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4.desarrollo de Competencias de Aprendizaje

Este documento describe los conceptos clave relacionados con el desarrollo de competencias de aprendizaje, incluidos factores como la percepción, la memoria, la atención, las funciones ejecutivas, la autoestima y el aprendizaje cooperativo. El documento también explica la importancia de las estrategias para mejorar los resultados académicos.

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4.desarrollo de Competencias de Aprendizaje

Este documento describe los conceptos clave relacionados con el desarrollo de competencias de aprendizaje, incluidos factores como la percepción, la memoria, la atención, las funciones ejecutivas, la autoestima y el aprendizaje cooperativo. El documento también explica la importancia de las estrategias para mejorar los resultados académicos.

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DESARROLLO DE COMPETENCIAS DE APRENDIZAJE

4.1. INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS


A lo largo del tema se expondrán las diferentes variables intervinientes en los
procesos de enseñanza y aprendizaje.
En primer lugar, se explicará el concepto de aprendizaje a través de diferentes
factores: percepción, memoria, atención y funciones ejecutivas.
En segundo lugar, se destaca la importancia de la autoestima y el
autoconcepto, estableciendo la diferencia entre ambas, dentro del contexto
educativo, además de un acercamiento al aprendizaje cooperativo como
herramienta para las dificultades de aprendizaje.
Finalmente, se expone la implicación de las competencias para el estudio
enfocadas en las estrategias encaminadas a mejorar los resultados
académicos y la inclusión educativa de los alumnos con dificultades de
aprendizaje.
Los objetivos que se pretenden alcanzar en este tema son:
 Conocer los distintos aspectos que participan en los procesos de
aprendizaje.
 Comprender la importancia de la autoestima y el autoconcepto dentro
de los procesos de enseñanza y aprendizaje.
 Consolidar los grupos de aprendizaje cooperativo como una
herramienta al servicio de la inclusión educativa.
 Observar y conocer diferentes estrategias que mejoren los resultados
académicos y fomenten la inclusión del alumnado con dificultades en
sus procesos de aprendizaje.

4.2. CONCEPTO DE APRENDIZAJE


El aprendizaje es tanto el proceso como el fin de la acción educativa. Todos
los elementos intervinientes en la misma tienen como fundamento principal
que los alumnos adquieran conocimientos, desarrollen su potencialidad, y que
sean capaces de emplearlos en su día a día, es decir, que sean capaces de
aprender.
Aprender es un aspecto trascendental y la competencia clave «aprender a
aprender» es la que destaca la importancia de que el alumnado sea consciente
de su propio aprendizaje.
En este sentido, esta competencia resulta de gran importancia, puesto
que define el aprendizaje como algo permanente, que sucede en diferentes
contextos.
De este modo, se definen las diferentes exigencias implícitas e inherentes al
proceso de aprendizaje, que son las siguientes:
 La motivación: la capacidad de tener motivación por aprender. Esta se
sirve de la curiosidad, la necesidad de aprender, que el alumno se
identifique como protagonista de sus procesos y resultados de
aprendizaje, que este sea capaz de imponer y alcanzar sus propios
objetivos y que, de este modo, tenga una percepción de sí mismo
autoeficaz.
 La organización y gestión del aprendizaje: en este sentido, para
lograr esta competencia es necesario ser capaz de conocer, comprender
y controlar los propios procesos de aprendizaje y ser capaz de ajustarlos
al contexto en el que se producen, con el fin de lograr procesos más
autónomos y eficaces.
Este documento, del mismo modo, pone de manifiesto tanto la importancia de
ser consciente del propio aprendizaje, como del modo en el que aprenden los
demás, por lo que se hace hincapié en los procesos de aprendizaje a través del
trabajo en equipo.
Dentro de los procesos de aprendizaje en el ámbito educativo, y como plantea
el Ministerio de Educación, el aprendizaje por competencias es fundamental e
incluye:
«[El] Conjunto de conocimientos, actitudes, disposiciones y habilidades
(cognitivas, socioafectivas y comunicativas), relacionadas entre sí para
facilitar el desempeño flexible y con sentido de una actividad en contextos
relativamente nuevos y retadores. Por lo tanto, la competencia implica
conocer, ser y saber hacer» (Ministerio de Educación Nacional, 2006, p. 12).
Frente a esta aproximación al aprendizaje se desarrollan tres aspectos
fundamentales:
Saber:
 Conocer los procesos implicados en el aprendizaje (cómo se aprende).
 Conocer lo que uno sabe y no sabe.
 El conocimiento de la disciplina y el contenido concreto de la tarea.
 Conocimiento sobre las distintas estrategias para afrontar las tareas.
Saber hacer:
 Estrategias de planificación de resolución de una tarea.
 Estrategias de supervisión de las acciones que el estudiante esté
desarrollando.
 Estrategias de evaluación del resultado y del proceso que se ha llevado
a cabo.
Saber ser:
 Motivación por aprender.
 Necesidad y curiosidad por aprender.
 Sentirse protagonista del proceso y resultado de aprendizaje.
 Tener percepción de autoeficacia y confianza en sí mismo.
Sin embargo, para saber en qué consiste el aprendizaje es necesario exponer
cómo es el proceso subyacente al mismo.

Concepto de aprendizaje
Como se ha señalado previamente, el aprendizaje es un proceso permanente,
es decir, que se produce durante todo el proceso vital y tiene un carácter innato
e inherente al ser humano. Es un cambio observable tras un proceso de
maduración que supone cambios conductuales y comportamentales debido a la
experiencia. En él se denota un antes y un después, y no pueden explicarse
como un estado transitorio del desarrollo, sino que supone un cambio
adquirido de carácter permanente.
Se trata de un proceso que resulta de la adquisición de nuevos conocimientos,
conductas, habilidades, etc., consiguiendo un crecimiento y reorganización de
los conocimientos previos a través de distintas funciones presentes en el ser
humano, los procesos neuropsicológicos: percepción, memoria, atención,
funciones ejecutivas, etc.
Se pueden diferenciar dos tipos de aprendizaje: el aprendizaje implícito y el
aprendizaje explícito. Los cuales se producen en contextos diferentes, aunque
relacionados, de este modo según Pozo (2003): «El aprendizaje no asociativo
tiene un carácter espontáneo, tácito, incidental y que ocurre constantemente de
manera involuntaria e inconsciente». Es decir, no dependen de la relación de
estímulos, sino que simplemente con la presencia de estos se produce
aprendizaje. Este depende a su vez de dos procesos:
 Habituación: disminución de la intensidad de una respuesta ante la
presencia repetida de un estímulo.
 Sensibilización: intensificación de la respuesta ante un estímulo porque
previamente se ha experimentado otro estímulo que ha sido nocivo o
aversivo.
El aprendizaje asociativo es intencional y consciente, con la ayuda de alguien
o algo, como un libro. Este tipo de aprendizaje requiere de una búsqueda
activa de estímulos y una posterior asociación de los mismos para lograr un
cambio notable. La procedencia de los estímulos puede ser:
 Perceptiva: reconocer estímulos que han sido experimentados y son
conocidos, son por tanto estímulos condicionantes.
 Motora: rutinas motoras de aprendizaje.
 Relacional: establecer relaciones entre varios componentes, es decir,
asociar determinados estímulos de forma conjunta.
Para que se produzca el aprendizaje es necesario que se den unos procesos
neuropsicológicos básicos que estén directamente relacionados con los
mismos. Estos son los procesos superiores, y se definen de la siguiente forma:

Aprendizaje y percepción
La integración de los estímulos externos a través de los órganos
sensoriales resulta fundamental para el aprendizaje, puesto que constituye la
base indispensable para el funcionamiento de los procesos superiores. Desde
una perspectiva neurobiológica, consiste en la capacidad de recibir todos los
estímulos, y que el sistema nervioso central los integre de forma que se
produzca una respuesta en el organismo. El proceso de integración sensorial
consiste en: detección/registro-modulación-discrimicación/interpretación-
respuesta.

Aprendizaje y memoria
La memoria es un proceso que se encarga de codificar, almacenar y consolidar
información a largo plazo. Permite que esta pueda ser recogida o recuperada y
resulta un elemento básico para el aprendizaje. Permite la reconstrucción de
recuerdos a partir de detalles aislados. En el ser humano, el conocimiento
general depende de la memoria.
Existen dos tipos de memoria:
 Memoria a largo plazo: la información es duradera y están implicados
diversos mecanismos o procesos de memoria. Esta a su vez, puede ser:
o Explícita: puede ser verbalizada, relatada y es susceptible. Puede
ser semántica, es decir, un conocimiento conceptual del entorno,
o episódica, de carácter autobiográfico.
o Implícita: no puede verbalizarse. Consiste en los hábitos
cotidianos, de forma más automatizada.
 Memoria a corto plazo: también llamada memoria de trabajo o
memoria operativa. Es la capacidad de retener una cantidad limitada de
información durante un periodo de tiempo limitado y determinado.

Aprendizaje y atención
La atención es un proceso superior complejo, el cual ha sido conceptualizado
por diversos autores de diferentes formas. Como funciones o componentes de
la atención se encuentran: procesar la información de forma simultánea, lo que
supone esfuerzo a nivel cognitivo, al mismo tiempo que se lleva a cabo una
acción determinada. Implica a su vez seleccionar y focalizar un estímulo y
aparta otros de forma flexible. Principalmente selecciona un estímulo sensorial
relevante que activará las zonas cerebrales correspondientes.
La atención es una actividad supramodal que consiste en la intersección entre
vigilia, motivación, concentración, orientación, exploración y alerta.
Al mismo tiempo cumple varias funciones:
 Orientar: las capacidades cognitivas del sujeto a un fin concreto del
que se extrae la información.
 Filtrar: seleccionar los estímulos relevantes siendo capaz de obviar el
resto.
 Mantener: la atención es sostenida. Permite mantener la concentración
durante un periodo de tiempo a través de un estado de alerta.
Los procesos atencionales pueden ser de diversos tipos, en función de cómo el
sujeto se relacione con los estímulos:
 Atención arousal: se debe mantener un periodo de alerta y vigilia para
captar los estímulos, es decir, es el estado óptimo de atención.
 Atención focal: se centra exclusivamente en un estímulo, una imagen,
un sonido, etc.
 Atención selectiva: con la presencia de varios estímulos, se debe fijar
la atención en uno de ellos.
 Atención sostenida: consiste en ser capaz de mantener la capacidad de
atención o concentración durante un tiempo determinado.
 Atención dividida: capacidad de atender a dos cosas en un mismo
periodo de tiempo.
Todo proceso atencional está regido por el control atencional superior
supervisor. Este determina cuánto esfuerzo cognitivo se debe poner a un
estímulo. Está relacionado con la capacidad de razonamiento, la cual a su vez
rige la capacidad atencional.
Finalmente, la atención es susceptible de aprenderse, a medida que se avanza
en edad, la atención aumenta.

Aprendizaje y funciones ejecutivas


Consiste en una serie de factores subyacentes a las actividades cognitivas del
ser humano. La función ejecutiva se define como el conjunto de habilidades
cognitivas que permiten la anticipación y el establecimiento de metas, el
diseño y planes de programas, la monitorización de las tareas, la selección
precisa de comportamientos y conductas, la flexibilidad en el trabajo cognitivo
y su organización en el tiempo y el espacio. Se trata de una función compleja
que depende de múltiples factores (tareas cognitivas, entrenamiento
académico, destrezas automatizadas, etc.). El concepto de funciones ejecutivas
define la actividad de un conjunto de procesos cognitivos vinculada
históricamente al funcionamiento de los lóbulos frontales del cerebro.
Esta función está involucrada tanto en el control de la cognición como en la
regulación de la conducta.
En el constructo cognitivo para describir conductas dirigidas hacia una meta,
que se consideran mediadas por los lóbulos frontales, se encuentran:
 Planificación: elaboración y organización de secuencias de acción. Se
planifican conductas motoras, pensamientos, etc.
 Flexibilidad: capacidad de alternar entre los distintos criterios de
actuación necesarios.
 Memoria de trabajo: permite mantener activada una cantidad limitada
de información para guiar a la conducta durante una acción
determinada.
 Monitorización: proceso que discurre a la par que la realización de una
actividad. Consiste en la supervisión para una ejecución adecuada y
eficaz de una tarea específica, de modo que se puedan observar posibles
desviaciones y, por tanto, poder corregirlas.
 Inhibición: interrupción de una determinada respuesta que
generalmente ha sido automatizada. La estrategia aprendida, que
anteriormente era válida para resolver la tarea, deberá mantenerse
suspendida ante una nueva situación, permitiendo la ejecución de otra
respuesta.
Dificultades de aprendizaje
Definir las dificultades de aprendizaje resulta complicado, puesto que se trata
de un concepto complejo debido al gran porcentaje de alumnado que lo
manifiestan, con un gran abanico de dificultades como el alumnado con
dificultades específicas en la lectoescritura, en las matemáticas u otras
dificultades intervinientes en el ámbito del aprendizaje escolar.
El alumnado con dificultades de aprendizaje hace referencia a los que
necesitan una respuesta ordinaria del sistema educativo, no medidas
extraordinarias, como adaptaciones curriculares u otros apoyos destinados a
otro tipo de alumnado, es decir, se hacen necesarios recursos habituales de los
centros, con una atención más individualizada hacia los alumnos.
La definición principal de las dificultades de aprendizaje fue realizada por el
Comité Nacional Conjunto para las Dificultades de Aprendizaje, en los que se
nombran los siguientes criterios (National Joint Comittee on Learning
Disabilities, 1991):
 Es un grupo heterogéneo de trastornos que se manifiestan por
dificultades significativas en la adquisición y uso de las habilidades de
comprensión, de habla, de lectura, de escritura, del razonamiento y de
las matemáticas.
 Son intrínsecos al individuo y previsiblemente se deben a una
disfunción del sistema nervioso central.
 Pueden existir también con problemas en la interacción social o en la
autorregulación conductual, pero en sí mismos estos problemas no
constituyen una dificultad de aprendizaje.
Específicamente, hay un proyecto de ley, el Proyecto de ley 1098 de
2017, por medio del cual se crea la ley de inclusión educativa para las
personas con dislexia, trastorno por déficit de atención con hiperactividad
–TDAH– y otras dificultades de aprendizaje, que está en tercer debate y
que establece:
«Entiéndase por Dificultad de Aprendizaje, aquella afectación de los procesos
cognitivos relacionados con el lenguaje, la lectura, la escritura y el cálculo
matemático en sus diferentes niveles, entre otras causas por alteraciones
neurobiológicas» (art. 2 PL 1098/2017).
El artículo 4 del mismo proyecto de ley establece que es necesario que el
Ministerio de Educación y el de Salud trabajen de forma conjunta para
satisfacer a cabalidad el derecho a la educación de las personas con dislexia,
trastorno por déficit de atención con hiperactividad –TDAH- y otras
dificultades de aprendizaje.
El Ministerio de Educación, en la Ley 1098 de 2006, plantea la necesidad de
brindar apoyo y adaptaciones curriculares a estudiantes con discapacidad en el
ámbito educativo (artículo 44). En la ley 1752 de 2015 se menciona que no se
puede discriminar a las personas con algún tipo de disparidad.
El Proyecto de ley 1098 establece, en el artículo 5, que los mecanismos para
dar cuenta de estos procesos de inclusión son:
 Generar procesos de detección temprana en modalidades de educación
inicial y atención a la primera infancia en instituciones de Preescolar y
Básica Primaria.
 Formación docente para desarrollar las habilidades docentes en la
atención a estas dificultades de aprendizaje.
 Flexibilizar las metodologías de evaluación de cada institución para la
atención de estudiantes con dificultades previstas.
 Coordinar, con las entidades territoriales, campañas de concientización.
 Solicitar de las instituciones educativas la generación de estrategias de
promoción de derechos y prevención al acoso escolar.
 Promover la vinculación de las familias a través de programa de
capacitación.
Se establece como elemento prioritario la flexibilidad metodológica: una
adaptación de las metodologías académicas a la población con dificultades de
aprendizaje.
Como se ha señalado previamente, las dificultades de aprendizaje pueden
presentarse de forma simultánea con discapacidad intelectual, sensorial o
motora, trastornos emocionales o conductuales u otro tipo de problemáticas
como problemas socioculturales, sin embargo, no están causadas por dichas
condiciones.
Las dificultades en el proceso de la lectoescritura y las matemáticas
comienzan a observarse durante los primeros años de educación primaria o
incluso antes, por tanto, el proceso de identificación debe llevarse a cabo una
vez constatado que el alumno o alumna presenta un desfase curricular en estas
áreas en relación con los alumnos de su misma edad, y una vez hayan sido
sometidos a programas de mejora en las mismas.
En este sentido, las dificultades de aprendizaje más habituales en las aulas son
las siguientes:

Dificultades específicas de aprendizaje de lectura o dislexia


El alumnado con dificultades de aprendizaje en la lectura o dislexia es aquel
que presenta dificultades de aprendizaje de la lectoescritura, de carácter
persistente y específico, que se da en niños que no presentan ninguna
alteración física, psíquica ni sociocultural y cuyo origen parece derivar de una
alteración del neurodesarrollo (Puentes-Suárez y Guzmán-Niñez, 2018). Suele
caracterizarse por un bajo rendimiento en los procesos léxicos intervinientes
en la lectura, dificultades en la descodificación de palabras y habilidades
insuficientes de procesamiento fonológico. Debido a las dificultades de
automatización de los procesos léxicos, los alumnos presentan escasa fluidez,
lo que conlleva dificultades de comprensión lectora.

Dificultades específicas de aprendizaje de la escritura o disgrafía


Son los trastornos o las perturbaciones de la utilización escrita de la lengua,
asociados con retrasos del lenguaje oral, que producen un aprendizaje
defectuoso (Puentes-Suárez y Guzmán-Niñez, 2018). Este alumnado se
caracteriza por presentar dificultades en la representación grafémica de
palabras, además de presentar habilidades insuficientes de procesamiento
fonológico u ortográfico. A su vez, se producen dificultades en la escritura de
frases gramaticalmente correctas y en la estructuración de textos. Dichas
dificultades se presentan en las tareas curriculares que demandan el uso de
procesos de escritura y no en aquellas en las que la actividad escrita no es tan
relevante.

Dificultades específicas de aprendizaje del cálculo aritmético o discalculia


El alumnado con dificultad específica de aprendizaje en el cálculo matemático
o discalculia es aquel que presenta dificultades que se relacionan con el
aprendizaje de la matemática, afectando al conocimiento aritmético de
adición, sustracción, multiplicación, división y razonamiento. Además de
fracasar en la comprensión y reproducción de términos o signos matemáticos,
los niños que presentan este problema tienen dificultad en saber qué números
son adecuados a un problema concreto, no consiguen alinearlos o insertar
decimales, se les dificulta analizar, transcribir y comprender patrones
aritméticos (Puentes-Suárez y Guzmán-Niñez, 2018).

Dificultades específicas de aprendizaje del lenguaje oral


El alumnado con dificultades específicas de aprendizaje del lenguaje oral
presenta de forma temprana, una alteración de las pautas normales de
desarrollo del lenguaje oral. Estas dificultades comprenden los trastornos del
lenguaje expresivo, el lenguaje receptivo-expresivo y de procesamiento de
orden superior (léxico-sintáctico y semántico-pragmático). Estas dificultades
no se deben a anomalías neurológicas o de los mecanismos del lenguaje.

4.3. INTELIGENCIA EMOCIONAL EN EL ÁMBITO ESCOLAR:


AUTOESTIMA Y AUTOCONCEPTO
El progreso académico de los alumnos está directa y estrechamente
relacionado con su predisposición y participación en las diferentes actividades
dirigidas a la adquisición de aprendizajes y, a su vez, con sus habilidades
cognitivas en dichas actividades. Sin embargo, en los procesos de aprendizaje
tiene la misma relevancia la capacidad, como la relación motivacional y
emocional hacia dichos procesos.
En este sentido, el amplio abanico de dificultades de aprendizaje debe
abordarse desde diferentes perspectivas, teniendo en consideración la gran
implicación de la dimensión emocional, y dentro de esta la autoestima, el
autoconcepto y la motivación.
Para ampliar la información puedes consultar la lectura recomendada del
apartado A fondo.
Las relaciones de los alumnos con sus iguales y con los maestros y
profesores resultan fundamentales, puesto que, de ellas dependerá en gran
medida la confianza en sus capacidades y habilidades, su capacidad para
resolver diversas situaciones, su seguridad y autoestima ante las dificultades,
etc., aspectos que condicionan el desarrollo intelectual del estudiante.
El alumnado que presenta problemas de carácter emocional en cualquier
ámbito de su vida cotidiana tendrá indudablemente mayor predisposición de
tener limitaciones o dificultades en sus procesos de aprendizaje.
Tal y como señalan Marchesi et al. (2017):
«En ocasiones, la intervención escolar para mejorar los procesos sociales y
emocionales de los alumnos tiene un mayor impacto en su desempeño
académico que la atención directa a los factores cognitivos implicados en el
aprendizaje».
Dos de los factores emocionales más importantes para el ser humano tanto en
su desarrollo personal como en el ámbito académico, anteriormente
mencionadas, son la autoestima y el autoconcepto.
Para ampliar la información puedes consultar los recursos 2 y 4 del apartado A
fondo.
En la definición de ambos términos existen múltiples imprecisiones, puesto
que hacen referencia a dos aspectos muy amplios del desarrollo psicológico y
emocional del ser humano, y que presenta numerosas implicaciones. En
cualquier caso, ambos conceptos presentan una indisociable relación con
numerosas similitudes, ya que hacen referencia a la forma en la que un sujeto
se percibe a sí mismo.
El autoconcepto se basa en la forma en la que el sujeto se percibe y describe a
sí mismo. Hace referencia al conocimiento que este tiene de sí mismo en todas
las dimensiones y aspectos que lo configuran como persona. Todo ello implica
necesariamente una descripción objetiva y lógica de los elementos o atributos
que lo definen y, por tanto, diferencian del resto, y estos a su vez, pueden
cambiar en el orden de prioridad perceptiva que el sujeto presente en un
momento determinado. Tras el proceso de descripción de uno mismo, de
forma simultánea se produce una autoevaluación de las propias
características, la cual implica un componente emocional sustancial. Este
proceso de autoevaluación de uno mismo es lo que se denomina autoestima.
La autoestima es, por tanto, la valoración que el sujeto hace de su
autoconcepto, de aquello que conoce de sí mismo (Berk, 1998).
Como señala Coopersmith (1967), la autoestima es la dimensión evaluativa
dentro del autoconcepto que se identifica como una actitud positiva o negativa
de aprobación o desaprobación personal, respecto a sí mismo y por lo que se
es.
Siguiendo esta línea, es necesario señalar que tener una alta autoestima no
implica valorar y exaltar las habilidades y competencias solo desde
una perspectiva positiva, sino que, consiste en valorarse de forma positiva en
las diferentes situaciones, pero además autoaceptarse cuando existen
situaciones no positivas. Es decir, ser capaz de identificarse y aceptarse con
sus capacidades y sus limitaciones, aceptándolas, modificándolas o
superándolas.
Esta perspectiva resulta fundamental en los procesos de enseñanza y
aprendizaje, para todo el alumnado en general y para los alumnos con
dificultades de aprendizaje en particular, ya que experimentan de forma
reiterada el resultado de sus dificultades en el aula, pero en todos los ámbitos
de su desarrollo, lo cual tiene un impacto negativo a nivel emocional,
relacionado directamente con sus resultados académicos.
Sin lugar a dudas, el desarrollo positivo de la dimensión socioemocional del
alumno debe ir enfocado en primera instancia no hacia una alta autoestima,
sino a una autoestima adecuada.

4.4. COMPETENCIA SOCIAL EN EL ÁMBITO ESCOLAR: TRABAJO


COOPERATIVO
Durante los últimos años se ha observado de forma paulatina el desarrollo y la
evolución tanto del sistema educativo en cuanto a concepción e inclusión
educativa, como de las aportaciones novedosas a los procesos de enseñanza y
aprendizaje. Dentro de un sistema cada vez más inclusivo, donde se exalta a
su vez, la figura del alumno como protagonista de su propio proceso de
aprendizaje, y englobando todos los aspectos mencionados anteriormente, se
expone el trabajo cooperativo.
Este puede concretarse como: la formación de grupos o equipos formados por
alumnos con diferentes habilidades con la finalidad de desarrollar un proyecto
o llevar a cabo una actividad concreta. Su principal objetivo es que los
alumnos entren en un espacio de intercambio comunicativo de información y
conocimientos para, de este modo, resolver una tarea común de forma
conjunta. Se trata de un aprendizaje contrapuesto al competitivo, basado en el
trabajo individual en pos de alcanzar objetivos propios, sin beneficio para el
resto de sus compañeros.
En este sentido, en el aula es fundamental promover la cooperación y la
colaboración entre los alumnos, a modo de mejorar las relaciones sociales
entre los mismos y la capacidad para trabajar en equipo, indispensables para la
vida.
El proceso de aprendizaje cooperativo tiene las siguientes características:
 Formados por grupos pequeños y heterogéneos.
 El profesor representa el papel de mediador, no el de protagonista del
proceso de enseñanza y aprendizaje, sino que es el alumno, tanto de
forma individual como colectiva, quién de forma indirecta, lo lleva a
cabo.
 El trabajo no es individual, sino individual y colaborativo dentro del
grupo.
 Las responsabilidades deben ser divididas entre los integrantes en
función de sus capacidades.
 El objetivo de este tipo de aprendizaje es el intercambio de información.
 La recompensa del aprendizaje no es otra que la consecución de
objetivos comunes.
Dentro de dicho proceso, el maestro o profesor estructura la
actividad definiendo diversos objetivos a alcanzar. En este contexto, el
alumno, siendo al mismo tiempo un ente individual como grupal, debe
conocer cuál es su tarea específica, cómo llevarla a cabo conociendo sus
capacidades y habilidades, al igual que sus dificultades. Del mismo modo, es
esencial la capacidad de cada uno de los alumnos para intercambiar los
conocimientos adquiridos a lo largo de la ejecución de la actividad, lo que
requiere del desarrollo de habilidades interpersonales, tales como el liderazgo,
la comunicación, la confianza en sí mismo y en los demás, la resolución de
conflictos y la toma de decisiones, que también supone, como se ha señalado
anteriormente, un objetivo básico a lograr.

Diferencias entre aula tradicional y cooperativa


Este tipo de aprendizaje supone un cambio de concepción del aula tradicional,
en la que el profesor representa el papel protagonista, ofreciendo
conocimientos específicos donde los alumnos son meros receptores de los
mismos, sin participar de forma activa en ellos.
Para que el aprendizaje sea significativo, el alumno tiene que estar
necesariamente implicado en su propio proceso de aprendizaje, que emplee las
herramientas necesarias para aprender por sí mismos utilizando los elementos
que existen en la actualidad y con el maestro o profesor tanto como fuente de
conocimiento, guía, mediador, facilitador y apoyo de ese aprendizaje. De este
modo el aprendizaje será notablemente más constructivo y más significativo,
puesto que el alumno es partícipe del mismo.

4.5. LA COMPETENCIA PARA EL ESTUDIO: ESTRATEGIAS


ENFOCADAS A MEJORAR LOS RESULTADOS ACADÉMICOS
Según Coll y Miras (2001):
«En la perspectiva de la concepción constructivista, la atención a la diversidad
adopta la forma de una estrategia de conjunto orientada a diversificar al
máximo la acción educativa e institucional con el fin de que todos los alumnos
sin excepción progresen, hasta donde les sea posible, en la realización de los
aprendizajes escolares».
Desde esta perspectiva se introduce la importancia de atender a la diversidad
en las aulas con los alumnos que presentan dificultades de aprendizaje. Esta se
basa en ofrecer al alumnado una atención educativa más individualizada,
adaptada a los ritmos de aprendizaje, en un contexto en el que el alumno, aun
siendo acompañado, sea el protagonista de sus procesos de aprendizaje.
Existen a su vez, dentro de este proceso, variables intervinientes que influyen
directamente y hacen posibles los aprendizajes, a saber: la predisposición,
motivación y capacidad del alumno, la actividad mediadora de los docentes y
la relación y trabajo con sus compañeros. De este modo, en el ámbito escolar y
académico intervienen tres grupos principales: la familia, el centro escolar y el
propio alumno.
La influencia que en este proceso tiene la familia resulta crucial; tanto el
contexto social, como el económico y cultural de los alumnos intervienen en
sus aprendizajes, en cuanto a apoyos y oportunidades. La escasez de
situaciones que promuevan la comunicación y otras experiencias estimulantes
se relacionan directamente con las dificultades de aprendizaje.
En segundo lugar, el contexto educativo supone un factor fundamental tanto
para suprimir, como para crear barreras en la inclusión educativa. Entre los
aspectos favorables destacarían: la flexibilidad, la descentralización, la
adaptación de criterios y objetivos en la evaluación académica, la prevención
y predisposición de garantizar medios y recursos suficientes para una
educación común y de calidad.
Los centros educativos, a su vez, deben desarrollar iniciativas y proyectos
propios que faciliten la inclusión y participación de los alumnos en el ámbito
educativo.
En tercer lugar, la situación personal del alumno ante los procesos de
aprendizaje resulta de vital importancia para su desarrollo académico. Su
participación y compromiso está en función de sus habilidades y capacidades,
tanto cognitivas como sociales y emocionales. En este apartado se incluyen,
pues:
 Capacidad cognitiva: la capacidad intelectual del alumno depende de
cómo este construye sus aprendizajes y emplea estrategias adecuadas
para el desempeño de las tareas. El esfuerzo mental que requiere el
proceso de aprendizaje se basa en reconocer y activar los esquemas
disponibles, relacionarlos con la nueva información y ampliar los
esquemas iniciales. En este proceso dinámico y activo algunos alumnos
presentan dificultades. Es necesario, por tanto, determinar si se deben a
factores cognitivos o didácticos.
 Atención y autorregulación: la relación entre la capacidad de aprender
y la atención del alumno resulta evidente. Los procesos de aprendizaje
no pueden llevarse a cabo si el alumno no presenta la atención
adecuada. Por lo que los docentes deben hacer hincapié en despertar la
motivación en sus alumnos hacia la información relevante y ayudarles a
aprender e incorporar los ritmos atencionales. Los alumnos con
dificultades de atención suelen manifestar dificultades en sus
aprendizajes, por lo que una temprana detección e intervención resultan
objetivos primordiales en la enseñanza.
 Motivación y acción: la implicación emocional del alumno en el
aprendizaje también resulta fundamental en el entorno escolar, puesto
que resulta un factor que puede determinar el éxito en los procesos
académicos o una dificultad en los mismos. La situación emocional del
alumno puede verse afectada negativamente por situaciones de estrés o
dificultades para establecer relaciones positivas con sus compañeros, lo
cual supone un obstáculo notable en los procesos de aprendizaje. En
este sentido, la intervención tanto de la familia como de la escuela, es
esencial.
Estrategias educativas
Las estrategias educativas pueden ser definidas, según Gallego y Salvador
(2002), como: estructuras de actividad en las que se hacen reales los objetivos
y contenidos. Dentro de ellas se incluyen tanto las estrategias de enseñanza,
como las estrategias de aprendizaje.
El maestro debe ejercer un papel de mediador entre los contenidos que enseña
y las capacidades cognitivas y de aprendizaje de los alumnos, potenciando sus
capacidades a través de distintos estilos de aprendizaje. Dentro de este proceso
se deberá optar por una variedad de estrategias metodológicas que puedan
adaptarse a las diversas características de los alumnos, tanto de forma
individual, como de forma grupal. En este sentido, no se puede establecer una
clasificación específica que responda a un criterio único, por lo que se deben
establecer las diferentes estrategias en función de los elementos intervinientes:
profesor, alumno, contenido y contexto.
Algunas de las estrategias propuestas por Marchesi et al. (2017) a nivel
general, son las siguientes:
 Grupos cooperativos: la importancia de la cooperación entre alumnos
es fundamental. El trabajo en equipo dentro del aula fomenta la
participación y la capacidad del alumno para definir su propio rol,
además de sus capacidades, lo que mejora su autoconocimiento y
autoestima. En este caso, el profesor deberá establecer de forma
equilibrada a los grupos de trabajo, diseñar las actividades y fomentar la
participación activa de todos los alumnos.
 Instrucción planificada: aun trabajando de forma cooperativa, el
profesor no puede olvidar la importancia de la instrucción directa, es
decir, llevar a cabo un seguimiento, regulación y evaluación de las
actividades que realiza el alumno. El objetivo de esta estrategia es que
el alumno conozca la finalidad y el sentido de las actividades de
aprendizaje durante la totalidad del proceso.
 Tecnologías de la información: la introducción de los recursos TIC
(tecnologías de la información y la comunicación) en el aula resulta un
elemento realmente motivador, que ofrece, además, numerosas
alternativas y posibilidades de uso. Resultan una herramienta de gran
utilidad para atender a la diversidad del alumnado, puesto que permite
una mayor adaptación y personalización de las tareas. Sin embargo, su
uso requiere del mismo modo, variedad de recursos, contextos
adecuados y profesores competentes.
 Desarrollo de las habilidades sociales y emocionales: constituyen,
como se ha señalado con anterioridad, una dimensión fundamental en
los procesos de aprendizaje. De este modo, se propone que el
profesorado dedique tiempos específicos con sus alumnos para revisar
pautas de comunicación relaciones sociales y expresión emocional. La
participación del alumnado con dificultades de aprendizaje en este tipo
de tareas resulta fundamental, especialmente si son actividades en las
que participan todos los alumnos en la misma medida.
 Fortalecimiento de la función ejecutiva: en esta estrategia se propone,
que el desarrollo cognitivo del alumno debe ser continuo en las
actividades dentro del proceso de enseñanza y aprendizaje. La ayuda a
los alumnos para gestionar sus aprendizajes y sus emociones, además de
enseñar a elegir las estrategias individuales de aprendizaje más
adecuadas para que planifiquen y organicen sus tareas, es un aspecto
primordial en el proceso educativo. Todas ellas orientadas a los
diferentes ritmos de aprendizaje y características de los alumnos.
 Colaboración con las familias: la influencia de la familia en el
desarrollo y educación de sus hijos es crucial. Esta se observa durante
todo el proceso educativo, puesto que resulta el soporte principal en su
desarrollo. Por lo tanto, se debe atender tanto a las pautas de crianza, al
desarrollo y estimulación cultural, las posibilidades económicas, sus
relaciones en la escuela, sus expectativas, etc.

4.6. APLICACIÓN PRÁCTICA


Directorio de recursos para aprender a estudiar
Portal interactivo elaborado por un profesor de un centro de Madrid, que
recoge una gran diversidad de recursos, test y actividades relacionados con el
estudio y su aprendizaje (como técnicas de lectura, de memoria, elaboración
de trabajos o concentración y motivación, entre otros), así como consejos y
pautas destinados a profesores y padres, para ayudar a sus alumnos o hijos en
el estudio. Como punto de partida puedes probar el portal realizando el test
¿Estudias bien?
Accede al portal a través del aula virtual o desde la siguiente dirección
web: [Link]

4.7. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS


Berk, L. (1998). Infancia: aprendizaje temprano, habilidades motoras y
capacidades perceptuales. En L. Berk, Desarrollo del niño y del
adolescente. Prentice-Hall.
Coll, C. y Miras, M. (2001). Diferencias individuales y atención a la
diversidad en el aprendizaje escolar. En C. Coll, J. Palacios y A. Marchesi
(Eds.), Desarrollo psicológico y educación. Vol.2. Psicología de la educación
escolar (pp. 415-435). Alianza Editorial.
Colombia. Ley 1098 de 2006 (noviembre 8) por la cual se expide el Código de
la Infancia y la Adolescencia. Congreso de
Colombia. [Link]
cia_colombia.pdf
Colombia. Ley 1752 de 2015 (junio 3) por medio de la cual se modifica la Ley
1482 de 2011, para sancionar penalmente la discriminación contra las
personas con discapacidad. Diario Oficial, 3 de junio de 2015, núm. 49
531. [Link]
F324834207/LEY%201752%[Link]
Colombia. Proyecto de Ley 1098 de 2017. Congreso de la República de
Colombia. [Link]
%20Radicados/proyectos%20de%20ley/2016%20-%202017/PL%20225-
17%20Infancia%20y%[Link]
Coopersmith, S. (1976). Estudio sobre la autoestima. Psicología
Contemporánea. Selecciones de Scientifics American. Blume.
Gallego, J. L. y Salvador, F. (2002). Metodología de la acción didáctica. En A.
Medina y F. Salvador, Didáctica General. Prentice Hall.
Learning Disabilities Association of America. (1991). National. Association of
School National Joint Committee on Learning Disabilities.
Ministerio de Educación Nacional. (2006). Fundamentación conceptual para
la atención en el servicio educativo a estudiantes con necesidades especiales-
NEE. Autor.
Marchesi, A., Coll, C. y Palacios, J. (2017) Desarrollo psicológico y
educación III. Alianza Editorial.
National Joint Committee on Learning Disabilities. (1991). Learning
disabilities: Issues on definition. Asha, 33(5), 18-20.
Puentes-Suárez, E. y Guzmán-Niñez, H. (2018). La dislexia y su incidencia en
el aprendizaje de los niños y niñas del grado quinto B de la
Insitución [sic] educativa Los pinos, Florencia Caquetá: herramientas de
detección de trastornos de aprendizaje específico: dislexia leve (Trabajo de
Grado). Universidad Cooperativa de Colombia,
Florencia. [Link]
dislexia_trastorno_aprendizaje.pdf
Pozo, J. L. (2003). Adquisición de Conocimiento. Editorial Morata.

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