Estrategias para Aprendizaje Activo
Estrategias para Aprendizaje Activo
ESTRATEGIAS
METODOLÓGICAS
PARA UN
APRENDIZAJE
ACTIVO
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Contenido
Introducción 04
Resultados de aprendizaje 05
Comentario final 35
Referencias 36
Unidad 1 | Estrategias metodológicas para un aprendizaje activo 04
Introducción
El auge de la sociedad de la información está transformando los modos de organizar el aprendizaje y de
transmitir el conocimiento. El panorama actual de la educación superior muestra la necesidad de mejorar
y renovar los procesos de enseñanza y aprendizaje (Cano, 2007), de incorporar estrategias metodológicas
que promuevan la participación e implicación activa de los estudiantes, y de atender con urgencia la
incorporación efectiva de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) como mediadoras
en estos procesos.
En las páginas siguientes se presenta una serie de estrategias que favorecen el desarrollo de
aprendizajes profundos en los estudiantes y que son factibles de utilizar en ambientes virtuales de
aprendizaje (AVA), desde la lógica que el AVA es el medio a través del cual se materializa el proceso de
enseñanza y aprendizaje. La invitación a los docentes es a reflexionar y definir de qué forma en la
asignatura que dicta podría utilizar algunas de estas propuestas, articulándolas con la estructura base
del modelo didáctico de la institución.
El presente documento está diseñado para ser trabajado durante las semanas 2 y 3. La primera semana
presenta algunas estrategias de enseñanza-aprendizaje, sus características y aplicabilidad. La segunda
semana se trabajará en torno a recursos que permiten generar autonomía en el estudiante y propiciar el
aprendizaje a lo largo de la vida, elementos fundamentales en el contexto de la educación superior actual
y base para procesos educativos que se sustentan en la enseñanza virtual.
Unidad 1 | Estrategias metodológicas para un aprendizaje activo 05
Resultados de aprendizaje
Incorporar el uso de estrategias de enseñanza-aprendizaje, identificando las características
relevantes de estas.
Criterios de evaluación
Las estrategias de aprendizaje hacen referencia a una serie de operaciones cognitivas que el
estudiante lleva a cabo para organizar, integrar y elaborar información y pueden entenderse como
procesos o secuencias de actividades que sirven de base para la realización de tareas intelectuales y
que se eligen con el propósito de facilitar la construcción, permanencia y transferencia de la
información o conocimientos. Concretamente, se puede decir que las estrategias tienen el propósito de
facilitar la adquisición, almacenamiento y utilización de la información (Campos, 2000).
Bajo esta mirada, el docente representa una de las figuras clave de la enseñanza-aprendizaje, por lo
que debe desarrollar algunas características que lo conviertan en facilitador efectivo de esta tarea
(Rajadell, 2001), siendo fundamentales:
1. La empatía: considerada como la capacidad para hacer más real y efectivo el proceso de
enseñanza-aprendizaje al considerar al estudiante como sujeto específico frente al que no solo
se promueven aprendizajes, sino también relaciones humanas.
2. El estilo de enseñanza: entendido como la manera específica de presentar los contenidos, sean
estos de tipo conceptual, procedimental o actitudinal. Se entiende que en la realidad no existe
un estilo puro y serán las diversas condicionantes contextuales e individuales las que harán a
un docente situarse más en un estilo que en otro.
Con todo, es fundamental que el docente se conecte con el estudiante, de tal manera que planee una
enseñanza que sea pertinente, que se ajuste a la satisfacción de las necesidades del propio estudiante,
que salga de su zona de confort y aprenda (se atreva) a innovar, a identificar y aplicar formas diversas
de apoyar la construcción de los nuevos conocimientos en sus estudiantes. Desde esta perspectiva, las
características que Rajadell señala, adquieren un significado relevante, toda vez que la empatía
favorece la responsabilización del docente con relación a cómo enfrentar la enseñanza, así como la
intención de modificar los estilos de enseñanza tradicionales, incorporando estrategias, técnicas y
recursos que se articulen con los requerimientos de las aulas del siglo XXI y las nuevas formas de
aproximación al conocimiento que han desarrollado las nuevas generaciones.
Unidad 1 | Estrategias metodológicas para un aprendizaje activo 07
No obstante, aun cuando es fundamental aprender a innovar en educación, Por su propia complejidad, la
actividad docente no debería dejar lugar, por su carácter intencional, a la improvisación o al azar, reclamando
intervenciones técnicamente diseñadas (Lillo, 2007). Para esto, se sugiere que cualquier intervención
metodológica que se diseñe se asegure de:
Además de estas consideraciones generales, podemos establecer que para la enseñanza en la educación
superior se recomienda el uso de metodologías que se expresen como experiencias de aprendizaje
significativo, propiciando el desarrollo de estrategias de aprendizaje en las que el estudiante tenga la
oportunidad de poner en juego procesos mentales para adquirir, procesar y almacenar información, pero,
sobre todo, para poner en práctica los nuevos conocimientos elaborados. Al conjunto de acciones que planea
y desarrolla el docente para propiciar que el estudiante aprenda activamente, se les llama metodologías de
aprendizaje activo, puesto que lo que buscan es, precisamente, la participación de los estudiantes para que se
apropien de los aprendizajes de manera significativa.
Algunas de estas estrategias metodológicas activas son: análisis de casos, método de proyectos, aprendizaje
basado en problemas, portafolio y clase volteada, entre otras, ya que estas tienen la ventaja de poner al
estudiante en situaciones muy similares a lo que será el desempeño profesional futuro, preparándolos no solo
para el enfrentamiento de situaciones complejas, sino también convirtiéndose en espacios de adquisición y
evaluación de sus propias competencias1.
1 Algunas de estas estrategias se desarrollaron a modo de aproximación en el Curso de Educación Online. En este
documento se profundizan desde la perspectiva de estrategias que favorecen un aprendizaje activo en aulas
virtuales diversas.
Unidad 1 | Estrategias metodológicas para un aprendizaje activo 08
Desde esta perspectiva, es importante conocer las principales características de algunas metodologías
metodológicas de aprendizaje activo que se enfocan en promover aprendizajes significativos y que son
posibles de implementar en cualquier ambiente de aprendizaje, considerando las características del
grupo de estudiantes y la naturaleza de lo que se desea enseñar. Su utilización requiere, además, de la
creatividad del docente, para articular las experiencias de aprendizaje que se proponen al estudiante
con estrategias activas que propicien su participación e involucramiento con los contenidos
conceptuales que debe aprender. Este tipo de estrategias también requieren que las situaciones que se
presentan como experiencias de aprendizaje sean lo más auténticas posibles, articulando la materia de
estudio con la vida real (casos reales, experiencias del docente en su ámbito laboral, experiencias de
los propios estudiantes, contingencia nacional e internacional, entre otros). Esto es especialmente
importante en un modelo educativo basado en resultados de aprendizaje, en el que los esfuerzos están
puestos en el que el estudiante sea capaz de desarrollar capacidades que sean puestas en marcha con
éxito en el mundo laboral, por lo que a continuación, se exponen algunas estrategias de aprendizaje que
resultan especialmente significativas para apoyar el desarrollo de capacidades en los estudiantes de
la educación superior.
En modalidad presencial, al ocupar este método, debemos tener presente que se cumplan las
siguientes etapas:
• Presentar a los alumnos una situación problema, previamente seleccionada o elaborada para
favorecer determinadas competencias en el estudiante; establecer las condiciones de trabajo y
formar pequeños grupos (6 a 8 miembros) en los que se identifiquen roles y funciones entre ellos.
• Los estudiantes, por su parte, deberán identifican sus necesidades de aprendizaje (lo que no saben
o no tienen para responder al problema).
• Los estudiantes deben resolver el problema y aportar una solución justificando los pasos dados o
procedimientos ocupados para llegar a ella.
En la modalidad virtual, este método se pude desarrollar a partir de trabajos o tareas que se
encomienden a los estudiantes, propiciando la reflexión y el intercambio de ideas para su consecución,
por ejemplo, mediante el foro. Un potencial de aplicar la metodología de aprendizaje basado en
problemas en la modalidad online es la diversidad presente en las aulas virtuales, estudiantes de
distintas edades y con diversas experiencias de aprendizajes previos enriquecen la discusión y la
resolución conjunta de problemas.
Salcedo, García y Aravena (2010), visualizan las siguientes fases para aplicar ABP a la modalidad virtual:
Fase 1) se plantea a los estudiantes un problema real de su ámbito profesional y se les pide que
trabajen en pequeños grupos (los grupos podrán ser autogestionados u organizados por el docente). El
problema de estudio se presenta a través de diferentes medios (video, foros, textos, etc.). Basándose en
el conocimiento que ya poseen, se les pide que definan y delimiten el problema, prospecten caminos de
solución y que organicen las ideas y el conocimiento que puede relacionarse con él y que lo planteen en
el foro. Cuando ya no pueden avanzar más con sus propios conocimientos, deben determinar qué
competencias y nuevos conocimientos necesitan (el profesor/tutor puede preguntar a los estudiantes
qué necesitan para resolver el problema y dónde podrían obtener la información, propiciando así la
metacognición).
Fase 2) corresponde al trabajo autodirigido, que no está organizado por el tutor, sino por el propio grupo
que determina las tareas que deben distribuirse, cómo y quién se encargará de llevarlas a cabo.
Fase 3) los estudiantes se autoevalúan en relación con diversos aspectos, tales como su contribución en
la solución de problemas, los conocimientos adquiridos y el aprendizaje del estudio autónomo.
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En síntesis, las etapas ampliadas de un ABP pueden resumirse en el siguiente esquema comprensivo
(tomado del TEC de Monterrey, 2000), el que también puede ser aplicado en la modalidad virtual, por
ejemplo, con la guía del docente/tutor en el foro.
1. Clarificación 1. Clarificación
del problema del problema
4. Organización
de las ideas
Es necesario que los pasos definidos para la aplicación del ABP se coordinen y sistematicen, entregando
a los estudiantes una directriz concreta a partir de los objetivos esperados, la clarificación de los
conceptos utilizados y la colaboración del profesor que guía el proceso.
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Un análisis o estudio de caso es siempre una posibilidad de aprendizaje significativo, pues quienes
participan del análisis y reflexión además desarrollan habilidades vinculadas a la síntesis y evaluación de
la información, poniendo al sujeto ante una situación problemática que asemeja un escenario de la vida
real, a partir del cual se deben generar soluciones.
Cabe destacar que el estudio de casos es una estrategia metodológica factible y, con frecuencia, utilizada
en ambientes de aprendizaje virtual, tanto para la enseñanza de algún tópico en particular como para
evaluar una unidad o un contenido complejo que requiera del manejo conceptual y procedimental del
contenido por parte de los estudiantes.
Desde el punto de vista técnico, un caso es un escrito que no plantea soluciones, sino solo datos e
información que permite al estudiante o grupo de estudiantes reflexionar y analizar las situaciones para
dar salida a las problemáticas presentadas. Con todo ello, lo que se desea es estimular en el estudiante
que sea capaz de:
2. Determinar un método de acción, esto implica que puede haber diferentes alternativas para
resolver el caso.
4. Tomar decisiones.
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El proceso operativo para concretar esta técnica en el proceso formativo se debe centrar en cuatro fases:
Fase preliminar: tiene por objetivo que los sujetos lean y estudien
el caso y tomen conciencia de la situación que en él se describe.
De esta manera, la metodología de estudio de casos puede ser aplicada a cualquier contenido, en
cualquier asignatura y en cualquier modalidad, y tiene como principal propósito “maximizar lo que
podemos aprender” (Stake, 1995 en LACE, 1999); es decir que el caso que el docente escoja para que los
estudiantes desarrollen debe ofrecer las mayores y mejores oportunidades de aprendizaje, permitiendo
profundizar en la temática presentada, pudiendo analizar información para tomar decisiones y, según
sea la situación, aplicar los aprendizajes en la resolución de la problemática presentada.
El estudio de caso puede presentarse de variadas formas, de acuerdo con las posibilidades que ofrezca
la situación y el entorno de aprendizaje. Por ejemplo, y lo más común, es que, para experimentar con esta
metodología, el estudiante deba escoger un “caso” para investigarlo, caracterizarlo y resolver alguna
situación problemática en torno al mismo, dependiendo de los resultados de aprendizaje a los que deba
atender el estudiante. Esta aproximación al caso puede ser de manera presencial, es decir, en el lugar en
donde ocurre el hecho que se debe investigar, o documental, buscando información en libros, revistas,
artículos, etc., o bien, a partir de los conocimientos adquiridos del estudiante, en donde se le ofrece una
situación o “caso” escrito, en un video, en un audio, etc., a partir del cual podrá aplicar sus aprendizajes
durante su análisis y resolución.
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Un portafolio es un tipo de fólder o carpeta donde los estudiantes guardan una selección de sus trabajos
acompañados de un comentario propio que debe dar cuenta de la evolución de sus aprendizajes. Los
alumnos elaboran ellos mismos el portafolio como evidencia de sus esfuerzos, avances y logros en el
desarrollo de un curso.
Un portafolio se puede utilizar para ilustrar el proceso de los alumnos. Se registra el aprendizaje para
poder hacer ajustes sobre este (corregir, reforzar con ejercicios extras, una explicación adicional, etc.). En
este caso, el portafolio tiene que ser un reflejo de todas las fases que se superaron durante el proceso de
aprendizaje (asesoramiento formativo). Asimismo, el portafolio también sirve para juzgar los logros de
los alumnos, al final del proceso de aprendizaje.
CARACTERÍSTICAS ESENCIALES
DE UN PORTAFOLIO
FINALIDADES DE LA ELABORACIÓN
DE UN PORTAFOLIO
El aprendizaje por proyectos (APP) es una estrategia situada de trabajo, cuyo objetivo fundamental es
transferir el conocimiento desde escenarios formales hacia escenarios concretos o de la vida
cotidiana, idealmente contextualizados. Esta transferencia supone la puesta en práctica de una serie
de estrategias de sistematización de las fases y habilidades sociales por parte de los estudiantes, ya
que es deseable que este método se desarrolle de forma grupal a través del trabajo colaborativo. Esto
se debe a que el docente, bajo esta forma de trabajo, actúa solo como asesor, recayendo la mayor parte
de las decisiones y tareas de diagnóstico, diseño, implementación y evaluación en el grupo que ejecuta.
Para conseguir estos propósitos, se debe seguir una serie de pasos estructurados y definidos, los que
se resumen en la siguiente figura:
Diseño e
Fase inicial Fase final
implementación
Dependiendo de la asignatura que dicte, esta estrategia metodológica es recomendable utilizarla como
eje articulador del curso. Es decir, el curso se prepara de inicio a fin como un proyecto, donde el rol del
profesor es de asesor de su curso. La idea es que organice a sus estudiantes en grupos y que ellos
trabajen en el desarrollo del proyecto de forma asincrónica. La evaluación y retroalimentación se
establece en las etapas del proyecto que el docente defina como fundamentales.
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1.5 La clase volteada o aula invertida: una estrategia metodológica que favorece la
reflexión crítica y el trabajo autónomo
La metodología de aula invertida o Flipped Classroom, fue utilizada por primera vez en 2008 por los
profesores Jonathan Bergmann y Aaron Sams, del Instituto Woodland Park del Colorado, Estados
Unidos. Estos profesores buscaron la forma de apoyar los aprendizajes de los estudiantes que no
podían asistir a clases por diferentes circunstancias, grabando videos de sus clases y subiéndolas a la
web. En este proceso, notaron que muchos de los estudiantes que sí participaban de las clases,
también utilizaban este material para preparar sus exámenes o repasar la materia y comprender
mejor los contenidos de la clase (Bergmann y Sams, 2012; Tucker, 2012 en Asens, 2015), dándole un
potencial importante a esta forma de aprendizaje.
La clase volteada, entonces, puede entenderse como “un modelo de rotación de aprendizaje mixto, ya
que combina la educación virtual con la presencial, posibilitando el aprendizaje activo, el trabajo
colaborativo y el trabajo mediante proyectos y otras metodologías complementarias” (Ruiz, Sánchez y
Sánchez, 2014 en Asens, 2015).
Este tipo de estrategia es ideal para el trabajo en aula, donde el docente acompaña el desarrollo de la
tarea del estudiante. Sin embargo, en la modalidad virtual, es posible realizar algunas adaptaciones
que resultan interesantes y que transforman los momentos de interacción colectiva, como el foro, en
espacios de aplicación y construcción colectiva de los aprendizajes. Por ejemplo:
• En tareas y controles: elaborar algún ejercicio o tarea a desarrollar por los estudiantes a partir
de un video, un artículo, una noticia, entre otros recursos.
• En foros: elaborar las preguntas a partir de la revisión de un video, un audio o una lectura, dando
más contenido a las respuestas.
Unidad 1 | Estrategias metodológicas para un aprendizaje activo 17
Mediante un enfoque integral que combina la instrucción directa con métodos constructivistas, este
método incrementa el compromiso de los estudiantes con el contenido del curso y mejora la
comprensión conceptual. Básicamente, se da vuelta la clase entregando instrucciones online, y se lleva
al espacio presencial (en contextos tradicionales de enseñanza) o al espacio de interacción virtual, las
tareas y dudas que se requiere plantear al profesor.
Al comparar el método tradicional con flipped classroom se puede destacar que, al voltear una clase,
el profesor entrega instrucciones sobre la lección de forma remota mediante un video, libro o sitio web
para que los estudiantes investiguen y trabajen de forma autónoma. Así, en el tiempo destinado al
trabajo de aula (virtual o presencial), los estudiantes reciben la ayuda de su profesor para lograr
mejores aprendizajes de conceptos, sus aplicaciones y las conexiones que deben hacer entre el
contenido.
Por otro lado, en la clase tradicional, el profesor “instruye” y da respuestas, y los estudiantes se limitan
a tomar nota y seguir instrucciones, dejando destinado el trabajo fuera de aula para hacer tareas y
trabajos de forma autónoma, los que no siempre son revisados o retroalimentados de forma directa.
Entre las ventajas para el profesor al usar esta metodología, se encuentra el ganar tiempo para
atender a la diversidad del aula, apoyando a los estudiantes en el desarrollo de sus tareas, respetando
sus ritmos de aprendizaje. Por otro lado, le da un sentido más didáctico al uso de las TIC.
Entre las ventajas para el estudiante se encuentra la oportunidad de hacer preguntas tanto a su
profesor como a sus compañeros, favoreciendo el aprendizaje colaborativo y reflexivo. Implica una
gradual autonomía en el proceso de aprendizaje.
• Explicar a los estudiantes lo que tendrán que hacer de manera autónoma y en qué momento
tendrán que hacerlo.
• Diseñar una estrategia que permita al profesor asegurar que todos los estudiantes realizaron la
actividad autónoma, y comprendieron los contenidos fundamentales para el desarrollo de la
sesión presencial o virtual. Esto se puede hacer aplicando una prueba o con la resolución de un
caso, al finalizar el trabajo autónomo.
• Diseñar la o las actividades de aplicación que se trabajarán en el aula presencial o virtual.
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A simple vista parecen ser lo mismo, pero no lo son, pues aun cuando comparten algunos de sus
componentes, se aplican de manera diferente.
En el aula invertida se entregan contenidos (videos, textos, contenidos adicionales) para que el
estudiante revise antes de la clase presencial o de la interacción virtual en un foro, pero la clase en sí
misma no implica, necesariamente, cambios metodológicos. El estudiante revisa y estudia los
contenidos y luego los aplica de una u otra forma.
• Entorno flexible: los estudiantes escogen dónde y cómo aprender, tiene libertad para flexibilizar
su ritmo de aprendizaje. Los agrupamientos para realizar las actividades también son flexibles
(individualmente, parejas, grupos) y el docente debe aceptar y respetar que así sea.
• Contenido intencional: todo lo que se ofrece al estudiante está intencionalmente preparado para
que este pueda explorar y aprender de manera autónoma los contenidos y desarrollar las
competencias necesarias (conceptos, procedimientos, habilidades, aptitudes y valores)
(Handman, 2013 en Asens, 2015). Por lo tanto, es fundamental, la creación y gestión de contenido
significativo y la utilización de metodologías activas: aprendizaje basado en proyectos,
aprendizaje por problemas, estudios de caso, etc.
• Docente profesional: es clave contar con docentes altamente calificados, con amplios
conocimientos y experiencia en la materia que enseñan y que sean capaces de promover el
máximo protagonismo de los estudiantes.
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• Datos de apoyo. Una vez leído el texto y establecidos los conceptos principales y secundarios, se
procede a detectar los datos indíciales, es decir, los que indican y proporcionan información
puntual (por ejemplo, tiempo y espacio).
LA MATERIA
Puede electrizarse
ganando o perdiendo
Formada por
Átomos Corteza
Formada por
Alrededor del
Núcleo cual giran
Protones Neutrones
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Tanto para la modalidad presencial como para la modalidad virtual, el mapa conceptual permite al
docente utilizarlo como estrategia de enseñanza o para evaluar la comprensión de un contenido por
medio de la síntesis que realizan los estudiantes. A continuación, se enumeran algunas de sus
ventajas:
A modo de síntesis, se recomienda utilizar estrategias de aprendizaje activo, como las que se
presentan en los apartados anteriores para favorecer la estimulación del pensamiento crítico y
reflexivo, la capacidad de resolver problemas, el trabajo colaborativo y aplicar los aprendizajes en
situaciones contextualizadas. Para esto, algunas orientaciones que se pueden seguir son:
Por otra parte, de acuerdo con una revisión realizada por Delgado y Solano (2009, p. 5-11), sobre las
estrategias que más utilizan los docentes en el contexto del aprendizaje activo y centrado en el
estudiante, es posible señalar la siguiente clasificación de estrategias metodológicas:
El análisis realizado por estos autores les permitió establecer que cada uno de estos grupos de
estrategias se conforma, a la vez, por diferentes técnicas de enseñanza. Estas técnicas pueden ser
utilizadas en cualquier ambiente de aprendizaje, sea presencial o virtual. Sin embargo, en los
ambientes virtuales de aprendizaje, se releva la necesidad de fortalecer las interacciones y la
comunicación entre docente-estudiantes y entre los estudiantes, por lo que la técnica en sí misma no
sirve si es que no se acomoda al contexto de aprendizaje (que implica tener presente que los
participantes están en distintos lugares, a diferentes tiempos, que tienen diferentes experiencias,
intereses, niveles de manejo del contenido o de la tecnología, etc.) y no favorece la interrelación y la
generación de vínculos entre los estudiantes “para que se produzca el aprendizaje, la construcción
personal del conocimiento, y la realidad del conocimiento compartido” (Salinas, 2008, p. 80).
A continuación, se describen algunas estrategias y sus técnicas asociadas para apoyar el proceso de
enseñanza y aprendizaje:
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Este tipo de técnicas se adaptan a las necesidades e intereses del estudiante y “las herramientas que
brinda el entorno permiten que se eleve la autonomía, el control del ritmo de enseñanza y las secuencias
que marcan el aprendizaje del estudiante” (Delgado y Solano, 2009, p. 5). Por otra parte, usar este tipo de
técnicas exige al docente establecer una relación directa con el estudiante, es decir, establecer un vínculo
más personal que le permita conocer sus características, sus intereses, sus formas de aprender, para
adecuar las actividades y niveles de dificultad según las necesidades de autorrealización que presente.
Algunos ejemplos de estas técnicas son:
• Técnicas para el trabajo con materiales multimedia interactivos: ofrecer a los estudiantes la
posibilidad de conocer y trabajar directamente con materiales multimedia como los que se utilizan
en las plataformas de aprendizaje virtual u otros softwares a los que pueda acceder, facilita el
trabajo autónomo y desarrollo de capacidades de autogestión, además de integrar herramientas
propias de la tecnología de la información y las comunicaciones. Algunos ejemplos de estos
materiales son: tutoriales, ejercicios y actividades prácticas interactivas (o de desarrollo) a partir
de situaciones vinculadas con la vida real, los que promueven “la ejercitación del pensamiento
crítico o del pensamiento creativo mediante métodos de análisis, ejercitación, solución de
problemas o experimentación” (Delgado y Solano, 2009, p. 6). El uso de técnicas como estas
requiere una evaluación previa y exhaustiva por parte del docente para asegurar que cuenten con
“todos los requerimientos tanto en el área de competencias para su utilización como en los
contenidos” (Delgado y Solano, 2009, p. 6). Además, el docente deberá proveer una guía para la
correcta utilización de estas, por ejemplo, ofreciendo secuencias, ejercicios que deberá realizar
como requisito previo antes de su uso, entre otras.
Unidad 1 | Estrategias metodológicas para un aprendizaje activo 25
Al utilizar estas técnicas, el foco será la construcción colectiva de nuevos conocimientos en una integración de
los conocimientos previos de los estudiantes, donde las técnicas parten de la construcción de conocimiento
grupal a partir de información suministrada por el docente. La técnica implica dos roles: un expositor de la
información que puede ser el docente, un experto, un estudiante, un video, un artículo, o cualquier otra fuente,
y un receptor de esta información. Cada estudiante deberá realizar actividades individuales mediadas y
retroalimentadas por el docente para, posteriormente, compartirlas con el resto del grupo “en forma de
resultados, conclusiones, preguntas, esquemas, por citar algunos ejemplos. Todo con el fin de provocar
reacciones en los estudiantes, contrastar y juzgar de manera crítica las respuestas aportadas que,
paralelamente, serán enriquecidas con los aportes del grupo” (Delgado y Solano, 2009, p. 7).
Unidad 1 | Estrategias metodológicas para un aprendizaje activo 26
Entre las técnicas que ofrecen estas estrategias, tenemos: exposición didáctica, preguntas al grupo,
simposio, mesa redonda o panel, entrevista o consulta y tutorías públicas.
• Preguntas al grupo: esta técnica implica proponer preguntas generadoras al grupo “a partir de un
tema específico de investigación o de resultados o trabajos realizados por los estudiantes, lo que
permitirá la apertura de un diálogo” (Delgado y Solano, 2009, p. 8). Esta técnica es muy utilizada en
los foros como actividad de motivación inicial o durante la retroalimentación de las respuestas
expuestas por los estudiantes en el mismo foro, o bien, para ampliar la comprensión de un
contenido de estudio una vez que se ha realizado la evaluación de una tarea o un control y el
docente ha recogido suficiente información para conocer qué es necesario profundizar y/o aclarar;
también es recomendado para presentar diferentes puntos de vista frente a un tema que se esté
discutiendo. Las preguntas al grupo “incentivan la participación, la autovaloración y permite al
docente observar progresos y diagnosticar áreas que necesitan ser fortalecidas en los estudiantes”
(Delgado y Solano, 2009, p. 8).
• Simposio: mesa redonda o panel: aunque estas técnicas están originalmente ideadas para
actividades presenciales, el docente de modalidad online está invitado a utilizar su creatividad
ofreciendo a los estudiantes, por ejemplo, un video de una charla de algún experto en una materia
para luego generar la discusión entre los estudiantes y/o una ronda de preguntas que el propio
docente pueda responder, o bien, invitando a uno o más estudiantes a exponer un tema que maneje
adecuadamente y que esté relacionado con el contenido estudiado, para ser discutido y sacar
conclusiones grupales, construir un discurso u otro objetivo que establezca el docente. También el
foro es la herramienta más idónea para aplicar esta técnica.
• Entrevista o consulta pública: esta técnica invita a los estudiantes a investigar y realizar preguntas
y reflexiones a un experto acerca de un tema en concreto, para ampliar información sobre el
contenido que se esté estudiando o alguna temática que se haya propuesto para profundizar los
aprendizajes; permite, a la vez, resolver dudas y aclarar conceptos o procedimientos. Es importante
que los estudiantes investiguen previamente sobre el tema que van a preguntar para preparar con
antelación las preguntas para la actividad y compartirlas con el docente para recibir
retroalimentación. Esta técnica es apropiada para ampliar los aprendizajes que se han evaluado en
una tarea de desarrollo o como actividad integradora en un proyecto final de asignatura.
• Tutoría pública: a partir de esta técnica, el docente ofrecerá a los estudiantes “un espacio de
conferencia electrónica con el objetivo de aclarar dudas, anunciar eventos, contestar preguntas
frecuentes, entre otros aspectos que se pueden tratar” (Delgado y Solano, 2009, p. 9). Idealmente,
esta técnica debe implementarse previa coordinación con los estudiantes para asegurar su
conexión, y también puede ser grabada para compartirla en el aula virtual y quede disponible
permanentemente.
Unidad 1 | Estrategias metodológicas para un aprendizaje activo 27
Las técnicas que implican trabajo colaborativo se orientan a promover la construcción del conocimiento
en forma grupal a partir de la interacción comunicativa y la participación activa y cooperativa de todos los
miembros en un proceso dialógico de intercambio de ideas. Para asegurar la buena gestión del grupo y
el cumplimiento de los resultados esperados, el docente deberá establecer y socializar “las normas,
estructura de la actividad y realizará el seguimiento y la valoración” (Delgado y Solano, 2009, p. 9),
promoviendo que los resultados de las actividades realizadas sean conocidos y compartidos por todos,
para enriquecer la construcción de nuevos conocimientos. La modalidad online se nutre de la interacción
permanente entre los miembros de la comunidad virtual, por lo que resulta fundamental propiciar
espacios de intercambio y trabajo colaborativo entre los estudiantes y docente-estudiante. Ninguna de las
alternativas de trabajo colaborativo que en adelante se exponen, es opuesta a la educación virtual, pero
dependerá de la creatividad del docente y la capacidad de autonomía y autorregulación de los
estudiantes, el provecho que se pueda sacar de la experiencia.
• Valoración de decisiones: esta técnica invita a los estudiantes a realizar “un análisis
previo o posterior a una decisión según sea el caso, con el fin de determinar aspectos
positivos y negativos, consecuencias, entre otros” (Delgado y Solano, 2009, p. 10). Para
desarrollarla, se sugiere que, a partir de un caso o situación dada, se oriente a los
estudiantes para que, de manera secuenciada: a) definan un problema o necesidad; b)
analicen la situación; c) evalúen las alternativas posibles para la solución; d) escojan
la mejor opción; e) apliquen la decisión tomada.
Unidad 1 | Estrategias metodológicas para un aprendizaje activo 28
• Debate y foro: esta técnica refiere, básicamente, a una discusión abierta de carácter
formal que es mediada por un moderador. En el contexto educativo, este moderador
puede ser el docente o un estudiante designado previamente, quien debe dar inicio al
debate, establecer los lineamientos para la participación, aclarar dudas y cerrar la
discusión, estableciendo las conclusiones a las que se llegará en conjunto. Los
estudiantes, por su parte, expresarán sus opiniones, puntos de vista, hechos y teorías
sobre el tema propuesto (Delgado y Solano, 2009). La técnica del debate y foro es
usada con frecuencia en los entornos virtuales de aprendizaje, siendo una
herramienta fundamental para la transferencia de conocimientos por parte del
docente y la elaboración de aprendizajes por parte de los estudiantes.
En síntesis, podemos establecer que para la enseñanza superior se recomienda el uso de metodologías
que se expresen como experiencias de aprendizaje significativo y que promuevan la participación
activa de los estudiantes, de tal manera que se impliquen en el proceso para otorgarle significado.
Algunas de estas metodologías son las que se han revisado en líneas anteriores: análisis de casos,
método de proyectos, aprendizaje basado en problemas, portafolio y mapas conceptuales, entre otras,
ya que, en general, tienen la ventaja de poner al estudiante en situaciones muy similares a lo que será
el desempeño profesional futuro, preparándolos no solo para el enfrentamiento de situaciones
complejas, sino también convirtiéndose en espacios de adquisición y evaluación de las capacidades
definidas en los programas de estudio.
Unidad 1 | Estrategias metodológicas para un aprendizaje activo 29
Los jóvenes y adultos que actualmente llegan a la educación terciaria son, en general, personas que
han tenido experiencias diversas de aprendizaje y de comunicación con distintos tipos de tecnología
digital de manera permanente y cotidiana. Este nuevo estudiante parece tener un modo de procesar la
información, de aprender y de enfrentarse a la resolución de problemas distinto al de la generación que
se educó con los textos impresos (Castro, 2016).
En los entornos virtuales, caracterizados por la riqueza y la abundancia de datos, la misión del docente
es ser facilitador, guía y consejero en torno a las fuentes apropiadas de información, y creador de
hábitos y destrezas para la búsqueda, selección y el tratamiento de datos (Castro,
2016). Para Fëdorov (2006), la estrategia metodológica del foro virtual incide positivamente en el
desarrollo de diferentes elementos del pensamiento crítico. Este tiene una dimensión cognitiva en la
que se conjugan las habilidades intelectuales de alto nivel: análisis, inferencia, interpretación,
explicación, evaluación y autorregulación. Estos aspectos toman formas de operaciones intelectuales,
comunicativas, metacognitivas y autorregulativas.
Un foro virtual es un escenario de comunicación por Internet, donde se propicia el debate y el consenso
de ideas. Es una herramienta que permite al estudiante publicar su mensaje en cualquier momento,
quedando visible para que otros usuarios que entren más tarde puedan leerlo y contestar. Pueden
definirse como espacios para discusiones académicas que contribuyen al desarrollo del pensamiento
crítico estratégico a partir del diálogo. La finalidad de los foros virtuales es suscitar un debate y no
necesariamente agotar un tema. Las ideas iniciales, expuestas en documentos breves y ágiles,
cumplen la función de ubicar al participante en una problemática, motivarlo a intervenir en la discusión
y darle oportunidad de contribuir con su punto de vista. "El rol del docente-tutor es uno de los más
importantes dentro de la gestión de un foro y, por ende, uno de los más delicados de llevar a cabo, pues
además de ser moderador y orientador ha de ser también motivador y participativo" (Castro, 2016). En
el foro virtual se valora la calidad de las producciones e intervenciones en función de parámetros como
la relevancia, la pertinencia y la parsimonia. Las argumentaciones y contraargumentaciones, entre
otras actividades, pueden definir el éxito en un determinado proceso.
Unidad 1 | Estrategias metodológicas para un aprendizaje activo 30
Para Fëdorov (2006), en el foro virtual se facilitan los aprendizajes gracias a la solución de problemas
de manera grupal, se permite que el estudiante mejore sus habilidades de comunicación escrita y se
puede generar una trascripción completa de la discusión, lo que da a los usuarios la oportunidad de
almacenar, recuperar y corregir las ideas. El foro puede propiciar un papel activo, porque "invita a los
participantes a revisar diariamente las actividades y discusiones, lo que implica una mayor dedicación
y tiempo para acostumbrarse al componente virtual" (Castro, 2016)
Suárez, Anaya y Gómez (citados en Castro, 2016), concluyen que el desempeño de los estudiantes en la
modalidad virtual es mejor, porque valoran más las tareas, tienen mejor control y mayor autoeficacia,
características que forman parte de la capacidad de autorregulación requerida por la sociedad actual.
La autorregulación del aprendizaje puede definirse como la manera de utilizar los recursos propios
para planear, controlar y analizar la ejecución de los procesos cognitivos en las actividades
académicas, tareas y la elaboración de productos de aprendizaje (Castro, 2016). La autorregulación se
relaciona con formas de aprendizaje académico, autónomas y eficaces, que implican procesos de
metacognición, motivación intrínseca y desempeño estratégico (Castro, 2016). Los estudiantes
autorregulados dirigen su aprendizaje y ponen en práctica estrategias cognitivas, metacognitivas,
motivacionales y de apoyo que les permiten construir sus conocimientos de manera significativa; se
vuelven capaces de regular y controlar intencionalmente todo el proceso de aprendizaje (Castro, 2016).
La enseñanza y aprendizaje virtual tienen como objetivo potenciar la actividad autónoma del estudiante
poniendo a su disposición un conjunto de recursos de diferentes tipos con funciones educativas
diferentes (Barbera, 2005) que deben serle útiles para su aprendizaje. Para llevar a cabo dicha
actividad, los estudiantes deben disponer necesariamente de un conjunto de diversos recursos
planificados, definidos, accesibles y organizados en formato digital.
Para potenciar el aprendizaje autónomo es importante graduar las actividades que se planifican,
situando en un extremo inicial de máximo control al profesor, quien fijará las actividades, y en un grado
de máxima libertad al estudiante, quien podrá decidir qué tareas concretas realizar y en qué orden, qué
materiales consultar, qué ritmo de aprendizaje seguir y con quién agruparse en caso que lo considere
necesario; esto último se sugiere planificarlo hacia el final de los procesos formativos. Esta segunda
opción puede ser la más adecuada si la actividad se plantea como el análisis de un caso o la resolución
de un problema complejo (Barbera, 2005).
Unidad 1 | Estrategias metodológicas para un aprendizaje activo 31
Los procesos metacognitivos potencian aprendizajes significativos, de tal manera que se vuelve un
imperativo en educación apoyar el desarrollo de esta capacidad en los estudiantes.
Flavell (1976, citado en Osses y Jaramillo, 2008, p. 191) señala que “la metacognición, por un lado, se
refiere al conocimiento que uno tiene acerca de los propios procesos y productos cognitivos o
cualquier otro asunto relacionado con ellos, por ejemplo, las propiedades de la información relevantes
para el aprendizaje y, por otro, a la supervisión activa y consecuente regulación y organización de estos
procesos, en relación con los objetos o datos cognitivos sobre los que actúan, normalmente en aras de
alguna meta u objetivo concreto”. En este sentido, el estudiante tiene la capacidad para responderse
qué y cómo aprende para lograr sus aprendizajes.
Es importante precisar, además, que existe una relación directa entre cognición y metacognición, ya
que la primera concierne a los procesos mentales implicados en la adquisición del conocimiento como
el uso de las habilidades cognitivas (conocer, comprender, analizar, etc.), percepción, atención y
conducta para procesar la información hacia un objetivo; y la segunda, supervisa, autoevalúa y regula
estos procesos en función de la toma de decisiones para el progreso (Correa, 2002). Por lo tanto, existe
una conciencia de los procesos desplegados para adecuarlos o potenciarlos.
Y dentro del proceso metacognitivo, según Cheng (1993, citado en Correa, 2002, p. 4) estarían
implicadas dos funciones, “la autovaloración (el conocimiento o conciencia metacognitivos) y el control
ejecutivo (regulación de la cognición o administración)”. La primera se realiza al término de la tarea o
la solución de un problema y la segunda ocurre antes y durante el proceso de aprender. Ello favorece
la adquisición de conocimiento y procesamiento de la información.
Los procesos metacognitivos se desarrollan a partir de experiencia, y los estudiantes deben ser
capaces de evidenciarlos a partir de lo que Brown (1978), en Mateo (2001, citado en Correa, et al. 2002,
p. 4) plantea:
1) Ser consciente de las limitaciones de la capacidad del propio sistema (estimar la cantidad de
material que se puede recordar o el tiempo que puede llevar completar una tarea)
2) Conocer el repertorio de estrategias que se posee y su uso apropiado
3) Identificar y definir los problemas
4) Planificar y secuenciar las acciones necesarias para resolverlos
5) Supervisar, comprobar, revisar y evaluar la marcha de los planes y su efectividad
Por lo tanto, visualizar el proceso que realizan los estudiantes permite identificar las potencialidades que
tienen, cobrando sentido lo que plantea Feuerstein (1979) sobre el desarrollo del potencial de aprendizaje,
destacando las posibilidades que tiene una persona para desarrollarse con las mediaciones educativas
adecuadas (experiencias de aprendizaje). Es decir, que toda persona tiene la capacidad de modificabilidad
en sus estructuras cognitivas y lograr estrategias metacognitivas necesarias y útiles para dar efectividad a
su aprendizaje. En especial, en los entornos virtuales de aprendizaje, ya que estas “herramientas optimizan,
facilitan, y profundizan el desarrollo de la metacognición” (Jaramillo y Simbaña, 2014) y adquieren un papel
central en la comprensión del conocimiento.
Unidad 1 | Estrategias metodológicas para un aprendizaje activo 32
Es decir, el docente debe diseñar diferentes estrategias didácticas que incentiven a los estudiantes a
comunicar sus motivaciones e intereses con relación al curso y los conocimientos construidos
previamente respecto de los contenidos que se abordarán en el ambiente virtual de aprendizaje. Con
este objetivo, Roldán (2006) plantea diversas estrategias que ayudarán al docente a comprender y
guiar al estudiante:
• Conocer al estudiante a través de actividades como foros, dar la oportunidad para que estudiantes
y docentes se presenten, y “se muestre la persona, los saberes previos, las expectativas
relacionadas con el curso, entre otros criterios” (Roldán, 2006, p. 6)
• Elaborar una evaluación diagnóstica en la que los estudiantes expresen sus conocimientos previos
y “las formas como incorporarán los nuevos conocimientos y aprendizajes” (Roldán, 2006, p. 6)
• Identificar el interés del estudiante a través de una encuesta online o la escritura en un foro, un
blog o Facebook del curso donde inste “al estudiante a presentar sus formas de aprendizaje e
intereses particulares en el curso” (Roldán, 2006, p. 6), por ejemplo: ¿cómo aprendo mejor?
• Motivar a que los estudiantes escriban sus historias de vida para conocer los orígenes y el proyecto
de vida de los estudiantes. Por ejemplo: a través de una imagen (sacada de internet o personal)
describe sus propósitos, metas y aspiraciones y la publica en el blog del curso; eso ayudará,
además, a conocerse entre el grupo de estudiantes.
De acuerdo con lo anterior, buscar estrategias “que lleven al estudiante a comunicar las formas
personales y grupales de cómo aprende mejor” (Roldán, 2006, p. 8) es un desafío valioso, ya que permite
recopilar y analizar información del estudiante, y orientar de mejor manera las actividades de enseñanza,
consecuente con los intereses y expectativas de ellos, de tal manera que se produzca un aprendizaje
significativo.
Unidad 1 | Estrategias metodológicas para un aprendizaje activo 33
Una vez consolidada, una comunidad de aprendizaje se puede clasificar en dos tipos de acuerdo con
su duración:
Planteamiento de un
problema o interrogante
Comunidad de
aprendizaje
Planteamiento de
respuestas o
posibilidades de solución
Vuelve a participar
explicando la solución al
problema o los resultados
obtenidos
Finalmente, para responder a la interrogante ¿cómo decido qué estrategia o recurso utilizar?, se debe
tener claridad de que refiere a un proceso que debe dar cuenta de:
• Las características del contexto: institución (IACC, modelo educativo), currículum (plan de
estudios, programa de asignatura).
Comentarios finales
Durante el desarrollo de los contenidos, se abordaron una serie de estrategias de aprendizaje activo
que promueven aprendizajes profundos y significativos en los estudiantes y que son factibles de
utilizar en la modalidad virtual. La invitación es a profundizar sobre los recursos presentados y utilizar
los que se acomoden mejor a las características tanto de la asignatura que se dicta, como de los
estudiantes que conforman la comunidad virtual.
Esta batería de metodologías requiere de una planificación consciente y reflexiva por parte del docente
para así propiciar aprendizajes profundos y mayor autonomía de los estudiantes. La reflexión en torno
al uso de recursos para el aprendizaje da cuenta de la necesidad de articularlos con las estrategias
presentadas para dar mayor coherencia al desarrollo de la asignatura que se dicte, puesto que propicia
una pertinencia intencionada dado que debe orientar su planificación, el diseño instruccional e
implementación a partir de los perfiles de egreso y el modelo educativo institucional de IACC.
Por otra parte, como se ha mencionado, las metodologías activas y los recursos para el aprendizaje
desarrollados a la luz de las orientaciones institucionales y del modelo educativo mediante procesos
docentes reflexivos sobre la implementación de las asignaturas, asegura que intencionamos la
adquisición de capacidades que faciliten un proceso de aprendizaje a lo largo de la vida que permita, a
jóvenes y adultos, adaptarse a las necesidades del mundo laboral del siglo XXI.
Unidad 1 | Estrategias metodológicas para un aprendizaje activo 36
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PARA REFERENCIAR ESTE DOCUMENTO, CONSIDERE:
IACC (2021). Módulo 1 | Modalidad de Educación Online.
Programa Educación Online.