GERSON CHAVERRA CASTRO
Magistrado Ponente
STP12315-2023
Radicación n° 133143
Acta No 188
Bogotá, D.C., cinco (05) de octubre de dos mil veintitrés
(2023).
ASUNTO
Resuelve la Sala la impugnación presentada por la
titular del Juzgado Séptimo de Ejecución de Penas y
Medidas de Seguridad de Cali, frente al fallo proferido el 22
de agosto de 2023 por la Sala Penal del Tribunal Superior de
la misma ciudad, en virtud del cual concedió el amparo del
derecho fundamental al debido proceso del accionante,
Javier Antonio Bermúdez Marín, dentro del trámite que
siguió contra ese despacho y el Juzgado Décimo Penal
CUI 76001220400020230106401
NI 133143
Impugnación tutela
A/ Javier Antonio Bermúdez Marín
Municipal con Funciones de Conocimiento de la capital del
Valle del Cauca.
El trámite se hizo extensivo al Centro de Servicios
Administrativos de los Juzgados de Ejecución de Penas y
Medidas de Seguridad de la misma urbe.
ANTECEDENTES
En concordancia con lo aducido en la petición de
amparo y las actuaciones que obran en el expediente, se
sintetizan de la siguiente manera:
1. En virtud del preacuerdo 056 del 13 de julio de 2021,
suscrito al interior del proceso radicado
7600160001932020091, el Juez Décimo Penal Municipal
con Funciones de Conocimiento de Cali condenó a Javier
Antonio Bermúdez Marín como autor del delito de violencia
intrafamiliar agravada, a la pena principal de 50 meses de
prisión. Le negó la concesión de los subrogados penales.
La vigilancia de la ejecución de la pena fue asignada al
Juez Séptimo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad
de la misma urbe.
2. Bermúdez Marín, en su escrito de tutela señaló que,
mediante apoderada, elevó ante el juez vigía solicitud de
libertad condicional1, la cual fue despachada de manera
1El actor no precisó en qué fecha fue radicado el pedimento, ni fue posible abstraerlo
de la información que reposa en el expediente.
2
CUI 76001220400020230106401
NI 133143
Impugnación tutela
A/ Javier Antonio Bermúdez Marín
desfavorable en providencia del 18 de mayo del 2023, bajo el
entendido que, si bien el condenado ha descontado 30 meses
y 25 días de prisión, es decir, cumple con el factor objetivo
para acceder al subrogado e, igualmente, ha presentado una
conducta ejemplar en el centro penitenciario, la gravedad de
la conducta amerita la continuidad de su tratamiento en el
centro de reclusión.
3. Frente a la anterior determinación, se interpuso
recurso de apelación, el cual fue resuelto por el juez de
conocimiento, el 3 de agosto de la presente anualidad,
confirmando la negativa cuestionada.
4. Ante este panorama, el actor considera que las
decisiones que negaron su libertad condicional vulneran su
derecho fundamental al debido proceso, por cuanto, no le
dan preponderancia al proceso de resocialización alcanzado
en el establecimiento penitenciario y por la misma razón
desconocen el precedente jurisprudencial establecido por
esta Corporación -CSJ AP3348-2022, rad. 61616 y STP1389-2023,
rad. 128858-, y la Corte Constitucional -CC C194/05-.
Conforme a lo anterior, solicitó lo siguiente:
«Ordenar a los accionados, estudiar la concepción de mi libertad
condicional, dándole la preponderancia a la hora de decidir sobre
la libertad condicional al comportamiento del procesado en prisión
y los demás elementos útiles que permitan analizar la necesidad
de continuar con la ejecución de la pena privativa de la libertada,
como bien lo es, por ejemplo, la participación del condenado en las
actividades programadas en la estrategia de readaptación social
en el proceso de resocialización.»
3
CUI 76001220400020230106401
NI 133143
Impugnación tutela
A/ Javier Antonio Bermúdez Marín
EL FALLO IMPUGNADO
La Sala Penal del Tribunal Superior de Cali, tras
superar los requisitos generales de procedencia de la acción
de tutela contra providencias judiciales, consideró que las
autoridades accionadas incurrieron en un defecto al
desconocer el precedente jurisprudencial.
Ello por cuanto, el juzgado encargado de vigilar la pena
impuesta, negó la libertad condicional amparada en la
gravedad de la conducta sin hacer mayor alusión a las
condiciones o actividades del condenado dentro del centro
penitenciario.
Asimismo, arguyó que el juez de segunda instancia
mantuvo los mismos argumentos para confirmar la negativa,
ya que solo tuvo en cuenta los aspectos negativos y la
gravedad del punible cometido, sin analizar la presencia de
circunstancias de mayor o menor punibilidad, antecedentes,
la conducta ejemplar demostrada o el proceso de
resocialización alcanzado a lo largo de su tratamiento
penitenciario.
Motivo por el cual resolvió:
«PRIMERO: TUTELAR el derecho fundamental al debido proceso
invocado por el señor Javier Antonio Bermúdez Marín, por lo
anteriormente expuesto.
SEGUNDO: DEJAR SIN EFECTOS el trámite adelantado por el
Juzgado Séptimo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad
de Cali y el Juzgado Décimo Penal Municipal con Funciones de
4
CUI 76001220400020230106401
NI 133143
Impugnación tutela
A/ Javier Antonio Bermúdez Marín
Conocimiento de la misma ciudad, desde el auto interlocutorio No.
1021 del 18 de mayo de 2023, inclusive.
TERCERO: ORDENAR al Juzgado Séptimo de Ejecución de Penas
y Medidas de Seguridad de Cali que, en el término de cuarenta y
ocho (48) horas, siguientes a la notificación del presente proveído,
resuelva nuevamente la solicitud de libertad condicional que elevó
el señor Javier Antonio Bermúdez Marín, atendiendo el precedente
jurisprudencial que han edificado tanto la Corte Constitucional,
como la Corte Suprema de Justicia, así como lo desarrollado por
esta Sala en el presente fallo.
Dichos lineamientos también deberán ser atendidos por el
Despacho fallador, en caso de que sea presentado recurso de
apelación.
(…)»
DEL RECURSO INTERPUESTO
La Juez Séptima de Ejecución de Penas y Medidas de
Seguridad de Cali manifestó los motivos de su disenso en los
siguientes términos:
1. Adujo que en las decisiones confutadas no se incurrió
en algún defecto específico, ni se desconoció los precedentes
jurisprudenciales y/o constitucionales, dado que se tuvo en
cuenta el tiempo efectivo de privación de la libertad,
verbigracia, el cumplimiento del criterio objetivo para acceder
al beneficio; se evaluó el comportamiento del sentenciado en
el centro de reclusión; la gravedad de la conducta y la
violencia ejercida contra la mujer víctima del punible;
aspectos que al ser ponderados arrojaron la necesidad de
continuar con la privación de la libertad.
2. Expuso que al dejar sin efectos los autos proferidos
en primera y segunda instancia, se desconoció la autonomía
5
CUI 76001220400020230106401
NI 133143
Impugnación tutela
A/ Javier Antonio Bermúdez Marín
e independencia judicial de los falladores, los cuales obraron
conforme a la legalidad y el derecho.
En ese sentido, consideró que debe revocarse el fallo y
proferirse uno nuevo en el cual se niegue la solicitud de
amparo incoada por la parte actora.
CONSIDERACIONES
1. De conformidad con lo establecido en el artículo 32
del Decreto 2591 de 1991, esta Sala es competente para
pronunciarse sobre la impugnación presentada contra el fallo
proferido por la Sala Penal del Tribunal Superior de Cali.
2. Toda persona tiene la potestad de promover acción
de tutela en los términos del artículo 86 de la Constitución
Política con miras a obtener la protección inmediata de sus
derechos constitucionales fundamentales, cuando por acción
u omisión le sean vulnerados o amenazados por cualquier
autoridad pública o por particulares, en los casos previstos
de forma expresa en la ley, siempre que no exista otro medio
de defensa judicial, a no ser que se utilice como mecanismo
transitorio para evitar la materialización de un perjuicio de
carácter irremediable.
3. Ahora bien, en el caso sub examine, el problema
jurídico a resolver se contrae a determinar si el a quo acertó
al conceder el amparo deprecado por Bermúdez Marín. Ello,
tras considerar que los Juzgados Séptimo de Ejecución de
Penas y Medidas de Seguridad y Décimo Penal Municipal con
6
CUI 76001220400020230106401
NI 133143
Impugnación tutela
A/ Javier Antonio Bermúdez Marín
Funciones de Conocimiento, ambos de Cali, al analizar la
solicitud de libertad condicional, omitieron abordar todos los
criterios establecidos en la jurisprudencia aplicable al caso.
4. De la procedencia de la acción de tutela contra
providencias judiciales.
Con el fin de atender la queja constitucional propuesta,
resulta imperante precisar que la jurisprudencia
constitucional ha señalado que la tutela cuando se propone
contra decisiones judiciales se torna excepcional, toda vez
que lejos está de ser una instancia adicional a la cual se
pueda acudir con el fin de derruir sus efectos, salvo que
concurra una vía de hecho, criterio que se ha venido
desarrollando por las causales específicas de procedibilidad.
En tal virtud se han fijado una serie de pautas con las
cuales se restringe el uso y el abuso del mecanismo
constitucional, de manera que quien acuda a él realmente lo
emplee como el último recurso a su alcance, pues de lo
contrario se atenta contra la estructura de las jurisdicciones
y procedimientos que previamente han sido fijados,
resaltándose así la naturaleza residual y subsidiaria de la
acción.
En ese sentido, el máximo Tribunal Constitucional ha
señalado que la acción de tutela contra decisiones judiciales
presupone la concurrencia de unos requisitos procedibilidad,
genéricos y específicos2, que consientan su interposición,
2 Cfr. CC C-590/05, SU-195/12 y T-137/17, entre otras.
7
CUI 76001220400020230106401
NI 133143
Impugnación tutela
A/ Javier Antonio Bermúdez Marín
esto con la finalidad de evitar que la misma se convierta en
un instrumento para discutir la disparidad de criterios entre
los sujetos procesales y la autoridad accionada, contrariando
así su esencia, que no es distinta a denunciar las
transgresiones y obtener el restablecimiento de los derechos
fundamentales.
Dentro de los primeros criterios se encuentran a) que el
asunto discutido resulte de relevancia constitucional, que
afecte derechos fundamentales; b) que se hayan agotado
todos los medios ordinarios y extraordinarios de defensa
judicial, salvo que se esté ante un perjuicio iusfundamental
irremediable; c) que se cumpla con el requisito de inmediatez,
esto es, que se interponga dentro de un término razonable y
justo; d) que se trate de una irregularidad procesal, y la
misma tenga un efecto decisivo o determinante en la decisión
que se impugna y que afecte los derechos fundamentales de
la parte actora; e) que se identifiquen de manera razonable
los hechos que generaron la vulneración y los derechos
afectados, y, además, que esa violación haya sido alegada
dentro del proceso, siempre que hubiese sido posible, y f) que
no se trate de sentencias de tutela.
Los segundos, por su parte, apuntan a que se
demuestre que la providencia adolece de algún defecto
orgánico, procedimental absoluto, fáctico, material o
sustantivo, un error inducido, carece por completo de
motivación, desconoce el precedente o viola directamente la
Constitución.
8
CUI 76001220400020230106401
NI 133143
Impugnación tutela
A/ Javier Antonio Bermúdez Marín
En ese orden, el interesado debe demostrar de manera
clara cuál es la irregularidad grave en la que incurrió el
funcionario judicial, su efecto decisivo o determinante en la
decisión que se impugna y cómo afecta sus derechos
fundamentales. No basta con aducir cualquier anomalía o
desacierto dentro del proceso para que por vía de amparo
pueda revisarse la actuación de un funcionario judicial, en
tanto que el juez constitucional no es una instancia
adicional revisora de la actuación ordinaria.
En otros términos, es factible acudir a la tutela frente a
una irrazonable decisión judicial, donde el error de la
autoridad sea flagrante y manifiesto, pues no puede el juez
constitucional convertirse en un escenario supletorio de la
actuación valorativa propia del juez que conoce el proceso.
Ello desconocería su competencia y autonomía.
5. De la libertad condicional.
Respecto a la procedencia de la libertad condicional
como mecanismo sustitutivo de la pena, el artículo 64 del
Código Penal, modificado por el canon 30 de la Ley 1709 de
2014, prescribe lo siguiente:
«El juez, previa valoración de la conducta punible, concederá la
libertad condicional a la persona condenada a pena privativa de
la libertad cuando haya cumplido con los siguientes requisitos:
1. Que la persona haya cumplido las tres quintas (3/5) partes de
la pena.
2. Que su adecuado desempeño y comportamiento durante el
tratamiento penitenciario en el centro de reclusión permita suponer
fundadamente que no existe necesidad de continuar la ejecución
de la pena.
9
CUI 76001220400020230106401
NI 133143
Impugnación tutela
A/ Javier Antonio Bermúdez Marín
3. Que demuestre arraigo familiar y social.
Corresponde al juez competente para conceder la libertad
condicional establecer, con todos los elementos de prueba
allegados a la actuación, la existencia o inexistencia del arraigo.
En todo caso su concesión estará supeditada a la reparación a la
víctima o al aseguramiento del pago de la indemnización mediante
garantía personal, real, bancaria o acuerdo de pago, salvo que se
demuestre insolvencia del condenado.
El tiempo que falte para el cumplimiento de la pena se tendrá como
periodo de prueba. Cuando este sea inferior a tres años, el juez
podrá aumentarlo hasta en otro tanto igual, de considerarlo
necesario.».
Frente a la valoración de la conducta punible, la Corte
Constitucional, en sentencia CC C-757-2014, determinó la
función del juez de ejecución de penas, a saber:
«[E]l juicio que adelanta el Juez de Ejecución de Penas tiene una
finalidad específica, cual es la de establecer la necesidad de
continuar con el tratamiento penitenciario a partir del
comportamiento carcelario del condenado. En este contexto, el
estudio del Juez de Ejecución no se hace desde la perspectiva de
la responsabilidad penal del condenado -resuelta ya en la
instancia correspondiente, ante el juez de conocimiento sino desde
la necesidad de cumplir una pena ya impuesta. En el mismo
sentido, el estudio versa sobre hechos distintos a los que fueron
objeto de reproche en la sentencia condenatoria, cuáles son los
ocurridos con posterioridad a la misma, vinculados con el
comportamiento del sentenciado en reclusión. […] [L]os jueces de
ejecución de penas no realizarían una valoración ex novo de la
conducta punible. Por el contrario, el fundamento de su decisión
en cada caso sería la valoración de la conducta punible hecha
previamente por el juez penal».
Adicionalmente, en la mencionada providencia, se
estableció que la composición del artículo 64 del Código
Penal no establece qué elementos de la conducta punible
deben tener en cuenta los jueces de ejecución de penas, ni
los lineamientos a seguir para asumir las valoraciones que
10
CUI 76001220400020230106401
NI 133143
Impugnación tutela
A/ Javier Antonio Bermúdez Marín
de ella hicieron previamente los jueces de conocimiento en la
sentencia, por lo que aquellos debían “tener en cuenta todas las
circunstancias, elementos y consideraciones hechas por el juez penal en
la sentencia condenatoria, sean éstas favorables o desfavorables al
otorgamiento de la libertad condicional”.
De manera posterior, en sentencias CC C-233-2016, CC
T-640-2017 y CC T-265-2017, el máximo tribunal
constitucional indicó que, a fin de facilitar la labor de los
jueces de ejecución ante el ambiguo panorama, debían tener
en consideración que la pena no ha sido pensada únicamente
para lograr que la sociedad y la víctima castiguen al
condenado y que con ello vean sus derechos restituidos, sino
que responde a la finalidad constitucional de la
resocialización como garantía de la dignidad humana.
Por lo anterior, afirmó que los jueces de ejecución de
penas debían velar por la reeducación y la reinserción social
de los sentenciados, como una consecuencia natural de la
definición de Colombia como un Estado Social de Derecho
fundado en la dignidad humana, que permite humanizar la
pena de acuerdo con el artículo 1º de la Constitución Política
(CC T718-2015).
En tal sentido, esta Corporación sostiene que si bien el
juez de ejecución de penas, en su valoración, debe tener en
cuenta la conducta punible, también tiene que analizar la
participación del condenado en las actividades programadas
al interior del centro carcelario, el comportamiento durante
el tiempo de privación de la libertad, esto como una estrategia
de readaptación social en el proceso de resocialización (CSJ
11
CUI 76001220400020230106401
NI 133143
Impugnación tutela
A/ Javier Antonio Bermúdez Marín
SP 10 oct. 2018, rad. 50836; CSJ STP 8 sep. 2022,
rad.125971), pues el objeto del Derecho Penal en un Estado
como el colombiano no es excluir al delincuente del pacto
social, sino buscar su reinserción en el mismo (CC C-328-
2016).
Así, en recientes pronunciamientos, esta Sala ha
ampliado la concepción imperante frente a la valoración de
la conducta punible en la fase de la ejecución de la pena al
momento de decidir una solicitud de libertad condicional,
(CSJ AP2977-2022, rad. 61471, 12 jul. 2022; CSJ STP 8 sep.
2022, rad.125971) y ha sostenido que:
«Esta Sala, en la sentencia de tutela STP15806-2019, Radicado
683606, se refirió a los fines que debe perseguir la pena, de la
siguiente manera: (…) la pena no ha sido pensada únicamente
para lograr que la sociedad y la víctima castiguen al condenado y
que con ello vean sus derechos restituidos, sino que responde a la
finalidad constitucional de la resocialización como garantía de la
dignidad humana. (…)
Así, se tiene que: i) en la fase previa a la comisión del delito prima
la intimidación de la norma, es decir la motivación al ciudadano,
mediante la amenaza de la ley, para que se abstenga de desplegar
conductas que pongan en riesgo bienes jurídicos protegidos por el
Derecho Penal; ii) en la fase de imposición y medición judicial debe
tenerse en cuenta la culpabilidad y los derechos del inculpado, sin
olvidar que sirve a la confirmación de la seriedad de la amenaza
penal y a la intimidación individual; y iii) en la fase de ejecución
de la pena, ésta debe guiarse por las ideas de resocialización y
reinserción sociales.
Con fundamento en ello, la misma corporación concluyó que: i) No
puede tenerse como razón suficiente para negar la libertad
condicional la alusión a la lesividad de la conducta punible frente
a los bienes jurídicos protegidos por el Derecho Penal (…) ii) La
alusión al bien jurídico afectado es solo una de las facetas de la
conducta punible, como también lo son las circunstancias de
mayor y de menor punibilidad, los agravantes y los atenuantes,
entre otras. Por lo que el juez de ejecución de penas debe valorar,
por igual, todas y cada una de éstas; iii) Contemplada la conducta
punible en su integridad, según lo declarado por el juez que
12
CUI 76001220400020230106401
NI 133143
Impugnación tutela
A/ Javier Antonio Bermúdez Marín
profiere la sentencia condenatoria, éste es solo uno de los distintos
factores que debe tener en cuenta el juez de ejecución de penas
para decidir sobre la libertad condicional, pues este dato debe
armonizarse con el comportamiento del procesado en prisión y los
demás elementos útiles que permitan analizar la necesidad de
continuar con la ejecución de la pena privativa de la libertad, como
bien lo es, por ejemplo, la participación del condenado en las
actividades programadas en la estrategia de readaptación social
en el proceso de resocialización (…).
Lo anterior, está indicando que el solo análisis de la modalidad o
gravedad de la conducta punible no puede tenerse como
motivación suficiente para negar la concesión del subrogado penal,
como pareció entenderlo el A quo, al asegurar que «no se puede
pregonar la procedencia del beneficio denominado Libertad
Condicional, pues ese pronóstico sigue siéndole desfavorable, en
atención a la valoración de la conducta, circunstancia que no
cambiará, (…) su comportamiento delictivo nació grave y no pierde
sus características con ocasión del proceso de resocialización y
rehabilitación dentro del tratamiento penitenciario»
Por el contrario, se ha de entender que tal examen debe afrontarse
de cara a la necesidad de cumplir una sanción ya impuesta, por lo
que no se trata de un mero y aislado examen de la gravedad de la
conducta, sino de un estudio de la personalidad actual y los
antecedentes de todo orden del sentenciado, para de esta forma
evaluar su proceso de readaptación social; por lo que en la
apreciación de estos factores debe conjugarse el «impacto social
que genera la comisión del delito bajo la égida de los fines de la
pena, los cuales, para estos efectos, son complementarios, no
excluyentes».
6. Del caso concreto.
Como primera medida, y toda vez que lo acá censurado
son decisiones judiciales, se impone verificar el cumplimiento
de los requisitos de la tutela contra providencia judicial. En
ese sentido, resulta incuestionable que se está frente a un
asunto de relevancia constitucional, pues se trata de analizar
si los juzgados accionados vulneraron o no el derecho
fundamental al debido proceso de la parte actora al negar la
solicitud de libertad condicional mediante proveídos del 18
de mayo y 3 de agosto de 2023.
13
CUI 76001220400020230106401
NI 133143
Impugnación tutela
A/ Javier Antonio Bermúdez Marín
También se cumple el requisito referido a la inmediatez,
toda vez que la última de las decisiones cuestionadas data
del 3 de agosto de esta anualidad, y la acción de tutela fue
presentada el 8 de agosto siguiente.
De otra parte, el demandante utilizó los medios de
defensa con los que contaba al elevar recurso de apelación
contra la decisión que le negó la libertad condicional, por lo
tanto, se satisface el presupuesto de subsidiariedad.
Adicionalmente, se identificó de manera razonable los
hechos que generaron la vulneración, los derechos afectados
y, la decisión que se controvierte a través de esta vía
constitucional no es de tutela.
Así, satisfechas las causales de orden general, procede
la Corte a estudiar las de índole especial, razonamiento
conforme con el cual, como se observará, la Corte no observa
que en los autos demandados se incurriera en la causal de
procedibilidad específica de desconocimiento de precedente.
En tal sentido, se tiene que en el presente asunto,
Javier Antonio Bermúdez Marín elevó ante el Juzgado
Séptimo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de
Cali, solicitud tendiente a obtener libertad condicional, ello,
bajo el argumento de que cumplía con los requisitos de orden
legal para acceder a dicho beneficio en aplicación del artículo
30 de la Ley 1709 de 2014, que modificó el canon 64 del
Código Penal, postulación que fue denegada en auto 1021 del
18 de mayo de este año, bajo las siguientes apreciaciones:
14
CUI 76001220400020230106401
NI 133143
Impugnación tutela
A/ Javier Antonio Bermúdez Marín
«En el presente asunto encontramos que el señor JAVIER ANTONIO
BERMÚDEZ MARÍN, se encuentra privado de la libertad desde el
18 de marzo de 2021, lo que significa que a la fecha ha descontado
un total de pena física de 2 años y 2 meses, sumado al tiempo
redimido, que equivale a 4 meses y 25 días, arroja un total de pena
cumplida de 2 años, 6 meses y 25 días (30 meses y 25 días),
quiere decir que cumple con las 3/5 partes de su condena de 50
meses de prisión, que equivalen a 30 meses.
(…)
Ahora, en cuanto a la valoración de la conducta punible, es claro
para el Despacho que el legislador no ha dejado de lado esta
circunstancia, al punto que supedita el estudio de los tres
requisitos a que previamente el juez valore la conducta punible,
tópico este importante de valorar desde un concepto mucho más
amplio, sin que ello implique que se haga una nueva valoración en
relación a la conducta desarrollada por el sentenciado, pues es
claro que ello ya fue analizado por el Juez sentenciador.
Así las cosas, respecto de la valoración de la conducta delictiva,
se encuentra que se trató del delito de VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
la cual recayó sobre su compañera permanente.
Al respecto los hechos objeto de sentencia fueron plasmados de la
siguiente manera:
El 20 de octubre de 2020 aproximadamente a las 04:30 de la
mañana llegó a su casa el señor JAVIER ANTONIO BERMÚDEZ
MARÍN, en estado de alicoramiento y agredió a su compañera
permanente DAYSI ROSMIRA CEBALLOS, -mientras dormía-, la
tomó del brazo muy fuerte y se lo dobló, posteriormente ella le lleva
el desayuno a la cama y en ese momento la insulta con palabras
soeces diciéndole que "era una perra, malparida, zorra, te andas
comiendo a otros en la calle", la toma del cuello, la tira al piso, le
golpea la cabeza contra el suelo y le da patadas en los brazos y
en las piernas, afirmando que desde ese momento garrote era lo
que le iba a dar.
Refirió la víctima que desde el inicio de la convivencia fue
maltratada verbal, física y psicológicamente, ya que la obliga a
tener relaciones sexuales, la amenazó en una oportunidad con un
machete en el cuello y en otra ocasión con un arma en la cabeza,
situaciones que se originan por celos del acusado pues se enfurece
cuando ella sale a la calle.
Así las cosas, al analizar la sentencia del Juzgado Décimo Penal
Municipal con Funciones de Conocimiento de Cali, del 13 de julio
de 2021, se puede evidenciar la magnitud de la gravedad de las
conductas delictivas desplegadas por el sentenciado, pues las
situaciones que se analizaron en la misma, dan cuenta que tanto
el delito como la modalidad ejecutada son bastantes graves, pues
lesionó la integridad física y síquica de su compañera sentimental,
15
CUI 76001220400020230106401
NI 133143
Impugnación tutela
A/ Javier Antonio Bermúdez Marín
sin importarle el riesgo y el daño efectivo que causó en la
humanidad de esta.
Para este despacho judicial, el delito cometido por el sentenciado
hace entrever la necesidad de la pena, pues no sólo actuó de forma
consciente y voluntaria, sino que ya fue favorecido con una pena
irrisoria comparada con la gravedad de la conducta que ejecutó al
dañar la integridad física y psicológica de su compañera
permanente, sino que también deshizo la unidad familiar, lo que
cobra gran relevancia penal, toda vez que la familia se encuentra
instituida como la cédula básica de la sociedad.
Y es que aquí no solo se mide la lesión que se hace al seno de la
sociedad como es la familia, sino la afrenta física y psíquica que
se hizo a las víctimas, máxime porque quien recibió todo el peso
del acto violento fue una mujer, conllevando secuelas en la forma
como se desarrollan posteriormente en sociedad, y es hacia allá
donde apuntan los fines de la pena y en especial la prevención
especial que se le deba dar a toda la comunidad respecto de este
tipo de personas que no les importa el bienestar y la integridad de
su propia familia.
En ese sentido, en cuanto a la valoración de la gravedad de la
conducta punible, con miras al análisis de viabilidad de la libertad
condicional, considera el despacho que NO se reúne en favor del
sentenciado el factor subjetivo que encierra la norma, en el
entendido que estamos ante una conducta de gran reproche social.
Mírese que la modalidad ejecutada por el condenado para
demostrar sus discordancias con su compañera sentimental, da
cuenta de la forma fría e indolente como actuó para quebrantar
repetidamente la integridad física y hasta psicológica de esta, sin
importarle las consecuencias de sus actos, haciendo necesario el
cumplimiento total de la pena de prisión que le fue impuesta.
Sin duda alguna, la anterior situación fáctica nos lleva a
profundizar en los elementos que integran el factor subjetivo
cuales son (personalidad, naturaleza, modalidades del hecho y
necesidad de la pena) encontrando, como señalamos, que en este
caso no se estructuran en favor del condenado estos elementos,
pues su conducta demuestra un gran sentido de insensibilidad,
que no arrojan seguridad para la familia ni para la sociedad;
primando la prevención especial y general que obliga a que ciertas
conductas frente a ciertos beneficios se efectué un estudio
ponderado que conduzca a la certeza de que no pondrán en peligro
a la comunidad y que no evadirá el cumplimiento de la pena y, en
efecto, al efectuar el juicio de ponderación se concluye que el
interés general tiene mayor relevancia, según las circunstancias
particulares conocidas de JAVIER ANTONIO BERMÚDEZ MARÍN;
amen de lo anterior, los fines de ejecución de la pena son de vital
importancia para este particular caso en aras de menguar
comportamientos con el aquí sancionado.
16
CUI 76001220400020230106401
NI 133143
Impugnación tutela
A/ Javier Antonio Bermúdez Marín
Ahora, si bien es cierto se debe evaluar en una integralidad el
tratamiento penitenciario, debe reconocer le despacho el buen
comportamiento que ha desarrollado la penada (sic) en el
establecimiento carcelario a lo largo de la privación de su libertad,
evidenciándose que desde el 03 de agosto de 2021 hasta el 09 de
marzo de 2013 (sic) su conducta ha sido calificada como ejemplar,
sin embargo, ello no es muestra per sé de que el tratamiento
penitenciario recibido hasta la fecha haya sido suficiente para
garantizar que el señor JAVIER ANTONIO BERMÚDEZ MARÍN ha
excluido de su modo de vida el ánimo violento, máxime cuando la
conducta que se le reprochó, es haber lesionado los bienes
jurídicos de la integridad y la familia de una mujer.
En consecuencia, se itera, la conducta desarrollada es sumamente
grave, por ello en aras de que se cumpla el fin último de la pena,
se hace recomendable que JAVIER ANTONIO BERMÚDEZ MARÍN
continúe privado de su libertad, ello no es más que la aplicación
de la marcada línea jurisprudencial que sobre el tema se ha dejado
sentado, que de paso no lesiona la non bis in ídem y, por lo mismo,
no se estructura en favor del aquí condenado esta primera
exigencia.
En ese orden de ideas, considera el Despacho necesario que
JAVIER ANTONIO BERMÚDEZ MARÍN siga bajo prisión intramural,
a pesar del buen comportamiento en el centro carcelario, a efectos
de lograr los fines Constitucionales y legales de la pena.
Ahora, valga manifestar que no todos los casos de violencia
intrafamiliar son iguales, en este caso por ejemplo, como se indicó
de manera reiterada, todo el peso del acto violento realizado por
JAVIER ANTONIO BERMÚDEZ MARÍN recayó sobre una mujer,
siendo esa la razón por la cual en esta ocasión, el Despacho
considera que el condenado no se hace derechoso al sustituto que
depreca, en tanto la conducta que desplegó deja en evidencia que
es necesario el cumplimiento de la pena de prisión, a efectos de
lograr los fines Constitucionales y legales de la misma.
En ese orden de ideas, considera el Despacho necesario que el
sentenciado siga bajo prisión intramural.”
Decisión adoptada conforme a los criterios de
valoración instituidos por el máximo tribunal constitucional
en la providencia CC C-757/14.
Inconforme con la decisión, el sentenciado interpuso
recurso de apelación, siendo ésta confirmada en segunda
instancia por el Juzgado Décimo Penal Municipal con
17
CUI 76001220400020230106401
NI 133143
Impugnación tutela
A/ Javier Antonio Bermúdez Marín
Funciones de Conocimiento de Cali a través auto 023 del 3
de agosto de 2023. En esta providencia se consignó la
siguiente argumentación:
“Se tiene entonces que, JAVIER ANTONIO BERMUDEZ MARIN fue
condenado a la pena principal de CINCUENTA (50) MESES DE
PRISIÓN, empero, lo relevante del caso es que el sentenciado ha
superado el factor objetivo exigido para acceder a la excarcelación
condicional, y, en ese sentido asiste razón al señor Juez que está
vigilando la ejecución de la sentencia.
Ahora, frente al requisito subjetivo debemos advertir que la
Subdirección del Complejo Carcelario y Penitenciario de Cali,
allegó al plenario, certificación de calificación de conducta del
condenado en el grado de “ejemplar”.
No obstante lo anterior, desde ya diremos que a pesar del
cumplimiento de los requisitos de carácter objetivo no resulta del
todo suficiente para poder inferir que se reúnen a cabalidad los
presupuestos exigidos para que el condenado acceda al beneficio
de libertad condicional, si en cuenta se tiene que, el
comportamiento punible desplegado por el sentenciado, el mismo
que le mereció el reproche de la sociedad y el Estado, a través de
una sentencia de carácter condenatoria, resulta de tal gravedad
que impide regresarlo anticipadamente al seno de la comunidad.
Y es que, sin lugar a dudas, el Juez Ejecutor no se equivocó al
valorar la conducta punible como grave, máxime si se tiene en
cuenta la forma en que se presentó el hecho de violencia, pues en
aquella ocasión, el condenado en estado de alicoramiento tomó del
brazo a la víctima, se lo dobló muy fuerte, posteriormente ella le
llevó el desayuno a la cama y en ese momento el hoy sentenciado
con palabras soeces le dijo que “era una perra malparida, zorra,
te andas comiendo a otros en la calle”, la tomó del cuello, la tira al
piso, le golpea la cabeza contra el suelo y le da patadas en los
brazos y en las piernas, afirmando la agraviada que desde el inicio
de la convivencia fue maltratada verbal, física y psicológicamente,
ya que la obliga a tener relaciones sexuales, la amenazó en una
oportunidad con un machete en el cuello y en otra ocasión con un
arma en la cabeza, situaciones que se originan por celos del
acusado pues se enfurece cuando ella sale a la calle.
Acción que resulta gravísima y que, al ponderarlo con el proceso
de resocialización del condenado, considerado esta oficina judicial
que, a la fecha es necesario que el Sr. Javier Antonio Bermúdez
Marín continúe con el tratamiento penitenciario, tal como lo sostuvo
el señor Juez de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad.
Pues al tener el acusado en ese momento la calidad de compañero
18
CUI 76001220400020230106401
NI 133143
Impugnación tutela
A/ Javier Antonio Bermúdez Marín
sentimental de la víctima, la sociedad al igual que el Estado le
exigen ciertas pautas de comportamiento que se deben seguir, y al
ser el hoy condenado un sujeto que convive en sociedad, al
presentarse situaciones que pueden alterar su carácter en razón a
la convivencia con otras personas, son esos eventos donde el
Estado espera que una persona se comporte de manera racional,
conforme a las reglas de convivencia.
(…)
Teniendo en cuenta la documentación enviada por el Consejo de
Disciplina y el Director del centro penitenciario donde permanece
detenido el apelante, constituyen nuevos elementos susceptibles
de valoración para deducir si existe o no la necesidad de que el
sentenciado continúe con la ejecución de la pena, como que a pesar
de indicar que su comportamiento durante la reclusión ha sido
ejemplar, en otras palabras, que durante ese lapso ha tenido buen
comportamiento por no presentar anotaciones de indisciplina,
amén de no existir otros requerimientos judiciales, esa información
no resulta ciertamente suficiente para concluir fundadamente que
es innecesario el tratamiento penitenciario, pues está visto que el
legislador involucró en el estudio del subrogado penal la
modalidad y naturaleza de la conducta, la misma que ahora
impide la revocatoria del proveído objeto de reproche.
En síntesis, atendiendo las funciones de la pena y teniendo en
cuenta las condiciones particulares en las que Javier Antonio
Bermúdez Marín perpetró el punible de violencia intrafamiliar,
considera esta instancia judicial que el mismo requiere continuar
con la privación física de la libertad a efectos de readaptarse a la
sociedad, esto es, que el tratamiento intramural le permita
entender que debe enderezar su comportamiento desviado para
conseguir la convivencia social, sin colocar nuevamente en riesgo
a la comunidad.
Consecuente con lo anterior, los breves razonamientos expuestos
resultan suficientes para impartir confirmación a la decisión
emitida por el Juzgado Séptimo de Ejecución de Penas y Medidas
de Seguridad de Cali, en lo que fue objeto de apelación.”
Análisis efectuado acorde a los criterios señalados en
las sentencias de la Corte Constitucional CC C194/05 y T-
537/02, e incluso, en consonancia con las tesis planteadas
por la Sala Penal de esta Corporación en los radicados CSJ
AP3348-2022 y STP1389-2023.
19
CUI 76001220400020230106401
NI 133143
Impugnación tutela
A/ Javier Antonio Bermúdez Marín
Es por ello por lo que, el desconocimiento del precedente
jurisprudencial advertido por la parte actora en su demanda
no se configuró, pues, los jueces accionados realizaron un
estudio integral de su solicitud de cara a las disposiciones y
fallos aplicables a su situación jurídica, tanto así que, la
jurisprudencia invocada como desconocida fue de
indispensable observancia para analizar los requisitos de
procedencia del beneficio liberatorio.
De eso se desprende que, la unidad decisoria abordó el
cumplimiento de los aspectos objetivos -tiempo purgado
intramuros- y el componente subjetivo -gravedad de la conducta,
y el comportamiento en prisión-; además, se analizó si el
tratamiento carcelario que ha recibido el interno resulta
suficiente para otorgarle el sustituto, aspectos que al ser
sometidos a un juicio de ponderación determinaron la
necesidad de que el accionante continúe, por ahora,
cumpliendo la pena impuesta en el centro de reclusión.
Luego no le asiste razón a la primera instancia que
demanda en las providencias ausencia de análisis respecto a
las -circunstancias de mayor o menor punibilidad, antecedentes, la
conducta ejemplar demostrada o el proceso de resocialización
alcanzado a lo largo de su tratamiento penitenciario-, en razón a los
siguientes argumentos:
Revisado el expediente se tiene que, la sentencia
condenatoria fue proferida en virtud de un preacuerdo, en el
cual, se convino eliminar la circunstancia de agravación
punitiva, y establecieron como pena cincuenta (50) meses de
20
CUI 76001220400020230106401
NI 133143
Impugnación tutela
A/ Javier Antonio Bermúdez Marín
prisión3; de ahí que no se establecieron circunstancias de
mayor o menor punibilidad que debieran ser analizadas por
el juez ejecutor en la solicitud liberatoria.
En lo que respecta a la evaluación de los antecedentes
del procesado, si bien la Fiscalía hizo alusión a que el mismo
contaba con registros penales, esta situación no tuvo
incidencia en lo plasmado en el preacuerdo, ni mucho menos
en la sentencia que puso fin a la actuación penal, por lo que,
las autoridades de primera y segunda instancia no estaban
compelidos a valorar dicha circunstancia.
Ahora bien, en lo ateniente a la valoración de la
conducta del actor en el centro de reclusión y su proceso de
resocialización, se itera que, en las decisiones objeto de
estudio en este trámite, recalcaron que conforme a los
certificados allegados por el Director del Establecimiento
Penitenciario de Mediana Seguridad y Carcelario de Cali, la
conducta el peticionario ha sido calificada en el “grado de
ejemplar”, empero, al efectuarse la ponderación de esta factor
con los demás exigidos por el ordenamiento jurídico, se
determinó la necesidad de continuar la privación física de la
libertad en centro de detención intramural, a efectos de
lograr los fines constitucionales y legales de la pena.
En consonancia con el panorama reseñado con
anterioridad, contrario a lo manifestado por el a quo, esta
Sala no advierte la existencia de irregularidad alguna o
desconocimiento del precedente constitucional, ya que no se
3 Sentencia número 056 del 13 de julio de 2021, página 2.
21
CUI 76001220400020230106401
NI 133143
Impugnación tutela
A/ Javier Antonio Bermúdez Marín
dejó de valorar ningún aspecto frente a la conducta, esto es,
i) la conducta punible en todas sus dimensiones, ii) los fines
de la pena al momento de su ejecución (prevención especial
y reinserción social) y, iii) el proceso de resocialización del
sentenciado.
Y las aseveraciones efectuadas por los jueces
accionados, en ambas instancias, concuerdan con los
aspectos esbozados en la sentencia condenatoria, aunado a
la valoración de las circunstancias fácticas y jurídicas bajo
las reglas de la sana crítica y su autonomía como
administradores de justicia.
Por tal motivo, en el caso objeto de estudio no se
evidenció la existencia de un defecto que avale la intervención
del juez constitucional, dado a que el disenso se consolida en
la inconformidad del demandante frente a la desestimación
de sus pretensiones, frente a lo cual el juez de tutela debe
privilegiar la autonomía e independencia judicial para decidir
el asunto bajo la égida constitucional y legal pertinente,
máxime cuando se advierten razonables los motivos que
cimentaron la decisión.
7. Consecuente con las razones expuestas en este
proveído, se revocará el fallo para en su lugar, negar el
amparo deprecado.
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,
Sala de Casación Penal, en Sala de Decisión de Tutelas n.° 3,
22
CUI 76001220400020230106401
NI 133143
Impugnación tutela
A/ Javier Antonio Bermúdez Marín
administrando justicia en nombre de la República y por
autoridad de la ley,
RESUELVE
Primero. REVOCAR el fallo impugnado, para, en su
lugar, NEGAR la acción de tutela propuesta por Javier
Antonio Bermúdez Marín.
Segundo. REMITIR el expediente a la Corte
Constitucional para su eventual revisión, conforme a lo
dispuesto en al artículo 32 del Decreto 2591de 1991.
NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE
23
CUI 76001220400020230106401
NI 133143
Impugnación tutela
A/ Javier Antonio Bermúdez Marín
NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA
Secretaria
24