1.-“Yo controlo”.
Esta es la famosa frase, la frase que tantas y tantas veces hemos dicho, yo no me engancharé, yo
se de qué va esto, se hasta donde puedo llegar, a mi nunca me ocurrirá lo que a fulanito o a menganito, NUNCA.
Bueno, pues eso también lo pensaba yo, empiezas con unas invitaciones, luego ya te juntas con alguien y empiezas a
robar medio gramo, pero el círculo se va ampliando y de ponerte en alguna fiesta “muy especial” pasas a construir
fiestas y eventos todos los fines de semana por el simple hecho de que quieres volver a ponerte. Pasan, en muchos
casos unos meses, en otros años. Fuí consumidora de cocaína durante 12 años y claro, YO TAMBIEN
CONTROLABA.
MENTIRA, esto no se controla, después de 12 años de consumo, al principio esporádicamente y poca cantidad, al
final caían los gramos como la nieve en la sierra, a puñados, terminas queriendo morir.
A día de hoy, después de más de 8 años limpia, puedo decir que se destruyó un matrimonio, una familia, muchas
amistades, y mucha salud, pero hay formas de salir, hay especialistas, está la familia y sobre todo la fuerza de
voluntad de cada uno.
Sólo digo una cosa, cuando se deja, la vida vale más, las pequeñas cosas valen más y tú mismo vales más, pero
cuesta tanto dejarlo…….., que nadie se engañe, esto mata, pero no sólo a la persona sino a todo lo que le rodea.”.
Un saludo
R.M.Z.
2.-“Empecé a fumar cannabis con 14 años, sólo lo hacía de vez en cuando y siempre en compañía. Nos reuníamos
todos, supuestamente, para jugar a las cartas, pero en realidad lo que nos llevaba allí eran las ganas de fumar.
Aunque esto lo veo claro ahora, porque antes creía que controlaba. Me encantaba esa sensación de pasarnos el
cigarrillo, me hacía sentir muy unido a mi gente. Años después, comencé a fumar a diario, sólo por las noches, para
acabar, más tarde, fumando entre seis y ocho canutos diarios. Se que muchos pensareis que no es tan grave, que los
porros no tienen tantos efectos perjudiciales como otras drogas, y puede que así sea, (aunque hay informaciones
muy dispares al respecto), pero lo peor es verte convertido en su esclavo. Yo no concibo la vida sin cannabis, no se
estar en mi casa sin fumar, ni tampoco en la calle. Algunas novias que he tenido se han acabado cansando de mi
apatía, de verme siempre tirado en el sofá, metido en mi mundo, porque en ese momento me apetecía más eso que
salir a cenar con ellas. He pasado largas temporadas desconectado del planeta, fumado, metido en mi casa y sin
llamar a nadie, porque nada me motivaba más, ni ver a mi gente, ni cualquier plan, que estar fumado. Es verdad
que no todo el mundo acaba así, hay quien puede ser más moderado, pero hay otros muchos, como yo, que no
sabemos, no queremos o no podemos. Espero que este no sea nunca tu caso. No banalices la adicción psicológica al
cannabis, puede ser igual o más fuerte que la de drogas aparentemente más peligrosas.”
C.
3.-“La triste realidad es que era demasiado joven y me dejé llevar por las circunstancias y por qué no decirlo, por
los amigos… A mis 17 años me veía allí plantada, inclinada sobre la mesa mirando aquel polvo blanco, “accedí a la
invitación y esnifé mi primera raya de coca en aquella larga noche donde caerían los gramos a pares. Fue el
principio de los 5 años que duró mi pesadilla, presa de mis mentiras, de robos de dinero en casa, de días sin
aparecer ni dar señales de vida, de abandonar mis estudios, la culpable de los llantos y las penas de mis padres…
Una agonía que mata en vida, pero es tu vida hasta que no decides lo contrario y quieres cambiarla.
Desear morir y morirte es lo mejor que te deseas cuando estás enganchado a la cocaína, no se puede vivir sin ella.
¿Alguien se imagina poder vivir sin aire? Los ataques de ansiedad te oprimen el pecho cuando te terminas la
última bolsa, ya no hay más dinero pero necesitas más y más y más… Te desesperas, el corazón late con una fuerza
descomunal, la nariz llena de sangre y heridas producidas por los cortes que genera la coca al consumirla, no
comes, no duermes, la depresión es tu pan de cada día… En el infierno se puede estar mucho mejor, creeme.
Ahora tengo 24 años, mi existir en este mundo ha cambiado desde que afronté mi enfermedad y abrí los ojos.
Busqué el apoyo de mis familiares y ayuda en un Centro de Integración Juvenil, junto con todos ellos y mis ganas
de superación hoy puedo gritar que: SOY EX-COCAINÓMANA!!! Llevo 2 años y medio sin consumir y así me
mantendré hasta el día que me muera porque mi vida vale más que ese maldito polvo blanco!!!”
Mª José C.
4.-“Soy una chica de 20 años enganchada al cannabis. Nunca pensé que llegaría a esto. Al principio no le ves
el riesgo, porque sólo consumes de vez en cuando. Lo peligroso es cuando recurres al cannabis para
conseguir algo determinado. En mi caso es para relajarme. Al principio fumaba con amigos y nunca en mi
casa, pero de repente un día tuve un problema, que me puso muy nerviosa y decidí fumarme un canuto para
relajarme. Esto es muy tentador, porque es más fácil fumarte un porro que aprender a relajarte, sobre todo
para mí que soy muy nerviosa. Así que, a partir de ahí, cada vez que estaba nerviosa o que había pasado algo
durante el día que no me había gustado, fumaba. Ahora me arrepiento, porque no se relajarme sin fumar y
esto me hace sentir fatal. Tendría que haber probado otras vías, como el yoga, la relajación o haberlo
consultado con un psicólogo, pero preferí optar por la vía fácil y ahora estoy pagando las consecuencias.”
E.C.H.
5.-“Tengo 24 años y de vez en cuando consumo cocaína y pastillas. Lo cierto es que me lo paso mejor, bueno,
mejor dicho, pienso que me lo voy a pasar mejor, pero, en realidad, si lo analizo, no es así. El problema es
que no tengo límite, cuando salgo, salgo hasta las mil, cuando practico deporte, lo hago hasta quedar
reventado y cuando salgo, me pongo hasta que se acaba toda la bolsa. Luego, no puedo ni hablar, y menos
aún, ligar, porque menudo susto se llevaría cualquier tía de verme en ese estado. Lo único que hago es bailar
desenfrenadamente hasta que cierran. Cuando llego a mi casa, me siento mal, pienso que si mis padres lo
supieran se sentirían poco orgullosos de mí. Me planteo que el próximo fin de semana ya no me voy a poner
más, pero cuando llega, nos reunimos los colegas y volvemos a pillar. Pienso que no estoy muy enganchado,
pero reconozco que a veces me da miedo que este círculo no se rompa nunca. En fin, yo no voy a decir lo que
tienen que hacer, pero si pudiera volver atrás creo que no la probaría, para así evitarme estos quebraderos
de cabeza.”
Suerte a todos,
M.
6.-“Hola, me llamo Eva y tengo 22 años. Probé la cocaína con 18 años por dos razones: por curiosidad y para
que mi novio de aquel entonces me considerase “enrollada”. Vaya falta de personalidad, pensareis,… pues sí.
Ahora me doy cuenta de que a veces resultas más interesante cuando tienes tus ideas claras y tu propio
criterio, pero en esos tiempos era una niña. Nunca llegué a pasar de dos o tres rayas por noche, porque
nunca me ha gustado perder los papeles, sin embargo, cada vez que salía me apetecía y, entonces, me empecé
a asustar. No quería tener esa atadura, quería poder salir sin robar, recuperar el control de la situación, así
que me lo propuse y lo conseguí. Mi ex-novio, sin embargo, está super enganchado y sus colegas también.
Alguna vez me los he encontrado y dan un poco de pena. Lo que antes me parecía interesante de él, ahora me
parece inmaduro. Y, sinceramente, le auguro un final un poco trágico, porque no ha querido estudiar, se
dedica a pasar coca y pastillas y el poco dinero que tiene lo utiliza para comprar droga.
Yo creo que no a todo el mundo le afecta la droga de la misma manera, unos acaban enganchados y otros se
dan cuenta a tiempo y ponen el freno, pero lo que está claro es que entrar en este mundo es andar sobre
arenas movedizas, porque no sabes en qué grupo vas a estar tú…y te aseguro que todo el mundo piensa que
está en el segundo, (incluido mi ex-novio).
Eva.