MYRIAM ÁVILA ROLDÁN
Magistrada ponente
CUI: 05001220400020230083401
Radicación n.° 132412
STP12069-2023
(Aprobado acta n°164)
Bucaramanga, treinta y uno (31) de agosto de dos mil
veintitrés (2023).
I. OBJETO DE LA DECISIÓN
La Sala resuelve la impugnación formulada por OLGA
CANO AGUDELO contra la sentencia proferida el 17 de julio de
2023 por la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Medellín, que declaró improcedente la
acción de tutela mediante la cual solicitaba dejar sin efecto
las decisiones del 23 de noviembre de 2022 y el 8 de febrero
de 2023 -que habían negado la solicitud de libertad
condicional-.
En resumen, la impugnante considera que los
funcionarios judiciales accionados vulneraron su derecho
fundamental al debido proceso porque, en su criterio,
desatendieron el precedente jurisprudencial que se ha
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edificado en materia de libertad condicional y el fin
resocializador de la pena.
II. HECHOS
1.- OLGA CANO AGUDELO se encuentra privada de la
libertad desde el 9 de noviembre de 2017, cumpliendo la pena
principal de 130.8 meses de prisión y multa de 540 smlmv
por el delito de Concierto para Delinquir Agravado y Trata de
Personas, condena impuesta por el Juzgado Quinto Penal del
Circuito Especializado de Medellín y cuya vigilancia de
ejecución de pena se encuentra en cabeza del Juzgado
Cuarto de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de
Pereira.
2.- En noviembre de 2022, allegó solicitud de libertad
condicional al Juzgado Cuarto de Ejecución de Penas y
Medidas de Seguridad de Pereira, el cual negó la concesión
del subrogado mediante Auto N.º 3188 del 23 de noviembre
de 2022, decisión apelada por la solicitante.
3.- Mediante Auto del 8 de febrero de 2023, el Juzgado
Quinto Penal del Circuito Especializado de Medellín confirmó
la decisión de primera instancia, negando la libertad
condicional.
III. ANTECEDENTES PROCESALES RELEVANTES
4.- El 10 de julio de 2023, el Tribunal Superior de
Medellín admitió la acción de tutela interpuesta por OLGA
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CANO AGUDELO en la que manifestó una presunta vulneración
de su derecho al debido proceso, al incurrir en una vía de
hecho por la inobservancia del precedente jurisprudencial en
materia de libertad condicional y el fin resocializador de la
pena.
5.- El 17 de junio de 2023, el Tribunal Superior de
Medellín declaró improcedente la acción de tutela. La Sala
enfatizó que:
(...) las decisiones a las que llegaron los despachos accionados
constituyen una interpretación fundamentada, no susceptible de
ser determinada como un yerro de los funcionarios judiciales del
que se pueda concluir vulneración alguna a los derechos
fundamentales invocados por la actora, pues las mismas están
acorde con las condiciones expresadas por la Sala Penal de la
Corte Suprema de Justicia y, en todo caso, no contradicen los
postulados del legislador.
Además, el principio de autonomía judicial impide deslegitimar en
sede de acción constitucional lo decidido al interior de un proceso
ordinario por el simple hecho de no compartir lo allí plasmado; por
ello, no es posible efectuar una nueva valoración sobre el asunto y
emitir conceptos de fondo.
6.- El 19 de julio de 2023, OLGA CANO AGUDELO formuló
recurso de impugnación. Adujo que el Tribunal no evidenció
la incongruencia entre la motivación de las decisiones
atacadas y el precedente señalado, anunciando que:
En la materia, la Corte Constitucional entre otros, en los fallos C-
233/16, C-328 de 2016 ha reiterado que la finalidad de la pena
de prisión en un Estado Social y Democrático de Derecho no es otra
distinta al marco de la resocialización del infractor, así mismo el
precedente edificado a través de las decisiones T-019 de 2017, T-
640 de 2017, T-265 de 2017 ha insistido a los operadores jurídicos
en tratándose del estudio de la libertad condicional- la priorización
en el estudio del subrogado penal sobre el marco de la
resocialización del condenado.
(…)
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Aun ante la existencia del precedente constitucional, vigente-, se
siguen edificando decisiones que, como la presente, marginan,
desechan y aíslan el marco de la resocialización del penado
durante la ejecución de la pena y priorizan en su estudio, la
gravedad de la conducta punible, considerando como fin medular
el de la retribución justa como lo afirmo el mismo Juez 5 Penal del
Circuito Especializado de Medellín.
(…)
Y es que, en este escenario, la accionante OLGA CANO AGUDELO-
ha cumplido alrededor del 60% de la sanción penal impuesta, y ha
observado un comportamiento positivo, calificado como “BUENO”
y “EJEMPLAR” por parte de la Autoridad Carcelaria y Penitenciaria
(INPEC), que a las voces de lo previsto en los arts. 471, 472 del
C.P.P y numeral 2 del art. 64 del C.P, permiten inferir, deducir, que
no requiere mayor tratamiento Penitenciario.
Aun, ante la gravedad del comportamiento desplegado, de acuerdo
al precedente citado, es imperioso para el Juez Ejecutor de la Pena,
priorizar en su valoración, si el objetivo de la Resocialización es
conseguido, tal componente, ligado a la “Reinserción Social” (Inc.
2 Art. 4 C.P), de tal suerte, que el análisis de la gravedad de la
conducta punible, sin ser excluido, corresponde a un componente
secundario, y no preferente, como lo mal entendió el Tribunal.
IV. CONSIDERACIONES
a. Competencia
7.- La Sala es competente para conocer de la
impugnación propuesta, de conformidad con lo previsto en el
artículo 86 de la Constitución Política, el artículo 32 del
Decreto 2591 de 1991 y el Decreto 333 de 2021, toda vez que
la decisión de primera instancia fue emitida por la Sala de
Decisión Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Medellín, respecto de la cual ostenta la calidad de superior
funcional.
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b. Problema jurídico
8-. De acuerdo con los hechos del caso, a la Sala le
corresponde determinar si el Juzgado Cuarto de Ejecución
de Penas y Medidas de Seguridad de Pereira y Quinto Penal
de Circuito de Medellín vulneraron el derecho fundamental
al debido proceso al no aplicar la jurisprudencia sobre
libertad condicional y el fin resocializador de la pena, en la
valoración de la solicitud de libertad condicional interpuesta
por OLGA CANO AGUDELO.
c. Sobre la procedencia excepcional de la acción de
tutela contra providencias judiciales
9.- La Corte Constitucional ha precisado que la acción
de tutela contra providencias judiciales es un mecanismo
excepcional, de tal forma que, su aplicación no puede generar
afectaciones a la seguridad jurídica ni a la autonomía
funcional de los jueces.
10.- Al respecto, la Corte Constitucional en la sentencia
CC C–590 de 2005 expresó que la tutela contra providencias
judiciales es excepcionalísima y solo procede cuando se
cumplen ciertos y rigurosos requisitos de procedibilidad:
unos de carácter general, que habilitan la interposición de la
acción y otros de carácter específico, relacionados con la
procedencia del amparo.
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10.1.- En relación con los «requisitos generales» de
procedencia deben acreditarse, y en su orden, los siguientes:
(i) la relevancia constitucional del asunto; (ii) el agotamiento
de todos los recursos ordinarios y extraordinarios de defensa
judicial; (iii) la inmediatez, (iv) que se trate de una
irregularidad procesal que tenga una incidencia directa y
determinante sobre el sentido de la decisión cuestionada; (v)
que se identifiquen razonablemente los hechos generadores
de la vulneración y los derechos afectados y que se hubiere
alegado tal circunstancia al interior del proceso en donde se
dictó la providencia atacada; y (vi) que no se trate de una
tutela contra tutela. Si falta al menos uno de estos requisitos
la solicitud de amparo debe declararse improcedente.
10.2.- Por su parte, los «requisitos o causales
específicas» hacen referencia a determinados escenarios
especiales que afectan la integridad de la decisión judicial y
que justifican la intervención del juez constitucional para
salvaguardar los derechos fundamentales. En este sentido,
para que prospere una tutela contra una providencia judicial
se requiere que se presente, al menos, uno de los siguientes
vicios o defectos: defecto orgánico; procedimental absoluto;
defecto fáctico; defecto sustantivo; error inducido; falta de
motivación; desconocimiento del precedente; o violación
directa de la Constitución. En caso de que, luego de realizar
el análisis de fondo, se advierta la configuración de uno o
más de estos defectos o vicios, lo que sigue por parte del juez
constitucional es conceder el amparo y, en caso contrario,
negarlo.
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11.- A pesar de que hoy estos parámetros son aceptados
en las diferentes jurisdicciones, es necesario insistir en que
ellos definen una metodología estricta de análisis frente a las
tutelas contra providencias judiciales. Así, en primer lugar,
deben analizarse siempre y en orden los «requisitos
generales» de procedibilidad. La ausencia de uno solo de ellos
supone necesariamente la declaratoria de improcedibilidad
de la acción. Si, por el contrario, concurren los requisitos
generales, en segundo lugar, lo que sigue es el análisis de
la(s) «causal(es) específica(s)» de procedencia que
eventualmente se configure(n) de acuerdo con los hechos y
particularidades de cada caso. Si el juez constitucional
encuentra acreditada al menos una de esas causales, lo que
procede entonces es conceder el amparo solicitado. A
continuación, se realizará este análisis en el caso concreto.
d. Análisis de la configuración de los «requisitos
generales» de procedibilidad
12.- Resulta incuestionable que se está frente a un
asunto de relevancia constitucional, pues se trata de analizar
si los Juzgados Cuarto de Ejecución de Penas y Medidas de
Seguridad de Pereira y Quinto Penal del Circuito de Medellín,
vulneraron los derechos fundamentales de la accionante al
proferir los autos del 23 de noviembre del 2022 y 8 de febrero
del año en curso, respectivamente, en virtud de los cuales le
negaron su solicitud de libertad condicional.
13.- Se corroboró que la parte actora no cuenta con otro
medio de defensa distinto al de la acción de tutela; se
encuentra satisfecho el principio de inmediatez, pues el
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proveído cuestionado que puso fin al trámite ordinario es del
8 de febrero de 2023, en tanto que la tutela fue promovida el
10 de julio siguiente. Igualmente, la accionante identificó, de
forma razonable, los hechos que originaron la vulneración
denunciada y los derechos afectados.
14.- Así, satisfechas las causales de orden general,
procede la Corte a estudiar las de índole especial, con el fin
de establecer si dichas providencias se encuentran inmersas
en algún tipo de defecto que pueda llevar a su invalidación.
e. Los presupuestos legales y jurisprudenciales para
la concesión de la libertad condicional
15.- El artículo 64 del Código Penal, modificado por el
artículo 30 de la Ley 1709 de 2014, estipula la procedencia
de dicho mecanismo sustitutivo de la pena, así:
[…] El juez, previa valoración de la conducta punible, concederá la
libertad condicional a la persona condenada a pena privativa de
la libertad cuando haya cumplido con los siguientes requisitos (…):
1. Que la persona haya cumplido las tres quintas (3/5) partes de la pena.
2. Que su adecuado desempeño y comportamiento durante el
tratamiento penitenciario en el centro de reclusión permita suponer
fundadamente que no existe necesidad de continuar la ejecución de la
pena.
3. Que demuestre arraigo familiar y social.
Corresponde al juez competente para conceder la libertad condicional
establecer, con todos los elementos de prueba allegados a la actuación,
la existencia o inexistencia del arraigo.
En todo caso su concesión estará supeditada a la reparación a la víctima
o al aseguramiento del pago de la indemnización mediante garantía
personal, real, bancaria o acuerdo de pago, salvo que se demuestre
insolvencia del condenado.
El tiempo que falte para el cumplimiento de la pena se tendrá como
periodo de prueba. Cuando este sea inferior a tres años, el juez podrá
aumentarlo hasta en otro tanto igual, de considerarlo necesario.
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16.- La Corte Constitucional, en sentencia CC C-757-
2014, determinó, en primer lugar, cuál es la función del juez
de ejecución de penas frente a la valoración de la conducta
punible, así:
«[E]l juicio que adelanta el Juez de Ejecución de Penas tiene una finalidad
específica, cual es la de establecer la necesidad de continuar con el
tratamiento penitenciario a partir del comportamiento carcelario del
condenado. En este contexto, el estudio del Juez de Ejecución no se hace
desde la perspectiva de la responsabilidad penal del condenado –
resuelta ya en la instancia correspondiente, ante el juez de conocimiento-
sino desde la necesidad de cumplir una pena ya impuesta. En el mismo
sentido, el estudio versa sobre hechos distintos a los que fueron objeto
de reproche en la sentencia condenatoria, cuáles son los ocurridos con
posterioridad a la misma, vinculados con el comportamiento del
sentenciado en reclusión.
[…]
[L]os jueces de ejecución de penas no realizarían una valoración ex novo
de la conducta punible. Por el contrario, el fundamento de su decisión en
cada caso sería la valoración de la conducta punible hecha previamente
por el juez penal».
17.- Adicionalmente, en el citado fallo, reconoció que la
redacción del artículo 64 del Código Penal no establece qué
elementos de la conducta punible debían considerar los
jueces de ejecución de penas, ni los parámetros a seguir para
asumir las valoraciones que de ella hicieron previamente los
jueces penales en la sentencia, por lo que aquellos debían
“tener en cuenta todas las circunstancias, elementos y
consideraciones hechas por el juez penal en la sentencia
condenatoria, sean éstas favorables o desfavorables al
otorgamiento de la libertad condicional”.
18.- Posteriormente, en sentencias CC C-233-2016, CC
T-640-2017 y CC T-265-2017, el Tribunal Constitucional
determinó que, para facilitar la labor de los jueces de
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ejecución ante el ambiguo panorama, debían tener en cuenta
que la pena no ha sido pensada únicamente para lograr que
la sociedad y la víctima castigaran al condenado y que con
ello vean sus derechos restituidos, sino que responde a la
finalidad constitucional de la resocialización como garantía
de la dignidad humana. Por lo anterior, estimó que aquellos
debían velar por la reeducación y la reinserción social de los
penados, como una consecuencia natural de la definición de
Colombia como un Estado Social de Derecho fundado en la
dignidad humana, que permite humanizar la pena de
acuerdo con el artículo 1º de la Constitución Política (CC T-
718-2015).
19.- Acorde con lo expuesto, la Corte Suprema de
Justicia estableció que, si bien el juez de ejecución de penas,
en su valoración, debía tener en cuenta la conducta punible,
también debía analizar la participación del condenado en las
actividades programadas al interior del centro carcelario,
como una estrategia de readaptación social en el proceso de
resocialización (CSJ SP 10 oct. 2018, rad. 50836), pues el
objeto del Derecho Penal en un Estado como el colombiano
no es excluir al delincuente del pacto social, sino buscar su
reinserción en el mismo (CC C-328-2016).
20.-Por lo tanto, el papel del juez de ejecución de penas
al abordar una solicitud de libertad condicional radica en
evaluar cómo debe valorarse la conducta delictiva. Este
análisis se basa en un examen del veredicto condenatorio
existente, sin considerar nuevos argumentos que no estén ya
contemplados en la decisión de responsabilidad penal.
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21.- Adicionalmente, esta Sala ha sostenido que si bien
el juez vigía debe analizar la gravedad de la conducta, ese
aspecto no puede ser el único elemento a estudiar a la hora
de resolver las solicitudes de libertad condicional, sino que
esa labor requiere del análisis integral de los aspectos
positivos y negativos consignados en la sentencia, así como
el proceso de resocialización, pues sólo a partir del estudio
ponderado de aquellos aspectos es dable negar o acceder al
beneficio citado (CSJ AP2977-2022, rad. 61471, 12 jul. 2022
y CSJ AP3348–2022, rad. 61616, 27 jul. 2022).
f. Configuración de los defectos específicos en los
autos del 23 de noviembre de 2022 y 8 de febrero de 2023
22.- En este caso, se conoce que la señora OLGA CANO
AGUDELO fue condenada por el Juzgado 5° Penal del Circuito
Especializado de Medellín, el 29 de agosto de 2018, a la pena
principal de 130,8 meses de prisión y multa de 540 s.m.l.m.v
al encontrarla penalmente responsable de los delitos de
concierto para delinquir y trata de personas.
23.- La sanción es vigilada en la actualidad por el
Juzgado Cuarto de Ejecución de Penas y Medidas de
Seguridad de Pereira, ante quien la interesada solicitó la
libertad condicional. En auto del 23 de noviembre de 2022,
le fue negada esa solicitud ante el incumplimiento del
presupuesto subjetivo -gravedad de las conductas por las
que fue condenada-. En dicha decisión se plasmó que:
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(...) si bien Olga Cano Agudelo cumple con la mayoría de los
requisitos legalmente establecidos para acceder a la libertad
condicional, la valoración en extenso de la gravedad de la
conducta efectuada por el Juzgado de conocimiento, al punto
que se partió del cuarto medio de la pena establecida a Imponer,
hace que no sea posible acceder al beneficio liberatorio deprecado
en este momento.
En el presente caso, el requisito previo de valoración de la
conducta punible establecido por el artículo 64 del CP no es
superado. Se realizaron consideraciones desfavorables a los
intereses de Oiga Cano Agudelo en la sentencia de condena. Pese
a que cumple con los demás requisitos, haciendo una ponderación
se concluye que es necesario continuar con el tratamiento
penitenciario para que la función de prevención especial de la pena
se vea cumplido.
24.- Esta decisión fue confirmada el 8 de febrero de
2023 por el Juzgado Quinto Penal del Circuito Especializado
de Medellín. En el fallo de segundo grado se refirió que no
había duda de que la actora cumplía con todos los factores
objetivos, no obstante, no cumplía con el presupuesto
subjetivo. Al respecto dijo:
En cuanto a los factores objetivos, tales como el cumplimiento de
las 3/5 partes de la pena, el adecuado desempeño y
comportamiento en el establecimiento de reclusión y el arraigo
familiar y social, no se acreditó falta en alguno de ellos, pero
estimó que la necesidad de tratamiento penitenciario
continúa vigente, puesto que la valoración en extenso de la
gravedad de la conducta realizada en la sentencia hizo que
se partiera, incluso para su tasación, del cuarto medio de
la pena establecida a imponer.
El Despacho quiere resaltar que no se desconocen los nuevos
parámetros fijados por la Corte Suprema de Justicia, en cuanto a
que no será la gravedad de la conducta el único determinante para
negar de plano una solicitud como la que aquí se resuelve, que
tampoco se subestiman las actividades tendientes a la
resocialización que hasta ahora ha realizado la condenada y que
su conducta ejemplar dentro del centro de reclusión da una
muestra del interés en cumplir con ese fin de la sanción, pero
estima que ello, per se, no resulta suficiente para entender que la
pena obedece. además de la reintegración del penado a la
sociedad, a la retribución justa y la prevención general, elementos
orientadores que hacen parte integradora de la función de la pena
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y que permiten al juez valorar la necesidad de tratamiento
penitenciario al condenado.
25.- En efecto, los jueces demandados en tutela
valoraron la conducta por la cual fuera condenada OLGA
CANO AGUDELO, las razones por las que el juez que condenó
decidió partir del cuarto medio dadas las circunstancias del
caso y también hicieron mención acerca de los aspectos que
debían ser tenidos en cuenta para adoptar la decisión que se
les requería, como por ejemplo los relacionados con el modo
en el que se ha desarrollado el proceso de resocialización de
la condenada hasta este momento, pues no contaba con más
elementos a favor para ser valorados.
26.- Al valorar la gravedad de la conducta, se evidenció
por parte del Juzgado Cuarto de Ejecución de Penas y
Medidas de Seguridad de Pereira, que la señora CANO
AGUDELO fue vinculada a la causa penal por ser “parte de
[una] organización delincuencial dedicada a la trata de
personas fuera del territorio nacional, con fines de explotación
sexual”, siendo tal la intensidad del dolo, el daño potencial o
real creado, la mayor gravedad de la conducta y la necesidad
y fin de la pena, que el despacho juzgador se apartó del
mínimo de la pena fijada en el primer cuarto.
27.- En ese sentido, fueron contundentes las
autoridades accionadas en señalar que, dado el grado de
afectación causado por la accionante a la sociedad, era
preciso que continuara su tratamiento penitenciario, primero
para resguardar a la comunidad de su actuar y, segundo,
para persuadirla de que reincida en su proceder criminal,
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aspectos que se ofrecen razonables al momento de sustentar
la negativa de libertad condicional acá estudiada, pese al
cumplimiento de los distintos requisitos señalados en el
artículo 64 del Código Penal.
28.- Para la Sala entonces, lo decidido por las
autoridades judiciales accionadas, descansa sobre criterios
de interpretación razonables y es fruto de un serio análisis
frente a la situación evaluada en ese momento. De tal suerte
que la actual inconformidad que se expresa en el documento
constitucional no se remite a la vulneración de garantías,
sino la insistencia en una pretensión que fue descartada por
los servidores públicos correspondientes, motivo por el cual,
se impone la necesidad de modificar y dar negativa al
amparo.
e. Conclusión
29.- De acuerdo con el anterior análisis, la Sala
modificará la sentencia de tutela de primera instancia que
declaró improcedente la acción de tutela interpuesta por
OLGA CANO AGUDELO, para en su lugar negar el amparo, ya
que no fue posible constatar que los juzgados accionados
realizaran una interpretación ajena al ordenamiento jurídico,
y que la decisión que tomaron haya desconocido el
precedente jurisprudencial, por lo que no es posible señalar
que se incurrió en una vía de hecho. Por el contrario,
justificaron la interpretación realizada de la conducta,
teniendo en cuenta la jurisprudencia aplicable al caso y
negaron la solicitud argumentando el incumplimiento de los
requisitos subjetivos.
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En mérito de lo expuesto, la Sala de Decisión de Tutelas
n.o 3 de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de
Justicia, administrando justicia en nombre de la República y
por autoridad de la ley,
RESUELVE
Primero. Modificar la sentencia impugnada y en su
lugar negar el amparo solicitado.
Segundo. Disponer el envío de las diligencias a la Corte
Constitucional, para la eventual revisión de los fallos
proferidos.
Tercero. Notifíquese de acuerdo con lo previsto por el
artículo 30 del Decreto 2591 de 1991.
Notifíquese y cúmplase
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NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA
Secretaria
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