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Introducción a Heidegger y su Pensamiento

Este documento presenta una introducción a la obra y pensamiento de Martin Heidegger. Explica que Heidegger fue uno de los pensadores más grandes de la historia y que junto con Heráclito y Parménides fueron los primeros en pensar el ser de una manera distinta a la filosofía.

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Introducción a Heidegger y su Pensamiento

Este documento presenta una introducción a la obra y pensamiento de Martin Heidegger. Explica que Heidegger fue uno de los pensadores más grandes de la historia y que junto con Heráclito y Parménides fueron los primeros en pensar el ser de una manera distinta a la filosofía.

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PRÓLOGO

Trías tenemos, precisamente, uno de esos vislumbres dela


posmodernídad que, hasta este momento, sólo se anuncia.

JORGE ACEVEDO

Con la concisión requerida por el carácter de estas pá-


ginas introductorias a Heidegger, intentaremos responder
a dos preguntas: 1. ¿Quién es Heidegger? 2. ¿Qué lugar
tienen en su obra pensante los dos escritos que siguen?

1. ¿Quién es Heidegger? Fallecido el año 1976 es, en fra-


se de Ortega, "uno de los más grandes pensadores de to-
dos los tiempos". Por lo que uno entrevé, ser pensador no
es flojo asunto, y aunque todo el mundo se mueva y sea
en una interpretación pensante de eso que, sin compromi-
so, podemos llamar "la Realidad", ser pensador, esto es, ha-
ber traído el ser a presencia en las palabras de la lengua
materna, tener ideas de las cuales puedan vivir los próji-
mos, es, en palabras del propio Heidegger: El Aconteci-
miento-apropiador, que apropia y destina mutuamente ser
y pensar.
De alguna manera, todos vivimos de la 'luz' acogida en
Mundo llevada a cabo por el "gran" pensador; de ahí el
abuso lingüístico de llamar pensador a cualquier profesor
de filosofía que, a lo más, se distrae con sus alumnos. Pero
un pensador es el acontecimiento de lo Extraordinario; se-
gún el modo de lo Mismo a él asignado, como el poeta:
pensamiento de Heidegger por parte de ha claramente de-
limitada en la excelente entrevista que le [ricierort Jose Gandolfo y Pedro Hólderlin. Si tomamos como patrón para medir la grande-
Candolfo, publicada bajo el título 'Eugenio Trias: Retorno de lo sagrado za de un pensador parte de lo que el propio Heidegger
. b J • (Cfr "Artes y Letras" de El tviercurio de Santiago. 4 de dice, habría que consignar: "Heráclito y Parménides no
como stm o o "' 1
agosto de 1996, pp. E-lO ss.). Al respecto, véase también, de RafaelArgullo fueron aún 'filósofos'. ¿Por qué no? Porque ellos fueron
y Eugenio Trías, El cansa/Ido del Occidente, Ediciones Destino, Barcelona,
los más grandes pensadores. 'Más grande' no se refiere al
1992 (cap. IX).
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cálculo de lo que realizaron, sino que indica hacia otra di- desde la lengua materna se cierne sobre las cosas. El
mensión del pensar". ánimo del hombre se templa en nuevo rrál'loc; -páthos:
El benévolo lector, no avezado a estos discreteas filosó- sentir- que admira lo más maravilloso: que las cosas sean
ficos, ya debe estar alarmado por las cosas que se están y que sean lo que son. En consonancia y correspondencia
diciendo en las pocas líneas escritas y sorprendido se es- -Ó[Link], homologein-s- con el nuevo y arcaico aliento
tará preguntando qué significa lo dicho; incluso puede del Mundo (AóyoC;, Lógos) viven esos pensadores. Es el
preguntarse por qué hemos subrayado la palabra 'lector' amanecer del pensar occidental, destinado por el Ser, que
líneas más arriba. Lo malo sería que el susodicho lector acoge a la existencia griega a su servicio.
hubiera resbalado sobre lo escrito. Esa mañana del pensar sólo fue flor de un día (unos
Heráclito y Parménides se mueven en otra dimensión trescientos años, de los que todavía vivimos). Desde la
del pensar, otra que la llamada" filosofía". Indicar hacia fuente mañanera brota un gran río que llega hasta noso-
esa otra dimensión del pensar, requiere ingresar en la tros, los últimos ad venidos, que "llegamos tarde para los
propia dimensión pensante del pensador Heidegger. Ha- dioses y temprano para el Ser". En una serie de transmu-
gámoslo con brevedad y claridad; para ello hay que reíte- taciones, el hombre de Occidente va alejándose y dando la
rar un gran círculo en camino al centro. espalda a su Patria. Rápidamente el 'pensar devoto' al ser-
Las' cosas' que pueblan el Cielo, la Tierra, el Mundo y vicio del Ser, se va a transformar en filosofía, que busca
el Universo están ordenadas en grandes ámbitos o campos detrás de todos los ruidos de la historia, y pregunta: ¿Qué
de cosas: naturales, artificiales; reales, fantásticas; vivas, es ser? Se extiende la noche de los tiempos, en cuya me-
muertas; buenas, malas; minerales, vegetales, animales; dianoche estamos. Por cierto que este obscurecimiento de
hombre y mujer; Oriente y Occidente. A su vez, cada la Tierra no se debe sólo ni principalmente al hombre; no
ciencia, cada oficio, tiene su campo de 'objetos' a los que se trata de una deficiencia del pensar, fácilmente subsa-
se aplica y un saber mediante el cual los trata. Ordena- nable. Es el Ser Mismo el que se retira y retrae; dicho con
ciones de las cosas, clasificaciones, localizaciones, modos una palabra mañanera para el Ser y en dicho de Heráclito:
de espaciar, en suma, un vasto plan de atenimientos a y <PÚ<HC; KpúrrTEcrl'lat <jJlAEt -Physis kryptesthai phílei: Lo
eO/1 las cosas del mundo, a las que estamos ligados de por más propio del brotar en ser es su quedar retraído.
vida. Volvamos al asunto del Ser con el que, decíamos, nació
En un cierto momento de la historia del hombre (siglos el pensar, que, con Platón, se transmutaría en filosofía. Si
VI a V, a. de C) y en un cierto lugar (Grecia), de cuyo nom- miramos en tomo nuestro, podemos ir fijando nuestra mi-
bre hay que acordarse, surgió una nueva manera de [Link] rada en las cosas que hay: Cielo, atardecer, un árbol que
el hombre en el Mundo: pensar lo que las cosas, ellas rrus- eleva su copa al cielo, la noche que se cierne...; se podría
mas, so/1. Dos pensadores de esas fechas del nacimiento de encargar a las computadoras que fueran haciendo la lista
Occidente, Heráclito y Parménides, acogen el brillo que de todas las cosas que hay, aunque fracasarían, entre otras

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razones, porque sólo pueden registrar lo que hay ahí, fue- entes, ha pensado el ser en esa dimensión, de otro modo
ra de mí, pero no las que se encuentran aquí, dentro de mi no habría sido filosofía, Metafísica.
dentro, y que si yo no las digo se quedarán por siempre Pero se puede pensar el Ser, por lo menos, de dos ma-
ignoradas. neras: como ser de los entes, como ser que las cosas son; en
Sin duda alguna, cada cosa es la cosa que es y no otra; este caso, el ser sería en y de las cosas. Es una manera obli-
ese árbol es ese árbol y no otra cosa, por ejemplo, un ele- cua de considerar al Ser, según la cual se hace consistir al
fante; y así sucesivamente. Pero toda cosa, cualquier cosa, Ser en su estar radicado en las cosas, en los entes y, así, se
por extraña y rara que sea: esta casa abierta a la luz del sol reduce el Ser a un ente más: el Summum Ens; en este modo
poniente, el número 4, un casi sueño que tuve anoche; la de pensamiento se produce una tergiversación (recuérden-
mirada de mi hija Soledad; mi no estar ya en este mundo se los cambios que se han hecho por los filósofos respec-
una vez que me haya ido de él, a donde ya no hay hori- to a la oerticalidad del hombre y cómo han intentado po-
zonte; toda cosa, cualquier cosa es: es la cosa que es, pero nerlo del revés: los pies en la cabeza y la cabeza a los pies,
es, brilla y luce en su ser hacia nosotros que la miramos. viceversa): se toma a los entes por lo propiamente ser y
y el pensar atento del hombre puede fijar su mirada en este queda rebajado a ser un ente más: fundamento, pri-
ese'es' de la cosa e incluso en el es, no ya de una cosa par- mera causa o primer principio de todo lo que es.
ticular y concreta, sino en el ES de toda cosa. Un ejemplo: En todo caso, la filosofía sida hasta ahora ha considera-
puedo preguntar a alguien: ¿Qué es aquello que se ve en- do la entidad -Seiendheit- de los entes y de ella se han
cima de la montaña? Respuesta: un árbol. Puedo seguir dado diversas interpretaciones: Idea platónica, Eni'rgeia y
preguntando: ¿qué es un árbol? Y de ahí saltar a una últi- entelegeza aristotélíoas, cogitatio cartesiana, Voluntad de po-
ma pregunta: ¿qué es ES, o SER? Precisamente en las res- derio como Eterna Retorno de lo Igual nietzscheana, etc. In-
puestas que se han dado a esta última pregunta consiste cluso en el Heidegger de Ser y Tiempo hay textos que, de
la historia de la filosofía. no ser leídos verdaderamente, podrían avalar este modo
Pero el asunto tiene un lado más que hay que consig- de pensamiento; por ejemplo: "Lo Ser es en cada caso ser
nar, para ingresar en el camino pensante del maestro de lo ente"; otro: "Ente es independiente de la experiencia,
Heidegger: El filósofo tradicional (desde Platón hasta conOCImIento y captación, por medio de los cuales es
Nietzsche y Bergson) ha considerado el ser de la totalidad abierto, descubierto y determinado. Pero Ser "es" sólo en
de las cosas que son, esto es, de los entes. Por cierto, los el comprender del ente, a cuyo ser pertenece algo así como
entes, las cosas, tienen ser, son: mí mano es mi mano, tiene comprensión de ser". Pero el es aplicado a lo ente, que el
ser, en es te caso de mano; si no tuviera ser, no sería, no propio Heidegger subraya, y el "es" entrecomillado, dan
sería mano. Así, todas las cosas del Mundo tienen ser, que pensar.
cada una a su modo, manera, genio y figura. La filosofía Pero el Ser no es sólo ni principalmente ser de los entes
sida hasta ahora ha pensado ese ser de las cosas, el ser de los de las cosas. Parménides es el primer pensador que acoge:

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colecta y retiene el reclamo: co-n yap elVal -ésti gar el nai: dad". Con la traducción al latín de ése y los otros términos
pues SER es lo que es-o Desde ahí hay que invertir lo pen- claves del pensar griego, habría comenzado "la faIta de
sado hasta ahora; hay que girar; no seguir adelante en el suelo" del pensar occidental. Algún día habrá que medi-
alejamiento de la fuente originaria; tenemos que volvernos tar 10 que se juega en esto del traducir: "De la traducción
con el oído atento hacia lo dicho en el alba del pensar por del término EÓV -i-eon, ente-ser- pende el destino de Oc-
los pensadores mañaneros. El Ser no es propiedad de lo cidente".
ente; por el contrario, estos, los entes, son lo que son en el 'AA.TÍ l}n a: es la palabra que nombra -<páal<; Phásis-Ia
Ser, merced y gracias al Ser, que se da, destina, regala en experiencia griega del Ser: el estar abierto, en brillo, luz y
los entes, frutos fruitivo s del Ser, quedando éste retraído esplendor, luciendo cada cosa a su manera; por tanto, lo
a fin de que en su abierta luz puedan aparecer las cosas de Abierto (Lichtung), lo brillante, luminoso -<PalVÓ¡.tEVOV
este mundo con brillo propio. phainomenon-e-; éste es un lado de lo eóv. ente-ser. Junto y
Hay que abrir, pues, una meditación armónica para y mismo con ello está la <púal<; -Physis-, el brotar en ser,
hacia el Ser; otra manera de verlo y oírlo que la sida has- surgir, advenir, lo fuerte y potente, que mantiene y retie-
ta ahora; una meditación temática y expresa del Ser Mis- ne y da ser: aspecto, forma, figura y brillo en la propia mis-
mo; hay que liberar al pensar del círculo del mundo de los midad (piénsese en las 'pulsaciones' primaverales de las
filósofos y hacerlo retornar a su Elemento: el Ser. "Hasta anuales primaveras y en el retraimiento tormentoso del in-
ahora se ha medido la capacidad del pensar por su perma- vierno: tenemos que recuperar nuestro mirar y conducir-
nencia fuera de su elemento, como si midiéramos la capa- lo a la capacidad de admiración de los 'fenómenos físicos';
cidad de un pez por su capacidad de permanecer en lo las explicaciones de las ciencias nos han arrancado de
seco" . nuestro lugar en la 'naturaleza natural' y nos han descom-
Como decíamos, la Metafísica, desde una mirada obli- puesto en una 'naturaleza técnicamente domesticada').
cua y previa al Ser, ha tratado el ser de los entes; el pensar En trama con las dos palabras indicadas, Alétheia y
abandonó su casa y se convirtió en teoria de los entes; el Physis, se da una tercera: AÓy0<; -Logos- : lo re unidor
Ser fue abandonado y olvidado. Precisamente "de la expe- que trama; 10 único 'sabio'. Lagos fue traducido al latín por
riencia del olvido del Ser, ha surgido mi pensamiento", uerbum, 'palabra'; sería, pues, la palabra griega para lo que
nos dice el propio Heidegger; es un largo olvido de más nosotros comprendemos como lenguaje. Pero carecemos
de dos milenios. Pero, puestos ya en camino del recuerdo del oído capaz de escuchar griegamente esas palabras. Al
(Andenken), hemos de comprender el olvido griegamente respecto, citemos un texto que da que pensar: "Lentamen-
ElttA.a:vl}ávEal}m ---.epilal1thánesthai-, como retirarse de la te se disipa la tiniebla, a saber, para nuestra meditación,
presencia h;cia la ausencia. En ese término griego está la que la lengua griega no es un simple lenguaje como las
raíz de la palabra clave de la filosofía griega: 'AA.TÍl}na: lenguas europeas conocidas por nosotros. La lengua grie-
-Alétheia-, vertida al latín por veritas y nuestra "ver- ga, y únicamente ella, es AÓyo<;. De ello tendremos que

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tratar en nuestro diálogo más penetrantemente. Para em- Partamos de las cosas cercanas de nuestro mundo, tra-
pezar baste la indicación que en la lengua griega, lo dicho tando de verlas en-ser. El conjunto de todas ellas forma un
en ella es, de un modo señalado y al mismo tiempo, lo que todo; por muy extraña que fuera una posible y nueva cosa
lo dicho nombra. Si oímos griegamente una palabra grie- que surgiera en el Universo, tendría que tener el rasgo de
ga, entonces seguimos su AÉYEtV, su inmediato exponer 'cosa', sería cosa, o real, o existente; en suma, sería, tendría
(Darlegen). Lo que ella ex-pone es lo pro-puesto (Vorlie- ser.
gende: lo que está puesto ahí delante). Mediante la pala- Ahora bien, toda cosa, cualquiera que sea, es ella mis-
bra oída griegamente nosotros estamos inmediatamente ma, no otra; por ejemplo, la rosa consiste en algo que le da
junto a la cosa (Sache) pro-puesta, no primeramente junto ser y 'hace' que sea rosa; es su 'tÉAO<; -télos-, 'espacio' de
a una mera significación del término". ser que ella espacia, la cara-de-ser que ella tiene, una de
Los griegos vivieron en el Lógos de la Alétheia: en la las figuras que lo Invisible toma y da. Pero ser rosa no es
ll:OtVCH<; -poíesis- de lo desvelado, en el traer a arte ma- serlo de una vez y para siempre, sino estar siendo rosa; ser
nifestador lo ya abierto en luz; ése fue el Destino a ellos es un verbo transitivo y activo; estar siendo rosa en algún
asignado. momento de su ser: brotando, en plena flor, marchitándo-
Pero, en la Alétheia -Unverborgenheit, desvelamien- se. Otro ejemplo; entre las múltiples cosas que hay figura
to- no pensaron el velamiento: A'!Í1'}1l, Lethe, que es lo do- la noche; hay un modo de ser propio y peculiar de la no-
minante en aquélla. che; para (empezar a) verlo basta con mirar el cielo de
Hay que tratar de dar una aclaración a lo últimamente noche; la noche es una criatura única que, tomada en ella
dicho. Dejemos constancia que precisamente el intento (y misma, no se parece en nada a ninguna otra, por ejemplo,
logro) de pensar la Léthe es uno de los lados del pensar a una rosa; pero ser-noche es nochear y como la noche es
heideggeriano y lo que da sentido a su "vuelta al pensar cosa grande, de amplio ámbito, cuando ella hace su hacer,
del alba griega". muchas criaturas realizan su comportamiento nocturno:
Asi como Alétheia, apertura, brillo y esplendor, está flores que se cierran, pájaros que duermen en los árboles,
emparentada en lo que nombra con Physis, brotar en ser, gallinas al gallinero, el murciélago vuela (tal como él, se
y Lógos, acogido en ser y reunido en el propio límite uni- comporta nuestro ojo con 'lo más visible', según Aristó-
tario, y si la tomamos como palabra única para de-signar teles), "el búho de Minerva emprende su vuelo"; como no
al Ser, tendríamos que mirar en lo indicado por ella las di- hay nada más que ver y la televisión también ha termina-
mensiones de lo Ser acogidas en las otras dos palabras; así, do, los hombres se duermen, se vuelven a su mundo pri-
tendremos ahora, para ingresar en las 'últimas' dimensio- vado (' idiota'; "los sueños son el modo de pensar metafí-
nes del pensar de Heidegger (según los escritos hasta aho- sico de los primitivos", según Ortega); otros hombres
ra aparecidos), que destacar con la mirada algunos lados aprovechan su sombra para el merodeo; otros miran a lo
de lo escondido en la Lethe. lejos con aparatos especiales.

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En suma, la noche nochea y el río ria y la rosa rosea y circunscribir un ámbito en el que pueda plantearse la po-
la nada nadea y ó Aóyo<; AÉya -el Lógos leguea-, dice lémica en torno al Ser; aunque en otro lugar nos recuerda
Heidegger con su pensar tautológico. que tal polémica no se ha desatado aún (en el ámbito de
Pero, decíamos, ser noche es estar siendo noche y no de nuestra lengua castellana está haciendo falta un estudio
una vez para todas; por el contrario, cuando mejor y más que plantee 'la polémica en torno al Ser en Heidegger,
tranquila está en su ser, ya tiene que empezar a irse y de- Ortega y Zubiri'). El Ser es lo más polémico, lo más dispu-
jar de ser noche: el día comienza a despuntar y paso a table (Strittige), nos dice Heidegger en Carta sobre el Huma-
paso la va eliminando de la faz del Planeta; y tres cuartos nismo. Y es que el Ser, él Mismo, no otro Algo, sino el pro-
de lo mismo le pasa al día: apenas ha llegado la plena luz pio Ser es Nada. Esta última frase requiere punto y aparte.
del mediodía, cuando ya también empieza a irse y al poco Eso que venimos llamando "ser de las cosas" no es una
rato ya está anocheciendo. Así, cabria decir de lo que cosa o algo más que cabria enumerar entre las cosas que
acontece en la faz del Mundo: ¡ya viene, ya viene! ¡Ya se hay y con lo que se podría tropezar como nos pasa con un
va, ya se va! ¡Las pulsaciones ritmadas, el venir a luz y el árbol, por ejemplo. Todo lo que hay en torno mio en este
retirarse de ella! momento: mar allá abajo, cielo ahí arriba, rosa amarilla
Cada cosa tiene pegada a la espalda de su ser la dimen- abierta ahí en el rosal, etc., además de lo propio de cada
sión propia de su no-ser; entre ambos podría decirse que una tiene una dimensión 'común', un rasgo o rayo
hay entablada una lucha a muerte: la noche nochea su no- (xepceuvóc). keraynós: rayo del que dice Heráclito que go-
ser noche y la rosa rosea su no-ser rosa y el hombre bierna todas las cosas): su brillar con luz propia en el
hombrea su no-ser hombre (aunque aquí, en la dimensión ámbito de lo luminoso-abierto, al que llamamos Ser. Pero,
del hombre, habría que 'bajar' (o 'subir') a lo estrictamente si trasponemos con la 'mirada' el ámbito de las cosas, ha-
personal y hablar de 'Solerear ', lo que no es de gran inte- cia el Ser, más allá de éste no hay nada. En la distinción de
rés para nadie). Zubiri sólo cabe hablar del "orden de la talidad" (el de tal
Si nos esforzamos por trascender de la cosa individual cosa determinada) y el "orden de la trascendentalidad".
a la dimensión del Ser, que liga a cada cosa con ella mis- Ahora bien, sin lugar a dudas podemos decir, porque es
ma y a todas las cosas unas con otras, tendriamos que así y no porque lo digamos nosotros, que ese mar que está
decir: Hay el Ser que serea (sit venia verbo) los entes, que ahí, frente a mi, es; si tratásemos de decir las señales
serea las cosas, el múltiple esplendor maravilloso de las (crJÍllata, semaia, en palabra de Heráclito y Parménides)
innúmeras cosas que pueblan y ornan el mundo. Pero de ese "es", habría que consignar: 1. Es mar; 2. está-siendo
también en el seno mismo del Ser hay entablada la más mar; 3. es mar desde y en lo abierto que es el Ser mismo;
fantástica lucha -rcóAE¡lO<;, poieinoe, que según Heráclito 4. es mar en lo abierto del Ser (Lichtung des Seins) hacia el
es el 'Padre de todas las cosas'-. Recuérdese que al final hombre, que mantiene lo abierto y libre y en Ello se man-
de Ser y Tiempo habla Heidegger de su obra como afán de tiene.

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Digamos ahora (y con mucha más razón que cuando lo Si miramos desde los entes hacia el Ser, fijándonos en lo
decimos de un ente, el mar, por ejemplo): El Ser ES y trate- que podríamos llamar: el otro sentido fuerte que la pala-
mos también de recoger las señales de ese ES. 1. El sentido bra Ser indica, es decir, mirando hacia la Lethe dominan-
más fuerte, quizás, de ese ES: que serea a los entes; no sólo te en la Alétheia, se ve: el modo como cada cosa es la cosa
que es en los entes, sino que (estamos evitando la palabra que es, es estar-siendo cosa; pero esto implica estar en al-
"hace")' determina' (bestimmt) y permite ser (sein-lassen) a gún nivel de su desarrollo y este despliegue de la cosa tie-
los entes el ente que son. 2. Pero, el Ser mismo no es un ente ne sentido y está determinado por el no-ser de la cosa.
con el que cabría encontrarse; por tanto, 3. Visto desde los Dicho de otra manera, ser hombre concreto (¿hay realmen-
entes, el Ser no es, a saber, no es un ente más; si tomamos te otro tipo de hombre que el hombre real "de carne y hue-
como medida decisiva de lo que hay y ES a los entes de este so"7) es estar-siendo hombre; pero estar siendo hombre
mundo, habría que decir que el Ser no es, que es un invento significa estar en tránsito de ser hombre en cualquiera de
del hombre, o bien, que es lo "in-definido, i-limitado" sus modos (niño, joven, hombre 'maduro', anciano) a no-
(anEtpOV, apeiron, según se dice que dijo Anaximandro de hombre; es decir, aunque sea al modo concreto que cada
Milete), o "Lo inmediato indeterminado" (Hegel). cosa realiza, ser tal ente determinado es estar en lucha con
En su camino pensante hacia lo Ser, Heidegger ha tra- el no-ser que, como una espada, atraviesa el propio ser. El
tado y logrado mantener franco y libre el Entre(Zwiefalt) ser concreto y real de algo no es un estático yacer de una
que se da entre los entes y el Ser, que se indicaría en vez por todas, sino tránsito, ser-en-movimiento, aparición
frases: ser de los entes, entes en el ser; se trata de lo que el fugaz hacia la desaparición ("cuna en vuelo a sepultura",
ha llamado "la diferencia ontológica", que podemos reu- diría Ortega); en suma, finitud y muerte. Y finitud en do-
nir en la frase: el Ser no es, a saber, no es ente. 4. Pero no ble a) Cada cosa solamente es ella misma, /10 es las
es lícito tomar a los entes como medida, ya que lo que demás cosas: la noche no es el día, el hombre no es la mu-
ellos son, lo son merced y gracias al Ser. Sin el ámbito lu- jer, La Tierra no es el Cielo, el hombre no es el mundo, el
minoso en cuya luz pueden mostrarse como lo que son: rosal no es el pulgón. b) Finitud en sentido temporal: en la
naturales, artificiales, históricos, materiales, presentes, pa- lucha a muerte de cada cosa con el no-ser de su ser, el no-
sados, venideros, etc., no se podría decir nada de ellos, ni ser acaba por triunfar: ya no es la cosa (¡la potencia del no-
siquiera que son; pero ese 'ámbito luminoso' es el Ser, en serl).
cuya comprensión se mueve siempre el hombre y sin la Traslademos ahora nuestra mirada hacia la Nada del
cual, simplemente, no sería hombre. Ser; hacia la Léthe de la Alétheia. Ya señalamos que en el ser
Vayambs de nuevo en arremetida a la cosa misma que de las criaturas de este mundo hay lados negativos y de
hay que pensar: el ES del Ser. Decíamos que cabe acceder nada, que también las constituyen; y como sería injusto,
a él desde los entes, pero lo que no cabe es pensarlo como quizás, atribuir el 'lado bueno' de las cosas al Ser, y las
un ente más, por muy sumo o supremo que sea. negatividades asignárselas en propiedad a las cosas mis-

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mas, como siendo ellas las responsables de lo malo que les quedad o insuficiencia del Ser; el Ser también es nece-
pasa, tenemos que pensar que si el Ser determina a los en- sitado.
tes, tal determinación es para lo bueno y para lo malo. Por Pero lo que nos parece más digno de ser pensado y di-
tanto, hemos de pensar en el Ser Mismo la Nada, como cho es: el 'no', la 'nada' del Ser mismo indican hacia lo
una de sus dimensiones. pletórico, rico, abundante, sin medida ni tasa posible, pro-
Para evitar los trastornos lingüísticos que se producen pios del Ser. Piense el lector en las infinitas, múltiples,
al aplicar el "es" a la nada y al no-ser, con lo que resultan variadísimas cosas; en el limitado pero infinito Universo;
frases como: "la nada es", "el no-ser es" (pero, ¿cómo pue- en los hombres sidos, que son y serán; en que no hay nin-
de decirse "la nada es"? La nada es nada; o sea: nada. guna cosa que falte en el ámbito de lo que es; hay hasta el
Asuntos como ése son los que desacreditan al gremio filo- 'hueco'; todo está lleno"como un huevo" con infinita va-
sófico a los ojos del hombre de ciencia y común y hacen riedad de cosas y, por si fuera poco, de cada tipo de cosa
que se ría a mandíbula batiente); para evitar tales trastor- hay, a su vez, cuantos ejemplares se quieran, por ejemplo,
nos, aunque no sólo ni principalmente para eso, Heideg- de espigas de trigo o de hormigas; la cantidad y variedad
ger escribe el 'asunto' así: de hojas de un árbol y de hojas de árboles; la cantidad de
Ser: Nada: Mismo estrellas que agujerean de blanco el cielo de la noche; la
Con ello evitamos predicar, sin más precaución, el "es" cantidad de espigas de trigo de un trigal ("Nuestro pen-
al Ser, a la Nada y al Mismo; es decir, está por pensar sar debe aromar como un campo de trigo en la tarde
cómo el Scr 'Es', cómo la Nada 'Es' y cómo ambos 'son' estival, ¿cuántos tienen hoy olfato para ese aroma?"
Mismos. Esto implica también que no podemos pensar a Nietzsche). y como muchas de esas cosas que hay se con-
ninguno de ellos por separado, sino que hay que pensar- sumen y agotan día a día o año a año, ahí están de nuevo
los en trama, los tres en Uno. despuntando y apareciendo renovadas, a la primavera.
Estamos tratando de pensar la Nada del Ser, la Léthe de Serían, pues, tres notas que recogemos: a) Diversidad in-
la Alétheia. Si consideramos a esta última como presencia, finita de las criaturas del mundo; b) Infinita cantidad de
la primera sería ausencia; y dándoles valor verbal a los tér- esa diversidad; c) Perpetua renovación de lo consumido
minos: Alétheia sería presenciación, desvelamiento, y [Link] año tras año.
ocultamiento, velamiento, retraimiento. No sería, pues, la Ahora bien, lo que hay que tener en cuenta y razón es
Léthe sólo el no de los entes, que abriría el ámbito que me- que todo eso no es porque sí y al buen tuntún, sino que,
dia el Ser, que permite que éste se luzca como Mis- por el contrario, todo está sostenido, mantenido, retenido,
mo y otro que los entes; no sería sólo el ámbito de la diferen- contenido por la 'mano del Ser' -xpT¡ 1:OD kre toü
cia ontológica. No tendríamos sólo ese lado de retraimien- eón tos, que podría haber dicho Parménides-o
to y distancia de lo ente, donde el ser puede brillar en lo Para terminar con este lado del Ser, vamos a consignar
propio, sino que es algo del Ser Mismo, una cierta man- un extraño texto de Heidegger: "Im Sein hat sich anfán-
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glich jedes Geschick des Seienden schon vollendet" -En queremos sumirnos y asumir la esencia del hombre en su
el Ser se ha consumado ya al comienzo todo destmo de lo dignidad.
ente- (Epílogo a Was isi Metaphysik? sub fine). Para desencubrir la esencia o ser del hombre lo que no
Intentamos ahora dar un nuevo paso, viendo un lado se puede hacer es considerarlo aislado y aparte, por sí y en
más en el camino pensante de Heidegger: Hombre y Ser, Y sí mismo. Precisamente el pensar metafísico moderno no
para ello vamos a partir de un texto del pensador,. el sólo ha hecho eso, sino que, además, ha fundamentado y
que éste se hace una pregunta que elleetortamblen se radicado en el hombre, concebido como cogitatio, subjeti-
habrá hecho muchas veces, si es que ha segmdo leyendo vidad, ego, el ser de las demás cosas. La experiencia mo-
este escrito hasta este punto, lo que es dudoso. "Pero lo derna de lo ente, de las cosas, consistió en ponerlas como
Ser -¿qué es lo Ser? Ello es Ello mismo. A experimentar ob-jetos para y desde un sub-jeto; las cosas, en este modo
y decir eso, tiene que aprender el pensar venidero. Lo de pensamiento, son real y efectivamente presentes cuan-
'Ser'- esto no es Dios ni tampoco fundamento del mun- do han sido retrotraídas a la representación, que las asegu-
do. Pues lo Ser es más amplio que todo ente, sea éste una ra y les da suelo firme; en la certeza de la conciencia las
roca, un animal, una obra de arte, una máquina, sea un cosas adquieren un ser seguro y firme.
ángel o Dios. Lo Ser es lo más cercano. Empero, esta cerca- Ahora bien, Heidegger desde un principio ya con el
nía sigue siendo para el hombre lo más amplio". (Car:a nombre con que nombra a la criatura, que tradicionalmen-
sobre el Humanismo. Traducción modificada de R. Gutle- te se viene llamando en nuestra lengua "hombre": Dasein
-ser-ahí, o el ente que es el ahí- lo sitúa de patitas en las
rrez. Taurus, Madrid. 1966, p. 28).
Se trata del ser del hombre puesto de manifiesto, abier- calles del Mundo, fuera de la jaula de la conciencia.
to y traido a lenguaje que Heidegger ha llevado a consu- El hombre es ser-ahí, ser-en-el-mundo o el ex-sistente.
El único privilegiado ente que ex-siste, es decir, que es él
mación.
En agosto de 1955 Heidegger abrió el de mismo en el sentido, verdad, claror (Lichtung = calvero;
Cerisy-La-Salle, Normandía, en torno a ¿Que es eso -la según el Diccionario de la Real Academia, "lugar en el
Filosofia? con las siguientes observaciones: 1. Hay que bosque despejado de árboles") del Ser; el hombre es la
vidar todo lo aprendido. 2. Aquí no hay que razonar m in-stancia ex-sistente en la verdad y lucimiento del Ser,
argumentar, sino abrir bien los ojos y los oídos. 3. Las pr;- verdad y lucimiento que son el Ser mismo. El hombre es
guntas más tontas son las mejores. Así, nosotros también la criatura que saca o da a luz la que recibe del Ser; está
ahora tenemos que olvidar todos los supuestos saberes ex-puesto a ser.
metafísicos sobre el hombre, que siempre parten de una Ninguno de los Humanismos sidos hasta ahora ha vis-
consideración del hombre que lo radica en lo animal, a lo to al hombre en la grandeza, dignidad y responsabilidad
que se añade el alma, espíritu, la etc.; de su ser. Tal grandeza se mide desde lo grande y Alto: ser
[ar a un lado las antropologías, sicologias y socíoíogtes SI el único entre todos los entes que habita en la cercanía del

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Ser; el hombre es el "vecino del Ser", y a la responsabili- nal de la filosofía y la tarea de pensar"; en Kierkegaard viv
dad del pensador está asignado mantener abierta la luz Alianza editorial. Madrid, p. 136). o.
del Ser en medio de los entes. El hombre es "el pastor del .No vamos a transcribir la respuesta que sigue en el pa-
Ser". No hay cosa alguna, el hombre ("grosse 'Ding: = saJe CItado a tales objeciones; recogemos más bi .
'1 r len, una SI-
gran 'Cosa' ") tampoco, que esté separada, aislada y suelta rru ar cuenta J. Beaufret: "No hay filosofía de Heideg-
haciendo la guerra por su cuenta en el ámbito ontológico; ger, SI debiera haber algo como tal cosa, yo no me inte-
las diversas cosas con-stituyen Un Todo, están sos-tenidas resana en tal filosofía". Es el propio Heidegger quien así
(o pro-tenidas; subs-tancia, pre-stancia) por lo "Ev -Hén hablaba, quien continúa: "Mi declaración no es, de ningu-
= Uno- el único Uno aunador que, según Heráclito "está una broma, y, para ser más preciso, no signi-
en sí mismo reunido a no-querer y querer el nombre de f:ca so!o que hasta ahora yo no he edificado un sistema de
Zeus" . fIlosof:a y que no edificaré jamás ninguno. Significa que la
Reiteramos: Heidegger es el pensador del Ser. No es un cuestión que yo planteo no es una cuestión de la filosofía
filósofo; Ortega tampoco. Ya lo oímos en el texto citado tradICIonal. Con eso yo no quiero decir, de ninguna mane-
más arriba: "experimentar y decir": El Ser es Ello Mismo. ra, se trate de una cuestión excepcional y que preten-
En Tiempo y Ser nos dice que se trata de pensar al Ser sin dena la filosofía. sino de la cuestión que en la
respectividad a los entes: "Desde lo Mismo y hacia lo Mis- IntroducclOn a ¿ Qué es Metafísica? se caracteriza como regre-
mo, decir lo Mismo". so el [Link] de la metafísica... En esta problemáti-
No es, pues, un filósofo. Oigámosle en un par de textos: ca esta comprendIda una posición que, en cierto sentido
"¿Un pensar que no podría ser ni metafísica ni ciencia? sobrepasa la metafísica -sin duda, no en el sentido de
¿Una tarea que desde el comienzo mismo de la filosofía y que la metafísica sería falsa r sino en la medid a en que, ene
desde el hecho mismo de su comienzo, estaría cerrada a la ella, algo queda en retraimiento y fuera de cuestión, en el
filosofía? ¿Y que, a partir de entonces se habría manteni- sentIdo en el que habla la palabra griega ATÍtlr¡".
do encubierta constantemente, cada vez más, en el trans- HeIdegger es el pensador del Ser. El Ser se da, dona y
curso del tiempo? destina: en el Ahí -Da- del Ser habita el hombre
t I ' en cuan-
¿Una tarea del pensar que, en apariencia, implicaría la o e re-clamado e inter-pelado por el Ser. El pensar del hom-
afirmación de que la filosofía no estaría a la altura de lo bre no manda en el Ser, sino que perteneciendo (gehórr) al
que es el asunto propio del pensar, y de que, en conse- Ser, puede oír (hort) la voz del Ser (Stimme des Seins), oir ,
cuencia, no sería más que la historia de una pura y simple que es ( )
cor responder, que habría que abrir en el sentido
decadencia? de la uruon con la esposa en los esponsales, con los cantos o
¿No es éste el modo de hablar propio de una presunción responsos por nuestro ser de "mortales sobre la Tierra"
que pretendería levantarse por encima incluso de lo que Pensar no es andar a zarpazos (Zugriff) con las cosas
fue la grandeza de los pensadores de la filosofía?" ("El fí- cercanas y lejanas; pensar no es meter en jaulas, agarrar,

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asir, prender, imponer, aplastar (Begriff). Ya el Ortega jo- pensar conducen, más o menos perceptiblemente y de una
ven había clamado: "¡Salvémonos en las cosas!". manera inhabitual, a través del lenguaje", nos dice en La
El pensador, peregrino fuera de su patria, movido por pregunta por la técnica. También nos surgió el traer a Pala-
la suscitación alentadora (Zuspruch) del Ser, emprende el bra o lenguaje (zur Sprache bringen) y "venir a lenguaje"
camino de regreso al origen (Ur-sprung : salto originario, (zur Sprache kommen) como tarea del pensar.
súbito e imprevisible para todo pensar), que rasga como Pues bien, en la búsqueda de Heidegger de los 'lugares'
el rayo la oscuridad de la noche; paso a paso atrás (Schritt del Ser, en el afán de una Topologie del Ser, se llega a la
zurück) va desmontando las capas encubridoras del Ser, sencilla frase, citada más arriba: "El lenguaje es la casa del
instalando preguntas como señales del camino: " ¿Por qué Ser". "El Ser habla a través de toda lengua", nos dice en
hay ente y no más bien nada?"; "¿'Es el Ser un humo y Holzwege; no es el hombre, sobre todo, quien habla, sino la
un vapor; el último vapor dejado por la realidad al lengua 'materna' en la que habita (Die Sprache spricht).
evaporarse', como decía Nietzsche, o constituye el desti- Después de trasponer las teorías corrientes sobre el len-
no espiritual de Occidente?". ¿Cuál es la morada del Ser? guaje, intenta llevarnos a una experiencia del habla.
¿Qué es Metajisica? ¿A qué se llama pensar? ¿Qué es eso -la Impulsado por la interpelación de lo más cercano, ingre-
filosojia? sa en la "casa del Ser" y Ahí"oye" al Ser que, albergado (ber-
Ya a esta altura del camino de regreso a la fuente, el gen, Entbergung, Unverborgenheit) en el lenguaje: Dice,
pensar, que cada vez se va volviendo más pensante, se ha Indzca, da indicios (sagen, Saga, Zeigen, Zeige). Jean Paullla-
convertido (Kehre) en un pensar devoto -rrpó/-lO<;, prómos, ma a los fenómenos de la Naturaleza "índices espirituales".
tramado-, que recuerda (Andenken) el olvido de lo per- Este pensar que ha ingresado en su Elemento y oye: das
manente ("Lo que permanece lo fundan los poetas") y en Gelaut der Stille (¿repique de campanas de la calma?), la
un trabajo hermenéutico -EPJ.!llVEÚElV, hermeneyein- da voz del Ser (Stimme des Seins), es el último paso del pen-
anuncios del obscurecimiento del Mundo e impreca prego- sar que está en camino (unterwegs zu) hacia (si y) lo Mis-
nando con preguntas (Frage): "El preguntar es la devoción mo. Se trata del pensar tautológico; recuérdese que el dicho
del pensar". de Parménides: "Pues es lo mismo pensar y ser" ha mo-
Valga sólo una indicación al último paso en el camino vido todo el pensar occidental, según Heidegger. Respecto
pensante de Heidegger: a lo largo de este largo prólogo a tal pensar, oigamos y meditemos un solo texto: "El pen-
nos han aparecido algunas referencias al lenguaje: sar que aquí es reclamado, yo lo nombro pensamiento tau-
"Únicamente la lengua griega es lógos...": "El lenguaje es tológico. Es el sentido originario de la fenomenología. Este
la casa del Ser" -y esto no es "metáfora", sino que, a su género de pensamiento está aún más acá de toda distin-
juicio, desde la comprensión del Ser como estancia ción posible entre teoría y praxis. Para comprender esto es
(Aufenthalt) y morada del hombre, experimentaremos al- necesario que nosotros aprendamos a distinguir entre
gún día lo que son casa y morada-; "Todos los caminos del camino y método. En la filosofía no hay sino caminos; en las

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ciencias, al contrario, solamente métodos, es decir, mane- Al respecto, permítasenos citar un largo texto:
ras de proceder. "Llegado a este lugar el Seminario emprende la tarea
Así comprendida, la fenomenología es un camino que de clarificarse la noción de Ereignis ...
conduce allá abajo, ante (ein Weg der hinführt vor...); y Siguen preguntas: ¿qué relación entretiene el Ereignis
que se deja mostrar eso ante lo cual es conducida (und con la diferencia ontológica? ¿Cómo decir lo E reignis?
sich zeigen lasst das wovor es geführt wird). Esta feno- ¿Cómo se articula con la historia del Ser? ¿Sería el Ser el
menología es una fenomenología de lo inaparente. Úni- rostro de lo Ereignis para los griegos? ¿Se puede, finalmen-
camente ahí se vuelve comprensible que en los griegos no te, decir: "Sein ist durch das Ereignis ereignet"? Respuesta:
hubiera conceptos. En concebir hay, en efecto, el gesto de Sí.
una captura. El ópiouót; griego, al contrario, rodea tierna- . :ara entrar un poco en estas cuestiones (que son muy
mente lo que la mirada toma en vista; no concibe" difíciles mientras que su comprensión no se haya prepa-
(Questions IV, 338 s.). rado suficientemente), retengamos primeramente una se-
Tratamos de indicar hacia el último paso en el camino- rie de indicaciones susceptibles de preparar vías variadas y
pensar de Heidegger, del pensar que pregunta al pensar convergentes de acceso a la cuestión del Ereignis...
que está a la escucha (Cf. Heráclito Frag. 50 B): "Todo -Uno de los buenos caminos para llegar al Ereignis
asentar preguntas se mantiene ya dentro del reclamo (Zu- sería llevar la mirada hasta la esencia del Gestel/ (disposi-
sage) de lo que será puesto en la pregunta. ¿Qué experi- ción), ya que él es un pasaje de la metafísica al otro pen-
mentamos si meditamos eso suficientemente? Que el sar... pues lo Ge-stel/ es esencialmente ambiguo...
preguntar no es la auténtica apostura (Cebarde) del pen- -El negativo fotográfico, por decirlo así, del Ereignis es
sar, sino el oír el reclamo (Zusage : reclamo, suscitación, lo Gestell.
interpelación) de lo que debe llegar a pesquisa (Frage)" -No se podría llegar a pensar lo Ereignis con ayuda de
(Unterwegs zur Sprache, p. 175). los conceptos de ser y de historia del ser; tampoco con
Estamos en lo último, apenas columbrado por nosotros, ayuda del griego (que se trata precisamente de "sobrepa-
del pensar de Heidegger. Le hemos llamado 'lo último' sar" ).
para designarlo de alguna manera; podríamos haberlo Con lo Ereignis, ello ya no es en absoluto griego; y lo
nombrado también 'lo más alto'; Heidegger lo llama: "lo más fantástico aquí es que lo griego continúa guardando
más ínaparcnte de lo inaparente. lo más simple de lo sim- su significación esencial y a la vez no llega a hablar más
ple, lo más cercano de lo cercano y lo más lejano de lo le- como lengua. La dificultad estaría, quizás, en que la len-
jano, en donde nosotros los mortales nos mantenemos gua habla demasiado aprisa. De ahí el intento de ir en En
durante nuestra vida". camilla hacia la palabra.
Se 'trata' de: das Ereignis (¿acontecimiento-apropiador?); -Con lo Ereignis no es que la historia del ser esté en su
es lo que permite-ser a Ser y Pensar lo propio de cada uno. término, sino que ella no aparece como historia del ser. No

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hay épocas para lo Ereignis. Das Schicken ist aus dem "Pero, ahora amanece
Ereignis (el envío de la destinación es a partir del aconte- Que lo Sagrado sea mi palabra".
cimiento- apropiador)". (Questions IV, 301 sq.). Como dos árboles que crecen juntos "en montañas las
Del pletórico darse de lo Ereignis es acordado y confia- más separadas", aunados en lo Mismo, donde pueden di-
do un "Es gibt" (se da, hay) "del cual también requiere "lo ferenciarse (8ta<popá = di-ferencia), ambos al servicio del
Ser" para alcanzar, en cuanto presenciar, a lo propiamen- lenguaje: el pensador dice el Ser, el poeta nombra lo Sagra-
te suyo... Lo Ereignis confiere a los mortales la morada en do.
su esencia, para que puedan ser los hablantes" (Unterwegs Es, pues, la Patria del hombre lo que está en juego. Para
zur Sprache, 258). ser publicado después de su muerte, Heidegger depositó
Ahora, una información: Entre los títulos de los 57 (!) en la revista Spiegel un breve artículo titulado: Sólo un dios
volúmenes previstos de la Edición de Obras Completas de puede salvamos todavía. El Tema (l'híwx, Thésis) en este mo-
Heidegger, figuran dos volúmenes titulados, respectiva- mento de la historia de Occidente, quizás, sea: El ser y lo
mente: Das Ercignis 1 y Das Ereignis u; aún nos queda, pues, Sagrado.
mucho camino por recorrer. Valgan como signos unos textos de Heidegger:
Atraído por la misma decisión, el pensador Heidegger 1. " ...La Patria de este habitar histórico es la cercania al ser.
encuentra en el camino hacia lo Mismo al poeta: H61- En esta cercanía se consuma, si es que se consuma, la
derlin, también errante "en la noche sagrada como los decisión, si y cómo el Dios y los dioses se rehúsan y con-
sacerdotes sagrados del dios del vino". Uno, el pensador tinúa la noche, si y cómo alborea el día de lo Sagrado, si
en su acercarse discerniendo lo que se cernía concernién- y cómo en el advenimiento de lo Sagrado puede comen-
dale, ingresa en la casa del Ser: Die Sprache (el habla, la zar de nuevo un aparecer-brillante del Dios y de los dio-
lengua); en su girar en "círculo hermenéutico" ingresa en ses. Pero lo Sagrado, que ante todo sólo es el espacio esen-
la l\A,11EÍ r¡r; EÚK1JKA,ÉOr; (XTpE¡.lf:r; eyky- cial de la Deidad, que, a su vez, sólo custodia la dimensión
kléos atrernes hétor, verdad bien circular de corazón im- para los dioses y el Dios, únicamente puede venir a fulgor
pertérrito-, en el centro íntimo, corazón de pulso rítmi- si antes y en una larga preparación, el Ser mismo se ha
co de lo eóv --eón, ente-ser-. Ingresar en la casa del Ser lucido y es experimentado en su verdad. Sólo así comien-
cada vez más inicialmente (anfanglich) para pensar la po- za desde el Ser la superación de la falta de Patria, en la que
sibilidad que nos estaba preservada en el gran comienzo no sólo el hombre, sino la esencia del hombre anda erran-
griego de Occidente. te" (Carta sobre el Humanismo, p. 37).
Otro, el poeta, también vuelto, en su viaje por lo extran- 2. "Que el Dios viva o que siga muerto, no se decide me-
jero, hacia el destino Griego: "El fuego del Cielo", encuen- diante la religiosidad de los hombres y menos aún me-
tra lo propio, la Patria: diante las aspiraciones teológicas de los filósofos y de los

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científicos. Que Dios es Dios se acontece-apropia (ereignet sas, dejándolas ser lo que ellas mismas son; permitirlas
sich) desde la Konstellation del Ser y dentro de ella" (Die brillar en su belleza (según Platón, "lo más visible"): día,
'Iechnik und die Kehre, 46). noche, viento, mar, Cielo, Tierra, esta rosa; abrirnos a su
Al respecto, breves indicaciones. Se trata de las 'relacio- ser acogedoramente y salvarlas en la Palabra. Con los pró-
nes' (alguna palabra hay que emplear) entre Ser, Sagrado, jimos, no substituirles en su libertad, sino encaminarlos en
Deidad, Dioses, Dios: a) En la Konsiellation del Ser 'ereignet diálogo hacia la elección de su propio ser.
sich' el 'es' de Dios; Dios y Ser no son idénticos, dice
Heidegger en algún texto, y cita también a Meister Ecke- II. Los escritos: La pregunta por la técnica y Ciencia y medi-
hart: Deum 11011 competit esse -A Dios no le compete el tación. Son los dos primeros ensayos del libro VORTRAGE
Ser-; b) lo Sagrado es el 'espacio esencial' de la Deidad; UNO AUFSATZE -Ensayos y Conferencias-, editado
e) la Deidad, a su vez, sólo es la custodia de la Dimension por Neske. Pfullingen, 1954. Hay una excelente traducción
del Dios y de los Dioses; d) hay también las palabras (ver- francesa: Essais et Conferences. Callírnard. 1958. Trad. de
bos): alborear del día de lo Sagrado, "es" aplicado a 'espa- Andre Préau y Prefacio de [ean Beaufret. Éste, junto con F.
cio esencial', la Dimensión custodia y acuerda (gewahrt), Fédier y un pequeño grupo de discípulos, son quienes han
Dios y los dioses Erscheinen (aparecer-brillante), lo Sagra- tomado a Heidegger con la seriedad que hace al caso y
do Scheinen kommi (viene a fulgor), que Dios es Dios continúan pensando, en fiel y libre discipulado, el ámbi-
ercignct sich (se acontece-apropia). Sabemos también por to pensante abierto por el maestro de Friburgo. Sin duda
otros escritos de Heidegger que el término 'ente' no se le alguna, los Dialogue avec Heidegger, 3 vols., es lo mejor que
puede aplicar a Dios; tampoco Dios es el Ser; por tanto, lo acerca de Heidegger se ha publicado, junto con los breves
sagrado, Dios, dioses, no entes, no ser. ¿Cómo dirigirnos trabajos de Fédier (por ejemplo, Parole -Poeme- Sacre.
a ellos, ya que no podemos preguntar ¿qué son? Por tan- Rev. Liberté de Montreal), prólogos y notas iluminadoras
to: ¿qué (son): reales, imaginarios, entes, qué consistencia a sus traducciones de Heidegger. ¡Beaufret y Fédier están
tienen? Nada de eso. Habría que abrir 'algo así como una pensando en Francia!
dimensión' más, además de las que ya hay: ser, ente, real, El1 de diciembre de 1949, bajo el título "Einblick in das
imaginario, etc., para nombrarlos y acercarse a su 'presen- was ist" -Mirada en lo que es-, Heidegger pronunció
cia'; por ahora sólo cabe decir: Sagrado. cuatro conferencias: Das Ding, Das Gestell, Die Gefahr y Die
¿Quién es Heidegger? El pensador que en lo arcaico ha Kehre. La segunda de ellas, Das Gestcll, en versión
abierto el Mundo venidero, un nuevo habitar del hombre aumentada, la volvió a pronunciar Heidegger el 18 de
sobre esta Tierra. En armonía con ese mundo advenidero, noviembre de 1953 en el Auditorium Maximuni de la Escuela
los hombres de hoy tenemos que ir aportando con nues- Técnica Superior de Munich, bajo el título: Die Frage nach der
tro pensar de aprendices un nuevo atenimiento a las cosas Technik, en el marco de la serie de conferencias "Las artes en
y una abierta libertad con nuestros prójimos. Con las co- la época de la Técnica", organizada por la Academia Bávara

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de Bellas Artes. Esta segunda versión es la que nosotros pre- quilibrio ecológico; la destrucción del mundo vegetal; la
sentamos en traducción española revisada. alarmante destrucción del ozono de la atmósfera; el creci-
Ciencia y meditación es el texto de una conferencia pro- miento de los desiertos ("Der Wüste toáchst", "el desierto
nunciada ante un pequeño grupo de oyentes en Munich el crece", rugía Nietzsche, y "de ese desierto que crece el del
4 de agosto de 1953, como preparación para el ciclo de Sahara es un caso particular", comenta Heidegger).
conferencias mencionado más arriba. El poderío transformador y destructor ya en manos del
¿De qué se trata en estos escritos? La respuesta forzosa- hombre: producir desiertos, deshielar los polos, con los
mente ha de ser concisa. anegamientos totales subsecuentes; ya el Informe Pauling
Ciencia y Técnica, al servicio mutuamente una de la hacía notar que las bombas termonucleares almacenadas a
otra "están hoy en situación de imprimir su cuño especí- esas fechas (1965), podían destruir la Tierra varias veces; y
fico a la historia del hombre; la energia atómica, descubier- desde entonces el poderío atómico-destructor de las
ta y liberada por las ciencias, suele concebirse como el po- 'Grandes Potencias' ha aumentado desmesuradamente:
der que debe determinar la marcha de la historia". Desde hoy se calculan en unas quinientas mil por lado y lado;
Descartes -"ha llegado el momento en que el hombre sea pero no todas las armas destructoras son 'brutales'; la últi-
señor de la tierra"- el hombre moderno se ha puesto en ma, a juzgar por las noticias filtradas de lo "top secret" o
camino hacia el dominio de todo lo que hay: impone sus que atraviesan la "Cortina de Hierro", ya aprobada por un
condiciones a lo real -caos-, domina, aplasta, explota, Congreso más, la bomba de neutrino, sólo va a destruir a los
tritura, transforma, acumula, distribuye; en suma, produ- hombres, no a los edificios y construcciones -¡quelle
ce, fabrica el mundo. Desde la "Naturaleza divinamente finisse!-. Y, por cierto, las indicadas no son las"armas se-
bella I más vieja que los dioses de Oriente y Occidente", cretas"; si ésas son las conocid as ¡cómo serán las secretas!
de Holdcrlin, hasta la "Nature est sotte", de Heisenberg. Algún sádico "Doctor Insólito" debe haber por ahí, en al-
hay el más largo camino desviado. gún Instituto Tecnológico, inventando algún artilugio o
La situación peligrosa que hoy se cierne sobre la huma- bombita para matarnos de la mejor manera: ¡de risa! ¿Por
nidad toda, que hace que los científicos y tecnólogos, es- qué no se dedican a inventar cosas para vivir?
pecialistas en especialidades, corran de un país a otro, de "¿Será destruida repentinamente la civilización actual?
congreso en congreso, situación que ha llegado a la prime- ¿O bien va a consolidarse para una duración prolongada,
ra plana de los diarios ("Un siglo más de lectores de perió- sin reposar en lo que permanece, sino estando más bien
dicos y hasta el mismo espíritu olerá mal", decía el tre- destinada a organizarse en un cambio continuo, en que lo
mendo Nietzsche) y que se manifiesta, entre otros, en los nuevo deja sitio en cada momento a algo más nuevo to-
siguientes hechos: destrucción del Mediterráneo (el mare davía?" pregunta Heidegger.
nostrunt, cuna de civilizaciones), al que se le asignan 30 Séanos permitido citar in extenso un patético texto de
años más de vida antes de la contaminación total; el dese- 1935:

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"Esta Europa, en atroz ceguera y siempre a punto de mismo y del optimismo se convirtieron, desde hace tiem-
apuñalarse a sí misma, yace hoy bajo la gran tenaza for- po, en risibles". (Introducción a la Metafísica, p. 73).
mada entre Rusia, por un lado, y América, por el otro: Ru- Y "lo más peligroso" es que el hombre se instale defini-
sia y América, metafísicamente vistas, son la misma cosa: tivamente en el modo de pensamiento científico-técnico,
la misma furia desesperada por el desencadenamiento de cerrándose así a la posible experiencia del lugar del hom-
la técnica y la organizaci6n abstracta del hombre normal. bre sobre la Tierra. Es propio del pensar representativo, que
Cuando el más apartado rinc6n del globo haya sido técni- pone a la Naturaleza como almacén de reservas de mate-
camente conquistado y econ6micamente explotado; cuan- rias primas, necesarias para la producci6n continua e ili-
do un suceso cualquiera sea rápidamente accesible en un mitada, ponerse a sí mismo como el único pensar; con ello
lugar cualquiera y en un tiempo cualquiera; cuando se se ciega y cierra a su proveniencia esencial, el pensar grie-
puedan' experimentar', simultáneamente, el atentado a un go mañanero: la noi T]<Jl<; que lo ha hecho posible, y tam-
rey, en Francia, y un concierto sinf6nico en Tokio; cuando bién para todo otro pensamiento posible, más allá del
el tiempo s610 sea rapidez, instantaneidad y simultanei- mundo técnico.
dad, mientras que lo temporal, entendido como historia, Ciencia y Técnica no son s610 ni principalmente asun-
haya desaparecido de la existencia de todos los pueblos; tos dependientes del hombre; ambas son un Destino del
cuando el boxeador rija como el gran hombre de una na- Ser. Heidegger reconduce el pensar científico-técnico, que
ci6n; cuando en número de millones triunfen las masas interpreta la Naturaleza obligándola a mostrarse en su
reunidas en asambleas populares, entonces, justamente carácter energético, al suelo donde tiene sus raíces: la Fi-
entonces, volverán a atravesar todo este aquelarre, como losofía, cuyo acabamiento es el despliegue de las ciencias.
fantasmas, las preguntas: ¿para qué? -¿hacia d6nde?- Pero más allá también de la Filosofía, es Parménides quien
¿y después qué? habla a través de Filosofía y Ciencias y Técnicas: la
La decadencia espiritual de la Tierra ha ido tan lejos EUK'ÓKAOC; 'AATÍ¡'}EHX.
que los pueblos están amenazados de perder la última Con el crecimiento del peligro técnico, "crece también
fuerza del espíritu, la que todavía permitiría ver y apreciar lo salvador". A lo que mantiene reunidas a las diversas
la decadencia como tal (pensada en relaci6n con el desti- posiciones técnicas, llama Heidegger das Gesiell -lo dis-
no del 'ser'). Esta simple comprobaci6n no tiene nada que puesto-o Pero el destino técnico tiene una doble faz, ca-
ver con el pesimismo cultural, ni tampoco, como es obvio, beza de [ano, donde aparece también el destino venidero,
con el optimismo. En efecto, el obscurecimiento del mun- lo salvador: das Ereignis. De ese nuevo destino ya hay se-
do, la huida de los dioses, la destrucci6n de la tierra, la ñales.
masificaci6n del hombre, la sospecha insidiosa contra todo "No es preciso ser profeta para ver que las ciencias
lo creador y libre, ha alcanzado en todo el planeta tales di- modernas, en su trabajo de instalación, no van a tardar en
mensiones, que categorías tan pueriles como las del pesi- ser determinadas y regidas por la nueva ciencia de base,

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la cibernética. Esta ciencia corresponde a la determinación en diez o veinte años, una herencia bimilenaria". Así ha-
del hombre como ser cuya esencia es la actividad en un blaba Heidegger el domingo 7 de septiembre de 1969 en
medio social. La cibernética es, en efecto, la teoría que tie- el Seminario de Thor", r

ne como objeto el manejo de la planificación posible y de


la organización del trabajo humano. La cibernética con-
FRANCISCO SOLER
vierte el lenguaje en medio de intercambio de mensajes y,
con él, las artes en instrumentos manejados con fines de
información" .
Para Heidegger más inquietante aún que la conquista
del espacio, es la posibilidad ya en marcha de que el hom-
bre, con la biofísica, se produzca él a sí mismo, como un
objeto técnico más: con ello se haría saltar en pedazos la
intimidad del hombre.
Finalmente, el lenguaje se ha empobrecido y puesto al
servicio de la informática y cibernética, con las cuales se
decapita a la lengua y se la pone al servicio de la máqui-
na; es decir, se convierte la lengua -"Casa del Ser"- en
mero instrumento de información al servicio de una eco-
nomía, dirigida por una política, que con la ciencia como
instrumento de los instrumentos, puesta a su servicio,
impone a todo lo que alienta sobre la Tierra su "Voluntad
de Poder" total.
" ¿Qué consecuencia práctica sacar de este estado de
hecho? Dicho de otra manera: ¿qué le queda por hacer al
filósofo?
El presente seminario constituye ya una forma de res-
puesta. "Y por eso yo estoy aquí", dice Heidegger. Se tra-
ta, para algunos, infatigablemente, de trabajar fuera de
toda publicidad en mantener vivo un pensamiento aten-
to al ser, sabiendo plenamente que este trabajo debe inten- *Respecto del decisivo problema relativo a los "vínculos" entre Léthe
y Alctheia -nuclear dentro de este "Prólogo"-, véase Apuntes acerca del
tar fundar, en un lejano porvenir, una posibilidad de tra-
obra póstuma de Francisco Soler publicada por la
dición -bien entendido que no se puede poner a un lado, Editorial Andrés Bello de Santiago en 1983 (N. del E.).

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