En lugar del reposo
Ya nadie toca a tu puerta
tu puerta es una postal
de algún sitio derrumbado hace tiempo.
2
El mundo escucho a lo lejos
como una cajita de música
en la habitación del fondo cerrada con llave.
3
En el fondo
sujetos al silencio
la única forma de hablar
a un cuerpo muerto.
4
Hay muertes para las que nunca se está listo
ciertas muertes
ante las cuales
siempre se es un niño.
5
En esta casa solo hay signos de vida
cuando entra el viento de abril
los ahorcados se balancean
dando sus pies contra la puerta
pidiendo que les abran el mundo.
6
La soledad es eso
una mariposa azul en el comedor
su cuerpo se va agujereando por la brisa
hasta volverse polvo.
7
Desde la orilla contraria
también alguien observa el vacío
que la noche forma sobre el mar.
Un pájaro va y viene
evaporándose en medio del trayecto
y volviéndose carne al llegar.
O al menos eso quiero creer:
que un mismo pájaro ha recorrido esta larga distancia.
8
Dos estrellas han desaparecido en esta noche
donde la primera célula emerge del agua original
y las bombas atómicas explotan bajo el océano
Cuántas veces ha de destruirse y florecer la vida
para que dos estrellas mueran al unísono.
9
Un caballo yace bajo hojas amarillas
la fría luz otoñal va abriendo sus heridas
bajo su suelo crecerán magnolios rojo-amarillos
que cabalgan hacia el corazón del océano
su canto es fuego volcánico
ruego de dioses antiguos
que nacieron con las estrellas
muy en el fondo
en esos rincones
jamás tocados por la luz.
10
La sangre te nubla la vista
por la coherencia de un signo
se te ha negado la muerte
mas el dolor te ha sido concedido
Se rasga tu carne hasta el musculo
irreconocible, siguen lanzando piedras
inundados por el temor que algo perdure
preguntan cómo borrar un nombre
que ha sido tejido al corazón del viento.
11
La sal quema la carne
y el cielo blanquecino
todo es blanco sobre blanco
una sombra quiebra el paisaje
es el río de mi sangre.
12
Las llagas dibujan mi rostro
en la quemadura de sal
que deja tu cuerpo olvidado al oleaje.
Los cadáveres arrastrados por la corriente
al chocar con las rocas intentan abrazarse
como si aun existiese la palabra futuro.
13
Un bálsamo de paz
para compensar la sangre derramada
el carnicero suavemente acaricia al cordero
el cuchillo corta la garganta
deja manar la sangre.
14
Bajo el agua lunar
la loba despierta
en un frenesí se come sus entrañas
escarba y salva
de la vida a sus crías.
15
¿Hacia dónde vuelan las mariposas
cuando logran rasgar el cielo
en una herida de luz?
16
Los ojos se cierran
se puede ver como una claridad sobre el rocío
al cadáver, hundido en la frescura de la hierba
su expresión de espanto
desfigurada por las mordeduras de las ratas.
17
Cada amanecer me persigue esa imagen
los cuatrocientos elefantes desollados
gimiendo de desesperación
en un barranco de sangre.
18
No dejaba de llorar y llorar
con la ilusión de que sus lágrimas
apagaran la llama de su vida.
19
Se las arreglarán mañana nuevamente
los de fuera
para que mueras sin nombre
algún invierno a la intemperie
o en alguna enrejada pieza de paso.
20
Vi tu sangre acumulada entre el pavimento
desaparecer lentamente
con las pisadas de los transeúntes.
Alguien restregó el último resto de ti
sobre el pasto
como mierda de perros.
21
Nos iremos.
Las cosas
en su secreta memoria
no guardarán ni un instante
nuestros rostros.
22
Guardo algunas palabras en secreto
para creer que el tiempo no ha sido en vano
he sido esa ave
que canta al amanecer
bajo la luz otoñal del abedul.
23
Al final de eso se trataba
no de vivirlo todo
no de leerlo todo
no de experimentarlo todo.
Solo encontrar un instante
asirlo bien en el interior
dejar que ramificara.
Solo un gesto de intuición
que llegara a envolvernos.
Silencio de lluvia
I
Beben el vino
En las mismas escalas
Ríos de sangre.
II
Los rascacielos
Aseguran suicidios
Cada vez más eficaces.
III
Nos habitamos
Como la ola que acaba
Rota en su orilla.
IV
Piedra de mar
Aprendes por tus grietas
A ser arena.
V
No existe hoja
Que pueda ver su árbol
Sin desprenderse.
VI
Solo nos queda
La honda soledad
De estar vivos.
VII
Un perro ladra
En la noche no suena
Como un perro.
VIII
Detrás de la luz
Un potrillo desangra
Púas de alambres.
IX
Tejado en lluvia
Dentro de la casa
Todo es silencio.
X
Ciudad lozana
Postal de un lugar
Inexistente.
XI
Vuelvo a los bares
Que vivimos, mas nunca
A tu sepulcro.
XII
Peregrinamos
Cual río que se sumerge
A oscuro mar.
XIII
En blanco oleaje
De grandes misterios
Duerme la luna.
XIV
Martín pescador
Cosecha de estrellas
Al anochecer.
XV
Abre el puente
Ciervo blanco sangra
Fuego azul.
XVI
Restos de templos
Dioses cuyos nombres
Ya nadie evoca.
XVII
Muere una estrella
La mariposa azul
Vuela liviano.
XVIII
En sueños abres
La puerta que cruzo
El libro ha abierto.
XIX
Te buscas afuera
Es solo un espejo
En este adentro.
XX
A quién ocultas
Bajo esos dos metros
Que te alejas.
XXI
No ves otro mundo
Más allá de las rejas
Que te has puesto.
XXII
Tus ojos cierras
El breve sonido
Hiere la lluvia.
XXIII
Tus ojos se abren
La música de la lluvia
Dentro del charco.
XXIV
La lluvia canta
En el cántaro lleno
De universo.
XV
Bajo agua nieve
Surgen oscuras plumas
De los presagios.
XXVI
Pequeño bosque
Desde dentro te ves
Infinito.
XXVII
Las mismas aves
Cantan distinto al día
Que en el ocaso.
XXVIII
Entre vientos
Los árboles susurran
el olvido.
XXIX
Un ave canta
En la luz otoñal
El abedul.
XXX
La araña teje
Entre árboles atrapa
La voz del viento.
XXXI
Las hojas caen
La esperanza de ser
Otra vez raíces.
XXXII
Ave en lluvia
Buscas primavera
Sueñas llover.
XXXIII
Los días detienes
Contemplando árboles
Ya deshojar.