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Lectura Complementaria

Este documento describe la historia del envase de hojalata desde sus orígenes en la necesidad de conservar alimentos para tropas y exploradores hasta su desarrollo como un método industrializado. Nicolás Appert desarrolló el proceso de conservación de alimentos en botellas hervidas, mientras que Peter Durand presentó el primer envase de metal hojalata. Bryan Donkin y John Hall comenzaron a fabricar latas de hojalata industrialmente.

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Este documento describe la historia del envase de hojalata desde sus orígenes en la necesidad de conservar alimentos para tropas y exploradores hasta su desarrollo como un método industrializado. Nicolás Appert desarrolló el proceso de conservación de alimentos en botellas hervidas, mientras que Peter Durand presentó el primer envase de metal hojalata. Bryan Donkin y John Hall comenzaron a fabricar latas de hojalata industrialmente.

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HISTORIA DEL Envase De Hojalata

By admin Posted in ACTUALIDAD Historia Metal Posted on marzo 18, 2014


Nació por la necesidad de alimentar tropas y exploradores…

Por: Ing Angel Roberto


Egresado del Diplomado Envapack
Ing Pack
ingpack@[Link]
Caracas, Venezuela

El nacimiento del envase de metal paradójicamente está asociado a los deseos de


expansión de la humanidad, bien sea militar o expedicionarias; en largas travesías la buena
alimentación es primordial para mantener la moral y evitar enfermedades.

Desde hace miles de años, los hombres se enfrentan con la necesidad de conservar los
alimentos. Generalmente, estos se descomponen con rapidez. Para preservarlos por largos
períodos de tiempo y evitar que los pueblos pasaran hambre durante los largos meses de
invierno, se introdujo la costumbre de secarlos, salarlos o ahumarlos.

En 1795, Francia estaba en guerra y en consecuencia, sus militares y la población civil


sufrían de un racionamiento de alimentos. Los soldados ganaban batallas en Europa, pero
en las trincheras eran diezmados por el escorbuto y otras enfermedades, ya que sus dietas
consistían principalmente de carne asada y pan, alimentos que no podían mantenerse
frescos durante los movimientos militares.

El Directorio, gobierno francés compuesto por cinco hombres que se conformó después del
“reinado del terror” de la Revolución Francesa, comprendió que, para solucionar este grave
problema, era indispensable la conservación de alimentos en buen estado por mayor
tiempo. Así, surgió la idea de ofrecer un premio de 12.000 francos al ciudadano que
desarrollara un método que tuviera éxito en la preservación de los alimentos para
transportarlo durante las campañas.

El mismo Napoleón dijo que un ejército viaja en su estómago; él había aprendido a través
de las duras experiencias que tuvo: escorbuto y hambre habían desactivado más soldados
que el combate mismo.

En 1795, el inventor francés Nicolás François Appert se puso a trabajar para resolver el
problema. Sabía que el biólogo italiano Lazzaro Spallanzani había demostrado que la carne
no se descomponía si se la hervía durante un rato y después se la conservaba
herméticamente cerrada. Nicolás Appert, oriundo de París, quién había trabajado como
confitero, cocinero, cervecero, fabricante de encurtido y vinatero, tenía una idea: ¿Por qué
no ponía la comida en botellas como el vino y hervía estas botellas?

hojalata_appert

Durante los próximos 15 años Nicolás Appert trabajó en su idea, había observado que los
alimentos cocinados en cazuelas abiertas e introducidos en frascos de vidrio que
posteriormente eran sellados con corcho, duraban un poco más; en base a esto llegó a su
teoría de que si colocaba alimentos después de una cocción parcial en botellas de vidrio,
tapadas con corcho sujeto con alambres, y estas botellas se sometían a un calentamiento
en agua hervida por un largo tiempo, se podía extender la vida del alimento
indefinidamente. Aunque nunca supo explicar por qué su método alargaba la duración de
los alimentos, su sistema representó el comienzo de la industria de conservas.

La teoría de Appert fue demostrada por las muestras que él mismo sometió a viajes. Las
muestras de Appert se enviaron al mar durante cuatro meses y diez días: perdices, algunas
verduras, y salsas; cuando abrió, se saborearon dieciocho tipos diferentes de comidas en
conservas, Appert escribió, «Todos habían retenido su frescura, y ni una sola substancia
había sufrido el menor cambio al mar».

En 1810 Appert ganó el premio y el mismo Emperador Napoleón Bonaparte le entregó los
12,000 francos; posteriormente publica el libro: “El arte de conservar durante varios años
todas las sustancias animales y vegetales”.

El ejército francés empezó a experimentar con el suministro de comida en conservas para


sus soldados, pero el lento proceso de envasado del alimento y el incluso más lento
desarrollo de los medios de transporte evitaron que se enviasen grandes cantidades a las
tropas francesas; terminó la guerra antes de que el proceso pudiera ser perfeccionado.

Desafortunadamente para Appert, la fábrica que había construido con el dinero de su


premio fue incendiada en 1814 por los soldados aliados que invadieron Francia. Aunque
cosecha un importante éxito no registró en patente su hallazgo, ya que antepuso a los
intereses económicos personales, la ayuda que su descubrimiento puede aportar a toda la
población diezmada por la guerra y el hambre; de ahí su gran talla moral.

En los inicios del siglo XIX Inglaterra estaba viviendo el desarrollo del maquinismo que da a
su industria el impulso que le asegura la hegemonía económica y financiera. Por otro lado y
pese a haber perdido su gran colonia de América del Norte que se había independizado en
1783, en cierta medida por la ayuda de los franceses, su extensa red de bases coloniales
en los cinco continentes, dedicadas más al comercio que a la posesión territorial, había
propiciado la mayor flota mercante del mundo, protegida por una poderosa marina de
guerra. Mientras, la Europa continental se desangraba en las guerras napoleónicas.

Envases de hojalata del siglo XIX


Envases de hojalata del siglo XIX
En 1810 Peter Durand presenta al registro una patente que llamó “Método para preservar
alimentos por largo tiempo en vasos de cristal, cerámica, metales ó materiales apropiados”.
Su Majestad Jorge III se la concede, por la preocupación de que las tropas de Napoleón
ampliaran el alcance de sus marchas al disponer de más nutritivas y duraderas provisiones.

En la patente Durand explica en que consiste este vaso de hojalata; se trata de un cilindro
cerrado por ambos extremos, hecho de hierro recubierto de estaño cuyas piezas se unen
por soldadura. Este nuevo material (hojalata) presenta varias ventajas frente al cristal usado
por Appert: ligereza, no se quiebra por su resistencia mecánica, fácil conducción del calor,
resistencia a la corrosión frente a otros metales…y así se convierte en el auténtico padre del
envase metálico y de la industria que lo fabrica.

Durand, posteriormente vende su patente por 1000 libras a Bryan Donkin y John Hall,
dueños de la fundición de hierro ‘Dartforl’, quienes comienzan a fabricar latas hechas de
hierro cubiertas con estaño.
Hay que hacer una acotación con el ingeniero Bryan Donkin, ya que también fue contratado
en 1802 por los hermanos Fourdriniers para hacer modificaciones al diseño de la máquina
de fabricación de papel de Louis-Nicolas Robert; y su huella en el mundo del empaque
continúa!!, ya que en 1813 junto al impresor Richard Mackenzie Bacon obtiene la patente
para la máquina de impresión poligonal, en la cual los “caracteres” se colocan en un prisma
rotacional; también trabajó en un sistema de impresión a dos colores para evitar la
falsificación de estampillas.

Regresando a nuestra historia de los envases de hojalata…después de un año de


experimentos en 1813 Donkin y Hall enviaron, en carácter de prueba, latas de alimentos al
ejército y la marina de Gran Bretaña. Las latas consumidas en las Guarniciones de las Islas
Occidentales y en la isla de Santa Elena (irónicamente donde Napoleón fue encarcelado y
desterrado por los británicos) estaban en condiciones satisfactorias. Para el año 1818 la
Marina Real de su Majestad ya consumía 24.000 envases anuales.

Este es el momento en el debemos decir que la hoja de hierro recubierta de hojalata estaba
esperando el momento y el lugar oportuno para hacer su grandiosa aparición porque si la
hojalata no hubiese existido, los descubrimientos de Nicolás Appert sobre la conservación
de los alimentos difícilmente hubieran tenido una aplicación práctica de forma generalizada
en el mundo industrializado de mediados del siglo XIX y principios del XX. Pero estaba allí
ya lista para unir su desarrollo al del envase metálico.

El hombre primitivo conoció y utilizó el estaño antes que el hierro; el motivo puede ser las
menores temperaturas que el estaño necesita para fundirse, lo cual facilitaba su obtención.
Se conocen objetos estañados con antigüedad de miles de años antes de Cristo y en la
Biblia se menciona este metal. El mundo antiguo consideraba ornamentos y joyas los
objetos de hierro estañados por inmersión.

Los orígenes de la hojalata se remontan a la Baja Edad Media. Hay constancia que en el
año 1240 en Bohemia (Alemania) ya se usaba para hacer utensilios, que eran muy
apreciados por sus propiedades anticorrosivas. Pero hay que esperar al siglo XIV, para que
comience la evolución del producto, hasta llegar a la forma en que es conocido en nuestros
días, al sumergir planchas de hierro en estaño fundido.
En la región de Dresde y en el siglo XVII, se desarrolló una importante industria basada en
el estañado, dedicada principalmente a la exportación. Entre los países receptores de esta
hojalata estaba Inglaterra, que curiosamente era donde se obtenía el estaño.

En 1665, Andrés Yarranton estableció la primera fábrica de hojalata continua en Inglaterra.


La producción de hierro cambió de forjada a método laminado en 1697. Su fabricación
industrial se inició en Inglaterra (sur de Gales) en 1720 con Capel y Jhon Hanbury. En ese
momento, las principales aportaciones fueron la laminación mecánica del acero y su
decapado.

Progresivamente esta tecnología se extendió por Europa y el Nuevo Mundo. El


procedimiento de fabricación consistía en la inmersión de láminas de acero en baños de
estaño fundido y recibía el nombre de hojalata “coke” ó de “inmersión en caliente”.

Las primeras latas para conservas eran cilíndricas y completamente elaboradas a mano; se
cortaba un pedazo oblongo de hojalata y se encorvaba soldando los extremos, de esta
forma obtenían un cuerpo cilíndrico; entonces se cortaban dos pedazos circulares (discos)
uno para el fondo de la lata en el cual se doblaban los bordes para soldarlo con el cuerpo y
el otro disco sería la tapa; este tipo de latas es conocido como “lata 3 piezas”. En el
momento que se llenaba la lata con el alimento se colocaba el otro disco en la parte
superior de la lata, pero este disco tenía un pequeño agujero que permitía la salida del aire
mientras se hervía la lata. Con la lata todavía caliente se sellaba la lata con una gota
normalmente de plomo fundido; por supuesto que residuos de plomo caían dentro del
alimento, pero en ese momento no le preocupaba mucho. Un buen artesano podía fabricar
hasta 60 latas por día.

Desde finales del siglo XV el mundo estaba viviendo un gran intercambio comercial y de
gran curiosidad que fomentaba las expediciones de nuevos mundos: sur de África, América,
Australia, Ártico, Antártico. Con el correr del tiempo los alimentos enlatados ganaron
rápidamente aceptación entre la gente. En 1815 el explorador Ruso Von de Otto Kotzebue,
el que oyó hablar de un «descubrimiento hecho últimamente en Inglaterra» qué parecía
«demasiado importante para no hacer uso,» y llevó carnes en conservas en sus viaje
exploratorios. Él estaba encantado porque las «cajas de estaño» mantenían su contenido
en condición excelente.

El contraalmirante inglés y explorador del Ártico Eward Parry, durante sus expediciones de
los años 1819, 1824 y 1826, comprueba que los contenidos de estos envases
“proporcionaban una gran nutrición en un pequeño volumen”. De estas expediciones se
recuperaron, en 1911, dos latas, una con sopa de arvejas y otra con carne bovina, las que al
ser llevadas a Inglaterra y consumidas no mostraron efectos negativos. Igualmente, en 1939
se rescataron dos latas, una que contenía 4 libras de ternera cocida y otra con dos libras de
zanahoria, las que fueron abiertas por los síndicos de un museo londinense. El contenido de
ambas latas conservaba el gusto, aspecto, cualidades nutritivas e incluso la vitamina D.

En 1845 partió de Inglaterra, la cuarta y última expedición del capitán Sir John Franklin
hacia el Ártico. Franklin y los 128 miembros de la tripulación murieron al quedar atrapados
en el hielo cerca de la isla del Rey Guillermo en el Ártico canadiense. En 1981, un equipo de
científicos canadienses realizaron una serie de estudios científicos sobre las posibles
causas de muerte, y una de ellas era el envenenamiento por plomo proveniente de las
soldaduras de las latas de conservas.

Hubo que esperar algunos años – hasta 1830 – para que los iniciales alimentos enlatados,
apareciesen en las tiendas inglesas ya de forma habitual. Las primeras utilizaciones de la
hojalata para la elaboración de envases comerciales fueron para contener galletas y
bizcochos, inicialmente de hojalata desnuda – sin decorar -. Pasaron más de treinta años
-concretamente en el año 1866 – hasta que se presentaron en el mercado los primeros
envases decorados.

Los ingleses que inmigraron a América trajeron su conocimiento recién descubierto con
ellos. El envase metálico fue introducido en Norteamérica en el año 1817, como medio de
conservación de alimentos. Uno de ellos fue Thomas Kensett, que bien podríamos llamar el
padre de la industria de la fabricación de latas en los Estados Unidos. En 1812 él estableció
una pequeña planta sobre los muelles de Nueva York y fue el primero en envasar en los
Estados Unidos ostras, carnes, frutas y verduras herméticamente selladas. Kensett
comenzó su operación usando frascos de vidrio, pero siendo esto costoso, frágil y
complicado para transportar, pronto cambia a la lata. El presidente James Monroe en 1825
le concede la patente estadounidense para conservar el alimento en «los recipientes de
lata».

Otro fue William Underwood que en 1822 inició en Boston una compañía de condimentos
utilizando inicialmente tecnologías de envasado en frascos de vidrio; en 1836 también
cambia los envases de vidrio por latas.
El incremento de consumo de alimentos enlatados solamente tenía un inconveniente y era
¿cómo abrir estás latas?. Pudiéramos decir que primitivamente se inicia el concepto de
“easy open”; en eso apareció en escena Ezra J. Warner en 1858, con su patente, la cual
consistía en una mezcla de bayoneta con una hoz; antes de esta herramienta la sugerencia
para abrir las latas era el uso de martillo y cincel ó en su defecto un disparo de fusil; este
abrelatas nunca llegó a ser de uso doméstico por lo peligroso que era. Posteriormente sería
mejorado en 1870 por William Worcester Lyman con su abrelatas de rueda de giro.

En 1866, J. Osterhoudt en Nueva York desarrolla un primer envase que puede abrirse con la
ayuda de una llave engarzada en una lengüeta. Este invento sería muy aplicado
posteriormente en las conservas cárnicas.

Entre los años 1846 y 1850 con los aportes de Allen Taylor y Henry Evans, se realizan
mejoras en la producción de latas, aumentando de 6 latas por día a 60 latas por día.

En 1856 Gail Borden patentó su invento de leche condensada en lata, y con ello ayudó a
disminuir la tasa de mortalidad infantil que era por entonces muy elevada.

No obstante, la lata de hojalata gozó de un desarrollo más bien discreto hasta el año 1861.
Nuevamente un conflicto militar va a poner de manifiesto la gran utilidad del nuevo sistema
de conservación de alimentos e impulsar avances significativos en el desarrollo de esta
tecnología; en esta oportunidad le tocó al nuevo mundo, cuando los veintitrés Estados
norteños de la Unión, le declaran la guerra a los once sureños de la Confederación.
Nuevamente la lata estaba preparada para los nuevos requerimientos que se afrontaban.
Gail abrió dos plantas de leche condensada en latas para poder cubrir la demanda y
frecuentemente los soldados utilizaban el invento de Warner para abrir las latas de
alimentos.

La demanda de comida enlatada crecía enormemente durante las guerras. Las guerras a
gran escala del siglo XIX, como la Guerra de Crimea, la Guerra Civil Estadounidense y la
Guerra Franco-Prusiana, introdujeron el consumo de comida enlatada entre las clases
trabajadoras, permitiendo que las compañías envasadoras ampliaran sus negocios para
satisfacer la demanda militar de alimentos no perecederos, permitiendo la producción en
masa y la venta en mayores mercados civiles tras los conflictos bélicos.

Hacia finales del siglo XIX, se desarrolló en envase agrafado, engatillado o engargolado,
(crimping and hook); el paso importante aportado por la nueva técnica fue formar unos
ganchos en disposición inversa, de manera que se pudieran enlazar en los bordes a unir del
cuerpo. Una vez unidos, se soldaban empleando un soldador manual. Daban mayor rigidez
y seguridad a la costura; este procedimiento permitía obtener envases de forma no cilíndrica
y aumentar la producción de la latas llegando hasta los 500 envases por minuto.

Este tipo de envases agrafados fueron considerados para productos como, aceite, pinturas,
productos químicos en general, así como algunos alimentos que no requieren de
tratamiento térmico para su conservación como galletas y harinas.

En 1861, Pellier en Francia obtuvo una patente de una máquina – engatilladora- que era
capaz de preparar los extremos a soldar, plegando los mismos y formando unos ganchos
que una vez unidos y apretados se soldaban con una aleación estaño-plomo en el exterior.
Inicialmente fueron los propios fabricantes de alimentos los que se fabricaban sus envases,
pero poco a poco fueron apareciendo fabricantes de latas propiamente dichos. A ello
contribuyó el desarrollo de máquinas específicas con un cierto grado de complejidad. Así en
1883 la empresa Norton Brothers Company de Chicago inventó una formadora de cuerpos
(bodymaker) semiautomática, con una soldadora de la costura lateral incorporada, llegando
a alcanzar una capacidad de producción de 40 cuerpos/minuto. En menos de una década
este equipo fue mejorado y ya fue capaz de rebasar los 100 cuerpos/minuto. La firma
Norton Brothers fue creada en 1868 en Toledo (Ohio); inicialmente era una envasadora de
vegetales que se fabricaba sus propios envases. Fue creciendo y especializándose en
fabricación de los mismos, acabando por montar fábricas dedicadas exclusivamente a este
mercado.

Las investigaciones de Louis Pasteur en Francia en 1860, sobre un nuevo método para
eliminar los microorganismos que pueden degradar con el paso del tiempo el vino, la
cerveza, o la leche, consistían en elevar la temperatura del líquido a 44°C durante un corto
tiempo; sus resultados habían dado origen a un nuevo proceso que actualmente garantiza
la seguridad de numerosos productos alimenticios del mundo; había nacido la
“Pasteurización”. Luego se comprobó que a temperaturas más altas, era posible destruir las
bacterias de descomposición de los alimentos, permitiendo además reducir los tiempos de
proceso.
Esto llevó a Isaac Salomón en los Estados Unidos en 1861 a agregar cloruro de calcio al
agua del proceso, con lo cual era posible llegar hasta los 115 ºC en baño abierto, lo que
permitió la reducción del tiempo de pasteurización de 6 horas a 1 hora.
El proceso de llenado de latas con alimentos (conservas) se realizaba manualmente; la lata
tenía un orificio de aproximadamente 4 cm en un extremo, por el cual se introducían el
alimento; en este momento comenzaba la etapa de pasteurización o esterilización, según la
temperatura y tiempo requerido por el alimento, y se introducía la lata en un baño de agua
caliente, cuando aún salía vapor de la lata se tapaba el orificio con una pieza soldada. Al
finalizar el proceso se almacenaban las latas en cuarentena para verificar la efectividad del
proceso y rechazar las latas “abombadas”, signo que el proceso de esterilización no había
sido satisfactorio, lo cual sucedía con regularidad!

Uno de los cambios más radicales en la fabricación de latas para conservas estaba por
llegar, debido a que el contacto entre metal y metal, como el que se producía en los cierres
agrafados, no era totalmente hermético. Ya había desarrollos en Europa para la utilización
de un sello de goma o caucho entre las tapas y el cuerpo de las latas; aunque la idea era
buena había que perfeccionarla; se empezaron a utilizar distintos materiales derivados del
caucho hasta que en 1896, en los Estados Unidos, Charles Ams patenta un compuesto de
sellado de caucho y goma, y en 1897 junto a su socio Julius Brenzinger patenta una
máquina que aplica el compuesto sellante a las tapas y las une al cuerpo de la lata
doblando dos veces y aplastando las pestañas de forma similar al agrafado. Este proceso
ahora se conoce como “sertido” ó “double seam” y nacen las Latas Sanitarias ¡!!

Para completar el desarrollo de la lata sanitaria, solamente faltaba mejorar las debilidades
de la hojalata ante ciertos productos agresivos que corroían el metal; los fabricantes de
latas buscaron ayuda en la industria química, y en el año de 1868 se empezaron a utilizar
en los Estados Unidos los primeros barnices interiores.

A nivel de los procesos de esterilización, un salto cualitativo fundamental, fue la aparición en


1880 en el mercado del “autoclave”. Consistía en un recipiente que se cerraba
herméticamente durante el proceso. Su gran aporte era subir la presión y temperatura de
forma significativa, pero además con la posibilidad de ser reguladas a voluntad. La presión
interior del envase y la exterior, se equilibraban mejor.

Hacia finales del siglo XIX, la humanidad ya disponía del conocimiento para conservar los
alimentos al eliminar los microorganismos patógenos que los degradan; estos procesos de
pasteurización y esterilización, solamente estaban esperando el envase en donde realizar el
proceso, y aquí fue donde la lata de hojalata que estaba totalmente consolidada hacia
inicios del siglo XX tomó ventaja sobre el vidrio al ser un mejor conductor del calor, más
liviano y más productivo.

Deseo hacer una acotación importante: hoy en día en nuestras casas aunque están llenas
de latas, el mejor sistema de conservación de alimentos es el refrigerador o nevera; y
aunque se desarrolló hacia 1911, su costo en ese momento era alrededor de 1000 USD (el
doble del costo de un vehículo Ford T); las neveras se masificaron hacia 1927. Por lo tanto
el desarrollo de las latas de conserva a mediados del siglo XIX permitió poder almacenar
por largo tiempo los alimentos y estar preparados en caso de pérdidas de cosechas, ampliar
la dieta y por ende la mejor nutrición de la población. Poco a poco muchos otros problemas
tuvieron que ser resueltos, hasta dominar completamente la técnica del envasado de
alimentos, pero el camino ya estaba marcado y en los siguientes años se avanzó muy
rápidamente.

En los inicios del siglo XX, el desarrollo de las latas continuó. En Europa se desarrollaron
una variedad de geometrías de latas: rectangulares, ovales, oblongas, piramidales que
representaban los gustos refinados de la Europa de principio de siglo y le daban un toque
de distinción a las tradicionales latas cilíndricas. De esta forma comenzó una identificación
de las formas con los productos, por ejemplo las sardinas con las latas rectangulares, los
mejillones con la lata oval.

Hasta los momentos no hemos hablado sobre la decoración ó identificación de las latas.
Hacia mediados del siglo XIX, la decoración de las latas se realizaba a mano, bien sea
pintándolas con pincel o adhiriendo una etiqueta; en algunos casos se realizaba un
troquelado en alto o bajo relieve del metal (“embossing”). En Londres alrededor de 1860
Robert Barclay realiza las primeras pruebas de transferencia de tinta desde un papel a una
lámina de hojalata y para 1875 la compañía Barclay & Fry inició la decoración de latas para
galletas por el proceso de lithografía Offset.

En el verano de 1914 se inicia la primera guerra mundial y nuevamente las latas de


conservas van a tener un lugar predominante; los soldados requerían de comida barata y
altamente calórica en enormes cantidades; se llegó a hablar de 70 millones de soldados que
participaron en dicha guerra durante cuatro años. Casi 20 años después nuevamente el
mundo entra en guerra hasta el año de 1945; se estima que participaron más de 100
millones de soldados. Que mejor empaque para transportar todas esas raciones de guerra
que las latas!

hojalata_army

Con la finalización de las guerras mundiales, los objetivos dejan de ser los altos volúmenes
de producción, y se retoman las mejoras y las innovaciones. El éxito logrado para conservar
por mucho tiempo los alimentos en un envase de hojalata, permitió desarrollar nuevas
tecnologías tanto en los materiales como en la tecnología de fabricación: las latas de
aerosol (1945), bebidas carbonatadas en latas de hojalata (1948), y las primeras latas de
aluminio (1958), desarrollo de latas 2 piezas (1960-1970).

A nivel de la hojalata, ésta se venía produciendo por el proceso de inmersión del acero en
estaño fundido; este proceso dejaba inconvenientes como pérdida de estaño y
discontinuidad de la película de estaño aplicada. En 1930 se desarrolló el proceso de
estañado por deposición electrolítica, garantizando un cubrimiento de estaño de mejor
calidad.

En los años 1960 los conocimientos sanitarios comprobaron la incidencia negativa del
plomo en el organismo y se comenzó a cuestionar el uso de las soldaduras con aleaciones
estaño-plomo en latas para conservas. En 1970 se encontró una solución ingeniosa que
permitía seguir utilizando los actuales formadores de cuerpos (body makers) incorporando
un equipo de soldadura eléctrica por punto y así cambiar el sistema de costura agrafada
(entrelazado de dos ganchos) y soldada por aleación estaño-plomo por una costura
solapada y soldada eléctricamente pero las aplicaciones con electrodos fijos de cobre
limitaban la velocidad de trabajo ya que los electrodos se ensuciaban con el estaño. Una
empresa suiza Soudronic, comenzó a construir soldadoras donde los electrodos fijos de
cobre fueron sustituidos por un hilo de cobre continuo que se desplazaba a la misma
velocidad que el envase a soldar; hoy en día ésta es la tecnología generalizada en la
fabricación de latas de tres piezas.

En las últimas décadas del siglo XX, los esfuerzos estuvieron enfocados en terminar de
corregir el principal inconveniente de las latas: ¿cómo la abro?. A pesar que había una serie
de dispositivos accesorios para abrir las latas, no siempre los teníamos a la mano cuando
las necesitábamos.
En 1956 Mikola Kondakow en Canadá desarrolla un sistema de apertura (pull tab) para
botellas y en 1962 Ermal Cleon Fraze hace lo mismo para las latas de bebidas: desarrolla
una tapa con una lengüeta precortada que al tirar de la argolla se desprendía de la tapa
(ring pull) y dejaba una ranura en forma de gota de agua por la cual se vertía el contenido
de la lata; había nacido la tapa de fácil apertura! y luego se expandió hacia los demás usos
de latas.

En los años 60 y 70 del siglo XX la evolución en la fabricación de latas dio un nuevo gran
paso: el desarrollo de las latas de dos piezas elaboradas por un proceso de embutición;
primero para las latas de aluminio y luego para las de hojalata. Este proceso que requiere
de aleaciones especiales en los metales, ha reducido los costos al aumentar las
velocidades de fabricación porque no se requiere doblar y soldar una lámina para formar el
cuerpo, sino que por procesos continuos de embutición partiendo de un disco se obtiene el
fondo y el cuerpo de la lata de forma simultánea.

Hoy estamos acostumbrados a ver cientos si no miles de productos empacados en distintos


tipos de latas. La lata de hojalata tiene más de 200 años, y se mantiene completamente
vigente, más aún cuando hablamos del medio ambiente, ya que es uno de los materiales
más fáciles de separar en los basureros o rellenos sanitarios por su propiedad magnética.
Tal era el magnetismo de las latas que Andy Warhol utilizó las latas de Sopas Campbell´s
como ícono en su Arte Pop

Procesos para fibras de valor agregado mediante solventes eutécticos profundos


innovadores
Resultados resumidos
Categoría de artículo
Artículo disponible en los siguientes idiomas:
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Nuevas tecnologias sostenibles de fabricacion de pasta de papel
El objetivo de la industria del papel y la pasta es disminuir de manera significativa las
emisiones de dióxido de carbono a la vez que se mejora la eficiencia energética y en el
consumo de recursos. Por este motivo, una iniciativa europea ha desarrollado una
novedosa tecnología para la producción más ecológica de la pasta de papel.

Cambio climático y medio ambiente


CAMBIO CLIMÁTICO Y MEDIO AMBIENTE
alimentos y recursos naturales
ALIMENTOS Y RECURSOS NATURALES
investigacion fundamental
INVESTIGACION FUNDAMENTAL

En la actualidad, la fabricación de pasta de madera para aislar las fibras de celulosa para la
producción de papel utiliza tecnologías con un elevado consumo de energía creado hace
más de un siglo y que requiere la utilización de combustibles fósiles. Existe un consenso
generalizado sobre la necesidad de emplear procesos más verdes y que requieren menos
energía, que son más sostenibles y que a la vez mantienen la eficiencia de la producción de
pasta de alta calidad. La industria papelera y de la pasta puede realizar una importante
contribución hacia el uso eficiente de los recursos, apoyando los esfuerzos mundiales hacia
una bioeconomía con bajas emisiones de carbono. Los socios del proyecto financiado con
fondos europeoshan desarrollado una tecnología innovadora para las materias primas a
base de madera y de lignocelulosa agroindustrial. «Nuestro objetivo era lograr una
reducción energética del 40 % y de las emisiones de CO2 en un 80 % en las industrias de la
pasta y la fabricación de papel», explica la coordinadora del proyecto, Annita Westenbroek.
Disolventes DES La tecnología PROVIDES se basa en los disolventes eutécticos profundos
(DES, por sus siglas en inglés), una nueva clase de disolventes naturales. Los componentes
individuales de los DES tienen de forma natural puntos de fusión superiores a los 100 °C,
pero al mezclarlos forman líquidos de baja volatilidad a temperatura ambiente. Este tipo de
disolventes fue descubierto hace quince años y ya se ha empleado en aplicaciones
electroquímicas. «Hace tan solo cinco años se descubrió que algunos des naturales
presentan una solubilidad muy alta de la lignina, lo que indica que podrían utilizarse como
nuevos disolventes para la pasta de papel. En nuestro proyecto, utilizamos DES a una
temperatura y presión mínima bajas para aislar la lignina de la madera, lo que nos permite
obtener fibras de celulosa de alta calidad y pureza para la fabricación de papel», continúa
Westenbroek. El proyecto PROPORCIONA más de cien des. Algunos de ellos demostraron
una capacidad única para disolverse y, por consiguiente, fraccionar ligeramente la madera.
Las fibras de celulosa producidas eran rectas y con una forma adecuada, lo que permitía
obtener un papel con unas buenas características de adherencia interna y de resistencia a
la tracción. Así, los subproductos de lignina y hemicelulosa pueden ser objeto de una nueva
valorización. Otro logro importante del proyecto ha sido el desarrollo de los primeros DES
hidrofóbicos que mejoran de forma significativa el aislamiento de los componentes frente a
la pasta transparente. Más allá de una tecnología más verde «Los DES son disolventes
basados ​en la naturaleza, renovables, biodegradables y eficientes que nunca antes se
habían empleado en la industria papelera y de la pasta ni para ningún otro fraccionamiento
de la biomasa», resalta Westenbroek. Sin duda, el descubrimiento de los DES tiene el
potencial de revolucionar el proceso de fabricación de la pasta de papel, abriendo una vía
para producir pasta con un mínimo de energía, de emisiones y de residuos. Cabe destacar
que se espera que la aplicación de esta tecnología totalmente novedosa en la industria
papelera impulse la sostenibilidad gracias a la eficiencia en cuanto a la energía, los costes y
los recursos. Por otra parte, los DES podrían usarse también para recuperar celulosa de los
residuos y para disolver las tintas y los contaminantes del papel para su reciclado. Sin
embargo, todavía existen muchas lagunas tecnológicas que deben cubrirse para hacer
avanzar hasta la siguiente fase de esta tecnología de laboratorio. Las actividades en curso
del consorcio PROVIDES tienen como finalidad optimizar el proceso de deslignificación y
mejorar la recuperación y la reutilización de los DES. Actualmente, los investigadores están
preparando un estudio piloto para probar los DES a una mayor escala y validar los efectos
ambientales y el beneficio climático. El impacto medioambiental de los resultados de
PROVIDES podría extenderse más allá de la industria papelera, dado que la lignina pura
puede sustituir a sustancias aromáticas basadas en materiales fósiles de la industria
química. En definitiva, el enfoque de PROVIDES busca mejorar los procesos tradicionales
de fabricación de pasta de papel al producir unos productos de la máxima calidad con el
menor consumo de energía y costes. El fin último, concluye Westenbroek, es: «Aplicar
comercialmente la innovación tecnológica de los DES de aquí a 2030 para apoyar la
consecución de los objetivos climáticos por parte de la industria papelera y de la pasta». El
impacto medioambiental de los resultados de PROVIDES podría extenderse más allá de la
industria papelera, dado que la lignina pura puede sustituir a sustancias aromáticas basadas
en materiales fósiles de la industria química. En definitiva, el enfoque de PROVIDES busca
mejorar los procesos tradicionales de fabricación de pasta de papel al producir unos
productos de la máxima calidad con el menor consumo de energía y costes. El fin último,
concluye Westenbroek, es: «Aplicar comercialmente la innovación tecnológica de los DES
de aquí a 2030 para apoyar la consecución de los objetivos climáticos por parte de la
industria papelera y de la pasta». El impacto medioambiental de los resultados de
PROVIDES podría extenderse más allá de la industria papelera, dado que la lignina pura
puede sustituir a sustancias aromáticas basadas en materiales fósiles de la industria
química. En definitiva, el enfoque de PROVIDES busca mejorar los procesos tradicionales
de fabricación de pasta de papel al producir unos productos de la máxima calidad con el
menor consumo de energía y costes. El fin último, concluye Westenbroek, es: «Aplicar
comercialmente la innovación tecnológica de los DES de aquí a 2030 para apoyar la
consecución de los objetivos climáticos por parte de la industria papelera y de la pasta». En
definitiva, el enfoque de PROVIDES busca mejorar los procesos tradicionales de fabricación
de pasta de papel al producir unos productos de la máxima calidad con el menor consumo
de energía y costes. El fin último, concluye Westenbroek, es: «Aplicar comercialmente la
innovación tecnológica de los DES de aquí a 2030 para apoyar la consecución de los
objetivos climáticos por parte de la industria papelera y de la pasta». En definitiva, el
enfoque de PROVIDES busca mejorar los procesos tradicionales de fabricación de pasta de
papel al producir unos productos de la máxima calidad con el menor consumo de energía y
costes. El fin último, concluye Westenbroek, es: «Aplicar comercialmente la innovación
tecnológica de los DES de aquí a 2030 para apoyar la consecución de los objetivos
climáticos por parte de la industria papelera y de la pasta».

Palabras clave
PROVEE, fabricación de pasta, emisiones de dióxido de carbono, disolventes eutécticos
profundos (DES)

Packaging sostenible: Crece la demanda en consumidores por empaques que


generen menos residuos

Un estudio realizado por DS Smith e Ipsos MORI expone que a pesar de la crisis sanitaria
mundial, los consumidores continúan demandando packaging sostenible.

Según el citado estudio, 85% de los entrevistados compran productos que utilicen el menor
packaging posible. Mientras que 29% declara que ha dejado de comprar determinadas
marcas porque su packaging no es sostenible.

El estudio no solo expone aquellos elementos que han cambiado debido a la Covid-19, sino
que también pone de manifiesto cuáles son las prioridades que han permanecido, y
demuestra que, entre los consumidores de Europa, la sostenibilidad continúa siendo una de
ellas.

Es en estos momentos tan determinantes, que los minoristas y marcas deben incorporar el
packaging sostenible para asegurarse así de recoger los beneficios para el medio ambiente
y para el consumidor

La higiene es otro de los temas que preocupa a los consumidores, por ello la mayoría se
lava las manos minuciosamente después de tocar artículos recibidos vía online. Mientras
que el 30% se deshace del packaging con más rapidez.

Packaging sostenible-bebida
Aunque el cartón tiene un ciclo de vida corto, su reciclabilidad lo convierte en una magnífica
opción.

Soluciones en envases y embalajes sostenibles


DS Smith prevé que la necesidad de nuevas soluciones de envases sostenibles aumentará
en los próximos meses, y continúa aplicando sus Principios de Diseño Circular para diseñar
soluciones circulares de packaging, que resuelvan los continuos desafíos que plantea el
mercado.

Estos principios reflejan el objetivo de la compañía incluido en su nueva estrategia de


sostenibilidad Now and Next, que consiste en utilizar los envases y el reciclaje para crear
una economía circular. Dos de las principales áreas de la empresa se centran en ofrecer
envases 100% reutilizables o reciclables y resolver la problemática de los plásticos con
alternativas sostenibles.

Materiales sostenibles para packaging


Hablar de materiales sostenibles para packaging es hablar de materiales con modelos de
producción eficiente, de productos reciclables y reutilizables y, en definitiva, de minimizar la
huella que puedan los embalajes en el medioambiente.
A continuación tres materiales sostenibles para packaging:

Cartón: Uno de los más sostenibles y económicos por su fácil reutilización y bajo impacto
ambiental. Aunque el cartón tiene un ciclo de vida corto, su reciclabilidad lo convierte en una
magnífica opción. También es muy resistente a las fuerzas contundentes y penetrantes,
manteniendo cualquier producto protegido durante el transporte. Además, una simple caja
de cartón es biodegradable en más del 80%.

Bioplásticos o plásticos vegetales: Provienen de vegetales como la soja, el maíz o la fécula


de patata y su desarrollo es producto de la necesidad de encontrar un material con
características similares al plástico, que provenga de fuentes renovables y que sea menos
contaminante. Es un material resistente, 100% biodegradable y versátil y ya se usan en
sectores como agricultura, industria textil, medicina y, sobre todo, en el mercado de
embalajes y envases.

Vidrio. Se considera un material sostenible porque su reciclado es integral, se aprovecha el


100% del material y se convierte de nuevo en otro envase. De esta forma, el ciclo de vida es
infinito. Ni siquiera se puede diferenciar un envase de vidrio nuevo de otro fabricado con
material reciclado; sus características y garantías son exactamente las mismas.

Tendencias de packaging sostenible para 2021


El packaging de la industria alimentaria evoluciona de la mano de las nuevas necesidades y
tendencias del mercado. En los últimos meses, a causa de la pandemia mundial del
coronavirus, se ha convertido en un elemento estratégico que ayuda a maximizar la
protección, higiene y seguridad de los productos.

Siempre desde una perspectiva sostenible y responsable con el medio ambiente. A


continuación las principales tendencias de packaging sostenible para el este año:

Films de envasado 100% biodegradables. El desarrollo y uso de materias primas


sostenibles (recicladas, biodegradables, compostables, etc.) ha aumentado la demanda de
soluciones de embalaje y envases ecológicos. Un ejemplo a destacar, es el uso, cada vez
más implementado, del film 100% biodegradable alimentario. Este biofilm es respetuoso con
el medio ambiente y compostable industrialmente, ya que cumple con la normativa
EN13432.

Embalaje 100% compostable. Se trata de un embalaje que se descompone en una pila de


compost. Uno de sus principales beneficios es que las sustancias orgánicas en
descomposición que forma, pueden ser usadas como fertilizante. En las plantas de
compostaje de residuos orgánicos se cumplen las condiciones de presencia de oxígeno,
microorganismos, humedad y temperatura alta.

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