron múltiples respuestas para paliar o aliviar esa pobreza, pero hubo
que esperar al inicio del siglo XX para encontrar algunas acciones preventivas. En la
mayoría de las ocasiones, el objetivo era meramente asistencial, es decir reducir su
gravedad e intensidad sin erradicarla. '
~l,paupe~ismo va a ~bli_gar a la especialización en la atención para lograr la rein-
serc1on de ciertos colectivos y.ª la intervención de las administraciones públicas libe-
rales. Se estaban dando los primeros pasos hacia el diseño de un sistema asistencial
que superara la mera suma de recursos.

LECTURAS RECOMENDADAS

Barahona Gomáriz, Mª J. (2016). El Trabajo Social: una disciplina r . I luz


. · u ·
d e Ia H 1stona. 'd ypro,es, 6na a
nIversI ad Complutense de Madrid.
Espasandín, C., Echeverriborda M. Píriz L & Fernández L (2018) p b ·
· · .' ' ' ' , • . o reza y asIsten-
c1a en el siglo XIX: la actualidad del pensamiento social clásico F t 21-33 .
.E b o v d . ron eras, 11 ,
ste an e ega, M. (E .). (1997). Pobreza, beneficencia y poi 't' • 1 R vista
Ayer, 25, 15_34. 1 1ca socia. e

60
2. Contexto hi 5tórico del Trabajo social: la lucha contra la pobreza y las reformas de ayuda

Susín Beltrán, R. (2000). los discursos sobre la pobreza. Siglos XVI-XVIII. Brocar,
24, 105-135. D01: https://doi.org/10.18172/brocar.num24.

ACTIVIDADES/EJERCICIOS DE REPASO O REVISIÓN

1. Enumerar las ayudas económicas que se entregaban durante la Restauración.


2. Indicar las instituciones dirigidas a la mujer dentro y fuera de la familia.

EJERCICIOS DE AUTOEVALUACIÓN

1. Enumerar, al menos, 3 características de la pobreza del Nuevo Régimen Liberal.


2. La pauperización de la población a lo largo del siglo XIX, ¿qué dos cambios
introdujo en las formas de ayuda?
3. ¿Qué tienen en común las instituciones y organismos especializados en la mujer?

RESUMEN

Cualquier sociedad, para proteger a sus miembros, ha desplegado diferentes for-


mas de ayuda, promovidas por las familias, instituciones religiosas y civiles, sindica-
tos, profesionales, etc. En gran medida, han estado condicionadas por la concepción
de la pobreza. Ha habido momentos es los que se pensaba que era inevitable y otros
que era evitable o, al menos, podía quedar muy reducida. En unos siglos se pensaba
que dignificaba a la persona, en otros que era su responsabilidad y en otros que era
una problemática social. En el siglo XIX es posible encontrar todos los posibles posi-
cionamientos desarrollados frente a la pobreza, pero se irá imponiendo el que asocia
la pobreza con el empleo y el pauperismo.
Ante la generalización de la pobreza, la opción más extendida fue desarrollar una
acción social que diera respuestas a las .situaciones más graves. Ni la caridad ni la
beneficencia, en el siglo XIX y las primeras décadas del XX, actuaron para prevenir y
evitar la extensión de la pobreza. Mantuvieron como objetivo la asistencia, la ayuda
puntual, pero sin atajar las causas que habían conducido a esa pobreza y marginación.
Es decir, siguieron las fórmulas tradicionales de la acción social.
Ahora bien, se registran algunos medios y ciertas estrategias diferentes. Así, la
opción será la aparición de instituciones más especializadas en grupos especialmente
vulnerables a la pobreza, el abandono, la enfermedad Y la muerte: menores, mujeres,
migrantes y mayores. Se atisban algunas figuras que serán el germen de las futuras
asistentes sociales o trabajadoras sociales: visitador domiciliario, que pronto será vi-
sitadora. Paralelamente, la beneficencia pública y privada civil van conformando una

61
:Ü~R~(G~EN~{:_S~Y~O'.:ES~A~RR~O~ll~O~O~E~l~TRA~BA~JO~SO~C:_'.'.IA~l:_•T~R:A~YE~CT:.:_:0:::R::_:IA:_:D:_:E:_:U::_N.::_A~P~RO.:,_f_ES_IÓ_N
________
___

red más densa, complementaria y organizada en materia de asiStencia al pauperismo,


al tiempo que se avanza hacia la previsión social. .
Sin embargo no desaparecieron las instituciones tradicionales generaliS tas (hospi-
. .' · · d. )
tales manicomios cárceles m1sencor 1as . u apo
s
rtac·16n seguía siendo clave por s
u
acci~n ante los pr~blemas de salud física y psíquica, la delincuencia : el abandono.
En todos los casos se plantearon mejoras en sus condiciones de salubridad, en el per-
sonal disponible para su atención y en los servicios que prestaban.

GLOSARIO

- Cuestión social: expresión acuñada en el siglo XIX que recoge la preocupación


de responsables políticos, económicos y religiosos ante el empobrecimiento
generalizado en las ciudades como consecuencia de la industrialización. Reco-
noce que se han producido nuevas formas de desigualdad (empresario/trabaja-
dor) y conflictividad (huelgas, revoluciones, etc.), y el nacimiento de una nueva
conciencia social.
- Beneficencia: modelo de intervención social promovido por las administracio-
nes públicas liberales del siglo XIX. Su objetivo es proteger el modo de vida
burgués frente al pauperismo y los riesgos sociales.
- Pauperismo: fenómeno colectivo y generalizado de empobrecimiento que sus-
tituye a la pobreza individual tradicional. Se muestra como un peligro para el
orden establecido y exige una intervención desde las administraciones públicas.
- Pobreza: carencia relativa de los medios o recursos que determinan la cali-
dad de vida de las personas (alimentación, abrigo, alojamiento, salud, edu-
cación, etc.).
- Pobre: persona que, de forma permanente o temporal, se encuentra en una
situación de debilidad, dependencia, humillación, privada de medios (diversos
según épocas y sociedades), de poder y consideración social, porque carece de
dinero, relación, influencia, poder, cualificación técnica, honorabilidad, capa-
cidad intelectual o física.
- Pobres verdaderos: quienes no podían ganarse la vida dignamente. Eran reconoci-
dos como «lisiados, tullidos y baldados, ciegos, deficientes y enfermos, sobre todo•.
- Pobres vergonzantes: individuos o familias pobres legítimas O verdaderas que
estaban desclasadas («venido a menos»), por factores accidentales O por cir-
cunstancias sobrevenidas. Intentaban sobrellevar su indigencia y recibir ayuda
de forma discreta.
- P~bres falsos: gentes que, siendo útiles para el trabajo, optaban por la mendi-
cidad, vagabundeo o cualquier actividad delictiva para sobrevivir. Eran, entre
otros, holgazanes, pícaros, ladrones y prostitutas.

62
2. Contexto histórico del Trabajo social: la lucha contra la pobreza y las reformas de ayuda

BIBLIOGRAFÍA

Anaut Bravo, S. (2001 ). Luces y sombras de una ciudad. Los límites del reformismo
social y del higienismo en Pamplona . Ayuntamiento de Pamplona y Universidad
Pública de Navarra, Col. Historia 7.
Arenal, C. (1897) . El pauperismo. Victoriano Suárez.
Gutiérrez Resa, A. (coor.). (201 O). Orígenes y desarrollo del Trabajo Social. Ediciones
Académicas-UNE D.
Hernández Aristu, J. (2011 ). Trabajo Social en el espacio europeo: teoría y práctica.
Editorial Grupo S.
Raya, E., Caparrós, N ., Lorente, B. & Anaut, S. (2017). Ciencia y esencia en /a práctica
del trabajo social. Tirant Humanidades.
Santolaria, F. (1997). Marginación y educación. Historia de la educación social en la
España moderna y contemporánea. Ariel Educación.

SOLUCIONARIO

Ejercicios de autoevaluación
1. Situación colectiva general, no solo individual; es resultado de la falta de un
sistema/red de apoyos obligatoria; los derechos de protección están sujetos al
lugar de residencia; asociada al desempleo prolongado.
2. Especialización en los grupos atendidos e implicación de las administraciones
públicas en la extensión de formas de ayuda (tipología, financiación y exten-
sión de quienes son ayudados).
3. Protección de su identidad e integridad física, moral y sanitaria; lograr su rein-
serción social a través de la formación; atención con límite temporal.

Actividades/ejercicios de repaso o revisión


1. Homenajes a la Vejez, socorros para parturientas pobres, socorros para niños
transeúntes, subvenciones a familias pobres.
2. Colonias de verano para obreras, asilo de niñas adolescentes y mujeres adultas,
Casa de Maternidad y Expósitos (Inclusa), Gota de leche, Madres Adoratrices,
Madres Trinitarias, Madres Oblatas, Congregación de María Inmaculada del
Servicio DomésticoCasas para Sirvientas bajo la Protección de la Sagrada Fami-
liaI Asociación Católica Internacional y Sindicato de Agremiaciones Católicas
de Obreras.Todas las instituciones genéricas podrían añadirse.

63
3. La cuestión social: prevIs1on
. ., social y
reformismo legislativo
ANDRÉS ARIAS ASTRAy
Facultad de Trabajo Social. Universidad Complutense de Madrid, España

G UION/ESQUEMA:
1. Definición de cuestión social y su contextualización.
2. La acción social durante el siglo XIX: Beneficencia pública y previsión particular.
2.1. E I régimen de la Beneficencia: Las leyes de 1822 y 1849.
2.1.1. La Ley de Beneficencia de 1822.
2.1.2. La Ley de Beneficencia de 1822.
2.2. El desarrollo de instituciones para el fomento del ahorro y de la previsión
particular y la creación de la Comisión de Reformas Sociales.
3. La acción social desde comienzos del siglo XX hasta la dictadura de Franco.
3.1. De los seguros sociales a la Seguridad Social.
3.1.1. Etapa de Previsión Social (1890-1963).
3.1 .1.1. Momento de Intervencionismo Reformador Limitado.
3.1.1.2. Momento De Despotismo Benefactor (1939-1963).
3.1.2. Etapa de Seguridad Social.
3.2. La Asistencia Social pública como alternativa a la Beneficencia durante la
Segunda República y su evolución posterior.
4. Conclusiones
ÜBJETIVO CENTRAL DEL CAPÍTULO:
Caracterizar los sistemas organizados de acción social en respuesta a la denominada cuestión
social derivada de los procesos de industrialización y urbanización acaecidos en España.

ÜBJETIVOS DEL CAPÍTULO:


• Describir las características y evolución del sistema de Beneficencia en nuestro país
• Explorar la aparición del sistema de Asistencia Social en España
• Caracterizar el sistema de Seguridad Social partiendo de los antecedentes de los seguros
privados, los seguros obligatorios y el sistema de Previsión Social.

CONCEPTOS CLAVE:
Asistencia Social, Beneficencia, Cuestión Social, Revolución Industrial, Seguridad Social,
Seguro.

65
o RIGENES
. .
y O[SARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROíESION

l. DEFINICIÓN DE CUESTIÓN SOCIAL Y SU CONTEXTUALIZACIÓN

Tradicionalmente se ha entendido por «cuestión social» el conjunto de problemas


de carácter social que surgieron como consecuencia de la revolución i_ndustrial Ybur.
guesa, en un marco de profundas transformaciones sociales Yeconómicas.
La nueva cuestión social trajo consigo formas originales de entender las causas y
las soluciones de las situaciones de necesidad social, que reflejaban también diferen.
tes cosmovisiones de la realidad social y política, alguna de cuyas ideas fuerza aún
perduran hoy en día.
Claro está que «la cuestión social» se interpretaba de distinta forma dependien.
do de la posición de mayor o menor privilegio ocupada. A diferencia del Antiguo
Régimen, los privilegios en la Modernidad dejan poco a poco de ser dependientes
de la sangre, el abolengo o el estamento de pertenencia. Lo diferenciador ahora
es disponer de capital y medios de producción. Quienes no los poseen, los más,
sobreviven gracias a su fuerza de trabajo, pero con poco poder para que sea sufi.
cientemente remunerada. Se trabaja, pero se sigue sin tener nada, se es pobre. El
pudiente, el empresario, industrial o propietario, sin trabajar manualmente y en
ocasiones hasta sin trabajar, cada vez acumula más riq uezas y, también importante,
deja de tener obligaciones con el trabajador, a diferencia de lo que ocurría con la
clase privilegiada en la Edad Media, la nobleza, que, en función del vasallaje, os-
tentaba un ineludible rol protector para con los más dé biles, instituido, entre otras
formas, como caridad. Así, la cuestión social es vista desde cualquiera de estos dos
ex~remos co~o un problema entre quienes tienen y consideran natural el tener y
quiene~ no tienen Y!º co_nsideran, como poco, injusto. Desde e l extremo pudiente,
se percibe :orno pel1gros1dad y desestabilización, en función de fa sospecha y ame-
naza que _siempre genera quien no se contenta con su situación. Desde e l extremo
de c~renc1a de m:d!os, se vive como injusticia a remediar, observándose en muchas
ocasiones como unica salida la de la desviación, el uso de la viole · 11 d 1
caso, la revolución. ncra o, ega o e
Dependiendo del país la cuestión •
. . , socia 1 emerge antes o después y lo hace con
mayor o menor 1ntens1dad dependiend O f d
trialización y urbanización' í ~~ amentalmente de la fuerza de la indus-
, as como tamb1en de la · 11· •, d
a estas dos nuevas realidades. imp cac1on e los Estados frente
Este capítulo se centra en la realidad _
ocurría en otros países de su ent espanola, apelando mínimamente a lo que
orno cuando sea ·
páginas, no se puede claro está . • necesario. Dada la limitación de
. . ' 1
, rea izar aqu 1 un d
tec1m1entos sociales y políticos resumen e los diferentes acon·
que acaecen en e l , d
temporal que abarcan los cambio . pa,s urante e l amplio período
. d s en 1os sistemas de . .. .1
ana liza os. Recomendamos a q . prev1s1on y protección socia
1
UJen ea este ca 't 1O
parte de la historia de España para pi u que repase por su cuenta esta
.
á mb 1to. comprender ade d
cua amente lo acaecido en este

66
3. La cuestión social: previsión social y reformismo legislativo

2. LA ACCIÓN SOCIAL DURANTE EL SIGLO XIX: BENEFICENCIA PÚBLICA Y


PREVISIÓN PARTICULAR 1

Es en el tránsito entre los siglos XVIII y XIX cuando, fruto de la compleja coyuntura
del momento, se producen algunas de las transformaciones más radicales a la hora de
interpretar y abordar los problemas y necesidades sociales.
En toda Europa, aunque a diferente ritmo e intensidad -siempre más lento en
España-, las consecuencias de la Revolución Industrial así como los efectos de las
'
sucesivas revoluciones políticas, serán determinantes en este sentido.
El avance del capitalismo traerá consigo tanto el incremento de la antigua pobreza
estructural como la consolidación de un nuevo tipo de pobreza vinculada al mundo
del trabajo. Su lamentable situación, potencial foco de conflictos, será determinante
para que las reivindicaciones de «clase obrera», por boca de los futuros movimientos
sindicales y los nuevos partidos de masas, lleguen a ser tenidas en cuenta, andando el
tiempo, por el poder político (Gallego Méndez, 2003, pp. 107-116; Requejo, 1997,
pp. 3 73-3 78; U riarte, 2002, pp. 96 y ss).
Por su parte, las revoluciones políticas -especialmente la francesa- contribuirán a
desarrollar la idea de ciudadanía y a plantear que los derechos a ella inherentes han
de ser, si no responsabilidad, sí al menos protegidos por el Estado.
«En el segundo tercio de la centuria triunfa en Europa occidental la necesidad y rentabilidad
de ayudar a los pobres mediante socorros administrados por los poderes públicos, es decir,
por el Estado. Este derecho-obligación se lo disputan la Iglesia, protagonista tradicional de
esta asistencia, y el nuevo Estado burgués alumbrado con caracteres propios.
El balance de esta contienda - caridad eclesiástica/beneficencia pública- no permite sorpre-
sas: la burguesía tiene en sus manos la riqueza y el poder políticos; la Iglesia únicamente su
tradición y algunos viejos aliados (nobleza). La actitud generalizada de la burguesía europea
consiste en «pactar,, con las fuerzas que aspira a derrotar» (Maza Zorrilla, 1989, p. 114-115).

En nuestro entorno, después de la transición hacia la Beneficencia pública que se


produce durante el reinado de Carlos 111 (Cfr. Alonso Seco y Gonzalo González, 2000,
pp. 73-74; Moreno Rebato, 2002, pp. 16-17), será bajo el gobierno de los liberales
progresistas cuando, paradójicamente2, se termine regulando de forma general y como

' Tomamos como subtítulo, en este caso, el mismo que utiliza Esteban de Vega (1992) en su
artículo La asistencia liberal española: Beneficencia pública y Previsión particular, publicado en His-
toria Social, 13, pp. 123-138, por parecernos uno de los más adecuados para resumir, con dos breves
expresiones, lo más significativo de lo acaecido durante el XIX en el ámbito de las materias que
estudiamos.
2 Esta paradoja pronto se resuelve si comprendemos que el individualismo que guiaba a los

liberales decimonónicos era concebido de modo abstracto, de tal suerte que del mismo se derivaba
el principio de igualdad para todas las personas. Por otra, parte,. es preciso r~cordar que otros tres
axiomas que guiaban a los liberales se concretaba_n en (1) la rebelión d~ la sociedad contra el Estad?
absolutista del Antiguo Régimen· (2) una concepción del Estado como instrumento para hacer efecti-
vas la libertad e igualdad inhere~tes al ser humano y (3) el reconocimiento de una serie de derechos

67
T ECTORIA DE UNA PROFESIÓN
~Ü~R~ÍG~E~NE~S~Y~D~E~SA~R~RO~l~l~O~D'.:EL:_T~R~A~BA~IO~SO~C~l~Al:•~RA~Y'._::_:.:::,::::_::.=....::.___ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _____

sistema público el régimen de la Beneficencia. Primero, co_n u~a vigen~ia muy breve,
durante el Trienio Liberal y bajo el recuperado marco conSt itucional gaditano de 1812.
, d d · ada Década Ominosa y ya de forma permanente, con la Ley
Mas tar e, tras Ia enomm d d
General de 20 de junio de 1849 y su Reglamento ejecuci_ón de 14 e m~yo ~ 1~52.
• se como en muchas ocasiones se afirma, que la as1stenc1a liberal
Pero no se p1en , . . · R ·
vino a mejorar O a engrosar el disperso sistema as1stenc1al del An~1g~o ég1i:nen O a
· es, aun trabaJ·ando , no les alcanzaba para subs1st1r con dignidad .
ocuparse d e quien
Como ha aclarado Esteban de Vega (1992, pp. 124-125):
«la asistencia liberal estuvo concebida esencialmente con los criteri_os tradicionales de aten-
ción a los pobres alejados del proceso productivo [ ...} dejando casi c~mpletamente al mar-
gen de la cobertura las nuevas situaciones de miseria e inseguridad ligad~s la condición .ª
obrera. En realidad, los poderes públicos se limitaron a controlar la desapa_nc16n del aparato
asistencial del Antiguo Régimen, a sustituirlo por otras instituciones benéficas Y a confiar en
la complementariedad de las iniciativas individuales».
«la Revolución de Cádiz -apunta por su parte Herrera Gómez, 1999, p. 23-con esa mezcla
de elementos tradicionales y revolucionarios, no supuso una ruptura de la continuidad
histórica, sino que, en gran parte, se nos ofrece como la cumbre de un proceso que se des-
envuelve a lo largo de los siglos XVI y XVII y más inmediata y acusadamente en la centuria
que le precedió, en el siglo XVIII».

De hecho, las primeras iniciativas públicas para atender a la «cuestión social>, de la


nueva clase trabajadora tardarán en llegar a España, y sólo lo harán, como había ocu-
rrido en otros países de Europa, cuando sea percibida como una amenaza real para el
sistema establecido (Cfr. López Alonso, 1988, p. 21 ). En el entretanto, los trabajadores
y los obreros más afortunados afrontarán su incierto futuro mediante las técnicas del
ahorro y previsión particular organizada; para el resto no quedará otro camino que
la Beneficencia pública o privada, seguir apelando a la caridad o, como en todas las
épocas, servirse de la ayuda elemental.
Cierto es que las actitudes hacia la vagancia y mendicidad serán similares a las
de tiempos anteriores, como si no se advirtiese o no conviniese insinuar su carácter
estructural y su frecuente origen en la falta de trabajo o en el raquítico jornal. Así, se
continuarán persiguiendo y, ante los reiterados fracasos de la co rrección, se tipificará
como delito la primera y se reiterarán las regulaciones y prohibición de la segunda3•

individuales, que han de ser garantizados y sometidos al principio de legalid d ·t cualquier


· d b' · d d (R . a para ev1 ar
tipo e ar Itrane a eque¡o, 1997; Vallespfn, 2003).
3
La Constitución de Cádiz suspendía los derechos de todos aquel! s · d «empleo,
f . · d d · · 'd o que carecieran e
o 1c10 o ~o o e ~1v1r conoc1 o». Un .Decreto de Cortes de 11 de septiembre de 1820 disponía el
apresamiento
, . de gitanos, vagos, holgazanes
. . y malentreten'idos y su o bl.Igad a ocupac1on
• . en obras
publicas, arsenales . u otros establec1m1entos
. · El fracaso de los esfue rzos I era es m s progresI·stas en
t·b I á
pro de la corrección de la vagancia, que les había llevado a no tipificarla como delito en el Código
Penal de 1822, . trataron. de. enmendarlo los moderados al promulga r Ia Ley d e vagos d e 9 d e mayo de
1845, que estipulaba distintas penas dependiendo de que el del·,to . 1 mente
. . se concretase en ser «sImp e
vago" o «vago con c1rcunstanc1as agravantes». Un talante simi lar será el que refleje el Código penal

68
3. la cuestión social: previsión socia l y reformismo legislativo

Advertidos estos puntos, para analizar el desarrollo del sistema de la Beneficencia


en la España decimonónica seguiremos parte del esquema expositivo que sobre la
materia han articulado Alonso Seco y Gonzalo González (2000, pp. 64 y ss.).

2.1. El régimen de la Beneficencia: Las leyes de 1822 y 1849

2.1.1. La Ley de Beneficencia de 1822

Hablamos, en primer lugar, de una Ley que no tuvo demasiado tiempo para hacerse
efectiva, pero que supuso un hito de gran importancia en el cambio de concepciones
que se iban a producir en el campo de la acción social a partir del s. XIX: La Ley de Esta-
blecimientos de Beneficencia de 23 de enerer6 de febrerol 822 4· Su limitada aplicación
se debió a que se aprobó poco tiempo antes de que en 1823 se diese por finalizado el
«Trienio Liberal» al que se había visto forzado Fernando VII y que había restaurado la
Constitución de 18125 · Una Constitución que, entre otros principios generales, consig-
naba los siguientes: la obligación principal de los españoles la de ser «justos y benéficos»
(Art.3), el establecimiento de un sistema público de atención al necesitado, y un papel
de primer orden para los Ayuntamientos y Diputaciones en este último sentido (Arts.
321 .6 y 335.8)6 (Cfr. Alsonso Seco y Gonzalo González, 2000, p. 75).
Tales principios, a su vez, se hacían efectivos en la mencionada ley de 23 de
enerer6 de febrero 7 que, como se deriva de las características que se consignan a con-
tinuación, suponía un «paso decisivo para la consideración de la Beneficencia como
servicio público» (Cfr. Alonso Seco y Gonzalo González, 2000, p. 76-77 y anexo IV;
Maza Zorrilla, 1999, documento 3, pp. 73-94; Moreno Rebato, 2002, pp.18-19):

de 1848, que no será alterado hasta que con el Código Penal de 1870, en el que la vagancia deja de
ser considerada un hecho punible, para pasar a entenderse como «circunstancia agravante» (Maza
Zorrilla, 1999, pp. 22-23).
~ El texto de estas leyes es fácilmente accesible. Entre otros lo recogen y Alonso Seco y Gonzalo
González (2000, Anexo IV) y Maza Zorrilla (1999, Doc., 3, pp. 73-94).
5 El sistema legal de 1822 quedaría sin efecto en 1823 junto al resto de la legislación constitucio-

nal. No obstante, sería restablecido después de la muerte de Fernando VII por la Reina Gobernadora
mediante el Real Decreto de 8 de septiembre de 1836, aunque descargado de buena parte de su
carga municipalista.
6 «Estará a cargo de los Ayuntamientos -decía el Art. 321- [...] sexto: Cuidar de los hospitales,

hospicios, casas de expósitos y demás establecimientos de beneficencia, bajo las reglas que se pres-
criban» (reglas, que por ciento nunca se llegaron a especificar). Por su parte, el artículo 335 decía lo
siguiente: «Tocará a estas Diputaciones: [...] octavo: Cuidar de que los establecimientos piadosos y de
beneficencia llenen su respectivo objeto, proponiendo al gobierno reglas que estimen conducentes
para la reforma de los abusos que se observaren•.
7 Como advierten Alonso Seco y Gonzalo González (2000, pp. 75-76), la ley de Beneficencia

de 1822 fue precedida por una desconocida Instrucción Provisional. de 8 .de agosto de 1821 y com-
pletada por la Ley de 12 de febrero, sobre Arbitrios al plan de Benefrcencra.

69
CTORIA DE UNA PROFESI ÓN
T A~YE::.'._'.~:...::::_::..::.:......--------------
~Ü~R~iG~EN~E:_S:!_Y~O'.:ES~A~RR~O~LL~O~O~E~L~TRA~BA~JO~SO~C~IA~L:_.~R~

• ·t público· en su objeto (art. 134)


• Constituía a la Beneficencia como sis ema · ' . en
., ( rt 1 y 137) en su financiación (art. 25 y ss.) y en 1a recaudación
su gest I0n a s. ,
de fondos (art. 30). . · t t ·
• Estipulaba las características, composición, func,onam,en Y campe encias de °
• • 1 s de Beneficencia (Título 1), a establecer en todos los
las Juntas de munIcIpa e f' .
. . • ( rt l) así como de las Juntas parroquiales de Bene 1cenc1a, que
munIcIpIos a . , 8
habían de nombrarse en los municipios más poblados ·. .
• Reducía a <<Un sistema común» los fondos de la Benef1cenc1a procedentes de
fundaciones, memorias, y obras pías de patronato público (Real o eclesiástico)
cualquiera que fuese su origen primitivo (art. 25), a los cuales, a su vez, dividía
en dos clases: generales y municipales (art.26).
• Establecía reglas generales sobre los establecimientos públicos de Beneficen-
cia que reducía a las siguientes clases: casas de maternidad, las de socorro, los
ho~pitales de enfermos, convalecientes y locos, y la hospitalidad Y socorros do-
miciliarios (fítulo 111). Además, en su ánimo estaba que funcionasen de modo
subsidiario a la Beneficencia domiciliaria (arts. 88 y 98).
• Suprimía los establecimientos privados que no se ajustaban al objeto público
que establecía la ley (art. 134).
• Y obligaba al ejercicio policial a todos los centros, incluso los de Beneficencia
privada, a los que sometía, además, a un sistema regularizado de administra-
ción (art. 127).
En definitiva, se trataba de una ley con la que, por primera vez, se pretendía de-
sarrollar y organizar un nuevo sistema de acción social, la Beneficencia, que bajo la
dirección, vigilancia e intervención - esta última no exclusiva- de los poderes públi-
cos, sirviese, racionalizando la asistencia hacia los más desfavorecidos, a orientar-
los hacia la productividad, a un mejor control del orden público y a un incremento
general del bienestar de la nación. Una ley, cuyo talante secularizador y en cierta
medida anticlerical, también reflejaba la voluntad de las nuevas clases dirigentes por
horadar el monopolio de la Iglesia en la materia y por extender su poder y control a
todos los ámbitos de la vida pública. Por otra parte, la legislación del vei ntidós apos-
taba decididamente por la municipalización del nuevo sistema9, anticipando, como
ha querido ver Aznar lópez (1996, p.562), «algunos aspectos que se contemplan en
nuestras actuales leyes de acción social, como son las técnicas descentralizadora Y
desconcertadora, la amplia intervención del municipio y el énfasis en la atención

8
dAmbosttipos de Juntas habían sido creadas en 1821 por la antes citada Instrucción Provisional
d e 8 e agos o.
9 Un rasgo, este último, que en el breve periodo de su v·igenc·a bl mas y
· d d 1 • 1 acarre 6 no pocos pro e
muchas críticas, a a a escasa capacidad de muchos munic'ip·,os h d I mpe-
·b r h para acerse cargo e as co
tencias que se 1e atn u an. De echo, un Decreto de 3 de febrero de 1823 d' t I se regu·
· y po1·1t1co
laba e 1 go b1.e rno econ6 mico · de 1as provincias otorg b . me. 1an e e que
. . nes
· d B r· . , a a competencias a las D1putac10
Provinciales en materia e ene 1cenc1a. (Cfr. Alonso Seco y G G
onza Io onzález, 2000, p. 78).

70
3. La cuestión social: previsión social y reformi smo legislativo

primari~•· ~o obstante, todos estos rasgos serán matizados cuando, pasada la época
involucionis~a e~ la que Fernando VII volvió a ostentar el poder absoluto, se apruebe
la nueva leg1slac1ón benéfica.

2.1.2. La Ley de Beneficencia de 1849

Si la Ley de 1822 se había aprobado bajo el marco constitucional establecido en


1812, la ley de Beneficencia de 20 de junio de 1849 y su Reglamento de ejecución de
14 de mayo de 1852, fueron promulgados siguiendo los principios consignados en la
Constitución de 1845. De estas dos disposiciones se puede decir que van a significar
«la consolidación de la Beneficencia como servicio publico» (Alonso Seco y Gonzalo
González (2000, p. 78) o utilizando lo términos de Esteban de Vega (1992, p. 125),
que marcarán, «el inicio de la 'estatalización' de la Beneficencia». No en vano, en
dichas disposiciones se dice, entre otras cosas que (Cfr. Alonso Seco y Gonzalo Gon-
zález, pp. 79-82):

• La Beneficencia tiene una finalidad pública. Sus establecimientos son públicos


(art. 1 de la Ley).
• Su organización administrativa también es pública y corresponde al Gobierno
(art. 5 de la Ley y art. 29 del Reglamento).
• El Gobierno se encarga de la creación y supresión de centros (art. 14 de la Ley),
así como de la aprobación de los reglamentos de los centros de Beneficencia
(art. 11 de la Ley).
• La gestión de la Beneficencia corresponde al Ministerio de la Gobernación (art.
29 del Reglamento).
Añadido a lo anterior, se puede decir que en contraste con la Ley de 1822 es una
ley menos descentralizadora. Establece una Junta General, las Juntas Provinciales y las
Juntas Municipales de Beneficencia (art. 5 de la Ley). En los municipios grandes permite
establecer Juntas subalternas de socorros domiciliarios (art. 13 de la Ley). Las distintas
juntas auxilian al Gobierno, están coordinadas entre sí (lo que hace que la Beneficencia
se constituya en un auténtico sistema), aunque entre ellas no existe una subordinación
orgánica (art. 36 del Reglamento). Las Juntas están compuestas por personal civil, ecle-
siástico, facultativo y por vocales nombrados por el Gobierno (Central y Provinciales) o
por el Gobernador Civil (Municipales). De ellas dependen, respectivamente:

• Los Establecimientos Generales: que se destinan a satisfacer necesidades per-


manentes (las de los locos, sordomudos, ciegos, impedidos y decrépitos) (art.
1° del Reglamento)
• Los Establecimientos Provinciales: que atienden a las personas con enferme-
dades comunes, a las imposibilitadas para el trabajo Y a quienes carecen de
familia. Entre ellos se encuentran los hospitales de enfermos, las casas de mise-

71
O I ~=~:.:::.....------------
~R~G~E~NE~S~Y~D~E~SA~R~RO~l~LO~D~El~T~RA~B~Af~O'._:S~O::Cl~/\l~-~T~RA~Y~ECT~O~Rl:A
D E UNA PROFESIÓN

. ó ·t las de huérfanos Y desamparad


ricordia las casas de maternidad Y exp si os, os.
'
(art. 3º del Reglamento) f d d "d
•• ¡ socorren en erme a es accr ental
• Los Establecimientos Munic1pa es: que . es,
bl · I·entos provinciales o generales y of
transportan a los pobres a los esta ec1m . re-
., d · ·1· · A ellos pertenecen las Casas de Refugio y la Hospi
cen atencIon omIcI Iana. ) -
. . . d · ·1· ·as (art 4 del Reglamento .
talidad y la Benef1cenc1a om1cI Ian •
En lo que respecta a la financiación de la Beneficencia, la _propia ~ey_ eSt ablece la
creación de un fondo patrimonial común, constitu ido por bienes publi~os, depen.
dientes de los presupuestos generales, provinciales Y municipales, Y por bi:n~s priva-
dos asociados a los fondos de las fundaciones, a las rentas de los establec1m1entos y
I

a las limosnas (art. 14 de la Ley y 46 a 49 del Reglamento).


Por otra parte, esta Ley de 1849 también establece una serie de pautas referentes a
la administración de los centros. En este sentido ordena que se siga un régimen presu-
puestario y contable común para todos los establecimientos, el cual será revisado por
la Junta correspondiente (Cap. 111 del Reglamento). Asimismo, estipu la, por una parte,
que la administración de los bienes debe hacerse pública en los diarios establecidos
al efecto (art. 51 del Reglamento) y, por otra, que el déficit presupuestario que pueda
existir se cubra a cargo de los presupuestos del Estado, Provincia o Municipio, según
corresponda (art. 67 del Reglamento).
Otro aspecto importante es el carácter de las prestaciones que va a ofrecer el
sistema de Beneficencia (para hacerse una idea de su conten ido véase la Figura 1).
La norma general es que sean gratuitas durante el tiempo en el que la persona me-
nesterosa las necesite (art. 28° del Reglamento). No obstante, se señalan una serie
de excepciones que permiten a los estableci mientos admitir pensiones y socorros
a favor de determinadas personas, así como ayudas de familias para locos, ciegos
y sordomudos (arts. 13 a 15 del Reglamento). También se permite que el trabajo
de los acogidos pueda contribuir a financiar los establecimientos (arts. 18 a 27 del
Reglamento).
Cabe señalar, asimismo, una notoria diferencia con las leyes precedentes relativas
a ~a atención a los pobres, por ejemplo, aquellas que fueron promu lgadas durante el
r~in~do de Carl~s 111, pues la nueva normativa defiende que el ingreso en los estable-
c1m1entos _benéficos ha de ser voluntario, que nadie puede ser forzado a someterse a
la protección de la Beneficencia, ni que se pueda recluir a la gente en sus estableci-
mientos por motivos disciplinarios (art. 9 del Reglamento)1 º.
Otra diferencia imp~rtante entre esta ley y la anterior de 1822, derivada del talante
más moderado de . .los liberales ahora en el poder, es que es mueh o mas , respe tuosa
con los establec1m1entos privados. Así y si bien es e· rt
'
á . ·
Ie o que est n suJetos a inspe
e-

10
Si bien es ~ierto que el_acceso a la Beneficencia era vol u . . 1e
buena parte del siglo la condición de vago fu .d d ntano, es preciso recordar que duran
e cons1 era a como d 1·1 1 ·ales
promulgadas al efecto como por alguno de los Cód. p e ~ o anto por 1as leyes especi
igos ena Ies en vigor.

72
3. La cuestión social: previsión social y reformi smo legislativo

ción y control administrativo y contable, sus patronos participan en las Juntas Genera-
les, Provinciales y Municipales de la Beneficencia.
Para resumir lo dicho hasta ahora sobre esta ley, se puede afirmar que en la mis-
ma la Beneficencia tiene un carácter de servicio público. No obstante, y esto es muy
importante para distinguir a la Beneficencia de otros modos de acción y protección
social, no se reconoce el derecho subjetivo de los pobres a recibir las prestaciones
que ofrece la administración. Y ello, aunque las prestaciones de la Beneficencia no se
puedan considerar graciables, pues el Reglamento referido obliga al establecimiento
benéfico a recibir al pobre siempre que no convenga prestarle socorro domiciliario.

FIGURA. 1. l.As PRESTACIONES DE LA BENEFICENCIA

1OBJETIVO> Sotisfoeddn dt las


necuidcdc.s bc!slc4S
l • Aslstcndo aollltaria
• Hcbltod'"
• &stcnto
• Va,Jdo

SECTORES A 1c~umos II r»ftos 11 lwf-s 11~ soltucs 1


LOS QUE Se
DIRIGEN
1~~s Il lowlldos 11 -1o-
11--i~ 1
ATENCIÓN l>O.MlCil.lAAIA (COMPETENCIA MUNiaML)
1 Socorro do,n,c,l,...,o I polru ~ n t u

1ESTAOUO•'&m>S> 1~OE 11 : : . : .
HOSPITALES 0E 1
IMPEt>IOOS Y CASAS DE HOSPIQOS Y CASAS OE
oeaté>ITOS
DEMENTES MISERICORDIA
1 1 A.....,.,. o pobru qua oo pu<dcn
CASAS 0E MATBINIOAl>
,..h ar III trobojo suftdcnlt poro
1 Subt1Jhl"
pro ""'jtra solltroJ aoborc,iodos

C.AS.45 DE H\é,ANQS
CASAS 0E E>G'ÓSITOS
Rca,ga,oloshuórfo,,os
,ci-, o los rwlos obanclorGdos
~dos
1 11 1
ASn.OS DE PÁAVVLOS CASAS DE 50CORAO
ot.....SU, a las lujos dt los
trabajo&rts
1 Para • """0111bulatono dt ocddtntu 1
CASASl>E
llEfVQOS y
CASAS oe AAAEPeNTIMS 1 ~VAl>OY 8 ~
AL8ERGVES
poro ontfquc.s pr-Off,tvtoJ PAAAPOBltES llcc090" o los
lnd>gtfftU hoJto qut
EST"'81.ECIMIENTOS
E.SPfCIAUV.l>OS
PÓSITOS nCA1AS De .. los , ....bda oJ

PARA SORDOMIJOOS
!AHORRO hospicio

V CIEGOS
MONT'ES oe PIEDAD
1 1
1INSTITUCIONES PIUVAO?
PAna-lAT05 DE U NACIÓN
PATIUlNATOS DE U COIIONA
MEMOIUA5
l'l>l)ACla-.iE.S
-.iuos
~OACE5 tnUl0$A$
co,uol.t5
clllw,Es.MD.I'TAW
l.(6AI.U
CAUSAS ,tAS soamAt>E.s DE sorouos MÚ'T\l0.5
ASOCIACONE.5 IEM:l'I.CAS ETC•. ETC

. a pa rt·,r de A lonso Seco y Gonzalo González (2000).


Elaborac1.ón propia,

73
RIA DE UNA PROFESIÓN
~Ü~R~ÍG::E~N~CS~Y~D~E:'.SA~R~RO~l~lO~D~El~T~R~AB~A~IO~SO~C~IA~l:_•T
º ~RA~YE~C~T~~:_::..::.:,_,:__ _ _ _ _ _ _ _ _ ____

f · uede excusarse de recibir a Pob


«Art. 8º Ningún establecimiento de la Bene icencr~ P re
alguno o menesteroso de la clase a que se halla deSt inado.
t sos de distinta clase de las que forman 1
Esta obligación se extiende a pobres o menes ero h b. la población establecí . e
objeto especial de su instituto en los casos en que no u ,era en . . m1en.
to destinado a la dolencia o necesidad que padezca el pobre, si~~~r~ que por circunstan.
. especiales no se prefiera
cIas . o convenga prestar le socorros dom1cil1anos»
En conclusión el nuevo régimen de la Beneficencia no constituyó, como añade Esteban
de la Vega (1992,'p. 126) a lo antes apuntado, «un sistema de acción social revolu~ionario»
en casi ningún sentido. Al menos en lo que a las técnicas de cobertura de necesidades y
a los sectores de población atendidos se refiere. De hecho, las personas Y las situaciones
atendidas fueron sustancialmente las mismas a las que se había dirigido la acción social
del Antiguo Régimen (enfermos pobres, niños desamparados, huérfanos, madres solteras,
locos, ancianos, etc.; véase figura 1). Por otra parte, la novedad de la intervención de los
poderes públicos, a la que nos solemos referir con los términos «estatalización», «naciona-
lización» o «secularización» de la asistencia, en ningún caso se estableció en régimen de
monopolio y no fue tan profunda como en ocasiones se da a entender, puesto que quienes
desde lo público asumieron realmente la asistencia fueron las entidades locales.
«El matiz es importante, puesto que el protagonismo del Estado habría significado una ma-
yor posibilidad de entender y tratar la beneficencia o la asistencia como un mecanismo re-
distribuidor de riqueza acumulada. Pero la asistencia en manos de los poderes intermedios
se sometió más fácil y frecuentemente al dictado de los intereses de los grupos dominantes
en cada lugar» (Carasa Soto, 1987, p. 459).

. La Ley de 1849 y su Reglamento de 1852 se mantuvieron en vigor, aunque par-


cialmente, hasta que fueron derogadas de modo expreso por la hoy también derogada
Ley_30/1~94, de 24 d_e _noviembr~, de Fundaciones e incentivos fiscales de la partici-
pac1ó~ privada en _act1~1dades de interés general, con la que se trataba de adoptar esta
materia a la Const1tuc1~n de _1978. En este sentido, es necesario recordar que fueron
unas normas d~ l~rga v1genc1a y que las que se dictaron con posterioridad al menos
hCafstaMla II Republrca, sólo incidieron en materias parciales tales como las' siguientes
( r. oreno Rebato, 2002, pp. 20-21 )11:

• Normas sobre organización competencia! y puesta en funcionamiento de la


Ley de 1849 y del Reglamento de 1852 _
• Normas sobre la creación organiz •ó f .
tras de beneficencia. ' ac, n Y uncionamiento interno de los cen-

• Normas sobre el protectorado del G 0 b .


particular. remo en relación con la beneficencia

11
Lo anterior no implica, claro está que el t d
b1tos pu' bt·reo como priva
. . do, no llegase 'a ser exten rama
d o legal de la Benef.Icencia tanto en sus arn·
,
rema amente ab I d ' 1
González, 2000, p. 83, nota 8; Krause 1990 PP u ta o (Cfr. Alonso Seco y Gonza 0
193 99
23 y 25; y Piñar Mañas y Real Pérez, 1987). ' · •1 ; Moreno Rebato, 2002, p. 21, notas 22,

74

.,),
3. La cuestión social: previsión social y reformismo legislativo

Pero para el Sistema de la Beneficencia nunca existió una buena época o un período
«dorado». Y ello por varias razones. La primera, por el estigma social vinculado con el mis-
mo, que situaba a los asistidos más allá de los márgenes de la buena sociedad. La segunda,
porque la distancia entre el diseño del sistema y su funcionamiento real siempre fue enor-
me, debido, las más de las veces, a importantes problemas de financiación que, como es
lógico, redundaron en una nefasta calidad de la atención tanto de la Beneficencia pública
como de la particular12• La tercera, y la última que apuntaremos, tiene que ver con que las
formas alternativas de hacer frente a las necesidades sociales, preexistentes o que pronto
habrían de ver la luz, siempre fueron preferidas por aquellos que se las podían permitir.

2.2. El desarrollo de instituciones para el fomento del ahorro y de la previsión


particular y la creación de la Comisión de Reformas Sociales

En el ámbito no benéfico de la acción social, la legislación liberal discurrió por


derroteros bien distintos a los de la intervención directa. En este caso, el papel del Es-
tado «se limitó a vigilar, permitir, reconocer y, como máximo, fomentar las iniciativas
particulares» (de Vega, 1992, p. 126).
«El liberalismo en ciernes -apunta también Maza Zorrilla (1999, p. 33)- defiende con ardor
las virtudes de la previsión individual, látigo frente a la usura y los fantasmas amenazantes
de las clases populares, sin entrar por el momento en la previsión organizada, que desem-
bocará entre un mar de obstáculos en los seguros obligatorios del siglo XX. El ahorro, primer
estadio de la acción preventiva, se convierte en una de las banderas del discurso oficial,
intentando atraer hacia sus filas al grueso de la sociedad española».

Por ejemplo, en el caso de las Cajas de Ahorro y Montes de Piedad, los poderes
públicos se contentaron con permitir su creación mediante la Real Orden de 17 de
abril se 1839, homogeneizarlas a partir del Real Decreto de 29 de junio de 1853, o
ya terminando el siglo, a instituirlas como entidades de Beneficencia y someterlas a la
tutela del Gobierno, a partir de la Ley de 29 de junio de 1880.
En lo que se refiere a las acciones mutualistas -recordemos que los gremios habían
sido suprimidos por ser contrarios a la filosofía de la libre competencia tan querida por

12 Esta última se vio muy afectada por la legislación desamortizadora de Mendizábal pero espe-
cialmente por la general de Madoz de 1855. Una legislación que ha sido interpretada por algunos
como un frente más, tal vez el más importante, de la lucha entre los liberales y los defensores del
Antiguo Régimen, en concreto la Iglesia (Cfr. Vaquer Caballería, 2002, p. 43) o, como sostienen
otros, como una vía preferente para financiar las pobres arcas del Estado (López Alonso 1988a, p. 20).
Pero más allá de cuál de estas hipótesis se acerque más a la realidad, ha de recordarse que ya con
anterioridad, en concreto en 1789, Godoy había declarado vendibles los bienes de los hospitales,
hospicios, casas de misericordia, reclusión y expósitos, cofradías y obras pías. Asimismo, que años
después, con Fernando VII en el trono, la Ley de 2 7 de septiembre- 11 de octubre de 1820 había
suprimido los mayorazgos, fideicomisos, patronatos y toda clase de vinculaciones y prohibido que
las iglesias, monasterios, hospitales, hospicios, etc. adquieran nuevos bienes.

75
ÜRfGENES V DESARROLLO DEL TRABAIO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

los liberales-, la Real Orden de 28 de febrero de 1839 dio libertad ~ara la fundació
de sociedades de socorro mutuo y cooperativas, siempre que no tuviesen fines Pol't~
1 1-
COS, aunque hasta que se aprobó la Ley de Asociaciones de 1887 no se desmontaron
alguna de las limitaciones a las que se las había sometido en algunos momentos.
Parece, pues, que a lo largo de casi todo el siglo XIX la ideología dominante fue de
tipo abstencionista, muy propia de liberalismo. No sería hasta el final del mismo, supe-
rados ya el sexenio revolucionario y, tras la Restauración, ~I duro gobierno de Canovas
y la debilidad del aperturi sta Sagasta cuando, como afirma Alvarez Junco (1988, p. 14?):
«Se constituye un nuevo Gabinete liberal d e coalición, presidido por Posada Herrera, que
anuncia en su programa la intención de crear una com isión dedicada al estudio de las refor-
mas legales aplicables a la clase trabajadora. Se admite así, por primera vez, la posibilidad
de romper la vieja tradición del abstencionismo estatal y de enfrentarse con la situación de
los necesitados desde una perspectiva global y mínimamente sistemática».

Dicha comisión, a la que se le daría el nombre de Comisión de Reformas Socialesu,


reunió, con Canovas a la cabeza, a conservadores enemigos de cualquier intervención
por parte del Estado y defensores de la caridad tradicional, a reformadores inspirados por
el krausismo y a representantes de otras corrientes ideológicas más proclives a la interven-
ción. Su objeto fundacional, según rezaba el Real Decreto de 5 de diciembre de 1883 me-
diante el que fue creada, se concretaba en «estudiar todas las cuestiones que directamente
interesan a la mejora o bienestar de las clases obreras, tanto agrícolas como industriales,
y que afectan a las relaciones entre el capital y el trabajo». Su finalidad, según se exponía
en el mismo decreto, desarrollar los proyectos de ley «que crea conveniente proponer al
Gobierno, para que éste, en la forma y tiempo que esti me oportuno, pueda someterlos a
la discusión y aprobación de las Cortes» (Cfr. Pérez Ledesma, 1988, pp. 156-157).
Los cierto es que resulta extraña tan tardía y tibia reacción, sobre todo teniendo en
cuenta la creciente conflictividad social, expresada de diversas formas - organización
obrera y llamada a huelga general, la primera de las cuales se produjo en Barcelona
el 2 de julio de 1855; período revolucionario del 68, etc.- y a la cual sólo se habla
respondido de forma brutal, con lo que se contribuía a exacerbar las posturas. Asi mis-
mo, tambi én sorprende la displicencia con la que los d irigentes del momento contem-
p laron las medidas tomadas por Bismarck en Aleman ia, rel ativas a la legislación Y a
los seguros sociales o, por poner un último ejemplo, la crítica a la que se sometió la
Encíclica Rerum Novarum (Cfr. Álvarez Junco, 1988, p. 147 y 153).
La Comisión se moverá, pues, en un «clima de recelo ante cualquie r intervenció~
estatal» Y su trabajo se verá limitado, además, por la dificultad para llevar a buen térrn 1•
no cualquier proyecto de ley entregado a las Cortes. De nuevo, utilizando las palabras
de Álvarez Ju nco (1988, p. 153), podemos deci r que:

13
Para un análisis de las tendencias ideológi cas de los mi embros de la Com isión puede consul·
tarse a Álvarez Junco (1988). El estudio detenido de sus realizaciones lo aporta Pérez Ledesma (1988)
en el mismo volumen en el que escribe el autor antcci tado.

76
3. La cuestión social: previsión social y reformi smo legislativo

«lo lógico era el triunfo de posiciones revolucionarias, como ocurrió con el movimiento
obrero, Y el enfrentamiento final armado con sus correlatos de extrema derecha, como tam-
bién acabaría ocurriendo en 1936-1939».

Lo que en un principio propondrá la Comisión será variado y diverso y las respuestas


de los sucesivos gobiernos tardías y en muchos casos inoperantes, debido casi siempre
a su falta de aplicación. Andando el tiempo, como recuerda Pérez Ledesma (1988, p.
163), «la necesidad de una intervención estatal en el terreno de la previsión dejó pronto
de ofrecer dudas», y en 1899 se sugirió al Gobierno la creación de una Caja Nacional
de Previsión. Pero al igual que ocurrió con otras muchas de sus propuestas -relativas al
descanso dominical Y en festivo, a los jurados mixtos, a los accidentes de trabajo, o a la
protección de la infancia- ésta no fue traslada al Congreso hasta varios años después y,
cuando se hizo, ya no dio tiempo para que fuera aprobada.
A pesar de todas estas limitaciones, el papel jugado por la Comisión de Reformas So-
ciales ha de valorarse positivamente, y ello por varias razones. En primer lugar, porque su
simple presencia y diligente actividad contribuyó a transformar la denominada «cuestión
social», al menos en un plano simbólico, en un problema de Estado. En segundo lugar, por
el abultado resultado de sus esfuerzos de investigación sobre la situación social española-
compilado en XIV volúmenes-, que permitió dibujar un retrato aproximado de la misma,
más allá de cual sea la opinión sobre sus propuestas de solución. En tercer lugar, por servir
de inspiración para el desarrollo de una inmediata y no tan inmediata legislación, entre la
que cabe destacar el reconocimiento del derecho de asociación regulado por la Ley de 30
de junio de 1887 vigente hasta la II República, y otras disposiciones legales sobre acciden-
tes de trabajo, seguridad e higiene en el trabajo o trabajos peligrosos. Y, finalmente, por
ser el antecedente inmediato del Instituto de Reformas Sociales y del Instituto Nacional de
Previsión, instituciones bajo cuya influencia se desarrollarán y organizarán los primeros
seguros sociales en España, que prepararán el camino, ya en un futuro lejano, para el de-
sarrollo de un sistema de Seguridad Social (Álvarez Junco, 1988, p. 151 ).

3. LA ACCIÓN SOCIAL DESDE COMIENZOS DEL SIGLO XX HASTA LA


DICTADURA DE FRANCO

Será el siglo XX testigo del desarrollo de nuevas formas institucionalizadas de ac-


ción social, tanto públicas como privadas. En concreto y por orden de aparición: de
los Seguros Sociales, de la Asistencia Social, de la Seguridad Social y, finalmente, ya
integrados en un sistema global de protección social, de los Servicios Sociales. No
obstanteI la «conversión» del Estado liberal decimonónico en el Estado interventor
que éste último sistema supone, y que hoy, si bien puesto en duda, conocemos, no se
realizará de forma inmediata ni alcanzará una expresión intencionalmente plena hasta
la aprobación de fa Constitución de 1978. En el entretanto, muchos acontecimientos y
transformaciones, alguna de ellas radicales, habrían de sucederse en España.

77
~~~~~~~::::.:..:==:..:.::,__-------~
ÜRÍCENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL, TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

Comenzando por las iniciadas en el primer tercio de siglo, la dos más notorias serán
por una parte, el creciente énfasis que se pondrá en el desarrollo de nu~:~s formas institu~
cionalizadas de protección social articuladas bajo las fórmulas de ~rev1s1?n que, andando
el tiempo y ya al final de la dictadura de Franco, darán lugar a la art1cula:1ó~ de un sisterna
de Seguridad Social, y, por otra, los intentos realizados durante la 11 Republica por superar
tanto técnica como administrativamente, a la Beneficencia a través de la Asistencia Social'
«las clásicas respuestas al viejo problema, limosna, beneficencia Y represión se seguirán
practicando -apunta Martínez Quintero (1988, p. 178)-, pero cada vez se extendía la creen.
cia de que para la mendiguez involuntaria lo más justo y eficaz era la previsión».
•Este nuevo cambió tendrá, también, reflejo terminológico: del mismo modo que la confj.
guración de los sistemas asistenciales públicos del XIX llevó a sustituir el término 'caridad'
por el de 'beneficencia', ahora se abandona éste para hablar de 'asistencia social'» (Vaquer
Caballería, 2002, pp. 47-48).

Bajo el Régimen franquista, sin embargo, las tendencias involucionistas de la pri-


mera etapa convivirán con nuevos ensayos y logros, tanto públicos como privados,
dando como resultado un panorama realmente diverso en sus planteamientos, frag-
mentado en su estructuración y difícil de describir en el ámbito de la acción social.
Así, la denostada Beneficencia, en la que el desposeído podía encontrar, entre otras,
atención sanitaria y social, será mantenida pero ensombrecida, en primer lugar, por
las prestaciones que la Seguridad Social, con mayores recursos y calidad, ofrecerá a
sus afiliados: prestaciones económicas, asistencia sanitaria, asistencia social y servi-
cios sociales. También será arrinconada por el Auxilio Social de la Falange -antiguo
Auxilio de Invierno y andando el tiempo, ya en los setenta, asistencia social- y por
otras obras sociales del Régimen y de iniciativa particular, entre las que destacaron las
modernas propuestas de Cáritas (Casado 2007, p. 112-113).
Entendiendo la necesidad de profundizar, aunque sea mínimamente, en estos as-
pectos que acabamos de delinear, ajustaremos lo que resta capítulo a un doble es-
quema. En primer lugar, describiremos, de modo muy breve, los principales aconteci-
mientos que, partiendo de la creciente implantación de los primeros seguros obreros,
condujeron a la articulación, allá por el año 1963, de nuestro actual sistema de Se-
guridad Social. En segundo lugar, nos centraremos en los proyectos republicanos por
sustituir el antiguo sistema de la Beneficencia Pública y en la concepción que desde
los mismos se desarrolló de la Asistencia Social.

3.1. De los seguros sociales a la Seguridad Social.

Como ati~man L~pez ~abanas y Chacón Fuertes (1999, pp. 33-38), el actual siste-
ma de Serv1c1os Sociales tiene su origen en dos subsistemas claramente diferenciados.
Del primero, el de 1~ Benefi~encia, ya hemos hablado en el apartados anteriores
Recordemos que sus primeras disposiciones datan de finales del s. XVIII, aunque stJ

78
3. La cuestión social: previsión social y reformismo legislativo

desarrollo sustantivo culminaría con la Ley de Beneficencia de 1849. En esencia, se


puede señalar que tenía un carácter no contributivo, pues sus prestaciones, aunque
graciables, no solían representar ningún coste para el beneficiario, y descentralizado,
al otorgar las competencias a las Diputaciones y Ayuntamientos.
El que ahora nos interesa es el segundo, el Sistema de Previsión o de Seguridad
Social. Sus antecedentes se remontan a algunas experiencias de mutualismo patronal,
y se puede deci r del mismo que fue el resultado de las revoluciones liberales e indus-
triales acaecidas en Europa durante el s. XIX, articulándose por primera vez en la A le-
mania de Bismarck, con el nacimiento de los seguros sociales. Éstos, en contraste con
la Beneficencia, tenían un carácter contributivo y centralizador, al estar organizado
por los gobiernos centrales, con escasa participación de otros niveles administrativos.
En la evolución del sistema de previsión español se pueden distinguir, siguiendo
a los autores mencionados (!bid, pp. 35-36), pero de forma directa a Borrajo Dacruz
(1989), dos grandes períodos generales (véase figura 2): la etapa de la «Previsión So-
cial», subdividida a su vez en un primer momento al que se puede calificar de «Inter-
vencionismo Reformador Limitado» y un segundo momento al que se le puede dar el
nombre de «Despotismo Benefactor»; y la Etapa de «Seguridad Social».

flGURA. 2. DE LOS SEGUROS SOCIALES A LA SEGURIDAD SOCIAL. DESARROLLO HISTÓRICO

ETAPA DE PREVISIÓN SOCIAL (1890-1963)


l'ROGR.ESI VA SISTEMATIZACION
DESARROLLO DISCONTINUO
CRECIENTE PROTAGONISMO FRENTE A LA BE~EFICENCIA
1 I NTF.RVF.~l:IO¡,IIS;\10 RF;FOR'.\TADOR l.l;\IITJ\l>O
Comisión de Rtformas Sociales (1883)
Instituto de Reformas Sociales (1903)
Instituto Nacional de Previsión (1908)

Organiza y dirige la previsión


Jer. momento: fomento del seguro (\'oluntario) / no gest ión.
2º momento: obligatoriedad del seguro /gestión en colaboración

1
DESPOTISMO BENEFACTOR
Se crean nuevos seguros
Se crea el mutualismo laboral (prestaciones complementarias)
Intentos de agrupación y sistematización (seguros unificados)

ETAPA DE SEGURIDAD SOCIAL (1 963 ➔)


PRESTACIONES DIFERENCIALES Y PROPORClqNALES AL SALARIO
SE PRESENTA COMO SERVICIO PUBLICO
ABSORCIÓN PROGRESIVA DE LAS MUTUALIDADES
DIFERENCIACIÓN ENTRE UN RÉGIMEN ESPECIAL Y REG IMENES ESPECIFICOS.

Nh·d básico de protección:


Prestaciones sanitarias
Prestaciones económicas
Asistencia Social y Servicios Sociales.

Elaborac,·6n propia,
· a partir
· de López (abanas y Chacón Fuertes (1997) y Borra10 da Cruz (1989).

79
DE UNA PROFESIÓN
OCIAL TRAYECTORIA
Ü RIGENES Y DESARROLLO DEL TRAMJO S •

. ., s cial (1890-1963)
3.1.1. Etapa de Prevmon o
del posterior Sistema de Seguridad
, d sientan 1as baseS .
En este primer peno o se d se puede decir que se caracteriza Por
d asiados eta es, 11
Social. Sin extendernos en em )·
35
(López (abanas y Chacón Fuertes, 1999, p. . . .
., d sistema formado por un conJunto de ins-
• La progresiva trans_fo~mac,~n . e ~n la previsión social, en un sistema más 0
tituciones cuyo ob¡et,vo pnncipa era_
menos desarrollado de Seguridad Social.
• Un desarrollo discontinuo, a saltos. fº .
. · f ente al sistema que conforma la Bene 1cenc1a en
• Un creciente protagonismo r . .,
• · ¡ ·dades \o que acarreará la potenc1ac1on del papel de la
la as1stenc1a a as neces 1 , ..
· ·
Admm1strac1on· · Central , de la que depende fundamentalmente su
. gest1on,
. en
detrimento de la Local, de la que depende el sistema de la Benef1cenc1a.
Como hemos apuntado, esta etapa de Previsión Social puede subdividirse, a su
vez, en dos momentos más o menos diferenciados.

3.1.1.1 . Momento de Intervencionismo Reformador Limitado

Este primer momento de la etapa de Previsión Social iría aproximadamente de


1890 a 1938. Su característica fundamental, como se deriva del nombre que se le ha
dado, es que el Estado interviene en el ámbito de la cobertura de necesidades pero sin
pretender realizar reformas radicales (Cfr. Borrajo Dacruz, 1989, p. 13 y ss.).
Uno de los acontecimientos más destacados durante este momento fue la crea-
ción, en 1908, del Instituto Nacional de Previsión (INP, de aquí en adelante), por la
Ley de 27 de febrero. Este tenía corno antecedente la «Comisión de Reformas Sociales
para el mejoramiento de la clase obrera)) que había sido creada por Moret en 1883,
preced_ente, a su vez, del Instituto de Reformas Sociales14, creado por el Decreto de 23
de abril de 1903 (Cfr. \bid; Alonso Seco y Gonzalo González, 2000, p. 89).

14
En el año 2003 la Re · t d I Mº · ·
ción de Javier Cepeda,Morrá~1suan e_ misterio ded _Tra?aio y _Asuntos Sociales publicó, bajo la direc-
, numero extraor mano ded icado 10
el papel jugado por Instituto de Reform S . 1 .
•t
egramente a recordar yana 1z
r ar
as ocia es en diferentes frent E 1 • d I erse
un artículo de Adolfo Posada (1930/2003), ublica . . es. n e mismo pue e ~
del Trabajo, bajo el título •Recordando al l~stitut ~o ; •1mal mente _en nº 2 la Revista Internacional
interesantes escritos de Enrique Martín lópez (20; ) : n : tmas So_ciales», así c_omo, entre otr?s, los
3
de la sociología española; Jaime Montalvo Correa ( que se vincula al l~stttuto con los ongenes
2003
los actuales Consejos Económico-Sociales· 0 Jua G" I PI ), que hace de_l Instituto un antecedente de
centralización del Estado en la reforma so~ial 1 ; ~-é ana (200)a), qu ien analiza el proceso de des-
1
incluidos en el mencionado número, elaborados ; ~ -;~~ultan de sumo interés los dos documentos
d:
pectivamente, una relación propuestas, peticio~:s, roana (2003b, e), en_ los que se recogen, re_s·
1

del Instituto y las normas básicas del IRS. P yectos Y normas vinculadas con el trabalº

80
3 - La cuestión social : previsión social y reformismo legislativo

El INP estaba encargado de organizar y dirigir la Previsión Social en España. Su po-


lítica, en un primer momento, se basaba en el fomento de los seguros y no se instituía
como una entidad gestora. De hecho, en la ley de 27 de febrero se le asignaban los
siguientes objetivos (Cfr. Borrajo da Cruz, 1989, p. 14):

• Difundir e inculcar la previsión popular, en especial en la forma de pensiones


de retiro.
• Administrar la Mutualidad de Asociados que, al efecto y voluntariamente había
de constituirse.
• Estimular y favorecer dicha práctica de pensiones de retiro, procurando su bo-
nificación por entidades públicas o privadas.

Es evidente, por lo tanto, que el Seguro Social era en un principio de carácter vo-
luntario y que el papel del Estado, a través del INP, difundirlo, realizar estudios sobre
sus ventajas, comprometiéndose también a bonificarlo.
Dicho seguro se fundamentaba en el ahorro colectivo que realizaban las personas
que podrían llegar a encontrase en una situación de necesidad debido a riesgos impre-
vistos (enfermedad, incapacidad, desempleo, muerte, etc.) o perfectamente previstos
(vejez). El individuo, o su empresario, aportaba, de forma periódica, ciertas cantidades
que, en su momento, le daban derecho a una contraprestación en forma de subsidio
económico, pensión o servicio.
Andando el tiempo, dado que muchas personas dejaban de pagar sus cuotas, el
Estado terminó imponiendo la obligatoriedad del seguro. En este momento, dada la
buena reputación que se había ganado, el INP se hizo cargo de la gestión de los segu-
ros en colaboración con otras entidades públicas y privadas.
Durante este período fueron apareciendo diversos seguros, entre los que cabe des-
tacar, los siguientes (López Cabanas y Chacón Fuertes, 1999, p. 35-36):

• 1919: El Retiro obrero, que estaba financiado por los empresarios, el Estado y
por un recargo que se imponía a las herencias, mediante el cobro de Derechos
Reales.
• 1922: El seguro de accidentes de trabajo en la Industria.
• 1929: El seguro de maternidad.
15
• 1931 : El seguro de accidentes de trabajo agrícola •

15 Con posterioridad a esta etapa destacan, entre otros, el seguro de enfermedades profesionales
(1936, perfeccionado en 1947 y 1949), los subsidios fami liares (1938), el seguro de vejez e invalidez
(1939, tran sformado en 1955 en el seguro de vejez, invalidez Y supervivencia, el seguro o bl igatorio
de enfermedad (1942), el seguro social agrario (1943), el seguro social de los trabajadores del mar
(1943), el del servicio doméstico (1944), el p lus familiar (1946), el seguro escolar (1953), el seguro
de paro (1954 transformado en el seguro de desempleo en 1961). A todos ellos habría que añad ir,
además, el m~tualismo laboral (1954), que establecerá un sistema de prestaciones complementarias
a las anteriores a través de las distintas mutualidades profesionales.

81
CTORIA DE UNA PROFESIÓN
0 SOCIAL, TRAY E
ÜRIGCNES y DESARROLLO DEL TRABA 1

d Despotismo Benefactor (1939-1963)


3.1.1.2. Momento e
, b't
1 de la previsión social se fue completando con otrc
Durante esta época, e1 am
t
° F
López cabanas y Chacón uertes
(1999 36)
,P , entre es.
serie de seguros. Como apun an , d'II 1990 40
-0 da Cruz 1987 p 13 y ss; Garc1a Pa I a, , pp. 7 y ss)·
tos destacan (Cfr. BorraJ , , · .
. les Unificados financiados por el Estado, los empresarios y los
• Los Seguros Socia . f
. d s Tienen cai·as separadas especializadas por riesgos Y o recen unas
tra b aJa ore . . , · d . .
prestaciones sociales uniformes. Entre ellos se incluye: el Reg1men e Subsidios
Familiares (1938), el Seguro Obligatorio de Enfermedad (1942) Y el _Seguro de
Vejez e Invalidez (1939, transformado en 1955 en el Seguro de VeJez, Invali-
dez y Supervivencia).
• Los Seguros de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales Unifica-
dos. Fueron transformados en 1995 y tenían un carácter obligatorio.
• El Seguro de Paro (1954), transformado en el seguro de desempleo en 1961 y
que, a diferencia de los seguros sociales unificados, era proporcional al salario
y a las cuotas aportadas.
• A todos los anteriores hay que añadir, además, el Mutualismo Laboral (1954),
que establecerá un sistema de prestaciones complementarias a las anteriores a
través de las distintas mutualidades profesionales. Fue favorecido, fundamen-
talmente, por las limitaciones de los Seguros Sociales Generales.
• De igual modo, los Seguros Sociales de base profesional. En concreto, El Segu-
ro Escolar, La Previsión Social Agraria, El Montepío de Servicio Doméstico, etc.
• Finalmente, hay que hacer mención a las Mutualidades para profesionales libe-
rales o trabajadores autónomo de carácter privado.

Inicialmente, cada seguro actuó de forma autónoma, con su peculiar conjunto de


prestaciones. Debido a ello, no se puede hablar de que configurasen un Sistema. Éste
terminaría concretándose, como apuntan Alonso Seco y Gonzalo González (2000, p.
92) en función, por una parte, de un primer movimiento orientado a su agrupación
ord~nada q~~ se concretó en el Decreto 931/1959, de 4 de junio, sobre Seguros
Sociales Un1f1ca?os. Por otra, la organización sistemática total que, aceptando impor·
tantes compromisos con la estructura preexistente, se pl asmaría en la Ley de Bases de
la Seguridad Social de 1963.

3.1.2. Etapa de Seguridad Social

La referida Ley de Bases de la Seguridad Social de 1963 , L L General


·d d s ·
1d
de la Segun a ocia e 1974, introdujeron una reform
, as1 como a ey
f d s·
rerna
.. . , a muy pro un a en e I 15
de Protecc1on Social. S:gun los citados López Cabanas y Chacón ( . 37¡ dicha
1997
reforma estuvo caracterizada por: ' P

82
3. La cuestió n social: previsión social y reformismo legislativo

• La introducción de prestaciones diferenciales y proporcionales al salario, lo


que rompía con el anterior sistema de seguros unificados.
• El refuerzo del carácter oficial de la Seguridad Social, que es entendida como
un servicio público que está a cargo del Estado. Esto provocó que poco a poco
se fueran absorbiendo las diferentes Mutualidades.
• La diferenciación entre un Régimen General y una serie de Regímenes Específicos.
• La introducción, en el nivel básico de protección, de las prestaciones económicas,
la asistencia sanitaria y los servicios sociales. Estos últimos16 iban a constituir la base
para los actuales servicios sociales Especializados dependientes de las CCAA.
Ya más tardíamente, entre los años 1977 y 1978, se modificaron tanto el Mutualis-
mo Laboral como la gestión de la Seguridad Social. La reforma de esta última estuvo
inspirada en los siguientes principios (lbid):
• Control parlamentario de los presupuestos y de la gestión de la Seguridad Social.
• Universalización de las prestaciones. Un hecho de capital importancia.
• La descentralización administrativa.
• Y la participación de los interesados.
La mencionada reforma también trajo consigo la creación de tres nuevos institutos
que venían a sustituir a las anteriores entidades gestoras:
• El Instituto Nacional de Seguridad Social, encargado de gestionar las prestacio-
nes económicas del Sistema.
• El Instituto Nacional de Salud (INSALUD), encargado de ofrecer la atención
sanitaria.
• El Instituto Nacional de servicios sociales (INSERSO), que integraba los anti-
guos Servicios de Atención al Pensionista (SAP) y el Servicio de Recuperación y
Rehabilitación de Minusválidos (SEREM), que se encargaba de ofrecer las pres-
taciones no económicas y los servicios personales dirigidos a estos colectivos.

3.2. La Asistencia Social pública como alternativa a la Beneficencia durante la


Segunda República y su evolución posterior

Como se desprende del estudio realizado por Alonso Y Gonzalo (2000, p. 95 y ss.),
la noción de Asistencia Social, en concreto la de Asistencia Social pública, aparece
en la legislación española en el primer tercio del s. XX (Cfr. García Núñez Serrano,
2002, p. 132).
La Constitución del 31 , en su art. 46, la diferenciaba claramente del concepto de
Seguro Social, descrito en los epígrafes anteriores. Por otra parte, en su artículo 43,

16 Se crearon dos servicios, uno para minusválidos (SEREM) Y otro para pensionistas (SAP)

83
..:..:..::.:=~~~~~~~.:...::~:=:..:.~---------------
ÜRfGEN ES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

establecía que el Estado habría de prestar asistencia a los enfermos Y ª los ancianos,
así como proteger a la infancia y la maternidad (Cfr. Garcés Ferrer, 1996, p. 84).
Los textos legales de la época solían, además, oponerla al concepto de Benefice11•
cia particular, debido, quizás, a un intento de eliminar del conc:pto de ~sistencia
Social cualquier rastro de caridad o benevolencia Y, de modo mas especifico, para
subrayar el carácter graciable de la Beneficencia y su diferencia con la acción social
pública ejercida por el Estado a través de la Asistencia Social (Cfr. Alonso Olea, 2000,
p. 27, Las Heras y Cortajarena, 1985, p. 72).
Se puede decir, entonces, que la noción de Asistencia Social nace, entre otras
razones, para poner de manifiesto que el Estado laico, definido por la Constitución
del 31 , pretendía asumir sus responsabilidades para con los ciudadanos en lo que a la
protección social se refiere, pero distinguiéndola claramente de la por aquel entonces
denigrada Beneficencia, a la que restringirá al ámbito de la acción social privada 17•
Pese a todo, tanto las actuaciones de la Beneficencia como las de la Asistencia
Social van a responder, en la práctica, a las mismas necesidades: la protección de
la indigencia y la satisfacción de las situaciones de necesidad más básicas. Además I
no se puede decir que la Asistencia Social viniese a sustituir a la Beneficencia, cuyos
restos, como ya se ha dicho, perduraron hasta el año 1994.
Lo que importa subrayar es que la base ideológica de la Asistencia Social la cons-
tituyó el Estado Social de Derecho establecido en el año 31 18, del mismo modo que
el Estado Liberal había representado el contexto político e ideológico en el que se
desarrolló la Beneficencia.
El desarrollo de la Asistencia Social se vio afectado, lógicamente, por el estallido
de la Guerra Civil. Durante la misma se volvió de nuevo al concepto de Beneficencia,
en un intento de aliviar las importantes penurias por las que atravesaba en país tanto
en ~no como en el otro bando. El «Socorro Rojo», en el republicano y el «Auxilio de
Invierno» en el de los sublevados o «nacionales», representaron los ejemplos más no-
tables en este sentido (Cfr. Orduña Prada, 1996).·
. Desp_ués d~ un largo período dominado por las premisas anteriores, la noción de
As1stenc1a Social vuelve a resurgir con fuerza en los - 1
1 1 r . anos sesenta, en e momento en
e . que e P~ s empieza a notar cierto desarrollo económico, después de dos largas
decadas regidas por unos presunt • . . .
uosos, ingenuos e 1rreal1zables principio autárqu1-

11 Los _arts. 26 y 27 de la Constitución de 193 1 s . . . .


do una nítida separación entre Iglesia Y E t d e ocupaban de la «cuestión rel 1g1osa•, proponIen·
1e M .. . s a o.
enc1on especial merece la iguald d b .
del matrimonio ( art. 43). En lo relativo ~ e~ta_ lecida entre sexos Y la de los nacidos dentro y fuera
una República democrática de trabai'ad ª trda a¡o, Y más allá de lo referido en el art. 1 - •España es
. 'd ores e toda clase» 1 46 1 .,
social protegI a por las leyes. En el m·i , - , e art. o consideraba una obl igacIon
. smo articulo se d • d •
a todo traba¡ador las condiciones neces . d . ecia, a emás, que •l a Repúb lica asegurara
arias e una exIst . d' "
los casos de seguro de enfermedad accid t encia 1gna. Su legislación social regular,,:
. d 1 '6 , en es, paro forzoso . . d
las mu¡eres y e os J venes y especialme t . , ve1ez, invalidez y muerte· el trabajo e
. r . f ·1· n e 1a protección 1
salario m nimo Y ami Iar; las vacaciones a 1 ª a maternidad; la jornada de trabajo y e1
. '
nua es remuneradas•.

84
3 - la cuestión social : previsión social y reform ismo legislativo

cos. Los defensores del concepto de Asistencia Social comienzan a oponerse a los
criterios tradicionales de la Beneficencia, por entender que no servían más que para
defender a la sociedad de los peligros creados por la miseria. Como contrapunto, la
Asistencia Social encuentra su fundamento en la solidaridad y en la búsqueda del bien
común. Además, no pretende, como la Beneficencia, hacer frente únicamente a las
necesidades inmediatas, sino que plantea la corrección de las causas que conducen a
las situaciones indeseables que viven los sectores más desfavorecidos de la sociedad
(Cfr. Cerdeira Gutiérrez, 1987; de la Red y Cortajarena, 1993). La Asistencia Social
protegerá ya no sólo a los indigentes, sino a todos los individuos que se encuentren
en una situación económicamente débil. De este modo, los rasgos fundamentales de
la Asistencia Social se acomodan a los siguientes (Alonso Seco y Gonzalo González,
2000, p. 98; García Núñez Serrano, 2002, p. 132):

• A diferencia de los Seguros Sociales insuficiencia de recursos del asistido.


• A diferencia de la Beneficencia, no atiende únicamente a la mera subsistencia,
sino al mantenimiento del nivel de vida del individuo.
• Carácter residual y complementario respecto a los Seguros Sociales.
• Gratuidad de las prestaciones.
• Posible exigibilidad de determinadas prestaciones.
• Financiación exclusiva a cargo de los Presupuestos Generales del Estado.

Pero dado que esta nueva revitalización de la Asistencia Social coincidió con el
auge de la Seguridad Social, su destino no le deparó otra fortuna que quedar relega-
da a un papel secundario. Esto, al menos, fue lo que sucedió hasta que, aprobada la
Constitución de 1978 y en función de lo que reza su art. 148.1.20, las comunidades
autónomas le confirieron un importante aunque paradójico protagonismo. Importan-
te, porque a partir de la asunción de dicha competencia se desarrollará en España un
nuevo sistema -o mejor dicho un conjunto de 17 nuevos sistemas- de protección
social, el de Servicios Sociales. Paradójico, porque en ese proceso, y a la par que se
ampliaban su concepción y contenidos, el término constitucional Asistencia Social
será acompañado, ensombrecido y hasta sustituido por el de Servicios Sociales o por
el de acción social.

4. CONCLUSIONES

La historia de los servicios sociales y el trabajo social pueden entenderse, en al-


guna med ida como uno más de los resultados de las tensiones que se derivan de la
desigualdad ~n las sociedades. Comprender dichas tensiones y comprender esa evolu-
ción implica entendernos un poco más a nosotros mismos, tanto como personas como
Profesionales del trabajo social.

85

--
T AVECTORIA DE UNA rROFESIÓN
:Ü~R~IG~EN~E:_S~Y~O~CS~AR~R~O~ll~O~O~El~T~RA~B~A~JO'._:S~O~Cl'.:Al~,_ : . = R . : . : _ : : : . : . . : . . ~ - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

LECTURAS RECOMENDADAS

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1936). Ariel. .
VVAA (1990). Historia de fa acción social pública en España. Beneficencia y Prev;.
sión. Centro de Publicaciones del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

EJERCICIOS DE AUTOEVALUACIÓN

1. Desde principios del siglo XIX, el desarrollo del sistema público de Beneficen-
cia para atender a las necesidades sociales de la población puede interpretarse
como una forma de responder a la amenaza que suponía la llamada «cuestión
social» derivada de la precaria situación de las clases trabajadoras. Indique si
esta premi sa es V/F.
2. La Asistencia Social pretendía constituir un sistema superador de la Benefi-
cencia y se orientaba no solo a atender a las necesidades más básicas de las
personas en situación de extrema necesidad sino también a mantener el nivel
de vida. Indique si esta premisa es V/F.
3. Una diferencia clave la beneficencia y los seguros sociales es el carácter no
contributivo de la primera y contributivo de los segundos. Indique si esta pre-
m isa es V/F.
4. España ha sido de los países que antes han contado con un sistema de Seguri-
dad Social plenamente desarrollado, pues data de principios del siglo XIX. V/F.
5. Hablar de sistema de Asistencia Social y de sistema de Servicios Sociales es
prácticamente equivalente, pues no existe diferencia entre ambas formas insti·
tucional izadas de acción social. V/F.
6. Indica cuales de los siguientes son rasgos propios de la Asistencia Social:
A) A diferencia de los Seguros Sociales insuficiencia de recursos del asistido. B)
A diferencia de la Beneficencia, no atiende únicamente a la mera subsistencia,
sino al mantenimiento del nivel de vida del individuo. C) Carácter residual Y
complementario respecto a los Segu ros Sociales. D) Gratuidad de las presta·
ciones . E) Posible exigibi lidad de determinadas prestaciones. F) Financiaciónª
cargo de los Presupuestos Generales del Estado y pero también de los propios
beneficiarios.

RESUMEN

En este capítulo se ha descrito el diferente modo en el que se ha venido dand0


respuesta institucionalizada a las necesidades sociales a partir de la caída del Antiguo

86
3. La cuestión social: previsión social y reformismo legislativo

Régimen en nuestro país. El punto de partida de este capítulo se sitúa cronológicamente


a principios del s. XIX Y, desde ahí hasta el último tercio del s. XX, realiza un somero re-
corrido por diferentes formas organizadas de acción social en nuestro país en respuesta
a la denominada cuestión social, explorando el desarrollo paralelo, por un lado, de los
nuevos regímenes de la Beneficencia y Asistencia Social para la atención a individuos
carentes de medios Y, por otro, de los Seguros, la Previsión y Seguridad Social, para
quienes pueden afrontar sus contingencias y dificultades mediante el ahorro colectivo.
El capítulo comienza por la definición de la cuestión social y su contextualización para,
de forma diacrónica, describir la evolución de las instituciones referidas.

GLOSARIO

Asistencia social: Actividad protectora de carácter público, financiada gracias a


los ingresos públicos, basada en el principio de solidaridad, complementaria de los
seguros sociales, y realizada en favor, no sólo de los indigentes, sino también de los
económicamente débiles. Completar esta definición con una lectura atenta del tema
en los apartados que se refieren a la asistencia social. También puede definirse como
un sistema de protección social superador de la Beneficencia, entre otros aspectos,
por su carácter técnico, además de la denominación que se utilizaba para referirse a
la actividad profesional desarrollada por los/as trabajadores/as sociales. Fuente: Elabo-
ración propia, 2022
Ayuda mutua:
1. Auxilio recíproco espontáneo e irregular o esfuerzo cooperativo directo en be-
neficio de los participantes; la ciencia evolutiva la opone a la supervivencia de los más
aptos. Factores cooperativos, por oposición a los de competencia en el desarrollo social
Fuente: Henry Pratt Fairchild, 1949, Diccionario de Sociología.
2. Asistencia recíproca entre personas o grupos unidos por un objetivo o propósito
comú n. Suele utilizarse esta expresión para significar un sistema cooperativo cuya
finalidad es llevar a cabo un programa o proyecto". Fuente: Ander-Egg, 1981. Diccio-
nario de Trabajo Social.
3. Forma de producción de bienes y servicios que tiene como motivación y régi-
men la reciprocidad. Fuente: Casado, 1984.
Beneficencia: Sistema de protección social con implantación en España desde
1822 en el que el Estado asumía el compromiso de proveer los mínimos de subsis-
tencia de quienes no podían responder a sus necesidades sociales y de_salud por sí
mismos ni acceder a los beneficios de otras instituciones de ahorro colectivo como los
seguros sociales O la seguridad social, por su carácter contribut_ivo. El Estado s~ obl_iga
a responder a las personas sin recursos en situación de necesidad, pero su s1tuac1ón
no genera derecho alguno en tal sentido ni sobre el modo concreto en el que esto ha
de real izarse. Fuente: Elaboración propia, 20 22 ·

87
ÜR(GE NES Y DESARROLLO DEL TRA0AIO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
~~.:..::..::=-:::.:::::::...::::..:.:.::.:.::..:.:.::.=~~----------------
Cuestión social: Forma, en cierto modo eufemística, de denom inar al riesgo de ca
flictividad social asociado con la terrible y paupérrima situación en la que vivía la mayn.
' · d I R
parte de la población después de la caída del Antiguo Regimen Y e a evolución In.
or

dustrial derivados de las condiciones laborales Y sociales impueSt as por el sistema fabril
la creciente urbanización y la progresiva desaparición de los mecanismos tradicionaie'
de solidaridad, ayuda mutua y protección, así como por el abstencionismo en materi;
de acción social por parte del Estado. Fuente: Elaboración propia, 2022.
Reformismo: Ideología que persigue la justicia social mediante cambios progresi-
vos y no traumáticos en la sociedad Fuente: De Lucas y Murillo de la Cueva, 2010,
p. 123.
Seguridad Social: Sistema estatal (esto es clave) basado en la técnica de la previsión
colectiva que protege a los ciudadanos (trabajadores) contra los riesgos de enfermedad,
invalidez, vejez y muerte. Los sistemas de seguridad social se basan en las contribucio-
nes de los afiliados, que cotizan una parte de su salario, y aportes de los empleadores
y del Estado.
Seguro: Modalidad de previsión mediante la cual un individuo (el asegurado o
tomador del seguro), que pretende protegerse frente a las consecuencias (e.g.: falta
de medios económicos) de la posible ocurrencia de riesgos futuros previsibles (e.g.:
jubilación) o imprevisibles (e.g.: di scapacidad), pero que no podría afrontar por el
elevado coste de los mismos, entrega periódicamente, por sí mismo y/o graci as a ter-
ceros (e.g.: empleador), cierta cantidad económica a una entidad (la aseguradora) que
se compromete a cubrirle hasta un cierto límite en caso de que term ine sucediendo
la contingencia en cuestión. El seguro, a la par que impide la ruina personal o sufrir
otro tipo de graves consecuencias, es rentable para las aseguradoras pues constituye
una estrategia de ahorro colectivo organizada por un tercero basada en dos principios:
la previsión que supone prepararse para un suceso que puede o no acontecer con
suficiente antelación y el de la distribuci ón diferencial de las consecuencias y ci rcuns-
tancias que motivan el seguro entre el grupo de asegurados en la misma aseguradora.
Seguros Sociales: Medio de protegerse y hacer frente a diferentes riesgos o even-
tualidades futuros, previstos (jubilación) o no previstos (incapacidad) a través de una
estrategia de solidaridad y ahorro colectivos, que en el momento en el que acontecen
permitirte a quienes se aseguran generar unos fondos fundamentado en dos ideas
principales: la idea que los asegurados tiene una determinada probabilidad de sufrir
los referidos riesgos o eventualidades.

BIBLIOGRAFÍA

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SOLUCIONARIO

1-V 2-V 3-V 4-F 5-F 6 A), B), C), D) y E)

91
4. Estado social y origen de la profesión
ARIADNA MUNTÉ PA~CUAL~ ANE LóPEZ DE AGUILETA JAUSSI
UFR-Escuela de TrabaJo
.
Social, Universidad de Barcelona B
.
E -
, arce Iona, spana
Facultad de Educación, Universidad de Barcelona, Barcelona, España

GUION/ESQUEMA!
1. Orígenes del Trabajo Social.
1.1. Inicios de la acción social.
1.2. Evolución histórica del Trabajo Social.
2. Trabajo Social: Concepto y disciplina.
2.1. Conceptualización del Trabajo Social.
2.2. Profesionalización del Trabajo Social.
2.3. Objeto del Trabajo Social.
3. Conclusiones
ÜBJETIVO CENTRAL DEL CAPÍTULO!
El objetivo central del capítulo es profundizar en el Estado Social, en las bases que han dado
origen a la profesión del Trabajo Social y su recorrido a lo largo de la historia.
ÜBJETIVOS DEL CAPÍTULO:
• Dar a conocer las bases y orígenes sobre las cuales se ha podido desarrollar el Trabajo
Social, mostrando su evolución a lo largo de la historia.
• Profundizar en la conceptualización del Trabajo Social a lo largo de su historia.
• Clarificar y definir el objeto del Trabajo Social y las diferentes perspectivas existentes a
la hora de definirlo.
CONCEPTOS CLAVE!
• Estado social
• Acción social
• Objeto del Trabajo Social
• Profesionalización

1. INTRODUCCIÓN
· humana a la cooperac,ón,
La tendencia · det·mi'd a como noción de «ayuda
. .mutua»
{Kropotkin, 1907), es el punto de partida para el nacimiento del TrabaJo Social {TS).

93
~~~~~~~~:::=~.:=..:::.=..:....::__----------
ÜRÍGCNES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

Las respuestas sociales ante las necesidades de las personas surge~ ~sp~~tánearnen.
te en forma de acciones simples, de pequeño alcance Y poca plan,fi~acion, y se van
desarrollando hacia formas más comp lejas y de mayor trascendencia que implica
necesariamente organización y diseño de procesos de acción. Dicho desarrollo dn
la ayuda mutua hacia lo que se entiende hoy por TS, toma formas distintas depen~
diendo de los valores éticos, culturales y configuración de organización política
de cada contexto socio histórico. En el contexto europeo, un elemento clave Para
la aparición de la disciplina del TS tal y como la entendemos hoy en día es el
surgimiento del «Estado Social» nombrado por primera vez en 1929 por Hermann
Heller ligado a la ya desarrollada idea de «Estado de Derecho». Con este concepto,
Heller apuntaba a la necesidad de construir una forma de gobernanza q ue permita
materializar los derechos de la ciudadanía recogidos en las leyes de los estados
constituciona listas emergidos a mediados del s.XIX que dejaban atrás e l Antiguo
Régimen (Torres, 2020). Trascender la esfera de los derechos sociales definidos
por valores democráticos como la igualdad, la libertad y la solidaridad, para poder
reparar los efectos perversos del capital ismo y la revolución industrial implica la
intervención de los Estados a través de las respectivas administraciones y alianzas
con otros agentes sociales. Así pues, como se verá en el desarrollo de este capítulo,
el Estado ha sido un elemento central a lo largo de la historia del TS, dado que es
el marco donde operaban los pioneros y pioneras de la acción social para poder
llegar a materializar la idea de Estado Social implementando servicios y programas
para conseguirlo (Feldman, 2021 ).
En el caso español, el cami no recorrido hacia un Estado Social y de D erecho que
propiciará la creación de un sistema de servicios sociales ha sido largo y complejo,
debido a los diferentes momentos sociopolíticos por los que ha pasado nuestro país.
No ha sido hasta el momento de la transición democrática, con la aprobación de
la Constitución de 1978, que se dan las cond iciones políticas, jurídicas y sociales
necesarias para iniciar su desarrollo (Aleman-Bracho y García-Serrano, 2005) . Más
ta:dío que en otros países europeos pero igual de importante, se ha llegado a consti-
tuir lo q_ue se denomina Estado de Bienestar: un contexto sociopolítico en el que el
E~tado tiene el deber de proporcionar a la ciudadanía lo necesario para asegurar su
bienestar, al mismo tiempo que busca disminuir las desigualdades, aportando aque-
llo que no pueden lograr por sus medios (como la atención sanitaria la educación
0
una vivie~da digna). Se diferencia, por ejemp lo, de Estados Unidos 'donde no hay
Esta~o de Bienestar, pero sí Estado Social. Ambos conceptos, Estado Social y Estado
de Bienestar' parten de una te n d enc1 ·a a 1a Just1c1a
· · · social
• pero con una manera d"fI e·
rente de lograrla En el d IE d d . ' .
• • caso e sta o e Bienestar es el estado quien proporciona
1o necesario para hacer lle • d d , .
gar a 1a cru a an1a los brenes y servicios a los que no
d
pue en acce der. En todo cas 0 IE d . TS
. , es e sta o Social el que permite e l desarrollo del
como una pro fesrón comple·a d f .d ,.
y cul tural (Barth et al., ~. e mi ª de acuerdo con cada contexto sociopolrtrco
2014

94
-- - _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _4_:_:-~Es:ta~d~o~s~oc~i~al~y~o~r~ig~e~n~d~

_ . Inicios de la acción social


11
e~la:_p~r~o~fe:.s~ió~n

... la Práctica
. de la. ayuda
. mutua y su desarrollo subs'igu·Ien te crearon Ias cond'IcIones
· ·
mis-
m as de la vida
. .social sin
. las
. cuales
. el hombre nunca hub·ie d'd d f' ·
ra po I o esarro 11 ar sus o IcIos
Yartes, su cIenc1a,
1
su mteligenc1a, su espíritu creador· y vemos q 1
t b . ,
• d
ue os peno os en 1os que
los hábitos Y as cos um res que tienen por objeto la ayuda mutua alcanzaron su elevado
desarrollo, sier:ipre_fu eron per!odos del más grande progreso en el campo de las artes, la
industria y la c1encIa. (Kropotk1n, 1907, pp. 324-325)

Kropotkin (1842-1 ~21 ), en sus cuidados estudios sobre el papel de la cooperación


en los procesos evolutivos de las especies, destaca la tendencia innata del ser humano
atejer relaciones de ayuda, apuntando cómo esta se convierte en un factor fundamen-
tal para la supervivencia Y desarrollo de las sociedades humanas. Es esta tendencia
humana la que nos hace posible encontrar, a lo largo de la historia de la humanidad,
formas de ayuda espontánea a las personas en situación de dificultad o pobreza sea
cual sea la cultura o la forma de la sociedad. Si bien inicialmente la familia y el vecin-
dario eran los principales proveedores de ayuda, el aumento de la complejidad de las
sociedades ha ido generando otras vías de organización de la misma, y en el análisis
de estas formas de apoyo social, se encuentran motivaciones éticas (valores humanos
como la fraternidad, la compasión, la solidaridad) y motivaciones prácticas (prestar
ayuda es una vía de neutralización del conflicto derivado de las desigualdades so-
ciales). Las principales formas de expresión de esta ayuda espontánea son la caridad,
vehiculada por creencias religiosas y la filantropía, vehiculada por valores humanos
(Zamanillo y Gaitán , 1991).
Las diferentes modalidades han ido apareciendo y creciendo en función de los
cambios en el contexto sociopolítico así como en los cambios ideológicos. A nivel
internacional, el cambio sociopolítico por excelencia que propició una transforma-
ción en las formas de organización de la ayuda fue la revolución industrial (Miranda,
2004). Los procesos de industrialización y de urbanización provocaron grandes olea-
das migratorias interiores y exteriores (dependiendo del país) de personas que venían
a trabajar en condiciones infrahumanas, en fábricas sin salarios dignos ni cobertura
social de ningún tipo en caso de enfermedad, jubilación etc. Al mismo tiempo, las
ciudades no podían ofrecer espacios dignos para vivir a las personas recién llegadas,
las cuales se situaban en torno a las zonas industriales en barrios insalubres sin carre-
teras, alcantarillado en barracas O infraviviendas. Estas condiciones generaban episo-
dios epidémicos im,portantes, presencia de prostitución, probl~~as generalizados_~e
alcoholismo y una alta conflictividad social. Al momento, las v1eJaS formas de acc1on
s_ocial o de prestar ayuda al prójimo desde la espontaneidad aislada, la caridad o la
filantropía, resultaban insuficientes e inadecuadas.
A nivel ideológico, se imponen los valores de la nueva burg~esía. _ se aban~ona
la idea del «pobre de Jesucnsto»
• an te eI que se debe tener compasión
. . e incluso cierta
admiraci·ón por su con d'1c1. n soe1a
. 1. La pobreza se asocia a la oc10s1dad y a los exce-
6
sos que van en contra del valor del trabajo y el esfuerzo personal para poder llegar a

95
ÜRIGENES Y DESARROLLO DEL TRADAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

tener una vida digna. La persona pobre o la ociosa se convierte en un peligro Par
crecimiento económico de un país, y la pobreza sería un síntoma de debilidad deª el
país o estado. Según esta concepción, los poderes públicos deben v~l~r para que ~
personas puedan trabajar y afrontar las situaciones de enfermedad
.
Y dificultad sin eaer
en la pobreza para contribuir en el equilibrio social Y econ Ómrco:
La misión del obrero es trabajar y si la enfermedad, la vejez O los accidentes atentan contra
él, el estado solícito y previsor acudirá en su ayuda. Pero a los que alteren al nuevo orden
social se les aplicará el manicomio y la cárcel, como nuevos baluartes de la defensa del
cuerpo social. (Álvarez-Uria, 1986, pp. 135-144).

Paralelamente, ante la pobreza estructural generada con el cambio de paradigma


social, se toman bastantes planteamientos ideológicos de los Y las reformadoras socia.
listas y del catolicismo social representadas por figuras como Octavia Hill, Frederick
Denison Maurice, Charles Kingsley, John Malcolm Forbes Ludlow Y Robert Owen.
Aparecen estudios como Life and labour of the people in London (1902-1903) de
Charles Booth que pretende mostrar cuáles son las causas de la pobreza y denuncia la
falta de respuestas eficientes ante las nuevas sus nuevas formas.
Estos y estas reformadoras sociales contribuyeron al conocimiento de cómo vivían
las personas pobres a través de entrevistas y de visitas domiciliarias a las familias. Esta
aproximación permitió explicar la pobreza de manera diferente al prisma que ofrecía
la ideología burguesa imperante. Así, se ponía el acento en causas sociales genera-
doras de pobreza y deterioro personal ajenas a la propia voluntad de las personas.
El desempleo, las enfermedades, la falta de educación y otros aspectos sociales son
descritos como elementos clave para la acción social. Según ellos y ellas, había que
intervenir en las causas del malestar y la pobreza y no sólo paliar las consecuencias
del nuevo sistema socioeconómico.
En el caso de España, los planteamientos filosóficos e ideológicos que orientaron
las iniciativas de organización de la ayuda a las personas en situaciones de pobreza
en el siglo XIX fueron los siguientes:

• El reformismo social, movimiento promotor de las leyes de previsión social,


• El regeneracionismo social, movimiento de transformación social a través de
programas de nutrición, higiene y educación,
• El catolicismo social generado a raíz de la encíclica Rerum Novarum (1881 ),
movimiento eclesiástico defensor de un cambio de modelo de prestación de
ayuda basado en el asistencialismo caritativo a un nuevo modelo adaptado a
las necesidades de un nuevo paradigma social (Álvarez-Uria 1995, p. 145).

Se ha llegado ª hablar de tres fases históricas en la evolución de la acción social en


e_l con~ext~ e~pañol: una primera basada en la caridad una segunda basada en la bene-
f,cencd,a ~ubl,ca ~ una basada en la organización de Ía asistencia social Estas pueden
d arse e 1orma simultánea si b" 1 "d • . · la
. . ,en as ev, encIas históricas sitúan a la caridad como
predecesora. S1gu1endo esta clasificación, más allá de las formas de solidaridad familiar

96
----------------_..:.:_-==~:::.::.'...!....::.~~~~=~
4. Estado social y origen de la profesión

y vecinal, se ob~erva que en la Edad Media están las primeras muestras de acción so-
cial institucionalizada por parte de la Iglesia. Basándose en el valor de la caridad, ésta
buscaba minimizar las consecuencias de la pobreza sin plantearse cuál era el origen de
la misma. La segunda etapa, de beneficencia pública, está motivada por valores filantró-
picos originados por las corrientes humanistas del renacimiento (s. XVI). Esta corriente
se interesa por las condiciones de vida de los hombres y las mujeres y se reconoce la
necesidad de implicación de los poderes públicos para poder disminuir situaciones de
pobreza o de injusticia social, pese a que en aquel momento aún no había el reconoci-
miento de derechos sociales, por lo que la ayuda estaba sujeta a la arbitrariedad de las
personas representantes del poder público encargados de prestar las ayudas. La tercera
etapa se caracteriza por la organización de la asistencia social pública más allá de la co-
bertura coyuntural o puntual característica de la beneficencia pública. Se considera que
el Estado debe garantizar unas mínimas ayudas en caso de necesidad y se desarrollan las
instituciones y recursos necesarios para cubrir las necesidades definidas como básicas.
La idea subyacente en la creación de un sistema de Servicios Sociales es que toda per-
sona es sujeto de derecho y, como tal, deben garantizársele los mínimos de subsistencia
recogidos normativamente a través de leyes.
Alemán Bracho (1993) tipifica los sistemas de ayuda identificados a lo largo de la
historia de la siguiente forma:

a. Privados aislados espontáneos o informales de ayuda: familia, amistades y red so-


cial cercana como el vecindario que ha perdurado hasta nuestros días y que acom-
paña a las demás maneras de cobertura de necesidades surgidas a posteriori.
b. Organizaciones privadas de acción social: grupos de personas voluntarias que ac-
túan dentro de un marco organizado con una finalidad social y sin ánimo de lucro.
c. Sistemas comerciales: organizaciones privadas y empresas que prestan Servi-
cios Sociales con ánimo de lucro.
d. Sistema estatal o público: es la respuesta desde la administración pública a las
necesidades.

Para concluir este apartado, presentamos un breve resumen histórico de la acción


social elaborado por Natividad De la Red (1993) muy clarificador del itinerario de la
acción social hasta el nacimiento de la profesión del TS:

Primeros pasos La ayuda de la familia, la tribu o el clan._ .


Impulsos humanitarios y religiosos. Código de Hammurab1
La sabiduría oriental: confucianismo, taoísmo, budismo
El judafsmo . .
La ayuda social a Grecia durante el domm1? de Atenas
Emperador Marco Aurelio. Los questores al1mentorum
~ Cristianismo e islamismo
jiglo IX Carlemany «el emperador social»

97
ÜRÍGENES Y D ESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA D E UNA PROFESIÓN

Edad Media La protección social de reyes y señores


La limosna
La ayuda mutua en los gremios . .
La ayuda pública (hospitales); acción de las órdenes rel1g1osas
Renacimiento Tratado del Socorro de los pobres de Llu fs Vives, como primera sistemat~
de la práctica social de ayuda a los necesita. d os. i n
S.XVII Sant Vicen~ de Paül
----
---
Leyes de Pobres (Inglaterra)
S. XVII-XI Reforma de las leyes de Pobres
La acción benéfico-asistencial y la filantropía en el capitalismo nacient
Chalmers, O zanam, Sistema Elberfeld, matrimoni o Webb, Toynbee, Dawso~
S.XIX Creación y desarrollo de las sociedades de Organización de la Caricia~
Surgimiento de la Política Social
s.xx Creación de las primeras escuelas de TS. Mary Richmond. Social Diagnó~
( 191 7)
Primera sistematización profesional del TS
Tabla de elaboración propia a partir de De la Red (1993, p. 21). ---
1.2. Evolución histórica del Trabajo Social. De la filantropía a la profesión

Como ya hemos visto en el punto anterior, las respuestas sociales ante las necesi-
dades de las personas se encuentran presentes en cada momento y contexto sociocul-
tural debido a la tendencia a la ayuda mutua en el sentido que apunta Kropotkin. A
medida que las sociedades se han ido haciendo más complejas, las formas tradiciona-
les de acción social basadas en la familia y en la caridad o la filantropía han necesita-
do una revisión y una comp lementariedad. Esto sign ifica que la acción social, desde
sus inicios, ha estado en proceso constante de modificación para poder dar cobertura
a viejas y nuevas formas de necesidad ocurridas de los cambios de paradigma social.
Y es en este proceso constante de adaptació n de la acción social a las necesidades
cambiantes del medio que nace la profesión del TS.
La profesión de TS es compleja y no unívoca, se forja en el tiempo a través de di-
ferentes corrientes ideológicas/políticas. Como bien argumenta M alcom Payne (1995),
el TS se construye socialmente. Por este motivo, existen diferencias importantes en la
forma de desarrollarse como disciplina según el contexto sociocultural en que se dé. No
obstante, gran parte de los antecedentes del TS y de su literatura provienen de la cultura
occidental, de Inglaterra y Estados Unidos, lugares donde se llevaban a cabo recopila·
dones sistemáticas de la acción social y múltiples estudios con consistencia científica
que han influido internacionalmente en el desarrollo de la disciplina como tal.
Así, se identifica el origen del TS en el Reino Unido a finales d el s.XVII I, país donde
se desarrolla antes el proceso de industrialización con todas las consecuencias socia·
les que esta conlleva: explotación infantil, condiciones de insalubridad en fábricas Y
viviendas, falta de higiene en las calles, y un largo etcétera d e fenómenos asociados

98
____________________:4·:_:Es~ta~d~o~s~o~ci~a~Iy~o~rig~e::n~d~e~l~
a.!'.p~ro~f=es~ió
~n

a la pobreza que ponían en . duda la legitimidad de qu·1enes ostentaban eI po der, y a1


mismo tiempo hacían peligrar la estabilidad social.
Los cambios ideológicos
. . en la concepción de la pob reza, 1a secu 1anzac1on
. . , de
la sociedad y las. cond1c1ones
. , de. miseria propiciadas por el i·b •
1 era 11smo econ ó mico
·
Ob ligan a organizar. la acc1on social. de
. tal manera que se pud·1eran meJorar
• de forma
perdurable en el tiempo las condiciones de vida de las personas y disminuyera la
pobreza. En este contexto se crean organizaciones de asistencia a personas pobres
gestionadas por gente voluntaria que iba adquiriendo habilidades y conocimientos a
través de la propia práctica (Miranda, 2004). Inicialmente cada una de las organiza-
ciones llevaba a cabo sus acciones de forma más o menos aislada o independiente de
tal manera que se daban solapamientos en la prestación de ayuda, así como una gran
heterogeneidad en los procedimientos del ejercicio de voluntariado. La organización
considerada como la génesis de la acción social como profesión fue la Charity Orga-
nization Society (COS), una organización paraguas creada en el Reino Unido en 1869
que aglutinaba a un gran número de entidades de asistencia social. Lo que motivó
la creación de la COS fue la preocupación compartida por estas entidades de poder
incidir en la pobreza de forma eficiente a través de mejorar el método de intervención
individualizado, buscar nuevas técnicas y hacer investigación en relación a las causas
y las consecuencias de la pobreza, como bien expresa una de las principales referen-
tes históricos del TS individual:
No creo que se pueda dar un mejor consejo a la asistente del servicio familiar de casos
individuales que el de estudiar y desarrollar la parte de su esfera de la actividad que atañe a
las investigaciones sociales o a la mejora «en conjunto de las masas»...... entiendo con esto
que su actividad debe ser más fecunda desde el punto de vista científico de lo que es ac-
tualmente¡ que los descubrimientos sociales deben ser el producto accesorio de su servicio
provechoso en el terreno de casos individuales. (Richmond, 1922, p. 146).
La COS estableció los 8 puntos básicos en la atención social individualizada ba-
sándose en la necesidad de estudiar el caso para establecer un diagnóstico y la elabo-
ración de un plan de trabajo a largo plazo donde las personas, familias y comunidad
eran elementos activos (Ander-Egg, 1994, p. 142).
La ideología subyacente en la COS estaba en la línea de Thomas Chalmers, quien
consideraba que las personas eran responsables de su situación de pobreza y que un
sistema asistencial basado sólo en la caridad contribuía a la cronificación de la pobre-
za, negando a las personas la oportunidad de adaptarse a la sociedad con su fuerza
de voluntad. Se partía de la base de que la simple caridad inst~lab~ a _las personas po-
bres en un · - · e no era buena ni para su propia dignidad como seres
a pos1c1 6 n ociosa qu , . . . .
humanos · · d d ue ya había entrado en la log1ca del capitalismo. S1
n1 para una soc1e a q . . .
bien def dí • •ó d I tado en respuesta a ciertas necesidades sociales,
en a 1a intervenc1 n e es ., . .
sosten'ia . d. .d s nte de su pobreza y la aceptac1on de la as1stenc1a
que e1 m 1v1 uo era eI cau a
Pública d , , • de la persona pobre, dado que se acostumbraba
estru1a e1 respeto a s1 mismo .
a vivir de 1 . L . d d segu'ia también la sugerencia de Chalmers de que
a 11mosna. a soc1e a

99
~~~~~~~~::::::::.::....:..::..:.:..:.:.:_:_ _____________
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

debía pedir a las personas indigentes que pusieran en eje rcicio todas sus capacidades
para mantenerse a sí mismas (Friedlander, 1975). .
Algunas de las referentes del TS individualizado que estaban vinculadas a la Cos
fueron Mary Richmond (1861-1928), la cual es considerad~ la madre del método del
TS individual o de casos; y Octavia Hill (1938-19 12), conocida por su labor a través de
las visitadoras sociales entre otras. Ambas tienen un destacado papel en la conceptual¡.
zación del TS y el desarrollo de un procedimiento de intervención social propio con, 0
veremos en los capítulos relativos a la conceptualización Y al método de la disciplina.
Paralelamente a este movimiento hacia el desarrollo del TS individualizado, vaco-
giendo fuerza un movimiento orientado a la acción colectiva que también tiene sus
orígenes en Inglaterra: el movimiento de los Settlement Houses. Samuel Y Henrietta
Barnett inauguraron en 1884 Toynbee Hall, una casa en la que se ofrecían diferentes
servicios y atenciones a las familias del barrio. Según el matrimonio Barnett, era nece-
sario conocer y vivir de cerca las necesidades de las personas pobres para entender sus
vivencias y poder darles una respuesta que les ayudara a mejorar su situación social. En
este proyecto no sólo se implicaban ellos y las familias pobres, sino también jóvenes
intelectuales provenientes de universidades de prestigio para que tomaran conciencia
de lo que representaba la pobreza. Posteriormente, Jane Addams (1860-1935), conoce-
dora de la experiencia del matrimonio Barnett, creó junto con su compañera Ellen Gates
Starr la conocida Hui/ House en Chicago, impulsando el Settlement House Movement,
el cual trabajaba para mejorar las condiciones de la comunidad.
Las dos experiencias son el origen del TS grupal y comunitario. La ideología que
sustenta esta forma de intervención está vincu lada a las corrientes críticas como el socia-
lismo y el social cristianismo. Se parte de la base de que la pobreza no es consecuencia
del poco esfuerzo individual o de algún tipo de situación personal invalidante, sino
que hay ciertos elementos estructurales en la sociedad que impiden que las personas se
desarrollen plenamente como tales en todas sus dimensiones. El liberalismo, la falta de
cobertura sanitaria, la falta de oportunidades formativas, o la condición de inmigrante,
entre otras, serían situaciones contextuales que generan desigualdad y pobreza. Desde
este prisma pues, la intervención no debe pasar sólo por la adaptación del individuo al
sistema, si no que hacen falta reformas sociales a nivel estructural. De esta manera, para-
lelamente al apoyo individual, hay que hacer activismo social, cambiar leyes, conseguir
responsabilidades políticas (Addams & Woods, 1893). El Settlement Houses incorpora
la conocida «máxima de las tres R» (reform, research, residence) a través de la cual dejan
claro el_ posicionamiento respecto a la acción social para luchar contra la pobreza: es
necesario un p~oye~o s~~ial de reforma donde se impliquen todos los agentes sociales;
hay que hacer mvest1gac1on para conocer los fenómenos sociales en torno a la pobreza;
hay que vivir y conocer de muy cerca a las personas pobres para poder hacer realmente
una buena asistencia social (Robles, 2013).
Mary Rich~110nd trabajó en la COS de 1889 a 1909, teniendo un papel destacado
en el establecimiento del proceso metodológ·rco del TS á d cuando
, aunque es m s tar e

100
---- -

pu bl ,ca
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __:4:__

'
. _i:Es~ta~d:'.:o'...:s~o~ci~a~Iy~o~r~ig~e~n~d~e~la~pr~o~fe=s~ió~n

. Social Diagnosis (1917) en la que re ¡· 1 • • •


a iza a primera conceptual1zac1ón del
TS. Ya en 1897 defend ía la idea de crear una escuela de entrenamiento de «filantropía
ª
aplicada», en la que se formara las voluntarias, especialmente aquellas que por su
posición social no eran cultas y/o académicas. Y es en ese mismo año que inició el
primer proyecto de escuela de TS con la llamada Summer School of Applied philan-
thropy, en Nueva York, escuela que acabó convirtiéndose en la Escuela de TS de la
Universidad de Columbia (Miranda, 2004).
Las aportaciones tanto de Jane Addams como de Mary Richmond en el proceso de
evolución de una práctica basada en la buena voluntad a una práctica basada en cono-
cimiento y procedimientos científicos tienen un papel clave en el camino hacia el na-
cimiento de una disciplina profesional. A menudo se puede hacer una lectura de estas
dos aportaciones como si fueran antagónicas debido a pequeñas diferencias ideológicas
subyacentes. No obstante, como señalan Álvarez-Uría y Parra (2014), las evidencias
que nos han dejado ambas pioneras del TS nos muestran cómo se pueden considerar
aportaciones complementarias y cómo lo que prevalece en el caso de las dos autoras
son los valores subyacentes de justicia social y libertad en el desarrollo de las personas,
así corno un compromiso firme hacia una profesión con legitimidad social y científica.
Sintetizando mucho se podría decir que la institucionalización de la disciplina se hizo bajo
la imagen simbólica de la cooperación de dos mujeres pioneras que representaban respec-
tivamente a la sensibil idad psicológica y a la sensibilidad sociopolítica: Mary Richmond y
Jane Addams (Álvarez-Uría & Parra, 2014, p. 101 ).

En el caso de España, al igual que había pasado en otros países de Europa, en el


siglo XIX surgieron iniciativas para racionalizar y modernizar la beneficencia y la pro-
visión pública. Así, la propia constitución de 1812 planteaba la municipalización de
la asistencia social y la beneficencia. Posteriormente, a raíz de las crisis industriales
de 1843 y 1847, se crea la Ley General de Beneficencia social, siendo esta la primera
norma que regula en el país la asistencia social pública. También destaca la creación
del Instituto Nacional de Previsión en 1908, a partir del cual se establecen las prime-
ras pensiones de retiro por invalidez y vejez. Paralelamente, se crean los Ministerios
sociales como los de abastecimiento y de trabajo .
No obstante, la organización de las respuestas caritativas en nuestro país no se pro-
duce hasta los años cuarenta del siglo XX con la creación de Cáritas. Una creación en
la que tuvo una gran importancia la distribución de la Ayuda Social Americana, que
se realizó a través de la iglesia católica por exigencia de la National Catholic Welfare
Conference de Estados Unidos, entidad donante, cuyos dirigentes desconfiaban del
régimen franquista para la realización de esta labor asistencialista. Esta distribución
permitió consolidar los medios que hicieron posible la puesta en marcha de Servicios
Sociales como guarderías, colonias infantiles y la obra de suburbios, aunque hizo que
se perpetuara una acción de carácter benéfico (Báñez, 2oo4).
Trascender las respuestas caritativas a las necesidades sociales, corno se a~unta
al inicio de este capítu lo, ha ido ligado al establecimiento de un Estado Social de

101
ÜRIGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
------=..:.:.::.:.:.::::.::...:::.::...::==.'.::...:'..:::=~:.::.:.::.:.=__:_::_------------

derecho que, en nuestro caso, se ha dado de forma tar~ía debido_ al larg_o Periodo
de dictadura acaecido entre el 1939 y el 1975. Esta realidad también ha Jugado ll 11
papel importante en el desarrollo de la profesión del TS como disciplina, dado qll
la interpretación de lo que son los derechos y las necesidades sociales define loe
roles y funciones de las personas que deben ejecutar las acciones sociales dentro ds
las instituciones de ayuda, es decir, de los/as Trabajadores Sociales. Tomasa Bañe:
(2004) analiza el proceso de profesionalización del TS en España ligado a la aparición
del Estado Social teniendo en cuenta las dimensiones siguientes: formación, salidas
laborales, ejercicio profesional e imagen y presencia pública de la profesión. La autora
diferencia tres momentos en la evolución que se sintetizan en el cuadro siguiente:

Proceso de Profesionalización del TS En España


1. Los primeros pasos (1958- 1966)
- En 1966 se aprueba el primer plan de estudios de TS por Parte del Ministerio Educació;
y ciencia.
- Estudios dirigidos únicamente a mujeres con un carácter marcadamente religioso y de
orientación humanista que resaltan la importancia de la vocación.
- La formación del TS carece de base científica y rigor técnico. Se pone énfasis en la
formación personal, moral y psicológica de las alumnas.
- Las organizaciones empleadoras mayoritariamente estaban vinculadas a la Iglesia católica
aunque también al Estado, empresas privadas, cajas de ahorros y asociaciones.
- Ausencia de regularización laboral (horarios, salario, recursos), en parte suscitada por la
contradicción ética que suponía remunerar una actividad que se basa en la vocación personal.
- No se contempla la conciliación laboral/familiar. Las primeras Trabajadoras Sociales se mantienen
solteras al estar socialmente definido como incompatible la v ida familiar con la laboral.
- Intervenciones principalmente de carácter asistencialista a través del método de casos o
TS individual.
- Primeros compromisos para definir la profesión y diferenciarla de otras ocupaciones como
por ejemplo los servicios domésticos.
2. La profesión se tecnifica y diversifica (1967-1981)
- Se consolida la formación del TS en España. Mayor rigurosidad en la obtención del título
mediante la implementación de un examen de reválida y un diploma.
- Au~ento de las escuelas de TS: 29 dependientes de la Iglesia, 9 estatales y paraestatales y
4 privadas.
- !ncorp~ración de_nuevos contenidos con planteamientos de tipo progresista. Enfoques
ideol~gicos Y te~ncos en los planes de estudio de corte progresistas. Consolidación de las
materias e~pecfficas de asistencia social, aunque con contenidos básicamente técnicos Y
metodológicos.
- Presencia de los primeros ho b
. ·r· d d
f . ..
m res en Ia pro es16n. El componente femenino de la profes1on
se d 1vers1 1c6 : e a es proced - . 1 .
. , . encia socia y geográfica y motivaciones para iniciar estos
est u d 10s, como consecuencia de lo · 1
_ La formación es d d s importantes cambios ocurridos en el contexto socia •
I
profesorado, críti~:sº;u: e ~tnera más crític~ por parte del estudiantado y parte del
1
estudiantiles con un dobl ebs. ~varon ª organizar Y rea lizar diversas movilizaciones
' e o Jet1vo· a) la
en las escuelas· y b) la expres· . d · d
· d 1
meJora e os contenidos educativos impart1
'd s
°
sociedad españ~la. ion e escontento social Y político general existente en la

102
4. Estado social y origen de la profesión

_ Entidades religiosas, asociaciones y empresas se mantienen como empleadoras y se aprecia


un crecimiento del número de empleos creados por parte de las administraciones públicas.
- Los/as profesionales más jóvenes presentan tendencias ideológicas de izquierdas Y
progresistas. Existe un compromiso por parte de estos con el proceso de transición
democrática.
- Cierta crisis profesional debida a: una débil definición profesional, la falta de reconocimiento
universitario, identificación de la profesión con la marginalidad, intrusismo profesional,
feminización de la profesión y falta de recursos materiales y capacidad ejecutiva.
- Aumento de la visibilización a través de ta creación de la federación Española de
Asociaciones de Asistentes Sociales.
- Participación activa de los/as TS en la constitución del sistema de servicios sociales desde
diferentes contextos (administraciones, entidades, partidos políticos).
3. La profesión se consolida (1982-2007)
- Reconocimiento del TS como estudio universitario en rango de Diplomatura en 1981
- Mayor rigor teórico y metodológico en las materias específicas del TS. Introducción de los
Servicios Sociales como materia de peso en la formación.
- Las escuelas Universitarias se van adscribiendo o integrando a las Universidades Públicas
y privadas del País
- Conversión de la Diplomatura de TS en Grado de TS por el Real Decreto 1393/2007 que
establece el ordenamiento de las enseñanzas universitarias en España. Se adquiere así el
mismo rango que otras disciplinas afines como la sociología o la psicología.
- Crecimiento del número de estudiantes de TS, así como de la incorporación de los
hombres en este estudio.
- Se sigue con la idea de vocación como principal elemento de motivación. No obstante, crece
la motivación vinculada a la idea de ser una carrera asequible y con alta empleabilidad.
- La Constitución Española, Los Estatutos Autonómicos y las Leyes Autonómicas de los
Servicios Sociales propició el desarrollo de un sistema de Servicios sociales que ha supuesto
una diversificación y aumento de posibilidades laborales. También supone un aumento de
los puestos de trabajo y una mejora de las condiciones laborales.
- El ejercicio profesional se tecnifica y aumenta el peso de la gestión de recursos derivada
de la consolidación del Estado de Bienestar. En muchos contextos laborales se pierde parte
del contenido relacional del TS.
Tabla de elaboración propia a partir de Bañez, T (2004). El trabajo social en Aragón. El proceso
de profesionalización de una actividad feminizada. Tesis doctoral, Universidad Rovira i Virgili
de Tarragona, enero de 2004. Texto inédito disponible en http://www.tesisenred.net/

r.:,u-
L=.1~1
... [!]
••


■ •
Actividad: Visionado de un breve vídeo sobre Jane Addams y la creación de la
Hull House. ¿Conocías esta autora? ¿Conoces alguna experiencia similar? Descríbela
Y relaciónala con alguno de los aspectos teóricos presentados en el capítulo.

103
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

2. TRABAJO SOCIAL: CONCEPTO Y DISCIPLINA

2.1. Conceptualización del Trabajo Social

Al hacer el breve repaso histórico del nacimiento de la disciplina de TS, ya hernos


podido ver cómo ésta no nace sólo de la voluntad de un grupo de personas sensib¡i·.
zadas por la cuestión social, sino que su crecimiento Yconsolid~ción es posible en u~
contexto de reforma social como el descrito en los puntos anteriores.
Tanto su aparición como la definición del mismo es el resultado de la interac.
ción de diferentes agentes sociales (la ciudadanía, las Y los políticos Y responsables
de las instituciones y las y los profesionales) que interactúan a partir de sus valores
personales y de su estatus o parcela de poder en el seno de la sociedad en la que se
encuentran (Payne, 2006). En este proceso resultan importantes las narrativas de los y
las profesionales del TS, las conversaciones que éstos tienen con otros Yotras profesio-
nales, con las y los políticos y con la propia ciudadanía. También interviene el tipo de
estructura de las oportunidades políticas (Tarrow, 1994), los encargos institucionales
y la cultura de cada contexto, la cual se forja a partir de unos valores determinados. La
importancia de los valores subyacentes en la conceptualización del TS y en la práctica
del mismo es algo reconocido dentro del colectivo de profesionales. Tanto es así, que
la propia Federación Internacional del Trabajo Social (FITS) incorpora este elemento
dentro de la definición global de TS aprobada en Melbourne en 2014 tras un largo
proceso de creación de la definición a través de un diálogo abierto entre trabajadoras
sociales y trabajadores sociales a nivel mundial iniciada en el año 2000:
El TS es una profesión basada en la práctica y una disciplina académica que promueve el
cambio y el desarrollo social, la cohesión social, y el fortalecimiento y la liberación de las per-
sonas. Los principios de la justicia social, los derechos humanos, la responsabi lidad colectiva
y el respeto a la diversidad son fundamentales para el TS. Respaldada por las teorías del TS, las
ciencias sociales, las humanidades y los conocimientos indígenas, el TS involucra a las perso-
nas Y las estructuras para hacer frente a desafíos de la vida y aumentar el bienestar. (FIT, 2018).
De la Red (1993) identifica cuatro etapas en la conceptualización del TS:
1. Etapa de ayuda técnica 1910-1930. Momento en que se ve la necesidad de lle-
varª cabo una acción social de forma racional izada, basada en evidencias científicas
Y no en la buena voluntad de personas que desconocían las dinámicas sociales, las
causas de la pobreza_ y sus ·imp 1·1cac1ones,
· as1, como la manera de poder incidir
• en 1ª
ploTb reza. M~ry Rrchmond fue la primera trabajadora social en intentar conceptualizar
e 5 a partir de su experie · , • .
ncia practica Y 1a investigación. De todas maneras, e5ta
vo 1untad no se desprende del ·d d 1 1
que ell 11 , . a ' ea e TS como «arte». Pongamos un ejemplo de o
a amo «tentativa de definición « del TS de casos:
El Trabajo Social es el arte 1
tes, colaborando con ell por e que se ?esarrolla una acción con y para personas diferen·
(Richmond, 1930, p. 67ts para conseguir al mismo tiempo su mejora y la de la sociedad,

104
--- -
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _4_::-~Es:ta:d~o:._:s~o'.:c~ia'.'._I!:_Y~O~ri~ge:.'.n~d~e~la~p~r~o~fe~si~ó~n

Es la tentativa para defi~ir con la_mayor exactitud posible la situación y personalidad del ser
humano en una ~arenci~ cualquiera, en relación a otros seres humanos y con las institucio-
nes de la comunidad. (R1chmond, 1922, p.67)

conjunto de métodos que desarrollan la personalidad, reajustando consciente e individual-


mente el hombre a su medio social. (Richmond, 1922, p. 67¡_

Bajo la influencia del interaccionismo simbólico, se pone énfasis en el cambio


personal de las personas pobres a través de la intervención con la propia persona y su
entorno más inmediato.

2. Etapa precientífica 1930-1960: Se trata de una prolongación de la etapa de la


ayuda técnica. En un contexto marcado por los efectos devastadores de la Segunda
Guerra Mundial Y las crisis económicas precedentes, se. convierte en una etapa de
reestabilización social en la que los gobiernos, incluso aquellos m ás liberales, in-
corporan ciertas medidas de protección social y/o de red istribución de la riqueza en
pro del crecimiento económico. Esto favorece el interés para hacer investigación que
expliq ue la naturaleza de los fenómenos sociales y apunte hacia posibles maneras de
intervención por el cambio social. No hay una identidad profesional definida todavía,
pero en el legajo de las profesionales referentes de la época se muestra una influencia
del funcionalismo, así como de la psicoanálisis y la psicología.
Vemos que es un momento en que se deposita la mirada sobre el individuo a la
hora de intervenir socialmente. No importan tanto las condiciones en que se encuen-
tran las personas y las causas de las mismas sino cómo las personas son capaces de
afrontar, elaborar o aceptar su situación y seguir funcionando de forma adecuada a su
medio o sociedad.
En esta etapa se camina hacia la reflexión sobre las cuestiones teóricas, metodo-
lógicas y axiológicas de carácter estructural intervienen en TS. El desarrollo de esta
etapa dará lugar a cambios cualitativos.

3. Etapa de Profesionalización 1960-1980. Ya hay un reconocimiento social del TS


como profesión. Poder demostrar la existencia de un conjunto de conocimientos sis-
temáticos procedentes del propio campo del TS permite que éste deje de ser conside-
rado una actividad para ser considerado una profesión. Concretamente, el TS recibe
la consideración de servicio profesional por parte como se puede ver en la definición
de Friedlander de 1968:
El Trabajo Social es un servicio profesional, basado en el conocimiento científico y en la
destreza de las relaciones humanas, que ayudan a los individuos, solos o en grupo, a obte-
ner satisfacción social y personal e independencia. Es usualmente prestado por una agencia
0 una organización conexa. (Citado en De la Red, 1993, p.138).

En la defin ic ión se deja entroncar la responsabilidad social del conjunto de la


sociedad, especialmente de los ostentadores del poder de dar la oportunidad a las
Personas para que puedan desarrollarse como sujetos de derecho.

105
~~~~~~~~~~.::.:..::.:..:.:.~=---------------
ÜRIGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL, TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

Pero, sobre todo, el concepto de TS como servicios queda patente en el reconoci.


miento de la ONU en 1976 de nuestra profesión:
Actividad profesional específica, que tiende a favorec~r una mejor adaptación d~ las Per.
·1·
sanas, fami 1as y grupo
s en el medio social en que viven, desarrollando el sentido de 1
. . • a
dignidad y responsabilidad de los individuos, haciendo un llamamiento~ 1ª capacidad de
las personas, a las relaciones interpersonales Y a los recursos de la comunidad. ( Resolución
16/76, ONU).
4. Etapa de Conceptualización 1980-1990. En estos momentos, el TS es reconoci-
do como estudio universitario equiparado a otras disciplinas de carácter más técnico,
con todo un corpus de conocimientos propios que lo legitiman como profesión. Pero
no quita que existan diferentes visiones de lo que es el TS Y que se pueden diferenciar
en tres posturas diferenciadas:
La primera conceptualización sostiene que el TS no es una ciencia ni es un campo
disciplinar propio, sino una tecnología social aplicable desde los conocimientos teóri-
co-científicos de otras disciplinas como la sociología, la psicología o la ·antropología:
El Trabajo Social es una tecnología social, cuyas funciones específicas son la implementa-
ción de políticas sociales, y la educación, promoción y animación social y prestación de
servicios sociales realizados con alcance asistencial, preventivo o de rehabilitación (Ander-
Egg, E., 1985, p. 43).

Esta idea, sin embargo, tuvo muchas reacciones en contra dado que en el proceso
de intervención se conocen diversos aspectos sociales que no son objeto de atención
de las otras disciplinas. Por otro lado, en el momento mismo de la intervención en
'
las interacciones con el medio (persona, grupo o comunidad) emergen nuevas situa-
ciones o aspectos que generan un nuevo conocimiento inscrito en la práctica del TS
Y que sólo desde esta práctica pueden ser conocidos y estudiados. De esta manera, se
puede defender que sí tenemos un campo propio de investigación. Este enfoque de
carácter cientificista lo representa muy bien Teresa Rossell :

c_omo 1~ medicina, s~ nutre e integra, en parte, de conocimientos y conceptos de otras cien·


cias s~ci~les, Y const,tuye_un ~ampo específico no cubierto por otras disciplinas, al integrar
conocimientos par~ una f1nal_1d~d social diferente y específica (...) Progresivamente ha ido
1esa;rol~and0 también conocimientos que han sido generados desde la práctica profesional,
~ ~es ~x•ó~ metodol~gica Y los resultados de sus investigaciones. En su vertiente disciplinar
¡°
~ t ~ ª rd ~do ~•feren~es aspectos que constituyen un área de conocimientos específica
en ro e as c1enc1as sociales. (Rossell, 1999, p. 5).
Cabe destacar la influe ·
d • ª
nc,a que 1 reconceptualización ha ido teniendo a la hora
e conceptua izar el TS Se trata d
1 .
ra de entender el TS · d e una comente que ha tenido influencia en la mane-
, a pesar e ser un movim· t ·d , · d los
trabajadores y traba¡·ad . °
,en surg1 o a ra,z de las críticas e
oras socia1es de países sud . ·1 y
1
Argentina. Estos postul . . • americanos como Uruguay, Bras
an que 1a defm1c1ón del TS I d ·, ue
se derivan de las concepci , Y os mo elos de intervenc1on q
mencionados. Es necesariao:es _eur~lpe' stª s del TS no funcionan en países como los
' egun e os Y ellas, una deconstrucción de la idea de 15

106
--- -
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __:4.:_. ..'.:E~st~ad~o:_s~o~c~ia~Iy_y~o~ri~ge~n~d~e:_:l~a~p~ro~f.:

la planteada por Richmond Hamilt


cercana a . . . '
p 1
on, er man ,Konopka u otros referentes
la disciplina de¡ando atrás el as1stencialismo Dentro de e t . • t
es~ió~n

de , . /'d ló . · se mov1mIen o encon-


S cnt1co eo g1co que ve al TS · ·
tramos e! T I
. como act1v1smo como el planteado por
Freire (1921-1997), y el tecnológico anteriormente descrito.
En conclusión, vemos pues q_u~ la definición de TS no es estática y que, como
inicialmente d~damos, se va definiendo por todos los actores sociales que hacen el
devenir de la vida humana.

2.2. Profesionalización. El Trabajo Social como disciplina

Si bien el recorrido histórico sobre las diferentes formas de apoyo social y su evo-
lución hacia lo que conocemos hoy en día como TS es muy dilatado en el tiempo, el
TS como disciplina Y como profesión, como ya se ha visto, es bastante reciente.
Aunque hoy en día se parte del reconocimiento disciplinario del TS, este acuerdo
no ha estado exento de discrepancias entre los y las propias trabajadoras sociales debi-
do a diversos motivos (Celedon, 2003): a) la juventud de la profesión, b) comparte con
otras ciencias sociales su campo de investigación, «lo social», c) Falta de un corpus
teórico propio. Pese a todo, apunta la autora que: «en la medida en que van delimitan-
do su alcance real, sus contenidos específicos y su praxis profesional , se va afianzan-
do como una disciplina social con fundamentos científicos» (Celedon, 2003, p. 268).
La idea de disciplina nos remite a la manera en que orientamos nuestra mirada a
determinados aspectos de la realidad que nos rodea. En este sentido, Ospina (2004)
sostiene que:
Si la realidad la vemos desde la presencia de sus objetos concretos, de sus hechos, regula-
ridades o procesos visibles, o que se pueden inferir directamente de lo observable tenemos
la física, la biología o la química; pero si la realidad la queremos ver a través de símbolos,
de valores y de costumbres, entramos al ámbito humano, social y cultural abordado por
disciplinas como la antropología, la sociología, la filosofía, etc. (Ospina, 2004, p. 2)
En la línea de la conceptualización de TS que aporta Rossell (1999), se puede de-
fender que realmente este es una disciplina en tanto en cuanto en su propio campo de
estudio y de acción se genera toda una serie de conocimientos que le son propios, y
que ninguna otra disciplina los puede abordar desde su campo de acción.
Trevithick (2011) nos muestra cómo el conocimiento teórico y práctico del TS
nos llega a partir de la interacción entre diferentes formas de conocimiento previos a
nuestra acción, estos son:
• Los conocimientos teóricos para interpretar y explicar las situaciones objeto de
intervención que nos pueden venir dados de otras d~scipl'.nas como la psicolo-
gía o la sociología, además de las proporcionadas mas recientemente por el TS,
• Los conoc1m1entos
· · metod ológ'i cos·• cuáles son los procedimientos
.. para hacer
una intervención rigurosa y sistemática que tenga un impacto pos1t1vo,

107
ÜRfGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

•Conocimientos «fácticos»: sobre la política social, legislación, normativas, etc


Todo aquello que remite al conocimiento del contexto legal Y organizativo. ·
• Saberes de los usuarios y usuarias a partir de sus vivencias, experiencias y for.
mas de interpretación .
• Saberes de los y las profesionales: esos técnicos pero tambr~n. aquellos que
tienen que ver con su bagaje personal. Dentro de estos dos ultrmos saber se
incluyen los valores.
Partiendo pues de esta idea de construcción intersubjetiva de conocimientos tarn.
bién sostenida por Payne (2008), podemos afianzar la condición disciplinar del TS.
Abordamos ahora el concepto de profesión y profesionalidad. Según la descrip.
ción analítica que hace Adela Cortina (2005) de las profesiones Y la profesionalidad,
el TS reúne todas las condiciones para ser considerada como tal:
• El TS es una actividad que cumple un conjunto de requisitos que no se requie.
ren para otro tipo de actividad social,
• El TS está legitimado por el hecho de perseguir unas buenas metas a través de
buenas técnicas para la consecución de las mismas,
• El TS implica un ejercicio con responsabilidad social, lo que implica contribuir
al bien social,
• El TS es un modus vivendi, una tarea desarrollada diferenciada al voluntariado 1

que permite vivir a quien lo ejerce libre de las preocupaciones de poder cubrir
o no sus necesidades básicas.
La autora señala, además, la naturaleza de virtud cívica de las profesiones, esto es,
la tendencia a hacer el bien común. En relación al TS, esta persecución es intrínseca a
la disciplina dado que es su ethos o razón de ser.
En el caso de España, la creación del Área de conocimiento de TS y los Servicios
Sociales (Acuerdo de la comisión académica del Consejo de Universidades de 8 de
abril de 1991) supuso el reconocimiento formal de la existencia de la disciplina de TS
con el cumplimiento de los requisitos establecidos por este Consejo:
• Un conjunto de conocimientos sobre su objeto específico.
• Una comunidad científica internacional.
• Una tradición histórica común (Real Decreto 1888/1984, de 26 de septiembre).
En conclusión, uniendo la noción de disciplina y la de profesión podemos decir
que se trata de una profesión que se desarrolla en el seno de una disciplina propia.
Que ya está consolidada pero q tOd , • .
. ue avra trene que hacer mucho trabajo para seguir
creciendo para ganar legitimidad científica (que no social) y ser considerada como
trascendente tanto en su vertie t á , . ,.
.
acadé mrca. ne m s tecnrca como en su vertiente más cientrfica

108
---
2, 3.
- _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _4.:.:_·_:E~s.'..'.:ta~d~o~so~c~ia~ly__y~o~ri~ge~n~d~e~la_!p~ro~f=es~ió~n

Objeto del Trabajo Social

El objeto de cualquier
. disciplina
.. . se define a partir de su t·ma l'd
, ad o ethos pro fe-
si·onal, el cual recibe su .legrtrmrdad
. en el interior de una soc·re dad determrna
• da. En e1
th0 0 rd
caso del TS, su e ~ final ad s~~ían el bienestar humano y la justicia social (Agua-
yo, 2007). La ~agnrtud Y com~le¡rdad del mencionado ethos ha generado un gran
debate en relación ª la concreción de cuál es el espacio o ámbito que contribuye su
razón de ser. El he~ho de ser una disciplina nos exige definir cuál es nuestro objeto
desde una perspectiva conceptual Y no práctica, para permitir hacer una aprehensión
intelectual de los problemas antes de intentar resolverse, hacerlo de manera concreta
y en relación a los objetos de saberes afines (Zamanillo, 1999).
A lo largo de la historia del TS ha habido diferentes perspectivas a la hora de definir
su objeto:
1. Lo antropológico como problema. Este enfoque sitúa a la persona como el
centro de conocimiento y de intervención. Las problemáticas sociales deriva-
rían de la conducta humana y las intervenciones planteadas irían en la línea de
paliar las disfunciones sociales y ayudar a los individuos a funcionar de forma
adecuada dentro de la sociedad.
2. El ser humano en situación. Desde esta perspectiva, el foco de interés es la persona
y su situación o circunstancias, entendiendo que éstas juegan un papel a la hora de
posibilitar o impedir a las personas que puedan funcionar de forma autónoma y de-
seable dentro de la sociedad. Las intervenciones irían igualmente centradas en las
personas como responsables de poder mejorar su situación social pero, sin embar-
go, también se contempla poder incidir en el contexto cuando algunas condiciones
materiales o relacionales impiden que la persona haga un proceso de mejora.
3. El hombre oprimido. El objeto de intervención no son las personas sino las es-
tructuras sociales que las oprimen imposibilitando que se desarrollen de forma
plena como seres humanos. De acuerdo con esto, las intervenciones se orien-
tan más en la organización de comunidades y el activismo político.
4. Necesidades-recursos. Aquí el objeto no es la persona ni las estructuras, sino
el binomio de necesidad y recursos. Se parte de la base de que todas las perso-
nas tienen unas necesidades y que existen determinados recursos que pueden
cubrirlas. El objeto O centro de interés del TS es conocer qué necesidades se
tienen y cuáles son los recursos para cubrirlas, y las intervenciones pasarían por
hacer grandes planificaciones de servicios.
Zamanillo (1999) sostiene que en estas formulaciones del objeto del TS hay una
confusión en torno a lo que es el objeto del TS y qué es el sujeto de intervención. En su
análisis, propone el malestar psicosocial como objeto: el TS se ocupa d~ to~o aquello
que genera sufrimiento humano, sea de génesis estructural (pobreza; pnvac,on.es m~
rales, sociales o culturales; dependencia, marginalidad ....) o provocado por la v1venc1a

109
ÜRÍGENES y DESARROLLO DEL TRABAIO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

personal (sufrimiento de malestar que genera perturbaciones Y sufrimiento en las dit


rent~s es:e:as relacionales como la fa~ilia, el trabajo: la comuni~ad Y las instituciones:
EJerc1c10 de repaso: Cuatro trabaJadores y traba1adoras soe1ales están debatiend
sobre cómo ª?uar ante la situación de mujeres sin techo en un barrio de una ciuda~
española. ¿En qué perspectiva situarías a cada una de las personas de este debate?
Paula: Lo que me parece que está claro es que se han de tener en cuenta todas la
. s
barreras que el sistema y las estructuras ponen a estas mujeres para meJorar su situación
No solo son vulnerables por estar actualmente sin hogar, sino que el sistema patriarcal e~
el que vivimos es aún más severo con ellas y eso dificulta aún más que puedan salir de
ese estado. Es necesario concienciar a todo el barrio para hacer frente a esas estructuras.
Luis: Pues yo creo que para mejorar la situación, lo mejor sería conocer a cada una
de las mujeres que están actualmente en situación de sinhogarismo, saber cómo ac-
túan Así podremos poner solución y ofrecerles una buena integración en la sociedad.
Juan: A ver, a ver ¿no es mejor que primero escuchemos qué es lo que ellas ne-
cesitan realmente? A partir de ahí podremos planificar un programa a nivel de todos
nuestros servicios que responda a lo que piden.
Raquel: Estoy de acuerdo con varias de las cosas que estáis diciendo Debemos co-
nocer a estas mujeres, y así poder darles autonomía para mejorar su propia situación.
Pero no olvidemos que no es cosa individual, sino que también deberemos llevar a
cabo acciones en todo su contexto para que eso sea posible.

3. CONCLUSIONES

En conclusión, en este recorrido por la historia del TS puede verse cómo, a pesar
de ser definido según cada contexto sociopolítico, parte de la tendencia común de los
seres humanos de ayuda mutua. Así, vemos cómo pasó de una ayuda poco organizada
Y nacida de la voluntariedad de algunas personas ha pasado en diferentes contextos a
ser sistematizada y regulada.
Actualmente, a pesar de las discrepancias que ha habido en la definición del TS de-
bido a su juventud, es una disciplina consolidada que, no obstante, está en proceso de
obte~er una mayor legitimidad científica. Las crecientes publicaciones en revistas de
alto rmpacto de investigaciones hechas en TS y la aplicación de evidencias científicas
en el díaª día son prueba de esa creciente base científica de esta disciplina.

LECTURAS RECOMENDADAS

Addams, J. (1990). Veinte años en H II H .


Miranda M (2004) D I . u ouse. Un,versity of lllinois Press. p .o. 1910.
' · · e a candad a la · · · · bó-
lico y Traba¡·o Soc · 1 M ' Ed ' c,enc,a: pragmatismo, interaccionismo s,m
'ª · rra 1tores.

110
__________________:_4~.~E~st~a~do~so~c~ia~l'!._y~o~ri~ge::n~d~e~l~a~p~ro~f=
es~ió~n

Richmond, M. E. (1995). El
. .Caso Social Individual/ El O.1agn6st1co
· Socia
. I: Textos Se-
/eccionados. Talasa Ed1c1ones.

EJERCICIOS DE AUTOEVALUACIÓN

1. Di cuál de ~stas a~irmaciones es verdadera y justifica tu respuesta.


• El TrabaJo Social no puede desarrollarse en los lugares donde no hay estado
de bienestar.
• El Trabajo Social no tiene una definición común en los diversos contextos.
2. Escoge la opción correcta. El Trabajo Social es:
a) una disciplina b) una profesión c) una profesión que se desarrolla en una disci-
plina propia
3. Escoge la opción correcta

RESUMEN

El Trabajo Social nace de la tendencia humana a la ayuda mutua. Las acciones que
espontáneamente y sin planificar hacían las personas se fueron desarrollando con una
mayor organización y diseño, culminando en lo que hoy conocemos como Trabajo
Social. A pesar de que el Trabajo Social se ha definido de acuerdo con cada contexto
socio-histórico, el estado social actual permite su desarrollo en diversos contextos.
Desde un inicio, la familia o el vecindario proveyeron de formas de ayuda en situa-
ciones de pobreza o dificultad, lo cual fue cambiando a lo largo de la historia y espe-
cialmente en la revolución industrial. La pobreza generada en algunos sectores tuvo
como respuesta un cambio en la visión que se tenía hasta entonces, profundizando
en las causas sociales que generaban la situación. Así, se identifica como origen del
Trabajo Social en Reino Unido a finales del siglo XVIII mediante la Charity Organi-
zation Society (COS), centrado en el Trabajo Social individualizado. Paralelamente,
se desarrollan movimientos de acción colectiva también en Inglaterra llamado Settle-
ment Houses. Dos grandes figuras de ambas corrientes como Mary Richmond y Jane
Addams fueron referentes en el paso de unas acciones basadas en la buena voluntad
a una práctica basada en procedimientos científicos. En España, a partir de 1843 se
crean las primeras leyes regulando la asistencia social pública, aunque hasta el naci-
miento de Cáritas en la década de 1940 no se produjeron las respuestas caritativas
organizadas. El capítulo trata, además, cómo la disciplina y profesión del TS es joven y
no exenta de discrepancias en su conceptualización. Finalmente, se repasan distintas
perspectivas del objeto del Trabajo Social.

111
Ü:_:R:ÍG:'._'.'.E_:N=ES~Y~D~E~SA~R~R~O~LL:'.O~D~E:_l~TRJ~~~BA~J~O_:S~O~
.:::

GLOSARIO
Cl:_Al:::_•_:_
l_:RA:_:Y:_:ECT.:.:..:O:.:_:R.::_IA.....:D_E_U_N_A_P_RO_F_E_SI_Ó_

----
N _ _ _ _ _ __

• Estado social: es el mecanismo que trata de asegurar los derechos de la ciu.


dadanía definidos por las leyes y definidos por valores democráticos como la
igualdad, la libertad y solidaridad (Heller, 1929). .
• Ayuda mutua: se define por Kropotkin como una tendencia humana a la coope-
ración de manera espontánea (Kropotkin, 1907).
• Estado' de derecho: es la forma de gobernanza que pretende garantizar los de.
rechos de la ciudadanía recogidos en las leyes (Heller, 1929).
• Charity Organization Society: es una organización que agrupaba muchas enti-
dades de asistencia social creada en el Reino Unido en 1869. Se centró en el
método de intervención individualizado a través de técnicas e investigaciones
sobre las causas que llevaban a la pobreza. Sus mayores exponentes son Mary
Richmond y Octavia Hill (Richmond, 1995).
• Senlement Houses: movimiento nacido en la década de 1880 en Inglaterra
enfocado en la acción colectiva y el TS grupal. Así, no solo se centraban en las
acciones a nivel individual para salir de la pobreza sino que implicaban a todos
los agentes sociales. Además, también eran activistas para cambiar las estructu-
ras que consideraban necesarias para una reforma social (Addams, 1990).
• Objeto del TS: a pesar de que hay diferentes definiciones del objeto del TS, lo
que se mantiene común desde las distintas perspectivas es que se centra en lo
que genera malestar y sufrimiento a las personas, sea derivado de las estructuras
(como la pobreza) o de la vivencia personal (Aguayo, 2007; Zamanillo, 1999).
• Metodología del TS: El TS tiene unas formas de proceder inscritas en el método
científico tanto en lo que respecta a la investigación como a la intervención,
sea cual sea la forma en la que se puede operativizar una intervención social.
Simplificando, el procedimiento metodológico presenta la estructura básica si-
guiente: 1) Inicio de la construcción del conocimiento y de la relación del TS,
2) Elaboración de un primer diagnóstico de la situación social 3) Diseño de la
intervención, 4) Aplicación de la intervención, 5) Evaluación d~ la intervención
(Barbero, 2005, p.398)
• Cono~imientos del TS: combinan conocimientos teóricos de otras disciplinas
que sirven para interpretar e intervenir en situaciones del ob1'eto de estudio
del TS· co · · , .
' . nocim,entos metodolog,cos, procedimientos para llevar a cabo de
manera rigurosa y sistemáf . 1 · • 1
. . ,ca, os conocImIentos referidos al contexto lega;
conoc,m,entos de las pers . .
onas usuarias; Y los conocimientos de la experiencia
perso~a1d~ las personas profesionales (Miranda 2004)
• Profes1onalización: al dem . . ' •
vino el reconocimi d ostrar 1os conoc1_mIentos científicos de este campo,
ento el TS como profesión (De la Red, 1993).

112
4. Estado social y origen de la profesión

BIBLIOGRAFÍA

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tirant.com/index.php/teoria-y-derecho/article/view/214

SOLUCIONARIO

1. Di cuál de estas afirmaciones es verdadera y justifica tu respuesta.

• El TS no puede desarrollarse en los lugares donde no hay estado de bienestar.


• El TS no tiene una definición común en los diversos contextos.

La primera afirmación es falsa porque hay casos como Estados Unidos donde no hay
estado de bienestar, donde sí se desarrolla el TS. La segunda afirmación e~ verdadera, ya
que la definición Y tarea del TS se especifica dependiendo del contexto sociopolítico.
2. Escoge la opción correcta. El Trabajo Social es:

. a) una ~isciplina b) una profesión e) una profesión que se desarrolla en una disd·
plma propia.

Ejercicio de repaso· Paula / h b · • . bl


. · , e om re opnm1do; Luis, /o antropológico como pro e-
ma; Juan, necesidades-recursos· Raquel e/ h . .
, , ser umano en s1tuac16n.

114
5. El Trabajo Social como filosofía práctica:
fundamentos, reflexiones e influencias
ANTONIO LóPEZ PELÁEZ
UNED, Madrid
(HAIME MARCUELLO 5ERVÓS
Universidad de Zaragoza

Gu10NIESQUEMA:
1. Introducción.
2. Teorías para entendernos, para gobernar y para curar: palabras.
3. Cooperación, agenda pública ytrabajoen red: las grandes organizaciones internacionales
de Trabajo Social.
4. Conclusiones
OBJETIVO CENTRAL DEL CAPÍTULO:
• Fundamentar críticamente las perspectivas teóricas del trabajo social.
OBJETIVOS DEL CAPÍTULO:
• Mostrar las bases teóricas del Trabajo Social como disciplina y profesión.
• Revisar las perspectivas epistémicas en la construcción del Trabajo Social.
• Situar evolutivamente las teorías del Trabajo Social.
CONCEPTOS CLAve:
Trabajo Social, Filosofía, Teoría, Ciencia.

1. INTRODUCCIÓN

Pocas cosas son más prácticas que una teoría. Por eso mismo, también se puede
decir que no hay nada más importante que una buena teoría. Y aquí, entendemos
por «teoría» yna explicación del mundo, -de una parte de lo real o de lo imaginario,
sea del pasiclo, del presente o del futuro-, que permite en sí misma entender aquello
que explica. Tiene un carácter construido, provisional y abierto a la discusión. Es, al
mismo tiempo, un modo de argumentar y un modelo para interpretar la realidad de

115
T YECTORIA DE UNA PROFESIÓN
~Ü~R!21G~CN~E::S!._Y~D'.:CS~A~RR~O~ll~O~D~E~l~TRA~BA~JO~SO~C~IA~l-~RA==------------------

. . . d sus dimensiones que ha de ser sometida a contrasta


1a vida cot1d1ana en a1guna e . . .
. . , • amente para asegurar su validez. Eso exige, en ciert
c1ón tanto lógica como empmc , o
.'d
sen t I o, pasar po r una doble prueba , la del tiempo y la del otro,
. esto
. es, la de otra
. C
perspect 1va. uan do una teoría resiste ambas pruebas, se consolida
. e incluso alcanza
1a categor fa d e l
ey O principio rector de un asunto determinado, sea de las llamadas
. d 1 · · d' ·
ciencias de la Naturaleza como de las del Espíritu, sigu1en o a vreJa 1stinción de
Dilthey (1997). . . .
Esto también sucede en Trabajo Social. Como en las otras c1enc1as sociales, es
posible trazar la genealogía de las ideas y teorías domin~nt4:s. ~as perspecti:a~ se
transforman con el paso del tiempo. Al igual que en cualquier amb1to de conoc1m1en.
to, los procesos de sedimentación y de innovación van consolidando explicaciones,
rechazando las obsoletas, recuperando aquellas que quedaron en el olvido e incorpo-
rando las que emergen con el cambio de condiciones de contorno. Con lo cual, para
analizar los orígenes del Trabajo Social y su evolución a lo largo del tiempo, un primer
paso es revisar las principales teorías de las que se ha nutrido Y, segundo, contextua-
lizar las circunstancias del punto de partida, si es que esto se puede decir en singular.
En una disciplina como el Trabajo Social, con más de un siglo de historia, podemos
constatar la influencia de diferentes perspectivas filosóficas. Desde nuestros inicios, los
debates sobre la ética y los valores democráticos han formado parte de nuestra identidad.
Y nuestra práctica profesional se ha desarrollado en estrecho diálogo con las corrientes
psicológicas y sociológicas más relevantes (desde el interaccionismo simbólico hasta la di-
námica de grupos). Ahora bien, la institucionalización temprana del Trabajo Social como
disciplina científica y como profesión en los Estados Unidos de América y en Reino Unido
ha fortalecido lo que podemos denominar el «modelo anglosajón», en el que desde hace
ya décadas el Trabajo Social es una disciplina con grados, másteres y doctorados.
Las fuentes del Trabajo Social son varias, pero cuando se revisa a fondo se obser-
va un sesgo: se ha generalizado la visión anglosajona del origen del Trabajo Social.
Esta ha establecido problemas, referencias, autores, hitos históricos, etc. Esto ha ge-
nerado una hiperinflación de esa visión disciplinar y de sus paradigmas, relegando a
un segundo plano otras cosmovisiones y explicaciones. Por ejemplo, en la literatura
internacional apenas se mencionan los debates sobre la solución a la pobreza y al
pauperismo de Juan Luis Vives o de la Escuela de Salamanca (Marcuello-Servós, 2014)
(Raya Y Fernández, 2016), e incluso otras propuestas respecto de la solución a la
'cuestión social' del XIX y el desarrollo alemán de la ' política social' (Molina Cano,
2007) así como el de la economía social (Gide 1905). El vínculo con la tradición
católica se ha difuminado, de tal manera que el Trabajo Social tal como se ha cons·
truido en España durante las últimas décadas ha buscado su basamento teórico en la
'metodología c~e~tífica' de la Charity Organization Society (Humphreys, 2001 ). Y esa
es otra caractenst1ca de 'lo teórico', sirve para legitimar un orden social un sistema de
c~noci~iento Y, lo que e~ más importante, delimitan lo que es correc~o y verdadero
d1ferenc1ando sus contenidos de lo incorrecto y falso. En este sentido, en el debate

116
5. El Trabajo Social como filosof'
'ª práct1ca:
·
fundamentos, reflexiones e influencias

Ctua l sobre nuevos fundamentos teór·,c · •


a os que permitan afrontar de forma diferente
los problemas de i n clusión social, se postulan otras perspectivas filosóficas diferentes
a las del contexto de las sociedades occidentales europeas (desde el decolonialismo
hasta las teorías indígenas).
Por tanto, las teorías, en plural, reflejan formas de pensar, códigos culturales y mo-
dos de afrontar problemas propios de una época determinada. Y viceversa, las formas
de estar en el mundo, las formas de actuar, como toda praxis, destilan de suyo una
manera de entender ese mundo construido dentro de los límites de lo posible. Aquí
cabe apelar a la sabiduría popular cuando distingue entre el hacer y el decir, o como
Lope de Vega apuntaba, «obras son amores y no buenas razones». En esa distinción
entre el decir y el hacer, entre el explicar y el transformar, se ha ido construyendo
el Trabajo Social como una profesión, como una disciplina académica y como una
ciencia social. Una descripción muy sugerente de estos elementos se recogen en el
gráfico 1 tomado del capítulo sobre «Teoría en la ciencia del Trabajo Social» de Susa-
na P. Kemp y Gina Miranda Samuels (2019) 1•
El Trabajo Social, tal como lo concebimos en la actualidad, es resultado de un
proceso histórico de sedimentación de respuestas «situadas» (es decir, respuestas con-
textualizadas históricamente que responde a demandas de la ciudadanía), que buscan
resolver problemas tanto de personas, grupos como com unidades. El objeto y foco
principal del Trabajo Social ha sido y sigue siendo la persona en situación; sabien-
do que, como individuos, estamos siempre inmersos de antemano en un contexto
histórico, cultural y lingüístico, al que respondemos tanto de forma mimética como
de forma creativa. Así, activamos procesos de adaptación, asimilación, repetición y
también de cambio e innovación. En ese proceso ' metabólico' la preocupación bien
fundamentada sobre los problemas de nuestros con-ciudadanos y con-ci udadanas está
en el origen del Trabajo Social como disciplina científica y como profesión.
El Trabajo Social ni se ejerce ni crece en el vacío. No es un saber meramente es-
peculativo o un quehacer de laboratorio. Responde a personas, a grupos, comunida-
des y problemas sociales. Cobró especial relevancia con el debate teórico, político
y práctico a finales del siglo XIX y principios del XX, porque la gran transformación
de la sociedad producida desde el XVIII por las máquinas, la industrialización y el
capitalismo dieron un vuelco a los modos de organizar la vida y la ayuda mutua.
Pero también se ha extendido hasta principios del XXI en lo que afecta a la sociedad,
al desarrollo y al bienestar. A su vez, lleva implícito un debate sobre la ciencia y la
técnica, sobre ta intervención social, sobre los procesos de cambio y recuperación
diseñados para favorecer la resiliencia de las trayectorias vitales de la ciudadanía y
su inclusión soc ial.

1 eomo ·in d.,can estas autoras e n la nota a pie este gráfico se reprod uce de. Moon,
. K., & Black-
.
man, o . (20l 4). A gu1.de to und erstand·ng
1 social science research for natural sc1ent1sts. Conservat1on
Biology, 28 (5), 1167- 1177.

117
Ü~ ~ ~~y DESARROLLO
RfGENES ~ ~ ~ ~ DEL~~ TRABAJO
~~~ ~ ~T~
SOCIAL, RAYECTORIA
~ ~~ ~ D~EU~N:A_:P_:R.::,:OfE:_:S_IÓ_N_ _ __ __ _ _ --......
____
~

ÓFICOS: ÜNTOLOG IA, EPISTEMOLOGÍA, P ERSPECTIVA TEÓRICA


GRÁFICO 1. FUNDAMENTOS FILOS dqu lrlr ca naclm lenta ?
1
1.0 ONTOLOGÍA: ¿Qui existe en el mun d a huma
d na-
sabre
-- la -
que~ - - - - R,lativfsmo: exist•n múltlples r,alidades --.....
podemos

1.1 Realluno lncrnuo


La r,alidad pu•d4! sor
Rulismo: ~st• una rufida ~

1.2 RA!allsmo ,structvril


' - toorla dentfnca
1.3 Rtallsmo critico
Realidad captada
m• n
llu
- - : : - -::;;;;:- r = =, .-4-R--:cl-
•t:-lv-;:
l,::m-:o-;;-r.:ml¡;t.>;,:d¡;;o:--~
construcciones mentales de
I• r•alidad so n ,gua les en el
• '
•ntendida usando w mediante ua cspJclo V el tiempo en sus
mkodos apropiados descnb• la r,al d•d, pero
su natur.i~za subyaconte
sicue '1cndo lnderu
L a ílico lím,tcs (por ejemplo_,_culturalcs.
morales. COflnotovos).
- --

2.0 EPlffiMOLOGIA : ¿Cómo crea mos eonodmlenta?

2.1 Ob)tllvfsrno . 1.1 Const rucclonlsmo rt· de Id interacción •ntre


El nntido •i ist• d,ntro d• un obj,to: u ,Ste El slgnífic.ido se aca a PJ " 1 calidad del
una r,alidad obJ,tlva en un ob)oto su¡eto Vob,rto: el sujeto construye a r
lndepend~ntedc,l suJeto. _ _ _ _ _ _ otJeto.
-- --- --~

- ue ula la a cción/Inve stigación del Investigad or?


3 .0 PERSPECTIVA TtÓRICA: ¿cufl es la a rlentadón fllosóílca q g ulrlr c:onodmlento es Inductiva, cargada de valor, context~lmente ÚniQ
Adqull1r c:onodmlento u deductlvo, .fibr, de v•lor', 1enerall.iable - Adq

Aplicaclón: para pr,dedr

u,;;,ltMsmo
los mflodos do t.s cit ndu naturolts
(postutor. obstrvar, dorivar ••rdodts lógicul
pueden ser 1pf1u dos i lis dendissocliles.

3.2 P0<t1>0sltMsmo
Se noctsit•n múltiples mflodos Pira
ldtntifoar una aeenda vdl,da porque todos
tos mflodos son Imperfectos

La fuente
3.3 del significado proviene de la ••tructuri formal que se •ncuenIra en el lenguaje Y puede aplicarse a todos los aspectos de la cultura humana.J
Estructurilismo
Apllcaclón : para e ntender

13A C<>nstructlvlsmo (social) La -- - de significado


producclon - - -- ----
es una actividad ---.
de la m~ -- ,
l d ual_

3.5 tnltrpretatlvlsmo Los métodos de las ciencias naturales no pueden apl!carse a la_s ciend•s --,
sociales; las inmpretaciones de la realidad se derivan de la cultura y se situan hlstóncamente.
1 1 ---

----:- -
3.5• Henn«nfutlca
1
·- -- ---,
El s,¡níflcado oculto (del lenguaJ•l ,xist•
i 3.sb renomenolosla ---,
L_
3.Sc lnteracclonlsmo simbólico
1en textos, pricticos, ev,ntos y La esencia de la ,xpcrfencla humana de los
El Investigador debe tomar la posición é• lo,
1 sllu1dones, de bajo de tos aporentei enómenos sólo se entiende cuando el
nvestlgador se separa de sus propias lnveitigados (Interacción) compartiendo el

---- -
experiencias. lenguaje y otras herramientas (slmbolos).
~
--- ---

Otra característica destacada del Trabajo Sociales es la confluencia de lo profesio-


nal y lo científico, de la acción y de la reflexión. Asimismo, las dinámi cas de demar-
cación profesional y de disciplinas científicas fueron rápidamente asumidas por las
p ri meras generaciones de profesionales del Trabajo Social. En el contexto norteame-
ricano, incluyen do Estados Unidos y Canadá, se instituyeron en universidades Y en
cen tros de educación superior, al igual que en el ámbito profesional, implicándose
en la intervención d irecta para mejorar el bienestar social. Mientras que en el caso
europeo las dinám icas fueron y siguen siendo muy variadas. Por ejemplo, en Francia
todavía están discutiendo si debe ser una titulación universitaria no (Med ini, 2020).
O
Lo cual no es óbice para recordar que ya en 192 8, se crearon en París tres importantes
organizaciones: (i). la Asociación Intern acional de Escuelas de Trabaj o Social; (ii). la

118
5. El Trabajo Social como filo f' á .
so 1ª pr ct1ca: fundamentos, reflexiones e influencias

federación
. Internacional
. de Traba1·adores Soc·iales, y ("') · ·, nt ernacIona
111 . 1a A soc1acIon · 1
1
de ConseJos de Bienestar Social (Masarykova, 1928)
En este_ capítulo, ~nalizaremos brevemente algunas de las influencias epistémicas,
de las comentes teóricas que han influido en -nutrido, decíamos antes- y condiciona-
do -en tanto parte de la cultura dominante- el Trabajo Social como disciplina y como
profesión. Y e~ ~egundo lugar nos detendremos en el enfoque cooperativo y ético que
impulsa la actividad de las grandes organizaciones de Trabajo Social como muestra de
ese hacer siempre situado en un contexto específico.

2. TEORÍAS PARA ENTENDERNOS, PARA GOBERNAR y PARA CURAR: PALABRAS

Los seres humanos hacemos cosas -horno faber-, nos reímos -horno ludens-,
pensamos -horno sapiens- y vivimos en sociedad ... ahora condicionada por los dis-
positivos tecnológicos y por las infinitas pantallas -horno zappiens- (Veen & Vrak-
king; 2006). Nacemos ya inmersos en un grupo, una tradición, un lenguaje y una
forma de analizar y afrontar la sociedad. Llegamos a un mundo que estaba antes de
nacer y seguirá después de morir. A la vez, somos capaces de pensar reflexivamente
sobre nosotros mismos, evaluarnos e ir más allá de los límites de la interpretación del
mundo en la que hemos crecido.
Somos capaces de hacer y de crear, es decir, de ser creativos porque necesitamos
sobrevivir. En buena medida, nuestra educación, nuestras teorías, todo eso que más
o menos compartimos nos abre esa oportunidad de dar un paso más, de innovar. Esta
doble dimensión, -socialización para reproducir hábitos, rutinas, pautas y socializa-
ción para responder creativamente al entorno y desarrollar pautas de comportamiento
inesperadas-, es la que permite ser como somos tanto en la permanencia como el
cambio personal y social.
Abordar los orígenes del Trabajo Social requiere reflexionar sobre cómo pensaron
antes que nosotros aquellas personas que instituyeron la disciplina. Pero también es
necesario reflexionar sobre cómo pensamos, cómo definimos los problemas sociales,
cómo explicamos los procesos de inclusión y exclusión social, y cómo -a partir de un
diagnóstico bien fundamentado-, somos capaces de intervenir profesionalmente. Esto
ha de ser a la vez que mejoramos un estado del bienestar que nos permita atender
sistemáticamente las situaciones de fragilidad por las que cualquier persona puede
encontrarse.
Por ejemplo, si consideramos que la sociedad es solamente un conjunto de indi-
viduos independientes entre sí, responsables únicos de su trayectoria individual, la si-
tuación de pobreza O exclusión que alguien padece es ante todo una responsabilidad
personal e intransferible. Si consideramos, por el contrario, que estamos interconecta-
dos y que cada persona afronta su entorno influida por su trayectoria familiar y grupal,
influida por su género, influida por su educación -o por la ausencia de formación-,

119
E UNA PROFESIÓN
T RAYECTORIA D
ÜR(GENES Y DESARROUO DEL TRABi\10 SOCIAL,

exclusión cambia. Más allá d


. •6 de pob reza O e
entonces el diagnóstico de la situaci n , xclusógenos' estructurales que de-
d t mos factores e
las decisiones individuales, etec ª ., muy diferente.
. _ d intervencIon .
bemos abordar, d1senan o una d "bimos cada situación nos va a permitir
licamos Y escn ··
La teoría con 1a que exp
. . nes y problemas. 1gua1 que sabemos intu1t1vamente
1· . .
que no
1
ver unas u otras d Imens10 d bate filosófico, po 1tIco y socio ógico
. . . er las estrel 1as, e1 e d 1
sirve el mIcroscop10 para v d I TrabaJ·o Social. Los mo e os teóricos
·a naturaIeza e
afecta, por lo tanto, a 1ª propi . . 'd d la par constriñen nuestro ámbito de
. O f n pos1bil1 a es Y, a '
que asumimos nos rece ., lanteamientos vinculados con la Teoría
. . hí t discusIon entre 1os P .
intervención. 0 e a ª . Ps'icoanálisis con el Estructuralismo, con
• r O Rea11sta con e 1 '
Crítica, con e1 Materia ,sm , d s· t, as la Sociocibernética, o con los enfoques de
el Realismo Crítico, la Teona e is em '
ost Coloniales o Feministas ... entre otros. -
P - • d I T b · Social como profesión, que en Espana en su ma-
Desde la perspectiva e ra aJO
el ámbito de la función pública y en el Tercer Sector,
yor parte se ha desarro 11 ado en . d
• t
experimentamos estas ensIon . · es Por ei
· emplo , desde una perspectiva centra a en
. el
sometimiento, el poder y la disciplina, como señalaría Foucault, en tanto profesiona-
les en parte reproducimos el orden social existente. Sin_e~bargo~ no somos solamente
funcionarios que controlan y administran recursos publicos, ~1 gestores d_~ subven-
ciones O donaciones de la sociedad civi l, más o menos orgarnzada. Tamb1en somos
dinamizadores y agentes que favorecen la participación, y desde una perspectiva ba-
sadas en el fortalecimiento -empowerment, que se dice en inglés- , nuestra función
se aleja mucho de los planteamientos foucaultianos. En el fondo ahí se muestra la
tensión inherente al Trabajo Social desde el s. XIX que confronta (a). teorías políticas,
(b). terapéuticas y (c). moralizantes. Atender a la persona en situación no deja de ser
un intervención social, una acción con efectos directos en la esfera pública-política,
en la persona como tal y en la comunidad donde se comparten usos y costumbres,
(mor/moris). Y en esto la atmósfera simbólica constriñe las condiciones de posibilidad
tanto de las prácticas como de las teorías que las sostienen.
En esto el Trabajo Social del s. XIX y, en buena medida, del XX heredaron los deba·
tes que se arrastraban desde la Ilustración y la Revolución Francesa (Kauffman, 2012).
Ahí la secularización de la Modernidad dejó a un lado la herencia Escolástica, mien·
tras que de los maestros de la sospecha -Marx. Nietzsche y Freud- crecieron otras
formas organización social, moral y política, impelidas por la eclosión de las ciencias
de la Naturaleza como fuentes de verdad y de revisión del mundo de la vida, entre
otros, por Darwin, Einstein, etc. Los saberes y las disciplinas para tener fundamento
y estar bien fundamentadas debían ser científicas y eso supone entrar en el ámbito
de la fi losofía de la ciencia, en el fondo d e la Filosofía con mayúsculas y en singular.
Aunque esto probablemente no exista puesto que en s. XX se terminó de fragmentar
en un abanico de métodos, de problemas y de ámbitos de reflexión.
En esto, de nuevo, caben varias perspectivas. Por ejemplo Alfred Ju les Ayer (1910·
1989), a comienzos de la década de los 80, propuso su pa~ticular lista de autores Y

120
s. El Trabajo Social como filosofía práctica · f d .
--- · un amentos, reflexiones e influencias

clave de «La filosofía del s. XX». Como buen b ·tá • f


ternaS . . rr n1co, ue poco más allá del
nd o anglosaJón. Basta revisar su índice para constatarlo Al d h H
rnu • espac ar a ege 1 se
centra en Bertrand Russell ~ G.E. Moore. Tras lo cual pasa al pragmatismo, destacando
aWilliam Jame~ Y C.I. Lewis. Entrand o después en lo que fue su pasión: el Círculo de
Viena. y se detiene en el «Tractatus» de Wittgenstein, así como después en Popper,
¡unto con ª,lgunos otros como T~rski, C~rnap, Ryle. Pasando después a considerar el
'fisicalismo ~on_ las c~nsecuencias que tl~ne al concebir lo real como algo exclusiva-
mente material, incluida la mente. Le dedica el capítulo séptimo a la 'filosofía de R. G.
colling\vood, que consolidó una 'idea de la historia'. Sólo después salta al continente
europeo para interpretar su perspectiva de la fenomenología y el existencialismo. El
primero sostenido en Edmund Husserl, pilar sobre el que después presenta a Mer-
leau-Ponty, Heidegger Y Sartre. Termina con la filosofía del lenguaje de J. L. Austin,
Chomsky y otros 'desarrollos posteriores' Quine, Goodman, Dummett ... Una manera
de definir las ideas del s. XX que deja fuera unas cuantas referencias, como las de la
Escuela de Frankfurt entre otras. Pero esta es una perspectiva. Hay otras.
De hecho, mientras el Trabajo Social lidiaba con los efectos de la gran transfor-
mación social del s. XIX -recordando a Karl Polanyi- se preparaban los lineamientos
del XX, donde la violencia de la primera mitad -con la irrupción brutal de los totali-
tarismos como el fascismo, el nazismo y el comunismo- llenó el mundo de dolor. Y
un reto para pensar el fracaso de las ciencias europeas, como apuntó en su momento
Husserl, y de la decadencia de Occidente, que adelantó Spengler. La crisis de civiliza-
ción produjo también una crisis en el modo de plantear los fundamentos filosóficos y
epistémicos del conjunto del saber. Frente a las innegables conquistas e invenciones
científico-técnicas quedaba pendiente entender el fracaso de la razón instrumental, de
hecho, el existencialismo, incluso el estructuralismo y la teoría crítica estaban ahí para
buscar respuestas. A lo cual desde el Trabajo Social se respondía con la acción social
en los contextos más vulnerables. Esa acción se convertía en formas de intervención
para resolver problemas sociales palpables porque quienes los tienen en su entorno.
Yahí se pensaba que poco aportaba la filosofía analítica o la hermenéutica aunque
después se compruebe que es más de lo que parece e incluso más allá del marxismo
Que de suyo tiene la solución antes de analizar las preguntas.
Buena parte de las corrientes teóricas y filosóficas del s. XX están todavía latentes en
la actualidad. Y no es fácil encontrar una síntesis completa que evite lo que se llamó en
su momento 'nacionalismo metodológico'. Esto no es otra cosa que actuar y resumir el
mundo desde la posición geográfica particular de quien habla. Así, en las ciencias occi-
dentales, de manera hegemónica la influencia anglosajona ha trazado los límites y for-
mas de métodos y resultados, sin descontar la influencia francesa y germánica. Mientras
otras culturas y territorios han quedado en un segundo plano. Y siempre es una cuestión
de Prioridades, donde los acontecimientos y los problemas se cuentan según se opta por
una perspectiva u otra. Sabemos que el mundo es como es, que las cosas son como son,
Pero no queda más remedio que hablar desde un lugar situado. En ese sentido es conve-

121
NA PROFESIÓN
IAL TRAYECTORIA DE lJ
ÜRIGEN[S Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOC •

caso queremos dar un paso 11'lás


d ta En nuestrO ' b . S .
niente reconocer la posición que seª op · tran en el origen del Tra ªJº ocial. No
. · ue se encuen d"d d 1 ·
allá de las influencias ep1stémicas q pi eta y en profun I a e con¡unto de
d manera com d M .
es posible en este capítulo recorrer e . la obra coordina a por art1n Davies
ho, s1· consideramos . . 1 t ,
P erspectivas teóricas. De hec . f Work» son veinticuatro as eonas en las
· n To Socia ' b · S · 1 b'
(2013) «The Blackwefl Companto . 1 d·f· ·o teórico del Tra aJO ocia' sa iendo
t ene e e 1,c, t· 2)
que de algún modo y manera .,
se sos , .
· está orienta a a
d la práctica (véase grá ico .
6
de partida que esa reflex1on te rica

Teoría(s)
{ )
Praxis

Elaboración propia a partir de Oavies, 2013.

No obstante, proponemos unas pincel adas desde otra perspectiva. A nuestro juicio
los fundamentos teóricos del Trabajo Social en Europa, en general, y en España, en
particular, tienen un carácter híbrido donde se producen combinaciones diversas que
tienen una vinculación estrecha con tres pilares socioculturales y simbólicos: (i) las
reivindicaciones de los movimientos obreros, (ii) las formas de solidaridad de las bur·
guesías y (iii) los postulados sociales de las instituciones religiosas, en el caso españ_01
la Iglesia Católica. Y su reflejo se muestra en cómo se describen los problemas socia·
les y la manera de plantear cuál es la estrategia más eficaz para la intervención profe-
sional. A esto se ha de sumar, considerando su influencia en el mundo anglosajón el
pragmatismo Oames, Pierce, Dewey entre otros), pero también el psicoanálisis (Freud,
Jung, Lacan ...) y el perspectivismo con una aportación clave de José Ortega y Gasset,

122
-----------=-.:.:.=~~~~~~~~
5. El Trabajo Social como filosofía práctica: fundamentos, reflexiones e influencias

Este gran filó~ofo esp~ñol, señalaba hace cien años la importancia de las circuns-
tancias para explicar la vida de cada persona: cada uno es uno y su circunstancia, y si
no la salva, no se salva a sí mismo. Para Ortega, la realidad en sí misma tiene muchas
caras, Y nuestra relación con ella parte siempre de su complejidad, y de la posición en
la que estamos anclados, la posición desde la que la conocemos. Un ejemplo clásico
para él era la sierra de Guadarrama. Decimos que la vemos desde el lado de Segovia,
pero también la vemos desde el lado de Madrid. Desde cada posición, la vemos, pero
no tenemos una idea completa hasta que tomamos en consideración las demás perspec-
tivas. No todas las perspectivas tienen el mismo valor, pero cada una de ellas responde
a la posición vital del sujeto que percibe. Al abordar la emergencia del hombre masa,
producto de la sociedad contemporánea, en los artículos periodísticos que dieron lugar
a su obra La revolución de las masas, Ortega no solo describe desde fuera este nuevo
tipo de personalidad, sino que se adentra en su forma de mirar y en la perspectiva con la
que afronta el presente el ciudadano de la década de los años 1920. En el Traba jo Social
contemporáneo, las teorías del co-diseño y la ca-creación han vuelto a poner de relieve
la vigencia de este planteamiento: hay que incluir las visiones de todos los actores, y
desde todas las posiciones, para poder alcanzar un diagnóstico adecuado de la realidad.
Desde el perspectivismo orteguiano, los problemas sociales no se reducen a nuestra
percepción de los mismos. Tenemos que incluir las diferentes perspectivas sobre dichos
problemas, incluyendo a los que nos rodean. Implica, por lo tanto, un esfuerzo para
asumir reflexivamente la propia mirada, y abre la puerta a mirar desde otra posición,
saliendo de uno mismo, para encontrar una realidad compleja.
En paralelo a esta 'perspectiva' orteguiana, a lo largo del s. XX se han construido
también propuestas como la del Estructuralismo, el lnteraccionismo simbólico, la Teo-
ría crítica, los Feminismos en sus diversas olas, las Teorías de-coloniales y el Realismo
crítico. Cada una de esas etiquetas o taxonomías tiene su propia literatura y referentes
destacados. En todas ellas la pregunta que merece la pena plantear es cuáles son las
consecuencias prácticas de las posiciones teóricas, en especial, los efectos que éstas
tienen en la manera de entender y ejercer el Trabajo Social. De las anteriores quere-
mos detenernos brevemente en el realismo crítico.
El realismo crítico ha sido defendido como una posición filosófica compatible con
el Trabajo Social (Brekke y Anastas, 2019). Como ya hemos señalado en otro lugar (Ló-
pez Peláez y Marcuello, 2019), el realismo crítico parte de tres supuestos básicos: (i).
el mundo que nos rodea es como es, tiene identidad propia, y puede ser conocido; (ii).
nuestra intervención en el mundo nos abre posibilidades y transforma la realidad; (iii). el
conocimiento puede ser transmitido por el lenguaje y crea un corpus científico que nos
permite describir la realidad e intervenir en ella. En la posición denominada «realista», el
reconocimiento de las diferencias entre las estructuras sociales y las naturales no implica
que el método científico sea diferente. El punto central de la epistemología «realista»,
como contrapunto a la «positivista», es el concepto de causalidad: explicar algo no es
simplemente constatar regularidades, sino establecer cómo se producen, y esto solo

123
=~~~~~~~~~==-~-------------
ORÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL, TRAYECTOR IA DE UNA PROFESIÓN

O
se logra acudiendo a mecanismos o fuerzas causales que pueden ser no_accesibles
directamente por observación. Desde este planteamiento, tanto el ~st ructu ral,smo corno
la hermenéutica son enfoques científicos puesto que buscan expl_,ca: las regularidades
recurriendo a entidades que pueden ser o no observables. Los criterios metodológicos
han de tener en cuenta la doble condición de sujeto Y objeto del ser humano Y del inves.
tigador. Desde el realismo crítico, los problemas sociales existen externamente a nuestra
percepción, y pueden ser abordados. Tienen consistencia propia. Y debemos utilizar en
su análisis diferentes enfoques, tanto basados en datos empíricos, como en el discurso
de los afectados o en las dinámicas culturales y sociales que fortalecen los procesos de
exclusión social en colectivos específicos a lo largo del tiempo.
En cualquier caso son palabras que tienen efectos en las formas de gestionar los
asuntos comunes, nos permiten crear medios de entendimiento y, llegado el momen-
to, la oportunidad de sanar y curar. De hecho, las teorías son palabras que tienen
consecuencias en la vida de las personas bien sea en su dimensión psicológica, en lo
social y económico, pero también su dimensión política. Además, esto se ha de aterri-
zar en personas concretas, en un mundo siempre en cambio lo cual exige ir más allá
de la exég~sis que repite un canon o unas consignas establecidas en tiempos pasados.
Pero, al mismo tiempo, los pilares conceptuales sobre las que se sostiene la cien(
~el Trabaj o So~ía_l y el ejercicio profesional son las raíces que permiten crecer es;:
arbol ~e conoc1m1ento, creando un espacio propio y de cooperación como ya se hizo
a comienzos del s. XX (Masarykova, 1928).

3. COOPERACIÓN, AGENDA PÚBLICA y TRAB


ORGANIZACIONES INTERNACIONALES DE ;~~B~~~~~~SLGRANDES
Una de las características históricas del Traba· S . . . .
como profesión es precisamente lo 11 JO oc,al como d1sc1plma científica y
que amamos la asp · ·6 •
na/, es un modo de ser que crea co . lfac, n vmculante internacio-
. nexIones y fortalezas . t .
Y me¡ora de las condiciones de 'd d in ernac1onales para el cambio
I
vivan. Desde los inicios se ha b v1 da e _ as personas, independientemente de donde
, usca o su rnsrt · •
:ºn la v~luntad de situar en la agenda , b/ uc,ona_1ización profesional y académica,
irren unciable. y todo ello, como dec· p~ ica el bienestar social como un objetivo
ta~lecer :'ínculos entre profesionales i;:~an~sde_ una visión internacional, buscando es-
pnm_er e¡emplo fue la «Premiere Conf izac,ones de todos los países del mundo El
rencra Internacional de T b . érence lnternationale du S . ·
de 1928. Eran tiem ra a¡_o Social- celebrada en p . erv,ce Social» - 1Confe-
comienzo de siglo ppos complicados, convulsos que a a~rs,bentre los días 8 al 13 de Julio
. ero se creó sp1 ra an a sup 1 . 1 . d 1
respuesta concertad ,. un espacio de ene erar a vio enc1a e
a, po 1itIca Y e·I 'f· uentro y debat .
ciencia, es universalist ent1Ica a la vez O h e para construir una
a, Y como p f . , · e echo el T b • .
que permiten desarrollar las , . ro es1on, busca fortal ' ra a¡o Social como
polrt1cas sociales en cada ecer las actividades conjuntas
- -- - - - - - - - - - ~ entorno concreto.
124
f'
S. El Trabajo Social como filo
so 'ª práct,ca:
.
fundamentos, reflexiones e influencias

Desde 1928 las tres grandes orga · · 1


. ' . nizac,ones en as que nos agrupamos los traba-
J·adores. sociales son
. (1). Asociación
. lnternac,·onal d e EscueIas d e T rab aJo
· s ·
oc,a 1; ("º)
11 •
ConseJO Internacional de Bienestar Social; (iii). Federación Internacional de Trabaja-
dores Sociales.
Comenzando por la primera, la Asociación Internacional de Escuelas de Trabajo
2
Social , (po_r sus siglas en inglés, IASSW) Como se indica en su web3, «es la organiza-
ción mundial de escuelas de Trabajo Social y educadores. Ha representado los inte-
reses de la educación en Trabajo Social y los valores de la profesión a nivel mundial
durante casi 90 años. IASSW se inició en la primera Conferencia Internacional de
Trabajo Social, celebrada en París en 1928. Esta reunión histórica, a la que asistieron
más de 2400 delegados de 42 países, también dio lugar al establecimiento de dos or-
ganizaciones asociadas, el Consejo Internacional de Bienestar Social (ICSW) y la Fede-
ración Internacional de Trabajadores Sociales (IFSW). En 1929, la primera presidenta,
Alice Saloman, dirigió una reunión organizativa en Berlín; en esta reunión temprana,
siete países europeos junto con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estu-
vieron representados. Los participantes acordaron que el propósito de la organización
era alentar el intercambio de ideas e información, la documentación de la educación
en Trabajo Social y la organización de conferencias y seminarios internacionales.
Estos siguen siendo propósitos clave junto con otros. El grupo de liderazgo pronto se
expandió para incluir a los norteamericanos. Las escuelas 46 de los países 1O acepta-
ron ser miembros fundadores. Por 1939, había miembros de 75 en los países de 18.
Los logros durante los 1930 fueron la participación en dos congresos internacionales
(1932 en Frankfurt y 1936 en Londres) y una importante colaboración con la OIT para
establecer un centro de documentación sobre educación en trabajo social». 4
La segunda organización es el Consejo Internacional de Bienestar Social. 5 El ICSW
(por sus siglas en inglés), como se señala en su página web, «es una organización
mundial, no gubernamental, apolítica, no sectaria y sin ánimo de lucro que represen-
ta a una amplia gama de organizaciones miembros nacionales e internacionales que
tratan de promover la justicia social, el bienestar social, el Trabajo Social y el desarro-
llo social. Su objetivo es ayudar a sus miembros a trabajar en red de forma eficaz, a
derivar principios fundamentales de sus diversos esfuerzos Y a llamar la atención de
los gobiernos, las organizaciones intergubernamentales y el público en general sobre
estos principios mediante la educación y la acción política, pasando de la visión a la
política, de la política a los programas y de los programas a la acción. Es una de las
organizaciones no gubernamentales (ONG) internacionales más antiguas, que data

2 Cfr la entrevista a la presidenta de la AISSW, profesora Annamaria Campanini, r~aliza~a p~r _


los
profesores Chaime Marcuello y Antonio López Peláez, en el canal de Youtube Traba¡o Soc1alD1g1tal
en 2021: https://www.youtube.com/watch?v - UZYOK905uZw
1
Véase: www.iassw-aiets.org . . .
4 Tomado de la web: https://www.iassw-aiets.org/es/about-1assw/bnef-h1story/

s Véase la web: www.icsw.org

125
CT0RIA DE UNA PROFESIÓN
T ._'.YE :.::.::=~ - - - - - - - - - - -
2O~R~(G~E~N~ES~Y~O~E:'.SA~R~RO~l~LO~O~El~T~RA~B~A~JO~SO~C~IA~L,:...:_:R~A.' ~

, 1 90º ·versario de la organización. Su h·I


de 1928. En 2018 el ICSW celebro e an_i . . storia
está estrechamente vinculada al Trabajo Social mternac ion_al, pdero hoy su activismo
· 1 ndo temas relaciona os con el des
transnacional va mucho más allá, me uye d S , . arroII 0
. b'
social la justicia social y el 1enestar soci 'al en todo el mun o. u enfas1s
. , act ua1en
' . 'd
el desarrollo social en un sent1 o amp
¡·
10 complementa su enfoque h1storico
. en el
Trabajo Social y la práctica social. Sobre la b_as~ de su ~nfoq ue rntegr~do del desa.
rrollo, el ICSW promueve políticas socioe_c onom1cas destinadas a reducir la pobreza,
las dificultades y la vulnerabilidad, especialmente entre las personas desfavorecidas•
se esfuerza por el reconocimiento Y la real'.z~ción de los der~:hos fu n ciª~:ntales aÍ
empleo, los ingresos, la alimentación, la v1v1enda, 1~ educac10~, la atenc1on sanita.
ria y la seguridad; promueve la igualdad de oportunidades, la l1b_e~ad de expresión,
la libertad de asociación, la participación y el acceso a los serv1c 1os humanos y se
opone a la discriminación; promueve políticas y progr~m_as integral~s que _logran un
equilibrio adecuado entre los objetivos sociales, econom1cos Y med1oamb1entales; y
busca la aplicación de estos objetivos por parte de los gobiernos, las organizaciones
internacionales y los organismos no gubernamentales en cooperación con su red de
organ izaciones miembros. Existe una alineación entre los objetivos g lobales y la ac-
ción a nivel regional y mundial. La fuerza del ICSW y su ventaja comparativa radica
en la estrecha coord inación de las activ idades mundiales y regionales, la ferti lización
cruzada y la sinergia existente» (www.icsw.org).
La tercera organización es la Federación Internacional de Trabajadores Sociales.
Como se indica en su web,6 «representa a 3 millones de trabajadores sociales a través
de sus 128 países miembros. 7 Se trata de la organización global más numerosa de pro-
fesionales calificados dedicados a la justicia social, con un objetivo compartido: lograr
un cambio transformador que lleve a la construcción de comunidades inclusivas y sos-
tenibles. Entre sus objetivos, podemos destacar la promoción del Trabajo Social como
profesión, favorecer el establecimiento en cada país de organizaciones nacionales para
los trabajadores sociales, apoyar a dichas organizaciones para fortalecer la participación
de los trabajadores sociales en la planificación de las polít icas sociales a nivel interna-
cional, Y el desarrollo de estándares profesionales, inclu idos los p rincipios éticos, que
fortalezcan la profesión del Trabajo Socialen todos los países. La Federación está orga-
nizada en cinco secciones geográficas: África, Asia Pacífico, América Latina y el Caribe,
Europa Y América del Norte. Sus actividades se organizan a través de cinco com isiones:
1
~ comisión ?e Educa_ción, la de Ética, la de Derechos Humanos, la lndígena·y la comi-
sión de Naciones Unidas. Cada año organiza el Día Mundial del Trabajo Social»
Q ueremos volver a destac • . 1 z
, ar que estas tres organIzacIones se instituyeron a a ve
en Pans en 1928 en la co f · . • b-
' n erencia antes mencionada, b uscando c ubri r un triple 0

: Véase https:/'.www.ifsw.org/social-work-action
Cfr la entrevista a la presidenta d I IFS . ro-
fesores Chaime Marcuello y Antonio L; e: W, profesora Sil vana Martínez, realizada _por _l~s en
202 1: https://www.youtube com/ t h?P Peláez, en el canal de Youtube Trabajo Soc1alD1gita
i
· wa e v- MVL3qS78zXY

126
--
J
sde
s. El Trabajo Social como filosofía rác 1· .
- _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _..::.,P:..::,l::,:C::ª:.·f~u~nd~a~m~e~n~to~s,~r'.:e~fle~x~io~n~e~se~in~fl~ue~n~c~ia~s

·etivo·• la educación,
sus
• • •
m1c1os, las
la profesión
tres

y la intervención en el am
organizaciones han traba,·ado d
, b't
f
d b'
. .
.
I o eI 1enestar socia 1.
De . . .. e orma conJunta, organizan-
do congresos internacionales,
. transfinendo conoci·m·ient o y buenas prácticas
• a través
de iniciati:as ~onJuntas com_o la revista Internacional Social Work {propiedad de las
tres organiz~ci~nes ª partes igua_les), Y acordando estrategias conjuntas para situar en
la agenda publica los retos del bienestar social.
En este sentid_o, las ~res organizaciones pusieron en marcha en 201 o la Agenda Glo-
bal para el TrabaJo Social Y el desarrollo social, con cuatro objetivos: promover la equi-
dad social Yeconómica, promover la dignidad y el valor de todas las personas, fortalecer
las relaciones humanas Y trabajar a favor de la sostenibilidad ambiental. Para los años
2020-2030, la Agenda Global se ha redefinido, y su primer tema {años 2020-2022) se
centra en la promoción de la solidaridad y la conectividad global. Precisamente en un
entorno de pandemia con la COVID19, el lema de este primer período, 2020-2022,
UBUNTU {soy porque nosotros somos) hace referencia a la necesidad de fortalecer los
vínculos e implicar a todos los actores en la solución de los problemas, desde una pers-
pectiva basada en la ca-creación y la co-implicación que no deja a nadie invisibilizado.
Esta Agenda Global contiene implícitamente una síntesis de posiciones y teorías,
donde cabe rastrear el peso de las posiciones epistémicas, de los autores más o menos
clásicos de referencia, pero sobre todo construye un marco conceptual orientado a
la acción que desde su origen ha tenido un carácter reflexivo, a modo de mirada de
segundo orden. Y siempre es oportuno presentar una nueva lectura de la historia de lo
que ha sido antes (Pierson, 2022).

4. CONCLUSIONES

Para terminar este capítulo, entendemos que el Trabajo Social, en tanto ciencia y
profesión, también se puede describir como una filosofía práctica. En los apartados an-
teriores hemos mostrado un recorrido por algunos de los fundamentos donde se sos-
tiene el enfoque filosófico del Trabajo Social. Además, hemos incluido un conjunto
de reflexiones que permitan hacer pensar a quien lea estás páginas Y hemos mostrado
algunas de las influencias que ha recibido y ·que ha promovido.
Una teoría, si recuperamos el sentido y significado originario de la palabra griega,
es una mirada. Es un modo de ver el mundo. Todo ejercicio del Trabajo Social tiene
siempre tras de sí una teoría que lo fundamenta. Puede ser más o menos explícita,
consciente, polémica, política... Pero siempre hemos de saber que desde la pers-
pectiva que adoptemos tendremos la posibilidad de ver una parte del m~ndo y de
los Problemas de las personas, grupos y comunidades ~on las q_~e trabaJa~os. La
adhesión a un postulado teórico define el perímetro de la mtervenc1on y capacidad de
análisis que se desarrolle. Esto acota el campo de lo que se puede conocer y lo que se
va a ignorar, es un instrumento para la interacción social y para la reflexión. Por eso,

127
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRA0AJO SOCIAL, TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

en Trabajo Social se requiere permanentemente de una reflexividad autocrítica


permita elaborar miradas (teorías) de segundo orden, reflexionando sobre las Propq_ue
15
· ·
pos1c1ones, ·
y ampliando nuestras perspectivas. Esto contri'b uye a que 1as Y los Proiª
. . . . e..
sionales adquieran un mejor y mayor comprensión ~~ su propio e1e_rc1c10 profesional
y de sí mismos. Sabiendo que siembre hay que facilita r los mecan'.smos que nutren
la teoría desde la praxis, desde las prácticas, y viceversa. Las prácticas centradas e
la persona, basadas en la evidencia, han de tener también en cuenta el sistema socia~
donde operan y alimen tarse mutuamente. Si algo tiene el Trabajo Social como carac.
terística esencial es que su objeto, su centro de atención, es la persona en situación
Por tanto, es necesario siempre estar despiertos y alerta para entender e interpretar ,0 ¡
procesos de innovación y cambio social propios del ciclo de la vida, en un contexto
en el que los ciudadanos reclaman ser tratados como sujetos de su propia vida. En
definitiva, la teoría es el sostén de todo el Trabajo Social.

LECTURAS RECOMENDADAS

lópez Pelaéz, A., Marcuello Servós, Ch. 2019. Teoría y ciencia del Trabajo Social
en el siglo XXI: fundamentos científicos y metodológicos. pp. 9-32. En: Brekke, J.,
Anastas, J. (eds.), l a ciencia del Trabajo Social. Conocimiento profesional e iden-
tidad. Madrid: Universitas.
Raya, E., López Peláez, A. (eds.). 2017. Social Work Research and Practice. Pamplona:
Thomson-Reuters Aranzadi.

ACTIVIDADES/ EJERCICIOS DE REVISIÓN DURANTE O AL FINAL DE AQUEL EPÍ·


GRAFE QUE SE CONSIDERE

Consultar las entrevistas a profesionales del trabajo social en diferentes contextos


geográficos en el canal de YouTube Trabajo Social Digital: https://www.youtube.com/
channel/UCcAObaBXhj B4CM-Q3XyPddw
Consultar las entrevistas sobre teorías en Trabajo Social en www.podsocs.com

EJERCICIOS DE AUTOEVALUACIÓN

1· Co~sulta las páginas webs de la IASSW, la IFSW y la ICSW describiendo la te-


mática de una actividad · ' .
. con1unta que desarrollen entre las tres organizac1one5·
2. Describe en 300 palab 1 , d
. . ras a teona e la perspectiva en Ortega y Gasset.
Descrrbe el realismo crítico en 300 palabras

128
--- s. El Trabajo Social como filosofía prácti . f
- -------------...'.:.:..::.:::_:c:::::a'..:...~u~nd~a~m~e~n~to~s,~r~ef~le2

RESUMEN
x~io~ne::s~e~i~nf~IL~,e~nc~i~as

En este capítulo
. . .analizamos la importancia
. de las teor'ras f'I, os óf'reas en e 1 T ra baJO
·
social como drscrplrna Y como profesión, prestando especial atención al realismo crí-
tico. En el proces? de inStít~ci?n~lización del Trabajo Social, ponemos de relieve el
carácter cooperativo de la drscrplina Y la profesión, que desde el primer momento les
lleva a organizar en 1 9 2 8 tres grandes organizaciones: la ICSW, la IFSW y la IASSW,
que continúan trabajando por el bienestar social en la actualidad.

GLOSARIO

Perspectivismo: doctrina fundamental de la teoría de José Ortega y Gasset, que


establece que el conocimiento humano de la realidad es siempre un conocimiento
anclado en un punto de vista, en una situación. La realidad es multiforme y no se
agota en una so la perspectiva, por lo que el conocimiento se basa en la suma de pers-
pectivas. Fuente: Elaboración propia, 2022.
Teoría: es una explicación que permite en sí misma entender aquello que explica.
Tiene un carácter construido, provisional y abierto a la discusión. Fuente: Elabo ración
propia, 2022.
Realismo crítico: teoría filosófica que afirma la posibilidad de conocer objetiva-
mente un mundo exterior que existe por sí mismo. Fuente: Elaboración propia, 2022.

BIBLIOGRAFÍA

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130
6. Trabajo Social y la acción educadora en os
. 1
contextos sociales
JAVIER PÁEZ G ALLEGO, Feo. JAVIER GARCíA-CASTILLA v A,
· 'd d Nac1ona
· 1de Educación
· a Distancia Mad 'd E NGEL 0 E-JUANAS Ü LIVA
Univers1 a -
, rt , spana

GUION/ESQUEMA:
l. Introducción al Trabajo Social Educativo
2. Desarr~llo histórico del Trabajo Social Educativo en España
3. Educación ~ormal y no forma l: diferencias en la intervención
3.1. Func~ones del Trabajo Social Educativo en educación fo rmal
3.2. Fu~c1ones del Trabajo Social Educativo en educación no formal
4. Introducción a la Pedagogía Social
4.1. Conceptualización de la Pedagogía Social
4.2. Desarrollo histórico de la Pedagogía Social en España
S. La Pedagogía Social como ciencia
6. Trabajo Social Educativo y Pedagogía Social
7. Conclusiones

Ü BJETIVO CENTRAL DEL CAPÍTULO:


Ofrecer los conocimientos necesarios para conocer las competencias y funciones del
Trabajo Social en el ámbito educativo y su relación con la Pedagogía Social.
ÜBJETIVOS DEL CAPÍTULO:
- Mostrar las funciones que tiene el Trabajo Social en el contexto educativo.
- Presentar el desarrollo histórico del Trabajo Social Educativo en el ámbito académico y
su evolución en los equipos multidisciplinares de los centros escolares.
- Indicar las d iferencias entre los tipos de educación - formal Y no formal- en los que
ejercen los profesionales del Trabajo Social Educativo. ..
- Describir las funciones del Trabajo Social Educativo con alumnos, famil ias, docentes y
centros educativo.
- Mostrar la importancia de la Pedagogía Social en el ~mbito educativo.
- Describir el d esarrollo histórico de la Pedagogía Social. , . . .
Señalar la relación del Trabajo Social Educativo y la Pe~agog1a Soc_1al y la 1mportanc1a
de esta última en el desempeño profesional de los traba¡adores sociales.

CONCEPTOS CLAVE:
Trabajo Social Educativo, Pedagogía Social, Educación formal, Educación no forma l,
Nec 'd
esi ades educativas.

131
T ECTORIA DE UNA PROFESIÓN
~Ü~R:!2ÍG~EN~E~S~Y~D~ES~AR~R~O~ll~O~D~El:_:T~RA~B~A~JO~S~O~Cl~Al::_•~RJ\~Y~~:_::_=:,:;__ _ _ _ _ _ _ _ ________

1. INTRODUCCIÓN AL TRABAJO SOCIAL EDUCATIVO

., d h fundamental recogido en la Declaración Universal d


La educac1on es un erec o . e
tado diversos tratados de carácter supranacional Ye
los Derechos Humanos Y concre d I d ., n
las normativas nacionales de los diferentes países. De eS te mo o, ª ~ ucacion es la
base en la que desarrolla el capital cultural de una pers~~a Y de la s~cr~dad ~n l_a que
vive. Por este motivo, la universalización de la educacio~ ~s un ~bJetrv~ prioritario.
La educación es, por lo tanto, un medio que ayuda a elrmrnar drferencras entre las
personas y se convierte en un fin con el logro del desarrollo pleno de las personas y
la equiparación de oportunidades (Gutiérrez Y Costa, 201_4). .
Sin embargo, los rápidos cambios sociales y tecnológicos obligan a una continua
adaptación a la que no siempre pueden responder las personas en grado suficiente.
Esto genera situaciones de desigualdad que contrarrestan los efectos de las acciones
educativas.
Los escenarios y agentes educativos son complejos y cambiantes. Por un lado, el
sistema educativo responde a normativas reguladoras cambiantes y no siempre adap-
tadas a una mayoría. Por otro lado, estos ámbitos educativos están formados por multi-
tud de personas que actúan con intereses propios y cargan con situaciones personales
que se ponen en juego en la convivencia. De esto surgen situaciones de conflicto
tales como desmotivación, acoso, falta de apoyo familiar, etc. Todo esto, evidencia la
necesidad de una respuesta interprofesional, que incluya no solo al profesorado, sino
a otros profesionales con capacidad de intervención .
Así, ante la una realidad que exige flexibilidad y capacidad de adaptación, el tra-
bajo social ofrece una función diagnostica, asistencial y preventiva (García-Castilla y
Meneses, 2009).
Los profesiona~es del trabajo social, en el ámbito de la educación formal que com-
prend~ toda_ ensenanza controlada por las administraciones en sus diferentes grados
de oblrgatoned_ad, desde sus capacidades Y competencias, realizan un diagnóstico de
~qd~ellas necesidades que tienen los alumnos y sus familias y que afectan directa o
in ,rectamente al rendimiento académico.
De igual modo, toman el pulso 1 . .
para identificar aquellos problemas a a convrvencra dentro de los centros educativos
pales que perjudican be f' . q~e se da_~ entre los alumnos o las dinámicas gru-
. O ne icran 1a rnteraccron.
De estos diagnósticos surgen pro ram d . .,
como se señalaba anteriormente g . as e mtervencron cuya función última es,
I
dimiento académico de los ' ª
meJora de los factores que favorecen el buen ren·
1umnos. No obstante
pueden hacerse como respue t
ª t ··
, es os programas de i ntervencron
'bl . s a a un problema . t . d
pos, es situaciones disruptivas. exis ente o para la prevención e
Además, desde fa función . .
. as1stenc1al los f · 1
ám b rto educativo han de interv . d , pro esronales del Trabajo Social en e
, ·¡· en,r e manera t
,amr ras Y profesores. ransversal atendiendo a los alumnos,

132
6. Trabajo Social Y la acc·ó
-------------..:__:_:=.:_..!....:..~~'~n~e~d~u~ca~d~o~ra~e~n~l~o:.s~co~n~te~x~to~s~s~oc~i~al.::es

No obstante, si se toman las funciones prof •


TrabaJ·o Social (2012) (p . es1onales señaladas por el Consejo Ge-
nera 1 del revenc1ón atenc·ó1 n d',recta, planif1cac1ón,
•. . .
. d' ·, .. , ' docencia,
promoc1 6n, me 1ac1on, superv1s1on, evaluación . .
. . , en el ámb'1to de I d ., y gerencia), se ve cómo trenen su
apl 1cac1on a e ucac1on.
Sin embargo, el Trabajo Social aun tiene como t 1 1 • • d
. . re o e peno reconoc1m1ento e
Sus funciones
.
en el ámbrto educativo dond ·
,
. .
e sigue encontrando res1stenc1as por parte
de profesionales y alumnado.

2. DESARROLLO HISTÓRICO DEL TRABAJO SOCIAL EDUCATIVO EN ESPAÑA

Los grand:s cambios sociales Y tecnológicos de los siglos XVI y XVII generaron
nuevas necesidades en una población cada vez más creciente y en la que se acentua-
ban las desigualdades. Esta situación requirió de un modelo de intervención caracteri-
zado por la asistencia y la reeducación social (Valero et al., 2029).
De manera paralela, las autoridades comienzan a intervenir en el problema desa-
rrollando políticas públicas que tienen como objetivo el diagnóstico y reeducación.
De este modo, aquellas primeras estrategias de intervención se basan en el análisis de
las necesidades de las personas pobres y la puesta en marcha de programas educativos
encaminados a la obtención de un trabajo (Valero et al., 2029)
En España, este nuevo modelo asistencial llega de la mano de Concepción Arenal,
que realizó un análisis crítico de la pobreza y pone en práctica el modelo anterior,
incorporando propuestas pedagógicas que tienen como objetivo la reeducación de los
beneficiarios de la intervención y el cambio de paradigma para evitar la perpetuación
de la situación desfavorable.
El desarrollo de las ideas liberales de la Ilustración y, posteriormente, la puesta en
marcha de políticas sociales durante la Segunda República favoreció que se tomase
conciencia de la necesidad de garantizar la educación de toda la población y con ello
lograr una transformación social (Úcar, 2021). Todo esto configuró un nuevo modelo
asistencial y de intervención en el que el componente educativo resultó ser funda-
mental (Valero et al., 2029).
Durante la segunda mitad de la dictadura franquista Y los primeros años de demo-
cracia, el cambio de modelo productivo generó un gran éxodo de las zonas rurales a
las ciudades, surgiendo grandes problemas al no poder asumir estas últimas el volu-
men de nuevos ciudadanos y la demanda de servicios y empleos. Los problemas aso-
ciados a esta situación requirieron de nuevas estrategias de intervención y surgieron
diversas iniciativas de carácter público y privado. Por un lado, un modelo asistencial
centrado en la administración de recursos y, por otro lado, un rápido desarrollo del
asociacionismo que canalizaba las demandas y ponía en marcha iniciativas de auto-
gestión. En este último modelo, la pedagogía social tomó un_p_ap~I relevante al ofrecer
herramientas que permitieron la capacitación de los benef1c1anos y el desarrollo de
estrategias propias.

133
T ECTORIA DE UNA PROFESIÓN
~Ü~R~IG~EN~E:_S~Y~D::ES~AR~R~O~ll~O~D~EL~T~RA~B~A~JO'.._:S~O~Cl~A~L,~RA~Y~~:_::_.=~---------------

.
En este mismo . d o com enzó a desarrollarse el Trabajo
peno . Social
s· educativo
b en
España con la incorporac1on• , en centros d e educación
. especia
. 1. in em argo, estas
primeras incursiones se centraron en a1umnos con d1scapac1dad y, en. .muchos casos,
. .
al amparo de inic1at1vas • d as gestiona
priva · das por asociaciones
. de familias o entidad es
religiosas. Anterior al establecimiento de la democracia, La Ley ~-eneral_de Educa.
ción y Financiación de la Reforma Educativa contempla la expres,on de_ integración
escolar, lo que implicaría una declaración de intenciones para ~~ pres~nc,a futura del
Trabajo Social. Con la evolución en materia escolar; esa atenc1on de incorporar a la
vida social de los escolares englobaría en la actualidad conceptos como el de diver-
sidad o desarrollo de la atención especial. No obstante, no faltan algunas reflexiones
sobre la presencia de la profesión en este ámbito, «en el ámbito de la educación nos
atreveríamos a decir que el trabajador social ha intervenido desde siempre, pero des-
de diferente perspectiva y denominación; acorde con las distintas formas de acción»
(Villarba y Fernández, 2005, p. 75).
La llegada de la democracia supuso un profundo desarrollo normativo. La pro-
mulgación de la Constitución de 1978 vino a regular todos los ámbitos, incluida la
educación. Esto supuso, la concreción en diversas leyes que daban forma tanto al
contenido curricular como a las estructuras organizativas e infraestructuras destinadas
a ello. En este proceso, la educación especial tomó impulso con la creación del Insti-
tuto Nacional de Educación Especial (en adelante, INEE) y, con ello, la presencia de
los trabajadores sociales en el ámbito educativo, creándose equipos multidisciplinares
junto con educadores y profesionales sanitarios.
En 1985, la regulación de la educación especial sufrió una profunda modificación
normativa que afectó, entre otras áreas, a las funciones socioeducativas, poniendo
el acento ~n _la identificación temprana de problemas de adaptación y dificultades
de a~_rend1zaJe~ del alumnado con algún tipo de discapacidad. Esto conllevó la for-
macion _de e~u1pos multidisciplinares que evaluaban a los alumnos en las diferentes
áreas (bio'. psico Y social) Y la elaboración de programas de intervención individual en
el que se incluyeron además a I f ·1 · ·
. .
El 0 bJetlvo . . , , as ami 1as Y a profesionales ajenos al propio centro.
principal de estos prog 1
d I d 1 1 ramas era ograr 1a mayor adaptación a las necesida-
es rea es e a umnado (Valero et al., 2029).
En este mismo periodo se produ h' f
España al comenzar lo . ce un ito u ndamental para el Trabajo Social en
s primeros proyectos d · • .
1990, con la Ley Orgánica G d . e investigación en el área educativa. En
enera I e1 Sistema Ed f 1 .
jurídico que desarrolla los d·isp ·t· d . uca ivo Y e sucesivo ordenamiento
OSI IVOS e orienta . , d . .
mente la presencia de trabaJ·ad . cion e ucat,va, se materializa propia-
ores socia 1es en el á 6. •
para que en el Sistema de Ed ., m ito escolar. De vital importancia
ucac1on se conf d1
Trabajo social, sería La Orden de 9 d d ' . ormase como ámbito de actuación e
funciones de los Equipos de Or·1 t e_. ic1embre de 1992, que regula la estructura y las
que recoge dicha orden y que f
en ac1on Educ r .
a iva Y Ps1copedagógica. Las profesiones
. arman estos e •
go y TrabaJadores Sociales. La sig 'f• . quipos son las de Psicólogo Psicopedago-
n1 1cac16n funcio Id ' eda
na e los trabajadores sociales qu

134
___________t>._,_ra_o_aJ_o_~_o_c_ia_l.:._y...:..lª:....:ªc:.:c:..::ió::_:n.:_e~d~u~c~ad~o~r~a_:e~n~lo~s~c::o~n~te~x~to~s'...:s~o~ci~a~les

establecida en el artículo 8 de esta Orden que dice que «los Trabajadores Sociales de
los equipos se ocupará~ de que los Centros educativos respondan a las necesidades
sociales del correspond rente sector, asf como de asegurar los servicios sociales más es-
trechamente vinculados al sistema educativo». Con la Orden1250/2000 de 25 de abril
se establece la sectorización de los equipos de orientación educativa y psicopedagógica
con fa figura de Profesores Técnicos de Servicios a la Comunidad (PTSQ.
La práctica del Trabajo social en el ámbito educativo conllevó una evolución hacia
una nueva manera de actuar en el que se buscó analizar la idiosincrasia propia de los
conflictos Y dificultades que se dan en los centros escolares para realizar una buena
planificación e intervención. Para ello, se tomó la metodología básica del Trabajo
Social divida en cuatro fases:

- Diagnóstico
- Planificación de la intervención
- Aplicación
- Seguimiento y evaluación

La última década del siglo XX fue un periodo de profundas reformas en el sistema


educativo. La Ley General de Educación se evidenció obsoleta para dar respuesta a
las nuevas demandas de los alumnos y a las transformaciones ·sociales y dio paso a
una nueva normativa que incluyó, como principales novedades, la incorporación de
la orientación en los centros de educación especial.
Los y las trabajadoras sociales se enmarcan en los equipos de orientación educa-
tiva y psicopedagógica que conforman la Red de Orientación Educativa. La función
en el ámbito escolar ha sido y es hasta nuestros días la colaboración y coordinación
con los demás profesionales del sistema educativo según las líneas marcadas por
el proyecto educativo del centro con el fin de lograr el desarrollo integral de los
alumnos, tanto en la adquisición del contenido académico como en las circunstan-
cias familias y sociales que puedan afectar a este logro. En esta misma normativa
se establecieron las ratios por la que los centros disponían de un trabajador social¡
aquellos centros con 90 alumnos o más cuentan con un profesional, mientras que
aquellos con más de 160 alumnos tienen dos trabajadores sociales. Por último,
se conforman los Equipos de Orientación Educativa Y Psicopedagógica, que son
entidades externas a los propios centros, formados por equipos multidisciplinares
Y que tienen como función el asesoramiento pedagógico a los centros públicos y
concertados, así como la evaluación y dictamen de los alumnos con necesidades
educativas especiales. En estos equipos se íntegra también la figura del trabajador
social (Valero et al., 2029).
Desde esta estructura se estudian y valoran los casos que supongan un riesgo social
Para el escolar y/o situaciones de emergencia, siendo fundamental la realización de
tareas de prevención que aumenten factores de protección a niv~I personal, familiar y
en el entorno educativo. El estudio pormenorizado del caso social y la programación

135
~~~~~~~~::::.:.::..=:.:.:..~--------------
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

• • . • 1 s· dades del menor evitará la int


de act1v1dades encaminadas a me1orar as nece 1 errup.
ción del proceso educativo y su desarrollo social. . . .
Se establece que el Trabajo social tiene como objetivo pnncrp~I en su 1_ntervenciór¡
el equilibrio relacional del niño y la familia con el sistema educativo. El sistema esco.
lar se presenta como un contexto en donde la detección Y prevención de problernas
sociales que afectan a los estudiantes y a sus familias, pueden ser observados y trata.
dos evitando el posterior deterioro en el desarrollo social de los escolares. Muchosd
/ f , e
los problemas escolares que se encuentran los maestros Y pro eso res tienen su base en
factores sociales que exceden de sus competencias. El absentismo, fracaso o abando.
no escolar están relacionados tanto con factores académicos como con problemas en
el contexto familiar o comunitario. En este contexto el Trabajo social puede facilitar la
aplicación de recursos sociales que permitan una mejor orientación para el aprendi-
zaje y adaptación de los estudiantes.
Durante los primeros años del siglo XXI se ha consolidado la figura del trabajador
social en los centros educativos, integrándose en los equipos docentes con funciones
de asesoramiento, así como trabajando estrechamente con los equipos directivos y
con el departamento de orientación. El recorrido histórico de los trabajadores sociales
en el ámbito escolar ha evidenciado la necesidad de contar con estos profesionales en
los centros educativos y, de este modo, detectar las necesidades de alumnos y adaptar
las intervenciones para lograr el máximo rendimiento académico.

3. EDUCACIÓN FORMAL Y NO FORMAL: DIFERENCIAS EN LA INTERVENCIÓN

La educación se puede clasificar en función de diversas variables resultando tres


grandes categorías: educación formal, educación no formal y educa~ión informal.
. El ~rincip_al criterio para realizar esta clasificación es la oficialidad de los conte-
n,dos impartidos así como la cobertura normativa que lo regula. Esta legislación es-
tabl~ce de manera con~reta quién realiza la acción docente y ostenta las diferentes
futnc1on:sdy compe~enc1as en el sistema educativo, cómo se ha de enseñar, evaluar,
e c., cuan o se real iza la acción d f d d
de impartir Tal . 1 d e. uca ,va, ón e se educa y qué contenidos se han
· nive e concreción co d I d
2020). rrespon e a a e ucación forma l (Foresto,

Por el contrario, la educación no form 1 . . . . . . .


educativas en las los mét d
1
ª incluye un amplio abanico de m1c1at1vas
los educadores los escen~ ?s empl eados, los detalles referidos a las características de
. , nosen osquesede 11 1 . b
Jan, quedan a decisión de sarro an o os contenidos que se tra a·
. . Ias personas respo bl d 1
op. cit.). EJemplo de este ti d d . , nsa es e proyecto concreto (Foresto,
po e e ucac1on so 1 . . .
cu 1tura,1 1os grupos scouts I n as actividades de animación socio-
. . . ' os proyectos d 11 . d
rel 1g1osas, también los curs esarro ados por asociaciones ent1da es
. os no reglados 0 t 11 '
colectivos. a eres formativos dirigidos a diferentes

136
--- v. I ,uua¡u .:lULld l y 1a acción educadora en los contextos sociales

por último, la educación informal es aquella que se da en el seno de la familia o


entre g
rupos de iguales, sin ningún tipo de planificación y sin ob1·etivos concretos
. ·
Es una acción educativa
. espontanea _ .Y, en muchos casos , horizontal , entre personas
relacionadas p~r vinculo de c_omp~nensmo o amistad (Foresto, op. cit.).
Estas modalidades educativas tienen el reto de integrar en sus métodos y conte-
nidos los cambios tecnológicos producidos, así como las novedades referidas a los
espacios educativos Y las nue_vas for~as de relación, que establecen nuevas normas
sociales que afectan a la propia relación educativa (Valero et al., 2019)
Estos cambios provocan situaciones novedosas a las que han de dar respuesta las
instituciones educativas, para ello, es necesario hacer una análisis de las necesidades
que generan y diseñar una intervención organizada en la que se establezcan los ob-
jetivos y métodos necesarios para afrontarlos. El objetivo es, por lo tanto, ofrecer una
respuesta ajustada a las condiciones y necesidades individuales del alumnado.
Estas necesidades sobre las que debe intervenir el Trabajo Social no son solo las
relacionadas directamente con dificultades académicas tales como el absentismo o
el acoso escolar (Ruiz y Palma, 2019). En multitud de ocasiones, los trabajadores
sociales han de responder a situaciones externas al centro pero que tienen su corre-
lato en el aula, tales como problemas de convivencia en el hogar, estilos de crianza
negligentes, patrones familiares violentos, colectivos desfavorecidos, problemas de
conducta disruptiva o alimentaria, casos de abuso sexual, etc. Ante estas situaciones,
los docentes no siempre disponen de herramientas para intervenir y, en la mayoría de
las ocasiones, estos problemas requieren de una intervención profesional más allá de
la propia docencia. Muchas de estas dificultades competen directamente a los traba-
jadores sociales en tanto en cuanto son los expertos en la intervención social, pero,
en otras ocasiones, la labor de los trabajadores sociales será coordinar y derivar a pro-
fesionales especialistas, creando así un equipo interdisciplinar que trabaje de manera
conjunta y coordinada sobre la situación problemática (Úcar, op. cit.).
Para llevar a cabo estas intervenciones, los trabajadores sociales disponen de va-
rios modelos de intervención, relacionados directamente con un marco teórico con-
creto o con una disciplina diferente. En este sentido, el trabajo social, en su corpus
teórico y metodológico, dispone de métodos propios de intervención, pero también
se nutre de la psicología, la sociología o la pedagogía social (Melendro, De-Juanas y
Rodríguez, 2018). En cualquier de estas opciones, las intervenciones de los trabaja-
dores sociales pueden ser indirectas (dinamizando equipos multidisciplinares, coordi-
nando actuaciones y recursos O diseñando programas de intervención), pero también
directas, trabajando directamente con el alumnado, las familias, los equipos docentes
Yotros profesionales.
En este último tipo de intervención, la pedagogía social se convierte en la principal

rnfuente
. de donde se nutre de herramientas el Trabajo Social, tal y como se desarrollará
as adelante (Berñe, 2018).

137
TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
~~:=:::.:._::.::....,:________________
~Ü~R~IG~EN~E:_S~y~DE~SA~R~RO~l~LO~D~El~T~RA~B~Al~O_:S~OC~l~Al::_•

3.1. Funciones del trabajo social educativo en educación formal

9} definen el entorno educativo como un escenar'


Valero y co 1aboradores (201 , f 10
. . 1 y relacional en que conviven alumnos y pro esores en
eminentemente socia . . e1
.
proceso format1vo Y madurativo de los primeros. Esta interacción ofrece ºPortu .
nidades en las que el alumnado puede participar activa~ente Y del que pueden
surgir beneficios para el aprendizaje, pero también conflictos Y co~~uctas disrup.
tivas viéndose afectado el resto de alumnos, el centro, pero tamb1en las familias
(Lez;, 2021}. Además, hay escolares que cuentan con necesidade~ especiales que,
de no ser atendidos, repercuten en el rendimiento y aprovechamiento académico
limitando las posibilidades de éxito. Los trabajadores sociales forman parte de los
equipos multidisciplinares de apoyo para atender estas necesidades (García-Castilla
y Meneses, 2009}.
Valero y colaboradores (op. cit.} establecen cuáles son las funciones de los traba-
jadores sociales en el ámbito de la educación formal:
En primer lugar, se definen las funciones respecto al alumnado. Son las siguientes:
- Diagnosticar las situaciones individuales de los estudiantes que afectan a su
proceso formativo. Estos problemas pueden ser inadaptación, absentismo y/o
acoso escolar, conflictos relacionales, fracaso escolar, etc.
- Identificar conductas disruptivas que afecte a la convivencia con el resto de
alumnos.
- Reconocer situaciones familiares desajustadas tales como desprotección, aban-
dono, violencia, abuso sexual, carencia de higiene, dificultades económicas,
etc.
- Prevenir problemas de inadaptación y conductas delictivas.
- Proveer al centro de la información familiar relevante para el rendimiento aca-
démico del alumno.
En segundo lugar, las funciones respecto a las familias. Son las siguientes:
- Favorecer estilos parentales y de crianza positivos, caracterizados por el diálo-
go, el respeto y la claridad de límites y normas.
- Diseñar Ydesarrollar programas formativos para familias en cuestiones relacio-
nadas con la crianza de los hijos.
- Favorecer el establecimiento y funcionamiento de asociaciones de familias.
Facilitar la participación activa de las familias en el funcionamiento del centro.
- Evaluar la: :aracterísticas y circunstancias familiares de alumnos con necesida·
des espec1f1cas.
- Promocionar la participación de las familias en la búsqueda de soluciones a los
problemas que se dan en el centro.
_ Potenciar la relación entre las familias y para con e I centro e d ucat1vo.
·

138
--- -
6. Trabajo Social y la
-----------_:.._~ª:.:c::c'::º:_:n
·• d

En tercer lugar, respecto a los educadores:


_::e~u~c~a~do~r~a-=e~n~lo=s~c~o~nt~e2xt~o~s
·
~so~c~ia~le::
s

_ ofrecer formaci~n Y ~sesoramiento al profesorado para responder a problemas


de alumnos en situación de vulnerabilidad debido a las circunstancias familia-
res O comunitarias.
_ Gestionar Y ser canal de comunicación para el centro de las circunstancias
familiares.
_ Proponer acciones que faciliten la inclusión de los alumnos con necesidades
educativas especiales Y el clima de convivencia en el centro.
_ Colaborar en las labores de orientación que se ofrece a las familias.
Por último, las funciones en relación con la institución escolar, a saber:
_ Participar en la elaboración del proyecto educativo del centro e identificar las
necesidades educativas y sociales que han de ser incluidas y abordadas en este
documento nuclear.
- Ofrecer recursos para abordar las situaciones de vulnerabilidad que se den en
el centro.
- Potenciar el establecimiento de vías de colaboración entre el centro y las familias.
- Diseñar planes generales de intervención con alumnos con necesidades educa-
tivas especiales.
- Coordinarse con otros profesionales e instituciones ajenas al centro escolar.

3.2. Funciones del trabajo social educativo en educación no formal

La educación de los niños y jóvenes no se limita a la adquisición de contenido


curricular. Hay otros aspectos esenciales para el desarrollo integral de la persona y
que requieren de una acción educativa para su asimilación y puesta en prácticas. Así,
lasactitudes, valores o principios se adquieren en otros contextos educativos además
de la propia escuela (Páez, et al, 2020). En este sentido, la función del trabajo social
educativo respecto a la educación no formal se basa en el la promoción y orientación
a los alumnos de programas educativos de carácter no formal en el que reciban for-
mación complementaria (Caride, 2020). Esta función toma especial relevancia en los
grupos sociales más desfavorecidos o con condiciones especiales de vulnerabilidad.
Dentro de este ámbito se encuentra también la investigación de la relación entre
educación social y trabajo social, en la que el objetivo es analizar cómo afectan los
Problemas sociales de diversa índole en el aprendizaje general, no solo el académico.
~e esta investigación prospectiva han de surgir propuestas de intervención que palíen
dichos efectos y reduzcan el impacto en el sistema educativo. Es tan importante este
conocimiento que la presencia de los profesionales del Trabajo Social en los equipos
rn~ltidisciplinares de investigación es inexcusable, aportando así una visión holística
e integradora.

139
CTORIA DE UNA PROFESIÓN
T
~Ü~Ri~G~EN~E:_S~y~DE~SA~R~R~Ol~LO~D~El~T~RA~B~Al~O~S~OC~IA~l:.:_•~ R A : : _ : Y E = = - - - - - - - - - - - ~

4. INTRODUCCIÓN A LA PEDAGOGÍA SOCIAL

El trabajo social, como disciplina relativamente_re~iente, bebe de otras disciplinas


rt ámbito de intervención y ob¡et1vos. De este modo, muchas he
con 1as que compa e . ) 1 d ·
rramientas (diagnósticas, de planificación, intervenc,~n, etc. emp ea as en: 1:raba¡ 0
Social tienen su origen en la Psicología, la Sociologia 0 _la Pe~agogía. E~ta ultima, en
su rama social comparte muchos aspectos con el Traba¡o Soc1_al. Ademas, la disciplj.
na raíz -la Pedagogía- aporta su basto cuerpo teórico y práctico sobre la educación
al Trabajo Social Educativo. . . .
De este modo, muchas de las estrategias, herramientas, ~cc1ones Yact1v1dades que
lleva a cabo el Trabajo Social Educativo se analizan y se entienden desde la Pedagogía
Social. Por este motivo, es imprescindible conocer en profundidad esta disciplina y así
advertir la importancia capital que esta tiene en el desempeño profesional.

4.1. Conceptualización de la Pedagogía Social

A comienzos de la década de los ochenta del siglo pasado tuvo lugar el resurgi-
miento de la Pedagogía Social (Petrus, 1997; Pérez Serrano, 2003; Caride, 2005). En
estos años se reinició un recorrido que continúa en la actualidad con grandes apor•
taciones al campo de conocimiento teórico y a las cuestiones sociales que investiga,
desde una mirada educativa (educación permanente, exclusión, delincuencia, ocio y
tiempo libre, bienestar, etc.). Todas estas contribuciones han servido para constituir el
fundamento actual de la profesión en Educación Social que parte de la acción educa-
tiva fundamentada, reflexiva y planificada.
Si bien, la Pedagogía Social, todavía se encuentra en un proceso de construcción,
tanto desde la perspectiva de la teorización como de la praxis. Porque, si bien es ver-
dad que todas las disciplinas están inmersas en un estado de cambio permanente, en
el caso concreto de la Pedagogía Social este hecho resulta más evidente. De tal mane-
ra, en las últimas décadas, ha experimentado un gran crecimiento científico gracias,
en gran medida, a las numerosas aportaciones de profesores e investigadores, sus tra·
bajos sobre la dimensión científica y la dimensión profesional de la Pedagogía Social.
En la actualidad, se puede afirmar que existe un acuerdo entre los miembros de la
comunidad científica en entender a la Pedagogía Social como ciencia de la Educación
Social (Orte y March, 2001; Pérez Serrano, 2003; Melendro, De-Juanas y Rodríguez,
2018;_entre otr~s). Es decir, como un campo de saber O un marco en el que se puede
reflexionar teóricamente sobre las cuestiones que tienen relación con la educación
social que es su objeto de estudio. Al respecto,
Po~ tant~, es_preciso recurrir a la teoría científica lo más fundamentada posible
en la mvest1gac1ón
. para poder conceptual·,zar, act ua ¡·izar y¡o re formu 1ar 1a pra·ctica
profesional. A su vez, se requiere de la reflexión sistemática y/o de la construcción

140
---
sine .
6. Trabajo Social y 1

. . .
la educación social. S1 bien toda t
-
6
- -----------=----.::..:.:.~~a:_a~cc~1~n~e~d~u~ca~d~o~ra~e~n~lo~s~co~n~t:'.ex~to~s'...:s~o~ci~a~les

. rética con sus propios encuentros y c 1


on os aportes de otras ciencias vinculadas
,
con . ' es a teona debe materializarse en contextos
Co mplejos
. llevando consigo
. la transformación
. , en la med.d d •bl d 1 1·
I a e 1o pos, e, e a rea 1-
dad mediante las prácticas
. . educativas
. realizadas por los pro,esIona
, • 1es de Ia educacI·6n
social Y d_e los ser:vicios sociales con los destinatarios de estas, como es el caso de la
interven~ió~ con Jóvenes vulnerables, con personas mayores, con adultos en centros
penitenciarios, etc.

4.2. Desarrollo histórico de la Pedagogía Social en España

El desarrollo de la Pedagogía Social en España es paralelo al del trabajo social edu-


cativo, pudiendo encontrar, incluso, puntos en común en algunos de los autores más
relevantes de ambas disciplinas.
Al comienzo del Siglo XX, en España, la constitución de la Pedagogía Social siguió
un desarrollo diferencial respecto a los demás países europeos y al de Estados Unidos.
Aunque tiene sus orígenes en la Revolución Industrial, su significado y desarrollo se
centra en dar respuesta a los problemas educacionales derivados de los continuos
cambios acontecidos en la sociedad contemporánea. Además, en su desenvolvimien-
to ha tenido un papel preponderante, en primer lugar, la influencia de la Pedagogía
Social alemana y la incorporación de las nuevas corrientes. La traducción al español
de las obras de pedagogos alemanes como Pestalozzi, Froebel y Herbart contribuyó
a ello, al igual que el hecho de que algunos de los intelectuales más destacados de
la época, como José Ortega y Gasset se formasen en Alemania bajo la orientación de
Paul Natorp. En segundo lugar, tras la Guerra Civil (1936-1939) que había truncado
el desarrollo de la Pedagogía Social en España, la democratización de la vida polí-
tico-social española (Caride, 2011) trajo consigo la eclosión de un nuevo escenario
sociopolítico, donde las carencias de los colectivos más vulnerables son claramente
visibilizados, y con una intención de darles una respuesta que supere la caridad y el
asistencialismo y movilice estrategias y recursos de orientación educación (Melendro,
De-Juanas, y Rodríguez-Bravo, 2018).
En definitiva, se institucionalizó una política social que tiene su expresión más sig-
nificativa en la construcción, con todas las contradicciones y mermas que conocemos,
del Estado del Bienestar, con la aparición de los Servicios Sociales Y sus profesionales,
en especial: los educadores sociales en cualesquiera de sus modalidades (educador
de adultos, educador especializado o animador sociocultural), legislación sobre estos
campos de trabajo, etc. Al mismo tiempo, se ha generado una sociedad del ocio que,
si bien está orientada al consumo y favorecimiento de la industria del ocio, también
ha dado lugar a una pedagogía del ocio que se ha abordado desde la Pedagogía Social
en España y también en el extranjero. Durante estos años autores como Quintana,
Fermoso, Petrus, Ortega, Caride, Pérez Serrano, Sáez, Núñez y Trilla han sido emba-

141

........_
TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
TRABAIO SOCIAL.
ÜR(GENES y DESARROLLO DEL

. rácticas desarrolladas en España en el rnarco


jadores de las discusione;, reflexiones y p
de la Pedagogía Social (Ucar, 20~ 1). 1 rimeras publicaciones sobre Pedagogía
Así, Torio-López (2006) suscnbe q~~ ªA\~nal (1820-1893) y María del Buen Suce-
- obra de Concepc1on 'bl . d.
Social en Espana son D rdo con su trabajo, es pos1 e m ,car que
so Luego de la Figuera (1864-1929) . . el alcáue bito penitenciario y la reinserción de los
. 16 1 Pedagogía Socia a m 'd d
la primera vmcu ª , la revista la Voz de la can a , sus Estudios
'd 11
e postuló y desarro o en . .,
presos; 1 eas qu . t La segunda por su parte, 1mpart10 en 1902
. . . Cartas a los de 1mcuen es. , d
Penitenc1anos Y . d d e· ·as de Málaga titulada «Pe agogía Social,
f · la Soc1eda e ienci
una co~ erenc1a en d , de carácter especial que se ocupa no de la formación
entendida como ~na_p~d agodg1a omunidad sino de su formación social, en la que
. t tiva de los ind1v1 uos e una c 11
ins ruc . 1· dos otros agentes además de la familia, como la ca e, el taller, la
deben estar 1mp 1ca• d llos vinculados al desarrollo d e 1a v1'd a socia · 1 de los
prensa etc., es decir, to os aque . . . fl
individuos, siendo todos ellos agentes educadores que part1c1pan e in uyen en su
formación social como miembros de una comunidad.
Para Fermoso (2OO3a) se establecen cinco periodos del desarrollo de la Pedagogía
Social en España:
• Primer período (1868-1944) de gestación de la Pedagogía Social. En este mo-
mento surgió con fines asistenciales y un carácter eminentemente práctico. los
autores más destacados fueron: Ruiz Amado, Luzuriaga y Ortega Y Gasset.
• Segundo período (1944-1970) marcado por el periodo del régimen franquista.
Comenzó una preocupación por la Pedagogía Social por parte de algunos pro-
fesores de conformación filosófica. Los autores más relevantes de este periodo
fueron: Tusquets y Romero.
• Tercer período (1970-1983) propio del periodo de transición democrática. Tras
la aprobación en el año 1983 de la Reforma Universitaria se crearon centros de
Pedagogía Especializada y Escuelas de Formación de Educadores Especializados.
Se comenzó la aproximación al conocimiento empírico de la educación social Y
se empezó a introducir en el Plan de estudios de algunas universidades. En este
periodo se celebraron las I Jornadas Nacionales de Pedagogía Social y Sociología
de la Educación en 1981, encuentro que se realizó durante varios años.
• Cuarto período (1983-1991 ). Es una etapa de consolidación respecto a las an-
teriores. Se creó en las universidades la Sección de Pedagogía Social gracias
al impulso y la base consolidada de la Sociedad Española de Pedagogía. Se
editó el primer número de la Revista Pedagogía Social, de carácter científico.
El autor más relevante de esta etapa fue José María Quintana (abanas que en
1984 publicó el Manóa/ de Pedagogía Social. A su vez en l 985 se reconoció
la Pedagogía Social dentro de la sección científica de 1~ Sociedad Española de
Pedagogía. También, otro hito de este periodo es el inicio en 1986 de la publi·
cación de Pedagogía Social Revista lnteruniversitaria.

142
--- •
6. Trabajo Social y la a . ,
- ------------...:.....:..::...:c::::c~,o~n~e=:d~u:'.

Quinto período (1991-a la actualidad) Pued


·
ca~d~o~ra~e~n~lo~s~c=o~n::te~xt~o'.:..s~so~c~ia~le=s

'd .
e cons, erarse un penado de es-
plendor dado que es el momento de mayor producc·ión • t'f' E t
. cien 1 ,ca. n es e pe-
riodo se creó la Sociedad Ibérica de Pedagogía
. .
1 1 - s ·
ocia en e ano 2000, que
po:te_normente se den~min? Sociedad Iberoamericana de Pedagogía Social.
As1m1smo, desde las universidades se impulsaron reuniones científicas y forma-
ción de doctorandos en esta línea. En esta etapa destacan autores como: Gloria
Pérez Serrano, José Antonio Caride Gómez, José Ortega Esteban y Toni Petrus,
entre otros.
• En cuanto al desarrollo de la investigación en este campo, que ha posibilita-
do atesorar conocimiento empírico acerca de la práctica de los educadores
sociales cuando intervienen, es decir, qué hacen, cómo lo hacen, por qué lo
hacen, qué estrategias movilizan, cómo evalúan el éxito de sus decisiones y/o
acciones, etc. Conocimiento a partir del cual se formulan teorías que remiten a
la práctica con objeto de comprenderla y mejorar (Mínguez, 2004, p.39) pues
«(. ..) las intervenciones socioeducativas deben estar basadas sobre las eviden-
cias científicas» (March et al., 2016, p. 57). Así, se ha producido una apertura
del objeto de estudio más allá de la infancia y la juventud en situación de riesgo
en el contexto extraescolar, ámbito en el que originariamente se centró la inter-
vención de carácter extraescolar vinculada a la Pedagogía Social, y se ha am-
pliado a ámbitos como la animación sociocultural, el desarrollo comunitario,
la educación para la salud, la educación ambiental o la educación de personas
adultas y mayores.

5. LA PEDAGOGÍA SOCIAL COMO CIENCIA

Definir el concepto de una disciplina constituye, académica y cultural~ente, uno


de los primeros pasos de la organización de un manual o de una secuen~'ª. d: ense-
ñanza. Con ello, se pretende apuntar de manera directa al núcleo de la d1sc1plm~. Se
busca saber de forma breve el quién y el qué de la asignatura (concepto y obJeto).
s· t d' ' · , d
1es a ImensIon que a c ar
1 'a desde el principio el resto es más sencillo de abordar.
d ra socia
· 11. s·1
I gu nta ·qué es Ia Pe agog
En este apartado se presente respon d er a a pre l . .
· d ta inmediata a la misma y, por ello,
bien, no parece que se haya encentra o respues .
·d 0 intentar responder a esa cuestión
son diversos los caminos que se han segu, para , .
. . d'bTd 1 d conceptual Ademas, cuestiones
inicial con un mínimo de coherencia Y ere 1
·
1 ª ·1 b. t
· ? ·cuál o cua es son su1s o Je o1s
como ¿qué tipo de saber es? ¿es o no una ciencia., l b f
' . · ·, n? •es un sa er para armar o
de estudio?, ¿y sus métodos de trabajo e ,nvest1gac10 .. , . l t teór·1co con la práctica
. f este conocImIen o
Para profesionalizar?, ¿qué relaciones ,ene . d oblematización que sigue
f . rte del nIve 1 e pr
Pro es1onal? etc. Todas ellas forman pa d ón dar cuenta sobre ella
. E t · tentar ar Ia raz O '
Presentando la Pedagogía Social. n es e in d f S cial ha ido colaborando a su
0
sobre qué es lo que hace y cómo lo hace, la Pe agog ª

143
TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
~Ü~R~ÍG~E~NE~S!_Y~D~E~SA~R~RO~l~lO~DE~l~TR~A~BA~J~O~SO~C~IA~l::_•_:_::_:_:::.:_:...------- - -- - ~

. . , d t del amplio panorama de las Cienci


propia constitución y af1rmacion en ro


d
po d e Ias 1enc1as e Ia
Ed . . as Soci,
ucac1ón Q•
1
les, pero, sobre todo, en el comp eJO cam . . ., . ·
. hacer un eJ·erc1c1o de reflex1on sobre la propia cie .
Por to d o e 11 o, conviene . . . nc1a
, d b 'derar que la teoría del conoc1m1ento o epistemología (r •
As1 pues, se e e cons1 ., . . ªflla
. . ) es el estudio de la producc1on y val1dac1ón del conocim·ie
mayor d e 1as c1enc1as . . . . nt0
científico. Se ocupa prioritariamente, de la cons~1tuc16n del conoc1m1en~o científico,
como objeto de su análisis Y, a su vez, se apropia de los aportes de la_ ~1storia de las
ciencias para dar cuenta de las características del proceso de producc1on de conoci.
mientas científicos.
La epistemología, aunque en muchas ocasiones se hal la influencia_da_por la moda
intelectual desempeña un papel importante en tanto que ayuda a delim itar construc.
ciones co~ceptuales rigurosas de otras que no lo son. La ciencia es el conjunto siste-
mático de proposiciones deducidas unas de otras y referidas a un mismo objeto. En la
base de las ciencias se hallan los principios de los cua les se deducen las conclusiones
por vía de demostración. La conexión sistemática de las proposiciones o conocimien-
tos es esencial a la ciencia. La ciencia es un conjunto o serie de verdades, proposicio-
nes, definiciones, leyes, axiomas, etc. referentes a un mismo objeto, en lazadas entre
sí, dependientes unas de otras, formando un sistema estru cturado y coherente.
Las ciencias están sometidas a continuos cambios y transformaciones. Se tie-
nen que ir adaptando a los cambios sociales y generar nuevos conocimientos que
den respuesta, desde una perspectiva práctica, a las preocupaciones, necesidades
e intereses de la vida cotidiana. La delimitación del campo de las d iferentes disci-
plinas no es tarea fáci l (Melendro, De-Juanas y Rodríguez, 2018). Por otro lado, la
definición de las Ciencias de la Educación, su desarrollo y clasificación depende de
la concepción de educación que posee cada científico. Pérez Serano (2003, p.67)
señala que la «Pedagogía es una ciencia del espíritu que proporciona un conoci-
miento ideográfico y uti liza la comprensión como método para interpretar la acción
Y las relaciones sociales. Precisa de la intervención del sujeto en ese proceso de
comprensión». Considera que la Pedagogía Social es una ciencia que se engloba
en las siguientes corrientes: neopositivismo (Círculo de Viena y de Berlín), Ciencias
d: 1~
~aturaleza (explicación), Ciencias Sociales (comprensión), Perspectiva rnulti·
dis~i~lmar (compl~mentariedad, enfoque multimétodo) y Pedagógica (Ciencia del
esp1ritu, comprensión, acción social).
Por su parte, ,exi ste un grupo de autores como Hubert y Planchard que determinan
que la P~dagog,a es la única Ciencia de la Educación. En consecuencia las dernás
son consideradas como p ' ·d d
ramas. or otro lado, hay autores que defienden la uni ª
del saber pedagógico stn · · · • d la
. , ' per¡u,c,o del desarrollo autónomo de las Ciencias e
Ed ucac1ón (Perez Serrano 2003) 0 d gó,
. ' · tros autores muestran desprecio por lo pe ª
g1co Y promueven la des · 'ó d . de
. , . apanc, n e la Pedagogía en beneficio de las Ciencias
1a Ed ucac1 6n. As,, Tamo et al ( . . 0 n,o
Ciencia de la Ed •, S . ·
1998, p. 63 ) se refieren a la Pedagogía Social e .
ucac1on ocial y la d f. . d 111•J
e tnen como «ciencia social, práctica y e uca

144
6. Trabajo Social Yla acción
---------------=--=--=~~~~~ed~u~c~ad~o~r:a..:e~n~lo~s~c~o~nt~e~xt~o~s~so~c~ia~le~s

'ormal (fuera de la familia y de la escuela) q f d


no-1' , ue un ame t . ·t· d
·vidad más adecuada para la . n a, Just1 1ca y compren e
1 normat1 prevención a d • . .
a individuos y de las comunidades u , yu a, remserc16n Y regeneración
de los . . . . . . ' q e pueden padecer o padecen, a lo largo de
da su vida, def1c1enc1as en la social 1zación O en I t· f .
to . . a sa 1s acción de necesidades bási-
s individuales o comunitarias amparadas por los d h h .
ca . . erec os umanos» Los cambios
oducidos en el ámbito soc1oeducativo en las últimas dé d · .
pr . ca as traen consigo que esta
definición deba extenderse también al ámbito formal.
Con todo, la. Pedagogía
. Social es
. una. ciencia práct,·ca y ap¡·,ca da que se ub'1ca
dentro de las Ciencias de la Educación; si bien, es difícil racionalizar esta área de co-
nocimientos teóricos Y prácticas educativas Y sociales, por el entramado de relaciones
interdisciplinares que se ponen en juego. Es una ciencia práctica al cumplir con las
exigencias ~e la com~nidad ~ientífica para que a un conocimiento se le pueda atribuir
el rango epistemológico. Esta claro que «no sólo se ocupa de los procesos educativos
en lugares Y contextos relacionados con la educación, sino que atiende a los proble-
mas de la vida cotidiana de las gentes.
Por su parte, Montoya (2002) señala dos características principales que hacen refe-
rencia a la identidad científica de la Pedagogía Social: 1) su carácter teórico-práctico
y 2) su carácter normativo. De tal manera que la práctica socioeducativa ha ido por
delante de la formulación teórica, por lo que se hace necesario racionalizar y sistema-
tizar los hechos y fenómenos para orientar su acción de manera optimizadora.
Aunque estamos ante una expansión de la Pedagogía Social, es cierto que es arries-
gado separar la dimensión teórica, la tecnológica y la praxis profesional. Si bien, la Pe-
dagogía Social es un conocimiento sistemático, exacto, verificable y fiable; y accede a
la búsqueda de la verdad de un modo determinado. Se ocupa de un campo concreto
de conocimiento, por lo que se separaría de la Pedagogía General.
Posee un carácter normativo y prescriptivo y es una ciencia aplicada a la resolu-
ción de problemas. El concepto de ciencia normativa se emplea para determinar los
saberes obligados a conectar explícitamente los fenómenos estudiados con los fines
perseguidos. El hecho de que la Pedagogía Social comparta con la Pedagogía su ca-
rácter normativo y prescriptivo que permite que no se limite a estudiar los fenómenos
socioeducativos con un propósito descriptivo, por el contrario, busca proporcionar
referentes que orienten la intervención y acción socioeducativa con personas, grupos
Ycomunidades (Melendro, Oe-Juanas, y Rodríguez-Bravo, 2018). Referentes que, por
otro lado, mantiene en permanente revisión y construcción como resultado de su in-
teracción con la praxis y la investigación y el conocimiento resulta~t~ de las mismas,
Por ello es definida con carácter teórico-práctico. Su carácter pred1ct1vo hace que se
trate de un verdadero conocimiento de causas y no una simple predicción de un fenó-
meno que no se sabe explicar (ver Tabla 1).

145
ÜRiGENES Y DESARROLLO DEL TRABAIO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

TABLA 1. ( ARÁCTER CIENTÍFICO DE LA PEDAGOGÍA SOCIAL

PEDAGOGÍA SOCIAL: CIENCIA APLICADA A LA RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS


Teórico-práctico Normativo-prescriptivo --------
• Saber histórico y provisional necesariamente • Identidad de la P~dagogí? -------
inacabado: Epistemología e intervención • Norr:i~s_- lntervenció_n _segu~ modelo axiológico
• Conocimiento y acción. Su propio objeto y • Flex1b1l1dad y prov1s1onalida~ e_n la especif¡.
los contenidos de la educación exigen dina- cación de los modelos prescnpt1vos
mismo. • Capacidad de encontrar respuesta a probl .
• Saber sistematizado: reflexión sobre la práctica mas desconocidos sobre «lo social». e
• Saber pretendidamente objetivo que asume • Saber que aporta rigor a la intervención.
integrar el saber subjetivo propio de la inves- • Saber que recurre a la interdisciplinariedad
ligación cualitativa 1a .integra. y
• Saber constatable. Construido sobre la rea- • Saber que tiene un carácter relacional, coo-
lidad. textual e integrado en su aplicación.
• Saber que hace referencia a un objeto propio.

Fuente: Elaboración propia.

Como han puesto de relieve diferentes autores (Sáez y Melina, 2006; Petrus, 1989;
Pérez Serrano, 2004; Caride, 2005), a comienzos de los años 80 tuvo lugar el resur-
gimiento de la Pedagogía Social, se iniciaba un camino que llega hasta nuestros días
con grandes aportaciones a su campo de conocimiento teórico y a las cuestiones
sociales que investiga, desde una perspectiva educativa, de la formación de su alum-
nado y de su profesionalización. Profesionalización entendida como una acción edu-
cativa fundamentada, reflexiva y planificada.

6. El TRABAJO SOCIAL EDUCATIVO Y LA PEDAGOGÍA SOCIAL

Se puede considerar el Trabajo Social como el propósito para realizar diferentes


servicios sociales, con los que se pretende lograr el bienestar social y la mejora de la
calidad de vida, con el fin de satisfacer las necesidades básicas de las personas (Mo-
reno et al., 2018). Por tanto, su finalidad es principalmente asistencial y correctora,
en la medida que trata de subsanar las deficiencias de origen social e individual que
aparecen de la praxis del Estado de Bienestar.
El Trabajo Social recurre también a componentes educativos, así como sus técnicas
y recursos. La propia intervención es en sí educativa porq ue trata de aportar conoci·
mientes para lograr una transformación de la situación planteada en el estudianteY
en el entorno educativo y fami liar. En este ámbito, cabe destacar la acción preventiva
educativa de la Pedagogía Social, que es anterior a su previsible acción correctora e
integradora, buscando como meta la autonomía del individuo (Moreno et al., op. cit.l.
La relación entre Trabajo Social y Pedagogía Social ha sido estudiada con mayor
profusión por los autores alemanes, de los que se pueden considerar las alternativasque
defiende en relación con ambos términos. Estas pueden englobarse en las siguientes:

146
G. Trabajo Social Y la acción educadora en los contextos sociales
-------~~~~~~~~~

1· Los que consideran eliminar


.
el concepto de p d , S • · · 1
e agog1a ocia 1 o sust1tu1r o por
otros. Esta .postura
. se defiende desde el criter,·o d e que Ia ped agog1a
, se d ef'rne
desde la d1men: 1ón social, por lo que sería una redundancia.
°
2. Los _que subordrna_n antep~nen el concepto de Pedagogía Social al de Trabajo
Social. La mayor importancia concedida al Trabajo Social viene determinada
por el hecho de que este utiliza medidas educativas y no educativas. Por otro
lado, la mayor importancia concedida a la Pedagogía Social viene determinada
desde la defensa de que esta incide en la práctica del trabajador social y del
pedagogo social.
3. Finalmente, los que consideran ambos conceptos como convergentes. En la
medida que hay pocas prácticas en el ámbito del Trabajo Social que no puedan
ser interpretadas como fenómenos pedagógicos.

Cabe destacar los planteamientos especial es que en nuestro país reciben el Trabajo
Social y la Pedagogía Social. En España no se consideran iguales en la medida que el
Trabajo Social ha seguido el modelo del «Social Work» norteamericano y que su oríge-
nes en nuestro país alrededor de 1925, cuyos profesionales, los asistentes sociales, se
han dedicado a labores asistenciales; mi entras que la Pedagogía Social y, de manera
particular, la Educación Social comienza hacía 1970, siendo su labor originaría la de
educación de calle y especializada, animación sociocultural, etc., apareciendo los
centros formativos en esta misma época, que desarrollan sus estudios de Diplomatura
a partir de la década de los 90 y del Grado en la actual idad.
En nuestro país, ambos estudios han tenido el mismo rango universitario de Di-
plomatura y de Grado a partir de la implantación del Espacio Europeo de Enseñanza
Superior; si bien, el Trabajo Social se considera más extenso que Pedagogía Social,
entendiéndose que esta forma parte de aquel. El Trabajo Social atiende a la interven-
ción con grupos sociales con problemas, con la finalidad de ayudarles; estos proble-
mas pueden ser económicos, culturales, sociales, jurídicos, educativos, etc. Mientras
que la intervención en el ámbito educativo sería la Pedagogía Social, que es la teoría
de la educación social así como la parte pedagógica de los aspectos educativos del
Trabajo Social.
Desde este planteamiento, el Trabajo Social sería la teoría y práctica de los tra-
bajadores sociales, en el ámbito de los servicios sociales. De la Pedagogía Social se
asume su carácter científico y aplicado, fundamentando la investigación científico-
técnica de ambas disciplinas de la intervención socioeducativa. En consecuencia,
la Pedagogía Social tiene puntos en común con el Trabajo Social: 1) un mismo
paradigma constituido por lo educativo y lo social; 2) las causas de los procesos de
desigualdad social que generan las carencias; 3) el mismo objeto: construir sujetos
sociales, con capacidad de decidir y crear; 4) la aportación de ambos a la acción
social: acometer las ca usas.
Con todo, se puede afirmar que la Pedagogía Social puede ser considerada so-
lamente como la ciencia pedagógica del Trabajo Social con un carácter teórico,

147
T RIA DE UNA PROFESIÓN

- º
\...Ü~R~ÍG~EN~E:_S~y~D~ES~AR~R~Ol~l~O~D~El~T~RA~B~AJ~O~S~OC~l:Al::_•_:R:::_A::_YE:_:CT~-----------
~


normativo • •
y prescnptIvo, •
hacia e1 d esarro llo de valores ' al mismo. ,tiempo que es un
• .
cIencIa .
aplicada ·
que se orienta a 1a accion
·,
so c·1al y a la intervencIon educativa desdea
º
un enfoque multidisciplinar (García-Castilla, et al., 2 1B). Se debe tener Presen¡
que su nacimiento se debe a la finalidad de resolver problemas sociales, la ayude
es el eje vertebrador. El propósito de la Pedagogía Social es conocer Y transforma:
la realidad.

7. CONCLUSIONES

El proceso educativo se lleva a cabo en un contexto _social; los alumnos se relacio.


nan con otros iguales, pero también con educadores y demás profesionales. Además,
cada persona que forma parte de un entorno educativo lleva consigo multitud de
condicionantes que, en muchas ocasiones, determinan su rendimiento académico.
Estos condicionantes pueden favorecer el proceso de aprendizaje, pero, en otras mu-
chas ocasiones, lo dificultan. Para paliar estas dificultades y minimizar la presencia0
el efecto de dichos condicionantes, el trabajo de los profesionales del trabajo social
educativo es fundamental. Prevenir, diagnosticar, planificar, intervenir y evaluar sobre
las necesidades y problemas que surgen en un centro educativo justifica, de manera
inequívoca, la presencia de estos profesionales en el proceso educativo.
No obstante, el Trabajo Social Educativo no puede dejar de lado las aportaciones
que la Pedagogía Social hace en este tipo de intervención. El cuerpo teórico que esta
disciplina ofrece para conocer cómo funciona la secuencia enseñanza-aprendizaje
es un conocimiento imprescindible para que la intervención tenga el efecto que se
pretende.

LECTURAS RECOMENDADAS

Berñe, A. l. (2018). Trabajo social y pedagogía social en el contexto europeo:¿ Con-


ve~ger O ~ooperar? Reflexiones desde la pedagogía social. Educación Social y Tra-
ba10 Social, un encuentro necesario.
Fernández Fernández D (2011) El T b ·
' · ·
s ·/ ·
ra a10 ocia en el Sistema Educativo. ConseJ0
·
General de Trabajo Social.
Martínez, B. (1997). La Pedago · s · 1
J. 1 . . • 1
. gia ocia en e marco de los servIcIos sociales: e
p~pelEdel la&educ~c16n social y el trabajo social. In Anales de Pedagogía (No. 15).
Ortuno, .., Munoz E o (2018) T b . . .
b . ' · · · ra aJo Social y mediación para la convivencia
y e 1enestar escolar. Cuadernos de T b .
1 .
, .
Ucar, X. (2021). Social pedagogy soc·ial ed
ra
.
ª'º
5oc,a/,37(2),381
·
gent paths. /nternatio 1¡ , .ucatIon and soc1a· 1work ·in spain.
· . Conver·
na ourna 1of Social Pedagogy.

148
--- - - - - -- - -
6. Trabajo Social y la .6
- - - . : - -~...:.:..:ªc~c::1:n~e~d~uc~a~d~or~a-=e~n~lo~s_:c~on~t_::ex~to~s:_:s~o~ci~al~es

EJERCICIOS DE AUTOEVALUACIÓN

1. Valero Yc?1ª?ºr~dores ot~rgan al escenario educativo un componente no solo


de aprend_,za¡e, srno t~mbrén relacional y en el que surgen, por lo tanto, diná-
mic~s soci~les Y ~onfhctos ~ue pueden afectar al proceso de enseñanza-apren-
diza¡e. Indique s1 esta premisa es verdadera O falsa (V/F).
2. La principal diferencia entre educación formal, no formal e informal radica en
los escenarios en los que se dan cada uno, siendo más desestructurados en la
educación no formal. Indique si esta premisa es V/F.
3. La reforma educativa de 1985 promueve la formación de equipos multidisci-
plinares en los centros de Educación Especial que evalúan a los alumnos en las
áreas biológica, psicológica y social. Indique si esta premisa es V/F.
4. La Pedagogía Social es una ciencia eminentemente teórica al analizar las varia-
bles que afectan al proceso educativo de las personas, pero tomando las herra-
mientas de intervención de otras disciplinas diferentes. Indique si esta premisa
es V/F.
s. La Pedagogía Social, en relación con el Trabajo Social Educativo, tiene solo
función asistencial y de intervención. Indique si esta premisa es V/F.

RESUMEN

Si se toman las funciones profesionales del Trabajo Social, se observa cómo tienen
su aplicación en el ámbito de la educación. Sin embargo, el Trabajo Social aun tiene
como reto el pleno reconocimiento de sus funciones en este contexto, donde sigue
encontrando resistencias.
Tras comenzar su presencia en los centros de educación especial trabajando con
alumnos con discapacidad, durante los primeros años del siglo XXI se ha consolidado
la figura del trabajador social en los centros educativos ordinarios, integrándose en
los equipos docentes con funciones de asesoramiento, así como trabajando estrecha-
mente con los equipos directivos y con el departamento de orientación. Muchas de
estas dificultades son competencia de los trabajadores sociales al ser expertos de la
intervención social. No obstante, también se incluye las tareas de coordinación y de-
rivación a otros profesionales especialistas, generando así un equipo interdisciplinar
que trabaja de manera conjunta y coordinada sobre la situación problemática.
El trabajo social dispone de métodos propios de intervención. No obstante, tam-
bién se nutre de otras disciplinas. En este ámbito, cabe destacar la acción preventiva
educativa de la Pedagogía Social, que en su función correctora e integradora, busca
como meta la autonomía del individuo.
Por otro lado, la mayor importancia concedida a la Pedagogía Social viene deter-
minada desde la defensa de que esta incide en la práctica del trabajador social y del
Pedagogo social. En consecuencia, la Pedagogía Social tiene en común con el Trabajo

149
---=-===~~~~~~.:.::.::.:.::=-==-=-=------------
ÜRIGENES y DESARROLLO DEL TRABAIO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

Social un mismo paradigma constituido por lo educativo Y 10 soci~I; _las causas de


los procesos de desigualdad social que generan -las carencias; un ob!et_rvo común de
· suJetos
construir · ·
sociales, con capacidad de d ecI'd ir
· Y crear y el ob1et1vo com un
, de
acometer las causas de los problemas abordados. .
Con todo, se puede afirmar que la Pedagogía Social puede ser consi~erada sola.
mente como la ciencia pedagógica del Trabajo Social con un carácter teórico, norrna.
tivo y prescriptivo, hacia el desarrollo de valores; al mismo tiempo que es una ciencia
aplicada que se orienta a la acción social y a la intervención.

GLOSARIO

- Educación formal: Este tipo de educación es la que se produce de manera inten-


cionada y después de que los educadores responsables hayan llevado a cabo
un proceso de planificación, estableciendo objetivos, contenidos curriculares,
pautas de impartición de los mismos y criterios y procesos de evaluación. Mu-
chos de estos términos están regulados por alguna norma legislativa, por lo que
este tipo de educación se denomina también reglada. Fuente: Foresto, 2020.
- Educación no formal: Este término mantiene notables similitudes con la edu-
cación formal, ya que sus intervenciones están planificadas. Sin embargo, no
se ve afectada por ninguna normativa que regule el contenido impartido ni
se ofrece en instituciones educativas de carácter escolar. Es, por lo tanto, una
educación voluntaria, flexible y complementaria al currículo oficial. Fuente:
Caride, 2020.
- Educación informal: Se refiere a aquel tipo de educación que se da de manera
casual y sin que exista una planificación previa que guíe los objetivos, esta-
blezca los contenidos y marque pautas metodológicas. De esta manera, es un
tipo de educación que no se da en los centros de educación reglada. Fuente:
Foresto, 2020.
- Nece_si~ades :~ucativa_s es~~ciales: Hace referencia al alumnado que, por sus
condrc,~nes frsrcas, psrcologrcas o socio-familiares, requiere de algún tipo de
adap~acró~ en el contenido de los aprendizajes o en el método empleado para
ensenar dichos contenidos Y que le permiten alcanzar los objetivos propuestos.
Fuente: Valero et al., 2019.
- Pedagogía s~cial: La pedagogía social es la ciencia de la educación social cuyo
saber es teórico-práctico Su 0 b · d . .
. . · Jeto e conocIm1ento contempla el estudio de la
d
e ucacrón social para teori .
1
.ó . zar, conceptualrzar y organizar los saberes relativos
a a acc, n soc,oeducativa Asi . .,
sobre la praxis de I d · . mismo, asume como necesaria la investigacron
así transformar I a e , u~acrón social para recopilar evidencias de la realidad
Y a practica educar .
dagogía social recurre a • d ' ,_va socra 1 desde el rigor científico. La pe-
1
a inter rscrplinariedad y la integra para en un saber

150
6. Trabajo Social y 1 .
--------------.:........:..::...:..:.:::...:_~
_-- a::a~c::c~
,ó~n.:
e~du~c~a~d~.:.12_~~~~~~=
ora en los contextos sociales

contextual del que participan otras cie . .


• 1 , nc1as afines tal
sociología, 1a psIco ogIa Y, por supuest0 1 • es como la pedagogía la
, e trabaJo · '
propia, 2022. socia 1· Fuente: Elaboración
_ Trabajo social educativo: También def· .d
rn1 o como t b . .
refiere a la rama del Trabajo Social q b ra aJo social escolar, se
ue a orda los bl
familias y profesores y que interfieren n0 t bl pro emas de alumnos,
a emente e 1
zajes. Estos problemas o dificultades pued n e proceso de aprendi-
en ser altera · d 1
dificultades de aprendizaje, trastornos ment • ciones e a conducta,
a es s1tuacion
1 1 • d
el absentismo escolar, acoso o abuso de iguales 'o cual . es ~e ac1ona .ªs con
donada con las condiciones familiares. Fuente· El b q~1er c1rcu.nstanc1a rela-
. a oración propia, 2022.

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SOLUCIONARIO A LOS EJERCICIOS DE AUTOEVALUACIÓN

1-V 2-F 3- V 4-F 5-F

152
7. Trabajo social en España: orígenes y evolución
(etapas)
ANDRÉS ARIAS ASTRAY
Facultad de Trabajo Social. Universidad Complutense de Madrid, España

GUION/ESQUEMA:
1. Introducción.
2. Los orígenes del trabajo social.
3. La historia del trabajo social en España.
3.1. El largo y tortuoso camino hacia la construcción del trabajo social en España.
3.1.1 . Formación para una práctica caritativa (1932-1957).
3 .1.2. Hacia una práctica técnica y profesional (1958-1968).
3.1 .3. De la crisis de identidad al logro de un cierto estatus universitario (1969-1981).
3 .1.4. De la consolidación profesional y disciplinar a una nueva crisis (1982-1998).
3 . 1.5. El proceso de Bolonia como oportunidad (1998-2008).
3.2. El breve pero intenso proceso de riesgo de demolición del trabajo social.
3.2. 1. Gran crisis, robu sta debilidad y lucha por la independencia (2009-
actualidad).
4. Conclusiones

ÜBJETIVO CENTRAL DEL CAPÍTULO:


Describir el origen y la evolución del trabajo social en España en el marco del desarrollo
más general de la d isciplina y profesión en el plano internacional y ofrecer elementos para la
reflexión sobre su presente y futuro.

ÜBJETIVOS DEL CAPÍTULO:


Establecer un marco histórico general para la comprensión del desarrollo del trabajo social
en España y describir sus principales etapas.
Atender a los hitos políticos, institucionales, académicos Y profesionales fundamentales en
el desarrollo del trabajo social español.
Ofrecer elementos para la reflex ión y análisis sobre la situación actual y sobre el futuro del
trabajo social.

CONCEPTOS CLAVE:
Asistencia Social, Beneficencia, Constitución de 1978, Franquismo, Servicios Sociales,
Trabajo Social, Transición española.

153

---
LÜ~

-
R~ÍG~EN~E:_S~y~DE~SA~R~RO~l~LO~D~EL~T~RA~BA~JO~SO::C:::_

1. INTRODUCCIÓN
T YECTORIA
IA:::L•:_:.:.:Rí:..:_~
DE UNA PROFESIÓN

-----
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

Este capítulo narra el desarrollo del trabajo social en España desd e su prirn
institucionalización a principios de los año~ 30 haSta la actual idad . A_I misrn 0 tie%~
Po , describe los procesos relativamente recientes que
h
afectan al trabaJo social ha t
'd . sa
el punto de poner en peligro la forma en la que se a ven, 0 conociendo en nuest
. é . 1 , ro
s
País. Esto se hace tras caracterizar de forma muy rnt trca.
os origenes, las prin •.
. 1 c,
pales corrientes y el desarrollo internacional de 1 tra baJo socia • Las etapas que se
distinguen en la construcción del trabajo social español son seis, desd e la fundación
de la primera escuela de trabajo social en Barcelona en 1932 hasta el momento ac-
tual caracterizado por el intento de superación de diferentes crisis que se describen
en el capítulo.

2. LOS ORÍGENES Y El DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL

En su dimensión profesional, el trabajo social tiene sus orígenes en Europa Occi-


dental, en concreto en el Reino Unido, y en los Estados Unidos de América y Canadá,
en las últimas décadas del siglo XIX, como resultado d e las inflexiones producidas en
determinados movimientos filantrópicos de la época, y fruto de la influencia de ciertas
corrientes de reforma e investigación social, en un intento por contribuir a solventar la
llamada «cuestión social» (Fried lander, 1984, p. 39; Moix, 1991 , p. 53 y ss, 2006; Cfr.
Barranco et al, 2000, p. 31; Malagón Bernal y Sarasola Sánchez Serrano, 2003, pp. 78
y ss.; Munuera Gómez, 2003, pp. 51 y ss.; véase también el capítulo 3).
Con esos «orígenes característicamente decimonónicos y un sel lo victoriano»
(Moix, 199 1, p. 53, Cfr. Moix, 2006), parece existir un acuerdo generalizado en torno
a que las primeras expresiones de la práctica d el trabajo social han de buscarse en las
COS (Charity Organization Societies) y en la evolución de la concepción teórica en la
que estas organizaciones se apoyaban. Ésta pronto combinó su inicial consideración
individualista de los problemas de las personas a las que atendía, inspirada en las
ideas d e Thomas Chalmers, con la atención a d eterminados factores de carácter es·
tructural (Cfr. lbid, p. 82; M alagón Berna! y Sarasola Sánchez-Serrano, 2003, p. 10l).
No en vano, «la historia del trabajo social empieza en realidad cuando se comienza
a practicar una profesión y a escribir sobre ella, y no antes». (Martínez Martínez et al,
2000, p. 27).
Las primeras fi guras señeras de la disciplina fu eron, a mayores de otras menciones
que se puedan realizar, O ctavia Hill, Sam uel Barnett, Joseph ine Shaw Lowell, Jane
Addams y, de forma especial, Mary Richmond (Cfr. De la Red Vega, 1 993; Kisnerman,
199~; Moix, _2006). _De ~:cho, será esta última autora la que ofrezca, en torno a 19:;
1
la prrmera s1stemat1zac1on teórica sobre la disciplina y la profesión en su obra ste
diagnóstico social» (Richmond, 19 17/2005 , Cfr . G av,rra,
• • 1995 ), arti· culando, de e

154
7 · Trabajo social en España: orígenes y evolución (etapas)

modo, lo que pode~os e~tender como el primer paradigma o modelo ejemplar sobre
la práctica del trabaJo social.
Había sido unos cuantos años antes, en concreto en 1898, y a iniciativa de la COS
de Nueva York, cuando en esa ciudad se ofertan los primeros cursos y se funda la
primera escuela para la formación de trabajadores sociales, la «Escuela de Filantropía
de Nueva York» (Hoy en día «Columbia University School of Social Work»), adscrita a
la Universidad del mismo nombre. En breve, esta iniciativa es emulada por otras ciu-
dades de los Estados Unidos, Canadá y Europa1, contándose más de veinte programas
de formación en las postrimerías de la Primera Guerra Mundial.
Nos encontraríamos, de este modo, en la segunda de las seis fases que Kisnerman
(1990) ha distinguido para describir la historia del trabajo social2, una vez superada,
a partir de la simbólica fecha de 1917, la primera de ellas, denominada por el autor
etapa precientífica o de los precursores del trabajo social.
Esta segunda etapa estará caracterizada, además de por la influencia de los trabajos
de corte más sociológico de M. Richmond, por el comienzo de la «luna de miel» del
trabajo social con la psicología y psiquiatría dinámicas y su alejamiento temporal de
otras ciencias sociales (Cfr. Ander-Egg, 1985, Friedlander, 1995). En concreto, con las
ideas psicoanalíticas derivadas del pensamiento de S. Freud y de la psicología individual
adleriana, que constituirán el eje fundamental en torno al que se iba a articular la que
ha venido conociéndose como Escuela Diagnóstica (Friedlander, 1995, p. 181 y ss.).
La implicación de trabajadores/as sociales en el tratamiento de la salud mental de
los excombatientes y de sus familias, derivadas de las dos grandes contiendas mun-
diales, hará que la proximidad entre psiquiatría, psicología y trabajo social se siga es-
trechando en la que se constituirá como nueva escuela de referencia para la disciplina
a partir de la segunda mitad de los años veinte, la Escuela Funcional (Moix, 1991,
p.192; Cfr. Moix, 2006). Con esta corriente daba comienzo la que Kisnerman (1990)
entiende que es la tercera fase de desarrollo del trabajo social, caracterizada por la
influencia de los trabajos del otrora psicoanalista Otto Rank, a través de la adaptación
de los mismos realizada por Jessie Taft y otras figuras de la Escuela de Trabajo Social
de la Universidad de Pensilvania (Acero, 2002, p. 78; Cfr. Friedlander, 1995).
Añadidas a las necesidades posbélicas apuntadas, las generadas por los nuevos
sistemas de protección social que se desarrollan en la mayoría de los países occi-
dentales, dan un definitivo impulso al desarrollo de la disciplina y de la profesión,
caracterizado desde el fin de la segunda Guerra Mundial por la convivencia de las
orientaciones anteriormente apuntadas, si bien ya más diversificadas, con algunas
otras que, surgidas desde la propia especialidad, como por ejemplo la teoría d e solu-

1 La primera Escuela de Trabajo Social Europea fue fundada en 1899 en la ciudad de Ámsterdam.
2 Una d · - · - 1 que ofrecen Morales y Olza (1996). Para una periodización dife-
escnpc1 6 n s1m1 1ar es a . .
rente, articulada en función de las relaciones del trabajo social c?n el resto de las ~1~nc1as_sociales,
Puede con lt A d E (l 9 85 PP 167-168) También es interesante el análisis realizado por
D su arse a n er- gg , . ·
e la Red (1 993, pp. 20 y ss).

155
TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL.

·,entes de otros ámbitos disciplinares


H p riman o prove n ,
ción de problemas de H. ; e ' trabajo social. Así lo hacen la sociología
1
van impactando, hasta el dia de hody, e_nte cognitiva humanista y existencial, entre
. • • ologfas con uct1s a, , . d
func1onalista y 1as psic , la cuarta etapa de evolución el trabajo
. (1990) estariamos en
otras. Para K1snerman ' la segunda mitad de los años sesenta y
. 1 t derfa hasta más o menos
soCJa , que se ex en , . . or un cierto eclecticismo en la práctica de
estaría caracterizada, segun su opini 6 n, P
la profesión.
.
f
d y a la par que se van con orman o o
d I s que se co nacen
Pero mientras esto suce e, b • · 1
como los métodos tradicionales o clásicos del trabajo socia 1 (tra aJo soe1a con ~asos,
'dad que para algunos no para nosotros, parecen ser niveles
con grupo y con comun1 , ' . • d ..
• ·
de intervención - Cf o I
r. e a eR d Vega , 1993 p
, · 207) , un cierto sent1m_ 1
ento e cns1s y
nuevos aires de reforma se dejan notar sobre la que, en tor~o a los anos se,senta, ya es
una profesión y disciplina plenamente asentada y reconocida. Se ab_re as, una nueva
etapa en la evolución de la disciplina, la quinta en la propuesta de K1sn~r~an (1990),
en la que el cuestionamiento de lo que ya se ha conformado como trad1c1ón va a ser
la nota característica.
En Latinoamérica, fruto de la toma de conciencia de la colonización intelectual
foránea, bajo el impacto de la Revolución Cubana y en un intento por que el/la traba-
jadora social deje de constituirse en alianza con el «orden social establecido», se pro-
duce lo que se conoce como el «Movimiento de Reconceptualización». En los Estados
Unidos, por su parte, la creciente visibilidad de las desigualdades sociales, en particu-
lar, la precaria y segregada situación de la población negra, la puesta en cuestión de
los valores tradicionales y el influjo de la crítica sociológica funcionalista al papel ju-
gado por lo trabajadores sociales, también hacen entrar en crisis al trabajo social (Cfr.
Alayón, 2005; Cornely, 2000; Lima, 1983; López Espigares, 2001; Robertis, 1988).
El resultado de esta primera gran crisis tiene varias consecuencias. En primer lu-
gar, se configura lo que se ha venido conociendo como «Método Básico» (integrado,
global o único, en sus otras acepciones) del trabajo social. Así llamado por ser básico
para la actuación de cualquier profesional del trabajo social, con independencia de
cuál sea su posición teórica o modelo para la práctica, pero también «único», por uti-
lizarse en los tres niveles de intervención o métodos del trabajo social (caso, grupos Y
comunidades), «abierto», por permitir la utilización de un amplio abanico de técnicas,
y «operativo», por marcar una pauta para la acción. Se suele definir como el método
característico del trabajo social, de esquema circular, formado por cinco fases (estu-
dio, inte~pretación de dat~s, planificación, ejecución y evaluación) que constituyen
un t?do integrado y se, realizan de forma simultánea, basado en la hipótesis de que la
realidad en la q~e act_u~ el/la trabajador/a social no es divisible ni estática, y que sólo
puede conocer interviniendo en el la a la vez que la ·,nterv ·, 1 d ºf'
enc1on a mo 1 ,ca.
_En segundo lugar, se configuran tres grandes corrientes «ideológicas»: la funcio-
nal 1sta u ortodoxa, más centrada en la adaptación del · d' ·d b' t y de
. . . , . . in 1v1 uo a su am 1en e
claros tintes ps1colog1stas y clin1cos· la dialéctica O cr·t· d d niza
' 1 1ca, es e Ia que se preco

156
7
~-~~-~~~~~~~~
- _ _ _ _ _ _ _ _ _ _..:_·_.:T~ra:.:b:a~jo::..:.'.so~c~ia~l..:e~n~E:!spana:
--- ongenes y evolución (etapas}

ue el verdadero objetivo del trabajo social h d


~ tento de superación de ambas pero en , lt~ e s:r e~ cambio estructural; y, como
,n ' , u rmo termino t·t d 1
· a diferencial, el enfoque ecoló • . , cons I uyen o una a ter-
natrv grco norteamericano E t .
rición marcaría la séptima y última · ~ a nueva comente, cuya
apa . . . etapa que establece Krsnerman (1991) más que
una síntesis de dos pos1c1ones encontradas const·t . ,
1 urna . ' . .
. fl . , ' una evolución del func1onal1s-
rno. Esta es una m ex1on . .
caracterizada por una visión má I b 1 h d
s g o a a 1a ora e consi-

derar los •factores
,
que
• •
inciden y mantienen
.
una determ·,nada s1•tuac1. 6n susceptr"bl e d e
intervenc1on (fam1 11a, escuela, medro laboral etc) y que
. . . , • , como nota dºf .
I erencra 1, no
renuncia a 1nflu1r. sobre las estructuras e instituciones para conseguir • un cam b'10 socia · 1
(Cfr. López Espigares, 2001, pp. 8-9).
Pero en la descripción histórica que venimos realizando, si hacemos caso a Morán
Carrillo (2003, cap. 7), no se puede obviar la influencia de lo que él denomina el
paradigma hermenéutico en trabajo social, incidido, entre otros modelos interpre-
tativistas, por el interaccionismo simbólico liderado por G. H. Mead y H. Blumer
y por las propuestas dramatúrgicas de E. Goffman, las ideas fenomenológicas de A.
Schütz, la etnometodología de H. Garfinkel, los planteamientos constructivistas de
P. L. Berger y T. Luckmann y los modelos humanistas de C. Rogers, A. Maslow y G.
A. Kelly. Tampoco, los desarrollos, fundamentalmente europeos, de una perspectiva
crítica para el trabajo social, caracterizada, entre otros aspectos, por el énfasis en la
denominada práctica antiopresiva, en la que se enfatizan, entre otros aspectos, el
examen y utilización adecuados del poder ostentado por los trabajadores sociales, así
como la necesidad de respetar las diferencias y empoderar a las personas con las que
se trabaja (Adams, Dominelli y Payne, 2017; Dominelli, 2004).
En tiempos más recientes, a estas corrientes anteriores cabría añadir nuevas influen-
cias que, sin constituir escuelas definidas, incorporan al saber académico y profesional
visiones feministas, centradas en la defensa de los derechos humanos, interseccionales
y decoloniales, entre otras (Almeida, et al, 2019; Dominelli, 2017, Healy, 2008).
De este modo, el panorama actual de la disciplina estaría integrado por un amplio
conjunto de modelos sobre la práctica del trabajo social, susceptibles las más de las
veces de ser articulados a través del método básico referido, y encuadrables bajo
cuatro grandes corrientes: funcionalistas o «reparadores», estructuralistas radicales
o «revolucionarios»1 humanistas radicales o «concientizadores» e interpretativistas o
«buscadores de sentido» (Morán Carrillo, 2003). Una caracterización que habría que
completar atendiendo a todas las corrientes post- que en los últimos treinta años están
incidiendo en la conceptualización teórica de la práctica del trabajo social (véase
Turner, 2007; Payne & Reith-Hall, 2019). . . , .
A mayores de lo referido la institucionalización del trabaJo social hab1a seguido
un curso imparable desde aduellas fechas en las que se hiz? ~fectiva su entrada e~ la
U~iversidad. Es imposible resumir aquí todos estos aco~tec1m1ento~, per~ lo que s, _es
cierto es . • poraci·o'n de los estudios de trabaJo social al ámbito
que 1a progresiva rncor . .
Univers·t • rt d los países del mundo, incluyendo la formación
1ano en 1a mayor pa e e

157
ÜRIGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL, TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
~~~~~~~::::::...:...::.:.:.:_:___--------------
· ¡·izad a d e mas
especia , ter y doctorado, la publicación de numerosas revistas cienti' f•, cas
y profesionales especializadas, el desarrollo de inveSt igaciones autóno~as, Y la ex.
tensión de sus áreas de actuación y especialización ha~ hecho d~I trabaJo social una
profesión y una disciplina madura, distintiva y reconoc1d_a en c_as1 todo _el mundo.
Dicho lo cual, y dada la diversidad actual del trabaJo social, cab~1a_preguntarse
cuál es el común denominador, si realmente existe alguno, ante las distintas realida.
des nacionales, teóricas, académicas y profesionales, entre otras, a las que hoy en día
se denomina trabajo social. Una cuestión que afecta a otras muchas disciplinas y de
la que, claro está, no nos podemos ocupar en este capítulo.

3. LA HISTORIA DEL TRABAJO SOCIAL EN ESPAÑA

Circunscribiéndonos ahora a la realidad española, cabe decir que, si bien el traba-


jo social se asemeja en aspectos importantes al que se ha desarrollado y practicado
en otros países de nuestro entorno, presenta notorias diferencias fruto de su coyuntura
particular y desarrollo histórico. De ahí que sea tan importante el conocimiento de
este último. Es un trabajo social que se ha desarrollado fundamentalmente en el ám-
bito de lo que hoy entendemos por servicios sociales más que en el educativo, sani-
tario, de la empresa o de la práctica privada de tipo terapéutico; muy vinculado con
tareas de planificación, gestión y evaluación; en extremo d ependiente de la existencia
prestaciones económicas o materiales; con un corpus de conocimiento formalizado
escaso, si bien con un gran saber práctico no del todo articulado; subordinado durante
largo tiempo a otras disciplinas y profesiones, pero sin duda con un gran d esarrollo en
décadas recientes y, pese a los riesgos que apuntaremos, con un gran potencial para
el desarrollo profesional y disciplinar.
Su evolución ha corrido paralela, por un lado, a los cambios de los sistemas e institu-
ciones de protección social, que también reflejan los importantes cambios sociopolíticos
del país. Por otro lado, su desarrollo ha estado ligado a las vicisitudes que se han pro-
ducido en los ámbitos educativos y de las asociaciones y organizaciones profesionales.
Diferentes autoras y autores han propuesto distintas formas de ordenar en etapas la
historia del trabajo social en España (Arias Astray y Martínez Rom án, 2014; Brezmes
Nieto, 2017a,b; D omenech, 1990, 1991; D e la Red, 1993; D e la Red V ega y Brezmes
Nieto, 2011; Gómez-Ciriano, 2020; ldareta Goldaracena, úriz Pemán y Viscarret Ga·
rro, 20 1 ~; ~anz Cintera, 2001 ). La que aquí se propone sigue, en general, sus mismas
pautas, s1 bien, por una parte, enfatiza las vertientes disciplinar y educativa y, por otra,
incor~~ra algunos hitos m~s recientes que hacen que la visión progresista, optimista
y pos1t1va ~ue se ha ofr~c1do tradicionalmente de la evolución del trabajo social en
nuestro pa1s se vea relat1va~ente matizada. Esta actitud no se debe a que escribamos
estas líneas tras una pandem1a, en medio de una guerra en el seno de Europa, y sin ha·
bernos recuperado de la Gran Crisis de principios de siglo, sino que entendemos que

158
-- -
7
_ _ _ _ _ _ _ _ _ __·_T_r_ab...:ª:. .ͺ::. . : .:sº:.: c:.:.:ia:.l:_~e'. '. n..':E~sp~a'.'..'.ña~:~o~rí~g~en~e=sy_y~e~v~o~Iu'.:c~ió~n~(e:_'.t~ap~a~

es preciso ser_cons~ientes de!ª incidencia negativa que sobre la sociedad en general y


sobre el trabaJo social en particular están teniendo ciertos procesos de orden político y
s)

económico de l~rgo alcance q~e, si bien iniciados décadas atrás, se han dejado notar
de forma esp~c,almente notoria Y negativa en los últimos años al impactar sobre la
situación relativ~mente es~able lograda, al menos en Europa, tras el pacto entre fuerza
de trabajo y capital posterior a la 11 Guerra Mundial.
Considerando lo anterior, el resto del capítulo se divide en dos partes. En la prime-
ra, más extensa, se presentan los principales hitos en la construcción del trabajo social
español. Ordenándolos en cinco etapas, se describe la lenta y difícil construcción
del trabajo social como profesión diferenciada y disciplina universitaria equiparable
a cualquier otra Y digna de tales nombres. Se podría empezar antes, pero el punto de
partida se establece en 1932, cuando el trabajo social se enseña sistemáticamente por
primera vez en España. La segunda parte se centra en las últimas décadas, cuando se
inicia un proceso de destrucción, en principio invisible, que puede suponer incluso
la demolición del trabajo social tal y como lo conocemos hoy en día. Sus efectos han
comenzado a sentirse especialmente desde 2008, pero sus orígenes se remontan a
finales de los 70 y principios de los 80, sino antes. Sería la sexta fase que distinguimos
en este capítulo. Con ella llegaremos hasta la actualidad y cerraremos el capítulo.

3.1. El largo y tortuoso camino hacia la construcción del trabajo social en España

La historia del trabajo social en España podría ser descrita con el título de la famosa
canción de The Beatles, The long and winding road. Esto es, como un camino largo,
pero también sinuoso o tortuoso. Una ruta que comenzó a construirse oficialmente en
1932 pero que tardó casi 50 años en alcanzar un estatus próximo al de otras disciplinas
como la psicología, la sociología o el derecho y casi 25 más en remover todos los obs-
táculos que la equiparaban con las mismas (Escartín y Suárez, 1994; Barahona, 2017).

3.1.1. Formación para una práctica caritativa (1932-1957)

Desde que en 1932 se fundara la primera Escuela de Servicio Social en Barcelona


hasta el día de hoy, la profesión y la disciplina de trabajo social ha recorrido un largo
camino en nuestro país (Cfr. lbid).
No obstante, y previamente, también en nuestro ámbito se cuenta con figuras de-
cimonónicas que reflexionan sobre los que pueden considerarse como antecedentes
inmediatos de la figura del/de la moderno/a trabajador/a social (las visitadoras del
Pobre), siendo tal vez Concepción Arenal la más significativa entre todas ellas3; y con

-----
3
En la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes puede consult~rse las obras completas de esta
autora. http://www.cervantesvirtual.com/FichaAutor.html?Ref- 59&1dGrupo - Todo

159
ÜRÍGENES y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL, TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

personajes que promueven iniciativas orientadas a la intervención social, como p


Gabriel Palau, quien en 1908 funda en Barcelona la entidad conocida como «Acció ·
Social Popular». En palabras de Boix Raspall (1946, citado en Molina, 1994) Acción
Social Popular tenía como objetivo «promover por todos los medios legítimos la ac~
ción social, especialmente entre las clases más desfavorecidas» (p. 46)
Pero será en el seno del también barcelonés «Comité Femenino de Mejoras So.
dales», fundado en 1926 e integrado por antiguos miembros de la ya extinta Acción
Social Popular (e.g.: Antonia Farreras y Julia Mi ramón), en donde se geste la idea de
crear la referida Escuela de Asistencia Social. El objetivo de la iniciativa no era otro
que formar y promocionar a quienes se ocupaban en obras asistenciales con más en-
tusiasmo y vocación que formación técnica.
En aquella época España era una república democrática, que había comenzado en
abril de 1931, tras la abdicación y exil io del rey Alfonso XIII, debido a que los parti-
dos de izquierda habían ganado las elecciones municipales. Eran tiempos convu lsos1
en los que las luchas entre grupos con ideologías opuestas llegaron a tales extremos
que desembocaron en una sangrienta guerra civil de tres años y en una dictadura de
casi cuarenta tras el levantamiento militar, en julio de 1936, contra el último gobier-
no republicano legítimamente constituido. Además de convulso, España era un país
más pobre, atrasado y desigual que otros países del centro y norte de Europa. Era una
nación en la que se habían ensayado durante décadas diversas fórmu las políticas sin
encontrar la estabilidad deseada.
En este corto periodo democrático, el trabajo social profesional nació como una
nueva respuesta a la «cuestión social» (véase cap. 3). Como describe Molina Sánchez
(1994), la idea de fundar una Escuela de Asistencia Social, como las que venían fun-
cionando en el extranjero desde hacía años, surgió de la necesidad de contar con
personal formalmente competente para dirigir diferentes actividades caritativas y asis-
tenciales. Es significativo que el nombre de la primera escuela de trabajo social fuera
«Escuela de Asistencia Social para la Mujer», lo que ya anticipaba la feminización de
la profesión y su consideración secundaria frente a otras actividades que parecían
«verdaderamente masculinas» y, por lo tanto, «relevantes». La idea era proporcionar
formación y conocimientos técnicos a las hasta entonces visitadoras de los pobres.
Los promotores de la Escuela fueron el consejero de Asistencia Social de Barcelona,
el Dr. Raúl Roviralta y la Sra. Antonia Ferreras, secretaria de la Comisión de Mujeres
para la Mejora Social. La primera directora de la Escuela fue la Sra. Ana María Uatas
de Agustí, que en el año 30 había sido becada para estudiar en la Escuela Social Suiza,
primero, Y en la Escuela de Asistentes Sociales de Bruselas, al poco tiempo, pues era
más afín con la formación cató lica que se buscaba y por eso se cambió. Aunque la
Escuela de Asistencia Social Femenina se fu ndó durante los años de la República, Y
por tanto no explicitaba su carácter confesional, su concepción respondía a un sistema
de asistencia caritativa, promovido por la doctrina social de la Iglesia Católica (Estruch
y Güell, 1976), en un contexto de mínima intervención estatal tras la legislación de

160
7· Trabajo social e E -
-----------------......:...:.2.:::.._:~~~n..:.:!sp~a~n~a~
: o~r~íg~e~ne::s'.Jy~e~v~o~lu~c~ió~n~(~et~a~pa~s)

Beneficencia de 1849. Al estallar la Guerra Civ'I1 I E • •


. , , a scue 1a se vio obligada a cerrar
sus puertas, que no rea b rnIa hasta 1939 adaptá d • . .
. , • . ' n ose, c1aro está, a los prmc1p1os del
nuevo régimen po 11t1co: e 1 nacional catolicismo de I d' d f .
. a 1cta ura ranqu1sta
Hasta aproximadamente la década de 1950 el é · d · .
. , r gimen e Franco se caracterizó
Por una.sene de rasgos, algunos comunes a todas las d·ictaduras y ot ros 1 •d·1osmcr
· á s1cos
·
2 2
(Sanz Citara, 00l; Tusell, 0l2): (1) Ausencia absoluta de libertades políticas, repre-
sentada, entre otros aspectos, por la persecución y aniquilación de los disidentes la
dura repr~sión de cu_al~uier atisbo de oposición y la existencia de un partido úni~o,
el denominado Movimiento Nacional. (2) Aislamiento del mundo exterior debido a
la falta casi generalizada de relaciones diplomáticas con el resto de las n;ciones lo
que además de imponer una economía basada en una «chusca» autarquía hacía ¡os-
pechosa cualquier influencia exterior. (3) La radical falta de libertad religiosa, con la
prohibición de cualquier confesión que no fuera la católica y la impregnación de un
catolicismo rancio en todas las actividades de asistencia social. (4) y la falta de medios
y servicios, amplias zonas de pobreza y precariedad, y graves desigualdades sociales.
Tras la Guerra Civil, en octubre de 1939, la Escuela de Asistencia Social Femenina
de Barcelona volvió a iniciar sus actividades. Esta vez la Escuela dependía de la Dió-
cesis de Barcelona, y tras una serie de vicisitudes y algunas crisis, pasó a denominarse
«Escuela Católica de Enseñanza Social». En la misma fecha se fundó la «Escuela de
Formación Familiar y Social de Madrid». Esta última escuela también dependía de la
Iglesia y estaba dirigida por una congregación de religiosas (Las Hijas del Corazón
de María) que estaban al frente de otras escuelas de trabajo social en Europa (Melina
Sánchez, 1994). Fueron las dos únicas escuelas que funcionaron en todo el país hasta
mediados de la década de 1950 (De la Red Vega y Brezmes Nieto, 2011 ).
Como era de esperar, los primeros planes de estudio de estas dos escuelas esta-
ban más guiados por los principios de la dictadura y un rígido catolicismo que por
cualquier criterio académico (Tello Bañez, 2005; de la Fuente Robles y Sotomayor
Morales, 2009). Las materias que se impartían eran religión y moral, con contenidos
que incidían especialmente sobre el «comportamiento adecuado» que debían tener las
mujeres, aunque también se ofrecía una cierta formación, de carácter muy básico, en
psicología, sociología y derecho. Las áreas de práctica incluían el apoyo al personal
médico en los dispensarios y para la realización de anál_isis cl~nicos,_tarea~ en guar?_e-
rías, obras de caridad asistencia social en sindicatos, as1stenc1a a la 1nfanc1a, atenc,on
social en fábricas y «~isitas a los pobres». La forma de p_ublicitar es_tas dos primer~s
escuelas de trabajo social revela el ambiente que caracterizó la ensenanza del trabaJo
social en España durante los primeros veinte años de su desarr~llo, pues, entre otras
«l1'nd ezas» (M o¡·ma Sá nehez, l 994) , se apelaba a aquellas muJeres .. que pretendían
Preparar su futuro como esposas, m adre s de familia y. madres espmtuales de los .
más
de f 'd h b , de combinar cualidades tales como el «sentido so-
s avorecI os para Io que a nan .. , .
CI.a1», 1a «delicadeza»,
. ' 1 píritu de sacrificio», lo que les perm1t1r1a servir
el «tacto» Y e «es
tanto a la sociedad como a la iglesia (p. 145),

161
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAIO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

No será hasta mediados de los años 50 cuando se abran nuevas escuelas de traba·
social. También tendrán su sede en Barcelona y Madrid. La primera de ellas, esp:
cializada en la atención de problemas de salud mental, fue la Escuela de Visitadora
Sociales Psiquiátricas de Barcelona. Fundada en 1953, su novedad radicaba en que n~
dependía de la Iglesia Católica, sino de la llamada Sección Femenina, perteneciente al
sistema paraestatal vinculado al partido único del régimen franquista, Falange España.
la de la FET y de las JONS. La segunda, la Escuela de Enseñanza Social Masculina de
Barcelona, iniciada en el curso 54-55, se caracterizaba por ser una escuela sólo para
hombres y pertenecer a la Iglesia Católica. Una escuela para hombres que podían rea-
lizar aquellas tareas asistenciales «no apropiadas» para las mujeres. La tercera y última
de las escuelas fundadas en este periodo fue la de Asistentes Sociales de San Vicente
de Paul. Se trataba de una entidad destinada a ofrecer formación como asistentes so.
ciales a las monjas de la congregación de las Hijas de la Caridad de San Vicente de
Paúl (Molina Sánchez, 1994). Estas tres escuelas funcionaban bajo los mismos pará-
metros y seguían un plan de estudios muy similar al de las dos primeras. En definitiva,
preparaba a sus estudiantes para el ejercicio de la caridad.

3.1.2. Hacia una práctica técnica y profesional (1958-1968)

Tras la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial, se produjeron importantes


cambios en el equilibrio de las fuerzas conservadoras que apoyaban a la Dictadura. En
teoría, Franco y su gobierno se habían mantenido neutrales durante la guerra, pero en
la práctica apoyaron a los alemanes (Presten, 2015). En el gobierno de Franco, la con-
centración inicial de poder en manos de los falangistas, claramente germanófilos, pasó
progresivamente a manos de los católicos y de los min istros y otros altos cargos vincula-
dos al Opus Dei, y concretamente al grupo de los llamados tecnócratas (Tusell, 2012).
La progresiva apertura del Régimen de Franco al exterior, con la firma del pacto
con Estados Unidos (1953), la reapertura de las relaciones diplomáticas con países
como Francia y Reino Unido, así como la firma de diferentes tratados con la ONU, la
UNESCO y el Vaticano supusieron cambios muy importantes para el país que empe-
zarían a notarse a finales de los años 50 y a lo largo de los 60 (Tusell, 2012).
Aunque el España no estaba bajo el Plan Marshal l, comenzó una cierta apertu·
ra y mejora económica. Seguía siendo una dictadura y su població n estaba privada
de sus libertades. Sin embargo, la limitada apertura al exterior permitió el inicio del
desarrollo económico y social y, entre otras cosas, el Estado comenzó a garantizar
ciertas mejoras en la atención social de sus ciudadanos, siempre, sin embargo, bajo
los parámetros de estricta obediencia a los principios del Régimen de Franco y de la
religión católica. Junto a los vinculados con la Iglesia Católica, los programas sociales
del Régimen proliferaron a través de diversos mecanismos institucionales. Una fiel ex-
presión de ello fue la necesidad de co ntar con suficiente personal técnico que pudiera

162
---------:..:.:_::_:::_:~~~~~~~ 7
· Trabajo social en España: orígenes y evolución (etapas)

O
frecer asistencia
. social a los
. . más desfavorecidos
. y, al mismo
• .
tiempo, asegurar que e 1
Comportamiento . de los as1st1dos
. se aJustara estrictament 1
e a os va 1ores pat no
· 't'1cos y
católicos defendidos por la Dictadura.
En la década del 58 al 68 se crearon nada menos que 37 nuevas escuelas de tra-
bajo social en toda España. Como veremos, es un número similar al de los centros
que hoy en día ofrecen est udios de trabajo social. Las escuelas vinculadas a la Iglesia
se asociaron a la Conferencia Cató! ica de Escuelas de la Iglesia de Servicio Social.
Esta Confederación tendría también un papel muy importante en la formación de tra-
bajadores/as sociales, promoviendo la realización de cursos de formación continua,
muchos de ellos con profesorado extranjero, así como la promoción de publicaciones
especializadas Y la participación en congresos en el extranjero (Arias Astray y Martí-
nez Román, 2014; Colomer, 2009). La apertura al exterior y el contacto con personal
académico y profesional foráneo dieron un nuevo sentido al trabajo social. Sin dejar
de lado la ortodoxia ideológica y la dimensión moralista de la Dictadura, la dimen-
sión técnica de la profesión comenzó a primar (Colomer, 2009; de la Fuente Robles
y Sotomayor Morales, 2009). Bien es cierto que la formación se desarrollaba bajo lo
que podríamos denominar cierta informalidad. Ejemplo de ello es que no fue hasta el
año 58 que los estudios de trabajo social se encuadraron en el ámbito de la Formación
Profesional 4 • En la misma línea, hasta 1962 el gobierno no reconoció formalmente la
profesión de Asistente Social.
Así, se fue produciendo una cierta reformulación de la práctica de la asistencia
social en las instituciones de las que dependía (Iglesia Católica y Sección Femenina).
Fue en este momento en el que el enfoque psicosocial centrado en la intervención
individual procedente de los EE. UU. impactó en nuestro país, si bien es cierto que la
mayoría de los problemas con los que se trabajaba eran de tipo económico o relativos
a lo que podrían denominarse problemas de desviación social (lrazusta, 1997, p. 62).
También se deja notar, a finales de los 60 y principios de los 70, el impacto del movi-
miento de reconceptualización latinoamericano, destacando especialmente el papel
renovador que tanto en el ámbito de la acción social en general, como en el del traba-
jo social en particular, desarrollará Cáritas Española (Colomer, 2009; de la Red, 1993).
Cáritas Española, promotora de 15 de los nuevas Escuelas de Asistencia Social,
jugó un papel crucial en esta modernización y tecnificación . Fundada en 1942, a
Partir de finales de los años so Cáritas comenzó a desarrollar nuevos programas que
buscaban una acción social más técnica que fuera más allá del mero apoyo material.
Por otro lado, Cáritas fue una de las primeras instituciones sociales en apostar por la
investigación social y su publicación, a través de medios como el ~entro de Sociolo-
gía Aplicada (CESA) y la revista Documentación Social, de gran calidad y que se sigue
º
---
publicando en la actualidad (Arias Astray Y Martínez Román, 2 14).

◄ En el -
. .
'd r una titulación técnica de Grado. Med io en el año 66 por el
ano 66, se 1a con s1 erar a
Ministerio de Educación, que también aprueba nuevos planes de Estudio.

163
T ECTORIA DE UNA PROFESIÓN
-------
LÜ~R~ÍG~EN~E:_S~Y~D::ES~AR~R~O~LL~O~D~EL:_T~R~AB~A~IO~S~O~C:IA~L.~RA:.:_Y:.=:..:.....------------
-
.
Es precisamente .
al final , do, en 1968 y en el contexto. del .Primer eon.
d e este peno
greso Nacional de Asistentes Sociales celebrado en Barcelona (otro hito s_r~ duda rele.
vante en la construcción disciplinar Y profesional), cuando se aprueba oficialmente el
uso del término trabajo social (de la Red, 1993). En eS te mism?, congres?, celebrado
bajo el significativo lema de «Definición de funciones, fo~m~cion super'.o~, estatus y
deontología», se plantea la necesidad de contar con un codigo ~eontolog1co para la
profesión y se solicita la clasificación universitaria de los estudios de trabajo social,
cosa que como veremos no se conseguirá hasta el año 1981 (lrazusta, 1997, p. 18, Cfr.
Las Heras, 2019). Es más, a pesar de toda esta proliferación de escuelas, no fue hasta
1964 cuando los estudios de trabajo social recibieron el reconocimiento oficial del
Gobierno (Barahona, 2017; Malina, 1990). Fue en 1967 cuando se fundó en Madrid
la primera escuela oficial de trabajadores sociales (Castillo Chaforlet, 2011) 5, donde
los estudiantes de otras escuelas de trabajo social no oficiales tuvieron que convalidar
sus estudios (Las Heras, 2019).
Así, y si bien esta época que describimos fue de celebración, no estuvo exenta
de frustración debido al estatus finalmente atribuido a los estudios de trabajo social.
Lamentablemente, en el año 1958 fueron reconocidos como formación profesional
y no como estudios universitarios (de la Red y Brezmes Nieto, 2011 ). De nuevo, el
hecho de que fuera una profesión feminizada y ocupada en atender a los sectores
más desfavorecidos de la sociedad jugaba, como lo había hecho antes y lo volvería a
hacer en el futuro, en contra del trabajo social. Todo ello se vio sin duda reforzado por
el marcado carácter retrógrado del régimen franquista y por las limitaciones que sus
políticas imponían sobre cualquier tipo de intervención social profesional.
Como han señalado Robles y Sotomayor (2009, p. 119) el nuevo plan de estudios
de formación en trabajo social fue aprobado por el Decreto 1403/1964 de 30 de abril
y ratificado por la Orden Ministerial de 26 de octubre de 1966. Este plan de estudios
supuso una mayor estructuración de las materias y contenidos contemplados, así como
una mejor especificación de las actividades a realizar por los trabajadores sociales.
A decir de Molina Sánchez (1990) y Fernández Riquelme (2011 ), para acceder a
los estudios de trabajo social era necesario tener el título de bachillerato, lo que ya
elevaba su consideración, aunque se estuviese hablando de formación profesional.
Los estudios duraban tres años, incluían un elevado número de horas de prácticas Y
finalizaban con un examen de habilitación (reválida) en la referida Escuela de Madrid.
Para impartir asignaturas teóricas se requería que el profesorado estuviese en posesión
de una licenciatura (lo que hoy sería un máster) y para impartir asignaturas prácticas
era necesario ser trabajador/a social.
Durante este periodo también se produjeron algunos avances en el ámbito profe-
sional, Cabe destacar, en concreto, que en 1967 se constituyó la Federación Española

s La que terminaría sien~o la E~cuela Universitaria de Trabajo Social de la Universidad Complu·


tense, hoy Facultad de TrabaJo Social.

164
7
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __._T_ra_b...:.::ªJ:·.:º...:s:.:o.:.:.:ci.::,al'....'.e'.:'...n~E::s~pa~ñ~a~:o~r:'.!íg!:e~ne::s'.Jy~e~v~o~lu~c~ió~n~(~
et~ap~a~
s)

de Asociaciones de .Asistentes Sociales (FEDAAS), q ue rn · •


· tegra ba a to das as asocIac10-
1
nes locales de trabaJadores sociales Y que tendría una importancia capital entre otras
cu estiones' en la reivindicación y futuro d esarro 11 o d e un sistema
· · ~ sociales
de serv1c1os ·
así como de otras reivindicaciones, como el estatus universitario (Gil Parejo, 2004;
Las Heras, 2019).
A pesar del impulso que recibió el trabajo social en los años sesenta con la crea-
ción de escuelas Y la puesta en marcha de los planes de desarrollo económico y social
del régimen franquista, en general, el trabajo social que se enseñaba y practicaba en
España en esa época estaba centrado en la intervención individual, de carácter pa-
liativo, con escasa atención a la práctica grupal y comunitaria. Esto es comprensible
porque la dictadura seguía vigente y sospechaba de cualquier grupo o comunidad
organizados. Aunque se preveía el final del Régimen de Franco, en algunos aspectos
fue, paradójicamente, quizás más duro que en otras épocas, debido a la creciente
oposición a la que se enfrentaba.
Los y las trabajadores/as sociales siguieron actuando principalmente bajo los prin-
cipios y modos de las estructuras caritativas vinculadas al Régimen, la Iglesia Católica
y el sistema de Beneficencia pública. Su vinculación con la función pública o con la-
bores asimilables a la misma durante este período le pasaría factura con posterioridad.

3.1.3. "De la crisis de identidad al logro de un cierto estatus universitario» (1969-1981)

Los años setenta fueron tiempos de agitación, de conflictos y el campo de cultivo


para las profundas inflexiones que se producirán en el trabajo social con el paso del
tiempo. Fueron años de grandes cambios sociales, de intensa urbanización, de revuel-
tas sociales, de los primeros atentados terroristas, de protestas estudiantiles y de un
gran deseo de novedades e influencias externas. Se abandonaron las mentalidades y
los trajes tradicionales y rurales, se produjeron grandes huelgas obreras y se recibió,
aunque con censura y dificultad, el impacto y las influencias de la revolución cubana,
de mayo del 68 y de la presidencia de Allende (Tusell, 2012).
Al igual que ocurrió con la sociedad española, los trabajadores y trabajadoras socia-
les no fueron ajenos a todo esto. Adoptaron diferentes posiciones y mostraron diversas
actitudes ante el final del Régimen de Franco. Desde 1970 destaca especialmente el es-
fuerzo de los/las profesionales por reciclarse y prepararse para las nuevas posibilidades
que el final de ta dictadura parecía presagiar (e.g.: cursos de actualización profesional
realizados en el ICE de la Universidad Autónoma de Barcelona, bajo los auspicios del
Grupo de Investigación y Trabajo Social). También es notorio el_papel de los trabaja-
dores sociales, en concreto, los que Oemetrio Casado (1987) ha denominado como
«Escuela Catalana de servicios sociales», en el impulso para la introducción y difusión
de nuevas ideas para la futura conformación de un sistema d~ servicios sociales en Es-
Paña (Gil Parejo, 20l O). Entre otros hitos relevantes, es en el ano 70 cuando la FEDAAS,

165
CTORIA DE UNA PROFESIÓN
=-- - - ---------
T
-------
0
(.;Ü~
R~ÍG~EN~E:_S~y~DE~S1\R~R~OL~L~O~O~EL~T~RA~D~A~IO'._:
~ S~O~Cl:_Al::_:~RA:Y_:_E
-
fundada en el período anterior, ingresa formalmente en la Federación Internacional de
Trabajadores Sociales (IFSW). Un indicio, sin duda, de ~ue l~s cosas eStaba~ cambiando
en el trabajo social y que el mismo se empezaba a abrir, al igual que el paiS, al exterior
(Arias Astray y Martínez Román, 2014; Las Heras, 2019)._ .
Como han descrito Estruch y Güell (1976) Y Gil PareJO (20 14), la primera mitad de
los setenta fue una época de profunda crisis de identidad para la profesión. De crisis
positiva, en la que se pondrán en cuestión la finalidad,_ el compromiso social y las
bases metodológicas sobre las que descansaba la profesión. Una buena parte de las
y los trabajadores sociales tratarán de presentarse, desde esa fecha, como agentes de
cambio con capacidad para influir en el plano estructural (Las Heras, 2019). Algunos
discursos muy atractivos, como los provenientes del movimiento de reconceptualiza.
ción latinoamericano, impactaron de manera notoria en el trabajo social español, pero
no ofrecían soluciones concretas a la práctica cotidiana y precaria de los trabajadores
sociales. Así, con cierta ingenuidad, se aportaron diferentes soluciones. Estas incluían
el desarrollo metodológico, el mito de la práctica, el converti rse en <(agentes de cam-
bio» yI en todo caso 1 el lograr el soñado estatus universitario. Así, en torno a 1972 1
se revisan los métodos clásicos y se asume la necesidad de homogeneizar la práctica
profesional a través del ya citado Método Básico, en un seminario organizado por la
Federación de Escuelas de Servicio Social de la Iglesia. No eran del todo conscientes
de que la superación de una crisis de identidad como la que estaban viviendo requería
una profunda reflexión sobre su historia, su situación actual y sus actividades profe-
sionales (Miranda, 2004). Como apuntaban Struch y Guell (1976) existía una gran
contradicción entre la limitada formación y acción profesional del trabajo social y sus
elevadas aspiraciones y expectativas.
Esta preocupación por la identidad, sin embargo, pronto sería abandonada en fa.
vor de las nuevas preocupaciones que trajeron las políticas sociales y los sistemas de
servicios sociales de la nueva democracia (Brezmes Nieto, 2017b).
Desde el inicio de los setenta se van sucediendo, ya con normalidad y periodicidad
cuatrianual, los Congresos Estatales de Trabajo Social, de carácter profesional (Brezmes
Nieto, 2017b). Posteriormente su periodicidad será cada dos años. El segundo se ce-
lebrará en Madrid en 1972, centrado de manera especial en la formación de cara a la
organización y planificación adecuadas de los servicios sociales. El tercero tendrá lugar
en Sevilla en 1976. En este congreso se tratarán aspectos relativos al papel del trabajo
social en el ámbito de la acción social y se cambiará la denominación de la profesión
para adoptar, ya de modo oficial, la anteriormente aprobada de trabajador social en
vez de la de ~sistente social. El que cierra esta década tendrá lugar en Valladolid, en
19~0, propon1é~dose, en. este caso, algunas iniciativas para la mejora del trabajado
social en el ámbito profesional: reconocimiento de estudios universitarios ampliación
de funciones en la a~minist_ración, incorporación a tareas de dirección y ~lanificación
de pr,ogramas ~e acción soci~I, et~. Es también en este congreso en el que postula corno
comun denominador de la d1vers1dad de prácticas en trabajo social el denominado bi·

166
--- -

nornio
7
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _._T_ra_b_;ai:..:.0__::5..:º.::ci:.::a:.1_:e:::.:n.'. . E'.:.:s~p~an~-ª:.:~o~rf~ge~n~e:_s'!._Y~e::::v~ol~u:_ci~ó~n~(e~t~ap~a~s)

· necesidad-recurso.. Un planteamiento, si· b'1en va1orab le en algunos aspectos, que


ha acarreado cons~cue~cias muy negativas para el futuro desarrollo de la práctica del
trabajo social pues implica que se la termine asimilando a una mera gestión de recursos.
Lo cierto es que para lograr una gestión adecuada de recursos puede que no sean nece-
sarios profesionales con una gran especialización, ni cursar estudios universitarios sino
simplemente personal auxiliar que sepa manejar los algoritmos que pongan en rel;ción
cada tipo de necesidad con el recurso adecuado.
Sin embargo, que el trabajo social estuviera fuera de la universidad I donde la
oposición a la Dictadura era muy intensa, y que además estuviera vinculado a institu-
ciones afines al Régimen, hicieron que los grandes cambios tuvieran que esperar a la
muerte del dictador.
Franco murió en la cama, tras una larga agonía, en noviembre de 1975. Le sucedió
el rey Juan Carlos l. Por la voluntad del propio Franco, en lugar de restaurarse la anti-
gua monarquía, se instauró una nueva, ya que no era el sucesor directo y legítimo del
último rey de España, Alfonso XIII. El heredero legítimo era el padre de D. Juan Carlos,
D. Juan, que aún vivía en ese momento, y que no renunció hasta tiempo después a
sus derechos dinásticos y que nunca reinaría. Hubo grandes presiones para la conti-
nuidad de las instituciones y del régimen de la dictadura. Finalmente, después de un
complejo proceso, en el que confluyen múltiples y diversas fuerzas e intereses, todo
se resolvió, tras un proceso de transición, en la articulación de un régimen democrá-
tico en forma de monarquía parlamentaria, cuyas bases se fijaron en la Constitución
de 1978, votada por el pueblo español en referéndum y aún vigente en la actualidad.
Se definía a España como un estado social y democrático de derecho. Sin duda, este
último fue un hecho de capital importancia para el desarrollo del trabajo social.
La nueva Constitución de 1978 abrió las puertas a una nueva forma de entender la
asistencia social, cuya competencia se otorgó a las nuevas 17 comunidades autónomas
que se iban a desarrollar. Se trataba de pasar de un modelo de asistencia graciable y ca-
ritativo a uno de derechos y servicios sociales; eso, al menos sobre el papel. En esta línea
es importante subrayar que fue justo después de aprobar la Constitución, y siguiendo su
articulado, cuando España ratificó tratados internacionales tan relevantes para los servi-
cios sociales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención
sobre el Estatuto de los Refugiados, la Carta Social Europea, entre otros muchos.
los/las trabajadores/as sociales jugaron un papel relevante en la defensa y puesta
en marcha del nuevo sistema de servicios sociales, integrado en el nuevo modelo de
bienestar social español proclamado por la Constitución. De hecho, y entre otros lo-
gros, promovieron que en la nueva carta magna no apareciera el término beneficencia
Yse recogiese, como solución de compromiso, el de asistencia social, aunque el de
servicios sociales hubiera sido más adecuado (Las Heras, 2019).
Un problema no pequeño fue que este nuevo modelo de bi_enestar so~ial se forjó
sobre unas condiciones muy precarias, complejas y nada senci llas. E~ primer lugar,
se Pretendía desarrollar un sistema de bienestar social cuando el propio concepto de

167
Ü RÍGCNES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL, TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

estado de bienestar había entrado en crisis. En segundo lugar, había inestabilidad Poi¡.
tica. Entre otros polos de tensión estaban la extrema derecha, que añoraba el régirnen
político anteri or, y los nacionalismos periféricos, que reclamaban autonomía e inclu.
so independencia del gobierno central, lo que impedía algunas propuestas generales
como una ley estatal de asistencia social o servicios sociales. Recuérdese, además, el
terrori smo de ETA y que incluso en 1981 se abortó un golpe militar que secuestró el
Congreso de los Diputados durante todo un día y durante un buen número de horas la
televisión pública. En tercer lugar, se vivía una profunda crisis económica, lo que lirni.
taba cualquier extensión de derechos que diesen lugar a prestaciones con costo para el
Estado. La crisis, además de las circunstancias internacionales, se debió al aplazamiento
de la llamada crisis del petró leo del 73, por la debilidad de la Dictadura en sus últimos
años, y al problema de la reconversión industrial que t uvieron que afrontar los primeros
gobiernos democráticos. Así, el sistema de bienestar social español se desarrolló en con.
diciones difíciles y precarias, y puede decirse que, aunque logró ser extensivo, ya que
trató de cubrir y dar respuesta a todas las dimensiones del bienestar ciudadano, nunca
ha conseguido ser lo suficientemente intensivo (de Lucas y Murillo de la Cueva, 2009).
Este período se cierra con dos logros fundamentales para el trabajo social. El pri•
mero, el reconocimiento institucional de la profesión por parte del Estado, con la
creación del Cuerpo Nacional de Asistentes Sociales de la Administración del Estado,
mediante la Ley 3/1977, de 4 de enero (Las Heras, 2019). Cabe decir, pues transmite
la consideración en la que se tenía al trabajo social, que la retribución que se les
asignó no se correspondía con el estatus de técnicos de grado medio que ya se había
asignado al trabajo social, sino con las de los anteriores cuerpos funcionariales que
venían a sustituir, cuyo nom bre es significati vo: Inspectores Visitadores, e Instructores
Visitadores de Asistencia Públ ica. De nuevo, la femi nización de la profesión y la dedi-
cación a tareas de cuidado y a colectivos en situación de exclusión no jugaban a favor
de su adecuado reconocim iento, que no se consegui ría hasta 1984, una vez que para
ser trabajador/a social era necesaria una diplomatura universitaria (lbid).
En este último sentido, el segundo logro no es otro que la entrada en la universidad.
Este hecho es clave y se produce, mediante el RD 1850/1981, de 28 de agosto, poco des-
pués de q ue el Parlamento aprobase la transformación de los estudios con la incorporación
de algunas de las antiguas escuelas profesionales a la universidad y su transformación, en
la mayoría de los casos, en escuelas universitarias o su incorporación de diferentes depar-
tamentos. Como se observará en el siguiente apartado, esta forma particular de entrar en
la universidad tuvo impl icaciones no del todo positivas tanto para el ámbito profesional
como en la posterior evolución del trabajo social como d isciplina en nuestro país.

3.1.4. "De la consolidación profesional y disciplinar a una nueva crisis" (1982-1999)

Este largo período lo iniciamos recordando que fu e en 1982 cuando se crearon


los primeros colegios profesionales, así como el que hoy conocemos como Consejo

168
7
. Trabajo social en España: orígenes y evolución (etapas)
--------------------::.=:..:::.:.:.:.:....:::..::~2~~~~~
6
General del Trabajo Social , lo que supuso la desaparición de la referida FEDAAS,
rnuY activa hasta e~e momento en la lucha en pro de la mejora del bienestar social, así
como de la profesión Y sus derechos, Y que databa de 1967. Cabe decir que el Con-
sejo General ha sido un mu~ d_igno s~cesor de la FEDAAS y, como veremos, su papel
ha sido fundamental en los ult1mos anos en la defensa tanto de la profesión como de
la disciplina en la que se apoya, además de la de relevantes causas sociales. Los 36
colegios profesionales Y el propio consejo también han jugado desde entonces un rol
protagónico en la formación técnica de los/las profesionales.
Los ochenta y, particularmente, los primeros noventa pueden considerarse años
dorados para el trabajo social. Supusieron, por una parte, comenzar a disfrutar del
estatus universitario largo tiempo anhelado y, por otra, de un período en el que re-
sultaba factible acceder, normalmente vía oposición, a un puesto funcionarial, si bien
de segundo nivel, adecuadamente remunerado en la administración de los servicios
sociales y otras administraciones y entidades públicas. Estos dos factores, positivos en
esencia, terminarían volviéndose en contra del desarrollo adecuado del propio trabajo
social por la forma particular en la que se conformaron, convirtiéndose, en alguna
medida, en parte de la razón de las crisis y problemas posteriores (Cfr. Miranda, 2004)
En primer lugar, en el plano de la política social, y desde el año 82, en el que se
aprobó la primera ley de servicios sociales, la del País Vasco, se van desarrollando
los 17 sistemas autonóm icos de servicios sociales, con sus respectivas leyes y normas
asociadas. Fueron muy similares en sus orígenes, pero se han ido diferenciando con el
paso del tiempo, ya que, repetimos, no existe una ley nacional o de bases de servicios
sociales como en otros sistemas de bienestar como la san idad o la educación (Las He-
ras, 2017). No es este el lugar para describir en detalle el devenir y las características
de estos sistemas de servicios sociales. Baste decir que se organizaron en dos niveles,
el general o comunitario, en teoría, al servicio de toda la población, y donde los traba-
jadores y trabajadoras sociales habrían de jugar un papel fundamental, y el especiali-
zado, donde se atiende a diferentes poblaciones por sus características o necesidades
específicas (personas sin hogar, mayores, niños en situación de desprotección, etc.).
Para los y las profesionales del trabajo social el sistema de servicios sociales fue tanto
un sueño hecho realidad como su principal espacio laboral a partir de los años 80 y,
particularmente, a partir de la aprobación del Plan Concertado de Servicios Sociales en
las Corporaciones locales al final de esa misma década. Este Plan, si bien ha tenido sus
sombras, garantizó unos mínimos servicios sociales a la ci udadanía en el ámbito muni-
cipal Y la presencia de las y los trabajadores sociales en ese primer nivel de atención.

6
Su denominación o riginaria fue Consejo General de Diplomados/as en Trabajo Social y Asis-
ten~es Sociales. Es importante subrayar que las personas que contaban con el título de asistentes
so~rales no eran universitarias. No fue hasta 1987 que pudieron conva lidar sus estudios y obtener
as, la diplomatura en trabajo social. Sin duda, el hecho de que hasta fechas tan tardías conviviesen
Persona5 universitarias
· y no un iversitarias en la profes1·on
· supuso ·,mport antes 1mpe
· d ,mentas
· para
conseguir ciertas reivindicaciones d isciplinares y profesionales ante los poderes públicos.

169
~~~~~~~~..=..:~----------
ÜRIGCNCS Y DESARROLLO DEL TRABAIO SOCIAL, TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

El desarrollo del sistema público de servicios sociales supuso un aldabonazo def¡.


nitivo para el trabajo social como profesión (Sanz Cintora, 2001 ,. L~s Her~s, 2019}. No
obstante1 en la intensa relación entre el trabajo social Y los servicios sociales no tOdo
han sido luces, pues también ha habido alguna que otra sombra (Cf~. Zamanillo, 2000,
pp. 184 y ss}. Se puede decir que los servicios sociales fueron más im portantes para el
trabajo social de lo que éste lo fue para aquellos. De hecho, en la mayor parte de la
normativa de desarrollo de los servicios sociales, salvo en tiempos muy recientes y en
determinadas comunidades autónomas, no se menciona explícitamente a los/as trabaja.
dores/as sociales como profesionales clave o relevantes para el sistema (Brezmes Nieto,
20176). Pero lo cierto es que los nuevos servicios sociales fueron tan importantes para
la profesión que ésta llegó a confundirse con los mismos (ltuarte, 1990; Besmez Nieto,
2017a). Como acertadamente ha indicado Miguel Miranda (2008) «olvidando que el
trabajo social ya estaba inventado a finales del siglo XIX, casi inventamos en España otra
profesión en torno a un objeto reduccionista y a una extraordinaria simplicidad» (p.9).
Desde este espacio, se identificaba el trabajo social con un proceso burocrático vincula-
do con labores de primera atención y gestión de prestaciones, bajo un modelo de inter-
vención excesivamente mecanizado, empobrecido y anclado en un supuesto binomio
recurso-necesidad. Además, se solía trabajar en un horario muy ventajoso, normalmente
de mañana, con salarios adecuados y sin duda mucho mejores de los que se consiguen
hoy en día. La verdad que resultaba cómodo trabajar desde el despacho y derivar a
otros profesionales o recursos sociales las eventualidades que no se podían resolver con
información, la tramitación de una ayuda económ ica, un alojamiento alternativo o cual-
quier otro recurso considerado necesario. Algo simi lar ocurría en el ámbito hospitalario
o en cualquier otro en el que tuviera una presencia orgán ica el trabajo social: la mera
gestión ocupó el espacio y dejó muy poco lugar para la intervención social (Bresmez
Nieto, 20176). La disciplina se acomodó y no se preocupó, salvo honrosas excepciones
(e.g.: Hernández Aristu o Colomer) por ofrecer formulaciones teóricas, investigacio-
nes y pautas de actuación en ámbitos que bien le podrían haber correspondido y que,
progresivamente, han sido ocupados por la psicología o la sociología aplicadas en lo
académ ico y en lo profesional7, o por la educación social en la intervención directa con
la ciudadanía y en el trabajo de calle.
Cabe decir, en este mismo sentido, que una queja reiterada en la mayoría de los
congresos de trabajo social desarrollados en los noventa y los dos mil fue que en Es-
paña a la disciplina le faltaba trabajo teórico e investigación autóctonos y de calidad.
No en vano, buena parte de las aportaciones que en estos congresos se realizaban, Y
las que se veían publicadas en las revistas de la especialidad, no solían ir más allá de

7
Un ejemplo de esto último lo encontramos en la visibilidad que, frente al trabajo social, tuvo
la p_sico!ogfa duran~e los aten~a~os del 11-M de 2004. Tal vez esto pueda explicarse porque las or·
ganIzacIones colegiales de ps1cologos, frente a las de trabajadores sociales, llevaban trabajando en
este campo desde hacía varios años. Un ejemplo de ello era el Grupo de intervención Psicológica en
Desastres del Colegio Oficial de Psicólogos de la Región de Murcia, fundado en 1999.

170
_____________7_._T_r_a_ba...:.jo..:.....::..so:..:c:.:.:ia::.l..::e:..:_n_::E~sp~a:'.ñ:a:_2o~rí~g~en~e:.s!..y~e~vo~l~u~ci~ó~n~(e::ta~p~a~s)

la mera taxonomía Y descripción de situaciones sociales problemáticas o el relato y


reflexión sobre algun_a experiencia práctica. Fuimos fraguando, así, un discurso que-
joso en el que se realizaban atribuciones externas sobre las causas que provocaban el
creciente papel secundario del trabajo social sin realmente asumir que era necesario
hacer avanzar la disciplina en otras direcciones.
En segundo lugar, en lo que se refiere a la consecución del estatus universitario
cabe decir que, pese a las aspiraciones de la profesión, desde el Ministerio de Educa-
ción se decidió, tal vez en función de las funciones y labores que se venían desarro-
llando, que para ser trabajador/a social no hacía falta cursar una licenciatura de cinco
años, que era suficiente con estudiar una diplomatura de tres. Esto se mantuvo tiempo
después, bajo la reforma universitaria del año 1986, que trajo novedades tales como
el cómputo de los estudios por créditos, la distinción entre asignaturas troncales, obli-
gatorias y optativas o la posibilidad de convalidar el antiguo título de asistente social.
Cabe decir que, en las sucesivas reformas de los planes de estudio, las asignaturas
específicas de trabajo social nunca llegaron a ocupar el lugar que lógicamente, y por
dar nombre a la titulación, les habría correspondido (Brezmes Nieto, 2017b). Siempre
había otras asignaturas vinculadas con el derecho, la ciencia política, la sociología o la
psicología que cubrían más del 50% de los créditos que tenía que cursar el estudian-
tado. Si esto era debido a cuestiones vinculadas con lo que debe ser una formación
adecuada para el ejercicio profesional del trabajo social, a la política universitaria, a la
debilidad de la disciplina, a otros factores, o a todo a la vez, merece un estudio aparte.
Una vez más, al trabajo social parecía tocarle jugar un rol secundario o de disciplina
a tutelar. De hecho, en el ámbito universitario y de investigación costó tiempo y es-
fuerzo conseguir el reconocimiento como área de conocimiento independiente. Esto
no se produjo hasta 1990. Era un logro de capital importancia, pues representaba la
independencia disciplinar del trabajo social. No obstante, por una parte, se subordi-
naba el área a la de Ciencia Política, que fue definida como afín y que debía «auxiliar»
y «supervisar» al trabajo social, al no contar con Catedráticos/as de Universidad, con
el estatus de licenciatura ni poder ofrecer un doctorado específico. Aún hoy en día,
superadas esas diferencias, resulta muy difícil conseguir el reconocimien~o y el res-
peto académico de otras áreas de conocimiento a pesar del buen trabajo académico
Ycientífico que se realiza desde el área, pues el pasado pesa. Por otra parte, la deno-
minación de esta últimaI además del término trabajo social, incluyó el de servicios
sociales. Las razones no están claras, pero entre otras se puede apuntar el hecho de
que las académicas y académicos que por aquel entonces tenían un mayor rango en
trabajo social (Catedráticos/as de Escuela Universitaria) estaban más interesadas por
el estudio de los servicios sociales que por los del trabajo social. Más allá de cuáles
fueran los motivos reales, se confundía, una vez más, la parte, los servicios sociales,
que no son más que una forma de organizar un sistema de prestaciones técnicas, con
el todo, el trabajo social, una disciplina independiente, con una tradición profesional
Yacadémica centenaria (Cfr. Brezmes Nieto, 2017b).

171
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL, TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

Pese al creciente ambiente de crisis disciplinar Y profesional, los noventa fuero


años de grandes avances políticos, sociales y económicos que se producen en un ento~
no complejo que, como contrapartida, se ven acompañados de nuevos Y otros no tan
nuevos problemas sociales, que sin duda suponen un gran reto para el trabajo social.
La España de los noventa es una nación moderna, capaz de organizar una Expo.
sición Universal, como la de Sevilla, y unas Olimpiadas de gran éxito, como las de
Barcelona. Un país cada vez más abierto a su entorno, con un desarrollo económico
que no se había observado en ningún momento de su historia. Vuelve a ser Europa,
tras la incorporación a la Unión en 1986, una vez firmada la firma de la adhesión
el año anterior. España es un estado que ha sido capaz de superar la Dictadura y
en el que se van turnado en el poder, tanto central como autonómico y local, y con
aparente normalidad, los gobiernos de izquierda y derecha. Pero también es un país
también afectado por reiteradas crisis, como la de 1993, y graves problemas sociales.
Algunos, casi endémicos desde los ochenta, como el de las drogas, Y particularmente
la heroína que, entre otros destrozos, contribuyó a la propagación de la pandemia
del Sida para la cual, y durante años, no había ningún tratamiento efectivo. Heroínay
Sida se llevan por delante a varias generaciones de jóvenes (De la Fuente et al, 2006).
Además del elevado consumo de alcohol y marihuana, de modo creciente la cocaína
y otras drogas denominadas de «diseño» se convierten también en un problema, que
hacen dependientes a un número creciente de personas y destrozan vidas y familias
(lbid; Pardo, 2001). La liberalización del juego, prohibido durante la Dictadura, suma
los problemas de ludopatfa a este trágico escenario (Cfr. Plan Nacional de Drogas, s0 8•
Por si todo esto no fuera poco, España es un país con un grave problema de paro, que
ninguna política parece capaz de solventar (Cantó, 1997; Caravaca Barroso y Sánchez
Lechuga, 1998; Martínez Pastor, 2011 ).
Si seguimos, entre otros, a Arias Astray y Martínez Román (2014) y a Brezmes Nieto
(2017b), en el campo específico del trabajo social se avanza, si bien tímidamente, en
internacionalización; se crean nuevas revistas9 y crecen las publicaciones específicas
a manos de autoras y autores españoles; aparecen asociaciones relevantes como la de
Trabajo Social y Salud o la Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales; se
celebran nuevos congresos profesionales, a los que se suman los desarrollados desde
la academia a manos de las representantes de los centros universitarios en los que se
imparten estudios de trabajo social, integradas en otra entidad con gran actividad desde
entonces: la Conferencia de Decanos/as y Directore/s de Trabajo Social (Conferencia,

8
Recomendamos el ejercicio de analizar los cambios producidos en el consumo de drogas Y
otros pro~lemas de dependencia a través de la revisión de las diferentes memorias publicadas por el
Plan Nacional sobre Drogas. Pueden consultarse en la siguiente dirección: https://pnsd.sanidad.gob.
es/pnsd/memorias/home.htm
9
Desde el Consejo General ve la luz la revista de Servicios Sociales y Política Social en 198~-
Por su parte, la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Complutense comenzó a publicar Cua·
demos de Trabajo Social en 1987.

172
7 5
_______________-_T_r_ab_a.:...jº=-::.:
º:.::c::.:ia::_l.::_en'..'.....:Es~p~a~ña:.:~o~ríg~e::n~e~sy~ev~o~Iu~c~ió~n~(:_el~a~pa~s)

de aquí en adelante). Su primer congreso se celebrará en Valencia en 1996; el segundo


en Madrid_en el 1998, rnarcando desde entonces una pauta bianual. Cabe decir que la
conferenc~a no sol?, representa al área de conocimiento de Trabajo Social y Servicios
sociales, sino tarnbren el resto de las áreas que tienen presencia en los centros universi-
tarios en los que se imparte trabajo social. Esto es un indicador más del escaso peso que
tanto en el seno de la propia universidad corno en la profesión ha tenido la disciplina
del trabajo social en nuestro país, pues hasta el momento no existe una organización
académica independiente que la represente, como es, por ejemplo, la Asociación Eu-
ropea de Investigación en Trabajo Social (ESWRA) en Europa. Más allá de esto último,
desde el principio la Conferencia establecerá lazos muy sólidos y una alianza estratégica
con el Consejo General, también muy activo en hacer avanzar no solo la profesión,
sino también la disciplina. De la mano, y entre otras acciones, reivindicarán la transfor-
mación en licenciatura de los estudios de trabajo social (Comisión Mixta de Grado de
Trabajo Social, 2003). En el mismo año en el que se cierra esta etapa, 1999, el Consejo
General (1999) aprueba uno de los documentos más importantes y de referencia para
la profesión: El Código Deontológico de la profesión de Diplomados en Trabajo Social.
Pero, finalmente, pesa la insatisfacción. No se es lo suficientemente universitario/a
para lograr el pleno desarrollo académico, que pasa, sí o sí, por contar con programas
de postgrado y doctorado, que son los verdaderos espacios donde se puede generar
investigación. Por otra parte, no se es lo suficientemente relevante en el plano institu-
cional, al pertenecer a puestos de segundo rango en la administración (lo que enton-
ces era el grupo B y hoy en día es el grupo A2), derivado esto también del grado uni-
versitario alcanzado (solo la diplomatura). El trabajo desarrollado es crecientemente
burocrático y los resultados sustantivos en la lucha contra la exclusión y la superación
de problemas sociales brillan por su ausencia. En el ámbito académico tampoco se
observan desarrollos destacables capaces de orientar la disciplina en una dirección
satisfactoria ni a los y las profesionales en su labor cotidiana. La universidad está muy
alejada de las necesidades de la práctica y de las demandas de los profesionales. A
todo ello se suma que las administraciones dejan de contratar, corno lo venían hacien-
do, a un importante número de trabajadores/as sociales, también un paro creciente
entre los/as recién diplomados/as y la progresiva precariedad que comenzará a ser una
constante laboral entre las nuevas generaciones de profesionales. Sobre esto incidire-
mos al describir la última etapa que hemos distinguido.
Si atendemos a lo que escribía de La Red Vega en colaboración con Brezmes Nieto
(2011), al revisar su trabajo de 1993, vemos que:
•A partir de 1990 se produce una búsqueda de respuestas a una situación que se
considera insatisfactoria [...]. Asistimos a los esfuerzos de consolidación de una pro-
fesión y de una disciplina que ha optado por aproximar lo que demanda la sociedad
Y[...] la intervención soñada [...]. Una tendencia mayoritaria es la del funcionalismo,
que llevado a sus últimas consecuencias condujo [...] a un desarrollo de la profesión
escaso y frustrante para gran parte del colectivo. Las alternativas se situaron con fre-

173
TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
~Ü~R~ÍG~EN~E:_:S~Y~D'.:ES~A~RR~O~ll~O~D~E:_LT~R~A~BA~JO~SO~C~IA~L:_•~ ~ : . : _ : : ~ . . . : _ - - - - - - - - - - - - - -

. [ ] pero también, en ocasiones, en la búsqueda de un


· f era de la pro fes, 6 n ··· · b
cuenc1a u f . al mente más fructífero que, sin em argo, al encarna
•· l't'
11ca y pro es1on r
eclect1c1smo ana _ . ba de ser la elección mayoritaria. Igualmente [ I
elementos contrad ictorios no aca ., , , . ···
.d d d ahondar en la relac1on entre teona Y practica corno
está presente la neces1 a e . d 1
. . d d desarrollo del trabajo social y aban onar e tan denostado
único camino de ver a ero , d.
. . • d · de ser críticos con las «teonas», «para 1gmas» y «mode-
«pract1c1smo», pero srn e1a r . .. .
• rt frecuencia se presentan como def1nit1vos y que no son mas que
1os» que con c1e a d •
' . d alabras perfectamente hilvanadas desde el punto e vista formal
construcciones e p
pero completamente huecas de contenido» _(p. 149). .
En definitiva, la alegría inicial de ser d iplomados/as y de enc~ntrar con relativa
faci lidad empleo en escalas secundarias de la administración termm~ron convirtién-
dose, a lo largo de los noventa en una pesada losa para el trabajo social, todavía hoy,
y si bien en proceso de cambio, difícil de levantar.
Como veremos a continuación, esta cuestión terminaría siendo relativamente sol-
ventada gracias al denominado proceso de Bolonia, en el que las antiguas escuelas
de trabajo social fueron particularmente activas, y a través del cual el trabajo social
empezó a encontrar finalmente su merecido lugar en la academia.

3.1.5. El proceso de Bolonia como oportunidad 1999-2008

Entre el año 1999 y el 2008 ocurren demasiadas cosas en el trabajo social español.
El vigor del área y de la profesión ha sido tanto que resulta difícil decidir lo más rele-
vante en la creciente pujanza del trabajo social en nuestro entorno.
Dado que en el siguiente período que se va a describir, el que se extiende desde
2009 hasta la actualidad, será necesario realizar una analepsis y mencionar sucesos
posteriores al año 2000, para evitar reiteraciones en este que ahora describimos se
prestará atención únicamente a lo que se entiende que cambió de forma radical el tra-
bajo social y, a nuestro entender, constituyó el último eslabón realmente significativo
en la construcción de la disciplina hasta el día de hoy: el proceso de Bolonia.
Comúnmente, se conoce como proceso de Bolonia la secuencia de acontecimien·
tos que está permitiendo construir un espacio único y común de educación superior
en Europa. Es el denominado Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). De for·
ma sintética se puede decir que este proceso busca la convergencia de los diferen·
tes sistemas educativos en muy diferentes aspectos que van desde la división de los
estudios universitarios en tres de los ciclos (grado, máster y doctorado), pasando por
la medida del esfuerzo y el reconocimiento de los estudiantes (el créd ito) 0 la irnpor·
tancía dada a la evaluación de calidad educativa en sus múltiples dimensiones, hasta
la orientación de la docencia hacia la consecución de competencias (conocimientos,
habilidades y actitudes) objetivamente definibles y que pueden ser objetivadas en
resultados concretos de aprendizaje.

174
7 . Trabajo social en España: orígenes y evolución (etapas)

La construcción del EEES es el resultado de un proceso largo y muy complejo, dada


la diversidad de los sistemas educativos Y la coyuntura específica de cada uno de los
países implicados. Iniciado con la Declaración de La Sorbona, emanada de la reunión
mantenida el 25 de mayo de 1998 entre los ministros de educación de Francia, Ale-
mania, Italia Y Reino Unido, sus objetivos básicos y sus bases, recogidos el 19 de junio
de 1999 en la Declaración de Bolonia, son los siguientes:

• La adopción de un sistema de títulos de sencilla legibilidad y comparables a


través de la introducción del 'Suplemento al título', con el fin de favorecer la
empleabilidad de la ciudadanía europea y la competitividad internacional del
sistema europeo de enseñanza superior.
• El establecimiento de un sistema basado esencialmente en dos ciclos prin-
cipales, de primer y segundo nivel. El acceso al segundo ciclo precisa de
la conclusión satisfactoria de los estudios de primer ciclo que duran un
mínimo de tres años. El segundo ciclo debe conducir a un título de máster
o doctorado.
• El establecimiento de un sistema de créditos -como el modelo ECTS- como
medio para promover la movilidad de estudiantes. Los créditos también pue-
den adquiri rse en otros contextos, como la formación permanente, siempre que
estén reconocidos por las universidades receptoras en cuestión.
• La promoción de la movilidad mediante la eliminación de obstáculos para la
libre circulación con especial atención a lo siguiente:
• Para los estud iantes: el acceso a oportunidades de estudio y formación, y a
servicios relacionados.
• Para profesores, investigadores y personal técnico-administrativo: el recono-
cimiento y valoración de períodos de investigación en contextos europeos
relacionados con la docencia y la formación, sin perjuicio para los derechos
adquiridos.
• La promoción de una colaboración europea en la garantía de calidad con
vistas al diseño de criterios y metodologfas comparables.
• La promoción de las dimensiones europeas necesarias en la enseñanza
superior, sobre todo en lo que respecta al desarrollo curricular, colabo-
ración interinstitucional, planes de movilidad Y programas integrados de
estudio, formación e investigación.
El plazo para la ejecución del EEES se estableció en el año 201 O, aunque se reali-
zaron avances sustantivos con anterioridad y se previó su ejecución en fases bienales
que finalizarían tras la realización de una Conferencia Ministerial encargada de revisar
los avances conseguidos y de actualizar las líneas de actuación futuras.
En los comunicados de Praga (2001), Berlín (2003), Bergen (2005), Londres (2007),
Lovaina (2009), Budapest y Viena (201 O), Bucarest (2012!, ~revan (2015)_, París (~018)
Y Roma (2020) correspondientes a las reuniones de ministros, se ha ido haciendo

175
~~~~~~~==-~--------------
ÜRÍCENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL, T RAYECTORIA DE UNA r ROFESIÓN

balance d e los progresos realizados hasta cada fecha, i_ncorpo~ª nd ~ las conclusiones
d e los seminarios internacionales rea lizado s Y estableciendo directnces para la con,¡.
nuación del proceso 10 •
Criticado en diferentes círculos políticos, universita'.ios Y _d_e o~i-nió n por mercan,¡.
lizar la educación, por su falta d e financiación Y por la infantil,zac,on de la enseñanza
superior (e.g. : Berzosa A lonso-M artínez, 2008), la verdad es que el Proceso de Bolo.
nia parece imparable y sin reto rn o a estas alturas.
No es d e extrañar que, dadas algunas d e sus característi cas, desde la d isciplina Y
la p rofesió n de trabajo social la adaptació n de los títulos universitarios al EEES se vi.
v iese como una oportunidad q ue abría posibilidades d e equiparació n a otros estudios
durante largo tiempo cerradas, tras haber intentado infructuo sam ente Y durante largos
años conseguir el reconocimiento de sus estudios como licenciatura (Llobet Estany,
200 3, 2004).
Un hito fun damental en la adaptación de los estudios d e trabajo social al EEES
fue la elaboració n, entre 2003 y 2004 y bajo la coordinación d el profesor Octavio
Vázquez y la colaboración de la mayoría de las Escuelas y D epartamentos de Trabajo
Social d e España, del Li bro Blanco de Trabaj o Social. Su o bjetivo fu e fijar las bases de
un título de G rado en Trabajo Social (A N ECA, 2004).
Los libros blancos son trabaj os realizados po r red es d e universidades españolas
con el apoyo de la AN ECA que tienen como objetivo realizar estudios relacionados
con e l diseño de un títu lo de grado adaptado al EEES. El Libro Blanco de Trabajo So-
cial, partiendo del análisis de los estudios correspondientes en Euro pa y, entre otros
aspectos, los estudios d e inserción laboral y perfiles y competencias profesionales,
pretend ía precisamente eso: sentar las bases comunes de los futuros grad os en trabajo
social en las universidades españolas, sin que por ello debiera tener fuerza vinculante,
respetando de este modo la auto nomía que estas necesariamente ostentan.
Tras asumir que no existía un modelo ideal que pudiese servir de referencia, se
apostó por una estructura de dos ciclos d e 4 + 1 años (Grado y M áster). Esta decisión,
marcada po r el Ministerio de Educación, provocaba que no se convergiese del todo
con Europa, en do nde lo más habitual eran y son los grad os de 3 años y los másteres
de 2. Ciertas presiones políticas, algunas críticas provenientes d el m ovimiento anti-
Bo lo nia y, tal vez, algún o tro facto r m ás, estuvieron d etrás d e esta d ecisión .
Los estudios de primer ciclo de trabaj o social en España tendrían así que sumar
un año más a los que se venía ofertando hasta ento nces en la D iplo matura. Algunos
másteres, que ya se impartían desd e 2005, cuando el m od elo 4 + 1 todavía no estaba
claro, habrían de pasar de 2 años a 1. Esta cuestió n, hay que subrayarlo, provocó du-
rante algunos años cierta confusió n, pues se tendía a pensar, erróneamente, que los

10
Remitimos a dichos comunicados a quienes tengan interés por profundizar en los aconteci·
mientas detallados del proceso. En lo que se refiere al trabajo social es de sumo interé el número
especial publicado por la revista del Consejo General, SeNicios Sociales y Pol íti ca Social.

176
7
. Trabajo social en España: orígenes y evolución (etapas)
---------------.:.-------=:..:.-.:2:.:::..::~~:.:...!'.~~~~~
nuevos grados en trabajo social pasaban a equiparase con las antiguas licenciaturas,
ue ahora desaparecían, Y esto no era realmente así. El verdadero equivalente a los
qrados eran las antiguas diplomaturas, que también eran estudios de primer ciclo. Lo
gue sustituía a las licenciaturas eran los nuevos másteres oficiales universitarios, que
q t . b'
desde ese momento uv,eron tam 1én que distinguirse porque había bastante confu-
sión con los títulos propios de las universidades, que también se denominaban máster.
Por otra parte, el Libro Blanco subrayaba que las instituciones de educación su-
perior europeas que impartían títulos universitarios de trabajo social reconocían la
definición, objetivos, código ético y estándares globales consensuados internacional-
mente por la IASSW (Asociación Internacional de Escuelas de Trabajo Social) y por
la IFSW (Federación Internacional de Trabajadores y Trabajadoras Sociales). Se enfa-
tizaba, asimismo, que las metodologías docentes promovían procesos de enseñanza
y aprend izaje centrados en el estudiantado y, por ello, se mantenían bajas ratios de
estudiantes/docentes. Se daba, finalmente, gran importancia a la interrelación con los
profesionales para la enseñanza práctica (ANECA, 2004). Parecía, sin duda, que el
trabajo social estaba en las mejores condiciones posibles para adaptarse al Espacio
Europeo de Educación, pues muchos de los requisitos del proceso ya estaban incor-
porados a su ADN.

1. El Libro Blanco concretaba y desarrollaba las unidades de competencia específi-


cas que deberían adquirir quienes se graduasen en trabajo social (ANECA, 2004,
pp.1 11-11 2):
2. Capacidad para trabajar y valorar de manera conjunta con personas, familias,
grupos, organizaciones y comunidades sus necesidades y circunstancias.
3. Planificar, implementar, revisar y evaluar la práctica del trabajo social con perso-
nas, familias, grupos, organizaciones y comunidades y con otros profesionales.
4. Apoyar a las personas para que sean capaces de manifestar las necesidades,
puntos de vista y circunstancias.
5. Actuar para la resolución de las situaciones de riesgo con los sistemas cl iente
así como para las propias y las de los colegas de profesión.

Administrar y ser responsable, con supervisión y apoyo, de la propia práctica den-


tro de la organización.
En lo que se refiere a las competencias transversales, el Libro Blanco concluía que
las 5 siguientes eran consideradas las más importantes por las personas encuestadas
(?~centes, profesionales, estudiantes que se habían egresado y alumnado) que par-
ticiparon en el estudio realizado para su valoración: capacidad de análisis y síntesis
(l ~,2%), resolución de problemas (15,0%), trabajo en equ ipo de carácter interdisci-
pl~nar (11,5%), trabajo en equipo de carácter interdisciplinar (9,7%) y comprom iso
ético (l l , 4%).
cr· D~~a la limitación de páginas de este capítulo, así com~ la ~xtensión d~ la des-
'Pcron de las realizaciones profesiones y criterios de real 1zac1ón del conJunto de

177
~Ü~R~ÍG~EN~CS~Y~DE:'.SA~R~RO~L~LO~D~C:_L~TR~A~BA~IO~SO~
C~
T ECTORIA DE UNA PROrESIÓN
IA~L-_'...:RA:Y~=~--------------

. f • es que los y las trabajadoras sociales deben adq uirir, se remite


competencias pro es1on . CA 111 )
al documento original para su consulta detenida (ANE , 2004 , p. Y ss ·
Tras la finalización del Libro Blanco, la Conferencia de Centros Y _De?artamentos
de Trabajo Social elaboró una Ficha Técnica con criterios para el di~e~o de títulos
de grado trabajo social, documento que fue aprobado p~r el 4 de Julio _d_e 2006.
Posteriormente, y ante la autonomía en el diseño de los titulos que_ perm,_tia el RD
1.393/2007 la misma Conferencia aprobó el documento «La formación universitaria
en Trabajo Social. Criterios para el diseño de planes de estudios de títulos de Grado
en Trabaj o Social». Dicho documento reúne los estándares internacionales aprobados
en 2004 por la IASSW y la IFSW, algunos elementos centrales del Libro Blanco y los
elementos fundamentales de la organización de los estudios aprobados en la citada
propuesta de Ficha Técnica. Su objetivo era establecer un marco de referencia para
la elaboración, verificación y acreditación de los planes de estudio Y se le conoce
como el Documento de Barcelona (Conferencia de Directores/as de Centros y Depar-
tamentos de Trabajo Social y Junta de Gobierno del Consejo General de Colegios de
Diplomados en Trabajo Social y Asistentes Sociales, 2007).
Desde la perspectiva actual, puede decirse que el denominado «proceso de Bo-
lonia» ha permitido, no sin dificultades, el logro de reivindicaciones largo tiempo
planteadas de equiparación en estatus académico con otras disciplinas y profesiones
cercanas, como la psicología, el derecho o la sociología. En concreto, el proceso de
convergencia europeo en el ámbito de la educación superior posibilitó que ya desde
el año 2005 las universidades de Barcelona, Valencia, Navarra y Complutense empe-
zaran a impartir los primeros postgrados oficiales en trabajo social y abrió el camino
para que en la actualidad se pueda estud iar trabajo social en los segundos y terceros
ciclos universitarios. De este modo, también se ha abierto la puerta a la reivindicación
de las categorías superiores de la administración para quienes hayan cursado estudios
de segundo ciclo en trabajo social. Pero lo cierto es que cuando todavía se estaban
saboreando las mieles del triunfo que posibilitaba que el trabajo social pudiese equi-
pararse al resto de disciplinas académicas y profesiones para las que es necesario
contar con un títu lo superior, estalló la Gran Crisis de 2018.

3.2. El breve pero intenso proceso de riesgo de demolición del trabajo social

En los _epígrafes ant:riore~ hemos descrito el largo y decíamos tortuoso proceso de


construcción del traba¡o social. Largo, porque lo iniciábamos en 1932; tortuoso, por-
que a cada costoso paso dado por el trabajo social para conformarse adecuadamente,
parecería que se oponían distintas fuerzas que lo impulsaban en dirección contraria o
al menos limitaban su desarrollo potencial.
El año 2~08 no fu e una_ excepción. Representa un nuevo momento clave y, po-
dríamos decir, un punto de inflexión para la disciplina Es 1 - d un
• , por una parte, e ano e

178
7
---------_;__......::....::.~~~~~~~~
. Trabajo social en España: orígenes y evolución (etapas)

pos
·,ble y prometedor nuevo comienzo tra I
. , . ,
f •
se gran es uerzo realizado por la comuni-
·
dad profesional Y ~cadem,ca, especialmente en la década anterior, y concretado en la
exitosa incorp~rac,ón al ~roceso de Bolonia. Pero es también, por otra parte, el año en
el que se empieza a manifestar con toda su intensidad un proceso de destrucción en
todos los órdenes de la vida, larvado tiempo atrás, y que también va a tener una noto-
ria incidencia en el mundo académico y profesional, además de en los sectores más
desfavorecidos de la sociedad, Y particularmente sobre los que opera el trabajo social.
Es una crisis que tiene un punto de inicio simbólico en la caída de Lheman Bro-
thers en septiembre de 2008, cuyos efectos durarán hasta nuestros días, pero cuyos
orígenes son bastante anteriores.
De hecho, esta no ha sido una crisis coyuntural. Venía gestándose desde hacía
décadas y alguno de sus efectos ya se habían hecho notar en diferentes ámbitos de
la vida de muy diferentes formas. Posiblemente, cabría remontarse, entre otros acon-
tecimientos, al parón del crecimiento mundial a finales de los 60; al colapso de los
acuerdos Bretton-Woods; a la crisis del petróleo del 73 y a sus consecuencias, las
cuales, como hemos dicho, se harían notar con toda su intensidad en España justo
después del final de la Dictadura; al olvido progresivo de las medidas keynesianas
en la mayor parte de los países más ricos de Europa a mitad de los 70; también, y
particularmente, a las políticas globales impulsadas tras el triunfo de gobiernos de
corte ultraliberal tanto en Reino Unido, con Margaret Thatcher (1979-1990), como en
los Estados Un idos, con Ronald Reagan (1981-1989). Pese a que tanto en sus países
como en otras democracias occidentales les precedieron y sucedieron gobiernos más
moderados y de corte más social (como por ejemplo los de Tony Blair o Bill Clinton),
en el plano de la política económica la situación y tendencia liberalizadora por ellos
liderada nunca se llegó a revertir. No podemos olvidarnos, por otra parte, que en esta
misma dirección también incidieron la caída del muro de Berlín y a la desaparición
del bloque soviético a mediados de los 80, así como las políticas desarrollistas en los
países más pobres en los años 80 y 90 (Cfr. Saad-Filho & Johnston, 2005).
Estamos hablando, en definitiva, de la omnipresencia y creciente pujanza de las
políticas de corte neoliberal en cuya descripción no nos podemos detener, más allá
de señalar sus rasgos más destacados: defensa firme del individualismo; de la libertad
como principio rector de la convivencia, por encima de cualquier otro como la igual-
dad o la justicia; apuesta a ultranza por el libre mercado y defensa de la propiedad
privada aun a costa de la desprotección de los bienes públicos; rechazo del interven-
cionismo y peso mínimo del estado en todos los órdenes de la vida, lo que permite
bajos impuestos y el protagonismo de la iniciativa privada en la provisión de bienes y
servicios; oposición al reconocimiento de derechos sociales y laboral:s; liberalizac_ión
de los movimientos internacionales de capital, etc. El proyecto neol1beral se ha v isto
reforzado porque contribuye a la acumulación de riqueza y a la concentración del
Poder entre las élites financieras internacionales y cuenta con apoyos fundame~tales
entre los representan tes po l't·
, ,cos y los gobiernos de muchos países, en especial de

179
LiÜ~Rf~G~EN~ES~Y~D~E='.SA~R~RO~L~LO~D~C:'.:_l~TR::_:A::::BA::'.:IO

-
~SO::_::C:::_
T YECTORIA DE UNA PROíESIÓN
IA:.=.:L.~RA

los más poderosos, las multinacionales y los gr~nd~s medios d~ ~omunicación. Un


proyecto que apuesta sin ambages por la globalrzac16n y que _utiliza con mucha ef¡_
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

---
cacia todos los medios posibles en su mano para resultar atractivo h~sta para quienes
perjudica y que es defendido, si es necesario, hasta por _las armas Ob_rd).
Las consecuencias de las políticas neoliberales han sido Y están siendo demoledo.
ras. Además del impacto medioambiental, entre todas ellas destacan, por una Parte
su impacto negativo sobre el empleo y la educación Y, particularmente, sobre la;
personas en situación de precariedad y exclusión social; por otra, la gran desigualdad
que provoca y divide a la ciudadanía en dos bloques crecientemente separados: los
que tienen, que cada vez son menos, pero que cada vez acumu lan más; y los que no
tienen, que cada vez tienen menos, pero que cada vez son más. Como es lógico, Espa-
ña no ha sido ajena al impacto de estos procesos. Tampoco, lo veremos más adelante,
lo será el trabajo social.
En el plano político, tras los gobiernos de la Unión de Centro Democrático (UCD),
herederos en su origen del régimen franquista, pero que transitan, vía elecciones li-
bres, a la democracia, y del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) (1982-1996), el
poder pasó a manos del Partido Popular (PP). Este gobernó desde el año 1996 hasta el
2004 impulsado por ideologías liberales y conservadoras. Lo hizo más centrado en los
momentos que necesitó el apoyo de otros grupos y menos cuando gozó de mayoría
absoluta. Desde el 2004 lo hará de nuevo el PSOE, que ya había terminado su período
de gobierno anterior (1982-1996) liberalizando sus iniciales políticas socialdemócra-
tas, y que durante esta nueva etapa buscará, y a veces logará, avanzar en derechos
civiles (e.g.: Ley de matrimonio igualitario) y sociales (e.g.: Ley de promoción de la au-
tonomía personal y atención a la dependencia), pero sin poder desasirse de los peores
impactos de las políticas neoliberales. Es este gobierno el que tiene que enfrentarse a
las primeras consecuencias de Gran Crisis de 2008 y, tal vez como resultado de ello,
pero también por otro tipo de razones, pierde las elecciones en 2012. Son momentos
en los que España está sometida a un rígido control externo por parte de las autorida-
des económicas de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional debido a
su crisis de deuda. Al PP, de nuevo en e l gobierno hasta el año 2018, le toca seguir
aplicando esas duras medidas impuestas de austeridad que, poco a poco, van impac-
tando sobre la ciudadanía y demoliendo parte de las endebles estructuras de bienestar
españolas (Cfr. La Moncloa, sf).
En el entretanto, el 15 de mayo de 2011 (1 SM), se habían iniciado las grandes
movilizaciones sociales, de carácter espontáneo y de base asamblearia, y un amplio
conjunto de acampadas en diferentes ciudades de España, mediante las cuales la ciu·
dadanía salía a la calle para protestar frente a la situación social en la que se encontra·
ba el país y para manifestar un amplio conjunto de reivindicaciones de diferente tipo
(pol íticas, económicas y sociales) y la necesidad de un cambio de sistema o al menos
de cambios importantes en el sistema. Los «indignados», que rechazan la participación
de los partidos políticos y sindicatos en e l movimiento, mantienen las protestas a
10

180
7
----------....:..__:_:~:::.:..::2~~~~~~~
· Trabajo social en España: orígenes y evolución (etapas)

largo de mese s, pero ~a falta de liderazgo, premeditadamente buscada, hace que poco
a poco este se vaya diluyendo (Monge La Sierra, 20l l).
No obstante, ell 5M supone un punto de inflexión en la política española (lbid;
Lobera, 2015; Rama, Cordero Y Zagórski, 2021 ). En torno a 2013 se fundan nuevos
partidos políticos de muy diferente tipo que aspiran a representar las distintas sen-
sibilidades que se habían vinculado con el movimiento, así como también a otros
sectores de la población ajenos al mismo pero que estaban descontentos. Será en
las elecciones europeas de 2014 cuando uno de ellos, en concreto Podemos, obten-
ga una importante representación en las elecciones al Parlamento Europeo, con cin-
co diputados/as, que auguraban una importante presencia en el Parlamento Español
en futuras elecciones, como así sucedería. A esta representación en Europa se suma
también, con dos diputados, la de otro partido, Ciudadanos, que, si bien había sido
fundado un tiempo antes, en 2005, y había tendido cierto protagonismo en Cataluña,
también era nuevo en el escenario de la política nacional y europea. Ambos partidos,
junto al ultraconservador Vox, fundado asimismo en 2013, estaban llamados a jugar
desde entonces un importante papel en la política española y a cambiar el escenario
casi bipartidista con puntuales apoyos nacionalistas en el que hasta entonces se había
desarrollado. Desde ese momento, observamos un país con importantes crisis de go-
bernabi l idad y una elevada inestabilidad pol ítica (Rama, Cordero y Zagórski, 2021).
Así, tras las elecciones de 2015, no se consigue formar gobierno y continúa en fun-
ciones el presidente de la legislatura anterior y líder del partido conservador, Mariano
Rajoy. Una vez repetidas las elecciones, el 26 de junio de 2016, las dificultades de
gobernabilidad continúan durante meses. Finalmente, el PSOE, tras una grave crisis in-
terna que fuerza la dimisión de su entonces líder, Pedro Sánchez, termina apoyando la
investidura de un nuevo gobierno del PP. Este gobierno, liderado de nuevo por Mariano
Rajoy, se verá obligado a dimitir antes de finalizar la legislatura, tras una moción de cen-
sura motivada por los casos de corrupción que acosaban al PP. Paradojas del destino, el
líder del PSOE vuelve a ser Pedro Sánchez, que es nombrado presidente y gobierna en
solitario con el apoyo de un amplio y heterogéneo conjunto de fuerzas parlamentarias y
la oposición del PP, Ciudadanos y Vox. Llegando casi a la actualidad, en la penúltima de
las legislaturas vividas en nuestro país, la XIII, y también tras graves problemas de gober-
nabi lidad, en la que se mantienen en funciones el anterior presidente, Pedro Sánchez,
Ysu gobierno, se convocan de nuevo elecciones. Tras las mismas, en esta ocasión sí se
forma gobierno con celeridad . Es el primer gobierno de coalición integrado por minis-
tras y ministros tanto del PSOE como de Podemos. Tras sucesivas crisis de gobierno en
las que, por diferentes razones, cambian algunos ministros y ministras, son los partidos
que siguen en el poder a día de hoy (Cfr. Moncloa, sf).
Después de esta sintética pero compleja descripción, cabe decir que, con muy
diferentes sensibilidades en ocasiones más favorables y en otras absolutamente con-
t~~rias, ningún gobierno ha sido capaz de frenar las consecuen~ia~ negativas de las p~-
lit,cas liberalizadoras anteriormente descritas. De ahí, el surg1m1ento de otro amplio

181
TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
~Ü~RÍ~G~EN~ES:_Y~ OE~SA~R~RO~l:'.LO~
OE~L~TR~A~BA~JO~SO~C~
IA
~l,~~::_::=~---------------

. . . contrarios a las mismas. Entre todos ellos interes


conjunto de mov1m1entos socia1es d' 1 h a
enominadas «mareas», que preten ian uc ar contra los
destacar, en concreto, a 1as d . ., .
n los diferentes sistemas de protecc1on social: la blan.
recortes en recursos y persona1e . , .
.d d erde en educación· la negra, en la función publica; y la narani· a
ca, en san, a ; Ia v , , .
· · • les (Alber·ich Nistal García-Mendoza y Amezcua Aguilar, 2016)
en 1os servicios soc,a , . . . .
Está última fue especialmente abanderada por los profesionales del ~rabaJ~ social, así
como por los colegios profesionales y el Consejo General del TrabaJo Social.
Por si la Gran Crisis del 2008 no fuera suficiente, Y antes de que nueSt ro país se pu-
diera recuperar de sus efectos, ha tocado lidiar con una nueva crisis, la derivada de la
pandemia de la Covid-19. Ha sido una crisis demoledora que no sólo ha afectado de
forma brutal a la economía y al tej ido productivo, sino que se ha llevado por delante
millones de vidas en todo el mundo y cientos de miles en nuestro país, en especial de
personas mayores, inmunodeprimidas, o con enfermedades previas, Y con un mayor
impacto en aquellos colectivos con mayores dificultades socioeconómicas (Bacigalu-
pe et al., 2022. Ritchie, et al., 2020, 2022).
En este caso, se ha encontrado una sensi bilidad diferente en Europa, consciente
de que las rígidas medidas de austeridad y recortes impuestos desde la crisis de 2008
generaban más problemas de los que pretendían solventar. D e este modo, y aunque
nunca es suficiente, se han podido articular diferentes medidas d e protección laboral
y social para enfrentar la difícil coyuntura creada por el virus y otras que se habían
consignado en los programas electorales de los partidos en el gobierno. Entre otras,
cabe destacar la vacunación general y gratuita a toda la población; los ERTES o expe-
dientes de regulación temporal de empleo; la Renta Básica Ciudadana, no exenta de
polémica en nuestro ámbito; o la elevación del Salario Mínimo Interprofesional. Por
otra parte, y desde Europa, se han preparado los denominados fondos de resiliencia,
pensados para reactivar la economía, si bien condicionados al cump limiento de de-
terminados parámetros que, a diferencia de épocas pasadas, parecen sensibles con la
protección medio ambiente, la sostenibilidad o las políticas de igualdad (Gobierno de
España, 2022).
No obstante, el escenario que hemos descrito ha sido y es muy preocupante Y,
como hemos dicho, además de incidir muy negativam ente sobre la ci udadanía, afecta
directamente al trabajo social tanto en el plano académico como en el profesional.
Hasta tal extremo que, como veremos a continuación al describir \a última etapa que
vamos a distinguir, puede llegar a poner en riesgo su propia existencia tal y como hoY
la conocemos.

3.2.1. Gran Crisis, robusta debilidad y lucha por /a independencia (2009-actualidad)

El _proceso de convergencia europeo en el ámbito de la educación superior antes


descrito, así como la Gran Recesión vivida después de 2008 han tenido un impacto

182
-----
7. Trabajo social en España: orígenes y evolución (etapas)

torio, tanto positivo como negativo, en la situación del trabajo social como
f11UY no . 1 , 1. - U
. • • a y profesión en os u timos anos. na nueva etapa a la que tal vez podríamos
discrp 1,n bre de «robusta deb'l'd 1 1 ad » (A 1onso González y Arias Astray 2020)
dar e1nom . , .
La debilidad v,~ne da~a, fundamentalmente, aunque no sólo, porque tanto los
. as de protección social en los que se desempeñan las y los trabajadores sociales
5,stem . • • • • d
. servicios socia 1es, servicios sanitarios, e protección social de la vivienda, etc.),
(e.g-~ el sistema público de enseñanza superior en el que se forman la mayoría se han
rom . d
·sto sometidos a una sene e procesos Y recortes de todo tipo difíciles de revertir aun
:~ el caso de que hubiera voluntad política (Conde-Ruiz et al., 2016).
Si nos centrarnos, por ejemplo, en el sistema público de servicios sociales, el que
concentra al mayor número de profesionales del trabajo social, todas las comunidades
autónomas de las que dependen llevan años recortando sus presupuestos y privati-
zando su gestión, lo que además de afectar notoriamente a la calidad de la atención
social ofrecida, ha generado una sobre carga de trabajo inasumible y provocado una
precarización del personal técnico difícil de admitir para profesionales con titulación
superior como son las y los trabajadores sociales. A ello ha contribuido, sin duda, la
modificación de la normativa en esta materia, pues las leyes de servicios sociales de
segunda y tercera generación han facilitado los procesos de privatización referidos.
Unos procesos de externalización de la gestión, por otra parte, que en ocasiones se
disfrazan de oportunidades para fomentar la participación de la sociedad civil a través
del tercer sector. Como ya se ha apuntado, contra la gran precariedad de este sistema
y de su personal ha luchado y se ha manifestado el colectivo de profesionales del
trabajo social, uno de cuyos ejemplos paradigmáticos ha sido la mencionada Marea
Naranja. La situación es similar y no menos mala en otros sistemas de protección so-
cial en los que también está presente la profesión.
Otra debilidad que afecta a la dimensión profesional del trabajo social tiene que
ver con la percepción irrelevante que se tiene del mismo por parte de la ciudada-
nía Y negativa desde ciertos sectores de la política (Muriel-Saiz, Martín-Estalayo &
García-Giraldez, 2018). No es aquí el lugar para realizar un diagnóstico detenido de
su Porqué, Y además es posible que se deba a muchas causas. Algunas pueden estar
asociadas a la imagen caritativo asistencial que las personas ajenas al trabajo social
mantienen todavía pese a las rotundas manifestaciones del Consejo General como,
Por ejemplo, la re~lizada a favor de implantación de un Sistema de Garantía de In-
gresos en caminado· a la Renta Básica Universal (Conse¡o · Genera 1 deI Tra b a¡o· Socia
· 1,
202
0' 22 de abni). · Otras, posiblemente están vinculadas con una cierta · acomo dac,on··
0
adaptac' , d . d ., d
sos ron e algunos/as profesionales a una labor burocrática e gestron e recur-
rroÍI qu~ Y_a hemos apuntado. Seguramente también haya bastante de falta de desa-
acr O. drscIP1·inar distintivo que en diferentes sectores, permita · acotar y d'f · 1
I erenc,ar a
rv,dad , . , d'
en 1 . Profesional más allá de las labores de gestión, sea en la atenc,on ,recta o
adrrec ·, · · d 1 •
des . cion de programas y centros. y cabe decir también que parte e as act1tu-
negat1vas tienen
· •·
que ver con las diferentes posIc10nes que se adoptan en t orno a

183
LÜ~R~
-
ÍG~EN~E~S~y~D~[S~AR~l!~O~ll~O~D~El~T~RA~B~A~l0'._:5~0~Cl~Al'.::_
T IA DE UNA PROFESIÓN
· ~RA~Y_::ECT::.:.OR:=_.=..:_--------

ciertos temas sensibles como, por ejemplo, la renta básica ci udadana,. que hace que
---
--


ciertos , •
grupos polrt1 cos, ta 1 vez d esd e eI d esconocimiento o desde la ingenuidad de
los recién llegados, perciban al trabajo social como un elemento conservador y re.
sistente a determinadas soluciones que en ningún caso se pueden presentar como la
panacea universal. ., . , .
Si, por otra parte, se considera el ámbito de la educac10~ ~uperior pu~lica, el diag.
nóstico no es más positivo. Cuando la Gran Crisis se conv1rt1ó en una triste realidad,
muchos gobiernos autonómicos y, como consecuencia, los responsables universita.
rios empezaron a aplicar todo ti po de recortes aun siendo conscientes de que no era
lo más adecuado. Al igual que ocurrió con los servicios sociales o con los de salud,
cuando más se necesitaban se decidió retirar recursos económ icos Y humanos clave
del sistema de educación superior pública, se elevaron las tasas académicas y se re.
dujeron las becas o restringieron las condiciones para conseguirlas. Paralelamente, se
abrieron de par en par las puertas al sector privado universitario, lo que, por su parte,
ha forzado al sector público a someterse a un intenso y claro proceso de mercantili-
zación. Como se indicaba en otro lugar (Arias Astray, 2016), para reforzar este último
proceso se ha promovido una falsa retórica de calidad y eficiencia. Una especie de
trabajo de sastrería en el que los indicadores de calidad sólo encajan en las ecuacio-
nes de coste-eficacia: los ingresos por investi gación, el número de artículos en revistas
de primera línea, los gastos de personal, las posiciones en los rankings universitarios
internacionales, el número de titulados graduados, etc. No se está diciendo que el
sistema de enseñanza superior no necesitase reformas importantes, que sí las necesi·
taba. La cuestión es que nadie quiso asumi r la responsabilidad de ponerlas en marcha
cuando la economía iba bien. Al acontecer la crisis y un intenso período de recesión,
las soluciones que se aplicaron fueron inadecuadas y deletéreas para el futuro de las
univers idades, para el servicio a la sociedad y particularmente para aquellos estudios
o especial idades recién llegados a la educación superior; aquellas materias y especia-
lidades que aún estaban en proceso de desarrollo y necesitaban un apoyo especial
como es el caso del trabajo social.
Entre otras medidas, se prohibió la contratación de nuevo personal académico Y
se redujo. drásticamente, sin previo aviso y sin tiempo para reacciona r, el presupuesto
d: las universidades públicas. Otra «solución» que muchos gobiernos regionales ofre-
cieron a las universidades para afrontar sus gastos corrientes fue «permiti rles» (obli-
garles) a aumentar el precio de sus tasas «públicas». En tre otros m uchos, esto provocó
al menos. tres problemas principales. El primero, una drástica reducción del número
de estudiantes y del vol~men de créditos que cu rsaban los que podían continuar
º. comenzaban sus estudios. Segundo, una clara desigualdad en tre los estudiantes
vincula.da a su lugar de residencia, porque dependiendo de la comunidad autónorna
~I precio de las matrículas variaba. Tercero, la desapari ción y fusión de facultades)'
epartamentos específicos y la extinción de algunos p rogramas académicos particU·
1armen te
de máster Todo est0 h f d ' b 1·0
· ªª
ecta O especialmente a lo s estudios de tra ª

184
7. Trabajo social en E - ,
----------------~...:..:.::..:~'.._'.::s~pa~n~a:_ : o~r~,g~e~n::
es~y~e~v~o~lu~c~ió~n~(~e~ta~p~as)

cial. No se trata sólo de evitar el efecto Mateo O d I f d · ..


sa . , e a aIta e personal cualificado
que no se puede
·
sumar a las plantillas docentes cuando d d
d d 1 • . . '
á
Y on e m s necesario es,
.
debido a la jUVentu
.
e a d1sc1plma en los dos u'ltºimos · 1
.
dé . M h
c1c os aca micos. uc os
de los/as estudiantes de trabajo social proceden de los sectores m ás d esf avorec1·d os d e
la sociedad. P~r lo tanto, no pueden permitirse matrículas muy elevadas para cursar
un título de _ma ster. Por otra pa~e, a muchos profesionales en activo que les podría
interesar mejorar sus competencias a través de la formación postgraduada les resulta
muy difícil sufragar s~s estudios con los salarios que reciben como trabajadoras/es so-
ciales o como profesionales de las categorías inferiores en los servicios de protección
social, dada la precariedad apuntada. Además, debido a la importante reducción de
estudiantes, muchos programas de máster han tenido que descontinuarse. El proble-
ma es también que cuando los programas de máster desaparecen es aún más difícil
promover o mantener programas de doctorado centrados en el área de conocimiento.
No cabe duda de que todos estos elementos están afectando a la producción y trans-
misión del conocimiento en trabajo social y al mantenimiento de verdaderos estánda-
res de calidad en la investigación, la publicación y la docencia, que se ve seriamente
amenazadas (lbid).
No se debe, sin embargo, ser pesimistas, porque el trabajo social tanto como pro-
fesión como disciplina sigue siendo robusto aun en su cierta debilidad. Apuntemos
algunos datos para así cerrar este ya largo capítulo y hacerlo en clave positiva.
En primer lugar, ya hemos referido el importante compromiso de la profesión, y
también de la academia, con diferentes causas ciudadanas. Más allá de lo coyuntural,
el verdadero valor y lo que hace robusto al trabajo social es que su conformación his-
tórica lo sitúa hoy como una profesión comprometida con la defensa de los derechos
humanos y, a la par, con el respeto de las diferencias y que tiene a los factores sociales
como determinantes del bienestar (IFSW & IASSW, 2014).
En segundo lugar, el trabajo social está comprometido con la mejora constante.
Prueba de ello, más allá de ta actividad desarrollada en las universidades y diferentes
centros e institutos de investigación, es el esfuerzo que realizan los colegios profesio-
nales y el Consejo General del Trabajo Social para ofrecer formación continua a los/
las profesionales y su apuesta por espacios de reflexión, intercambio y mejora profe-
sional. Entre ellos, merece la pena destacar la celebración de congresos, encuentros y
iornadas y, particularmente, el de la profesión que organiza el Consejo General, que
desde el celebrado en Mérida en 2016 tiene carácter internacional. Igualmente debe
mencionarse el también bianual que organiza la Conferencia, tam?ién i~t~rnacional y
cuya última edición fue organizada por la Universidad de Valencia en Julio de 2021.
Un rápi'do vis· t azo a as tema•t·1cas de estos dos congresos da fe de la fortaleza actual
1
del trabajo social. . .
En ter 1 . b ar que hoy en día el Grado en TrabaJo Social se
. cer ugar, es preciso su ray
1mparte d . 'd d s españolas y demuestra su fortaleza atrayendo
en 39 e 1as 84 un1vers1 a e _ , ,
a rniles d d' . , relativamente pequeno de masteres especi-
e estu 1antes. Existe un numer0

185
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROfESIÓN

f icos en trabajo social, pero ahí están, y una creciente presencia de contenidos de Ira.
bajo social en m ásteres d e carácter más general. Además, en este momento se cuenta
con dos programas de doctorado específicos de trabajo social Y otro buen número que
incluyen I íneas de investigación en trabajo social. La solidez del trabajo social español
también se muestra en la capacidad de acordar estándares educativos mínimos entre
todas las facu ltades y departamentos de trabajo social, la creciente capacidad de atraer
fondos de investigación, los esfuerzos para mejorar la producción científica y, entre
otros aspectos, la capacidad de movilización, el compromiso con las causas sociales
y la apertu ra a la participación ciudadana.
Mención aparte merece la internacionalización (Cfr. Arias Astray y Martínez Ro-
mán, 2014). Si, como hemos visto, hace décadas el trabajo social español importaba
conoci miento, desde hace unos cuantos años empieza a exportarlo, pues cada vez
son más las autoras y autores españoles que tienen contribuciones significativas en
congresos mundiales y europeos, publican en revistas internacionales y son merece-
dores de doctorados honoris causa. A el lo se añade, por otra parte, que profesionales
y académ icos españoles están y han estado presentes en cargos de responsabilidad en
las principales organizaciones académ icas y profesionales v inculadas con el trabajo
social, como son la Federación Internacional del Trabajo Social (IFSW), la Asociación
Europea de Escuelas d e Trabajo Social (EASSW), la Asociación Europea de investiga-
ción en trabajo social (EASWR) o el Consejo Internacional de Bienestar Social (ICSW).
Quedan muchas asignatu ras pendientes, sin duda. Una primera tiene que ver con
la multidisciplinariedad e implica la necesidad d e abrirse y de colabo rar con otras
áreas de conocimiento manteniendo la propia identidad, pero sin sentirse amenaza-
dos/as. En la actualidad, tanto en el ámbito de la intervención como en el de la in-
vestigación las propuestas o acciones desarrolladas desde una única disciplina tienen
poco sentido y viabilidad. Otra, sin duda, tiene que ver con los nuevos espacios de
intervención y, en concreto, con el espacio virtual, en el q ue pese a ciertas resistencias
iniciales parece que el trabajo social español tiene fuerza suficiente como para gene-
rar un impacto significativo y d e o rden internacional (e.g.: López Peláez, et al., 2018,
Alonso González, Arias Astray & Alonso Puelles, 202 1). Una última e importante
tiene que ver con el desarrollo teórico relevante, que se eviten las d emasiado frecuen·
tes investigaciones autorreferentes, y que se promuevan aquellas con potencial para
orientar una práctica efectiva de trabajo social.

4. CONCLUSIONES

No s_e ha de realiza~ una evaluación anacrónica d e las decisiones que adaptaro~, Y


los caminos que recorrieron quienes nos precedieron en la disciplina y en la profes1on
en el pasado. Es preciso considerar, como buenos trabajad ores/as sociales cuál era el
entorno específico en el que se desenvolvieron y cuáles eran sus alternativ~s. Desde la

186
----
pe
-
7. Trabajo social en Esp -
--------------....:.:.:_.::cª:.n:a:.:...
,
: o~r~,g~e~n'.:es:..y!'....:ev~o~l~

rspectiva de quien escribe, la hi storia del trabajo social está repleta de personalida-
t .,
des ejemplares, con una ex rem_a v?cacion por su labor, y que con grandes esfuerzos
.. )
uc::1~on~(e~ta~p~a~
s

y renuncias ~ersonales_ ~a contribuido a ;onstruir _una disciplina y una profesión que,


pese a sus ciertas debilidades, es todavia Y seguirá siendo muy robusta frente a las
. . st'icias y desigualdades sociales.
1nJU

LECTURAS RECOMENDADAS

De la bilbiografía que se cita en el capítulo recomendamos al estudiantado la lec-


tura de los siguientes textos:
De La Red Vega Y Brezmes Nieto (2013) y Bezmes Nieto (2017a, b) situan muy
bien al estudiante en los diferentes momentos de desarrollo del trabajo social en nues-
tro país.
La lectura de Miranda (2004), con una visión crítica muy interesante y fundamen-
tada, también es muy recomendable para estudiantes de trabajo social que no se
conformen con un relato complaciente de nuestra historia.
Las Heras (2019), una figura clave del trabajo social, describe de forma prolija el
desarrollo tanto del trabajo social como de los servicios sociales en España, con nu-
merosas menciones relevantes a su desarrollo i nternacional y con infinidad de datos y
tablas sistéticas que ayudan a la comprensión.

EJERCICIOS DE AUTOEVALUACIÓN

1. Según los/as autores/as que se citan en el texto, la feminización de la disciplina


ha constituido uno de los factores explicativos del menor desarrollo del trabajo
social frente a otras disciplinas próximas. Indique si esta premisa es V/F.
2. La primera escuela de trabajo social del mundo se fundó en Reino Unido, que
es donde nace el trabajo social. Indique si esta premisa es V/F.
3. Desde su entrada en la universidad en 1968, los estudios de trabajo social
siempre han tenido el mismo estatus académico que otras disciplinas próximas,
como la psicología, la sociología o el derecho. Indique si esta premisa es V/ F
4. La primera escuela de trabajo social en España se fundó en 1932 durante la
Segunda República española. Indique si esta pr~misa es V/F.
S. Al terminar Ja Guerra Civil e imponerse la Dictadura, la primera escuela de
trabajo social tuvo que cerrar sus puertas, pues había sido fundada durante la
República. Indique si esta premisa es V/F.
6· Uno de los problemas que tiene actualmente el trabajo social como disciplina
es que no posee un área de conocimiento diferenciada, lo que impide su plena
autonomía académica. Indique si esta premisa es V/F.

-------------- 187
ÜRÍGENES Y DESARIWLLO DEL TRABAJO SOCIAL. T RAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

7. La internacionalización del trabajo social se ha v isto muy reducida en los últi-


mos años, si se compara, entre otros períodos, con los años 80, por ejemplo.
Ello ha sido debido, entre otros factores, a la Gran Crisis de 2008 Y a la reciente
crisis provocada por la Covid-19. Indique si esta premisa es V/F.
8. La Gran Cri sis de 2008 no puede expl icarse únicamente apelando al colapso
de Lehman Brothers, puesto que tiene unos orígenes que podrían remontarse a
bastantes décadas atrás y vincularse con las consecuencias sociales derivadas
de los intensos procesos de liberalización que se han ven ido desarrollando
desde entonces. Indique si esta premisa es V/ F.

RESUMEN

En este capítulo se ha descrito la evolución del trabajo social en España desde su prime-
ra institucionalización a principios de los años treinta del siglo XX hasta la actualidad en el
marco más general del desarrollo internacional del trabajo social. Se han caracterizado dos
procesos. El primero de construcción disciplinar y profesional en el que se han d istinguido
cinco grandes etapas en función especialmente del contexto político, social y económico
vivido, la orientación de la d isciplina, de su formación, las características de la actividad
profesional desarrollada y su marco institucional. Así se han distinguido ci nco etapas. La
primera, fundacional, en la que el trabajo social se caracteriza fundamentalmente la siste-
matización de antiguas prácticas de orden caritativo y asistencial. La segunda, que como
la anterior también se encuadra en los años de la Dictadura, en la que el trabajo social
adquiere un carácter técnico. La tercera, caracterizada por el proceso que condujo a la
entrada en la universidad a principios de los ochenta. La cuarta en la que se observa una
importante consolidación del trabajo social pero dadas sus endebles bases conduce a una
importante crisis disciplinar y profesional. La quinta, de equiparación con otras disciplinas,
fruto de la exitosa incorporación al proceso de Bolonia. La sexta etapa, y ú ltima de las que
se ha distinguido, denominada de robusta debilidad, caracteriza al momento actual, con
sus grandes dificultades fruto de sucesivas crisis, con un trabajo social resil iente y maduro
pero que ha de saber jugar bien su futuro. El contexto de esta última etapa sería el resulta-
do del segundo de los dos procesos que se describe en el capítu lo, caracterizado por las
demoledoras consecuencias de un intenso proceso de liberalización en todos los órdenes
.'ª
d.e vida q~e ha afectado de manera muy notoria al trabajo social, a su formación, al ejer-
crcio profesional Y al bienestar de las personas a las que ha de prestar sus servicios.

GLOSARIO

Asistencia Social· Sistema d t •, .


• e p ro eccion social superador de la Beneficencia, entre
otros aspectos, por su carácter técnico, además de la denominación que se utilizaba

188
7
- Trabajo social en España: orígenes y evolución (etapas)
-----------------...:.._::::.:.:::=._:~~!....:.:.~~~~

ra referirse a la actividad profesional desarrollada por los/as trabaJ·adores/as socia-


pa b ., . 2
fuente: Ela orac1on propia, 022.
les. . . d .
Beneficencia: 5 istema e protección social con implantación en España desde 1822
en el que el Estado asumía el compromiso de proveer los mínimos de subsistencia de
uienes no podían responder a sus necesidades sociales y de salud por sí mismos ni
qcceder a los beneficios de otras instituciones de ahorro colectivo como los seguros
:aciales o la seguridad social, por su carácter contributivo. El Estado se obliga a respon-
der a las personas sin recursos en situación de necesidad, pero su situación no genera
derecho alguno en tal sentido ni sobre el modo concreto en el que esto ha de realizarse.
Fuente: Elaboración propia, 2022.
Constitución de 1978: Carta magna aprobada en referéndum por el pueblo espa-
ñol el 28 de diciembre, tras su discusión y respaldo mayoritario por el primer parla-
mento democrático elegido tras la muerte de Franco. Es la Constitución actualmente
vigente en nuestro país. Fuente: Elaboración propia, 2022.
Franquismo: Ideología política totalitaria y conservadora, de tipo sincrético, y ré-
gimen político instaurado en España por Francisco Franco como jefe del Estado tras
la guerra civil iniciada el 18 de julio de 1936. Dicho régimen finalizó con su muerte
acaecida el 20 de noviembre de 1975, momento en el que se puso fin a la Dictadura
y se inició la Transición. Fuente: Elaboración propia, 2022.
Servicios Sociales: Sistema de protección social superador de la Beneficencia y de
la Asistencia Social, de carácter universal que pretende dar respuesta adecuada a las
necesidades sociales de la ciudadanía y constituirse como el cuarto pilar del estado de
bienestar. Fuente: Elaboración propia, 2022.
Trabajo Social: Disciplina académica y actividad profesional diferenciada y reco-
nocida oficialmente cuyo objetivo es desarrollar los mejores conocimientos y estrate-
gias de intervención para responder a las necesidades y aspiraciones sociales de las
personas, grupos, organizaciones y comunidades. Su definición más aceptada en este
momento es la Definición Global de Trabajo Social aprobada en Melbourne en 2014.
Fuente: Elaboración propia, 2022.
Transición española: Período de tránsito de un régimen totalitario -el franquismo-
a otro democrático -una monarquía parlamentaria- que tuvo lugar entre la muerte de
Franco y la aprobación de la Constitución española de 1978. Según distintos algunos
autores su momento final ha de establecerse en tiempos posteriores (e.g: 1982: primer
gobierno socialista). Fuente: Elaboración propia, 2022.

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SOLUCIONARIO

1-V 2-F 3-F 4-V 5-F 6-F 7-F 8-V

194
BLOQUE 11:
DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL
Y RETOS DE FUTURO
8. Trabajo Social y Bienestar: conceptos y
ámbitos de intervención
ESTHER RAYA DIEZ
DOMINGO CARBONERO MUÑOZ

ANA BELÉN CUESTA Ru1z-CLAvuo


Universidad de La Rioja/ Área de Trabajo Social y Servicios Sociales, Logroño, España

GUIONÍESQUEMA:
1. Introducción.
2. Bienestar Social: ambigüedad y complejidad de un concepto.
3. Trabajo Social en la evolución del contexto sociopolítico del bienestar.
3.1. Etapa pretécnica.
3.2. Etapa técnica.
3.3. Etapa precientífica.
3.4. Etapa científica.
4. Trabajo Social en el siglo XXI: definición y funciones.
S. Trabajo social en los ámbitos de bienestar.
5.1. Trabajo Social y Servicios Sociales.
5.2. Trabajo Social y Salud.
5.3. Trabajo Social y Justicia.
5.4. Trabajo Social en otros sistemas de bienestar.
6. Consideraciones finales

ÜBJETJvo CENTRAL DEL CAPÍTULO:


. Comprender el concepto de trabajo social, las funciones profesionales y los ámbitos de
intervención, así como el proceso de los derechos de ciudadanía.
ÜBJETIVos DEL CAPÍTULO:
Comprender et contexto sociopolítico en el que se desarrolla el Trabajo Social Y el proceso
de consolidación de los derechos de ciudadanía.
Conocer las funciones de la figura profesional de Trabajo Social.
Identificar el espacio profesional del Trabajo en los sistemas de bienestar.
CoNCEPTos CLAVE:
Servicios sociales, salud, Justicia, Ciudadanía, cond derechos humanos.

197
CÜ~R~ÍG~EN~[:_

-
T \YECTORIA DE UNA PROFESIÓN

. de la era industrial se empiezan .a acumular necesidades


«A part,r
1
-----
S ~Y~O~ES~AR~R~O~ll~0_20~H:.:T~RA~B~A~J0'.._:S~O'.:.Cl:A:::_l•_:_:::_R,= : _ _ - - - - - - - - - - -

Ia poblac1'ón que /a sociedad . como ta !lene. que asumir y ,eso/ven


Las nue vas condiciones soc,ales de producc16n hacen que la e,.
1 1 , . d' . s nece-
'd des no puedan ser ya resue tas por a v1a. m 1v1dua/ ni fam·¡·
SI a 1 tar y
equieren la aplicación de recursos provenientes del medio 50 .
rComisión de Bienestar Socia, . I A yun tam1en
. to de EI'bar (Gipuzkocia/
) ·•
ª·

1. INTRODUCCIÓN

Introducimos este capítulo con un extracto del acta de la Comisión Informativa


de Sanidad y Asistencia Social del Ayuntam iento de Eibar (G ipuzkoa) celebrada en
octubre de 1980. En la misma queda plasmada la esencia del modelo sobre el que se
construyó el actual sistema de servicios sociales.
En ese proceso hay que recordar el papel que desempeñó la Federación Española
de Asociaciones de Asistentes Sociales, precedente del actual Consejo General de
Trabajo Social, al promover la eliminación del artícu lo relativo a la Beneficencia en el
proceso de aprobación de la Constitución Española de 1978 y con ello garantizar la
universalidad de los derechos sociales.
La década de las ochenta supuso el punto de inflexión en materia social. Atrás
quedaron el padrón de beneficencia y la concepción benéfica y de control de la
acción social de la dictadura franquista. Comenzaba una nueva etapa ori entada
hacia la búsqueda del bienestar social. En 1978 se publicó el libro de Patrocinio de
las H eras y Elvira Cortajarena titulado «Introducción al Bienestar Social», también
conocido como El libro de las casitas, podría considerarse el vademécum del Tra-
bajo Social en aquellos años de desarrollo del sistema. Se abría una nueva etapa de
ilusión «para la profesión y su encomienda básica: l a defensa de los ciudadanos y
ciudadanas de una democracia que debían poder tener acceso universal a un nue-
vo Sistema de Protección denominado Servicios Sociales» (Lima, 2014, p. 7). Y es
que, en aquel los años, se hablaba de Bienestar Social. ¡Qué bonito término para tan
compleja definición!
La pregunta su rge de forma inmediata ¿Qué es el Bienestar Social? ¿Qué papel
tiene el Trabajo Social en los sistemas de bienestar? A estas cuestiones dedicamos este
capítu lo. En la primera parte, se define el concepto de bienestar social y se describe
el contexto sociopolítico en el que surge esta profesión y disciplina. Posteriormente,
se identifican las funciones del Trabajo Social y se presentan, en la tercera parte, sus
ámbitos de intervención en los sistemas del bienestar social.

2. BIENESTAR SOCIAL: AMBIGÜEDAD Y COMPLEJIDAD DE UN CONCEPTO

El concepto de bienestar remite a la idea de «tener buen viaje», implicando _la


idea de «viajar cómodamente por el camino de la vida» (Moix, 1986, p. 21 ). Segun

198
----
8. Trabajo Social y s· .
- - - - - - - - - - - - - ~ - 'e.:. .n.:e::
. : st::a:..:_r:..::c::
o~nc ~e:!:'.p~t
o~s_2y'. _'
á.~m~b~i~t
o'.:_
s~d'.:
e~in~t:=
e~rv
'.:e:.'.n~
c1~
6:'. .'.n

este autor, eSt e co~cepto e_n inglés cuenta con dos vocablos: we/1-being y we/fare.
El primero se as~cia ª una idea más_amplia Y general. Podríamos d eci r que es equi-
valente a esta~ bien ° encont~~rse bien. Sería una apreciación más subjetiva. Por su
parte, el término w_elfare, (utiliz~d~ ampliamente en la bibliografía sobre Welfare
State) tiene un sentido mas re st ringido. Siguiendo a Moix (1986) se caracteriza por
ser objetivado, externo Y mínimo. D e forma sucinta, esto significa que el bienestar
de una persona no depende de lo que sienta o crea sino de la concurrencia de
determinados hechos objetivos, que se pueden observar externamente, a través de
indicadores sociales; Y en unos aspectos bás icos, que configurarían un determinado
mínimo nivel de vida.
En la bibliografía especializada se alude a diferentes expresiones para referirse a
los aspectos relacio nados con el bienestar social, tales como nivel de vida, condicio-
nes de vida, calidad de vida, entre otros. Esto nos acerca a la polisemia y dinamismo
del concepto. Excede al objetivo de este trabajo profundizar en el desarrollo histórico
del término, que en gran medida se centra en el estudio del Estado de Bienestar, tanto
de su aparición como la crisis del mismo.
Como otros conceptos relacionados con este campo el de bienestar social tiene
una doble acepción: a) residual que se ciñe a la asistencia económica limitada a
determi nados grupos de población necesitados; b) desarrolfista que se refiere a la res-
ponsabi lidad colectiva asumida por la comunidad para hacer frente a las neces idades
universales de la población. Esta ú ltima es la que subyace en el extracto que encabeza
este capítu lo. Y también es la que estaba presente en el libro de las casitas publicado
en 1978 y reeditado recientemente, cuando se señala que:
«Nosotros partimos de esta definición: Bienestar Social es un sistema global de acción
social que responde al conjunto de aspiraciones sociales de los pueblos (y en su seno de
los individuos, grupos y comunidades) en relación a sus condiciones de vida y de convi-
vencia.» (2014, p. 31).

Esta visión respondía a una interpretación de «la responsabilidad pública en lasa-


tisfacción de las necesidades de los sujetos como condición para la integración socia l»
(Raya, 2002, p. 221) y del reconocimiento del carácter estructural de los problemas
sociales y, por tanto, la necesidad de dar una respuesta global a los mismos, a través
de la acción pública.
Esta concepción amplia del bienestar social no es inherente al propio concepto,
sino a la visión sobre el mismo. y ésta es cambiante históricamente. El Trabajo Social
desarrolla su actividad profesional dentro de la ambigüedad y complejidad de este
concepto, que se materializa de forma residual o desa rrollista en la orientación uni-
versal o selectiva de las políticas sociales. Comprender 1~ compleji?ad de todo ello,
contribuye a clarificar su papel en la respuesta a las neces1dade~ sociales y a poner en
valor su capacidad de respuesta en los diferentes sistemas de bienestar.

199
ÜRIGENES y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL, TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

3. TRABAJO SOCIALEN LA EVOLUCIÓN DEL CONTEXTO s o ~


111
BIENESTAR Co ()El

El Trabajo social es producto del contexto espacio temporal en


envuelve la vida de las personas y, por tanto, su acción está cond· _el que se d
• , • • 1 d d . ic1onad es,
factores económicos, pol1t1cos y socia es e ca a etapa histórica L h· a Por 1
• 1 • • d d. . a isto . os
Acción Social nos permite reconocer a ex1stenc1a e 1ferentes form d na de 1
cia los grupos de población más v~ln_erables. Si bien, es preciso reco:~a; ªYudaha~
de las mismas no prevalecen sent1m1entos de benevolencia per se s" que detrás
0
reses sociales, económicos y políticos, incluidas diferentes forma; r;no _tros inte-
control hacia la infraclase (Alvarez-Urfa, 1983; Moix, 1986; Geremek P;esivas Yde
89 1
Castel, 1997; Raya, 2002). En el siguiente cuadro se refleja la evolució~ h~ ,_ 991 ;
Trabajo Social en el contexto sociopolítico de evolución de las políticas ISló_ncadel
condición social y los derechos de ciudadanía desde mediados del siglo ~o~iales, la
111
finales del siglo XX, que nos ayudan a comprender el desarrollo del Tr b . hasta
en la actualidad. ª a¡o Social

CUADRO 1: EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL CONTEXTO SOCIOPOLÍTICO DEL TRABAJOSOCIAL

Etapa Trabajo Social Política Social Condición -


Ciudadanía
social
Carácter represivo
hacia la infraclase Fuerte
Ayuda Mulua
Medidas correctoras de dualización
Hasta mediados PRETEC- Caridad Derechos
la pobreza social
siglo XVIII NICA Filantropía Civiles
Menor elegibilidad y Criminalización
Beneficencia
no intervencionismo del vagabundeo
público
Extensión del
pauperismo
TS. de Caso
Transición Riesgo de
TS. de Grupo Paternalismo burgués Derechos
Estado liberal Desafi I iación
TECNICA TS. de Intervencionismo Políticos
al Estado Conciencia de
Comunidad públ ico
intervencionista clase
Seguro Social
Movimientos
obreros
Aparición y Propiedad
desarrollo PRECIEN- Pacto socialdemócrata social Derechos
Servicios de
del Estado de TÍFICA Estado Social o de Estructura social sociales
Bienestar Social
Bienestar

Consolidación
y crisis del
Bienestar igualitaria
(Diamante)
--
Servicios Crisis y reformulación Desafiliación Y Déficit de
Estado de CIENTÍFICA Sociales y d ·a
del Estado de Bienestar exclusión social ciuda ani
Bienestar - Tercer Sector Neoliberalismo
Actualidad
Fuente. Raya, 2003.

200
-----
8. Trabajo Social y Bienestar· .
- - - - - - - - - - - - - - ·..:.co:.:n.:.::c::e~pt~o::s!._Y~á~m~b~,t~o:_
s ~de~in~te::rv~e::n~c~ió~n
-

corno se puede ver . . Las, etapas de desarrollo d e I T ra b aJo


. en el cuadro. • 1, ta 1
• Socia
en la b1bliograf1a (De la Red 1999· Cel dó 2003 )
rno han sido descritas
., . • • , , e n, pue e
d
0
e !izarse con relac1on a 1 intervencionismo estatal que tiene su reflejo en las políticas
anª·ales desplegadas y en la estructura de clases que marca las condiciones sociales
soc1 1 . . d
de vida y, por tanto, en: reconoc1m1ento e los derechos de ciudadanía. En los próxi-
apartados se describen los aspectos más significativos del contexto sociopolítico
rnos da etapa histórica del Trabajo Social.
en ca

_ . Etapa pretécnica
31

Se conoce como etapa pretécnica a las diferentes formas de acción social de ca-
rácter benéfico, filantrópico Y caritativo. Este amplio periodo culmina con las revolu-
ciones burguesas del siglo XVIII que impulsaron la extensión de los derechos civiles
de ciudadanía. Se confiaba en la libertad económica como motor de la economía. La
liberalización de las relaciones laborales propias de las sociedades feudales hacía pre-
suponer la disponibilidad de empleos, por lo cual únicamente se toleraba el socorro
público a quienes no fueran válidos para trabajar. La pobreza era una amenaza, un
peligro social para la sal ud y el orden público y una pesada carga para el Estado. El
trabajo, y con él la subsistencia, dejó de ser una obligación derivada de la relación
de clase, para convertirse en la única fuente de supervivencia para las clases bajas. Se
inició con ello una fuerte dualización social, mientras que la burguesía prosperaba, la
miseria se incrementó en la parte baja de la escala social.
En el nuevo contexto de relaciones laborales abiertas, se criminalizó la práctica del
vagabundeo y la mendicidad de las personas aptas para trabajar (Moix, 1986; Gere-
mek, 1989, 1991; Castel, 1997). Se buscaba erradicar a la población en sus munici-
pios. Las regulaciones de beneficencia diferenciaban entre los verdaderos y los falsos
pobres. Los primeros eran merecedores de ayuda mientras que los segundos debían
ser obligados a trabajar o negárseles la ayuda. Se trataba de «obligar al indigente a
ocupar un trabajo en el mercado libre y a no vivir de la asistencia social. Las medidas
correctoras de la pobreza se aplicaron con firmeza durante el desarrollo del Estado
liberal» (Raya, 2002, p. 65). Incluso, la legislación promulgada en España entre 1778
Y1779 establecía «la intervención del ejército si fuere preciso, destinando los válidos
ª trabajar y los niños a aprender un oficio.» (Alonso Seco y Gonzalo, 1997, p.55).
En este contexto la pobreza era interpretada como una característica de la persona,
Por actitud de holgazanería malos hábitos falta de control de natalidad. Se acusaba a
la c_andad
· ' que llevaba a
del efecto negativo ' las personas asistidas a rechazar las opor-
tunidad , t·
. _es d e un mercado de trabajo abierto
. ·
y libre. La acc1·6n socia,
· 1 d es d e 1a op 1ca
del utilitarismo liberal debía realizarse bajo las siguientes premisas: cuanto menor
fuera 1a ayuda caritativa
• ' recibida por los pobres mayor sena , su neces,·d ad d e tra b aJar,
· ·
cuanto · · ·
peor fueran sus condiciones de subsistencia menores serian sus ex1genc1as

201
ÜRÍGENCS y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

laborales· cuanto mayor fuera el número de trabajadores disponibles m


, enor ser
salario que estaría dispuesto a aceptar un obrero desempleado. fa el
En este contexto la vía de respuesta ante la pobreza era de recl usión y
, . 1 h . . 1 1· ., control
centros específicos como los hospital es Y os osp1cios Y a ap 1cac1on de ter . en
ap1a lab
ral (Alvarez-Uría 1983· Moix 1986; G eremek, 1989, 1991 ; Raya, 2002) 5 o.
' ' ' , . . e trat b
de hacerlos útiles para el sistema, aunque fuera en pes1mas condiciones lab ªa
orales
sociales. Y

3.2. Etapa técnica

Esta etapa se sitúa en el periodo de transición del estado liberal al intervencionista.


Este proceso transcurrió entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, como res-
puesta a la presión social surgida con la revolución industrial. La alta concentración
de población en las nuevas zonas industriales propició el su rgimiento de una nueva
clase pauperizada que vivía en condiciones infrahumanas de subsistencia. Comenzó
a forjarse una toma de conciencia sobre la desigualdad social y con ello la aparición
de un incipiente movimiento obrero. Esta nueva clase social desafiliada presentaba un
ri esgo para el equilibrio del sistema, «en el co razón mismo del proceso de producción
de la riqueza» (Castel, 1997, p. 230).
Ante el riesgo de revueltas se limitaron los derechos de reunión, expresión y pensa-
miento de la clase trabajadora, a través de diferentes mecanismos como la vigilancia de
las reuniones de los trabajadores, limitación del número de asistentes o la reinstauración
de la libreta obrera por medio de la cual se controlaba la movilidad de este sector de
población. En la libreta quedaban anotada las deudas que hubiera podido contraer con
un patrón anterior, quedando mermada su libertad de contratación y movimiento.
D esde el punto de vista de la acción social, se impul saron reform as sociales orien·
tadas al ahorro y la previsión, así como el valor del trabajo; se crearon centros de
atención a la infancia, casas cuna, gotas d e leche. En aquel contexto «ante la pobreza
como amenaza a la comunidad y al Estado, la beneficencia debe concebi rse como
st
una d efensa y protección, más que como un esfuerzo d i recto por ayudar al rnene e-
roso» (De la Red, 1999:37).
Asimismo, las instituciones de beneficencia estuvieron estrechamente relaciona·
das con la medicina pública (Anaut, 2002), debido a la alta correlación entre person~as
f nc1
enfermas infecciosas y pobres al mismo tiempo (Alva rez-Uría, 1983). La Bene ice in·
trataba de proteger la sa lud pública, de prevenir la transm isión de enfermedade~ión
fecciosas y también de controlar la mend icidad y la vagancia. Era, pues, una cues
de orden púb lico.
d'd co 010
Los avances sociales que se dieron en este periodo fueron, en gran me I a, Junto
respuesta a la presión del movimiento obrero con conciencia d e clase explotada. 5¡ón
a ello, la crispación social en el contexto europeo, fue generando altas dosis de ten

202
8. Trabajo Social y Bienestar: conceptos y ámbitos de intervención

embocar en la oleada de revoluciones de 1848. Las reivindicaciones eran de


hasta des b. , · 1 1 d f
r político y tam ien socia como a e ensa del sufragio universal, mejora de las
carácte .d d h It b . . .,
. •ones de vI a, erec o a ra aJo, mstrucc1on de las masas nueva organización
condic1 '
·o De este modo se lograron los derechos políticos de ciudadanía
del trabªJ · . ·
En este contexto, surgen nuevos discursos en defensa de una mayor intervención
pública en la economía, así como las teorfa_s marxistas de la desigualdad de clase, con
ras de Marx y Engels, como sus máximos exponentes. Junto a los planteamien-
las ob . . .
5
radicales, surgieron posIcIones moderadas a favor de la intervención del Estado
toara reconducir el modo de producción capitalista, evitando la vía revolucionaria. Se
~mpezaba a aceptar la necesidad de incrementar las funciones del estado, para limitar
los abusos del capital y, con ello, frenar el avance del socialismo.
Estos factores propiciaron el desarrollo del sistema de seguros y reformas sociales,
con el fin de proteger a la población ante los principales riesgos (enfermedad, acci-
dente, vejez). En esta etapa, se desarrollaron los diferentes métodos de intervención
del Trabajo Social, inicialmente como ramas separadas de un mismo árbol (Moix,
1991), que buscaban dar respuesta a «las fuertes desigualdades sociales que este pe-
riodo trajo consigo» (Celedón, 2003, p.250).

3.3. Etapa precientífica

Con el cambio de siglo del XIX al XX se produjo un punto de inflexión entre el


liberalismo económico y la democracia con contenido social. El discurso en favor de
la intervención del Estado quedó plasmado en los textos constitucionales como el de
Querétaro (México, 1917) o el de Weimar (Alemania, 1919). El desarrollo del Estado
social y de derecho se produjo después de las dos guerras mundiales, cuando en los
países occidentales, se reconoció la necesidad de garantizar a las personas las cinco
libertades a las que aludió Beveridge, considerado el padre del Estado de Bienestar:
Necesidad, Enfermedad, Ignorancia, Miseria y Ociosidad'. Para ello, proponía un sis-
tema de seguros que permitía a los gobiernos alcanzar esas libertades para todo el
mundo. Se abría una nueva etapa a favor del bienestar, en la cual el desarrollo de la
economía capitalista requería una mano de obra sana y educada (Raya, 2002).
En el contexto europeo se produjeron diferentes modelos de política económica
~ social (Esping Andersen, 1993), si bien todos confluyeron en una ampliación del
intervencionismo estatal mediante el reconocimiento de las funciones sociales del
· 'd ad d e1 sistema
Estado como vía necesaria para garantizar la contmuI · . 1·Ista d e
cap1ta

---
Producción. En este modelo de estado, surge una nueva forma de propiedad: la pro-

e / Beveridge, W.H. (1942) «Social lnsurance and Allied Services», HMSO, Londres. Existe edición
ri~a~ngu~ castellana, (198g) «El seguro social y los seguros afines», Ed. Ministeri o de Trabajo y Segu-
Soc1al, Madrid.

203
TRABAJO SOCIAL, TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
ÜRÍGENES y DESARROLLO DEL

. medio de la cual se garantizaba la seguridad a ~


piedad socia1, por ) es de lo
de protección social (Castel, 1997; Raya, 200 2 . . ., s sistelll~
e Bienestar ha supuesto la consolidac1 on de la ciudad
E1 Estado d bl . , anra so .
. , h cia todos los grupos de po ac1on, asegurando el nivel d . c1aI y s
extens1on a .d d d . . . e Vida o
rvicios de bienestar como sani a , e ucac16n, Jubilación. La .' el ern.
1 1os se
peo, H h re 1ació
. d danía y clase social fue expresada por T. . Mars all (1949), quien d nentre
c1u a . 1 XX f
1 s1 esta ,
esarrollo de los derechos sociales en e g o ue propiciado Por el co que
e1d . 1 . '6 ,b . avan
la Sociedad industrial, particularmente, con a. prov1s1 i nEIpuf lrca de la sati sfacc1 .ce de
6d
necesidades, esto es, mediante el Esta do de B1enestar. e ecto de la extensión; e
ciudadanía no era tanto la equiparación de todos los miembros de ta socied d ela
el hecho de hacer soportables las diferencias. Ello repercutía en la legitima . como
· 1· d. 1 ., d acióndei
sistema de producción cap1ta Ista me 1ante a creac1on e un sentimiento d
· · d 1 ' 1 . 1 t I d'f e Perte-
nencia y el restablec1m1ent? e ~-mcu o so:!ª en r: ~s '. erentes grupos sociales
Este vínculo surgía de la art1culac1on de polit1cas red1stnbut1vas encaminadas ar ·
las diferencias extremas de la pirámide de población. imar
Con el Estado de Bienestar se produjo un cambio sustancial en la organizaciónd
la asistencia social. En el caso de España, se dejó sentir con el desarrollo del actua~
sistema de servicios sociales, en aquel momento denominado mayoritariamente de
Bienestar Social. Comienza una etapa de institucionalización de la acción social pú-
blica en las estructuras de la administración.
Este periodo coincide con la denominada etapa precientífica. Se trataba de construir
programas y servicios dirigidos al conjunto de la población, orientados hacia el bien-
estar. Durante esta etapa se produce la vinculación entre Trabajo Social y Derechos
Humanos, a través del Código Deontológico Internacional de los Trabajadores Sociales
«Considerar el trabajo profesional desde una faceta global de Derechos Humanos, ayu-
da a la profesión dotándola de un sentido de unidad y solidaridad sin perder de vista
las perspectivas, condiciones y necesidades locales que constituyen e/ marco ordinario
en que operan los trabajadores sociales» (FITS, 1976:9, citado por Red Vega, 1993:SS).
Desde la intuición de la práctica y en contacto con el desarrollo de las ciencias so-
ciales comienzan a emerger las bases teóricas metodológicas y conceptuales del Tra-
ª'º
b · Socia · 1• Desde un enfoque humanista y fenomenológico
b·1o-psico-soc1a
· · 1de 1a ·intervención
'
• del trabajador o trabajadora social
se aboga por e1earácter
. como agentede .
cambio. En este contexto, la FITS define en 1976 el Trabajo Social con el doble obJ~
tivo de trabajar con la persona y trabajar con la sociedad. El trabajo social consiSteen.
Id 11O 11 necesida·
«e esarro de la potencialidad del hombre y la satisfacción de todas aque as b · So-
d~s humanas que surgen de la compleja interacción persona - sociedad(.·.). El Tra ª~sos)
c,al no con~ist e en adaptar al individuo al medio sino que implica proporcionart~~;mo-
a eSte medio para que sus individuos puedan satisfacer en él sus necesidades_ª '.11social•
N? es sólo solucionar casos, sino preverlos, evitarlos y tratar de hacer una profr/axis
(citado por Celedón, 2003:2S4 ).

2
en Marshall T H (1950) e· d
' · · • 1u adanía y clase social•, , pág. 342

204
8. Trabajo Social y Bienest .
---------------..:.......::.:.::.:.:::::_::ªr'.:..:_co~n~c::e!:pt~o's.:.~y~á~m~b~it~os~d~e:._1~·n~te~rv~e~n'.:c~ió~n
Esta etapa de emergencia y crecimiento de la prof . , .
. esron se sustenta en diferentes
ublicaciones y en el desarrollo de la formación a través d . . .
P , . e 1as escue1as rn1cIa 1mente
y, posteriormente, a trav~s de su integración en la universidad.
Comienza una reflexión
. sobre el papel del trabaJ·o soc·ral , que s1m
• ból"1camente se
Plasma en el .cambio de denominación realizado en el 111 ongreso N ac1ona • e
1 ce 1e-
76
brado en Sevilla (~ ~ ). L~ denominación de Asistente Social pasa a ser Trabajador
Social Y la de Ser:11cr?. So~ial se convierte en Trabajo Social. En este mismo Congreso
también resulta srgnifrcat,va la reflexión a favor de superar una intervención social
paliativa a favor de una acción más fundamentada, capaz de incidir en las causas y
no sólo en los efectos. De esta manera, se puede afirmar que el Trabajo Social de la
etapa precientífica se configura de acuerdo a los principios desarrollistas del bienestar
social, no como paliativo de problemas sociales, sino como promotor de cambios
sociales para remover las causas de aquellos.
Este proceso de cambio en la configuración del trabajo social, y su vinculación
hacia la consecución del bienestar social tiene su reflejo en la conceptualización y
organización de los servicios sociales municipales, de finales del siglo XX, con una
perspectiva amplia del bienestar social.

3.4. Etapa científica

La etapa de desarrollo de los servicios de bienestar social en España, y con ellos el


despegue de la profesión, coincide con la crisis y posterior reestructuración del deno-
minado Estado de Bienestar. Desde diferentes posiciones ideológicas surgen críticas
a un modelo de estado intervencionista. La deriva neoliberal de las políticas públicas
en general, y sociales en particular, implicaron una pérdida de intensidad protectora
de las políticas sociales (Raya, 2002).
La crisis del Estado de Bienestar supuso la apertura del debate en torno a los agen-
tes encargados de la provisión social: Estado, mercado, sociedad o individuo, al mis-
mo tiempo que emergen nuevos problemas sociales. El Estado de Bienestar avanza o
retrocede hacia un estado asistencial limitado en alcance y orientado a funciones de
control. Por su parte, la cuestión social también presenta un retroceso, que se sintetiza
con la expresión «consumidor del siglo XXI, ciudadano del siglo XIX» (García Cancli-
ni, 1995). En este nuevo escenario, la aparición de la exclusión social como nuevo
Problema social muestra el déficit de ciudadanía de una parte importante de la pobla-
ción. La exclusión muestra una nueva condición social, la cual no está definida por el
acceso precario a unas determinadas condiciones de vida, sino por el no- acceso, por
la no - ciudadanía, que además se caracteriza por una cierta irreversibilidad a corto
Plazo y una cierta incapacidad de las personas afectadas p~ra sa~ir de su sit~ación
(Castel, 199 7 . G í R ). En última instancia, «el suJeto pierde todo vinculo
, are a oca, 1998 . . • · d ·
. El suJ·eto excluido de las 1nstanc1as prmcrpa 1es e rnte-
con la soc·Ied ad d e pertenencia.

205
YECTORIA DE UNA PROFESIÓN
T
~~~~~~~~~BA~JO:_:S~O~Cl~AL'.::_,_ : : R A = ~ - - - - - - - - - - -
5!RiGE ES y DESARROLLO DEL TRA ------

•, oder político queda relegado a una plena cond· .


. , y sin participac1on en e1 P 1c1611
grac1on. a 2002, p. 145). .
de no ciudadanía» (Ray ' . lft'co en la denominada sociedad postwelfarista
contexto soc1opo 1 , . , Pos.
E1 nuevo . d t !mente también postglobal izada está generando nu
· d · 1 lobahza a Y ac ua evas
tin ustna, g d. _ de las políticas públicas, como en la organización de 1
tensiones tanto en eI ,seno . . • os
. . . d protección social. Los vre¡os y 1os nuevos riesgos sociales tal
servicios y sistemas e . . d • ' es
. ·miento de la población, el crecrmrento e 1a precariedad labo 1
como el so bre enve¡ec, . .. . ra
o las dificultades para la conciliación de la vida fam tl1ar y laboral Junto a la desperso-
nalización de las relaciones interpersonales apuntan n_uevas formas de respuesta desde
una perspectiva mundial. Desde las instancias internac1?nales se aboga por los derechos
humanos. La Agenda 2030 reconoce las brechas sociales Y establece a través de los
Objetivos de Desarrollo Sostenible y de sus metas un horizonte de acción. El Trabajo
Social del siglo XXI en su definición se alinea con la justicia social y los derechos hu-
manos; y avanza, en su etapa de consolidación científica, en la búsqueda de respuesta
a los problemas sociales, no solo desde la perspectiva interdisciplinar y holística, sino
también en el reconocimiento de la necesaria inter-institucionalidad de las actuaciones.
En esta etapa de consolidación del Trabajo Social como disciplina científica y
como práctica profesional, se produce una situación paradójica entre el objeto de la
disciplina, orientado al bienestar en sentido amplio y desarrollista y la realidad de la
práctica, limitada por el alcance de las políticas sociales, la burocratización de las in-
tervenciones y la emergencia de nuevos problemas sociales. Por ello, resulta impres-
cindible conocer, no solo la historia, sino la esencia del quehacer del trabajo social,
su objeto, principios (Raya, Cuesta y Serrano, 2022) así como sus funciones y su papel
en los diferentes sistemas del bienestar.

4. TRABAJO SOCIAL EN EL SICLO XXI: DEFINICIÓN y FUNCIONES

~an sido muchos los intentos de definición de la actividad profesional del Trabajo
5
f º~~al. ~stª se ha _ido configurando históricamente, y configurando la identidad de la pro-
es1on, 1ndepend1entement d 1
. ., e e as coordenadas espaciotemporales. En 2014, la Asarn·
blea de 1a Asoc1ac1on Interna · 1d E 1
de I F d ., crona e scuelas de Trabajo Social y la Reunión genera
a e erac1on Internacional d T b • . , d1
Traba¡·o Soc·1 e ra a¡o Socral de 2014 aprobaron la definicion e
a como «una p of · , b
1 ' •
que promueve el camb· lrd esron asada en la práctica y una disciplina académica
10 Ye esarrollo · 1, 1a cohesión social y el empoderam1en· to Y
la liberación de las socia
personas.»(EASW FITS • · ia
social, derechos huma Y , 2014). Y se basa en los principios de JUSIIC
nos, responsabil'd I d 1 .
Junto a esta definició a co ect1va y respeto por la diversidad.
deI Trabajo Social que s n, para el. context0 de Espana, - · nes
se pueden identificar las funcio
boradas a partir del Estaton recogidas
d
en I L'b
e
. 1 ela·
I ro Blando del Grado en Trabajo Socia ' '
· . uIO e la prof · , · d re
internacionales sobre la d' . 1· esron del Trabajo Social (2001) y de los est,1n a
iscip 1na En el · · · ' tic,r
· siguiente cuadro se presentan de forma sinte ·
8. Trabajo Social y Bienestar·
- - - - - - - - - - -- --------....:.....::...:.::..::::..:_:''. :_·_:c~o~n'.:ce:!p~t~o~
s ~y~á~m~b~i~to~s~d~e~i~n~te~rv~e::n~c~i~ón

CUADRO 2: FUNCIONES PROFESIONALES DE TITUL


ADOSEN TS
ión preventiva: Actuación p recoz sobre las causas que g bl . . ..
func . d d . eneran pro emát1cas md1v1duales
lectivas, deriva as e 1as re 1ac1ones humanas y del ento . 1 El b . . .
y co d . ., rno socia . a oración y e¡ecuc1ón
de proyectos ~ mt_e_rvencion para grupos de población en situaciones de ries o social de
carencia de apl1cac1on de los derechos humanos. g Y
fndón de atención directa: Responde a la atención de individuos
u . b o grupos que presentan, o
están en nesgo de presentar pro lemas de índole social. Su objeto será potenciar el desarro llo
de las capacida_des Y f~cultades de las personas, para afrontar por sí mismas futuros problemas
e integrarse sat1sfactonamente en la vida socia l.
~función de planificación: Es ~a acción de ordenar Y conducir un plan de acuerdo con unos
objetivos propue_stos, contenidos en un programa determinado mediante un proceso de
análisis de la real i~ad Y del _cálcul~ de las probables evoluciones de ésta. Esta función se puede
desarrollar a dos niveles: microsocial, que comprende el diseño de tratamientos intervenciones
y proyectos sociales; Y, macrosocial, que comprende el diseño de programas y s~rvicios sociales.
función docente: Con el objetivo de impartir enseñanzas teóricas y prácticas de TS y de
Servicios Sociales, tanto en las propias escuelas universitarias de TS, como en otros ámbitos
académicos, así como contribuir a la formación teórico-práctica pregrado y posgrado de
alumnos/as de TS y de otras disciplinas afines.
función de promoción e inserción social: Se realiza mediante actuaciones encami nadas
a restablecer, conservar y mejorar las capacidades, la facultad de autodeterminación y el
funcionamiento individual o colectivo. También mediante el diseño y la implementación de
las políticas sociales que favorezcan la creación y reajuste de servicios y recursos adecuados
a la cobertura de las necesidades socia les.
Función de mediación: En la función de med iación se actúa como catalizador, posibilitando
la unión de las partes implicadas en el conflicto con el fin de posibi litar con su intervención
que sean los propios interesados quienes logren la resolución de éste.
Función de supervisión: Proceso d inámico de capacitación mediante el cual, la figura
profesional es responsable de la ejecución de una parte del programa de un servicio, reciben
la ayuda de un profesional experimentado con la finalidad de aprovechar de la mejor forma
posible sus conocimientos y habilidades y perfeccionar sus aptitudes de forma que ejecuten
sus tareas profesionales de un modo más eficiente y con mayor satisfacción, tanto para ellos
mismos como para el servicio.
Función de evaluación: Tiene la finalidad de constatar los resu ltados obtenidos en las distintas
actuaciones, en relación con los objetivos propuestos, teniendo en cuenta técnicas, medios y
tiempo empleados. También la de asegurar la dialéctica de la intervención. Indica errores y
disfunciones en lo realizado y permite proponer nuevos objetivos y nuevas formas de consegui rl os.
Función gerencial: Se desarrolla cuando el trabajador social tiene responsabilidades en la
planificación de centros, organización, dirección y control de programas sociales y servicios sociales.
Función de investigación: Proceso metodológico de descubrir, de~cribir, interpretar, ex~li:ar y
valorar una realidad a través de un trabajo sistematizado de recogida de datos, establec1m1ento
de hipótesis y verific~ción de las mismas, empleando para ello téc~icas pr~f~siona les y científicas
~ fin de contextualizar una adecuada intervención y/o acción soc,al planificada.
Función de coord' "6 . p a determinar mediante la metodología adecuada las actuaciones
d mac1 n. ar .. . d 'f
e un grupo de profesiona les, dentro de una misma organizac1on o pertenec1~ntes a I ere~tes
organizaciones, a través de la concertación de medios, técnicas y_recursos, a fin de deter'.111nar
una línea d e ·in tervencI. n socia
• 1 y o bjetivos comunes con relación a un grupo pob lac1onal ,
6
~unidad o caso concreto.

Fuente: ANECA (2005, p.170-171 ).

20 7
ÜRIGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

. 1· t . d'
incluyen tanto actuaciones directas con el sistema c ,en e como rn rrectas co
-------
Estas funciones son transversales a los diferentes ámbitos Y niveles d e interv .
encrón
,
. ., t· • n e1 en.
torno, además de las propias de organrzacron Y ges ron.

5. TRABAJO SOCIAL EN LOS ÁMBITOS DE BIENESTAR

En este epígrafe se describen brevemente los sistemas del bienestar donde el T


bajo Social como práctica profes ional y como disciplina científica está presente de/ª·
ma explicita y reconocida normativamente o de forma imp lícita como fi gura técnicor-
a.

5.1. Trabajo Social y Servicios Sociales

El Trabajo Social está presente en el sistema de Servicios Sociales como profesión


de referencia, que desarrolla su actividad junto a otros perfiles profesionales. Con
el reconocimiento del derecho a la asistencia socia l en la Constitución española de
1978, el desarrollo normativo de este sistema de bienestar se ha ido consolidando.
A diferencia de otros sistemas de protección, tales como el educativo o el sanitario
carece de una ley nacional en materia de servicios sociales, lo que genera diversidad'
d e modelos. Si bien, la aprobación del Plan Concertado de Prestaciones Básicas de
servicios sociales (PCPB) en el año 1988 persiguió articular la cooperación económica
y técnica entre administraciones y garantizar un mínimo de prestaciones sociales en
el conjunto del Estado (Gutiérrez, 2001; Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar
Social, 2019). Tal y como señala la propia norma tiene los objetivos de garantizar
unos servicios básicos para toda la población, de calidad, ajustados a sus necesidades
generando una red pública de equipamientos para prestarlos. Se recogen las presta-
ciones que se presentan en el siguiente cuadro:
Como se observa en el cuadro el Plan Concertado busca dar responder a las si-
tuaciones de vulnerabilidad y dificultad social de la población identificando las pres-
taciones anteriores y reconociendo como equipamientos los centros d e servicios so-
ciales, los albergues y los centros de acogida entre otros. Posteriormente el catálogo
de Prestaciones reconoce las prestaciones anteriores e incorpora la d e Fomento de la
Solidaridad, como es la Cooperación Social. La misma contempla la participación Yel
desarrollo comunitario incorporando el voluntariado, el asociacionismo y la participa-
ción c iudadana en el marco de los servicios sociales.
Las leyes autonómicas de servicios sociales de primera generación, establecieron
la estructura del sistema en dos niveles: atención básica a través de las UTS (Unidades
de Trabajo Social) y la atención especializada o de segundo nivel. La primera etapa de
desarrollo de los servicios sociales ha estado caracterizada por la necesidad de reorga-
nización de la asistencia social como un sistema de garantía de derechos. Las leyes se
centraban en colectivos de actuación y así contemplaban acciones concretas difer~~-
. d as para personas con d 1scapac1
era ' 'd ad, mujer, menores, personas mayores, poblac1on

208
B. Trabajo Social Y Bienestar: conceptos y ámbitos de intervención
------- - -----__:_- -=-:::.:..:..=~~~~~~~::.::.:~
inmigrante en situación de excl usión social, entre otros que dieron lugar a diferentes
normas que definieron las intervenciones para dichos colectivos. La consol idación del
sistema de Servicios Sociales ha ido acompañada del desarrol lo normativo vinculado a
diferentes campos de acción, destacando los programas y servicios orientados a la aten-
ción de infancia Y fami lia, a personas con discapacidad, en situación de dependencia,
personas con discapacidad Y en rentas o inclusión social (Carbonero y Cuesta, 2022).

CUADRO 3: PRESTACIONES BÁSICAS DE SERVICIOS SOCIALES

Información Y Se concreta en informar, orientar y asesorar a la ciudadanía acerca de sus


orientación derechos Y los recursos sociales existentes. Contempla asimismo la valoración
de las situaciones elaborando un d iagnóstico y planteando medidas
individualizadas para la superación de las dificultades existentes.
Ayuda a La finalidad es la mejora de la calidad de vida de las personas y/o sus familias,
domicilio y promoviendo su autonomía e inclusión en el medio a través de diversas
otros apoyos atenciones de carácter doméstico-social, rehabilitadoras y psicológicas a
a la unidad de individuos y fami lias que se hallen en situaciones de especial necesidad, con
convivencia la fin alidad de promover la permanencia en su medio.
Alojamiento La fina l idad es garantizar un marco de convivencia que posibilite el desarrollo
alternativo personal y social, mediante mecanismos alternativos a la convivencia familia r,
bien porque ésta no es posible por no existir la unidad fami liar o b ien, porque,
aunque exista, su deterioro impide el bienestar.
Comprende los recursos físicos o funcionales para dar cobertura a las
necesidades de alojamiento que posibiliten el desarrollo la convivencia social
ha de aplicarse como último recurso.
Prevención Comprende actuaciones concretas de prevención e inserción social, que
e inserción permita identificar las situaciones de riesgo o de marginación social y, que en el
social caso de producirse contemplen acciones asistenciales y rehabilitadoras.
Cooperación Comprende actuaciones dirigidas a fomentar la solidaridad y la responsabi lidad
y fomento de de la comunidad en situaciones de dificultad.
la solidaridad

Fuente: Elaboración propia a partir de Gutiérrez (2001 ).

En materia de infancia y fami lia, las actuaciones de los servicios sociales se llevan
a cabo en el primer y en el segundo nivel de intervención y se orientan hacia la re-
ducción de los factores de riesgo y adopción de medidas de prevención y protección
de situaciones de riesgo y declaración, cuando procede, de desamparo. También se
centra en la actuación de eq uipos de Intervención con fami lia y adolescencia, en los
que se recoge la creación de equipos multidisciplinares en los q ue los profesionales
de trabajo Social son un perfil profesional clave. Asimi~mo, se re_c~ge el ~esarrollo de
Planes de intervención por parte de la atención primaria de serv1c1os sociales.
las intervenciones con relación a la violencia de género se centran en garantizar
el derecho a la información y a la asistencia integral a las víctimas. Actualmente, se

209
L T RAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
Ü RÍGCNCS Y DCSARROLLO DCL TRA0AIO SOCIA •

. . d , P
para acreditar las situaciones de violencia e genero. or su parte, en el Pact
-------
reconoce el papel de los profesionales de los servicios sociales en el recono . .
c1nuen10

tado contra la Vio lencia de Género, se recogen 292 medidas Y 1 O ejes de acc~ó~e Es.
· ·os socia
afectan a 1os serv1c1 · 1es. que
La atención a personas mayores, personas con discapacidad y personas d
.f . . d . epen.
d ientes se desarrolla a través d e d , erentes programas y serv1c1os e intervención
de los dos niveles de servicios sociales. Reconoce tanto las prestaciones derivad des-
. 11 .
la consideración como persona depend ,ente, como aq ue as orientadas a pe
as de
rsonas
con d iscapacidad y a personas mayores. Estas, en algunos casos, convergen cuand
produce una situación de discapacidad y dependenciaº. de envejeci miento asoci: ;~
a dependencia, o situaciones en las que pueden c?nflu1r la~ tres situaciones en una
misma persona o fam ili a. Progresivamente se han ido ampliando programas y servi-
cios. De forma particular, a partir de 2006, con la aprobación de la Ley de Autonomía
Personal y Atención a la Dependencia al reconocer un catálogo de servicios sociales
dirigidos a promover la autonomía personal y la atención a la dependencia.
Resulta de interés poner en valor la presencia de los y las trabajadoras sociales
incorporados en el Plan Concertado de Prestaciones Básicas de Servicios Sociales de
corporaciones locales, estos en el marco de ser profesionales de referencia del siste-
ma, en el año 2019, tenían una presencia mayoritaria en los m ismos (43,52%) respec-
to al total, seguidos del personal administrativo (19,88%) y de los y las educadoras
sociales (17,6%) (Mi nisterio de derechos sociales y agenda 2030, 2019).

5.2. Trabajo Social y Salud

El Trabajo Social en salud ha tenido un fuerte impulso a través de la práctica pro-


fesional y es un importante campo de especialización (Coloms, 2008). La intersección
entre lo social y sanitario ha sido un aspecto clave a lo largo de la hi storia de la acción
social. La Ley 14/1986 de Sanidad de España identifica funciones de carácter social
en tres grandes campos de intervención: atención primaria integral de salud; atención
especializada en salud; y atenció n en salud mental.
Las funciones en atención pri maria en salud tienen un carácter comunitario, ubicán-
dose su actuación en las Áreas y en las Zonas Básicas de Salud. Su actividad se desarro-
lla dentro de los equipos y se articula en torno a diferentes activ id ades a nivel individua~,
rd1
grupal Y comunitario. Participan en la valoración psicosocial, gestión de casos, coo ·
nación sanitaria así como el desarrollo de funciones de promoción de redes de apoyo
formal e informal, el conocimiento de los recursos sociales, generación de grupoS, pro-
moción de voluntariado (Fuster, 2017; Abreu y M ateu, 2017; Aretio y Beni, 20l B).
La atenc1·on · 1·izad a d e salud comprende acti vidades que abarcan tanto
' especia
.d d d . . . 1 d cativas.o
neces1 a es e corte as1stenc1al, como otras de carácter promociona , e u
• • 1 primario
preventivas que superan las posibi lidades de atención por parte del nive

210
--- -
8. Trabajo Social y Biene t
------------=--=: . :. =::ª::_r::_:c::o'..'..'.n~ce~p~to~s'...:y~a~·m~b~i~to~s~d~e~in~t~e~rv'.:e~nc~i~ón
5

(Colom, 2008). En este nivel también se incluye la actividad del trabajo social a nivel
hospitalario. .,
Por su parte, la atenc1on a la salud mental ha ido cobrando protagonismo, en los
últimos años, dand0 mayor pesoª la prevención Y a la desmitificación de la misma.
Desde la reforma psiquiátrica desarrollada en la década de los 80 que planteó la
desinstitucionalización Y la atención en el entorno comunitario (Deviat, 201 O), desde
el Trabajo Social, j unto a otras disciplinas, se ha ampliado el abordaje de la salud
mental con la cons ideración de otras necesidades, como las educativas y/o laborales,
además de las de integración social y comunitaria.

s.3. Trabajo Social y Justicia

En el ámbito de justicia, se encuentran diferentes espacios profesionales donde


está presente la figura de Trabajo Social. Se destaca en primer lugar, la intervención
en los juzgados y los equipos psicosociales. Su contenido está relacionado con las
tareas de instrucción en materia de fami lia, pudiendo intervenir también en otros
asuntos relativos con los ámbitos penal, contencioso administrativo o de la seguridad
social (Ferri y Cintado, 2018; Ruiz, 2014), a través de la realización de peritajes socia-
les. Desde el ámbito judicial también es destacable la vinculación con otros recursos
como Instituto de Medicina Legal (incapacidades, víctimas y lesiones), el Instituto
Anatómico Forense (muertes violentas o sospechas de crim inalidad) o el Punto de
Encuentro Fam iliar (PEF), entre otros.
Un tipo específico de justicia con presencia del Trabajo Social es la de menores,
dentro de los equipos de ejecución de medidas judiciales. A pesar de situarse en un
contexto penal, se distinguen cuatro etapas que dan forma a un proyecto en la eje-
cución y acompañam iento en las medidas de intervención impuestas por el juez de
menores (Pozo, Muñoz y Amador, 2008): acogida, evaluación inicial, desarrollo y
evaluación progresiva de los proyectos individualizados de medidas y el modelo de
ejecución de medidas.
En conexión con la anterior, también hay que destacar el papel del Trabajo Social
e_n los servicios sociales penitenciarios, recogido en distintas circu lares de la Secreta-
ria de Instituciones Penitenciarias y en el manual de Procedimiento del Trabajo Social
en Instituciones Penitenciarias (Secretaría de Instituciones Penitenciarias, 2018; Ins-
trucción 2/2018; Circular 21/1995). En estos documentos se fundamentan dos gran-
des áreas relativas al diagnóstico y la intervención. En relación con el diagnóstico,
se Persigue la evaluación del área convivencia y familiar con el fin de detectar las
neces·d 1 ades y de realizar un diagnóstico de su s1tuacion.
· ·,
p ~as f~nciones de los Trabajadores Sociales e~ el ~arco d~ ,los Servicios Sociales
enitenc1arios tienen como fin faci litar y potenciar la 1ntegrac1on del preso en la co-
munidad e intervenir con las familias. En su mayoría, se combinan ambos aspectos

211
TRA YECTORIA

-----
DE UNA PROFESIÓN
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL.

desde los programas de preparación de la libertad condicional, los permisos .


. . d"d
I
p 1 . Pen1ten.
ciarios, los programas puentes y el Serv1c10 de Me as Y enas A ternat1vas.
En el ámbito de justicia también se debe hacer referencia a la atención a la ,
. 1 rf" I d s V1c-
ti mas del delito (OAVD), compuestas por ~ro fes,ona_es con pe 1 • e Psicología, De-
recho y Trabajo Social. Desde el área social se realiza la recepción de la ayuda
estudio de necesidades, el seguimiento y el acompañamiento judicial. ' el
Finalmente la violencia de género en el campo de la justicia queda adscrita a¡·
' u~
gados exclusivos sobre esta materia (Ruiz, 2014). Los equipos psicosociales formado
por las figuras de psicología, medicina forense Y Trabajo Social persiguen los siguien~
tes aspectos: 1) Investigación sobre los hechos denunciados; 2) Valoración integral
sobre el clima violento y el riesgo de repetición de las agresiones; 3) Asesoramiento
sobre medidas específicas, entre las que se incluyen el alojamiento o la vivienda, la
intervención en la comunidad o el acompañamiento profesional (Ministerio de Justi-
cia, 2005).

5.4. Trabajo Social en otros sistemas de bienestar

La figura profesional de Trabajo Social está presente de forma explícita-regulada-o


implícita en todos los ámbitos del bienestar. Dedicamos este epígrafe para comentar
brevemente tres ámbitos claves para la cuestión social: educación, empleo y vivienda.
A diferencia de los sistemas señalados en los epígrafes anteriores, en estos sistemas,
el reconocimiento de la figura profesional del Trabajo Social presenta diferencias en
función del contexto, en España a nivel autonómico y a nivel internacional.
En el ámbito educativo formal, la figura profesional está incluida dentro de los
Equipos de Orientación Educativa y Psicopedagógica (EOEPS), y se integra a los Y
las trabajadores sociales educativos dentro de la nueva figura profesional creada con
la Ley Orgánica 1/1990 de Orgánica General del Sistema Educativo como Profesor
Técnico de Servicios a la Comunidad (PTSC), a la que se puede acceder desde una
amplia variedad de titulaciones, entre ellas la de Trabajo Social. Esta figura profesional
tiene dos tipos de funciones: psicopedagógicas y sociales (Sánchez, 2008). En algunas
comun idades autónomas de España existe normativa específica que garantiza la pre-
sencia de profesionales de Trabajo Social en el ámbito educativo.
El ámbito de empleo es esencial en los procesos de intervención social. Desde la
práctica profesional se desarrollan diferentes programas y servicios en colaboració~
t
con el servicio de empleo. Si bien, la figura profesional del Trabajo Social no eS ª
, ·t
presente d e forma exp 11c1 a o reconoc1"d a. No obstante, desde la formac1on
. , de grado
.
· , · d I
se puede eJercer como tecn1co e os programas de empleo. Asimismo, en es te ámbito
se han desarrollo en los últimos años infinidad de planes programas y servicios para
· 1us1"6 n socia
1a inc · 1 y 1ab ora I d e personas en situación
· ' · Otros. ,ec·
O riesgo de exclusión. 1,
.6 . .6 d d. d. pac1délC
tores d e po bl ac1 n en s1tuac1 n e 1ficultad, tales como personas con ,sea

212
--- -
8. Trabajo Social y Bi
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ ___,:__e

J.6venes con baja cualificación


.:.:n.:..:e:.:s::ta::_:r:_::c~o'.'...'.ce
n~~p~to~s~y~á~n~1~bi~to~s~d~e~i~n~te:'.:rv~e~n'.:

. o fracaso escolar, cuenta n con programas y serv1c1os


..
c~ ió~n

específicos don?e que requieren de los conocimientos, competencias y habilidades


del Trabajo Social.
El ámbito de .viviend a .es un espacio propicio para el desarrollo de actividades para
la inclusión social que giran desde la satisfacción de necesidades de supervivencia,
hasta otro tipo de aspectos vinculados a la participación y la incorporación en el
entorno (Cortés, Fernández & Plaza, 2003). En este sentido, se ha de desvincular el
alojamiento, de soluciones meramente basadas en la emergencia y en la protección
de la intemperie (Cabrera, 1998; Pinilla, 2005). En este ámbito, resulta especialmente
importante el papel del Trabajo Social en programas de acompañamiento a personas
y familias en situación o riesgo de excl usión residencial. Este tipo de intervención
con familias tiene una duración media de más de 4 años (Nogués y Rodríguez, 2007).
Además de intervenir con las personas y familias también es necesaria la intervención
a nivel del entorno para una buena convivencia vecinal y comunitaria.

6. CONSIDERACIONES FINALES

Como se ha visto a lo largo de la historia de la acción social se han ido generando


diferentes instrumentos para el abordaje de las necesidades sociales. El Trabajo Social
como práctica profesional con identidad propia surge con la revolución industrial,
para dar una respuesta fundamentada científicamente a las situaciones de dificultad
social. Su quehacer profesional está fuertemente condicionado por el contexto socio-
histórico, y, por tanto, político y económico en el que se desenvuelve su acción.
Ahora bien, desde las instituciones definitorias de la disciplina, el Trabajo Social se
enmarca en la defensa de los derechos humanos y la justicia social. Su acción práctica
se desarrolla a través de una diversidad de funciones que se orientan al desarrollo del
sistema cliente y la generación de entornos propicios de inclusión social.
Como práctica profesional, el Trabajo Social ha ido modificando su presencia en
diferentes campos de acción, incorporándose de manera desigual en los diferentes
sistemas del Bienestar. En unos casos, encuentra un reconocimiento explícito de su
idiosincrasia y de sus funciones profesionales, reflejado en la normativa con una con-
sideración expresa de la figura profesional de Trabajo Social. Este es el caso de los
sistemas de servicios sociales, que presenta a este profesional como referente para
dicho sistema; y de los sistemas de salud Y justicia. . . .
Otros ámbitos como educación O vivienda cuentan con perfiles profesionales di-
versos, en los que también hay personas tituladas en Trabaj~ Social. Si ~ien, la falta de
especialización técnica de dichos perfiles O la falta de identidad profesional ~a.ce que
los proble . .
mas socia1es re 1at1vos a
tal a'mbito no sean atendidos de forma suf1c1ente o
con antela · , cronificación de los problemas y mayor presión
c1on, 1o que provoca una .
en el pro · . d . . • les que debe dar respuesta a las carencias de los
p10 sistema e serv1c1os soe1a

213
Ü RÍCENES Y DESARROLLO DEL TRABA IO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

otros sistemas. Un ejemplo reciente en este sentido, está sucediendo con las Poi' .
de garantía de rentas a través de la creacion ' .imo v·1tal como it1cas
. , d e 1 1ngreso M m
, . . ' Presta.
ción del Si stema de la Segundad Social.
Juntos a estos sistemas del bienestar, también hay que señalar que la figura pro' .
• , • 1esI0-
nal del Trabai·o Social tiene presencia (o puede tenerla) en otros amb1tos de acción
. . corno
la cooperación al desarrollo la ayuda humanitaria, los entornos laborales o el ei·er . .
' . . cIc10
l ibre de la profesión. Ya que donde hay personas es precisa la figura del profesional
cuyo quehacer se centra en la relación entre las personas Y d e estas co n el entorno.
Entre las funciones que esta figura profesional desarrolla son frecuentes la de aten-
ción d irecta, apoyo psicosocial, informació n, valo ración Y o rientación en la tramitación
d e prestaciones, programas o servicios. También son impo rtantes otras funciones de
intervenció n indirecta como las de planificación, evaluación, investigación y formación.
El d esarrollo de todas estas funcio nes profesionales en los d istintos ámbitos contri-
buirá a un mej o r abordaje de las problemáticas sociales y a una mejo ra del bienestar
social de la ci udadanía. En los últi mos años con la plena integració n de los estudios de
Trabajo Social en la Universidad se está avanzando en la generació n de conocimiento
al servicio del Bienestar de las personas y de la sociedad.
Para fin alizar, conviene recordar que la extensió n de la ciudadanía es un proceso
constante de luchas y confl ictos sociales. No es siempre lineal ascendente, sino que
también puede suponer retrocesos y limitaciones. Y esto es especialmente clave en
el marco de los derechos sociales. Con el desarrollo del Estado d e Bienestar y la
orientació n de las políticas sociales hacia la universalización del bienestar se superó
el modelo anterior basado en la benefi cencia. Si n embargo, la pérd ida de intensidad
protecto ra de las po líticas sociales influye en las d inám icas en las q ue se desarrolla
el Trabaj o Social, en un punto do nde se entrecruzan las necesidades sociales no cu-
biertas, los nuevos riesgos sociales y la presió n d e todo ello en el sistema de servicios
sociales cada vez más saturado en la función de contención y asistencial frente a la de
prevenc ió n y promoción. el malestar de la po blación y la reubica el esq uema asi ste~-
cia tradicio nal de la acción social de un plano subsidiario a uno de mayor relevan~ia
institucional. Esta situación, casi cien años después del surgim iento del Trabajo So~I 1 .ª
como práctica profesio nal, presenta un desafío y una oportunidad de consolid~c_ion
d e 1 mismo
• como d IscIp
' . 1Ina
· •
cIentI'f'1ca capaz de anal izar la reali d ad socia,
. 1 1
·dent1f1car
los prob lemas, infl uir en las políticas públ icas y comprender que su quehacer e5tá en
promover el desarrol lo biopsicosocial d e las personas en tanto titulares de derechos.

LECTURAS RECOMEN DADAS

. , . Nacional
ANECA,. (2005). Li bro b lanco. Titu lo d e Grado en Trabaj o Social. Agencia iua·
d e Evaluación de la Calidad y Acred itació n, M ad rid: Agencia Nacional de Eva
ción de la Calidad y Acreditación .

214
-- -
8. Trabajo Social y s·
-------------..:~'.: e :. :.:ne: .:'.s.ta''.:.:..:r:~c:.'.:'.o~nc~e~p~to~s~y~j~m~b~it~os~d~e~in~tc~rv~e~n~

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EJERCICIOS DE AUTOEVALUACIÓN

1. La acepción residual del concepto de bienestar social se ciñe a la limitación


de la asistencia a determinados grupos de población en situación de necesi-
dad. Indique si esta premisa es V/F.
2. La concepción desarrollista del concepto de bienestar social se refiere a los
sistemas de bienestar de los países desarrollados. Indique si esta premisa es V/F.
3. La etapa pretécnica del Trabajo Social se refiere a las formas de acción social
de carácter benéfico, filantrópico y caritativo propias desarrolladas hasta me-
diados del siglo XVIII. Indique si esta premisa es V/F.
4. Para algunos autores, como Álvarez-Uria (1983) la Beneficencia buscaba pro-
teger la salud pública de determinados grupos de población. Indique si esta
premisa es V/F.
5. El Trabajo Social es una disciplina que se basa en los principios de principios
de justicia social, derechos humanos, responsabilidad colectiva y respeto por
la diversidad. Indique si esta premisa es V/F.
6. Las funciones de investigación y docencia no están reconocidas por la ANECA
(2005) como funciones de los profesionales de Trabajo Social y es necesario reali-
zar formación complementaria para su desempeño. Indique si esta premisa es V/F.
7, Las actuaciones encaminadas a restablecer, conservar y mejorar las capacida-
des, la facultad de autodeterminación y el funcionamiento individual o colecti-
· ·n de promoción e inserción social. Indique si
vo Se correspon d en con Ia func 10
esta premisa es V/F.

215
ÜRÍGENCS y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE U A PROFESIÓN

~
8. Las leyes autonómicas de servicios sociales de primera generació
· 1 d · t ·, n se est
turaron, principalmente, en d os nIve es e in ervencIon diferenciad ruc.
ción básica y atención especializada. Indique si esta premisa es v,:s
en aten.
9. La intervención en Trabajo Social en el campo de la salud se estructura. . .

mente en tres campos re 1atIvos con 1a atene,'6n pnmena
· · ·integral de saludPrincipal•
1
· ' en sa 1u d men_ta 1. 1nd Ique
ción especializada y 1a atencIon · sI· esta premisa 'esªVaten·
10. Los ámbitos que se incluyen dentro del ámbito de la justicia hacen refere ~-
., 1 1· ., d . . 1 nc1a a
los asuntos de instruccIon Y_ a re~_1zac1on ~ penta1es en os juzgados, a la ela.
boración de propuestas y e¡ecucIon de medidas de proyectos individualizad
de intervención con menores infractores, al diagnóstico e intervención en~~
marco de los servicios sociales penitenciarios en el que se incluye su laboren el
Servicio de Medidas y Penas Alternativas, y finalmente la atención a las víctimas
del delito y la violencia de género. Indique si esta premisa es V/F.
11 . Los campos de educación, vivienda y empleo, no son campos en los que se
han incorporado Trabajadores Sociales en su ejercicio profesional. Indique si
esta premisa es V/F.

RESUMEN

¿Qué es el Bienestar Social? ¿Qué papel tiene el Trabajo Social en los sistemas
de bienestar? A estas dos preguntas se dedica este capítulo. Se trata de comprender
en primer lugar, la complej idad del concepto de Bienestar Social, que transciende el
espacio profesional del Trabajo Social a la vez que lo enmarca.
El concepto presenta una doble acepción desarrollista y residual ideológicamen~e
condicionadas, que orientan el desarrollo de políticas sociales determinadas a traves
de las cuales se articula la acción del Trabajo Social en los sistemas de bien~s~ar. O~
ahí la importancia de conocer la evolución histórica del contexto sociopolitico de
Trabajo Social. Las etapas del desarrollo del Traba¡·o Social (pretécnica, técnica, pre-
. e su
científica, científica) se analizan con relación al intervencionismo estatal que tien
1
reflejo en las políticas sociales desplegadas y en la estructura de clases que marca;;
. ·
con d IcIones · 1es d e vI'd a y, por tanto, en el reconocimiento
socia · d e los derechos
ciudadanía, en las sociedades occidentales. eve
El Trabajo Social del siglo XXI ha sido definido como profesión que promi·~era·
.
1 cam b10 1 . . . to y la i
e_ y e desarrollo socia l, la cohesión socia l y el empoderamien urnanos,
c16n de las personas; se basa en los principios de justicia social, derechos h e ta
·· . · nes que
responsabilidad colectiva y respeto por la diversidad. Entre las funcio . ocial,
. . 0 ps1cos
f1gura profesional desarrolla son frecuentes la de atención directa, apoy am;i o
. f . ., . s progr,
in ormac1ón, valorac1on y orientación en la tramitación de prestacione ' 010 l,1
. . T b', . .ó . directa co
servIcIos. am Ien son importantes otras funciones de intervencI nin
de planificación, evaluaci ón, investigación y formación.

216
8. Trabajo Social y s·
--
- - - - - - -- -- - - -_:_..:.:.::
'e::_:n,:::es:ta:r~:c~o~n~ce:!p~to~SJY~á~m~b~it~o~s~d:_e~¡n~te::rv~e::n~c~ió~
n

El desarrollo de todas est as funciones profesionales en los distintos ámbitos del


b.1enestar contribuye a un me1·or abordaJ·e d I bl · • ·
. . e as pro emát1cas sociales y a una meJora
del bienestar soCJal de la ciudadanía.

GLOSARIO

Bienestar: Estado que alcanza Y experimenta un individuo al satisfacer sus necesi-


dades de un modo compatible con la dignidad humana. El concepto fue incorporado
al campo de las ciencias sociales por algunos economistas ingleses del siglo XX. El tér-
mino se opone a malestar Y connota un estado de satisfacción completa, de ausencia
de necesidades. (Ander Egg, 2009)
Bienestar social: El concepto de "bienestar social", adquirió carta de ciudadanía en
el ámbito de las ciencias sociales y de las prácticas sociales, como consecuencia de la
convergencia de varios hechos y ci rcunstancias históricas (Ander Egg, 2009)
Equipos psicosociales de los juzgados
la intervención en los j uzgados y los equipos psicosociales está relacionada con
las tareas de instrucció n en materia de familia, pudiendo intervenir también en otros
asuntos relativos con los ámbitos penal, contencioso administrativo o de la seguridad
social, a través de la realizació n de peritajes sociales.
Funciones profesionales
Las funciones son las tareas o actividades específicas que el trabajador social des-
empeña en la sociedad para alcanzar determinados objetivos profesionales, y parte,
como es obvio d e su objeto. (Conde M egías, 2003)
Plan Concertado
La aprobación del Plan Concertado de Prestaciones Básicas de servicios sociales
(PCPB) en el año 1988 persiguió articular la cooperación eco nómica y técnica entre
administraciones y garantizar un mínimo de prestaciones sociales en el conjunto del
Estado (Gutiérrez, 2001 ; Ministerio de San idad, Consumo y Bienestar Social, 201 9).
Política: conjunto de orientaciones y decisio nes estratégicas que se deben estable-
cer necesariamente con punto de partida para el proceso de planeación o plani fica-
ción. (Ander Egg, 2009) . .
Política Social: La polít ica social nace y se configura a part1~ de las pn mer~s me-
didas de protección a los trabajado res (que surgen en Alemania) y de las primeras
medidas públicas de acció n o rganizada frente al hecho de la pobreza (q ue se origina
en Inglaterra). (Ander Egg, 2009)
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217
LÜ~R~ÍG~CN~ES

-
~Y~D~E::SA~R~RO~l~lO~D~E:_lT~R~AB~A~JO~S::_O::_:
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el-perfil-profesional-del-educador-social-dentro-de-las-politicas-educativas

220
9, Ética, Dere~hos Sociales y Trabajo Social
como mecanismos de resiliencia de la
Ciudadanía
fRANasco JAVIER G ARC~~LLA, JESús M. PÉREZ V1EJO v FRANCISCO JAVIER LORENZO GILSANZ
Departamento de Traba¡o Social, Facultad de Derecho.
Universidad Nacional de Educación a Distancia.

GUIÓN/ESQUEMA:
1. Introducción
2. Ética en Trabajo Social
3. Derechos Humanos y Sociales
3.1. Marco legal e internacional de los Derechos Humanos
3.2. La importancia de los Derechos Sociales en la vida de las personas
3.3. Enfoque de derechos humanos y sociales en la intervención social
3.4. Derecho Subjetivo
4. Trabajo social y Derechos Humanos
4.1 . Derechos vs necesidades
4.2. Trabajo social y resiliencia
S. Conclusiones
OBJETIVO CENTRAL DEL CAPITULO:
Comprender el espacio de intervención del trabajo social desde la ética, los derechos
humanos y los derechos sociales como mecanismos de resiliencia de la Ciudadanía.
OBJETIVOS DEL CAPITULO:
Conocer y asimilar los conceptos básicos relacionados con la ética, los derechos humanos
YSociales, así como el impacto que tienen en la vida de las personas, grupos y comunidades.
Entender la importancia de aplicar el enfoque de derechos humanos en las intervenciones
desde el Trabajo Social.
CONCEPTOS CLAVE:
Ética, derechos humanos, derechos sociales, derecho subjetivo, resiliencia y Trabajo Social.

221
Ü RÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL, TRAYCCTORIA DE UNA PROFESIÓN

~
1. INTRODUCCIÓN

El desarrollo del Trabajo Social implica décadas de hiStoria como prof .


. d . . ., d es1ón d
práctica laboral con múltiples influencias, de a quis,c ion e un corpus teóri ' e
pio a su vez nutrido por otras disciplinas científicas, de una aplicabilidad
f ., . 1 1
0
Pro.
ica e0
é/
principios y valores que la identifica como una pro esion soCJa , e desarrollo d n
. 11 ., d e Orde.,
namiento jurídico nacional e internac1ona , a creacion e estructuras profesio
. 1 1 Ad . . . nales y
académicas la interacción con el Estado Socia Y a mm1strac1ó n Pública 1
' d '6 'f' d ' a Puesta
en marcha de políticas sociales y planes e actuac1 n espec1 1cos, e la investí ..
. . . . gac1on
y transferencia social y, por supuesto, de un amp l 10 reconoc1m1ento internacional P
la labor desarrollada desde la segunda mitad del siglo XIX en adelante. or
Esta urdimbre d ibuja una trayectoria de una profesió n alineada en los derech
humanos y la justifica social, en los ODS y en poner, junto con la evolución del sabos
hacer, el foco en faci litar el ejercicio de los derechos sociales de las personas, farn·i·
11aser 1
grupos y comunidades (García-Casti lla y M eneses, 2009). El desarrollo del Traba·
Social queda representado en una serie de dimensiones de interacción profesionli
que sitúa a la persona en el centro de atención, creando un espaci o propio para la in.
te~ enc ión d esde múltiples ámbitos y funciones que capacitan a los y las trabajadoras
soCJales en m ateri a preventiva, asistencial, rehabilitadora y de promoción del usuario.

f JGURA 1. ESPACIO DE INTERVENCIÓN EN El TRABAJO SOCIAL


.--------- - ----
1
Organizaciones
Derechos Oere,'los

--
inte rnacionales Ética profesional
t.umanos SCCl-lll'\
/ de trabJJO soci.:JI
- .....
,-- - ---- -.__; TRABAJO
Slstem.: pút,lico SOCIAL Compete ncias Necesidades
d, er,•1(1CS especificas de sociales vs
son;ile: trabajo social
L Reslliencia

1
Investigación y Ámbitos de
00S transfe rencia intervención en
social trabajo social

ESTADO DE OIENEST.t\R
L --·---~- --- -
Fuente: Elaboración propia, 2022.

Todos estos elementos recogidos en la figura 1 representa dimensiones de ac·


tuació n que trabaj an desde d iferentes ámb itos de intervención, y desde los diversos

222
sociales y Trabajo Social como meca · d
.. o erec1,os nismos e resiliencia de la Ciudadanía
p-----
9.

as de protecció,n_social q~e conforman _el Est~do de Bienestar. Además, en el


S , lo se aborda la
istef11
,
etIca profesional de trabaJo social y la ,·mport . h t .d
ancIa que a eni o
cílP1tLI de union con los derechos humanos y los derechos soc· 1
Llnto . . , Ia es.
en sLI p os con cierto detenimiento como los derechos evolucionan de acuerdo con
\terem d . d d d ,
•dades en ca a soe1e ª Y en ca a epoca, teniendo en cuenta los hechos y
neces1 . 1 d
líl5 to histórico en e que se esarrollan. No es suficiente el carácter universal
conteX . h . .
e1 edan tener sI en mue as_ ocasiones no se sigue reivindicando desde la sociedad
qu~ pLld los movimientos sociales para consolidar y proteger sobre todo a las perso-
eivd Y, evulnerables. U n h'ito ·importante fue en el año 2000 el Parlamento Europeo
as rnas . ,
n isión Europea Y e1 ConseJo Europeo proclamaron la Carta de los Derechos
la com I U ., E 1 1
mentales de a n1on uropea, en a cua se recogen los derechos individuales,
fun da , • •
.. políticos, economIcos y socia 1es.
cIvI1es, 1 . d .
Pero la evolución de a soe1e ad sigue su curso y no está exenta además de hechos
< resivos como es la aparición de una pandemia. ¿Quién no se vio afectado por la

;;VID-19 en algún ~spe~t? de su vida? De ahí surgieron múltiples necesidades sociales


ue se acentuaron e 1mp1d1eron el normal desarrollo de las personas y familias, empre-
:s, Administración pública. Para estas situaciones es necesario la resiliencia a todos los
niveles, desde lo micro a lo macro. A nivel macro se planificaron políticas públicas, a
través de medidas presupuestarias de activación de mecanismo de recuperación y res-
iliencia aprobado por el Consejo Europeo cuyo objetivo es dar una respuesta conjunta
que haga frente a las consecuencias económicas y sociales de la COVID-19.
A nivel micro ha afectado a todos los niveles sociales, pero de forma especial a las
personas más vulnerables. La meta 1.5 del primero de los ODS hace referencia al fo-
mento de «la resiliencia de los pobres para reducir su exposición y vulnerabilidad a los
fenómenos extremos»; y tanto la pobreza como la exclusión social lo son, especialmente
cuando se mantienen en el tiempo. Ofrecer mecanismos de resiliencia por medio de
los derechos sociales, prestaciones económicas, recursos, asesoramiento y trabajo en
red, son necesarios para revertir la situación de la persona, familia, grupo o comunidad.

2. ÉTICA EN TRABAJO SOCIAL

La ética proviene de la rama de la Filosofía Moral y ha tenido un amplio desarrollo en


el siglo XX en las diferentes profesiones. Etimológicamente proviene del griego éthos y
se entiende como el «carácter habitual» de la persona en su proceso de elección o toma
de decisiones basada en la moralidad de lo que está bien o mal. Desde este precepto,
el origen de la profesión del Trabajo Social siempre ha estado ligado en contribuir con
el bienestar de las personas, grupos y comunidades. Desde la caridad y filantropía, pa-
sando por 1os seguros sociales, la beneficencia y la asIstencIa
· · · 1 h t
socia , as a cu 1minar

con
el actual traba10
· social basado en la aplicación d e pnncIp1os
· · · y va 1ores en e1 e¡erc1c10
· · ·
Profesiona1Y en facilitar
' los derechos sociales a la cIu
· dadan ía de forma má sef'icaz.

------------- 223
O SOCIAL, TRAYCCTORIA DE UNA PROíESIÓN
ÜRÍG[N[S y O[SARROllO on TRADAI

. d
A comienzos e1sig1O
. XX contó con d'f t . .
I eren es organizaciones co
. '
~ rno la
. . de Trabajo Social (París, 1928) creándose I Pritti
Conferencia lnternac1ona 1 . . a As era
. d E elas de Trabajo Social (AIETS) cuya finalidad es Ociaci...
lnternac1ona 1 e scu . Ve Iar \JI)
. b d I trabaJ·o social y de los va1ores que 1a definen. p Por 1
intereses g 1o aIes e . . • . osterio Os
. ac·iones reconocidas a nive1 internacional corn rrnerit
ha contado con organiz . . I
o a FE e
. d 1970 en la Federación Internacional de TrabaJadores S . DAAs
integrán ose en . ., . 0c1ale ,
.d La FITS es una organ1zac1on consultiva del ConseJ·o E s (Fllsi
esta bl ec1 a en 1956 · . . conó
. 1d I ONU del Consejo de Europa, Organización Internacional d l"rlico
y Socia e a , . . el l r b .
(OID y en el Consejo Mundial de Bienestar Socia . 1 a a¡0
Este recorrido expresado de forma muy breve, ha consolidado el trab .
'
en el escenario internacional. · duda a1guna, 1a pro,es1ón
Pero sin ' · de traba· ªJo so c1 ·a1
reposa en los Derechos Humanos y la Justicia Social. Esto implica la adhe
. . d h 1• . . .
!? 50
s1on a 1
cial
derechos sociales en sus diferentes vertientes ( erec os po 1t1cos, civiles, eco 6 . os
. . f . 1 • • n rn1co
sociales y culturales) y mediante una práctica pro es1ona SUJeta a la aplicació s,
. 1 1 · d
código deontológico que garantice el tota cump 1mento e una correcta interv . ri n de u
. 1 f ., d T b . . enc16ri
Actualmente el Código deontológ1co de a pro es1on e ra aJo Social fue a b ·
. Pro ado
en Asamblea General Extraordinaria en mayo de 1999. Tiene como referente
Ética del Trabajo Social. Principios y Criterios de la FITS aprobado 1994. Post ~ la
mente Ética en el Trabajo Social, Declaración de Principios fue aprobado enor-
, ., . 1d T b . d Por la
Asamblea General de la Federac1on lnternac1_ona .e ra aJa o~es Sociales y de la
Asociación Internacional de Escuelas de Traba~o Social ~n Australia (2004). Por ejem.
plo, en el apartado de principios, punto 4-1 viene refendo a los Derechos Humanos
y Dignidad Humana: «El trabajo social se basa en el respeto al valor y dignidad inhe-
rentes a toda persona, y a los derechos que de ello se desprenden. Los trabajadores
sociales deben apoyar y defender la integridad y bienestar físico, psicológico, emo-
cional y espiritual de cada persona». Este principio recoge el respeto al derecho a
la autodeterminación, promover el derecho a la participación, tratar a cada persona
como un todo e identificar y desarrollar sus fortalezas.
La ética en Trabajo Social ha conformado un discurso a lo largo del tiempo sobre
su saber hacer o práctica profesional que ha derivado en un Código Deontológico. La
evolución de la práctica de Trabajo Social a lo largo de siglo XX supuso alienar la ética
profesional con el avance de las sociedades. Desde Biestek en los años 50 y 60 en los
que aportó una serie de principios y valores hasta el actual Código Deontológico que
está permanentemente vinculado con el progreso social para su posibles discusiones
y adaptaciones. Representa una guía que marca el proceder profesional y se inscribe
en las competencias laborales de los y las trabajadoras sociales.
El Código Deontológico recoge valores fundamentales de la profesión de Trabajo
Social como son el valor único del ser humano la autorrealización otorgar el máximo
' 1 •
beneficio a todos sus miembros, el compromiso de los trabajadores sociales con la ¡us-
ticia social, la responsabi lidad de estos para dedicar su fo rmación y habilidades en_la
mejor atención a individuos, grupos, comunidades y sociedades, proporcionar la rne¡or

224
. Derechos Sociales y Trabajo Social e
é11ca, orno mecanismo5 cJ ..
9- e rcsilicncia de la Ciudadanía

•ón sin ningún tipo de discriminación re


atenc1 onas el derecho a la intimidad la ~on/dpeto .ª los derechos fundamentales de
1a
s pers , 1 , i enc1alidad 1
ación el respeto a os intereses de tercer d Y e uso responsable de la
·nforrl'l
1 ' b', d 1 . os urante la i t .
bilidad tam 1en e os usuarios en el pro d n ervenc16n social la res-
ponsabajadores socia . 1
es con quienes vayan en
ceso e cambio 1 . '
, a incompatibilidad de
105 _tdrad de tomar decisiones justificadas desde eclontra de lo~ derecho humanos y la ne-
es1 a punto de v t , ·
e T do el lo implica que la ética, sus principio isª etico (Ballestero, 2012).
o s Y va Iores está · t d 1
cías profesionales del Trabajo Social Du . ' in egra a en as com-
peten onocimientos propios y las habilidades · rante 1a intervenció
pr f .
· 1
n socia se com i-
b
nan C . o es1ona 1es como e· b d d 1
. del caso en diferentes contextos y donde la 't' Je verte ra or e
é,<1to e 1ca queda imb · d 1
De la misma manera la Justicia Social viene refer'd nea a en e proceso.
bTd d d 1 ªªque Ios trabajadores sociales
. nen la responsa 11 a e promover la justicia soc·1 1 .
ue 1
ª , en re 1ación con la sociedad
eneral, y con as personas con las que trabaJ·an Est . 'f· . . .
en g . , . . . · o s1gn1 1ca: Desafiar la d1scrr-
rn inacion negativa,, •reconocer. la d1vers1dad
• . ,
distribuir 1 . •
os recursos equ1tat1vamente,
1
oponerse a las po 1t1cas y acciones lílJustas, y a trabajar en solidaridad.

3. DERECHOS HUMANOS Y SOCIALES

3.1. Marco legal e internacional de los Derechos Humanos

En las últimas décadas, el ámbito internacional de los derechos humanos ha evo-


lucionado de forma relevante teniendo como base la Declaración Universal de los
Derechos Humanos, aprobada por la Asamblea General en 1948. Desde entonces se
ha ampliado la normativa a través de pactos y tratados internacionales que promueven
de forma más específica los derechos de las mujeres, los niños y las niñas, las personas
con discapacidad, las minorías y otros grupos vulnerables.
Naciones Unidas define los derechos humanos como «derechos inherentes a todos
los seres humanos, sin distinción alguna de raza, sexo, nacionalidad, origen étnico,
lengua, religión o cualquier otra condición. Entre los derechos humanos se incluyen
el derecho a la vida y a la libertad; a no estar sometido ni a esclavitud ni a torturas; a
la libertad de opinión y de expresión; a la educación y al trabajo, entre otros muchos.
Estos derechos corresponden a todas las personas, sin discriminación alguna'».
Por primera vez en la historia de la humanidad se establece una normativa inter-
nacional que obliga a los estados a promover y proteger los derechos humanos. Este
amplio abanico de derechos, incluyen los derechos civiles, culturales, económicos,
políticos y sociales. Además, es destacable señalar que la Declaraci ón Universal de
Derechos Humanos fue redactada por representantes de diferentes regiones del mun-
2
do con el objetivo de establecer un «ideal común para todos los pueblos y naciones ».

1
Naciones Unidas, https://www.un.org/es/global-issues/human-r!ghts.
2
Naciones Unidas, https://www.un.org/es/global-issues/human-nghts.

225
E UNA PROFESIÓN
RAYECTORIA D , ~ ~ - - - - - - - - -
DAIO SOCIAL, T
ÜR(GENES y DESARROLLO DEL TRA

d Acción de la Conferencia Mundial


., 1Programa e . 1 . d' . 'b de
En 199 3 la Declarac1on Y e e estos derechos «son universa es, in 1v1s1 les, inter.
Derechos Humanos considera qu '» Es en este contexto que, en 1966, cuand
. dos entre s1 • p ,. o
dependientes y están relaciona . d Derechos Civiles y o 1it1cos y sus dos Pr
ternac1onal e · b I d o.
se establecieron el Pacto 1n . . t de denuncia y so re a pena e muerte)
I proced1rn1en o 1 1 y
tocolos Facultativos (sobre e , i•cos Sociales y Cu tura es Y su Protocol
hos Econorn , o
el Pacto Internacional de Derec . Universal de Derechos Humanos, forma
1 oeclarac16n 1o
. .
Facultativo que, ¡unto ªª .
C rta lnternac1ona1
de Derechos Humanos.
que conocernos corno ª _ h •do ampliando los derechos y sus tratado
d los anos se an I
, 'd
Segun han I o pasan ° .
b. , 1 mecan ismos que
supervisan y monitorean la aplicación de
s

y, por en de, tarn ,en os . .d r órganos y personas expertas independientes:


los derechos humanos, con st,tui O po

TABLA 1: O, RGANO S DE SUPERVISIÓN BASADOS EN TRATADOS


Tratado internacional
Órganos de supervisión
Comité para la Eliminación de la Convención sobre la Eliminación de todas las
Discriminación Racial
Formas de Discriminación Racial por parte de
los Estados Parte.
Comité de Derechos Económicos Sociales Y Pacto Internacional de Derechos Económicos,
Culturales Sociales y Culturales.
Comité de Derechos Humanos Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos.
Comité para la Eliminación de la Convención sobre la eliminación de todas las
Discriminación contra la Mujer (CEDAW) formas de discriminación contra la mujer.
Comité contra la Tortura Convención contra la tortura y otros tratos o
penas crueles, inhumanos o degradantes.
Comité de los Derechos del Niño (CDN) Convención sobre los Derechos del Niño
Comité para la Protección de los Derechos Convención Internacional sobre la Protección
de Todos los Trabajadores Migratorios y de de los Derechos de Todos los Trabajadores
sus Familiares (CMW) Migratorios y de sus Familiares.
El Subcomité sobre la prevención de la tortura Protocolo Facultativo de la Convención contra
y otros tratos o penas crueles, inhumanos o la Tortura (OPCAT).
degradantes (SPD
Comité sobre los Derechos de las Personas Convención sobre los Derechos de las
con Discapacidad (CDPD) Personas con Discapacidad.
Comité contra la Desaparición Forzada,
Convención Internacional para la Protección
(CED por sus siglas en inglés).
de todas lasPersonas contra las Desapariciones
Forzadas.
Fuente: Elaboración propia a partir del contenido extraído de Naciones Unidas, 2022.

Además el ConseJ· o de Derech H . . e


' os umanos esta compuesto por miembros qu
abarcan 47 estados y tiene el ob· 1· d
Je ivo e proteger y promover los derechos humanos.

226
, . a Derechos Sociales y Trabajo Social como m .
~ ecanismos de resiliencia de la Ciudadanía

con mecanismos propios de supervisión .


cuenta d los derechos humanos de lo f ~ue permiten monitorizar el cumpli-
rniento e s pa ses miembros:
Procedimientos especiales:
0
• 45 mandatos temáticos
• 13 mandatos de país
0
Examen Periódico Universal (EPU)
0
Investigaciones independientes

La Unión Europea dispone del Si stema Europeo de Derechos Humanos (SEDH) para
proteger Y_ promocionar los derechos humanos en la región. Es un órgano que depende
del ConseJO de Europa Y fue aprobado por la Convención para la Protección de los Dere-
chos Humanos Y las Libertades Fundamentales, conocida como Convención Europea de
Derechos Humanos (CEDH) de 1950. Esta convención no incluía los derechos económi-
cos y sociales, que se incorporaron en 1961 con la Carta Social Europea. En este sentido
la CEDH junto a sus 16 protocolos abarca un amplio abanico de derechos: derechos eco-
nómicos y sociales, abusos físicos, cooperación jurídica, cultura, educación, entre otros.
Al principio, La Convención estuvo compuesta por dos órganos judiciales: la Co-
misión Europea de Derechos Humanos y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos
(TEDH). En 1998 se establece el Protocolo 11, que afirma que las personas podían
tener acceso directo al Tribunal sin tener que acudir antes a la Comisión. Por lo tanto,
se abolió la Comisión y actualmente las personas pueden revindicar sus derechos
directamente al TEDH.
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos tiene sede en Estrasburgo y está com-
puesto por un juez de cada Estado. En algunos casos también la Comisión Europea
puede llevar al Estado miembro ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en
caso de infracción de la normativa de la UE.
En el año 2000 el Parlamento Europeo, la Comisión Europea y el Consejo Europeo
proclamaron la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, en la cual
se recogen los derechos individuales, civiles, políticos, económicos y sociales.
En este sentido, el Consejo supervisa que los derechos fundamentales se tengan
en cuenta en la elaboración de la legislación y de la actuación de la UE. Además,
promociona los derechos humanos en sus relaciones y acuerdos con otros países e
instituciones internacionales3• Para ello, la Comisión presenta un informe anual sobre
la implementación de la Carta, que el Consejo tiene en cuenta para analizar los casos
Yelaborar un informe con sus propias conclusiones.
Otro órgano de la Unión Europea de Derechos Humanos es la Agencia de los
Derechos Fundamentales, que proporciona ayuda y asesoramiento independiente en
esta materia a los Estados Miembros.

3
· de Europa, protecc,-6n y promoc,·ón de /os derechos humanos https://www.consilium.
Con se¡o
europa.eu/es/pol icies/human-rights/

227
VECTORIA DE UNA PROFESIÓN
T
~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ B~AJ~O_:SO~C~
9 RfGCNES y DESARROLLO DEL TRA ~
IA~L-~RA::_:=-=-- - - -- - - - -

ociales en la vida de las personas


. d I0 s Derec hos S
3.2. La importancia e
uerdo con las necesidades en cada Soc'I d
h lucionan de ac e ad
Los derec os evo hechos y el contexto histórico en el qu Yen
• ndo en cuenta os I e se d
ca da época, teme rácter universal que tienen y a ser derech esa.
t entido pese a I ca os fu d
E
rro11 an. n es e s ' as en muchas ocasiones, se conquistan 11 a.
1 · h rentes en las person ' llledi
menta es e in e . d .. de los movimientos sociales y se consolidan ~rite
la presión de la soc1eda civi 1Y gracias a
la lucha de las personas más vulnerables. .
no se puede hablar propiamente de derechos fund
Existe un consenso de que« ) d • arne11
rnidad (Peces-Barba, 1995, p. 113 », es ec1r que desde la cult .
ta 1es hasta Ia mode
,. . , . .d O
.
dignidad humana, 1·b
1 ertad o 1 .gua Id ad empieza
. Ur¡¡
pol1t1ca y 1und1ca I eas com d h n a ser
4 Es en este contexto que los erec os económicos s .
d
planteados como erec os · h . . , oc1ales
las democracias europeas y americanas del siglo XIX cuand
y cu 1tura1es surgen en . ' o 1os
. • d·caban la idea de igualdad en el marco de los procesos de. d
sectores socia1es revin 1 . in us.
• . .,
tria 11zacIon. La efervescencia de diversos aspectos de este periodo
, . como el movim• iento
obrero europeo, las innovaciones implementadas por la Republica de Weimar, las revo.
luciones rusas y latinoamericanas, el New Deal, entre otros, son el marco histórico e
que se desarrollan dichos derechos (Castro~Bu_itr_ago etª':' 2010). . n
A partir de finales del siglo XVIII y princIpIos del siglo XIX, se incluyen algunos
derechos sociales en diversas constituciones, sin embargo, no es hasta el siglo XX que
empiezan a tener fuerza el reconocim iento de dichos derechos, después de la primera
guerra mundial. Todo este recorrido histórico es la antesala que hace que sea posible
la inclusión del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturalesen
la Carta Internacional de Derechos Humanos.
El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales fue apro-
bado por la Asamblea General de Naciones Unidas, en 1966, pero entró en vigor
en 1976, tras ser ratificado por 35 estados. Está compuesto por un preámbulo y 31
artículos, complementado por el Protocolo Facultativo, de 2008, que entra en vigor
en 2013. Este Protocolo establece mecanismos de denuncia e investi gación referente
a los Derechos Económicos Sociales y Culturales.
Los Pactos surgieron durante la Guerra Fría y por este motivo no fue posible realizar
un pacto único, porque los países del bloque occidental consideraban los derechos
civiles y políticos más relevantes que los derechos económicos y sociales, mientras
que los países del bloque comunista priorizaban los derechos económicos y sociales.
Así se establecieron dos Pactos. En la actualidad continúan los debates acerca de qué
derechos deben de ser priorizados, a lo que Pisarello (2007, p. 57) señala que «lasa-
tisfacción de todos [los derechos], sean civiles, políticos, sociales o culturales, podría

4
• Est0 no quiere decir que estos términos no íueron utilizados antes por autores como Platón,
Anstóte~es o Santo Tomás, pero se fortalecen y unen en esa idea unificada de los derechos durante la
modernidad (Peces-Barba, 1995).

228
, . Derechos ;)UUd1e:-. y I raoa¡o Social co
Et1ca, rno mecanismos d ..
9. e res1liencia de la Ciudadanía

·d rarse ligada, de igual manera, a valores .


ns1 e . d 1 'd d Y Principio
co ·d d la liberta , a segun a o el pluralisrn y s corno la solidaridad la
ª'
d1·gn1 • 1, • d
¡·erarqufa ax10 og1ca e la que pueda d d .
º·
nada ha '
Y, en realidad, que justiíi-
ue una . e ucrrse un .
q d más es importante resaltar que estos d h a protección diferenciada.
Ae ' erec os se ad . .
dicta su artículo 2: «que los Estados Part d I quieren progresivamente,
orn° · e e Pacto se
e d'Idas ... hasta el máxrmo de los recursos de qu d' comprometen a tomar
me la plena efectividad de los derechos aq , e ispon_ ga, para lograr progresiva-
mente... . u1reconocidos»
Entre los derechos sociales del Pacto Internacional de · .
culturales se destacan: O erechos Económicos So-
ciales Y

TABLA 2: DERECHOS SoctALES

Derechos Sociales
Derecho al trabajo y otros derechos Artículos
Art. 6: derecho a trabajar y ganarse la vida·
laborales
Art. ~: dere:ho a condiciones de trabajo e~uitativas
Ysatisfactorias· 1

Art. B_: _derecho a fundar sindicato y afiliarse al de su


elecc1on y el derecho a la huelga.
Art. 9: derecho a la seguridad social.
"¡j;echo a la protección de la familia,
Art. 1O: especial protección a las madres durante un
,elemento natural y fundamental de la
período de tiempo razonable antes y después del
sociedad» parto Ymedidas especiales de protección y asistencia
en favor de todos los niños y adolescentes.
Derechos a un nivel de vida adecuado, Art. 11: derecho a la alimentación y a la vivienda,
a la vivienda y la alimentación así como a una mejora continua de las condiciones
de existencia.
Derecho a la salud Art. 12: al disfrute del más alto nivel posible de
salud física y mental. Y medidas para la reducción
de la mortalidad materno-infantil, el mejoramiento
de la higiene en el trabajo y del medio ambiente, la
prevención y el tratamiento de las enfermedades y
asegurar una sanidad para todas las personas.
Derecho a la educación Art. 13: la educación debe orientarse hacia el pleno
desarrollo de la personalidad humana y del sentido
de su dignidad; fortalecer el respeto por los derechos
humanos y favorecer la comprensión, la tolerancia y
la amistad entre todas las naciones y entre todos los
grupos raciales, étnicos o religiosos. Y_ una «educación
obligatoria y asequible a todos gratuitamente».
Derecho a participar en la vida cultural Art. l S: Beneficiarse de la protección de los intereses
Ygozar de los beneficios del progreso morales y materiales que le co~resp~ndan P,º r. razón
científico de las producciones científicas, literarias o ~rt1st1casde
a autora y respetar la indispensable libertad para
~u~::stigación científica y para la actividad creadora.
022.
Fuente: Adaptación del Pacto Internacional de Derechos Eco nomicos Sociales y Culturales, 2

229
ÜRiGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL, TRAYCCTORIA DE UNA PROFESIÓN

~
La Constitución Española de 1978 corresponde a la ley suprema del Estad O
y en ella se incorporan los derechos sociales. Una de las características impo español
la Constitución es que gracias a la amplitud de los términos utilizados en la rta_ntes de
. • rnIsn,
ha podido adaptarla y seguir, aunque no de forma ex haust1 va, 1a epoca y sus carn~·se
I
históricos, con pocas reformas de esta. 0s
Es importante señalar que el artículo 10.2 de la Constitución establece qu
· · 1 d d h h e el Est
do debe tener en cuenta los tratados rnternac1ona es e erec os umanos P . a.
. ara rnt
pretar las normas constitucionales: «Las normas relativas a los derechos funda er.
. rnentale
y a las libertades que la Constitución reconoce, se interpretarán de conformidad s
la Declaración Universal de Derechos Humanos Y los tratados Y acuerdos intern c?n
nales sobre las mismas materias ratificados por España». acio.
A continuación, se destacan los derechos económicos, sociales y culturales
relevantes que se encuentran en la Constitución Española: rnás

TABLA 3: D ERECHOS SOCIALES

Derechos sociales Artículos -


Derecho al trabajo y otros Sección 11 (De los derechos y deberes fundament 1-
derechos laborales del Capítulo 11 (Derechos y libertades) ª es)
Art. 35: derecho de trabajar y el derecho al trabajo;

Art. 3~: 1. l a ley garantizará el derecho a la negociación


colectiva laboral; 2. Se reconoce el derecho de 1
.d . os
IrabaJa ores y empresarios a adoptar medidas de
conflicto colectivo.
Derecho a la educación y el Sección 1 (De los derechos fundamentales y libertades
derecho a sindicarse libremente. públicas):
Art. 27: derecho a la educación;
Art. 28: Todos tienen derecho a sindicarse libremente.
Derechos a la protección social, Capítulo 111 del Título 1, De los principios rectores de la
distribución de renta, seguridad política social y económ ica (arts. 39-52 CE).
social, derecho a la salud, acceso . . , . . , .
a la cultura y promoción de la Art. ?9: la protección social, econom1ca y 1und1ca de la
. . . . ., d h familia.
c1enc1a e mvest1gac1on; erec o y
conservación del medio ambiente, Art. 40: distribución de la renta regional y personal más
derecho a la vivienda, entre otros. equitativa;

Art. 41: régimen público de Seguridad Social para todos


los ciudadanos;
Art. 42: salvaguardia de los derechos económicos Y
sociales de los trabajadores españoles en el extranjero;
Art. 43: derecho a la protección de la salud y la tutela de
la salud pública; _

230
I ¡v .JVClal
• • - v... como .
mecan1sm
os de resiliencia d
e la Ciudadanía

Art. 44: el acce Artículos


1 so a la cultu
y a promoción de la . ~' a la que lodos t::-. ---_J
c1enc1a y la inv . . . renenderecho
Art. 45: derecho y estigac1ón científica·
conservación del . ,
Art. 46: el en . . medro ambiente·
riquec1mi '
cu 1tural y artístico· ento del patrimonio histó .
, neo,
Art. 47: derecho a d'15f
adecuada· rutar de una vivienda d'
' 1gna y
Art. 48: participación libre .
desarrollo político, soci I y ef1ca~ de la juventud en el
A a ' económico y cultural
. rt. 49: previsión trat . ·
integración de los d'. . a,:niento, rehabilitación e
.
psrqu1cos; 1smmu1dos ffs•icos, sensoriales y

Art. 50: suficiencia económic .


la tercera edad. ªªlos ciudadanos durante

Art. 51: defensa de los consumidores y usuarios·

~: !~~t;~~;a~e;~~~\las ordgan iz~ciones prof~sionales


. e ensa e1os intereses económicos
que 1es sean propios.
fuente: Adaptación de la Constitución Española, 2022.

3.3, Enfoque de derechos humanos y sociales en la intervención social

En las últimas décadas, el desarrollo teórico planteado por el derecho internacional de


los derechos humanos y la legislación en materia de derechos sociales de los diferentes
países ha generado una importante evolución de las intervenciones sociales, tanto a nivel
conceptual como en la propia práctica de los equipos profesionales. Se han convertido los
instrumentos y herramientas jurídicas en estrategias fundamentales para luchar contra la
injusticia social. Así, se concreta y aplica al ámbito de la intervención la responsabilidad
de los estados y los agentes sociales para respetar, proteger y hacer de los derechos huma-
nos una realidad tangible e integrada en todas las actuaciones desarrolladas.
Eneste sentido, y entendido la complejidad de los problemas sociales y la necesidad
de intervenir sobre ellos de manera integral, coordinada Y multidisciplinar se proponen
acontinuación algunos enfoques centrales que señalan y concretan los criterios de cali-
dad para orientar
· •
las actuaciones profesionales · · t
de cua1quier in erven
ción social:
Enfoque Ecológicos: que permite entender las relaciones entre las d'.ferentes esfe-

--
ras de 1a vida
• - 1
de una persona (individual, re 1ac1ona, co
munitaria y social y estructu-

5 ereado por Heise (1998) a partir de la propuesta de 8ron fenbrenner (1979).

231
T RAYECTORIA DE UNA PROíCSIÓN
Ü RÍGCNES y DCSARROLLO DCL TRABAIO SOCIAL.

~
. · es en cada uno de los niveles
ra l), así como ubicar las intervencion . . ' entendien
'd d d
neces1 a e coor inard' acc·
i ones para incidir en cada uno de ellos. do la
Humanos· que reconoce la vulnerabilidad y/o
Enf oque d e D erec hos · . exclu .
• 1 1 d'f' lt d de acceso a los derechos socia 1es como una formad s16ri
socia , y as 11cu a es b' l'd d . . e vu1
-6 d I d
rac1 n e os erec 10s t humanos , asignado responsa
, 1 1 a
., subs1d1aria a Ios estadne..
como responsables de la protección, garantia Y promocion de los derechos os
d 1 ·
cando a las personas como titulares de estos Y, por en e, con a capacidad de Y ub·1·
POder
ejercer sus derechos.
Enfoque Ético y Legal: que promueva el respeto a la autonomía de las Pers
. 1 ó d b onas, as¡
como a los códigos éticos profesionales que se regu an c mo e en ser las Prá .
. . . E d' d cticas
profesionales y cómo actuar en diferentes situaciones. nten ien o que los cód·
. 1 1 . 1 igos
deontológicos están su1·etos a evoluciones cu tura es Y socia es que los hacen ·
. 1nstru.
mentas flexibles y adaptables para dar respuesta a las necesidades de los equ·
profesionales y las personas con las que intervienen (Riofrío, 2018). Además, que ipros
mueva el conocim iento del acervo jurídico Y la aplicación_e i~pl icaciones que ti~ :
para las personas el reconocimiento de sus derechos y obl 1gac1ones.
Enfoque Centrado en la Persona: que permite entender e interveni r desde las
necesidades de la persona y desarrollar actuaciones poniendo como eje central a
esta. Así, los equipos profesionales desarrollan sus intervenciones para estas, con su
participación, adaptadas a sus necesidades e intereses. De esta manera las personas
usuarias son titulares de derechos, con capacidad para ejercerl os y reclamarlos y que
participan como protagonistas activos de sus procesos de recuperación y reparación.
Enfoque de asistencia integral, colaboración y coordinación entre agentese insti-
tuciones: que garantice el derecho a la asistencia integral, y el marco de colaboración
entre instituciones y agentes sociales que participan en la intervención. El estableci-
miento de un marco de colaboración y coordinación además de evitar la revictimi-
zación de las personas garantiza la calidad y personalización de las intervenciones.
Enfoque de Género: que reconoce la situación estructu ral de discrim inación de las
mujeres y niñas en el mundo y esta, como una forma de vulneración de los derechos
humanos por el hecho de ser mujeres, como consecuencia de su discriminación histó-
rica y estructural. Desde este reconocimiento, todas las instituciones y agentes socia-
les de la intervención deben garantizar la incorpo ración de la perspectiva de género
que permita luchar con tra la desigualdad de género y contra la violencia de género
como la máxima expresión de esta desigualdad (Pérez-Viejo y Montalvo, 2010).
Enfoque interseccional: que incluya todas y cada una de las variables que con-
viven en la vida de las personas y se interconectan en la real idad, pudiendo generar
discriminaciones diferentes con relación a: edad, clase, género, situ ación de discapa-
cidad, situación económica, orientación sexual, etnia, raza, nacionalidad o religió~,
entre otros factores cruzados, para así resolver las desventajas específicas que diversi-
fican la experiencia de la discriminación (Crenshaw, 1989).

232
. a Derechos Sociales y Trabajo Soci 1
9. Éoc , a como meca .
n1smosde ·1·
res, iencia de la Ciudadilnla
nfoque basado en el reconocimiento d
E . . d' d e 1as capac'd
oderam1ento. enten 1en o el empow I ades de las personas
efllP . errnenr com I Y e1
er personal, interpersonal y comunitario I' . o «e Proceso de aumentar el
pod 1 .d d o po it1co de dO
rupos, Y as comuni a es puedan actu , mo que los individuos
10s g I ar por s1 mism . ,
. nes.» (Segado et a ., 2013, p. 50). Por ello 1 . os para me¡orar sus situa-
c10 d , as interven ·
capacidades e 1as personas para agenciar . ciones deben basarse en
1as ., .. sus vidas y e
de una vis1on pos1t1va para liderar los pro . n promover la autonomía,
des cesos de intervención.

.4, Derecho Subjetivo


3

Con el avance de las distintas Leyes de Serv·,c· .


. ios 5ocia1es (LSS) d d
cera generación, Junto con las cartas de servicios e , . e segun a y ter-
. . n 1os centros sociales en el que se
recogen las prestaciones económicas, servicios y r d . '
'd d . ecursos estinados a responder a
las diferentes neces, a es sociales de la ciudadanía d . . .
. . . , an origen a 1a 1mplementac16n
b
del derecho su ¡et1vo en este Sistema de Protección E¡·em I d .
· 1 · P O e e11 o en materia de
servicios soC1ales es a 39/2006 Ley de Promoción de la Aut í p
. . onom a ersona 1y Aten-
ción a las personas en s1tuac1ón de Dependencia en cuyo art'ic 1 1 Ob' d
. . . u o , Jeto e 1a Ley,
«tiene por obJeto regul_ar _las con~1c1ones básicas que garanticen la igualdad en el ejer-
cicio d~~ derecho sub¡et1vo d~ c1u~~danía a la promoción de la autonomía personal
y atenc1on a las personas en s1tuac1on de dependencia... ». Se fundamenta el derecho
subjetivo en los principios de universalidad, equidad y accesibilidad.
¿Pero qué es el derecho subjetivo? Es el valor perceptivo de la persona en disponer
de potestad, libertad y facultad jurídica en procesos de solicitud de prestaciones y ser-
vicios acorde al derecho de la norma. Arango (1998, p. 65) establece que representa
«la facultad jurídica reconocida por una norma jurídica a un sujeto para exigir de otro
una determinada acción u omisión, con miras al aseguramiento de un interés propio».
Se diferencian tres elementos constituidos: la norma jurídica, un deber jurídico, y una
facultad jurídica reconocida al sujeto de derecho. Por su parte Alonso (2018, p. 27)
define derechos subjetivos como «la facultad que tiene una persona, concedida por
una norma jurídica, en virtud de la cual la persona se encuentra en una «situación de
poder concreto» que el ordenamiento jurídico le concede para que pueda hacer lo
que le está permitido, no hacer lo que tiene prohibido, defenderse ante injerencias
ajenas y exigir que se haga aquello a que tiene derecho, o se omita lo que le perjudica.
A todo derecho subjetivo le ha de corresponder un deber, de igual modo que a un
deber un derecho. Un derecho subjetivo exige, asimismo, la existencia de garantías
jurisdiccionales para reclamar su cumplimiento en supuestos de violac'.ón, incumpli-
miento u omisión de la obligación jurídica nacida del derecho reconocido».
El derecho subjetivo representa un cam ·ino Para poder solicitar y reclamar por
va
.
f administrativa . . ¡· ·entos en el acceso a recursos o
y judicial los posibles 1ncump 1m1
Prestaciones.

233
TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
0O~
_:
.:..::=-----------~
RÍ~G~EN~ES~Y~D~E~SA~R~R0~L~L0~D~[:_lT~R~AB~A~IO~S~O~Cl'.:AL~

4. TRABAJO SOCIAL Y DERECHOS HUMANOS

4.1. Derechos vs necesidades

La relación entre Trabajo social Y Derechos Humanos queda patente en la p .


definición del Trabajo Social aprobada en 2014 por la asamblea general de la;~~:
ración Internacional de Trabajo Social (FITS) _cu~n?o se_ alude de forma explícita a
los Derechos Humanos: «los principios de la ¡ust,c,a soc,al, los Derechos Huma
la responsabilidad colectiva y el respeto a la diversidad son Fundamentales Pa,:º;Í
Trabajo Social» (FITS, 2014).
A pesar de el lo, existe cierta confusión en la medida de que la acción del Trab .
., b d
Social parece circunscribirse únicamente a 1a atenc,on Y co ertura e necesidad
10 ª
Los DDHH se relacionan con las necesidades, pero no deben confundirse con e/s.
. . d as.
El adjetivo «humanos» hace precisamente re ferenc1a «a 1con¡unto e necesidades (ali-
mentación, agua, vivienda) y de capacidades humanas (elegir, expresarse, participar)
que son comunes a todas las personas, con independencia de su lugar de origen O de
sus diferencias culturales, y que están vinculadas a la dignidad de la persona» (Gar-
cía y Olea, 2022). y es precisamente ante la falta de cobertura de estas necesidades
cuando como sociedad se establece una serie de mecanismos para su protección'.
Es entonces cuando son reconocidas como derechos, protegiéndose j urídicamente
e identificando un garante (la Administración Pública) responsable de hacer cumplir
esa norma.
La diferenciación entre necesidad y derecho no es por tanto únicamente semánti-
ca, ni menos aún, caprichosa. Se basa precisamente en un paso diferencial en el cual,
pasamos de identificar y reconocer una necesidad fundamental, a proteger jurídica-
mente su cobertura, como derecho.
La vulneración de derechos atenta contra la dignidad de los seres humanos, y esta
dignidad no podemos entenderla de manera abstracta, sino enraizada en los con-
textos concretos. Es, precisamente, en estos contextos donde se reconoce - por su
vocación universal - que todas las personas tienen estos derechos por su condición
de ser humano, independientemente del lugar en el que viven, de su situación o de
sus características personales.
Pero de cara al rol del Trabajo Social, es imprescindible no olvidar la interdependen-
cia y la indivisibilidad de los DDHH. Los derechos no se pueden separar, categorizar,
clasificar o priorizar dado que «todos ellos están interconectados y /a vulneración de
uno de ellos implica la vulneración de los otros» (García y Olea, 2022). Los modelos de
bienestar, las políticas públicas, los servicios sociales y, en general, todos los aspectos
relativos a la intervención social acostumbran, en demasiadas ocasiones, a trabajar por
sectores o colectivos, diferenciando de manera un tanto artificial 1 cuestiones personales
claramente interconectadas, dificultando así una perspectiva holística y un abordaje in·
tegral, respetuoso y coherente con los principios de interdependencia e indivisibilidad.

234
. Qereu1u:, Juumc :, Y i 1doa10 Social c
9. t11ca, orno rnecanisrnosd ..
~ - - e res,1,encia de la e· d d
ru a anla
.,..,ás dado que las personas son titul
Ade,,, ' . aresded
otenciar) las capac_1dades necesarias para ejercer~rechos se les debe reconocer
(YP . ntado a potenciar la autonomía de la os. El Trabajo Social deb
r orie . s personas e es-
ta sujetos protagonistas de su propia hist . Y, Por tanto, a reconocerlas
coJTlº b. . arra. En este 'd
isciplina a m espacios de diálogo h0 . sent, o, le corresponde
esta d . rrzontal en 1
ªlas voces ' incluidas las de las personas afectad
b' • as que en o ·
os que se escuchen todas
·tuación de vulnera rl1dad o de exclus·i. . cas1ones se encuentran
n sr on social (F á d
e 2006). ern n ez, Palacios y Cor-
dero,
por último, merece la pena reparar en una cue t' . .
I6
. •d'ido en la importancia del enfoque de d hs n relevante: sI bien hemos
1nc1 erec os no hem h h .
nción al término obligaciones. Esta omisión .' . os ec o ninguna
me . . es 1ntenc1onada aunq
be a que el Traba¡o Social no reconozca esta d' . , ue no se
de . d rmensi 6n personal y social má
b1 ·en al contrario. Des e una perspectiva basada en I b' . ' s
d . a responsa rl rdad que trata
de alejarse por tanto e paradigmas más emocionales y menos ól'd '
• 1 ¡ b·1· ·
victimismo o a cu pa 11zac1ón- las obligaciones de t d
· s I os -como son
d
e 1 . . o os y ca a uno de los
m·iernbros de una sociedad, son .
evidentes y deben ser ex·ig'idas C t .
. ons ru, r una so-
ciedad con valores que garanticen los DDHH y reconozcan la dignidad de todos
sus miembros, debe asentarse por la asunción de responsabilidades individuales
y colectivas. Ahora bien, en ocasiones se ha entendido -de forma errónea- los
derechos vinculados (casi supeditados) al cumplimiento de determinadas obl iga-
ciones, y si el término derechos está vinculado a la dignidad de las personas, ésta,
no puede ser condicionada a ningún «pago». Una sociedad con un nivel ético
adecuado que apueste por los DDHH se caracteriza por garantizarlos a todos sus
miembros, independientemente del comportamiento de estos. Con algunos dere-
chos, esta afirmación resulta evidente (expresado a través de un ejemplo concreto,
según el artículo 5 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos «nadie
será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes»).
Ahora bien, con los denominados derechos sociales, en ocasiones esta afirmación
se pone en entredicho. El carácter universal, indivisible y vinculado a la dignidad
de los DDHH implica este reconocimiento e invita al Trabajo Social a que también
lo haga a través de sus prácticas cotidianas.

4.2. Trabajo social y resiliencia

. do 1ª •importan cia del Trabajo Social d'd


En el apartado anterior hemos menciona en la
comunidades. En gran me I a,
Promoción de la autonomía de las personas, grupos Y . d t es
. d t das en determina os sec or
este enfoque surge a la luz de las necesidades etec a . . 'ó plena como
b . . 11 O
• 1 gral y su partIcIpac1 n
Po lac1onales las cuales impiden su desarro in e , • do de afee-
. ' (que en su max1mo gra
ciudadanía activa. De alguna forma, estos procesos á t holístico cuya conexión
tacion
· • denominamos exclusión socia • 1) prese ntan un car c er

235
I ~ DE UNA PROft~IUN
SOCIAL, TRAYECTOR ;
ÜRIGENES Y DESA RROLLO DEL TRADMO

a cuádruple vía de negación (o de .


• , • as p1antea n Un 1rnp
con las necesidades axio 1ogrc ' 'd des existenciales). o..
sibilidad de satisfacción de las necesi ª egaci·ones requiere adentrarse en el .
· de estas n ' s1gn'f
11
Conocer las consecuencias to ha sido utilizado para definir aquell •
t t'gma
1 Este concep 'd as si
cado deI concep o es ; • s de lo que un grupo cons1 era aceptable O no ·
tuaciones vergonzosas en termrno I onJ·unto de la sociedad (y de sus val . Asr,
· t'zadas
1 son para e c ores y
1as personas estrgma ' despreciado. De ahí que <<marcar a l .
1 prochable que merece ser ' a gu1en
normas,) a go re I mente un castigo, sino un mecanismo eficaz p
con hierro candente» no sea so ª . • 'bl ara
. .. .
1
con las obligacrones ex1g1 es por Ia comunidad
1dentrf1car a quienes no cump en en
la que vive. · eleva t J ·
En este sentido, Goffman (1998) plantea dos cuestiones r n es: a primera hace
referencia a qué es un estigma, qué efectos tiene ~obre las personas y ~ué respuestas
genera; la segunda tiene que ver con cómo _se forJ~n eS tºs Yq~é fun_cró~ cumple en
una sociedad. La interpretación de la exclusión social como e:t1gmat1zac16n, en con-
creto aplicada a la capacidad que tienen las personas de satisfacer sus necesidades
existenciales (tener, estar, hacer y ser), nos permitirá comprender algunas de las con-
6
secuencias reales de estos procesos de negación :
• Negación del TENER: con toda seguridad, esta es la dimensión más obvia, pues
la carencia de recursos materiales para algunos sectores de la población resulta
fácilmente imaginable. Así, la falta de vivienda, la carencia de vestido o alimen-
tación adecuada, la insuficiencia de ingresos (ya sean procedentes del trabajo,
de ahorros o prestaciones) dificultan la satisfacción de necesidades básicas tales
como la subsistencia y la protección. Pero no son las únicas. Otras, igualmente
relevantes, quedan también desprotegidas por no tener los recursos suficientes
y/o adecuados:
o Afecto: como consecuencia de la ausencia de apoyos emocionales (amista-
des, pareja, familia, grupos de referencia .. .).
o Participación: cuando determinados derechos no están garantizados.
o Ocio, creación, identidad y libertad: en primer lugar, porque a pesar de que
para el conjunto de la sociedad son cuestiones valoradas, no alcanzan el
reconocimiento de necesidades axiológicas fundamentales, pasando a ser
entendidas como privilegios. Por ello, no parece preocupante que las perso-
nas en exclusión apenas tengan tiempo o espacios adecuados para el ocio,
el desarrollo de habilidades, el aprendizaje, la vocación, la motivación, la
sensación de pertenencia o los hábitos y costumbres que permitan su desa-
rrollo integral.
• La negación del TENER supone una doble forma de violencia hacia las perso-
nas: en primer lugar, por las carencias materiales que padecen y por las situa-

6
Este análisis se basa en el planteamiento
· sobre las necesidades que hacen Max Neef, Eliza
· Ide y
Hopen hayn (1986) en Desarrollo a Escala Humana.

236
. . Derechos Sociales YTrabajo Social com 0 .
~ mecanismos de resi liencia de la Ciudadanía

dones estresantes derivadas de ellas a 1


.d . as que se enfrentan· en segundo por
verse reduc1 os a seres vivos necesitados . . ' '
, d , . unicamente de techo ropa y alimen-
to negan ose1es as1 otras dimensiones fund '
' d. ·d d amenta 1es y, por ende menosca-
bando su 1gn1 a . '
• Negación del ESTAR: se cristal iza en la invisib·1¡·,d d N . .
. . . a . o ex1st1r por no estar pre-
nte .. ni en asoc1ac1ones ni en equ· d • .
se · . . ' 1pos eport1vos, ni en espacios culturales
0 de ocio ... Su presencia parece
.
verse reduc·ida • ·
unicamente a aque 11 os recursos
creados de manera exclusiva para quienes se encuentran en es ta s1•tuac1-6n. E
incluso en estos espacio s, el rol que de ellos se espera es el de meros recepto-
res de ayu~a. _En el cas~ d_e algunas entidades sociales, y más aún en el de las
políticas publicas especializadas, la participación real de las personas afectadas
es todavía una asignatura pendiente. La invisibilidad imposibilita ejercitar los
derechos. Y como mecanismo para solventar estas limitaciones se intenta crear
estrategias específicas con recursos insuficientes y propensión a la guetización.
Las personas excluidas no están porque son invisibles, lo que pone en riesgo su
propia existencia.
• Negación del HACER: ¿qué se supone que debe hacer una persona en exclu-
sión? La respuesta parece sencilla: buscar trabajo, administrar las prestaciones
según señala la pirámide de Maslow y no de otra manera, gastar las ayudas
en lo que determine quien se las entrega, buscar una vivienda económica-
mente asequible ... en definitiva, sobrevivir de forma ordenada y cumplir con
los requisitos del «pobre bueno». La negación del HACER llama a no esperar
de estas personas que planifiquen, que cooperen, que defiendan, que creen y
que crean, que quieran, que expresen sus emociones, que cuiden, que apre-
cien, que se afilien, que se diviertan, que jueguen, que crezcan, que cambien ...
Cuando las personas excluidas son consideradas como únicos responsables
de su situación (dejando de lado los factores estructurales), la única forma de
«ayudarles a salir» es a través del control (y en ocasiones, también del repro-
che}. La desconfianza, la sospecha ... se convierten en herramientas cotidianas
de «intervención social» pues la predisposición a la picaresca se presupone. Y
esta vocación por el control (que en ocasiones se convierte incluso en some-
timiento) no solo es atribuible a gran parte de la sociedad, sino que tiene su
reflejo en algunas políticas públicas especializadas, las cuales, en aras de evitar
«el mal uso» de los recursos escasos, pueden llegar a dedicar más esfuerzo a la
inspección que al acompañamiento social. . • . .
• Negación del SER. Esta última es, en gran medida, la sintes1s de las tres negacio-
·
nes an tenores pues no TENER, no ESTAR y no HACER implica poner en duda la
Prop1a · ex1stenc1a,
· · 1a d'1gni·dad y el carácter integral del desarrollo humano. No
SER con 11 eva un proceso de re·,f·icación de la persona a través del cual, se
.
es en
fu nC1.ón de otros y no de sí m'ismo (Berger y Luckmann, .1967)..
De ah, que el
.
· d' ·d . d · do a meras etiquetas, a ad¡et1vos que sustituyen
in 1v1 uo se termine re uc1en

237

- ---------
DE UNA PROíESIÓN
BAJO SOCIAL, TRAYECTORIA
Ü RÍGCNCS Y OlSARROllO OEl TRA

nas excluidas dejan de ser portador


2019) Las perso . . as de
al nombre (Lorenzo, · . .d d oluntad humor, conc1enc1a, crítica c
'd d receptIvI a , v , . . d d' . ., ' apa.
respeto, generos1 a , . nalidad solidarida , IsposIcIon irnag·
cidad de asombro, intuición, ra_ci~dad y p~r supuesto, autonomía. La rnáxlna.
I·d d oluntad1 cunosi 1rna
ción, sensua I a , v . , SER s lo que Adela Cortina (2017) ha denorn·I
expresión de la negacIon de1 e na.
do aporofobia.
. s los Derechos Humanos y Sociales surgen no sólo corno
Frente a estas negacione 1 , ra el Trabajo Social. Y para que así sea, deben,
horizonte, sino como metodologia pa . l • os
destacar un término que nos sirva de referencia: 1a res1_ ienlcf1a. d
. d ODS hace referencia a omento e «la resilienc·
La meta 1.5 del primero e Ios .. / , ,a
. exposición y vulnerab1/1dad a os fenomenos extre-
d
de los pobres para re ucir su . •
la exclusión soCJal lo son, especia 1mente cuando se
mos»· y tanto 1a po reza com
b O
'. . Segu·n las dos acepciones que nos ofrece 1a RAE, hablar de
mantienen en e1tiempo. . .
.. . bl'ga a abordar dos aspectos: adaptación y recuperación (sanación)
resI1IencIa nos o 1 .. . . .
·ferenciar de manera un tanto art1f1c1al tres ámbitos que están
Y, para e11 o, vamos a d1 .. . . .
claramente interrelacionados: resiliencia personal, resiliencia comunitaria Y resilien-
cia societal. De esta manera, trataremos de identificar qué aspectos ha de contemplar
el Trabajo Social para garantizar el derecho a la resil iencia.

• Trabajo Social y resiliencia personal: a pesar de que el acercamiento a la po-


breza y la exclusión social ha tenido siempre un fuerte sesgo económico (falta
de recursos materiales), incluso en los primeros documentos que inspiraron la
puesta en marcha de nuestro sistema de protección social, se «contemplaba
no una simple garantía de rentas, sino la necesidad ineludible de vincular el
ingreso mínimo a medidas tendentes a la inserción social de manera prioritaria
a través del empleo(.. .) o a través de otras medidas de integración económica y
social para el resto de las situaciones donde la integración laboral no sea posi-
ble" (Aguilar, Gaviria y Laparra, 1995, p.13). Podríamos iniciar aquí un amplio
debate sobre el significado concreto de términos como inserción, inclusión o
integración social, pero más allá de matices (en algunos casos relevantes), ha-
cen referencia al desarrollo de determinadas capacidades personales con un fin
concreto: la participación en la sociedad. Y dado que ambos aspectos se poten-
cian a través de la interacción social, la mejor herramienta para propiciarlos es
el acompañamiento. De ahí que, desde hace décadas se venga hablando de la
necesidad de garantizar un doble derecho: derecho a una prestación económi-
ca Y derecho a un acompañamiento social. El sostenimiento de la pobreza y la
exclusión social erosionan determinados recursos personales, de ahí que sea la
segunda acepción del término resiliencia (recuperación/sanación) a la que nos
estemos refi_riendo en este caso. En este sentido, el acompañamiento debe ser
una herramienta pa~a la motivación para el cambio; una presencia activa que
ayudeª tomar conciencia de la realidad, que anime a definir objetivos alcanza-

238
Ética, Derechos )OClales y Trabajo Social co .
9. mo mecanismos de r . . .
csiliencia de la Ciudadanía

bles, a adquirir compromisos conc t


. re os y a busc 1
abundante 11teratura sobre el acom _ . ar os apoyos adecuados. Existe
panam,ento . 1
démico como en el de la práctica d 1 . socia tanto en el ámbito aca-
'd d e a intervenc· , .
públicos, entr a es sociales ...). Por ell , . ron social (Servicios sociales
. . . . 0 , un1camente
ingred,entes 1mprescind1bles en los vamos a mencionar dos
. procesos de aco - .
estrechamente vinculados entre sí· 1.b d mpanam1ento, que están
. ' erta y resp b"lºd
libertad es hacerlo por el protagonismo de las ansa 11 ad. Apostar por la
su capacidad de ser sujeto activo y su personas afectadas, es reconocer
. . . perar su conside 'ó .
a dispos1c16n de quien concede un ., rae, n como mero obJeto
a prestac,on O cu 1 ·
hablar de participación y no de .. , a quier otro recurso; es
sum,s,on a través d I h ·
ción. Por otra parte, y tal y como h . e c antaJe o la manipula-
ya emos mencionado e I d ·
en ocasiones nos encontramo ne aparta o anterior,
s con procesos en los qu I bT
victimiza a la persona que acude en buscad e se_cu pa , ,za, o se
. e apoyo; es decir, o se descontex-
tual1zan p 1enamente sus decisiones O se ·ust·t· d .
. . , 1 1,can a to a costa, sin dar rele-
vancia a las consecuencias de estas Un acampa- · •
.. · nam1ento socia 1 sanador, debe
apostar por la responsabilidad ya que las otras alternat·1 t ·
. vas res an protagonismo
y libertad a la persona afectada.. El acompañam·,ento soc1a · 1 debe servir
· en parte
para comprender
. y. asumir la
. responsabilidad de lo hecho y de 1o que se quiere ·
hacer, sin paternalismos, ni amenazas o actitudes punitivas. Desde este marco
relacional, se debe propiciar una toma de conciencia de las potencialidades
y de la dignidad de todo ser humano. El acompañamiento social propicia la
resiliencia, pero también trabaja con la resistencia, implica flexibilidad y sin
duda alguna, aceptación incondicional. .. pero sin olvidar que una aceptación
acrítica puede resultar contraproducente, de ahí que sea necesario el contraste.
De la necesidad de navegar en estas complejas aguas, surge el que haya quien
se refiera al acompañamiento como un arte.
• Trabajo Social y resiliencia comunitaria: al hablar de inclusión social debe-
mos tener en consideración dos aspectos: por una parte, las personas afectadas
(sujetos protagonistas de este proceso) y, por otra, la comunidad de la que
forman (o pretenden pasar a formar) parte a lo largo del mismo. Ser miembro
de una comunidad requiere que esta sea acogedora. Supone que cada miem-
bro, acepte las reglas fundamentales de participación en ella, pero también el
derecho a (re)construirlas. Implica tener capacidad real de participación y, por
tanto, de transformación (de la sociedad y de uno mismo). Es un proceso de
acompañamiento (mutuo) que requiere de compromiso y de reciprocidad. Sin
la responsabilidad del individuo que trata de incorporarse socialmente, no es
posible que se dé con éxito este proceso; pero solo ~sta, resul_ ta i_
n~uficiente,
pues es imprescindible contar también con la del con¡unto de 1nd1v1duos que
dec .d t ·
1 en cons ru,r una com
un·,dad • De ahí que podamos cuestionar en parte la
primera acepción del término resiliencia que nos ofrece la RAE ~~es hablar de
'd ue toda la responsabil idad desean-
adaptación puede llevarnos a cons1 erar q

239
TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
~~~~~~~~T~RA~B~AJ~O~so~c~•A::l·~::.::~----------
~RIGENE5 y DESARROLLO DCL -------

dos platillos de la balanza, por lo que .


n uno de Ios 1. d. ºd ' s1 no
sa únicamente e d"do identificamos a 1n 1v1 uo como cul b se
alcanza e1equi
ºlibrio preten i '
.
1 ·1· . Pa le d
·al que apueste por a res1 1enc1a comun·t . e
Un Traba¡o 5oc1 . 1 . i aria n
este fracaso. dº t •ibución de ayuda materia , sino en unos s .. 0
· · mente en is r erv1c1
se basará unica t ..do social y una sociedad civi l) que cuesti0 os
' blicos (y en un ep nen 1
socia1es pu . ulsen una ciudadanía crítica, proactiva y co a
ºd d daptación que imp . .d d nstruc
1 ea e a . ' b"en común en la prox1m1 a y desde la recipro 'd ·
· , que trabaien por e1 1 . . h bl d ·• . ci ad
t1va) . . . ·a estructural: por ultimo, a ar e resil1enc1a es tarnb· ·
• Traba1·0 Social y res1 ienc11 á 11' d I ién
rsonas a las conocemos, y m s a a e as causas ex 1 .
ir más allá de aque as pe 11 . e us1.
. . .d El Traba¡·o Social, en el que se reconocen el acompañarn·
vamente ind1v1 ua Ies. • fº . 1en.
. d 11
de la comunidad, puede resu 1tar msu 1c1ente si no cont
to social y el esarro o . . .. en,.
.d d de una resiliencia soc1etal. La 1nterpretac1on exclusivarne t
piamos la neces1 a d ne
individualista del conocido proverbio chino (RegaIa ~n pesca_ o a un hombre y le
darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentara~ para el resto de su
·iona una metáfora con una fuerte carga neol1beral pues
vi da) nos proporC . ···
chas las personas que no tienen acceso a los recu rsos necesarios
o ... son mu . d
(aprender a pescar), por lo que debemos revisar 1a parte e responsabil idad
del sistema y no exclusivamente la de la persona;
. .. algunas de las personas que aun contando _con los recursos suficientes para
0
garantizarse su propio bienestar (han aprend1d~ a p~scar), se ven expulsados
del mercado laboral pues no pueden competir en igualdad de condiciones
(pequeño pescador vs grandes corporaciones de explotación pesquera).

Por todo ello, la resiliencia debe contemplar las tres perspectivas mencionadas:
ofrecer un acompañamiento social adecuado, potenciar la reciprocidad comunitaria
y contemplar las causas estructurales de la pobreza y de la exclusión. Es, desde este
enfoque, donde los DDHH adquiere su pleno sentido como metodología cotidiana
para la disciplina del Trabajo Social.

5. CONCLUSIONES

El desarrollo del trabajo social implica décadas de historia como profesión y de


una significada práctica laboral en espacios y ámbitos de intervención impregnados
por la ética y un Código Deontológico. Al mismo tiempo, los Derechos Humanos Y
los Derechos Sociales han permitido la aplicabilidad del trabajo social de forma más
eficaz para la ciudadanía. En las últimas décadas, el desarrollo teórico planteado por
el derecho internacional de los derechos humanos y la legislación en materia de de-
'.echos so~iales de !ºsdiferentes países ha generado una importante evolución de las
1nte~enc1ones _sociales, tanto a nivel conceptual como en la propia práctica de los
equipos profesionales. Se han convertido los instrumentos y herramientas jurídicas
en estrategias fundamentales para luchar contra la injusticia social. Así, se concreta y

240
. a Derechos Sociales y Trabajo Social
9. É11c , como mee .
an,smosd ..
e res,liencia de la e·1udil dilnla
. al ámbito de la intervención la resp b' .
phca onsa ilidad d
ª. les para respetar,
cIa d 1
proteger y hacer de los d

h
erec os hu
e los estados Y los age t
n es so-
·ntegrada en to as as actuaciones desarrollada manos una realidad tangible
e1 • s.
·n embargo, es necesario mantener m .
S1 . . ecan1smos d ..
hesión social a nivel micro y macro, e incluso e res1liencia que mantenga la
co . E t 'd ante fenóme .
andernIa. n es e sent1 o, y entendido I nos imprevistos como es
una P . . a complejid d d
necesidad de mterven1r sobre ellos de m . a e los problemas sociales
y 1a anera integr 1 .
. ar el texto propone enfoques centrales • a' coordinada y multidisci-
plIn , . . que senalan
calidad para orientar las actuaciones profesionales. y concretan los criterios de
Los Derechos Humanos y Sociales surgen n .
. o so 1o como ho . .
d ología para el TrabaJo Social. Se pone el fo . rizonte, sino como me-
to . co en promoc1o 1 •
la resiliencIa de personas, grupos y comunidad . nar e empoderam1ento
y . es en relación co 1 00S
1a m
eta 1.5 hace referencia al fomento de «la re . . . n os , que en
1
s1 1enc1a de lo b
osición y vulnerabilidad a los fenómenos ext s po res para reducir su
eXp remos»; y tanto la 0 b
exclusión social lo son, especialmente cuando se m t· _P reza como la
an ienen en el tiempo.

LECTURAS RECOMENDADAS

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ACTIVIDADES DE REPASO

1. Explica sucintamente la relación estrecha entre la ética de Trabajo Social y los


derechos humanos y sociales.
2. Revisa el Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales y
señala en qué aspectos coincide con los valores y competencias del Trabajo Social.
3. Identifica un proyecto de intervención social y analiza cómo contribuye a defen-
der Yfavorecer los derechos humanos del colectivo al que se dirige.
4. Plantea una situación de necesidad/es de una persona o de una familia. ¿Cómo
se atendería esta situación desde un enfoque meramente asistencial? ¿Y desde un
enfoque de derechos?
S. Identifica un proyecto de intervención social y analiza si establece indicadores
de Derechos Humanos.

241
VCCTORIA DE UNA PROFESIÓN
~Ü~Rf~GE~ES~Y~O'.:ES~AR~R~Ol~LO~0E::l~TRA~BA~IO~S~O:'.Cl:Al::_•T
_:_:RA:.:,:.:.,:___ _ _ _ _ _ _ _ _ __ _ _ _ _

EJERCICIOS DE APRENDIZAJE

. pnnc1p1os
1. Menciona seis . . • ét·cos
1 del Trabajo Social.
.. .
2. ¿Qué implica alinear un proyecto de intervenc1on social con los Derechos Hu.
manos? · 1
3. ¿Qué efecto consideras que ha tenido el Pacto lnternac'.~na de Derechos Eco.
nómicos, Sociales y Culturales en la vida de las personas? Ju st1 f1ca la respuesta.
4. Compara las teorías de las necesidades de autores como Max-Neef, Elizalde y
Hopenhayn con las teorías de capacidades de autores como Nussbaum Y Sen. ¿Cuál
es la diferencia fundamental de ambos enfoques de caraª establecer una intervención
desde el Trabajo Social?
s. ¿Existe relación entre la resiliencia comun itaria y el trabajo social comunitario?

RESUMEN

La ética en Trabajo Social y su estrecha relación con los derechos humanos y


sociales, las necesidades y la resiliencia y los 005 muestran las ideas principales de
este capítulo. Se explica el espacio de intervención del trabajo social desde estos ele-
mentos y desde las dimensiones representadas en la figura 1 que relacionan el saber
hacer con el bienestar de la ciudadanía.
Además, se da a conocer los conceptos básicos relacionados con todo ello, y se
aporta el marco legal e internacional de los Derechos Humanos, se destaca la impor-
tancia de los Derechos Sociales en la vida de las personas y se aporta diferentes enfo-
ques para la intervención desde el Trabajo Social. La unión entre derechos sociales y
necesidades siempre ha estado patente en el imaginario colectivo del trabajo social, y
del mismo modo la aplicabilidad de mecanismos de resiliencia e itinerarios de éxito
que empoderan a las personas.

GLOSARIO

Derechos Humanos: normas internacionales acordadas que reconocen y protegen


la dignidad intrínseca y los derechos iguales e inalienables de cada individuo, sin dis-
tinción por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de otra
índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento O cualquier otro
estatuto. Pueden formar parte del derecho internacional consuetud inario y/o estar es-
tablecidos en diversos instrumentos jurídicos nacionales, regionales e internacionales.
Fuente: ACNUR, 2011.
Derechos Sociales: derecho al trabajo y otros derechos laborales derecho ª la
protección de la familia, derechos a un nivel de vida adecuado, a I; vivienda Y la

242
. oerccl10s )ocIa1es y Trabajo Soc' 1
9 Éuca, ia corno rneca .
. n1srnosde re ili .
~ - -e_n_:,:
c'.:.
ª ,:dc:._:1a:~C~iu::dc1~d~c1n~ft1
. tación, derecho a la salud, derech
11rnen d I b o a 1a educ . .
ª·da cultural y gozar e os eneficios del prog ~eran, derecho a participar en 1
vr F nte: Adaptación del Pacto lntern . reso científico. ª
ue ac1onal de O h
erec os Ec . .
cultura 1es. . • . •• onorn,cos Sociales y
1nterdependenc,a e md1v1s1bilidad: es u . . .
n Pnnc1p1o bá ·
se pueden separar, categorizar, clasificar . . s1co por el cual los derechos
no d 1 1 ., o priorizar T d 1
. rconecta os y a vu neracron de uno de 11 . . . o os os derechos están
inte d e os rmplrca 1 1
fuente: Enfoque e Derechos Humanos e . a vu neración de los otros.
n 1a interven 'ó .
, sonia Olea. e, n social. Paloma García
} Necesidad: aquello a lo cual es imposibl
e sustraerse falt . .
cosas que son menester para la conservac'ó d .' ar o res1stIr; carencia de
1as . . . ' n e 1a vrda
fuente: Drccronarro de la Lengua Española. RAE ·
Resiliencia: capacidad de adaptación de un : f
ser vivo rente a u b
Un estado o situación adversos· capacidad de . n agente pertur ador
o ' un material meca · ·
recuperar su estado inicial cuando ha cesado la rt '. nisrno o sistema para
.d pe ur6ación a la que había estado
50metI o
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243
O fG~EN~ES~V~D~ES~A~RR~O~ll~O~D~El~T~RA~BA~IO~SO~C~IA'.:.:_
'-'_'.'.R~
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DE UNA PROFESIÓN

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244 - - - -- - - -- -
10.
, .
Comunicación colaborativa y convivencia
c1v1ca
RAFAEL AcEBES VALENTíN
Universidad Nacional de Educación a Distancia. Profesor de Trabajo Social.
Madrid. España

LAURA LóPEZ C ALONGE


Universitat de Valencia. Doctoranda en el Programa de Estudios Hispánicos Avanzados.
Valencia. España

Gu10NIESQUEMA:
Este capítulo aborda dos problemas básicos que se dan en el trabajo social, las dificultades
para relacionarse y la escasa participación en la vida común por parte de muchas personas, y lo
hace desde una perspectiva científica. La condición humana nos convierte en seres relacionales
Y aspiracionales. A través de la comunicación colaborativa se teje una densa urdimbre afectiva,
cargada de significaciones y de potencialidades que eviten la evasión o la subordinación, y para
ello se precisa de la convivencia cívica.

ÜBJETIVO CENTRAL DEL CAPITULO:


La pretensión es clara: mejorar los procesos participativos mediante la adquisición de
estrategias comunicativas e n un momento donde es más p reciso que nunca formar parte de
grupos relacionales a la vez que v iv imos en un mundo cada vez más plural y diverso.

ÜBJETIVOS DEL CAPÍTULO:


Reflex ionar sobre el papel de la comunicación como herramienta básica de intervención en
el trabajo social desde sus orígenes hasta la actualidad. . . .
Comprender la importancia de la escucha, la comprensión y el diálogo en el ámbito
Profesional del trabajo social. .
Mostrar las principales estrategias comunicativas de ca ra a poder lograr unas relaciones
sociales orientadas al bien comú n.

CONCEPTOS CLAVE: ,
Comunicación, colaboración, conv ivencia, cuidado, bien comun.

245
ÜRÍGCNES y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

1. INTRODUCCIÓN
-------
La ciencia del trabajo social tiene como objetivo conocer la realidad p
ara rne·
rarla O transformarla y lograr que la vida de las personas sea más plena Pa JO-
. · d I l "d · ra que 1
conocimiento sea posible es preciso compren er a rea I ad y, para ello la . . e
. . ' Pnnc1p 1
herramienta con la que se cuenta desde el trabaJo social es el lenguaje. Si algo h ª
racterizado a la historia de la humanidad es la capacidad de ampliación comun i a_ca-
, d. y . cat1va
con múltiples relaciones, de maneras cad a vez mas 1versas. s1 las personas '
. sornos
en este momento más libres, o podemos serlo, es gracias al conocimiento científico
~ue ~e da, sobre todo,_ a tr~vés ~e la p_alabra, que d~ c_larid_ad frente a la emotividad
1rrac1onal, desde una inteligencia sent1ente, un sentir inteligente (Zubiri 1980) E
' • se
sentir precisa de la expresión, del diálogo sereno Y la escucha activa, para que se
pueda discernir evitando la oscuridad, la ambigüed ad, la redundancia, el ruido, la
incoherencia y el fundamentalismo.
Las pioneras del trabajo social sabían de la importancia de la comunicación y ya
en El Diagnóstico Social, Mary E. Richmond (2005) apelaba al papel fundamental de
la entrevista para lograr, desde la reflexividad y la comprensión, el entendimiento
del otro, de los otros. Evidentemente los tiempos han cambiado desde entonces y las
formas de relación también. Con la digitalización aparecen nuevas formas de comu-
nicarnos, pero, en su esencia, la persona apela a la proximidad, a las relaciones en la
cotid ianeidad, para sentirnos comunidad. El problema viene cuando los medios que
utilizamos para comunicarnos producen los efectos contrarios que pretenden: uni-
formid ad, infosaturación, infoxicación, intolerancia y la capacidad de intercambiar
informació n con el resto del mundo se convierte en un problema. Por suerte, el ser
humano es capaz de poder comparar y anticiparse. M ediante la observación podemos
alcanzar a comprender y poder «romper» con aquel los hábitos o dinámicas que enten-
demos no son beneficiosos para la persona o para la sociedad, pero también a través
de la inducción podemos lograr evitar situaciones indeseadas y evitar malestares.
El problema está en que en la mayoría de las sociedades se nos ha educado más en
el competir que en el cooperar, más en la justificación que en la responsabilidad, más
en el arrepentimiento y el perdón que en la prevención, obviando que somos seres en
relaci ó n, que nos necesitamos los unos a los otros y que nuestros actos tienen conse-
cuencias para nosotros, pero también para los otros, muchas veces para los que eSlán
más próx imos. D estruir es senci llo, apenas hace falta nada para romper las cosaS, es
evidente constatarlo poniendo un juguete en manos de un niño. Sin embargo, para
crear es necesario poder imaginar incluso algo que todav ía no es real. Se precisa de
. d para-
la voluntad d e la persona para poder dar forma, es preciso vencer el m1e o que
liza y generar confianza para, en un mundo cam biante lograr la belleza, que corno
.' 1 ' tos bellos
con e 1 arte, tam b 1en se a canza con la palabra. En este sentido, el hacer ac .
. . va unido a
con pa 1ab ra s, Y por supuesto, a través de la escucha y el silencio atento,
· d d e Iograr una b uena comuni·cación. y eso se alimenta con e1 pen samiento Y
1a v1rtu

246
-- -
_ _ __________,_o_. _C::..:0:..:.m:.:.:u:.n:_::ic'.:.'a'.'...:c~ió~n..2c~o~la~b2:or~a~tiv~a~~~co~n~v~iv~e~n~ci~a~c~ív~ic~a

el lenguaje orientados
,
hacia el bien común a trave·s de 1
)
• ., b ·
a comunicac,on co 1a orat,va
(Acebes y Lopez, 2020 .

2. MÁS CONECTADOS, MENOS VINCULADOS

Paradójicamente, cuando más conectados estamos, más personas se sienten des-


vinculadas de su esencia Y de los demás. Fantova (2020) realiza un análisis de la
realidad actual destacando:

• El avance en materia de conocimiento científico y desarrollo tecnológico, con-


figurándose una sociedad donde lo intangible gana valor sobre lo tangible,
generando un nuevo modelo laboral y económico más flexible y globalizado
que amenaza la sostenibilidad del planeta.
• Una individualización de las trayectorias vitales, que diluye la co nciencia de
clase social y expone al individuo a una desvinculación y una falta de referen-
tes personales y sociales, afectando a la cal idad de vida de las personas por la
incertidumbre que es constante.
• Una mayor esperanza de vida y un descenso de la natalidad que generan una
sociedad más envej ecida y más diversa, lo cual precisa que muchas personas
necesiten cuidados.
• El empoderamiento de la mujer y la diversificación de los modelos familiares.
• La diversidad cu ltural de la población y su fragmentación grupal por sexo, por
edad, por origen, por rel igión u otros factores que pueden generar fenómenos
de desafección, desamparo, populismo o discriminación.
• La exigencia por parte de la ciudadanía de dar respuesta a necesidades cada
vez más concretas y complej as en un contexto democrático en el que la gober-
nanza tiende a ser horizontal.

En este contexto se conforma una realidad que:

• Es multidiversa.
• Está digital izándose.
• Ya está fragmentada.
Uno de los aspectos que afecta necesariamente a la participación ci_udadana e~ el
de la fatiga participativa. Este cansancio se agudiz~ c~n. problemas ~oc,ales que bien
constr·, - • • • b' la redefinen inc1d1endo negativamente en ella
nen 1a partIcIpacI6 n, o ,en '
(Acebes, 2021a). Estos problemas pueden resumirse en:
A El ·h·i· b I pérdida de vínculos sociales y el aislamiento,
· n, 1 Ismo y sus efectos so re a .
. , d sonas que sufren lo que se denom ina «sole-
incrementándose el numero e per
dad no deseada».

247
TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
~=::_:.:~---------------
~Ü~R~ÍG~EN~E_:S~y~D~ES~AR~R~O~LL~O~D~EL~T~RA~D~AJ~O~S~O~Cl~Al::_·

. • agud izado por la digitalización, reflejo de la inca


B. El analfabetismo re 1ac1ona 1, .. •
. dd . decuadamente y que genera d1f1cultades de relación
pacida e comun icarse a
en muchas personas. . .
. , h • 1 comunitario asociada al continuo debate sobre la le
C. La desa fecc1on ac1a o , . . . . .
gitimidad de las instituciones públicas, in?l_uidos , 10~ servicios sociales, y la
viabi lidad del estado del bienestar Y las politicas publicas.

2.1. la soledad no deseada

Circunstancias de distinta naturaleza hacen que cada vez gentes más diversas ten-
gan carencias relacionales o que estas se vivan con mucha dificultad. Hannah Arendt
ya advertía de cómo la soledad alimenta el autoritari smo (Hi ll, 2020). Sin llegar a esos
extremos, en este ritmo de vida acelerado, v iven personas que se sienten aisladas.
Reducir nuestra vi nculación social deteriora nuestras relaciones sociales y nuestra
capacidad de establecer mecanismos de solidaridad, encuentros y apoyos, siendo la
soledad el resultado de un modelo de sociedad «productiva», «consumista» donde
prima una cu ltura «individualista», que favorece la anomía.
Esa soledad a la que se enfrentan muchas personas tiene características com unes.
Cada vez hay más gente «desvinculada», imbuida por un nihilismo en el que se va
perdiendo la relación que, si no recuperamos, transforma a esta era digital sobre todo
en «la era de la evasión, el opio renovado para el pueblo» (Esquirol, 2015, p. 66)
convirtiéndose para muchos el vivir en el «retardar el momento de la muerte» (p. 49).
La fragmentación y la incertidumbre son exacerbadas en las personas en soledad.
La inexistencia de apoyos, la escasa o nula participación social y la disminución de la
cal idad y cantidad de los lazos sociales afectan de una manera negativa a la salud y el
bienestar de las personas.
El abandono genera insatisfacción, inseguridad y por eso, en esta modernidad líqui-
da (Bauman, 2002), resulta que la relación entre las personas es esencial. Desde el tra-
bajo social se pueden atender, a través de la significación de las realidades personales,
los efectos de la soledad no deseada, mediante esa relación, mediante la comunicación,
implicando a la ciudadanía para generar y estimular interacciones saludables y contex-
tos sosten ibles. Y, a través de la comunicación colaborativa, potenciar la relevancia e
implicación de las personas para dar sentido a su proyecto v ital (Acebes y López, 2020).

2.2. El analfabetismo relacional

Es evidente que el paradigma neoliberal excluyente y atomizador se aferra a las nue-


vas dinámicas sociales cuando estructuras pretéritas, como la famili~ 0 el trabajo, están
en retirada. La virtualidad de los medios genera que otras redes entren en juego (Astorga,

248
---- -
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _,_o_._c_o_m_u:.:n..:.:.i.::ca::::c~ió:'..'..n~c:o:'.:la~b~o~ra~t~iv~a!._y~c~o~n~

2022) y es ahí cua


nd0 se des_cubre la dificultad Y la carencia de habilidades socializadoras
ue reflejan la pobreza relacional Y la fragilidad de vínculos humanos llegando incluso al
vi~v~en~c:'.:ia:_~cf~v~ic~a

~nalfabetismo r~lacional (Acebes Y Delgado, 2016). A esto se suma eÍ hecho de que vivi-
mos en una sociedad trernend arn_ente ernotivizada, donde se da un alto nivel de exigencia
de derechos, pero ª su ;e~ se diluy:n las responsabilidades, convirtiéndose en muchos
casos un estatus el ser victi':1_ª' relacionarse siempre desde la queja, la protesta, la polari-
zación, factores que no facilitan relaciones maduras, de calidad, prolongadas y humanas.
Uno de los resultados de esto es que cada vez nos encontrarnos con más personas
que tienen dificultad _para relacionarse, que no son capaces de afrontar una respuesta
no deseada, que prefieren marcharse antes de intentar un acuerdo o un disenso respe-
tuoso, dando lugar al analfabetismo relacional. El analfabetismo relacional se ha con-
vertido en uno de los mayores predictores de fracaso personal y desarrollar estrategias
adecuadas para la remoción de los obstáculos que difi cultan las relaciones sociales
es un reto necesario . En este sentido, uno de los principales obstáculos que hemos
encontrado en la práctica profesional ha sido, precisamente, la ausencia de estrategias
claras para gestionar las prácticas comunicativas, más ahora sumando el entorno di-
gital. Y esto por tres razones ya muy analizadas: el individualismo, el cortoplacisrno
y la contraposición entre grupos que se excluyen entre sí. Estas causas dan lugar, por
un lado, a la fragmentación de las sociedades en burbujas aisladas; por otro lado, se
generan dinámicas de confrontación populistas en las que solo se da la exaltación del
propio interés quedando apenas espacio para el entendimiento (Acebes, 2021 b).

2.3. La desafección de lo comunitario

Vivimos en un modelo social donde las prácticas comunitarias no son fomenta-


das. Prima la lógica individualista a la hora de atajar problemas, cubrir necesidades,
resolver situaciones. Y, si bien existe un sistema de bienestar social, la solidaridad
se desvanece y la lógica relacional de la asistencia se mercantiliza bajo el binomio
necesidades-recursos. Así, se obvian las capacidades personales y las posibilidades
sociales, en una dinámica asistencial en la que la atención se suele dar a demanda
individual y no de manera preventiva comunitaria. Y corno en casi todo, el eslabón
más débil es el más perjudicado (Acebes, 2O21a).
La desafección también se da cuando ni la lógica relacional institucional ni el
tejido asociativo se sacuden la zozobra de formas de hacer pretéritas. Cada vez más
Personas sienten que no se les atiende con cuidado, con atención, y se ve cómo las
nuevas formas de comunicación que podrían utilizarse para lograr mayo r proximidad
Ycercanía, a veces, alejan a las personas.
•Este contexto desvela una fragmentación social derivada de unas condiciones sistém icas
donde los individuos teniendo una libertad de elección sin precedentes no pueden o no
saben ejercer esa libe~ad, al vivir la vida con inseguridad y desconfianza ante el ~troy ante
su propia trayectoria vital. Fracasando esta y sintiéndose sola la persona, percibe que es

249
=:::::~~~~~=-=-=-~---------------
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL, TRAYCCTORI/\ DE UNA PROFESIÓN

ella la que está mal como fruto de su incompetencia O de sus limitaciones, Y quien int
. . . 1 d Ií . enta
resolver el problema lo hace a título individua Y e manera e nica Y no al amparo de la
responsabilidad social de un sistema que en muchos aspectos favorece este malestar» (Ace.
bes, 2021 a, p. 83).

3. DE LAS VISITADORAS SOCIALES AL EMOJI

María Zambrano (2018) venía a decir que la vida necesita de la palabra que la acla-
re, y d esde lo senci llo, lo concreto, lo cotid iano, es desde donde, como las primeras
visitadoras sociales, nos posicionamos, para seguir ahondando en ese m estizaje co-
municativo que al ivia, consuela, sana, pero que, sobre todo, impu lsa, genera, eleva.
El hecho de que las pioneras de la asistencia social, como era concebida enton-
ces, fueran mujeres (Mary E. Richmond, Jane Addams, Gordon Hamilton, Octavia
Hil l, V i rginia Robinson, Jessie Taft, Charlotte Tow le, Concepción A renal Ponte) no
es algo casual. La atención integral, la escucha comprensiva, el cu idado a la persona
y su contexto hicieron desde un primer momento del trabajo social una ciencia de
proximidad, algo que al principio hacía, incluso, considerar estas tareas «menores»
y alejadas de la «neutralidad» que parecía dar el valor a la verdad. Su aplicabilidad,
su consistencia y su rigor, con el paso del tiempo, han logrado demostrar que lo que
parecía más modesto ha resultado ser lo m ás útil. Generar conocimiento desde la
praxis ha puesto en valor la intervención social y a la vez se ha podido constatar la
importancia de la comunicación en las relaciones de ayuda.
En el pasado, en muchas ocasiones, el afán de con tro l social por parte de instancias
políticas, religiosas, m i litares, etc. ha utilizado el terror para acumular poder social. En
la actualidad se van sucediendo una serie de cambios estructurales y cul turales que
alteran la rea lidad demográfica, la democratización, el desarrollo del conocimiento
y la digitalización de la vida social. Esta modernización ha propiciado un proceso de
individualización, el avance de las nuevas tecnologías, unas nuevas formas de pro-
ducción y mercado, un proceso de globalización y la revolución de la comunicación.
Se ha conformado un escenario en el que la libertad parece ser entregada a la suerte
d e los individuos, quienes «por un lado, se han de hacer responsab les de sí mismos,
pero, por otro lado, cada vez son más dependientes de condiciones que no compren-
den ni controlan» (Acebes, 2021 a, p. 49).
Para v incular a las personas mediante el cuidado en ese desamparo ha de lograrse
la implicación a través de la participación. Según Naser, Williner y Sandoval (202 1) la
c iudadanía se caracteriza por su desconfianza y desarticulación, pero eso no significa
que sea indiferente: «se aleja del ágora tradicional cada vez más, pero se autoconvo-
ca, es activa en redes sociales, opina i ndividual y colectivamente, busca otras formas
de participación y exige acción». (p. 27). Frente a cambios sociales tan radicales, se-
gún los m ismos autores, los niveles de participación que se presentan a continuación
avanzan desde el carácter meramente i nformativo a la co-gestión:

250

----
-
------
__________,_o_.....:C::o::,m:_::u~n~ic~a~c~ió~n~c~o~Ia~b~~ - ~~~~~~~
orat1va y convivencia cívica

Informativo: a la ciudadanía le llega info .


1. . rmac16n sob .
co O bien tiene acceso a la misma. re asuntos de rnterés públi-
consultivo: las personas pueden ser conv d
2• oca as a un pro . . .
objetivo es recoger opiniones propuesta . ceso part1crpat1vo. El
. , , . ' s e intereses de 1 . d d f b
asuntos de rnteres publico para ayudar en I t . .ª cru a an a so re
· • 1d · ·
Decisorro: nive e partIc1pación donde las
ª orna de dec1s1ones
. ·
3· d personas deciden sobre el asunto
trata o.
4· ca-gestión: participación conjunta de la admin' t . . .
. is rae, 6 n Y 1a ciudadanía invo-
lucrando a las personas en el drseño, implementa -6 '.
· 'd d d · t , ' bl' e, n, centro 1y evaluación de
la actIvI a e rn eres pu reo.

Lograr el nivel pleno de participación, tanto por la relevancia de la ciudadanía en las


decisiones que se _tomen como por su implicación en todo el proceso, requiere de una
comunicación horrzontal, clara, accesible y veraz. Teniendo las personas una visión es-
tratégica y corresponsabil izándose de las acciones realizadas, se consigue trabajar desde
lo concreto, lo que transforma el miedo en esperanza. No se trata de esperar a contar con
una situación de partida óptima con gente entusiasta, profesionales predispuestos, tiempo
indefinido y recursos ilimitados. Hussey (2020) recopila 60 de estos modelos implemen-
tados desde 1969 hasta la actualidad y los analiza junto a las principales herramientas
participativas aplicadas. En este análisis se da cuenta de que existe un elemento común: la
comunicación entre ciudadanía e instituciones públicas. La escucha, la comprensión y el
diálogo son esenciales en la intervención que parte de la propia realidad de las personas.
El modelo comunicativo evoluciona a una velocidad de vértigo configurando en
estos últimos años nuevos y muy diversos espacios de interacción social, lo que re-
quiere una mayor especialización del trabajo social y un manejo del uso de la tecno-
logía. Solo así se pueden afrontar las nuevas realidades e intervenir sobre un contexto
plural de manera eficaz, lo que evidencia la necesidad de buscar fórm ulas para que
todas las personas puedan participar, ya que el propio ejercicio de la participación
retroalimenta los procesos democráticos. (Acebes, 2021a).

4. PARTICIPACIÓN Y CONVIVENCIA
. ·t · la participación y esta se da a
La convivencia incluye como elemento d efini on 0 .
t · · en nuestro entorno, somos an1-
ravés de la comunicación. Las personas convivimos f d
. • . • conforma nuestra arma e ser,
1
rna es relacionales y nuestra forma de particrpacion
nue5t d'd ue participamos.
ra personalidad: somos en la me 1 ª en q b animal social y gracias
A· d , el hom re es un
nstóteles, en el libro Política, ecia que . . D esta manera los seres hu-
a la p I b 1 · t O y lo rn¡usto. e '
a a ra puede deliberar sobre o JU S , . nimales del lenguaje, seres
mano . . · ales crvrcos, a
. s no son animales gregarros srno anim d general en su obra Contrato
socral d f' de la voIunta
es que participan. Rousseau e ren , de la vida es el encuentro
socia/ y , ue lo mas rea 1
· Buber, ya en unciaba en Yo Y tu, q

251
TRA YECTORIA DE

----
UNA PROFESIÓN
Ü RÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL.

entre las personas. Los encuentros generan víncu los que se han de cuidar con
. 1 . d una
comunicación significativa, honesta y sincera. Los va ores Y sus v1rtu es sólo afl oran
en el hacer compartido, en el bien común.
Esa participación genera relaciones y cuando
, . son facilitadoras. provocan una con.
vivencia que refl eja la heterogeneidad de mult1ples formas de vida en un marco d
. e
tolerancia y respeto. A veces la propia cultura en 1a que est~m_os inmersos condiciona
el querer «todo, siempre, para mí», dificultando el entend1m1ento al no comprender
que el resto de las personas son parte sustantiva de uno mismo.
La relación es necesaria, pero no toda participación es positiva o genera efectos
beneficiosos en la ciudadan ía. Arnstein (1969) menciona que la participación ciuda-
d ana es poder ciudadano. La autora señala que dicho poder es el medio por el cual
las personas pueden inducir una reforma social sign ificativa, lo cual les permitiría
compartir los beneficios de la sociedad pródiga. Nos brinda también ocho peldaños
en una escalera de participación ciudadana:

1. Manipulación: que busca un bien individual o un bien para los poderosos.


2. Terapia: centrada en curar las «patologías» indiv iduales o recrearse en la victi-
mización en lugar de ir a las causas que crean sus «patologías».
3. Información: escalón donde se conocen derechos, responsabilidades y se crean
opiniones en base a estos.
4. Consulta: paso legítimo para la plena participación pero que no garantiza que
las consultas sean tomadas en cuenta.
5. Apaciguamiento: constituyéndose un grupo de ciudadanos que vela por los
intereses de todos.
6 . Asociación: el poder se distribuye entre la ci udadanía y los poseedores de po-
der, a través de una negociación, p lanificando acciones y tomando decisiones
sobre las m ismas.
7. Poder delegado: la ciudadanía consigue una autoridad dominante en la toma
de decisiones sobre intereses concretos.
8. Control ci udadano: cuando el control total es de la ciudadanía.

La parti cipación es una dinámica relacional que nos enseña a vivir y convivir. Nues-
tra socialización se desarrolla logrando éxitos y aceptando fracasos, alcanzando consen-
sos y gestionando disensos, implicándonos y organ izándonos, reconociendo a los otros,
como protagonistas, pudiendo las personas, juntas, convivir en un mundo verdadera-
mente «vinculado». Dicho lo anterior, la participación ciudadana sin más no mejora las
decisiones. Por el contrario, si está desprovista de diseños y estrategias puede incluso
amplificar errores y sesgos cognitivos y vetando la voz de los menos estridentes, de las
mujeres en primer lugar, alentar la simplificación y reforzar las propuestas tempranas
o exageradas. Por ello en el área de conocimiento del trabajo social y ciencias afines,
la participación ciudadana const ituye un ámbito vertebrador clave. Fortalecer nuestros
vínculos es esencial para nuestra vida ya que sin «el otro» no hay «yo».

252
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __.:_:
1 º:.-·_C, omunicación colab .
orat1va y convivencia cívica

MaX Neef (1994) habla de 9 necesidad h


., f t t d' . . es umanas fund 1 .
roteccIon, a eco, en en imIento, identidad l'b . amenta es: subsistencia,
p d. h , ' ertad ocio . .
ún este autor, Ic as necesidades que . ' , part1crpación y creación
Seg . ' son iguales d .
os los tiempos, se satisfacen de tres mane . ) en to as las culturas y en to-
d ras. a en relac' ·
interacción con el grupo social, y c) en context I' . . ion con uno mismo, b) en
necesidad humana fundamental que no es ad ua izdacron con el ambiente. Cualquier
ecua amente satisf h 1
breza humana y ca da ausencia genera pato! , . . ec a reve a una po-
ogras, opinión co 'd
Ot ros analistas que ven ahí la raíz de d'isfunc·iones como 1 'hT mparti a por muchos
incívicas o la desafección de lo comunitario. e ni I rsmo, las conductas
Participar aúna a personas que pretenden as · d
, prran o esean algo · p · ·
par consiste en ser conscientes de que como pe . . comun. artrcr-
' rsonas que vrvImos en un context0
tenemos un proyecto personal, pero también un p ,
. d' . . royecto comun del que se es
interdepen Iente. A traves de la interacción se forJ·a 1 • . •
. d ' a convIvencIa que precisa de
una relación e respeto, de confianza , para que tanto e1 proyecto comun •
como el
proyecto, personal
. se puedan desarrollar · La convivenc·,a · · t·
crvIca Iene una sene• de
caractenstIcas:

1°. La participación es inherente al mundo compartido.


2°. La relación de cada cual es singular.
3°. La convivencia pone fin a la individualidad.
4°. La participación empuja a la acción y a la elección.
5°. La relación genera bienestar.
6º. La convivencia está ligada con el desarrollo de la individualidad.
7°. La participación es un principio estructurador de la vida social.
8°. La relación es inevitable y necesaria.
9º. La convivencia contribuye a una mayor legitimidad de la acción pública.
10º. Ya que hay que convivir, hagámoslo cívicamente.

Es fundamental diseñar trayectorias y flujos de relación donde lo individual y lo


comunitario convivan de manera armónica. Ante realidades novedosas y globales, las
propuestas han de ser pensadas y diseñadas para lograr que ese bien sea compartido,
común y eso se logra con corresponsabilidad y esfuerzo compartido para generar
cohesión y la máxima confianza a través de una comunicación clara y veraz, con
escucha, comprensión y diálogo (Acebes, 2021 a).

S. ESCUCHA, COMPRENSIÓN Y DIÁLOGO

Si algo ha 'd . d t t· mpo que vivimos es que somos seres interdepen-


evI encIa o es e Ie d' 1 1
dientes y esa interdependencia se concreta en el vínculo que se genera, _me ,an e a
escucha h d d . . a través de la relación que comienza con el
diál , a on an o en la comprens1on,
ogo honesto, próximo y claro.

253
~~~~~~~~=-:~~--------------
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

Nuestra profesión indistintamente del ámbito O del nivel de intervención en


' d. 1 e1
que se desarroll e, se centra en las personas que son ,ve~s~s, comp ejas Y viven en
contextos multicausales (Rodríguez, 2020). En nueS t ro oficio la herramienta funda.
mental de trabajo es el lenguaje. Tanto con las palabras como con nuestros gestos
nos comun icamos con el objeto de mejorar y transformar la realidad dada (Buraschi
y Aguilar, 2019). Esa realidad cotidiana, es sencil la, próxima, concreta, y desde la
proximidad se cae en la cuenta de que muchas veces la comunicación no se cuida.
No estamos acostumbrados a vislumbrar si lo que estamos haciendo normalmente es
lo que queremos, no solem os, en una rea lidad acelerada, parar Y darnos tiempo de
reconsiderar, ser acogedores de lo que hay y, desde la escucha, aliviar, consolar, y sin
conformarse ni acomodarse, crear, aprender, cambiar, transformar.
Se han producido cambios esenciales en nuestra forma de vida y eso ha generado
una nueva comunicación que, de manera radical, nos sitúa en una realidad muy dife-
rente a la que teníamos hace unos años. Vivimos una transform ación, hemos pasado
de ser analógicos a v ivir en una realidad digital donde la red genera, en ocasiones,
vu lnerabilidad relac ional (H ertz, 2021). En un mundo con mú ltiples interpretaciones,
donde existen muchísimas ventaj as y oportunidades, descubrim os que los vínculos
vivencia les y comunicacionales precisan de un aprendizaje, adaptació n y fl exibil idad
constante. En esta tesitura nos encontramos con que:
«El lenguaje ha de ser accesible y la accesibilidad es un términ o que se relaciona con tres
formas básicas de actividad humana: la movilidad, la comunicación y la comprensión. Las
tres están interrelacionadas y se precisa de competencias lingüísticas, adquirir destrezas
para que podamos comunicarnos mejor, conviviendo con el diálogo, el aprendizaje mutuo
y la refl exión, que son valores intrínsecos y propia esencia del ser humano» (Acebes y Mu-
ñoz, 2020).

El lenguaje p uede sanar. La ecología del lenguaje analiza el papel clave q ue juega
la comunicación en la vida humana, en la cultura y en la sociedad. Y con cuanta más
capacidad y más criterio la empleemos en nuestra di scip lina mayor será la aportación
que real icem os a la sociedad, a la comunidad, a cada una de las personas con las que
trabajamos.
Constantemente estamos comunicándonos, en primer lugar, con nosotros mismos,
también con otras personas, en las organizaciones o m ediante los medios de masas.
Todas estas dimensiones, la intrapersonal, la interpersonal, la comunicación en las
organizaciones, y la comunicación a través de los medios de comunicación de masas,
requieren de dinámicas comun icativas que ejercen una influencia fund amental en la
forma de relacionarnos.
Gestionar de m anera adecuada los recursos comunicativos ejerce un influjo muy
relevante en nuestro trabajo. Saber sa ludar, dar una buena acogida, amable, tranquila'.
serena, es el primer paso para poder comunicar y poder prestar un buen servicio. Si
tuviéramos que resumir en tres palabras las claves de la pericia para iniciar una buena
comunicación estas podrían ser:

254
---• Saludo (habilidad)
• Sonrisa (actitud)
0
- ____________i_o_.__:C:.:::.:_:m:.:,:L: .:,m:_i_c:i~a~c~ió~n~c~o~la~b~o~ra~ti~va~!_:c~o~nv~i~ve~n~c~ia~c~í~
vi~ca

• Servicio (conocimiento)

El saludo
.
es el com ienzo de la relaci·ó
. .
h d .
n Y este a e ser consciente, respetuoso,
Sereno e 1gual1tarro. Esto hace que la personas se si· entan cómod as en una primera

roma de conta~to con el pro~esional. Si el saludo va acompañado de gestos, estrechar
la mano, por e¡emplo, es senal de proximidad, y siempre que sean adecuados hacen
que las personas sean más permeables y propensas a la comunicación.
El talante, la actitud, la sonrisa, el mostrar una cara amable transmitiendo seguri-
dad, proximidad, es decir, impregnar la com unicación de la kinésica, de lo táctil y de
la proxémica convierte a la comunicación en un todo. Lo verbal fluye j unto a lo no
verbal, los contextos se toman en consideración y aquello que rodea a las personas es
entendido y comprendido (Rodríguez, 2020).
Es necesario tener actitud proactiva pero también ser conscientes de la profesiona-
lidad, del conocimiento Y del servicio que se presta. Lo anterior no tendría sentido si
no va acompañado de una acción que ha de realizarse desde el cuidado, con escucha,
comprensión y diálogo.
Mary E. Richmond (200 5) decía:
«Ni el conocimiento de los principios generales, ni la capacidad para lograr fuentes de co-
operación, ni ninguna otra cualidad del trabajador social, ni ningún comité, por muy sabio
que éste sea, pueden equipararse a la capacidad para granjearse rápidamente la confianza
de la familia y establecer las bases para la obtención de unos buenos resultados». (Pág. l 02)

Nuestra comunicación es conocimiento y aprendizaje, que comienza con la escu-


cha, que no es simplemente «poner el oído» para «ver» lo que dicen las otras personas,
sino que es compartir un espacio donde las personas se sienten acogidas y, con con-
fianza, son capaces de ordenar pensamientos y aliviarlos, a la vez que los comparten
con alguien que saben que está escuchando. Así el silencio no es ausencia, o evasión,
sino respeto atento que va interiorizando lo que el otro o los otros quieren transmitir.
Mediante la comprensión mejoramos nuestras relaciones. Cuanto mejor compren-
damos al otro como otro «otro» más fácil será luego el diálogo, la búsqueda de solucio-
nes a los problemas, porque lograremos una comunicación más profes_;~nal Y,_sobre
todo, más humana en la que se puede alcanzar el acuerdo, pero tamb1en el disenso
razonado, siempre mediante un diálogo. . .
El diálogo es la esencia de la horizontalidad. Los procesos de comunrcac1~n actu~I
nos permiten la hiperconectividad mediante la proliferación de las r~~es sociales. Sin
embargo, tam b"é • d
I n se precisa e un
constante e¡·ercicio de readaptac1on
. y sobre .todo
de repla t • d • - , n para evitar que esta pierda su valor y se diluya
n eam1ento e 1a comunr cac1 0 , .
con los bl ... t ' bamos en el inicio del capitulo. La comunica-
pro emas rrncia 1es que p 1an ea . .
ción r1 resión es el diálogo; es mediante el diálogo
ene un valor fundamenta 1 y su exp
que se logra el compromiso social, ético Y humano.

255
~Ü~R~ÍG~EN~E:_S~Y_:D~
ES~A~RR~O~ll~O~D~E~l~TRA~B,~\JO~
SO~C~
IA ~=~----------------
TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
~l:_·

. . . . mo idea final para el presente capítulo que, si bien la rnat .


«Es importante interiorizar, co . d ámbito teórico en el uso y maneJ·o del ena.
. . d · tos y herramientas e Proce
l 1zac1ón e instrumen . • t'ir en que el punto de partida y cierre h d so
· d I antes debemos insis a es
comunica or son re ev ' , 1 d toda acción comunicativa Toda er,
. h como nuc eo e · cornun·1
siempre la persona umana d I á b't d I h ca.
ción ve;bal no verbal, escrita, visual, etc., entra denltro e ; 11 o e do I umano y éste, a
su vez se inserta obligatoria Y necesariamente en e campo e ser y . e mundo que nos
rodea:' en definitiva, escuchar para comprender y comprender para dialogan, (Rodríguez,
2020, p. 232).

6. ESTRATEGIAS COMUNICATIVAS Y DE PARTICIPACIÓN

La participación ciudadana permite afrontar mejor algunos problemas endémicos


de nuestras sociedades. Una gobernanza cimentada en la participación Y bien coordi-
nada permite proponer y diseñar estrategias que favorezcan de hecho una conviven-
cia cívica. Para lograr esa transformación se precisa de responsabilidad compartida
de las partes para alcanzar los logros comunes. El método, como camino de procesos
inteligentes, conduce a ciertos objetivos a través de estrategias de acción (lnnerarity,
201 1). El objetivo es mejorar los procesos que contribuyan a lograr sociedades más
prósperas, justas, inclusivas, seguras, resilientes y ambientalmente sostenibles. A su
vez y, por ende, sociedades que cam inen hacia el bien de las personas.
Desde esta visión, dentro del ámbito de trabajo social, en continuo contacto con la
realidad superdiversa, se sabe que el bienestar de las personas no se limita solamente
a lo objetivable, sino que tiene correlación directa con sentirse parte, ser partícipe. El
punto de partida sería ampliar el ámbito del co-diseño, generando un nuevo contexto
que abra paso a nuevas oportunidades de acción. Se da la controversia paradigmática
en las ciencias sociales de que ni el método, ni la técnica son neutrales y el cono-
ci miento que generamos está conformado por valores que persiguen objetivos que
moldean la acción, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible o los objetivos de
la Agenda Urbana Española. Teniendo en cuenta lo anterior, podemos apuntar que:
«En el Trabajo Social no podemos depender sólo de lo que nos gusta, de nuestras aficiones
o sensibilidad. Ni de nuestras buenas intenciones, ni de la ideología o los sesgos [ ] No
podemos basarnos en un «buenismo» académico y profesional, que identifica nuestrasemo-
ciones y nuestros sentimientos con la verdad, sin una reflexión crítica sobre nuestros condi-
cionamientos previos. Necesitamos métodos y técnicas que nos permitan una descripción
adecuada de la realidad y de cómo la conocemos. A partir de ahí, con la ciencia del trabajo
social como recurso básico de nuestra profesión, con la ciencia «bajo el brazo», avanzare-
mos en el diagnóstico, la intervención y la evaluación» (l ópez y Marcuello, 2019, p. 11).

La participación ha de darse a través de estrategias y estas han de ser concretas,


con objetivos realizables que generen ilusión y que, al conseguirlos, sirvan a la vez
de estímulo para continuar el camino de manera apasionada y estimulante (Acebes,
202 1b). En este sentido, el valor de la com unicación es fundamental. La mejor mane-
ra de resolver los problemas es evitándolos y la comunicación es la herramienta que

256
1 O. Comunicación 1.b .
-----------------...:.:.:..:..:.::~~~c~o~a~o~ra~t1~va~y~co~n~v~iv'.:e~nc~i:a~cí~v~ica

. la a las personas para que sean ellas las .


est11T1U. . . protagonistas responsables a través de
part1c1pac16n.
su Existen múltiples formas de participación de la socied ..
niveles de poder de decisió Ad . ad civil, que representan
diferentes . • • n. emás, se introducen estrategias y técnicas
transferencia de 1 conoc1m1ento, con especial ate .
de bº f • ne,6n a1 empleo de las nuevas
nologías y tam ,én o rec1endo recomendaciones sob I f , 1 • •
tec . . . . . re as ormu as más trad1c10-
es de part1c1pac16n. La prol1ferac16n de bibliografía
na l . . . con respecto a1 tema en estos
a ños es considerable. AmhoJ, D1amond Y Olsen (2019) instan a re 1 1 d 1
, d 1 ºb' l'd d pensar e va or e o
'blico a traves e a sosteni 1 1 a . Crowley (2017) cons'd f d
pU . . ., 1 era un va Ior un amenta1
ue se aborde la part1c1pac1on desde una mirada ét,·ca Ot d' b d
e1 q . ros estu 10s a or an 1a
transformación desde el pa~ad i~~ a de la igualdad de género (Machado, Morales y
Chávez, 2018), de manera c,ent,f,ca apoyándose en el conocimiento que proporciona
una evaluación siSlemá~ica de la práctica en un proceso de mejora continua (Wang et
al., 2020). Una herramienta popular para involucrar a los ci udadanos en el proceso
de gobernanza son las tecnologías de la información y la comunicación (Oni et al.,
2021). También existen varias experiencias que, a través de la ed ucación, introducen
métodos participativos en escuelas para que los estudiantes se comprometan con el
bien común. Por ejemplo, el caso de la escuela Bansankong ubicada en Tailandia,
un caso descrito en Nuamcharoen y Dhirathiti (2018); o los cursos MBA en Londres
y Moscú presentado en Annan-Diab y Molinari, (20 17); o iniciativas como los cen-
tros y espacios de aprendizaje comunitarios que surgieron en países asiáticos (Oyasu,
2019), entre otras.
Una experiencia más cercana es la del Participatory Group, llevada a cabo por el
grupo de innovación docente DI PASO, liderada por la catedrática de Derecho Admi-
nistrativo, Marta Lora-Tamayo Vallvé y el catedrático de Trabajo Social, Antonio Ló-
pez Peláez, ambos de la UNED. El grupo, a través de talleres de expertos de «Buenas
prácticas en el ámbito de la participación pública», trabaja en sesiones que analizan
experiencias siguiendo el proceso de saludo y presentación del caso -fase pasiva-,
mini taller 1 -fase de divergencia-, mini taller 2 -fase de convergencia-, lecciones clave
-fase de ca-creación- y cierre. Introducen preguntas clave corno: ¿Se puede considerar
a este caso como una buena práctica en el ámbito de la participación pública?; ¿Qué
tan condicionado está el caso por sus circunstancias?; ¿Cuál es la enseñanza que
podemos extraer de este caso?; ¿La enseñanza del caso es replicable en mi contexto?
Estas preguntas se van respondiendo de manera participativa siguiendo las distintas
fases. Un ejemplo es la propuesta de A lmudena Cano (Decide Madrid, 2021) de la ex-
periencia participativa Neighbourhood Planning, que se desarrolla en el Reino U_nido
Yque ha logrado devolver el poder de gestión a la ciudadanía, dando protagon~smo
al papel de la sociedad civil en la planificación del territorio para lograr que se sienta
Partícipe de esa co-creación.
Cuanto mas , pa rt·Ic1pa
• t·1vos sean los procesos, más compromiso y. asunción de res-
Ponsabilidades se adquiere por parte de la ciudadanía. En este sentido,

257
í7O~Rl~
_:
-G~EN~ES~Y~D~E~SA~R~RO~l~lO~D~E~lT~RA~B~A~JO~S~O~Cl:AL~

.. 1 ··nhan de1r 1
«la re 1ac,on ~ ª ~cc,o . h
'

TRAYECTORIA DE UNA PROH~IUN
..:.:::.:.:..=.:::__-----------

hay .'. n
ha relación y no hay acción no tiene sentido y si
-----
. •mbr·,cados y el hilo conductor entre la relación y 1
aacc·ó
es la comun1cac1ón. 51 ay mue . (A b acc,on
. .• h"I e a través del lengua¡e, tampoco» ce es, 202P P 103 ,
pero sin relac1on que se ' van , • ).
Y ahí el trabajo social se cimienta en la étic~ basada en la dignid_ad de !ªs Personas
y el bien común sin dejar a nadie atrás (Conse¡o General del T raba¡o Social, 2012).

7. CONCLUSIONES

El hecho de ser diferentes da riqueza y valor a la vida al hacerla más plural, más
plena. A su vez, precisarnos de elementos comunes de comprensión, cuidado y res-
peto que se cultivan con la comunicación. La intolerancia comienza con el pensa-
miento, se expresa con las palabras y se ejecuta con las acciones. Pero para no llegar
a extremos de intolerancia y barbarie se precisa una base común q ue nos permita el
entendim iento desde la comun icación. Existen diferencias, incluso entre nosotros mis-
mos, con nuestras propias contradicciones, pero es posible entendernos todas las per-
sonas sobre la misma tierra y bajo el mismo cielo. La riqueza está en la vida cotidiana
y la virtud de las relaciones se da en la concreción de esa pluralidad en lo básico. Al
escuchar se comprende mejor, y el diálogo es más verdadero, más auténtico, más
bello y se experim enta mejor desde la virtud de concretar haciendo acciones buenas.

LECTURAS RECOMENDADAS

El PROYECTO PACT, Pro Active Case-based Targeted model Uunta de Castilla y


León, 2014), proyecto experimental, seleccionado por la Comisión Europea (Grant
Agreement VS/20 15/02 11 ) y desarrollado en Castil la y León, dirigido a investigar y
desarrollar soluciones innovadoras a la inclusión social en los planos organizativo,
metodológico y tecnológico en los servicios sociales, ha sido un referente al desarro·
llar un modelo de intervención cualificante identificando las oportunidades y capaci·
dades desde un enfoque apreciativo. Su visión proactiva y preventiva incorpora esa
capacidad de anticipación a través del análisis y perm ite adelantarse a los problemas
evitando tener que reparar. Existe una preparación previa a través de la co-creación Y
se da un papel relevante a la com unicación durante todo el proceso. En la investiga·
ción social, esta herramienta, esta metodología, permite generar conocimiento antes
de que sea descubierto y profundiza con gran interés en los procesos O en los aspectos
que la propia comunidad observa, estud ia y anal iza.

Junta de Casti lla y León. (20 14). El proyecto PACT (Pro Active Case-based Targeted
Mode/). https://serviciossociales.jcyl.es/web/es/servicios-sociales-innovacion/pro-
yecto-pact-act ive-casebased. h tm 1

258
1
O. Comunicac·ó 1 I b
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - . : . : . : : : . . : . : _ : ~~n~co~a~o~ra~ti~v:a2'._Y_:co~n~v~,v~
e~n:!
ci~a_:c~
ív~ic~a

de innovación docente DIPASO of


El grupo . rece un nuevo marco y herramientas fun-
d mentales para nuestro trabaJo. Uno de los impactos de la pandemia del COVIDl 9 es
ª ·0·n de .los procesos_de digitalización Ytenemas que aprovechar sus venta¡as

1 aceleraci
a la Administración, la ensenanza, y en el ámbito laboral. y para que esta transforma-
e~-n sea beneficiosa para las personas requiere de una mejora de los procesos (públicos
~';rivados) que ~ar~nticen la ~~rticipaci~n de 1~ ciu?adanía en todos los ámbitos de la
iedad. De ah1la incorporac,on, a traves de sinergias conjuntas, de técnicas, métodos
50
\aluaciones de si stemas de participación pública en todos los niveles de la adminis-
y eción que hagan pos,ºbl e esta transformación.
· «La ·intervención en situaciones com-
;ejas y la participación ciudadana !ªs presentan con frecuencia, la prevalencia de la
estrategia sobre el programa, entendido este como la secuencia de acciones que deben
ejecutarse sin variaci~~ en un ~ntorno estable. La estrategia, en cambio, nos sitúa más
ante un guion de accIon; examina las certezas y las incertidumbres de la situación, las
probabilidades e improbabilidades. La estrategia nos lleva a las modificaciones exigidas
por la información recogida, el azar, contratiempos u oportunidades que se van suce-
diendo en el curso del camino» (Acebes Valentín, 2021a, Pág. 164).
En estos enlaces puede visualizar talleres, escuchar programas de radio, cápsulas
de formación, etc., que dan muestra del trabajo realizado:
https://www.uned.es/universidad/inicio/institucional/lUED/innovacion-docente/
grupos-innovacion/grupo-69/transferencia.html
https://www.theparticipatorygroup.org/

EJERCICIOS DE AUTOEVALUACIÓN

Ya en El diagnóstico social, Mary E. Richmond pone en valor la comunicación para


el trabajo social. Responda después de lo aprendido en el capítulo:
1. ¿Qué clase de comunicación se necesita para una adecuada participación?
2. ¿Qué obstáculos la inhiben y qué se propone para eliminarlos y estimular una
convivencia orientada al bien común?
3. ¿Qué estrategias comunicativas y dinámicas participativas puede desde este
momento desarrollar?
4. ¿En qué contextos, en que procesos y en que ámbitos d~ rela~ió~ ~u~de am-
pliar su capacidad comunicativa para favorecer una conv1venc1a c1v1ca.

RESUMEN

Ha quedado de manifiesto a lo largo de toda la historia de la humanidad que somos


seres totalmente interdependientes. No estamos solas, juntas, las personas; todas so~os
no . bien decía Ortega y Gasset, sI no
sotras Y también nuestras circunstancias Y, como

259
T •y[CTORIA DE UNA PROFESIÓN

---
LÜ~R~ÍG~EN~E:_S~Y~D'.:ES~AR~R~O~ll~O~D~EL:_T~R~AB~A~fO:_:S:O~Cl::A::_l•..:..:.::.R"__:_·_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

-
las salvamos a ellas no nos salvaremos a nosotras mismas. Otra enseñanza del filósofo
- es que somos seres asp1rac
espanol · 1 . . llegar a .ser la. me1·0 r versión
·onales, y para poder .

de nosotras mismas se precisa de inspiración Y creatividad, Y la imaginación que las


alimenta brota mejor de manera compartida. Privilegia nd0 la esfera de lo público en el
contexto de la proximidad, el todo es más que la suma de las partes Y la convivencia
cívica potencia las virtudes de cada cual y a su vez alcanza el bien común.
Vuestro objetivo ahora como estudiantes Y luego como profesionales ha de ser el
lograr mejorar las condiciones de vida de las personas mediante una práctica de la cien-
cia acompañada de cuidado y compromiso. De manera comprensiva, Y partiendo de la
propia realidad de las personas, es preciso cu ltivar una comunicación colaborativa para
generar conocimientos, habilidades y actitudes que garanticen un proceso de apren-
dizaje continuo capaz de afrontar la indignación, la tristeza, el miedo, los problemas
e hilvanar, desde el origen, donde Mary E. Richmond ponía el valor en la escucha, el
entendimiento mutuo, la flexibilidad y la comprensión, pero con otros hilos, propios
de una nueva realidad que ha transformado las pautas com unicativas (Acebes, 2021 b).
Decía Orwell acerca de la manipulación del propio lenguaje que «si el pensamiento
corrompe la lengua, también la lengua puede corromper el pensamiento». Por eso las
personas que escribimos este capítulo, Laura y Rafa, pensamos que los otros no existen
o, mejor dicho, no existen «los otros», existe cada uno, pero en el momento en que nos
relacionamos todos somos «nosotros». «Yo y los otros» se convierte en «nosotros» en el
momento en que una persona toma conciencia de que vivimos en un mundo comparti-
do. Y ahí no es propio decir de «nosotros» frases como «no me importa» o «no va conmi-
go», ya que la proximidad nos aleja de lo abstracto, de los discursos vacíos y nos centra
y conecta con lo más vital y experiencia!, lo concreto. En esto consiste la riqueza de la
vida cotidiana, en relacionarnos y comunicarnos día a día, manteniendo la pluralidad
de las personas y el vínculo entre ellas insistiendo en juntar las diferencias.

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260
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262
11. Tendencias en trabajo social: Hacia nuevos
espacios de intervención social
ANTONIO LóPEZ PELÁEZ
UNED, Madrid, España

Gu10N/ESQUEMA:
Análisis de las tendencias de evolución de los sistemas de bienestar, con atención especial
al cambio tecnológico y el envejecimiento de la población.
ÜBJfTIVO CENTRAL DEL CAPÍTULO:
Análisis de las tendencias más relevantes en el ámbito del trabajo social en los próximos años.
Ü BJfTIVOS DEL CAPÍTULO:
• Definición de las metodologías prospectivas.
• Análisis de las tendencias de más relevantes que podemos observar en el trabajo social.
• Análisis de los efectos de la digitalización.
CONCEPTOS CLAVE:
• Prospectiva.
• Tendencias sociales.
• Trabajo social digital.

l. INTRODUCCIÓN

Dentro del desarrollo del trabajo social y los fenómenos sociales que se están pro-
ducrendo
· a nivel nacional e .,nternac1ona
· 1
, en este capítulo analizamos
. . . brevemente.
algunas tendencias de evolución de esta disciplina (y de los servrcro~ ~ocrales) ~ellacro-

te . .,
° .
. • · t de la poblac1on (especia men-
nadas con los avances tecnológicos y el enveJecrmren
1 ' gica nos permite adaptarnos me-
notable en el caso español). La ,nnovacron tecno O . .
io I d d los ciudadanos. Al mrsmo tiempo,
r a os cambios y atender mejor las deman as _e . ac·,ones y las catástrofes
1os p b. l"mátrco 1as m1gr ,
rocesos de envejecimiento, el cam
hum · . e 'º
1 '
D 19 hasta los procesos
de desertización
' ,
anrtanas o climáticas, desde el COVI - d b·enestar tiene que desarro-
• en un horizonte en el que nues t ro sistema e 1
nos s"t1uan

263
T YECTORIA DE UNA PROFESIÓN
9~~~~~~~~~RA~B~A~f0'._:S~OC~IA~L:_•
RÍGENES y DESARROLLO DEL T ~ R A ~ = ~ - -- - - - - - - - - -
----

. •dad1I pudiendo adaptarse rápidamente a nue


·dad de «e1astIcI , vas
llar una mayor capaci . t las catástrofes. Para ello, es relevante incorpo
onder me1or an e . . rar
deman das Y resp . d F cultades y Escuelas de TrabaJo Social los estudi
en los planes de estudio e Ias a I' 2012) os
d · (LO' pez Pe aez ·
prospectivos o de ten encias '

2. PROSPECTIVA Y TRABAJO SOCIAL

- d en ·, nvestigaciones previas sobre las tendencias sociales (Ló


Como ya he sena 1a o . ., ·
, ) el futuro siempre ha sido un motivo de preocupac1on para los seres
pez Pe1aez, 2009 , • f
humanos. Podemos rastrear a lo largo de la historia las diversas armas de analizar las
tendencias de cambio inscritas en el presente, y cómo anticipan las características del
futuro. la acción en el presente no se entiende sin tomar en consideración el objetivo
perseguido que se quiere alcanzar en un plazo de tiempo determinado. El futuro apa-
rece ahora como un campo de juego para la acción humana: no se puede esperar pa-
sivamente, se conquista, y por lo tanto necesitamos métodos Y técnicas para analizarlo
y construirlo en función de nuestros intereses políticos, económicos o militares. Obje-
tivos tecnológicos como la bomba atómica requieren años de planificación y esfuerzo
conjunto, aportación de cuantiosos recursos, y una evaluación clara de los beneficios
(que se derivan no sólo de conseguir una tecnología clave en el ámbito militar o en el
ámbito civil, sino también de la evaluación del coste o peligro que supone que otros
países o empresas la obtengan antes y la desarrollen mejor). En la pandemia de la
COVID-19, la falta de previsión estratégica ha provocado un mayor sufrimiento y una
mortalidad más elevada. ¿Cómo es posible que no estuviéramos preparados, cuando
entra dentro de lo probable que tengamos un accidente nuclear, o que suframos una
pandemia como el COVID-19? La pandemia de la COVID-19 ha puesto de relieve que,
ante el cisne negro, la catástrofe impredecible formulada por Nassim Taleb, lo que
nos permite sobrevivir como especie es el apoyo social de nuestros conciudadanos,
la respuesta colectiva basada en la ciencia y la tecnología, el análisis de tendencias y
la anticipación a las posibles catástrofes, y la incorporación de hábitos de comporta-
miento que minimizan las posibilidades de infección.
Planificar significa pronosticar, evaluar, elegir prioridades, y optar en función de
los recursos disponibles. Las discusiones sobre los Iímites de nuestras metodologías
para anticipar el futuro no pueden hacernos olvidar que estamos inmersos en un
sistema científico tecnológico en eI que estamos f'1nanc1ando· · ·
las 1nnovacIones que
e_starán en el mercado dentro de diez años, y que la capacidad para hacer frente a
riesgos presentes y futuros depend d . ,
en e nuestra planificación estratégica y de como
actuamos ahora para afronta · ' ·
. . r un nesgo emergente en los próximos años. En el ámbito
sanrtano, como ha puesto de 'f' st0 1
.d d d man, ie a pandemia de la COVID-19 nuestras capa·
c1 a es e respuesta dependen d 1 1 • • . ' · 1
· · d e ª P an,f,cac16n previa (formar a los profes1ona es
san, 1anos nos 11 eva e media diez - s d. _ .
ano , isenar Y construi r los hospitales implica una

264
-----
l 1. Tendencias en trabajo social: Hacia nue . . . .
- - - - - - -- ------..::....::...:=-::..::.v.:::_os~e~s~p~ac~1~os~d~e:_~'n~te::rv~e::n~c~16~n_:s~o~c1~al

1 nificación previa, y el diseño y puesta en marcha de los servicios sociales también


3
P . aa una planificación detallada).
obl1ensemos por un momento :n la atención a la dependencia Y el envejecimiento
a población (cfr. López Pelaez Y Segado 2015 para una versión más amplia del
de l t· ., ) 1
rn en que exponemosª con inuacion : «E incremento de la esperanza de vida y el
~ d '
entaje cada vez mayor e personas que superan los 65 años de edad conllevará
parC . - . d . '
los próximos anos un con1unto e cambios relevantes en nuestras sociedades del
e:nocimiento. En el ámbito español, se han llevado a cabo investigaciones prospecti-
c 5 en este ámbito, en las que se analizan las tendencias sociales, la posición del sec-
:r industrial español, los factores críticos que van a influir en la evolución previsible
de la sociedad española, Y las medidas estratégicas que pueden ponerse en marcha,
desde una perspectiva orientada a la producción de información relevante sobre el
futuro probable: «viene motivado por el interés de identificar para la industria médica
información estratégica en términos de oportunidades asociadas a las tendencias tec-
nológicas relacionadas co n el envejecimiento y el incremento de la tasa de dependen-
cia, teniendo al envejecimiento activo como objetivo a alcanzar dentro de esa nueva
realidad» Uiménez et al. 2011, p. 21). Las principales tendencias que detecta el estu-
dio son las siguientes: evolución de los servicios disponibles, incremento de la usabili-
dad y accesibilidad, teleasistencia y monitorización, independencia y calidad de vida,
einteracción con elementos transversales como estándares y plataformas universales
que permitan a los distintos dispositivos y elementos interoperar independientemente
de su función. En función del horizonte temporal previsto, podemos clasificar las
principales hipótesis en este ámbito (tabla 1)» (López Peláez y Segado, 2015, p. 1635).

TABLA 1. HIPÓTESIS MÁS RELEVANTES EN EL CORTO, MEDIO Y LARGO PLAZO EN EL ÁMB ITO
DEL ENVEJECIMIENTO EN ESPAÑA
Corto plazo IG Número Tema Hipótesis
(0-5 años)
3,84 36 Independencia y Se extenderá el uso de tecnologías de apoyo
calidad de vida para facilitar la movi lidad
3,83 6 Servicios Se generalizará . el acceso se~uro a la
información clínica relevante aloJada en la
nube (c/oud computing)
3,83 16 Teleasistencia y Será extensiva la implantación de la

-
Medio plazo 3,80 2
(6-10 años)
telemonitorización teleasistencia basada en dispositivos

Servicios
móviles (teléfonos móviles, otros)
Existirán modelos centrados . en. las
necesidades del cliente (personalización y
atención integral)
3,75 1 Servicios Existirán modelos de atenció~ _ílex_ibles que
ermitan la prestación de servicios integrados
~ proactivos wacias a__las tecnologías de la
sociedad de la 1nformac1on
3,73 40 Independencia y Se desarrollarán prótesis inteligentes de
calidad de vida articulaciones

265
CO~R~Í

..:.

Largo plazo 3,44 19 Teleasistencia Y


T RI\YECTORIA DE UNA PROfESIÓN
G~EN~C:_S~y~O~ES~AR~R~O~Ll~O~O~EL:_T~RA~B~A~IO~S:O:_:C::_:IA=L·_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

Seextenderáel uso de sistemas personal


6
----
telemonitorización en señales biométricas para el reconocts. 3Sados
(11 -15 años) alteraciones de la salud a distancia mrcntocJe
3, 17 38 Independencia Y Se generalizará el uso de cognición au=:---
calidad de vida (BCI, computación fisiológica) desarmÍ¡°'ªda
nuevas formas de interacción ro ando
2,96 37 Independencia Y Será común que las personas convi v ~
calidad de vida r~bots, ~sistencia!~s capaces de apoya~! con

IG: ¡ndice de Grado de Importancia: hace referencia a


tema tratado tiene para el sector.
nivel f1s1co, cognitivo y emocional
la -
es a
relevancia que el

Número: Número de la hipótesis en el cuestionario.


Fuente: Jiménez et al. 2011.

«En un contexto de cambio climático y crisis hídrica, por ejemplo, contamos con
estudios prospectivos centrados en la gestión del agua Y los residuos, con «el obje-
tivo de identificar las tendencias en los servicios públicos Y medio ambiente en los
próximos 10-15 años» (Hernández y Wildschut, 2011 ). En este estudio, se analizan
las tendencias de evolución previsibles (entre las cuales se incluye las denominadas
tendencias de entorno - económicas, sociales, tecnológicas, climáticas-, las tendencias
de gestión, y las tendencias de mercadeo), y su nivel de impacto y grado de incerti-
dumbre en los próximos años. En función de los resultados, se diferencian dos ejes
principales (eje vertical, la implicación del ciudadano y su nivel de participación;
eje horizontal, evolución del modelo económico sostenible), y se presentan cuatro
escenarios probables: escenario A (ciudadanía conciencia y participativa); escenario B
(modelo económico sostenible); escenario C (modelo económico consumista); esce-
nario D (ciudadanía euroescéptica y pasiva). Podemos resaltar los diferentes modelos
de participación que se prevén en los tres escenarios más probables: A, B y C (tabla 2)
(Hernández y Wi ldschut, 2011)» (lópez Peláez y Segado, 2015, p. 1636).

266
11. Tendencias en trabajo social· H .
-
---- - - - - ~~~-~~~~~~~
- - - - - - - - _ ; _ __ _:_:,::.:_·..:_::ª~c:'..,a~n~u~e~vo~s:._:~~
espacios de intervención social

TABLA 2. ENTORNO SOCIAL EN LOS ESCENARIOS DE GESTIÓN DE


- AGUA y RESIDUOS EN El HORIZONTE
DEL ANO 2025
Escenario Descripc ión
~ . A Este e~c~nario ~e caracteriza por el Entorno social
escenario
predommio de etudadanos participativos E~ consumidor final posee un elevado
implicados y solidarios que reconocen lo~ ntve~ de información y formación
recursos n~turales corno patrimonio de ambiental Y está concienciado sobre los
las generaciones presentes y futuras y la problemas del medio ambiente. Debido
necesidad. _de preservarlos para rna~tener a esto, el ciudadano es más exigente y
su durabilidad temporal. La ciudadanía demanda una gestión de los Servicios
Públicos más sostenible.
posee en este contexto un elevado nivel
Existen cambios en la distribución
de información y formación ambiental
demográfica de la población y se detecta
y una capacidad de respuesta proactiv~
una tendencia a la «verticalización• de las
y favorable hacia cualquier estrategia en
ciudades, al aumento de concentraci ón
favor del desarrollo sostenible. Este hecho
de 1~ P?b~ación en zonas urbanas, y al
se traduce en la adopción de medidas de
enve1ec1m1ento de la población.
ahorro y reducción del consumo, y facilita
la instauración de políticas de eficiencia
energética y optimización de recursos.
Escenario B Este escenario queda definido por Existe un predominio del ciudadano
la abundancia de ciudadanos con «eco-escéptico», es decir aquel poco o
baja implicación y participación. La nada concienciado sobre el problema del
ciudadanía se caracteriza, además, por un medio ambiente, y que sigue patrones
escaso nivel de información y formación de comportam iento que no se ajustan a
ambiental. Predomina la existencia del criteri os sostenibles. Además, encontramos
ciud adano eco-escéptico, aquel poco o otra variante del ciudadano pasivo que es
nada concienciado con los problemas el ciudadano «reaccionario•, aquel que va
ambientales, y que sigue patrones de contra todas las normas establecidas, y que
comportamiento que no se ajustan a boicotea continuamente todos los intentos
c riterios sostenibles. de la Administración por instaurar pautas
de comportamiento sostenibles.
Existen cambios en la distribución
demográfica de la población. Se detecta
una tendencia a la «verticalización» de las
ciudades, al aumento de concentración
de la población en zonas urbanas, y al
envejecimiento de la población.
Se produce una implicación y
Escenario C Este escenario se defin e por la existenc!a
participación media de los ciudadanos.
de una implicación y participación ~ ed 1a
Encontramos a una ci udadanía ~on
de los ciudadanos con un nivel medio de
nivel medio de información y formación
información y formación ambi_ental. El
ambiental.
incremento de conciencia ambient~I de Conviven en este escenario ciudadanos
ta población se traduce _en un comienzo concienciados con los problemas
de instauración de medidas de ahorro Y
medioambientales .
reducción del consumo. d actuales, y ciudadanos ecoescé~t,cos que
Conviven en este escenario · c ·,uda anos
·guen
1 patrones de comporta,:r11ento que
concienciados con los prob~emas ~ 0 se ajustan a criteri os sosteni~le~. .
medioambientales actuales, Y c,uda an~s d cen cambios en la d1stnbuci~n
ecoescépticos que siguen patr?nes e ~:J~~r~fica de la población. _Tendencia
comportam .iento que no se aiustan a la «vertical ización• de las etudades,__al
criterios sosten ibles. . aún es a d concentración de la poblac,on
aumento ebanas y al envejecim iento de
El modelo económ(co que perd~sa rrollo en zonas ur ,
consumista, pero tiende ya ~ en tos la población
'bl · a implicarse
sosten, e y com ienza d. bientales
desafíos energéticos Y me ,oam
del mundo actua l.

Fuente: Hernández y Wildschut, 20 11 ·

267
CIAL TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
~Ü~R~ÍG~EN~[::S~Y~O~ES~A~RR~O~l~LO~
DE::l2T~RA~D~A)~O~S'.::'.O.::::•..:.,__ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
________

. d los escenarios podemos resaltar consecuencias el


Al analizar cada uno e . . avesen d·
. . . 'ón pública gestión de recursos, gestión de servicio5 •·
versos ámbitos {participaci ' . . , etc) L
·t de la prospectiva y el trabaJo social, son las demandas ·.· o
relevante, en e1ámb1 0 . . d . socrale
inclusión social que se derivan e cada escenario {tabl s
y los nuevos retos para la a 3).

TABLA J. IMPLICACIONES SOCIALES EN CADA ESCENARIO

Escenario Implicaciones sociales


Escenario A El ciudadano es un agente activo del cumplimiento de 1~ política am~
La ciudadanía es el primer eslabón de la cadena de gestión de los Serv· . ·
Públicos. Los ciudadanos se ·d
, entI'f',can como responsa bl es de los problercios
ambientales actuales, y como parte ·importan t e en 1a so 1ucI'6n de éstos. mas
Encontramos ciudadanos responsables Y concienciados con sus consum
energéticos y de agua, y con la generación de residuos y efluentes. os
La realización de una separación y pretratamiento en origen de los residu
generados y del agua por parte de los ciudadanos facilita el posteri~~
tratamiento y valorización de estos.
Debido a un mayor conocimiento de los problemas ambientales por parte
de la ciudadanía y a una mayor implicación en los mismos, se demanda
por parte del consumidor una gestión sostenible y eficiente de los Servicios
Públicos. Esto se traduce en la demanda de más contenedores de residuos
por habitantes, más puntos limpios municipales y mejor gestión de éstos,
contenedores con diseños
más operativos, etc. Además, el ciudadano solicita un funcionamiento efectivo
del sistema de abastecimiento y saneamiento.
Escenario B Existe una escasa implicación de la ciudadanía en la gestión de los Servicios
Públicos. Como consecuencia de este hecho, el ciudadano no separa en origen
los residuos, ni colabora en el pretratamiento de estos. La responsabilidad
del funcionamiento de los Servicios Públicos se traslada a la Administración
Pública o a los gestores asignados. En la Administración recae todo el peso de
la concienciación de la ciudadanía.
La poca participación de los ciudadanos, unida a la verticalización de las
ciudades, genera conflictos de abastecimiento de recursos y de recogida de
residuos. Como consecuencia de estas tensiones en el ambiente se detecta
tensión, crispación, polarización, fragmentación. El cl ima es inestable
económica y socialmente.
Debido a un encarecimiento de los recursos naturales provocado por el
agotamiento de éstos, se genera una limitación de clases en el
acceso a determinados recursos. Solo las clases altas tienen acceso ª
determinados servicios ambientales relacionados con el ocio ambiental, 10
que provocará una fragmentación de la ciudadanía.
Escenario C En la sociedad conviven ciudadanos como agentes pasivos y activos. La
ciudadanía posee un grado de implicación medio de en la gestión de los
Servicios Públicos. El ciudadano comienza a separar y a pretratar en orig~n
los residuos, debido a un cambio progresivo de mentalidad que tiende hacia
un desarrollo sostenible. -
Fuente: Hernández y Wildschut, 2011.

268
11. 1endenc1as en trabajo social· H •
------- -- - -- -- - --...:.:.:.:·_'_'..'ª.::c~1a'...'.n~u~e~vo~s~e~~
- - - ~~~~~~~~
spac10s de intervención social

TRABAJO SOCIAL DIGITAL Y BIENESTAR SOCI


3· INTERVENCIÓN SOCIAL AL: UN NUEVO ESPACIO DE

El Trabajo Social Digital toma el ámbito digital como ob'Jeto de ál' .


. tervención social. Se conforma como un ámbito d . . . an 1s1s, evaluación
e In . . e investIgac16n y d · .
·al propio, focahzado en lo digital. y se está conv·,rt·ie d e intervención
soc1 n o en una espe · r ·6
rsal en un contexto en el que la Administración pública h d' . . c1a izac1 n trans-
ve ' . (d d . se a ig1talizado y las interac-
iones con los usuarios es e cumplimentar un cuestionario h t ..
c . . d , . as a so1Icitar una ayuda) se
alizan mayontanamente e forma electron1 ca. La pandem· d I CO
re . . . . 1a e a VID-1 9 ha acele-
ra do este proceso de d1g1talizac1
6n. Tanto los usuarios como los , . d
,. . pro,esIona1es emandan
formación especifica en competenc1~s digitales. y los procesos de inclusión y exclusión
social se reproducen y ~celeran también en el ámbito digital. Lo digital y lo físico forman
parte de la misma realidad en la que vivimos los seres humanos. Somos hacedores de
cosas, de tecnología, ~ nuestras tecnologías nos permiten vivir y realizar nuestros proyec-
tos, a la vez que configuran nuestras trayectorias. En este sentido, el trabajo social antes,
durante y después de la pandemia de la COVID-19, ha prestado una especial atención a
los procesos de digitalización (López Peláez y Marcuello Servós, 2018).
Se puede defi nir el Trabajo Social Digital como «el uso de nuevas tecnologías de
la información y la comunicación en el ámbito del Trabajo Social y los Servicios So-
ciales. Incluye investigación online, tratamiento de pacientes (tratamiento individual,
dinámicas grupales y comunitarias), formación y capacitación de los trabajadores so-
ciales, y diseño, puesta en marcha y monitorización de los programas de servicios
sociales» (López Peláez, 2015, p. 43). En el Trabajo Social Digital se establecen es-
trategias de acceso a los usuarios, participación de los usuarios, evaluación de las ne-
cesidades de los usuari os, y diseño de dinámicas de intervención y empoderamiento
de los usuarios y los trabaj adores sociales (López Peláez y Marcuello Servós, 2018).
Dado que el objeto del Trabajo Social es la persona en situación, - ubicados en un
contexto y en un momento, considerando las múltiples dimensiones de lo social-, uno de
los retos del Trabajo Social en el siglo XXI es responder a los efectos de la digitalización Y
esto, en un entorno ya digitalizado, en el que tanto las administraciones .públicas como las
empresas o los ciudadanos en su vida laboral y de ocio se encuentran inmersos en redes
~ociales, sea como usuarios, sea como consumidores intensivos de las tecnologías de la
información y la comunicación (TIC). El Trabajo Social ha de responder a los retos y pro-
bl d 1 • • que se generan con las TIC
emas que se producen . Incluidos los procesos e exc usion ,
-p0 . h d' ·t I pasando por las caracteris-
. r eJemplo, el caso recurrente de la llamada bree ª igi ª -, . h
licas d • •
6 generan (DavIes, 2019), asta 1os
1
e as redes sociales y el modelo de interacci n que • t de
req · · . . r do· todo ello crea un conJun o
uisitos para poder integrarse en un entorno digita iza ' • h · gado
retos I del fuego las tecno1og1as an JU
. complejos. No es algo nuevo. Desde el contro_ . d ' s sociedades. Las tecnolo-
S1empre . ., ervivencIa e 1a
g.1as y 1 un papel clave en la conf1guracIon Y sup .
1 f bncamos Y pr
aducimos· incorporando
'
en . os artefactos nos modelan a la vez que os ª • ganadores y perdedores.
s1 efect d I r a co 1ect1vos
os no previstos, a la vez que an uga

------------- - - 269
~~~~~~=:::..::~-----------------
Ü RÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAIO SOCIAL. TR\YEClOR
1 IA DE UNA PROFESIÓN

Los individuos, los grupos y las comunidades_ interaccionan, desarrollan sus acti-
vidades, experimentan necesidades, y padecen diferentes _formas de exclusión social
vinculadas con el acceso a lo digital, el uso Y comportamiento en el entorno digital
y los requerimientos y competencias necesarios para desenvolverse en dicho entorn~
(incluida la relación con las instituciones, inmersas en un fuerte proceso de digitaliza-
ción, que obliga a relacionarse con ellas casi de forma exclusiva a través del entorno
digital). El Trabajo Social Digital abarca desde proyectos de intervención, hasta el
diseño de políticas públicas, la reorganización de las interacciones entre la adminis-
tración y los usuarios en el ámbito de los servicios sociales, o la evaluación de los
programas que se llevan a cabo, incorporando el análisis de los climas de opinión
de los usuarios, y diseñando estrategias de intervención en las redes sociales (López
Peláez, Pérez García y Aguilar Tablada-Massó, 2018).
El análisis comparado de buenas prácticas, y la evaluación de proyectos de interven-
ción digital, ha llevado a proponer diferentes modelos de intervención digital (l ópez
Peláez, Suh y Zelenev, 2023). En este sentido, en los proyectos de Trabajo Social Digital
pueden diferenciarse seis fases (López Peláez y Marcuello Servós, 2021). En primer
lugar, la denominada «escucha activa» (analizar y monitorizar el comportamiento en
las redes sociales, indagando en el discurso y las demandas de los ciudadanos, y en las
características de sus patrones de interacción). En segundo lugar, la participación en la
definición de los problemas y el diseño de las soluciones (mediante la creación de un
ámbito de interacción online abierto a la participación de los usuarios, los profesiona-
les y las personas interesadas, en el que se afrontan los recursos disponibles online,
las diferentes unidades de la adm inistración pública o empresa privada implicadas, y
los objetivos del proyecto, desde una perspectiva cooperativa que integre el codiseño
o diseño creativo basado en la participación de todos los actores). En tercer lugar, el
diseño de estrategias de intervención coherentes con los problemas definidos mediante
la participación de todos los actores involucrados. En cuarto lugar, el desarrollo o utili-
zación de aplicaciones online específicas, desde juegos hasta grupos de whatsapp, que
permitan desarrollar las actividades previstas. En quinto lugar, la evaluación de la inter-
vención llevada a cabo, con especial atención a las competencias digitales de usuarios
y profesionales, a los programas de formación que deben llevarse a cabo para superar
los problemas detectados, y a la monitorización de las actividades que se llevan a cabo.
En sexto lugar, las propuestas de mejora, las transferencias de los resultados alcanzados
y de la metodología utilizada, y la difusión de buenas prácticas, reforzando con ello la
confianza de usuarios y profesionales en la metodología utilizada.

4. CONCLUSIONES

En el análisis de tendencias en el ámbito de los servicios sociales, hay que destacar


que el trabajo social digital es una nueva especialización que responde a la transfor-

270

----
11. 1 enaenc1as en trabajo social· H .
. ac1a nuevos es .
~ pac1os de intervención social

. de nuestras instituciones, cada vez má dº . .


111aci
6n . . . s 1gItalizada y 1
os espacios de interacción, en los que la . . . s. a a modificación de
nues tr I d , socra6rl1dad o r .

1
¡·uega un pape ca a vez mas relevante El dº _ n ine, o la interacción
v1rtua , . · 1seno de u . .
ni bles nos obl 1ga a tomar en consideración nos servicios sociales
soste . d , por Io tanto la t d .
. ' n de nuestras socie ades tecnológicas avanz d ' s en enc1as de evo-
Iuc10 . a as.
Las principales tendencias de desarrollo en el a'mb·t10 de1 Traba¡o .
socia· 1o·1g1tal
• en los
'x·irnos años son las siguientes: a) desarrollo de met d ,
pro . o o ogIas digital d ·
1 •
ial basadas en el cod1seño y la participación de t d es_ e intervención
sOC ., d 1 • • • o os Ios actores involucrados· b)
eorganizacIon e os serv1c1os sociales en un contexto dº •t 1 • • '
r . . igi a , con me¡ores sistemas de
. formación que permitan una me¡or explotación de los d t d. _ .
In ., ,. . ,.. a os para eI Iseno, intervención
evaluacIon de las polit1cas sociales; c) anahsis comparado d b .
Y . e uenas prácticas en la
intervención profesional
. en .el, entorno digital·, d) reelaboracio' n de los está ndares de .inter-
vención profesional en func1on ,. de los. derechos
_ digitales de los c·iudadanos, con especia . 1
atención a los problemas . . et1cos;
. e) diseno de estrategias para mejorar la coordinación con
d
otras unidades a mm1strat1vas en el entorno de una administración pública digitalizada.
Conquistar el futuro depende de cómo nos preparemos para abordar los retos
emergentes. Las competencias digitales de los usuarios de los servicios sociales, y de
los trabajadores sociales, en este sentido, se han convertido en competencias claves
para el Trabajo Social del siglo XXI. En el ámbito educativo, fortalecer las competen-
cias digitales es ya una prioridad en los planes de estudio de los Grados y Másteres en
Trabajo Social (García-Castilla y Vírseda, 2018; López Peláez, Erro-Garcés y Gómez-
Ciriano, 2020). Y en el ámbito profesional, contamos ya con una relevante trayectoria
de análisis comparado (Di Rosa et al., 2018) en buenas prácticas en Trabajo Social
Digital (desde el diseño y puesta en marcha de una Historia Social única digital para
los ciudadanos, hasta aplicaciones específicas para la intervención social con colecti-
vos en riesgo de exclusión social) (Castillo de Mesa y Méndez Dom ínguez, 2021 ). La
digitalización acelerada provocada por el confinamiento producido por la COVIDl 9
ha forzado una reconversión de la práctica profesional del Trabajo Soci~I, acel:rªnd º
su transformación digital (López Peláez et al., 2020). Y ha pueStº ~~ relieve la impor-
tancia de reducir la brecha digital de acceso Y de uso en la poblacion. .
. f1va en el ámbito del traba¡o
En definitiva el análisis de tendencias Y 1a prospec .
. ' • • 1 f turo prever escenarios, Y
social Ylos servicios sociales nos permiten anticiparnosª u '
di • f te a los retos afrontaremos en 1os
senar unos servicios sociales que puedan hacer ren . 1 co-
P, · • • h ta las pandem1as como a
roximos años (desde las catástrofes humanitarias ~: olución tecnológica).
VID-19 . . • d I poblac1on o 1a rev
, pasando por el enveJec1m1ento e a

LEtruRAs RECOMEN DADAS


ló /nternational Handbook of Oigi-
t Peláez, A., K.1rwan, G . (eds .)• 2023. Routledge
Pez
ª1Social Work. London: Routledge.

--------------- 271
• L T RAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
Ü RIGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIA •

López Peláez, A., Suh, S.M., Zelenev, s..


(eds.). .2023. Digital Transformation and
5
cial We/1-B eing. Promoting an /nc/us1ve Soc1ety. London : Routledge. o.

ACTIVIDADES/EJERCICIOS DE REVISIÓN DURANTE O AL FINAL DE AQUEL


EPÍGRAFE QUE SE CONSIDERE

• Pregunta para discusión o debate: ¿Cuáles son las principales tendencias d


evolución en la sociedad española? ¿Cuáles son los principales impactos en lo~
servicios sociales?
• V isualiza los videos sobre trabajo social digital y reflexiona sobre la utilidad del
trabajo social digital para afrontar la pandemia en un contexto de políticas de
austeridad: https://www.youtube.com/c/frabaj oSocial Digital DigitalSocialWork
• Escucha el programa de Radio UNED titulado «Trabajo social en la sociedad
digital», y u y reflexiona sobre el uso de las nuevas tecnologías en la práctica
profesional :
https://canal.uned.es/video/ 5bf50159b1111 f5b718b7d6b
• Escucha el programa de Radio UNED titulado «Participación en el metaverso»,
y refl exiona sobre los nuevos retos de la digital ización: ·
https://canal.uned.es/video/61 e6c0d4b609231 be976f358

EJERCICIOS DE AUTOEVALUACIÓN

1. Analiza las consecuencias de la pandemia de la COVI D-1 9 en la digitalización


de los servicios sociales.
2. Identifica med idas políticas, económicas o de otra índole, que nos pueden ayu-
dar a abordar el envejecimiento de la población.
3. Describe ámbitos de intervención en los que el trabajo social digital puede ser
particularmente eficaz.
4. A naliza papel de las trabajadoras y trabajadores sociales ante las situaciones de
crisis globales, con especial referencia a los estudios prospectivos.

RESUMEN

En este capítulo, analizamos la importancia de las metodologías prospectivas Y_~I


análisis de escenarios para la planificación de los sistemas de bienestar, y especifi-
camente de los servicios sociales. Dentro de las tendencias de futu ro más relevante~
en los próximos años, destacamos el papel clave que tendrá en los próximos añO~ e
· · 1 d. · 1 d · ·stración
trab ªJº socia 1g1ta, en un contexto en el que la digitalización de la A mini

272
11. Tendencias en trabajo social· H .
-
---- - - - ~j~-
- - - - - - - - - . : : . : . : . . .·.:_::ªc'.:.'. '~ª~nu~e::'.v::os~e~s~~
pac,os ~~~~~
e intervención social

'blica y los servicios sociales se ha acelerado aún m ,


pu d la COVID-19. as para poder dar respuesta a los
retos e

GLOSARIO

Prospectiva: conjunto de análisis y estudios realizad f' d


. os con eI m e explorar o
predecir el futuro de alg~na materia.
Fuente: Real Academia Española.

. El uso de nuevas tecnolog·ras de 1a ·rn formacIon


Trabajo..Social Digital:
, •• y a
1
comunica~~on en_ el amb,to_ del Trabajo Social Y los Servicios Sociales. Incluye
investigac1on anime, tratamiento de pacientes (tratamiento individual, dinámicas
grupales Y comunitarias), formación Y capacitación de los trabajadores sociales, y
diseño, puesta en marcha Y monitorización de los programas de servicios sociales.
Fuente: López Peláez, A. 2015. Teoría del Trabajo Social con Grupos. Madrid:
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274

----·
12. Trabajo soc~~I e Investigación, aportando
a la transformac1on social
(ARMEN MENESES-FALCÓN y M ARTA D IAZ-ARJONA
Universidad Pontificia Comillas, Madrid

GuroN/ESQUEMA:
1. Introducción.
2. Metodología.
2. 1. Diseños.
2.2. M uestras.
2.3. Técnicas.
2.4. Análisis.
3. Temáticas y contenidos.
3. 1. Formación de estudiantes de trabajo social.
3.2. Situaciones relacionadas con los y las profesionales o la profesión.
3.3. Servicios sociales y políticas sociales.
3.4. Estudios de género y estudios sobre mujeres.
3.5. Trabajo social sanitario.
4. Conclusiones
Oa1mvo CENTRAL DEL CAPÍTULO:
Describir las investigaciones realizadas en el trabajo social en los últimos años, que puedan
ser una guia de las preocupaciones e indagaciones de investigación fundamentales dentro de
las disciplina.

ÜBJETIVOS DEL CAPÍTULO:


Presentación de las principales investigaciones y lo que suponen en el avance de la disciplina
~e trabajo social y, por tanto, del desarrollo también de la profesi?~ ylo_ ~uenas prácticas en _las
te~enciones. Además mostrar las metodologías de investigac,on utilizadas en los estudios
real12ad ,
os por los trabajadores sociales.
CONCEPTOS CLAVE:
Invest igación, trabajo social, servicios sociales, práctica profesional.

275
~~~~~~~=-=~-------------
Ü RÍGENES Y DESARROLLO DEL TRAB/\1O SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

1. INTRODUCCIÓN

El traba¡· o social , como cualquier d isciplina,, necesita de. la investigación


. para avan.
zar, conocer nuevas explicaciones a los fenomenos s~ci_ales Y m~¡orar su práctica
profesional. Investigar significa reflexionar sobre la practica profesional y sobre las
teorías q ue la explican. En las dos últimas décadas el trabajo social en España ha
contribuido a las distintas áreas en las que está presente, desde revisio nes sistemáti-
cas, investigación empírica o reflexiones basadas en la práctica profesional. En estas
páginas q ueremos presentar algunas de las investigaciones que han realizado teóri cos
y profesionales del trabajo social en la última década, siendo conscientes de que se ha
hecho una selección limitada que agrupa a unos pocos trabajos.
La sección de los estud ios se planteó con los siguientes criterios: a) Recogida entre
201 O y 2021; b) que tuvieran trabajo empírico, excluyendo ensayos y reflexiones que
no fueran resu ltados de investigaciones realizadas; c) estuvieran escritas en castellano
o inglés; d) que estuvieran publicados en revistas de impacto; y que fueran accesibles.
Para ello se utilizaron como palabras clave, en ambos idiomas, trabajo social y servi-
cios sociales en dos bases de datos: (EBesco y web sciences). En la primera se obtu-
v ieron 297 referencias y en la segunda 87 trabajos, bajo el criterio de que las palabras
clave estuvieran en el título. Después de revi sar los resúmenes se redujo a 20 trabajos,
la gran mayoría publicados en inglés. A continuación, exponemos los aspectos más
relevantes de la revisión realizada.

2. METODOLOGÍAS UTILIZADAS

Como en otras disciplinas los estudios revisados han util izado todo tipo de metodo-
logías de investigación social, dado que los métodos y técnicas de investigación están al
servicio de las preguntas de investigación y de los objetivos que se pretenden conseguir.
En términos generales debemos decir que en la mayoría de los estudios revisados sus
metodologías no están detalladas suficientemente como para que otros investigadores
pudieran hacer una réplica de las mismas. Es una deficiencia en la mayoría de los traba-
j os. Carecen de descripción y detalle de las muestras utilizadas, las técnicas aplicadas
y sobre todo el análisis practicado, pues en este último caso las deficiencias de comu-
nicación son las más sobresalientes. V amos a detallarlo en función de estas secciones.

2.1. Diseños

En casi todos los trabajos se señala el tipo de diseño que se realiza, pero no se jus-
tifica, como si al mencionarlo quedara ya justificado, sin necesidad de explicación. En
algún caso la justificació n se realiza aludiendo a alguna cita bibliográfica. Cuatro tipos

276
12. Trabajo social e investiga 'ó
----------------..:...:.:~~~ci~n,'...'.a~p~o~rta~n~d~o~a~la~tra~n~s~fo~rm~ac~ió~n~s~o'.:c~ial

de diseños se han planteado en los estudios revisa


. d
os Un dis - t·
internet, más en concreto netnografia que • • eno etnográ 1co en la red
o . . ' ana 1iza las opinion · d
das en espacios webs. El -...;....;..=-=-=..:::..:.~~~,
diseño cuantitativo . es Y act1tu es expresa-
con un paradigma ·t· . b d d
de dos maneras: a) por una parte mediante encuesta con cue rpos1 1v1sta, · a or a o
senciales o por la red con cuestionario on line· o b) d. s ionano, ya sean pre-
. ·d d ' me iante escalas de medición ya
testadas con antenon a , que se replican en participant d b . . . '_
. d. · es eI tra a¡o social El diseno
cualitativo, con 1stmtos enfoques, como el herme é 1. f · .
- .f. n u 1co o e1 enomenológ1co y
otros que no se espec1 1can. Por último el análisis doc t d' .. '
. . . , . , umen aI me 1ante rev1s1ón de
estudios O bibliometnco, que pone de manifiesto los principales trabajos más citados.

2.2. Muestras

Las muestras vienen determinadas por el tipo de diseño, si es cualitativo o cuantitati-


vo. En el caso de este último, salvo uno de ellos (Hombrados-Mendieta y Cosano-Rivas,
2011), ninguno es representativo ni aleatorio siendo las muestras encuestadas mediante
cuestionario o escala entre 69 y 560 informantes; en unos casos son estudiantes y en
otros profesionales del trabajo social. Cuando el diseño es cualitativo, el muestreo suele
ser intencional o por bola de nieve, siendo el número de casos más reducido, entre 12
a 34 participantes. Sin embargo, se describen escasamente los criterios de selección, la
forma de contacto con los participantes, y en muchos casos no se mencionan los requisi-
tos éticos de mantenimiento del anonimato o voluntariedad para la participación. Es de-
cir, vuelve a faltar descripción sobre las muestras de participantes en las investigaciones.

2.3. Técnicas

Las técnicas de investigación utilizadas también están acordes con el diseño de in-
vestigación. Así en un diseño cuantitativo se ha utilizado el cuestionario, ya sea expre-
samente diseñado para la investigación o una escala ya testada: pa~ medir una situa-
ción dete · d el caso del Burnout. El modo de realizac1on de la encuesta,
rmma a, como es . d dT ·1
ya sea on line O presencial autoadministrado, se explica escuetamente, sien o 11c1 su
· · • ·d p lgo parecido podemos hallar en las
repl1cac16n desde las descripciones ofrec1 as. eroª . .
. · t en profundidad la entrevista sem1es-
é
t cnicas cualitativas utilizadas, como a entrevis a
1 ' .
1
t mpoco se detalla el proceso seguido.
lructurada, o los grupos de discusión, en os que ª

2,4. Análisis

. estión menos mencionada, especial-


1
Los análisis realizados en los traba¡os son ª cu e da por sabido sin especificar
5
rnente cuando el diseño es cuantitativo. Parece que ' '

277
~~~~~~~~~~:...:.:.--------------
Ü RfGENES y DESARROLLO DEL TRAB/\JO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA rROFESIÓN

el tipo de análisis planteado. Solo en alguno: qu_e lo han señalado se menciona un


análisis descriptivo y bivariado, y ningún multivariante. En _e l caso _de los estudios que
han utilizado una escala, no se menciona cómo se ha analizado d icha escala, se pasa
del procedimiento a los resultados. Muchos de estos trabajos cuantitativos carecen de
exponer, tanto los porcentajes obtenidos como el recuento, ni las medidas de contras-
te de las hipótesis aplicadas. Sin embargo, en el análisis cualitativo se menciona mejor
el procedimiento seguido. Entre ellos se puede mencionar el análisis del discurso, la
apl icación de teoría fu ndamentada, y análisis de conten ido. En uno de los trabajos se
habla de análisis de contenido deductivo, sin mucha explicación de lo que supone
(Uriz, 202 1). En los análisis cuanti tativos se menciona el programa info rmático SPSS
para los anál isis estad ísticos, en cambio en los cual itativos, no se menciona la utiliza-
ción de un algún software, salvo en alguno de ellos.

3. TEMÁTICAS Y CONTENIDOS

A continuación, nos detenemos en los contenidos y temáticas abordadas por los


trabajos seleccionados. Para ello, los hemos agrupado por afinidad temática para ex-
poner los aspectos fundamentales de cada uno de ellos. Uno de los trabajos seleccio-
nado tenía una pretensión parecida a la que abordamos en este estudio, la revisión
sobre las publicaciones en el trabajo social. Nos referimos a la revisión realizada
por Martínez-Sánchez et al., en el año 2014, que nos seivirá para discutir nuestros
resultados antes de concluir. Sin embargo, este trabajo se centra en el análisis biblio-
métri co, señalando el número asociado a un tema y el número de citas recibidas en
los documentos seleccionados, y nuestra revisión no tiene ese objetivo ni pretensión.
Los autores del análisis bibliométrico señalan once temas científicos más abordados
en la revisión que realizaron: niños y adolescentes, seivicios, comportam ientos, abu-
so infantil, modelos, España relacionado con políticas sociales, ad icciones, seivicios
sociales, adopciones y v iolencia doméstica. Los primeros seis temas alcanzan un valor
bibliométrico mayor. A continuación, vamos a exponer los temas encontrados en
nuestra revisión, teniendo en cuenta que más de uno de ellos podrían ser expuestos
temáticamente en dos de los epígrafes aqu í expresados.

3.1. Formación de estudiantes de trabajo social

Un tercio de los estudios revisados versan sobre la formación de estudiantes de


trabajo social, competencias y habilidades en los profesionales de TS o la presencia
de estos en el sector educativo. Nos detendremos brevemente en cada uno de ellos.
El estudio de Amaia de la Fuente y sus colaboradores (2019) se centra en estudiar
las estrategias de afrontamiento y resolución de confl ictos en una muestra de estudian-

278
12. Trabajo social e invesr .
8
- - - - ---------------=.:.:'~ª:c~,ó~n:._,:!ªP~o~n~a~nd~'.:_~~~~~~~~
o a a transformación social

trabajo social en el País Vasco. Entre sus r d


tes de . esu Ita os má d
. r que los estudiantes utilizaban formas de f . s estacados podemos
sena1a a rontam1ento á f •
. f ncionales. Entre las funcionales destacaban I m s unc1onales que
d1s u , as centradas en lo bl
ociones y en la busqueda de apoyo social . s pro emas, en
las em , mientras que en I d' f .
la evitación del problema. Por tanto, se concluye I h . _as is unc1onales
era ·, d bl . que as abil1dades constructi-
s de resoluc1on e pro emas sociales (la orientación P ·t·
va . d bl os, iva a 1os problemas y la
Solución racional e pro emas) eran importantes pred·I t d .
re . . . . c ores e 1as estrategias de
ontamiento funcionales, mientras que una capacidad e 'f' d .
afr . . . spec1 Ica e resolución de
roblemas sociales como la orientación negativa a los problem f d.
P . as, ue un pre Ictor
central de las estrategias de afrontamiento disfuncionales. Estos resultados deberían
tenerse en cuenta en su formación como profesionales del trabajo social.
En esta línea de aprendizaje hacia los/as estudiantes de trabajo social encontramos
el trabajo de Yolanda Doménech y Víctor Giménez (2020), que recoge y analiza la
percepción de 69 estudiantes de trabajo social a través de las estrategias planteadas en
el curso de trabajo social con grupos. La actividad consiste en diseñar un proyecto de
intervención en grupo de auto ayuda y llevar a cabo una reunión mediante el desem-
peño de diversos roles. Los autores señalan que el trabajo y aprendizaje en grupo es
muy beneficioso para los estudiantes porque aumenta sus logros, entienden mejor los
contenidos, desarrollan destrezas de comunicación y pensamiento crítico y permite
compartir ideas entre sus miembros. Entre las conclusiones que los autores plantean
destacamos que los contenidos cuya adquisición y/o consolidación percibida son ma-
yores se relacionan con temas sencillos (áreas menos complejas) y más fácilmente
aplicables a la vida cotidiana. Se evalúa posteriormente el nivel de conocimiento
adquirido con la dinámica grupal y el grado de satisfacción de los estudiantes.
Otro estudio se centra en cómo la crisis económica, que produce cambios en la
realidad social donde los estudiantes de trabajo social realizan su formación práctica
académica, influye O afecta a su proceso formativo (Garcia-Moreno y Anleu-Her~án-
dez, 2019). La crisis económica afecta produciendo una mayor demanda, con situa-
ciones de emergencia social (mayor pobreza y exclusión social), saturaci_ón d~ los
servicios sociales, que tiene un impacto teórico Y metodológico en el trabaJO soCJa! Y
su Práctica. Para ello se recogen las valoraciones Y opiniones de 34 tutores de prac-
ticas, así como de 149 estudiantes con prácticas de trabajo social. Se -~onstata que la
·• d d da de atenc,on, pero no se
crisis económica ha producido un aumento e Iª eman . . d
h · d b · dores sociales que at1en en a 1a
an incrementado los recursos ni el número e tra ªJª . . • L
p bl · , d I rvicios sociales pnmanos. a
o ac1on, lo que ha generado una sobrecarga e os se d sgos caritativos que
Prácf f12 da adoptan o ra
ica profesional se ha vuelto más burocra ~ . d d llo de una sociedad
ehoc . . . . . 1d d1gn1da y esarro
. an con los pnnc1p1os del trabaJO soe1a e . rt edida la desprofesiona-
JUsta y . . . , d ·endo en c1e a m
. equ1tat1va. Esta situación esta pro uc, . , oc·ial queda incompleta al
liza · · . 1 · t rvenc1on s
cion del trabajo social. En este sentido, ª in e . 1·,dar relaciones de ayuda
no Pod . 1 . t grales n1 conso
er desarrollar diagnósticos socia es in e d bºdo a la falta de recursos
Valorand 0 I e atienden, e '
as fortalezas de las personas qu

279
. E . .
T YCCTORIA DE UNA PROFESIÓN
----
(Ü~R~ÍG~EN~E::S~Y~D'.:ES~A~RR~O~LL::O~D~l~l~TR!::.\~OA~J0:.:2S0~C~IA~L,~R:_A=~-------------
-
llevan a la reflexión d e tutores y estudiantes, que señala
y tiempo. stas sItuacIo nes . .. n
, • d t • , deben reforza r las redes sociales y familiares, apostand
como 1as 1ineas e ac uacIon o
por respuestas comunitarias y participativas. . . .
Un anál isis comparativo de los diseños curriculares sobre trabaJo social en las
universidades españolas fue lo que abordaron Begoña Pérez-Eransus Y Lucía Martínez.
Virto (2020) para determinar q ué aspectos no se han contempl:~~ en la _formación de
futu ros trabajadores sociales y sería importante hacerlo. El analis,s real izado plantea
tres conclusiones importantes: a) que los p lanes de estudio están estructurados según
el modelo de intervención profesional de la red pública de servicios, con una visión
tradicional sobre el estado del bienestar; b) que la principal intervención social con
personas y fami lias se realiza desde el enfoque de gestión de casos; c) que la oferta de
asignaturas optativas está encaminada a la atención social de colectivos específicos y
menos en nuevos retos sociales. Otros aspectos ponen de relieve la escasa incorpora-
ción de nuevas tecnologías y comunicaciones, así como d e nuevos enfoques comuni-
tarios. Los estudios de master tienen más capacidad de adaptarse a los nuevos desafíos
y cambios que los programas de grado en trabajo social.
Continuando con la formación de futuros trabajadores sociales, Javier García-Cas-
tilla y sus colaboradores (2019) analizan en su estudio el potencial educativo del e-
trabajo social en España, desde los planes de formación de la educación superior en
el marco del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), así como los planes de
estudio y las competencias exigidas a los programas de trabajo social. Ellos ponen de
relieve que los profesionales han ido integrando las nuevas tecnologías en su práctica
profesional, pero deben ser conscientes de que no todos sus usuarios ti enen acceso a
las nuevas innovaciones tecnológicas, con una importante brecha digital. Los autores
señalan que los entornos digitales pueden servir para crear comunidades de aprendi-
zaje y realizar consultas de trabajo social en línea o anál isis de casos y un gran poten-
c ial para la atención a la diversidad cultu ral. Por último, concluyen que la tecnología
juega un papel central en los procesos de aprendizaje colaborativos e interconecta-
dos, compartiendo el conocimiento. Esto supone la incorporación de competencias
digitales en los estudios de trabajo social, con actitudes y habilidades en el manejo de
las nuevas tecnologías ya existentes y en las potenciales para el trabajo social. Solo
así estarán capacitados para la práctica profesional los que dispongan de muchas de
ellas. Por otra parte, la aplicación del big data puede faci litar nuevas métri cas de las
redes sociales, discriminar las fuentes personales de las re lacionadas con los casos
a analizar, disponer de una aplicación directa en el seguimiento de los fenómenos
sociales, en la geolocalización de las personas con necesidades sociales e identificar
indicadores sobre tendencias sociales. Esta información servirá para diseñar políticas
sociales preventivas y consolidar el modelo de e-trabaj o social.
Roser Manzanera-Ruiz e Isabel Marín-Sánchez (20 18) se centran en estudiar las
competencias profesionales en los estudiantes, encami nadas a la transformación so-
cial o si por el contrario se convierten en meros gestores del bienestar social. Pondrán

280
12. Trabajo social e investigac·ó
1
~ - - - - - - - - - - - - - ~ : :.:n~,~a~
p~ort~a~n~d~
o:a~la~tra~n~s~fo~rm~a~c~ió~n~s~o'c~ial
.:

. da en las organizaciones del tercer sector para I d


la rnira I b'l'd d e esarro 1lo convertidas en un
campo de emp ea 1 1 a para los trabajador . ' ••
nuevo . d • es socia1es. Utilizando distintas
s y estrategias meto o 1óg,cas se recoge la visión d f .
ruen te d .. e pro esores, estudiantes y
sionales, que ponen e manifiesto los vacíos de formac·io'n .
proÍe . d , especia1mente para
trabajar en coop~rac1ón a1 esarroll?, y más específicamente en la introducción de la
ctiva de genero. Los/as trabaJadores/as sociales cuand . b .
persPe . . , o comienzan a tra aJar
en el tercer s~c~or, creen poder e1erc1tar el empoderamiento y el activismo, social
ero las cond1c1ones en este sector son cada vez más precarias, lo que lleva a de-
~antarse por grandes ONG co~ menos activismo político que las más pequeñas. Las
autoras concluyen con la necesidad de crear espacios formativos más enfocados hacia
la transformación social, que en el caso del trabajo social supone una coherencia con
los principios de la disciplina.
Por último, presentamos el trabajo de Alfredo Hidalgo (2020) que investiga so-
bre la figura del trabajador/a social en el sistema educativo, sus competencias e im-
plicaciones. En el ámbito escolar se producen nuevos problemas sociales como el
absentismo, el fracaso escolar, los trastornos alimentarios, el consumo de sustancias
que requieren una intervención integral en donde los/as trabajadores/as sociales tie-
nen una aportación fundamental. Sus resultados, obtenidos mediante una encuesta
a trabajadores sociales, ponen de relieve la falta de estos profesionales en el sistema
educativo, trabajando en varios centros educativos a la vez, y por tanto limitando sus
intervenciones cuando están implicadas con situaciones graves de los menores como
absentismo escolar, detección de abuso sexual a menores, casos de pobreza y exclu-
sión, violencia fam iliar o acoso escolar, no ofreciendo a los ciudadanos las respuestas
adecuadas a estos problemas.

3.2. Situaciones relacionadas con los y las profesionales o la profesión

Al abordar este epígrafe se verá que se exponen pocos trabajos y muy centrados
en dos o tres temas, pareciendo escaso ante la amplitud de aspectos que la pr~f~sión
del trabajo social posee. Sin embargo, siguiendo los criterios de nuestra rev1s1ón y
selección, traemos a colación cinco estudios, dos de ellos abordan nuevas for~~s de
trabajo en la profesión como el teletrabajo, otros dos sobre el Burnout; P?r ultimo,
s~bre dilemas y decisiones éticas que deben tomar los/as trabajadores sociales en el
e¡ercicio de su profesión Las exponemos a continuación. .
En el estudio de lsab~I Hombrados y Francisco Cosano (2011 ) se anal'.zan l~s re-
lacio
una 1 .
.
nes Propuestas entre distintas variables con ¡e
.
°b' to de verificar la ex1stenc1a de
1
d' .
el aumento o 1smmuc1on e
.. d
re ación directa o indirectamente proporciona en . d f•
1a in • . 1 ayor O menor nesgo e su nr
satisfacción laboral en el lugar de traba¡o, con e m .
Burn , d e de Burnout tiene en un grupo
1
de out. Se trata de analizar los efectos que e sin rom . bl orno el cl ima en el lu-
Irab · d
a¡a ores sociales de Málaga, mostran q °
d ue vana es c

--------------- 281
Ü RÍGENES Y DESARROLLO DEL TRA0/\1O SOCIAL, T RAYECTORIA OC UNA PROFESIÓN

gar de trabajo, el apoyo de los compañeros'. supe~isores O lo~ recurs~s que se Ponen
a disposición del trabajador, entre otras variables: ti enen una 1~fluenc1a directa sobre
la satisfacción laboral del trabajador y, por ende, influyen así mismo en la satisfacció
vital de éste, lo que reduce claramente el ri esgo de sufrir Burnout. Así, la reducción:
ausencia de apoyo en el trabajo se constituye como un estresor laboral que disminuye
la sati sfacción del trabajador y que extiende sus consecuencias más allá del ámbito
laboral, influyendo muy negativamente en el ámbito privado del personal del trabajo
social. Finalmente, otro punto destacable en el estudio es la importancia en el uso de
med idas de apoyo social multinivel, es decir, el apoyo social de base, institucional
y normativo, considerándose en este sentido que la implementación de estrategias
multinivel muestra una mayor eficacia sobre la reducción del Burnout frente a otras
estrategias sociales de carácter individual.
En nuestro país las aportaciones científicas realizadas en relación al Burnout como
síndro me sufrido po r parte de los profesionales del trabajo social, han sido cierta-
mente escasas frente a la cantidad de estudios realizados con profesionales de otras
disciplinas, a pesar de que la profesión de trabajo social es una disciplina considerada
de riesgo para sufrir este síndrome. Y es por esta escasez de publicaciones, que las au-
toras Sandra Romero y sus colaboradores (2020) han recogido aquellas aportaciones
científicas que sobre Burnout y Trabajo Social se han venido realizando en España
en los últimos 1O años. Han realizado una revisión bibliográfica en bases de datos
especializadas con la finalidad de analizar las relaciones existentes entre diferentes
factores como los sociodemográficos, o el tipo de sector laboral en el que se ejerce,
o la mayor o menor incidencia de sufri r algunas de las variables asociadas al Burnout
(agotamiento emocional, despersonalización o cinismo y baja realización personal).
Entre los resultados obten idos, destacaría la prevalencia clara de sufrir Burnout en
esta profesión frente a otras, o el agotamiento emocional entre los trabajadores que
desempeñan sus funciones en al ámbito público y comunitario, frente a quienes traba-
j an en el sector privado y especializado. A la vista de los datos recogidos, las autoras
sugieren la necesidad de la implementación de diversas mejoras tanto a nivel organi·
zacional en el ámbito laboral como a nivel individual, tendentes a minimizar el riesgo
de padecer Burnout.
El teletrabajo surge como una posibi lidad de atender a los ciudadanos utilizando
las nuevas tecno logías de la comunicación que han sido las únicas posibles en el
periodo de confinamiento de la pandemia. A lfredo Hidalgo y colaboradores (202 1)
recogen, mediante una encuesta en la comunidad de Madrid, la experiencia de las Y
los trabajadores sociales durante el confinamiento y primeros meses de la pandemia,
poniendo de relieve la falta de coordinación de las administraciones y la situación
de emergencia impuesta sin estar preparados para ello. La sobrecarga vivida en los
servicios sociales no había ten ido precedentes, sobre todo cuando son estos servi-
cios básicos, fundamentales para atender a sectores de ciudadanos que necesitaban
mayor apoyo y asistencia. La improvisación de cambiar de manera de atender a los

282
12. Trabajo social e investigación
-------------------2:'..:::..:..:.'.,•~ª~Po~rt~a~n~do~a~la~t~ra~n~sf~o~
rm~a~c~ió~n__:s~oc~ia~I

. d danos, así como una sobredemanda imposible d d


c1U a • • • e aten er generó una mayor
1
arización de os serv1c1os sociales. Aleix Morilla-luch
prec b' , • . ena Y sus colaboradores
02 l) abordan tam ren 1a misma situación. Sin embargo el t I t b . h . .
(2 . d , e e ra aJo se a perc1b1-
do como una '.orma ef1~~z e sup:rar las limitaciones del trabajo presencial derivadas
de la pandem1a. Ta_mb1en se ponia de manifiesto la sensación de agobio por la situa-
ción de desbordamiento y sobre ~odo ~~rque los recursos que se propusieron para las
poblaciones vulner~~les fueron ,_nsufrcrentes. los y las trabajadores/as sociales que
teletrabajaban perc1b1an su trabaJo con mayor eficacia que aquellos que estaban de
forma presencial. Por tanto, se ha podido demostrar que muchas tareas que realiza
el sector de trabajadores sociales pueden hacerlo de manera no presencial, pudiendo
conciliar mejor la vida laboral y la profesional.
Por último, María Jesús Uriz, Y sus colaboradores (2021) exponen las decisiones
y desafíos éticos que deben abordar el personal del trabajo social en el desempeño
de su trabajo, pues el conflicto entre autonomía y bienestar, asignar recursos limita-
dos o equilibrar los derechos y las necesidades de las distintas partes son algunos de
ellos. Sin embargo, durante la pandemia lo/as trabajadores/as sociales priorizaban
la salud y la seguridad de los pacientes por encima de otras medidas que podían ser
muy importantes para el bienestar de los ciudadanos. Por otra parte, aspectos éticos
fundamentales se vieron afectados, como la privacidad, la fa lta de contacto personal
o actuar en muchos casos sin el consentimiento de los usuarios, motivado por la si-
tuación de emergencia.

3.3. Servicios sociales y políticas sociales

En este epígrafe hemos agrupado dos trabajos relacionados con las políticas socia-
les y con los servicios sociales, que constatan las debilidades y forta lezas del sistema
de atención a los usuarios y usuarias, sobre todo a partir de la crisis económica. Se
evidencia cómo el sistema de servicios sociales se ha perjudicado debido a los recor-
tes económicos como resultados de las políticas de restricción del gaSt0 ·
Enrique Pastor y Margarita Sánchez (2014) analizan la atención ª las per~~n~s
que solicitaron ayuda a los servicios sociales entre 1996 y 2~11 en un m~n1c1p10
murciano (Beniel). los resultados, comparándolos con los regionales y nac~onales,
muestran los cambios en el perfil de atendidos y las necesidades, muy ~elac1on~~as
con la crisis económica y social. la percepción de normalización de acudir a s~r:'1~os
sociales, que hace que no se perciba como degradante. No obstante, las solic1tu es
~~er~n ca_mbiando a lo largo del tiempo Yel colecti~o de inm~:~;rn~e:c~:i~:~:~ab~~:
5
Situaciones de crisis económica. La falta de medios para c • •
cas 1 • onlleva a que 1os servicios
so: a desinversión pública y el aumento de los usu~nos, cl . do las ONGs las que
c1ale . t bajo integra , sien
cub s no puedan ofrecer a los usuarios u~ ra . tema que se está debilitan-
ren las necesidades básicas. Esta situación revela un sis

--------------- 283
~~~~~~~=~:.=.:.:::__---- - ---- - -----
Ü RÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL, TRAYECTORIA DE UNA PROíESIÓN

do muy rápidamente por los recortes del gasto público, qu~ afectan negativamente al
desarrollo de los servicios sociales y la sostenibil idad del sistema.
Tamb ién sobre el efecto de la crisis económica se centra el trabajo de Blanca
Deusdad y sus colaboradores (20 16). A través de un proyecto europeo investigan las
necesidades de las poblaciones de mayor edad Y las reducciones sustanciales de las
prestaciones. Es decir, se reducen los costes sociales Y sanitari os externalizando los
servicios con licitaciones muy competitivas. La crisis ha producido un incremento de
la privatización de los servicios y, como consecuencia, ni la atención domiciliaria a
mayores ni la asistencia residencial están dando respuesta a las necesidades de los ma-
yores. La incorporación de cuidadores masculinos, sobre todo aquellos mayores de so
años y en paro de larga duración son uno de los aspectos que se producen. El proceso
de mercantilización de los cuidados y las importantes reducciones en la asistencia
sanitaria también están teniendo efectos negativos en la clase med ia, que ya no tiene
derecho a los servicios, pero no puede permiti rse adquirirlos de forma independiente.
La mercantil ización y la libre elección están aumentando las desigualdades de clase
y de género.

3.4. Estudios de género y estudios sobre mujeres

La incorporación de la mujer al mercado de trabajo ha supuesto la redefinición


de la estructura famil iar tradicional, lo q ue ha creado nuevas tensiones a la hora de
la redistribución del tiempo que hombres y mujeres pueden dedicar a la conciliación
entre vida laboral y fa miliar. En este sentido, el estud io llevado a cabo por Sagrario
Segado y Antonio López (2014) nos plantea la importancia de examinar los conflictos
que se pueden generar en el binomio trabajo y fam ilia, prestando especial atención
al posible efecto mitigador que puede ejercer la variable del apoyo fam il iar (familia
extensa y red social) en el agotamiento emocional y estrés, en ho mbres y mujeres. La
capacidad para hacer frente a con flictos como el de la conciliación trabajo-familia,
puede determinar el paso de un lado al otro, de la fina línea que existe entre la inclu-
sión y la exclusión social. No obstante, no hay apenas estudios empíricos en materia
de trabajo social que nos permitan anticiparnos a estas u otras situaciones, que permi-
tan implementar con anterioridad las estrategias de intervención social necesarias en
los programas de trabajo social familiar. Ello podría proporc io nar las herramientas Y
recursos necesarios de apoyo a las famil ias, especialmente las que se relacionan con la
carrera profesional, especialmente de las mujeres, así como alentar a q ue los hombres
contribuyan más a los cuidados en el hogar.
El estudio que se presenta a continuación hace referencia a los desafíos con los
que se encuentran las mujeres en general y las mujeres inm igrantes en particular, que
sufren v iolencia por parte de su pareja en España, cuando necesitan acceder a los re-
cursos sanitarios y sociales de apoyo para afrontar esta situaci ón (Martín ez Román el

284

--
12. Trabajo social e invesr ..
-
------
----------....:..:..:.:.'.1~ga~c~1o~n~ , ~ap~o~rt~a~nd~~I~~~~~~~
0
ª ª transformación social
2017). Con un diseño cualitativo, las autoras se pre u
al., e tienen los profesionales del traba ·0 soc· g n~an acerca de las perspecti-
as qu 1 1ª1en relación 1
" frentan estas mujeres en nuestro país así co con os retos a los que
5een ' mo acerca del p 1 .
n tener respecto a una posible contribuc·io· n . ape que 1os mismos
d 1
Pue aes políticas sociales. Uno de los mayores obstá en a creación · "bl ·
Yvisi 11zac1ón de di-
feren t cu Ios con los que b
hora de poder desarrollar acciones encaminada . se encontra an
a 1a • • . s ª 1a prevención seguimiento e
. tervención con 1as mu1eres inmigrantes que sufren vial . ' .
1n encia por sus parejas sería el
·i edo y control constante que los perpetradores de esta v·i0 1 . . '
rn . enc1a ejercen sobre ellas
tendiendo a provocar que estas mujeres se sientan doblemente • f . '
. m enores a1creer que
no tendrían los mismos derechos en España que una muj·er nac·id · í L
. . . ., . . a en e1pa s. as po-
líticas inef1c_ aces y una leg1slac1on def1c1ente acaban determinando la imposibilidad
de estas mu¡er~s en ~I ac~eso a recursos sociales, sanitarios y/o legales. Las múltiples
causas de la v1olenc1a exigen un enfoque político multidimensional que enfatice el
campo de la prevención. Es por ello por lo que debe resultar crucial la formación des-
de un enfoque de género a los profesionales del trabajo social y a otros profesionales
que trabajan en este campo teniendo en cuenta la especificidad de la inmigración.
El estudio realizado por López-Morales y sus colaboradores (2017) tiene como
objeto la reflexión acerca de las posibles conexiones existentes entre el uso de alcohol
en contextos de ocio y las relaciones no igualitarias y de violencia producidas en estos
mismos contextos. A través de una muestra de entrevistas realizadas a jóvenes del sur
de España, los autores ilustran las formas en las que el consumo de alcohol acabaría
configurándose como una fuente de placer que ayuda a generar, en ocasiones, re-
laciones de carácter violento. Por otra parte, también se confirmó la pervivencia de
determinadas conductas y actitudes no igualitarias por parte de los varones jóvenes
del estudio, no siendo capaces de identificar algunas actitudes propias de violencia
de género, como el control sobre sus parejas en el contexto del ocio, siendo éstas
conductas de claro riesgo para los jóvenes en general y para las jóvenes en particular.
En relación con el papel que tienen los contextos educativos en materia de sensibili-
zación y prevención de violencia y consumo de drogas, los entrevistados considera-
ban que recibían una formación suficiente, aunque en ocasiones demandaban que la
misma estuviese menos cargada de tecnicismos, ya que entra~aba mayor dificultad
de comprensión. Para finalizar, también se determina la necesidad de qu_e desde las
administraciones públicas se implementen las políticas, programas Y acciones enca-
m· d · ateria de consumo respon-
ina os a ofrecer a los jóvenes los apoyos necesarios en m · _
sable y prevención de violencia de género, ya que parece que las campanas puestas
en marc~a hasta la fecha han sido ineficaces. rofunda reflexión sobre la
. ~malla Morales y Belén Agrela (2018) parten de u~a dp tos centrales como
d1sc1p1· . na sene e asun ,
. ina del trabajo social para cuestionarse u ncuentran fa perspec-
Pnnc'1 ·1 , t e las que se e
. P os, metodologías o epistemologias, en r , . pectivas no solo son un
t1va de , • · E tas ultimas pers
. genero y la perspectiva feminista. s d . aldad sino que son una
Pnnci · b, . h tra la es1gu ,
Pio as1co en la disciplina, la luc a con

---------------- 285
-
\..Ü~R~ÍG~E~NE~S!._Y~D~ES~A~RR~O~ll~O~O~C
:_L~TR,~\~llA~JO~SO:::C::'..'.

herramienta para el trabajo social. Parti endo de un peque_


IA:_
T Y[CT ORI/\ OC UNA PROíESIÓN
---
l:_•:_:R: , : A = ~ - - -- -- -- - - - - -

ñ o recorrido _histórico hasta


el presente, se ilustra cómo la existencia de una percepción del trabaJo social como
disciplina menor se ha ido superando, aunque quedan desafíos por abordar. Las au-
toras plantean que fue la «feminización de la profesión desde sus inicios, junto con el
carácter aplicado y práctico de sus objetivos» (p.80) lo que contribuyó a esta posición
subordinada. No obstante, la perspectiva de género Y feminista tuvo un impulso con
la Ley 3/2007 para la eliminación de todas las formas de discriminación de sexo. Pero
las acciones y actividades relacionadas con estas perspectivas en el currículo acadé-
mico no se han traducido en un mayor reconocim iento académico. Detenerse en los
contenidos teóricos que desde las universidades se transmiten Y cómo se articula el
género en el quehacer profesional de los y las trabajadoras sociales es fundamental
para aplicar estas perspectivas. Por último, ponen de relieve cómo la investigación,
especialmente de género, en el campo del trabajo social, ha supuesto un ingrediente
de empoderamiento importante y de reva lorización de la profesión, así como la crea-
ción de redes entre investigadoras en el trabajo social.

3.5. Trabajo social sanitario

Concluimos nuestra exposición con un trabajo sobre los trabajadores sociales y el


sistema sanitario. Si bien es cierto, que el último trabajo, del punto anterior, también
podría estar ubicado en este epígrafe, dado que los temas de abuso de sustancias
psicoactivas son un comportamiento relacionado con la salud y las intervenciones
sanitari as de los trabajadores sociales en ellos.
El último estudio se centra en el trabajo social sanitario (del Fresno y López,
2014). Más en concreto abord a el consumo de medicamentos genéri cos por parte
de la población y cómo los trabajadores sociales pueden tener una fu nción impor-
tante en la educación sobre estos consumos. El uso de medicamentos genéricos
supone un ahorro importante en el gasto público sanitario, que contribuye a la sos-
tenibi lidad del mismo. España es uno de los países de la UE con menor consumo de
estos fá rm acos y los autores se plantean las razones de este comportamiento. Para
responder a esta cuesti ón, plantean que ese posible rechazo a consumir este tipo
de medicamentos no ti ene que ver con su eficacia c ientífica o médica sino con la
percepción que la población se construye sobre la imagen de los genéricos, y que
se trata de una cuestión que deben abordar las ciencias sociales. El trabajo social Y
la etnografía pueden explicar por qué surgen estas discrepancias y cómo se otorgan
estos significados sociales. Los autores utilizan la etnografía en internet, mostrando
cómo la preferencia o rechazo de un medicamento se relacionan más con posi-
ciones ideológicas, los valores, la experiencia personal, la percepción del riesgo,
los medios de comunicación y otros muchos factores que infl uyen y determinan la
actuación de un colectivo determinado. Se trata de estudiar los marcos lingüísticos

286
12. Trabajo social e investig .6
-
----- - - -- - -------..:...:::.~ ª c::.'1.:~n~a~po~rt~a~n~d~~~~~~~~~
'
0
ª a transform ación social
encontrar las metáforas y signifi cados asociad s
t
parla medicamentos genéricos, que viene determ · ª d' en eS e caso, al desprestigio
de os" ' ina o por la pe ., d .
lo s mensajes expuestos en internet sobre su l'd d rcepcron el nesgo
desde ca a Y efecr ·d d F
I
·za diez recomendaciones muy importantes com d ivi a • malmente,
real I
las que destacamos el realizar un análisis de 1
o resuIta o de la ·
.
r 'ó
inves Igac1 n,
entre . , . as percepciones de 1 ·
bre estos medicamentos genencos y localizar los . ?s suJetos
so ., . ., marcos que cond1c1onan esa
cepcion, buscar estrategias de formacion científ .
per , b . ica para 1a población en estos
fármacos' y como los tra aJadores
.
sociales pueden lleva b .
r a ca o importantes contri-
.
bu ciones en el comportamiento
.
de la población De esta m
·
d
anera, se trata e enten-
der a los consumidores
. .
para poder mod ificar aquellas creenc·ias y pe
. .
.
rcepcIones que
logren impedir un sistema sanitari o sosten ible.

4. CONCLUSIONES

Después de realizar nuestra revisión de los estudios seleccionados sobre la dis-


ciplina del trabajo social, sus estudiantes y profesionales, podemos poner de relieve
algunos asuntos preocupantes y otros prometedores.
Entre aquellos aspectos que son inquietantes, señalamos los continuos recortes
de los servicios sociales, la privatización de muchos de ellos para reducir su coste y
el aumento de las poblaciones más vulnerables y excluidas que apenas pueden ser
atendidas, como fruto de la crisis económica y la pandemia de Covid-19.
Los servicios sociales básicos están sufriendo un retroceso hacia formas de inter-
vención del pasado centrado en la asistencia a la supervivencia básica. Se está produ-
ciendo tal recorte en la intervención y los recursos, que se merma la atención integral
de lucha contra las desigualdades sociales, tanto desde el trabajo social comunitario
como individual. Este trabajo ayudaba a empoderar a las poblaciones, reforzando sus
habilidades y competencias y transformando la vida de las personas con situaciones
más precarias. La mercantilización de los servicios, y especialmente de los cuidados
alos mayores, está generando importantes desigualdades de género Y clase. los y las
trabajadoras sociales deben actuar para que sus intervenciones sean transformadoras
de la realidad social desigual e injusta con las poblaciones que menos tienen Y es-
tán más discriminadas, pero para poder realizar esta labor, es de suma importancia
que las plantillas se encuentren lo suficientemente respaldas, de forma que puedan
desarrollar su trabajo adecuadamente, en tiempo, forma y con recursos suficientes y
necesarios.
Entre los aspectos más esperan zadores, podemos señalar los avanc:s y cuida-
do en la formación de los futuros profesionales del trabajo social, dota~d~les de
nuevas hab·I·d d . d1' versas herramientas y conoc1m1entos.
1 r a es y competencias en . .
Más • , d onflictos el aprend 1zaJe
en concreto el entrenamiento en la reso lucron e c .' ,
en el t . . • en los cambios que se estan
6
ra aJo en grupo y comunitario, la concrencra

287
TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
CO~R~IG~EN~E:.:S~Y~D~ES~A~R~RO~l~
LO~O~El~l~RA~B~A~JO~S~O::C::::
IA: . : . l · ~ - - - - - - - - -- -- - ----
-= ----
. d t b ¡·o social tanto positivos como negativos, el aprendiz .
produc1en o en eI ra a ' . ., d . a¡e
¡ trab aJ
·0 en red y la orientacron e su trabaJo fu turo P
de nuevas tecno1og as, e1 . . . . ara
la trasformación de la sociedad en aras de mayor equidad, 1ust1c1a y éticamente
guiada.

TABLA RESUMEN DE ESTUDIOS REVISADOS

Autor principal Año Temática Metodología ~

De la Fuente et al. 2018 Educación-TS. Escala, 31 O estudiantes


TOl
T02 Del Fresno y Peláez 2014 Salud N etnografía, 551 referencias 0 ~
line y 3692 opiniones.
T03 Deusdad et al. 2016 Políticas sociales Entrevistas semiestructuradas a
19 TS, 14 cuidadores, dos grupos
de discusión y un taller
T04 Domenech y Giménez 2020 Educación- TS Cuestionario a 69 estudiantes de
TS
TOS García-Castilla et al. 20 19 Educación- TS Revisión, 300 artículos
T06 García-Moreno y Anleu- 2019 Educación- TS 149 estudiantes de TS y 34 TS
Hernández entrevistas y grupos de discusión
T07 Hidalgo 2020 Educación 160, cuestionario
autoadministrado a TS
T08 Hidalgo et al. 202 1 Teletrabajo 173 TS mediante encuesta on line
T09 Hombrados y Cosano 20 11 Burnout Escala
130 TS muestreo aleatorio
TlO López-Morales et al. 2020 Violencia genero 24 entrevistas en profundidad,
con enfoque hermenéutico y
fenomenológico
Tl 1 Manzanera-Ruiz 2017 Educación- TS Diseño cualitativo, 10
entrevistas semiestructuradas y
observaciones
T12 Martínez-Sánchez et al. 2014 Revisión Anál isis Bibliométrico de 152
publicaciones sobre TS
T13 Martínez-Román et al. 2016 Mujeres migrantes Entrevista semiestructurada a 12 TS
T14 Morales y Agrela 2018 Genero Estudios de trabajo social en el
estado
T15 Morilla-Luchena et al. 2021 Teletrabajo Encuesta on linea 560 TS
T16 Pastor y Sánchez 20 14 Servicios sociales Análisis de datos de usuarios
atendidos en periodo temporal _
T17 Pérez-Eransus y Martínez-virto 2020 Educación- TS 47 programas de estudios de T~
T18 Romero-Martín et al.
T19 Segado Sánchez y López
2020 Burnout Revisión, 23 artículos -
20 14 Famil ia 427 miembros familiares
Peláez
T20 Uriz et al.
Cuestionario
2021 Decisiones éticas 505 TS,
-
Cuestionario cualitativo
-
288
12. Trabajo social e investigación
~------------:::.::..:.:..:::..::•~ap~o~rt~a~nd::o~a~l:
a !lra~n~s~fo~rm~a::c~ió~n~so~c~ial

CIOS DE AUTOEVALUACIÓN
EJfftCI
dona tres de los estudios que se han expuesto 1• 1 d .
se1ec ., , ee o eten rdamente y se - 1
uestas de intervencron para el trabajo social que d na a
tres proP d 11 se esprenden de sus resul-
cada uno e e os.
tados de

RESUMEN

En este trabajo se expone la selección de una serie de investigaciones real' d


. . . d rza as
en la última década en Ia d rscrp 1rna e trabajo social.
Partiendo de bases de datos bibliográficas en las que se publican artículos de
impacto, se ha seleccionado una muestra de 20 artículos que cumplían los requisitos
marcados, de un total de 384 trabajos encontrados. Los principales resultados obtenidos
se exponen en dos grandes epígrafes: las metodologías utilizadas y fas temáticas 0
contenidos abordados. Los diseños metodológicos utilizados son comunes a otras
disciplinas de ciencias sociales, sin embargo, existe un menor detalle y explicación
de los procesos, especialmente los analíticos, que escasamente vienen detallados en
los trabajos revisados. En cuanto a la temática, un grueso importante de los trabajos
versaba sobre la formación de estudiantes de trabajo social, sobre algunos problemas
que se encuentran los profesionales de la disciplina, sobre las políticas sociales y su
repercusión en los servicios sociales, y por último, dos temas específicos pero que se
hallan en el corazón de la disciplina, como el de la perspectiva de género, y la salud
yservicios sanitarios, un ámbito central del trabajo social. Las aportaciones que todos
los trabajos realizados hacen para la transformación social son ricas, sugerentes e
innovadoras, y coherentes con sus resultados de investigación.

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-
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T VECTOR11' DE UNA PROFESIÓN
• :...:,AA==.,:_:__ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

, Assessment
. and re-design
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Martínez Sánchez, M. Á., Díaz Herrera, M., Lima Fernández, A. l., Herrera Gómez, M.,
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290
---- 12. Traba jo social e investigación aport d

N\Unoz-Moreno, R., Chaves-Mon~ero, A._, M~rilla-L_uchena, A., & Vazquez-Aguado,


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• .
- -------------=:___:_'.::.::.:..::ªn=o~a~a'1.'...:t~ra~n:.'.fs~or~m~a:.'.c1~6n~ s~o~c1~al

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------------ 291
BLOQUE 111:
PERSPECTIVAS DE TRABAJO SOCIAL EN EL
ÁMBITO INTERNACIONAL
13. Políticas de austeridad, COVI D-19 y estado
del bienestar
A TON IO LóPEZ P ELÁEZ
MARÍA INÉS MARTÍNEZ-H ERRERO
MóNICA FERNÁNDEZ SEDANO
UNED, Madrid, España

GUION/ESQUEMA:
Análisis del papel que juegan las políticas de austeridad en la evolución reciente del estado
del bienestar, con especial atención a los efectos de la pandemia de la COVID-19.

OBJETIVO CENTRAL DEL CAPÍTULO:


Análisis comparado de las políticas de austeridad en los sistemas de bienestar.

O BJETIVOS DEL CAPÍTULO:


• Definición de las políticas de austeridad.
• Anál isis comparado de los efectos de las políticas de austeridad en diferentes países.
• Análisis de los efectos de las políticas de austeridad en el sistema de bienestar español.
CONCEPTOS CLAVE:
• Estado de bienestar.
• Austeridad.
• Pandemia.

1· INTRODUCCIÓN

En este capítulo, abordamos dos grandes retos que afrontan los estados del bienes-
tar contemporáneos. En primer lugar, las consecuencias de las políticas de austeridad,
que durante más de 30 años han estado influyendo en las políticas sociales. En segun-
do lugar, la pandemia de la COVID-19, que ha puesto de relieve las limitaciones de
nue5t ros sistemas de protección social. Ambos retos debemos afrontarlos tomando en
c~nsideración los Ob¡'etivos de Desarrollo Sostenible y el cambio cl imático. La soste-
n1bil'd
1 .
ad futura de nuestro estado de bienestar tiene que basarse en las reformas que

295
DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
Ü RÍGENES y OESARROLLO

· os en el presente replanteando el modelo de desarrollo soc·


~
afron tem ' . I0-econ.
nuestras prioridades medioamb_1entales. . , ºmico y
Las resp uestas a la pandem1a, que han variado segun los países h
, an ten •d
cho que ver con la mayo_r o ~ enor fortaleza de las instituc~ones y la mayor~ o niu.
abundancia de recursos (incluidos los recursos humanos) disponibles. L menor
. h d .f. 1 as dramá .
consecuencias de la pandem,a an puesto e man, testo a necesidad d . t1cas
las prestaciones del estado del bienestar, sobre todo en los ámbitos de e rediseñar
. ' L d . . 1· . ' 1 d Ia salud 1
servicios sociales y la educac1on. a Ig1ta 1zac1on ace era a de los proced· . , os
I 1
el confinamiento de lapo blacIon,· · y e1co1apso d e 1os servIcIos· · sanitarios
· e rn ento . s,
n un Prirn
momento, han puesto sobre la mesa el debate so bre eI estado del bienestar. y er
10
se debate ya no es la sostenibilidad fiscal o el ahorro, sino la necesidad de q_ue
. . d I b Potenciar
el estado de bienestar para asegurar 1a supervIvencIa e a po lación.
En este cambio del discurso sobre el estado del bienestar, (centrado ahora á
·
la demanda de prestaciones, . . .dad de I gasto en b.tenestar y la mayorn 5 en
1a 1egItImI
. . . ' r vao.
1
ración pública de las profesiones vmculadas con el bienestar como las trabajador
sociales o el personal sanitario), también poden:ios observar el impacto de la invasi;~
de Ucrania en 2022. El debate sobre la austeridad ha dado paso al debate sobre la
planificación estratégica, el gasto militar, Y la inversión púb lica en defensa. Tanto la
pandemia como la guerra han puesto en crisis el modelo de globalización en el que
estábamos inmersos desde hace más de 40 años, y observamos nuevas propuestas de
desglobalización, relocalización de industrias, y fortalecimiento de la economía de la
proximidad. A la vez, la digitalización acelerada está transformando nuestras institu-
ciones y nuestras relaciones sociales.
En este contexto, aesde una perspectiva democrática basada en los derechos hu-
manos, y desde luego desde el código ético del Trabajo Social, los ciudadanos de-
mandamos más participación, y una reforma del sistema de bienestar tomando como
punto de partida el co-diseño y la implicación de todos los actores afectados. Tanto a
nivel local como a nivel global, afrontamos retos que implican una respuesta colecti-
va, y en este sentido el individualismo extremo (y la gesti ón centrada solo en lo local)
han puesto de relieve sus limitaciones (la pandemia ha afectado a todos los países al
mismo tiempo, y la respuesta, desde la investigación médica hasta el desarrollo de
fármacos, tiene que ser global para ser efectiva -no hay países que puedan quedar
aislados de contagio por una nueva mutación del virus, y por lo tanto debemos aciuar
en todo el planeta a la vez- ).

2. COVID-19 Y POLÍTICAS DE AUSTERIDAD

L . d I
ª pandemia b el estado
e a COVlD-19 ha cambiado los términos del debate so re
del bieneS tar. Tornando en consideración el modelo de bienestar de los países del s_ur
d E (F k • f rancia,
e uropa rone Y Rotabi-Casares, 202 1), el impacto de la pandemia en

296
-----
.

,1.
13. Políticas de austeridad, COVID-19 y estado del bi enestar

España no puede analizarse sin tener en c uenta cuatro aspectos clave: (1) Las
Italia y rísticas de su estado de bienestar, Y cómo les han afectado las políticas de
aracte . - L . .
e ·dad de los u timos quince anos. a externalizac1ón de los servicios públicos, y
austeri · d · t d I d ' ·
d lgazam1ento e sus sis em as e sa u publica, han debilitado la capacidad de
elª esta a la pandemia (López Peláez Y Gómez Ciriano, 2019). (2) Son estados de
respue I f ·1· .
. taren los que as am i ias Juegan un papel fundamental en el proceso de aten-
bienes , ºb , .
. ' n (3) Son paIses que reci en un enorme numero de tunstas cada año (en 2019,
~~:n~ia fue el paí~ que más turistas recibió en el mundo, España ocupó el segundo
ar e Itali a el quinto). (4) Son la frontera sur de la Unión Europea, y en este sentido
1
ug_ben un fuerte fl ujo de inmigración.
recI . . .
La rapidísima propagación del v irus en Ital ia, España y Francia se explica en parte
por su condici~n d_e nodos d~I turi~mo ~un?ial. ~as dificultades en la gestión de la
pandemia en termInos de a_ sIstencIa sanitaria tuvieron que ver con un modelo de
estado de bienestar external 1zado, basado en las redes familiares, y en gran med ida
desbordado. Al mismo tiempo, el confi namiento deterioró enormemente una econo-
mía en la que el sector de los servicios vinculados al turismo, el ocio y la hostelería
tiene un peso muy relevante. Culturalmente, Francia, Italia y España son naciones de
alta sociabilidad y contacto físico, lo que se manifiesta, por ejemplo, en el saludo a los
demás con besos en la meji lla y en un espac io interpersonal más cercano.
La falta de coordinación al principio de la pandemia entre países muy interconec-
tados entre sí y con el turismo global pudo haberse debido a una c ierta infravaloración
del riesgo de contagio del v irus, y a los debates sobre la mejor forma de afrontarlo
(inmunidad de rebaño frente a confinamiento, obligatoriedad o no de las m áscaras,
etc., como ocurrió en otros países europeos, como Suecia, que optaron por estrategias
-más orientadas a la inmunidad de rebaño que al confinamiento total de la actividad).
El primer caso confirm ado de COVI D -19 en la Unión Europea se produjo en Francia
el 24 de enero de 2020, y la primera muerte por COVID tuvo lugar el 13 de febrero
en España, y la segunda el 14 de febrero en Francia. Sin embargo, no fue hasta el 12
de marzo cuando el presidente Macron en Francia anunció el cierre de los colegios a
partir del 16 de marzo. En el caso de España, el Gobierno central auto ri zó y animó a
acudir a las manifestaciones el 8 de m arzo de 2020 (con motivo del D ía Internacional
~e la Mujer), para después confinar todo el país el 15 de marzo de 2020. En el caso
italiano, el 31 de enero de 2020 se activó el estado de alarma sanitaria, el 23 de fe-
brero la primera contención en la zona de Condogno, el 8 de marzo la zona norte en
cuarentena, y el 9 de m arzo se confinó toda Italia, cerrándose todas las actividades
esen · 1
cia es el 1O de marzo de 2020 .
. El impacto d el COVID-19 se v io amplificado por la saturación del sistema sa-
nitario
. y Ia fa1ta d e equipos de protección
. , .
bas1cos, d es d e mascan· 11 as h asta res-
· 1es de 1os tres pa,ses.
P1radores mecánicos, que d esbordaro n los hosp1ta ' El tn· aJe
·
Para dec·d·
1 ir q ué pacientes eran admitidos o no pro d LIJO
· . . ºbl
1 sItuacIones tem es, entre
as que destacan las vividas en las residencias
· de ancianos· · fº ·
sin su Ic Iente apoyo

-------------- 297
Ü RÍGENES y DESARROLLO DEL TRADAIO SOCIAL, T RAYECTORIA DE UNA PROrESI ÓN

sanitari o sin equi pos adecuados de protección personal (EPP) y con restr' .
' • . 1
a la atención sanitaria en los hospitales. En Italia, as pruebas d e COVID
---
icc1one
s
en las
d
residencias de ancianos se retrasaron más e un mes Y muchas residenc·
• . 1 . ias no
siguieron los consej os de control de infecciones. E personal sanitario tuvo
tomar traumáticas decisiones de v ida o muerte dando prio ridad a las personas q~e
·óvenes para el cuidado con ventilador, implicando la retirada real d e los anc· mas
J . , 1anos
de los ventiladores en favor de los que se consideraba que ten1an más posibi lidad
de sobrevivi r. En Francia, el Conseil National Pro fessionnel (CN P) de Géri atrie ~s
institución que representa a las resi dencias de ancianos, dirigió una carta el ' 2:
de marzo de 2020 al M inistro de Sanidad, Olivier Véran, en la que destacaba 1
dramática situación, y la necesidad d e dotar d e equipami ento profes ional, com:
mascarill as, a sus trabajadores. Ante el d esbordamiento d e los hospitales, España
Italia, Suecia, el Reino Unido y los Países Baj os no admitieron o desaconsejaron el
ingreso en los hospitales de las personas mayores una triste situación que refleja
el va lo r di scriminatorio que se daba a la v ida d e las personas mayores antes del
COVID en algunos países del mundo.
En este contexto, bajo un confinamiento estricto, en marzo, abril y mayo de 2020
se pusieron en marcha diferentes iniciati vas para comparti r buenas prácticas en los
servi cios sociales, y desarrollar metodologías de intervención basad as en lo que se ha
definid o como «trabajo social digital». En el caso español, profesores de la UNED, de
la universidad de M álaga y de la universidad d e Zaragoza crearon el primer canal de
Youtube de Trabajo Social Digital:
(https://www.youtube.com/c/TrabajoSocialDigitalDigitalSocialWork).
Organizaron seminari os internacionales para comparti r buenas prácticas, inclu-
yendo el primer congreso intern acional de Trabajo So cial D igital, celebrado en la
U N ED. De forma simultánea a lo que se estaba produciendo en todo el planeta, la
digitalización acelerada de la administración pública y d e los servici os sociales permi-
tió afrontar los problemas generados por la pandemia de una forma más efi caz (López
Peláez et al., 2020).

3. POLÍTICAS DE AUSTERIDAD EN PERSPECTIVA COMPARADA

En este epígrafe, abordamos dos aspectos íntimamente relacionados. En pri~ ~r


lugar, la defini ción de políticas de austeridad. En segundo lugar, un breve análisis
comparado sobre los efectos de las pol íti cas d e austeridad en el sistema de bieneSlar
.al d e vanos
Soc 1 · pa1
,ses. Tornamos como referencia el texto de Antonio · Lopez
· Peláez
Y Emilo José Gómez Ciriano, 2019. Austerity, Social Work and Welfare Policies: ª
Global Perspective. Cizur M enor: Thomson Reuters Aranzadi, que recomendarnos
consultar para profundizar más en esta temática.

298
13. Políticas de austeridad COVID
-----------------_:_::..:.::::_:::,~:_.::'..'.::'_:_-1~9~y~es~ta~d~o~d~e~Ib~i~
en~c::st~ar

• ué entendemos por «políticas de austeridad»?.


3,1. l Q

iferentes modelos de bienestar responden a prioridades t 61 "d


Los d es a ecI as en cada
contexto históric~, y por eso_~odemo: hablar de diferentes modelos de estados del bien-
estar. En este sentido, las pol1t1cas sociales no
. son neutrales, ya que s·e
1 mpre ha6rá grupos
ganadores y perd~dores, y por eso es muy rmport_ante visibilizar en el debate público las
diferentes altern~trvas y alcanzar co_nsenso~ amplios que permitan la sostenibilidad a lar-
lazo de los sistemas de protección social. Las trabajadoras y trabajadores sociales en
go p I d ,
España, como en e res~o e parses euro~eos, ~esarrollamos nuestra actividad profesional
en un entorno caracterizado por la reonentacrón de las políticas sociales (priorizando la
integración en el mercado de trabajo), la austeridad como principio rector de la inversión
en política social, y las nuevas demandas de la ciudadanía que consiguen una visibilidad
extraordinaria a través de las redes sociales. Las políticas de austeridad pueden definirse
como aquellas políticas que se basan en el control y reducción del gasto público en po-
líticas sociales como principio básico de gestión (externalizando los servicios sociales y
situando en el individuo la responsabilidad sobre su propia protección social).
Aunque nuestra orientación como trabajadores sociales es generalista (en el sen-
tido de tomar en consideración el conjunto de factores que influyen en los procesos
de exclusión social), nos vemos abocados a priorizar no solo en base a la evaluación
científica y la experiencia profesional, sino en base a las prioridades determinadas en
las Consejerías de Servicios Sociales de cada Comunidad Autónoma. Más allá del de-
bate sobre la caridad versus desarrollo, o poi ítica asistencial versus política basada en
los derechos de ciudadanía (debate que acompaña al Trabajo Social desde sus inicios)
(Díaz y López Peláez, 2018), el Estado del Bienestar, en cada una de sus configuracio-
nes, no es neutral. La pandemia de la COVID-19 ha puesto de relieve precisamente
las limitaciones de nuestro modelo de bienestar basado en las políticas de austeridad.
En este contexto es conveniente resaltar cuatro tendencias en la evolución reden-
lede los sistemas de' bienestar social, relacionadas con la inclusión social, la ciudada-
nía democrática, la diversidad y la financiación.
- En el ámbito de la inclusión social, el foco de las poi íticas sociales se está des-
plazando desde la protección del trabajo hacia la promoción del trabajo, con un
papel cada vez más relevante del sector privado en la gestión de los servicios so-
ciales. Este proceso se enmarca dentro de una tendencia general que promociona
las denominadas políticas de activación, que abarcan desde las rentas de in~~rción
hasta los programas de búsqueda de empleo. Estas políticas de pr~~ocron del
empleo están impregnadas de una creciente condicionalidad. La Union ~uropea
apuesta por la flexiseguridad como criterio que forma parte de 1~ estrategia euro-
Pea de empleo. En este sentido las recomendaciones del ConseJo Europeo sobre
la política económica de la zon~ Euro promueven las siguien~es reformas: C~n- a:
tratos de trabajo «fiables» que provean de flexibilidad y segun_dad paf~ª _emp ea do-
re5 •, ntrenamrento e ,cientes y e
Y Para empleados; b) Sistemas de educac,on Y e

299
ÜR(GENCS Y DESARROLLO DCL TRA0AIO SOCIAL, TRAYCCTORIA DE UNA PROíCSIÓN

calidad y estrategias de aprendizaje a lo lar~~ de to?a la vida! c) Políticas activas y


efectivas de empleo; d) Sistemas de protecc1on social sostenibles y adecuados.
_ En una sociedad democrática, la participación ciudadana se ha convertido en
un requisito indispensable para la sostenibilidad de las políticas sociales. La eva-
luación de las reformas que se han llevado a cabo en el ámbito de las políticas
sociales pone de relieve la importancia de la participación de los diferentes ac-
tores. Para fortalecer la sostenibilidad de las reformas, es necesario fortalecer
la participación ciudadana, tanto de los usuarios como de los profesionales. En
este sentido, por un lado, es necesario aumentar la participación de los diversos
grupos de interés en la definición de las políticas sociales, ampliando el espectro
ideológico el máximo posible. Por otro lado, es importante favorecer la participa-
ción de la ciudadanía más allá de los grupos de interés, fortaleciendo su interven-
ción en los procesos de evaluación. En todo caso, los procesos de participación
tienen que diseñarse permitiendo un control ciudadano en cada fase del proceso.
Potenciar la participación permite también responder a la creciente demanda, en
el ámbito de las entidades del tercer sector de acción social en España, para que
las prestaciones sociales sean expresión del ejercicio efectivo de derechos subje-
tivos de la persona, que son derechos humanos y expresión de una ciudadanía
social en la que sea posible la justiciabilidad. En este sentido cabe destacar los
sucesivos informes alternativos sobre la situación de los Derechos Económicos,
Sociales y Culturales (DESC) en España, que cada cuatro años se presentan ante
el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Uni-
das por parte de plataformas de entidades del tercer sector social (entre ellas los
Colegios de Trabajo Social). Cabe también destacar la importancia de los escritos
de recomendaciones elaboradas por dicho Comité y dirigidas a los estados, que
en el caso de España se vienen pronunciando de modo inequívoco para que en
España se dé el mismo rango y categoría a los derechos económicos, sociales y
Culturales que a los derechos civiles y políticos. En el ámbito de la participación
pública, puede destacarse el proyecto liderado por la UNED y el Ayuntamiento
de Madrid «The Participatory Group », en el que desde el año 202 1 más de 70
ciudades de todo el mundo comparten buenas prácticas relacionadas con la par-
ticipación (https://www.theparticipatorygroup.org/).
- La superdiversidad de nuestras sociedades, entendida como diversidad dentro
de la diversidad (López et al. 2022) supone un reto para los trabajadores Y
trabajadoras sociales. Necesitamos incorporar habilidades en el ámbito de la
comunicación intercultural y la mediación y negociación. La diversidad de ori-
gen, procedencia, idioma, o edad, nos obl iga a una reactualización en múlti-
ples ámbitos. También la complej idad existente entre las propias comunidades
en las que existen múltiples matices y el hecho de que la otra «cultura domi-
nante» pase a ser una minoría mayoritaria en un conjunto de minorías convi-
vientes o el hecho de que los y las trabajadoras sociales no sean «autóctonos».

300
13. Políticas de austeridad , COVID- 19· y esta do deI 1
.
6 enestar

La superdiversidad no ~e pued:, abordar solo desde una perspectiva jurídica o


económica. Es necesario tambren abord_ar las estrategias emocionales que nos
ermiten entender Y abord ar las denominas «deep stories» de las comunidades
p grupos que conforman nuestras sociedades. las nuevas tecnologías forman
;arte también de est~ contexto su~erdiverso, y obl igan por un lado al desarro-
llo de lo que denominamos e-Social Work o Trabajo Social Digital, y por otro
lado al desarrollo de proyectos de intervención social orientados a prevenir la
brecha digital Y los nuevos procesos exclusógenos que se generan en el entor-
no virtual.
_ La financiación del estado del bienestar se vincula cada vez más con la eva-
luación de resultados, Y la transferencia de buenas prácticas. la transferencia
de resultados es una prioridad en nuestras sociedades tecnológicas, y también
afecta a las poi íticas sociales y a los sistemas de bienestar, en la investigación
académica y en los proyectos de intervención social que se llevan a cabo por
parte de los trabajadores y trabajadoras sociales. La legitimidad de la profesión
y de la disciplina se vincula cada vez más con los resultados que se alcanzan,
y con la evaluación de los mismos (López Peláez, 2014).

3.2. Estados del bienestar y políticas de austeridad en perspectiva comparada

La erosión de los estados de bienestar y las políticas de austeridad son temas de gran
actualidad e importancia para el trabajo social a nivel internacional. Mientras que la
trayectoria de investigación sobre estos temas en cuanto a sus efectos en la profesión se
remonta décadas atrás, las respuestas de austeridad a la crisis económica mundial que
comenzó 2008 desencadenaron un fuerte aumento del debate sobre sus efectos en la
profesión y las personas usuarias de sus servicios. Tanto las principales organizaciones
internacionales de la profesión como autores clave tales como Dominelli (201 O) o lfe
(l008) han insistido desde hace décadas en la necesidad de impulsar un «paradigma
crítico de trabajo social» alternativo basado en los derechos humanos y los principios de
la!usticia social, frente a la expans;ón aparentemente imparable de las poi íticas de aus-
tericiad Y los modelos neoliberales de trabajo social. Así, el compromiso de la profesión
c~n los derechos humanos, la justicia social y la práctica profesional anti opresiva ha
t do en las agendas de trabajo y documentos pnnc1pa
.sido desaca · · 1es de 1as organrzacrones
· ·
interna · 1es y nacionales de trabajo social, inclusive
. ciona •
en 1as defimrcrones
· · deI trabaio
·
SOcial, los códigos éticos y los estándares de la formación en trabajo social (Banks, 2020).
_A lo largo de esta trayectoria numerosos/as investigadores y profesional es del tra-
bª10 · 1 usuarios
· de los servicios
'
soc,a, y otras partes ·interesa das de d"f ' han
I erentes pa1ses
cornpartido conocimientos y evidencia sobre el impacto de las políticas de austeridad
en la P f . d . .
d _ro esión y sus usuarios analizando y compartiendo motrva oras experiencias
e res,5tencia a las mismas desde' d · ·
la práctica y por parte e organizacrones pro e-
f

301
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL, TRAYECT
ºRIA DE UNA PROFESIÓN
sionales e iniciativas activistas (Ferguson y Lavalette, 2006; loakimidis et al., 2013).
Compartir este tipo de experiencias ha permitido fomentar la solidaridad, la acción
conjunta y nuevas visiones de la profesión frente al neoliberalismo Y la austeridad.
Buscando concretar lo anterior y continuando con el texto de López Peláez y Gó-
mez Ciriano (2019) como referencia, en los siguientes puntos vamos a real izar un breve
recorrido internacional a través de los desarrollos históricos Y contemporáneos en una
serie de países, en relación con las interconexiones entre la austeridad, las políticas de
bienestar social y el trabajo social. Siguiendo a los autores Y autoras de los capítulos que
conforman el texto, nos aproximaremos, en concreto, a los casos de Inglaterra y Gales,
Bélgica, Grecia, Portugal, Italia, España, Hong Kong, Nepal, Estados Unidos y Chile.
Esta breve inmersión en las historias y situaciones contemporáneas de estos países nos
permitirá comparar y comprender mejor tanto dichas historias y situaciones actuales del
trabajo social en estos y otros países, como las de nuestro propio país.

Inglaterra y Gales: Países pioneros del neoliberalismo y las políticas de austeridad.


Tanto en Inglaterra como en Gales la austeridad como doctrina políticamente elegida
ha tenido un profundo impacto sobre los grupos más vulnerables de la población (au-
mentando la pobreza, desigualdad y exclusión social), sobre las políticas de bienestar
y sobre la profesión de trabajo social. La austeridad, argumenta Cummins (2019),
prioriza las políticas sociales individualistas, asistencial istas y punitivas u opresivas
frente a las políticas sociales centradas en dotar a la ciudadanía de redes y garantías
de seguridad y bienestar social características de los Estados de Bienestar.
La austeridad en Inglaterra y Gales ha conducido además a una remodelación
gerencialista de los servicios sociales y del trabajo social, con profundos efectos ne-
gativos en las condiciones de trabajo y la autonomía profesional de los trabajadores
y trabajadoras sociales, socavando los derechos de los usuari os de los servicios, así
como la ética y la autonomía profesional, al pasar todos estos aspectos a un segundo
plano frente a los intereses económicos y de mercado.

Bélgica: Verzelen, Driessens y Boxtaens (2019) destacan el papel crucial de los tra-
bajadores/as sociales en el desarrol lo del estado de bienestar del país durante el periodo
posterior a la Segunda Guerra Mundial, para luego documentar cómo el surgimiento
de la ideología política neoliberal en la década de 1980 condujo a una reducción del
papel del gobierno y de la profesión de trabajo social en el mismo. Esta pérdida de
protagonismo de la profesión ayudó a allanar el camino hacia una reforma neoliberal
(«tercera vía») del sistema de bienestar y los servicios de trabajo social durante la déca-
da de los 1990, transformándolos en base a las líneas neoliberales del gerencialismo,
la mercantilización y la privatización de los servicios. Las décadas de influencia de la
ideología neol iberal y de las políticas de austeridad en Bélgica, destacan los autores, han
tenido como consecuencia un giro radical en el papel de las trabajadoras y trabajadores
sociales, quienes habrían pasado de ser agentes de desarrollo social a agentes de control
social, con la consecuente pérdida de terreno y poder por parte de la profesión.

302
---------------=:::..:::~~~~~~ 13. Políticas de austeridad, COVID-19 y estado del bienestar

?.
Grecia: Siguiend ª Dedotsi _Y Yo~ng (20l 9), el desarrollo del estado de bienestar
de la profes1on de trabaJo social durante el siglo XX t
riego Y . . . uvo 1ugar en un contexto
g iopolítico marcado por la interferencia internacional (influencia de Estados Unidos
so~e organizacion_e~ benéficas internacionales) tras la Segunda Guerra Mundial (1939-
;945¡1la guerra civil (1946- 1949) Y la opresión dictatorial (la democracia fue restable-
·da
1
en Grecia en 1974l- La convergencia de las dinámicas opresivas del sistema de
~ ienestar de los período~ inic~ales con el giro neoliberal del país en la década de 1990 y

con la austeridad draconiana impuesta al país en el contexto de la crisis económica de la


eurozona ha dado lugar, argumentan, a un precario sistema de bienestar social contem-
poráneo. En este contexto, las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras
sociales se caracterizan por la precariedad, predominando un ejercicio profesional acrí-
tico y limitado por la falta de recursos. La visión de las autoras es sin embargo optimista,
al destacar que en los últimos años y por primera vez en la historia del trabajo social
en Grecia está teniendo lugar una politización de la profesión que está impulsando el
desarrollo de un paradigma de trabajo social anti-opresivo en el país.
Portugal, Italia y España:
En relación con la evolución histórica y actual de los sistemas de bienestar y de la
profesión del trabajo social de estos otros tres países del Europa del Sur, podemos apre-
ciar numerosas similitudes, pero también interesantes particularidades. Centrándonos
en los elementos comunes, López Peláez, y Gómez Ciriano (2019), Branca (2019) y
di Rosa, Mordeglia y Argento (2019) destacan una serie de desafíos compartidos en la
actualidad por los trabajadores/as sociales de los tres países, cuyo origen se sitúa en la
política social neoliberal de los años 90 y los cuales han sido fuertemente impulsados
por las políticas de austeridad relacionadas con la gestión de crisis económica de la
eurozona. Así, la inseguridad y la precariedad laboral, el aumento de la burocratiza-
ción o el tener que manejar cargas de trabajo cada vez más altas y complejas sin los
recursos adecuados, serían algunos de los factores clave que contribuyen al estrés y al
agotamiento generalizados entre los profesionales del trabajo social en los tres países.
E5tos desafíos, afirman los autores, son en gran parte consecuencia de la reorganización
de la relación entre el estado y el sector privado, en la que se persigue la privatización
Ysubcontratación de los servicios sociales públicos. Esta reorganización, justificada y
sustentada bajo principios de eficiencia económica y competitividad, ha dado lugar,
entre otros problemas, a la dispersión y el debilitamiento del cuerpo de trabajadores/
as sociales así como a la erosión de la identidad y naturaleza de las organizaciones
del tercer sector. Al mismo tiempo, destacan los autores, en un clima de austeridad,
el énfasis ideológico en el «bienestar activo» (donde los servicios y prestaciones están
condicionados al cumplimiento de criterios y objetivos estrictos) y en la provisión de
servicios individualista y fragmentada entra en conflicto con la ideología y los valores
del bienestar colectivo y familiar mediterráneos, contribuyendo a su erosión. Frente a
st0
~ s desafíos comunes para el Trabajo Social, los autores señalan la importancia para
ª Profesión de promover y priorizar estrategias dirigidas a fortalecer aspectos como:

303
l.,Ü~

-
1a
RÍG
~~EN~E:_S~y~DE~S~AR~R~Ol~LO~D~EL~T_'.'._'.RA:'.B:
AJ:O.:_S,:_
OC:,:_IA
___L_._ _ _ _ __ _ _ _ _ _ _ _ __

participación ciudadana basada en derechos, el abordaj e de la (su~er)diversidad, el


• n la comprensión y el buen uso de las nuevas tecnolog1as y los ent
----
TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

compromiso co . ., . . ornas
virtuales, el desarroll o en los ámbitos de la coordmac1on, la reflex1v1dad y la sostenibili-
dad desde la profesión del trabajo social, o vol~er a comp~ometerse con las comunida.
des y redescubrir los roles políticos de los traba¡adores sociales.
Después de este breve recorrido inicial a través de las interconexiones entre la aus-
teridad el trabaJ·o social y las políticas de bienestar social en varios países europe
I ~
resulta interesante explorar como se han configu rado algunas de estas dinámicas en
países de otras partes del mundo. Veremos los casos de Hong-Kong, Nepal, Chile y
Estados Unidos.

Estados Unidos: Harri son, Morehouse y Thelen (2019) destacan el giro que supuso
la elección del presidente Donald Trump (periodo de presidencia: enero 20 17- enero
2021), marcando el vuelco hacia una política social nacionalista y hacia grandes re-
cortes de la inversión en servicios de salud y apoyo social a la población vulnerable.
Tal cambio, afirm an los autores, situó al trabajo social en Estados Unidos en una situa-
ción de austeridad equiparable a la experimentada por la profesión en gran parte de
Europa durante la última década. En esa situación, defienden, el papel de los trabaja-
dores sociales se torna aún más relevante, argumentando que los profesionales deben
comprometerse más si cabe con el uso de la evidencia c ientífica y la tecnología para
justificar y potenciar la necesidad y eficacia de sus intervenciones.

Hong Kong: Acercarse a la historia del desarrollo del sistema de bienestar social
y del surgimiento y evolución del trabajo social en Hong Kong permite apreciar que
tuv ieron lugar en un con texto político y temporal muy diferente al de los estados de
bienestar y el trabajo social europeos. Sin embargo, este hecho en sí mismo también
arroja luz sobre algunas simi litudes y patrones comunes en lo que respecta a la in-
fluencia de los mecanismos de la ideología neol iberal y la austeridad, capaces de
erigi rse como dominantes incl uso en contextos tan distintos.
Lau (2019) señala que cuando se estableció y consolidó la profesión de trabajo so-
cial en Hong Kong, durante las décadas de 1980 y 1990, el estado de bienestar del
país ya estaba desarrollado por completo (la mayor parte de este desarro llo tuvo lugar
durante la década de 1970). Sin embargo, tras un tímido período inicial de recortes Y
reforma del bienestar social bajo la influencia del auge global de la ideología neol iberal
en la década de 1980, fue a finales de la década de 1990I en el contexto de una crisis
financiera, cuando tu vo lugar la transformación radical del sistema de bienestar social
de Hong Kong en base a las líneas neoli berales, con la correspondiente infl uencia en
los emergentes roles de los trabaj adores y trabajadoras sociales. Si bien la situación de
crisis financiera había sido utilizada para justificar este dramático giro hacia una pol ítica
de austeridad, el autor destaca como a pesar de que la economía del país comenzóª
recuperarse en 2004 y actualmente se encuentra entre las más prósperas del mundo, las
reform as neol iberales del sistema de bienestar social y del trabajo social se mantienen

304
13. Políticas de austeridad
-------- - ----------...::..:::.::.:.:=~, C:_O
~ V~ID~-2_19:2'._Y_:e~
st~ad~o~d~e~I!:b~
ie~ne=s~tar

mente vigentes, mientras la población del país f


plena bl . su re una marcada desigualdad
. 1y aumentan Ios pro emas sociales la crispación . 1 1 .
socia ' socia Y a inestabilidad política.
Nepal: Nikku (2 019) proporciona una visión general muy •interesante d e las eta-
1
pas iniciales de desarrol
. o del. estado de bienestar, la profes1.on
, de I trabaJo
. social
. y
la educación en trabaJo soc~al ~n ~epal, una j oven república establecida en 2008
(precedida por una monarqu,a .hindu). Como en gran parte de los pa,ses , menciona. dos
hasta ahora, estos desarrollos tienen lugar en el contexto de un clima de inestabilidad
política y tra~sición económic~ neoli?eral. En este contexto tanto el nuevo estado de
bienestar social como el trabaJo social afrontan importantes desafíos, ma rcados en
gran medida por legado del conflicto político y de violaciones de los derechos huma-
nos que afronta el país, pero pueden nutrirse de conocimiento y de cierto optimismo
mediante de las lecciones de las historias de éxito y fracaso de los estados de bienestar
y de las políticas neoliberales en todo el mundo (Nikku, 201 9).

Chile: Muñoz Guzmán (2 01 9) se refiere a Chile como un arqueti po de la política


social neoliberal (iniciada en la década de 1970), destacando la gran magnitud de
las barreras políticas, organizacionales y culturales que en gran medida impiden a la
profesión del trabajo social materializar aquellos modelos de intervención basados
en los derechos y en el empoderamiento de las personas usuarias de los servicios de
bienestar social. En el centro de estos desafíos, argumenta la autora, se encuentra la
falta de confianza de la ciudadanía chilena en el gobierno, en las instituciones y entre
los propios miembros de la sociedad, lo que se puede achacar en gran medida a las
décadas de influencia de la política y la ideología neoliberales.

4. CONCLUSIONES

Este recorrido por las historias, perspectivas y contextos del trabajo social en distin-
tos países, todos ellos marcados por las políticas de austeridad y los efectos del neo-
liberalismo en la profesión, nos ha permitido tratar de brindar una compren~ión más
completa y contextualizada de los conceptos clave y las dinámicas de relación entre
los mismos introducidas en este capítulo. Habiendo sido necesaria una selección de
Perspectivas (en la que hemos prestado una especial atención a Europa occidental y el
sur de Europa), será importante, sin embargo, tener en cuenta que l_a visión aportada
continúa siendo parcial y q ue otras perspectivas de dife rentes regiones del mundo
Podrán ofrecer nuevas claves de aprendizaje y/o fortalecer las alcanzadas. .
N Ob . 1 , es a los que nos hemos reíen-
o stante, a pesar de las diferencias entre os pa,s . .
do y d 1 1·d des del trabaJo social en otros
e as posibles dife re ncias existentes con 1as rea 1 ª .
cont · s clave en relación con 1a
extos mundiales podemos destacar algunos mensaJe e • •
ternár ' •d ar el trabaJo socra1como una
Profe ,_e~. El p~i_mero de e llos es que no debemos consr ~~(undo im pacto en el trabajo
sion polrtrcamente ne utral. Como demue stran el P

305
. ,
• T RAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
Ü RIGEN ES y DESARROLLO DH TRABAJO SOCIAL.

social de las trayectori as de desarrollo y erosión de los estados de bienestar y de 1


políticas de austeridad, y la compleja relación bidireccional de la profesión con est
. f .. as
trayectori as, nos encontramos, por el contrario, ante una pro e~ion con una alta carga
y responsabilidad po lítica en todos sus ámbitos (desde la práctica a la investigación).
Un segundo mensaje clave se relacionaría con la importancia de reconocer el Pa-
pel de los contextos sociopolíticos, económicos, tecnológicos Y cultu rales, así como
de los antecedentes históri cos que modulan las expresiones específi cas y concretas
del neoliberalismo y la austeridad en cada país (o contexto). Podemos concluir, por
lo tanto, que una perspectiva situada en nuestros contextos sociopol íticos concretos
a la vez q ue informada por un conoci miento sobre los patrones globales de relación
entre el trabajo social y las poi íticas de austerid ad, se vuelve c rucial para comprender
y abo rdar de manera efectiva los desafíos contemporáneos del trabajo social.
Así, la comprensión por parte de las trabajadoras y trabajadores sociales de las inter-
conexiones entre la austeridad, las políticas de bienestar social y el trabajo social se torna
crucial para entender y afrontar críticamente la práctica de la profesión en contextos mar-
cados por las consecuencias y respuestas de austeridad a las crisis económicas globales
que se suceden en las sociedades globalizadas contemporáneas: desde la crisis financiera
global de 2008 a la crisis resultante de la pandemia de la COVID-19 y ..., más reciente-
mente, de la guerra en Ucrania y la renovada tensión bélica europea y global. En estos
contextos cambiantes, la reflexión sobre los aspectos políticos del trabajo social se vuelve
fundamental para aquellos preocupados por el pasado, presente y futuro de la profesión
del trabajo social global frente a las persistentes expresiones de austeridad y de la política
social neoliberal.

LECTURAS RECOMENDADAS

Fro nek, P., Rotabi-Casares, K. S. 202 1. W o rk in Health Emergencies. G lobal Perspec-


t ives. London: Routledge.
López Peláez, A., Gómez Ciriano, E.M . 201 9. A usterity, Social W ork and Welfare
Polic ies: a G lobal Perspective. Cizur M eno r: Thomson Reuters Aranzadi.
M artín ez Herrero, M .1. (20 17) El Trabajo Social en Inglaterra: ¿el principio y fin de
una profesió n para la justicia social?. Cuadernos de Trabajo Social 30 (2): 343-355.
001: https://doi.org/10 .5209/CUTS.54606

ACTIVIDADES/EJERCICIOS DE REVISIÓN DURANTE O AL FINAL DE AQUEL


EPÍGRAFE QUE SE CONSIDERE

• Pregunta para di scusión o debate: ¿Es conveni ente la neutralidad política de la


profesión del trabajo social ? ¿es posible alcanzar di cha neutralidad?

306
13. Políticas de austeridad, COVID-l g Y esIado d e161.encstar

~
. liza los videos sobre trabajo social digital Y reflexiona sobre la utilidad del
V1sua d· · 1 fo t I d ·
• trabajo social ig/~:a para a rt bn ar a p/c/fan ebm1_a en ~n c?ntexto de políticas de
·dad: https: ,www.you u e.com ra a10Soc1alD1gitalDigitalSocialWork
austen d d. .
Escuc ha el programa e dRaI b'10 UNED titulado «los efectos de las políticas de
• auster•idad en el estado e 1enestar», y reflexiona sobre los derechos de los
. d danos en relación con el Estado del bienestar:
CIU a
·//canal.uned.es/video/Sd1 de262a3eeb026438b456d?track- id ... Sd1 de
• 1,ttp5.
zczaJeeb09e438b4567

EIERCICIOS DE AUTOEVALUACIÓN

1. Analiza las consecuencias de las políticas de austeridad en los estados de bien-


estar, con especial atención al estado de bienestar español.
2. Identifica medidas políticas, económicas o de otra índole, derivadas de las po-
líticas de austeridad adoptadas como respuesta a las crisis económicas atrave-
sadas por España u otros países (especialmente, la crisis de 2008).
3. Sintetiza la relación mostrada en el capítulo entre las poi íticas de austeridad y
el trabajo social en España y otros países.
4. Reflexiona sobre la dirección y el desempeño del trabajo social en España tras la
crisis económica de 2008, la pandemia por COVID-1 9 y la invasión de Ucrania.
S. Analiza papel de las trabajadoras y trabajadores sociales ante las situaciones de
crisis económicas globales.

RESUMEN

En este capítulo, abordamos dos grandes retos que afrontan los estados del bienes-
tar contemporáneos. En primer lugar, las consecuencias de las políticas de austeridad,
que durante más de 30 años han estado influyendo en las políticas sociales. En segun-
do lugar, la pandemia de la COVID-19, que ha puesto de relieve las limitaciones de
nuestros ·
. sistemas de protección social. Ambos retos debemos afrontar 1os toman do en
c~bn_s~deración los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el cambio climático. La soste-
n, il1dad f
f utura de nuestro estado de bienestar tiene que basarse en las reformas que
anrontemos en e1 presente replanteando el modelo de desarro 11 o soc10-econom1co
. , .
Y
uestras . . '
Pnondades medioambientales.

CLosAR10

de Neolibera1·rsmo: teoría político-económica que defiende· que el modo máse fect1vo


·
PolrrPromover e1 bienestar
·
humano consiste en liberar a los mercados de Ias b,meras
icas y s . 1 , . . d . 1
ocia es que limitan las posibilidades de crecimiento economtco e in USlrta ·

307
IAL T RAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
C
~~~~~~~D~El~T~RA~BA~IO~S0=:_•_ _ _ _ _ _ __ __ _ __
~RÍGENES y DESARROLLO -----

M and Charnley, H. (2020). 'Resisting neoliberalisrn .


Fuente· Martínez Herrero, .I. rf . h . h in s0-
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. d N c·ones Unidas adoptada el 25 de septiembre de 2015 establ
Sosten1b1e e Ias a 1 ' . ' ece
17 Objetivos de Desarrollo Sostenible'. ofrece un ma~co universal de acción global en
·t de desarrollo, medio ambiente, econom1a, derechos humanos, justicia
1os ámb I os Id I ti ¡ b. . y
paz. Fuente: https://www.un.org/sustainab e eve opmen es o ¡et1vos-de-desarroll0-
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Superdiversidad: hace referencia a la complej idad existente en nuestras socieda-
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308
13. Políticas de austeridad, COVID-19 y estado del bienestar

. t·,mes of COVID-19. lnternational Social Work 63 (6): 746-752. DO1:


. es in
tJC /0020872820959365
11 77
10· áez A., Aguilar-Tablada M.V., Erro-Garcés A., y Pé rez-García R.M. (2022).
1
López :;diversity and social policies in a complex society: Social challenges in the
sup turv current Sociology, 70 (2): 166-192. doi:10.1177/0011392120983344
21st cen ·

309
....
14. Trabajo Social y Derechos Humanos. Un reto
pendiente
EMILIO JOSÉ G óMEZ CIRIANO
Profesor Titular de Trabajo Social. Fac ultad de Trabajo social de Cuenca. Universidad de
Castilla-La Mancha. Email: emi [email protected]

Gu10NIESQUEMA:
1. Introducción.
2. ¿Qué es defender los derechos humanos en trabajo social? Claves y obstáculos.
2.1. Una ciudadanía poco informada y consciente de sus derechos en lo social.
2.2. La existencia de una corriente de pensamiento todavía predominante que
considera los derechos sociales, económicos y culturales como derechos «de
segunda» categoría frente a los de contenido civil y político.
2.3. La (insuficiente) presencia de contenidos específicos relacionados con los
derechos humanos en los programas formativos de la titulación de trabajo social.
2.4. La permanencia de inercias paralizantes y poco permeables a la creatividad y la
innovación en las culturas organizativas de las administraciones y el tercer sector
no lucrativo.
2.5. La influencia del pensamiento Económico neoliberal en las políticas de bienestar
social y más específicamente en el sistema público de servicios sociales.
3. Romper las inercias: Algunas pistas para internarse en un camino nada fácil.
3.1 . Prim era pista: Recordar -se y re-ca rdar a otros/as que el trabajo social está
estrechamente v inculado con los Derechos Humanos.
3.2. Segunda pista: Inspirarnos en la obra y el ejemplo de pioneras y pioneros pasadas
y presentes.
3.3. Tercera pista: Adentrarse en los textos fundamentales de derechos humanos.
3.4. Cuarta pista Conocer q uién actúa y cómo actúa en materia de derechos humanos.
3.5. Quinta Pista. Atreverse a abordar cuestiones de derechos humanos en la
Academia y en el trabajo.
4· A modo de conclusión: Actores y compromi sos para consolidar una sensibilidad de
derechos humanos en trabajo social.
Oa1n1vo
CENTRAL DEL CAPÍTULO:
Proporc1on
· ar elementos de reflexión al estudiantado
· y a 1os y 1as trab aJa
. d ores socia
. 1es
Presentes f · · 1 1 d I l
a fin d Y uturos acerca de la estrecha relación entre el trab_aJo socia y os erec 10s rnmanos
e Promover su conciencia e implicación en la promoción y defensa de estos.

--------------- 311
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. T RAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

ÜBJETIVOS DEL CAPITULO:


Objetivo 1.
Proporcionar claves acerca de cuáles son los principales ele~ento~ que dificultan el
asentamiento de una conciencia de derechos humanos en el traba¡o social Y cuáles son los
principales actores y factores en juego.
Objetivo2.
Faci litar al estudi ante yal profesional pistas para adentrarse en el conocimiento de los
Derechos Humanos de modo que pueda identificar dónde están en juego y cómo mejor
promoverlos y protegerlos.
Objetivo 3
Motivar al estudiantado en la difícil tarea de adentrarse en la conciencia de derechos
humanos y en la opción por su defensa en el ámbito del trabajo social, a través de los ejemplos
de personas involucradas en los mismos.

CONCEPTOS CLAve:
Derechos Humanos, trabajo social, conciencia, ciudadanía.

1. INTRODUCCIÓN

Es probable que si se preguntara al alumnado que cada año comienza los estudios
de grado en trabajo social acerca de sus motivaciones para la elección de la carrera,
no serían pocos los que responderían aludiendo a su deseo de ayudar a los demás, de
generar cambio y transform ación social o de implicarse en causas sociales. Trabajos
como los de Gallego, Gualda y Vázquez (1995) con el alumnado de la U niversidad
de Huelva, de Ramos (2016) con la U niversidad de Valladolid o de Cubillos Vega
Mercado García, Ferrán Aranaz, y Pastor Seller (2017) con los de las universidades de
Murcia y Complutense de Madrid así lo atestiguan, al tiempo que destacan el compo-
nente vocaciona l de buena parte de quienes acceden a estos estudios.
Cuestión distinta son las conexiones que el alumnado pueda eventualmente llegar
a real izar entre las motivaciones que le empujaron, lo que va descubriendo en la ca-
rrera y el despertar de su conciencia en derechos humanos.
En cualquier caso, el hecho de que el futuro trabajador social adquiera la concien-
cia de ser un promotor-defensor de derechos humanos es un proceso que se cuece
«a fuego lento», que debería comenzar en las facultades y escuelas de trabajo social
al tomar contacto con los contenidos de las asignaturas, las actividades docentes, los
campos de prácticas, al imentarse con la actitud comprometida y coherente de sus
maestros y tutores de prácticas y así, poco a poco ir perfeccionándose en los espacios
profesionales desde unas claves de reflexión personalísimas, en los que tiene un peso
fundamental el contacto con realidades y con las vícti mas de opresión y vulneración
de derechos.
A fin comprender mejor la vinculación entre el trabajo soc ial y los derechos huma-
nos basta con asomarse a la Defin ición G lobal de Trabajo Social aprobada por la FITS
(Federación Internacional de Trabajo Social) y la AIETS (Asociacion Internacional de
Escuelas de Trabajo Social) en Melbourne en 2014.

312
14. Trabajo Social y Der h H
ec os umanos. Un reto pendienle

. social es una profesión basada en la práctica y una d' . I' d .


El rrabaJO el cambio y el desarrollo social, la cohesión social rsc,lpfrna ca_ é_m,ca que
ª1

rnueve L . . . , Y e orta ec1m1ento y la


pro .6n de las personas. os pnnc1p1os de la justicia social los de h h
rberacr . d , rec os umanos 1a
, s onsabilidad co 1ect1va y e1 respeto a 1a . ivers!dad son fundamentales para el trab~jo
re ~ 1 Respaldada por las teorías del trabaJo social, las ciencias sociales las humanida-
socra ios conocimientos indígenas, el trabajo social involucra a las perso~as y las estruc
5
de Y ara hacer frente a desafíos de la vida y aumentar el bienestar (FITS-AIETS 2014) -
turas P ·
En la definición se enfatiza cómo el trabajo social se asienta en los principios de
chos humanos y desde ellos promueve el cambio el desarrollo social la co-
10s dere . • . ., ' '
hesión social y la l1berac1ón de las personas, asp1rac1on, ésta última, que también apa-
el Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos cuando
,ecee n . . . ,
eafirma la importancia de aspirar a la construcción de un mundo nuevo en que el ser
~umano se vea liberado del temor y la miseria.
Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el recono-
cimiento de la dignidad intrínseca Y de los derechos iguales e inalienables de todos los
miembros de la familia humana;
Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han
originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha
proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo
en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de
palabra y de la libertad de creencias (Naciones Unidas, 1948).
El presente capítulo busca suscitar la curiosidad acere a de los derechos humanos
entre el alumnado de trabajo social, pero también entre académicos y profesionales,
mostrando aquellos ámbitos donde es posible desarrollar esta sensibilidad, pero tam-
bién los posibles obstácu los que se pueden encontrar en el camino.
El capítulo se estructura en tres partes. La primera presentará brevemente en que
consiste defender los derechos humanos en el ámbito del trabajo social y los desafíos
existentes en este proceso. La segunda procurará aportar claves para que quien desee
adentrarse en esta realidad, pueda hacerlo. El capítulo conclui rá con una serie de re-
flexiones para ir avanzando en la conciencia de derechos humanos.

2 Q .
. ! UE ES DEFENDER LOS DERECHOS HUMANOS EN TRABAJO SOCIAL?
CLAVES Y OBSTÁCULOS

Reclamar lo que a uno por derecho corresponde, lejos de ser percibido social-
rnente d'd
at . corno una manera de e¡·ercer la ciudadanía es, a menudo, enten 1 0 como un
rev1n,· · 1 d d d
ell ~ento que significa a quien lo ejerce e incómoda a quien e es eman ª 0 , por
o casi sie
E mpre genera dudas y cierto temor.
Vul ste temor es, si cabe más acusado cuando quien reclama es una pers~na
. nerable
1 ' , d 1 · dad y que se autoperc1be
nd· que se encuentra en los margenes e a sacie
igno de solicitar nada. La Relatoría de las Naciones Unidas sobre los Derechos

313
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

Humanos y la extrema pobreza lo m anifiesta en varios de sus informes. En uno d


. e
ellos, de 2011 relativo a la participación de las personas que viven en la pobreza
afirm a:
La falta de poder es una característica universal Y básica de la pobreza. La pobreza no es
solo la fal ta de ingresos, sino que se caracteriza más bien por un cf rcu lo vicioso de impo-
tencia, estigmatización, discriminación, exclusión Y privación material, que se refuerzan
mutuamente. La impotencia se manifiesta de distintos modos, pero es básicamente la inca-
pacidad de participar o infl uir en las decisiones que afectan profundamente a la propia vida
decisiones que, sin embargo, adoptan actores más poderosos que ni entienden la situació~
de las personas que viven en la pobreza ni generalmente tienen muy en cuenta sus intere-
ses. (Naciones Unidas 201 1)

Una consecuencia de esta falta de poder es la dificultad para reclamar y exigir


justicia, tal y como aparece en otro de los informes, esta vez de 2012
A causa de las grandes asimetrías de poder, del estigma y la discriminación de que son vícti-
mas y de sus desventajas socioeconómicas, las personas que viven en la pobreza a menudo
deciden, no llevar un caso ante los tribunales, lo que excluye cualquier posibilidad de que
se haga justicia (Naciones Unidas, 2012)

En su visita a España, concl uida en febrero de 2020, Phi lip Alston, relator de las
Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos y la extrema pobreza, declaraba que
lo que más le expresaban las personas con las que se entrevistó fue el sentimiento de
estar abandonadas (Naciones Unidas, 2020).
El abandono, el «no contar» para la sociedad es «la otra cara de la moneda» de la
no participación y el no ejercicio de los derechos. El pensamiento neoliberal (Mead,
1992) ha justificado este abandono como la consecuencia lógica del fracaso de la
persona al realizar elecciones fal lidas en aspectos claves de su v ida y por el lo se
posiciona a favor del control desde los servicios sociales de quienes han fracasado.
Sin embargo, teorías de carácter menos individualista y m ás estructuralista, a las que
este capítu lo otorga mayor verosimilitud Cummi ns (201 9), Werzelen et al (2019),
Garrett (2017) entienden que son principalmente situaciones provocadas por las po-
líticas económicas y no suficientemente resueltas desde las políticas sociales las que
excl uyen, estigmatizan y provocan abandono de las personas.
Dentro de las políticas sociales merecen especial consideración las llamadas «polí-
ticas d e bienestar social». Históricamente en el caso español la acción social ha estado
lastrada por dos elementos transversales manifestados de forma recurrente. De una
parte, la di stinción entre pobres merecedores de ayuda y pobres no merecedores. De
otra, la existencia de asimetrías de poder entre quienes proveen respuestas (sean éSta
punitivas, asistencial istas o caritativas o empoderadoras) y las personas destinatarias
de estas (Gómez Ciriano, 2019, 2020).
La aparición del/ la asistente social en la España de los so del pasado siglo Y_su
incorporación al ámbito benéfico-as istencial y posteriormente al Sistema Público
de Servicios Sociales la convirti ó en figura c lave de referencia del sistema para
10

314
14. Trabajo Social y Der h
~-------------....:.....=::.::e:.::_c:_::o~s~H:::u~rn~an~o~s.:...
. ~U~n~re:!l~o.!:p'.:e~nd~i.:.e~nt'e.:

ara lo peor. Ello favoreció la difusión de represe t . • •


ejor Y P b b n ac1ones en e 1 1magi-
J11 . lectivo que ascu I a an entre ser considerado un . . .
ario co d d . VI 11 ano o un superhéroe
11
según los casos (E mon _son & Kmg, 2016) ~ue ejercía un poder cuasi absoluto
el futuro del usuario. Estas representaciones persisten e b dºd
sobre d . . n uena me I a, y
el hecho de que acabe_n e ~onsolidarse en el inconsciente colectivo, dependerán
de que se logre o n~ d1fund1r un mensaje distinto en el que los derechos humanos
an un protagonismo centra l. Para ello es necesario despertar esta conciencia
g
entre profesiona Ies de 1a _acc1on
ten ·, · 1
socia , usuarios, docentes y estudiantado.
Este proceso, aun en c iernes, es sumamente frágil y tendría que superar una serie
de obstáculos:

, Una ciudadanía poco informada y consciente de sus derechos en el ámbito de


lo social.
, Una corriente de pensamiento predominante que considera los derechos so-
ciales, económicos y culturales de segunda categoría, respecto a los derechos
civiles y poi íticos.
• Una insuficiente presencia de contenidos relacionados con los derechos hu-
manos en los programas formativos de trabajo social de la mayor parte de las
Facultades y Escuelas.
• La existencia de inercias paralizantes y poco permeables al cambio y la crea-
tividad en las culturas organizativas de las entidades, tanto públicas como del
tercer sector no lucrativo.
• La influencia del pensamiento económico neoliberal en las políticas de bienes-
tar social y más específicamente en el Sistema Público de Servicios Sociales.

2.1. Una ciudadanía poco informada y consciente de sus derechos en lo social

los «roles» de profesional donante y usuario receptor de ayudas sociales están muy
asentados en los espacios de atención y en la intervención social con los usuarios y
usuarias. La existencia de inercias asumidas de forma acrítica por los trabajadores y
replicadas día tras día contribuyen al fortalecimiento de las mismas con lo que el lo
Puede eventualmente con llevar de mantenimiento de rutinas y comportamientos en
ocasiones inadecuados de cara a los usuarios acentuando sentimientos de vergüenza
Ybaja autoestima en ellos
En el documental «Se~icios sociales por la dignidad 11» realizado por el Consejo
Gen era1de Trabajo Social, una usuaria, Gema, S. afirma
1O siguiente.
· ·
Mi irnagen de los servicios sociales era la de una cosa que estaba ahí, pero que yo no sa? fa
Córno funci·o b y b . .d que iba a llegar el momento de tener que 1r a
10 na a. o no pensa a en m1 v1 a • bl
s servicios so . 1 d' bolsas de comida y tener que exponer mis pro emas
a una Pers
c1a es y que me ,eran
. r C do le iba a decir . · r
cua lquie r cosa me pon a a
llor ona que en realidad no con oc a. uan . . ¡
arco b b'en (minutos 2:46-3 •13
rno una Magdalena porque yo no esta a 1

315
ÜRIGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYCCTORIA DE UNA PROFESIÓN

En el imaginario de esta persona, los servicios sociales eran fundamentalmente


el lugar donde daban «bolsas de comida» Y donde la persona desnudaba su inti-
midad ante un/a profesional que fi nalmente juzgaría si era o no merecedora de
ayuda.
Esta percepción no contrastada por la experiencia de la usuaria ( la propia prota-
gonista reconocía no saber a priori cómo funcionan los servicios sociales) remite a
prácticas muy arraigadas en la acción social en España, como los llamados «exámenes
de pobres» a los que ya se referían Juan Luis Vives y Domingo de Soto en sus obras I
encam inados a diferenciar a los pobres verdaderos de los falsos y cuyo resultado ac-
tualizado se plasmaba hasta hace bien poco tiempo en la expedición de certificados
de «pobreza de solemnidad» emitidos todavía a principios de la década de los 80 del
pasado siglo por los ayuntamientos.
Las afirmaciones de Gema S en el documental demuestran hasta qué punto men-
sajes e imágenes estigmatizadoras del pasado perviven en el inconsciente colectivo
más allá de la veracidad de estas.
A mayor abundamiento, la imagen de los establecimientos de ayuda lleva en
ocasiones el peso de la función que desempeñaron históricamente, produciéndose
así una metonimia perversa, un efecto contagio que afecta tanto a los usuarios que
acuden al servicio como a los profesio nales que lo prestan, lo cual acaba incidiendo
en el ambiente y en la comunicación. Paul Spicker, en su libro Stigma and Social
welfare (1984, 2011) explica cómo los establecimientos estigmatizan a quien ellos
se acercan ...
Cuando le colocan en una situación embarazosa o humillante y le hacen sentir culpable o
avergonzado, cuando le previenen a la hora de pedir ayuda o le hacen dudar a la hora de
hacerlo, cuando le separan de los otros o le identifican como alguien socialmente rechaza-
do (Spicker 2011,3 1)

Si se desea contrarrestar imágenes desajustadas sobre cómo se presta la atención


social y se responde a las necesidades, es necesario proporcionar información clara,
comp rensible y adaptada a usuarios y usuarias acerca del funcionamiento y compe-
tencias de los espacios de protección y ayuda pero también es crucial el empodera-
m iento de aqué llos acerca de su responsabi lidad como ciudadanos y el fomento de
sus posibilidades de participación activa en los mismos no únicamente a nivel toke-
nfstico sin o también a nivel decisorio.
En este contexto, resulta esencial el camino de pasar de entender las prestaciones
como un recurso en sí mismo a hacerlo como el in strumento que hace posible el
ejercicio de un derecho a través de la satisfacción de las necesidades que se co-
nectan al mismo. Este cambio de mirada trasciende la relación usuario-profesional
y la cultura organizativa de entidades e instituciones para pasar a ser también un~
cuestión política. Política de órganos de gobierno del Estado y las distintas admi-
nistraciones públicas, política de entidades sociales, política económica y política
académica.

316
14. Traba jo Social y Derechos H .
~------------..:..._-..::.:.:.:.::_:_:_::u:m~a~n~o'.: s.~U~n~re~lo:_!:pe:'.n~d~,e:'n. ~t
e

. tencia de una corriente de pensamiento todavía pred .


La ex1s . ommante que
2.2• cons1'dera los derechos,
sociales, económicos y culturales co d h
mo erec os
«de segunda» categona frente a los de contenido civil y político

. rtimos de la base de considerar las prestaciones como una manera de con-


51 pa ºd f f d, d
derechos hay que I en 1 ,car on e se encuentran recogidos esos derechos.
cretar .. 1 d .
l lo habrá que rem1t1rse a os trata os internacionales (Pacto Internacional de
para e , . . 1 C 1
oerechos Econom1cos, Socia e~ y u tur~les, Carta Social Europea, etc.) porque el
. 'cio de los derechos está ligado a la implementación efectiva de estos tratados
e¡erc1 . _ ·
Constitución Espanola establece en su artículo 96 que los tratados internacionales
La E _ .
tificados válidamente por spana se convierten en derecho interno desde que son
;ublicados en el Bol~tín Ofici~I del Estado. Por tanto, derechos son. Cuestión distinta
es saber en qué medida se aplican.
En España, el legislador constitucional (el que redactó la actual constitución) tomó
la postura de no considerar a los derechos de carácter social como derechos, sino
corno meros principios que deseablemente tendrían que inspirar las políticas, las prác-
ticascotidianas de funcionarios y demás profesionales. Principios que se harían efecti-
vossiempre y cuando la situación económica lo permitiera, pero que también podrían
recortarse si se diera el caso.
Este lastre ha afectado a su defensa y protección hasta nuestros días y a consecuen-
cia de ello, los derechos económicos, sociales y culturales gozan de mucha menor
protección jurídica que los civiles y políticos, hasta el punto de poder ser invocados
ante la jurisdicción ordinaria únicamente cuando las leyes que los regulan lo estable-
cen así.
La promulgación de las primeras leyes de servicios sociales por parte de las co-
munidades autónomas en el ejercicio de sus competencias constitucionales, siguió
la doctrina del legislador constitucional y por tanto no entendieron las prestaciones
sociales como un derecho ciudadano sino más bien como un deber público ético.
C_omo tales, eran definidas y devengadas «desde arriba» con un amplio margen de
discrecionalidad por parte de los servicios sociales a través de sus profesionales, mien-
trasel usuario se situaba como receptor pasivo. Una investigación del año 2007 así lo
Puso de manifestó al afirmar:
· · sociales se caracterizan hasta el presente por no con f'1gurar 1as prest ac,ones
Los serv1c1os ·
corno verdaderos derechos subi· etivos frente a lo que ocurre en 1os otros servicios
· ·
persona-
les
se. n .ª actualidad, el acceso a una plaza escolar en el pe~fo o e ensenanza o . ,gatona
E 1 ' d d - bl' .
configura corno un verdadero derecho subjetivo y lo mismo ocurre con relación a las
Prestac,ones
el · ·
sanitarias incluidas dentro de las relaciones de prestaciones · das_o en
garantiza
Pr:ª~0 de las pensiones a la vejez e invalidez. Por el contrario, el acc~s~ a las prestac,_o~es
1
de Pas de . los serv·1c10s
. sooa . es se sornete por lo general al. cumplim1ento
1 . . de requ1s1tos
. .
ªPrec,ación dis . lá siempre que exista la suf1c1ente cons1gnac16n
Pres crec,ona 1 o a 1a c usuIa, « h .6 d 1
Upuestaria N . é . generales ni un derec o a 1a creac, n e
servic• . •. o existe, pues, en t rminos ' )O)
'º, nt un derecho al acceso al servicio creado (Tornos Y Galán, 2007' ·
317
TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
~Ü~R~ÍG~EN~E:_S~Y~D'.:ES~A~RR~O~ll~O~D~E:_l~TR~A~BA~JO~SO~C~IA~l•~ = = = - - - - - - - - - - - - - - - - -

. aciales como consecuencia de las políticas de ajust


Los recortes en prestaciones s . , . e
. español y los gobiernos autonom1cos entre los año
llevadas a cabo por e1 gob 1erno . . s
, fáci·lmente podían verse l1m1tados los derechos sociales
2011 y 2014 reve 1aron cuan . . ,.
.d dos como tales desde las instancias pol1t1cas. Pero desvelo'
cuan d o no eran cons1 era
,
a1go aun más grave: Los pocos medios que existían
. para defenderlos
. y la precariedad
en que se encontraban los trabajadores y trabaJadoras sociales encargados del deven-
go de las prestaciones. . . .
Como consecuencia de lo anterior se produJo desde los colegios profesionales de
trabajo social y en menor medida desde las universidades y, un movimiento a favor del
reconocimiento del acceso a determinadas prestaciones sociales como un derecho sub-
jetivo y justiciable. lo cual se acabó traduciendo en el contenido de algunas las leyes de
servicios sociales de segunda y tercera generación de nuestro país (Valencia, Canarias).
Sin embargo, esto no resta un ápice para que los profesionales tengan la obliga-
ción cívica y moral de formarse e informarse en materia de derechos sociales a fin de
puedan realizar su trabajo en clave de derechos humanos y promuevan una práctica
respetuosa con los mismos.
Ello resulta más sencillo cuando las trabajadoras y trabajadores sociales traen un
bagaje consigo. Si han sido preparadas para desarrollar una conciencia crítica a través
de la adquisición de determinadas competencias y aprendizajes a lo largo de sus años
de estudio y trabajo, si han aprendido a ser asertivas y asertivos, a reflexionar sobre su
práctica, a fundamentar sus opiniones, a gestionar conflictos.
Para ello una capacitación en derechos humanos impartida tanto desde las univer-
sidades como en el seno de las organizaciones sociales, que sea coheren te, estructura-
da, con docentes comprometidos, materiales adecuados y prácticas cuidadosamente
seleccionadas y orientadas a este fin, constituye el sustrato adecuado que hace posible
el surgimiento o el mantenimiento de una sensibilidad en derechos humanos.
En este punto, es de justicia reconocer el importante papel que desempeña el Con-
sejo General de Trabajo Social a la hora de sensibilizar y ofrecer formación en materia
de derechos humanos, así como en denunciar la vulneración de los mismos.

2 ·3· La (insuficiente) presencia de contenidos específicos relacionados con los derechos


humanos en los programas formativos de la titulación de trabajo social

Es nece:ario ~reguntarse en este punto, en qué medida y de qué forma en el currícu-


lo de trabaJo social se trans ·t ¡ d d e-
, . . mr en os erechos humanos y más concretamente los er
h
c os econom1cos sociales y cultu I E • arte
. ra es. sta pregunta se contextualiza mejor sr se P<
de1 papel que Juegan los derecho h . . . ral.
u . s umanos en las enseñanzas un1vers1tarras en gene
n acercamiento a la normativa • L o rgá-
nica de u · 'd d vigente permite comproba r cómo en la ey
nrvers1 a es (LO 6/2001 d 21 d d' . . lguna a
los derechos humanos , e e 1c1embre) no existe referencia a
' aunque s1se declara en su Preámbulo que:

318
14. TrabajoSocialyD
-----------------.::.......::::.:.::_::._~'.:_er~e~cl~1o~s~H~u~m~~~~~~~~
,,,,,...- anos. Un reto pendiente

. rar la calidad en todas las áreas de la activ'd d .


MeJO 1 • d d . , a un,versitari bá .
ofesionales que a sacre a necesita, desarrolla 1 . • a es srco para formar a los
pi r cultura enriqueciéndola con la aportación cr rda rnvest,gación, conservar Y transmitir
a . . 't' . ea ora de cada g .
struir una instancia en rea y científica. La Ley eneracrón y finalmente
cdo~ científica en la sociedad, en la mejora de la rel~odndoce el _Positivo impacto de la activi-
a . (E . . ca , a de vida de 1 • d d
eación de riqueza xposIc16n de motivos LOU) M' . . os c,u a anos y en la
cr rnrsteno de Educación, 2001 _
Sin embargo, sí lo hace la Ley Orgánica 4/20 07 d 12 d .
. e e abrrl, por la que se mo
difica la Ley d e 2001 cuan do afirma en su exposición de motivos: -
Esta Ley no olvida el papel de la universidad como tra . .
·d d 1 1 nsm,sor esencial de valores El reto
de la socre a actua para a canzar una sociedad tolerante e • 1. • ·
h l .b d f d ,gua itana, en 1a que se respe-
ten los derec os Y I erta es un amentales y de igualdad e t h b .
· d d 1 · • n re om res y mu¡eres debe
alcanzar, srn u a, a a universidad (Ministerio de Educación, 2007¡ '

Algo que también establ~:e el Real Decreto 1393/2007 de 29 de octubre por el


que se establece la ordenac,on de las enseñanzas universitarias oficiales y en cuya
exposición de motivos se afirma que:
Laformación en cualquier actividad profesional debe contribuir al conocimiento y desarro-
llo de los Derechos Humanos, los principios democráticos, los principios de igualdad entre
mujeres y hombres, de solidaridad, de protección medioambiental, de accesibilidad univer-
sal y diseño para todos, y de fomento de la Cultura de Paz (Ministerio de Educación, 2007).

Por consiguiente, puede afirmarse que, con las reformas del año 2007, la ley ex-
plicita el papel de la universidad como actor posibilitador de la promoción de valores
y su compromiso con los derechos humanos. Una línea que se mantiene con los pro-
yectos de ley en ciernes (en que se afirma que la Universidad es y debe ser fuente de
conocimiento, de bienestar material, de justicia social y de libertad cultural.
En lo relativo a la presencia de contenidos específicos de derechos humanos en las
titulaciones de trabajo social, la investigación realizada por Mercado, Vallés Y de la
Paz (2016) acerca de la formación en derechos humanos en los planes de estudio de
trabajo social en España, constata claras lagunas en este sentido y así se llega a afirmar;
Pese a la importancia que tienen los derechos humanos en la f~rmac'.ón ~el tra~ajo
social no todas las universidades los consideran como materia obligatoria e ,nelud,ble
en la educación de los y las profesionales de la interven~ión social. A este respecto
5~ podría cuestionar si los trabajadores y trabajadoras soc,a!es ~~spo nd en ª.las nece-
sidades humanas ya que presentan déficits formativos que 1ust1f1quen y estimulen la

' d' d
º
Práctica profesional» (Mercado Vallés Y de la Paz, 2 16, p. 20).
trabaJ·o social de manera su
f'
1-
En consecuencia si no se forma a estu ,antes e ,. . .
ciente d ' d fesionales con claros def1c1ts formativos,
en erechos humanos, ten remos pro , d la A enda 2030 de
1
iac~al no está de acuerdo con lo que ~lantea el artrc~~~;;:doeel al!mnado univer-
s·t c~ones Unidas en que se busca garantizar que pa~a sarios para promover el
1ano ad . ·cos y prácticos nece
d quiera 1os conocimientos te n6 h h manos (entre otros aspec-
5
esarrollo sostenible mediante la educación en derec ~ u
tos) a f· violencia.
rn de promover una Cultura de Paz Y no

-------------- 319
\...Ü~
-
R~ÍG~EN~E::_S!_Y~D~ES~AR~R~O~ll~O_:D~El:_T~RA:B:A~JO:._:S:0:_C::: T_
IA:_l•..:...:.:.RA

La Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas ha sido pionera en destacar


YECTORIA DE UNA PROFESIÓN
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
---
la importancia del trabajo social en la promoción Ydefensa de l~s derechos humanos.
a tal fin elaboró, ya en el año 1994, (un ario más tarde en es~anol) un_ manual de de-
rechos humanos Ytrabajo social en el que se abordaron cuestrones de rnterés docente
y profesional tanto para trabajadores sociales como para alumnos. Dicho manual,
además de incl uir los textos internacionales de Derechos Humanos Yvisibilizar la rea-
lidad de distintos tipos de usuarios en situación de vulnerabilidad, planteaba una serie
de cuestiones y dilemas éticos dirigidos tanto a alumnos como a trabajadores sociales
(Naciones Unidas, Centro de Derechos Humanos 1995).
En uno de sus capítulos, concretamente el VI, se abordaban las cuestiones que se
plantearían para la enseñanza y el aprendizaje de los Derechos Humanos entre las
que se encontraban:
• La adopción del principio del respeto de los derechos humanos y la aplicación
en la práctica de la enseñanza de los contenidos de trabajo social tanto en las
facultades como en los lugares de intervención.
• La presencia de materiales de enseñanza adecuados, incluidos los instrumen-
tos internacionales de derechos humanos, estudios de casos, instrumentos de
investigación innovadores y otros materiales en las escuelas de trabajo social.
• La integración de la preocupación por la promoción y defensa de los derechos
humanos en los programas de acción de las escuelas de trabajo social o de las
organizaciones profesionales de trabajadores sociales.
partir de lo planteado en este punto, puede concluirse que es importante desarro-
A
llar una capacidad crítica y autocrítica vinculada al análisis de la realidad social, al res-
peto y defensa de los Derechos Humanos y a un compromiso ético a través de un ejerci-
cio profesional responsable. y una docencia tal y como refleja una de las competencias
establecida en los Planes de Estudio de los títulos de grado en trabajo social. Para ello,
las facultades y escuelas de trabajo social deben asumir el papel que les corresponde en
el que la participación de la perspectiva de usuarios y usuarias debería ser considerada.

2.4. La permanencia de inercias paralizantes y poco permeables a la creatividad Y


la innovación en las culturas organizativas de las administraciones y el tercer
sector no lucrativo

Para que los trabajadores y trabajadoras sociales puedan promover la defensa de


los derechos sociales es muy importante que en sus espacios de intervención exista
un ambiente propicio para ello. Esto no sucede cuando los profesionales están sobre-
cargados _de t_areas burocráticas y admin istrativas, tampoco cuando los contextos_~e
las organrzac1ones en que trabajan asumen los postulados hegemónicos de gestion
eficiente y profesionalizada tan presentes en el pensamiento neoliberal (Morley et al,

320
14. Trabajo Social Y D h
- ----------=---=-=~~~er::e::
,,------- c ~o~s~H~u~~~~~_E:~~
manos. Un reto pendiente

¡. En no pocas ocasiones
0 406
las normas de la or an· .,
2°2 ' se asumen acríticamente por los trabaJ·ad g izacion son tan apabullan-
tes que h ores y trabajadora .
. nas sin que apenas aya margen de maniobra . s como s1 fueran
cons1~as máxime cuando el trabajador/ trabajadoraque ~el rm1ta cambiar el estado de
lasco ' socia no ha recibido f ·ó
na en derechos humanos y cuando además existe u . . ormac1 n
a1gu 1 1 na s1tuac1ón de precariedad
laboral en el sector que es para iza a la hora de denunciar.
Como resultado. de ello lo que predomina es lo que 5arah 8an ks denomIna .
«tra-
b a¡·o social defensivo» que es el que sigue las normas lleva a cab t
• d' - d . ., ' o areas, cump 1e
las obligaciones ,sena as por su organ1zac1on y cumple estrictamente la normativa,
independientemente de lo que ello pueda significar para los derechos de los usuarios
(Morley et al 2020, 41 O).
como bien definen Morley et al (la traducción es nuestra)
Lostrabajadores sociales necesitan tener la autonomía suficiente para responder a las viola-
ciones de los derechos humanos de que sean testigos. Necesitan también el conocimiento y
las habilidades que les proporcione la universidad de modo que asienten su esa autonomía
en pilares fuertes que ayuden a resistir las presiones que puedan llegar.

En este sentido, el Consejo General del Trabajo Social está realizando un importante
trabajo de concienciación a través de la divulgación de contenidos y la capacitación de sus
colegiados y colegiadas. El Código Deontológico del trabajo social declara que: los profesio-
nales del trabajo social ejercen su profesión desde el respeto de los derechos humanos fun-
damentales de los individuos, grupos y comunidades. (Consejo General de Trabajo Social).
Sin embargo, una cosa es el respeto a los derechos humanos que se afirma en el
Código Deontológico y otra muy distinta la promoción de los mismos, una promo-
ción que, involucra a personas y estructuras para forzar el cambio y la transformación
social de cara a una mayor cohesión de la sociedad y la liberación de las personas, Es
en este ámbito en que es preciso centrar los avances.

2.5. la influencia del pensamiento Económico neoliberal en la~ ~olítica~ de bienestar


social y más específicamente en el sistema público de servicios sociales

199
El Pensamiento neoliberal a través de autores co°:~ Mead (1992 ), Murray ( ~~
Presentan la pobreza como resultado de fracasos ind1v1duales de ~ersonas que rea 11
zan opciones incorrectas en sus vidas que le precipitan a ello. Segund estos aulto_rets « a
gent b n recompensa as por e sis ema
e pobre hace elecciones pobres y sin em argo so
através d . , · de estas personas.
e prestaciones» sena e1mensaJe , . más allá llegan a plantear la res-
Autores
ponsabld como Achterhuis (1979) en Belg,ca van . t'i v'idad de los usuarios,
1 · 1
1 ad de los y las trabajadoras socia es en esta Inac
af' t 'dos por parte de los traba-
1rrnandO I d ellos son man eni
iad que os usuarios que acu en a ·mpiden
1 tomar las riendas de
º_res sociales en situaciones de dependencia que 1es
su vida Y tener capacidad de empren d'Imien · to ·

-------------- 321
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

Este planteamiento basado en la desconfianza, lleva a la apuesta por un trabajo


social cuya misión principal es el control y la reconducción de aquellos comporta-
mientos de los usuarios que les han llevado a la inactividad. Como bien dice Scherr
Desde esta clave los trabajadores sociales no estarían tanto trabaj ando a favor de 1;
cohesión social sino en la gestión de la exclusión social. En la película «Yo Daniel
Blake» del cineasta Ken Loach aparece reflej ado perfectamente el modelo de trabajo
social fiscalizador en el contexto de un sistema de protección antipático y exigente
que lleva a su protagonista a afirmar lo siguiente:
No soy un cliente, ni un consumidor, ni un usuario del servicio.
No soy un gandul, un mendigo ni un ladrón.
No soy un número de la seguridad social o un expediente.
Siempre pagué mis deudas, hasta el último céntimo, y estoy orgulloso.
El tipo de personas me da igual, siempre las he respetado y ayudado.
No acepto ni busco caridad.
Me llamo Daniel Blake. Soy una persona, no un perro, y como tal exijo mis derechos,
exijo que se me respete.
Yo Daniel Blake soy un ciudadano, nada más y nada menos. (Ken Loach, Yo Daniel Blake, 2016).

Romper las inercias: Herramientas y motivaciones para internarse en un camino


nada fácil.
Parece evidente que si el/la estudiante y el/la trabajador social desean cultivar su
sensibilidad en materia de derechos humanos no tendrán que esperar sentados a que
la universidad, las instituciones sociales y los gobiernos «muevan ficha» sino que de-
berán implicarse personalmente en su cambio e invertir tiempo, paciencia y esfuerzo
personal en el intento de transformar la realidad para hacerla más dignificadora.
En esta parte del capítulo se pretenden dar algunas pistas que ayuden a la motivación y
la resiliencia en un tránsito largo y no fácil pero sí estimulante y utópico. Quizá como inspi-
ración y para comenzar cabría releer estas palabras del escritor uruguayo Eduardo Galeano.
«La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el
horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso,
sirve para caminar»

3. ROMPER LAS INERCIAS: ALGUNAS PISTAS PARA INTERNARSE EN UN CAMINO


NADA FÁCIL

3.1. Primera pista: Recordar -se y re-cordar a otros/as que el trabajo social está
estrechamente vinculado con los Derechos Humanos

Decimos re-cardar así, separado, porque aludimos al sentido etimológico de lapa-


labra. «re-cardar» significa volver a pasar por el corazón. y el lo porque la apuesta por
los derechos humanos no es tal si no es afectiva y sensitiva y doliente. Ir cultivand~
una conciencia en derechos humanos a través de ejemplos y lecturas nutritivas Y es:1•
mulantes que ayuden a basamentar un compromiso sostenido, pero también a traves

322
14. Trabajo Social y D h
~- ----------.:..::....::=:::.:_!._:~e~re~c~os~H
~um~~~~~~~~
anos. Un reto pendiente

1contacto permanen_te, directo y tangible con realidad


de hoS Tocar espacios de exclusión «mancha es en las que se vulneran los
derec · ' rse Ios zapat d b .
aile, escuchar, observar, dejarse interpelar por la realidad i os , e arro», salir a la
c nsignas atreverse a romper si es necesario con ' r mas allá de esquemas
Yco d I equipa¡e
' . . . .
1mprescmd1ble de todo d f d
esquemas preco b.d f
nce I os orman
parte e e ensor e los derechos humanos
una de las lecturas de cabecera que podrá ayuda . ·
· · · 1 b Id . r en este sentido será necesaria-
ente la def1nic1ón g o a e traba¡o social aprobada en M lb
ni . . e ourne en 2014 a la que
y a nos hemos referido. En ella se explica el sentido de n t f .,
ues ra pro esIon y cómo ésta
se encuentra asentada en los derechos humanos y la Justicia Social.
Es importante saborearla, digerirla, rumiarla Y dejarla resonar, como también es
conveniente hacerlo con el Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos. Un preámbu~o que se escribió tras constatarse que en el germen de los
conflictos se encuentra siempre el hambre, el miedo y la miseria que por generaciones
han oprimido a los más frágiles de la sociedad.

3.2. Segunda pista: Inspirarnos en la obra y el ejemplo de pioneras y pioneros


pasadas y presentes

Las «pioneras» del trabajo social Jane Addams, Mary Richmond y tantas otras,
aportan enseñanzas interesantes que pueden inspirar el estudio, la investigación y
la intervención poniendo el foco en la dignidad de la persona. Leer su obra permite
recoger intuiciones y claves valiosas que aún hoy día nos son muy útiles. Sin em-
bargo también es muy necesario acudir a ejemplos estimulantes «no tan de libro»
que nos demuestran la enorme potencia del trabajo social hoy día, como el de las
trabajadoras sociales que ayudaron a la población judía durante el nazismo, las pro-
fesionales y estudiantes de trabajo social chilenas asesinadas durante la dictadura
pinochetista por posicionarse al lado de los empobrecidos o el ejemplo de Margaret
Humphreys que denunció el escándalo de niños robados en Inglaterra enviados a
Australia para ser explotados y puso «patas arriba» todo un sistema de protección
social viciado y corrupto. . .
Actualmente el trabajo que realizan muchas trabajadoras y trabaJadores_ soc~ales
en el conflicto de Rusia con Ucrania O ayudando a los migrantes en el med1terraneo
o en la frontera entre México y Estados Unidos son ejemplos en los que mirars:. Su
coherenc·,a, su compromiso. y 1as d·f·cultades
11 que vivieron nos recuerda el sentido y
1
a belleza de la profesión.

3,3 T f d tales de derechos humanos


· ercera pista: Adentrarse en los textos un amen
H h os que inspiran el trabajo social
ay una gran cantidad de textos de derechos uman . á d
Yexist •eren algunos para Ir acere n ose.
e aquí el riesgo de perderse. Por e11 o se sugi

323
Ü RÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL, T RAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

• la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Este texto salió adelante


en buena med ida gracias a los esfuerzos Y el empeño de una mujer, Eleonor
Roosevelt, que tuvo que afrontar numerosos obstáculos (i ncluso de su propio
gobierno) para que fi nalmen te la declaración fuera aprobada. Es importante
leer la declaració n y especialmente el Preámbulo, como ya hemos seña lado,
en el que claramente se ligan situaciones de miseria con injusticia social y vul-
neración de derechos.
• El Pacto Internacional de los Derechos Económicos Sociales YCulturales. Este
es uno de los textos esenciales del llamado Derecho Internacio nal de los De-
rechos Humanos en el que se contienen todos aq uell os derechos q ue errónea-
mente fuero n considerados de segunda generación en su momento, pero que
tienen el mismo peso, entidad y jerarquía que los de carácter civ il y po lítico. La
Lectura de los derechos del pacto y de las observaciones generales de sus artí-
culos rea lizados por el comité encargado de velar por su cumplimiento, en el
que se indican en q ué consiste el contenido de los derechos y las obligaciones
que los estados tienen que asumir para darle contenido, permiten al trabajador
social conocer en profundidad el derecho y contrastarlo con el modo en que
está p rotegido en su entorno concreto.
Además de lo anterior, resulta muy interesante leer los in formes que perió-
dicamente elaboran los gobiernos de los estados miembros del Pacto dando
cuenta del cu mpl imiento de sus ob ligaciones en materia d e derechos sociales,
así como leer también los informes conocidos como «informes sombra» de las
o rganizaciones sociales que tienen estatuto consultivo en las Naciones Unidas
y que a menudo dan una visió n muy distinta de la de los estados.

En el caso de los informes de observaciones finales que redacta el comité a los


presentados periód icamente por España, aparece claramente puesto de manifiesto de
forma recurrente el hecho de que España no confiera a los derechos sociales el mismo
peso que los derechos civi les y políticos.

• las Convenciones de las Naciones Unidas:

La Convención de las naciones unidas para las personas con d iscapacidad, la Con-
vención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del N iño y la Niña, la Conven-
ción de todas las formas de discrim inación contra la mujer, La Convencion sobre el
Estatuto de los Refugiados, etc. Todas estas convenciones y algunas más obligan a los
estados miembros a contraer determinadas obligacio nes y cumpl irlas. Muchas son
de contenido económico, social y cultural y todas ti enen com ités encargados de la
vigilancia de su cumpl imiento y elaboran observaciones para su mejor comprensión.
Leer estos textos, conocer las observaciones de los com ités estar al corriente de
los informes de los estados y de las ONG -sen el ámbito que lo~ ocupa ayuda a crear

324
14. Trabajo Social y D
---------------...::.:....:..:::::~~e~r~ec~h~o~s
_,,,,,_.- ~H~u~~~~~~~~
manos. Un reto pendiente

. ncia al respecto. A fin de no agobiarse c .


onc1e d d d on tanta infor .,
e_ a las alertas e nove a es sobre el desarroll d I mac1on conviene suscri-
birse • t · 0 e os textos . .
vían a quienes gra u1tamente se suscriben que periódicamente
se en .
conocer los textos europeos sobre derech h
• os umanos y •
venia Europeo de Derechos Humanos I C . · en particular el Con-
, ª artaT Social
Derechos Fundamentales de la Unión Europ
E
b', uropea Y 1a carta de
realizando un importante trabajo de interloc~~: amd ien en_ eSte ámbito se está
I6
de las entidades de trabajo social n Y enuncia política por parte

3·4· cuarta pista Conocer quién actúa y cómo actúa en matena


· d d h
e erec os
humanos

• Los relatores/as de los derechos humanos en Naciones Unidas, son personas


expertas que focal izan su trabajo en un derecho concreto, investigan y recogen
quejas de particulares Y organizaciones a nivel mundial acerca de cómo se está
respetando o no ese derecho y en ocasiones realizan visitas a países para entre-
vistarse con sus gobiernos, sociedad civil organizada y ciudadanía, En febrero
de 2020, el relator de las Naciones Unidas sobre derechos humanos y extrema
pobreza visitó España y su informe causó un importante impacto.
Existen numerosos relatores y el trabajo de muchos de ellos están relacionados
con los derechos sociales, así: Relatoría especial sobre los derechos humanos al
agua potable y al saneamiento; Relatoría especial para el derecho a una vivien-
da adecuada; Relatoría especial en la esfera de derechos culturales; Efectos de
las políticas de reforma económica y la deuda externa sobre los derechos hu-
manos; Pobreza extrema y derechos humanos; Derecho a la alimentación, etc.
Conocer el trabajo de las relatorías y sus informes, constituye una fuente impor-
tante de inspiración.
En España conocer el trabajo que realiza la oficina del defensor del Pueblo Y las
oficinas a~tonómicas del defensor del pueblo a través de sus informes, resulta de
gran interés. Como también lo es el saber que las defensorías son un cauce muy
• . . d lneraciones de derechos.
interesante para vehicular s1tuac1ones e vu
. d t bajo social en materia de de-
• Conocer el trabajo de las organizaciones e ra
rechos humanos . S-IFSW) social representa a la profe-
La Federación Internacional de TrabaJo (FIT d T b ·o Social (AIETS-IASSW)
s·ó ·
1 n. La Asociación lnternac1ona 1 d Escuelas e ra aJ
e I Consejo Internacional de
representa a las escuelas y facultades mientr~s que e cial Todas ellas tienen
a·1enestar Social (ICSW) actúa en pro del bienestar sopermite. d
actuar a través e
et · Unidas lo que Ies .
s atuto consultivo en las Naciones h nos en este ámbito.
sus representantes defendiendo los derechos urna

' - - - - - - - - - - - - - - 325
ÜRÍGE ES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL, TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

A nivel europeo, las ramas internacionales de estas entidades, junto con la


ESWRA (Asociación Europea de lnvestigacion en Trabajo Social) realizan una
gran labor ante el Consejo de Europa y la Unión Europea Y tienen también es-
tatuto consu ltivo ante las mismas.
Familiarizarse con los grupos de trabajo en derechos humanos de estas entida-
des, con los representantes ante los organismos Y con los informes que elabo-
ran, participar en los webinarios y eventos que organizan es una manera muy
interesante de descubrir el potencial del trabajo social en este ámbito.
No podemos olvidar el trabajo que realizan en materia de derechos sociales la
RED DESC (red internacional para la defensa de los Derechos Económicos, So-
ciales y Culturales) que conecta más de 280 organizaciones internacionales en
más de 75 países, así como entidades como Amnistía Internacional, ACNUR,
UNICEF, Save the Children o la Federación Española de Promoción y Defensa
de los Derechos Humanos. Todas ellas realizan una encomiable labor de sensi-
bilización, promoción y defensa de los derechos humanos, y en el las también
están presentes trabajadores y trabajadoras sociales

• Familiarizarse con el trabajo realizado por el Consejo General del Trabajo


Social y los Colegios Profesionales en materia de derechos humanos
D esde hace ya varios años el Consejo General de Trabajo Social está fuerte-
mente comprometido con los derechos sociales como parte indivisible e ina-
lienable de los derechos humanos. Sus materiales, informes, videos y denun-
cias reflejan una apuesta decidida por promover la dignidad humana, respetar
defender los derechos humanos y empoderar a los profesionales en este sen-
tido. Conocer el trabajo del Consejo y de los Colegios Profesionales en esta
materia, resulta estimulante por lo que supone que el órgano que representa a
la profesión está implicado y comprometido en esta misión.

3.5. Quinta Pista. Atreverse a abordar cuestiones de derechos humanos en la


Academia y en el puesto de trabajo

Como se ha podido ver, existe un déficit en materia de derechos humanos en las


enseñanzas y los conten idos de las facu ltades y escuelas de trabajo social, pero ello
no debería obstar a que el alumnado se atreviera a dar esta orientación a su forma-
ción, a los trabajos que real iza, a su participación en clase, siendo proactivo Y susci-
tando cuestiones de actualidad. Para ello es importante que el estudiantado se atreva
a recorrer espacios inéditos, a buscar, a adentrarse en contextos donde pueda palpar
situaciones donde los derechos y la dignidad humana son puestos en entredicho, la
audacia, la valentía y la curiosidad deben ser siempre ingredientes del trabajo social.
También los y las profesionales de trabajo social deben cultivar su astucia para
buscar entre los entresijos de la burocracia y normativa espacios liberadores y dignifi-

326
14. Trabajo Social y D
---------------~__:::~~~e~r:'.ec~h~o~
,,,.,---
s ~H~u~~~~~~~'.::
manos. Un reto pendiente

s en los que poder promover los derecho h


adore
e retando, ap 1·ican d o, respetando de otra m s umanos, .in formando, clarificando
inteíP anera. ,

AMODO DE CONCLUSIÓN: ACTORES y COMP


4
' UNA SENSIBILIDAD DE DERECHOS HUMANOS REOMISOS PARA CONSOLIDAR
N TRABAJO SOCIAL

Para el trabajo social la formación en derechos humanos no es un ·, •


e es algo que se encuentra en el núcleo de la prO f '6 . . a opc1on, sino
qu es1 n. Las 1nercras exist t 1
d esinformación y una falta de cultura de derechos hum . ~n es, ª
,. • anos en e1ámbito socral favo-
recen pol1t1cas que ignoran y vulneran los mismos a ello d
. . ' no ayu a un marco norma-
1
tivo poco proclive
. .
a a promoción de los derechos sociales
. .
f
Y unos programas ormat1-
.
vos de trabaJO social . claramente def1c1tarios en sus conten·,dos de derechos humanos.
Es pues necesario un compromiso a varios niveles.
Un compromiso político que ubique en el texto constitucional los derechos socia-
les en el lugar que le~ corresponde, a saber, al mismo nivel que los derechos civiles y
políticos y con las mismas garantías de protección. Esto es coherente con la firma por
parte del Estado español del Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y
Culturales y de su Protocolo Facultativo. Ello, además de dotar de coherencia al marco
normativo abriría las puertas a un ejercicio pleno de ciudadanía.
Un compromiso académico que incorpore los derechos humanos tanto en las
estructuras como en los contenidos que se imparten, de modo transversal en todas
las enseñanzas, pero muy específicamente en grados como el de trabajo social, que
presenta un lamentable déficit que luego se traduce en lagunas y déficits formativos
de profesionales. Los contenidos de derechos humanos deben ser obligatorios y no
quedarse en espacios residuales (Van Ewijk).
Un compromiso del sistema público de servicios sociales como de las entidades
del tercer sector no lucrativo a favor de prácticas e inercias que implementen tanto
el enfoque de género como el enfoque basado en derechos humanos en sus di~en-
siones informativa, participativa, equitativa y justiciable, y en el que _los usuarios y
usuarias tengan un papel central erradicando lastres y prácticas paralizantes y poco
liberadoras. .
Un compromiso personal de todos Y todas Ios ra t baJ·adores sociales de salrr de
1 h d I rsonas aunque ello conlleve
as zonas de confort y apostar por los derec os e as pe d
· t d0 y sustentado por Ia Aca e-
riesgos Y problemas. Este compromiso debe serª en ª 1 . d T b ·
mi . or el Conse¡o Genera 1 e ra a¡o
a, Pero también por los colegios profesrona 1es Y P
Social
. . ti adores de trabajo social con los
Un compromiso de los y las docentes e mves g t ·dos (ya sea específicos ya
dere h . · · , de con en1
Ir e os humanos, no sólo en la 1mpartrc~on e al respecto compartiendo sus
ansversales) sino también en formarse e mformars
ªPrend·1za¡es,
· sus reflexiones e invest1gacron
· · es ·

---------------- 327
Ü RÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL, TRAY ECTORIA DE UNA PROfESIÓN

ACTIVIDADES DE REPASO

• Lee la definición global de trabaj o social. aprobada en Melbourne en el año


2014 por la Federación Inte rnacional de Trabajo Social (FITS) y la Asociación
Internacional de Escuelas de Trabaj o Social (AIETS). Lee también el comentario
a la misma y señala aquellos aspectos que crees q ue tienen que ver más con los
derechos humanos. ¿Tiene que ve r lo que has leído con la imagen que tenías
del trabajo social? ¿en qué sí y en qué no? ¿por qué?
Fuentes que se sugieren para esta actividad. https://cutt. ly/ZCamvqK
• Investiga sobre la figura de Margaret Humphreys. ¿Qué elementos te parecen
más resaltables de su figu ra como trabajadora social ? ¿Qué dificultades se encon-
tró en su proceso de búsqueda de la verdad? ¿con quién se tuvo que enfrentar?
¿qué apoyos tuvo? Relaciona esta figu ra con la de Jane Addam s. ¿qué tienen que
ver estas dos figuras con lo que hoy conocemos como derechos humanos?
Fuentes sugeridas. https://cutt.ly/dCamKjC (sobre Margaret H umph reys)
https://cutt. ly/ECam4wy (sobre Jane Addams)
• Indaga sobre la implicación de la Federación Internacional de Trabajadores/as
sociales y la Asociación Internacional de Escuelas de Trabajo Social en materia
de derechos humanos a partir de sus comisiones de derechos humanos. ¿Quién
las compone? ¿Qué trabajo realizan? ¿Sobre qué asuntos se pronuncian en sus
documentos y declaraciones?
Fuentes sugeridas:
Sobre la Comisión de Derechos Humanos de la Federación Internacional de
Trabajo Social https://cutt. ly/ PCaQaRr
Sobre la implicación de la Asociación Internacional de Facultades y Escuelas de
Trabajo social https://cutt.ly/tCaQKV3
• Acé rcate al Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
y familiarízate con el trabaj o que hace el comité supervisor (Comité DESC),
con las observaciones generales que desarrollan el contenido de los artículos Y
con los informes presentados por el estado español y las entidades con estatuto
consul tivo en los procesos de revisión. Intenta identificar hasta qué punto el
Estado español cumple con estos derechos y qué papel puede d esempeñar el
trabajo social a la hora de promover su cu mp lim iento y defenderlos.
https://cutt.ly/yCaRMAn
La Red-DESC opera a nivel mundial trabajando por la defensa de los Derechos
Económicos, Sociales y culturales. Puede ser interesante conocer su labor, sus
entidades miembros, sus inform es y su actividad. https://cutt. ly/tCaToJC
• Toca realidad, acércate a contextos donde la excl usión social es vis ible, donde
~a d i~~ idad d_e la persona se ve afectada. Déjate interpel ar por esta realidad e
1dent1f1ca que derechos pueden estar afectados y cómo. Mira también donde
están los profesionales del trabaj o social y cómo responden. Intenta observar el

328
, q_ 1rabajo Social y D
---------------~.:_::~~~e~r::
_,,,,--- ec~h~o~
s:H~u~~~~~~~~
manos. Un reto pendiente
el de los usuarios. Apunta tus impr .
paP es1ones y se r .
cuaderno de notas o en notas de voz en tu móvil. n irn1entos en una libreta o

c10s DE AUTOEVALUACIÓN
EJERCl

• ·Tienen en España el mismo tratamiento lo d h ..


l . 1 . s erec os civiles I' .
derechos socia es, económicos y culturales? · P , Y po 1t1cos y los
.d , • l orque7
, En qué med I a estan re 1acionadas las presta • ·.
. . ciones sociales de I b
neficianos los usuarios/as con sus derechos hu as que son e-
., manos Y con los derechos ciuda-
danos!
, ¿Tiene algo que decir el trabajo social en la defensa d I d h
,7 e os erec os humanos?
¿por que.
, ¿Qué. elementos
. dificultan -desde tu punto de vista- que no exista
· su f.,ciente

conc1enc1a de derechos humanos en el trabaJ·o social?. ¿Cómo se podna
, revertir·
esta situación?
• Qué supone la implementación del enfoque basado en derechos humanos para
el trabajo social'.

RESUMEN

El presente capítulo trata sobre la relación entre trabajo social y derechos humanos.
Una relación no suficientemente explicitada ni visibilizada que sin embargo resulta
esencial para que el trabajo social cumpla con la misión de promover la cohesión
social, la liberación de las personas y la transformación social, tal y como plantea la
Definición Global de Trabajo Social adoptada en Melbourne en 2014. Se reflexiona-
rá en él acerca de las potencialidades y dificultades que presenta un trabajo social
fundamentado en los derechos humanos en el marco de unas políticas del bienestar
siempre en debate así como los pasos que trabajadores sociales presentes y futuros
deben dar para ge~erar y promover los derechos sociales en la sociedad.

GLOSARIO PARA ADENTRARSE EN EL CONOCIMIENTO DE LOS DDHH

A) DERECHOS HUMANOS

El D nos comprende, en el ámbi to de


las N ~recho Internacional de los Derechos huma hos Humanos (1948), el
ac,00 U . . • sal de los Oerec
Pact es n1das: la Declarac16n univer . s protocolos adicionales
o lnte . e· 1·1 y Políticos Ysu
Yel p rnac1onal de los Derechos 1v es . y Cu lturales. Estos docu-
1
acto Internacional de derechos Económicos, Socia es

329
RIA DE UNA PROFESIÓN
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAIO SOCIAL. TRAYECTO

mentos, junto con las Convenciones de las Naciones Unidas, constituyen un acervo
de protección de unos derechos que son inherentes a toda persona dondequiera
que se encuentre y obligan a los estados a promover, proteger Y no obstacul izar su
cumplimiento. En el ámbito del Consejo de Europa, comprende el Convenio Euro.
peo de Derechos Humanos, la Carta Social Europea Y determinadas Convenciones
aprobadas en el seno de esta institución. A continuación, se presentan aquellos
textos de derechos humanos que permiten al estudiante en trabajo social adentrarse
en los m ismos.

• Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Este texto, muy corto en extensión, pero de una gran densidad, resalta cómo las
raíces de la injusticia se encuentran en el temor y en la miseria Y que su erradicación
es la base para la dignidad humana y la justicia social. Particular atención merecen los
artículos 22,23 y sobre todo el 25. Se puede acceder a este texto en el en lace siguien•
te: https://acortar.link/hTQGDJ~

• Artículos de la Constitución Española relativos a los Derechos Humanos y su


protección

La Constitución no consideró que los derechos sociales fueran derechos como tal.
Aquí habrá que mirar el título I y dentro de él los artículos 15 al 29 (es decir los civiles
y políticos, así como el derecho a la educación) y cómo se protege su vulneración en
el artículo 53, apartados 1 y 2, y también los derechos sociales, económ icos y cultu•
rales (artículos 35 y 39 a 51) y su protección en el artículo 53.3 de la Constitución. Es
importante constatar que sólo si las leyes contemp lan la posibilidad de acudir a los
tribunales, los derechos sociales pueden ser protegidos. Se puede acceder a ella en la
siguiente página web: https://acortar.link/5cRPfg

• Pacto internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales

El Pacto Internacional sobre los Derechos Económicos, Sociales y culturales, es el


texto esencial de protección de estos derechos en el ámbito de las Naciones Unidas
sus artículos se pueden encontrar aquí. https://acortar.link/SOmFuN
. H~y un Protocol_o ?pcional que incorpora elementos que permiten un mejor se-
gu 1m1ento al cumpl 1m1ento de los mismos y garantizan una mejor dación de cuenta
por parte de los estados firmantes. El Gobierno español los ha ratificado. Puedes acce-
der al mismo en este sitio web: https://acortar.link/ghvUoO

330
ttUctJU .)Qc1al y D
'1

-----------------..:..:_.:::::_:~~e::
--- s ~H~u~~~~~~~~
re~c~h~o~ manos. Un reto pendiente

comentarios generales a los artículos d I P


, LOS . e acto lntern ·
Económicos, Socia1es y Culturales. ac,onal de Derechos

En ocasiones, la mera
. ,
lectura de los artículos n0
aporta suficie t 1
On tenido y protecc1on y es necesario desm n es e ementos sobre
su e enuzar en qué • .
ello están los comentarios generales Son mu dºd , . consisten realimente.
Para , · Y I actIcos y fácile d d
uede acceder a traves de este enlace: https·/.'acort . k/ . s e enten er.
5e P ·' 1
ar. in tAcS1J

, La carta Social Europea y su ámbito de protección de los derechos socia


. es
1

A nivel europeo también hay un documento que protege los derechos sociales
denominado la Car~a Social Europea y que España ha ratificado. Esto supone la
obligación del Gobierno de dar cuenta de su protección y de poder ser monito-
reado en su cumplimiento por el Comité de Derechos Sociales del Consejo de
Europa. Existe una ve rsión «clásica» que no incluye más obligación por parte de
los Estados que hacer un informe sobre su cumplim iento, y una versión «mejo-
rada» que permite que los estados puedan obligarse a su cumplim iento de una
manera más exhaustiva. Tanto la Federación Europea de Trabajo Social como la
Asociación Europea de Escuelas de Trabajo Social ti enen estatuto consultivo y dan
la perspectiva del trabajo social
Se puede acceder a través de este enlace: https://acortar.link/lkIAW4 https://cutt.
ly/aCab8ub

• El Manual de derechos Humanos para escuelas de trabajo social y profesionales


del trabajo social de Naciones Unidas
. ., E al de Naciones Un idas aporta
Aunque está pendiente de actual1zac1on. st e manu . d
. . 1 tá íntimamente relaciona o con 1a
una buena perspectiva de cómo el trabaJo socia es
Se puede acceder por este en 1ace
promoción y la defensa de los derechos humanos.
ª una versión en español. https://cutt.l y/RCanySu-.

B) TRABAJO SOCIAL
. t en el ámbi to profesional
L . · 1 y ubicarl o tan
a necesidad de definir el trabaJO socia ó
° . .
. principales organizacio-
co dé · s llev a 1as
mo en el ámbito de las disciplinas aca mica las que representan a la aca-
nes · . f d mentalmente · · · · lobal
internacionales de trabajo social, un ª ·d d de una definicion g
dem¡ ( 1 tear la neces1 a
d a AIETS) y a la profesión (FITS) a P ª~ . 200 , proclamélba que

------------ 331 ----------------


e trabajo social. La primera definición ratificada en
Ü RIGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL, T RAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

La profesión de Trabajo Social promueve el cambio social, la resolución de problemas en


relaciones humanas, la habilitación y liberación de personas para aumentar el bienestar.
Utilizando teorías del comportamiento humano y sistemas sociales, el Trabajo Social inter-
viene en los puntos donde la gente interactúa con sus amb ientes. Los principios de Dere-
chos humanos y justicia social son fundamentales para el trabajo Social

En ella, se podía apreciar la fuerte vinculación entre el trabajo social y los derechos
humanos. Sin embargo, la definición fue obj eto de muchas críti cas porque tenía una
perspectiva demasiado occidental que no valoraba suficientemente los derechos co-
lectivos, sino que enfatizaba los ind ividuales. Tampoco tenía en cuenta la perspectiva
indígena. Ello llevó a la definición Global de Trabajo social aprobada en Melbourne
en 2014 que se define como.
Una profesión basada en la práctica y una disciplina académica que promueve el cambio y
el desarrollo social, la cohesión social, y el fortalecimiento y la liberación de las personas.
Los principios de la justicia social, los derechos humanos, la responsabi lidad colectiva y el
respeto a la diversidad son fundamentales para el trabajo social. Respaldada por las teorías
del trabajo social, las ciencias sociales, las humanidades y los conocimientos indígenas, el
trabajo socia l involucra a las personas y las estructu ras para hacer frente a d esafíos de la vida
y aumentar el bienestar.

C) ENFOQUE BASADO EN DERECHOS HUMANOS

El enfoque basado en derechos humanos surge en la década de los 90 del pasado


siglo en el marco de las políticas de cooperación internacional y posteriormente se ex-
tiende a las políticas públicas y específicamente a las pol íti cas sociales. En el caso del
trabajo social, autoras como Cubillos (2018) consideran que en el ámbito del trabajo
social es un marco ético y operativo que
Además de e nmarcarse en los principios de los derechos humanos y de los principios que
sustentan su ética profesional propia, aplica dichos principios en las intervenciones sociales
con el objeto de promocionar y facilitar la realización efectiva de los derechos humanos por
parte de los colectivos a los que atiende (Cubi l los, 2018, p. SO)

El enfoq ue basado en derechos humanos es inseparable de un concepto de ci uda-


danía que no se limita ún icamente al reconocimiento de derechos políticos y civiles,
sino a un concepto de ciudadanía en sentido amplio, una ciudadanía social que ya
esbozó T.H: M arshall en su obra «ciudadanía y clase social» y que entiende que la
ciudadanía comprende también derechos sociales. Pero aún va más allá, al considerar
que el ciudadano es titu lar de derechos inalienables y que las prestaciones sociales
no son otra cosa que la concreción de los mi smos, que el estado no puede más que
garantizar en plenitud y con la posibilidad del ciudadano de parti cipar en la defin ición
y desarrollo de las mismas, y en su caso, tener posibi lidad de reclamación tanto admi-
nistrativa, como judicial e incluso ante instancias internacionales.

332
14. TrabajoSocialyD h
------------------:---.::.:.::_:~e:re~c~os~H~u~m~a~n~o~s.~U~n~r~et~o~p~en~d~ie~n~te

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333
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

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HRC/44/40/Add2) ONU: https://cutt.ly/ufA4Kcx
Naciones Unidas. Consejo de Derechos Humanos (2013). Informe de la relatora es-
pecial sobre la extrema pobreza y los derechos humanos sobre la participación de
los que viven en la pobreza (N HRC/23/36). ONU: https://cutt.ly/sfA4VWz
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Thomson Reuters-Aranzadi 51-73.
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público: derecho subjetivo de los ciudadanos a la prestación del servicio . Secre-
taría de Estado de Servicios Social es. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.
Investigación financiada mediante subvención recibida de acuerdo con lo previsto
en la Orden TAS/1051/2005, de 12 de abri l (subvenciones p;:ira el Fome nto de la

334
14. Trabajo Social y Derech
____-------------=---=-::.:.:.:2....'.~~_<:os~H~un~,a~n~o'.::
s.~U~n~r~
et~o_!:p~cn~cJ~ic~n~te

1n
vestigación de la Protección Social -FIPROS-) htt ·/''
• K d ps. ,cutt.ly/9CsohvG
elen w., Driessens, ., an Boxtaens J (2019) s •
y.,terz ' ' · • ocia1 worke , · ·
·neers in the Belgian welfare state. En López Pel, A , rs as ~1~1ng en-
g1 . f k d f aez, . y Gomez- Cmano EJ
Austerity soc,a wor an we fare poficies, a global pe . e· , .
. 51 73 rspect1ve. izur, Thomson
d
Reuters-Aranza 1 - •

Películas interesantes sobre trabajo social y derechos humanos

• Yo, Daniel Blake. Ken Loach (2016). Aborda la transformación de los servicios so-
ciales en clave neoliberal y sus efectos sobre los derechos de los usuarios. https://
acortar.! i nk/J rbppZ
• Naranjas y Soles (oran ges and sunshine) Jim Loach (2011 ) Aborda el compromiso
de Margaret humphreys con la dignidad de unos niños y niñas británicos de fa-
milias pobres que fueron deportadas a Australia con la connivencia del Gobierno
británico y australiano https://acortar.link/Ffsul 1
• Ladybird, ladybird: Ken loach (2014). Aborda el tema del poder de los trabajado-
res y trabajadoras sociales ante los usuarios en uno de los temas más controverti-
dos como es el de las adopciones. https://acortar.link/CnanCk
• Derechos sociales por la dignidad (1 y 11). Documentales producidos por el Conse-
jo General del Trabajo Social sobre los derechos sociales.
https://acortar.link/sVt40e ( documental 1)
https://acortar.link/VmWGts (documental 2

335
15. Trabajo Social en Italia: una profesión en
constante desarrollo
RoBERTA TERESA Ü l ROSA
Universita di Palermo, Italia

Gu10N/ESQUEMA:
1. Introducción
2. Historia
3. El reconocimiento profesional
4. Formación
S. Investigaciones sobre Trabajo social

OBJETIVO CENTRAL DEL CAPÍTULO:


Presentar las característi cas esenciales del trabajo social en Italia.

OBJETIVOS DEL CAPÍTULO:


• Definir el marco de sign ificado del trabajo social en Italia a través de la evolución de la
profesión del trabajo social.
• Definir la evolución histórica de la difusión y afirmación del trabajo social en Italia a
través de una conexión normativa de las políticas sociales.
• Contextualizar la afirmación de la profesión mediante una reflexión sobre la complejidad
de las necesidades sociales y las oportunidades que puede ofrecer la investigación social.

/
1 - ~... 1

~ ---:!.~

~ ~
w -. .,

-------------- 337
DE UN\ PROFESIÓN
~Ü~R~f
G~EN~ES~Y~O
~E:'.SA~R~RO~L~LO~ O~E:_L~TR,~\B~A~
IO~S
~O~
Cl~AL:_.~T ~AA~YE::C~TO~R_::.:IA~_::_'_ _ _ _ _ __ _ _ _ __

CONCEPTOS CLAVE: .
·t· · 1 h. · d 1 b ·
Pol 11cas socia es - 1storia e 1ra a¡o soc·
ial - debates - identidad profesional.

1. INTRODUCCIÓN

La configuración actual de la profesión en Italia representa el resultado de un cami-


no que, a pesar de tener una historia previa, se refleja directamente en los principios
constitucionales en los que se reconoce la asistencia social como un derecho de los ciu-
dadanos. En concreto, la Constitución italiana contempla la intervención pública hacia
todos aquellos que se presentan en estado de necesidad (artículo 38) Y se traduce en el
derecho al trabajo (artículo 4), a la protección jurídica (artícu lo 24), a la protección de la
fami lia, la maternidad y la infancia (artículos 29, 30, 31, 32, 33), a la protección de lasa-
lud (artículo 32), al derecho al estudio (artículo 34) y a la protección de los trabajadores
(artículos 35, 36, 37), a lo que hay que añadir la disposición sobre los niveles mínimos
de rendimiento del nuevo artículo. 11 7 de la Constitución, junto con la competencia,
ahora convertida en exclusiva, de las Regiones en esta materia (Mordeglia, 2005).
El Trabajo Social en Italia, con su mandato institucional, se caracteriza por su
carácter público (Neve, 2008) y, sin embargo, sigue siendo una profesión estrecha-
mente vinculada a la evolución de las políticas públicas: «los orígenes del Trabajo
Social no sólo están vinculados a los procesos de transformación social [...J, sino que
están aún más conectados con las agendas políticas para su estabilización sistémica,
representadas por el proyecto del Estado-nación» (Lorenz, 201 O, p. 25). El «asistente
social», como se denomina en Italia, es una figura profesional caracterizada por ser ge-
neralmente clasificada como una ocupación femenina, una caracterización de género
que fue especialmente cierta en los primeros años de su desarrollo, pero sigue siendo
válida hoy en día (Benven uti & Segatori, 2000; Di Rosa & Gui, 202 1).
A la profesión de trabajador social se le asignan generalmente tres mandatos (social,
profesional, institucional) (Dal Pra, 1987) que determinan su multidimensionalidad o trifo-
calidad (Gui, 2004), es decir, la de los individuos, la de la comunidad y la de la institución.

ÓPTICA TRIFOCAL DEL TRABAJO SOCIAL

338
.. ,... "'"'"''v" en constante desarrollo

~
.. s de las Administraciones Locales y el Trabajo Social profesional
servicio . son 1os
LOS t avés de los cuales se asumen y se siguen las situaciones de fragilidad (
ntes a r b ) L 1 . . por
refere lo abandono, malos tr~tos_ y ª. usos . as, ~st1tuc1ones, en particular los Ayunta-
ejerTlP ' . en un mandato inst1tuc1onal espec1f1co de protección y promoción social
. ntos, t1en . , d 1 • .
rTl'e . d danos, que eiercen a traves e os serv1c1os. Dentro de los servicios -que se
de los.e, u enª base a opciones po11t1cas
•• •
nac1ona 1 •
es, reg1ona 1
es y locales y en base a de-
r0an1zan IT b . S . 1 . . .,
º'º . adas inversiones-, e ra aJo OCla es una meta-inst1tuc1on, es decir, un recurso
teí~,n ble en el sistema organizativo e integrado de los Servicios públicos O priva-
.0dispensa
1 . d d d'
de lo social privado, que la soCle a pre 1spone para ayudar a las personas, fami-
doS, Y os comunidades en dificultad a hacer frente a sus necesidades, y apoyarlas en
liaS, gru~s y' responsabilidades. Entre las funciones profesionales requeridas, además de
tare apoyar la demanda socia
sus.b. . 1, tam b', .
1en tiene una funci'ón po1·1t1ca
. que se rea1·,za en
reci ir y ción del bienestar individual y colectivo (Mordeglia, 2018).
lapromo

Los TRES MANDATOS DEL TRABAJADOR SOCIAL

-------
~'2-f; ----'-...
---=-
~~~~~~~·~ ( -
;.... • . • • • • 1
. ''
..
- ,,

2. HISTORIA
. 1 del traba¡·ador social en Italia
I f ura profes1ona .
d
El surgimiento y crecimiento e a ,g . t nc·,a social conoció una ap1,ca-
to de as1s e d
se remonta al siglo XX, cuando el canee P , de la afirmación del Esta 0
., . 09) a traves . d d
cion legislativa más concreta (Farg,on, 20. ' . Id d y la libertad de los c1u a a-
s0 c1al
. y el compromiso social . no so,1O hacia la ,gua a . . d 1
f . , de traba¡·ador social, sien ª °
. . la pro es1on
nos, sino también I al «bienestar socia 1». 11

339
ÜRÍGENES Y D[SARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYCCTORIA DE UNA PROíESIÓN

progenie de la sociedad industrial, asume la forma de la especialización funciona l de


la actividad socio-asistencial moderna» (Gui, 2004, p. 3).

• Nacimiento del trabajo socia! • Ley 328/ 2000 "Ley marco para la
• Trabajo sedal profesional Implantación del sistema
organizado a través del sistema integrado de lntervenoones y
• Importantes reformas
publico servicios sociales".
normativas en el ámbito de las
• Proximidad social
políticas sociales
• Descentralizao6n administrativa;
nuevos servicios para nuevas
necesidades: afirmación de la

Como presencia significativa, los trabajadores sociales y los Servicios Sociales se


hicieron realidad en los años 1946/48, después de la Segunda Guerra Mundial, para
hacer frente a una situación de degradación social y económica nacional generaliza-
da. En el Congreso de Tremezzo (1946) ya se reconoció el Trabajo Social en la comu-
nidad como una estrategia para fomentar y desarrollar el proceso democrático y para
capacitar a la comunidad con respecto a sus problemas.
En los años 50 y 60, el Trabajo Social estaba presente, de forma limitada, en los muni-
cipios o provincias (para prestar ayuda a menores ilegítimos, enfermos mentales, ciegos,
sordomudos, incapacitados para el trabajo, etc.) y en otros organismos locales de carác-
ter público (por ejemplo, las ECA - Enti Comunali di Assistenza/organismos de ayuda
comunitaria, y las IPAB - lstituzioni Pubbliche di Assistenza e Beneficenza/instituciones
públicas de asistencia y caridad). En cambio, el Trabajo Social estaba muy presente en los
organismos nacionales que prestan la mayoría de los servicios: ENAOLI - Ente Nazionale
Assistenza Orfani Dei Lavoratori ltaliani (para los huérfanos de los trabajadores italianos),
ENPMF - Ente Nazionale perla Protezione Morale del Fanciullo (para la protección moral
de los niños), ONOG - Opera Nazionale Orfani di Guerra (para los huérfanos de guerra),
ISSCAL - lstituto per il Servizio Sociale Case per i Lavoratori (para la vivienda de los tra-
bajadores), etc., o por asociaciones privadas reconocidas por el Estado, empresas morales
y fundaciones, etc. (Dal Pra Ponticel li, 1987). Por esto, los trabajadores sociales fueron
identificados casi en su totalidad como trabajadores «internos» de los organismos públ icos,
titulares del mandato del Estado de Bienestar (Bianchi, et al., 1993, p. 36-37).
La década de los 70 fue un punto de transición importante también por el lanzamien-
to del proceso de transformación del estado del bienestar (Neve, 2008). Los cambios

340
1S. Trabajo Social en Italia: una profesión e d
n consIante esarrol 1o

, . a social de los años 70 supusieron la transferencia de poder del Estado a


la Pº1itlC 1 · d. ·d ·' d 1
en . rnos locales, a m 1v1 uac1on e ayuntamiento como principal organismo
organ1s . . d b. . 1 .
10s ble de las intervenciones e 1enestar socia y el cierre de las innumerables or-
onsa 'bl. 1 d. .
res.p . es de ayuda pu 1cas para as 1stmtas categorías de «necesitados» (usuarios).
n1zac1on 1 • • '
ga ·d de Estado de Bienestar omnipresente re1orzó enormemente el alcance de la
una I ea ., 1 1 .
·ión» (tamb1en en o que respecta a os aspectos educativos y promocionales);
revenc h . . . 1d
•P. oner en marc a un serv1c10 nacIona e salud, con centros médicos locales en
seibaaP . . . , d 1 'bl. 1
1 país y la «partIcIpac1on» e pu 1co en genera en la promoción de la salud, el
0
tod. nestar
e y la gestión de 1os serv1c1os · · y 1a p1anr·f·IcacIon
· ' de 1a política de bienestar.
b~ d .
En los años 70 y 80 se pro ucen importantes cambios en el Trabajo Social, la
as1s. tencia social y la atención sanitaria. Se encuentran numerosas reformas' entre las
uales cabe recordar: la Ley nº 1044/197 1 por la que se establecieron las guarderías
~unicipales corno servicio social de interés público para garantizar los derechos y
laigualdad de acceso de la mujer al mundo laboral; la descentralización administra-
tiva (Decreto n.616/1977 y otros), la institución del servicio nacional de salud (Ley
n.833/1978); la legislación para la fam iIia centrada en la promoción y protección de
la mujer y de la infancia y servicios de asesoramiento para las necesidades sanitarias
y sociales de los miembros de la familia (Ley n.4O5/1975); la reforma psiquiátrica (Ley
n.180/1978) que decretó el cierre de los hospitales psiquiátricos y el establecimiento
de servicios comunitarios para la salud mental; Ley nº 194/1978 por la que se regula
lainterrupción voluntaria del embarazo de la mujer mediante un sistema de protec-
ción de los derechos de la salud de la mujer y del feto.
En los años 80 «tras el fin definitivo del sueño de un estado de bienestar italiano
de tipo nórdico en el que se proporcionen prestaciones y protección 'desde la cuna
hasta la muerte', el parlamento nacional y el gobierno, empezaron a adoptar leyes y
reglamentos para facilitar la actividad de las asociaciones de voluntarios, cooperati-
vasYotras organizaciones del tercer sector» (Sicora, 2015, p. 50). El reconocimiento
normativo del tercer sector ha contribuido a la aplicación concreta de los princi pios
de subsidiariedad horizontal y vertical, remodelando la identidad del Trabajo Social,
~ada vez más cercano a las personas. Los cambios en el sistema de Bienestar produ-
Jeron una redefinición del trabajador social, configurando su papel en la puesta en
~archa de transacciones/negociaciones activas, dinámicas y modificadoras entre los
nd0
u s vitales y las instituciones (Sanicola, Masini, 1998).
• La Ley 328/00 marcó una etapa históri ca en la evolución del servicio social ita-

t1º1
1
confi rmando la importancia del profesional del Trabajo Social y reconociendo
anto al Trªba¡o · Social · como servicio profesional como a 1a Secretaria ' d e ServIcIO
· ·
entre los 5 . . f
aci . erv1c1os básicos a garantizar en todo el país (art. 22 ). Con esta re arma se
dist1 ~o un cambio de visión sobre la pol ítica social afirmando su centralidad en las
la· ntasinstancIas · del Gobierno por un lado, ampliando '. su campo de accIon·· desde
interven .6 . ' . . .
soci I ci n asistencial sobre casos manifiestamente problemáticos, a los amb1tos
a es y a 1 . •
os grupos generacionales en condiciones de penuria Y riesgo; por otro

34 1
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. T RAYCCTORIA DE UNA PROFESIÓN

lado, destacando que los objetivos de bienestar sólo pueden perseguirse mediante
la acció n convergente de varias pol íticas y acciones, asignando a la política y a los
Servicios una función de conexión e integración entre el las (Ranci Ortigosa, 2004).
En los últimos treinta años, las refo rm as sanitarias Y sociales han implicado sig-
nificativamente la figura del trabajador social, confirmando la total coherencia entre
los principios inspiradores de la profesión y el potencial profesional intrínseco a
estas refo rmas. Se ha hecho hincapié en la universa lidad del acceso a los servicios,
la personalización de las intervenciones, la descategorización de los ci udadanos
(enfoque global), la prevención más que la actuación reparadora de la vulnerabi-
lidad, la integración de los servicios y sanitarios, la implicación Y la parti cipación
concertada por parte de todos los impli cados en el bienestar social (enfoque de
red), la potenciación decidida del bienestar comunitario (Vecchiato, 2000). Aunque
la autonom ía legislativa regional ha llevado, a lo largo de los años, a la creación de
una estructura institucional y organizativa diversificada en el territorio del Estado.
En la act ualidad, el marco normativo y organizativo de los servicios es testigo de
una importante transferencia de funcione s de lo púb l ico a lo privado, siguiendo
la lógica de la gobernanza (Facchini, 20 1O, p. 7). La transformación epoca! de los
modelos de bienestar en Ita li a ha transformado el pape l del servicio social, pero el
cambio de paradigma ha ampliado, no restringido, las funciones del servicio social
(Marzo, 2015, p. 82-83).
As í que, por un lado, el estatus legal, con referencia a la colocació n en la Admi-
ni stración Pública, presenta actualmente caminos más prominentes para la profe-
sión y, por otro lado, los trabajadores sociales están sufriendo un proceso de «preca-
rización» en el sector público, ya que las restricciones financieras han determinado
que las funciones sean desempeñadas cada vez más por personal contratado y no
permanente. En tal contexto, se cumple la paradoja de una profesión dedicada a la
protección de los derechos sociales, que muchas veces no se garantiza a sí misma
el derecho a una práctica profesional protectora y amparadora (Mordeglia, 2018).
Además, hay que señalar que esta evolucionando la pos ibilidad de trabajar como
freelance, «tal vez más como una opción obligatoria vinculada al mercado de tra-
bajo precario» (Cast ro, 2011 , p. 54). Frente a un sector público que no siempre
proporciona soluciones que respondan adecuadamente a las nuevas situaciones Y
un sector privado que, por otro lado, ofrece diversas oportunidades, el trabajador
social ti ene que hacer una transición hacia diferentes áreas profesionales, con un
mayor grado de flexibi lidad y auto-organización, mientras realiza un trabajo de tipo
intelectu~I, caract~rizado por habilidades científi co-técn icas especial izadas (Alba-
~~' _B uce, & Esp?s1to, 2008; Rei, 2013). Sólo en las últimas leyes financieras se ha
in1c1ado ~n ca mino ~n contracorriente -también gracias al mayor protagonismo de
los trabaJ_adores soc,_ales_ ~ través de su Colegio Profesional- con la previsión de
contratación y su act1vac1on para potenciar los Servicios.

342
1S. Trabajo Social en Italia: una ¡)rof .6
- --------------..:::....'..=~e.-: si~n.:e~n_:c~on~s~ta~n~te~de~s~a~rr~ol~lo
~
EL RECONOCIMIENTO PROFESIONAL
3,
ocirniento del trabajador social y de la comunidad prof • •
El recon , . . esrona 1 empezo a
·gnificado relevante so1o a partir de mediados de los años 80 d 1 . 1
ner un si . d d . . . e s1g o pasa-
te consecuencia e os acontec1m1entos de importancia normativa· el t
do cornO I d f. . . d . Oecre o
6
Pr~sidencial n.º 14/1987, con a e in1c1 n e Trabajo Social que proporcionó, Y algu-
decretos promulgados en 1982 y 1987 que han hecho obligatoria la cualificación
nos •rnica para trabai·ar como t rabaJa . dor socia.
. 1 El reconocrmrento
· · legal comienza con
acade p .d . 1 4 d
isión del Decreto res, enc1a n.1 e 15 de enero de 1987, a través del cual el
1ªern
legislador afirma que e1 ~J·
c10 ~rofesrona
· ·
erc1 · 1 de1 trabaiador
·
social consiste en: «trabajar,
una relación de trabaio subordinada o autónoma, con los principios, conocimientos,
:étodos científicos del servicio social y dentro del sistema organizado por los recursos
sociales, a favor de los individuos, grupos y comunidades, para prevenir y resolver si-
tuaciones de necesidad». Asimismo, establece que el título expedido por las escuelas de
Trabajo Social es el único que habilita para el ejercicio de la profesión.

'~r,..x,:,nc,ef~10r.sl llt v!da acabo por


,nttuc ~i-u loa't-s s,n coc:w01r&oon a:lob1I
O P Rn 14 ctl 15¡tnti4oO 1937
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Cre:aclon dtcarre:ns de tte:~1fiosy
uptmhu:lu t n tnb1jos:xlal

Otro momento significativo en el proceso de reconocimiento de la profesión fue


la promulgación de la ley nº 84 de 1993, donde se indica las cond iciones jurídi-
cas Y ~onstitutivas para el ejercicio de la profesión de asistente social y se define la
Profesión, sus organismos representativos y las posibilidades de trabajo autónomo 0
subordinado. En 2001, con el D .P.R. 328, que instituye las secc iones de registro A
(trabajador social especializado) y B (trabajador social), las actividades se establecen
con mayor claridad (artículos 20 21 22 23 24). La sección A es para las personas en-
cargad . , , ' ' . . .
_as de la dirección, gestión y coordinación de los Servicios; la sección B para los
P1rofes1onª1es que trabajan: «con autonomía y criterio tecnrco
• •
Y profesrona
· 1
en t d as °
eas fases. de Ia prevención el apoyo y la recuperación de personas, fam ·1· i ras, grupos Y
ornun1d d '
e _ ª es en situación de necesidad y desamparo y puede rea izar act1v1 1· · ·dades de
nsenan • ·, ·d · 1
n. dza Yformación» (art. l , Ley 84¡1993). Tras la emrsron del Decreto Pres1 enc1a
137
' e 7 de agosto de 2012 I se ha establecido un registro único Yque eStá formado

343
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

por todos los registros territoriales, siempre con las dos secciones A Y B. La ley nº 119,
de 3 de abril de 2001 sobre el secreto profesional para el trabajador social que ejerce
de cualquier forma ha representado para la profesión una regulación necesaria y ulte-
rior de la relación profesional entre la persona y el trabajador social.
El Colegio Profesional de Trabajadores Sociales está formado por 20 Consejos
Regionales encargados de llevar y actualizar el Registro Profesional, divididos en dos
secciones A y B, y por el Consejo Nacional con funciones de coordinación y orien-
tación. Las normas de funcionamiento de la Orden están reguladas por el Decreto
Ministerial n.615 de 11 de octubre de 1994, el Decreto Presidencial n.169 de 8 de
julio de 2005 y el Decreto Ministerial n.182 de 2 de septiembre de 201 O.
Las necesidades cambiantes de las personas que acuden al sistema de servicios e in-
tervenciones para la promoción del bienestar local exigen un trabajo constante de ajuste
organizativo y una atención igualmente constante a los valores de los propios servicios,
así como de los operadores que participan en ellos. El primer código deontológico se
aprobó en 1998, como uno de los primeros actos institucionales de la Orden profesio-
nal recién creada (Dente, 201 O). La revisión de 2009 se basó en la nueva configuración
de las necesidades sociales complejas como reflejo de la extensión de la globalización
y del momento histórico general de crisis del bienestar. El actual código del trabajador
social ha sido aprobado el 21 de febrero de 2020 por el Consejo Nacional de Trabajado-
res Sociales, más de diez años después de la última revisión, fechada en noviembre de
2009, una década que ha cuestionado profundamente a la profesión y a sus órganos de
representación, empezando por la confrontación con los nuevos modos de comunica-
ción e interacción social que, en el momento de la redacción de la anterior versión del
Código, acababan de manifestarse (piénsese en la difusión de los medios sociales y de
los dispositivos que han permitido su propagación), hasta las intervenciones normativas
que -por diversos motivos- han afectado a la estructura del Ordenamiento profesional
y a sus funciones (como la separación de las funciones administrativas y la introducción
de la obligación de formación continua en virtud del Decreto Presidencial 137/2012
(Pedrelli y Poli, 2021).

4. FORMACIÓN

En las primeras etapas de la asistencia social italiana, la formación profesional tenía


lugar en instituciones locales, desconectadas entre sí y sobre las que no se ejercía nin-
gún control ni coordinación. De la mano de la inserción de la profesión en el sistema
público de asistencia social, se ha desarrollado una trayectoria de formación profesional
que contempla diversos niveles de reconocimiento e institucionalización. Desde los
años 50 hasta mediados de los 60, la formación se llevó a cabo principalmente en las
escuelas privadas de Trabajo Social, religiosas o no, y en las seis escuelas (orientadas a
objetivos especiales) establecidas en otras tantas universidades estatales. A lo largo de

344
15. Trabajo Social en Italia· u ..
------------------=-:...:.:.::.:.:.:_·~na~pr.:'o~
.fe~
s,~
on~en~co~n~sl~an~t.:.
e~d=es~a~
rro~l~lo

décadas sigu ientes, a pesar de estar previsto este perfil , .


1as . . . . , pro,esIona1 en muchas leyes
deI Sector' la profesión funcionaba. , sin nmgun
.
reconocimient • 'd"
o Jun Ico, con 1o que eran
principalme~te cursos de formac10~ privados; sólo había unos pocos centros académi-
cos reconocidos
. . como «escuelas. , orientadas
. a fines especiales», capaces de respon der a
las peculiaridades de la f~rmac1on orientada al trabajo (prácticas académicas).
El Decreto Presidencial nº 14 de 15 de enero de 1987, estableció que el título
expedido por las escuelas de Trabajo Social era el único que habilita para el ejercicio
de la profesión. Los años 9?_ Yla ~écada siguiente vieron a la profesión como protago-
nista de un proceso de leg1t1mac1ón desde el punto de vista académico. Otro hito, lo
representa la ya mencionada Ley n.328/2000, con las consecuencias sobre la política
social descritas en el apartado anterior, y la declaración de Bolonia. Este importante
acuerdo fue firmado por 29 países en 1999 y se considera un paso muy importante
en el desarrollo de un sistema europeo de educación superior. De acuerdo con los
principios de la declaración de Bolon ia, Italia ha introducido una reforma nacional de
la educación superior, que estableció la institución de la carrera de tres años de servi-
cio social y el máster especializado de dos años y el doctorado, que hacen definitiva
la inclusión del servicio social en el ámbito universitario. Sólo con la reforma de las
titulaciones universitarias en los años 90 (con la inclusión definitiva de la formación
en Trabajo Social) se consiguió finalmente la paridad de formación universitaria con
las otras profesiones Campanin i, (2009, p. 37).

5. INVESTIGACIONES SOBRE TRABAJO SOCIAL

La activación de la investigación empírica sobre el Trabajo Social ha producido


resultados interesantes para el desarrollo como disciplina científica Yal mismo tiempo
útiles para gestionar el riesgo para el Trabajo Social de ser identifica~~ como sol~pado
con las estructuras organizativas en las que se inserta como profes,on, mante~iend?
una escasa visibilidad (Lorenz 201 O). Además de las numerosas Y relevantes inveStl-
gaciones que se están desarrolÍando sobre las distintas áreas de interve_nció~ (pobreza,
.. ) b destacar como signo importante
menores, mayores inmigrantes, familias, etc., ca e ' . .. . ..
' , • d • •
de1desarrollo del conocimiento cient1f1co e1 servicio so ' cial la realizac1
on de s1gnif1-
. .
. . ·t· t
cativas investigaciones dirigidas especI Icamen e ª
la experiencia profesional, a nrve 1
.
• · t de la profesión y en 1os retos
1
ocal Ynacional centrando la atención en el crecimien
' . b' t
° . d
en la soc1eda en genera
1
que se plantean tras los cambios en el sistema de ,enes ar Y
ITousjin & Dellavalle, 2017). . - s se observa un pri-
E 1 • 1 • !timos veinte ano ,
n as investigaciones real izadas durante os u . d los aspectos negativos
rne · b'é la denuncia e
r Periodo dedicado a la detección Y tam n ª . d b" estar y a otras críticas so-
I
de la · . . . 1d I cambios eI ien .
. experiencia profesional vmcu a os a os , 0 las investigaciones, sin
c1ale E . - bservamos com
s. n 1a segunda parte de los veinte anos, 0 na función promociona!
neg I dO b·én
1 de tener u
ar as criticidades existentes, han trata tam

345
ÜRÍGENCS Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAVCCTORIA DE UNA PROFESIÓN

de la profesión, de explorar nuevos reconocimientos Y campos, de abrir horizontes hacia


sectores de aplicación o hacia la introducción de paradigmas Y estrategias innovadoras.
Entre las investigaciones del primer periodo, debe incluirse la encuesta nacional
llevada a cabo por la SUNAS, en 2004, de la que resultó una cierta desorientación en
cuanto a la identidad y el sentido del grupo profesional, debido tanto a la diversidad
del lenguaje y la formación, como a las variaciones en el reconocimiento del estatus
y el papel (Albano, 2004); en aquel momento, los trabajadores soci ales sentían de
tener pocas posibilidades de elegir en sus intervenciones, Y más ajustarse a la lógica
de control y planificación políti ca; viviendo así relaciones asistenciales caracterizadas
por la aplicación acrítica de paradigmas burocráticos.
Cabe destacar una investigación sobre las representaciones sociales del papel del
trabajador social (Al legri, 2006), que exploró los estereotipos y las caracterizaciones
sobre la profesión en la opinión pública, investigando cómo se narra, describe y guio-
niza la profesión del Trabajo Social en los medios de comunicación. La investigación
hizo evidente cómo gran parte de la identidad profesional permanecía poco recono-
cida y escasamente evaluada en novelas y películas, elemento que obstaculizaba la
representación social positiva de la profesión en la opinión pública.
En otra encuesta nacional sobre la profesión (FORMEZ, 2009), se observó como
el Trabajo Social resultaba más consolidada en cuanto a formación y perfiles normati-
vos, aunque se sobresalía unánimemente el giro a la baja de la profesión en términos
de estabilidad y seguridad como efecto del cambio en los mercados de servicios y
del Trabajo Social. Hasta los años 90, la precariedad laboral sólo era una situación
típica en las primeras etapas de la carrera profesional, que luego avanzaba hacia una
estabil idad gradual (con contratos de trabajo indefinidos); en la primera decada de los
años 2000, las generaciones más jóvenes se han encontrado con formas contractuales
atípicas caracterizadas por su provisionalidad. En otro estudio dedicado a la profesión,
Facchini (2010) señaló-profundizando en el tema del desarrollo de competencias en
relación con el cambio social- como la profesión seguía vinculada a viejas herramien-
tas operativas, manteniendo valores originales que no siempre se acompañaban a una
verdadera conciencia de lo que estaba sucediendo, o tampoco a instrumentos útiles
para interpretar las conexiones entre la situación contingente y el macrocontexto.
Como repercusiones a nivel organizativo, Facchini identificó la creciente precariedad
laboral y la rotación de los servicios y la exigencia creciente para los trabajadores so-
ciales de competencias en materia de planificación y gestión de servicios.
Cabe resaltar, también, una recién investigación de comparación internacional en-
tre experiencias y actitudes de los trabajadores sociales en Italia y en Suecia (Guidi
et al., 2020). En los últimos a años, la fructífera contribución de diversos autores Y
grupos _que ha~ realizad~ investigaciones sobre la violencia sufrida por los trabajado-
res sociales (S1cora, Rosina, 2019), el desarrollo del servicio social digital (Di Rosa,
Musso, Dellavalle. & Gu_cciardo, 2018; Sanfelici & Bi lotti, 2021 ), la dimensión de
genero en el TrabaJo Social (Di Rosa , Gui , 202 l ) e1 impacto
• d e cov1'd en Ias prácticas
1

346
--- - - - - - - -
15. Trabajo Social en Italia· una f ..
- --------- · ::.:.::.:,P:.:,:ro~es:10:'...'.n'...:e:.'._n'...'c.::o~n~

de los servicios (S~nfelici, 2020_) '. el Trabajo Social antiopresivo {Raineri & Calcaterra,
2017; Allegri, R~s~n~: & Sanfelic1, _2022); investigaciones que tienen un denominador
st~
an~te~cle
=s~a~rro~l~lo

ornún en la defin1c1on de la práctica del Trabajo Social y están unidos por la continua
~xploración de sus desarrollos y perspectivas.

LECTURAS RECOMENDADAS

1. Campanini, A. (ed.) (2013). Nuovo dizionario di servizio socia/e, Roma: Carocci.


Probablemente una de las mejores ventanas para ver el estado del arte del Trabajo
Social italiano es el Dizionario di servizio sociale (Diccionario de Trabajo Social),
editado por primera vez en 1995 por Maria Dal Pra y revisado en profundidad,
renombrado como Nuevo diccionario de Trabajo Social (2013) y editado por An-
namaria Campanini, cuya última actualización se está imprimiendo en 2022; sus
casi 200 entradas, editadas por más de 150 autores, ofrecen al lector una visión
lo más amplia posible no sólo de lo que es el Trabajo Social en Italia hoy, sino
también de sus trayectorias históricas y su desarrollo futuro.
2. Di Rosa, R.T., Mordeglia, S. & Argento, G. (2019). Social Work and Welfare Sys-
tem in ltaly: change, critica! issues, resiliences. In E. J. Comes Ciriano & A. Lopez
Pelaez, Austerity social work and welfare policies: a global perspective. Editorial
Aranzadi-Thompson & Reuters, Madrid, pp. 111-136.
3. Guidi, P., Kroll, C., Mordeglia, S. & Scaramuzzino, R.(eds.) (2020). Cli assistenti
sociali in Italia, uno sguardo su/la professione che cambia - Report della ricerca
su/le opinioni degli assistenti sociali italiani. Genova: UNIGE.
4. Sicora, A. (2015). Social work education and practice in ltaly: emerging issues,
challenges and concerns. Pp. 45-64, In Kolar, E. & Sicora, A. (eds) Social work
around the world. Colors and shapes in a complex mosaic. Quaderni del Csal
(Centro Studi per I' Ame rica Latina), Anno VII, 13.

EJERCICIOS DE AUTOEVALUACIÓN

l . ¿Cuál es el contexto sociohistórico en el que nació y se desarrolló el servicio social


en Italia y cuáles son las conexiones entre la evolución de las políticas sociales y
de bienestar y el establecimiento de la profesión en Italia?
2· ¿Cuáles son las características del triple mandato del trabajador social?
3
· ¿Cuáles son las etapas de la formación? . ..
4· ¿Cuál es la aportación de la Ley 328/2000 _ Ley marco para la 1mplantac1on del
sistema integrado de intervenciones y servicios sociales? . . .
S. ¿Cómo ha contribuido el desarrollo de la investigación en serv1c1os sociales al
establecimiento de una identidad profesional para la comunidad científica?

347
Ü RÍGENES Y DESARROLLO DEL TRADAJO SOCIAL, T RAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

RESUMEN

El panorama actual del Trabajo Social ha cambiado ciertamente desde los años 80: la
profesión goza de un reconocimiento general, de un estatus profesional establecido y de
una carrera universitaria que llega hasta al doctorado. La cuestión que se plantea por la
profesión ya no se refiere a la búsqueda de modelos teóricos de referencia: los desafíos
actuales se refieren a la identidad profesional del trabajador social en un contexto social
y laboral postmoderno (Folgheraiter, 2004) y al cl ima de privación económica debido
a la redefinición del Bienestar. Además, los trabajadores sociales tienen que contar con
las transformaciones de los servicios sociales y al drástico recorte de la planificación y
la innovación, debido a la reducción del gasto público en el sector social (Fazzi, 2010).
Sobre todo, como profesionales contratados de forma siempre más flexibles, viven tam-
bién los efectos negativos de la precarización y la monetización de los servicios socia-
les, a pesar de que, sin embargo, constituyan el primer punto de contacto con un públi-
co cada vez más necesitado de asistencia. La liberalización de los bienes públicos y la
implementación gerencial de los servicios, la erosión de los derechos universales y los
arreglos contractuales de la política social son algunas de las transformaciones en curso
que involucran al Bienestar italiano. El cambio no se limita a la alteración de las con-
diciones de trabajo, a las que los servicios tienen que adaptarse; sino que, sobre todo,
hay que examinar los principios fundamentales que antaño constituían el Bienestar, y
que ahora son cada vez más inciertos (Nothdufter, 201 1). El sistema de servicios está en
constante evolución, sobre todo en los últimos años, en los que sucesos como terremo-
tos, pandemias y guerras se han sumado a la propagación de nuevas pobrezas y nuevas
vulnerabilidades sociales y sanitarias, a las que el Trabajo Social italiano ha empezado
a responder y está desarrollando papeles y funciones actualizados.

GLOSARIO

ASISTENCIA SOCIAL
La asistencia se define como la ayuda a quienes, temporal o permanentemente, no
tienen medios para mantenerse. La asistencia social también se define como todas las
intervenciones para contrarrestar y superar las situaciones de indigencia y penuria. El
trabajo asistencial se originó en la época de la formación de la sociedad burguesa con
el objetivo específico de mantener el orden social.
Bartolomei, A. Y Passera, A. (2011 ) L'assistente sociale. Verana: Cierre Edizioni.

COMUNIDAD
Una comunidad es un conjunto de individuos que comparten un mismo entorno
físico o virtual: forman un grupo reconocible, unido por vínculos organizativos lingüís-
ticos, religiosos, económicos y por intereses comunes. En la sociedad posmode;na, tam·
bién gracias a la difusión de Internet, el concepto de comunidad cambia: las fronteras se

348
15. Trabajo Social en lt t· .
--- ·~·~~~~~~~~
- ---------_:__-..:...::..::._:::..'.~a~,a:_·~u~na~p~r~of~c~
sion en constante desarrollo

deconstruyen y las comunidades se acercan temár


comunidades virtuales. En este caso las pers tc~mente Y ª menudo se convierten
en , onas tienen un enf ,
deternainado tema y sobre la vida en las relaciones y hablan e ~que comun sobre un
1Tercer Sector, el término comunidad tiene tamb·, . ~~re s' a través de la red. En
e ten e1s1gnif ,cado de t ·6 1
desde las necesidades de las personas hasta el bien t d 1 . a ene, n a otro:
. . . . es ar e a comunidad.
p1ga, M.l. (2019). Serv1210 soc1ale e comunita res b'I .
pansa I e. Milano: FrancoAngeli.
SISTEMA INTEGRADO DE LOS SERVICIOS SOCIALES
El sistema integrado
. . de. intervenciones y servicios soc·,ates se 11eva a cabo med.,ante
Políticas. y. serv1c1os
. . coordinados
. . los distintos sectores de 1a v1·da soeta
en · 1, •integrando
nd
los se_~':'ºs al_~ iv,~uo Y~ la unid~d familiar con posibles medidas económicas, y la
definic1on de itm~ranos activos destinados a optimizar la eficacia de los recursos, evi-
tando el solapamiento de competencias y la sectorización de las respuestas.
L.N. 328/2000 "Ley Marco para la implantación del sistema integrado de interven-
ciones y servicios sociales"

WELFARE STATE
Esta expresión designa un modelo preciso de Estado de bienestar que proporcio-
na un sistema social capaz de garantizar a todos los ciudadanos los servicios sociales
considerados indispensables. Hoy en día, en Italia se habla de una crisis del Estado del
bienestar porque el sistema ya no es capaz de soportar los costes de algunos servicios
fundamentales (por ejemplo, los relacionados con la salud) para todos los ciudadanos.
Ascoli, B. y Pavolini, E. (2015/. The ltalian Welfare State in a European Perspective
AComparative Analysis. Bristol: Policy Press.

BIBLIOGRAFÍA

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Nothdurfter, U. (2011 ). Servizio sociale e politiche sociali: quali professionisti per


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Work, DOI: 10.1080/13691457.2018.1469473
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pporto di ricerca. Roma: Ministero del Lavoro, della sa lute e del le Politiche Sociali.
5. Sanfelici, M. Gui L. & Mordeglia, S., 11 servizio sociale nell 'emergenza covid-1 9.
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Una ricerca sulle professioni sociali. Bologna: 11 Mulino.

350
16. Trabajo Social en Europa: el caso de
Portugal
PABLO Á LVAREZ-PÉREZ
MARIA JoÁO BARROSO P ENA
lscte-lnstituto Universitário de Li sboa/ Profesores de Trabaj o Social, Lisboa, Portugal.

Gu10NIESQUEMA:

Trabajo Social portugués

Historia Planos de estudio Campos profesionales

Surgimiento, Seclores de actuación


Institucionalización Formación

Contexto Trabajo Social basado


socio-político Investigación
en la evidencia

Os1mvo CENTRAL DEL CAPÍTULO:


Identificar los orígenes e institucionalización del Trabaj o Social portugués dentro del
~ontexto europeo, su evolución formativa y vinculación a la investigación, así como la relación
e la Profesión con los sectores de intervención.
Osimvos DEL CAPÍTULO:
• Distinguir entre la génesis y la institucionalización del Trabajo Social portugués,
reconociendo el contexto histórico-político en el que surge.
• Reconocer la evolución formativa del Trabajo Social y sus objetivos, teniendo presente
las ciencias sociales y la investigación como ejes centrales.
• !sb_ozar hist~ricam ente los campos profesionales, identificando los principales sectores
e intervención en la actual idad.
Co¡,.¡c_EPTos CLAVE:
Historiad eI Trabaj o Social; Campos profesionales; Planos d e estu d.10; 1nvest1· gac1'6n.

351
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRADAIO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROíESIÓN

1. INTRODUCCIÓN

La proximidad geográfica entre Portugal Y España permite que tengamos una his-
toria común, así como semejanzas idiosincráticas, culturales, sociales Y religiosas. No
obstante, esta cercanía puede inducir a error en la forma como pensamos sobre sus
procesos socio-históricos, políticos, económicos Y culturales, llegando a amalgamar
ambas realidades como si fueran una.
Este capítulo tiene por objetivo delimitar los orígenes e institucionalización del
Trabajo Social portugués dentro del contexto europeo, su evolución formativa y vin-
culación a la investigación, así como la relación de la profesión con los principales
sectores de intervención.
Para ello, será necesario entender el surgimiento e institucionalización del Trabajo
Social portugués, la evolución de la formación y ámbitos profesionales, repasando, por
un lado, los primeros planes de estudio hasta la formación universitaria, y por otro, las
experiencias prácticas de inicios del siglo XX y los ámbitos profesionales actuales. Por
último, será necesario comprender la investigación en Trabajo Social, entendida como
la producción de conocimiento que apoya la teoría y práctica de la profesión.
Cada epígrafe dispone de preguntas finales, a modo de ejercicio, para afianzar el
conocimiento, fomentar el pensamiento crítico, así como para establecer relaciones
entre el caso portugués y el español.

2. SURGIMIENTO E INSTITUCIONALIZACIÓN DEL TRABAJO SOCIAL PORTUGUÉS

El contexto del surgimiento del Trabajo Social portugués no está disociado del
europeo. De hecho, podemos situar este momento en el transcurso de la revolución
industrial de finales del siglo XIX como hito histórico, siendo la cuestión social la
<<base de su fundación como especialización del trabajo» (lamamoto, 2000, p. 28).
Es evidente que la capacidad de adaptación de cada país a las tecnologías de la
época industrial dependió de su realidad política, social y de desarrollo económico, Y
Portugal no fue ajena a esta cond ición. Sin embargo, dadas las condiciones de vida en
las zonas urbanas y, como consecuencia, de la concentración y aglomeración de perso-
nas en espacios cada vez más reducidos, las condiciones de habitabilidad inadecuadas,
la fa lta de saneamiento, entre otros, las respuestas organizadas de cariz sociosanitarias
fueron similares en Europa. Estas representaron una primera alerta en el campo de la
medicina (y la salud pública, por extensión) para los efectos sociales a gran escala de la
falta de higiene y enfermedades infectocontagiosas como la tuberculosis.
Para el caso portugués, el movimiento higienista y la Medicina Social de la época die-
ron co_mo resultado la creación de servicios médico-asistenciales y la formación de nuev~s
profesionales, dentro de los que se encuadran las trabajadoras sociales, siendo que el prr·
mer curso para la «preparación técnica indispensable para las asistentes sociales» (Martins,

352
16. TrabajoS · 1
--------------------=-=~::: 0 1
: c::'.ª~e~n_:E~u~ro~p_:a:~e:l.:c•~ªs~o~d~e~P~o~rt~ug~al

gga p. 70) tuvo lugar en 1934, constituyendo una formación e . . d


19 ' b d · d specIa1iza a para 1as
. ·tadoras' que esta an estma as a los servicios de los Dis . d H. . .
vIs1 . , . ,. . pensanos e 1gIene Social.
El contexto h1stonco-pol1t1co de esta primera formació I f d .
2 . n es a ase e construcción
del Estado N_uevo (~ 933 -45 ) que configura una nueva coyuntura en las relaciones
entre la lgle~1a Católica Y el Estado, en la que se fragua una nueva propuesta para el
Trabajo Social.
Según Brag_a d_a Cruz, «la construcción del Estado Nuevo se caracteriza por un
marcado autontansmo del Estado, por un liderazgo social político y económico, por
una intensificación de la propaganda nacionalista oficial, por un esfuerzo de represión
administrativa Y policial Y por el control sobre el movimiento obrero y sobre la oposi-
ción política» (Braga da Cruz, 1988, p. 41 ).
En 1933 se publica la Constitución que define al Estado como corporativo, crea
las estructuras económicas y sociales del nuevo régimen y las instituciones de segu-
ridad social, los mecanismos de propaganda y el marco político. Se intensifican los
mecanismos represivos: censura, policía política, cárceles especiales, disolución de
las organizaciones del movimiento obrero, prohibición de las sociedades secretas y
saneamiento político.
Así como el Estado se estructuró corporativamente, la Iglesia Católica, en el mismo
período, creó la Acción Católica Portuguesa (ACP). Con ello se buscó una recristia-
nización efectiva de la sociedad, situando la organización de la asistencia y la pre-
paración de sus profesionales en la intersección entre los intereses del Estado y de la
Iglesia (Martins, 1999a).
La institucionalización del Trabajo Social en Europa estuvo sustentada conceptual-
mente en modelos concebidos de acuerdo a intereses político-religiosos, en el caso
de países donde el poder religioso tuvo gran trascendencia política, o político-econó-
micos, en el caso de los países cuyo laicismo privilegió respuestas sociales ideadas
por intereses económicos. Estos dos vectores de influencia dan origen a la conceptua-
lización de los modelos francófono y anglosajón del proceso de institucionalización
europeo (Mouro & Simóes, 2001 ).
Lo que diferencia a los dos modelos de institucionalización es la manera en que
se entiende la vinculación académica y la naturaleza de su filosofía formativa. Bajo el
modelo francófono, las escuelas de Trabajo Social son legalmente privadas y carac-
terizadas por ser religiosas, mientras que en el modelo anglosajón están mayoritaria-
mente vinculadas a estructuras de educación universitaria, alejándose de los intereses
religiosos y siendo más pragmáticas en su formación.
Portugal, en su institucionalización, se guio por el modelo francófono, creando
una formación privada con matices religiosos dentro de sus contenidos, como vere-

--
mos en el epígrafe siguiente.

1
1
Ver glosario.
Ver glosario.

353
~~~~~~~==----------
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL, T RI\YECTORIA OE UNA PROFESIÓN

Actividades/Ejercicios de repaso
¿Cuál es la diferencia entre la emergencia (o periodo de surgimiento) Y la institu-
cionalización del Trabajo Social?
De acuerdo con los modelos de institucionalización del Trabajo Social presenta-
dos, ¿en cuál encajaría mejor España? .
¿Qué se entiende por «cuestión social» y por qué crees que fue tan importante para
el surgimiento del Trabajo Social europeo?

3. EVOLUCIÓN DE LA FORMACIÓN Y ÁMBITOS PROFESIONALES

3.1. De los primeros planes de estudio a la formación universitaria

De acuerdo con Branco y Fernandes (2005), las primeras formaciones de Trabajo


Social en Portugal surgieron con la creación de las dos principales escuelas de Lisboa
y Coimbra. La primera, a propuesta de la Condesa de Rilvas, dando lugar a la creación
del Instituto de Servic;o Social (Lisboa, 1935); y la segunda, ideada por el médico Bis-
saya Barreto, nombrada como Escuela Normal Social (Coimbra, 193 7).
Pasados cuatro años de la creación de la primera escuela, entra en vigor el Decreto-
Ley n. 30135, de 14 de diciembre de 1939, que reconoce oficialmente la formación que
estaba siendo dada en los dos institutos. En el mismo, se legisla el programa que debe ser
impartido, reconociendo cuatro grandes dimensiones programáticas: a) médico-sanitaria,
con contenidos como anatomía, fisiología, microbiología, enfermedades infecciosas, hi-
giene general y alimentaria, puericultura, higiene y urbanismo; b) jurídica, incluyendo
derecho constitucional, derecho civil, derecho y legislación laboral; c) filosófica, moral
y religiosa, como por ejemplo, filosofía (ideas generales), nociones de psicología infantil,
pedagogía y educación, moral filosófica, cultura religiosa (encíclicas, etc.); d) Trabajo
Social, como la capacitación técnica (que comprende contabilidad y mecanografía); Ac-
ción SociaP y corporativismo - sindicatos nacionales; organización social de la industria
e higiene industrial; y organización social agraria (Branco & Fernandes, 2005, p. 167).
A pesar de la cobertura en cuanto a contenidos, el contexto sociopolítico en el que
se crea el Decreto es de dictadura, por lo que la formación en Trabajo Social tiene
un objetivo claro, abiertamente reconocido en el preámbulo: «la misión (...) que les
corresponde a las obreras del Trabajo Social en los diferentes ambientes en los que
van a trabajar, es decir, entre las familias humildes y restringida cultura, las más fácil-
me~te_ influenciables (...) para que nunca se desvíen del sentido humano, corporativo
y cnst1ano.»(Decreto-Lei 30:135, 1939, p. 1404).
Seg?n Ernesto Fe~nand~s (2014), podemos reconocer tres grandes periodos en la
formación del Traba¡o Socral antes del reconocimiento de la licenciatura, en 1989,
que son: 1935-1959; 1960-1972; y 1973-1985.

1
Ver glosario.

354
16
---------------...:...::....:.:.:.:.::..~~~~~~
· Traba jo Social en Europa: el caso de Portugal

En el primer periodo (l 9 ~5- 1959), la profesión tiene objetivos «higiénicos, morales


. telectuales» (Decreto-Lei 3o: 135 , 1939, p. 1403), Y los planes de estudio enfatizan
eindisciplinas médicas y jurídicas, la formación moral y religiosa, la preparación da-
' ·
las, tica y las practicas en to dos 1os anos
- de 1a carrera. «La actuación del TrabaJ·o Social
rnes · 1 1 f ·1·
estaba dirigida esencia . , mente a as. ami 1as y personas consideradas una por una, y
las líneas de actuac1on eran esencia1mente educativas (en un sentido muy amplio) 0
• tenciales)) (Fernandes, 2014, p. 130).
as1s
El segundo período (1960-1972) se sitúa en la vulnerabilidad y decadencia del
Estado Nuevo, y en este contexto el Trabajo Social sufrirá cambios, entre los cuales,
el desarrollo teórico Y metodológico del Trabajo Social y la afirmación de la profesión
en los diferentes países. Así, los planes de estudio de esta época incluían un aumento
de la docencia en el área de las ciencias sociales en detrimento del derecho y la me-
dicina y la exclusión de la formación doméstica. También integran la enseñanza de
los métodos de Trabajo Social: caso, grupo y comunidad, pero con mayor énfasis en
la comunidad. (Branca & Fernandes, 2005).
Para el tercer período (1973-1985), «La formación se desarrolla en el campo de las
Ciencias Sociales y se orienta hacia la intervención social, entendida como una prácti-
ca de carácter predominantemente científico basada en una metodología de abordaje
global de lo concreto.» (Fernandes, 2014, p. 136). Esto quiere decir que la formación
se encuadra dentro de las ciencias sociales para la intervención social.
La formación está orientada para el ejercicio de la profesión en diferentes sectores
de la realidad, en el marco de las transformaciones socioculturales inherentes a los
procesos de desarrollo global de la sociedad portuguesa, dando importancia a las
prácticas curriculares, que constituyen un elemento estructural de la formación, en
las dimensiones de formación práctica, servicio a la comunidad y relación con la vida
social y la profesión (Fernandes, 2014).
Finalmente, en 1989 se reconoce la licenciatura en Trabajo Social a través de los
Decretos Nº 793 de 8 de septiembre y Nº 797 de 9 de septiembre, reconociendo el
derecho a otorgar el título de licenciado a los institutos de Lisboa y Oporto.
El plan de estudios tuvo una duración inicial de 5 años y el perfil del trabajador
social se define como aquel profesional que interviene para facilitar y/o producir cam-
bios, actuando en las interacciones persona-sociedad para cambiar y/o mejorar deter-
minados problemas, necesidades y otras situaciones sociales.

3·2· Entre las experiencias piloto de 1920 y los ámbitos profesionales actuales

El análisis de la historia de la profesión requiere la comprensión de las dimensio-


nes sociales, políticas y económicas ya que son elementos constitutivos de su cons-
trucción (Negreiros 1998· Santos 2008) teniendo en cuenta que el desarrollo de
la ., ' ' ' ' . .
Profes1on también es influido por el contexto social en el que se inserta (Santos,

355
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL, TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

2008). La génesis del Trabajo Social portugués aparece en la ideología republicana, en


una estrategia de seculari zación y donde se defiende la formación de personal laico
para las organizaciones asistenciales, principalmente dirigidas a niños Y jóvenes (Mar-
tins, 1999a). Durante la década de 1920 se hicieron propuestas para profesionalizar
el Trabajo Social en los servicios públicos, como hospitales, sanatorios, dispensarios,
instituciones de atención materno infantil, juzgados de menores Y misericordias4 (Mar-
tins, 1999a).
En la fase de construcción del Estado Nuevo, en los años 30 del siglo XX, la profe-
sión de Trabajo Social aparece ligada a la naturaleza de las relaciones entre el Estado
y la Iglesia Católica en las que los trabajadores sociales se integran en los principales
servicios públicos, «interviniendo con las familias y constituyendo uno de los instru-
mentos de política, educación y asistencia familiar» (Martins, 1999a, p. 48), con el
objetivo del «establecimiento del orden social» (Santos, 2008, p. 103).
Para Santos (2008), la consolidación de la profesión está relacionada con tres fac-
tores: el surgimiento de las escuelas de Trabajo Social - el aspecto formativo-; los
cambios sociales, ideológicos y económicos ocurridos en las décadas de 1940 y 1950
y el enfrentamiento de la cuestión social a través de medidas políticas y de organismos
públicos o privados, vinculados a la iglesia o a la sociedad civi l organizada.
Durante la década de los 60 del siglo XX asistimos a cambios en el contexto políti-
co y económico con una mayor intervención del Estado en el área social que repercu-
tirá en la acción profesional, «en una nueva perspectiva dirigida a la promoción social
y comunitaria» (Santos, 2008, p. 106), en un pasaje de lo individual a lo colectivo,
en una ampliación de los contenidos metodológicos, señalando que «la cualificación
profesional se equipara así en el contexto de los cambios económicos, sociales y po-
iíticos que se están produciendo en la sociedad portuguesa» (Santos, 2008, p. 109).
Con la revolución de 1974 y la instauración del régimen democrático en los años
siguientes, asistimos a la organización de un sistema de protección social, nuevos ser-
vicios públicos y la ampliación del campo de acción del Trabajo Social (Santos, 2008).
Por otro lado, debe mencionarse la influencia del movimiento de reconceptualización
proveniente de América Latina sobre la ideología y la metodología del Trabajo Social
portugués, valorizando la participación del sujeto en todos los niveles de interven-
ción, concebida como un proceso de transformación social (Santos, 2008).
La década de 1980 se caracteriza por la adhesión de Portugal a la Unión Europea
y el inicio del trabajo asociativo, que se consolidó en la década de 1990 con una in-
tervención que habil itaba al sujeto en una estrategia de empoderam iento y basada en
una lógica de trabajo en red.
El reconocimiento del título coadyuva el surgimiento de nuevas funciones en los
campos de la planifica_ción, la !nvestigación, la tomada de decisión y el liderazgo dentro
del mercado de traba¡o, que introducirán cambios en el conocimiento, desempeño Y

4
Ver glosario.

356
16
-----------__:.___:_:_.::.:.:.:::...~~~~~~
· Traba jo .Social en Europa: el caso de Portugal

análisis de la profe,sión en el marco de la ~ivisión social del trabajo (Negreiros, 1998).


A partir de la deca~a de 1990 ~e praciuJo una «mutación en la estructura del mercado
de trabajo de ~os trabaiadores soc1~le~ con el sector privado social como sector predomi-
te en detrimento del sector publico, como consecuencia del traspaso de funciones
5
~;:iales del Estado a las I_PSS Y_ ,la retracción del empleo público» (Branca, 2009, p. 6 4).
Si por un lado, la af1rmac1on del Trabajo Social en el sistema de profesiones por-
tugués es indiscutible, su diversidad _de dominios y campos, así como la característica
de que estos campos sean compartidos con otras áreas profesionales, ha planteado
cuestiones de competencia que la formación y la producción de conocimiento han
buscado esclarecer en una dimensión interdisciplinar e interprofesional, y actualmen-
te podemos decir que la Seguridad Social, la Salud, la Educación, el Trabajo, la Vi-
vienda, la Justi cia, los Servicios Sociales, el Desarrol lo Social y Sostenible constituyen
los principales sectores de intervención de los trabajadores sociales, definiendo el
campo del Trabajo Social como «socialmente construido y legalmente sancionado,
pero también es constitutivo, ya sea convertido en un área científica de investigación,
de intervención, o incluso como un dominio de organización de la propia categoría
profesional» (Andrade, 2001, p. 223)

Actividades/Ejercicios de repaso

¿Cuándo surgieron las primeras formaciones oficiales en Trabajo Social en Portugal?


¿Cuáles crees que son las implicaciones académicas y profesionales del reconoci-
miento de la formación universitaria en Trabajo Social?
Teniendo presente los sectores de intervención del Trabajo Social portugués, ¿cuá-
les podrían ser las mayores diferencias entre el país luso y España?
Sobre la evolución histórica de los ámbitos profesionales, ¿cuáles son las similitu-
des y diferencias con España?

4, INVESTIGACIÓN EN TRABAJO SOCIAL: PRODUCCIÓN DE CONOCIMIENTO


DE APOYO A LA TEORÍA y PRÁCTICA DE LA PROFESIÓN

Como refiere Martins en su análisis histórico (1999a), la profesión no fue recono-


cida ni identificada por contribuir a la producción de conocimientos específicos, sino
Por la forma en que intervenía en las situaciones sociales, siendo el trabajador social
concebido para actuar y no para producir conocimientos. A pesar de esta falta de
r~conocimiento, las trabajadoras sociales siempre produjeron y sistematizaron cono-

---
cirniento desde los orígenes de la profesión (Álvarez-Pérez & Ferreira, 2020), teniendo

5 Ver glosario.

357
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

incluso algunas de sus pioneras dentro del círcu lo de investigadores de la Escuela de


Chicago (Dauder, 201 O).
El panorama de la investigación en el Trabajo Social portugués ha ido cambiando
progresivamente por las corrientes de pensamiento y las matrices teóricas, algunas
provenientes de América Latina, y también por la abertura de la sociedad portuguesa
después de la revolución del 25 de abril d e 1974. Sin embargo, el reconocimiento
del título de licenciado (1989), la introducción de la investigación en Trabajo Social
en esta titulación, así como el desarrollo de una formación de posgrado, permitieron
«un salto c ualitativo, ya sea a través de la formación de una masa crítica y una prepa-
ración m ás integral, o a través de la construcción y producción de conocimiento en
el ámbito del Trabajo Social» (Negreiros, 1998, p. 39). Con los másteres en Trabajo
Social se inició real mente la investigación en esta área, desarrollando una formación
cual ificada en el campo de la investigación y el conocimiento en Trabajo Social, sien-
do publicados los resultados de la investigación en revistas especializadas, en nuevas
p ublicaciones de Trabajo Social y en seminarios (Martins, 1999a).
La formación en Trabajo Social en Portugal se organiza de acuerdo con el com-
promiso asumido en la Declaración de Bolon ia (1999) en 3 ciclos formativos, esto
es, licenciatura (3 años), máster (2 años) y doctorado (3-4 años), impartiéndose en
Instituciones de Educación Superior públicas y privadas, de carácter universitario y
po litécnico. La formación de posgrado consi ste principalmente en los Programas de
Máster en Trabajo Social que se iniciaron en el año académico 1995/96 en los Institu-
tos Superiores de Trabajo Socia l de Lisboa y Oporto y en los Programas de Doctorado
en Trabajo Social que se iniciaron en 2003 y 2004.
El conocimiento producido a través de las tesis doctorales en Trabajo Social consti-
tuye un aporte al desarrollo de esta área científica, ya que <<en la actualidad, el Trabajo
Social b usca argumentos teóricos y científicos en el proceso de investigación que ga-
nen fuerza política en el debate interdisciplinario de las Ciencias Sociales, alej ándose
de una posición subordinada y fortaleciéndose como área de conocimiento y corno
profesión en e l marco de los principios, valores y fundamentos del Trabajo Social»
(Álva rez-Pérez et al., 2018, p. 114).
Cabe destacar que la investigación en Trabajo Social no puede circunscribirse a
una actividad académica que reproduzca la división entre profesionales que intervie-
nen y productores de conocimiento {Martins, 1999a), por lo q ue la investigación debe
desarrollarse a partir de la práctica profesional ya que constituye <<una aproximación
al conoci miento de realidad social, así como una estrategia que posibilita repensar Y
renovar prácticas» (Martins, 1999b, p. 56)
En este sentido, la investigación no responde solo a la construcción teórica per se,
sino que «se alimenta y es alimentada por la teoría» (Amaro, 2018, p. 129). De este
modo, al enfocarse en la práctica, se crearán las condiciones para la toma de decisio-
nes sobre las diferentes propuestas de acción. Esto no quiere decir que no deba existir
una distinción clara entre problemas de investigación (para los cuales se formulen

358
..-
16. Trabajo Soc' 1 E
- ------------..:_.:...:.::.:..:'ª::_.::e:.:_n~u~r.::o~pa~:..:e~
I c~a~so~de~Po~rt~u~g~al

------- s que requieran una respuesta por parte de la investiga -6 ) bl


pregunta ención (referidos a las situaciones de personas familias c1 n y _pdrod emas
de interv . , o comunr a es que
. ren una respuesta socia1). En este contexto, el trabajador social debe tener com-
requ1e . 'f .
cia teórico-c1ent1 rea para convertir un problema de la práctica profesional en
peten . t· . , t .d .
oblema de inves igacion cons rui O por proposiciones indagaciones o hipótesis
un pr. 4). ,
(ferreira, 20~ 1, p.. . . ., , .
En TrabaJO Social, la 1nvest1gac1on asume el propos1to de fundamentar la práctica
profesional, convirt~é~dose en 1~ clave para la in~erpretación de la realidad, consoli-
dando su cuerpo teonco ~ romp~endo con el sentido común, sin dejar de señalar que
la investigación en Traba¡o Social busca no sólo sustentar la práctica, sino también
transformarla (Mclaughlin, 2012), convirtiéndose en un instrumento al servicio de la
renovación de estas mismas prácticas. En línea con esta idea, Alston y Bowles (2018)
afirman que la investigación en Trabajo Social implica acción, aspira a la justicia so-
cial y busca que la recolección de información marque una diferencia en la vida de
las personas, «incorpora una comprensión del contexto social, político y económico,
posibilitando la participación de quienes son objeto de estudio, marcando así la di-
ferencia» (Alston & Bowles, 2018, p. 1O). La investigación en Trabajo Social, por lo
tanto, está marcada por el objetivo de comprender la realidad en la que se inserta,
facilitando la reflexión que sustente la decisión para el cambio (Álvarez-Pérez & Fe-
rreira, 2020).
Shaw, Hardy y Marsh (2016) enumeran 4 características para la investigación en
Trabajo Social:
• Amplia diversidad de métodos de investigación.
• Negación ante la categorización de la investigación en «pura» y «aplicada».
• Preocupación por la inclusión social, la justicia y el cambio.
• Trabajar con todos los actores en las diferentes etapas del proceso de investiga-
ción y gestión de las complejas relaciones de poder que están involucradas.
En resumen, podríamos decir que, si por un lado la investigación contribuye al
planteamiento teórico del Trabajo Social, es fundamental considerar que la investi-
gación en esta área «busca respuestas a interrogantes relevantes del Trabajo Social
para las cuales existe desacuerdo1 incertidumbre o desconocimiento, contribuyendo
ª la reducción de los problemas sociales y la promoción del bien» (Wilson, 2008,
p. 238).

S. CONCLUSIONES

. Con un surgimiento común europeo del Trabajo Social, Portugal se destaca por su
1nstit
uc·1onalizac1on
• . , más tardía en comparación
. con otros pa1ses
' ·
vecinos, dadas sus
configuraciones sociales y políticas. A pesar de ello, se puso a la par de las tenden-

359
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

cías de formación rápidamente, sobre todo después de entrar en democracia (1974),


teniendo pleno reconocimiento universitario en todos los ciclos de estudio, con la
denominación del área en todos sus títulos, y desmarcándose de otros países europeos
que aún no poseen este reconocimiento, especialmente en los programas doctorales.
La relación sociedad-academia-práctica profesional está consolidada, existiendo un
reconocimiento profesional socialmente extendido, e integrándose en el dominio de
la intervención social en los más amplios sectores profesionales. La investigación,
cada vez más presente, se coadyuva con la intervención para un Trabajo Social basa-
do en la evidencia, aliado con el mercado de trabajo.

LECTURAS RECOMENDADAS

Branca, F. (2008). A lnvestiga~ao em Servi~o Social em Portugal: Trajetórias e Perspe-


tivas. locus SOCl@L, 1, 48-63.
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Context. Edi~oes Esgotadas.
Santos, M . l. (2009). O Discurso Histórico Sobre o Servi~o Social em Portugal. Univer-
sidade Católica Portuguesa.

ACTIVIDADES/EJERCICIOS DE REPASO

¿Cuál es el propósito de la investigación en Trabajo Social?


A partir de la lectura, construye una definición de investigación en Trabajo Social

RESUMEN

El Servi~o Social portugués está delimitado, históricamente, por su emergencia


o surgimiento, datado, como para la mayoría de países europeos, en la revolución
industrial de finales del siglo XIX; y por su institucionalización en 1939 con la apro-
bación del Decreto-ley que oficializa las escuelas de Trabajo 'social q~e ya existían
desde 1935. Durante la evolución de la formación, los planes de estudios pasaron
de ofrecer contenidos relacion ados con la higiene, puericultura O moral, para fun-
dament~rse p~o~resivamente en las ciencias sociales, pasando de ser una formación
.reconocida. of1c1almente
. para el control soc,·a1 para orren
· tarse ca d a vez más hac,·a una
intervención social concebida en términos de justicia social.

360

-
16. Trabajo Social en Europa: el caso de Portugal

En la actualidad, el Trabajo Social portugués tiene el reconocimiento, dentro de


las Instituciones de Educación Superior y con nombre propio, de los tres ciclos de
estudio: licenciatura, máster y doctorado.
La profesión está consol idada y reconocida socialmente, teniendo por principales
sectores de intervención la Seguridad Social, la Salud, la Educación, el Trabajo, la
Vivienda, la Justicia, los Servicios Sociales, y el Desarrollo Social y Sostenible.
El Trabajo Social portugués tiene un compromiso activo, palpable y creciente con
la investigación desde finales de los años noventa y principios de siglo XXI, cuando
surgen los másteres y programas doctorales en Trabajo Social, creando sinergias entre
la academia y el mundo del trabajo, y produciendo conocimiento para informar la
práctica.

GLOSARIO

Acao Social: el Subsistema de Acción Social es un componente del Sistema de


Protección Social de la Ciudadanía que tiene por objeto prevenir y reparar situaciones
de carencia y desigualdad socioeconómica o exclusión social. Sus objetivos se logran
mediante el desarrollo de servicios y equipamientos sociales o programas de lucha
' contra la pobreza y mediante la atribución de prestaciones pecuniarias puntuales y en
condiciones excepcionales o prestaciones en especie.
El Estado, los municipios y las instituciones privadas de solidaridad social son las
principales entidades que desarrollan la acción social en Portugal. Véase la Ley Básica ,
de la Seguridad Social (Ley n. 0 4/2007, de 16 de enero). Salvando las diferencias, sería
el equivalente a los Servicios Sociales en España.

Asistente Social: persona que ejerce la profesión del Trabajo Social, o como se
denomina en España, trabajador(a) social.

Estado nuevo: Es el nombre atribuido al régimen político de dictadura liderado por


Antonio de Oliveira Salazar entre 1933 y 1974, caracterizado por ser corporativista.
También llamado Segunda República o República Corporativa, acabó tras la Revolu-
ción de los Claveles en abril de 1974, dando paso a la democracia.

IPSS: Una Institución Particular de Solidaridad Social es uno de los tipos de orga-
nizaciones más comunes del tercer sector portugués que, de acuerdo con el artículo 1
del Decreto-Ley N ° 119/83, de 25 de feb rero, están constituidas, si n ánimo de lucro,
por iniciativa de particulares, con el objeto de dar expresión organizada al deber mo-
ral de sol idaridad y justicia entre los particulares y siempre que no sean administradas
por el Estado o por un organismo público.
Misericordia: 0 por su nombre completo, Santa Casa de Misericordia (SCM), son
organizaciones que, al igual que en otros países como Italia e España, surgieron de
cofradías cri stianas med ievales para la asistencia a los pobres y enfermos, que florecie-

361
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

ron principalmente a partir de las crisis del siglo XIV, a través de las llamadas Órdenes
Mendicantes, de franciscanos y dominicos. En la actualidad, existe un total de 387 en
Portugal, siendo que el apoyo que se brinda a la comunidad se basa fundamentalmen-
te en dos áreas: el apoyo social y el cuidado de la salud. La primera Misericordia de
Portugal, en Lisboa, fue fundada por la reina Leonor, viuda de D. Joao ll.

Servicio Social: denominación portuguesa para Trabajo Social.

Visitadoras: Antes de las asistentes sociales o trabajadoras sociales, aparecieron las


visitadoras am igab les (friendly visitors) o visitadoras de pobres, las cuales llevaban a
cabo la mayor parte del trabajo de las Charity Organization Societies (COS). Se con-
virtieron en el en lace perm anente entre las COS y las personas, y realizaban su trabajo
en e l domicilio de los sujetos.

BIBLIOGRAFÍA

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363
17. De la visitación al cuidado en el Trabajo
Social, marcadores de las políticas sociales de
Chile

C AROLINA M UÑOZ-G UZMÁN 1 Y SARA C ARO PUGA2


Pontificia U niversidad Católica de Chile

G u 10NIESQUEMA:
1. Introducció n.
2. Recorrido históri co en la formación del Trabaj o Social.
3. Desde la v isitación al c uidad o, los marcadores de las po líticas sociales.
4. Co nc lusiones

ÜBJETIVO CENTRAL DEL CAPÍTULO:


Anali zar el desarrollo histó ri co del Trabaj o Social en Chi le y su relación con el desarrollo
de las políticas sociales del país.

ÜBJETIVOS DEL CAPÍTULO:


Describ ir el desarrollo histó rico del Trabaj o Social chileno.
Describir los énfasis de la política social de Chile en cada hito de desarro llo del Trabajo Social.
A rgumentar la influenc ia conceptual d el Trabajo Social en el desarrollo de las políticas
sociales de Ch ile.

CONCEPTOS CLAVE:
Visitación, asistencia social, reconceptualización, cuidados, políticas sociales, Trabaj o Social.

1
Carolina Muñoz-Guzmán Trabajadora Social de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Licencia-
da en Ciencias Sociales de ILADES/ Universidad Gregoriana de Roma, Master in Social Work, de Boston
College y PhD in Social Policy de la University of Birmingham. Actualmente es Profesora Asociada de la
Escuela de Trabajo Social de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Directora de la Unidad de Preven-
ción Y Apoyo a Víctimas de Violencia Sexual de la misma Universidad. Email de contacto: [email protected]
2
Sara Caro Puga es Trabajadora Social de la Pontificia Universidad Católica de Chile; Master en
Trabajo Social de la misma universidad. Doctora en Psicología O de la Pontificia Universidad Cató-
lica de Chi le. Actualmente es profesora de la Escuela de Trabajo Social de la Pontificia U niversidad
Católica de Chile. Email de contacto: sca [email protected]

365
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

1. INTRODUCCIÓN

La premisa de este capítulo sobre el desarrollo histórico del Trabajo Social chileno
es que las distintas etapas de la profesión, desde el eje de la visitación, la asistencia
social, la reconceptualización, hasta el eje del cu idado, han actuado como conceptua-
lizaciones que subyacen a la política social de cada época. Para dar curso a la justifica-
ción de esta premisa, realizaremos una descripción histórica del proceso de formación
del Trabajo Social, para luego destacar cada etapa como agente que impacta el tipo de
provisión social de Chile en el curso del desarrollo de sus políticas sociales, y concluir
con los desafíos del Trabajo Social chileno en la construcción de nuevo paradigma
sobre el cual asentar el futuro próximo régimen político.

2. RECORRIDO HISTÓRICO EN LA FORMACIÓN DEL TRABAJO SOCIAL

El Trabajo Social chileno tiene cuatro principales momentos en su desarrollo his-


tórico desde su origen en la caridad, la asistencia social, la reconceptualización, hasta
el cuidado como guía de los servicios sociales, cada momento responde a elementos
contextuales que le van dando vida.
La caridad es una fase de la ayuda social monopolizada por sacerdotes y monjas de
la Iglesia Católica, a través de quienes la elite cumplía un rol caritativo, expresado en
donaciones de dinero o bienes materiales, para que estas personas religiosas impartie-
ran el bien entre los más pobres. Posteriormente, la asistencia social da surgimiento al
trabajo voluntario femenino en Chile a fina les del siglo XIX, que se presenta como una
de las estrategias para enfrentar la emergencia de la cuestión social.
Se generan desde entonces dos miradas opuestas sobre la intervención social, una
que es voluntaria, propia de las mujeres de clase alta, y otra que es remunerada y que
ejercen mujeres de clase media. Este proceso da origen a la profesionalización del
Trabajo Social, en mayo de 1925, en medio de la implementación de políticas sanita-
rias relevantes del país. Así, se fundó la primera Escuela de Servicio Social en manos
del Dr. Alejandro del Río y al amparo de la Junta Nacional de Beneficencia de Santia-
go, la cual, a su vez, velaba por el funcionamiento de los hospitales públicos. El país
enfrentaba en ese tiempo una importante crisis socio-política, debido a condiciones
sociales, económicas y de salud que afectaban a la población, desde la llamada cues-
tión social (Morales, 2015). Este es un hito histórico no solo para Chile, sino también
para Latinoamérica, pues, es el inicio de la institucionalidad profesional del Trabajo
Social en toda la región (Duarte, 2013).
Para esta primera escuela, las asignaturas teóricas que estaban ligadas a la pre-
paración de las estudiantes eran derecho y economía política, profilaxis e higiene,
protección a la infa ncia; alimentación y dietética, atención de enfermos y heridos;
legislación de higiene Y beneficencia; organización de la beneficencia pública Y me-

366
17. De la visitación al cuidado en el Trabajo Social, marcadores de las políticas sociales de Chile

dina legal (Castañeda y Salamé, 2015). Todo este diseño curricular «potenciaba la
responsabilidad de los cuidados como privativos de las mujeres» (Duarte, 2013), todo
con una arraigada mirada sanitaria del servicio social.
En 1929, dependiente de la Pontificia Universidad Católica de Chile, se funda la
Escuela de Servicio Social Elvira Matte de Cruchaga, segunda en el país, la cual ade-
más de educar desde una perspectiva católica, lo hizo con un modelo de servicios
sociales que respondía a lo que ya se hacía en Estados Unidos (Duarte, 2013). Así, el
modelo higienista y asistencial comenzaban a estar presentes en la acción del Trabajo
Social, centrando la solución de los problemas en la adaptación de las personas al
medio (Morales, 2015), profundizando el constante asistencialismo.
Se observa que el Trabajo Social tiene un origen vinculado a lo femenino, con una
moral que responsabiliza a las mujeres del cuidado y, especialmente, como una al-
ternativa para aquellas mujeres que querían realizar actividades fuera de su hogar, sin
alejarse de las actividades propias del género femenino (Morales, 2015). Se buscaba
preparar personas que actuaran en el campo médico- social, atendiendo al enfermo
y su familia, buscando soluciones para tratar los problemas sociales que facilitaran la
recuperación del paciente, e informar al médico, responsable del diagnóstico y trata-
miento del paciente. (Aylwin, 1999).
La metodología de trabajo directo aplicada en ese entonces ponía al centro las
visitas domiciliarias a las familias, una acción con la cual se acuña el nombre de
«visitadoras sociales» para quienes se dedicaban al Trabajo Social (Morales, 2015). El
objetivo de las visitas era recoger información sobre la situación de las familias, tales
como personalidad de cada miembro, hábitos familiares, medios de vida, entre otros;
con el fin de elaborar un informe indicando acciones que permitían a las familias la
rehabilitación o readaptación de cada miembro de la familia con su entorno (Goyene-
che, 1927; Torres, 1928; lllanes, 2007, entre otros, citados en Morales, 2015).
Dichas visitas no solo significaban entrar en una casa y observar, era involucrarse
de manera íntima en la vida de las personas y en la privacidad de cada familia, con el
objetivo de conocerlas y perfeccionarlas, desde una mirada desde la cual el médico
no podía llegar y la visitadora sí, dada su condición de mujer, tierna, dulce y cercana
(González y Moya, 2018), de esta forma se generaba una alianza entre médicos y
visitadoras sociales, quienes traspasaban un ideario que estaba en sintonía y con fines
de un ordenamiento social ampliado (lllanes, 2007). Se observa aquí, el marcado pre-
dominio de una perspectiva funcionalista, que busca el orden social bajo una mirada
de lo bueno y correcto.
Esto explica que las.visitadoras sociales tuvieron un fuerte rol en proponer y estu-
diar las soluciones a los principales problemas de los más pobres (Rocha, 2002). En
este sentido, la preocupación por la mujer popular se enmarcaba en el proyecto mo-
ralizador dirigido por las élites políticas y profesionales, para reafirmar una identidad
cuyo centro fue la experiencia de la maternidad y la conyugalidad. Desde esta pers-
pectiva, las mujeres en su conjunto, fueron concebidas ante todo como madre/espo-

367
Ü RÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAIO SOCIAL. T RAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

sas de los ciudadanos de una nación en p roceso de cambio. (Rocha, 2002, p.2).
Este primer momento tiene lugar hasta los años '40, existiendo una fuerte pre-
sencia de organizaciones religiosas que, a través de la canalización de donaciones
y condensación de la intervención, monopolizaban la ayuda social (Duarte, 2013).
Pese a esto, existía un constante esfuerzo por profesionalizar el quehacer del Trabajo
Social y desprenderse, por lo tanto, de las acciones caritativas Y fi lantrópicas a las que
se asociaba todo el trabajo (Morales, 201 5). En ese sentido, todo el campo social se
vio como una oportunidad de mejora desde la acción científica Y planificada, a partir
de la transformación de la caridad católica, la visita fue entendida como una interven-
ción que dejó de recluir a los pobres en instituciones de custodia material y moral y
se acercó ellos a través de la caridad extra-muros (Ponce de León, 20 11, citado en
González y Zá rate, 20 18, p.384).
Finalizando los años '60, en América Latina el proceso llamado reconceptualiza-
ción comenzó a tomar sentido, y empezó a promoverse desde Chile (Morales, 2015).
Lo anterior se vio potenciado en los años '70 y parte de los '80, esto debido a que
América Latina debió hacer frente a las consecuencias negativas de las dictaduras mi-
litares, no sólo en lo político sino también en lo económico y social. De esta forma,
el Trabajo Social comenzó a asumir un compromiso fecundo con la defensa de la dig-
nidad y los derechos humanos, desde lo pal iativo y lo organizativo. Su concepto de
cuidado tomaba un giro, acentuando la participación de las personas en la definición
de sus problemas y soluciones.
El objetivo de la reconceptualización se relaciona con dar una mirada de carácter
científico al Trabajo Social, fortaleciendo el estudio de la realidad y los fenómenos
sociales que permitieran dar énfasis a las personas y no al problema, como sí ocurría
desde la mirada sanitaria (Ramírez, 2004). En ese sentido, Morales (2015), plantea que
el resultado de este momento tuvo que ver con superar el rol alienante del Trabajo
Social, el quiebre del análisis estructural funcionalista y la concientización de los su-
jetos desde el inestable escenario socio-político que se observaba en la región. Es para
este momento que de manera efectiva se puede separar a las trabajadoras sociales de
la «visitadora social».
Tanto la Educación Popular de Paulo Freire como la Teología de la Liberación es-
tuvieron a la base del movimiento de la reconceptualización del Trabajos Social. La
noción de empoderamiento ha sido un resultado común tanto de la Teología de la
Liberación como de la reconceptualización, base del Trabajo Social antiopresivo y pro-
porcionó un elemento !m?ortante en los modelos para la práctica, la iglesia en el primer
caso, y dentro de la practica del trabajo social en el segundo. Ambos modelos han teni-
do un !~gado perdurable en el desarrollo de formas de participación social y compromi-
so pol1t1co. El concepto de esperanza abarca ambas perspectivas • y ha estableci' do una
relación significativa entre la desesperanza y la ·,mp t
. ..
• . 1 remover
o enc1a, especia1mente a p
una relación causal pos1t1va para terminar con la O 'ó L b' . d I Teología
. . . . pres, n. os o Jet1vos e a
de la L1berac1ón y el TrabaJo Social antiopresivo están relacionados con la promoción

368
17. De la vi sitación al cuidado en el Trabajo Social, marcadores de las políticas sociales de Chile

de la emancipación Y la identificación de las condiciones estructurales en las que están


arraigadas las raíces de la opresión. Por lo tanto, ambas perspectivas conducen un pro-
ceso que aumenta la conciencia sobre la condición de víctimas en un sistema social,
económico y político que produce opresión (Muñoz-Guzmán, 2015)
El proceso de reconceptualización implicó un giro en la práctica profesional, pro-
moviendo la creatividad de los profesionales en su trabajo en medio de las comuni-
dades, generando un conocimiento de la realidad social y los fenómenos sociales que
permita motivar a las personas de esas comunidades a cambiar conscientemente sus
circunstancias. Una dimensión de la práctica del Trabajo Social se vinculó fuertemen-
te al área de los derechos humanos, con el fin de defender la vida y libertad de las
personas, a través de la denuncia de abusos del régimen militar implantado en Chile,
similar cambio se vivió también en otros países de la región. Además, se atendía a
víctimas de la represión política y a sus familias. En esta etapa el Trabajo Social adqui-
rió un rol político, que, en lugar de promover la mantención del sistema, promovía
justamente lo contrari o, su transformación.
A partir de la recuperación de la democracia en Chile, desde los años noventa en
adelante, el Trabajo Social tuvo un rol relevante en el proceso de retorno y consoli-
dación de gobiernos democráticamente electos, que reconocen a la ciudadanía como
actores claves en las definiciones del quehacer público. Una tarea central estuvo en
'¡ contribuir a fortalecer el rol de las personas en las nuevas políticas sociales, incenti-
, vando en su diseño y en su ejecución, su protagonismo y participación. Trabajadoras
sociales lideraron ministerios, como el de vivienda, desarrollo social, educación; así
también el Trabajo Social se constituyó corno una profesión imprescindible en la im-
plementación de las políticas, promoviendo procesos democráticos, la participación
de las personas, y contribuyendo en la tarea organizativa y educacional, especialmen-
te con grupos y comunidades. (Ramírez, 2004).
No obstante este impulso democratizador, también la profesión se ha enfrentado,
en la plenitud del siglo XXI, a los procesos de global ización que, junto nuevos avances,
amplitud de estilos de vida, también ha facilitado procesos de exclusión, desregula-
ción, persistente individualismo y una pobreza persistente. Al estar el Trabajo Social al
servicio de las políticas sociales, ha estado doblegado a ciertas formas de implementa-
ción que no garantizan la justicia social, especialmente en un estado subsidiario que se
inserta en un modelo residual. Este contexto desafía a la profesión en jugar un rol de
resistencia que, en vistas de asegurar la estabilidad laboral, no siempre es desempeñado.
En el escenario descrito, el Trabajo Social se ha visto desafiado a resguardar su
lealtad a los principios que lo sustentan desde organizaciones no gubernamentales
que permiten garantizar un quehacer profesional que defiende su compromiso con la
justicia social. Desde esta perspectiva, las intervenciones sociales potencian que per-
sonas y colectivos en situación de vulnerabilidad se reconozcan corno sujetos ante sus
procesos y no corno objetos receptores de ayudas, enfatizando el origen estructural de
las situaciones problemáticas.

369
Ü RÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAIO SOCIAL. TRAYECTOR IA DE UNA PROFESIÓN

Adicionalmente, el Trabajo Social busca promover el bienestar subjetivo, una


perspectiva cruci al ya que dota de auto nomía al sujeto en la definición del de-
sarrollo humano que busca, marcando una relación entre usuario/a y trabajador/
as social que será más horizontal si se parte del reconocimiento de la autonomía
como un derecho que ya tiene la persona y no como algo que se debe conseguir.
En esta lógica, subyace la influencia de la ética el cuidado y la ética de la justicia
en el trabajo social, que supera los modos de pensamiento dominantes en la socie-
dad (Orme, 2002), los que apuntan a la idea de autos uficiencia, independencia, e
individuali smo.
Bajo esta perspectiva se observa una transferencia de poder y control en la forma
de ofrecer cuidado: desde las personas hacia el estado, al desprivatizarse los pro-
blemas. Además, se integra el cuidado en la esfera pública, ampliando la noción
de justicia social y adq ui riendo la acción profesional una responsabilidad en la
creación de redes de relaciones de dependencia entre los miembros de la sociedad.
(Fascioli, 201 O).
La teoría de la ética del cuidado permite identificar la integración de diversas pers-
pectivas morales, que se distancian de las que conocíamos como legítimas, para re-
conocer el valor de la subjetividad en la definición de la buena vida de cada persona,
cuando se trabaja en los temas propios del Trabajo Social. (Cubillos, 2014).

3. DESDE LA VISITACIÓN Al CUIDADO, LOS MARCADORES DE LAS POLÍTICAS


SOCIALES

En las políticas sociales ch ilenas es factible reconocer tres grandes períodos que a su
base se diferencian por la concepción del rol del estado como agente activo en el plano
económico y social (MIDEPLAN 1991). Previo a la institucionalización de las políticas
sociales, desde fines del siglo XIX existía una forma de caridad que transitaba de la infor-
malidad y la individualidad a un esfuerzo colectivo, sistemático y organizado.
Tal como se señalaba en el apartado anterior, respecto del rol de las mujeres en
el trabajo social, existe consenso, en que a fines del siglo IXX y principios del XX las
mujeres eran consideradas con un especial don para la caridad, donde la compasión
sería una capacidad natural del género, particularmente las mujeres católicas de elite
quienes estaba disponibles para intervenir en la sociedad chilena en crisis.
Contribuyeron a la asistencia sanitaria del período, sostenida hasta esa época en
acciones privadas Y de la caridad cristiana. Este ámbito era el p rincipal campo de
acción de las acti vidades caritativas de la iglesia cató lica y de las élites económicas,
c uyas acciones se concentraban en aliviar la situación de pobres y marginados, sin
promover una transformación social, sino más bien con una intención de mantener el
statu quo. El rol d~ las mujeres fue central en un comienzo, para el despliegue de estas
tareas, pero también para su transformación.

370 - - - -- - - -- - -
17. De la visitación al cuidado en el Trabajo Social, marcadores de las políticas sociales de Chile

La visitación como acción que llevó la acción social al entorno cotidiano de las
personas, produjo una concientización de la realidad social, y un espíritu crítico en
quienes ejecutaban estas tareas, de tal forma que se avanzó hacia la profesionaliza-
ción de la asistencia, coincidiendo con el desarrollo emergente de las políticas socia-
les. El trabajo social como profesión a fines de la década del '20 constituye una suerte
de brazo armado de la política, que reconoce en el Estado un agente responsable del
desarrollo social.
Efectivamente, entre 1920 y 1970, se observa una creciente participación del Esta-
do en la provisión de los servicios sociales, y el foco de la época se centra en ampliar
la cobertura de los programas sociales. Dada las perturbaciones provocadas por las
guerras mundiales y la crisis de 1929, que repercuten en la región de Latinoamérica
años después, en 1948 se enfrenta el agotamiento del modelo de desarrollo, centrado
en el concepto centro-periferia que explica el deterioro de los términos de intercam-
bio de los bienes primarios en el largo plazo, lo que refuerza una estructura asimétrica
entre países.
En estas crisis, sumado a la emergencia de dictaduras en la región, incluido Chile,
el trabajo social activa un rol de denuncia y reivindicación, en el marco de políticas
sociales que entre 1973 y 1989 reducen la participación del Estado en el ámbito eco-
nómico y social. La desregulación del mercado, la apertura al comercio internacional
y la centralidad del sector privado como protagonista del desarrollo, provocaron una
creciente disminución del gasto social y la privatización de muchos servicios sociales.
El estado sería solo fiscalizador, y regulador de procesos de focalización de la acción
social en los grupos de extrema pobreza.
Frente a esta tendencia de las políticas sociales, una parte importante del trabajo
social estuvo en la trinchera del cambio social, concientizando y provocando la trans-
formación de las condicziones estructurales en las que estaba el origen de la asimetría
de poder. Además de jugar un rol crucial en la protección de los derechos humanos y
la lucha por la recuperación de la democracia.
En esta época, como indican Meneses y Coulon (2019), el Trabajo Social formó
parte de los equipos profesionales y de acción social, que contribuyeron de forma
central a la acogida, contención y denuncia de los Derechos Humanos vulnerados
en esa época, a través de organizaciones no gubernamentales y organizaciones soli-
darias, apoyadas por agencias de cooperación internacional, religiosas, partidos po-
líticos en el exilio o autogestión de recursos desde organismos locales. Las autoras
consignan estas experiencias como «testimonios invaluables de compromiso social y
de aprendizajes profesionales que aportan en la resignificación directa de la dimen-
sión ética de la profesión, enriquecida a partir de la incorporación explícita de los
Derechos Humanos en su desempeño cotidiano» (p.290).
Las mismas autoras sostienen que todo el aprendizaje que se gestó en este período
de resistencia se convirtió en parte de la base de las políticas sociales de la transición
democrática iniciada a contar de 1990, específicamente en los que respecta a las lí-

371
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

neas de desarrollo social que dieron origen a nuevos ministerios y servicios como lo
fueron el Ministerio de Planificación y Cooperación.
En el proceso de gobierno democrático, el foco de la política social estuvo en el
problema de la pobreza, aumentando el gasto social, con el fin de mejorar los ser-
vicios públicos, mitigar el problema del déficit habitacional, así como modernizar la
gestión pública y la forma de evaluar los programas sociales.
Por una parte, estas poi íticas recogieron la impronta del trabajo social, incorporan-
do la participación, el trabajo comunitario, y el resguardo de los derechos humanos
en su diseño e implementación. Pero, por otra parte, también fueron marcadas por el
legado de un régimen neoliberal del período de dictadura, cuyo sello subsidiario no
ha sido alterado hasta la fecha, así como la lógica de la tercerización y privatización
de los servicios sociales.
Esta es la encrucijada del trabajo social hoy, abrazar caminos de asociación y
resistencia ante prácticas que obedecen a criterios fundados en el llamado manage-
ria/ismo, consecuencias que el mismo Estado generó en sus esfuerzos de moderniza-
ción. O bien rendirse ante el impacto severo que estas trasformaciones tuvieron en la
relegación de la profesión a un plano tecno burocrático y pragmático (Vivero, 2016),
precarizando el trabajo, en el marco de la flexibilidad laboral, en escenarios de incer-
tidumbres que impactan el sentido de autoeficacia y la involucración laboral.
El Trabajo Social contemporáneo, como respuesta a esa encrucijada, ha inter-
pelado la forma en que los regímenes socio-políticos de bienestar procesan la des-
igualdad social, especialmente en lo referido al género y al cuidado, y ha incluido
en este debate a las profesiones del cuidado. Esta interpelación incorpora los cui-
dados a través de la corresponsabilidad entre los subsectores, así como una consi-
deración de los costos del cuidado hasta ahora invisibilizados. El Chile de hoy se
debate entre la continuidad o el cambio, siendo este último un giro hacia un estado
de bienestar que ponga un acento en los cuidados.
Como lo plantea Krmpotic (2016), una macro-política de cuidados requiere de
una micro-política de la experiencia, en torno de las necesidades, el amor y el
sufrimiento que se comparten a través de los actos y los materiales de la cultura.
El Ch ile de hoy enfrenta una crisis asociada a la humillación de los más pobres
cuya máxima expresión fue la revuelta social de octubre de 2019, que reclamó a
la sociedad y el Estado un mandato cultural de reconocimiento de la dignidad de
todos y todas.
La posibilidad actual de cambiar carta fundamental del país, trae la posibilidad
de avanzar hacia un régimen de bienestar, que elim ine la subsidiariedad, y garan-
tice derechos sociales, entre otros. Esto implica recuperar el rol activo del Estado,
y con ello traer de vuelta un Trabajo Social cuyo juicio profesional escapa a lo
~~ramente procedimental. Para ello, la profesión hoy busca promover la aproba-
:'ºn de u_na n~eva carta de r,,avegación, donde no solo actúa como un agente de
rntervenc16n, sino que vuelve a situarse como colaboradora del diseño de un nue-

372
17. De la visitación al cuidado en el Trabajo Social, marcadores de las políticas sociales de Chile

vo paradigma sobre el cual asentar el régimen político, y, por lo tanto, las políticas
sociales del Chile.

4. CONCLUSIONES

Este artículo ha vinculado los distintos énfasis conceptuales que el Trabajo So-
cial chileno ha desarrollado en su trayectoria histórica con el tipo de política social
gestada en cada período temporal. la argumentación desarrollada permite acreditar
la premisa de que las distintas etapas de la profesión, desde el eje de la visitación,
la asistencia social, la reconceptualización, hasta el eje del cuidado, han actuado
como conceptualizaciones que subyacen a la política social de cada época.
la relación establecida no solo da valor a las bases conceptuales de la profesión,
sino que también deja sentada su responsabilidad en incidir en las soluciones a los
problemas públicos evitando provocar más daño, y emprendiendo alternativas que
reflejen cambios en búsqueda del bien común.

LECTURAS RECOMENDADAS

Literatura sugerida

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lenas, fragmentos de una historia. Santiago, Catalonia, 2009, 2º ed., pp. 219-234.

EJERCICIOS DE AUTOEVALUACIÓN

1. Las pioneras en trabajo social son denominadas como tal por contribuir con el
desarrollo de una forma de trabajo coherente y ra zonable con los valores del trabajo
social. Verdadero/Falso.
2. Se considera que el trabajo social tiene un ethos femenino porque es una profesión
que se dedica al cuidado de otros, tarea que las mujeres pueden desempeñar mejor. Ver-
dadero/Falso.
3. El trabajo social tuvo un rol clave en la legitimación de la política social en
Chile, especialmente del Servicio Nacional de Salud, siendo un puente por ejemplo,
entre el Estado y las familias. Verdadero/Fal so.

373
.
Ü RIGENES Y DESARROLLO DEL TRABAIO SOCIAL.
TRAYECTOR IA DE UN<\ PROFESIÓN
'

RESUMEN

En este capítulo se hace una descripción del desarrollo histórico del _Trabajo Social en
Chile para luego establecer relaciones entre cada una de sus etapas Y el impacto que estas
tuvieron en el proceso de construcción de las políticas sociales del país. El siguiente apar~
tado presenta evidencias que justifican la premisa del artículo sobre el rol de los distintos
enfoques del Trabajo Social como sustrato conceptual de la política social de cada época.

GLOSARIO

Visitación acto de «visitar» en el domicilio a individuos y fam ilias como una de


las primeras formas de ayuda por parte de voluntari os -1- en la segunda parte del
siglo XIX, en pleno auge de lo que hoy conocemos como la cuestión social. Dicha
acción se inscribe en sus albores como respuesta -particu larmente de organizaciones
cató licas: a la población empobrecida, haciendo del espacio de lo cotidiano el lugar
donde articular acciones de ayuda al prójimo a través del consuelo, la o rientación y la
búsqueda de la conversión religiosa. Fuente: Reyes, 2019.
Cuidados en trabajo social: El cuidado ha de ser una corresponsabilidad, una rela-
ción recíproca, mutua, es necesario q ue sea igualitaria, y esto significa que todas las
v idas tienen el mismo valor. Las mujeres y los hombres, que no se impliquen en una
corresponsabi lidad para poder construir espacios faci litadores para el cuidado de la
vida y de las personas, acabaran siendo victimas de una sociedad insana. Porque una
sociedad que no priorice el cuidado de la v ida y las personas no puede evolucionar
hacia una sociedad justa. Fuente: Consejo General de Trabajo Social, 2020.

REFERENCIAS

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374
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ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

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SOLUCIONARIO EJERCICIOS DE AUTOEVALUACIÓN

1. V 2. F 3. V

376
18. Origen y desarrollo de la profesión de
Trabajo Social en los Estados Unidos de América
HÉCTOR Luis DIAZ DíAZ, PH.D.
Catedrático y Director de la Escuela de Trabajo Social
New M exico State University

Gu10NIESQUEMA:
1.Introducción.
2.Problemas sociales que contribuyeron a la creación de la profesión.
2. 1. Inmigración masiva de personas pobres y oprimidas.
2.2. Esclavitud y las necesidades de esclavos liberados.
2.3. Otras condiciones sociales que propiciaron el surgimiento de nuestra profesión.
2.4. Conflictos ideológicos y de valores.
2.5. Movimientos sociales que sirvieron de precursores de la profesión del trabajo social.
3. Orígenes formales de la profesión.
3.1. Dr. Abraham Flexner y Profesiona lización del Trabajo Social.
3.2. El Trabajo Social Actual en los Estados Unidos.
3.3. Enfoques de la práctica profesional.
3.4. Sistema de licencias.
4. La Docencia.
S. Reflexión del autor.
6. Conclusiones

ÜBJETIYO CENTRAL DEL CAPITULO:


Demostrar que la profesión de trabajo social en los Estados Unidos de América surgió como
resultado de una amplia gama de factores sociales, históricos, po líticos e ideológicos.
ÜBJETIYOS DEL CAPÍTULO:
1. Describir la influencia que la inmigración masiva de personas pobres y oprimidas tuvo sobre
el surgimiento de nuestra profesión en los Estados Unidos
2. Explicar cómo la esclavitud y las necesidades de los esclavos liberados con tribuyó al
surgimiento de una profesión que abogara a favor de ellos
3. Explicar cómo eventos tales como la guerra civil estadounidense, el movimiento de derechos
civiles, la enmienda número 19 a la constitución de los Estados Unidos, y otros movimientos
sociales contribuyeron al surgimiento del trabajo social.

377
T IA DE UNA PROíESIÓN
:Ü~R~ÍG~EN~
'E:_S~Y~D~ES~AR~R~O~ll~O~O~El~T~R~AB~A~IO~S~O'.:_Cl'.:A'.::_l.~RA:_:Y_:EC::_:T.:_O~R- - - - - - - - - -- - -----

. s rgió en respuesta y en ocasiones en oposición a valores


4. Demostrar que nuestra profes,6n u
sociales dominantes en los Estados Unidos . f .
S. Proveer un contexto histórico para el surgimiento de nueSldra 1oven pro des, 6n
6. Describir la situación actual de nuestra profesión incluyen °ª ª
1gunos e sus re1os actuales
más importantes
CONCEPTOS CLAVE:
1. Desigualdad
2. Opresión
3. Movimientos sociales
4. Conflictos ideológicos y de valores
S. Etica protestante
6. Individualismo
7. Moralismo
8. Adscripción
9. Sociedades caritativas
1O. Hogares de asentamiento
11 . Profesión cooptada

1. INTRODUCCIÓN

La profesión de Trabajo Social en los Estados Unidos surgió a principios del siglo
XX en respuesta a una serie de problemas sociales que afectaban desproporcinalmen-
te a grupos poblacionales oprimidos y marginados, tales como los pobres y los inmi-
grantes. Dichos problemas incluían, entre otros, la pobreza, la discriminación racial y
el moralismo. El surgimiento de la profesión también representó una reacción a una
ideología política ultraconservadora que buscaba perpetuar la desiguald ad social y
económica del país. Los movimientos sociales precursores de la profesión fueron a su
vez propulsados por valores altruístas, filantrópicos y religiosos. Aunque durante sus
comienzos muchos alegaban que el trabajo social no era una disciplina, en la actua-
lidad el trabajo social goza del respeto, admiración y todas las protecciones legales
también otorgadas a otras disciplinas como la medicina y la sicología.

2. PROBLEMAS SOCIALES QUE CONTRIBUYERON A LA CREACIÓN DE LA


PROFESIÓN

2.1. Inmigración masiva de personas pobres y oprimidas

Desde principios del siglo XVII los Estados Unidos experimentaron una inmigra-
ción constante y masiva de personas provenientes principalmente de España, Portugal,
Inglaterra, Francia y Holanda. Entre 1820 y 1920 aproximadamente 33 millones de
Europeos emigraron a las Américas y aproxi madamente 60% de el los eligieron a los Es-

378
18. Origén y desarrollo del profesión del Trabajo Social en los Estados Unidos ele América

tados Unidos como su destino. Durante el mismo periodo de tiempo unos 10 millones
de africanos fueron traídos a las Américas involuntariamente como parte del tráfico de
esclavos. La mayoría de los inmigrantes que llegaron a los Estados Unidos eran personas
pobres, víctimas de la guerra y/o persecución política o religiosa (Marger, 2015, pp.
107-108) (Axinn and Stern, 2005, p. 17). Muchos inmigrantes provenían de sociedades
agrícolas o rurales donde disfrutaban del apoyo de sus familias extendidas. Al llegar a
los Estados Unidos, estas personas se vieron obligadas a vivir en grandes ciudades y a
lidiar con los efectos negativos asociados con la urbanización y la industrialización. En
las grandes ciudades las personas ya no contaban con el apoyo de sus redes de familia,
los niños con frecuencia crecían sin supervision adulta debido a que ambos padres se
veían obligados a trabajar, había altos nveles de delincuencia y una mayor incidencia de
enfermedades. Obviamente, una gran mayoría de estas personas desconocían el idioma
inglés y muchos no poseían las destrezas laborales requeridas en un contexto urbano
e industrial. Dadas las razones antes expuestas, el responder a las necesidades de los
inmigrantes representó un gran reto para las 13 colonias originalmente establecidas en
el continente norteamericano (f rattner, 1989; Axin and Stern, 2005).
Durante la gran ola migratoria que ocurrió entre los años 1840 y el 1860, más de
cuatro millones de personas inmigraron a los Estados Unidos desde muchos países
(Marger, 2015, p. 118). Este grupo de inmigrantes incluyó a ingleses, chinos, fran-
ceses, canadienses, mejicanos, alemanes, irlandeses y escandinavos. Una segunda
gran ola migratoria tuvo lugar entre los años 1880 y 1945. Durante dicho periodo,
aproximadamente 25 millones de Europeos llegaron a los Estados Unidos. La may-
oría de estos nuevos inmigrantes provenían de Italia, Polonia, Rusia, Ucrania, Slova-
quia, Croacia, Serbia, Bulgaria, Checoslovakia, Hungría y Armenia. Para el año 1900,
el porcentaje de personas nacidas en el extranjero en muchas grandes ciudades de
los Estados Unidos excedía al 30%. Por ejemplo, New York (37%), Boston (35.2%),
Cleveland (32.7%), Chicago (34.6%) y Milwakee (31.2%) (Marger, 2015, p. 121 ).

2.2. Esclavitud y las necesidades de esclavos liberados

Los negros africanos llegaron al continente norteamericano por primera vez en


1619 cuando desembarcaron en la colonia inglesa de Virginia. Muchos llegaron como
sirvientes pero eventualmente todos fueron sometidos a la esclavitud. La sumisión de
los negros africanos a la esclavitud fue motivada por el etnocentrismo de los blan-
cos europeos y por los prejuicios existentes en contra d e personas que poseían una
apariencia física distinta y rel igiones y culturas distintas. Finalmente, la avaricia, el
egoísmo y los intereses económicos de los colonizadores eu ropeos les motivó a des-
humanizar y oprimir a las personas negras (Marger, 2015).
De acuerdo con Shaefer (1993, p . 187), para el año 1890, el 11.9% de la pobla-
ción estadounidense estaba compuesta por esclavos negros. Según dicho autor, la
esclavitud en los EE.UU. estaba basada en cuatro premisas.

379
LÜ~R~

-
•T
ÍG~EN~E:_S~y~DE~SA~R~R~OL~LO~D~EL~T~R,\~B~AJ~O_:SO::'.:C'.:_'.'.IA::L::_

• La esclavitud es hereditaria Y por toda la vida


CTOR IA DE UNA PROFESIÓN
~R.::_:A~YE:.=,__ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

---
• Los esclavos son simplemente propiedad
• Los esclavos no poseían derechos
• Se requería coerción O fuerza para mantener el sistema de la esclavitud (Shae-
fer, 1993, p. 187)
Cuando la esclavitud fue oficialmente abolida en los Estados Unidos en 1865, la
sociedad norteamericana tuvo que contender con otro prob lema. Dado que por siglos
a los esclavos no se les permitía aprender a leer o escribir, no se les permitía tener
posesiones y no tenían derechos legales o civiles, los mismos no tuvieron medios
para subsistir después que fueron liberados. En respuesta a esta situación, el gobierno
federal de los Estados Unidos creó en 1865 el «Freedmen's Bureau». Esta agencia del
gobierno federal por un corto tiempo proveyó servicios legales, educativos, sanitarios
y de otras índoles a los nuevos esclavos libres. Lamentablemente, el gobierno federal
eliminó a dicha agencia en 1869 (Axi nn y Stern, 2005, p. 97). El hecho de que los
afro-americanos continuaron siendo desproporcionalmente víctimas de la pobreza, la
discrim inación y la desigualdad, propició el cam ino para el surgi miento de nuestra
profesión como promotora y defensora de sus derechos.

2.3. Otras condiciones sociales que propiciaron el surgimiento de nuestra profesión

Aunque la constitución de los Estados Unidos declara que «todos los hombres son
creados iguales», en el momento que ésta se escribió esta declaración se aplicaba sola-
mente a hombres blancos que poseían propiedades. Los negros, las mujeres y otros gru-
pos étnicos minoritarios no gozaban de dicha igualdad. https://www.loc.gov/exhibits/
creating-the-united-states/interactives/declaration-of-independence/equal/index.html
El movimiento de igualdad para las mujeres, por ejemplo, comenzó alrededor del
1848 cuando se celebró un Congreso Sobre los Derechos de la Mujer (Axinn y Stern,
2005, p. 47). No obstante, tomó alrededor de 70 años para que los esfuerzos de este
movimiento produjeran fruto. El 18 de agosto de 1920 se firmó la enmienda número
19 a la constitución de los Estados Unidos a través de la cual se le otorgó a las mujeres
el derecho al sufragio https://www.archives.gov/historica1-docs/19th-amendment. No
obstante las mujeres norteamericanas tuvieron que esperar que llegara el Movimiento
de los Derechos Civiles en la década de los 1960 para poder ejercer dicho derecho al
voto. https://www.nps.gov/articles/women-and-the-civil-rights-movement.htm
Por otro lado, eventos como la G uerra Civil de los Estados Unidos ocurrida en·
tre el 12 de abril de 1861 y el 9 de mayo de 1865, produjo un gran número de
huérfanos, vi udas y personas discapacitadas que necesitaron ayuda del gobierno
para subsisti r. A la misma vez, las necesidades de un gran número de personas con
trastornos siq uiátricos en el país motivó la creación del Movimiento de Higiene 0
Salud Mental durante el siglo XIX (Trattner, 1989). Para colmo de males, en 185 4
el entonces presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, vetó un proyecto de

380
18. Origén y desarrollo del profesión del Trabajo Social en lo E I d .
s s ª os Unidos de América

ley a través del cual rehusó proveer fondos federales para proy t d b'
. ., . . ec os e 1enestar
Social incluyendo
.
la prov1s1on de serv1c1os para personas con trastorn . .á .
os s1qu1 tncos
0
mentales (Axrnn y Stern, 2005, p. 50).
Los anteriores representan solo algunos ejemplos de la amalgama de r bl
• · 1 • • Po emas
sociales que prop1c1aron e surg1m1ento de nuestra profesión.

2.4. Conflictos ideológicos y de valores

Históricamente la profesión de trabajo social ha tenido que luchar en contra de


valores asociados con el grupo dominante del país los cuales tienden a promover la
injusticia y la desigualdad. Dichos valores incluyen entre otros, la conceptualización
norteamericana del trabajo, el individualismo, el moralismo y la adscripción.
La concepción norteamericana sobre el trabajo ha sido influenciada y moldeada
por la «Ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo» (Weber, 2005). De acuerdo con
dicha ideología, todas las personas han sido llamadas por Dios a hacer algo en la vida.
Esta propone que si una persona recibe un llamado divino, acepta dicho llamado y
se compromente con él, dicha persona será bendecida económicamente. Por otro
lado, si una persona posee problemas morales o de carácter, ésta no recibirá ningún
llamado, si recibe uno no lo aceptará, y si lo recibe y lo acepta, no se comprometerá
con él. Por esta razón, la ética protestante de Weber encuentra virtud en la riqueza.
Una consecuencia asociada con aferrarse a dicha ideología es presumir que los pobres
no tienen virtud, que son moralmente defectuosos y por lo tanto no merecen nuestra
ayuda (Tropman, 1979).
El valor cultural norteamericano del individualismo se concentra en el individuo
como unidad de análisis. Este celebra los logros del individuo en lugar de los logros
de la familia o el grupo. De igual manera, culpa al individuo por todos los problemas
sociales. No obstante, la Gran Depresión ocurrida en los Estados Unidos durante la
década de 1930 demostró a los norteamericanos que la pobreza Y el desempleo no
son necesariamente consecuencia de problemas individuales de carácter o moralidad.
Dicha depresión económica demostró que ésta provenía de problemas estructurales
asociados con el gobierno y la economía. El efecto asociado con este valor es la
creencia de que los pobres son responsables por su propio destino (Tropman, 1979).
De acuerdo con Tropman (1979), la sociedad norteamericana tiende a _ser muy
moralista. Aquí debemos aclarar la diferencia entre la moralidad Y el moralismo. La
moralidad representa la promoción de valores morales mientras que el moralismo,
L personas
ª1 igual
• .,
que el sexismo y el racismo representa una forma de opresion .. as
moralistas utilizan argumentos morales para oprimir y destruir a los ciernas. Los mora-
listas Juzgan,
· d ec1den
• . . asignar
a quien . la culpa y f'rna 1mene
t determinan o .dictan qué
se deb h d á d anera consistente con
e acer. Las personas morales ayudan a los em s e m . .
sus · · · rales para opnmrr Y
Pnnc,pros mientras que los moralistas utilizan argumentos mo
de5t ruir a aquellas personas que consideran inmorales (Tropman, 1979).

381
~~~~~~~==~~----------
ÜRfGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TR,\ YECTºRIA DE UNA PROFESIÓN

El valor de adscripción se refiere al proceso a través del cual muchas personas le


atribuyen o restan valor o importancia a personas o cosas. Ejemplos de esto son llamar a
una persona su majestad, su señoría, honorable o reverendo. Por causa de la adscripción
presumimos que el norte es mejor que el sur, que el occidente es mejor que el oriente,
que blanco es mejor que negro y que los miembros del grupo social dominante o mayo-
ritario son superiores a los miembros de grupos minoritarios. Debido a ese proceso de
adscripción, muchos miembros del grupo dominante en la sociedad no desean ayudar
a los pobres y/o marginados debido a que generalmente éstos pertenecen a grupos ét-
nicos o raciales a quienes ellos consideran intrínsecamente inferiores (Tropman, 1979).
Durante siglos, en los Estados Unidos imperó un ideología política conservadora
que mantenía que el gobierno federal de la nación no debía inmiscuirse en asuntos
de bienestar social. De acuerdo con Díaz (2017), el hacer esto tendría el efecto de:

• Agotar el tesoro del país


• Destruir la fibra moral de la sociedad al promover la vagancia y la dependencia
económica
• Violar los derechos de los estados, los cuales eran responsables por resolver
estos problemas, e
• Interferi r con las fuerzas natuales de sum inistro y demanda de la economía

Dicha ideología, por ejemplo, motivó al presidente de los Estados Unidos


Frankl in Pierce en 1851 a vetar un proyecto de ley aprobado por el congreso
que proveería fondos y servicios a personas mentalmente enfermas. La misma
ideología motivó al presidente Herbert Hoover en la década de los 1920 a vetar
un proyecto de ley que proveería ayuda económica a agricultores hambrientos
por causa deuna sequía mientras que firmó otra ley que proveyó alimentos para
el ganado hambriento ...

2.5. Movimientos sociales que sirvieron de precursores de la profesión del trabajo


social

La señora Mary Richmond fue la fundadora de las Sociedades Caritativas en los


Estados Unidos. Ella era una persona de clase social medio alta que poseía valores
altruistas, filantrópicos y religiosos. Aparentemente, dichos valores le motivaban a
trabajar en favor de los pobres.
. Durante la década de los 1880, la señora Richmond formó las Sociedades Cari-
tat~vas las ~u~les tenían por objetivo proveer ayuda caritativa a personas pobres. Su
metodo principal de trabajo consistía en enviar visitantes am istosos a los hogares de
personas pobres par~ que así éstos pudieran evaluar la moralidad de las personas visi-
tadas y a la vez medir de manera objetiva el nivel de necesidad económ ica de dichas
personas. A ella se le acredita por desarrollar la metodología del manej o de casos y

382
18. Origén y desarrollo del profesión del Trabajo Social en los Estados Unidos de Améri ca

por crear la «fi lantropía científica». Su movimiento es considerado como el precursor


del trabajo social actual con individuos y familias (Tice, Long ad Cox, 2020, p. 4; 0ay,
2006, pp. 51-53; Popple and Leighninger, 2005, p. 195). Sus detractores la critican
por considerarla moralista y por no ayudar a las personas que ella consideraba inmor-
tales aunque estuvieran pasando hambre. También se le critica por ignorar los factores
sociales, políticos y estructurales que afectaban negativamente a los pobres.
Jane Addams por otro lado, fue la fundadora del Movimiento de Hogares de Asenta-
miento (Settlement House Movement). El primer hogar de asentamiento fue fundado en
Londres en 1883 por Samuel y Henrietta Barnett y fue llamado Toynbee Hall. Después
de haber visitado a Toynbee Hall, Jane Addams y Ellen Gates Starr fundaron a Hull
House en Chicago en 1889. La filosofía y métodos de trabajo de este movimiento eran
muy distintos a los de las Sociedades Caritativas. Este movimiento tenía por objetivo
trabajar principalmente con los inmigrantes europeos para ayudarles a integrarse exitosa-
mente a la sociedad norteamericana. Los líderes de este movimiento proveían clases de
inglés a los inmigrantes, les enseñaban destrezas laborales para que pudieron encontrar
empleos, y entre otras cosas abogaban por sus intereses ante los cuerpos legislativos del
gobierno. De esta manera, buscaban eliminar los obstáculos que podrían impedir su
progreso (fice, Long ad Cox, p. 5-6) (Day. P. 51-53) (Popple p. 195). A este movimiento
se le considera el precursor del trabajo social a nivel de grupos y el trabajo social a nivel
macro. Los detractores de este movimiento lo critican por discriminar en contra de per-
sonas pobres que no provenían de Europa tales como los negros y los indios americanos.

3. ORÍGENES FORMALES DE LA PROFESIÓN

Para principios del siglo XX, ya había escuelas de trabajo social afiliadas a universi-
dades reconocidas tales como: Columbia University, University of Chicago y Simmons
College. En 1904, Simmons College en Boston colaboró con Harvard University para es-
tablecer la Escuela para Trabajadores Sociales de Boston. A través de esta colaboración,
Simmons fue la primera institución universitaria en los Estados Unidos en ayudar a pre-
parara trabajadores sociales clínicos. No obstante, la Escuela para Trabajadores Sociales
de Boston no era oficialmente parte de Simmons College. https://www.sim mons.edu/
academ ics/co 11 eges-schoo Is-departments/schoo Is-depa rtments/ssw
En 1898 La Universidad de Columbia en New York ofreció el primer curso de
verano en filantropía en colaboración con las Sociedades Caritativas. En 1904, se
ofreció el primer curso de ocho meses de duración a nivel de posgrado y se le cambió
el nombre a Escuela de Filantropía de New York (New York School of Philanthropy).
En 1917, la Escuela de Filantropía New York se convirtió en la Escuela de Trabajo
Social de New York. https://socialwork.columbia.edu/about/historical-timeline/ Dicha
Escuela de Filantropía tampoco era parte de Columbia University.
El 4 de diciembre de 1915, la junta de síndicos de Western Reserve University en
Cleveland, Ohio votó la creación de la Escuela de Ciencias Sociales Aplicadas Y nom-

383
ÜRÍGE.NES Y DESARROLLO DEL TRABAIO SOCli\L. TRAY[CTORIA DE UNA PROFESIÓN

braron a James E. Cutler como su primer decano. De esta manera, crearon la prirn
·d
escuela de trabajo social en los Estados Uni os a 1
f·I· d
'ª · era
a co~ una universidad. https://
case .edu/socia lwork/abo ut/ou r-school/m i ssi on-v isi o n-and-h Istory
La Universidad de Chicago comenzó a colaborar en la enseñanza del trabajo so-
cial en 1908 aunque no fue hasta 1920 cuando la Escuela de Civismo Y Filantropía
de Chicago formal y oficialmente llegó a formar parte de la Universidad. Por muchos
años los programas de estudios en trabajo social en los Estados Unidos giraron en
torno a la práctica directa con individuos y el manejo de casos consistente con la obra
de Mary Richmond. No obstante, la Universidad de Chicago rompió con este patrón
al crear un currículo que enfatizaba la investigación científica, la política social y la
administración pública. https://crownschool.uchicago.edu/history

3.1. Dr. Abraham Flexner y Profesionalizacion de Trabajo Social

En 1915 el Dr. Abraham Flexner, Ministro de Educación del Estado de Nueva York
y médico muy influyente en los Estados. Unidos emitió una crítica y evaluación del
trabajo social que motivó cambios significativos en nuestra profesión. Durante un
discurso ante el Congreso Nacional sobre Organizaciones Caritativas y de Correción
(National Conference on Charities and Corrections), él propuso que el trabajo social
no era una profesión.
De acuerdo con él, en ese momento el trabajo social no reunía las características
de una profesión. Dichas caracerísticas incluían :

• Las profesiones se involucran en operaciones esencialmente intelectuales que im-


plican una gran responsabilidad individual. Por lo tanto reciben sanción social.
• Ellas obtienen su materia prima de la ciencia y del aprendizaje. Por consiguien-
te poseen un cúmulo de conocimientos propio.
• Utilizan dicha materia prima para propósitos prácticos y definidos
• Poseen técnicas educativas comunicables
• Tienden a auto organizarse
• Poseen motivaciones altruistas (Trattner, 1989, p. 234)

La crítica el Dr. Flexner era altamente acertada dado que en 1915 la profesión de
Trabajo social no poseía un cúmulo de conocimientos propio, no se dedicaba mucho
a la Investigación y en lugar de esto la profesión utilizaba teorías y hallazgos científi·
cos_pro:enientes de otras disciplinas tales cono la sicología, la antropología y la socio·
logia. Finalmente, la profesión no poseía una técnica educativa única y comunicable.
Por estas razones, la profesión no gozaba de un alto nivel de sanción social.
L~ críti~a de :'~~ner resonó en todos los círculos académicos y profesionales_de
traba10 soc1alhy s1rv10 de motivación para crecer y fortalecer la disciplina y convertirla
en Io que es oy.

384
18_ Origén y desarrollo del profesión del Trabajo Social en los Estados Unidos de América

• • El Trabajo Social Actual en los Estados Unidos


32

La Asociación Nacional de Trabajadores Sociales (National Association of Social


Workers) agrupa a más de 120,000 miembros en los 50 estados y Puerto Rico aunque
en 2020 había en Estados Unidos aproximadamente 715,000 empleos para trabajdo-
res sociales en el país https://www .socialworkers.org/News/Facts .
Esta asociación nacional se involucra en muchas iniciativas que promueven y for-
talecen los intereses de nuestra profesión tales como:

• Promueven los derechos de personas con discapacidades


• Abogan a favor de una reforma migratoria a nivel nacional
• Proponen mayor justicia en el manejo de préstamos estudiantiles
• Proponen una enmienda constitucional para apoyar la igualdad de derechos
• Apoyan la prohibición de la venta de armas de fuego de asalto
• Apoyan leyes para el apoyo económico de los estudiantes
• Proponen y apoyan leyes para detener la violencia en contra de la mujer

La ANTS (o NASW por sus siglas en inglés) posee un brazo político llamado «PACE»,
o comité para la acción política. PACE, endosa y apoya económicamente a candidatos
políticos, moviliza a sus más de 120,000 miembros informándoles a qué candidatos
políticos apoya y a cuáles ha apoyado durante años recientes, y compila y disemina in-
formación acerca de cómo diferentes legisladores han votado durante sus incumbencias
en el congreso nacional. https://www.socialworkers.org/Advocacy/PACE
En enero de 2021 había en el Congreso de los Estados Unidos seis congresistas con
títulos universitarios en trabajo social. Estos incluían a: Debbie Stabenow del Estado de Mi-
chigan, Kyrsten Si nema de Arizona, Sylvia García de Texas, Karen Bass de California, Susan
A. Davis de California, y Barbara Lee también de California. Dos de estos seis congresistas
son miembros del senado y cuatro son miembros de la Cámara de Representantes. https://
www.socialworkers.org/LinkCI ick.aspx?fileticket = VS3nkGOjqjs%3 D&portalid-= O
El Conci lio de Educación en Trabajo Social (Council on Social Work Education o
CSWE) es la entidad que acredita a todos los programas universitarios de trabajo social
en todos los Estados Unidos y Puerto Rico. Solamente este concilio posee la autoridad
legal para permitir la existencia y funcionamiento de cualquier programa universitario
de grado o de máster en el país. Fundado en 1952, este concilio actualmente acredita
a más de 750 programas de grado y de máster.
CSWE emite cada ocho años sus políticas educativas y estándares de acreditación,
organiza un congreso anual para todos los profesores de trabajo social y participa en
actividades de «lobbying» en el congreso de la nación. https://www.cswe.org/
Otras organizaciones relacionadas con el Trabajo Social en los Estados Unidos
incluyen:

• BPD-Asociación de Directores de Programas de G rado https://www.bswpdon-


line.org/

385
TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
~~~~~~::.:.:.:~.:.:_::_--------------
ÜRfGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL.

• GADE - Grupo para el Avance de la Educación Doctoral ~ttps://www.gadeso.


cialwork.org/ (Esta organización está compuesta por 80 directores de Progra.
mas doctorales en Trabajo social)
• NADO -Asociación Nacional de Decanos y Dire~tor~~ http://www.naddssw.org/
• SSWR _Sociedad para la Promoción de 1~ lnvest1gac1~n https://secure.sswr.org/
• NABSW _ Asociación Nacional de TrabaJadores Sociales Negros https://www
nabsw.org/
• SWPI - Instituto de Políticas de los Trabajadores Sociales. https://www.
naswfoundation.org/Our-Work/Social-Work-Policy-lnstitute

3.3. Enfoques de la práctica profesional

Actualmente, los trabajadores sociales en los Estados Unidos se desempeñan en áreas


tales como servicios a niños, jóvenes y familias, geriatría, salud, higiene mental y discapa•
cidades, entre otros. Además, responden a problemas tales como el crimen y delincuencia,
fármaco dependencia, violencia doméstica, pobreza, racismo, sexismo, etc. Finalmente,
la profesión enfoca sus esfuerzos en poblaciones de alto riesgo tales como los niños, las
mujeres, las personas mayores, los pobres, los inmigrantes, las personas con problemas
sicológicos o siquiátricos, los homosexuales, etc. (Morales y Sheafor, 2002, p. 34).

3.4. Sistema de licencias

En los Estados Unidos la profesión del trabajo social es regulada por agencias de los
gobiernos estatales. Nadie puede legalmente llamarse un trabajador social ni ejercer como
tal si no posee una licencia que lo autorice. Para obtener una licencia, es necesario que el
individuo haya obtenido un título de grado o de máster en trabajo social de una institución
acreditada por el Concilio de Educación en Trabajo Social, que haya trabajado por dos
años después de su graduación bajo la supervisión de un trabajador social con licencia, Y
que haya aprobado un exámen provisto por el gobierno del estado donde este individuo
reside. Los requisitos para obtener una licencia pueden variar de un estado a otro. En el
siguiente link o enlace el lector puede encontrar los requisitos para obtener una licencia
de trabajo social en Nuevo México. https://www.rld.nm.gov/boards-and-commissions/
individual-boards-and-commissions/social-work/sw-faqs/ (Morales y Sheafor, 2002, p. 72).

4. LA DOCENCIA

En el 2020 en lo~Estados Unidos había 6373 profesores de trabajo social de tiempo


completo q~e trabaJaban para 564 programas o escuelas de trabajo social. De éstos, el
7.8% eran hispanos, el 59.5% eran blancos, y el 26.8% eran negros o afro-americanos
(CSWE, 2020). Estas estadísticas nos muestran que los Latinos o Hispanos estarnos su·

386
18. Origén y desarrollo del profesión del Trab . .
a¡o Social en los Estados Un 1'd d .
os e América

brepresentados Y los afro-americanos están b


de trabajo social ya que, de acuerdo con el /º
rerep~esentados entre los educadores
18.5% de la población mientras que los afr enso n~cional, nosotros representamos el
0
. h -amencanos solo representan 13 4º/4
de la po bl ación. ttps://www.census.gov/quickfacts/US un · º
Según es de conocimiento general los profeso d b . .
• f d ' res e tra a10 socral necesitan con-
seguir on os externos a sus respectivas universidad , d .
. • •, es para sI po er realizar proyectos
1
de mvest1gac1on. So o así podrán eventualmente re 'b' - .
c1 Ir promocI 6n y permanencia
en el em~leo. Afortunadamente, en los Estados Unidos los docentes de trabajo social
poseen diversas fuentes de fondos para la invest,·gac·rón Entre é t
. s as se encuentran:
• National Science Foundation (NSF) https://www.nsf.gov/
• National lnstitute on Alcohol Abuse and Alcoholism (NIAM) https://www.
niaaa.nih.gov/
• National lnstitute on Drug Abuse (NIDA) https://nida.nih.gov/
• National lnstitute of Mental Health (NIMH) https://www.nimh.nih.gov/
• National lnstitute on Minority Health and Health Disparities (NIMHD) https://
www.nih.gov/
• Cientos de Fundaciones Privadas. El ,,Foundation Center>>identifica las fundaciones
caritativas más grandes en los EE.UU. httpsJ/www.gnof.org/nonprofits/nonprofit-
leadersh i~ffectiveness/foundation-center-d irectory-on Ii ne-2/

) 5. REFLEXIÓN DEL AUTOR

La profesión de trabajo social en los Estados Unidos posee un sesgo político li-
beral. Esto es así debido a que nos percibimos y nos definimos como agentes para
el cambio social. La educación se enfoca en la práctica a nivel micro y macro aun-
que los trabajadores sociales en el país, en su mayoría proveen servicios directos a
individuos y familias. Se estima que aproximadamente el 88 % de los trabajadores
sociales proveen servicios de consejería de individuos, familias y grupos pequeños
mientras que aproximadamente el 12% realiza trabajo comunitario, administración,
formulación, análisis y/o evaluación de políticas sociales.
Es preocupante que muchos trabajadores sociales en los Estados Unidos parecen
haber olvidado que los objetivos de nuestra profesión son ayudar a los oprimidos,
Promover la justicia social y propulsar aquellos cambios sociales que consideremos
necesarios. Consistente con su sesgo liberal, la profesión no busca cambios estructu-
rales o a nivel de sistema y nos conformamos con cambios graduales o incrementales
que con frecuencia tienen el efecto de mantener el «status quo».
En mi opinión, los retos principales que la profesión enfrenta incluyen:
• Crear un mejor balance entre el número de trabajadores sociales que se de-
dican a la consejería con individuos y familias y los que se dedican al trabajo
comunitario y a la política social.

387
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL. TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN
.::.:~~~::.:~::::..:.::=::..::=-=-~~-----:------------
• Propulsar y apoyar proyectos de ley que eviten la ~rivatización de los servicios
humanos y sociales. De no ser así, corremos el nesgo que las personas más
necesitadas de ayuda no la puedan recibi r por falta de recursos económicos.
• Es necesario enfatizar la investigación científica m ás en nuestros programas de
master. Actualmente no hay un énfasis suficiente en la investigación a nivel de
máster dado que nuestros títulos son orientados a la práctica profesional y no a
la investigación.
• Actualmente los Estados Unidos poseen un estado de bienestar social de tipo resi-
dual. Esto significa, que las ayudas de gobierno están limitadas a personas en nece-
sidad extrema, siempre y cuando reúnan una serie de requisitos pre-establecidos.
• Necesitamos estar conscientes de los valores culturales dominantes en el país
que tiene el efecto de perpetuar la desigualdad social y económica en le país.

6. CONCLUSIÓN

La profesión ha sido cooptada por el sistema. No solo trabajamos para los pobres,
también trabajamos para el gobierno. Mientras la mayoría de los trabajadores sociales
en los Estados Unidos se dediquen al trabajo a nivel micro, no tendrán el tiempo, las
energías, los recursos o la motivación para promover cambios sociales significativos
y de esa manera responder a la crisis socio-económica que actualmente azota a los
Estados Unidos, a Europa y al resto del mundo.

LECTURAS RECOMENDADAS

Axinn, J. and Levin, H. (2005). Social welfare: A history of the American response to
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Barusch, A. S. (2002). Foundations of social policy: Social justice, public programs
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Dinitto, D. M. (2007). Social welfare: Politics and public policy. (6th Ed.) Boston:
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Dolgoff, R. and Feldstein, D . (2013). Understanding social welfare. (9th Ed.) New
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(2nd Ed.). Belmont, CA: Brooks/Cole-Cengage Learning.

EJERCICIOS DE AUTOEVALUACIÓN

Por favor conteste las siguientes preguntas. Podrá encontrar las contestaciones co-
rrectas a todas las preguntas en la página final de este capítulo.
- La necesidad de abogar en favor de los afroamericanos terminó una vez que fue
abolida la esclavitud en los Estados Unidos. V - F.
- La constitución de los Estados Unidos declara que cctodos los hombres han sido
creados iguales». Por dicha razón, todos los grupos étnicos en los Estados Uni-
dos han gozado de las mismas oportunidades, privilegios y derechos desde el
comienzo de la nación. V - F.
- Los valores culturales dominantes y las ideologías políticas tienen mucho que
ver con la distribución de los bienes, recursos y oportunidades que el gobierno
federal puede otorgar. V-F.
- ¿Cuál fue la primera Universidad en los Estados Unidos que contó con una
escuela o facultad de trabajo social oficialmente afiliada a ella?
_ ¿Qué organización agrupa a los trabajadores sociales en los Estados Unidos a
nivel nacional?
_ ¿Qué organización agrupa a todos los profesores de trabajo social y a la vez
acredita o aprueba a todos los programas de trabajo social en los Estados Uni-
dos y Puerto Rico?

RESUMEN

La profesión de trabajo social en los Estados Unidos de A~éric~ surgió _como ~esul-
tado de una amplia gama de factores sociales, históricos, políticos e 1deológ1cos. Dichos

389
~~~~~~~~==-:.=,___----------
ÜRÍGENES Y DESARROLLO DEL TRABAJO SOCIAL, TRAYECTORIA DE UNA PROFESIÓN

factores incluyen el hecho de que, desde sus comienzo_s co_mo nación, millones de per-
1
sonas procedentes de casi todos los países del mundo inmigraron a ~: Estados Unidos
en un intento por escapar a la pobreza, a las guerras Y a la persecucion política y reli-
giosa. La condición de un gran número de inmigrantes requirió el surgimiento de una
profesión que abogara a favor de ellos. Otros factores que contribuyeron a surgimiento
de nuestra profesión incluyen: la esclavitud y las necesidades de los esclavos liberados,
las necesidades de las víctimas de la guerra civi l estadounidense, el movimiento de de-
rechos civiles, y otros movimientos sociales tales como el movimiento de igualdad para
la mujer y el movimiento en favor de las personas con problemas de higiene mental.
Este capítulo identifica valores sociales dominantes en los Estados Unidos de Amé-
rica y analiza cómo nuestra profesión surgió en respuesta Y en ocasiones en oposición
a dichos valores sociales. El capítulo provee un breve recuento histórico que describe
el surgimiento de nuestra profesión al igual que una descripción de la condición
actual de la misma incluyendo una lista de recursos disponibles a los trabajadores
sociales y a los docentes del trabajo social. El capítulo concluye presentando algunos
de los retos más importantes que la profesión enfrenta en la actualidad.

GLOSARIO

1. Ética protestante - Ideología propuesta por el sociólogo y economista político


alemán Max Weber la cual propone que D ios llama a cada individuo a cumplir
una m isión en la vida. Las personas que aceptan d icho llamado y se compro-
meten con el serán bendecidas con éxito social y económico. Dicha ideología
encuentra virtud en la riqueza y percibe a los pobres como personas con defec-
tos morales y de carácter que no merecen nuestra ayuda. (Weber 2005).
2. Individualismo - Valor cultural al cual se adhieren los miembr~s del grupo
social dominante en los Estados Unidos a través se enfocan en el individuo
~o~~ la uni~ad principal de análisis. El individualismo celebra los logros del
i~divi~uo mas que lo~ ~ogros_ del a fami lia o el gru po. Por consiguiente el indi-
v1dual1smo responsabiliza al individuo por todos los problemas sociales. Culpa
ª los pobres por ser pobres Y a las víctimas por ser víctimas mientras que ignora
los factores sociales, políticos Y de 1a economIa, que perpetúan la desigual
• dad
y la pobreza. (Tropman, 1989).
3. M~~alismo - Valor cultural dominante en los Estados Unidos que consiste en
utilizar argumentos moral es para oprimir
. . y destruir a los demás. El moralismo
.
~epresedn~a _una _forma de opresión tal como lo es el racismo y el sexismo. De-
emos IstmguIr al moralismo de I
d · • . ª mora l'd .,
I ad la cual consiste en la promocion
e pnncIpIos morales (Tropman 1989)
4. Adscripción - Valor cu ltural d ' • · 1
le atri buimos I t ominante en los Estados Unidos a través del cua
O
e res amos va lor O importancia a personas o cosas. Ejemplos de

390
18. Origén y desarrollo del profesión del Trabajo Social en los Estados Unidos de América

esto son llamar a una persona su majestad, su señoría, honorable o reverendo.


Por causa de la adscripción presumimos que el norte es mejor que el sur, que
el occidente es mejor que el oriente, que blanco es mejor que negro y que los
miembros del grupo social dominante mayoritario son superiores a los miem-
bros de grupos minoritarios. Debido a ese proceso de adscripción, muchos
miembros del grupo dominante en la sociedad no desean ayudar a los pobres
y/o marginados debido a que generalmente éstos pertenecen a grupos étnicos o
raciales a quienes ellos consideran intrínsecamente inferiores (Tropman, 1989).
s. Sociedades caritativas - Movimiento social fundado en los EE.UU. por Mary
Richmond a finales del siglo XIX. Su método de intervención principal se ba-
saba en utilizar «visitantes amistosos». Estos visitaban los hogares de los pobres
para evaluar su moralidad y tratar de medir su nivel de necesidad de manera
científica. A este movimiento se le atribuye la creación de la filantropía cientí-
fica. A la vez, se le critica por haber sido moralistas. Se considera a este mo-
vimiento el precursor del trabajo social con individuos y familias y del manejo
de casos (case management) como método de intervención (Tice, Long ad Cox,
2020, p. 4; Day, 2006, pp. 51-53; Popple and Leighninger, 2005, p. 195).
6. Hogares de asentamiento - Movimiento social fundado en los EE.UU. por Jane
Addams a finales del siglo XIX. Su objetivo principal era ayudar a los inmi-
grantes europeos a integrarse a la sociedad norteamericana. Sus métodos de
intervención consistían del trabajo de grupo, la educación vocacional y abogar
para eliminar las barreras legales que estos inmigrantes enfrentaban y que obs-
taculizaban su progreso. A los miembros de este movimiento se les criticó por
discriminar en contra de personas que no eran de origen blanco europeo tales
como los negros y los indios americanos, etc. (Tice, Long ad Cox, p. 5-6) (Day.
P. 51-53) (Popple, p. 195).

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(Obra original publicada en 1930).

RESPUESTAS CORRECTAS A LAS PREGUNTAS DE AUTOEVALUACIÓN

1. Falso.
2. Falso.
3. Verdadero.
4. Case Western Reserve University.
5. National Association of Social Workers.
6. Council on Social Work Education.

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