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Impugnación de tutela en caso penal 2024

El documento presenta los antecedentes de un caso relacionado con la sustitución de prisión intramural por domiciliaria de un condenado. Se describe el proceso penal en contra del condenado y las decisiones tomadas por jueces y tribunales con respecto a su solicitud de sustitución de pena. La Procuradora accionante considera que se vulneraron derechos del condenado mientras que los accionados sostienen que se respetaron los procedimientos.

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Impugnación de tutela en caso penal 2024

El documento presenta los antecedentes de un caso relacionado con la sustitución de prisión intramural por domiciliaria de un condenado. Se describe el proceso penal en contra del condenado y las decisiones tomadas por jueces y tribunales con respecto a su solicitud de sustitución de pena. La Procuradora accionante considera que se vulneraron derechos del condenado mientras que los accionados sostienen que se respetaron los procedimientos.

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AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO

Magistrado ponente

STC4164-2024
Radicación n.º 11001-02-04-000-2023-01977-01
(Aprobado en sesión de nueve de abril de dos mil veinticuatro)

Bogotá, D. C., nueve (9) de abril de dos mil veinticuatro


(2024).

Se decide la impugnación formulada frente al fallo


proferido el 10 de octubre de 20231 por la Sala de Casación
Penal de esta Corporación, dentro de la acción de tutela
promovida por Olga Patricia Abril Sarmiento, Procuradora
355 Judicial Penal II de Barranquilla, contra la Sala Penal
del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla, a
cuyo trámite fueron vinculados los intervinientes del proceso
objeto de queja constitucional.

ANTECEDENTES

1. La promotora del amparo reclamó la protección


constitucional de las prerrogativas fundamentales al debido
proceso, doble instancia y acceso a la administración de

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Recepcionada en esta Sala Especializada el 13 de febrero de 2024.
Radicación n° 11001-02-04-000-2023-01977-01

justicia, que dice vulnerados por la autoridad judicial


accionada.

En consecuencia, solicita se «revoque la decisión del 4


de agosto de 2023, proferida por la Sala Penal del Tribunal
Superior de Barranquilla, que revocó los numerales 2 y 3 de la
providencia de fecha 2 de mayo del 2023, proferida por el
Juzgado...».

2. La queja constitucional se sustenta, en síntesis, en lo


siguiente:

2.1. Dentro de un proceso penal adelantado contra


Jorge Luis Alfonso López, el Juzgado Séptimo Penal del
Circuito Especializado de Bogotá profirió sentencia el 30 de
diciembre de 2014, en la que lo condenó a la pena de 351
meses de prisión, como determinador del delito de homicidio
agravado y concierto para delinquir agravado, decisión que
fue confirmada por la Sala Penal del Tribunal Superior de
Bogotá, en fallo de 24 de febrero de 2017.

2.2. La vigilancia de la pena le fue asignada al Juzgado


Quinto de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de
Barranquilla, despacho ante el cual el condenado radicó
solicitud de sustitución de prisión intramural por
domiciliaria por enfermedad grave, beneficio que le fue
otorgado en auto de 14 de octubre de 2021. Esta decisión
que fue apelada por el Ministerio Público, pero que el 6 de
diciembre de 2021 se declaró desierta por indebida

2
Radicación n° 11001-02-04-000-2023-01977-01

sustentación, determinación que recurrida en reposición y


queja, se mantuvo el 7 de octubre de 2022 y en proveído de
21 de noviembre de 2022, el referido Tribunal se abstuvo de
desatar la aludida queja por improcedente.

2.3. Posteriormente, con proveído de 2 de mayo de 2023


se revocó la sustitución de la prisión domiciliaria concedida,
decisión que apelada por la defensa, el 4 de agosto de 2023,
el Tribunal acusado la revocó parcialmente y dispuso que se
hiciera un nuevo dictamen de medicina legal con miras a que
aclarara si en la actualidad el sentenciado tenía alguna
enfermedad, física o mental, si era grave y si ese estado era
compatible con la prisión.

2.4. Indicó la Procuradora accionante que el 23 de


diciembre de 2022, el condenado pidió se levantaran las
medidas que pesaban en su contra para cumplir con la
designación de facilitador de paz que le hiciera el Gobierno
Nacional, pues dicha labor le exigía tener disposición para
movilizarse y concretar reuniones; que con auto de 2 de
febrero de 2023 el juzgador accedió a la solicitud de
suspensión temporal de la aplicación de la pena, la que fue
revocada el 9 de febrero siguiente; y el 19 de abril de ese año,
la Comisión Nacional de Disciplina Judicial dispuso la
suspensión inmediata de Orlando José Petro Vanderbilt, en
su condición de Juez Quinto de Ejecución de Penas y
Medidas de Seguridad de Barranquilla, por tres meses.

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Radicación n° 11001-02-04-000-2023-01977-01

2.5. Señaló que la juez designada en reemplazo, en


proveído de 2 de mayo de 2023, revocó la sustitución de la
prisión domiciliaria concedida a favor del condenado,
decisión que apeló el defensor; que la providencia de 4 de
agosto siguiente dejó vigente el auto de 14 de octubre de
2021, sin hacer pronunciamiento de fondo acerca de los
argumentos planteados por el Ministerio Público para
oponerse a dicha revocatoria, los que se expusieron en el
término de traslado de no recurrentes.

2.6. Adujo que el Instituto de Medicina Legal y Ciencias


Forenses Regional Barranquilla, en el informe de 13 de
septiembre de 2021, concluyó que el condenado no
presentaba un estado grave de enfermedad, lo que reiteró el
20 de septiembre de 2022.

2.7. Sostuvo que en la actualidad el condenado Jorge


Luis Alfonso López estaba disfrutando de la prisión
domiciliaria, sin que existiera un concepto especializado que
indicara que estaba aquejado por enfermedad muy grave
incompatible con la vida en reclusión formal; y que no se
cumplían con los requisitos del artículo 68 del Código Penal
para su reconocimiento.

2.8. Refirió que la providencia de 4 de agosto de 2023


constituía una vía de hecho; que la Sala querellada en
desconocimiento de la pericia obrante en el expediente y de
la normativa -artículo 68 del Código Penal- dejó vigente la
prisión domiciliaria por enfermedad; y que no se evidenciaba

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Radicación n° 11001-02-04-000-2023-01977-01

que la salud del condenado estuviere deteriorada en un


punto límite o extremo, sino por el contrario, lo que se
desprendía era las enfermedades de base estaban
controladas, pues incluso solicitó que se levantaran las
medidas restrictivas en su contra para cumplir con su
designación como facilitador del proceso de paz, movilizarse
y cumplir con reuniones.

2.9. Aseveró que tampoco existía dictamen médico legal


particular que determinara el estado grave por enfermedad
incompatible con vida en reclusión formal y que pudiera
confrontarse con el de Medicina Legal.

2.10. Manifestó que el Tribunal desbordó su


competencia, pues se pronunció sobre aspectos que no
habían sido motivo de pronunciamiento por el a-quo, ni por
el apelante, último que no cuestionó la pericia practicada; y
que se fundó la determinación en elementos probatorios que
no fueron aportados al trámite de primera instancia ni objeto
de controversia.

2.11. Anotó que desde el 14 de octubre de 2021 se le


había vulnerado de manera flagrante el derecho a intervenir
en los procesos; y que la Corporación acusada no era ajena
al conocimiento de las diversas irregularidades ocurridas en
el proceso.

2.12. Señaló que la providencia criticada adolecía de


defectos procedimental absoluto, fáctico, material o

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Radicación n° 11001-02-04-000-2023-01977-01

sustantivo, decisión sin motivación y violación directa de la


Constitución; y que se desconocía el precedente.

LA RESPUESTA DE LOS ACCIONADOS Y VINCULADOS

1. Jorge Luis Alfonso López indicó que la Procuradora


accionante pretendía corregir los yerros jurídicos que
cometió en el trámite; que no cumplía con el requisito de la
inmediatez para cuestionar la decisión que le concedió la
sustitución de la prisión intramural por la domiciliaria por
enfermedad grave; que la gestora reconocía la indebida y/o
deficiente sustentación de los recursos, lo que conllevó a que
se declararan desiertos; que la actora radicó petición de
nulidad, la que fue denegada, pero sin actualización de la
valoración médica, de manera irregular, se revocó la
sustitución de la prisión domiciliaria, por lo que la
Corporación acusada revocó dicha determinación; que a la
fecha no se había definido su estado de salud por parte de
Medicina Legal, sin embargo, los dictámenes de los médicos
particulares coincidían en que él presentaba múltiples
comorbilidades que interferían en su bienestar general, que
ponían en riesgo su vida e incluso dichos padecimientos eran
incompatibles con la vida en reclusión; que la decisión
criticada no constituía una vía de hecho; y que esta acción
excepcional era subsidiaria y no un medio alternativo para
censurar las decisiones emitidas en el proceso.

Agregó que la Procuradora accionante adelantaba


actuaciones ante el juez, las que omitía informar en la tutela,

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Radicación n° 11001-02-04-000-2023-01977-01

como lo era la presentación de recursos y medios de defensa,


entre ellos, un escrito de recusación frente al Juez Quinto de
Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, lo que
demostraba una actuación deshonesta y desleal.

2. La Sala Penal del Tribunal Superior de Barranquilla


señaló que no había desconocido los derechos fundamentales
invocados; que revocó los numerales 2 y 3 de la providencia
de 2 de mayo de 2023, pues de la valoración y análisis
minucioso se determinó que el auto de primer grado adolecía
de un dictamen de medicina legal actualizado que
evidenciara si el sentenciado tenía o no alguna enfermedad
física o mental, grave o leve, que fuera compatible con la vida
en prisión intramural, lo que aportaría mayores
herramientas para el juez de ejecución en la adopción de sus
decisiones; que la tutela no era una tercera instancia; que se
pretendía atacar decisiones de 6 de diciembre de 2021 y 21
de noviembre de 2022, lo que era desproporcionado y no
observaba el requisito de la inmediatez; que lo cierto era que
el asunto podría solucionarse con un dictamen de medicina
legal actualizado que evidenciara la condición de salud del
condenado para determinar si había lugar o no a conceder la
prisión domiciliaria; que no era cierto el argumento de que se
revocó la decisión del a-quo porque el condenado tenía
derecho a la prisión domiciliara, en tanto que nunca se refirió
a ese punto; que tomó dicha decisión porque el dictamen
estaba desactualizado de 8 meses, sin que indicara que se
daban o no los presupuestos del artículo 68 del Código Penal;
que la providencia atacada fue motivada; y que se

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Radicación n° 11001-02-04-000-2023-01977-01

preguntaban por qué no se presentó una tutela frente al auto


que declaró la deserción de la alzada.

3. El Juez Quinto de Ejecución de Penas y Medidas de


Seguridad de esa ciudad realizó un recuento de las
actuaciones surtidas y refirió que en cumplimiento de lo
resuelto en la decisión censurada, emitió auto el 31 de agosto
de 2023, en el que ordenó oficiar a Medicina Legal con miras
a que le asignara cita para valoración médica del condenado
y emitiera el concepto médico del estado de salud para
efectos de verificar si presentaba una enfermedad grave
incompatible con la vida en reclusión intramuros; que como
la representante del Ministerio Público inició trámite de
recusación, pero no se encontró configurada la causal
invocada, se remitió el expediente a la Sala Penal del Tribunal
querellado; que si bien fue suspendido por 3 meses por la
Comisión Nacional de Disciplina Judicial «tuvo que declinar
su poder competencia al considerar que el poder era
inconstitucional, remitiendo a la Comisión Seccional... todo lo
actuado, pero extrañamente sin decretar la nulidad de lo
actuado»; que la decisión de conceder la prisión domiciliaria
no podía considerarse injusta, en tanto que era en derecho,
revisada por la Fiscalía General de la Nación; y que había
respetado en todo orden los derechos fundamentales
invocados.

4. Conforme los anexos allegados de manera virtual por


el a quo constitucional a fin de adelantar la impugnación

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Radicación n° 11001-02-04-000-2023-01977-01

formulada, no se evidencian más respuestas ni


pronunciamientos de los convocados.

LA SENTENCIA IMPUGNADA

La Sala de Casación Penal concedió el amparo al


considerar que la decisión criticada incurrió en defecto
fáctico y desconocimiento del precedente judicial; que el
Tribunal acusado desde un análisis desenfocado, errado y
sin sustento probatorio, decidió dejar sin efecto la
determinación apelada con fundamento en que no existía
peritación reciente que permitiera evidenciar el estado actual
del condenado, ignorando que dentro del asunto no se había
diagnosticado por una autoridad médica la existencia de una
enfermedad grave incompatible con la vida en reclusión; que
en este caso fue el juez Petro Vanderbilt el que desde un
análisis subjetivo estableció que de la valoración del
dictamen de medicina legal, las historias clínicas y las
certificaciones del director del establecimiento de reclusión
resultaba imperativo concluir que el sentenciado no debía
permanecer en el penal, en otras palabras que los
padecimientos de Jorge Luis Alfonso López eran de gravedad
tal que resultaban incompatibles con la vida en reclusión,
pasando por alto el informe de Medicina Legal; y que se
refería a dicho antecedente para dejar en evidencia que le fue
concedido el beneficio al condenado sin que mediara
concepto positivo de autoridad especializada.

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Radicación n° 11001-02-04-000-2023-01977-01

Añadió que la autoridad querellada con una


argumentación artificiosa, pasó por alto que su competencia
era derivada y convirtió la alzada en un juicio investigativo
sobre la evolución de una enfermedad muy grave que no
había sido diagnosticada por médico legista; que el juicio
desde el prenotado artículo 68 era para determinar la
existencia de padecimientos muy graves e incompatibles con
la vida en reclusión formal, sin olvidar que el Estado tenía la
infraestructura para cumplir con su obligación de garantizar
la salud de los internos, lo que no se podía descalificar con
argumentos especulativos y abstractos; que no podía dejar
de manifestar su perplejidad frente al criterio del magistrado
ponente, para quien resultaban intrascendentes los
diagnósticos de los médicos legistas especializados, pues
pese a que fueron allegadas dos valoraciones que daban
cuenta de la inexistencia de una enfermedad grave y la
compatibilidad de la reclusión intramural, primó su criterio
personal; que por tal razón carecía de sentido una nueva
valoración médico legal; que era injusto el llamado de
atención que efectuó el Tribunal accionado a la juez que
suscribió el auto revocado, pues pasó por alto que el juez
Petro Vanderbilt fue suspendido de su cargo en abril de 2023
y fue él quien no profirió pronunciamiento oportuno; que la
Corporación atacada concluyó que se atentaba con el
derecho a la salud del penado, inadvirtiendo que no existía
base pericial para dar por cumplido el presupuesto
normativo; y que además de desconocer los precedentes de
la Corte Constitucional y de esta Corporación, era evidente la
existencia de un defecto fáctico.

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Radicación n° 11001-02-04-000-2023-01977-01

Ordenó a la Sala accionada «deje sin efectos el auto de


4 de agosto de 2023 y profiera una nueva decisión en la que
resuelva el recurso de apelación contra el auto de 2 de mayo
hogaño que revocó la sustitución de la prisión domiciliaria a
Jorge Luis Alfonso López, que tome en consideración los
precedentes jurisprudenciales citados en esta providencia y
las exigencias del artículo 68 del Código Penal, en relación con
la sustitutiva en comento, de cara a lo considerado en
precedencia»; y dispuso «compulsar copias de la presente
actuación con destino a la Fiscalía General de la Nación y a la
Comisión Nacional de Disciplina Judicial, para que se
adelanten las respectivas investigaciones, si a ello hubiere
lugar, contra el doctor Orlando José Petro Vanderbilt, -Juez 5º
de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de
Barranquilla- y los Magistrados Demóstenes Camargo de
Ávila y Jorge Eliecer Mola Capera, integrantes de la Sala de
Decisión Penal del Tribunal Superior de esa ciudad».

LA IMPUGNACIÓN

1. Orlando José Petro Vanderbilt, Juez Quinto de


Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Barranquilla,
impugnó la referida determinación indicando que se
desconocía el precedente de Comisión Interamericana de
Derechos Humanos sobre el estado de salud de un recluso
que se le negaron las medidas sustitutivas a la prisión; que
la sentencia estaba fundada en premisas abstractas que
distaban de la realidad probatoria, pues partía del supuesto

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hipotético que el sistema penitenciario brindaba atención de


forma eficiente, lo que no estaba demostrado en buena parte
de los casos, pues si ello ocurriera, no habría condenas
contra la Nación; que en el caso se acreditó que el
establecimiento de reclusión no poseía medios y personal
para mantenimiento de la salud del condenado por sus
complicaciones; que no compartía la decisión, pues no fue
sustentada en razones objetivas; que la Sala de Casación
Penal desconocía sus mismos precedentes; que una cosa era
que se considerara que se desatendía la limitación del
recurso y otra era imponer el sentido de la decisión; que una
revocatoria del sustituto domiciliario no debía justificarse en
la falta de mérito de la primera decisión sino en la existencia
de variaciones en el estado del salud, como lo hizo la juez que
lo reemplazó; que requirió al Inpec para que informara las
gestiones adelantadas para el tratamiento del recluso, pero
la Regional Norte, en marzo de 2022, replicó que no habían
condiciones para la atención del interno, por lo que resolvió
que hasta que no se adecuara la reclusión no podía
trasladarlo, lo que era ajustado a la ley; que antes de ser
suspendido iba a estudiar si las condiciones de salud del
recluso habían mejorado, por lo que la juez que lo reemplazó
emitió decisión revocatoria al cambiar las circunstancias
fácticas; que hasta el momento en el que fue sustituido, el
Inpec no había cumplido con los requerimientos logísticos
efectuados, entre estos, ausencia de desfibrilador y de
oxigeno suplementario; y que no se debía disponer que el
fallador de segundo grado resolviera descalificando la
providencia que él dictó.

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2. Demóstenes Camargo de Ávila, magistrado de la Sala


Penal del Tribunal Superior de Barranquilla, también apeló
el aludido fallo señalando que era la primera vez que le
anulaban una decisión; que si bien esa posibilidad era
latente, tenía por norma de conducta no impugnar como
medida de respeto a sus superiores, pero que en esta ocasión
se veía obligado a hacerlo, pues no había un análisis
mesurado y ponderado, sino agresivo, que rayaba en lo
ofensivo; que lo que más lo movía a recurrir era la compulsa
de copias, en tanto que era injusta, pues no le interesaba si
se le concedía o no la prisión domiciliaria al condenado; que
se les impartía una orden que no podían cumplir, puesto que
no podían declarar una nulidad de un proceso que no estaba
en su despacho sino en el juzgado de primer grado; que el
tema que se debatía en la alzada era sobre la viabilidad de
revocar un beneficio o no; que no incurrió en defecto fáctico,
pues se quitó el aludido beneficio con base en un dictamen
desactualizado; que en la compulsa de copias no se señalaba
que acto irregular cometió; y que si la Corte no estaba de
acuerdo con sus configuraciones era respetable, pero
escapaba del ámbito del juez de tutela, puesto que esta
acción no era tercera instancia.

3. Jorge Luis Alfonso López a su vez impugnó la


prenotada providencia reiterando los argumentos expuestos
en su contestación y aduciendo que ningún yerro o acto
contrario a derecho desplegó el Tribunal acusado, pues no
violentó en ningún momento el principio de limitación de la

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Radicación n° 11001-02-04-000-2023-01977-01

alzada; que el fallador de segundo grado se podía pronunciar


sobre temas que no habían sido materia de apelación cuando
existiera una relación estrecha con el asunto debatido; que
en el caso había un necesario vínculo lógico; que a la fecha
no se había definido su estado de salud, pues los dos
dictámenes de Medicina Legal generaban confusión, pero que
ponía de presente que la valoración conjunta de medicina
interna y de los especialistas tratantes de Mediclinica
Soluciones Integrales en Salud IPS SAS, coincidía en que sus
múltiples comorbilidades ponían en riesgo su vida e incluso
eran incompatibles con la vida en reclusión; que el manejo
ambulatorio no era lo que le daba la connotación a la
situación sino la necesidad de atención requerida en el sitio
de reclusión; que el a-quo era especulativo y no tenía
sustentación probatoria; que el Tribunal convocado respetó
el principio de legalidad; y que se desconocía la
jurisprudencia de la Corte Constitucional.

CONSIDERACIONES

1. Al tenor del artículo 86 de la Constitución Política, la


acción de tutela es un mecanismo singular establecido para
la protección inmediata de los derechos fundamentales de las
personas, frente a la amenaza o violación que pueda
derivarse de la acción u omisión de las autoridades públicas
o, en determinadas hipótesis, de los particulares.

Por lineamiento jurisprudencial, este instrumento


excepcional no procede respecto de providencias judiciales,

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Radicación n° 11001-02-04-000-2023-01977-01

salvo que el funcionario adopte una decisión por completo


desviada del camino previamente señalado, sin ninguna
objetividad, afincado en sus particulares designios, a tal
extremo que configure el proceder denominado «vía de
hecho», situación frente a la cual se abre paso el amparo para
restablecer las garantías esenciales conculcadas siempre y
cuando se hayan agotado las vías ordinarias de defensa,
dado el carácter subsidiario y residual del resguardo y, por
supuesto, se observe el requisito de la inmediatez connatural
a su ejercicio.

2. No obstante, en los precisos casos en los cuales el


funcionario respectivo incurra en un proceder claramente
opuesto a la ley, por arbitrario o antojadizo, puede intervenir
el juez de tutela con el fin de restablecer el orden jurídico si
el afectado no cuenta con otro medio de protección judicial.

Al respecto, la Corte ha manifestado que,

(…) el Juez natural está dotado de discreta autonomía para


interpretar las leyes, de modo que el amparo sólo se abre paso si
‘se detecta un error grosero o un yerro superlativo o mayúsculo
que, abrupta y paladinamente cercene el ordenamiento positivo;
cuando tenga lugar un ostensible e inadmisible resquebrajamiento
de la función judicial; en suma, cuando se presenta una vía de
hecho, así denominada por contraponerse en forma manifiesta al
sistema jurídico, es posible reclamar el amparo del derecho
fundamental constitucional vulnerado o amenazado(...), (CSJ STC,
11 may. 2001, rad. 0183, reiterada STC4269-2015 16 abr. 2015).

Así pues, se ha reconocido que cuando el Juez se aparta


de la jurisprudencia, sin aportar argumentos valederos o

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Radicación n° 11001-02-04-000-2023-01977-01

cuando se presenta un defecto sustantivo en el proveído,


entre otros, se estructura la denominada «vía de hecho».

3. En el caso que concita la atención de la Sala,


encuentra la Corte que Tribunal criticado, en Sala
mayoritaria, en providencia de 4 de agosto de 2023, indicó
que:

…el tema que verdaderamente convoca nuestra atención no es


establecer si la juez podía o no revocar la medida que benefició al
penado, si no determinar si la prueba practicada con posterioridad
a la concesión del subrogado de marras, realmente daba patente
de corso para tomar la decisión que ahora se revisa en sede de
segunda instancia. Es decir, determinar si realmente la a quo tenía
bases probatorias sólidas para tener por cierto que salud del
sentenciado había mejorado al punto que podía volver a un centro
penitenciario. Sobre este particular versaran las consideraciones
que se expresan a continuación...

En efecto, no sería de recibo conceder un beneficio de esta


naturaleza teniendo como base o como prueba de ello un dictamen
pericial que date de hace mucho tiempo atrás por ejemplo que sea
de hace 6 meses, porque en esa situación se estaría tomando una
decisión con base en un dictamen que está desactualizado que
refleja el estado de salud del procesado hace 6 meses, pero no el
estado de salud del acusado en el momento en que se dicta la
providencia...

De hecho, la Corte Suprema de Justicia en varios casos ha


mencionado que si el dictamen de peritos que da cuenta de la
enfermedad grave que parece el sindicato es muy antiguo o está
desactualizado no puede servir de base para conceder este
beneficio pues insistimos ese examen debe estar actualizado
porque debe reflejar el estado de salud del acusado en el momento
en que se toma la decisión. Sobre el punto dijo la Corte...

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Radicación n° 11001-02-04-000-2023-01977-01

Con esa misma lógica debemos concluir que para el efecto


contrario, es decir, si se trata de revocar el beneficio que ya una
vez se había concedido el juez debe tener en cuenta o basarse en
un dictamen reciente que refleje el estado del acusado en el
momento en que él toma la decisión; ello por cuanto no se podría,
siguiendo la lógica que hemos expuesto, tomarse una decisión, que
revoca un derecho, con base en cómo estaba el beneficiado hace 6
meses atrás o hace un año en el pasado, sino con asiento en cómo
está en el momento en que se toma la decisión.

En el caso que ahora no se ocupa observamos con extrañeza, que


la jueza de primera instancia tomó la decisión de revocar la
medida que le había sido otorgada al condenado teniendo como
base un dictamen pericial de medicina legal que daba cuenta de
que el sentenciado no presentaba un estado de salud grave
incompatible con su estadía en la prisión.

Sin embargo, no tuvo en cuenta la juez de primera instancia que


cuando tomó esta decisión lo hizo basándose en un dictamen de
medicina legal que databa de hacía cerca de ocho meses atrás en
el tiempo, puesto que la jueza se asentó en el informe de medicina
legal de fecha 22 de septiembre del año 2022 pero la decisión que
ahora se estudia la tomó la jueza el día 2 de mayo de 2023 es
decir casi 8 meses después de que se rindió el dictamen respectivo,
cuando ya el estado de salud del penado podía haber cambiado
para bien o para mal, teniendo en cuenta que los estados
patológicos varían o evolucionan con el pasar del tiempo.

Lo anterior nos lleva a hacer el siguiente interrogante: ¿podía la


juez tomar la decisión de revocar un subrogado con un dictamen
tan viejo y que estaba desactualizado? La respuesta es
interrogante en justicia y equidad es negativa por las razones que
ya hemos expuesto anteriormente; esto es cuando se toma una
decisión sobre un subrogado relacionado con una enfermedad, la
determinación debe basarse en un concepto médico reciente
puesto que la experticia debe reflejar cómo está el individuo en el
momento en que se toma la decisión, y no sobre cómo estaba en el
pasado.

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Cuando la jueza toma la determinación que ahora se estudia,


decidió que el sentenciado, no tenía una condición grave que
impidiera su estadía en la prisión sin embargo el dictamen que se
usó para tal fin, daba cuenta de ese hecho hacia 8 meses; lo que
necesariamente implica, que la jueza no tenía ningún conocimiento
fiable de que en la actualidad o en el momento en que ella tomó
esa decisión el penado ya había superado el estado de
enfermedad grave, que motivó que se le otorgara el subrogado en
comento; como quiera que en el largo periodo de 8 meses pudieron
haber cambiado las cosas; esto es, es posible que la salud del
sentenciado haya mejorado más o es posible que se haya
deteriorado pero lo cierto es que debía tomarse la decisión con
base en un dictamen reciente que diera cuenta de la situación
patológica del penado o en el momento en que se toma la decisión
de revocarla.

Entender este predicamento de manera diferente sería un grave


atentado contra la justicia y la equidad porque se estaría entonces
diciendo que no se puede conceder la prisión domiciliaria con base
en un dictamen antiguo y desactualizado pero que sí se podrá
revocarla con asiento un examen de esas mismas características
(antiguo y desactualizado) lo cual tiene una lógica siniestra que va
en contra de cualquier principio de equidad, igualdad y de justicia
material.

Precisando, a continuación, que:

...la sala no se explica porque la jueza de primera instancia se


demoró tanto tiempo en tomar una decisión como la que ahora se
revisa y solo vino a adoptarla cuando la base pericial sobre la que
se basaba la misma había perdido actualidad.

Por estas razones estimamos que la funcionaria de primer nivel fue


un poco ligera al momento de tomar su decisión pues se afianzó
en un dictamen muy antiguo que no reflejaba el actual estado de
salud de sentenciado en el momento en que tomó la determinación
cuestionada; y lo correcto habría sido que actualizara el dictamen
pericial es decir que se practicara un nuevo dictamen de medicina
legal que determinara definitivamente si el acusado presenta o no
presenta mejoría o si empeoró su condición y con base en este

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dictamen ya reciente tomar la decisión que ahora se está


revisando.

En conclusión, la sala es del criterio que la funcionaria de primera


instancia no tenía bases probatorias suficientes para revocar el
beneficio de que gozaba el sentenciado puesto que la prueba en la
que se basó estaba desactualizada y por justicia equidad no se
puede tomar una decisión de esa naturaleza revocando un
beneficio que según dice la corte es un derecho el acusado, tomado
en una providencia ya ejecutoriada, con base en una prueba que
no estaba actualizada.

Lo que hemos expresado, se hace más patente en estos momentos,


en los que se tiene conocimiento de que el sentenciado está
padeciendo de trastornos que lo tienen recluido en una clínica, con
padecimientos aun del orden mental que no han sido tenidos en
cuenta hasta ahora...

Concluyendo así que optaría por revocar la providencia


apelada y ordenar un dictamen de medicina legal actualizado
para contar con las herramientas de juicio suficientes al
momento de dictar la respectiva la decisión frente al
subrogado, destacando que se apartaban del proyecto inicial
que se había presentado y que fue derrotado, pues:

...en el, como se vio, se decía que, -el estado de salud actual del
penado no es grave-, y ya hemos visto que ello no se compagina
con la realidad, pues el dictamen médico usado para revocar el
beneficio de marras daba cuenta, no del estado de salud actual
del sentenciado, ni siquiera el que tenía cuando se profirió la
providencia apelada, sino el que padecía once meses atrás en el
tiempo.

Por todo lo expuesto, y atendiendo a que no podemos practicar


pruebas en segunda instancia, se estima que lo pertinente es
revocar la providencia apelada y disponer que con prontitud se
haga un nuevo dictamen de medicina legal que aclare si en la
actualidad el sentenciado tiene alguna enfermedad, física o

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mental, si la misma es grave, y si dicho estado es compatible con


la prisión, y con base en ese dictamen decidir si se revoca o se
mantiene la gracia concedida.

La anterior directriz busca actualizar no solo la condición física del


penado, sino además explorar otro campo de la salud del privado
de la libertad que hasta el momento no había sido considerado
para la concesión del sustituto deprecado. Todo con el propósito de
brindarle mayores herramientas al juez de ejecución para que
adopte una decisión acorde con los requerimientos de la justicia...

4. Bajo el anterior contexto, se anticipa la confirmación


de la decisión de primer grado, puesto que se transgredieron
las garantías invocadas, en tanto que la Corporación acusada
no hizo una valoración completa de la situación fáctica y
jurídica puesta a su conocimiento.

Ciertamente, el Tribunal querellado, sin mayor análisis


de las pruebas recaudadas en el expediente, lo resuelto en
primera instancia y los argumentos de la alzada, centró su
estudio en que no existía peritaje reciente que diera cuenta
del estado actual de salud del condenado y, a partir de dicha
consideración, dispuso la práctica de uno nuevo.

Lo anterior, sin tener en cuenta que no obraba en el


plenario concepto de médico legista especializado que
indicara que existía una enfermedad muy grave del
condenado, incompatible con la prisión intramural, en los
términos del artículo 68 del Código Penal, puesto que los
rendidos por del Instituto de Medicina Legal y Ciencias
Forenses concluyeron que no se presentaba la misma;
aunado a que hizo un llamado de atención a la falladora que

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revocó la medida otorgada, quien estaba reemplazando al


juez suspendido, y no era quien había dejado de emitir una
decisión oportunamente.

Luego, al no encontrarse acreditado el aludido


presupuesto normativo para autorizar la ejecución de la pena
privativa de la libertad fuera de la reclusión formal, pues, se
itera, no obraban diagnósticos de médicos legistas
especializados que concluyeran sobre dicha
incompatibilidad, no era dable que el Tribunal convocado
revocara la providencia y dispusiera la realización de un
nuevo dictamen con miras a aclarar los padecimientos del
condenado.

Al respecto, esta Corporación, en un asunto que guarda


cierta simetría con el actual, en donde se negó la sustitución
de la prisión intramural, se precisó que:

...el juez está habilitado para sustituir la prisión intramural por la


domiciliaria o la hospitalaria, únicamente en casos de enfermedad
de alta gravedad -esto descarta su procedencia frente a cualquier
padecimiento de salud- que además resulte incompatible con la
reclusión intramural. Adicionalmente, dichas condiciones de salud
deben ser dictaminadas por un médico legista especialista y
sometida a controles periódicos por parte del mismo.

...En el caso bajo estudio, los jueces accionados negaron... la


prisión domiciliaria, al no encontrar acreditada la condición de
grave enfermedad necesaria para su otorgamiento, dado que el
dictamen del estado de salud expedido el 1° de octubre de 2020
por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses,
concluyó que aquel “no cumple los criterios para definir estado
grave por enfermedad”.

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7. En este contexto, se colige que la negativa del juez de penas en


conceder al accionante la prisión domiciliaria por enfermedad
grave, surgió de la confrontación formal de los requisitos
señalados en el artículo 68 del Código Penal y las conclusiones del
dictamen médico legal, lo que en manera alguna puede
considerarse lesivo de sus derechos fundamentales, pues como
quedó visto, la norma en mención exige para el otorgamiento del
mecanismo sustitutivo, el concepto del médico legista
especializado... (CSJ STP17456-2023, 17 oc. 2023, rad.
2021-03147-01).

5. Así las cosas, se concluye que la referida sede judicial


convocada no sustentó de forma adecuada y precisa la
providencia de 4 de agosto de 2023, y, en esa medida, esta
Corporación considera que su argumentación fue
insatisfactoria.

Recuérdese que:

…la motivación de las providencias judiciales es un imperativo


dimanado del debido proceso en garantía del derecho de las
partes e intervinientes a asentir o disentir de la actividad
intelectual desplegada por el operador jurídico frente al caso
materia de juzgamiento, razón por la cual no puede ser
anfibológica… (CSJ STC, 4 dic. 2009, rad. 2009-02174-
00; reiterada en CSJ STC, 10 oct. 2013, rad. 2013-
01931-00; y en CSJ STC10689-2016, 4 ag. 2016, rad.
2016-01267-01).

6. De otro lado, en cuanto a la decisión de compulsa de


copias para que sea investigada la conducta desplegada por
el Juez vinculado y los Magistrados de la Corporación
criticada, es de advertirse que sus argumentaciones habrán

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de ser expuestas y valoradas en dicho escenario, en el cual


podrán ejercer sus derechos de contradicción y defensa.

En un asunto en el que esta Sala ratificó la orden de


compulsa de copias, se precisó:

…que, por una parte, es competencia de cualquier autoridad dar a


conocer las situaciones que, en su criterio, estime irregulares y que
ameriten el examen de la autoridad disciplinaria –decisión del juez
constitucional a quo que la Sala respeta- y, por otra, como lo ha
destacado esta Sala, es ante el ente investigador que el
investigado podrá ‘ejercer su derecho de contradicción rindiendo
las explicaciones solicitadas, aportando las pruebas que tenga en
su poder o pidiendo la práctica de las que considere conducentes,
pertinentes y necesarias para demostrar la inexistencia de la falta
sobre la que versa el cargo, o la improcedencia de la sanción que
se sigue como consecuencia de ella’ (sent. de 2 de noviembre de
2010, Exp. T. 2010-00279-01)” (Sentencia de 22 de junio de 2012,
exp. 52001-22-13-000-2012-00027-02).

Asimismo, en un asunto que guarda cierta simetría con


el actual, esta Sala puntualizó:

...[La determinación] criticada fue proferida en el ámbito de


competencia de tal autoridad judicial, quien estimó, luego de
estudiar la situación fáctica presentada, que existió una conducta
que amerita ser investigada por las autoridades respectivas, por
lo que esta Corporación, aunque pueda no compartir
íntegramente dicho razonamiento, no puede entrar a
modificar o invalidar una medida que, en principio, no
desconoce prerrogativas de rango fundamental, máxime
cuando lo dispuesto está acorde con el deber jurídico que en el
ámbito penal y disciplinario existe de poner en conocimiento de las
autoridades la ocurrencia de hechos que de suyo puedan
comportar la presunta comisión de una conducta al margen de la
ley, mandato que de no ser acatado, puede generar un abuso de

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autoridad por omisión de denuncia.

Luego, si de manera oficiosa y en el marco de sus obligaciones,


el... convocado dispuso que se compulsaran copias ante las
correspondientes autoridades para que se investiguen las
conductas en que pudieron incurrir los accionantes..., ello escapa
a la órbita del juez de tutela, pues tal y como lo ha sostenido esta
Corte de tiempo atrás, la misma «es una facultad discrecional de
los funcionarios poner en conocimiento de los competentes los
actos u omisiones que estimen podrían llegar a ser constitutivos de
faltas, sin que ello implique una extralimitación de sus funciones,
criterio que ha mantenido esta Sala, entre otros, en la sentencia de
18 de diciembre de 2009, expediente 2009-00052-01, ratificada el
21 de octubre de 2011, radicación 00398-02» (ver en CSJ
STC9105-2018)... (Énfasis. CSJ STC1041-2019, 6 feb.,
rad. 2018-00486-01, citada en STC7403-2020, 16 sep.,
rad. 00819-01).

7. Finalmente, en cuanto al memorial y los anexos


allegados en el curso de esta impugnación, con los que se
aportó el dictamen del estado actual de salud del accionante
del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses emitido
el 16 de febrero de 2024 (data que valga destacar resulta
posterior a aquella en que se instauró esta acción de tutela);
se advierte que los mismos constituyen hechos nuevos, no
incluidos en el libelo inicial, frente a los que no puede entrar
a manifestarse la Sala en esta instancia, toda vez que
desconocería el derecho de defensa de los involucrados en
esta situación, destacándose que la valoración de dicha
prueba le corresponde al juez natural.

Con relación a los aspectos inéditos que se presentan


en el curso de la tutela, se ha dicho que:

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…Es cierto que en sede de tutela, está establecida la facultad -


deber del fallador de sentenciar extra y ultra petita cuando, en el
trámite ante él ventilado, se advierta la necesidad de reparar o
evitar la trasgresión o amenaza de los bienes jurídicos
superiores… También lo es que lo anterior no puede convertirse en
patente de corso cuando de hechos nuevos se trata, como quiera
que ésta tampoco es extraña a las reglas del debido proceso, entre
las cuales se destaca el derecho de los convocados a la defensa
(CSJ STC, 15 mar. 2011, rad. 2011-00003-01; reiterada
en STC, 10 may. 2011, rad. 2011-00416-01; y STC, 3
oct. 2013, rad. 2013-01090-01).

8. Se impone, entonces, confirmar el fallo objeto de


impugnación.

DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,


en Sala de Casación Civil, Agraria y Rural, administrando
justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,
confirma el fallo impugnado.

Comuníquese por el medio más expedito a los


interesados y remítase el expediente a la Corte
Constitucional para la eventual revisión.

FERNANDO AUGUSTO JIMÉNEZ VALDERRAMA


Presidente de Sala

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Comisión de servicios
HILDA GONZÁLEZ NEIRA

MARTHA PATRICIA GUZMÁN ÁLVAREZ

AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO

LUIS ALONSO RICO PUERTA

OCTAVIO AUGUSTO TEJEIRO DUQUE

FRANCISCO TERNERA BARRIOS

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Firmado electrónicamente por:

Fernando Augusto Jiménez Valderrama


Presidente de la Sala

Hilda González Neira


Magistrada
No firma en comisión de servicios

Martha Patricia Guzmán Álvarez


Magistrada

Aroldo Wilson Quiroz Monsalvo


Magistrado

Luis Alonso Rico Puerta


Magistrado

Octavio Augusto Tejeiro Duque


Magistrado

Francisco Ternera Barrios


Magistrado

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en artículo 103 del Código General del Proceso y el artículo 7 de la ley 527 de 1999

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